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Vol.8 | Nº 15 Julio-Diciemb e 2019: 63-80
ISSN: 2255-3827
las o esdelucca.o g
T aspasando lími es. Lo pe sonal y lo polí ico
en el eminismo
Passing Limi s. The Pe sonal and The Poli ical in Feminism
Gemma del Olmo Campillo
Uni e sidad de Za agoza, España
RESUMEN En la mode nidad su ge un ocabula io especí ico que de iende
la libe ad y la igualdad que ambién es empleado pa a de ende pos u as
misóginas y pa a jus i ica la desigualdad en e muje es y homb es. Un ejemplo
cla o de es o es la explicación que o ece Rousseau sob e la di isión sexual del
abajo y de la ida: de o ma na u al, las muje es deciden queda se en casa
y cuida de la p ogenie mien as los homb es se an a busca el alimen o
necesa io pa a el g upo. De es a mane a se p e ende explica la elegación de
las muje es al ámbi o de lo p i ado y domés ico. En la con empo aneidad
es a di isión en a en c isis, debido a la labo c í ica de muchas au o as y
g upos eminis as, en e quienes cabe des aca a Be y F iedan, Ka e Mille
o el g upo Radicalesbians, cuyos análisis no solo log an pone en en edicho
esa di isión de espacios, sus lími es, su na u aleza y acep ación, sino que
ambién consiguie on mos a el alcance polí ico y de con ol que subyacía
en el epa o de a eas, así como las posibilidades libe ado as de su c í ica
y desobediencia. Be y F iedan denuncia los obs áculos sociales con los que
se encuen an las muje es que quie en abaja ue a de casa, e insis e en las
consecuencias de as ado as pa a la psique emenina; Ka e Mille pone en
e idencia la polí ica con la que la sociedad log a some e a las muje es y cómo
es a log a en a has a en los espacios más pe sonales, ín imos e insospechados;
y el g upo Radicalesbians sub aya las posibilidades de libe ación que ienen las
polí icas ealizadas po muje es que se iden i ican con muje es. Es as au o as
consiguie on o ece in e p e aciones lo su icien emen e abie as y icas como
pa a que algunas de sus ideas y líneas de pensamien o es én p esen es en los
eminismos ac uales.
PALABRAS CLAVE Feminismo adical; eminismo libe al; pe sonal;
polí ico; p i ado; público; igualdad; libe ad.
ABSTRACT In he mode n age a speci ic lexicon has a isen o de end libe y and
equali y. This ocabula y has also been employed o de end misogynis posi ions and
o jus i y he inequali y be ween women and men. One clea example is Rousseau’s
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ISSN: 2255-3827
las o esdelucca.o g
explana ion o he sexual di ision o labou : women “na u ally” decide o emain a
home and look a e he child en while he men sea ch o he esou ces necessa y o
he g oup. In his manne he in ends o explain he elega ion o women o he p i a e
and domes ic sphe e. In he wen ie h cen u y his di ision en e ed in c isis due o
he c i ical wo k o many eminis hinke s and g oups. Among hese Be y F iedan,
Ka e Mille and he Radicalesbians s and ou . Thei analyses pu in ques ion his
di ision o sphe es, hei limi s, hei na u e and hei accep ance in socie y. Mo eo e
hey show he poli ical scope and he powe which unde lies his di ision o labou , as
well as he libe a ing possibili ies esul ing om he c i icism o and he disobedience
o he same. Be y F iedan denounces he social obs acles aced by women who wish
o wo k ou side he home and highligh s he de as a ing consequences o he emale
psyche. Ka e Mille pu s in e idence he poli ical sys em which opp esses women and
how i colonises pe sonal and in ima e spaces. The Radicalesbians g oup unde lines
he eedom ealised by woman-iden i ied women. These eminis s o e open and
ich in e p e a ions which a e ele an in he p esen .
