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Una burla de Feliciano de Silva sobre el hombre salvaje en la Tercera parte del Florisel de Niquea

Abstract

Estudio de un episodio de la Tercera parte del Florisel de Niquea de Feliciano de Silva (capítulo 77) en el que se combinan una burla ("recaudo falso") al legendario hombre salvaje, en su función de tenante en la heráldica, y las enseñanzas morales que derivan del asalto al Castillo de Amor. Se resalta la similitud con las representaciones del motivo en tabletas de escribir, cofrecillos y espejos de marfil de la época. This paper focuses on the chapter 77 from the Third part of Feliciano de Silva’s Florisel de Niquea. The plot combines a practical joke (recaudo falso) played on the legendary wild man, used as heraldic supporter, with the moral lessons deriving from the Assault on the Castle of Love. It highlights the similarity with the contemporary artistic represen-tations of this motif on ivory writing tablets, caskets and mirrors Río Nogueras, Alberto Jesús del

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Una burla de Feliciano de Silva sobre el hombre salvaje en la Tercera parte del Florisel de Niquea

Author: Río Nogueras, Alberto Jesús del
Year: 2020
DOI: 10.7203/tirant.23.19172
Source: https://zaguan.unizar.es/record/99370/files/texto_completo.pdf
Ti an , 23 (2020), pp. 177-189
ISSN: 1579-7422
Ti an , 23 (2020), pp. 177-189
DOI: 10.7203/ i an .23.19172
Una bu la de Feliciano de Sil a sob e el homb e sal aje
en la Te ce a pa e del Flo isel de Niquea1
Feliciano de Sil a’s Joke Abou he Wild Man Played
in he Thi d Pa o Flo isel de Niquea
Albe o del Río Nogue as
(Uni e sidad de Za agoza)
Resumen
Es udio de un episodio de la Te ce a pa e del Flo isel de Niquea de Feliciano de Sil a (capí ulo 77) en el que se com-
binan una bu la ( ecaudo also) al legenda io homb e sal aje, en su unción de enan e en la he áldica, y las enseñan-
zas mo ales que de i an del asal o al Cas illo de Amo . Se esal a la simili ud con las ep esen aciones del mo i o en
able as de esc ibi , co ecillos y espejos de ma il de la época.
Palab as cla e
Homb e sal aje, lib os de caballe ías, Feliciano de Sil a, Flo isel de Niquea, Cas illo de Amo , He áldica
Abs ac
This pape ocuses on he chap e 77 om he Thi d pa o Feliciano de Sil a’s Flo isel de Niquea. The plo combines
a p ac ical joke ( ecaudo also) played on he legenda y wild man, used as he aldic suppo e , wi h he mo al lessons
de i ing om he Assaul on he Cas le o Lo e. I highligh s he simila i y wi h he con empo a y a is ic ep esen-
a ions o his mo i on i o y w i ing able s, caske s and mi o s.
Keywo ds
Wild man, Books o Chi al y, Feliciano de Sil a, Flo isel de Niquea, Cas le o Lo e, He ald y
Recibido: 01/09/2020
Acep ado: 10/10/2020
1. Es e abajo se insc ibe en el ma co del P oyec o de In es igación FFI2016-75396-P del Minis e io de Economía y Compe i i idad,
y en las a eas del g upo Cla isel, sub encionado po el Depa amen o de Ciencia, Tecnología y Uni e sidad del Gobie no de A agón
y po el Fondo Social Eu opeo.
