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Abstract

Esta tesis doctoral constituye un intento de dar voz y visibilizar a las mujeres (libres y esclavas, atenienses y extranjeras) que ejercían trabajos profesionales y semiprofesionales en la Atenas de los siglos V y IV a.C. <br />A fin de conseguir este propósito, se ha dividido el estudio en dos partes, siendo la primera la dedicada al marco teórico sobre el que se sustenta el análisis, y dedicándose la segunda parte a la profundización de los casos de estudio más representativos de trabajos realizados por mujeres. El conjunto de la tesis doctoral lo forman cinco capítulos:<br />El capítulo 1 “Estado de la cuestión y metodología” supone, por un lado, el recorrido historiográfico que el mundo académico ha trazado a la hora de tratar el estudio de la mujer, el trabajo, y la mujer trabajadora en la antigüedad griega; por otro lado, contempla también las directrices metodológicas seguidas en el desarrollo de este estudio.<br />El capítulo 2 “Ideología ateniense sobre la mujer”, plantea el análisis de la mujer griega a través de tres perspectivas: el tratamiento de la mujer en la literatura griega; la diversidad de experiencias femeninas en la vida cotidiana ateniense; y la composición de la población femenina que habitaba la Atenas clásica y postclásica. <br /> <br />La segunda parte, dedicada a los estudios de caso, comienza con el capítulo 3 “Trabajos tradicionalmente femeninos”, en los que se ha diferenciado los trabajos de asistencia y cuidados, como son los casos I (comadronas y curanderas) y II (nodrizas), de los trabajos relacionados con el sexo y el entretenimiento, en los que se engloban los casos III (prostitutas y proxenetas) y IV (acompañantes e intérpretes musicales). <br />El capítulo 4 “Trabajos de naturaleza mixta” está compuesto por aquellos trabajos que, si bien tradicionalmente no eran femeninos, sí lo eran algunas de sus competencias, lo que favoreció que en determinado momento las mujeres comenzaran a desempeñarlos. Se han diferenciado los casos relacionados con la venta al por menor (que tiene un desarrollo introductorio propio), como son el caso V (panaderas y vendedoras de pan) y el VI (vendedoras de coronas), de los casos relacionados con la venta de bienes y servicios, como son el caso VII (posaderas) y el VIII (taberneras y vendedoras de vino). <br />El capítulo 5 “Trabajos tradicionalmente masculinos”, no tiene estudios de caso específicos debido a la complejidad que supone la detección y análisis de este tipo de trabajos, muy relacionados con la implicación de la mujer en el negocio familiar. En su lugar, se desarrollan las premisas metodológicas para su futuro estudio a través de los identificadores familiares (esposas, madres e hijas) y de los patrones repetidos que se han detectado en las fuentes. <br />Al final de cada capítulo se presentan las conclusiones parciales de cada tipo de trabajo (tradicionalmente femenino, masculino o de naturaleza mixta), mientras que las conclusiones finales se centran en conectar patrones comunes y factores diferenciadores entre un tipo de trabajo y los demás. <br /> <br /> Cisneros Abellán, Irene; Sancho Rocher, Laura

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Repositorio Institucional de Documentos

Publisher: Universidad de Zaragoza, Prensas de la Universidad
Year: 2019
Source: https://zaguan.unizar.es/record/99287/files/TESIS-2021-047.pdf
2021
47
I ene Cisne os Abellán
El abajo de las muje es
en la A enas de los siglos
V y IV a.C.
Depa amen o
Di ec o /es
Ciencias de la An igüedad
Sancho Roche , Lau a
© Uni e sidad de Za agoza
Se icio de Publicaciones
ISSN 2254-7606
I ene Cisne os Abellán
EL TRABAJO DE LAS MUJERES EN LA ATENAS
DE LOS SIGLOS V Y IV A.C.
Di ec o /es
Ciencias de la An igüedad
Sancho Roche , Lau a
Tesis Doc o al
Au o
2019
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
Reposi o io de la Uni e sidad de Za agoza – Zaguan h p://zaguan.uniza .es
1
TESIS DOCTORAL
El abajo de las muje es en la A enas
de los siglos V y IV a.C.
IRENE CISNEROS ABELLÁN
Di ec o a: LAURA SANCHO ROCHER
DEPARTAMENTO DE CIENCIAS DE LA ANTIGÜEDAD
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
2018

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3
A mi amilia.
Veo más muje es con ces as, algunas es idas de ojo, o as con el e de
opaco de las ma has, o as con es idos a ayas ojas, azules y e des,
ba a os y modes os, lo que p ueba que son las muje es de los homb es más
pob es. Las llaman econoesposas. Es as muje es no es án di ididas según
sus unciones, sino que ienen que hace de odo, si pueden. De ez en
cuando se e alguna o almen e es ida de neg o, lo que signi ica que es
iuda. An es se eían más iudas, pe o al pa ece se es án ex inguiendo.
(Ma ga e A wood, El cuen o de la C iada)
4
5
AGRADECIMIENTOS
Es a in es igación doc o al no hab ía podido lle a se a cabo sin el apoyo de un
g an núme o de pe sonas e ins i uciones que a lo la go de es e pe iodo me han b indado
su consejo y su o ien ación, acili ándome en nume osos casos espacios de discusión y
deba e que me han en iquecido como in es igado a y como p o esional de la his o ia.
Quie o ag adece , en p ime luga , a mi di ec o a Lau a Sancho po la dedicación
y en ega con las que me ha espaldado es os cinco años, de o ma incansable, siemp e
acili ando mi o mación como docen e e in es igado a, de ol iéndome la con ianza
cuando dudaba, señalando con p ecisión los e enos donde podía mejo a ; sus
indicaciones y ánimo han sido cla e en los momen os más du os de la edacción. Ha sido
un pa o la go, pe o ha sido una niña y ha nacido bien.
Asimismo quisie a ex ende mi g a i ud hacia aquellos in es igado es e
in es igado as que bien desde la Uni e sidad de Za agoza, bien desde o as sedes
nacionales e in e nacionales, me han asis ido en mi labo . G acias a Gonzalo Fon ana po
in oduci me en las de ixiones, una uen e que ha esul ado se undamen al pa a mi
abajo, y g acias ambién a I ene Sal o, po las e e encias que me acili ó y po su
capí ulo sob e la de ixio de Babbia.
Quisie a ambién ag adece al conjun o del pe sonal adminis a i o de la Facul ad
de Filoso ía y Le as y la Biblio eca Ma ía Moline de Za agoza, muy especialmen e a
José Luis, a Pila , y a Ma ía Ángeles, que con an a diligencia y paciencia han sacado los
mon ones de lib os que pedía del depósi o.
No puedo ol ida me de odos aquellos in es igado es y docen es ac edi ados,
muchos de ellos mis maes os y u o es du an e mis años de o mación académica, que
han seguido b indándome aliosa ayuda a a és de los nume osos semina ios y deba es
en los que hemos coincidido du an e es a e apa. G acias especialmen e a Ca mina He e o
y a Ángela Cena o po in oduci a las muje es en la his o ia; a Ma ía Angus ias
Villacampa, a Gab iel Sopeña, y a F ancho Pina po sus ánimos y consejos; a Manel
Ga cía po la opo unidad que me o eció de pode pa icipa en una publicación sob e
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PRIMERA PARTE:
MARCO TEÓRICO

13
CAPÍTULO 1.
ESTADO DE LA CUESTIÓN Y METODOLOGÍA
1.1. Los “es ados” de la cues ión
El es udio del abajo de las muje es en A enas (1.1.3) es el esul ado de la
combinación de o as dos líneas de in es igación: la del es udio de la muje g iega (1.1.1.)
y la del es udio del abajo y la economía en la an igüedad (1.1.2.). El obje i o de es e
apa ado es hace un eco ido his o iog á ico sob e el es ado de la cues ión de cada una
de ellas.
1.1.1. El es udio sob e la muje en A enas clásica
Pano ámica gene al
Aunque el papel de la muje en la His o ia aún a da ía en se a ado como obje o
de es udio legí imo, ya desde la segunda mi ad del siglo XVIII los his o iado es del
mundo g ecola ino comenza on a inclui algunas conside aciones sob e la muje g iega.
Es as conside aciones se basaban en dos p esupues os: que su posición y su alo ación
social e an muy bajas y que las muje es a enienses de época clásica i ie on ecluidas en
el hoga .
El p ime o en conside a las pa icula idades del es a us de la muje g iega ue
Ch is oph Meine s en 1778 con su ob a His o y o he Female Sex. Su análisis de la muje
g iega no dejaba de se un e lejo de la co ien e “o ien alis a” de la época, es deci : de la
u ilización me a ó ica del mundo o ien al (exó ico, mis e ioso, y pelig oso pa a las
14
jó enes eu opeas que podían e se secues adas y ecluidas en un “ha én”, a me ced de
los deseos sexuales desbo dados del homb e o ien al), en e a un mundo occiden al,
opues o al an e io , ci ilizado po que espe aba a sus muje es (Ka z, 1992). Pa a Meine s,
el componen e “o ien al” del mundo g iego e a mayo que su componen e “esla o”, y
es o explicaba la eclusión “ ípicamen e o ien al” de la muje g iega en el gineceo
(ca ac e izado como un ha én o ien al) debido a la sexualidad ex ema que poseía po el
clima cálido en el que había nacido (Kan z, 1992).
El empleo de la “ciencia” a lo la go del siglo XIX pa a jus i ica la in e io idad de
de e minadas azas en e a o as, la in e io idad del sexo emenino en e al masculino,
y la concep ualización de eo ías sob e la “ degene ación” de p ác icas sexuales
de e minadas (especialmen e las homosexuales) iñe on buena pa e de los es udios sob e
la an igüedad g iega. El esencialismo acis a y sexis a, al sus en a se en la incues ionable
“ciencia”, p esen aba como e dades incues ionables in e p e aciones his ó icas más que
dudosas. La co ien e o ien alis a pe sis ió en el discu so académico. Ejemplo de ello se ía
la pa e que Ka l Juli us Beloch dedicó a las muje es g iegas (“Die F auen”) en su ob a
G iechische Geschich e en 1893. Beloch ue quien es ableció con más i meza que la
exclusión emenina del ámbi o público y su con inamien o en el hoga no e a una p ác ica
o iginalmen e a eniense, sino que ue expo ada de los jonios, quienes a su ez la habían
adqui ido po in luencia de sus ecinos de Asia Meno (es deci : una p ác ica o ien al).
De es a mane a, Beloch explicaba que las muje es a enienses hubie an pe dido la libe ad
de la que habían gozado du an e la época homé ica (Ka z, 1992).
La isión de la muje g iega ecluida a la mane a o ien al con inuó sin pone se en
cues ión du an e el cambio de siglo, o mando lo que Rich e denominó “la escuela de la
eclusión” o los seclusionis s quienes de endían la exis encia de una eclusión a eniense
ígida y absolu a: “seclusioni s s would ha e us belie e he women we e qui e li e ally
locked up in he women’s qua e s o he house” (Rich e , 1971: 6). Es as ideas se
p olonga on has a mediados de la década de 1920. Mien as an o, las demandas
su agis as habían ganado mucho peso en el ambien e polí ico y social del mundo
anglosajón de p incipios del siglo XX. Pese a las du as c í icas, bu las y ca ica u as con
los que pe iodis as y polí icos ca ac e izaban el mo imien o, algunos in elec uales de la
época que simpa izaban con la causa aslada on el deseo de sus coe áneas po adqui i
de echos polí icos a la ealidad del mundo g iego an iguo. Ese ue el caso de F. A. W igh ,
quien en 1923 publicó Feminism in G eek Li e a u e, en el que sos enía que los homb es
15
g iegos desp eciaban a sus muje es y las ence aban en casa “a la mane a o ien al”
(Pome oy, 1987: 74).
En es a esi u a podemos en ende la impo ancia que u o el a ículo que publicó
Gomme en 1925 “The Posi ion o Women in A hens in he Fi h and Fou h Cen u ies”.
Gomme salía en de ensa de los a enienses de época clásica, cues ionando la p esunción
an a aigada en la his o iog a ía de que las muje es del pe íodo clásico habían enido
menos libe ad y habían es ado peo conside adas que las muje es de época homé ica
(1925: 1). Además de pone en duda la eclusión emenina, y e alo iza la no able
p esencia emenina en el a e y en la li e a u a g iega, Gomme c i icó el uso an in e esado
que se había hecho has a en onces de las uen es, de las que se omaba solo lo que
coincidía con las ideas p econcebidas, excluyendo el es o (1925: 8). Finalmen e, Gomme
conside aba poco p obable que en A enas hubi e a exis ido un “odio á ico” hacia las
muje es di e en e al que pudo habe exis ido en o as ciudades g iegas o en el mundo
homé ico (1925: 25).
Un sec o no able de la his o iog a ía siguió la línea ma cada po Gomme, dando
luga , en la década de los cincuen a, a la publicación de a ículos en de ensa de la muje
a eniense y secciones de lib os que cues ionaban las eo ías o ien alis as: es e ue el caso
de la ob a The G eeks de H.D.F. Ki o, publicada en 1951, en el que conseguía echa po
ie a algunas de las p uebas más ci adas po la “escuela de la eclusión ”, o eciendo
nue as in e p e aciones
1
(Rich e , 1971: 2). Cua o años después, Cha les Sel man con
“The S a us o Women in A hens” se suma a la co ien e, en a izando el “ eminismo”
exis en e en la eligión a eniense (1955: 121).
Sin emba go, pese a que las ei indicaciones de Gomme ab ie on el deba e sob e
las cues ionables p esunciones las que los his o iado es pa ían con espec o a las muje es
en la an igüedad g iega, es as siguie on pe pe uándose en la his o iog a ía: cuando en
1930 Ros o ze publica su p ime omo de A His o y o he Ancien Wo ld 1: The O ien
and G eece, a a b e emen e la idea de eclusión emenina o ien al, una sín esis que
eunía los ópicos an e io es y que se con i ió en el pe ec o esumen de la ida de la
muje g iega; esumen que la mayo pa e de los lib os de ex o sob e his o ia de G ecia
1
Rich e alo a muy posi i amen e las in e p e aciones de Ki o, sob e odo las que se
e ie en al discu so úneb e de Pe icles, que e a una de las p uebas más u ilizadas po la co ien e
de los seclusionis s pa a de ende la mala posición de la muje (1971: 2). Una alo ación más
nega i a de las in e p e aciones de Ki o en A hu , 1976: 388 ( id. no a 3).
16
y ida social adop a ían (A hu , 1976: 387). Gus a e Glo z ambién eincidía en el
pa adigma de la eclusión o ien al en su segundo omo de His oi e g ecque (1931) sob e
la G ecia del siglo V a.C. (Rich e , 1971: 2). O os his o iado es como Vic o Eh enbe g
pasa on muy po encima del deba e si uándose en una posición in e media: en The People
o A is ophanes (1951), el his o iado admi ía que se había exage ado mucho la eclusión
emenina, pe o lo hacía después de dedica a ias páginas a mos a la na u aleza
subo dinada del papel de la muje g iega. En La ie quo idienne en G èce au siècle de
Pe icles de Robe Flaceliè e, publicado en 1959, las iejas asociaciones de la muje
“con inada en el gineceo”, su melancolía po es a ence ada en casa, e c., es plan eada
así de una mane a casi o al
2
(Flaceliè e, 1989: 90-96).
Pa a Ma ylin A hu , si bien las in e p e aciones de Gomme y su co ien e
cues ionaban las p esunciones sob e la muje g iega que a as aban sus p edeceso es,
ampoco consiguie on iden i ica la es uc u a pa ia cal de la cul u a g iega po que, a in
de cuen as, no e an capaces de pe cibi el pa ia cado en la p opia; como esul ado, an o
Gomme como Ki o apoya ban su a gumen ación en “ e dades incon es ables” que no
e an más que p ejuicios y es e eo ipos sexis as
3
. Tampoco Sel man es inmune a es e
enómeno: pese a sus buenas in enciones y a su in e és po ei indica la posición de la
muje g iega, lo hace desde una posición muy pa e nalis a. Pa a Pome oy, la ac i ud de
odos ellos no dis aba mucho de la posición de W igh , po que odos, en cie a medida,
“e an íc imas de sus p opias épocas y de sus en o nos sociales, eacios a c ee que los
a enienses pudie on no habe a ado a sus esposas en la o ma que los cul i ados
caballe os del siglo XX a aban a las suyas” (1987: 74-75).
G an pa e del p oblema se gene aba cuando los homb es que a aban de esc ibi
sob e muje es en la an igüedad lo hacían sin se conscien es de la posición de al e idad
desde la qu e las es udiaban; y no solo a las an iguas g iegas: “Women. The e is no need
o a emp a de ini ion. We a e always wi h hem, and hey wi h us. Fo una ely”, es la
ci a ex aída del lib o de Cha les Sel man, Women in An iqui y (1956), que pe mi e a
Gillian Cla k ejempli ica la mane a an su il con la que Sel man, conscien e o
2
Reedición en español de 1987: 90-96.
3
“Howe e , bo h Gomme and Ki o ely hea ily on he e idence o a logic which no only
sees pa ia chal bias as no mal bu examines he issue in he con ex o he same s e eo ypes:
‘Mos men a e in e es ed in women, and mos women in hemsel es. Le us he e o e conside
he posi ion o women in A hens,’ says Ki o. And, he asks, would Pe icles' dic um ( ha i was a
woman's i ue o exci e nei he public blame no app o al) no sound like ‘ old- ashioned
de e ence and cou esy’ i Glads one had u e ed i (…)” (A hu , 1976: 388).
17
inconscien emen e, sepa aba con un “noso os” a la muje de la an igüedad (y a la de su
época) de los a enienses (y de sus lec o es, que asumía que se ían ambién a ones)
(Cla k, 2003: 133). E a ine i able que, pa a que el es udio de las muje es en la an igüedad
a anza a, empeza a a habe ambién muje es en e los his o iado es que las in es igaban,
así como e an necesa ias nue as p opues as eó icas pa a analiza la es uc u a de pode
subyacen e que había ma cado buena pa e de las elaciones humanas en e homb es y
muje es a lo la go de la His o ia.
Es e paso ue acili ado g acias a la segunda ola del eminismo, iniciada a
mediados de los años sesen a y que u o una g an epe cusión en las ciencias sociales y
humanas cuando la Uni e sidad como ins i ución se mos ó bas an e ecep i a a los
nue os es udios y deba es susci ados po el eminismo, c eando en el mundo anglosajón
los p ime os alle es de “women s udies” en e 1965 y 1968 (Vicen e, La umbe, 2010:
23). El eminismo de segunda ola in luyó en los es udios de his o ia y amplió las
pe spec i as desde las que se podía a a el ema de la muje y su inse ción en la sociedad,
en la economía, la eligión y su elación con la sexualidad.
La ob a de e e encia que ma có un an es y un después ue Goddesses, Who es,
Wi es and Sla es: Women in Classical An iqui y de Sa ah Pome oy, publicado en 1975.
El lib o suponía la inclusión de una mi ada an opológica en el es udio de la muje en la
an igüedad, emon ándose desde la Edad de B once y la época homé ica has a los
p ime os años del Impe io omano. Además del ex enso ma co c onológico y geog á ico
que aba caba, Pome oy analizaba la eligión, la mi ología, la li e a u a y la ida p i ada
desde las cua o ca ego ías que p oponía en el í ulo de la ob a (en su calidad de diosas,
p os i u as, esposas y escla as). El lib o ue un éxi o casi inmedia o y supuso el despegue
de los es udios sob e la muje que ma ca ían las décadas de los ochen a y no en a. Sin
emba go, pese a las g andes cualidades del análisis de Pome oy (siendo la época del
helenismo g iego en la que mejo se mue e cla amen e) y a pesa de que las eediciones
demues an que oda ía man iene buena pa e de su in luencia, algunos segmen os
(p incipalmen e los e e idos a la A enas clásica) a as an los iejos ópicos de la
eclusión de la muje a eniense. Tampoco ayuda que Pome oy, que an sagazmen e io
cómo el con ex o de la época de W igh , Gomme y Ki o in luyó en el análisis que
hicie on de las elaciones homb e-muje de la cul u a g iega, no se dé cuen a de cómo le
es aba in luyendo su p opio con ex o (la década de los sesen a y la libe ación sexual) en
el análisis que ealiza: su idea de que las muje es “libe adas” g iegas e an aquellas que

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no es aban a adas a los homb es en elaciones pe manen es, y su a amien o idealizado
de la igu a de las he e as, ue on muy c i icadas po A hu , quien le censu ó ambién su
al a de ma co eó ico y la cla a in luencia que había enido en ella la ob a de Philip Sla e ,
The Glo y o He a, publicada en 1968, en la cual se había p esen ado la amilia g iega y
la posición subal e na de las muje es desde un es udio de la mi ología helénica sin ene
en cuen a la ealidad co idiana de la amilia an igua (A hu , 1976: 395-396).
En e inales de los años se en a y p incipio de los ochen a hubo una au én ica
demanda de es udios y publicaciones sob e la expe iencia de las muje es en la an igüedad.
Algunas ob as emblemá icas, como la de E a Can a ella, L’àmbiguo malanno:
condizione e immagine della donna nell’an ichi à g eca e omana, publicada en 1981,
seguía la senda ma cada po Pome oy, en la que analizaba la condición subal e na de la
muje en el mundo an iguo y de endía la eclusión emenina más o menos o al de las
a enienses. Sin emba go, o os es udios p esen aban una imagen que p e endía se más
comple a y di e sa de las expe iencias de las muje es en la an igüedad: Helene Foley
edi ó, en 1981, Re lec ions o Women in An iqui y, un compendio de a ículos que a aban
la muje en el mundo an iguo (g iega, omana, egipcia) desde di e en es géne os li e a ios
(poesía, comedia, his o i a…), con di e en es emá icas (la concepción de la muje , su
posible o imposible al abe ización, el ma imonio, e c.) y po di e en es in es igado es,
muje es en su mayo ía. Simila en cuan o a su a iedad emá ica, pe o cen ándose en las
uen es a queológicas, epig á icas y la iconog a ía, nació Images o Women in An iqui y
edi ado po A e il Came on y Amélie Kuh en 1983.
La duda de los his o iado es ya no e a si la muje g iega había sido o no alo ada
po los homb es, sino en qué medida e a alo aba po el conjun o de la sociedad, cuál e a
el papel (económico, eligioso, amilia , e c.) que debía desempeña , de qué dependía su
posición social, y cuán a iada podía se su expe iencia espec o a la de o as muje es.
Al pasa el ecuado de los ochen a se concep ualiza, po p ime a ez, el géne o
como ca ego ía de análisis his ó ico. Has a en onces las in es igaciones sob e la muje en
la his o ia se habían eali zado bajo el nomb e de “ eminis s udies” o “women’s s udies”,
dos denominaciones no exen as de conno aciones p oblemá icas, ya que “es udios
eminis as” mani es aba un posicionamien o polí ico e ideológico cons u ido desde el
p esen e con aplicación al pasado (y cuan o más se e ocedía, más complicaciones
susci aba) y la denominación de “his o ia de las muje es” pa ecía su ge i que exis ían dos
“his o ias” pa alelas, la o icial y adicional y la nue a “de las muje es”, condenadas a no
19
con lui nunca (Vicen e y La umbe, 2010). Con la publicación en diciemb e de 1986 del
a ículo de Joan W. S co , “Gende : A Use ul Ca ego y o His o ical Analysis”, la nue a
p opues a de ca ego ía his ó ica ponía el acen o en la asignación de papeles sociales que
se hacía a las pe sonas po azón de su sexo. G acias a la pe spec i a de géne o plan eado
po Sco se podían analiza los p ocesos de je a quización social y las elaciones de pode
que se habían asignado a los dos sexos a lo la go de la his o ia en las di e en es cul u as,
y con igu aba “lo masculino” y “lo emenino” como cons ucciones con asignaciones no
na u ales ni es á icas, ya que cada sociedad hab ía a ibuido a cada sexo unas cualidades
y ca ac e ís icas especí icas que hab ían cambiado a lo la go de la his o ia y que podían
no p esen a se en las di e en es cul u as (Boeh inge , 2013: 9-10).
El puen e en e la década de los ochen a y los no en a se ca ac e izó po la pé dida
de la hegemonía de las g andes escuelas del ma e ialismo his ó ico ma xis a y la escuela
ancés de Annales, y a la mul iplicidad de emas y en oques en el es udio his ó ico (la
mic ohis o ia i aliana, la his o ia de la ida co idiana, cul u a y men alidades, la
an opología cul u al…).
Temá icas p incipales
Con la p oli e ación y el asen amien o de los es udios sob e la muje en la his o ia
como un campo de in es igación legí imo, las emá icas que a an los di e en es aspec os
de la ida de las muje es en la an igüedad g iega han sido muy a iadas. No obs an e, en
mayo o meno medida, los dos lei mo i s de siemp e que siguen mo iendo g an pa e de
es os es udios y emas son la de los lími es y la aplicación de la eclusión emenina
a eniense po un lado, y la de los papeles que desempeñaban las muje es g iegas po o o.
La idea de la eclusión emenina a eniense sigue oda ía muy p esen e en la
Academia, sob e odo en aquellos es udios que solo abo dan muy pa cialmen e a la muje
en el mundo g iego
4
. Sin emba go, poco a poco, se ha ido cues ionando el alcance eal de
es a eclusión y se ha concen ado el oco en la ideología de seg egación sexual a eniense
y sus mani es aciones simbólicas: en 1977, Da id Schaps eo izó sob e la posible
cos umb e de no nomb a públicamen e a una muje decen e en su a ículo “The Women
Leas Men ioned: E iqu e e and Women’s Names”; en 1989, Da id Cohen plan eó la
4
Ejemplo de ello es Ga land, 1998.
20
posibilidad de una eclusión emenina muy lexible en su aplicación en la ealidad en
“Seclusion, Sepa a ion, and he S a us o Women in Classical A hens”
5
.
El papel de la muje en la amilia ha sido una de las emá icas desde las que más
se ha abo dado la posición social de la muje g iega desde que se publica a en 1968 la
ob a pione a de The Family in Classical G eece de Wal e K. Lacey. La muje g iega y
el ma imonio, la legislación sob e su p opiedad, han cons i uido el eje de a ículos y
monog a ías como las de Da id Schaps (Economic Righ s o Women in Ancien G eece,
1979), Robe Jus (Women in A henian Law and Li e, 1989), o más ecien emen e Mª
Dolo es Mi ón (“Los abajos de las muje es y la economía de las unidades domés icas
en la G ecia An igua”, 2007) y Debo ah Lyons (Dange ous Gi s. Gende and Exchange
in Ancien G eece, 2012).
También la na u aleza de sus elaciones pe sonales en el ámbi o amilia ha sido
obje o de es udio, como la ma e nidad y la sexualidad: ob as clásicas como la de Nancy
Demand, Bi h, Dea h and Mo he hood in Classical G eece (1994); o compilaciones más
ecien es con nue as emá icas, como Mo he ing and Mo he hood in Ancien G eece and
Rome de Lau en Hackwo h Pe e sen y Pa icia Salzman-Mi chell (2012), y Sex in
An iqui y. Explo ing Gende and Sexuali y in he Ancien Wo ld de Ma k Ma e son,
Nancy So kin Rabinowi z y James Robson (2018).
La pa icipación de la muje en la comunidad de la polis, especialmen e su papel
en la eligión g iega, ha cons i uido un ema de es udio impo an e po la isibilidad
pública que enía es a ocupación ca a al es o de la comunidad, como demos a on Louise
B ui -Zaidman (“Les illes de Pando e. Femmes e i uels dans les ci és”, 1991) y
Ch is iane Sou inou-Inwood (“Male and Female, Public and P i a e, Ancien and
Mode n”, 1995).
Muchos es udios se han cen ado en apo a una isión o al de la expe iencia de
la muje en la an igüedad, su ciclo i al, el con ol de su cue po, los cambios his ó icos
en e unas e apas a o as…, como son los abajos de Gillian C la k (“Women in he
Ancien Wo ld”, 1989), la ob a colabo a i a de Elaine Fan ham, Helene Pee -Foley,
5
Un aspec o p oblemá ico de la in e p e ación de Da id Cohen es que se apoya en la
an opología compa ada con el mundo musulmán del P óximo O ien e medi e áneo, lo que no
dejaba de ene cie as eminiscencias de ese “o ien alismo” de al e idad ep esen ado po los
his o iado es anglosajones de los siglos an e io es. La p opues a de Cohen y cie as c í icas a sus
in e p e aciones se a a án en el apa ado 2.2.1.
21
Na alie Boymel Kampen, Sa ah Pome oy y H.A. Shapi o: Women in he Classical Wo ld.
Image and Tex (1994), o el g an clásico de Sue Blundell, Women in Ancien G eece
(1995), o la más ecien e edición de 2012 de la se ie de Blackwell Companions o he
Ancien Wo ld de Sha on L. James y Sheila Dillon, A Companion o Women.
Quizás la emá ica más ac ual desde la que se es á abo dando a la muje g iega de
la an igüedad sea la que lo es á haciendo desde la conside ación de a iedad de muje es
con es a us sociales (lib e p i ilegiado, lib e no p i ilegiado, escla o) y económicos
(pob eza, iqueza, e c.) muy di e sos en e sí, lo que ha susci ado cie o deba e en e el
análisis in lexible que algunos in es igado es hacen sob e la muje , como una ca ego ía
única y homogénea aplicable a odas las muje es en la an igüedad (Pome oy, 2007), en e
a los in es igado es que de ienden que se conside e la plu alidad je á quica den o del
g upo de las muje es (Pa e son, 2009; Kamen, 2013).
1.1.2. El es udio del abajo en la an igüedad g iega
Una de las p ime as monog a ías sob e el abajo en el mundo g iego ue la ob a
de Gus a e Glo z, Le a ail dans la G èce ancienne: his oi e économique de la G èce
ancienne depuis la pé iode homé ique jusqu’à la conquê e omaine, publicada en 1920 y
que u o una ápida y posi i a espues a en la academia ancesa, anglosajona e i aliana
de los años ein e
6
. Una década después, en 1931, Paul Cloché p esen aba Les clases, les
mé ie s, le a ic. La ie publique e p i ée des anciens g ecs, una ob a cuya ca ac e ís ica
p incipal e a la cuidada p o undidad con la que el his o iado abo daba el ma e ial y las
he amien as de los abajado es de los di e sos o icios que analizaba según su
pe enencia al sec o p ima io (ag icul u a), secunda io (mine ía) o al e cia io
(come cio).
Moses Finley ue uno de los p ime os en elabo a un ma co eó ico en el que ponía
en elación la economía y la sociedad de la an igüedad g iega. En la década de los
cincuen a, ue ompiendo con las nociones de sus p edeceso es (que aplicaban isión
6
C í icas a o ables como, po ejemplo, la de P. Roussel (1920) en Re ue His o ique, T.
133, asc. 2, pp. 319-322; de W. L. Wes e mann (1921) en The Ame ican His o ical Re iew, ol.
26, nº3, pp. 493-494; o la de C. G illi (1921) en Ri is a In e nazionale di Scienze Sociali e
Discipline Ausilia ie, ol. 90, asc. 341, pp. 77-81.
28
En los úl imos años han p oli e ado las ob as conjun as de a ios especialis as en
el ema, como P os i u es & Cou esans in he Ancien Wo ld, di igida po Ch is ophe
Fa aone y Lau a McClu e (2006), o G eek P os i u es in he Ancien Medi e anean, 800
BCE-200 CE, di igida po Allison Glazeb ook y Madeleine M. Hen y (2011). En e las
ob as más ecien es es á P os i u ion in he Ancien G eek Wo ld de Kons an inos
Kappa is (2018).
Sob e in é p e es musicales
Hay una cla a al a de es udios sob e las in é p e es musicales en la an igüedad
g iega. La ob a de John Landels, Music in Ancien G eece and Rome (1999), es de g an
ayuda a la ho a de o ece in o mación sob e el uncionamien o y el sonido de los
ins umen os en la an igüedad, pe o o ece poca in o mación sob e los in é p e es; sí es
ecomendable en el caso de las “ lau is as” (aule ides) el a ículo de Max Goldman
Associa ing he Aulê is: Flu e Gi ls and P os i u es in he Classical G eek Symposium”
(2015), y el análisis de Helen King, “Fea o he lu e gi ls, ea o alling” (2013). Las
o as in é p e es (ci a is as, a pis as e c.) p ecisa ían de es udios especí icos.
Sob e endedo as del ágo a
Como ya se ha adelan ado, el caso especí ico de las endedo as ue a ado po
He s (1922), B ock (1994), D’E cole (2013) y C ohen (2016). Si bien la in e p e ación
de Da id Schaps sob e los abajos p o esionales emeninos en el ámbi o de la en a al
po meno sigue siendo ex añamen e ígido (ya que Schaps iende a minimiza lo po que
concede excesi o c édi o a la ideología a eniense dominan e), es innegable la impo ancia
de su capí ulo “Exchange and Disposi ion” en Economic Righ s o Women in Ancien
G eece (1981).
En elación con el come cio al po meno y el ágo a, son de eno me alo las
con ibuciones de in e p e ación de exca aciones a queológicas es á la muchas eces
e e enciada ob a de Mabel Lang y Ma ga e C osby, The A enian Ago a, Vol. X, Weigh s,
Measu es and Tokens (1964), donde ei indican la impo ancia de p esen a y analiza
es os hallazgos sob e pesos y medidas que a ojaban luz a un deba e que, a mediados de
los sesen a, adolecía de un exceso de eo ía sob e p ác ica y se eía demasiado
condicionado po los análisis bajo el p isma del sis ema me ológico mode no. De los
es udios más ecien es, cen ados en los magis ados a ca go del ágo a, es el es udio de
G aham Oli e , “The ἀγορανόμοι a A hens” (2012), donde hace un eco ido sob e los
di e en es ca gos esponsables de man ene el o den en el me cado a eniense desde época

