scieee Science in your language
[en] (orig)

Traspasando límites. Lo personal y lo político en el feminismo

Abstract

En la modernidad surge un vocabulario específico que defiende la libertad y la igualdad que también es empleado para defender posturas misóginas y para justificar la desigualdad entre mujeres y hombres. Un ejemplo claro de esto es la explicación que ofrece Rousseau sobre la división sexual del trabajo y de la vida: de forma natural, las mujeres deciden quedarse en casa y cuidar de la progenie mientras los hombres se van a buscar el alimento necesario para el grupo. De esta manera se pretende explicar la relegación de las mujeres al ámbito de lo privado y doméstico. En la contemporaneidad esta división entra en crisis, debido a la labor crítica de muchas autoras y grupos feministas, entre quienes cabe destacar a Betty Friedan, Kate Millett o el grupo Radicalesbians, cuyos análisis no solo logran poner en entredicho esa división de espacios, sus límites, su naturaleza y aceptación, sino que también consiguieron mostrar el alcance político y de control que subyacía en el reparto de tareas, así como las posibilidades liberadoras de su crítica y desobediencia. Betty Friedan denuncia los obstáculos sociales con los que se encuentran las mujeres que quieren trabajar fuera de casa, e insiste en las consecuencias devastadoras para la psique femenina; Kate Millett pone en evidencia la política con la que la sociedad logra someter a las mujeres y cómo esta logra entrar hasta en los espacios más personales, íntimos e insospechados; y el grupo Radicalesbians subraya las posibilidades de liberación que tienen las políticas realizadas por mujeres que se identifican con mujeres. Estas autoras consiguieron ofrecer interpretaciones lo suficientemente abiertas y ricas como para que algunas de sus ideas y líneas de pensamiento estén presentes en los feminismos actuales. In the modern age a specific lexicon has arisen to defend liberty and equality. This vocabulary has also been employed to defend misogynist positions and to justify the inequality between women and men. One clear example is Rousseau’s explanation of the sexual division of labour: women “naturally” decide to remain at home and look after the children while the men search for the resources necessary for the group. In this manner he intends to explain the relegation of women to the private and domestic sphere. In the twentieth century this division entered in crisis due to the critical work of many feminist thinkers and groups. Among these Betty Friedan, Kate Millett and the Radicalesbians stand out. Their analyses put in question this division of spheres, their limits, their nature and their acceptance in society. Moreover they show the political scope and the power which underlies this division of labour, as well as the liberating possibilities resulting from the criticism of and the disobedience to the same. Betty Friedan denounces the social obstacles faced by women who wish to work outside the home and highlights the devastating consequences for the female psyche. Kate Millett puts in evidence the political system which oppresses women and how it colonises personal and intimate spaces. The Radicalesbians group underlines the freedom realised by woman-identified women. These feminists offer open and rich interpretations which are relevant in the present. Del Olmo Campillo, Gemma

Read accessible full text

Traspasando límites. Lo personal y lo político en el feminismo

Author: Del Olmo Campillo, Gemma
Year: 2019
Source: https://zaguan.unizar.es/record/99403/files/texto_completo.pdf
63
Vol.8 | Nº 15 Julio-Diciemb e 2019: 63-80
ISSN: 2255-3827
las o esdelucca.o g
T aspasando lími es. Lo pe sonal y lo polí ico
en el eminismo
Passing Limi s. The Pe sonal and The Poli ical in Feminism
Gemma del Olmo Campillo
Uni e sidad de Za agoza, España
RESUMEN En la mode nidad su ge un ocabula io especí ico que de iende
la libe ad y la igualdad que ambién es empleado pa a de ende pos u as
misóginas y pa a jus i ica la desigualdad en e muje es y homb es. Un ejemplo
cla o de es o es la explicación que o ece Rousseau sob e la di isión sexual del
abajo y de la ida: de o ma na u al, las muje es deciden queda se en casa
y cuida de la p ogenie mien as los homb es se an a busca el alimen o
necesa io pa a el g upo. De es a mane a se p e ende explica la elegación de
las muje es al ámbi o de lo p i ado y domés ico. En la con empo aneidad
es a di isión en a en c isis, debido a la labo c í ica de muchas au o as y
g upos eminis as, en e quienes cabe des aca a Be y F iedan, Ka e Mille
o el g upo Radicalesbians, cuyos análisis no solo log an pone en en edicho
esa di isión de espacios, sus lími es, su na u aleza y acep ación, sino que
ambién consiguie on mos a el alcance polí ico y de con ol que subyacía
en el epa o de a eas, así como las posibilidades libe ado as de su c í ica
y desobediencia. Be y F iedan denuncia los obs áculos sociales con los que
se encuen an las muje es que quie en abaja ue a de casa, e insis e en las
consecuencias de as ado as pa a la psique emenina; Ka e Mille pone en
e idencia la polí ica con la que la sociedad log a some e a las muje es y cómo
es a log a en a has a en los espacios más pe sonales, ín imos e insospechados;
y el g upo Radicalesbians sub aya las posibilidades de libe ación que ienen las
polí icas ealizadas po muje es que se iden i ican con muje es. Es as au o as
consiguie on o ece in e p e aciones lo su icien emen e abie as y icas como
pa a que algunas de sus ideas y líneas de pensamien o es én p esen es en los
eminismos ac uales.