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Pa a Pe, en su cas illo a las a ue as de la ciudad
El genio bu lón de Feliciano le encumb a como maes o indiscu ible del humo en los lib os
de caballe ías. Al in ui con su isión eno ado a las en ajas del a amien o jocoso, decidió ex-
plo a los indicios dispe sos en sus an eceso es e in oduci con acie o bu las y sales en busca
de la amenidad. C eó pa a ello una se ie de pe sonajes que han dejado un ecue do isueño en la
memo ia de los a icionados a sus lib os. El ío o mado po Busendo, Ximiaca y el pas o Da inel
pone en sol a los excesos de la pe spec i a na u alis a del sen imien o e ó ico con un pun o de
is a i ónico y dis anciado sob e la en e medad de amo y la ans o mación de los aman es, a la
ez que se da sin con emplaciones a esa e a d amá ica p ima ia de la isa en emesil, hecha de
puñadas, epelones y iolencia chusca. Pe o es F audado de los A dides quien, sin luga a dudas,
acapa a una bien me ecida ama al lle a al espacio pa adigmá ico de lo es as, enc ucijadas de
caminos y al ededo es de cas illos, los alsos ecaudos y el a e de mo eja p opios de las o mas de
sociabilidad cu ial. El ema ha sido a ado con acie o en el lib o pione o de C a ens (1976) y en
la excelen e monog a ía de Daniels (1992). En es a mínima no a, que o ma pa e de un es udio
en cu so sob e el a amien o del homb e sal aje en los lib os de caballe ías, p e endo exclusi a-
men e llama la a ención sob e un cu ioso episodio a uel as con el asal o al Cas illo de Amo y
con las unciones que el pe sonaje legenda io suele desempeña en el mundo é eamen e codi i-
cado de la he áldica2.
Resumo, an es de nada, las ci cuns ancias de la es i a a en u a que iene sus an eceden es en
la ba alla de Da aida con a el mons uo Ca alión. En el capí ulo 71 de la Te ce a pa e del Flo isel
de Niquea, ambién conocido como Rogel de G ecia I 3, se cuen a cómo de esul as del ex enuan e
comba e, la encedo a, que esconde a Agesilao dis azado de doncella gue e a, queda con a-
lecien e de sus he idas. Se á Gal azi a quien eciba el enca go de lle a el cue po disecado de la
bes ia, jun o con una ca a, a Diana, su mad e y p incesa de Guindaya. Pa a el la go iaje ha án de
escol as Moncano y Ba ba án, caballe os ancianos, según dela a la condición pa lan e de sus nom-
b es4, y iejos conocidos del lec o . Ac úan de ali io de caminan es en es a nue a expedición, con
sus excen icidades y conduc a deso denada. De hecho, no es la p ime a ez que su en las b omas
de F audado , pues en el capí ulo 56 se había enca gado de idiculiza sin ambages la p e ensión
de eju enece de los dos ejes o ios. El caballe o bu lado les engaña haciéndoles c ee que las
aguas de una uen e ce cana son e ec i as a al p opósi o:
Pues yendo Ba ba án e Moncano con el ca alle o de la lo es a, a poca pieça que u ie on
andado, llegando a un esco alle el ca alle o les dixo:
– Digo’s, seño es ca alle os, que aquí ayuso es á una uen e con una i ud que pienso
que no la sabe sino yo e la dueña mi sueg a, que a lo menos a ella assaz le ha ap o echado.
– ¿Qué i ud es éssa? –dixo Moncano.
2. Mon ane (1999) dedica unas páginas a la he áldica en los lib os de caballe ías que o ecen ambién excelen e undamen ación
eó ica y un ú il epaso diac ónico a la ciencia del blasón. Es modélico el abajo de Ma ín Pina (2014-2015) en su aplicación al
Mexiano de la Espe anza.
3. Uso la edición de Ma ín Lalanda (1999) y en e pa én esis indico el núme o de página, pe o engo en cuen a, al modi ica pun ua-
ción y mínimos de alles, la de Se illa, Juan C ombe ge , 1546. Véase pa a los p oblemas de denominación Eisenbe g-Ma ín (2000).
4. Codu as B una (2015).
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– Po lo que os p ecio os di é lo que no pensé dezi a ninguno. Y es que bebiendo d´ella
y la ando las ba bas y los cabellos o na a los homb es como de la p ime a edad (167).
En ealidad, la alsa Fuen e de la Ju en ud es una e a pa a oba les los caballos. Dibujados co-
mo p esun uosos y machuchos co esanos que no ap enden la lección, uel e a enga usa los bajo
pa ecidas excusas en un segundo encuen o, el del capí ulo 77. Me de end é en él po que ahí se
desencadena la bu la inal, obje o de mi a ención. El a anque del episodio iene un incon undible
ono de his o ia enga zada que ecue da los mecanismos de inse ción en las colecciones de cuen-
os: un g upo de pe sonas ecluidas en e ienen sus ocios escuchando his o ias a la ez amenas y
edi ican es; con una so p enden e no edad en es e caso: g acias a la ma a illa de una poma mági-
ca, los eunidos en la To e del Espejo pueden ambién e a las damas y caballe os de la a en u a.