KEY WORDS Radical Feminism; Libe al Feminism; Pe sonal; Poli ical;
P i a e; Public; Equali y; F eedom.
RECIBIDO RECEIVED 12/2/2019
APROBADO APPROVED 27/4/2019
PUBLICADO PUBLISHED 1/7/2019
NOTA DE LA AUTORA
Gemma del Olmo Campillo, Depa amen o de Filoso ía de la Facul ad de Filoso ía y Le as
de la Uni e sidad de Za agoza, España.
Co eo elec ónico: gdelolmo@uniza .es
ORCID: h ps://o cid.o g/0000-0002-1052-0021
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T aspasando lími es. Lo pe sonal y lo polí ico en el eminismo
La mode nidad supuso pa a la iloso ía una up u a con elemen os an e io es
que habían sido has a en onces cen ales en el pensamien o. Se ex endía
una nue a o ma de e e in e p e a el mundo (Cobo, 1995, p. 31), con
el consiguien e ocabula io especí ico pa a hace posible la exp esión de
es as nue as ideas pe o, de mane a inquie an e, ese léxico a anzado se á
empleado ambién pa a de ende los p ejuicios y las inclinaciones de épocas
an e io es que no ue on abandonados. Así, la je a quía social en e homb es
y muje es que se había jus i icado “según su g ado de pe ección me a ísica,”
a pa i del siglo x iii queda explicada po las di e encias na u ales en e el
cue po masculino y el emenino, de modo que la biología se con ie e en el
“ undamen o epis emológico de las a i maciones no ma i as sob e el o den
social” (Laqueu , 1994, pp. 24, 25). El nue o lenguaje, la o ma nue a de
in e p e a la ealidad, acoge, de es a mane a, an o los aspec os inno ado es
de la mode nidad como algunos elemen os que subsis en del pasado.
Un ejemplo cla o de es o es la explicación que o ece Rousseau sob e la
di isión sexual del abajo, y po ello de la ida. De o ma na u al y olun a ia,
a i ma es e au o , las muje es decidie on queda se en casa y cuida de la
p ogenie mien as los homb es se iban a busca el alimen o necesa io pa a
el g upo (Rousseau, 1976, p. 75). De es a mane a se p e ende jus i ica la
elegación de las muje es al ámbi o de lo p i ado y lo domés ico, que según
él se p odujo de o ma olun a ia y lib e. Además, con inúa es e au o , dicha
desigualdad no debe gene a echazo, es sensa a, o denada: no es u o del
p ejuicio sino de la azón (Rousseau, 1990, p. 416). Es azonable que las
muje es se queden en el hoga cuidando de sus c ia u as y, po ex ensión, del
es o de pe sonas que lo necesi en.
En esa época había dis in os análisis sob e la desigualdad de los sexos,
el de Rousseau no e a el único, de hecho e a un deba e ya p esen e en el
siglo an e io . Bas e eco da la conocida de ensa de la igualdad en e los sexos
de Poulain de la Ba e en 1673, an es incluso de que Rousseau nacie a. En
especial, cabe des aca las a i maciones: “la in eligencia no iene sexo” (Poulain,
2007, p. 77) y “la in eligencia es igual y de la misma na u aleza en odos
los se es humanos” (p. 78). No es posible, po an o, p opone a Rousseau
como modelo o como el mejo exponen e de odo el pensamien o ilus ado
en elación a es e ema, pe o sí se puede conside a que ue un au o ele an e
an o po la in luencia que u o en el pensamien o pos e io como po la
o ma en que u iliza a gumen os basados en la nue a ciencia, la biología, pa a
de ende y jus i ica la desigualdad social, po que se con e i án en un ecu so
ecuen e. Todo ello sin ol ida , insis o, el alo y la exis encia de e lexiones
ilus adas muy c í icas con esas ideas sob e la desigualdad, al conside a las
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p oduc o de p ejuicios pa ciales y de análisis supe iciales e injus os que es
necesa io e isa .