29
clásica (el siglo V a.C.) al pe íodo impe ial omano (siglo III d.C.). Al onso Mo eno
dedica una buena pa e de su Feeding he Democ acy al come cio al po meno , sob e
odo en su implicación e minológica a la ho a de aplica a los empo oi é minos
peyo a i os ela i os al kapelos.
Sob e posade as y abe ne as
Tan o las posadas y las abe nas como espacios de negocios como los abajado es
de es os es ablecimien os han sido bas an e ol idados po la his o iog a ía. El es udio de
F ancisque Michel, His oi e des ho elle ies, caba e s, ho els ga nis… (1851), apenas
a aba la posada y los posade os de época an igua; Lionel Casson mencionaba las posadas
g iegas en algunas de sus páginas de T a el in he Ancien Wo ld (1974). El único es udio
especí ico y p o undo a ni el li e a io y a queológico que exis e es la esis doc o al de
Lynn Ha ie K aynak, Hos el ies o Ancien G eece (Hos els, Inss) (1984). Pa a el
es udio de caso de las abe nas y los abe ne os g iegos ambién disponemos de o a
impo an e esis doc o al, la de Cla e F. Kelly Blazeby, Kapeleion: Casual and
Comme cial Wine Consump ion in Classical G eece (2006).
1.2. Me odología
Es a esis p e ende supli la ca encia de una monog a ía ac ualizada que a e los
di e sos abajos p o esionales eje cidos po muje es en la an igua A enas, un campo de
es udio especí ico que desde Pie e He s no se ha abo dado de mane a global.
1.2.1. Hipó esis p incipal y obje i os
Nues a hipó esis p incipal es que hubo una p esencia cons an e de muje es
abajado as en la A enas del siglo V a.C. y que es a p esencia llegó a hace se muy
signi ica i a y pe manen e du an e el siglo IV a.C., hecho que pudo in lui no solo a ni el
indi idual (de las unidades amilia es di ec amen e implicadas) sino ambién a ni el
colec i o, ya que pudo habe con ibuido a eajus a y sua iza el ideal de seg egación
emenina a eniense.
En e nues os obje i os se encuen a demos a las limi aciones que el p opio
ideal de seg egación p esen aba; plan ea la isibilidad ísica y social que enían cie as
30
abajado as en e a o as debido a la na u aleza de sus p o esiones; o ece una
pano ámica di e sa de ocupaciones con una selección de ocho es udios de caso más
ep esen a i os; analiza las ca ac e ís icas esenciales de cada abajo p o esional, las
a ibuciones posi i as o nega i as que enía pa a la abajado a que lo desempeñaba, su
clien ela, y la alo ación social (y económica) de su abajo; asimismo, un obje i o
undamen al es es ablece los pe iles de las abajado as a endiendo a la posible a iedad
(o no a iedad) de muje es de di e en es es a us y ca ego iza las como ciudadanas,
me ecas y escla as (2.3.).
1.2.2. P oblemas y limi aciones
El p ime p oblema es de ipo concep ual; nues o concep o de abajo no es el
mismo que exis ía en la an igüedad. El alo mo al que nues a sociedad concede al
abajo, p oduc o de la in luencia del c is ianismo y del nacimien o del mo imien o
ob e o, no exis ía en la men alidad an igua (Mossé, 1966: 44). Pa a los an iguos g iegos,
pone se a abaja nacía de la necesidad de ob ene los medios su icien es pa a subsis i .
Quien ya enía los medios a su disposición, podía in e i su iempo en la comunidad a
a és de la polí ica y en su mejo a pe sonal a a és de la iloso ía; quienes no los enían
debían p o eé selos abajando. T abaja pa a uno mismo e a p e e ible a abaja pa a
o o, pues lo segundo suponía un ni el de dependencia (y de “se idumb e”) mayo ;
posee ie as y ob ene de ellas lo necesa io pa a subsis i e a mejo alo ado que
dedica se a un o icio manual; y sin emba go, cualquie o icio manual es aba socialmen e
mejo conside ado que dedica se al come cio, ya que se pe cibía que la ganancia de
come cian e se hacía a cos a de los in e eses de su clien e
13
.
Con independencia de los deseos del abajado manual, del asala iado o del come cian e,
la comunidad en la que i ía ecuen emen e lo iden i icaba con el abajo que
desempeñaba, lo que acili a su de ección en las uen es y el análisis de sus ocupaciones
14
.
Po el con a io, en el caso de las muje es abajado as la iden i icación en e ellas y las
ocupaciones que desempeñaban no siemp e se p oducía; la azón p incipal se debía a que,
ideológicamen e, se conside aba que el abajo na u al de las muje es e a el domés ico,
13
La baja conside ación de la en a al po meno se analiza de o ma gene al en el apa ado
4.1.1.
14
Vid. capí ulo 5 sob e la iden i icación de los homb es con las di e sas a esanías en e a
la al a de isibilidad de las muje es.
31
inse o en el ci cui o ce ado de su oikos, en el ámbi o p i ado
15
. Así pues, ac o es como
la na u aleza ( emenina o masculina) del abajo que desempeñaban, la isibilidad pública
de su ocupación, su alo ación social, e c., in luían no ablemen e en que las muje es
ue an o no iden i icadas como abajado as, lo que a su ez a ec a a nues a capacidad
pa a de ec a las en las uen es (Cisne os, 2016a). Po es e mo i o, a in de supe a es a
limi ación concep ual debe íamos es ablece unos c i e ios pa a iden i ica el abajo de
una muje en la an igüedad (1.2.3).
El segundo p oblema es me odológico: ¿cuál se ía la mane a más con enien e de
clasi ica los abajos eje cidos po muje es en la an igüedad? ¿Y qué c i e ios debe íamos
segui pa a selecciona los casos de es udio en los que ayamos a p o undiza ? A la ho a
de es udia una pano ámica comple a del abajo p oduc i o en la an igüedad, se ha
endido a hace lo según la clasi icación con empo ánea de los sec o es económicos
p ima io, secunda io y e cia io, al y como hicie on Cloché y He s . Como esul ado, se
suele sepa a las ac i idades ag a ias y ganade as en un p ime g upo, la mine ía y los
o icios manuales en un segundo g upo, y el come cio a g an y pequeña escala en el e ce
g upo. Es a clasi icación, si bien se aplica con cie as limi aciones a la an igüedad, cumple
con su unción de euni de mane a cohe en e abajos con ca ac e ís icas comunes. Sin
emba go, es e o denamien o deja de se uncional cuando se in en a aplica al abajo
eje cido po las muje es; las abajado as p o esionales pa ecen más p esen es en el sec o
e cia io en e al p ima io, y casi inexis en es en el sec o secunda io; la alo ación social
de los o icios, la isibilidad pública que conlle aban, e c., no es án elacionados con la
adsc ipción a uno u a o o sec o económico, p incipalmen e po que es a di isión no
exis ía en la an igüedad. En consecuencia, es necesa io p opone una clasi icación
al e na i a que uncione a la ho a de analiza a las abajado as g iegas. Al mismo iempo,
ambién es imp escindible es ablece unos c i e ios a la ho a de selecciona los abajos
obje o de es udio y desca a o os (1.2.3)
El e ce p oblema nace del núme o limi ado de uen es en las que apa ecen
muje es eje ciendo algún ipo de abajo p o esional, además de la ca encia signi ica i a
de una bibliog a ía especí ica en muchos de es os casos (1.1.3). Pa a sol en a la
limi ación de uen es, se ha adop ado un en oque mul idisciplina en el que se han
empleado uen es de di e sa na u aleza: uen es li e a ias (de di e sos géne os),
15
Las labo es domés icas y la conexión en e abajo, pob eza e implicación emenina en
el abajo p o esional son a adas en el apa ado 2.2.
32
epig á icas, a queológicas e iconog á icas (1.2.4). Es e ca ác e ans e sal y
mul idisciplina ha supues o el manejo de he amien as y concep os de o as disciplinas
como la ilología, el a e, la a queología y la epig a ía, e incluso aden a se
angencialmen e en la medicina, la música, nu ición, a es deco a i as, e c., ma e ias en
las que un especialis a de cada ama pod ía e se menos limi ado. En la medida de lo
posible, se ha in en ado supe a es as limi aciones.
1.2.3. Aplicación me odológica
Concep ualización de abajo
A la ho a de de ini qué es un abajo aplicado a las muje es en la an igüedad
g iega, nos guia emos po dos c i e ios: que el u o del desempeño de ese abajo
es u ie a desa ollado ue a del oikos de la muje que lo ealizaba, y que po su labo la
muje pe cibie a una ganancia emune ada o en especie como pago. De es a mane a
pod íamos di e encia el abajo p o esional (cuyo ca ác e emune a i o supone la
con ibución de la muje en la subsis encia de su oikos desde el ex e io ) del abajo
domés ico (cuya na u aleza p oduc i a y ep oduc i a supone la con ibución de la muje
en el e ue zo y man enimien o de su oikos desde el in e io ). El in e és po sepa a es os
dos ipos de abajo se debe a que cada uno ac uaba en un ci cui o di e en e: el abajo
domés ico ac uaba en un ci cui o ce ado en el que se ges ionaban las con ibuciones
ex e io es que o o miemb o de la amilia p ocu aba pa a p oduci di e en es bienes
(alimen o, es imen a, e c.) y se icios (limpieza, cuidado, e c.) que empezaban y
e minaban en los lími es del p opio hoga . El abajo p o esional, po el con a io,
ac uaba en un ci cui o in e conec ado con di e sos oikoi, lo que hacía que los empleado es
ue an los ecep o es de los bienes y se icios de una pe sona ajena a su unidad amilia ;
al mismo iempo, es a pe sona, al ecibi un pago po su abajo, con ibuía en la
subsis encia de su p opia unidad amilia .
Con es os dos c i e ios, podemos de ec a como abajos p o esionales cie as
ocupaciones que po su adición emenina pod ían pa ece a eas domés icas, como son
las de comad ona, nod iza de alquile o p os i u a, ya que su ac i idad las ponen en
elación con o os oikoi; o aquellos abajos unidos a un espacio p i ado, como pod ía se
la posada o la abe na; y más especialmen e aquellas ac i idades p o esionales como la
33
a esanía y la banca en las que la abajado a ni siquie a salía de su hoga , pe o en las que
el u o de su labo iba des inado hacia ue a de él.
Clasi icación de abajos
Ya adelan ábamos que la di isión en los es sec o es económicos a a és de los
que se en iende la economía ac ual no es aplicable al es udio del abajo de las muje es
en la an igüedad. La al e na i a que se p opone es una clasi icación en es g upos:
T abajos adicionalmen e emeninos: aquellos en los que la p esencia emenina
es a alada po una la ga adición. La p esencia ya sea de mane a mayo i a ia (como la
p os i ución) o en exclusi a (comad onas y nod izas). Los abajos de es a ag upación se
ca ac e izan po se ácilmen e de ec ables en las uen es y po con a con una adición
an e io y pos e io que a ala la p esencia emenina.
T abajos de na u aleza mix a: son aquellas ocupaciones que adicionalmen e las
muje es no han eje cido; sin emba go, la na u aleza del abajo se podía asemeja con
acilidad a alguna (o a ias) labo es domés icas ípicamen e emeninas, como pudie a se
ab ica alimen os ( endedo as de pan), da de come , bebe y do mi ( abe ne as y
posade as), o ado na se ( endedo as de co onas). Aunque no cuen an con una adición
an e io que a ale la p esencia emenina, es os abajos suelen es a muy p esen es
cuali a i a y cuan i a i amen e en las uen es.
T abajos adicionalmen e masculinos: son p o esiones que, po la na u aleza de
su abajo ( ue za y esis encia ísica, especialización écnica ansmi ida de pad es a
hijos, ins ucción especí ica...) han sido adicionalmen e eje cidas po homb es. Las
e e encias a muje es en es e ipo de o icios es escasa, y la ausencia de una adición que
a ale la p esencia emenina en es e abajo, hace que la iden i icación de abajado as y
la in e p e ación del ipo de abajo que pudie on desempeña sea la más compleja y
complicada.
A a és de es a clasi icación se puede analiza de una mane a más comp ensi a
y cohe en e la pa icipación de las muje es en los dis in os abajos y llega a conclusiones
más globales.

34
Selección de casos de es udio
Se han seleccionado en o al ocho casos de es udio, dis ibuidos equi a i amen e
en e los abajos adicionalmen e emeninos y los de na u aleza mix a. Debido a la
escasez documen al y a los p oblemas encon ados a la ho a de iden i ica e in e p e a
las e e encias de muje es en o icios adicionalmen e masculinos, no se ha podido
ealiza un es udio de caso comple o sob e ningún abajo en es e sec o ; se ha op ado en
su luga po o ece una me odología especí ica pa a abo da u u as in es igaciones al
espec o.
El caso de las comad onas y cu ande as (I) o ecía múl iples posibilidades de
explo a la ida de la muje a a és de la unción p incipal que le concedía la sociedad:
ae hijos al mundo. Las maiai con ibuían a es e p opósi o asegu ando que an o la u u a
mad e como el bebé pudie an ene al as posibilidades de sob e i i . Es o, sumado a que
es e ipo de ocupación se elaciona a habi ualmen e con muje es expe imen adas de cie a
edad, hizo que es e caso ue a el p ime o en se seleccionado.
El caso de las nod izas (II) ue escogido po se una ocupación emenina con
no able p esencia en la agedia y la comedia como pe sonaje secunda io, y po que es,
con di e encia, el abajo eje cido po muje es que más apa ece e e enciado en las
insc ipciones epig á icas de ipo une a io y conmemo a i o. Además, el o icio de la
nod iza e a uno de los pocos que e an exclusi amen e emeninos.
En una esis sob e el abajo de las muje es en la an igüedad no podía al a la
p os i ución como caso de es udio (III), siendo que e a una de las ocupaciones
p o esionales mayo i a iamen e eje cidas po muje es; del mismo modo, o os abajos no
solo elacionados con el sexo sino ambién con o as o mas a ís icas de en e enimien o
han me ecido su p opio caso de es udio: el de las acompañan es y las in é p e es musicales
(IV). Ambos casos cuen an con la en aja de apa ece mencionados en mul i ud de uen es
de di e so ipo, debido al al o in e és de los au o es po consigna es e ipo de
ocupaciones.
De los abajos de na u aleza mix a se selecciona on dos ipos de endedo as como
es udios de caso: el p ime o, el de las endedo as de pan (caso V), ue elegido po la
asociación adicional de la muje y la p epa ación de alimen os, siendo la elabo ación de
pan la más emblemá ica y cul u almen e impo an e del mundo g iego; además, de las
endedo as del ágo a la panade a pa ece que ue de los más econocibles. El segundo
35
caso de es udio elacionado con el pequeño come cio es el de las endedo as de co onas
(VI), escogido po la eno me impo ancia uncional y simbólica de las co onas de lo es
en las cul u as g iega y omana.
La en a de se icios ambién se engloba den o de los abajos de na u aleza
mix a, de los que se ha seleccionado como casos de es udio el de las posade as (VII) y las
abe ne as y endedo as de ino (VIII). El es udio de las posade as iene un alo más
cuali a i o que cuan i a i o: apa ece pocas eces, pe o lo hace p incipalmen e en las
uen es de los siglos V y IV a.C. y de una mane a que pe mi e ex ae mucha in o mación
y de buena calidad. Las e e encias de las abe ne as son, después de las nod izas, las más
abundan es que inculen a la muje con abajos p o esionales; apa ecen casi con an a
ecuencia como lo hacen los abe ne os a ones, po lo que su análisis pe mi e un buen
es udio compa a i o.
Ca ego ías del análisis
Cada es udio de caso ha sido abo dado desde las siguien es ca ego ías: la
e minología de la palab a y la na u aleza de las uen es en las que apa ece; las
ca ac e ís icas p opias del abajo que se desempeña (si equie e algún ipo de ins ucción
o expe iencia, cie a habilidad o he amien as especí icas), la iden idad de las
abajado as, eniendo en cuen a su edad o ien a i a, su es a us escla o o lib e (y si e a
así, qué di e en es implicaciones enía pa a las me ecas y las ciudadanas el desempeña
ese abajo), su es ado ci il (sol e a, casada o iuda), el p ecio que podía cob a la
abajado a (en el caso de que se conc e a a), el ipo de clien ela que enía y la alo ación
social de su abajo ca a a la comunidad.
Aunque en gene al, la ca ego ía inicial en cada caso e a el de e minología y uen es
y la ca ego ía inal suele se la alo ación social, no se ha seguido un o den especí ico en
odos los casos sino que se ha espe ado el o den in e no que la exposición del es udio
eque ía; en algunos casos pa a pode habla de las ca ac e ís icas del abajo había que
in oduci p ime o el pe il de las abajado as, mien as que en o os casos ha sucedido
jus o lo con a io. También se ha op ado po añadi apa ados in oduc o ios en aquellos
casos que u ie an aspec os comunes que debían se a ados conjun amen e, como han
sido los casos III y IV sob e la p os i ución y el de los casos V y VI sob e la en a al po
meno .
36
1.2.4. Fuen es
P incipalmen e se han empleado uen es li e a ias de di e sos géne os: aunque la
épica homé ica (Ilíada y Odisea) y los au o es de época a caica (Hesíodo, Semónides,
Hiponac e, Ti eo, Timoc eón, Teognis, A quíloco) queden ue a de nues o ma co
c onológico (ss. V y IV a.C.), han sido empleados po su eno me in e és no ma i o den o
de la cul u a y men alidad g iegas. Sal o un pa de excepciones, la agedia (de Só ocles,
Esquilo y Eu ípides) no suele aludi a ningún abajo emenino p o esional, pe o es un
buen e lejo de las aspi aciones, es e eo ipos e ideales elacionados con la muje y po
es e mo i o se han añadido al análisis; con p opósi os simila es se han empleado algunas
ob as de ilóso os como Pla ón, Jeno on e, A is ó eles, Teo as o. Las muje es
abajado as ienen una no able p esencia en la comedia an igua y media, y en meno
medida, en la nue a. Las comedias conse adas de A is ó anes se ajus an muy bien a la
c onología de inales del siglo V p ime cua o del siglo IV a.C.; Menand o solo se ha
empleado en ocasiones muy con adas. A la ho a de consigna los agmen os de comedia,
se ha seguido la o denación de Poe ae Comici G aeci (PCG) de Kassel-Aus in. El abajo
ambién apa ece espo ádicamen e en los o ado es á icos del siglo V a.C., como An i on e,
Lisias e Isóc a es, y del IV a.C., como Demós enes, Apolodo o, Iseo, Licu go, Démades,
Hipe ides y Dina co. En los casos en los que se ha a ado emas médicos y ginecológicos,
se han u ilizado los a ados de Hipóc a es (ss. V y IV a.C.), y ambién los de Galeno y
So ano, pese a que sean mucho más a díos (ss. II y III d.C.), debido a que el ipo de
conocimien o sob e ginecología que manejan es p ác icamen e el mismo al de la época
de la escuela hipoc á ica. Aunque ambién p ocedan de épocas muy a días, Plu a co (ss.
I-II d.C.) y A eneo de Nauc a is (ss. II-III d.C.) ue on g andes compilado es de uen es
que se han pe dido de época clásica y pos clásica. Un alo simila ienen los léxicos de
Pollux (s. II d.C.) y Ha poc acio (s. II d.C.), y o as uen es como Hesiquio (s. VI d.C.)
o Suda (s. X d.C.). Se han, en gene al, las aducciones de la Biblio eca Clásica G edos
aunque en algunos casos se han ealizado modi icaciones que se han jus i icado.
Además de en las uen es li e a ias, la p esencia de las muje es abajado as es
bas an e no able en la epig a ía une a ia, y en las insc ipciones elacionadas con
manumisiones; es as insc ipciones no han podido se analizadas a a és de los olúmenes
de Insc ip iones G aecae (IG II2, IV, V, XII y XIV), y los análisis del Supplemen um
Epig aphicum G aeca um (SEG). Muje es iden i icadas di ec a o indi ec amen e con un
o icio es án muy p esen es en las ablillas de maldición; se ha enido acceso a las
37
ansc ipciones a a és de De ixionum Tabellae A icae de Wünsch (DTA), De ixionum
Tabella um de Audollen (DT), y del a ículo de Jo dan, A Su ey o G eek De ixiones
(SGD), publicado en la e is a GRBS. Las aducciones se han apoyado en las de López
Jimeno (2001) y Gage (1999).
La pin u a ce ámica es una impo an e uen e iconog á ica en la que apa ecen
ep esen ados algunos aspec os de la ida co idiana, y de o ma excepcional, a muje es
abajando en ocupaciones p o esionales. Se ha u ilizado an o el Co pus Vaso um
An iquo um (CVA) como el acceso elemá ico a la base de Beazley
[h p://www.beazley.ox.ac.uk/index.h m].
1.3. Es uc u ación de la esis
El abajo es á di idido en cinco capí ulos dis ibuidos en dos pa es: una p ime a
en el que se o ece el ma co eó ico sob e el que se sus en a el análisis, una segunda que
p o undiza sob e los casos de es udio más ep esen a i os del abajo de las muje es.
El capí ulo 1 “Es ado de la cues ión y me odología” incluye, po un lado, el
eco ido his o iog á ico que ha seguido el mundo académico a la ho a de a a el es udio
de la muje , el abajo, y la muje abajado a en la an igüedad g iega; po o o lado, ha
p esen ado las di ec ices me odológicas que se han seguido.
El capí ulo 2 “Ideología a eniense sob e la muje ”, plan ea el análisis de la muje
g iega a a és de es pe spec i as: su a amien o en la li e a u a, la di e sidad de
expe iencias y la composición de la población emenina en A enas. Desde la p ime a
pe spec i a e emos de qué mane a la agedia, la comedia, la iloso ía…, es ablecen las
cla es gene ales de cómo se ca ac e izaba posi i a y nega i amen e a la muje den o de
la men alidad g iega; desde la pe spec i a de la ealidad co idiana, e emos los lími es de
la aslación del ideal de seg egación sexual (cuyos aspec os undamen ales han sido
señalados en el apa ado an e io ), la concepción de pob eza y abajo en la an igüedad,
así como el eajus e que se hacía del ideal a in de no pe de lo. Po úl imo, en la población
emenina de A enas se a a án las ca ac e ís icas pa icula es de las muje es escla as, de
las me ecas y de las ciudadanas que di e enciaban el pun o de pa ida de cada una de sus
expe iencias, así como la composición he e ogénea de cada uno de es os g upos.
44
ecalca la excepcionalidad de la muje -abeja y que odas las muje es, incluso las que
pa ecen menos malas, son una calamidad (Semon. 7 Diehl 96 y ss.).
De las i udes que la muje debía desa olla des aca la obediencia (πειθαρχία),
ín imamen e ligada a la σωφροσύνη: pa a Rademake , la ideología adicional pe mi ía a
las muje es muy pocas opo unidades de exhibi las cualidades gene almen e asociadas
con las ἀρεταί como son la sabidu ía (σοφία) el a ojo (ἀνδρεία), e c. Los homb es en
gene al deseaban que sus muje es ue an, sob e odo, cas as, silenciosas, y disc e as. Sin
emba go, es o no signi ica que odos los modelos de muje posi i amen e mos ados en
las uen es u ie an que con o ma es a isión; sin i más lejos, Elec a, An ígona y
Lisís a a no lo son, y sin emba go son p esen adas como he oínas
28
.
Que la obediencia que se espe aba de una muje u ie a o no sen ido e a
i ele an e: “Has hablado con azón”, concede el Co i eo a Cli emnes a, “pe o u jus icia
es á en uel a en e güenza. Toda muje , la que sea sensa a, ha de cede an e su esposo.
La que opine de o a o ma, no ha llegado al sen ido de mis palab as” (E. El. 1051-1054).
De una mane a simila , Fed a decla a: “Sien o desp ecio ambién po las muje es sensa as
de palab a (σώφρονας μὲν ἐν λόγοις), pe o que poseen a escondidas una audacia (τόλμας)
des e gonzada” (E. Hipp. 413-414). La obediencia no solo se limi aba al esposo sino
ambién al homb e de la amilia que ac ua a de κύριος de la muje , ya ue a su hijo
29
o su
ío: pa e de la ob a de An ígona de Só ocles gi a en o no a que An ígona iene azón en
su in ención de en e a a su he mano Polinices pese a las p ohibiciones de C eon e
30
po que su debe de muje de en e a y de hace los i os une a ios a sus amilia es, es
deci , la ley di ina, es á po encima de la ley de los homb es (la p ohibición de C eon e).
Sin emba go, An ígona, al en en a se a la p ohibición en ez de esigna se a la misma
(como su he mana Ismene), no ac úa como se espe a de una muje sino como un homb e
(pe o sin se lo). Po eso al inal de la ob a, cuando es cas igada po C eon e a se en e ada
i a, se suicida aho cándose, un suicidio que los g iegos conside aban ípicamen e
emenino y que en pa e si e en la ob a pa a “ eg esa la” al s a u quo emenino
31
.
28
Si bien en muchos casos son cali icadas con é minos más p opiamen e masculinos, como
ἀνδρεία (Rademake , 2005: 264).
29
Como es el caso de Telémaco, que ins a a su mad e Penélope a obedece le (Hom. Od. I
356-359).
30
Que no solo es el nue o ey de Tebas, sino ambién su ío po pa e de mad e.
31
Se pe cibe el componen e de “cas igo” na a i o cuando a An ígona, as acep a
ale osamen e el cas igo de C eon e y an es de suicida se, le empiezan a asal a las dudas y
comienza a lamen a se (de una mane a que los g iegos di ían “ emenina”) a epin iéndose, en e

45
“La obediencia al mando es la mad e del éxi o” (Aeschyl. Th. 224), y es a
obediencia muchas eces es á ligada al silencio impues o po los homb es: al p incipio de
la gue a, Lisís a a enía que calla obedien e cuando su ma ido le ins aba a que no
opina a sob e el anscu so de la con ienda (A . Lys. 506-514). Tecmesa, la escla a de
Ayax, habla con el hé oe pa a sabe lo que es á pasando, pe o él le dice: “Muje , a las
muje es el silencio les p ocu a dis inción” po lo que Tecmesa dice “en endiéndolo,
suspendí mi alocución, y él salió con una exhalación en soli a io” (Soph. Aj. 292-295)
32
.
En ese sen ido es in e esan e que el silencio se con i ie a po sí mismo en un a ma
dialéc ica más de las muje es en la li e a u a g iega, un a ma que podía llega a se
emible: “¿Po qué se ha ido u esposa, Edipo, an p ecipi adamen e bajo el peso de una
p o unda a licción? Tengo miedo de que de es e silencio es allen desg acias”, dice el
Co i eo de Edipo Rey de Só ocles ( . 1073-1075). El silencio de una muje como
p esagio de un suceso e ible, que el p opio Co o ad ie e, ambién apa ece en T aquinias
(814) con la salida de Dejani a, y con la de Eu ídice en An ígona (1245), al y como
apun a Assela Alamillo en las no as de su aducción de BCG
33
. Po o o lado, el silencio,
en sí mismo, e a un ecu so e ó ico, el úl imo que podían usa las muje es cuando su
opinión no e a escuchada
34
.
Mien as que I ia e elaciona la a ibución a la muje de un lenguaje enigmá ico
con el compo amien o disc e o que debía adop a (1990: 145), pa a Willis, la supues a
“doblez” del lenguaje emenino y su al a de since idad o maba pa e de una es a egia
comunica i a que, pa alelamen e, los escla os ambién empleaban
35
, y que se daba
o as cosas, de no habe podido casa se y cumpli con su des ino como muje , no se mad e, e c.,
después de habe hecho lo que debía como he mana del mue o (Soph. An . 915-930). Tal y como
exp esa Ma y Le kowi z, “The women in d amas who ake ini ia i e, Cly emnes a, Medea, e en
An igone, end badly ega dless o hei mo i es” (Le kowi z, 1981: 73).
32
Helen No h in e p e a es a escena como un con as e en e la mues a de soph osyne de
una muje (Tecmesa) en oposición con la al a de soph onyne de un homb e (Ajax) (No h, 1966:
59-60).
33
BCG, Só ocles. T agedias, 1981, p. 352.
34
En es a cla e analizó el silencio de las he oínas ágicas Ma ía del Ca men Encinas en su
ponencia “Palab a de muje : el discu so emenino en la agedia g iega”, p esen ada en el
Cong eso La culpa es del géne o: Iden idades, ansg esiones e in e acciones en la An igüedad
celeb ado en Mad id, 1 y 2 de ma zo de 2018.
35
El lenguaje emenino como un lenguaje no di ec o es un ópico que ha enido una la ga
pe manencia his ó ica y que incluso ha llegado a nues os días: el análisis de O’Ba y A kins
sob e el lenguaje empleado po las muje es en los ibunales ame icanos les hizo conclui que el
ipo de lenguaje no di ec o que empleaban las es igos en los juicios no es aba an ligado a su sexo
como a su acceso (o al a de acceso) al pode social: la clase de abajo que enían, su ni el
educa i o, su ni el adquisi i o, con ex o social, e c. Po es e mo i o, O’Ba y A kins p oponían
46
cuando pa a comunica descon en o o una nega i a, el hablan e que se encon aba en una
si uación de in e io idad u ilizaba palab as e asi as (a eces acumulándolas en exceso)
pa a e i a que su in e locu o , si uado po encima je á quicamen e, se moles ase
36
; o,
cuando que ía comunica su benepláci o, sus e asi as se e o zaban con un lenguaje
posi i o (2003: 193). Vol iendo al pasaje de P ome eo encadenado con el que
iniciábamos es e apa ado, el i án a eme e con a He mes diciéndole que el miedo a Zeus
jamás “a emina ía” su empe amen o, haciéndole suplica “al que an o odio, ol iendo
hacia a iba mis manos como una muje , que me libe e de es as cadenas” (Aeschyl. P .
1001-1006). La súplica, incluso a un enemigo, no solo e a p opia de muje es sino ambién
de escla os, y e lejaba las limi aciones que ambos podían expe imen a a la ho a de
comunica opiniones, deseos o suge encias al di igi se a pe sonas a las que es aban
subo dinadas je á quicamen e
37
.
Pese al silencio que podía imponé seles en de e minadas ci cuns ancias, la
sociedad g iega conside aba que las muje es enían capacidad pa a juzga socialmen e a
los homb es, una capacidad a la que alude Apolodo o en su discu so Con a Nee a: “¿qué
pod ía deci cada uno de oso os cuando aya an e su muje , su hija o su mad e, después
de que haya absuel o a és a cuando os p egun e dónde es abais (…) Sin duda ya las más
sensa as de las muje es se indigna án con oso os (…)” ([D.] 59. 110-111). En
A is ó anes, la in e sión de papeles homb e-muje y que las muje es lle en la inicia i a
que les co esponde ía a los homb es (ej: Lisís a a, Asambleís as), son una mues a de la
habla de “powe less language” an es que emplea el “women’s language” de Robin Lako
(Dasbende , 2014: 401-407).
36
La ejempli icación más cla a de es a ac i ud comunica i a se encuen a en Lisís a a:
“An e io men e noso as po compos u a sopo ábamos en silencio odo lo que los homb es
hacían, a pesa de que no nos gus aba, pues no nos pe mi íais deci ni mu. Pe o pe cibíamos cómo
e ais, y es ando en casa muchas eces nos en e ábamos de que habíais omado una decisión
equi ocada sob e un asun o impo an e. Luego a ligidas po den o os p egun ábamos son iendo:
‘¿Qué habéis decidido en la asamblea de hoy añadi a la es ela sob e el a ado de paz?’. ‘¿Y a i
qué e impo a? Cálla e’, eplicaba el ma ido. Y yo callaba” (A . Lys. 506-514).
37
No debe íamos pe de de is a que es a je a quía ambién in lui ía en la elación del
g upo de muje es lib es con el de los escla os, ya que las p ime as es a ían si uadas po encima
en su calidad de pe sonas lib es (Willis, 2003: 195). Es a je a quía es exp esada po Lisís a a
cuando le espe a al Co i eo de iejos: “¿qué pensabas? ¿C eías que enías con a escla as? ¿C ees
que las muje es no ienen a es os?” (A . Lys. 463-465). También es exp esado en Las enicias de
Eu ípides: Polinices c ee que el hecho más du o de un des e ado es que no iene libe ad de
palab a (pa esia), lo que pa a su mad e Yocas a conside a “p opio de un escla o: no deci lo que
piensa” (E. Ph. 390-393). Den o del g upo de los escla os posiblemen e ambién exis i ía una
je a quía en e homb es y muje es escla as po azón de su sexo.
47
decadencia causada po los p opios homb es que, al no es a a la al u a de la si uación,
obligaban a las muje es a ac ua .
Po o a pa e, ambién cabe des aca que la labo iosidad y la capacidad de abajo
emeninas e an conside adas en sí un signo de i ud, algo que no sucedía con los homb es
abajado es (su i ud no de i aba de su abajo, ya que el abajo nacía de la necesidad
y no se eje cía po gus o). La muje labo iosa en egada a sus a eas e a pe cibida muy
posi i amen e (Mi ón Pé ez, 2005: 94), quizás po que e a una o ma de con a es a la
pe cepción he edada de la época a caica en que las muje es cons i uían una ca ga inú il
más que una ayuda a la casa.
En esumen: odas las i udes a las que las muje es g iegas debían aspi a las
condenaban al silencio, la in isibilidad, y educían su ámbi o de in luencia a solo y
exclusi amen e su oikos (Can a ella, 1991: 44). Pa a ins ui las en es as i udes no había
mejo maes o que el ma ido, el más in e esado en modela la al gus o de sus necesidades
y deseos
38
.
2.1.2. El es e eo ipo de muje
Po descon ado la mane a más habi ual de p esen a a las muje es en la li e a u a
g iega e a mos ándolas como un es e eo ipo. Es e es e eo ipo se había cons uido y
cimen ado de la o ma más simple: po la oposición con lo masculino. Así pues, si los
homb es e an ue es, las muje es e an débiles, si los homb es e an alien es, las muje es
coba des, e c. En cie o modo, la cons ucción de lo masculino ambién se hacía pa iendo
del opues o emenino: si las muje es e an i acionales, en onces los homb es debían se
po na u aleza acionales; al deci que las muje es no enían au ocon ol, se implicaba que
los homb es sí debían ene lo. An es que los pe sas, los ex anje os y los escla os, las
muje es ue on “el o o” po ex celencia sob e el cual los homb es g iegos c ea on y
e o za on su iden idad masculina. Es e mecanismo no e a ni mucho menos p opiamen e
g iego. Robe Jus señala que es a mane a de de ini el concep o de masculinidad y
eminidad en oposición es ca ac e ís ico de cualquie cul u a, y que gene almen e las
muje es ienden a se ep esen adas de la mane a en la que idealmen e los homb es no
38
Vid. X. Oec. 10, y Hes. Op. 695-705.
48
debe ían se . “I men hold he monopoly o powe hen i migh be expec ed ha hey
should app op ia e he monopoly o i ue ” (Jus , 1991: 154).
Muchas eces las muje es e an p esen adas como un genos p opio, con
exp esiones que muchas eces con unden la di e encia de sexo con el se más o menos
humano, como si lo emenino ac ua a muchas eces como una en idad apa e: Hesíodo
señala que de Pando a, la p ime a muje , c eada po los dioses como un engaño des inado
a los homb es, desciende τῆς γὰρ γένος ἐστὶ γυναικῶν θηλυτεράων, “la es i pe de
emeninas muj e es” (Hes. Th. 590, 591
39
), y de mane a simila el E eocles de Esquilo se
queja de la γυναικῶν οἶον, la aza de las muje es (Aeschyl. Th. 256). El pe e so Co i eo
de El Cíclope de Eu ípides no duda en p egun a ansioso si ya han iolado a Helena po
u nos, a modo de sádico cas igo ya que le gus a an o “cambia de esposo”, pa a poco
después lamen a se de que “nunca de be ía habe nacido en luga alguno la aza de las
muje es”, empleando pa a ello la exp esión γένος γυναικῶν
40
(E. Cyc. 179-187). También
enemos al Jasón eu ipideo que desea ía que los homb es pudie an engend a ellos
mismos a su p ole pa a que así “la aza emenina no exis ie a” (θῆλυ δ’ οὐκ εἶναι γένος)
(E. Med. 574). En esa línea gi a el amoso soliloquio misógino de Hipóli o donde p esen a
a las muje es como una “calamidad ambigua”
41
que asola a los homb es (E. Hipp. 616ss.).
El homb e sin ac o de los Ca ac e es de Teo as o “siendo in i ado en una boda da odo
un discu so en con a el sexo emenino (τοῦ γυναικείου γένος)” (Thph . Cha . 12.6-7).
O a mane a de mos a a las muje es de una o ma deshumanizada es
p esen ándolas como animales, elemen os o ue zas de la na u aleza: el Co i eo de Viejos
de Lisís a a dice que “no hay ie a más indomable que la muje (θηρίον γυναικὸς
ἀμαχώτερον), ni el uego, ni pan e a alguna hay an despiadada” ( A . Lys. 1014-1015).
El amoso Yambo de las muje es de Semónides (7D), o ece odo un ca álogo de has a
nue e ipos de muje y sus de ec os asimilándolos con animales o ue zas de la na u aleza.
Focílides c eó o o ca álogo bas an e simila pe o mucho más educido, es ableciendo
solo los cua o ipos de animales de los que p oceden las dis in as clases de muje es (la
pe a, la abeja, el jabalí y la yegua)
42
.
39
Se ei e a en el e so siguien e: ἐστι γένος καὶ φῦλα γυναικῶν.
40
Conc e amen e: μηδαμοῦ γένος ποτὲ φῦναι γυναικῶν ὤφελ’ (E. Cyc. 186-187).
41
Siguiendo la aducción que p opuso E a Can a ella (ambiguo malanno) de κίβδηλον
ἀνθρώποις κακὸν γυναῖκας (Can a ella, 1991)
42
Las de la yegua son obus as, ápidas, co e onas y he mosas (4), la hija del e ible jabalí
no es ni buena ni mala (5), la de la pe a es insopo able y b u al (6), y la de la abeja es buena ama
de casa, abajado a y con la que uno se debe casa (6-8) (Phoc. 2 Diehl).
49
Ya hemos is o que una condición eque ida de la muje ideal e a que es a ue a
bella. Esa belleza en el siglo V a.C. solía es a ma cada po posee una ez blanca, una
oz sua e, y un cue po blando y he moso (A . Th. 189-192). Sin emba go, cualquie
es ue zo po pa e de ellas po con ola su aspec o ísico y embellece se “a i icialmen e”
de alguna mane a e a ecibido con echazo: en Lisís a a, Calónica se p egun a con ai e
despec i o qué idea b illan e pueden ellas ene siendo muje es, si se pasan la ida
sen adas embelleciéndose, dándose colo e e, poniéndose es idos aza anados y calzado
al o (A . Lys. 42-45). Iscómaco censu a a su jo en esposa cualquie uso de maquillaje
(albayalde pa a pa ece más blanca y colo e e pa a es a más son osada) y de calzado al o,
usos que conside a p óximos al engaño y al encub imien o (αἱ ἀπάται) (X. Oec. 10. 2-8).
Hesíodo asemeja es os a eglos ísicos y la seducción emenina di ec amen e con la
es a a
43
. Pa a el poe a, la muje en sí misma (Pando a) es u o del engaño pe geñado po
los dioses:
“Luego que p epa ó el bello mal (καλὸν κακὸν), a cambio de un bien, la lle ó donde
es aban los demás dioses y los homb es, engalanada con los ado nos de la diosa de
ojos glaucos, hija de pode oso pad e; y un es upo se apode ó de los inmo ales
dioses y homb es mo ales cuando ie on el espinoso engaño, i esis ible pa a los
homb es. Pues de ella desciende la es i pe de emeninas muje es” (Hes. Th. 585-
590).
En pa e, oda es a e ó ica sob e la belleza iba unida a la capacidad de seducción
emenina como a ma p incipal que les pe mi ía manipula la olun ad masculina. Los
cons an es mensajes que ei e an el pode de seducción emenino no dejaban de se , a
juicio de Dolo es Mi ón, una mane a ambién de ecalca que pa a los g iegos las muje es
no enían o o pode posible (Mi ón Pé ez, 2007: 167, 260-261).
Se a ibuía a la na u aleza emenina asgos de ca ác e in ínsecos a su condición:
la maldad e incapacidad de ob a bien e a la ca ac e ís ica p incipal
44
. En es echa elación
es aba su asociación con la men i a, el encub imien o y la manipulación, ejempli icada
43
“Que no e haga pe de la cabeza una muje de ase o empe i ollado que susu e
equieb os mien as busca u g ane o. Quien se ía de una muje , se ía de lad ones (φιλήτης)”
(Hes. Op. 370-375).
44
Se lo dice Medea a sí misma (E. Med. 407-409). And ómaca pasa de lo pa icula a lo
gene al diciendo: “con a una muje mala, nadie ha descubie o jamás una medicina; an g an mal
somos pa a los homb es” (E. And . 271-273). Solo una muje mala hace que odas en conjun o
paguen (E. Ion 398-400). Hipe ides, Con a A enógenes 2, “el amo al e a el equilib io na u al e
un homb e cuando cuen a con la malicia de una muje (γυναι[κὸς συνεργ]ίαν )”.