Es el sabio Alqui e quien sugie e el ema de la elada:
A g an solaz es a an es os p íncipes en la Ínsula no hallada con Alqui e e U ganda y, po
haze les plaze , en an o que U ganda es a a ezia pa a su jo nada, cada día el sabio les
mos a a en el espejo de la o e muchas a en u as, en e las cuales un día les dixo que, si
que ían ene paciencia de no do mi una noche, que les mos a ía una a en u a de que
holgassen. Ellos dixe on que no holga ían de cosa más, po que si el sueño los aquexasse,
en su mano es a a i se a sus lechos. Y con es o, ya que a ían comido, él se sube con ellos a
la To e del Espejo y, pues os a su plaze , ie on la p esen e a en u a (237).
La p o agonizan los mismos pe sonajes de la an e io , que unciona como an eceden e de la
nue a e a, o eciendo, según pasan e is a al engaño, ma e ia de e lexión y solaz pa a en e e-
ne la jo nada: «Y caminando con mucho plaze , o o día que del pue o salie on, i an passando
iempo en la bu la que F audado de los A dides les a ía hecho. Y Ba ba án y Moncano dezían
que a ían quedado a isados pa a no se engañados o a ez [...], yendo en es a o ma passando
muchos donai es» (237-238).
En es e segundo encuen o, F audado encub e su iden idad in en ando una excusa caballe-
esca pa a no desp ende se del yelmo, lo que pe mi e el nue o engaño a los incau os. Es a ez les
ien a con la p esencia de dos damas acompañan es que dicen se sus he manas y en ablan una
con e sación de sob een endidos e ó icos con los ancianos. La ecues a de amo íos acaba con la
p omesa de un encuen o u i o en el que los p e endien es debe án se izados po las jó enes en
sendas cue das pa a sal a la gua da del cas illo en que se les ecluye po las noches. El esul ado,
aunque p e isible, se a p epa ando en e diálogos ingeniosos de unos y o as.
– Mis buenas seño as, no’s pa ezca que somos an iejos como cuidáis, po que en la ie a
donde somos odos ienen los cabellos y ba as blancas, que más moços somos de lo que
cuidáis.
– Assí me semeja a mí –dixo una d’ellas–, pues las palab as de amo mues an lo que dezís,
mas que la na u aleza de ues a ie a que no me semeja buena.
– ¿Po qué no’s semeja buena? –dixo Ba ba án.
– Po que –dixo ella– mejo me pa ecie a si en la ejez los homb es o na an moços que
en la niñez haze los iejos como me semejáis.
– Pues no os lo pa ezca –dixo Ba ba án– que a pun o es amos que, si omáis nues o con-
sejo, que os desengaña emos d’esse pensamien o.
La donzella se ió e dixo:
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–Si an segu as es u iéssemos de la bondad del desengaño como de la azón del consejo
ha íamos lo que pedís, po que ues a is a pide el consejo e niega el desengaño (238).
La sol u a del au o en el manejo de con e saciones plagadas de agudezas y equieb os a di i-
giendo la anécdo a hacia el clímax de una b oma que en la e minología de El co esano de Cas i-
glione co esponde ía a un ecaudo also, según aducción de Boscán de lo que es una bu la hecha
o po ob as5. La a imaña, que deja a los p e enciosos galanes suspendidos de las almenas y en
paños meno es, iene sus an eceden es clásicos: ecué dese a Vi gilio, en un episodio del Sa y icon
de Pe onio, expues o a la e güenza pública en cas igo po su deso denada inclinación hacia las
muje es. La leyenda la ecoge, en e o os, el A cip es e de Hi a pa a ilus a el pecado de luju ia
en su deba e con don Amo 6.