Po o a pa e, esul a asimismo des acable Rousseau po el modo en
que ob ia las e u aciones empí icas con las que p obablemen e se encon aba
a menudo, ya que conoció a muje es cul as que se in e esa on po emas
cien í icos y ilosó icos. Es deci , u o con ac o con salonniè es cuyas idas e
ideas in alidaban esas a i maciones. Es as muje es habían decidido cul i a su
in eligencia y ambién sus elaciones sociales pues, aunque e an an i ionas
que ecibían en espacios apa en emen e p i ados, en ealidad a pa i de ellos
componían una es e a pública en la que se desa ollaban deba es in elec uales,
en los que pa icipaban, además de la an i iona, o as muje es que e an
in i adas en ocasiones. Solo con es e compo amien o mos aban la alsedad
de esa supues a elección olun a ia, pe o además, conscien es de la impo ancia
de la cul u a, ambién ue on decididas de enso as del acceso de las muje es
a la educación; algo que ya había sido eclamado en épocas an e io es y que
en los siglos x ii y x iii eapa ece con ue za. La ei indicación la ha án en
público, a a és de ob as publicadas como las de Madame Lambe , en e las
que es á Nue as e lexiones sob e las muje es, de 1727 (Puleo, 1993, pp. 66-71);
y en p i ado, como en la ca a pe sonal esc i a en el siglo x ii po Ma ie-
Éleono e de Rohan al duque de La Roche oucauld, y ci ada po Me i To as
de la an ología publicada po Hen i Guyo en 1923, An hologie des le es de
Femmes. Du XVIe siècle à nos jou s:
Segu amen e pa a omen a la i ud [de la humildad] en pe sonas de
nues o sexo, hacéis máximas en las que el amo p opio [de las muje es]
apa ece an poco adulado. Me sen i ía muy humillada, yo misma, si
no me dije a lo que ya os he dicho en es e bille e: que juzgáis mejo
el co azón de los homb es que el de las muje es y que al ez ni os
mismo conocéis el mo i o que os hace es ima las menos. Si os hubie ais
encon ado siemp e con muje es cuyo empe amen o es u ie a
some ido a la i ud y cuyos sen idos ue an menos ue es que la
azón, pensa iáis mejo de cie o núme o de muje es que se dis ingue
de la mul i ud, y me pa ece que Mme de la Faye e y yo misma nos
me ecíamos que u ie ais una opinión mejo del sexo [ emenino] en
gene al. No ha íais más que de ol e nos aquello que noso as hacemos
en ues o a o , pues, a pesa de los de ec os de un millón de homb es,
hacemos jus icia a ues o mé i o pa icula , y os solo nos hacéis c ee
odo lo que se puede deci de más en ajoso sob e ues o sexo. (To as,
2001, pp. 52-53)
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Además, las opiniones de Rousseau son di ec amen e in e peladas y c i icadas
po au o es coe áneos. Así, D’Alembe di igió una ca a a Rousseau en 1759
(Puleo, 1993, pp. 74-76), mien as Rousseau es aba edac ando el Emilio
(Puleo, 1993, p. 73), en la que e omaba la p egun a que se hacía Rousseau
sob e la posibilidad de que hubie a alguna muje i uosa, pa a cen a se sob e
odo en las causas de que se pueda plan ea dicha cues ión:
El géne o humano se ía muy desdichado si el obje o más digno de
nues o espe o ue a en e ec o an escaso como a i máis. Pe o si, po
desg acia, u ie ais azón. ¿Cuál se ía la causa de ello? La escla i ud y la
deg adación a que hemos educido a las muje es, las abas que ponemos
a su in elec o y a su co azón, la je ga ú il y humillan e pa a ellas y pa a
noso os a la que hemos educido nues a elación con ellas como si no
u ie an una azón que cul i a o no ue an dignas de ello. Finalmen e,
la educación unes a, yo di ía casi homicida, que les p esc ibimos, sin
pe mi i les ene o a; educación en la que ap enden casi únicamen e
a ingi sin cesa , a ahoga odos los sen imien os, a ocul a odas sus
opiniones y dis aza odos sus pensamien os. Nos compo amos con
su na u aleza como lo hacemos con la de nues os ja dines: a amos de
ado na la so ocándola. Si la mayo ía de las naciones ha ac uado como
noso os al espec o es po que los homb es siemp e han sido los más
ue es en odas pa es y que en odas pa es el más ue e es el op eso
del más débil. (Puleo, 1993, p. 74).