50
de a ias o mas, como puede se una mane a de ac ua amposa y a hu adillas que
Pla ón asocia con la pa e humana “ emenina” (Pl. Leg. 781a.) o poco de ia (E. O .
1103). La c eencia sob e la capacidad de las muje es pa a manipula si ió de excusa pa a
in en a “ ena su pelig osidad” en algunas leyes: ejemplo se ía la ley a ibuida a Solón
que ponía abas a los es amen os de aquellos homb es que sin hijos legí imos a ones
edac a an con la men e pe u bada po la ejez, los á macos, o a causa de la en e medad,
o aquel obligado po coacción “o sumi so a una muje ” (ἢ γυναικὶ πειθόμενος) (D. 46. 14).
La misma ley es mencionada en Apolodo o ([D.] 59.55-57) y en Iseo (2.20; 2. 25). Pe o
las muje es no solo pueden manipula a los homb es ancianos con su sexualidad, sino
ambién a los jó enes: C eon e acusa a An ígona de hace pe de la sensa ez de su hijo
median e el place (S. An . 648-652). La he e a An ígona p esen ada en el discu so de
Hipe ides Con a A henógenes es mos ada como una manipulado a que p ome e
in e cede en la dispu a ap o echando la buena olun ad de quien habla pa a sali
bene iciada po malas a es (Hyp. Con a A henogenes, 1-3). El o ado ap o echa
en onces pa a menciona es a ley poco después (Hyp. Con a A henogenes, 17).
Se conside aba que las muje es, siendo débiles ísicamen e, e an coba des po
na u aleza e incapaces de ale se po sí mismas
45
. En pa e, es a si uación e a p oduc o
de la di isión de papeles an ma cada: en una sociedad con inuamen e en gue a en la que
se había elegado a las muje es al ol domés ico, pocas opo unidades podían ene de
mos a co aje bélico, mien as que los homb es po necesidad iban a ene que
desa olla lo (Jus , 1991: 154).
El empleo de la iolencia no e a compa ible con la muje “domes icada”, po que
en pa e, la iolencia en sí y la pelig osidad no e an o almen e ajenas a lo emenino: el
ca ác e i i able e impulsi o emenino jun o con su ue za desa ada daba luga a emibles
consecuencias. Un ejemplo e a Cli emnes a, la cual es mencionada en una con e sación
en e O es es y Elec a en los siguien es é minos: “Ten cuidado, que incluso en las
muje es se encuen a A es, y ú lo sabes bien po p opia expe iencia” (Soph. El. 1243-
1244). El o o ejemplo de muje mons uosa y ágica es Medea, que exp esa la supe ación
45
Ele c a a O es es: “Si ú e mue es, ¿qué ha é yo, muje ? ¿Cómo oy a sal a me sola, sin
he mano, sin pad e, sin amigos?” ( E. O . 308-310). Misma idea, de nue o Elec a pe o en
Só ocles: “Y no esis o más, yo que sin pad es me consumo, sin que ninguna pe sona amiga me
p o eja, sino que, igual que una ex anje a indigna, soy una adminis ado a en casa de mi pad e”
(Soph. El. 185-192) . “Somos muje es, no hechas pa a lucha con a los homb es” (Soph. An . 61-
63). “Una muje sola no ale nada. No hay en ella A es ( alo o ue za de ale se po sí misma)
(Aeschyl. Supp. 748-749).
51
de la coba día median e el ca ác e enga i o ( ambién conside ado muy emenino) de la
siguien e mane a: “una muje suele es a llena de emo y es coba de pa a con empla una
lucha y el hie o, pe o cuando e lesionados los de echos de su lecho, no hay o a men e
más asesina” (E. Med. 263-266; 569-575). La esposa podía se uno de los enemigos
po enciales de su ma ido, ya que es e no iba a espe a su a aque: “¡Cuán as mue es con
enenos mo ales no hab án ideado ya las muje es pa a acaba con sus ma idos!” (E. Ion,
617).
Bien conocido e a el ópico del o gullo emenino (Soph. O.T. 1079-1080) y su
p opensión a la queja (Soph. Aj. 578-582), pe o quizás el más ex endido de odos los
ópicos ue a su inclinación al co illeo y a la escasa leal ad que se p o esan en e sí: “El
géne o emenino es de na u al aman e del chismo eo, y en cuan o consiguen mínimos
p e ex os sus cha las los aumen an mucho. Es un place pa a las muje es el no deci nada
bueno unas de o as” (E. Ph. 198-201). Las muje es en Tesmo o ian es le echan en ca a a
Eu ípides que, en e o as lindezas, las cali ique y ep esen e como “cha la anas” (λάλους)
(A . Th. 394). En la Ilíada, Eneas in en a calma los ánimos de Aquiles aludiendo a la
condición masculina de ambos: “¿qué necesidad enemos de inju ias y ul ajes echa nos
el uno al o o, peleando como muje es, que ai adas po un al e cado de o ado del ánimo
salen al medio de la calle y unas a o as se lanzan insul os, muchos cie os y o os no,
según su i a les manda?” (Hom. Il. XX, 251-255). O el Agamenón de Esquilo: “(…) con
ida co a pe ece el umo p opagado po una muje ” (Aeschyl. Ag. 486-487). No es de
ex aña que a la única muje que Semónides ensalza en su Yambo de las muje es, la
muje -abeja “no le gus a sen a se en las euniones de muje es, en las que se habla de
his o ias de amo ” (Semon. 7 Diehl, 90-91)
46
.
O o ópico li e a io y cul u al en la an igüedad g iega e a conside a a las muje es
como de o ado as de iqueza, sin duda un opos he edado desde la poesía a caica:
Hesíodo compa a a las muje es con los zánganos que se ap o echan del abajo ajeno en
la colmena pa a alimen a se sin abaja (Hes. Th. 594-602); la muje -ba o de Semónides
es absolu amen e inú il y solo si e pa a come (Semon. 7D. 22-24). A inales del siglo
46
Po el con a io, A is ó anes da la uel a al ópico en Asambleís as, con P axágo a
dis azada de homb e, de endiendo da el pode a las muje es a gumen ando que las muje es:
“nunca di ulgan los sec e os siemp e que salen de las Tesmo o ias, al e és de lo que hacemos ú
y yo cuando delibe amos en el Consejo” (A . Ec. 441-444). Lo más in e esan e es que, e sos
an es, se ha p esen ado a Blépi o muy in e esado en in o ma a su esposa P axágo a de los
po meno es de la Asamblea mien as ella se hace la on a pa a no le an a sospechas ( id.
apa ado 5.1.1.).
52
V a.C. comedióg a os como A is ó anes dan juego a es e ópico en sus ob as (Ach. 733;
Pax. 119-123). El ansia insaciable de las muje es po llena su es ómago (γαστήρ) se
inculaba implíci amen e al hamb e de la ma iz de su ien e, es deci , su ansia
inconscien e de p oc ea , lo que explicaba el al ísimo deseo sexual emenino (Ve nan ,
1981: 51). Se c eía que si una muje a daba en queda se emba azada podía llega a
en e ma , su ú e o comenza ía a mo e se a olun ad po el in e io de su cue po (que
c eían que e a hueco), causándole oda sue e de eacciones incon oladas, como
ap isiona le la ga gan a, p oduciéndole so ocaciones y aumen a le la libido, has a que se
calmaba, bien con emedios médicos
47
, bien al deja la emba azada:
“Los así llamados ú e os y ma ices en las muje es –un animal deseoso de
p oc eación en ellas, que se i i a y en u ece cuando no es e ilizado a iempo,
du an e un la go pe íodo, y, e an e po odo el cue po, obs uye los conduc os de
ai e sin deja espi a —les ocasiona, po la misma azón, las peo es ca encias y les
p o oca a iadas en e medades, has a que el deseo de uno y el amo de o o, como
si ecogie an un u o de los á boles, los eúnen y, después de plan a en el ú e o
como en ie a é il (…)” (Pl. Ti. 91c-d).
El miedo a la in idelidad emenina es ecuen emen e exp esado en las uen es,
mo i ado po es a c eencia de que las muje es enían una sed de sexo desmedido
48
, una
pe cepción que podía es a muy ligada a la di e encia de edad en muchos ma imonios
a enienses y a la descompensación de la libido del ma ido (más mayo ) con espec o a su
jo en esposa; así pa ece indica la censu a del pe sonaje del Lab ado casado con Elec a
“es eo pa a una muje casada es a en compañía de homb es mozos (ἀνδρῶν νεανιῶν)”
(E. El. 343-344). La po encial in idelidad de la muje ac úa de me á o a en el Co o de
A is ó anes cuando piden a la ene ada Paz que acep e el sac i icio “y no hagas lo que
hacen las muje es adúl e as (μοιχευόμεναι δρῶσι γυναῖκες). En eab en la pue a de casa
y asoman pa a a isba . Si alguien se ija en ellas se e i an. Luego, si se a, se asoman”
(A . Pax 978-986). En Tesmo o ian es, el Pa ien e de Eu ípides, dis azado de muje ,
47
Pa a B ulé, la ep esen ación de la ma iz es cohe en e con es a isión de que e a un se
au ónomo: se la ep esen a como un animalillo de dos bocas, una in e io y o a supe io , cuello
y labios. Es una pe sona den o de o a (como ya señaló en su momen o R. Joly), con un ue e
sen ido del ol a o (B ulé, 2003: 96-97). Más in o mación en el apa ado 3.1.1. del es udio de caso
I (comad onas y cu ande as).
48
El ace ijo del Teseo de Dí ilo sob e es muchachas samias que jugaban a las adi inanzas
en las ies as Adonias sube de ono culminando con un he e o siendo sodomizado (apud. A h.
10. 451b).
53
in en a cong acia se ( anamen e) con las muje es aludiendo con con ianza “que si no
enemos o o, nos echan [a las muje es] un pol o los escla os y los mule os” (A . Th.
491). En las Elegías, Teognis exp esa la incon eniencia de casa a la muje jo en con un
iejo debido al al o iesgo de in idelidad: “pues [ella] no obedece al imón como un ba co
ni la e ienen quie a las anclas, sino que muchas eces se ompen las ama as y en a de
noche en o o pue o” (Thgn. Elegías I, 457-460). “Pa a una muje jo en un ma ido iejo
es una desg acia” (A . F ag. 616 Kassel-Aus in). La in idelidad p oducida po la mue e
de la sueg a, que podía con ola a la jo en esposa, y la c eencia que al ene ya su p ime
hijo, la esposa “ya e a de ia ” en Lys. 1. 6. Las muje es echándole en ca a a Eu ípides
que las cali ique de adúl e as (μοιχοτρόπους) y de a icionadas a los homb es
(ἀνδρεραστίας) (A . Th. 392-393).
Po o o lado, la asunción de que el apasionamien o sexual i acional e a solo
p opio de las muje es ya e a cues ionado po los au o es an iguos. El Teseo de Eu ípides
se enca a con la mojiga e ía y los ai es de supe io idad mo al de su hijo Hipóli o
diciéndole: “¿Di ás que la pasión amo osa no a ec a a los homb es pe o es inna a en las
muje es? Sé yo de jó enes que no son más ue es que las muje es cuando Cip is u ba su
co azón en sazón, pe o la condición de se homb e les si e de magní ico p e ex o” (E.
Hipp. 966-970).
No solo eso: es a ansiedad po con ola la sexualidad emenina y el emo a que
es a desbo da a los lími es del oikos es aba muy ligado, po supues o, con que la
legi imación de los hijos no se pusie a en duda. Es e desasosiego iba más allá del miedo
a es a c iando hijos ajenos o a que la p i acidad del oikos hubie a sido mancillada
49
, y
podía es a unida a las impo an es implicaciones judiciales que podía ene pa a el oikos
que se acusa a de albe ga a una amilia ilegí ima que os en a a la ciudadanía, po que si
el e edic o salía a o able a la acusación, el oikos del acusado podía e mina siendo
desman elado
50
.
Al descon ol gas onómico y sexual solo le al aba la p edisposición desmedida
po un icio: bebe ino, muchas eces sin habe lo ebajado an es con agua (un asgo más
49
Lisias conside a peo la seducción que la iolación, a gumen ando que el iolado no
cuen a con la colabo ación de la iolen ada (sino con su odio), mien as que el seduc o co ompe
el alma de la seducida: “que el cas igo al seduc o debe se más du o que al iolado : “(…) que
hacen más suyas que de sus ma idos a las muje es ajenas; oda la casa iene a sus manos y esul a
incie o de quién son los hijos, si de los ma idos o de los adúl e os” (Lys. 1.33)
50
Vid. apa ado 2.1.3.
60
“se p esen ó de noche en mi casa beodo, a ancó las pue as y en ó en el gineceo
(εἰς τὴν γυναικωνῖτιν) cuando es aban den o mi he mana y mis sob inas (τῆς τε
ἀδελφῆς τῆς ἐμῆς καὶ τῶν ἀδελφιδῶν), que lle an una ida an deco osa que incluso
se ubo izan cuando las en sus allegados” (Lys. 3. 6).
Lisias ecalca a ias eces en el discu so la e ible acción de su con incan e
des acando que había “in adido la es ancia de jó enes sol e as y hué anas (ἐπι παῖδας
κόρας καὶ ὀρφανὰς εἰσιόντα)” (Lys. 3.7) y lo e ible de es e hecho un poco más a de, al
señala qu e había ido “en g upo a o za pue as y en a de noche (καὶ τὰς θύρας
ἐκβάλλων καὶ νύκτωρ) en la habi ación de muje es lib es (ἐπὶ γυναῖκας ἐλευθέρας)” (Lys.
3. 23).
Sin emba go, la insis encia de las uen es li e a ias en e e i se al ideal de
seg egación sexual, la eclusión de la muje , y su si io en el “espacio p i ado”, lejos de
mi adas ajenas, no cons i uye una p ueba de que de ac o es os ideales pudie an lle a se
a la p ác ica po el conjun o de la población. Es e a a se el aspec o que amos a a a
en el siguien e apa ado.
2.2. La muje en la ealidad co idiana
Al comienzo de Lisís a a, la p o agonis a se impacien a al e que las muje es
es án a dando en p esen a se a la eunión que ella misma ha con ocado pa a o ganiza
su “huelga sexual”. Calonica, una de las p ime as muje es en llega , la in en a calma
asegu ándole que se p esen a án, pe o que enga paciencia po que “a las muje es les es
di ícil sali de casa (χαλεπή τοι γυναικῶν ἔξοδος). Una es á cuidando del ma ido, o a
despie a al sie o, es a acues a al niño, aquella lo la a, la o a le d a de come a bocadi os”
(A . Lys. 15-19). El lis ado que plan ea A is ó anes es solo una pequeña mues a del g an
núme o de a eas domés icas que la muje debía hace .

61
Teje , po ejemplo, e a una de las p ime as labo es que la muje ap endía desde
niña
64
, ya que en la men alidad g iega es aba p o undamen e ligada a la eminidad
65
. O a
de sus labo es p imo diales e a asegu a la con inuidad de su oikos, quedándose
emba azada y dando luz a los hijos de su ma ido, así como c ia los y cuida los
66
. Su
obligación de eje y de man ene elaciones sexuales con su ma ido apa ecen más
adelan e en Lisís a a, cuando Cinesias, ma ido de una de las huelguis as, le ecue da a
su esposa sus obligaciones, aludiendo a cómo las gallinas es án a as ando la lana que
ella no es á ejiendo (τῆς κρόκης φορουμένης ὑπὸ τῶν ἀλεκτρυόνων) y cómo es á
descuidando con él “los i os de A odi a” (δὲ τῆς Ἀφροδίτης ἱέρ’) (A . Lys. 896-897).
La limpieza, el o den y el cuidado de la casa ambién e an obligaciones de la muje
que Jeno on e conside a impo an es, ya que acili aban la adminis ación de la casa,
pe mi iendo sabe y con ola qué obje os y ma e iales es aban disponibles pa a su uso y
cuales había que adqui i (X. Oec. 8. 19; 9.9). La dueña de la casa no solo debía di igi el
abajo de los escla os (X. Oec. 10.10), sino además debía cuida los si caían en e mos
(X. Oec. 7. 37).
La alimen ación e a o a de las ocupaciones domés icas undamen ales; la muje
no solo e a la enca gada de p epa a las comidas del día, sino que ambién e a esponsable
del almacenaje de alimen os median e di e en es écnicas pa a hace conse as, como
sala o adoba las ca nes, coloca es a égicamen e el igo en zonas al as y secas de la
casa, o si ua el ino en habi aciones oscu as y ías (X. Oec. 9.3-4). E i a que los
exceden es alimen icios se echa an a pe de e a una a ea esencial en cualquie casa, pe o
muy especialmen e en la de un campesino, donde el lujo exceden a io en de e minadas
es aciones e a muy al o. Así pues, el o den na u al en una amilia campesina dedicada a
64
Iscómaco, a Sóc a es sob e su esposa: “¿No e pa ece que pude es a con en o, si llegó a
mi casa sin sabe o a cosa que hace un man o si ecibía la lana (εἰ μόνον ἧλθεν ἐπισταμένη ἔρια
παραλαβοῦσα ἱμάτιον ἀποδεῖξαι), o sin habe is o o a cosa que cómo se epa e el abajo de la
hila u a en e las c iadas (ὡς ἔργα ταλάσια θεραπαίναις δίδοται)?” (X. Oec. 7.6).
65
El adje i o de “ ejedo a” apa ece en a ias insc ipciones y en es elas une a ias, mues a
de que es a ac i idad en una muje es aba muy bien alo ada en la comunidad (Kosmopoulou,
2001; W enha en, 2009). En Lisís a a, los ma idos mandan a las muje es a segui ejiendo y
callando cuando les cues ionan sob e la gue a (A . Lys. 516-520). Que las muje es son incapaces
de pa a de eje es uno de los gags cómicos del comienzo de Asambleís as, cuando las muje es
dis azadas de homb es se es án o ganizando pa a in il a se en la Asamblea. La muje
ep esen ada ejiendo e a un ema ecuen e en las pin u as de asos ya que gua daba p o undas
conno aciones e ó icas (Williams, 1983).
66
C ia los po que du an e las p ime as e apas de ida, la mad e / aya e a la enca gada de
la educación básica del in an e, su alimen ación blanda y su limpieza. Vid. apa ado 3.1.2., caso
II (nod izas).
62
la ag icul u a e a que la muje complemen a a a su ma ido ocupándose de es os abajos,
al y como mani ies a Elec a a su ma ido lab ado :
“P ecisamen e debo compa i con igo olun a iamen e las a eas alige ando u
abajo (μόχθου’πικουφίζουσαν) en la medida de mis ue zas pa a que lo sopo es
mejo . Ya ienes bas an e con us labo es de campo; el de la casa debo dispone lo yo
(τἀν δόμοις δ’ἡμᾶς χρεὼν)” (E. El. 70-76).
Iscómaco pone en elie e el papel de su jo en esposa eco dándole que “mi
apo ación se ía idícula si no hubie a quien conse a a lo que se almacena den o
67
” (X.
Oec. 7. 39-40).
Sin emba go, había o os debe es emeninos de g an impo ancia que obligaban a
odas las muje es (incluso a las de la éli e) a mo e se ue a de casa: la eligión cí ica.
Sou inou-Inwood ha ei indicado que las compe encias de las muje es en la eligión
g iega han sido mal es udiadas desde la p emisa de que ocupaban una posición me amen e
ma ginal cuando, en ealidad, su posición e a an impo an e como la de los homb es,
siendo la eligión el único campo en que ambos sexos se complemen aban en plano de
igualdad
68
(1995: 115-116). La pa icipación de las muje es en los es i ales eligiosos
(como las Dionisias, las An es e ias, las Pana eneas, los Mis e ios Eleusinos…), y su
p o agonismo en aquellas celeb aciones exclusi amen e emeninas (las Adonias
69
, las
Tesmo o ias, el menadismo
70
…) las obligaba a mo e se ue a de casa. Asimismo,
67
Sin emba go, la apo ación de la muje en la ag icul u a iba más allá de lo que Jeno on e
y Eu ípides señalan, ya que, al y como analizó Scheidel, las muje es pob es del ámbi o u al
solían abaja como jo nale as, ayudando en la ecogida de oli as y g ano en la época de cosecha
(Scheidel, 1995 y 1996).
68
“The ole o women in he public sphe e o eligión had a much mo e impo an
signi icance han is allowed by s udies in which he in es iga ion o gende oles is s uc u ed
h ough he public-p i a e opposi ion. (…) a om women and men ha ing complemen a y and
equal oles in he p i a e sphe e, while he public spehe e was hie a chical and he posi ion o wo
gende s always unequal, in one pa icula sphe e o he public eligión women we e
complemen a y and equal o men, while in he oikos hey we e hie a chically unequal and
subo dina ed o he head o he oikos e en in eligious ma e s (Sou inou-Inwood, 1995: 118).
69
Los g i os i uales y la ac i idad de las muje es en los ejados du an e las Adonias es
obje o de bu la en A . Lys. 387-398. Los cul os mis é icos son pa odiados en A . Ra. 154-157 y
en A . Pl. 1013-1016.
70
El ey Pen eo se mues a escép ico an e los nue os i os menádicos, los cuales conside a
una mala excusa de las muje es pa a sal a se el deco o: “que nues as muje es han abandonado
sus hoga es po ingidas ies as báquicas, y co e ean po los bosques somb íos, glo i icando con
sus danzas a una di inidad de hace poco, a Dioniso (τὸν νεωστὶ δαίμονα Διόνυσον)” (E. Ba. 215-
220).
63
algunos i os cí icos ealizados en el ámbi o p i ado amilia , como la celeb ación de
bodas o une ales, las hacía sali de los lími es de su oikos
71
.
Y aun con odo, pa ece que el mo imien o de las muje es ue a de casa no e a
siemp e una cues ión de “obligación”: A is ó anes p esen a en escena si uaciones en las
que se en endía que una muje se mo ie a ue a de casa, como pod ía se que una amiga
o ecina se pusie a de pa o (A . Ec. 528-529), que ue an in i adas a come a casa de
una amiga (A . Ec. 348-349), que las muje es se p es a an es idos, joyas, dine o,
u ensilios a solas y sin es igos (A . Ec. 446-450), así como i a la uen e a po agua
72
(A .
Lys. 326-327).
Es e mo imien o más o menos ecuen e de las muje es ue a de su oikos solo
iene a con i ma lo que ya habíamos plan eado: que la eclusión emenina solo e a un
aspec o más den o de una ideología que lo que ealmen e de endía e a la seg egación de
sexos. Y sin emba go, ni siquie a es a pudo aslada se comple amen e en odas las capas
de la sociedad a eniense: es e ue el caso de las muje es dedicadas a o icios con g an
isibilidad pública, como son las endedo as del ágo a y las dueñas de negocios (como
posadas y abe nas). Todas es as muje es ¿cómo encajaban odas es as muje es en la
ideología de seg egación? ¿Su p esencia pública e a dis up i a en la sociedad? ¿O más
bien el alcance del ideal de seg egación ue mucho más limi ado de lo que los au o es de
la éli e han plasmado en las uen es?
2.2.1. F ac u a y eajus e del ideal
Pa a Da id Cohen, la cla e del mo imien o de las muje es se puede explica a
a és de que es as u ie an un “p opósi o legí imo”, una jus i icación q ue la sociedad
con empla a como azonable pa a sali de casa (1989). El p oblema del azonamien o de
Cohen es que undamen a su “p opósi o legí imo” en los es udios de an opología social
de J. Williams ealizados en los años ochen a sob e las muje es musulmanas en un pueblo
71
Aunque el banque e de las bodas seg ega a a los homb es y a las muje es p esen es, odos
pa icipaban conjun amen e en el acompañamien o del ca o con los ecién casados a su nue a
casa. En lo e e en e a los une ales, las muje es amilia es del allecido colabo aban ac i amen e
an o en la limpieza como en la p esen ación del allecido du an e la exposición del cue po
(p o hesis), y e an las únicas muje es a las que se les pe mi ía pa icipa en la p ocesión del
allecido al cemen e io (ekpho a) (Lissa ague, 1991: 200-203; B ui , 1991: 409).
72
Es a ac i idad es á bas an e ep esen ada en las igu as neg as de hid ias deco a i as
en e a la época de igu as ojas, lo que Dolo es Mi ón pone en elación con la polí ica de
cons ucciones públicas de Pisís a o, en e o as causas (2003: 61-63).
64
libanés (1989: 11-12). No pocas eces la his o iog a ía anglosajona sus en a sus eo ías
sob e la an igüedad g iega aludiendo a la exis encia de una “cul u a medi e ánea” o una
“ o ma de se medi e ánea” cuyos asgos an opológicos y cul u ales son as eables
has a nues os días, una pos u a que ya ue du amen e c i icada po Sou inou-Inwood:
“The e y concep o Medi e anean socie ies is he esul o a pa icula
in e p e a ion o a se ies o da a; i is no uncon o e sial ac . As a na i e o one o
he cul u es ha ha e gone in o he making o his cons uc , ha o mode n G eece,
I am pe haps be e placed han many o ecognize he ways in which
an h opologis s’ expec a ions ha e shaped hei pe cep ions, le alone he
in e p e a ions” (Sou inou-Inwood, 1995: 111).
Aunque es oy de acue do con la c í ica de Sou inou-Inwood, y conside o que
iene azón al apun a como es e ipo de es udios de an opología compa ada con las
“cul u as medi e áneas ac uales” han a ec ado en buena medida a nues o en endimien o
del luga de la muje g iega en la es e a pública, conside o que la conclusión del
“p opósi o legí imo” de Cohen es ace ado po que a más allá de un “se medi e áneo”:
a lo la go de la His o ia, pocas pe sonas enían la libe ad absolu a de mo imien o sin
necesidad de una jus i icación. En el caso de la An igüedad g eco omana, las pe sonas
que podían sali a la calle y mo e se ue a de casa sin un p opósi o cla o, pasando el día
en el ágo a, e an, an e odo, homb es lib es de es a us ciudadano con sus medios de ida
asegu ados. Las muje es, los escla os, los ciudadanos menos acomodados y los me ecos
pocas eces podían simplemen e pasea y mos a se ociosos, y sus salidas ue a de la casa
end ían que pode jus i ica se
73
.
Además de la mo ili dad, el “p opósi o legí imo” de Cohen explica ía la apa en e
ole ancia (o más bien esignación) de la sociedad a eniense an e la p esencia de muje es
73
La muje que es aba en la calle, apa en emen e sin hace nada, solo podía es a espe ando
a se “c ap ada” po un homb e, es deci , e a sospechosa de se una p os i u a. La elación en e
p os i ución y la calle se es ablece en el apa ado 3.2.1.
La mo ilidad del escla o ambién debía es a jus i icada (i a comp a al ágo a pa a sus
amos, abaja en un alle si lo habían alquilado, cumpli di e en es ecados, e c.).
El ocio del ciudadano acomodado ambién podía se compa ido po el ciudadano
campesino con ie as que p oduje an lo su icien e como pa a subsis i (como bien queda e lejado
en X. Oec. 9.14). La es acionalidad del abajo de la ie a pe mi ía que el campesino pudie a
dispone de pe íodos en los que no u ie a que abaja y pudie a dedica se a los quehace es de la
polis (Vanhaegendo en, 2007: 10-12); en el caso de los campesinos con ie as que no die an lo
su icien e, es os pe íodos de asue o se ap o echa ían pa a eje ce o o ipo de abajo, quizás en
la p opia ciudad ( id. apa ado 4.1.1.).
65
(en e las que ambién se con aban ciudadanas
74
) en abajos de adición emenina que
eque ían cie a mo ilidad
75
así como el desempeño de ocupaciones con cla a isibilidad
pública, como podía se la en a al po meno en el ágo a
76
. Además, es posible que
exis ie an ambién “ins umen os” pa a man ene la se g e gación em enina incluso cuando
la muje es aba en el espacio público in e ac uando con homb es que no e an de su
amilia: el elo, ecuen emen e ep esen ado en la iconog a ía g iega pe o pocas eces
a endido po los in es igado es, pudo habe sido u ilizado a in de hace “in isible” a la
muje en el espacio público, al y como ha plan eado Llewellyn-Jones
77
(2003: 189-214).
La pob eza e a una de las causas p incipales que o zaba a muchas muje es de
amilias a enienses y no a enienses a abaja . De hecho, πένης es el é mino g iego con
el que se designaba al “pob e”, el mismo que ambién ca ac e izaba a “aquel que enía
que abaja dia iamen e pa a sob e i i ”
78
. Se “pob e” en la men alidad an igua no
implicaba que las pe sonas denominadas “pob e s” es u ie an en la indigencia
79
; unas
eces se empleaba pa a indica la p i ación de posesiones (o de echos) que an es se
enían
80
; o as los pene es ep esen aban el opues o na u al a la mino ía de los plousioi,
los icos, aquellos que podían i i holgadamen e sin eje ce o icio alguno po que i ían
de sus en as. En gene al, los g iegos no concebían una clase media con ca ac e ís icas
p opias y econocibles, sino que “el pun o medio” en e el que e a ico y el que e a pob e
a iaba cons an emen e dependiendo del con ex o de su a gumen ación. El pun o medio
solía si ua se allá donde el hablan e decidía que se encon aba (gene almen e, su p opia
posición). Pa a Vincen Rosi ach, la pe enencia al g upo de los icos o al de los pob es
74
Sob e el empleo de la e minología de “ciudadana”, id. apa ado 2.3.2.
75
Como se ían los abajos de cu ande a, comad ona (Caso I), el de nod iza (Caso II), o el
de p os i u a de calle (Caso III).
76
Vid. 4.1.2.
77
“The eil ac s as a symbolic ba ie and sepa a es he emo ional man om he es o his
socie y; in e ec in u ns a man i n o a woman, because i males him socially i n isible (…) he
eil gi es some deg ee o social eedom o women as connec ions a e made be ween he eil and
he house (Llewellyn, 2003: 17). Sin emba go, una ez más una de las ace as más p oblemá icas
de la a gumen ación de Llewellyn-Jones es que se sus en a en buena en la compa ación del elo
con la hijab islámica, con compa aciones de di isión de es e a pública y p i ada sob e el “Middle
Eas ea n” and “some Medi e aean models o spa ial use” (2003: 192, 198, 200 y ss.).
78
LSJ, s. . πένης.
79
El é mino que se empleaba pa a menciona a es e g ado máximo de pob eza e a πτωχός,
aplicada al mendigo que pedía, y que ca gaba con una es igma ización con la que no ca gaban los
πενητες, ya que abajaban. En palab as de Nie o Alba: “en ningún iempo ni ngún pueblo ha
desp eciado el abaj o po sí mismo. Lo denos able (…) es la sujeción social y p e endida
limi ación espi i ual de es e –como medio de gana se la ida—impone a los homb es” (Nie o
Alba, 2010: 531).
80
Algunos ejemplos: Lys. 21.25; Is. 5.10; X. Smp. 4. 29-33 (esp. 32).

