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Editorial

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Editorial

Publisher: Cátedra Blanca de Barcelona
Year: 2014
DOI: 10.5821/palimpsesto.09.2808
Source: https://upcommons.upc.edu/bitstream/2099/14393/1/2808-299-1-SM.pdf
La con e sación se inicia con En ique
Sobejano, a la que se inco po a Fuen-
san a Nie o en un ajín de p oyec os,
maque as y sus desplazamien os a
Be lín. Acaban de ecibi su mono-
g a ía “Memo ia e in ención”, obje o
del Call o pape s p opues o pa a el
p óximo núme o de la e is a.
pe o ambién muchos o os, incluso
sus esbozos, sus ideas.
Tengo que deci que el p ime abajo
que nos pidió F amp on en la Uni e -
sidad de Columbia ue sob e U zon.
Hay que pensa que en la Escuela de
Mad id es aba casi ol idado cuando
es udiábamos, excep o pa a Oíza o
Fullaondo. Cuando yo acabé en 1981
no o maba pa e del discu so a qui-
ec ónico del momen o, más a en o
a los inicios del pos mode nismo y la
discusión sob e la his o ia. U zon e a
un a qui ec o que no en aba en la en-
señanza de aquellos años. Po ejem-
plo, en la His o ia de la A qui ec u a
Con empo ánea de Ta u i y Dal Co,
a lo sumo, apa ecía como una no a a
pie de página.
Como decía, ue F amp on quién nos
hizo ija nos en su ob a. Más a de,
cuando comenzamos a di igi la e-
is a “A qui ec u a” y, as un p ime
núme o cen ado en Le Co busie ,
dedicamos el segundo a U zon con
la publicación de la casa de Mallo ca.
Fuensan a Nie o y En ique Sobejano
En e is a ealizada en el despacho de los a qui ec os en Mad id el 8 de oc ub e de 2013. Albe o Peñín
¿Po qué decidis eis dedica os a la
a qui ec u a?
En mi caso la mo i ación no ue ami-
lia , pues o que soy el p ime o de oda
la ama, ni po elaciones ce canas.
Tampoco ue algo muy emp ano, que
u ie a cla o desde la in ancia. Lo mío
ue más a dío y no muy conscien e,
al comienzo, de lo que suponía esa
decisión.
¿Cómo ue ues a o mación?
De igual modo que hay a qui ec os
que se han sen ido muy ce canos a
algún maes o que les ha abie o el
camino, en nues o caso no ue así. La
Escuela de Mad id supuso una buena
o mación, cosa que aho a puedo
comp oba desde un pun o de is a
dis in o al es a dando clases en una
uni e sidad alemana. No nos imos
di ec amen e guiados po ningún a -
qui ec o ce cano, pe o sin emba go sí
po lo que indi ec amen e ap endimos
y conocimos, es deci po aquellos
que pod íamos conside a pad es de
nues a gene ación. Pese a no habe
sido alumno de ellos, Saénz de Oiza y
De la So a ue on a qui ec os que me
in luye on cla amen e. Realmen e son,
jun o con Code ch, los es a qui ec-
os que muchos de noso os u imos
como e e encia, aunque no ue a di-
ec a.
En cambio, al acaba la ca e a, al i a
los Es ados Unidos, -donde Fuensan-
a y yo nos “ econocimos”- se ab i-
e on muchos caminos pa a noso os,
incluso la p opia alo ación de es as
igu as que e mencionaba.
Recue do que p ecisamen e Kenne h
F amp on lo p ime o que nos p e-
gun ó al e que é amos españoles
ue ace ca de oda es a a qui ec u a
de los años 60. Nos hablaba de los
poblados di igidos, de Caño Ro o de
Vázquez de Cas o, po ejemplo. Sin
duda nos in luye on mucho aquellos
dos años en Es ados Unidos…
¿Y qué es lo que c ees que pudo
apo a os aquella es ancia?