PALABRAS CLAVE Feminismo adical; eminismo libe al; pe sonal;
polí ico; p i ado; público; igualdad; libe ad.
ABSTRACT In he mode n age a speci ic lexicon has a isen o de end libe y and
equali y. This ocabula y has also been employed o de end misogynis posi ions and
o jus i y he inequali y be ween women and men. One clea example is Rousseau’s
64
Vol.8 | Nº 15 Julio-Diciemb e 2019: 63-80
ISSN: 2255-3827
las o esdelucca.o g
explana ion o he sexual di ision o labou : women “na u ally” decide o emain a
home and look a e he child en while he men sea ch o he esou ces necessa y o
he g oup. In his manne he in ends o explain he elega ion o women o he p i a e
and domes ic sphe e. In he wen ie h cen u y his di ision en e ed in c isis due o
he c i ical wo k o many eminis hinke s and g oups. Among hese Be y F iedan,
Ka e Mille and he Radicalesbians s and ou . Thei analyses pu in ques ion his
di ision o sphe es, hei limi s, hei na u e and hei accep ance in socie y. Mo eo e
hey show he poli ical scope and he powe which unde lies his di ision o labou , as
well as he libe a ing possibili ies esul ing om he c i icism o and he disobedience
o he same. Be y F iedan denounces he social obs acles aced by women who wish
o wo k ou side he home and highligh s he de as a ing consequences o he emale
psyche. Ka e Mille pu s in e idence he poli ical sys em which opp esses women and
how i colonises pe sonal and in ima e spaces. The Radicalesbians g oup unde lines
he eedom ealised by woman-iden i ied women. These eminis s o e open and
ich in e p e a ions which a e ele an in he p esen .
KEY WORDS Radical Feminism; Libe al Feminism; Pe sonal; Poli ical;
P i a e; Public; Equali y; F eedom.
RECIBIDO RECEIVED 12/2/2019
APROBADO APPROVED 27/4/2019
PUBLICADO PUBLISHED 1/7/2019
NOTA DE LA AUTORA
Gemma del Olmo Campillo, Depa amen o de Filoso ía de la Facul ad de Filoso ía y Le as
de la Uni e sidad de Za agoza, España.
Co eo elec ónico: gdelolmo@uniza .es
ORCID: h ps://o cid.o g/0000-0002-1052-0021
65
T aspasando lími es. Lo pe sonal y lo polí ico en el eminismo
La mode nidad supuso pa a la iloso ía una up u a con elemen os an e io es
que habían sido has a en onces cen ales en el pensamien o. Se ex endía
una nue a o ma de e e in e p e a el mundo (Cobo, 1995, p. 31), con
el consiguien e ocabula io especí ico pa a hace posible la exp esión de
es as nue as ideas pe o, de mane a inquie an e, ese léxico a anzado se á
empleado ambién pa a de ende los p ejuicios y las inclinaciones de épocas
an e io es que no ue on abandonados. Así, la je a quía social en e homb es
y muje es que se había jus i icado “según su g ado de pe ección me a ísica,”
a pa i del siglo x iii queda explicada po las di e encias na u ales en e el
cue po masculino y el emenino, de modo que la biología se con ie e en el
“ undamen o epis emológico de las a i maciones no ma i as sob e el o den
social” (Laqueu , 1994, pp. 24, 25). El nue o lenguaje, la o ma nue a de
in e p e a la ealidad, acoge, de es a mane a, an o los aspec os inno ado es
de la mode nidad como algunos elemen os que subsis en del pasado.