66
e a una cues ión de “doble pe cepción”: po un lado, de cómo el indi iduo se pe cibía a
sí mismo; po o o, de cómo lo pe cibían los demás, es deci , oda su comunidad
81
(1991:
196-197).
Aunque la pob eza no compo aba maldad, se en endía que las si uaciones de
necesidad omen aban cie os compo amien os delic i os, lo que explica ía la cons an e
sospecha de que a esanos, endedo es, abe ne os, e c., es u ie an come iendo algún ipo
de aude: se abajaba po necesidad, la necesidad hacía que los abajado es ganasen la
mayo can idad de dine o posible, lo que a su ez omen aba las malas p ác icas
82
.
Es llama i a la es echa elación que algunos au o es an iguos pa ecen es ablece
en e democ acia-ciudadanos pob es-ciudadanos sin escla os:
Al habla sob e la democ acia, Sóc a es le p egun a a Eu idemo qué en iende po
“pueblo”; Eu idemo esponde que “son los ciudadanos pob es” (τοὺς πένητας τῶν
πολιτῶν ἔγωγε). An e una nue a p egun a de Sóc a es sob e quiénes conside a que son
los icos y con qué c i e io se llama a unos icos y a o os pob es, Eu idemo con es a:
“Son pob es, en mi opinión, los que no ienen bas an e pa a paga lo que deben, y los
icos los que ienen más que su icien e (τοὺς μέν, οἶμαι, μὴ ἱκανὰ ἔχοντας εἰς ἃ δεῖ τελεῖν
πένητας, τοὺς δὲ πλείω τῶν ἱκανῶν πλουσίους).” (X. Mem. 4. 2. 37). Es a espues a le
81
Demós enes acusa a Á obo de que “p e ende con e i me en pob e, y en ico siemp e
que quie e” (χρέα φησὶν ὑπὲρ ἐμοῦ ἐκτετεικέναι καὶ πένητ’ ἐνταυθοῖ ζητεῖ ποιεῖν) (D. 27.54);
muy simil a al a gumen o que emplea en o o de sus discu sos con a Á obo: “pues no cab ía
pensa que quisie a con e i me en pob e a mí, su hijo, y desease, en cambio, hace oda ía más
icos a es os, que ya e an icos (οὐ γὰρ ἂν ἐδόκει τὸν μὲν υἱὸν ἐμὲ πένητα βούλεσθαι καταστῆσαι,
τούτους δὲ πλουσίους ὄντας ἔτι πλουσιωτέρους ποῆσαι ἐπιθυμεῖν)” (D. 29.45).
82
“Pe o es que la pob eza compo a una a a y enseña a un homb e a se malo po culpa de
la necesidad” (ἢ τοῖς ἔχουσι μηδέν; ἀλλ’ ἔχει νόσον πενία, διδάσκει δ’ἄνδρα τῇ χρείᾳ κακόν) (E.
El. 375-376). “Y es que la pob eza (πενία) iene al ez algo emba azoso y di ícil, pe o es á
sepa ada del deshono , como que la al a de ecu sos, según c eo, e ela, en muchos casos, no una
maldad de ca ác e , sino una insensibilidad de la o una” (Démades, Sob e los doce años, 8).
Po o o lado, se conside aba que la iqueza omen aba la hyb is, compo amien os
incí icos ligados al abuso de su mayo pode : compá ese la alusión a la necesidad a causa de la
pob eza (ἀπορίαν) que hace Demós enes en el 29.22 (“en e ec o, sé que odos oso os es a íais
de acue do en que quienes deponen alsos es imonios pueden que e hace al cosa mo idos po
dine o a causa de su pob eza, po compañe ismo o po malque encia hacia las pa es p ocesales”)
con el compo amien o desmesu ado y ambicioso que puede p oduci en los icos en Demós enes
45.67 (“Pues a los unos la a alidad de su pob eza les o o ga cie a condescendencia en e quienes
juzgan humanamen e; en cambio, los sin e güenzas desde su opulencia, como és e, no pod ían
alega ninguna excusa jus a, sino que e idencia án que ob an así po so didez, ambición y
desmesu a, y po p e ende que sus disposiciones sean más i mes que las leyes. A oso os nada
de es o os in e esa, sino que el débil, si es íc ima de una injus icia, pueda oma jus icia del ico.
Es o sucede á si cas igáis a los an mani ies amen e mal ados desde su opulencia”).
Una pues a al día de la asociación de la pob eza con la c iminalidad en el ámbi o a eniense
en Fe nández P ie o, 2016.
67
si e a Sóc a es pa a plan ea una p egun a: “¿ e has dado cuen a en onces que algunos
con muy poco no solo les bas a sino que incluso aho an, mien as que o os con g andes
o unas no ienen su icien e?” (X. Mem. 4. 2. 37).
En Polí ica, A is ó eles se p e gun a “¿cómo es posible impedi [en una
democ acia] que salgan las muje es de los pob es” (Pol. 4. 15. 13 = 1300a), e i iéndose
a “que salgan a abaja ”, ya que dos li b os después plan ea que “los pob es, po su al a
de escla os, se en obligados a se i se de las muje es y de los niños como se ido es”
(A is ., Pol. 4. 8. 23 = 1323a). La al a de escla os en elación con la pob eza y como
mo i ación pa a que una muje lib e enga que sali a abaja en ocupaciones escla as
ambién es esceni icada po Eu ípides, cuando Elec a le pide al Fo as e o (que es O es es
dis azado) que se comunique con su he mano y le cuen e su penosa si uación, que así
desc ibe:
“que con mi p opio es ue zo ab ico mis es idos en el ela , si no quie o lle a
desnudo el cue po y p i ado de opa (αὐτὴ μὲν ἐκμοχθοῦσα κερκίσιν πέπλους, ἢ
γυμνὸν ἕξω σῶμα κἀστερήσομαι); que oy a po agua al ío (αὐτὴ δὲ πηγὰς
ποταμίους φορουμένη), y que no pa icipo en ies a, sac i icio ni co os (ἀνέορτος
ἱερῶν καὶ χορῶν τητωμένη). Rehúyo po e güenza a las muje es, pues soy i gen
(ἀναίνομαι γυναῖκας οὖσα παρθένος)” (E. El. 302-311).
En la ob a se deja cae a ias eces que el oikos del ma ido de Elec a (un anciano
lab ado ) ca ece de escla os; de hecho, el p opio O es es con unde a su he mana con una
escla a “que lle a en su cabeza apada el peso de un cán a o” (E. El. 110) y no con la
seño a de la casa. En de ini i a, la ca encia de escla os pa ece que ue un elemen o
signi ica i o de pob eza y una azón po la que las muje es de la amilia u ie on que sali
de su luga en la casa y pone se a abaja .
Si enemos en cuen a que el cumplimien o de algunos debe es emeninos
conlle aba cie a mo ilidad de las muje es ue a de su oikos, y si sumamos que bas an es
muje es debido a la pob eza de sus amilias y a la al a de mano de ob a escla a ambién
se mo e ían u e a de su casa con asiduidad, ampa adas po el “p opósi o legí imo” de
con ibui a la supe i encia de su amilia, podemos in e i que el ideal de seg egación
no siemp e se cumplía ni podía cumpli se. Po es o hablamos de una “ ac u a” del ideal,
pe o no una up u a o al del mismo, ya que la seg egación en e sexos como máxima
aspi ación social se man u o con más o menos peso en A enas desde inales del siglo VI
a inales del siglo IV a.C.
68
Sin emba go, el que el ideal no pudie a se nunca aplicado en su o alidad pa a un
amplio sec o de la población lib e emenina p opició que con inuamen e hubie a una
ede inición o un eajus e del ideal, a in de que se pudie a jus i ica y acomoda : ejemplo
de ello e a que la ocupación p o esional de una muje no in e i ie a en sus e dade as
obligaciones emeninas (las domés icas). Es a conciliación en e unos debe es y o os ha
es ado p esen e en di e sas e apas de la His o ia. Gillian Cla k ya señaló que an o en la
An igüedad como en la ac ualidad, el abajo domés ico iene la pa icula idad de
expandi se has a ocupa odo el iempo del que se disponga (1989: 15). Po es a azón las
labo es del hoga pueden ocupa odo el día a la muje ín eg amen e dedicada a ellas
(como se apun a en Lisís a a, 15-19), mien as que en el caso de la muje que enía que
compagina un abajo con sus obligaciones domés icas, las segundas se ealiza ían en un
iempo meno . A es o nos e e imos con “ eajus e”: la muje no dejaba d e lado los debe es
de su sexo, pe o si se añadían o os nue os, ella y su amilia debían adap a se a es a
si uación.
2.3. La población emenina de A enas
La población asen ada de o ma pe manen e en el Á ica puede se clasi icada en
es g andes g upos: el de los ciudadanos y sus amilias, el de los me ecos, y el de los
escla os. Sin emba go, conoce con exac i ud el núme o de pe sonas que componía cada
uno de es os g upos, o la suma o al de la población á ica es, po desg acia, bas an e di ícil
de p ecisa -
Es a di icul ad se debe, en buena medida, a la p opia na u aleza de los da os
ansmi idos po las uen es. Es os da os p oceden, sob e odo, de lis ados pa ciales
ealizados con el obje i o de eclu a a un sec o especí ico de la población: a ones
(ciudadanos sob e odo) en se icio ac i o
83
(Sancho Roche , 2012: 18).
83
El in en o más no able po censa al conjun o de la población ue el ealizado po
Deme io Fale o en e el 317 y el 307 a.C. Ci ando a C esicles, A eneo cuen a que el esul ado del
censo ue que en el Á ica había 21.000 ciudadanos a enienses, 10.000 me ecos y 400.000 oike es,
es deci , escla os domés icos (A h. 272c). Es as ci as, sin emba go, solo pa ecen con empla , po
un lado, a los a ones (a enienses y me ecos) que pudie an se le ados pa a inco po a se al
se icio mili a ac i o (Sealey, 1993: 19). Dado que el ciudadano a eniense e a iniciado en la
e ebía en e los 18 y 20 años, comenzaba el se icio hoplí ico ac i o en e los 20 y 29 años, y de
los 29 has a los 60 años podía se llamado a ilas (Bund ick, 2012: 23), es o signi ica que los
69
O o p oblema son las ci as sin ninguna adsc ipción o icial dado que en la polis
no exis ían ni los medios ni el in e és po con abiliza a su población
84
. Es o hace que a
eces los au o es den cie as ci as que no co esponden a una ealidad comp obada sino
a una simple ap oximación, ma izada po su p opia pe cepción (de odo menos obje i a):
la alusión a “los 30.000 ciudadanos” que apa ece un pa de eces en las uen es pudo
habe enido un ca ác e más igu a i o que eal
85
; el miedo de que la población escla a
duplica a a la lib e, hizo que muchas eces se a ibuye an núme os exage adamen e al os
al núme o de escla os que había, a pesa de que nunca se ealizó ningún censo
86
.
O o p oblema se ía el de los cambios demog á icos bas an e signi ica i os que se
sucedie on en época de gue as, hamb unas, epidemias, e c. y que el gobie no de la polis
in en ó palia omando medidas ex ao dina ias con las que limi a o aumen a el cue po
de ciudadanos, p omo e el asen amien o de ex anje os esiden es o la colonización, e c.
El p o agonismo que ecibe el cue po de ciudadanos en las uen es ha a ec ado
muchas eces al análisis his o iog á ico ac ual, que iende a con undi habi an e con
ciudadano sin ene en cuen a a los di e en es g upos sociales que con o maban el o al
de la población de A enas (Cohen, 2000: IX-X; 9-10).
No exis e un consenso sob e el núme o hipo é ico de habi an es que pod ía ene
el Á ica. Sealey sugie e que la población o al se ía mayo de las 100.000 pe sonas aunque
no llega ía a las 200.000 (1993: 22), mien as que pa a Hansen 200.000 habi an es
cons i ui ían el mínimo y 250.000 el máximo (2006: 93). Po o o lado, a endiendo a la
capacidad ag a ia del suelo á ico, Mo eno sos iene que A enas podía sus en a en e
a ones de es a us ciudadano meno es de 18 y los ancianos mayo es de 60 no e an con abilizados
en es e ipo de censos. Po descon ado, ampoco lo e an las muje es.
84
Y cuando sí e a de in e és (como, po ejemplo, pa a con ola la ibu ación), no nos han
llegado e e encias en las uen es: es el caso del me oikion, el impues o que debían paga los
me ecos po esidi en A enas. Aunque debía de exis i un medio de con ola que los me ecos
paga an es e impues o y, po an o, una mane a de habe con abilizado el núme o de me ecos en
la polis, no encon amos en las uen es e e encias numé icas al espec o (Sancho Roche , 2012:
23).
85
Aunque en las no as de su aducción, Ca los Sch ade in ie a que los 30.000 ciudadanos
que se mencionan en Hd . 5.97.2. puedan se el núme o de ciudadanos de su época, ya que ambién
apa ece en Pl. Smp. 175e (BCG, He ódo o. Lib o V Te psíco e, 1981: p. 176), la mención los
30.000 en Hd . 8.65 le hacen plan ea que es e núme o, al se sexagesimal, pudie a a a se de un
gua ismo gené ico pa a designa a una muchedumb e (Sch ade , BCG, He ódo o. Lib o VIII
U ania, 1989: p. 106). Quizá en es a cla e pod íamos lee las menciones de los 30.000 an
ecu en es; no dejaba de se un núme o gené ico (ej. en A . Ec. 1131-1133).
86
C esicles y los 400.000 escla os en el Á ica (A h. 272c); Hipe ides y los 150.000 escla os
en las minas de pla a (F . 29 Jensen) se ían el e lejo exage ado de es a pe cepción, que Hansen
p ueba con de alle en 1988: 11-13.
76
escla os casi po de ec o; uno de los mo i os e an los a uajes o es igmas ípicos de su
cul u a
114
: según He ódo o, el a uaje e a dis in i o de la nobleza acia en e a los
plebeyos, que iban sin a ua (Hd , 5. 6. 2). Es a idea en aba en con lic o di ec o con
cómo los g iegos pe cibían a los acios, ya que los helenos asociaban los a uajes con los
escla os
115
, y muy en pa icula , con aquellos que habían a ado de uga se
116
. Po o o
lado, ambién se conside aba que los acios e an un pueblo suscep ible de se escla izado
(Pl. Tee . 175d.), quizás po que, de hecho, los pi a as solían a aca los o po que acababan
muchas eces como bo ín de gue a.
Es o no signi ica, sin emba go, que la escla i ud g iega se basa a en p esupues os
aciales (como sí lo ue la escla i ud ame icana del siglo XIX) ya que los g iegos e an
conscien es de que podían se escla izados, ecuen emen e po o os pueblos, y aunque
menos habi ual, ambién po o os g iegos (Finley, 1981: 104). Y, si la escla i ud no
es aba basada en supues os aciales (G uen, 2011), cae en ella e a simple cues ión de
mala sue e y podía ene un ca ác e empo al. En A enas, además, pa ece que no hubo
una señalización cla a ni a a és del es ua io ni median e o as posibles ma cas
117
que
di e encia a a los escla os de los lib es (Cohen, 2000: pp. 132-133). Aunque en el caso
de las muje es, la cabeza apada “a lo esci a” (ἐσκυθισμένον ξουρῳ) pudo habe sido
dis in i o de algunas escla as
118
, no debió de se lo en exclusi a: algunas muje es lib es
pudie on lle a el pelo co o po azones p ác icas, al y como se p esen a a Elec a (E.
El. 241). Dada la cos umb e de que las muje es casadas lle a an el pelo la go y cubie o
114
La ep esen ación de los acios con los a uajes es muy ecu en e en la iconog a ía
g iega (Kosmopoulou, 2001: 289). La palab a g iega στιγματίας se e ie e a cualquie ipo de
ma ca ealizada sob e el cue po, ya sea lo que noso os en endemos como “es igmas” o ya sean
“ a uajes”.
115
A . Lys. 326-331 se habla del bullicio que hay jun o a la uen e “a osigada po escla as
y los escla os es igma izados”.
116
Los escla os ugados si e an a apados se les es igma izaba pa a deja cons ancia ísica
de su in en o de uga, lo que les dejaba en el cue po la señal pe manen e de que e an (o habían
sido) “no lib es” (Gage , 1999: 155). Quizás po es e mo i o los pesca e os de Dí ilo (F . 67
Kassel-Aus in) a an de esconde sus es igmas. En la de ixio SGD 52 (s. III a.C.) se maldice a un
al Qui ón, ejedo de edes (δικτουπλόκος) que es á a uado (στιγματἰας), señal de que e a (o
podía habe sido en algún momen o) un escla o ugado.
117
Con la sal edad, cla o es á, de aquellos escla os que ya lle a an ma cas o a uajes (como
los acios) o aquellos que al habe in en ado uga se hubie an sido cas igados.
118
El apado de cabeza de las muje es ha enido, his ó icamen e, ue es conno aciones en
muchas cul u as po que eliminaba una de las ca ac e ís icas conside adas más emeninas (el
cabello la go). Al asocia se muchas eces el cabello con la anidad, el apado ha sido a lo la go
de la His o ia un cas igo ecu en e pa a las muje es, así como ambién un i o de paso (como en
Espa a). No obs an e, el apado de pelo de un escla o o escla a ecién adqui ido ambién podía
obedece a azones p ác icas, como podía se elimina una po encial in es ación de piojos.

77
en A enas (Llewellyn-Jones, 2010), es no mal que O es es la con unda con una escla a;
pe o el espec ado , que sabe quién es Elec a y conocedo ambién de que la p o agonis a
es á casada con un lab ado pob e al que iene que ayuda en las a eas ag ícolas, es
posible que en ienda que lle a el pelo an co o y sin cub i pa a ealiza las a igosas
a eas de lab anza
119
.
P o ección de los escla os
Cohen señala que en la legislación a eniense se p o egía a odo habi an e del Á ica
“ ue a niño o muje u homb e, lib e o escla o” de la explo ación sexual o el abuso.
Ampa ándose en la legislación ci ada po Demós enes (21.47), Cohen (2000: 160)
sos iene que la ley au o izaba la pe secución pública (g aphe) po hyb is:
“Si alguien come e ul aje con a alguien (sea un niño, una muj e , o un homb e, de
los lib es o de los escla os) o algún deli o con a alguno de és os, denúncielo an e
los esmó e as el a eniense que lo desee de en e aquéllos a los que les es lici o
hace lo: y que los esmó e as in oduzcan el asun o an e el ibunal de la Heliea en
un plazo de ein a días a pa i de aquel en que es é echada la p esen ación de la
denuncia, si ningún asun o público lo impide, y en caso con a io, cuan o an es sea
posible(…) Si la pena es imada po el ul aje es pecunia ia, pe manezca p eso, en
caso de que haya ul ajado a un homb e lib e, has a que pague la mul a po comple o”
(D. 21. 47).
Sin emba go, la eó ica p o ección con a la iolación de las pe sonas escla as
que de iende Cohen solo debía de da se cuando se pe judicaba al escla o como p opiedad
de su amo; di ícilmen e la ley e i aba que su amo pudie a eje ce algún ipo de pe juicio
con a él: sin i más lejos, al inal de la p opia ley que ci a Demós enes se es ablece una
pena di e en e si el ul ajado es un homb e lib e
120
; y, aunque Esquines ambién ci e es a
ley, p esen ándola como una egulación con a el p oxene ismo (1. 15-17), enemos
cons ancia de que la mayo ía de muje es (y homb es) empleados en los bu deles
119
No odos los he es e an eme os ni jo nale os; algunos dispond ían de g anjas pequeñas
que podían no da les lo su icien e pa a subsis i . La cues ión es, como apun a Fishe , cuán os de
es os pequeños campesinos pod ían pe mi i se uno o dos escla os (2007: 333). Los que no,
end ían que emplea a o os miemb os de su amilia (como el caso que ep esen a Elec a), o
emplea ían mano de ob a (lib e o escla a) en épocas muy pun uales de cosecha (2007: 334).
120
Una discusión sob e es a ci a en c . Obe , J.: “Quasi-Righ s: Pa icipa o y Ci izenship
and Nega i e Libe ies in Democ a ic A hens”, Social Philosophy and Policy Founda ion 17,
2000, pp. 27-60; y en c . Olb ys, K. – Sama as, Th.: “Is Ancien Democ acy Quasi-libe al?”,
Re ue In e na ionale des D oi s de l’An iqui é nº 54, 2007, pp. 111-141.
78
a enienses e an de condición escla a (casos III y IV), así como la sospecha de que cie o
sec o de las p os i u as lib es (e incluso ciudadanas) pudie on se lo po inicia i a del
p opio ky ios (apa ado 3.2.2).
Po o o lado, es e iden e que las condiciones de los y las escla as en A enas
pudie on ene cie as pa icula idades: el Viejo Oliga ca se queja de la imposibilidad de
dis ingui a un lib e de un escla o en A enas (Ps-X. A h. 1.10) y de que an o los escla os
como los me ecos podían eje ce la isego ia, “libe ad de palab a” (1.12). Po supues o,
cabe la posibilidad de que la oposición cla a del au o con el sis ema democ á ico le haya
lle ado a exage a algunos aspec os, de o ma o no in encionada
121
. Pa a Vlassopoulos,
las quejas de Pseudo Jeno on e no hacen más que demos a la exis encia de cie os “ ee
spaces” donde había una in e acción bas an e luida en e pe sonas (muje es incluidas)
lib es y escla as, dando luga a las “iden idade s bo osas” (blu ing iden i ies) que
ca ac e iza on en buena medida a la sociedad a eniense del siglo V a.C.: “F ee spaces a e
spaces ha b ough oge he ci izens, me ics, sla es and women, c ea ed common
expe iences and in e ac ions, and shaped new o ms o iden i y” (Vlassopoulos, 2007:
38).
Aunque se ag adece la inclusión de las muje es en el análisis de Vlassopoulos, nos
plan eamos, sin emba go, has a qué pun o es as podían bene icia se de las “iden idades
bo osas”: a una muje po el simple hecho de se iden i icada como al, en el espacio
público de una sociedad que aspi aba a un ideal de seg egación sexual, se le a ibui ía un
es a us bajo. Y aunque había mecanismos legisla i os pa a ampa a a las muje es lib es
que, pese al ideal, no es aban seg egadas
122
, la si uación de las muje es escla as en el
espacio público e a más insegu a que la de los a ones pese a que su condición ue a la
misma
123
.
121
Ya hemos is o la impo ancia de las pe cepciones, y como en el caso de las muje es y
los escla os, el lenguaje que podían emplea y su mane a de habla dependía mucho de la posición
je á quica que gua da an con su in e locu o .
122
D. 21. 47 = Aeschin. 1. 16; D. 57.30.
123
El análisis de los ee spaces de Vlassopoulos es undamen al, pe o en su en usiasmo
po de ende lo hace que en algunos momen os se exceda al asegu a que la poli eia democ á ica
u o un e ec o d ás ico en oda la población en su conjun o (me ecos, escla os y muje es
incluidas) po que “des oyed any gene al disc imina ion agains a isans, wo ke s and
shopkeepe s as such” y que hizo imposi ble la disc iminación con a ellos (2007: 50).
79
Familias con escla as
A la ho a de adqui i escla os no había p ecios es anda izados, sino que exis ía un
amplio ma gen (en e 50 d acmas en adelan e), ya que dependía de muchos ac o es: la
o e a y demanda de escla os, el g ado de especialización del escla o en cues ión, y su
sexo.
Según Scheidel, la ley de la o e a y la demanda ambién uncionaba de o ma
pe iódica en la an igüedad, muy especialmen e en lo conce nien e a los abajos: cuando
el pago de la mano de ob a lib e e a mayo que la escla a y cuando el p ecio de los
escla os e a bas an e bajo, había un mayo núme o de escla os y de pe sonas in e esadas
en adqui i los (2005: 2). En é minos compa a i os, Scheidel conside a que en A enas e a
más ba a o ob ene escla os y pone los a abaja que con a a mano de ob a lib e. Sin
emba go, Cyn hia Pa e son conside a que la mano de ob a escla a, esencial pa a la
economía p oduc i a de A enas, no eemplazaba el abajo de los lib es sino que ac uaba
como un apoyo: no en balde, los 86 abajado es del E ec eion cuyo es a us se puede
iden i ica (20 ciudadanos, 42 me ecos y 20 escla os), odos ecibían el mismo pago po
su abajo
124
(Pa e son, 2009: 156, 159).
Se pagaba más po escla os especializados en de e minados abajos y a eas. Un
ejemplo analizado po Alicia Chueca es el caso de una subas a del siglo V a.C. de una
escla a acia y o a macedonia, A e é y Políxena, cuyo p ecio de subas a, 361 y 310
d acmas espec i amen e e a al ísimo pa a lo que solía se en la época. Pa a Chueca, es os
p ecios an ele ados pod ían explica se po el g ado de especialización de es as muje es,
posiblemen e como he e as
125
(2000: 155-158).
Sin especialización, el p ecio de las escla as solía se meno al de los a ones
(Scheidel, 2005: 9).
Aunque hay di e sas opiniones en o no al p omedio de escla os que una amilia
podía posee , la mayo ía de los in es igado es ac uales coinciden en que había muchos
menos de lo que se c eía. Familias como la de Demós enes, con ca o ce escla os en casa
y cincuen a dis ibuidos en dos alle es cons i ui ían la excepción y no la no ma
126
.
124
La insc ipción donde apa ecen es la IG I3 476, da ada en el 408/7 a.C.
125
Sob e el g ado de especialización del abajo de las he e as en e al de las p os i u as,
id. apa ado 3.2.3 (caso IV).
126
D. 27, en e al [D.] 59: Apolodo o p esen a a la amilia de Nee a y Es é ano como
acomodada; los nume osos gas os de su oikos se deben a lo que ienen que gas a al día pa a
80
Blundell conside a que incluso en e los ciudadanos a enienses más icos ene más de
diez escla os se ía una a eza (1995: 146).
Según los cálculos es adís icos de Hansen, el oikos p omedio cons a ía de unos
cinco miemb os
127
: los dos esposos, dos niños y un pa de manos ex a. Po supues o que
el núcleo amilia su i ía una se ie de a iaciones a lo la go del iempo; Hansen
con empla es as a iaciones en lapsos gene acionales de ein a años, en los que el núme o
de miemb os del oikos oscila ía de un mínimo de es a un máximo de, a eces, sie e
pe sonas (2006: 60). Es as a iaciones ocu i ían po el núme o de eces que la muje
podía da a luz, la al a mo alidad in an il, así como que en momen os conc e os un oikos
acogie a a amilia es necesi ados (muje es p incipalmen e) como pudie an se ías,
he manas, hijas no casadas, iudas o di o ciadas (Hansen, 2006: 52-60).
Su o ma de ida como escla a depende ía di ec amen e de la capacidad y el es ilo
de ida de la amilia que la había adqui ido, así como su capacidad de med a social y
económicamen e. Las escla as de amilias icas (ya ue an de ciudadanos de las dos clases
censi a ias más al as o me ecos en iquecidos) p obablemen e se dedica ían a las a eas
domés icas. La seño a de la casa, libe ada de las labo es más du as (busca agua a la
uen e, mole g ano, e c.) se dedica ía a di igi a odos los escla os de la casa y a eje .
En cambio, en casi la mi ad de la población que sí podía ene y man ene un escla o o
dos, en su calidad de “manos ex as”, las escla as pod ían habe pa icipado ac i amen e
en el negocio amilia , como pudie a se una posada (caso VII), una abe na (caso VIII)
o cualquie o o negocio a esanal (capí ulo 5). En algunos casos, incluso (y con el
benepláci o del dueño), podían queda se con una pequeña pa e del dine o ganado y
aho a lo
128
.
alimen a a es c ia u as (los hijos de Nee a), dos escla as y un c iado (θεραπαίνας δύο καὶ
οἰκέτην διάκονον) ([D.] 59. 42). Al gas o de man ene a 8 pe sonas en el mismo hoga hab ía que
añadi el lujoso en de ida que lle aban Nee a y Es é ano, aspec o que Apolodo o explo a en su
bene icio.
Con a io a es a opinión, Pe e Ac on conside a que medio cen ena de escla os se ía el
p omedio en las amilias icas, que muchas casas pod ían habe se pe mi ido ene una docena de
escla os a su ca go, y que solo una mino ía se ían los que no se pod ían pe mi i ningún escla o
(2014: 285).
127
Aunque cinco sea la media a la baja, ya que Hansen plan ea que la media menos ajus ada
y más ealis a se ía la de seis (2006: 52-53).
128
Vid. apa ado 3.2.2. “ocupaciones secunda ias: la hipó esis sob e las ejedo as”.
81
La o a mi ad de la población lib e, en cambio, no se podía pe mi i adqui i y/o
man ene un escla o, po lo que hab ía ecu ido a los miemb os de la amilia como mano
de ob a
129
.
La libe ación
La escla a podía alcanza la libe ad si sus amos decidían concedé sela, en
ag adecimien o po sus se icios (como, po ejemplo, el caso de la an igua ama de c ía en
D. 47.55-56). O as eces, la p opia escla a podía comp a su libe ad con el dine o que
hubie a ganado abajando (pod ía se el caso de las insc ipciones IG II2 1556-1558). A
eces, e ce os comp aban su libe ad (D. 57. 34). La libe a (ἀπελευθέρα) en onces
adqui ía el es a us de me eca (Blundell, 1995:145), con los de echos y obligaciones
p opios de su nue o es a us
130
, en e las que se encon aba la de dispone de un p os a es,
un ciudadano a eniense que la ep esen a a y que, en el caso de las libe as de amilias
a enienses, lo más na u al se ía que ue a su an iguo amo el que ac ua a como al
131
(Fishe , 2007: 339).
Los po meno es de las manumisiones g iegas no es án cla as. Fishe plan ea que
pudie a habe dis in os ipos y que algunos san ua ios pudie on es a implicados en la
egulación de las elaciones pos e io es en e el an iguo dueño y el libe o (2007: 337). El
ipo de obligaciones en e los ex escla os y sus an iguos amos es incie o: Mille (2007:
205) se apoya en Leyes de Pla ón pa a de ende que los libe os en A enas, además de
cumpli con las obligaciones de su nue o es a us de me ecos, pudie on ene signi ica i as
obligaciones con sus an iguos amos con el iesgo de se escla izados de nue o si no las
cumplían:
“Pe o ambién se debe pode de ene al libe o, si alguno no cuida e a los que lo
emancipa on o no lo hicie e su icien emen e. El cuidado (θεραπεία) consis e en que
el manumiso (τὸν ἀπελευθερωθέντα) acuda es eces al mes al hoga del manumiso
129
En el es a us ciudadano se ía una amplia mayo ía de los he es y cie o núme o de
zeugi as. Pa a Fishe , la p esunción gene al en e los a enienses e a que cualquie a que pudie a se
comp a ía un escla o y es o ha ía que aquellos que no pudie an ue an especialmen e señalados
como pob es: “ he ideological poin s emain, ha e en i hal o mo e o he A henians owned no
sla es, hey would all hope o be able o a o d one some day, and would like i o be hough hey
did o migh ” (2007: 332).
130
T a a emos el es a us de las me ecas en el apa ado 2.3.3.
131
Pa a Debo ah la asignación del an iguo dueño (o su hijo) como p os a es del libe o e a
au omá ica, en e a los me ecos lib es de nacimien o que podían elegi lo lib emen e (Kamen,
2013: 45).

82
(πρὸς τὴν τοῦ ἀπελευθερώσαντος ἑστίαν), decla ándose dispues o a hace lo que sea
necesa io de lo que es jus o y posible que haga, y en que con aiga ma imonio con
el consen imien o del que ue a su seño (καὶ περὶ γάμου ποιεῖν ὅτιπερ ἂν συνδοκῇ
τῷ γενομένῳ δεσπότῃ). No debe se le posible llega a se más ico que el que le dio
la emancipación, sino que lo que supe e esa can idad debe con e i se en p opiedad
del amo (γιγνέσθω τοῦ δεσπότου)” (Pl. Leg. 915a).
Sin emba go, apa e de Pla ón ninguna o a uen e alude a obligaciones an
especí icas como “acudi es eces al mes al hoga del manumiso , decla ándose
dispues o a hace lo que sea necesa io de lo que es jus o y posible que haga”, ni la
necesidad de que el an iguo amo dé el is o bueno a su casamien o, ni la p ohibición de
“llega a se más ico que el que le dio la emancipación” bajo iesgo de cae de nue o en
la escla i ud (Pl. Leg. 915a-b). Es bas an e posible que exis ie an algunas obligaciones
cuya na u aleza no conocemos del odo
132
, y que la mane a de ompe o almen e con el
an iguo amo se hicie a a a és del pago de la phiale, es deci , la dedicación de un aso
o i o a A enea con un alo de cien d acmas y una insc ipción pública que dejaba
cons ancia de su libe ación (Fishe , 2007: 337).
Alcanza la libe ad e a una aspi ación que odos los escla os, homb es y muje es,
compa ían, y no solo po que los lib es u ie an ampa o legal con a abusos y ag esiones
ísicas y sexuales, sino ambién y muy especialmen e po que se lib e e a un es a us
cla amen e supe io , al y como exp esó Schaps: “ eedom was no only a se o igh s; i
was a social class” (1998: 176). La libe ad de elaciona se socialmen e y de es ablece
ínculos con aquellas pe sonas que se desea a e a exclusi o de los lib es. Las muje es de
es a us lib e disponían de esa au onomía y elabo aban sus edes sociales en e amigas,
ecinas y amilia es, siemp e y cuando lo hicie an de o ma sepa ada y pa alela a los
homb es (Schaps, 1998: 179). Las limi aciones que una muje lib e podía ene con azón
de su sexo e an mucho meno es que las es icciones que cualquie pe sona escla a
enía
133
.
132
Cohen, po su pa e, niega la exis encia de cualquie elación sancionada legalmen e que
obliga a al libe o a implica se con su an iguo amo de o ma con inuada (2000: 145, 150-151).
133
Pome oy elimina las e iden es di e encias en e las muje es de es a us lib e y escla o,
y las en ajas que las ciudadanas a enienses gozaban con espec o a las me ecas al simpli ica su
azonamien o y educi al mismo papel a odas las muje es en A enas, como si con o ma an una
sola “clase” homogénea: “The A henian s yle o democ acy was opp esi e o all women, o all
we e unde class, like me ics and sla es, whe eas in Spa a i was all helo s and pe ioikoi –men
and women alike— o med he populous unde class” (Pome oy, 2007: 361).
83
2.3.2. Las muje es lib es p i ilegiadas: “ciudadanas”
En es e apa ado analiza emos, po un lado, los aspec os que di e enciaban a las
muje es de los homb es de es a us ciudadano; po o o, e emos de qué p i ilegios
gozaban las ciudadanas a enienses en e a o as muje es lib es.
Cla o que, an es de odo, debe íamos especi ica a qué nos e e imos exac amen e
al denomina “ciudadanas” a las muje es a enienses. Muchos his o iado es e i an u iliza
es e ipo de ocabula io al conside a que el adje i o “ciudadano” solo puede aplica se
sob e los homb es, que e an los que podían eje ce sus de echos y obligaciones polí icas
con espec o al gobie no de su polis. Como las muje es a enienses jamás pudie on
pa icipa en la ida polí ica de la ciudad, muchos p e ie en e i a la palab a “ciudadana”
pa a no p oduci malen endidos. Sin emba go, o os in es igado es han apun ado que la
ciudadanía de las muje es no e a “ac i a” como la de los homb es, sino más bien “pasi a”
o “la en e”, ya que ep oducía el cue po de los ciudadanos a ones (Kamen, 2013: 94).
Es e deba e sob e la na u aleza de la “ciudadanía” emenina se ha apoyado con ecuencia
en el empleo en las uen es de dos é minos esenciales, ἀστή y πολῖτις, que pa ecen
e e i se a aspec os muy conc e os del es a us ciudadano de las a enienses.
Si la πόλις e a la ciudad en endida como unidad polí ica, el ἄστυ e a el núcleo
u bano y la cho a, es deci , la ciudad pe cibida e i o ial y me a ó icamen e como una
comunidad. Ambas concepciones cuen an con asignaciones an o en masculino (poli es,
as os) como en emenino (poli is, as e) y se e ie en al es a us ciudadano de las pe sonas
aludidas
134
.
134
Cohen plan ea una hipó esis bas an e ompedo a, sos eniendo que as os y as e no se
emplean pa a señala el es a us ciudadano del indi iduo, sino que se u iliza pa a señala la
pe enencia e i o ial del indi iduo, es deci , que es una pe sona del luga (inside ), y no un xenos
(ou side ). Según su azonamien o, las pe sonas que no enían es a us ciudadano pe o que habían
nacido en el Á ica en a ían en es a ca ego ía de as oi; y, dado que la ley de ciudadanía de Pe icles
(451/0 a.C.), es ingía el acceso al es a us ciudadano (poli es) a aquellos que e an hijos de dos
as oi, Cohen sos iene que los habi an es na u ales del Á ica end ían acceso po encial a la
ciudadanía (2000: 50-66). Sin emba go, la a gumen ación de Cohen no e mina de sos ene se.
Pa e son es especialmen e c í ica con él, al señala que g an pa e de su hipó esis se sus en a en
la de inición de as os dada po el LSJ como a gumen o de au o idad. En el LSJ, as os se de ine
como aquel que “solo iene de echos ci iles” en e a poli es “que iene ambién de echos
polí icos”. Pa e son señala que es a de inición no es adecuada cuando se comp ueba el uso
a eniense de as os y poli es en las uen es. “I is un o una e ha E. Cohen uses he lexicon as
‘au ho i y’ o his own a gumen on his poin (Pa e son, 2009: 177-178). Además, la conexión
que es ablece Cohen en e ciudadanía y el habe nacido y se local de un e i o io pa ece es a
bas an e in luida po la concepción es adounidense de lo que es un ciudadano ame icano.
84
El empleo de as os y as e ecalcaba la pa icipación en la ida comuni a ia de los
a enienses de ambos sexos (Bund ick, 2012: 20). Es a pa icipación englobaba debe es y
obligaciones de ipo eligioso (donde las as ai desempeñaban un impo an e papel)
135
,
económico y legal
136
. En de ini i a, lo que dis inguía a los as oi y las as ai de o os
habi an es de la polis e a su pe enencia a una “en idad mayo ” y su pa icipación en la
comunidad como colec i o; a la ho a de en a iza las obligaciones indi iduales de ipo
polí ico, se ecu ían a los é minos poli es y poli is (Pa e son, 2009: 168-169).
La u ilización de poli is es más di ícil de en ende po que no iene las a ibuciones
en e amen e polí icas que iene el poli es (asis i a la Asamblea, a los ibunales, pa icipa
en las magis a u as, e c.). Algunos in es igado es han educido la impo ancia del
é mino poli is a una me a anomalía, ya que apenas se u iliza en compa ación con as e,
que apa ece con ecuencia en las uen es
137
.
Sin emba go, aunque mucho menos habi ual que as e, la p esencia de poli is no es
an ma ginal como algunos han sos enido: John Gould la ha de ec ado has a en sie e
uen es dis in as (en agedia, o a o ia y iloso ía)
138
(1980: 40) y acen úa cómo una muje
siemp e es poli is en calidad de hija, he mana o esposa de un a ón miemb o de la amilia
que es poli es (1980: 46). Tal y como des aca Cyn hia Pa e son:
“The A henian concep ion de ci izenship as ‘sha ing he polis’ had bo h a male and
emale aspec ; he sha es o men and women we e di e en bu none heless sha es,
dis inguising hose who held he, bo h men and women, om he nonsha eholde s,
he nonci izens and xenoi” (Pa e son, 2009: 169).
135
Como ponen en alo Sou inou-Inwood (1995: 115-116), Blundell (1995: 126) y
Pa e son (2009: 177).
136
El empleo de as e y poli is en los discu sos demos énicos ha sido compa ado po Claude
Mossé: el empleo de as e en elación con los casos judiciales sob e de echo amilia y las p ác icas
de su oikos, en calidad de mad e/esposa/hija de ciudadano (1985: 79).
137
Mossé, 1990: 54-55; Blundell, 1995. P i cha d señala como las uen es ambién emplean
exp esiones como a ike gyne (muje /esposa á ica), pe o, en cambio, el adje i o a henaios
(a eniense) es aba ese ado solo a los ciudadanos a ones (2014: 177).
Una selección de ejemplos de as ai solo en Demós enes y Apolodo o: D. 47.40, 45; D. 48.
53; [D.] 59. 16, 17, 92, 118, 119.
138
Soph. El. 1227 (ὦ φίλταται γυναῖκες, ὦ πολίτιδες); E. El. 1335 (ὦ χαῖρε, πόλις: χαίρετε
δ’ὑμεῖς πολλά, πολίτιδες); Pl. Leg. 814c (ἐπιμελεῖσθαι δὲ πάντας τοὺς πολίτας καὶ πολίτιδας) D.
57.30 (ἢ τῶν πολιτῶν ἢ τῶν πολιτίδων); [D.]. 59. 112 (ὥστε καὶ ὑπὲρ τῶν πολιτίδων σκοπεῖτε);
Is. 8. 43 (ὡς ἡ μήτηρ ἡμῶν οὐκ ἦν πολῖτις); A is . Pol. 1275b33 (τὸ ἐκ πολίτου ἢ ἐκ πολίτιδος).
Gould ambién incluye una ob a de de Menand o (Sik. 197).
85
A lo la go de es e es udio, hemos op ado po denomina “ciudadanas” a las
muje es que e an mad es, hijas y esposas de ciudadanos a enienses, es deci : a las
ansmiso as po enciales de de echos de ciudadanía a los hijos a ones, sin ninguna
a ibución polí ica ac i a. El empleo de es e é mino es me amen e uncional; se quie e
e i a la epe ición de la gos sin agmas nominales como “muje es de es a us ciudadano”
que ampoco apo an ninguna cla idad al análisis; además, habiendo dejado cla o que no
les es amos con i iendo ninguna a ibución polí ica, “ciudadanas” es una ca ego ía
analí ica que ope a en con aposición a las ca ego ías de “escla as” y “me ecas”.
Pa icula idades de la expe iencia “ciudadana” de la muje
Pa a Debo ah Kamen las di e encias en e homb es y muje es de es a us
ciudadano e an más signi ica i as que las que exis ían en e homb es y muje es escla os
o me ecos de ambos sexos (2013: 87). Una de es as di e encias e a el ca ác e empo al
que enía la igu a del ky ios pa a los a ones a enienses. El ky ios e a un ciudadano
a eniense (gene almen e de la amilia) que ac uaba como ep esen an e legal
139
y gua dián
p o ec o de los meno es de edad y de las muje es a enienses. Es a es la p ime a g an
di e encia: mien as que en el caso de los homb es, al alcanza la mayo ía de edad y en a
en la ida adul a
140
, se independizaban de su ky ios, las muje es a enienses nunca
alcanzaban la mayo ía de edad y siemp e enían que ene uno asignado. O iginalmen e,
su p ime ky ios solía se su pad e, pe o, si se quedaba hué ana, un he mano o un ío
desempeñaba ese papel. Cuando se casaba, el ma ido pasaba a se su nue o ky ios, aunque
no siemp e: John Gould denomina “doble ky eia” a cie os casos en los que el an iguo
ky ios de la ecién casada man enía su po es ad, en ando en con lic o con los in e eses
del nue o ky ios
141
. Sin emba go, es os con lic os no debían de se muy habi uales ya
139
Excepcionalmen e, cuando el ky ios de la muje e a la pa e con a ia en los ibunales,
la muje podía escoge a cualquie a (ho boulomenos) pa a que la ep esen a a en el juicio (Schaps,
1998: 166).
140
El paso a la ida adul a y a la ciudadanía se daba cuando el jo en e a p esen ado en la
a ía de su pad e e insc i o en el egis o de su demos.
141
Po ejemplo, el pad e de la no ia podía disol e el ma imonio en cualquie momen o,
incluso en con a los deseos de su hija, al mismo iempo que su ye no ambién es el ky ios de su
hija, con in e eses en en ados. O o caso de “doble ky eia” podía da se si la muje en iudaba y
su hijo mayo de edad ac uaba como su ky ios: dependiendo del a eglo ma imonial con el nue o
ma ido de su mad e, podía habe con lic o de in e eses (Gould, 1980: 43).
92
impues o de la eispho a
170
u o as li u gias a la ciudad
171
(Kamen, 2013: 44); si bien los
xenoi enían capacidad pa a pa icipa en cie os negocios en A enas, incluyendo aquellos
que equi ie an a endamien o de la p opiedad
172
(Pa e son, 2009: 164), los me ecos
con aban con en aja de pode se ca as conocidas de la ecindad y bene icia se de las
edes de socialización con amilias a enienses, que les pudie an hace mejo es p ecios;
an o los xenoi como los me ecos podían se a es ados suma iamen e y cae en la
escla i ud como consecuencia de deli os se ios, y a la ho a de denuncia e i a juicio enían
que acudi al ibunal del polema co, pe o en es e ibunal los me ecos gozaban de un
es a us especial sob e o os xenoi, muy especialmen e en lo conce nien e al de echo
amilia y a la p o ección de la p opiedad (Pa e son, 2009: 164); y, aunque los xenoi
podían es a p esen es en los es i ales públicos a enienses, los me ecos pa icipaban
desde una posición especial, supedi ada a la de los ciudadanos, pe o incluida den o de la
conmemo ación cí ica y econocida den o de la comunidad (Pa e son, 2009: 164).
Ya adelan ábamos en el apa ado 2.3.1 que las escla as que alcanzaban la libe ad
y man enían su esidencia en A enas en aban a o ma pa e de la ca ego ía de las
me ecas. Debo ah Kamen es una de las pocas in es igado as que dis ingue en e los
me ecos dos subg upos: los que e an lib es en o igen y los que habían alcanzado la
libe ad (los libe os) (2013: 43-54). Las condiciones del subg upo de las libe as e an
menos a o ables: además del me oikion anual, los libe os enían que paga un impues o
adicional de es óbolos, lo que e a una imposición pu amen e simbólica que, pa a Kamen,
impac aba en buena medida en la psicología de las pe sonas libe as, ya que se les
dis inguía en e los demás me ecos de mane a pa icula y que podía ene cie a
impo ancia en según qué con ex os (2013: 44-45).
Los me ecos no podían adqui i ie as ni ecibi las, sus posibilidades labo ales se
concen aban en el come cio y la a esanía. Además de es os campos, las me ecas
es u ie on especialmen e p esen es en los negocios elacionados con el sexo y el
en e enimien o (caso IV), la en a al po meno (caso VI), en la en a de bienes y
se icios (casos VII y VIII), así como podían pa icipa de di e sas o mas en el negocio
amilia (capí ulo 5).
170
Es e e a un impues o de gue a indi ec o que o aba la asamblea y pagaban los
ciudadanos más icos en el siglo IV a.C. (Sancho Roche , 2012: 28-29).
171
Como ayuda a su aga los cos es de las agedias (Pa e son, 2009: 164).
172
Como pudie on se bu deles (caso III) o posadas (caso VII).