Nos apo ó una isión ex e io de la
disciplina. Algo que nos hizo com-
p ende que no solo exis ía el mundo
que habíamos ap endido en la escuela
en Mad id. La uni e sidad ame icana
es más dada al deba e eó ico y quizá
la española es aba más a en a a lo
p oyec ual y cons uc i o. También
descub imos cues iones muy ú iles
ales como ap ende a habla en
público, o a comp ende que la a qui-
ec u a aba ca campos muy amplios,
más allá de la simple elabo ación de
unas plan as, alzados o secciones. La
a qui ec u a es compleja y es esencial
sabe ansmi i la, ansmi i las ideas
ambién con la palab a.
Vol iendo a la in luencia de los
maes os, llama la a ención el acen-
o pues o sob e U zon y en pa icu-
la sob e su p oyec o pa a el museo
de Silkebo g, del que edi as e un
ex o, que es al ez uno de los más
p oposi i os, incluso econocible
en alguno de ues os p oyec os,
en e ado en aquellas geome ías…
U zon es uno de los a qui ec os de
los que hemos ap endido cons an e-
men e, a a és de abajos, publica-
ciones, con e sando con él y isi ando
casi odas sus ob as. Es un a qui ec o
que ab e muchísimos caminos aunque
en muchos casos no llega an al inal.
El museo de Silkebo g, po ejemplo,
Fo mación
P
ENTREVISTA
P oceso c ea i o
P
¿Cómo es ues o p oceso c ea-
i o? ¿Abo dáis conjun amen e
aquella hoja en blanco a la que
aludía Oíza?
No c eemos que haya una hoja en
blanco. Siemp e exis e algo p e io,
da os, la memo ia de un luga y nues-
a p opia expe iencia. No solo me e-
ie o a las inculaciones con el luga ,
si no a la elación que los p oyec os y
ob as es ablecen en e sí. De hecho,
nues o lib o Memo y and In en ion,
que hoy mismo hemos ecibido, se
inicia con es ci as, una de la cuales,
de Geo ges Pe ec, dice: “Toda ob a
es el espejo de o a”. O a es ci a g á-
ica al A las Mnemosyne de Aby Wa -
bu g, de nue o las elaciones isuales
en e di e en es ob as. Los p oyec os,
los iajes, nues os ecue dos, in e ie-
en con inuamen e en e sí. T a amos
de que la hoja en blanco no exis a,
po que de hecho no exis e. La men e
no es á nunca en blanco.
¿Cuál es el momen o de ues o
p oceso de mayo ensión c ea i a?
¿Qué papel juegan las maque as en
la elabo ación de las p opues as?
No exis e un momen o de e minado,
exis en múl iples. A eces son cues-
iones secunda ias las que ponen en
ma cha el p oyec o.
Y has a que no cons uimos una ma-
que a, aunque sea ápida y de ca ón,
no acabamos de e lo que es amos
haciendo.
¿La idea a qui ec ónica ha de se
econocible y ansmisible? ¿Los
mecanismos de p oyec o deben
hace se e iden es?
Cuando exis e una idea, que es siem-
p e más uni e sal, se ansmi e ácil-
men e. Pe o cuando hablamos de
mecanismos o p ocesos, és os son
más pe sonales. Se ha ex endido en
los úl imos años una cul u a a qui-
ec ónica que ha pues o en alo el
p oceso po encima del esul ado.
Con inuamen e apa ecen análisis,
c í icas, con e encias o deba es que
hablan de los p ocesos de p oyec o.
A mí me in e esa en ende el p oce-
so con una pe spec i a empo al, es
deci como un conjun o de esul ados
pa ciales.
P esencia
P
En una ocasión hablabais de la
depu ación de lo innecesa io has a
alcanza la aíz mínima de la a -
qui ec u a, ecu iendo a la poesía
isual. ¿Es al ez ese abajo de
sín esis a qui ec ónica el que log a
po o a ía una cie a desapa ición
del a qui ec o?
En nues o lib o ci amos una poesía
isual en la que se sup imen sucesi a-
men e de e minadas le as has a llega
al lími e en el que el ex o deja de se
comp ensible. Es a me á o a ep e-
sen a una aspi ación común a la ma-
yo pa e de nues o abajo, es deci ,
la olun ad de elimina lo supe luo,
pe o sin llega a pe de el signi icado
del p oyec o.
Nos in e esan las me á o as en en-
didas como “lei mo i ” que guían
odo el p oceso. Un ejemplo se ia el
p oyec o, pa a noso os quizá esen-
cial, de Medina Azaha a. Allí la idea o la
me á o a no consis e en una imagen,
sino más bien en una de e minación;
“ abaja emos como a queólogos”.