Un ejemplo cla o de es o es la explicación que o ece Rousseau sob e la
di isión sexual del abajo, y po ello de la ida. De o ma na u al y olun a ia,
a i ma es e au o , las muje es decidie on queda se en casa y cuida de la
p ogenie mien as los homb es se iban a busca el alimen o necesa io pa a
el g upo (Rousseau, 1976, p. 75). De es a mane a se p e ende jus i ica la
elegación de las muje es al ámbi o de lo p i ado y lo domés ico, que según
él se p odujo de o ma olun a ia y lib e. Además, con inúa es e au o , dicha
desigualdad no debe gene a echazo, es sensa a, o denada: no es u o del
p ejuicio sino de la azón (Rousseau, 1990, p. 416). Es azonable que las
muje es se queden en el hoga cuidando de sus c ia u as y, po ex ensión, del
es o de pe sonas que lo necesi en.
En esa época había dis in os análisis sob e la desigualdad de los sexos,
el de Rousseau no e a el único, de hecho e a un deba e ya p esen e en el
siglo an e io . Bas e eco da la conocida de ensa de la igualdad en e los sexos
de Poulain de la Ba e en 1673, an es incluso de que Rousseau nacie a. En
especial, cabe des aca las a i maciones: “la in eligencia no iene sexo” (Poulain,
2007, p. 77) y “la in eligencia es igual y de la misma na u aleza en odos
los se es humanos” (p. 78). No es posible, po an o, p opone a Rousseau
como modelo o como el mejo exponen e de odo el pensamien o ilus ado
en elación a es e ema, pe o sí se puede conside a que ue un au o ele an e
an o po la in luencia que u o en el pensamien o pos e io como po la
o ma en que u iliza a gumen os basados en la nue a ciencia, la biología, pa a
de ende y jus i ica la desigualdad social, po que se con e i án en un ecu so
ecuen e. Todo ello sin ol ida , insis o, el alo y la exis encia de e lexiones
ilus adas muy c í icas con esas ideas sob e la desigualdad, al conside a las
66
Gemma del Olmo Campillo
p oduc o de p ejuicios pa ciales y de análisis supe iciales e injus os que es
necesa io e isa .
Po o a pa e, esul a asimismo des acable Rousseau po el modo en
que ob ia las e u aciones empí icas con las que p obablemen e se encon aba
a menudo, ya que conoció a muje es cul as que se in e esa on po emas
cien í icos y ilosó icos. Es deci , u o con ac o con salonniè es cuyas idas e
ideas in alidaban esas a i maciones. Es as muje es habían decidido cul i a su
in eligencia y ambién sus elaciones sociales pues, aunque e an an i ionas
que ecibían en espacios apa en emen e p i ados, en ealidad a pa i de ellos
componían una es e a pública en la que se desa ollaban deba es in elec uales,
en los que pa icipaban, además de la an i iona, o as muje es que e an
in i adas en ocasiones. Solo con es e compo amien o mos aban la alsedad
de esa supues a elección olun a ia, pe o además, conscien es de la impo ancia
de la cul u a, ambién ue on decididas de enso as del acceso de las muje es
a la educación; algo que ya había sido eclamado en épocas an e io es y que
en los siglos x ii y x iii eapa ece con ue za. La ei indicación la ha án en
público, a a és de ob as publicadas como las de Madame Lambe , en e las
que es á Nue as e lexiones sob e las muje es, de 1727 (Puleo, 1993, pp. 66-71);
y en p i ado, como en la ca a pe sonal esc i a en el siglo x ii po Ma ie-
Éleono e de Rohan al duque de La Roche oucauld, y ci ada po Me i To as
de la an ología publicada po Hen i Guyo en 1923, An hologie des le es de
Femmes. Du XVIe siècle à nos jou s:
Segu amen e pa a omen a la i ud [de la humildad] en pe sonas de
nues o sexo, hacéis máximas en las que el amo p opio [de las muje es]
apa ece an poco adulado. Me sen i ía muy humillada, yo misma, si
no me dije a lo que ya os he dicho en es e bille e: que juzgáis mejo
el co azón de los homb es que el de las muje es y que al ez ni os
mismo conocéis el mo i o que os hace es ima las menos. Si os hubie ais