Feliciano hace gala de buen manejo de la cul u a a is oc á ica y, en un momen o p eciso de la
a en u a, pone la guinda con una alusión he áldica que no pasa ía inad e ida al público amilia-
izado con la ciencia del blasón. El episodio se p epa a minuciosamen e en sus de alles: como he
dicho, se debe supe a el mu o de la o aleza pa a sal a el encie o de las damas; los a en u e os
han de se izados has a las almenas y, en consecuencia, esuel en i lige os, «en calças y jubones».
El engaño deja a los dos suspendidos, «has a más de un es ado más al o que la pue a», en pe -
ec a sime ía a uno y o o lado del din el. Po que de esa mane a, y según ad ie en las bu lado as
(«seño es ca alle os, a ended, que ya os aemos la compañía que os haze menes e »), pueden
coloca en e ambos el pellejo disecado de la bes ia Ca alión. Se compone así un egocijan e es-
cudo de a mas con dos idículos enan es, cuya iliación acla a poco después F audado de los
A dides: «Y po lo mucho que amo y es imo a la seño a Da aida quie o pone essa bes ia, que
son sus a mas, sob e la pue a d´es e cas illo, y que las engan dos an he mosos sal ajes» (240).
La alusión no es g a ui a y da cuen a de cómo el es amen o nobilia io ha hecho suyos los aspec-
os posi i os de un pe sonaje ambi alen e, a medio camino en e el emo que inspi a su p esencia
amenazan e, de aspec o e oz, y su asociación o émica con los i os inculados a la e ilidad. Los
es ejos que an del sols icio de in ie no al esu gi de la p ima e a lo e igen en p o agonis a, po
cuan o es igu a inculada al bosque p imo dial y a las ue zas de eno ación, ci adas en el ciclo
de las cosechas y el e o no de la ida7. P ecisamen e po esa unción de alismán, la he áldica le
ese a a pa i del siglo XIV un pues o des acado como sopo e de escudos de a mas (Fig. 1):
conjuga ue za b u a y augu ios de ecundidad pa a la es i pe8. E iden emen e, la b oma de Feli-
5. Véase Mo eale (1959, ol. I: 218), quien llama la a ención sob e el desdoblamien o del é mino o iginal bu le. Pueden e se am-
bién: Ma ín Pina (2002) y Río Nogue as (2004).
6. En las es o as 261 ss. se encon a á el episodio que ue comen ado po Lecoy en 1938. Empleo la eimp esión (1974: 170-171)
con ma e ial añadido de Alan Deye mond. Véase la no a de la edición de Jose (1981) con bibliog a ía suplemen a ia y el ecue do de
o a mención, la del A cip es e de Tala e a en su Co bacho ( ol. I: 17). A los an eceden es pod ían añadi se, igualmen e, las secuelas:
el Caballe o Me abólico del Ci ongilio de T acia de Be na do de Va gas, inspi ado sin luga a dudas po F audado , deja colgado de una
ces a al escude o enca gado de negocia el esca e de las caballe ías sus aídas a sus amos. Eisenbe g ecue da el episodio en elación
con la b oma, de simila es esul ados, gas ada a don Quijo e po Ma i o nes en el capí ulo 43 de la P ime a pa e. Véanse Río Nogue-
as (2004) y las ma izaciones de Sa ma i (2008).
7. Es inexcusable ci a los dos abajos clásicos sob e el pe sonaje: Be nheime (1952) y Husband (1980). Es e úl imo con excelen e
apa a o de imágenes. Pou eau (2014) asciende con c eces el en oque iconog á ico que con iesa en el í ulo y en a po de echo
p opio a con o ma , jun o con los dos ci ados, la íada básica sob e el es udio del homb e sal aje. Pa a el ámbi o español se con-
sul an con p o echo el epaso pione o de Deye mond (1993), cen ado en la no ela pas o il, y el muy buen pano ama gene al de
López-Ríos (1999).
8. El adelan o a p incipios del siglo XIV de los da os c onológicos sob e he áldica se halla á en el lib o de Pou eau (2014).