A pa i de esa p emisa, odo lo que
iene después, desde el p oyec o
has a la ob a, queda inco po ado a
aquella in ención. En o as palab as, el
edi icio apa ece bajo ie a, el ma e ial
es ho migón pues o que una ez des-
enco ado ya es á acabado, el colo es
blanco como el de la an igua ciudad
á abe, e c...
No c eemos que haya una hoja
en blanco. Siemp e exis e algo
p e io, da os, la memo ia de
un luga y nues a p opia ex-
pe iencia. No solo me e ie o a
las inculaciones con el luga , si
no a la elación que los p oyec-
os y ob as es ablecen en e sí.
Cuando os en en áis a una eali-
dad cons uida ¿ acili a una sue e
de con ex ualización del p oyec o?
¿Se ía lógico que la mano del a qui-
ec o endie a a dilui se?
En nues a opinión, hay p oyec os en
los que la mano del a qui ec o debe
desapa ece casi del odo. El Museo
Nacional de Escul u a que ehabili a-
mos en Valladolid supuso un es ue zo
eno me pa a que la mayo pa e de las
ope aciones en un edi icio complejo
y de g an amaño no ue an isibles.
Tenía sen ido que ue a así, po que el
edi icio his ó ico e a de g an alo , y
había conse ado en g an medida sus
elemen os a qui ec ónicos.
En o os casos, como el museo de
Mo i zbu g, donde quedaba solo la
uina de sus mu os, nues a in e en-
ción no solo es isible sino que se
con ie e en p o agonis a. Es ablec-
emos un diálogo en e la in e ención
con empo ánea y el edi icio o iginal.
No nos in e esa la oposición canónica
de lo nue o y lo an iguo que el mo-
imien o mode no p opugnaba, ni po
supues o ampoco la ac i ud his o i-
cis a y mimé ica.
Nos gus a pensa en una con e sación
en la que nues o abajo oma cons-
an emen e en e e encia la memo ia
de lo exis en e, aunque lo hace con
o mas y ma e iales con empo áneos.
En el caso de Mo i zbu g apa ece po
p ime a ez un ema esencial como es
de las cubie as. Ya es aba p esen e
en Medina Azaha a, aunque se a a a
de una cubie a ausen e concebida
como un apiz en el e eno. Después
de Mies, Le Co busie y la Bauhaus
la cubie a plana se es ableció como
canon que ha pe du ado du an e la
mayo pa e del siglo XX. Muy pocas
excepciones, como algunas ob as de
Louis Kahn o de Jo n U zon, ecupe-
a on la cubie a como a gumen o de
p oyec o.
En Mo i zbu g los ejados ue emen e
inclinados que el cas illo u o, y las
is as de la ciudad de Halle que Lyonel
Feininge pin ó admi ablemen e en los
años 30 cuando u o su es udio allí
mismo, nos llama on mucho la a en-
ción. La cubie a me álica se con i ió
pa a noso os en la solución na u al
del p oyec o.
Edi o ial
años en una ecien e monog a ía. En e es os dos concep os,
complemen a ios an es que opues os, discu e la en e is a
que publicamos en las p ime as páginas de es a e is a, y
que cons uye p ecisamen e la p egun a que o mulan en la
llamada de esc i os o iginales que incluimos en la sepa a a.
Una selección de las mejo es apo aciones se á ealizada po
los e iso es de la e is a y p esen ada en un ac o público que
eco e á en di ec o odos los con enidos de las dis in as sec-
ciones de la e is a y que se celeb a á en ada la p ima e a de
2014 con mo i o de la publicación del núme o 10.
T adición y o iginalidad es la e sión p óxima, pe o sin duda
no idén ica, de es os dos polos en e los que se mue e según
Kenne h F amp on la jo en a qui ec u a española de p incip-
ios de es e siglo. Concep os e omados en es e ex o inédi o
ansc i o po Palimpses o e in oducido po Jesús Donai e,
comisa io jun o a Jesús Apa icio de la exposición “Young
A chi ec u e o Spain” que cie a es e año una i ine ancia po
18 ciudades de odo el mundo.