encon ado siemp e con muje es cuyo empe amen o es u ie a
some ido a la i ud y cuyos sen idos ue an menos ue es que la
azón, pensa iáis mejo de cie o núme o de muje es que se dis ingue
de la mul i ud, y me pa ece que Mme de la Faye e y yo misma nos
me ecíamos que u ie ais una opinión mejo del sexo [ emenino] en
gene al. No ha íais más que de ol e nos aquello que noso as hacemos
en ues o a o , pues, a pesa de los de ec os de un millón de homb es,
hacemos jus icia a ues o mé i o pa icula , y os solo nos hacéis c ee
odo lo que se puede deci de más en ajoso sob e ues o sexo. (To as,
2001, pp. 52-53)
67
T aspasando lími es. Lo pe sonal y lo polí ico en el eminismo
Además, las opiniones de Rousseau son di ec amen e in e peladas y c i icadas
po au o es coe áneos. Así, D’Alembe di igió una ca a a Rousseau en 1759
(Puleo, 1993, pp. 74-76), mien as Rousseau es aba edac ando el Emilio
(Puleo, 1993, p. 73), en la que e omaba la p egun a que se hacía Rousseau
sob e la posibilidad de que hubie a alguna muje i uosa, pa a cen a se sob e
odo en las causas de que se pueda plan ea dicha cues ión:
El géne o humano se ía muy desdichado si el obje o más digno de
nues o espe o ue a en e ec o an escaso como a i máis. Pe o si, po
desg acia, u ie ais azón. ¿Cuál se ía la causa de ello? La escla i ud y la
deg adación a que hemos educido a las muje es, las abas que ponemos
a su in elec o y a su co azón, la je ga ú il y humillan e pa a ellas y pa a
noso os a la que hemos educido nues a elación con ellas como si no
u ie an una azón que cul i a o no ue an dignas de ello. Finalmen e,
la educación unes a, yo di ía casi homicida, que les p esc ibimos, sin
pe mi i les ene o a; educación en la que ap enden casi únicamen e
a ingi sin cesa , a ahoga odos los sen imien os, a ocul a odas sus
opiniones y dis aza odos sus pensamien os. Nos compo amos con
su na u aleza como lo hacemos con la de nues os ja dines: a amos de
ado na la so ocándola. Si la mayo ía de las naciones ha ac uado como
noso os al espec o es po que los homb es siemp e han sido los más
ue es en odas pa es y que en odas pa es el más ue e es el op eso
del más débil. (Puleo, 1993, p. 74).
Es e iden e, po an o, que hubo muchas oces, de homb es y de muje es, que
de endie on la igualdad de los sexos. En e es as oces es án las mencionadas
y dos más cuya alía no se puede deja de econoce : Olympe de Gouges y
Ma y Wolls onec a , ambas de inales del siglo x iii. Olympe de Gouges,
en sep iemb e de 1791, esc ibe su amosa Decla ación de los de echos de la
muje y de la ciudadana, cuyo a ículo p ime o a i ma: “La muje nace lib e y
pe manece igual al homb e en de echos. Las dis inciones sociales no pueden
es a basadas más que en la u ilidad común” (Manzane a, 2010, p. 248). Ma y
Wolls onec a , en 1972, publica Vindicación de los de echos de la muje , donde
además denuncia lo pe judicial que es pa a las muje es, y pa a la sociedad en
gene al, la dependencia obligada de los homb es (Wolls onec a , 1977, p. 210).
Después de ene en cuen a algunas de las a i maciones de Rousseau
y algunas de las c í icas que se le hicie on, se puede sospecha del inocen e y
na u al epa o de a eas mos ado po que, al igual que ocu e con el es o de
eo ías con ac ualis as, se ins ala en una cla a de ensa de “la mane a de c ea
elaciones sociales cons i uidas po subo dinación, y no po in e cambio”
(Pa eman, 1995, p. 83). Los ideales de igualdad y de libe ad de la mode nidad

68
Gemma del Olmo Campillo
ue on, desde sus inicios, adul e ados po algunos au o es con el in de jus i ica
acionalmen e si uaciones de desigualdad y de op esión, como es el caso de
Rousseau que, a a és de la a i mación de que no es el p ejuicio sino la azón
la causa del desigual epa o de abajos y de espacios en e muje es y homb es,
a ala que los únicos ciudadanos lib es y suje os de de echo sean los homb es.