Es e iden e, po an o, que hubo muchas oces, de homb es y de muje es, que
de endie on la igualdad de los sexos. En e es as oces es án las mencionadas
y dos más cuya alía no se puede deja de econoce : Olympe de Gouges y
Ma y Wolls onec a , ambas de inales del siglo x iii. Olympe de Gouges,
en sep iemb e de 1791, esc ibe su amosa Decla ación de los de echos de la
muje y de la ciudadana, cuyo a ículo p ime o a i ma: “La muje nace lib e y
pe manece igual al homb e en de echos. Las dis inciones sociales no pueden
es a basadas más que en la u ilidad común” (Manzane a, 2010, p. 248). Ma y
Wolls onec a , en 1972, publica Vindicación de los de echos de la muje , donde
además denuncia lo pe judicial que es pa a las muje es, y pa a la sociedad en
gene al, la dependencia obligada de los homb es (Wolls onec a , 1977, p. 210).
Después de ene en cuen a algunas de las a i maciones de Rousseau
y algunas de las c í icas que se le hicie on, se puede sospecha del inocen e y
na u al epa o de a eas mos ado po que, al igual que ocu e con el es o de
eo ías con ac ualis as, se ins ala en una cla a de ensa de “la mane a de c ea
elaciones sociales cons i uidas po subo dinación, y no po in e cambio”
(Pa eman, 1995, p. 83). Los ideales de igualdad y de libe ad de la mode nidad
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ue on, desde sus inicios, adul e ados po algunos au o es con el in de jus i ica
acionalmen e si uaciones de desigualdad y de op esión, como es el caso de
Rousseau que, a a és de la a i mación de que no es el p ejuicio sino la azón
la causa del desigual epa o de abajos y de espacios en e muje es y homb es,
a ala que los únicos ciudadanos lib es y suje os de de echo sean los homb es.
Las a gumen aciones y jus i icaciones de la desigualdad ue on
ampliamen e acep adas po la sociedad, aunque poco a poco se ue on
des elando las incong uencias, alsedades e in e eses que había de ás de esas
a i maciones. Quienes p e endían legi ima el some imien o de las muje es,
así como su con ol y p esencia únicamen e en los espacios p i ados, siemp e
se encon a on con una e iden e oposición, pe o las c í icas más incisi as, las
que log a on de e mina las de as ado as epe cusiones de esa subo dinación
social y el complejo sis ema que lo hacía posible, llega on dos siglos más a de,
en los años 60 y 70 del siglo xx, con nue os elemen os de análisis y pe spec i as
que mos aban el alcance de la desigualdad social impues a. P ime o Be y
F iedan denuncia los obs áculos sociales con los que se encuen an las muje es
que quie en abaja ue a de casa (es deci , sos iene que las muje es quie en
es a ambién en los espacios públicos) y e ela las consecuencias de as ado as
pa a la psique emenina de ene como única dedicación el cuidado de su
amilia cuando se desea un empleo o cie a independencia; después Ka e
Mille pone en e idencia los ins umen os del pode con los que la sociedad
consigue some e a las muje es y cómo log an en a en los espacios más
pe sonales, ín imos e insospechados; y un poco más adelan e el mani ies o del
g upo Radicalesbians insis e en las posibilidades de libe ación que ienen las
polí icas ealizadas po muje es que se iden i ican con muje es.