93
Se ía signi ica i o ecalca que, como cualquie pe sona lib e, las me ecas podían
casa se y o ma pa e de un oikos. En el caso de las amilias me ecas con dine o, un
medio de ascenso social du an e el siglo VI y pa e del V a.C. pudo habe sido negocia
ma imonios en e ciudadanos a enienses y sus hijas me ecas
173
. Sin emba go, la ley de
ciudadanía de Pe icles del 451/0 a.C. en buena medida de u o es e ipo de ma imonios
al es ablece , como equisi o indispensable pa a la ansmisión de la ciudadanía, que los
dos pad es debían se as oi (ciudadanos)
174
.
Pome oy conside a que la in oducción de es a ley ue una espues a al núme o de
bodas en e cle ucos a enienses pob es y las muje es locales donde se habían asen ado las
cle uquías “causing he ma iage ma ke o A henian gi ls o sh ink” (2007: 353). Sin
necesidad de p ohibi ni ilegaliza los ma imonios mix os
175
es as uniones pe die on g an
pa e del a ac i o inicial ya que, po un lado, los ciudadanos pob es se eían sopesando
si ealmen e les in e esaba mejo a su si uación económica a cos a de engend a una
descendencia que ya no se ía ciudadana, sino me eca; po o o, las me ecas y sus amilias
ambién pe dían in e és en aco da ma imonios con ciudadanos pob es, aho a que el
ascenso social de los hijos es aba uncado legalmen e (Fan ham, 1975: 48-49). La
ciudadana a eniense e a la única con capacidad de ansmi i la ciudadanía y ep oduci
el cue po de ciudadanos al casa se con un poli es.
No obs an e, a lo la go del siglo IV a.C., hubo casos de libe os como Pasión que
g acias a su abajo en el banco de sus an iguos amos, sus con ac os pe sonales y su
p edisposición a su aga los pagos a la polis, ue ascendido (jun o con sus hijos,
Apolodo o en e ellos) al es a us de ciudadano a eniense
176
. Sin emba go, si su esposa
A quipa pudo bene icia se ambién o no de es a p omoción es obje o de deba e
177
.
173
En los ma imonios mix os, se conside aba que el hijo de una ciudadana y un me eco
e a más ex anje o que el hijo de un ciudadano y una me eca, (Fan ham, 1975: 59).
174
Es á ecogida en Plu. Pe . 37 (apud Pa e son, 2009: 163) y en [A is .] A h. Pol. 26.4
(apud Fan ham, 1975: 47).
175
Como sí sucede ía en la segunda mi ad del siglo IV a.C. (Kamen, 2013: 50).
176
A juicio de Deene, la concesión de ciudadanía como p omoción acabó esul ando en la
de aluación de la ciudadanía como símbolo de es a us (2011: 175).
177
Posiblemen e lo ue a mien as i ie a su ma ido, pe o al mo i es e ol ie a a su es a us
de me eca, lo que explica ía el a eglo ma imonial que p epa ó Pasion con su libe o Fo mión
an es de mo i (Ca ey, 1991). Sob e la posible pa icipación p o esional de A quipa en la ges ión
de banco de Pasion, id. 5.1.4.
94
SEGUNDA PARTE:
ESTUDIOS DE CASO
95
CAPÍTULO 3.
TRABAJOS TRADICIONALMENTE FEMENINOS
Como ya se adelan ó en el capí ulo an e io , he inse ado den o de la clasi icación
de “ abajos adicionalmen e em eninos” odas aquellas ocupaciones p o esionales o
semip o esionales en las que nunca se ha discu ido la p esencia de las muje es po que
dicha p o esión es aba ín imamen e ligada a sus compe encias emeninas. Den o de es a
clasi icación, he di e enciado dos ipos de abajos adicionalmen e emeninos:
El p ime ipo (3.1) es el que he denominado co mo “ abajos de asis encia a la
ep oducción, c ía y cuidados”, en los que he desa ollado el Caso I: comad onas y
cu ande as, cuya labo p incipal enía a asegu a que el debe máximo de las muje es
(asegu a la ep oducción de los ciudadanos) ue a cumplido asegu ando, en la medida de
lo posible, la supe i encia de la mad e y la del bebé; po o o lado, es muy posible que
además de la asis encia a los pa os, las comad onas ambién ac ua an como cu ande as
de casos elacionados con los “males de muje es” y en e medades de niños pequeños. La
o a p o esión que analiza emos en es e pun o se á la p esen ada en el Caso II: nod izas,
p o esión que se elaciona con la labo emenina de nu ición, c ía y cuidados.
Pa a el se gundo ipo (3.2) he u ilizado la denominación “ abajos de sexo y
en e enimien o”. Den o de es e ipo he analizado el Caso III: P os i u as y p oxene as,
en el que con emplo las ca ac e ís icas labo ales y el ipo de negocio de la p os i ución
de ámbi o público, en e al Caso IV: He e as, músicas y baila inas, enma cadas
ideológicamen e en un ámbi o p i ado a is oc á ico y eli is a y que, al mismo iempo,
con aban con una o mación especí ica di igida al en e enimien o más allá del sexo. Cabe
des aca que la complejidad del ipo 3.2 en lo e e en e a las simili udes y di e encias
96
(más ideológicas que labo ales) en los Casos III y IV me han obligado a hace un apa ado
in oduc o io p opio.
3.1. T abajos de ep oducción, c ía y cuidados
En el mundo g iego, el debe undamen al de las muje es e a ae niños al mundo,
cuida los (alimen ándolos, ocupándose de ellos cuando caían en e mos) y educa los.
Pocas compe encias emeninas enían an a impo ancia como las ligadas a la
ep oducción, c ía y a los cuidados, ya ue a desde un papel p o agonis a o asis iendo a la
mad e o u u a mad e. Aquí es donde se enma can nues os dos p ime os casos de es udio:
el de las comad onas y cu ande as y el de las nod izas.
P es a ayuda en el pa o e a una labo emenina impo an ísima, ya que en la
An igüedad e a concebida casi en exclusi a como un asun o de muje es. Quizás es o se
debie a a que, según la men alidad g iega, el miasma se p oducía cuando dos ealidades
que debían pe manece sepa adas en aban en con ac o. Du an e el pa o, la sang e y o os
luidos (como la placen a) salían del cue po y en aban en con ac o con el ex e io ,
o iginando así un miasma, una impu eza. P obablemen e, po es e mo i o se
encomendaban las a eas “impu as” elacionadas con el inicio (nacimien o) y inal de ida
(mue e) a las muje es (Ginou es, 1962: 239). Los médicos e an los únicos homb es que
podían es a p esen es e in e eni en el pa o, si bien su p esencia solía es a jus i icada
con un pa o especialmen e complicado
178
. En gene al, la pa u ien a e a asis ida po las
178
Nancy Demand cues iona es a concepción an comúnmen e acep ada y plan ea la
posibilidad de que los médicos pudie an pa icipa con más ecuencia en los pa os de lo que
hemos p esupues o siemp e. Sin emba go, la p opia Demand econoce que los casos sob e los
cuales a gumen a es a posibilidad pod ían se no pa os no males sino a amien os pa a pacien es
con complicaciones en el emba azo (Demand, 1994: 19). También pos ula la posibilidad de que
a inales del siglo V a.C. el monopolio adicional de las comad onas en los pa os ue a
pe diéndose, compa iéndolo con los médicos hipoc á icos, cada ez más in oluc ados en los
pa os (Demand, 1995: 285). De acue do con es a pos u a, Leslie Dean-Jones ambién niega la
con ención de que los médicos hipoc á icos solo es u ie an p esen es cuando su gían p oblemas
y plan ea la posibilidad de que el médico hipoc á ico ambién asis ie a a pa os u ina ios, pe o
decidie a no consigna los en su a ado, educiendo el papel de la comad ona (o de la ayuda del
médico) a co a el co dón umbilical (Dean-Jones, 1994: 212-213). Si bien conside o que no
debe íamos asumi po de ec o la idea de que el médico solo se p esen a a cuando el pa o se
complicaba, la hipó esis con a ia ampoco e mina de con ence me. Es posible que la p esencia
del médico es u ie a condicionada po más ac o es ( elación con la amilia, si odo el emba azo
97
muje es de su amilia, sus amigas y ecinas, y po una comad ona expe imen ada,
esencial pa a el buen é mino del pa o.
Cu a a los en e mos de la amilia ambién e a conside ado compe encia emenina,
así se indica en el Económico de Jeno on e donde se esponsabiliza a la seño a de la casa
has a del cuidado de los en e mos del oikos (X, Oec., 7.37). No obs an e, los g iegos
conside aban que es a compe encia lle aba apa ejada una eno me in luencia po la
inclinación na u al del en e mo a ag adece los cuidados ecibidos, lo que le con e ía en
la íc ima pe ec a a pe e sas manipulaciones. Es a idea o maba pa e del imagina io
g iego popula e o zado po una ley soloniana en la que se especi icaba que un homb e
no podía hace es amen o si u ie a la men e pe u bada po la locu a, ejez, á macos,
en e medad, po coacción “o sumiso a una muje ”
179
. No es casual que Apolodo o se
alga de es e luga común a la ho a de ca ac e iza nega i amen e la ac uación de Nee a
y su hija Fano cuando se p es a on a cuida del exma ido de su hija, F ás o , que la había
epudiado ecien emen e. F ás o había caído en e mo y Demós enes en a iza el es ado
an ulne able en el que se encon aba, en e mo y sin hijos que lo cuiden, al o ambién
del apoyo amilia debido a unas encillas pasadas cuya na u aleza no se especi ica.
Demós enes acusa sin epa o a Nee a y a Fano de habe se ap o echado de la en e medad
de F ás o pa a ene la excusa de i a isi a lo con medicinas y así consegui pe suadi lo
pa a que ol ie a a acep a a Fano como esposa. Pa a e o za su a gumen o, Demós enes
sen encia que “ oso os mismos [a enienses] sabéis, sin duda, de cuán o es ac eedo a una
muje en las en e medades, asis iendo a un homb e dolien e” ([D.] 59.55-56). Den o de
es os e enos se mo ían las comad onas y cu ande as.
En lo e e en e a la c ía y cuidado de los niños, Angeliki Kosmopoulou apun a
que, en gene al, odas las sociedades an iguas han enido que ecu i en mayo o meno
medida a las nod izas. Sin emba go, se pe cibe en el caso g iego cie o cambio en e el
pe íodo a caico (cuando lo más habi ual y ex endido e a que las mad es amaman asen
ellas mismas a sus bebés) y la época clásica y pos clásica, cuando empezó a se ecuen e
que los bebés ue an alimen ados y c iados po nod izas (Kosmopoulou, 2001: 122-123).
había sido complicado, el es a us de la amilia a la que asis e y su p opio es a us como médico,
e c.).
179
Se alude di ec amen e a es a ley en Demós enes 46.14 y 16; e indi ec amen e en dos
discu sos de Iseo 2. 19 y en 6.21.

98
3.1.1. Caso I: Comad onas y cu ande as
“Dicen que la causan e de es o es Á emis, po que, a pesa de no habe
enido hijos, es la diosa de los nacimien os. Ella no concedió el a e de pa ea
a las muje es es é iles, po que la na u aleza humana es muy débil pa a adqui i
un a e en asun os de los que no iene expe iencia, pe o sí lo encomendó a las
que ya no pueden ene hijos a causa de su edad, pa a hon a las po su
semejanza con ella” (Pla ón, Tee e o 149b-c).
Fuen es y e minología
Si compa amos los ex ensos a ados que e san sob e “la na u aleza de las
muje es”, el emba azo y el pa o con las escasas menciones explíci as y muy diseminadas
de las comad onas, nos encon amos con un o icio eje cido po muje es que se ía
suscep ible de pasa desape cibido si no ue a po que, al mismo iempo, al a a se de un
abajo adicionalmen e emenino hace imposible nega su exis encia (T eggia i, 1976:
86). Sin i más lejos, pese a que odos los a ados médicos que nos han llegado son de
au o ía masculina, los p opios au o es an iguos conside aban a las muje es la máxima
au o idad en lo que a la ecundación, emba azo y pa os se e ie e. Hipóc a es, sin i más
lejos, dice: “Cuan o a mí me indica on aquellas muje es, es lo que yo sé” (Hp. Ca n. 19).
En el mismo a ado, cuando dice que los pa os de sie emesinos pueden ex aña a “quien
ca ezca de expe iencia”, decla a que él mismo lo ha is o en p e sona y muchas eces. Y
nue amen e, alude a las comad onas como uen e de sabe i e u able: “Y si alguien
quie e comp oba lo, es ácil: que acuda a las comad onas que asis en a las pa u ien as y
se lo p egun e” πρὸς τὰς ἀκεστρίδας αἳ πάρεισι τῇσι τικτούσῃσιν ἐλθὼν πυθέσθω (Hp.
Ca n. 19). Galeno ambién se e ie e indi ec amen e a las pa e as como uen e de
in o mación cuando apun a a que “la ma iz pa ece a menudo emon ada y des iada; eso
a i man las comad onas” (Gal. De loc. a . 6. 428).
El é mino u ilizado po Hipóc a es pa a denomina a la comad ona es ἀκεστρίς,
una palab a que semán icamen e ambién signi ica ía “cu ande a”
180
, lo que nos plan ea
si la e ien e cu ande a de la comad ona iba implíci a a su labo . Casi sie e siglos después
de Hipóc a es, So ano de É eso esc ibía en su a ado ginecológico sob e aquellas muje es
180
Female heale es la aducción di ec a que hace Nancy Demand (Demand, 1994: 66).
Resul a llama i o que en el LSJ apa ezca aducido exclusi amen e como midwi e (comad ona),
cuando el masculino ἀκεστήρ es aducido como heale (cu ande o).
99
que e an las más adecuadas pa a con e i se en comad onas (So . Gyn. 1.3: τίς ἐστιν
ἐπιτήδειος πρὸς τὸ γενέσθαι μαῖα) y quiénes e an las mejo es pa e as (So . Gyn. 1.4: τίς
ἀρίστη μαῖα). Den o del mismo lib o VI, Sob e la localización de las en e medades,
Galeno u iliza indis in amen e μαιεύτρια y μαῖα cuando se e ie e a las comad onas (Gal.
De loc. a . 6. 428). El é mino μαῖα es el que suele apa ece en las uen es: siglos an es
de Galeno y So ano, Pla ón u iliza μαῖα pa a e e i se al o icio de la mad e de Sóc a es
en Tee e o 149b-c y a a és de la aíz de esa palab a desa olla el ocablo de μαιευτικός.
En el ámbi o epig á ico documen ado po Ch is ian Laes, μαῖα apa ece unas
cuan as eces en cie as es elas une a ias. La que más se ajus a a nues a c onología es
la IG II2 6873, dedicada a Fanós a e (μαῖα καὶ ἰατρὸς), encon ada en A enas y echada
en el siglo IV a.C. O as es elas son la IG XII, 1 1029, hallada en los Cá pa os, sin da a ;
la IG XII 5, 325 dedicada a Eu osine, una μαῖα
181
de Pa os del siglo II- I a.C.; y la IG IV
168, dedicada a Sa oneíla, hallada en Egina pe o ya de época omana (Laes, 2011). Como
se puede comp oba , la apa ición de las μαῖαι en las es elas es bas an e espo ádica, en un
ámbi o geog á ico ex enso y en un ma gen de iempo demasiado dila ado, po lo que
puede esul a con ap oducen e apoya nos solo en es as uen es a la ho a de in e p e a
la iden idad de las comad onas ya que, a di e encia de la labo y sus écnicas, que se
man u ie on con pocos cambios du an e siglos, la iden idad de las pe sonas asociadas a
es os abajos cambió del ámbi o cul u al g iego al omano
182
.
Así pues, μαῖα es el é mino más emp anamen e u ilizado pa a designa a las
comad onas, con más pe manencia en el ocabula io g iego y el más empleado. Sin
emba go, el p oblema p incipal de μαῖα adica en su polisemia, ya que según el con ex o
en el que se inse a no sólo puede signi ica “comad ona”, sino ambién “abuela”
183
, o
181
Samama conside a que es discu ible la in e p e ación de la allecida como comad ona
ya que el ex o en sí no da ninguna pis a. No obs an e señala que en el apa ado iconog á ico, la
ep esen ación de la se pien e, que puede ac ua an o símbolo de ecundidad como de a ibu o a
Asclepio, pod ía se indica i o de que Eu osine podía ene compe encias médicas (Samama,
2003: 7).
182
Ejemplo de ello se ía la apa ición en al ededo del siglo III d.C. de o o é mino
compues o pa a denomina a la comad ona: ἰατρόμαια, o mado po la suma de los é minos
ἰατρός (médico) y μαῖα (Samama, 2003: 8). Es e é mino es á p esen e en una es ela del
Monumen a Asiae Mino is An iquae (MAMA 3, 292) encon ada en el Có ico, muy a día (siglos
IV-V d.C.). A juicio de Laes, la o mación del neologismo ἰατρόμαια indica ía una mejo a del
es a us social de las comad onas a inales de la época omana (Laes, 2011: 155).
183
Ch is ian Laes se plan ea es a posibilidad en una de las insc ipciones (la IG XII, 1 1029)
y esuel e la incógni a señalando que la e minología que acompaña a μαῖα no es ablece ninguna
elación de pa en esco con los o os dos indi iduos que ambién apa ecen en la insc ipción y que
son p esen ados como he manos (Mousaios y Theudo os) (Laes, 2011: 159-160).
100
a a se de una alusión ca iñosa a cualquie muje mayo lib e o escla a
184
, además de se
un nomb e p opio (Maia), lo que a la ho a de e alua las insc ipciones une a ias en las
que apa ece puede se especialmen e con lic i o (Laes, 2011: 155). Po descon ado, el
con ex o donde se insc iba el é mino y su elación con el ámbi o obs é ico o médico se á
undamen al pa a supe a las abas de i adas de su polisemia (Samama, 2003: 6).
Lo ideal se ía que pudié amos conoce los po meno es del abajo de las
comad onas y cu ande as a a és de su p opio es imonio. Po desg acia, no nos ha
llegado ningún es imonio emenino de la época o pos e io en el que se hable de la
pa e ía. Los a adis as médicos mencionan a las comad onas a ias eces, bien po que
al hace lo do aban sus consejos obs é icos de mayo au o idad (como hacía Hipóc a es),
bien po que c i icaban sus p ác icas pa a p esen a se a sí mismos como los e dade os
conocedo es de la pa e ía (como hacían So ano y Galeno), pe o de una mane a u o a
es as comad onas a las que aluden nunca enían nomb e p opio.
De a ados sob e muje es y medicina de la época cen al de nues o es udio (siglos
V y IV a.C.) disponemos de la ob a de Hipóc a es conocida en su conjun o como
“T a ados ginecológicos” donde el de Sob e las en e medades de muje es ha sido
especialmen e ú il en lo que a emba azos, pa os y en e medades emeninas se e ie e.
O o au o impo an e en es e ma co c onológico es A is ó eles y su His o ia de los
animales, donde e e encia sob e los emba azos y pa os humanos.
Más a díos, pe o de in e és po que desc iben las labo es de las comad onas
además de “ins ui las” en buenas p ác icas pa a el pa o (o así decla an ellos mismos),
son So ano de É eso (s. II d.C.) y su ob a Ginecología y Galeno, La localización de las
en e medades (s. III d.C.). Como suele sucede en la An igüedad, cie os abajos ienen
poca e olución écnica a lo la go del iempo; es e es uno de ellos, a pesa de que la
medicina en muchos aspec os es u ie a inc eíblemen e a anzada en su iempo, en lo
e e en e a los “males emeninos” la e olución ue bas an e limi ada.
Po úl imo, hallamos e e encias a comad onas, a pa os y abo os en o as uen es
li e a ias: en Lisís a a de A is ó anes se pide una μαῖα pa a asis i un pa o ic icio (A .
Lys. 745-747); la excusa que usa la p o agonis a de La asamblea de las muje es,
P axágo a, pa a sali de casa sin a isa a su ma ido es ene que asis i a una amiga en el
pa o (A . Ec. 528-531).
184
Fed a llama ca iñosamen e a su ieja nod iza μαῖα (E. Hipp. 243).
101
En la agedia, la al a de asis encia en el pa o es un ema aludido en dos ob as de
Eu ípides: en Ion, donde el Anciano le p egun a a C eusa dónde dio a luz y asis ida po
quién, “o si u o que sopo a ella sola el abajo”, a lo que C eusa esponde que lo hizo
sola (Eu . Ion 948-949); de o ma simila , en Elec a, donde el a did que emplea la
p o agonis a es ingi que ha pa ido pa a que su mad e aya a isi a la y así ma a la.
Elec a le pide a su mad e que la ayude con los sac i icios de la décima luna, pues o que,
como es p ime iza, no sabe lo que iene que hace (Eu . El. 1124-1127). Cli emnes a se
desen iende, diciendo que “eso es abajo de o a, de la que e ayudó en las labo es de
pa o ( . 1128), a lo que Elec a esponde “yo misma me asis í, yo sola pa í a mi hijo”, lo
que acaba en e neciendo a su mad e (Eu . El. 1129). En Edipo Rey Só ocles alude a
“pa os in ecundos de las muje es” (τό κοισί τε ἀγόνοις γυναικῶν.) en una cla a e e encia
a abo os espon áneos que se suman a los males que asolan Tebas (Soph. OT. 22-27),
en e o os que las muje es ya ni se queden emba azadas: “Ni c ecen los u os de la noble
ie a ni las muje es ienen que sopo a quejumb osos es ue zos en sus pa os” (Soph.
OT. 171-174).
En o a o ia encon amos un pa de e e encias a abo os: simula un emba azo y
sucesi o “abo o in olun a io” (διαφθείρειν ἄκουσαν) en Iseo (8. 36); o el abo o
“ olun a io” (ἄμβλωσις), en un sen ido ue emen e nega i o como sucede en uno de los
agmen os de Lisias (Lys. F . 11) donde un al An ígenes acusa a su muje de homicidio
po habe abo ado de mane a olun a ia, negándole su de echo a se pad e, y a la ho a
de p oba su a gumen o se apoya en los es imonios de especialis as, los médicos y las
comad onas, οἱ ἰατροὶ καὶ αἱ μαῖαι (Lys. F . 11, 20a).
En cuan o a su ep esen ación iconog á ica, Nancy Demand plan eó que algunos
monumen os une a ios en los que apa ecen escenas de pa o que han sido in e p e ados
como monumen os dedicados a muje es allecidas du an e el pa o, pudie an se
monumen os une a ios dedicados a comad onas (Demand, 1995).
Iden idad
Edad
Va ios indicios pa ecen apun a que, al menos en la A enas de los siglos V y IV
a.C., las comad onas solían se muje es de cie a edad; Pla ón apun a explíci amen e en
es a di ección en el agmen o del Tee e o con el que ab íamos es e capí ulo, a a és del
azonamien o del p opio Sóc a es:
108
ciudadanas como la mad e de Sóc a es (his ó ica o imaginada en Tee e o) hicie on
197
. Es
menos p obable que las comad onas ue an de o igen no g iego dado el componen e de
con ianza deseable en e la comad ona y la pa u ien a que la dejaba en a en la
in imidad de su casa, pe o es a idea no deja de se una suposición (las uen es no se
p onuncian al espec o).
En cuan o a su es ado ci il (dado que con bas an e segu idad la mayo ía debían de
se muje es lib es), a ia ía desde muje es casadas a iudas, dependiendo de la edad que
u ie an: ya hemos is o que es adís icamen e si sob e i ían a sus p opios pa os enían
bas an es posibilidades de sob e i i a su ma ido (po que en e o as azones, solía se
bas an e más jó enes que él).
T abajo “a iempo pa cial”: cu ande a
Asis i a pa os no e a un abajo a iempo comple o. Nu on ya plan eó que la
comad ona combina a su labo de obs e icia con o as ocupaciones, como podía se el
a ende a o o i po de pacien es, p incipalmen e muje es (y sus “en e medades de
muje es”) y niños, cuyas dolencias pasaban más desape cibidas po que los homb es
seguían conside ando oda ía que en aban den o de las compe encias de las muje es
(Nu on, 2013: 101). También cabe la posibilidad de que compagina an su abajo de
comad ona con o a ocupación semip o esional elacionada con el negocio amilia , como
e emos en el caso de las esposas o mad es dedicadas a abajos adicionalmen e
masculinos
198
, pe o ninguno de los casos cons a ados se elacionan con comad onas
di ec amen e. Algunos in es igado es sugie en la exis encia de una elación amilia en e
las comad onas y los médicos: Laes señala que en la An igüedad helenís ica y omana
hay un conjun o de epig á ico que apun a hacia esa di ección (Laes, 2011: 158); sob e las
mismas ein icinco comad onas que igu an en el CIL, Helen King se plan ea si, al menos
en época omana, las comad onas pudie on se en enadas po sus p opios amilia es, ya
ue an homb es (como médicos) u o as comad onas (King, 1998: 176).
Po es e mo i o y en a as a un mejo desa ollo analí ico de las di e en es labo es
lle adas a cabo po la μαῖα, he op ado po di e encia su labo de cu ande a de la de
comad ona/pa e a. En p ime luga desa olla emos su labo en cuan o a la cu ación de
muje es en e mas, así como en su de ección de emba azos y su manejo de hie bas
197
Sob e posibles comad onas de o igen ex anje o: Laska is, 2008: 461; Demand, 1994:
67; 1995: 288.
198
Vid. capí ulo 5.