Las a gumen aciones y jus i icaciones de la desigualdad ue on
ampliamen e acep adas po la sociedad, aunque poco a poco se ue on
des elando las incong uencias, alsedades e in e eses que había de ás de esas
a i maciones. Quienes p e endían legi ima el some imien o de las muje es,
así como su con ol y p esencia únicamen e en los espacios p i ados, siemp e
se encon a on con una e iden e oposición, pe o las c í icas más incisi as, las
que log a on de e mina las de as ado as epe cusiones de esa subo dinación
social y el complejo sis ema que lo hacía posible, llega on dos siglos más a de,
en los años 60 y 70 del siglo xx, con nue os elemen os de análisis y pe spec i as
que mos aban el alcance de la desigualdad social impues a. P ime o Be y
F iedan denuncia los obs áculos sociales con los que se encuen an las muje es
que quie en abaja ue a de casa (es deci , sos iene que las muje es quie en
es a ambién en los espacios públicos) y e ela las consecuencias de as ado as
pa a la psique emenina de ene como única dedicación el cuidado de su
amilia cuando se desea un empleo o cie a independencia; después Ka e
Mille pone en e idencia los ins umen os del pode con los que la sociedad
consigue some e a las muje es y cómo log an en a en los espacios más
pe sonales, ín imos e insospechados; y un poco más adelan e el mani ies o del
g upo Radicalesbians insis e en las posibilidades de libe ación que ienen las
polí icas ealizadas po muje es que se iden i ican con muje es.
Es as es in e p e aciones eminis as mues an o mas dis in as de en ende
los concep os de lo pe sonal y de lo polí ico que, a su ez, se aducen en
inicia i as muy dispa es pa a lle a a cabo las necesa ias ans o maciones de
la sociedad.
Be y F iedan.
La mís ica de la eminidad
En los años 50 y 60 del siglo xx se p oduce en Es ados Unidos un no able
gi o conse ado en la sociedad, ei e adamen e se insis ía en la cen alidad
e impo ancia de la amilia así como en lo esencial del consumo pa a el
sos enimien o de la economía del país. Tene una amilia, con hijos e hijas,
además de un pode adquisi i o al o, pa ecía se el sueño al que oda pe sona
aspi aba. Pe o e a un sueño accesible solo pa a un pequeño g upo de la
69
T aspasando lími es. Lo pe sonal y lo polí ico en el eminismo
población en el que, po o a pa e, muje es y homb es enían papeles muy
dis in os (F iedan, 1965, pp. 207-212).
Los homb es adul os debían abaja y gana dine o pa a man ene a su
amilia, de modo que el abajo y el dine o e an sus obje i os undamen ales.
Las muje es enían que ene hijos e hijas y enca ga se de su cuidado, así como
ocupa se del hoga y del bienes a de su ma ido: de ellas se espe aba que ue an
el “ángel de la casa” (Wool , 1981, pp. 69-72) y que su ida es u ie a dedicada
a cumpli los deseos de su amilia, po que la sociedad es adounidense de
aquella época conside aba que el papel de oda muje e a cuida de su amilia.
Únicamen e ese. Pe o, como ace adamen e señaló F iedan, pa a muchas
muje es esa o ma de ida más que un sueño e a una pesadilla: “No podemos
deja de escucha po más iempo aquella oz in e io de las muje es, que dice:
‘Necesi o algo más que mi ma ido, que mis hijos y mi hoga ’” (1965, p. 46).
Be y F iedan ecoge es e descon en o en su ob a La mís ica de la
eminidad, publicada en 1963. En ella abo da la p eocupación de las muje es de
clase media-al a es adounidense, mayo i a iamen e blancas y he e osexuales,
que dejaban de abaja pa a dedica se al hoga cuando se casaban o enían
descendencia. En ese momen o su ida se limi aba a es a al se icio de su
amilia, a se la enca gada del bienes a de su ma ido y de sus hijos e hijas. Se
había uel o a una si uación pa ecida a la de décadas a ás, en la época de las
su agis as, aunque pa a ello la sociedad había enido que pasa de la mís ica
del desp ecio de lo emenino a su ensalzamien o.
Acaso la nue a mís ica de la equipa ación de la impo ancia del
papel emenino con el masculino su gió po que la e olución de las
muje es en No eamé ica no podía se enada po la ieja mís ica de la
in e io idad emenina. ¿Podía impedi se que las muje es desa ollasen
la o alidad de sus acul ades, haciendo que su papel en el hoga uese
de igual impo ancia que el que ep esen a el homb e en la sociedad?