Es as es in e p e aciones eminis as mues an o mas dis in as de en ende
los concep os de lo pe sonal y de lo polí ico que, a su ez, se aducen en
inicia i as muy dispa es pa a lle a a cabo las necesa ias ans o maciones de
la sociedad.
Be y F iedan.
La mís ica de la eminidad
En los años 50 y 60 del siglo xx se p oduce en Es ados Unidos un no able
gi o conse ado en la sociedad, ei e adamen e se insis ía en la cen alidad
e impo ancia de la amilia así como en lo esencial del consumo pa a el
sos enimien o de la economía del país. Tene una amilia, con hijos e hijas,
además de un pode adquisi i o al o, pa ecía se el sueño al que oda pe sona
aspi aba. Pe o e a un sueño accesible solo pa a un pequeño g upo de la
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población en el que, po o a pa e, muje es y homb es enían papeles muy
dis in os (F iedan, 1965, pp. 207-212).
Los homb es adul os debían abaja y gana dine o pa a man ene a su
amilia, de modo que el abajo y el dine o e an sus obje i os undamen ales.
Las muje es enían que ene hijos e hijas y enca ga se de su cuidado, así como
ocupa se del hoga y del bienes a de su ma ido: de ellas se espe aba que ue an
el “ángel de la casa” (Wool , 1981, pp. 69-72) y que su ida es u ie a dedicada
a cumpli los deseos de su amilia, po que la sociedad es adounidense de
aquella época conside aba que el papel de oda muje e a cuida de su amilia.
Únicamen e ese. Pe o, como ace adamen e señaló F iedan, pa a muchas
muje es esa o ma de ida más que un sueño e a una pesadilla: “No podemos
deja de escucha po más iempo aquella oz in e io de las muje es, que dice:
‘Necesi o algo más que mi ma ido, que mis hijos y mi hoga ’” (1965, p. 46).
Be y F iedan ecoge es e descon en o en su ob a La mís ica de la
eminidad, publicada en 1963. En ella abo da la p eocupación de las muje es de
clase media-al a es adounidense, mayo i a iamen e blancas y he e osexuales,
que dejaban de abaja pa a dedica se al hoga cuando se casaban o enían
descendencia. En ese momen o su ida se limi aba a es a al se icio de su
amilia, a se la enca gada del bienes a de su ma ido y de sus hijos e hijas. Se
había uel o a una si uación pa ecida a la de décadas a ás, en la época de las
su agis as, aunque pa a ello la sociedad había enido que pasa de la mís ica
del desp ecio de lo emenino a su ensalzamien o.
Acaso la nue a mís ica de la equipa ación de la impo ancia del
papel emenino con el masculino su gió po que la e olución de las
muje es en No eamé ica no podía se enada po la ieja mís ica de la
in e io idad emenina. ¿Podía impedi se que las muje es desa ollasen
la o alidad de sus acul ades, haciendo que su papel en el hoga uese
de igual impo ancia que el que ep esen a el homb e en la sociedad?
“El papel de la muje es el hoga ,” es algo que ya no se podía segui
diciéndose con ono despec i o. Los abajos domés icos, el la a
la opa, muda los pañales a los niños, enían que se embellecidos
po la nue a mís ica has a hace los pa ece an impo an es como la
desin eg ación del á omo, la as onáu ica, el a e c eado que ilumina
los des inos humanos, los más a anzados es udios sociales. Tenían que
con e i se en el e dade o in de la ida misma, pa a ocul a el hecho
e iden e de que son me amen e el p incipio. (F iedan, 1965, p. 269).