109
cu a i as (con la consecuen e sospecha del suminis o de abo i os). En segundo luga ,
nos cen a emos en su labo de pa e a en elación con los pelig os inhe en es al
alumb amien o en época an igua, las écnicas de asis encia empleadas du an e el pa o así
como la posible p esencia o no de médicos a ones.
Labo es de cu ande as: “males de muje es”, emba azos y abo os
Cu ación de en e medades “de muje es”
En la An igüedad, no exis ía un conocimien o “ginecológico” en el sen ido que le
damos ac ualmen e. Sin i más lejos, lo que los an iguos en endían como en e medades
emeninas no es aba ci cunsc i o a una sola pa e del cue po (es deci , al sis ema
ep oduc i o) sino que aba caba odo el o ganismo de la pacien e (King, 1998: 179). Es o
se debía en buena medida a la eo ía de la “ma iz mó il” (wande ing womb en inglés),
que sos enía que el ú e o e a un ó gano mó il den o del cue po de la muje , mo iéndose
a su olun ad
199
. Si la ma iz se mo ía a olun ad po el in e io del cue po emenino, los
males de muje es podían mani es a se con odo ipo de sín omas en cualquie pa e del
cue po.
Las uen es an i guas suelen e e i se a una especie de “pudo emenino” de las
muje es g iegas (especialmen e las a enienses) a la ho a de explica su e icencia a se
a adas po homb es cuando es aban en e mas. Higino en Fábulas habla de que “los
an iguos no u ie on comad onas, po lo que las muje es mo ían lle adas po el pudo ”
(Hyg. Fab. 274. 10). Es a p ohibición a la que Higino se e ie e no apa ece en ninguna
o a uen e. Como además enemos cons ancia de la exis encia de comad onas y
cu ande as, al menos, del siglo V a.C. en adelan e, es posible que se a e de una
in ención, y sin emba go, nos in e esa po exp esa una e icencia nacida del pudo que
pa ece eal, si lo compa amos con las palab as de la nod iza de Fed a cuando dice que:
“Si es ás en e ma de algún mal que no se puede e ela , aquí ienes a unas muje es
pa a con o a e en él. Pe o si padeces una en e medad que se puede da a conoce a
los homb es, dilo, pa a e e i u caso a los médicos” (E. Hipp. 291-296).
Es muy posi ble que es e “pudo ” ue a una consecuencia más de la ideología de
seg egación sexual de los a enienses: si la muje ideal i ía apa ada y lejos de los
199
Un análisis po meno izado y ac ualizado de es a eo ía, no sólo en la An igüedad, sino
ambién ligado a la demonología en pe íodos his ó icos pos e io es en Fa aone, 2011.
110
homb es, ue a de su ámbi o amilia o ecinal, la i upción de un ex año, po muy
médico que ue a, no e a algo con lo que ellas se ue an a sen i muy cómodas
200
. Es po
es e mo i o que se llamaba al médico cuando, bien se conside aba que es aban su iendo
un ipo de mal no conec ado a su condición de muje , bien cuando no quedaba o o
emedio po la g a edad de los sín omas.
En ese sen ido, no es de ex aña que la μαῖα, como muje especialis a en la
in luencia de la ma iz y el mens uo en el cue po emenino, ue a ambién eque ida pa a
casos elacionados con desó denes de la muje que no ue an de especial g a edad (King,
1998: 179). Po lo que se pe cibe en las uen es, no sólo las muje es g iegas de época
clásica se sen ían más cómodas asis idas po o a muje que po un médico: en uen es
an a días como Galeno emos que los p opios médicos podían necesi a a las
comad onas a la ho a de examina a la pacien e en en e medades meno es que eque ían
oca la ul a o examina el cuello del ú e o, e c
201
. En Localización de las en e medades,
Galeno se e ie e un pa de eces a comad onas examinando a pacien es en luga del
médico
202
: cuando dice que “yo a i mo que las ensiones del ú e o son la causa de que el
cuello dé la imp esión de emon a se o des ia se cuando lo palpan las pa e as” (Gal. De
loc. a . 6, 428), o cuando en de e minados casos, en los que no es á cla o si la pacien e
que ha dejado de mens ua es á emba azada o no, aconseja: “o dena a la pa e a que palpe
el cuello de la ma iz, pues si es á ce ado sin du eza, es señal de emba azo” (Gal. De loc.
a . 6, 433) pe o si es á ce ada con ue z a “es señal de que hay alguna a ección en la
ma iz, y la pa e a iene que obse a hacia qué pa e se inclina o emon a” (Gal. De loc.
a . 6, 434). Bacalexi en a iza que has a Galeno, quien cons an emen e iende a subes ima
a las comad onas pa a pone el es a us del médico po encima de ellas, mues a a una
pa e a haciendo el diagnós ico de la pacien e y al médico omando medidas al espec o
(Bacalexi, 2005: 10): es el caso de una muje iuda desde hace iempo íc ima de
dolo osas moles ias, ensiones ne iosas “y enía, según la comad ona, la ma iz e aída,
200
Es eseñable que es a inhibición de las muje es an e los médicos masculinos no ue a
exclusi a ni suje a a las es icciones de la A enas del siglo V a.C., sino que iene su con inuación
en el ámbi o omano (Lloyd, 1983: 78).
201
Aline Rousselle señala que en oda la colección hipoc á ica solo igu an dos casos en
los que el examen aginal de la pacien e es lle ado po el médico y no po o a muje .
Gene almen e, la p opia pacien e se examina ía a sí misma y solo en casos conc e os que
eque ían conocimien o de si las pa edes del ú e o es aban demasiado sua es o con aídas la
comad ona lle aba a cabo el examen médico (Rousselle, 1988: 25).
202
Los casos de es e ipo que igu an en la ex ensa ob a galénica y que p ocedo a analiza
a con inuación han sido hallados y analizados po Dina Bacalexi. Sin su análisis p e io, me
hubie a esul ado casi imposible encon a es as e e encias (Bacalexi, 2005: 10).
111
conside é con enien e que usa a los emedios habi uales en ales casos” (Gal. De loc. a .
6, 420).
Uso de hie bas, magia y abo i os
Flemming cons a a que cie os au o es de la época impe ial omana ci an
compilaciones a macológicas bajo au o ías supues amen e emeninas, como pudie on
se Aspasia, Espendousa, Aquilia Secundilla o An iochis, cuyas ob as po desg acia no
han llegado has a noso os
203
. Plinio el Viejo en su His o ia Na u al e e encia a di e sas
muje es po su nomb e como uen es de au o idad pa a a amien os de hie bas
204
. Po lo
que Plinio asluce, exis ie on en su iempo los esc i os i mados po una al Olimpia de
Tebas sob e abo i os, mens uación y es e ilidad
205
. Sob e cu as a la es e ilidad y
a amien os pa a po encia la e ilidad nomb a a Lais y a Ele an is (Plin. HN, 28.23.81),
mien as que Salpe es ci ada en lo que concie ne a a odisíacos, cu a de p oblemas
ocula es y elimina exceso de ello
206
. Po supues o, ninguno de los a ados de es as
au o as ha llegado a nues os días. Las dos excepciones se ían, po un lado, Me odo a,
cuyo a ado Ginecología ha llegado agmen a iamen e has a noso os
207
; po o o, un al
Cleopa a que i mó Ginecología, un a ado del que han sob e i ido cua en a y es
capí ulos sob e p oblemas y cu as ginecológicas (Flemming, 2007: 276). Leslie Dean-
Jones pos ula que an o el a ado i mado po Cleopa a (de época helenís ica) como el
de Me odo a (del siglo V d.C.) pueden se de au o ía emenina (Dean-Jones, 1994: 33).
No obs an e, Flemming ad ie e que Me odo a no es un nomb e común desde un pun o
de is a his ó ico, y que con bas an e p obabilidad se a e de una cons ucción de i ada
de la palab a g iega que comúnmen e alude a la ma iz: μήτρα (Flemming, 2007: 258).
203
Aunque la p opia Rebecca Flemming se p egun a has a qué pun o podemos conside a
que es os nomb es en apa iencia emeninos pudie an e leja ealmen e una au o ía emenina
(Flemming, 2007: 257). O os au o es como Hol Pa ke sos ienen que, po egla gene al,
debe íamos asumi que sí lo e an (Pa ke , 2012: 122). Una pos u a pa ecida con los casos de
Cleopa a y Me odo a en Dean-Jones, 1994. Pa a Lloyd, el p oblema adica en que no enemos
da os que puedan suge i que pudo habe muje es a adis as an emp anamen e como el siglo IV
a.C., ya que odas son bas an e más pos e io es (Lloyd, 1983: 63).
204
Un análisis sob e los juicios de alo que hace Plinio sob e los sabe es de es as muje es
en King, 1998: 178-184.
205
Plin. HN, 20.84.226 (sob e abo i os); 28.77.246 (sob e pesa ios pa a la
mens uación); 28.77.253 ( a amien os con a la es e ilidad).
206
Plin. HN, 28.80.262 (a odisíacos); 28.18.66 (p oblemas ocula es esuel os con o ina);
32.47.135 (elimina el exceso de ello, Plinio aquí además llama a Salpe obs e ix).
207
Flo encia, Lau . 75.3 (ci ado po Pa ke , 1999). En su a ículo de 1999, Hol Pa ke
señalaba que es aba edi ando dicho ex o, pe o no lo he podido consegui ni encon a (1999: 521).
112
Aunque he que ido da espacio a es e deba e sob e la posibilidad de que algunas
muje es hicie an cons a po esc i o sus conocimien os médicos, es á cla o que pa a el
ámbi o geog á ico en el que se si úa nues o es udio (A enas, G ecia) y empo al (siglos
V y IV a.C.), has a que no se den nue os descub imien os al espec o, es p eciso econoce
que ue poco habi ual que muje es especialis as en la cu ación decidie an pone po
esc i o sus emedios
208
. Pe o, a pesa del escaso núme o de ece a ios emeninos, pa ece
cla o que las maiai abajaban con plan as y emedios he bales, bien po su abajo como
comad onas, bien po su abajo como cu ande as. Cuando en Cá mides, uno de los
diálogos más emp anos de Pla ón, Sóc a es habla de emedios y plan as pa a cu a el
dolo de cabeza, lo hace en los siguien es é minos:
“(…) el emedio e a una especie de hie ba (φύλλον τι)
209
, a la que se añadía un cie o
ensalmo (ἐπῳδὴ) que, si, en e dad, alguno lo conju aba cuando hacía uso de ella, le
ponía comple amen e sano (ὑγιᾶ ποιοῖ τὸ φάρμακον); pe o que, sin es e ensalmo, en
nada ap o echaba la hie ba, (Pl. Chm . 155e)
La necesidad de acompaña el a amien o con un ensalmo cu a i o es á p esen e
ambién en el diálogo más a dío de Tee e o, Sóc a es asegu a que “las pa e as, además,
pueden da d ogas y p onuncia ensalmos pa a acele a los dolo es de pa o o hace los
más lle ade os”
210
.
La e ien e “mágica” de las cu as no e a ni ajena ni necesa iamen e maligna en
la men alidad an igua
211
. Como bien señala De ek Collins, la inalidad del ensalmo o
encan amien o e a ac ua como complemen o de un a amien o médico, po lo que no e a
pe cibido pelig oso pe se
212
. En mi opinión, la no especialización de la maia en la magia
jugaba a su a o , ya que los encan amien os que podían o mula se ían como
208
Flemming de iende su pos u a a gumen ando: “women pa icipa ed i n he less
p es igious, mo e wo kaday, po ion o medicine's li e a y cul u e on much he same e ms as
men; albei in much small e numbe s” (Flemming, 2007: 267).
209
Una especie de hie ba u hoja (φύλλον) es ambién lo que u iliza el Filoc e es de la ob a
de Só ocles pa a calma y ado mece la he ida de su pie: ἢ φύλλον εἴ τι νώδυνον κάτοιδέ που
(Soph. Phil. 40-44); φύλλον τί μοι πάρεστιν ᾦ μάλιστ᾿ ἀεὶ κοιμῶ τόδ᾿ ἕλκος, ὥστε πραῠνειν πάνυ
(Soph. Phil. 649-650).
210
Καὶ μὴν καὶ διδοῦσαί γε αἱ μαῖαι φαρμάκια καὶ ἐπᾴδουσαι δύνανται ἐγεἰρειν τε τὰς
ὠδῖνας καὶ μαλθακωτέρας (Pl. Tee . 149d).
211
Las especialis as en magia se ían las pha makis. Un es upendo análisis sob e los usos
de la magia en la an igüedad iene de la mano de Collins, 2000.
212
Collins señala que, en muchos aspec os, oda ía en la ac ualidad se ecu e a o aciones,
a amien os al e na i os, amule os de la sue e, san os, e c. pa a complemen a un a amien o
médico (Collins, 2000: 262).
113
complemen o al abajo que desempeñaba en el pa i o io, pe o nunca e a su p incipal
labo .
Es o no qui a, sin emba go, pa a que pudie a se p o undamen e c i icado po eso
mismo: el uso de la supe s ición en sus p ác icas cu a i as. Lloyd señala que en ese pun o
cuen an con la des en aja de que, en el con ex o de la compe ición subyacen e po la
clien ela, el g upo de los médicos le ados nos han dejado las c í icas con a es as p ác icas
supe s iciosas y mágicas, p esen ándose a sí mismos como la adición acional. Del o o
g upo, no al abe izado, no podemos sabe su de ensa de ales p ác icas (Lloyd, 1983: 215-
216): muchas eces el uso de la supe s ición e a una mane a de calma al en e mo y
hace lo pa ícipe de su p opia cu ación, como apun a Collins
213
.
El uso de hie bas en el pa o debía de se lo su icien emen e común como pa a que
A is ó eles asuma que “las muje es que no pueden concebi sin un medicamen o o alguna
o a ci cuns ancia a o able, no malmen e dan a luz a más niñas que niños” (A is . HA
585b25-27). Muchas de las d ogas que igu an en los a ados ginecológicos end ían
p opiedades abo i as, pe o que muchos de ellos pudie on se los u ilizados pa a acele a
el pa o más que p o oca un abo o (Demand, 1994: 19-20). La dosis e a c ucial.
También la c ea i idad a la ho a de imp o isa emedios y a amien os con elemen os de
los que se ca ecían, al y como señala Pa icia González, plan eando que algunas
sus ancias como la uda o la sabina, que o iginaban con acciones muscula es, alían
an o como emenagogos, como abo i os, o como medicamen os pa a ayuda en el caso
de pa os dis ócidos, pe o una excesi a dosis podían causa la mue e po hemo agias o
po pa adas ca dio espi a o ias (González Gu ie ez, 2015: 162-163). La iden i icación
de es as plan as es complicada, ya que, como explica González, no disponemos de una
clasi icación sis emá ica de las especies de plan as de la An igüedad y muchas eces la
misma plan a es nomb ada de di e en es mane as o la desc ipción de plan as pa ecidas es
con usa (González Gu ie ez, 2015: 157-163).
213
“This no only in ol es he pa ien in his/he own healing, i also e ec i ely eminds
he pa ien o his/he eligious obliga ions and he impo ance o main aing a co ec ela ionship
wi h he in isible powe s. Among mode n doc o s he same ca ea has been made. By aliena ing
pa ien s who belie e in olk healing h ough dis us o con emp , doc o s ail o g asp ha olk
healing sys ems gi e pa ien s a angible means wi h which o deal wi h hei illness.” (Collins,
2000: 262).

114
Emba azos y abo os
Las muje es ambién ges ionaban la ase del emba azo, que e a pe cibida po los
an iguos como una ase delicada. “Hay muje es que conciben con di icul ad pe o una ez
han concebido lle an a é mino la ges ación, mien as que o as, po el con a io, se
quedan ácilmen e emba azadas pe o no son capac es de da a luz” (A is . HA 585b19-22).
Había di e en es mane as de “iden i ica ” el sexo del u u o bebé según los an ojos
(más impe iosos e insa is ac o ios en el caso de las niñas), según el colo de la ca a de la
emba azada (más pálida y mus ia y su iendo hinchazones en el caso de las niñas), el
mo imien o en el seno ma e no (mayo en el caso de los niños) e incluso ya en los dolo es
de pa o “más con inuos y so dos” en el caso de las niñas, “más agudos y penosos” en el
caso de los niños. Además, las muje es que ienen elaciones sexuales con su ma ido an es
del pa o alumb an más ápidamen e (A is . HA 584 a10-30).
El cálculo de meses de ges ación e a complicado en la an igüedad, has a el pun o
que A is ó eles asegu a que “el homb e es el único animal en el cual es e momen o del
pa o a ía ya que la ges ación puede a ia de sie e a diez, a incluso once meses (A is .
HA 584 a33yss.)
214
. Los pa os p ema u os, po an o, e an di íciles de calib a , y más
cuando enían cie as supe s iciones asociadas: se c eía, po ejemplo, que los
oc omesinos, además de pone en iesgo la ida de la mad e, nunca sob e i ían al
pa o
215
. Y si sob e i ían, las p opias mad es conside aban que habían hecho mal los
cálculos y que se habían quedado emba azadas an es de lo que habían pensado (A is . HA
584b10-14). Los sie emesinos, en cambio, se conside aban iables “pe o la mayo ía son
débiles (po ello las comad onas los en uel en en pañales de lana), y muchos ienen
conduc os sin ab i , como los de las o ejas y na ices, pe o se o man al i c eciendo los
niños” (A is . HA 584b1-5).
La iabilidad de los emba azos e a un ema que conce nía de lleno a las
comad onas, y que las hacía has a cie o pun o “pelig osas” desde el pun o de is a de la
po es ad del je e del oikos: él e a quien decidía qué niños se econocían en casa y cuáles
no
216
. Los que sí, e an inco po ados al hoga al décimo día, los que no e an expues os.
214
Los cálculos en la época no e an exac os y a iaban según cuando es imaban que había
podido da se la concepción. Las es imaciones solían man ene se en e los sie e y nue e meses,
con emplando que se p olonga a has a un décimo mes (So . Gyn, 1. 66 = 2.1).
215
A is ó eles señala ambién que si bien en o as egiones como Egip o sob e i en, “en
G ecia sólo sob e i e un pequeño núme o y la mayo ía pe ecen”. (A is . HA 584b15-20).
216
Valiéndose del pasaje de Tee e o de Pla ón (160e-161a) Sancho señala el papel cen al
que jugaba la igu a del pad e, esencial en el i ual de la amphid omia, que se celeb aba a los
115
Pa a Demand, las uen es pa ecen suge i que las muje es podían oma la inicia i a de
busca una mane a de abo a (si bien no podemos pe de de is a, señala ella, que
nues as uen es son odas de au o ía masculina). La comad ona podía se an o
con abulado a en el abo o (p o eyendo las hie bas) como “conspi ado a” de un
in e cambio de bebés (en el caso de cambia el bebé ecién nacido, si e a niña, po o o)
(Demand, 1994: 22). Si se p oducían o no es e ipo de hechos es discu ible. Desde luego
pa a los an iguos el miedo a que les pasa an un hijo ajeno po el p opio e a eal (i.e. A .
Th. 564-565). No obs an e, ampoco ol idemos que algunos abo os e an asis idos o
eque idos: Pla ón dice que las pa e as, además de ayuda a da a luz a las que ienen un
mal pa o, “si es iman que es mejo el abo o d e un engend o oda ía inmadu o, hacen
abo a ” (Pl. Tee . 149d).
Labo es de comad ona: asis encia al pa o
El dolo ex emo y los pelig os a los que se en en aban las muje es en el momen o
del pa o (a iesgándose incluso a mo i ) e an ampliamen e econocidos y pues os en
alo po los an iguos has a el pun o de que la sociedad g iega, an p o undamen e
machis a y p ocli e a compa a a los homb es con “el genos de las muje es”
217
(solo pa a
demos a la supe io idad de los p ime os sob e las segundas) no dudaba en equipa a de
o ma posi i a el su imien o del soldado y la pa u ien a.
Nicole Lo aux as eó es e enómeno en la epig a ía y comp obó que en las umbas
p i adas, donde se e i aba áci amen e cualquie mención del ipo de mue e que había
su ido la pe sona allecida, sí quedaba pe ec amen e consignada la causa de la mue e
en dos ci cuns ancias excepcionales: en el caso de los soldados mue os en ba alla y en el
de las pa u ien as dando a luz. En un caso pa icula , Lo aux mos ó cómo el ipo de
lenguaje u ilizado en el epi a io de la allecida emulaba al ocabula io ípico de la
epopeya, con menciones a la “dolo osa mue e” (στονόεντι… πότμωι) la e e encia al
méga on-palacio (ἐμ μεγάροις) pa a e e i se a la mo ada amilia , o la u ilización de la
pocos días del nacimien o del bebé. El hecho de que se celeb a a el i ual e a indica i o de que el
pad e ya había econocido al bebé como un miemb o más de la casa (que en el i ual se
esceni icaba con él omando al bebé en b azos y alzándolo), aunque en es e pasaje ambién se
indica que el pad e podía oma la decisión de epudia y expone al bebé (Sancho, 2012a: 168-
169).
217
Vid. apa ado 2.1.2.
116
exp esión del alo po medio de la ue za (ἰφθίμαν)
218
, haciendo que la in es igado a
concluyese que “cuando las muje es mo ían en el pa o , esul aban equipa ables a los
hopli as”
219
.
Pelig os del pa o
Compa a la acción de pa i con la de lucha en un campo de ba alla no es ninguna
exage ación poé ica. Sue Blundell es ima que, debido a los pob es es ánda es de higiene
y los ac o es de iesgo, la mue e po pa o en la An igüedad end ía una a io simila al
de las sociedades de época p ehis ó ica en gene al, en e un 10-20% (Blundell, 1995:
110).
Uno de los ac o es de iesgo e a la emp ana edad a la que casaban a las muje es
lo que p opiciaba que se con i ie an en mad es p ime izas excesi amen e p on o, cuando
su cue po oda ía no se había e minado de desa olla del odo, di icul ando su
supe i encia en el pa o
220
. Casa a las hijas a los ca o ce años o incluso an es
221
llegó a
se una p ác ica bas an e común en la A enas clásica (sob e odo en e amilias
a is oc á icas), una cos umb e que has a los p opios au o es an iguos c i ica on,
conside ándolo con ap oducen e y es imando que edades más p óximas a la ein ena
e an más ecomendables
222
.
O o ac o de iesgo a ene en cuen a e a la p opensión de la muje ges an e a
cae en e ma. Es a debilidad se debía a la espues a biológica de su cue po du an e el
emba azo de sup imi la inmunidad celula a in de p e eni el echazo inmunológico del
e o (Demand, 1994: 81). De las en e medades a las que e a más suscep ible, Nancy
Demand des aca especialmen e la mala ia, po se la de mayo iesgo an o pa a ella como
pa a el bebé y po es a a es iguado un impo an e esu gimien o a mediados del siglo V
218
Lo aux u iliza la es ela IG II2 11907, echada a mediados del s. IV a.C., dedicada a una
al C a ís a allecida du an e el pa o (Lo aux, 2004: 46-47).
219
No obs an e, ambién es as eable el caso con a io, que un ipo de lenguaje asociado
a los es ue zos del pa o se u ilice pa a ensalza el es ue zo de los homb es: en pa icula , el
é mino ὠδῖνες (dolo de pa o) apa ece en la pluma de Pla ón cuando asimila el o igen de las
ideas de los ilóso os con “da a luz” (Lo aux, 2004: 74-76).
220
“Las jó enes pueden concebi bas an e p on o, pe o si quedan emba azadas ienen un
pa o más labo ioso” (A is . HA 582 a). También en So . Gyn. 1.33.
221
Doce años se es ablece como mínimo de edad pe mi ido pa a casa a las niñas en
Go ina (C e a) a mediados del siglo V a.C. (Demand, 1994: 11).
222
A is ó eles señala los ein iún años momen o po el cual las muje es ya es án en buenas
condiciones pa a ene hijos (al con a io que los homb es, que oda ía ienen que mejo a ) (A is .
HA 582 a19-20).
117
a.C., ya que los a ados hipoc á icos desc iben cla amen e esos sín omas, siendo el más
ca ac e ís ico el de la bilis neg a
223
.
La p eeclampsia e a o o de los g andes pelig os. Se a a de una complicación
médica p oducida po hipe ensión inducida y p o einu ia, que en la An igüedad solo se
iden i icaba a pa i de la desc ipción de su sín oma p incipal, la so ocación, que
asociaban con una mani es ación de los so ocos del ú e o (y del e o, den o de él) (Hp.
Mul. 1. 32.)
224
.
Los pa os p ime izos enían un ue e componen e de iesgo, con independencia
de la edad de la pa u ien a
225
, ya que uno de los p incipales pelig os du an e el
alumb amien o e a que el bebé se quedase a ascado en el canal del pa o. Es a di icul ad
iene dada po la p opia isonomía de nues a especie: como esul ado del p og esi o
bipedismo, la cin u a de los homínidos endió a es echa se, lo que ue una complicación
con o me uimos desa ollando ce eb os cada ez más g andes (Fox, 2016: 649). Es os
a ascos en el canal del pa o hacían que muchas eces las pa u ien as u ie an que pasa
días empujando, lo que aumen aba la posibilidad de su i desga os y lesiones in e nas
que desencadenaban desde is ulizaciones a in ecciones de di ícil cu a sin adminis ación
de an ibió icos, que no exis ie on has a inales del siglo XIX (Eps ein, 2010: 47). Es
posible que las comad onas in en a an acele a el alumb amien o con algún emedio
he bal, como ya hemos is o, pe o algunas eces la posición del bebé en el canal del pa o
hacía imposible su a ance. Si la comad ona no conseguía ecoloca a la c ia u a pa a
supe a el a asco, llamaban al médico pa a que lo in en a a ecoloca él
226
.
223
Aunque la mala ia haya sido un ema de in es igación impo an e pa a los académicos
de los años no en a en adelan e, Demand ue la p ime a en elaciona sus e ec os en las muje es
ecién pa idas (Demand, 1994: 81-86). Iden i ica como caso de mala ia, po ejemplo, el desc i o
en Hp, Epid. 1. caso 13: 310-332, en el que una muje emba azada de es meses con ieb e, dolo
en la hipocond ía y deli ios, sín omas que iden i ica como los de la “ e ciana” o “ ieb e e ciana”
de la mala ia (cada es días), que pudo ecupe a se y no abo ó (Demand, 1994: 84).
224
Es a idea e a p oduc o de la eo ía del “ú e o mó il” (wande ing womb). Según es a
eo ía, la so ocación u e ina se p oducía cuando el ú e o subía po el pecho y ahogaba a la muje ,
p o ocándole pé dida de oz, hipe sali ación, con ulsiones, e c. (Demand, 1994: 80-81).
225
Las muje es p imípa as son las que más su en en el pa o y en la loquio ea, y las que
han pa ido menos su en más que las que han enido más hijos (Hp. Na . Pue . 18).
226
En Hp. Mul. 1.69 se especi ica cómo se debe dispone a la pa u ien a a in de pode
ecoloca al bebé. Especialmen e in e esan e es cuando p ecisa que “Los e os que se han
eplegado doblándose hacia el cos ado o la cade a du an e el pa o, hay que ende eza los y da les
la uel a. Que la pacien e ome un baño de asien o en agua calien e has a que la zona es é
eblandecida”.
124
So ano señala la posibilidad de que no hubie a silla de la comad ona disponible,
y señala como al e na i a a la misma eplica la pos u a con la pa u ien a sen ándose en
el egazo de una de las muje es asis en es que ue a lo su icien emen e obus a como pa a
sos ene el peso de la pa u ien a sen ada sob e ella (So . Gyn. 1.70b = 2.6). Con o sin
silla, la comad ona abaja a odillada en e a la muje seden e, ayudando a dila a el
o i icio del ú e o masajeándolo con mo imien os ci cula es de los dedos imp egnados de
acei e (So . Gyn. 1. 69-70b = 2.4-6). La espi ación de la pa u ien a e a impo an e y
había écnicas de con ol de la espi ación (So . Gyn. 70b = 2.6).
Finalmen e, la comad ona ecogía al ecién nacido y lo cub i á con piezas de ela
pa a que no se escu ie a
241
, dejándolo colocado sob e una almohada mien as se
e minaba de expulsa odos los luidos de la placen a. En lo conce nien e a la
ecupe ación de la mad e, So ano especi ica el uso de olo es (como el poleo, espa ganio,
memb illo, e c.) y la inges a de cí icos de empo ada o melón pa a que la mad e ecupe e
ue zas (So . Gyn. 1.67-69 = 2.2-4).
Clien ela y alo ación social
Ya hemos is o a lo la go de es e capí ulo que, po no ma gene al, las muje es
g iegas p e e ían se a endidas po o as muje es an es que po homb es, así que cualquie
amilia de cualquie es a o social podía necesi a la asis encia de las comad onas, ya
ue a pa a cu as gene ales, cues iones emeninas, o emba azos, abo os y pa os. La
clien ela podía a ia de amilias más o menos acaudaladas a amilias pob es, niños y
niñas pequeños, muje es mayo es, ciudadanas o me ecas ( esidiendo con su amilia o
asen adas po su cuen a), o incluso de escla as: Da id Bain, basándose en la p esen ación
que hace Plinio de Salpe (Plin. HN. 35.135), ba aja la posibilidad de que las comad onas
ac ua an de cu ande as pa a la “me cancía” escla a an es de se pues a a la en a en el
mundo omano (Bain, 1998: 267). Susan T eggia i ambién apun a en esa di ección,
conside ando que se empleaba an o comad onas como médicos en casas p i adas
omanas pa a e isa no solo la salud de los seño es de la casa, sino ambién la de sus
escla os (T eggia i: 1976: 87). No se ía an descabellado pensa que, en el mundo g iego,
las comad onas ue an eque idas pa a cu a o asis i a las escla as de la amilia cuando
la en e medad sob epasa a la capacidad de la seño a de la casa.
241
La écnica pa a aja al bebé es explicada en So . Gyn. 1. 83-84.

125
O o caso in e esan e se ía el de las escla as ue a del ámbi o amilia : los médicos
hipoc á icos es aban en con ac o y asis ían a p os i u as de bu del (escla as en su
mayo ía)
242
, ya que es as cons i uían una impo an e uen e de in o mación di ec a sob e
mé odos “an iconcep i os”, emba azos, e c. Así deja asluci el pasaje de Hipóc a es
(Na . Pue . 13), en el que el au o habla de una muje conocida suya que con aba con una
“can an e amosa (μουσοεργὸς πολύτιμος) que ecuen aba homb es (παρ’ ἄνδρας
φοιτέουσα) y a la que no le con enía queda se encin a pa a no pe de su a ma”, y que al
sospecha habe se quedado emba azada con ac a con su “pa ona” (ἔφρασε τῇ δεσποίνῃ)
y la pa ona con ac a con el médico hipoc á ico, que deja cons ancia en el a ado la
p esc ipción que dio a la can an e. La alusión de que la can an e o ece a o es sexuales
(ma cado po el e bo φοιτάω) y el hecho, no menos signi ica i o, de que enga una dueña
(δέσποινα), ma can cla amen e el ambien e de bu del. Las comad onas podían ambién
mo e se po es os ambien es aunque es muy p obable que hace lo podía a ec a a su
epu ación: po un lado, si la mayo ía de las comad onas podían se muje es de cie a
edad, ue a de la edad é il, su p esencia e en ual en un bu del podía pasa desape cibida;
po o o, Pla ón asluce cie a oposición de las μαῖαι de se elacionadas con la
p os i ución haciendo de alcahue as o casamen e as (Pl. Tee . 149d-150b), po lo que
pod íamos plan ea nos has a qué pun o una comad ona de buena epu ación desea ía
ace ca se a un bu del; po o o lado, pod íamos a gumen a que es la acción de empa eja
(y no el luga ) donde Pla ón es á poniendo el én asis.
No enemos da os ace ca de si las μαῖαι cob aban a i as o si se las e ibuía de
alguna mane a en especie. Al no dispone de es a in o mación, ampoco podemos
a en u a si o a de las azones po las que e an eque idas ue a que cob a an menos que
un médico (más cuando no enemos la segu idad de si en la mayo pa e de los casos se
las llamaba en luga del médico o si acudían jun o al médico).
Lo que sí pa ece cla o en las uen es es que las comad onas gozaban de cie a
espe abilidad en la comunidad, an o po su labo social como po la expe iencia que
enían en cu a en e medades meno es a niños y muje es como po su asis encia a los
pa os.
242
Vid. apa ado 3.2.1.
126
3.1.2. Caso II: Nod izas
“Un niño, cuando es á oda ía en man illas, no sabe aún deci si iene hamb e
o sed o iene que o ina , sino que el jo en ien e de los niños ob a
espon áneamen e. Yo se lo adi inaba, pe o c eo que muchas eces me
equi oqué, y la ande a, en onces, ui de los pañales del pequeño, que ambas
unciones yo enía, la de nod iza y la ande a, y, como enía un doble o icio,
me hice ca go de O es es po decisión de su pad e” (Aeschyl. Choeph. 749-
762).
Fuen es y e minología
En las uen es de ec amos la u ilización de dos palab as pa a e e i se a las
nod izas: τίτθη y τροφός. El uso de uno u o o é mino es complicado de desen aña y ha
sido obje o de deba e en e los his o iado es.
Las unciones de la τίτθη y la τροφός no debían de es a del odo di e enciadas
iendo el uso indis in o que hacen de ellas uen es a días como Plu a co (Lyc. 16. 3-4),
o cómo el compendio lexicog á ico de la Suda in eg a τροφὸς, μάμμη en la p opia
de inición de τίτθη.
243
Sin emba go, si nos cen amos en el uso dado en la li e a u a de
los siglos V y IV a.C. emos que, si bien ambos é minos son a ados con cie a
lexibilidad (po azones que i emos explo ando a lo la go de es e apa ado), debían de
e e i se a ac i idades lo su icien emen e di e enciadas como pa a que Pla ón mencione
ambas: “Pe o necesi a emos ambién más se ido es. ¿O no e pa ece que ha án al a
pedagogos, amas de leche, amas secas, modis as, peluque os, y a su ez con i e os y
cocine os?” (Pl. Rep. 373c)
244
.
Pie e He s iden i ica a la τίτθη como la “nou ice p op emen di e”, que
sus i uye a la mad e du an e los p ime os meses de amaman amien o, y a la τροφὸς como
“nou ice sèche (ga de)”, la que se ocupa de la educación in eg al del niño (He s , 1922:
57-63). Kosmopoulou sigue un azonamien o pa ecido, en a izando la implicación de la
mad e del bebé en el p oceso: al igual que He s , sos iene que la τίτθη se ía la que
243
Suda, s. . τίτθη (p. 3379).
244
καὶ τῶν περὶ τὸν γυναικεῖον κόσμον. καὶ δὴ καὶ διακόνων πλειόνων δεησόμεθα. ἢοὐ
δοκεῖ δεήσειν παιδαγωγῶν, τιτθῶν, τροφῶν, κομμωτριῶν, κουρέων, καὶ αὖ ὀψοποιῶντε καὶ
μαγείρων.
127
amaman a ía en luga de la mad e, mien as que en el caso de la τροφός es a cuidaba al
ecién nacido que e a amaman ado po su p opia mad e (Kosmopoulou, 2001: 285).
No obs an e, pa ece que más que po sus compe encias, el ac o cla e que acabó
di e enciando a la τίτθη de la τροφός ue el es a us, o más conc e amen e, la asociación
de es a us que se gene aba en la comunidad: la asociación con lib es o libe as en el caso
de la τίτθη, la asociación con escla i ud en el caso de la τροφός. Así pues, es os é minos
más que e leja la ealidad, mos aban una pe cepción de la ealidad
245
.
Cen ándonos en sus labo es, podemos dis ingui dos e apas en el abajo de las
nod izas: una p ime a e apa, donde el bebé p ime o mama y luego se alimen a de papillas
sua es, ap ende a habla , ga ea y da sus p ime os pasos; y una segunda e apa, con o o
ipo de cuidados, cen ada en la educación y supe isión del niño, que aba ca ía oda la
niñez del pequeño has a su en ada en la ida adul a
246
. La p ime a e apa se ace caba más
a las compe encias de las τίτθαι (aunque no en exclusi a como ya e emos), mien as que
la segunda pa ecía más inculada a las τροφοί. No obs an e, las uen es li e a ias pa ecen
apun a a que cie as τίτθαι acababan si iendo como τροφοί y que algunas τροφοι es aban
ya p esen es en la p ime a e apa como e ue zo de la mad e que amaman a al bebé
247
.
Debido a la lexibilidad de labo es en e un ipo de nod iza y o o he op ado po cen a me
en la e olución de sus compe encias dependiendo de la edad (e apa) de la c ia u a a su
cuidado.
Llegados a es e pun o, o o ac o que enemos que eseña y cla i ica end ía
dado po la aducción de los dos é minos p incipales. Las aducciones de es as dos
ealidades dependen mucho del idioma en el que esc ibe el in es igado y el con ex o del
esc i o. En es e abajo he op ado po aduci τίτθη al español como “ama de leche” o
“ama de c ía”, τροφός como “ama seca” o “aya”, ese ando el sim ple “nod izas” cuando
me e ie a indis in amen e a cualquie a de las dos, ya que la dis inción a eces an
esquemá ica que oy a aplica es un ins umen o más de análisis y que, a ado como al,
245
Es a idea la desa olla emos en más p o undidad en “clien ela y alo ación social” de
es e apa ado.
246
A los dieciocho en el caso de los niños, con la boda y el cambio al oikos del ma ido en
el caso de las niñas.
247
Ejemplo de es o se ía el pe sonaje de la aya (τροφός) de O es es, que menciona que se
enca gó del niño “desde que salió del seno ma e no” y enume a las labo es de cuidados y limpieza
p opios de un bebé ecién nacido (Aeschyl. Choeph. 749-762). O o ejemplo lo encon amos en
Eu ípides (IT 834-836): al encon a se con O es es, I igenia ecue da que la úl ima ez que io a
su he mano es aba en los b azos del aya (τροφός).
128
es ú il. Pe o, en ningún caso, es plenamen e ex apolable a la ealidad his ó ica que,
p obablemen e, no dis inguía es os dos ipos de nod iza de una o ma an ígida.
La p ime a lec u a de las uen es li e a ias disponibles nos e ela que, si bien an o
las amas de leche como las amas secas es án p esen es en los ex os, compa a i amen e
hay una cla a descompensación en lo que se e ie e an o a la ecuencia con la que
apa ece cada una como a la impo ancia con la que se las p esen a. Y es que en las uen es
li e a ias la τροφός es á mucho más p esen e an o cuan i a i a como cuali a i amen e.
Aunque en la Ilíada la τροφός pa ece ausen e
248
, en la Odisea se p esen a como
un pe sonaje secunda io ele an e de la mano de la leal Eu iclea, la an igua nod iza an o
de Odiseo como de su hijo Telémaco. La leal ad de la τροφός es un asgo epe ido en las
ob as ágicas de Esquilo y Eu ípides, donde el aya es la con abulado a con iden e de los
pe sonajes p incipales
249
, o bien ac úa como la silenciada oz de la azón
250
.
En con aposición, la ele ancia de la τίτθη en Home o es mucho meno : aunque,
po un lado, a di e encia de la τροφός sí apa ece un pa de eces en la Ilíada en su o ma
de τιτθήνη, po o o lo hace como un elemen o más del paisaje na a i o de la escena, no
como pe sonaje con en idad p opia
251
. De es a mane a an di uminada es á ambién
p esen e en la agedia, donde no cons i uye ningún pe sonaje p incipal o secunda io
252
.
En la comedia, el uso de las igu as de las amas de leche y las secas es á
p o undamen e desmi i icado po la p opia na u aleza sub e si a del géne o: en
A is ó anes se e e encia la labo de la τίτθη en ono jocoso
253
, y cuando se a a de un
pe sonaje, es an secunda io que ni iene oz
254
. Es una ez más la τροφός la que en la
comedia nue a iene el su icien e in e és na a i o como pa a se ele ado a secunda io
indispensable en la ama. Una posible explicación se ía que, siendo los pe sonajes
p incipales jó enes adul os, iene más sen ido que su con eso y guía sea su ac ual aya y
248
Posiblemen e po que no u ie a una p esencia e minológica en la época.
249
Como la nod iza de O es es en Las Coé o as de Esquilo o la de Fed a en Hipóli o de
Eu ípides.
250
Es el caso del aya de Medea de Eu ípides, es igo impo en e del pe e so plan de su
seño a.
251
Como sucede con el ama de leche de And ómaca (Hom. Il. 6.389, 467; 22.503).
252
El único luga en la agedia donde he de ec ado a la τιτθήνη ha sido en Filoc e es de
Só ocles, u ilizado como me á o a (S. Ph. 704).
253
A . Eq. 716-718; A . Lys. 958; C a ino A chilouses ( . 5. Kock).
254
Es el caso de la τίτθη de Mica, pe sonaje mudo, en las Tesmo o ian es de A is ó anes.
129
se e ie an a ella en esos é minos (τροφός), ue a ella o no su ama de leche cuando e an
niños: es e es el caso de a ias τροφοί que encon amos en las comedias de Menand o
255
.
Las nod izas son igu as de in e és me a ó ico en la li e a u a g iega, al y como
pod emos analiza en más p o undidad en los siguien es apa ados. Sin emba go, pa a
algunos a adis as y ilóso os es mo i o de in e és al habla de la educación de los niños
du an e los p ime os años de ida y la e apa de la in ancia. Es el caso de las menciones a
nod izas ( an o de leche como secas) en La ida de Licu go de Plu a co, y en República
de Pla ón, quien ahonda con mayo de alle analí ico en Leyes. En lo e e ido a la lac ancia
y al cuidado del ecién nacido, an o A is ó eles en His o ia de los animales
256
como los
médicos de la An igüedad, ya sean Hipóc a es o So ano, usan τίτθη como e minología
especí ica.
También es eseñable que, pese a la escasa p esencia de los abajos emeninos en
los discu sos legales, encon amos la mención de es casos de τίτθη: en Demós enes, el
de la ieja ama de c ía, libe a, a la que han ma ado de una paliza (D. 47.55-56), y en o o
discu so la mención de la p o esión empo al de la mad e del acusado, que es á
de endiendo su ciudadanía (D. 57.35). Además, en un discu so de Esquines, Demós enes
jus i ica el mo e de “Bá alo” que le a ibuyen como el apela i o ca iñoso de su ama de
c ía y no como un apela i o peyo a i o (Aeschin. 1. 126, 131).
En esumen, de ec amos en las uen es li e a ias una p e alencia an cuali a i a
como cuan i a i a de las τροφοί en la comedia y agedia, en e a un in e és écnico en
las τίτθαι cen ado en la lac ancia en los médicos y A is ó eles. Las nod izas en una u o a
a ian e apa ecen más o menos con una ecuencia simila e in e és analí ico compa able
(Plu a co, Pla ón).
Sin emba go, en la epig a ía la si uación es la in e sa. Pa a comenza , cabe
des aca la eno me p esencia de las nod izas: de 86 insc ipciones seleccionadas en es a
esis que iden i ican a una o a ias muje es con una ocupación p o esional o
semip o esional, 25 de ellas es án dedicadas a nod izas, lo que supone un casi un e cio
del o al, cons i uyéndose como el g upo de abajo emenino más nume oso. Los sopo es
255
Só ona, la ieja aya de Mí ine en El a bi aje de Menand o. En El ci a is a, uno de
los pe sonajes de iden idad ambigua es an posible que sea la mad e de la chica como puede se
su nod iza. El aya de C a ia en El de es ado. Apa e de Menand o, sabemos que una de las ob as
de Dí ilo se i ulaba “El ama seca” (Τροφός).
256
A is . HA 588 a1-6.