“El papel de la muje es el hoga ,” es algo que ya no se podía segui
diciéndose con ono despec i o. Los abajos domés icos, el la a
la opa, muda los pañales a los niños, enían que se embellecidos
po la nue a mís ica has a hace los pa ece an impo an es como la
desin eg ación del á omo, la as onáu ica, el a e c eado que ilumina
los des inos humanos, los más a anzados es udios sociales. Tenían que
con e i se en el e dade o in de la ida misma, pa a ocul a el hecho
e iden e de que son me amen e el p incipio. (F iedan, 1965, p. 269).
Be y F iedan en es a ob a no ealiza una c í ica al sis ema ni pone en cues ión
la amilia, ni la mayo ía de los oles asignados a las muje es, pe o sí mues a lo
70
Gemma del Olmo Campillo
demoledo que esul a una polí ica social en la que se impide el desa ollo de
una pe sona. Las muje es es án p edes inadas a ocupa se de los aspec os más
básicos y sencillos de la co idianeidad en bene icio de su amilia. Es su única
aspi ación legi imada. La al a de ilusiones y de e os a los que la sociedad
obliga a las muje es lle a a su in an ilización, dependencia e imposibilidad de
c ece como pe sona, con la consiguien e al a de au oes ima, lo que a su ez
conlle a dep esión y di icul ades a la ho a de encon a mo i os pa a segui
subsis iendo.
El “ emedio” p opo cionado po el capi alismo y la publicidad, que en
aquellos momen os daba sus p ime os pasos, ue la adquisición de a ículos,
la libe ad de pode comp a los p oduc os que pudie an, pe o “cualquie a de
esos emedios es peo que la en e medad” (F iedan, 1965, p. 41). No e a una
ida de ensueño, po mucho que se la cali ica a de es a mane a. Tan o es así que
F iedan (1965, pp. 340-342) ealiza una polémica compa ación en e la cómoda
ida de las amas de clase media no eame icana y los campos de concen ación
nazis, con el obje i o de llama la a ención sob e los eno mes daños psicológicos
p o ocados po un sis ema je a quizado que p i ilegia a un g upo en de imen o
de las idas, cue pos, es ue zos, abajos y psiques de o o.
Es a ob a es especialmen e signi ica i a po que las c í icas que hace a
una sociedad que desp ecia e ins umen aliza a las muje es se lle an a cabo
desde la pe spec i a de lo que se conoce como eminismo libe al y desde
el pun o de is a de una muje de clase media-al a, blanca y he e osexual.
Desde ese luga , se pone en e idencia la manipulación que supone eo ien a
la necesidad de libe ad de las muje es hacia el consumo, econ i iéndola
en libe ad de me cado, así como la u ilización del cue po emenino como
eclamo publici a io pa a los homb es he e osexuales. Se a a de un en edo
que o ece esul ados demoledo es pa a la psique de las muje es, que lo que
quie en es mayo au onomía y libe ad, no más p oduc os. Las p opues as del
eminismo libe al de F iedan no eclaman mayo pode adquisi i o ni más
libe ad de me cado: “Nues o obje i o e a pa icipación comple a, pode y
oz comple os en la ida del país, den o del pa ido, del p oceso polí ico, de
las p o esiones, del mundo de los negocios” (F iedan, 1983, p. 32). Demandan
cambios en la ida de las muje es, mayo libe ad, ene oz y pode en los
espacios de oma de decisiones, el mismo que los homb es. Una ida más
elegida y menos de e minada po la sociedad, en condiciones de igualdad.
Sin duda el mo imien o su agis a an e io había posibili ado
impo an es cambios, po ejemplo que las muje es pudie an o a , accede
a es udios supe io es o abaja ue a de casa, pe o eso no había conlle ado
una igualdad ni en el ámbi o de lo p i ado ni en el de lo público (Jiménez
71
T aspasando lími es. Lo pe sonal y lo polí ico en el eminismo
Pe ona, 2007, p. 16). Po ese mo i o F iedan pone en e idencia una se ie
de no mas sociales “que impiden la en ada y/o el éxi o de las muje es en el
espacio público” (Jiménez Pe ona, 2007, p. 17), po que es á con encida de
que la si uación de las muje es, sus posibilidades de c ecimien o y de libe ad,
mejo a ían no ablemen e si pudie an in e eni , en las mismas condiciones
que los homb es, en la polí ica del país. De es a o ma demos a ían que
las muje es no solo es án capaci adas pa a o ganiza y ges iona los espacios
p i ados, sino ambién los espacios públicos, incluyendo los pues os di ec i os
y de decisión an o de emp esas como del gobie no del país. La ida p i ada,
pe sonal, la co idianeidad, es el p incipio de la ida y no puede ans o ma se
en el único obje i o de la exis encia, como se in en a hace c ee a las muje es
(F iedan, 1983, p. 269).