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ciano juega en p incipio con ese empleo: Ba bacán y Mon ano son los enan es del escudo; és e
luce el o eo del mons uo aba ido como mo i o p incipal del campo. Pe o no ol ida, en abie a
amenaza de F audado a los bu lados, o as combinaciones posibles: «Y pues an o amo enéis
a Da aida, jus o es que la si áis po sal ages de sus a mas, ya que a mí a éis se ido, po el amo
que enéis a mis he manas, de an gen iles mancebos. Y quedad a la mala en u a si no que éis se
sal ajes po cabeças o pellejos de bes ias mue as como ess’o a bes ia, pues lo pide ues a edad»
(24). El ono an a ón de la ad e encia les conmina a es a ag adecidos po no habe acabado
con las cabezas expues as en algún cua el, según la cos umb e de an os o os escudos de a mas.
No obs an e, las implicaciones no se limi an al e eno de la he áldica. Admi amos que la apa-
iencia de Ba bacán y Mon ano poco iene que e con la habi ual en las ep esen aciones del
homb e sal aje, pues nada hay que aluda a lo hi su o de su p esencia o a la asociación con pám-
panos y hied as que suelen co ona su cabeza y ocul a sus e güenzas. Y habiendo cambiado la
inexcusable maza, o onco sin desbas a , po sus espadas, asgo disonan e en el conjun o9, su
adsc ipción a la ca ego ía de homb es sal ajes p ocede más bien de la p o e bial ijosidad de sus
conduc as. El da o, de nue o, apun a a lo ambi alen e: su ac uación como ap o es y asal an es
iolen os iene acompañada en el imagina io de la cul u a co esana de un innegable a ac i o
e ó ico. De ahí que se les haga pa icipa , como ac o es des acados, en es ejos donde no al an
lances comp ome idos pa a las damiselas palaciegas10. Ba bacán y Mon ano asedian a las jó enes
con su ape i o sexual explíci o, siguiendo las pau as de compo amien o del pe sonaje legenda-
io, aunque opo unamen e dis azadas aquí con los juegos de palab as y excesos de la eligión de
amo ; a empe ados, si acaso, al y como ma ca la e ó ica li e a ia, con los eu emismos y dobles
sen idos del lenguaje poé ico:
– La o den –dixo una d’ellas– se á pelig osa y abajosa pa a ós.
– No ay pelig o ni abajo pa a goza de al glo ia –dixo Moncano. [...]
– Al in ie no po ues o amo nos a e e íamos a baxa , cuan o más a subi donde es án
ales ángeles y goza de la glo ia pa a sali de la pena que ues a he mosu a nos da (239).
El encuen o, que iene luga , p ecisamen e, en el ámbi o p opio de los asal os so p esi os en
la lo es a, mo ada po excelencia del pe sonaje, se despliega con una in e sión malin encionada,
pues, en ealidad, son ellos los so p endidos po la compaña de F audado en su jo nada de cami-
no. Con píca as a es de seducción, las he manas del cua e o obligan a sus íc imas a desempeña
el papel de compa sas en una des e nillan e pues a en escena del asedio al Cas illo de Amo .
El mo i o es de sob as conocido en la li e a u a y las a es de la época y gozó di usión excep-
cional en la li e a u a alegó ica, así como en el cancione o cua ocen is a y sus de i ados. En las
a es deco a i as son abundan es las apa iciones de la escena, an o en pequeños co es de ma il
(Figs. 2 y 3) como en ablillas pa a esc ibi no as sob e ce a (Fig. 4) y en más de un peine (Fig. 5)
y algún que o o sopo e pa a espejo de mano (Fig. 6), po no habla de pin u as mu ales, apices
9. No obs an e, se encuen an excepciones en la ep esen ación de sus a mas. Así, po ejemplo, en las ilus aciones del manusc i o del
Roman d’Alexand e (B i ish Lib a y, Royal Ms. 20 B.xx) blanden espadas y jabalinas. Véase Husband (1980, n.º 5). En el olio 15 º. del
Lib o de ho as conse ado en la Biblio eca Beinecke se puede obse a a un homb e sal aje cabalgando un caballo y manejando una
espada; en el olio 92 º. se p esen a con una alaba da y en el olio 24 º. ca ga una balles a. Véase Cahn y Ma ow (1978: 173-284).