130
de es as insc ipciones son esencialmen e es elas une a ias con una excepción elacionada
con lis ado de manumisiones donde apa ecen dos muje es iden i icadas como nod izas
257
.
Casi odas las insc ipciones se echan en el siglo IV a.C. con 4 excepciones de
echas pos e io es y una sin da a
258
, y odas sal o una p oceden del Á ica
259
. También es
eseñable que la mayo ía de las muje es (18 de 25) sean iden i icadas con su nomb e
p opio. Sin emba go, ol iendo al binomio τίτθη/τροφός, lo más llama i o de odo es
que, de las 25 insc ipciones con nod izas, odas, sal o una, emplean el é mino τίτθη
260
o
a sus a ian es τείτθη
261
y τίττη
262
. Solo una iden i ica a la nod iza allecida con el é mino
τροφός
263
. Una hipó esis al espec o se á plan eada en los apa ados siguien es, si cabe la
posibilidad de que la in e p e ación de es as insc ipciones pudie a a ia sus ancialmen e
en el caso que apa ecie an nue as insc ipciones que equilib asen la p opo ción en e
τίτθη/τροφός. Tampoco se debe ía desca a la hipó esis compa ida po a ios au o es de
que las es elas con el simple τίτθη / τείτθη / τίττη no designa an la p o esión de la allecida
sino que se a a a de su nomb e p opio
264
, lo que sin duda educi ía en cie a medida la
p opo ción de nod izas con espec o a los abajos emeninos que apa ecen en la epig a ía
(de 25 a 18)
265
.
Finalmen e, en lo que co esponde a la iconog a ía, Kosmopoulou de ec a que la
apa iencia de las amas de c ía en las imágenes une a ias es consis en e, ya que son
ep esen adas con qui ón y man o, un es ua io asociado a la muje y que no e ela ni su
p ocedencia ni su es a us lib e o escla o, ya que incluso espe ables ciudadanas e an
257
Manumisiones: IG II2 1559 (Lamp is y Eupei he).
258
Las insc ipciones pos e io es al siglo IV a.C. son: IG II2 9079 (s. III a.C.); IG II2 12330
(s. III-II a.C.); IG II2 12681 (s. II a.C.); IG II2 12682 (s. I a.C.) y IG II2 12632 (sin echa).
259
La excepción se ía la insc ipción de Chalcis (Eubea): IG II2 12816.
260
IG II2 1559 (Lamp is y Eupei he); 7873 (Meli a); 9079 (Fanio); 9112 (Malicha); 10843
(A emisia); 11647 (Theoxene); 12177 (Moschion); 12242 (Nea a); 12330 (Noumenis); 12387
(Paideusis); 12559 (Pyne e); 12632 (So ía); 12681 (Syne e); 12682 (Syne e); 12812 (s.n.); 12813
(s.n.); 12815 (s.n.); 12816 (s. n.); 12996 (Filu a); 13065 (Choe ile/Choe ine); SEG 26.341
(A is opolis).
261
IG II2 12814 (s.n.).
262
SEG 21. 1065 (Py aichme).
263
IG II2 12563 (Py iche).
264
En es a línea c . He s (1922: 60) y Kosmopoulou (2001: 290), quien plan ea además
que τίττη pueda se la e sión ba ba izada de τίτθη o un nomb e p opio en o ma de apela i o
ca iñoso.
265
Al queda se ue a las cinco insc ipciones que cumpli ían es as ca ac e ís icas: IG II2
12812 (τίτθη) ; IG II2 12813 (τίτθη); IG II2 12814 (τείτθη); IG II2 12815 = IG II3 4196 (τίτθη);
IG II2 12816 (τίτθη).
131
ep esen adas de es a mane a; y po es e mo i o las muje es escla as y libe as ambién
adop a ían esa imagine ía, que iendo se alo adas en el ecue do de los i os
266
.
También disponemos de dos pin u as ce ámicas en las que el B i ish Museum
iden i ica sendas nod izas: la hid ia E219 de igu as ojas p oceden e del Á ica y echada
en e el 440-430 a.C. (Smi h, 1896: 172)
267
, la cual p esen a a una muje , la nod iza,
en egando el bebé a su mad e en posición seden e
268
; y un pedazo de c á e a E509.1 de
igu as ojas, p oceden e de Puglia (I alia) y echada en e el 420-390 a.C. (Smi h, 1896:
308)
269
, donde apa ece una muje descub iéndose un pecho pa a da de mama , lo que la
iden i ica ía con bas an e segu idad con una τίτθη.
Más a días son las igu illas anag as, echadas en e el 320-300 a.C.: la Te aco a
2008, de p oducción a eniense, p esen a a una muje de pie, anciana, ca gando con un
bebé, con un oluminoso chi on con mangas y un sakkos en la cabeza (Bu n; Higgins,
2001: 34-35); muy simila es la Te aco a 2113, de p oducción beocia, pe o en es e caso
p esen a a la anciana seden e, con el bebé sob e su egazo (Bu n; Higgins, 2001: 62-63);
de la Te aco a 2114 al a la cabeza de la anciana seden e, pe o el bebé en sus b azos es
muy ca ac e ís ico (Bu n; Higgins, 2001: 63). Bu n y Higgins señalan, po un lado, los
asgos ealis as de la ejez en el os o de es as igu as, pe o, al mismo iempo, la
exage ación ca ica u esca de las cejas y los izos, que las asemejan más a másca as
ea ales que a e a os. Es e ipo se ha iden i icado como el a que ipo de la τροφός en la
Comedia Nue a (Bu n; Higgins, 2001: 35).
Labo es de las nod izas
Alimen ación
La labo inicial y más ep esen a i a del ama de c ía e a cla amen e amaman a a
la c ia u a a su cuidado. La lac ancia de los ecién nacidos e a un ema de in e és pa a los
266
La excepción se ía la muje ep esen ada en la es ela SEG 21.1065, es ida con el
qui ón de mangas la gas ípico de la se idumb e (Kosmopoulou, 2001: 289).
267
CVA, GB 8, B i ish Museum 6 (1931): III Ic Pl. 90, 2. se ha ac ualizado la in o mación
sob e es a pieza con los da os de la web h p://www.b i ishmuseum.o g/ [consul ada: 31/07/2018]
268
Pa ece que es a iden i icación es, p incipalmen e, con ex ual: se iden i ica a la mad e
como la muje sen ada, an o po que es a posición suele asocia se a la igu a de pode en es e ipo
de pin u as, como a la es imen a que lle a, en con aposición con la muje de menos es a us,
p esen ada de pie y con un es ua io más sencillo. (Williams, 1983: 93-94).
269
La in o mación p esen e en Smi h es á des asada. Se ha ac ualizado la in o mación
sob e es a pieza con los da os de la web h p://www.b i ishmuseum.o g/ [consul ada: 31/07/2018].
132
e udi os en la An igüedad. No en balde, dos e cios de los ecién nacidos mo ían du an e
su p ime mes de ida (Fox, 2016: 649).
Hipóc a es con empla casos en los que la leche, como la sang e, es un humo y,
como humo , puede se bene icioso o dañino dependiendo de la compa ibilidad con la
na u aleza del indi iduo, no con la p ocedencia de esa sang e o esa leche: “Lo conco de
es disco dan e, lo disco dan e, conco de. La leche ajena puede se adecuada, la leche
p opia inadecuada, la leche ajena puede se dañina, la p opia bene iciosa” (Hp. Alim. 40).
En cie a medida se conside aba que cie os azos de pe sonalidad o o mas de se se
podían ansmi i a a és de los luidos como la leche
270
(Cla k, 1989: 15).
En el ámbi o omano, So ano desc ibe con de alle los debe es de las amas de c ía,
incluida oda la u ina dia ia de au ocuidados
271
. Según el médico, el eje cicio dia io del
ama de leche y su buena alimen ación e an undamen ales
272
de ca a a la p oducción de
buena leche pa a el niño (So . Gyn. 1.93-94 = 2.24-25).
So ano cali ica de excesi amen e ápida la in oducción de ce eales que hacían
algunas muje es en la die a del bebé en o no al día cua en a, y que el momen o más
p opicio pa a ello se ace ca ía más a los seis meses. Los ce eales, po descon ado, se
daban en o ma de papillas o líquidos que podían combina ozos de pan eblandecidos
po leche o ino dulce al p incipio, más a de si el niño espondía bien a la die a, se podían
da sopas de espel a o gachas más densas, incluso in oduciendo hue o en su die a (So .
Gyn. 1.115 = 2.46).
La combinación de lac ancia con alimen os blandos o papillas es á p esen e en la
comedia g iega: la cos umb e de que las amas de c ía masca an el alimen o pa a hace lo
papilla an es de dá selo al in an e es ecogido po A is ó eles cuando dice que
“Demóc a es compa ó a los o ado es con las amas de c ía, que se oman ellas la papilla y
luego se la dan a los niños con su sali a” (A is . Rh. 3.1407a6-8). Teo as o ambién
ecoge es a p ác ica en cla e de bu la con el Homb e Desag adable que, con ca ác e
270
Gillian Cla k ci a como ejemplo el caso de los hijos de las muje es a enienses, u o del
secues o de los pelasgos (Hd . 6. 137-140), si bien, desde mi pun o de is a, la ansmisión de la
lengua y cos umb es a enienses pa ece más ligada al papel educado de la mad e a eniense que el
hecho de mama en sí, ya que He ódo o no lo e e encia en ningún momen o del pasaje.
271
Dedica g an pa e del segundo lib o de Ginecología a es e asun o, conc e amen e del
2.24-57 (=1.93-126).
272
A is ó eles señala que el ino inge ido po el ama de c ía e a ansmi ido al bebé a
a és de la leche, sumiendo al bebé en un es ado al e ado y con ulsi o (A is . HA 588 a6-8).
133
in usi o, le qui a el bebé al ama de c ía y lo alimen a con la papilla que él mismo ha
mascado (Thph . Cha . 20.5-6).
La τίτθη como “lad ona de ecu sos alimen a ios” e a una con ención cómica
cuya e ec i idad podía es a inspi ada, en pa e, po la ealidad (que las nod izas debían
es a bien alimen adas a in de p oduci buena leche, como acabamos de e ), pe o cuya
e dad había sido e o cida po mo i os cómicos (que si es án an bien alimen adas es
po que es án obándoles comida a los pequeños). Hacia es e sen ido pa ece apun a
C a ino (F . 5 Kock) con su ca ac e ización del ama de c ía como un pe o de Dodona
que oba los al a es
273
. Una de las puyas esg imidas po A is ó anes con a las amas de
leche iene de la mano de su p o agonis a en Caballe os, el Mo cille o, que decla a que
“Po eso, como las amas de leche, lo alimen as mal. De lo que mascas solo le me es un
poco en la boca y ú e agas el iple” (A . Eq. 716-718).
G adualmen e se e i aba la lac ancia con o me los dien es comenza an a sali , lo
que podía sucede desde el segundo año y, más habi ualmen e, du an e el e ce o cua o
año (So . Gyn. 1. 116 = 2. 47)
274
.
En la segunda e apa del in an e, su alimen ación ya e a sólida. Es eseñable que
las amas secas en pa icula sean ecuen emen e empleadas como me á o a de p o iso as
de alimen o, quizás, en p ime a ins ancia, po que la aíz de τροφός es la misma que el
sus an i o τροφή, “sus en o”
275
, y que la del e bo τρέφω, el cual, según Ben enis e,
engloba ía en su de inición “ a o ece , median e los medios ap opiados, el desa ollo de
273
Lo que nos hace p egun a nos sob e la emá ica p incipal de las ob as de Comedia
Media de las que solo disponemos su í ulo El ama de leche o Las amas de leche de Alexis y de
Eubulo.
274
Quizás es a lac ancia an suscep ible de p olonga se explica a que en el caso omano
se ecomendase dispone de una segunda ama de leche como ese a en caso de que la p ime a
u ie a p oblemas de salud o se incapaci a a (So ano, Gyn. 1. 97 = 2.28). Pa icia González apun a
que los au o es g eco omanos que a an sob e las cos umb es egipcias no pa ecen encon a
ex año el hábi o de p olonga has a los es años la lac ancia de los niños lo que nos indica ía que
pa a ellos es e ma gen de iempo de los egipcios esul a ía den o de lo azonable (González
Gu ie ez, 2015: 180-181). Da os de la G ecia omana con niños siendo amaman ados has a los
cua o años en Fox, 2016: 650.
275
S. Aj. 499: la “manu ención del escla o” es exp esada como δουλίαν ἕξειν τροφήν; las
hijas de Edipo como p o eedo as de alimen o pa a su pad e ciego, son denominadas po él como
ἐμαὶ τροφοί (S. OC. 1365; 1367).
140
elacionaban di ec amen e con la escla i ud, si bien, como ya demos ó Vlassopoulos,
e an más ecuen es en la icción li e a ia que en la ealidad
298
. Un ejemplo que mues a
es e uso de la icción lo encon amos en las Coé o as de Esquilo, donde la ieja τροφός
es iden i icada a a és de su o igen é nico, cilicia, que en el p opio ex o pa ece ac ua
ambién como su nomb e p opio (Aeschyl. Choeph. 730-734).
Sin emba go, cuando nos ponemos a analiza nomb es que no aluden di ec amen e
al o igen é nico, el es a us lib e o escla o es bas an e subje i o, más en el caso epig á ico,
donde no suele habe más con ex o que el insc i o. Los nomb es que Kosmopoulou
iden i ica como nomb es impues os de o igen cla amen e se il son los de Choi ine,
Syne e y Paideusis.
299
En el caso de Py aichme (“peli oja”), no es an o el nomb e (que
en A enas podía se an o de lib es como de escla os) sino el chi ón de mangas la gas lo
que la ep esen a iconog á icamen e como una escla a (Kosmopoulou, 2001: 290).
O o ma cado de escla i ud muy localizado en la epig a ía se ía el adje i o
χρηστή, emenino de χρηστός, p esen e en a ias insc ipciones, conc e amen e en nue e
e e idas a nod izas (ocho a τίτθη, la o a la única e e ida a la τροφός)
300
. Kosmopoulou
iden i ica el adje i o como una alusión cla a y eu emís ica de la escla i ud, muy
a amen e usado en es elas une a ias de pe sonas lib es, ya que iene unas conno aciones
muy ue es ligadas a la e iciencia, con iabilidad, leal ad y hones idad del escla o
301
. En
el caso de la es ela de Malicha
302
, Kosmopoulou pone la a ención en que el adje i o
u ilizado pa a ella es δικαιοτάτη, un é mino único que a mucho más allá del χρηστή,
enidas po indus iosas (Hd . 5. 13) y es aban amilia izadas con la lengua y cos umb es g iegas
debido a los g iegos que i ían en T acia (Kosmopoulou, 2001: 286).
298
Ya que en uen es como el ea o, el nomb e no dejaba de se o a másca a más pa a
ca ac e iza al pe sonaje. “(…) e hnic and o eign names accoun o only 16,5% o sla e names
and 29,3% o sla es, eedmen and possible sla es. Consenquen ly, while popula sla e names
would sugges ha he o e whelming majo i y o sla es bo e e hnic and o eign names ha we e
common among ci izens as well” (Vlassopoulos, 2010: 119).
299
IG II2 13065 (Choe ile/Choi ine); IG II2 12682 (Syne e); 12387 (Paideusis). Si bien
el caso de Syne e pod ía se una libe a, Vlassopoulos iden i ica el nomb e de Choi ine como un
nickname den o de la ca ego ía de nomb es de posibles ciudadanas (Vlassopoulos, 2010: 142,
144).
300
IG II2 7873 (Meli a); 11647 (Theoxene); 12387 (Paideusis); 12559 (Pyne e); 12563
(Py íche, τροφός); 12815 (dudoso, ¿nomb e?); SEG XXI, 1065 (Py aíchme); SEG XXVI 341
(A is opolís); Kosmopoulou 2001: N9 (dudoso, ¿nomb e?).
301
“Re aining a class-speci ic cha ac e and acili a ing he iden i ica ion o he
deceased’s social posi ion” (Kosmopoulou, 2001: 290-291). Vlassopoulos ambién señala que
χρηστός, χαῖρε, el nomb e de la pe sona y su p o esión son aspec os que es án p ác icamen e
ausen es en los epi a ios ciudadanos y son incluso ex emadamen e a os en los de los me ecos
del pe íodo clásico (Vlassopoulos, 2010: 114).
302
IG II2 9112 = IG II3 3111.

141
po que señala una de las i udes más al as de la G ecia Clásica: la conduc a adecuada,
de ipo é ico, cumplimen ado po sus debe es mo ales e inmo ales (Kosmopoulou, 2001:
291).
En el caso de las ex escla as o libe as, enemos casos donde es e cambio de
es a us se exp esa cla amen e: las τίτθαι Eupei he y Lamp is, habían sido escla as y
habían log ado su libe ad po que así lo dejan explíci o, o la τίτθη sin nomb e en el
discu so Con a E e go y Mnesíbulo de Demós enes (47.55-6), que mu ió de las he idas
de una paliza que le p opina on cuando en el momen o del a aque ya se a aba de una
muje lib e, no escla a. Y la ieja τίτθη de Mosquión en la Samia de Menand o (236-
238), de la que Demeas dice que e a “una anciana que ue mi si ien a y aho a es lib e”.
La τίτθη de es a us ciudadano y su es ado ci il
“Pues ambi én eso ha mani es ado ace ca de mi mad e: que si ió como nod iza.
Noso os, cuando la ciudad pasaba po un mal momen o y odos se hallaban en
si uación p eca ia, no negamos que lo ue a; mas, de qué modo y po qué azones
ue nod iza, os lo mos a é con cla idad. Pe o ninguno de oso os, a enienses, lo
ome a mal; en e ec o, ambién aho a encon a éis nume osas muje es ciudadanas
que si en como nod izas, que, si que éis, os e e i emos nomb e po nomb e” (D.
57.35)
303
.
Es e agmen o del Con a Eubúlides ue esc i o po Demós enes al ededo del
345 a.C., es á ín imamen e elacionado con si uaciones de ex ema penu ia que i ie on
los habi an es de A enas. El pun o inicial más cla o comenzó a inales del siglo V a.C. en
la e apa inal de la Gue a del Peloponeso, que indudablemen e o zó a que muchas de las
muje es pob es (o empob ecidas a causa del con lic o) u ie an que sali del hoga a in
de asegu a la subsis encia de la amilia (He s , 1922: 91-97). En e los abajos que se
ba ajaban no es de ex aña que muchas de las a enienses casadas o iudas ecien es que
habían pa ido hacía poco o que habían p olongado la lac ancia de un hijo an e io du an e
más de un año, op a an po abaja como amas de c ía po que, si bien es a p o esión
es aba ue emen e inculada con la escla i ud en sus inicios, al mismo iempo e a po
adición compe encia emenina y mucho mejo alo ada que o as p o esiones como
podían se la p os i ución.
303
Demós enes se e ie e has a es eces al abajo de la mad e de su clien e como ama
de c ía usando el e bo de τιτθεύω, especí icamen e ligado a la labo de da de mama de la τίτθη,
bien di e enciado de la τροφός.
142
Clien ela y alo ación social
Clien ela de la τίτθη
Había nume osos mo i os que lle aban a las amilias a comp a o con a a una
τίτθη: uno podía debe se a azones es é icas, de que e e i a los desgas es ísicos
p oducidos po da de mama como son los mo a ones, las in lamaciones, e c. (So . Gyn.
1.115= 2.46), si bien solo una mino ía de amilias lo su icien emen e adine adas se
pe mi i ían con a a o comp a una ama de c ía po mo i os es é icos. Po o o lado, o o
sec o in e esado en el man enimien o es é ico de los cue pos emeninos que acababan de
da a luz e a el de la p os i ución, in e esado ambién en que las muje es ol ie an a
abaja lo an es posible, si bien las uen es dejan asluci que los y las dueñas de bu deles
solían con ola que, en p ime luga , las escla as que p os i uían no se queda an
emba azadas
304
.
O a azón pa a con a a a una ama de c ía enía dada cuando la mad e es aba
incapaci ada pa a da el pecho po mo i os isiológicos de i ados de mala nu ición o po
p oblemas médicos. En ese sen ido, Hipóc a es elaciona a las muje es p ocli es a no
p oduci leche con aquellas que expe imen a on eglas poco abundan es y emba azos
excesi amen e la gos po que “p opo cionan ambién escaso alimen o al e o al inal del
emba azo”. Es a idea de egla-sang e-alimen o hace que Hipóc a es de e mine que sean
“las que no ienen ampoco leche, pues son demasiado secas y de ca nes demasiado
densas” (Hp. Na . Pue . 30). Es a ci cuns ancia podía da se en muje es de di e en es capas
sociales, lo que podía o za a muje es lib es ciudadanas o me ecas de ecu sos limi ados
a pedi ayuda a muje es de su ámbi o ( amilia o ecinal) que es u ie an de lac ancia o,
incluso, a con a a a una ama de leche pa a amaman a a su ecién nacido
305
. Quizás po
ese mo i o, más que po el es é ico, muchas muje es u ie an p isa po des e a a los bebés
y empeza a alimen a los con papillas apenas cua en a días después de que hubie an
nacido: paga al ama de c ía les es aba saliendo demasiado ca o
306
.
304
Ejemplo de ello en Hp. Na . Pue . 13.
305
O incluso u iliza leches de animales como sus i u o llegado al caso. Con g an ación
de sa casmo y “mala leche”, An í anes (F . 157 Kassel-Aus in) alaba a los esci as po que dan a
sus bebés leche de acas y yeguas en luga de u iliza “mal adas amas de leche” (ούχὶ τίτθας
εἰσάγουσι βασκάνους).
306
So ano señala a es as muje es con an a p isa como caso ex emo, si bien él solo aduce
que lo hacen po mo i os es é icos (So . Gyn. 2.115= 2.46). Sin emba go, pa a que ue a po
mo i os es é icos solamen e, end ían que se muje es de amilias que no u ie an los medios
necesa ios pa a con a a o comp a una ama de c ía a iempo comple o. Pe o al mismo iempo,
143
También o o mo i o pa a que la mad e quisie a abandona p on o la lac ancia
podía es a unido a que e ene un nue o hijo p on o, una p isa que con bas an e
ecuencia podía da se en el caso de que la p ime a nacida hubie a sido una niña
307
. Ya
que la p olongación de la lac ancia se enía como con acep i o na u al en la An igüedad,
las amilias que se lo podían pe mi i podían hace que las mad es deja an de amaman a
pa a se é iles lo an es posible
308
y con a a a un ama de leche pa a que la sus i uye a
en su labo .
Po úl imo, la necesidad más acucian e de con a a a una τίτθη podía eni dada
po la mue e de la mad e en el pa o, ci cuns ancia is emen e habi ual en las sociedades
an iguas an o po la al a de medios y la escasa higiene de la época como po la p ác ica
de casa a las muje es demasiado jó enes, p opiciando que sus p ime os pa os ue an a
edades demasiado emp anas en las que oda ía su cue po no se había e minado de
o ma , di icul ando su supe i encia en el pa o. Mangas elaciona la con a ación de
nod izas con la cos umb e omana de casa a las muje es demasiado jó enes, a eces a
los ca o ce o incluso a los doce años, lo que con ibuía a aumen a el iesgo de los pa os
p ime izos (Mangas, 2000: 223). Es e ipo de p ác ica llegó a se muy común en la A enas
de época clásica has a el pun o de que los p opios au o es an iguos e an conscien es de la
emp ana edad a la que casaban a las hijas. Sin emba go, es posible que es os casamien os
y emba azos an emp anos se die an mayo i a iamen e en las clases adquisi i as más
al as, y que en las clases más bajas los casamien os de las jó enes se die an un poco más
a de, hacia el inal de la adolescencia (en e los dieciséis y los dieciocho años)
309
. Si bien
en en a se a un emba azo y a un pa o a los ein e años educía las posibilidades de
mue e, no las eliminaba en absolu o. Cualquie amilia de cualquie es a o social,
a eniense o ex anje a, podía e se en la coyun u a de ene que a on a la lac ancia de
end ían la su icien e sol encia como pa a enuncia al alimen o que podían p oduci ellas mismas
y supli lo con alimen ación apa e.
307
Nancy Demand a gumen a que el des e e de las niñas podía da se más emp anamen e
que el de los niños po la alsa c eencia de que las muje es, ue a de la edad que ue an, eque ían
menos comida que los homb es, lo que podía a ec a a la alimen ación (y c ecimien o) de las niñas
(Demand, 1994: 7-8).
308
Pa iendo del ejemplo de la colonia g iega de Apolonia, She y Fox pos ula que la
ameno ea que gene almen e acompañaba al amaman amien o hacía que, dependiendo del iempo
que la muje es u ie a dando de mama , se ala ga a el in e alo pa a el p óximo emba azo: “As a
esul , i could be sugges ed ha women we e gi ing bi h a longe in e als (child en we e
spaced in age o some deg ee wi hin a amily) a he G eek colony o Apollonia Pon ica” (Fox,
2016: 650).
309
También en el caso omano (Dixon, 1988: 31).
144
un bebé cuya mad e había mue o en el pa o. Como sucedía en el caso de las mad es con
dé ici de leche, el que o a muje de la amilia es u ie a de lac ancia o una ecina podía
sol en a es e p oblema. Si no, no end ían o a al e na i a que con a a una τίτθη.
Es e con a o o alquile del ama de c ía es di ícil de cons a a , ya que, a di e encia
del ámbi o omano, el de las amas de leche, como la mayo ía de los abajos de muje es
en G ecia, no solía queda egis ado epig á icamen e
310
. Es o hace que los po meno es
del abajo se nos escapen, muy especialmen e en el caso de las lib es: ¿ i ían en la casa
de la amilia que las alquilaba?
311
¿Se las pagaba y se las man enía, o ellas mismas se
enca gaban de su manu ención? Es a se ie de p egun as nos hace en ende que a e ec os
p ác icos mien as es u ie an abajando poco di e encia ía a las τίτθαι lib es de las
escla as. Sue Blundell conside a que las a enienses “de bien” p e e i ían con a a o as
a enienses lib es, mien as que los pob es (a enienses y no a enienses) se inclina ían a
con a a escla as y ex anje as esiden es como amas de c ía (Blundell, 1995: 141).
Clien ela de la τροφός
Pa ece e iden e que las amilias de co e a is oc á ico a eniense y las amilias icas
(ciudadanas o me ecas) se ían la p incipal clien ela de las ayas, ya que, como hemos
señalado an e io men e, su especialidad, que eque ía abaja al se icio de la amilia
du an e años, hacía que la mayo ía de ellas ue an escla as. Es o hacía que p incipalmen e
amilias con capacidad adquisi i a pa a cos ea el p ecio y man enimien o de escla os las
comp a an en el me cado de escla os
312
.
Cla k iende a amplia y conside a que incluso las amilias más humildes
dispond ían de una nod iza, aunque ella lo plan ea desde un p isma en el que conside a
que las amilias pob es pod ían pe mi i se un escla o po lo menos (Cla k, 1989: 15). Una
ez más, enemos el p oblema de que no disponemos de su icien es da os pa a cuan i ica
es a ealidad.
310
Se puede e la consignación epig á ica de las nod izas en el ámbi o omano donde,
además, se mues a su elación y inculación (sob e odo de se idumb e) con sus con a an es en
T eggia i, 1976: 88-89.
311
Schaps, po ejemplo, conside a que la τίτθη ealizaba su labo en su p opia casa (es
deci : que el bebé e a el que se inco po aba empo almen e en su oikos) ya que, en su opinión,
di ícilmen e una muje casada en a ía en el oîkos de o o homb e (Schaps, 2004: 155).
312
Tal y como se comp ó a Eu iclea en Hom. Od. I 430 (Kosmopoulou, 2001: 285).
145
Pe cepción de es a us asociado: la posible di e encia en e τίτθη y τροφός
Poniendo en común lo is o has a aho a, enemos una amplia mayo ía de
e e encias de nod izas conec adas a la escla i ud y/o a un o igen ex anje o. Resul a
llama i o en el caso de las τροφοί odas las e e encias li e a ias y la única epig á ica de
la que disponemos apun e a que se a aba de escla as, más oda ía si emos que las
ca ac e ís icas del p opio abajo (p olongado du an e bas an es años, i iendo en la casa
de su clien ela) no hace más que con i ma la c eencia de que se a a ía, casi con oda
segu idad, de escla as.
El caso de las τίτθαι es más complejo, p ime o, po que las ca ac e ís icas de su
abajo de lac ancia y p ime os cuidados no enían una empo alidad muy conc e a como
ya hemos is o y podía a ia de cinco semanas a dos o es años. Había amas de c ía
escla as que p esumiblemen e habían ac uado después como las τροφοί de los niños que
habían es ado a su cuidado, pa a inalmen e se libe adas y eco dadas po es as amilias,
no como τροφός, su abajo más p olongado en el iempo, sino como τίτθη, su labo
p ime a: es a es la in e p e ación que han seguido au o es como Kosmopoulou pa a da
sen ido al uso a casos como la nod iza de Demós enes (D. 47.55-56), denominada τίτθη
cuando e iden emen e ha pa icipado du an e años en la educación y cuidado de los
pequeños de la amilia, o los casos de las dos escla as manumi idas que se iden i ican
con la p o esión de ama de c ía
313
.
Sin emba go, en la agedia enemos, p ecisamen e el caso con a io de a ias
ancianas escla as que o iginalmen e ue on las τίτθη de sus seño es pe o en ez de se
denominadas como ales (aludiendo a la labo p ime a con la que en a on en la amilia)
son e e idas como τροφός. Bajo la misma denominación enemos el caso anómalo de la
insc ipción une a ia de una aya (IG II2 12563) si lo compa amos con la p oli e ación de
τίτθαι en es e ipo de insc ipciones conmemo a i as.
Así pues, pa ece que la labo p ima ia de la escla a que eje cía de nod iza (ama
de leche o ama seca) no e a un ac o de e minan e a la ho a de escoge cómo se la
denominaba. Es aquí donde que ía plan ea como posibilidad que la cla e de odo ue a
la pe cepción social de quiénes desempeñaban qué abajos especí icos de nod iza, es
deci : el es a us lib e suscep ible de asocia se con la τίτθη en e al es a us escla o
p ocli e a elaciona se con la τροφός.
313
IG II2 13065 (Choe ile/Choi ine); IG II2 12682 (Syne e); 12387 (Paideusis).