Pa a F iedan hay un e iden e ínculo en e libe ad y polí ica.
En endiendo po polí ica una ac i idad negociado a que se enma ca den o
de las eglas de e minadas po el sis ema es ablecido, po que en su opinión
es posible llega a acue dos con quienes de en an el pode pa a co egi las
desigualdades injus as. F iedan conside a que a a és de comp omisos polí icos
se puede log a el acceso de las muje es a los espacios de pode , mejo ando así
el sis ema, pe o no cues iona la exis encia del pode ni de las clases sociales.
No es, pues, un eminismo e oluciona io. Admi e la posibilidad de una
con i encia acep able a a és de acue dos sociales y no ma i as asumidas po
una mayo ía de la población, sin necesidad de excesi os cambios, sob e odo
en el caso conc e o de su ob a más conocida, La mís ica de la eminidad1,
po que en el lib o pos e io La segunda ase sí p opond á una ans o mación
algo mayo (F iedan, 1983, p. 33).
No obs an e, a pesa de man ene se en la línea de las polí icas
e o mis as, muchas muje es ideológicamen e in luidas po pensamien os
socialis as y ma xis as leye on con in e és es a ob a de F iedan, incluso algunas
se a ilia on a la o ganización NOW (de la que ue co undado a), quizá po que
al p incipio no pe cibie on que enían posicionamien os ideológicos an
dis in os. Pe o p on o las di e encias es alla on, y lo hicie on de una o ma
ica y é il. También belige an e y a e ida. P oponían un eminismo dis in o
al de NOW, más e oluciona io, po lo que ob iamen e los con lic os en e
ambos eminismos ue on cons an es. De esos deba es, e lexiones, c í icas,
p opues as, au oc í ica, e c., somos en g an pa e he ede as.
1 El mo i o de da p io idad a las apo aciones de La mís ica de la eminidad es que ue una ob a
eno memen e in luyen e en el mo imien o eminis a es adounidense, y ambién en el eu opeo.
Su alcance ue muy ele an e, po eso ecojo p incipalmen e las ideas que apa ecen en ella.
78
Gemma del Olmo Campillo
ele ancia que ha llegado a nues os días. En la ac ualidad la idea de libe ad
iene un papel cen al en nues a ida, con la pa icula idad de que el ínculo
en e polí ica y libe ad es á ín imamen e abado. Algo que se puede ap ecia
cla amen e en el eminismo.
Las di e en es o mas de in e p e a la polí ica que se han mos ado
aquí señalan un p opósi o e iden e: dispone de mayo libe ad. Reco demos
que la polí ica puede concebi se como un luga en el que llega a acue dos pa a
mejo a las condiciones de ida de la población en su conjun o, como pensaba
F iedan; ambién puede se conside ada un conjun o de es a egias median e las
cuales se jus i ica la desigualdad, la dominación y la je a quía, como a i maba
Mille ; o bien se puede en ende como una se ie de p ác icas encaminadas a
ealiza ans o maciones sociales que den luga a una con i encia más lib e,
como p opone el g upo Radicalesbians. Las es concepciones c i ican la
si uación de subo dinación de las muje es y eclaman una ida más lib e.
La libe ad es, pues, un obje i o p incipal en la his o ia del eminismo.
Es una aspi ación que, de una mane a u o a, ha es ado siemp e p esen e,
aunque su sen ido ha ido a iando según con ex os y épocas. La ilus ación
sub ayó su impo ancia y después, median e la cons an e e lexión sob e ella,
se ha ido e elando su complejidad y p oblema icidad, has a el pun o de
que al ez esul e se un sueño inalcanzable y di uso, aunque con enien e y
é il po su indudable capacidad de mo ilización e inci ación que nos alien a
en la búsqueda de la mejo o ma de con i encia posible. Es a con i encia,
en la ac ualidad, equie e ene muy en cuen a los elemen os pe sonales e
ín imos de la ida que han sido señalados y sub ayados du an e décadas po
el mo imien o eminis a.
Re e encias bibliog á icas
Cobo, Rosa (1995). Fundamen os del pa ia cado mode no. Jean Jacques
Rousseau. Mad id, MD: Cá ed a.