Como una de las más ecien es igu as de es a gene ación
de a qui ec os Olga Felip, que jun o a Josep Camps o ma
es udio p o esional, nos desen aña en su ex o- eseña de
la con e encia impa ida en la Cá ed a Blanca de la ETSAB
los mecanismos empleados en su p oceso de p oyec o. La
in ención aquí nace de la yux aposición cinema og á ica de
dis in as ideas, como Goda d en el ilm “Vi e sa ie”.
Es e p ocedimien o, p óximo al mon aje en seco, conduce la
mi ada a la écnica de la a qui ec u a. Recu iendo ambién
al o igen de las cosas, C is ina Pa dal, con la in oducción
de Ignacio Pa icio, ealiza una necesa ia eubicación en la
a qui ec u a con empo ánea de los concep os de achada
en ilada, d enada y e es ida. La con usión en el empleo de
es os é minos conduce a p axis equi ocadas e innecesa ias.
La e lexión sob e las en ol en es, de nue o en e lo adqui ido
y lo p oposi i o, encuen a en el co azón de la e is a uno
de sus emas cen ales, la en ana. La cuidadosa selección
po pa e de Ca los Fe a e de seis en anas de o os an os
maes os de la his o ia de la a qui ec u a, además de ei indi-
ca su pe inencia en e a lo lige o, ilus a cómo es posible el
p og eso desde la his o ia. Seis egalos que agua dan com-
ple a se con las colecciones pa icula es de cada lec o .
El ma iz, la a iación sob e un mismo ema, conduce nues a
na ación a la apo ación de Ál a o Clúa i ulada “La a qui ec u-
a del swing” y su gida de la con oca o ia ealizada po Al a o
Siza en el núme o 9. Pequeñas a iaciones de la pa i u a
pe mi en adap aciones, in eg aciones, ma ices, p ecisamen e
como ocu e en el p oyec o de Siza en Be lín conocido como
“Bonjou T is esse”. Ma ices que emi en a una nue a espaciali-
dad u bana en el p oyec o de Ma io Ridol i y Wol gang F ankl
pa a la ciudad de Te ni al no e de Roma. La ac i ud de es e
p oyec o, u o de la econs ucción as la gue a, nos emi e al
neo ealismo i aliano y al in e és que es e ipo de posicionami-
en os susci a en la ac ualidad. Fe an G au en su esis doc o al,
cuya sinopsis publicamos como apo ación académica, ahonda
y ac ualiza el concep o de Realismo C í ico en la e a de la
simul aneidad. Lo hace a a és de una se ie de p oyec os, en
de ini i a el e dade o lenguaje del a qui ec o.
Lenguaje que el a qui ec o y poe a Joan Ma ga i , en la con -
e sación que man u imos con él, declina en palab as p ecisas,
apasionadas y expe imen adas. Son el ins umen o común y de
siemp e que, en su mano, como los azos de sus es uc u as y
de sus poemas, explo an los e i o ios del ac o c ea i o y de la
condición humana.
02
PALIMPSESTO
MEMORIA E INVENCIÓN
#09 Año 03. Feb e o 2014 (16 páginas) ISSN 2014-1505
Re is a imes al de emá ica a qui ec ónica
*********************************************************************************
ajo es e í ulo ecogen los a qui ec os Fuensan a Nie o y
En ique y Sobejano su ob a y e lexiones de los úl imos
B
Di ección
Ca los Fe a e y Albe o Peñín
Redacción y diseño g á ico
Cecília Obiol
Edi o ial AP
Di ulgación
Luis Amo ós
Tex os en inglés
Ma a Gómez López
Colabo ado es en es e núme o
Ál a o Clúa, Ra ael Díez, Olga Felip, Kenne h F amp on, Fe an G au,
Joan Ma ga i , Edua d Mi alles, Fuensan a Nie o, Ignacio Pa icio, C is ina
Pa dal, En ique Sobejano, Angel Solanellas
Edición
Cá ed a Blanca - E.T.S.A.Ba celona - UPC
Ba celona
[email p o ec ed]
Imp esión
A s G à iques O ien
Depósi o legal B-5689-2011
ISSN 2014-1505
e-ISSN 2014-9751
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