Pou eau (2014: 119-127) se ocupa b e emen e del con enido. Comen o algunos aspec os en Río Nogue as (en p ensa).
10. Recué dense los amosos es ejos de Binche en 1559 con ocasión del Felicísimo iaje del p íncipe Felipe. Los sal ajes i umpen
en el sa ao, ap an a las damas y las asladan a un cas illo del que hab án de se libe adas en la jo nada siguien e. Da de allada c ónica
Cal e e de Es ella (2001). Véase Río Nogue as (2012).

182 Ti an , 23 (2020) Albe o del Río Nogue as
y manusc i os ilus ados11. Sus p ime os egis os coinciden con el siglo XIV y llegan, en lo que
aho a nos in e esa, a alcanza la p ime a mi ad del XVI. P obablemen e, no es casualidad que esos
obje os compa an, jun o al mo i o cen al del asedio, igu aciones de Vi gilio colgado de la ces a
y bu lado po una dama (Fig. 7), de A is ó eles cabalgado po Filis (Fig. 8), de la Fuen e de la
Ju en ud (Fig. 9). Es la habi ual cons elación de emas que su ge cada ez que se a a del amo y
sus pelig os. Es ob io que no podían al a ampoco en los capí ulos del Rogel comen ados.
Pe o quie o de ene me en una cu iosa ep esen ación del mo i o ecogida en una id ie a ale-
mana con las a mas de la amilia Huppe, pa icios de la ciudad de Colonia (Fig. 10). Ha sido ex-
celen emen e comen ada po Husband en su ca álogo clásico12. Es, en ealidad, una asposición
del mo i o del asedio amo oso a la iconog a ía del homb e sal aje. En las escenas que odean el
blasón apa ecen es de es as igu as asal ando el Cas illo de Amo . Desde lo al o los eciben unas
damas que, po oda de ensa, a ojan diademas y pé alos de lo es desde las almenas13. Los dos
asal an es jó enes se enca aman a sendas escalas que ocupan los lancos o lóbulos de la id ie a.
El sal aje anciano, sin emba go, acasa en su in en o y queda malpa ado en la base del conjun o,
asido con mucho apu o a las mi ades o as de su escale a. La in ención sa í ica se comen a po sí
sola y no es muy di e en e, en el ondo, a la esg imida po Feliciano: idiculiza las p e ensiones
e ó icas de la ejez. Esa alusión inal a los sal ajes en el culmen de la b oma conjuga muy ingenio-
samen e una unción he áldica, p opia de la igu a legenda ia, con su p o e bial a acción po las
muje es y si e pa a us iga los in empes i os deseos de Ba ba án y Moncano en su asedio allido
al Cas illo de Amo . El genio del p olí ico esc i o acie a al p esen a los en una pues a en escena
que esal a los aspec os isuales de la a en u a. Compa iendo elada con los pe sonajes ecluidos
en la To e del Espejo, jun o a U ganda y Alqui e, asis imos al bocho no de los bu lados, de modo
no muy dis in o a como las dueñas de esas a qui as, peines y espejos dis u a ían de ellos: admi-
ando la exquisi ez del abajo a ís ico, pe o sin ol ida los cas igos mo ales escondidos en e sus
allas, azos y pe iles14.
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11. Desde el emp ano a ículo de Loomis (1919) y el in en a io con minucioso es udio de Koechlin, di e sos au o es se han ocupa-
do de su es udio y ca alogación. Resume bibliog a ía el abajo de Pé ez González (2016).
12. Husband (1980), n.º 13.
13. Es ese uno de los aspec os que han se ido a la c í ica pa a elaciona los con celeb aciones es i as ligadas an o a enlaces nupciales
como a i os p ima e ales. Véase la discusión en Husband (1980) n.º 12.
14. Roy (2003), en una cuidada a gumen ación, aboga po in e p e a las escenas de es os obje os como un speculum amo is comple-
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Una bu la de Feliciano de Sil a...
Fig. 2. Co e de ma il con escenas caballe escas (Pa ís, c. 1310-1330).
The Me Clois e s. Nue a Yo k
Fig. 3. Panel ase o del co e de la Fig. 2 con el asal o al Cas illo de Amo