Be y F iedan en es a ob a no ealiza una c í ica al sis ema ni pone en cues ión
la amilia, ni la mayo ía de los oles asignados a las muje es, pe o sí mues a lo
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demoledo que esul a una polí ica social en la que se impide el desa ollo de
una pe sona. Las muje es es án p edes inadas a ocupa se de los aspec os más
básicos y sencillos de la co idianeidad en bene icio de su amilia. Es su única
aspi ación legi imada. La al a de ilusiones y de e os a los que la sociedad
obliga a las muje es lle a a su in an ilización, dependencia e imposibilidad de
c ece como pe sona, con la consiguien e al a de au oes ima, lo que a su ez
conlle a dep esión y di icul ades a la ho a de encon a mo i os pa a segui
subsis iendo.
El “ emedio” p opo cionado po el capi alismo y la publicidad, que en
aquellos momen os daba sus p ime os pasos, ue la adquisición de a ículos,
la libe ad de pode comp a los p oduc os que pudie an, pe o “cualquie a de
esos emedios es peo que la en e medad” (F iedan, 1965, p. 41). No e a una
ida de ensueño, po mucho que se la cali ica a de es a mane a. Tan o es así que
F iedan (1965, pp. 340-342) ealiza una polémica compa ación en e la cómoda
ida de las amas de clase media no eame icana y los campos de concen ación
nazis, con el obje i o de llama la a ención sob e los eno mes daños psicológicos
p o ocados po un sis ema je a quizado que p i ilegia a un g upo en de imen o
de las idas, cue pos, es ue zos, abajos y psiques de o o.
Es a ob a es especialmen e signi ica i a po que las c í icas que hace a
una sociedad que desp ecia e ins umen aliza a las muje es se lle an a cabo
desde la pe spec i a de lo que se conoce como eminismo libe al y desde
el pun o de is a de una muje de clase media-al a, blanca y he e osexual.
Desde ese luga , se pone en e idencia la manipulación que supone eo ien a
la necesidad de libe ad de las muje es hacia el consumo, econ i iéndola
en libe ad de me cado, así como la u ilización del cue po emenino como
eclamo publici a io pa a los homb es he e osexuales. Se a a de un en edo
que o ece esul ados demoledo es pa a la psique de las muje es, que lo que
quie en es mayo au onomía y libe ad, no más p oduc os. Las p opues as del
eminismo libe al de F iedan no eclaman mayo pode adquisi i o ni más
libe ad de me cado: “Nues o obje i o e a pa icipación comple a, pode y
oz comple os en la ida del país, den o del pa ido, del p oceso polí ico, de
las p o esiones, del mundo de los negocios” (F iedan, 1983, p. 32). Demandan
cambios en la ida de las muje es, mayo libe ad, ene oz y pode en los
espacios de oma de decisiones, el mismo que los homb es. Una ida más
elegida y menos de e minada po la sociedad, en condiciones de igualdad.
Sin duda el mo imien o su agis a an e io había posibili ado
impo an es cambios, po ejemplo que las muje es pudie an o a , accede
a es udios supe io es o abaja ue a de casa, pe o eso no había conlle ado
una igualdad ni en el ámbi o de lo p i ado ni en el de lo público (Jiménez
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T aspasando lími es. Lo pe sonal y lo polí ico en el eminismo
Pe ona, 2007, p. 16). Po ese mo i o F iedan pone en e idencia una se ie
de no mas sociales “que impiden la en ada y/o el éxi o de las muje es en el
espacio público” (Jiménez Pe ona, 2007, p. 17), po que es á con encida de
que la si uación de las muje es, sus posibilidades de c ecimien o y de libe ad,
mejo a ían no ablemen e si pudie an in e eni , en las mismas condiciones
que los homb es, en la polí ica del país. De es a o ma demos a ían que
las muje es no solo es án capaci adas pa a o ganiza y ges iona los espacios
p i ados, sino ambién los espacios públicos, incluyendo los pues os di ec i os
y de decisión an o de emp esas como del gobie no del país. La ida p i ada,
pe sonal, la co idianeidad, es el p incipio de la ida y no puede ans o ma se
en el único obje i o de la exis encia, como se in en a hace c ee a las muje es
(F iedan, 1983, p. 269).