F iedan, Be y (1965). La mís ica de la eminidad (C. R. de Dampie e,
T ad.). Ba celona, CT: Sagi a io.
F iedan, Be y (1976). I changed my li e: W i ings on he women's mo emen
[Me cambió la ida: Esc i os sob e el mo imien o de muje es].
Camb idge, Es ados Unidos de Amé ica: Ha a d Uni e si y.
F iedan, Be y (1983). La segunda ase (J. Pa do, T ad.). Ba celona, CT: Plaza
& Janes.

79
T aspasando lími es. Lo pe sonal y lo polí ico en el eminismo
Hanisch, Ca ol (1968). The pe sonal is poli ical [Lo pe sonal es polí ico].
No es om he second yea : Women’s libe a ion. Majo W i ings o
he Radical Feminis s (pp. , 76-78). New Yo k, Es ados Unidos de
Amé ica: Radical Feminis s.
Jiménez Pe ona, Ángeles (2007). El eminismo libe al es adounidense de
posgue a: Be y F iedan y la e undación del eminismo libe al. En
A. de Miguel Ál a ez y C. Amo ós Puen e (Eds), Teo ía eminis a:
de la Ilus ación a la globalización. Del eminismo libe al a la
pos mode nidad (Vol. 2, pp. 13-34). Mad id, MD: Mine a.
Koed , Anne (1968). Women and he adical mo emen [Muje es y el
mo imien o adical]. No es om he Thi d Yea (pp. 26-27). New
Yo k, Es ados Unidos de Amé ica: Radical Feminis s.
Koed , Anne (1971). Lesbianism and Feminism [Lesbianismo y eminismo].
No es om he Fi s Yea (pp. 84-89). New Yo k, Es ados Unidos de
Amé ica: Radical Feminis s.
Laqueu , Thomas (1994). La cons ucción del sexo. Cue po y géne o desde los
g iegos has a F eud (E. Po ela, T ad.). Mad id, MD: Cá ed a.
Manzane a López, Lau a (2010). Olympe de Gouges. La c onis a maldi a de la
Re olución F ancesa. Ba celona, CT: El Viejo Topo.
Mille , Ka e (2010). Polí ica sexual (C. Ma ínez Gimeno, T ad.). Mad id,
MD: Cá ed a.
Mo gan, Robin (2015). Adiós a Todo Eso. En W.I.T.C.H. (Conspi ación
Te o is a In e nacional de las Muje es del In ie no). Comunicados
y hechizos (I. He nández, T ad.; pp. 117-142). Mad id, MD: La
Felgue a.
Pa eman, Ca ol (1995). El con a o sexual (M. L. Femenías, T ad.).
Ba celona, CT: An h opos.
Poulain de la Ba e, F ançois (2007). La igualdad de los sexos. Discu so ísico
y mo al en el que se des aca la impo ancia de deshace se de los p ejuicios
(I. Cazés, T ad.). Tomo II. Ciudad de México, México: Uni e sidad
Nacional Au ónoma de México.
Puleo, Alicia (1993). La ilus ación ol idada. La polémica de los sexos en el
siglo x iii. Ba celona, CT: An h opos.
Radicalesbians (2009). La muje iden i icada con muje es (1970). En R. M.
Mé ida Jiménez (Ed.), Mani ies os gays, lesbianos y quee . Tes imonios
de una lucha (1969-1994) (I. Clúa Ginés, R. M. Mé ida Jiménez,
80
Gemma del Olmo Campillo
J. Sáez, M. S. Sánchez Gómez, P. Vida e, T ads.; pp. 75-82).
Ba celona, CT: Ica ia.
Rousseau, Jean-Jacques (1976). Discu so sob e el o igen y los undamen os
de la desigualdad en e los homb es (M. Bus aman e O iz, T ad.).
Ba celona, CT: Península.
Rousseau, Jean-Jacques (1990). Emilio o de la educación (L. Agui e P ado,
T ad.). Mad id, MD: Eda .
To as F ancès, Me i (2001). Tomando ca as en el asun o. Las amis ades
pelig osas de las muje es con el géne o epis ola . Za agoza, AR: P ensas
Uni e si a ias de Za agoza.
Wolls onec a , Ma y (1977). Vindicación de los de echos de la muje (C. Ema
y M. Ba a , T ad.). Mad id, MD: Deba e.
Wool , Vi ginia (1981). Las muje es y la li e a u a (A. Bosch, T ad.).
Ba celona, CT: Lumen.