Pa a F iedan hay un e iden e ínculo en e libe ad y polí ica.
En endiendo po polí ica una ac i idad negociado a que se enma ca den o
de las eglas de e minadas po el sis ema es ablecido, po que en su opinión
es posible llega a acue dos con quienes de en an el pode pa a co egi las
desigualdades injus as. F iedan conside a que a a és de comp omisos polí icos
se puede log a el acceso de las muje es a los espacios de pode , mejo ando así
el sis ema, pe o no cues iona la exis encia del pode ni de las clases sociales.
No es, pues, un eminismo e oluciona io. Admi e la posibilidad de una
con i encia acep able a a és de acue dos sociales y no ma i as asumidas po
una mayo ía de la población, sin necesidad de excesi os cambios, sob e odo
en el caso conc e o de su ob a más conocida, La mís ica de la eminidad1,
po que en el lib o pos e io La segunda ase sí p opond á una ans o mación
algo mayo (F iedan, 1983, p. 33).
No obs an e, a pesa de man ene se en la línea de las polí icas
e o mis as, muchas muje es ideológicamen e in luidas po pensamien os
socialis as y ma xis as leye on con in e és es a ob a de F iedan, incluso algunas
se a ilia on a la o ganización NOW (de la que ue co undado a), quizá po que
al p incipio no pe cibie on que enían posicionamien os ideológicos an
dis in os. Pe o p on o las di e encias es alla on, y lo hicie on de una o ma
ica y é il. También belige an e y a e ida. P oponían un eminismo dis in o
al de NOW, más e oluciona io, po lo que ob iamen e los con lic os en e
ambos eminismos ue on cons an es. De esos deba es, e lexiones, c í icas,
p opues as, au oc í ica, e c., somos en g an pa e he ede as.
1 El mo i o de da p io idad a las apo aciones de La mís ica de la eminidad es que ue una ob a
eno memen e in luyen e en el mo imien o eminis a es adounidense, y ambién en el eu opeo.
Su alcance ue muy ele an e, po eso ecojo p incipalmen e las ideas que apa ecen en ella.
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ele ancia que ha llegado a nues os días. En la ac ualidad la idea de libe ad
iene un papel cen al en nues a ida, con la pa icula idad de que el ínculo
en e polí ica y libe ad es á ín imamen e abado. Algo que se puede ap ecia
cla amen e en el eminismo.
Las di e en es o mas de in e p e a la polí ica que se han mos ado
aquí señalan un p opósi o e iden e: dispone de mayo libe ad. Reco demos
que la polí ica puede concebi se como un luga en el que llega a acue dos pa a
mejo a las condiciones de ida de la población en su conjun o, como pensaba
F iedan; ambién puede se conside ada un conjun o de es a egias median e las
cuales se jus i ica la desigualdad, la dominación y la je a quía, como a i maba
Mille ; o bien se puede en ende como una se ie de p ác icas encaminadas a
ealiza ans o maciones sociales que den luga a una con i encia más lib e,
como p opone el g upo Radicalesbians. Las es concepciones c i ican la
si uación de subo dinación de las muje es y eclaman una ida más lib e.
La libe ad es, pues, un obje i o p incipal en la his o ia del eminismo.
Es una aspi ación que, de una mane a u o a, ha es ado siemp e p esen e,
aunque su sen ido ha ido a iando según con ex os y épocas. La ilus ación
sub ayó su impo ancia y después, median e la cons an e e lexión sob e ella,
se ha ido e elando su complejidad y p oblema icidad, has a el pun o de
que al ez esul e se un sueño inalcanzable y di uso, aunque con enien e y
é il po su indudable capacidad de mo ilización e inci ación que nos alien a
en la búsqueda de la mejo o ma de con i encia posible. Es a con i encia,
en la ac ualidad, equie e ene muy en cuen a los elemen os pe sonales e
ín imos de la ida que han sido señalados y sub ayados du an e décadas po
el mo imien o eminis a.
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