146
A mi modo de e , la muy plausible apa ición de las ciudadanas a enienses en el
abajo de amas de c ía desde inales del siglo V a.C., c eó es a di e en e pe cepción de
las labo es de unas nod izas espec o a o as. Mien as que, pa a las a enienses, eje ce
como amas de leche suponía una deg adación de su es a us ciudadano al abaja en una
p o esión inicialmen e muy ligada a la escla i ud (como an as o as p o esiones), pa a
las escla as y libe as sucedía exac amen e lo opues o: su posición como amas de c ía e a
pe cibida no ablemen e mejo po la asociación de su abajo con las a enienses. Es o no
sucedió sin emba go con las τροφός po que las ciudadanas pob es necesi aban un abajo
de ca ác e empo al y el de las ayas e a o almen e con a io a la “ empo alidad” ya que
se p olongaba du an e años en el seno de una amilia que no e a la suya
314
. Po es e mo i o
las amas secas siguie on siendo casi con o al segu idad escla as. Y a es e ma gen de
iempo se unía al hecho de que cualquie amilia de cualquie es a o social podía e se
en la necesidad de con a a a un ama de leche u gen emen e si la mad e es aba
incapaci ada pa a da de mama o había mue o en el pa o. En ese sen ido, las amilias
más modes as, que podían con o ma una amplia mayo ía de la población, como ya
imos
315
, no pod ían pe mi i se comp a y man ene una escla a, pe o sí con a a po un
iempo es ipulado a una muje lib e
316
.
Y, siguiendo con la hipó esis, la pe cepción de es a us escla o en las τροφοί
explica ía po qué en la agedia la denominación es aba an igen e: se ía una “másca a
más” con la qu e mos a al público que además de se la ieja nod iza con iden e e a de
es a us escla o po que se la es aba llamando τροφός. Y en el caso con a io, el es a us
lib e o po encialmen e lib e de las τίτθαι explica ía po qué Demós enes u iliza es e
é mino y no el o o cuando se e ie e a la ieja nod iza de la amilia del ag edido: la
muje e a libe a y ue b u almen e ag edida pese a se lib e. Τίτθη ac úa como un
ma cado más que ecalca el es a us lib e de la mue a y el c imen que supuso que la
ag edie an.
314
La empo alidad es subje i a y muchas eces puede p olonga se du an e años sin po
ello pe de se la sensación de que el abajo sigue siendo empo al. En nues a época de
p eca iedad labo al iniciada con la c isis del 2008 muchos abajos (sob e odo ligados con el
se icio en ba es, ca e e ías y es ablecimien os de comida ápida) son pe cibidos como empo ales
pese a que muchas eces el empleado pase años abajando en el sec o .
315
Vid. capí ulo 2.
316
Sin pe de de is a la posibilidad de que se pudie a alquila a las escla as amas de
leche p opiedad de alguien. Aunque no he encon ado ninguna e e encia que apun e a es a
di ección, es una posibilidad que sucedía en o os abajos.
147
También la pe cepción gene alizada de que las τίτθη e an lib es explica ía po qué
es a denominación es la mayo i a ia y casi exclusi amen e elegida en las es elas
une a ias cuando se decide menciona que las allecidas abaja on como nod izas. Dado
que la mayo ía de es as insc ipciones pa ecen pe enece a ex anje as, lib es, libe as o
escla as, es muy posible que los que que ían conmemo a las quisie an u iliza el é mino
que po encialmen e las igualaba (o podía con undi ) con las a enienses. Al mismo iempo,
las a enienses y sus amilias e an las úl imas in e esadas en que igu ase su p o esión
( ue a cual ue a) en su es ela une a ia, ya que iba con a la cons ucción ideal de que
las muje es a enienses debían i i seg egadas de los homb es, dedicadas a su oikos y no
abajando pa a nadie. El que ue a un abajo empo al hace que no se busca a,
p ecisamen e, que queda a e lejado en la comunidad al que iban di igidas las es elas
une a ias po pa e de las muje es lib es y en especial con las a enienses, lo que se puede
en ende obse ando que es e da o, el de habe eje cido un abajo, y más de ama de leche,
podía se suscep ible de se usado con a ellas y sus hijos pa a pone en ela de juicio su
ciudadanía ( al y como se apun aba en el discu so de Demós enes 57).
3.2. T abajos de sexo y en e enimien o
De los abajos eje cidos po muje es ninguno apa ece an de alladamen e
e e enciado en las uen es como la p os i ución. El negocio en o no al sexo in e esaba y
mucho a los au o es an iguos. Pa a Allison Glazeb ook y Madeleine Hen y, es a
ascinación nacía de las p opias necesidades c eadas po la na a i a and océn ica de los
au o es clásicos, una na a i a que hacía que la p os i ución desempeña a un papel
undamen al en las an asías sexuales con las que los helenos de inían y cons uían su
p opia masculinidad (Glazeb ook, Hen y, 2011: 8-9). Que de es e o icio haya an a
in o mación ha p opiciado que se esc iban nume osos a ículos, monog a ías y
compendios académicos sob e el sexo y la p os i ución en la An igüedad, una
p oli e ación que ha sido especialmen e in ensa en las úl imas décadas
317
.
Sin emba go, el análisis de la p os i ución en el mundo g iego no ha es ado exen o
de complicaciones, siendo la p ime a y más acucian e la elacionada con la ex ensa
317
Vid. apa ado 1.1.3.
148
e minología empleada pa a designa la amplia a iedad de muje es implicadas en el
negocio sexual, una e minología que no e a an o desc ip i a (no señaliza exac amen e
el ipo de ocupación sexual) sino que muchas eces e a cali ica i a, po lo que la
u ilización de un ocabula io denig a o io o eu emís ico dependía en buena medida de las
in enciones del in e locu o y del con ex o en el que se empleaba, no de la p opia ac i idad
sexual.
La segunda complicación se elaciona ía con el espacio de abajo. Pese a que a la
ho a de es udia la p os i ución en la An igüedad g iega se ha endido a sepa a los
di e en es luga es donde se lle aba a cabo (el bu del, la calle, el simposio, el oikos…),
asociándolos con di e en es ca ego ías de p os i u a (siendo la más baja la p os i u a de
bu del y la más al a la p os i u a de simposio), en las uen es, sin emba go, no se pe cibe
una je a quía espacial de las p os i u as según su ca ego ía, dado que muchas de ellas
podían es a p esen es en dos o más luga es de abajo sin que eso ue a indicio de que
goza an de mayo o meno es a us.
Es o nos conduci ía a la e ce a complicación: du an e mucho iempo la
his o iog a ía ha asumido que había una ca ego ización especí ica den o de la
p os i ución g iega. Po un lado es aban las p os i u as “de al o s anding” (las he e as),
po o o las de baja es o a (las po nai). Como esul ado, se endía a analiza po sepa ado
a las escla as p os i u as (englobándolas den o de la ca ego ía de po nai y asociándolas
a los bu deles, abe nas, y a se icios ba a os) de las he e as (que se ían p os i u as lib es,
que pa icipaban en los simposios, que i ían solas y ganaban cuan iosas sumas de
dine o)
318
. Sin emba go, en las úl imas décadas se ha pues o de mani ies o que es e
binomio po ne-he e a, muchas eces ansmi ido po las p opias uen es, no se a aba
an o de un e lejo de la ealidad como de un uso discu si o de la éli e
319
. La mo ilidad
de espacios ya mencionada hacía que las muje es con a adas o “in i adas” a los
simposios pudie an se escla as, que los se icios o e ados en un bu del no ue an
necesa iamen e ba a os, e c.
318
Aunque el amoso lib o de Goddesses, Who es, Wi es and Sla es de Pome oy (1975)
no inició, ni mucho menos, la dico omía po ne-he e a, Kennedy conside a que ue cla e en que
pe sis ie a en la academia (Kennedy, 2015: 76).
Edwa d Cohen no pa icipa o almen e en es as asociaciones, pe o sí que conside a cla e
el es a us lib e pa a iden i ica a la he e a y el es a us escla o pa a la p os i u a de bu del (Cohen,
2006: 101-103).
319
Una sín esis sob e las pos u as de endidas en la his o iog a ía en Glazeb ook, Hen y,
2011.
149
Todas es as cues iones complican de pa ida el análisis de la p os i ución en
A enas. La p ime a medida adop ada pa a supe a las ha sido abo da en un apa ado
inicial la e minología elacionada con el abajo sexual y con los espacios donde es e se
desa ollaba. De es a mane a, en ez de pe de nos en clasi icaciones inú iles según el
ocabula io empleado, se pod á es udia la in encionalidad e implicaciones que lle aban
al hablan e a u iliza un de e minado lenguaje. Al mismo iempo, analiza el espacio de
abajo sexual como una en idad apa e pe mi e la posibilidad de en ende po qué unos
luga es e an p e e ibles a o os, qué conno aciones enían y qué pelig os (muy eales)
conlle aba p os i ui se en un emplazamien o y no en o o.
No obs an e, el p oblema undamen al e a el c i e io a segui pa a di e encia un
ipo de p os i ución de o o. El c i e io que inalmen e se ha adop ado en nues o análisis
se ha inspi ado en las e lexiones de So kin Rabinowi z, quien apun ó que el abajo de la
po ne enía una na u aleza especí ica (es deci , o ecía unos ac os sexuales conc e os po
un p ecio es ipulado), mien as que el de la he e a no e a explíci amen e sexual y el pago
no se ealizaba necesa iamen e en e ec i o (So kin Rabinowi z, 2011:125). Siguiendo
es a línea, se ha di e enciado, po un lado, el caso de las muje es cuya ocupación p incipal
consis ía en o ece o acili a unos se icios sexuales al clien e, siendo o os abajos que
pudie an desempeña secunda ios y/o supedi ados a es e (caso III P os i u as y
p oxene as); po o o lado se encon a ían las muje es cuya ocupación p incipal es a ía
elacionada con di e en es o mas de en e enimien o lúdico ( e ó ico, musical, danza,
e c.) siendo los se icios sexuales la ocupación subo dinada a la an e io (caso IV:
Acompañan es e in é p e es musicales).
Es necesa io añadi que el ma e ial disponible en las uen es y la bibliog a ía an
ex ensa que exis e sob e el ema (ac ualizada p ác icamen e cada año) ácilmen e pod ían
aduci se en una esis doc o al sob e la p os i ución en A enas. No obs an e, en una esis
cen ada en los abajos eje cidos po muje es, y muy especialmen e en el capí ulo en el
que se analizan las p o esiones que adicional y mayo i a iamen e han sido eje cidas po
muje es, la p os i ución no podía al a . La apo ación que se puede o ece en es e
apa ado es más bien modes a y no p e ende se más que una sín esis lo más ac ualizada
posible de las in e p e aciones ac uales y eo ías más ecien es. Han quedado ue a del
p esen e análisis cues iones con o e idas como puede se la de la posible exis encia o
252
A enienses en e los endedo es
Hay a ias indicaciones en las uen es de que ambién había a enienses dedicados
al come cio al po meno : A is ó anes hace un pa de e e encias explíci as e implíci as
567
;
Jeno on e pone de mani ies o que, así como la a esanía, pa e del come cio al po mayo
y al po meno es aba en manos de a enienses (X. Mem. 3.7.6); según Demós enes, los
ex anje os pagaban un impues o especial (D. 57.34) mien as que los a enienses
(homb es y muje es) es aban p o egidos con a los insul os y calumnias de aquellos que
a a an de desp es igia los aludiendo a sus ac i idades me can iles en el ágo a
568
, lo que
pa a Schaps es señal cla a de que la en a al po meno e a conside ado deg adan e pa a
el es a us ciudadano (Schaps, 2004: 123).
No obs an e, ya hemos is o que es a mala conside ación no end ía po qué
aplica se en aquellos campesinos que acudie an al ágo a al ende sus exceden es (el
αὐτοπωλης al que alude Pla ón en el So is a), ya ue a di ec amen e a la clien ela o, más
p obablemen e, a un in e media io, como ya hemos is o (Pl. Rep. 2. 371c). Sabe cuán os
e an en núme o o el po cen aje de campesinos con es a ocupación ex a es imposible de
es ima , como puso de mani ies o Schaps, aunque ambién ecue da que la
empo alización del abajo ag a io (con meses de in enso abajo y o os sin mucho que
hace ) pudo habe pe mi ido que el campesino pudie a dedica se a ende en el ágo a
du an e esos la gos pe íodos de ag icul u al slack (Schaps, 2004: 118-119).
La impo ancia de la en a al po meno pa a Schaps es aba ligada a los
ciudadanos más pob es que, sin ene ie as ni écnica o habilidad pa a la a esanía,
podían gana lo su icien e pa a sob e i i comp ando y endiendo en el ágo a. La
capacidad de acumula dine o les pe mi ía a su ez no solo adqui i los p oduc os que
luego ue an a ende , sino ambién abas ece se de lo necesa io pa a ellos y su g upo
amilia . Además, el come cio in e nacional, que o o a solo se ía a los pode osos,
bene iciaba di ec a e indi ec amen e al conjun o social de los habi an es de A enas
es ando los ciudadanos de pleno de echo ( icos y pob es) en la cúspide de esos
bene iciados (Schaps, 2004: 115-118).
567
Po un lado, educiendo a “ endedo es” a los g andes p opie a ios de negocios y alle es
(como Cleón el demagogo) en Caballe os, con i iendo al hé oe de la ob a a un ciudadano que
ende de mo cillas; mos ando indi ec amen e ciudadanos eje ciendo es a ac i idad o sus muje es.
568
ἀλλὰ καὶ παρὰ τοὺς νόμους, οἳ κελεύουσιν ἔνοχον εἶναι τῇ κακηγορίᾳ τὸν τὴν ἐργαςίαν
τὴν ἐν τῇ ἀγορᾷ τῶν πολιτῶν ἢ τῶν πολιτίδων ὀβειδίζοντά τινι. ([D.] 57.30).

253
4.1.2. Las endedo as del ágo a
Como ya se ha apun ado, el ágo a e a el cen o de sociabilización masculina más
impo an e en A enas donde no solo se comp aba y se endía, sino que ambién enía
luga la discusión polí ica
569
. No es de ex aña en onces que el me cado ue a una de las
localizaciones públicas que se conside aban poco espe ables pa a una muje de bien, y
que de la comp a se enca gase el homb e de la casa o sus escla os
570
. Y, sin emba go, en
el ágo a encon amos a odo ipo de endedo as, muy especialmen e desde la segunda
mi ad del siglo V a.C. (He s , 1922: 96).
¿Po qué mo i o hab ía muje es que se dedicaban a la en a al po meno si, al y
como hemos is o, es e ipo de ocupación gozaba de an mala epu ación en el mundo
g iego? ¿Y en qué medida es e abajo al e aba el ideal de muje g iega? Después de odo,
el ágo a no solo e a un luga público y masculino inconciliable con la aspi ación de
seg egación sexual, sino que, además, el alan e anquilo y pací ico deseable en una
muje no e a muy compa ible con la endedo a
571
que, como sus homólogos masculinos,
endía a abo da al clien e en mi ad de la calle in en ando, casi con ag esi idad,
pe suadi lo pa a que comp a a su me cancía.
An es de comenza con los casos de análisis especí icos de las panade as o
endedo as de pan (caso V) y las endedo as de co onas (caso VI), se dedica á es e
apa ado a explo a las ca ac e ís icas gene ales que se han de ec ado que compa ían (o
podían compa i ) las endedo as en el ágo a.
569
Las e ien es an o polí ica como económica del ágo a es án p esen es en la
e minología que compa e su misma aíz: el e bo ἀγοράομαι es u ilizado po Home o en el
sen ido de “ euni se en asamblea”, “deba i ”, “con e sa ”, y nunca alude al ámbi o come cial lo
que iene sen ido iendo el con ex o en el que Home o esc ibe, como hemos is o al comienzo de
es e capí ulo (LSJ, s. . ἀγοράομαι); sin emba go, ἀγοραῖος puede signi ica an o “que pe enece
al ágo a, que ecuen a el me cado” como e e encia la capacidad de un homb e pa a habla en
público o en los ibunales (LSJ, s. . ἀγοραῖος); dependiendo del con ex o, ἀγοράζω es el e bo
que puede u ili za se pa a indica “quien ecuen a el ágo a” como e e i se a “comp a ” (LSJ, s. .
ἀγοράζω).
570
Aunque en las uen es li e a ias no hay muchas e e encias de escla as a las que se les
enca gue i a comp a al ágo a, enemos una sob e la escla a domés ica de Eu ile o: “la escla a
que solía i al me ca do” (τὴν θεράπαιναν τὴν εἰς τὴν ἀγορὰν (Lys. 1.8).
571
Vid. apa ados 2.1.1 y 2.1.3.
254
Causas de la apa ición de endedo as
En gene al, el p incipal mo i o que impulsaba a las muje es a ende e a la
necesidad de man ene a sus amilias. Es a necesidad podía habe sido gene ada (o
e o zada) po c isis coyun u ales del con ex o his ó ico que les ocaba i i , al ma gen
de su si uación amilia inicial. Un ejemplo de c isis coyun u ales e an las gue as, en las
que se sumaban las penalidades pe sonales ocasionadas po el con lic o bélico
572
a los
e ec os gene ales que su ía la población en su conjun o
573
. Coincidencia o no, la
apa ición de muje es dedicadas a di e en es o icios (y en especial a la en a al po meno )
en las uen es comienza con la e apa inal de la Gue a del Peloponeso y se man u o desde
en onces. Sin emba go, esa necesidad de man ene a sus amilias podía no habe sido
c eada o e o zada po ci cuns ancias coyun u ales sino cons i ui el pun o de pa ida de
muchas de las endedo as: la pob eza.
Se p egun a A is ó eles “[en una democ acia] ¿cómo es posible impedi que
salgan las muje es de los pob es
574
?”. El é mino u ilizado po el ilóso o pa a e e i se a
los pob es es ἄποροι, u ilizado an o pa a señala las pe sonas “di íciles de a a ” como
aquellas “necesi adas” (LSJ, s. . ἄπορος). El o o é mino que las uen es u ilizan pa a
designa al pob e es πενης, “aquel que iene que abaja dia iamen e pa a i i ”, como
ya imos en el Capí ulo 2. Es deci : odo el mundo menos una mino ía que podía i i
holgadamen e sin eje ce un o icio po que i ía de sus en as. Los g iegos nunca
concibie on una clase media con ca ac e ís icas p opias, su di isión de la iqueza e a
bina ia: se e a ico o se e a pob e
575
. Y como ya señaló Vincen Rosi ach, pe enece a
uno de los dos g upos (al de los icos o al de los pob es) no se debía an o a una suma
572
Como podía se la pé dida del cabeza de amilia, bien po que mo ía en el anscu so de
las campañas, bien po que e a hecho p isione o o incluso escla izado. Un ejemplo del
allecimien o del ma ido que ue za a su iuda a ende en el ágo a en A . Th. 446-459.
573
Como pudo se , po ejemplo, la g a e p opagación de la pes e del 429 a.C., a comienzos
de la Gue a del Peloponeso, una epidemia cuyos e ec os de as ado es ue on po enciados po el
hacinamien o humano en A enas, consecuencia de la es a egia de Pe icles de euni a los
a enienses as los mu os de la ciudad.
574
πῶς γὰρ οἷόν τε κωλύειν ἐξιέναι τὰς τῶν ἀπόρων (A is . 4.15.13= 1300a).
H. Rackham ha plan eado que pueda e e i se a “impedi que las muje es de los pob es
ayan a las p ocesiones”, pe o en gene al los aduc o es han omado el sen ido de la
imposibilidad de limi a la capacidad de mo imien o de las muje es de los pob es (un ejemplo es
Bake , 1954: 197). Es a capacidad de mo imien o pod ía es a elacionada con la necesidad de
que es as ealicen labo es p opias de “escla os”, si ponemos es e pasaje en elación con A is .
Pol. 6.8. 23 = 1323a.
575
Y es a iqueza ni siquie a es a ía elacionada con ecu sos mone a ios (que se
conside aba una iqueza “no isible”) sino con la enencia de ie as ( iqueza “ isible”) A . Ec.
601-602.
255
conc e a de iqueza sino que se a aba de una cues ión de doble pe cepción: de cómo se
au ope cibía el indi iduo y de cómo lo pe cibían los demás, la sociedad en su conjun o
(Rosi ach, 1991: 196-197). Así pues, lo que las uen es denominan “pob es” podía
aba ca desde amilias al bo de de la subsis encia como amilias con ecu sos su icien es
como pa a ene una si uación no excesi amen e holgada pe o sí más es able.
La ca encia de escla os pudo habe sido un indicado signi ica i o de es a
pe cepción de lo que e a “pob eza”. Y, como ya imos en el Capí ulo 2, casi dos e cios
de la población ciudadana a eniense podían engloba se den o de la ca ego ía de
“pob eza” al no dispone de ningún escla o. Cuando A is ó eles dice: “(…) pues los
pob es, po su al a de escla os, se en obligados a se i se de las muje es y de los niños
como se ido es” (A is . Pol. 6. 8. 23 = 1323a), es á poniendo de mani ies o que la p opia
amilia del ciudadano (y no ciudadano) podía se i de mano de ob a. El caso más
pa adigmá ico se ía el exp esado po Jeno on e en Memo abilia. En la ines able A enas
del 403 a.C., A is a co le cuen a a Sóc a es que “se han concen ado en mi casa an as
he manas, sob inas y p imas abandonadas que somos ca o ce sin con a con la
se idumb e” (X. Mem. 2.7.2). A odas luces, la se idumb e no debía de se su icien e
pa a cub i las necesidades de esas ca o ce muje es ex a. Cuando Sóc a es sugie e que
A is a co ponga a abaja a es as muje es, él se mues a e icen e y alude al hecho de son
muje es educadas como pe sonas lib es (X. Mem. 7. 3-4), pe o inalmen e el ilóso o lo
con ence al señala que, del mismo modo que A is a co es á descon en o con ene que
enca ga se de ellas, sus amilia es pueden sen i lo mismo al da se cuen a de que es án
agobiándolo: “En cambio, si les mandas algún abajo, ú las es ima ás al e que son
ú iles pa a i y ellas ambién e que án al da se cuen a de que es ás con en o con ellas,
(…)” (X. Mem. 2. 7. 9).
Como muchos in es igado es ya han apun ado, el hecho de que las muje es pob es
a eces es u ie an o zadas a abaja ue a de casa no con adecía el alo que se daba al
ideal de seg egación. De hecho, la capacidad de man ene a las muje es en casa pod ía
acaba siendo una mues a más de es a us an e la comunidad,
576
un ideal de o igen
a is oc á ico que, ampoco podemos ol ida , podía se compa ido (aunque no cumplido)
po las amilias de clase baja. Un ideal que ambién hab ía calado en las p opias muje es,
siendo ellas mismas las p ime as deseosas de pode dedica se solo a las labo es del hoga
576
Una idea ya ha sido señalada po Schaps (1981: 62), B ock (1994: 346), Blundell (1995:
138) y Kosmopoulou (2001: 283, 303) en o os.
256
(Schaps, 1981: 63) en ez de es a en el ágo a, espacio social y polí ico masculino po
excelencia, eje ciendo un negocio an denos ado socialmen e como e a ende , siendo
ambién la cons a ación de que sus amilias (como an as o as) no podían pe mi i se
man ene las en casa.
Po qué ende
Sabiendo la mala conside ación que su ía la igu a del come cian e den o del
imagina io g iego, ¿po qué había muje es, y más conc e amen e ciudadanas, que
escogían la en a como o icio? La azón se as ea ácilmen e haciendo un ápido epaso
de los o os empleos a los que las muje es enían acceso: ya hemos is o en el caso I que
pa a se comad ona p o esional y cu ande a se necesi aba expe iencia y conocimien os
médicos, ue an o no udimen a ios. En el caso II, las amas de leche p ecisaban que las
abajado as u ie an capacidad de da de amaman a y no ue an muy mayo es, mien as
que en el caso de las ayas cuida y c ia a los niños e a un abajo que las ligaba a sus
empleado es du an e años. Como e emos en el capí ulo 5, las a esanas debían habe
adqui ido un ap endizaje écnico p e io (de su pad e, de su ma ido o de ambos) que les
pe mi ie a lle a a cabo la ac i idad necesa ia en el negocio amilia / alle . Simila men e,
imos en el caso IV que las he e as, las in é p e es musicales y las baila inas necesi aban
una ins ucción educa i a muy especializada (ya ue a e ó ica o musical), una educación
de di ícil acceso pa a g an pa e de las muje es g iegas en gene al y casi o almen e
inaccesible pa a odas las a enienses en pa icula . Y, en lo e e en e a la p os i ución y al
p oxene ismo (caso III), aunque se pudo comp oba que ue a de los bu deles exis ió una
p os i ución de muje es lib es, es a no pa ece habe sido una al e na i a p e e ible al
come cio. Po muy mal is a que es u ie a la en a al po meno y pese a que las
endedo as pudie an se obje o de sob een endidos sexuales (D’E cole 2013, 61), no es
descabellado conside a que en la mayo pa e de las muje es lib es op a an po e i a la
p os i ución en la medida de lo posible
577
.
577
Po o a pa e, ampoco se puede desca a comple amen e la posibilidad de que, según
las ci cuns ancias, las muje es lib es (a enienses y me ecas) op a an an es po la p os i ución que
po la en a al po meno si necesi aban gana dine o ápidamen e (siendo es a la p incipal en aja
de la p os i ución). Tampoco se puede desca a que, an e los sob een endidos sexuales a los que
podían es a expues as las endedo as, alguna de ellas pudie a ecu i espo ádicamen e a o ece
es e ipo de se icio sexual si la necesidad de subsis encia e a aguda po que las en as iban mal.
257
Así pues, el abanico de abajos no e a muy amplio y las ci cuns ancias podían
lle a ácilmen e a muchas muje es al pequeño come cio, ya que consis ía en algo an
básico como aslada al ex e io los p oduc os esul an es de sus labo es domés icas.
El su ijo –πωλις y ipos de endedo as
Tan o en las uen es li e a ias como epig á icas, la mane a más común de designa
a una endedo a e a añadiendo el su ijo –πωλις (o la a ian e –πωλητρια) al nomb e del
p oduc o que endían. Es a designación de i a de la o mación en masculino, –πωλης,
que pa ece cons uido a pa i del e bo πωλέω “ ende ” (D’E cole, 2013: 61). El
hincapié que se hacía en el p oduc o que se endía concue da muy bien con la di isión
de espacio que hemos is o en el ágo a, donde los di e en es me cados o secciones
ag upaban el mismo p oduc o de en a. A eces el g ado de especialización de los
p oduc os que los endedo es y endedo as o ecían oza el absu do, po lo que cuando
se a a de comedias exige p ecaución, ya que algunos de esos supues os endedo es y
endedo as que se mencionan en las ob as cómicas pudie on se una pa odia de ese ni el
de especi icidad
578
.
Pie e He s di ide los p oduc os endidos po muje es
579
en es ipos: alimen os,
ejidos, y bienes de lujo y o namen o
580
(He es , 1922: 40-47).
La en a de p oduc os alimen a ios son los que más apa ecen asociados a muje es,
si bien no se debe ol ida que odos los ipos de endedo as que se an a consigna a
578
A eces la pa odia es ob ia, como el caso del “ endedo de dec e os”
(ψηφισματοπώλης) en A . A . 1037, o las σπερμαγοραιολεκιθολαχανοπώλιδες y
σκοροδοπανδοκευτριαρτοπώλιδες de Lisís a a, que no dejan de se dos eno mes sin agmas que
condensan a ios abajos de en a y se icios en solo dos alusiones (A . Lys. 457-458); o as
eces, la pa odia puede pasa desape cibida y las sospechas se ac ecien an cuando la única
e e encia a ese ipo de endedo p ocede de un solo au o , al y como sucede con el “ endedo
de ce dos” (χοιροπώλ ας), que únicamen e apa ece en A . Ach. 818.
579
Tan o He s (1922) como D’E cole ( 2013) y Ha is (2002; 2016) consignan lis ados
muy comple os del amplio y a iado epe o io de endedo as que se han encon ado an o en las
uen es li e a ias como epig á icas. Pa a es e apa ado en el que se a an a las endedo as al po
meno en su conjun o, se ha hecho una selección de aquellos abajos de cada ca ego ía de He s
que más abundan emen e apa ecen en las uen es.
580
Realmen e las ca ego ías de He s son cua o, siendo la cua a la que el holandés
denominó “ endedo as de odo ipo de a ículos”, que no deja de se un “cajón de sas e” pa a
odas aquellas endedo as que no e minan de co esponde se con las es p ime as ca ego ías.
Así pues, a e ec os p ác icos, su di isión es p incipalmen e ipa i a. D’E cole espe ó casi en su
o alidad es a clasi icación y solo aplicó le es cambios, llamando “elemen os de es ua io” a la
de ejidos de He s y educiendo a “cosmé icos” los “bienes de lujo y o namen o”. (D’E cole,
2013: 63-64).

258
con inuación ienen su e sión en masculino con la e minación –πωλης, es deci : que
aunque el ipo de en a de alimen os puede co esponde se con sus labo es emeninas, el
abajo de ende lo e a o iginalmen e masculino. Muchos de es os alimen os pod ían
p ocede de hue os o ja dines pe sonales (κῆπος
581
). Es e pod ía se el caso de la
λαχανόπωλις, ambién llamada λαχανοπωλήτρια, la que, a juzga po el ipo de p oduc os
que se cul i aban en los κήποι
582
podía aduci se como endedo a de “hie bas pa a
condimen a ” y “ e du as”
583
, la ἰσχαδόπωλις o endedo a de higos (A . Lys. 564), la
γελγόπωλις / σκοροδόπωλις o endedo a de ajos (C a ino, F . 51 Kassel-Aus in, A . Lys.
458), o la endedo a de sésamo (σησαμόπωλις
584
). O os alimen os que las muje es
endían e an sal (ἁλοπῶλις)
585
, y miel (μελιτόπωλις)
586
. Aunque ambién había quien
endía p oduc os alimen icios ya p epa ados, como la endedo a de gachas
(λεκιθόπωλις
587
) y la endedo a de pan (caso V).
581
Los pája os dicen alimen a se de sésamo, mi o, amapola y hie babuena de los hue os
(A . A . 159-160); uno de los agmen os de S a is menciona κήποι en los cuales hay albahaca,
lechugas y apio (S a is, F . 71 Kassel-Aus in); Teo as o en Ca ac e es habla de higos del
ja dín del Homb e Rácano (Thph . Cha . 10.12-15) y del ja dín/hue o lleno de suculen os
ege ales del Homb e Desag adable (Thph . Cha . 20. 14-17). Iseo c i ica a uno de los acusados
que comp ase y des uyese la casa pa e na pa a con e i la “en el ja dín colindan e a su casa de
la ciudad” (Is. 5.11). Sob e los hue os y ja dines u banos, e Eh enbe g, 1962:76-77; 85-86.
582
Hay una asociación explíci a en e el λάχανον y el κῆπος en Demós enes ὅστε μηδὲ
λάχανον γενέσθαι ἐν τῷ κήπῳ (D. 50.61).
583
A is ó anes suele e e i se a la mad e de Eu ípides como “ endedo a de
hie bas/ e du as”, di ec a (A . Th. 387) o indi ec amen e (A . Ach. 475-478; A . Ra. 840-843).
Desconocemos si la mad e de Eu ípides pudo habe se dedicado a la en a al po meno de hie bas
y e du as: si así ue, aunque ue a de mane a empo al, quizás po eso A is ó anes se e i ie a
ella siemp e como una lachanopolis, pa a que esa humillación no caye a en el ol ido. O, po o a
pa e, es más p obable que la mad e de Eu ípides nunca se dedica a a es e ipo de en a y la
asociación inie a po o o mo i o. Lo que sí impo a es que el comedióg a o eligie a a las
lachanopolides pa a asocia a la mad e de su i al con una, ya que enemos e e encias de es e
ipo de endedo a al ma gen de los insul os di igidos a Eu ípides, demos ando que e a un ipo de
endedo a no in en ado po el poe a sino p esen e en la ealidad co idiana: ejemplo de ello es que
A is ó anes u iliza a una λαχανόπωλις sin ninguna alusión a Eu ípides en A . V. 497, e incluye a
las λαχανοπώλιδες en el eno me sin agma en Lisís a a que pa ece e e i se a endedo as
ciudadanas ípicas en la ciudad (A . Lys. 457).
584
IG II2 1554=SEG 28:36, una insc ipción de escla os manumi idos, s. IV a.C., endedo a
de sésamo llamada Onésima (ca a a, col. II, lín. 40); IG II2 1558 = IG II2 772b = SEG 28: 36, una
insc ipción de escla os manumi idos, s. IV a.C., endedo a de sésamo llamada A a (en la ca a b,
col. II, líneas 66-67); IG II2 1561, insc ipción de escla os manumi idos del siglo IV a.C., So e is
(lín. 26-27), endedo a de sésamo, jun o a un al Midas (lín. 22-23), ambién endedo de sésamo
y de la misma casa (Le kowi z; Fan , 1982: 29).
585
IG II2 12073, una es ela de má mol da ada a mediados del siglo IV a.C., donde solo
igu a el nomb e de Méli a y su p o esión, “ endedo a de sal”.
586
IG II2 1570, una insc ipción de escla os manumi idos, s. IV a.C., Filumene, endedo a
de miel (col. II, línea 73). Es e mismo abajo lo consigna Pollux (7. 198). También en Pollux
7.198 el endedo de miel (μελιτοπώλης), ambién ci ado en A . Eq. 853.
587
En A . Pl. 427, y pa e del sin agma nominal de Lisís a a, . 457.
259
En la segunda ca ego ía de He s , se encuen a la en a de ejidos. Reco demos
que g an pa e de la p oducción posiblemen e se lle a a a cabo en los alle es-bu deles
como ya imos en el caso III. No obs an e, algunas muje es pudie on habe se dedicado a
ende los ma e iales ya p epa ados pa a la elabo ación de ejidos, como es el caso
p esen ado po A is ó anes de una muje haciendo un o illo de lino pa a ende lo al
ágo a
588
(A . Ra. 1340-1351). También pa ece que pudo habe una en a de opa de
segunda mano, que se ía la ἱματιόπωλις o endedo a de hima iones, p esen e en uno de
los í ulos de comedia de Apolodo o de Ca is o (apud. A h. 3.76a) y en la epig a ía
589
.
En la e ce a ca ego ía de He s ela i a a los p oduc os que conside a “de lujo y
o namen o”, des acan las μυροπώλιδες, endedo as de pe umes
590
, que ienen bas an e
p esencia en las uen es li e a ias, quizás po el ópico de que e a un abajo muy emenino
o “ eminizan e”. Has a al pun o se conside aba la pe ume ía asun o de muje es que
Fe éc a es asegu a que los homb es enían p ohibido eje ce como pe umis as: “Un
homb e bajo una somb illa endiendo pe umes y cha lando con los jó enes que ue an
a comp a le como si ue a una muje se ía idículo, del mismo modo que nunca ha is o
nadie una muje ca nice a o que enda pescado como si ue a un homb e” (Fe éc a es,
F . 70 Kassel-Aus in). No obs an e, no sabemos has a qué pun o es a p ohibición e a eal
o si simplemen e hacía pa en e que los homb es dedicados a es e negocio p oducían cie a
incomodidad en su en o no, ya que se dedicaban a una a ea más p opia de muje es que
de homb es. Pa a B ock, la ase e ación de Fe éc a es es alsa a endiendo a la línea 37 de
la insc ipción IG II2 1558, donde igu an homb es dedicados al negocio de la pe ume ía
(B ock, 1994: 340). Pa a Da id Schaps es a insc ipción demues a que, más que jamás
hubie a exis ido es a p ohibición, a la al u a del siglo IV a. C. ya no había ninguna ley
igen e que p ohibie a a los homb es ende pe umes (Schaps, 1981: 61). También
enemos cons ancia en una insc ipción de mediados del siglo IV a.C. de una escla a
manumi ida que e a λιβανωτόπωλις, endedo a de incienso (IG II2 1576, lín. 17 = IG II
588
B ock (1994: 338) conside a que en la insc ipción IG II2 1672, líneas 70 y 71, la Tha ale
que o ece piloi ( elas) es una endedo a de opa o de p oduc os pa a hace opa: πῖλοι τοῖς
δημοσίοις παρὰ Θεττάλης.
589
IG II2 11254, es ela de má mol de mediados del siglo IV a.C. dedicado a una al
Ele an is, endedo a de hima iones.
590
En A . Ec. 840-841. La insc ipción ecogida en el SEG 25:180, echada en o no al 330
a.C., donde igu a Hab osine, una endedo a de pe umes (col. I, lín 34), manumi ida po el
me eco Hipóc a es de lo que pa ece se una lis a de los empleados escla os de una ienda de
pe umes (Le kowi z; Fan , 1982: 29). La es ela une a ia de mediados del siglo IV a.C., IG II2
11688, es á dedicada a T acia, una p epa ado a de pe umes/pe umis a (μύρεψος).
260
776). También den o de es a clasi icación se encon a ían las στεφανόπωλιδες, las
endedo as de co onas, si bien la educción de las co onas como me os obje os de lujo y
o namen o po pa e de He s no se ía adecuado, al y como se jus i ica á en el apa ado
4.1.4.
Al ma gen de la ca ego ización de He s , un aspec o que pa ecen compa i buena
pa e de las endedo as es que ellas mismas habían ab icado o p epa ado los a ículos
que endían
591
, en ando en la ca ego ía pla ónica del αὐτοπῶλης (Pl. Soph. 223c-d),
aquel que ende los p od uc os que él mismo había p oducido (D’E cole, 2013: 65). En
cambio, los casos que pa ecen menos ecuen es son aquellos en los que ellas comp aban
la me cancía que luego e endían
592
. El ende lo que una misma p oducía pa ece
especialmen e p obable en los casos en los que las muje es pa ecen habe ido po su
cuen a y no o maban pa e de un g an negocio mayo o alle , ya que en es os casos es
di ícil asegu a con ce eza si la p epa ación o ab icación del p oduc o co ía a ca go de
la muje o solo su en a (como se ía el caso de las endedo as de pe ume)
593
.
Iden idad
Edad y es ado ci il
Sal o con adas ocasiones, es casi imposible conoce la edad de las endedo as
594
,
aunque sea de mane a o ien a i a. Tal y como imos en el capí ulo 2, la ida de la muje
g iega se educía a dos e apas: an es de se mad e legí ima (niñez y pube ad an es de
casa se) y después de se mad e legí ima (donde se incluían ambién las iudas en edad
é il que se ol ían a casa ), a lo que pod íamos o no suma una e ce a e apa, la pos -
ep oduc i a, que englobaba a aquellas muje es pos menopáusicas. En es a e ce a e apa
la muje e a conside ada una “anciana” a los ojos de la comunidad, y al pe de su
capacidad ep oduc i a, desapa ecía el iesgo de que se queda a emba azada de un
homb e que no ue a su ma ido y po an o podía mo e se ue a del hoga con o al
591
En el caso de las endedo as de hie bas y e du as, hay bas an es indicios de que endían
lo que ellas mismas cul i aban en sus hue os/ja dines; las muje es que enden hilos y o illos son
p esen adas p e iamen e p epa ando la lana pa a ese menes e , como ya hemos is o.
592
Se ía el caso, sob e odo, de las muje es que endían opa de segunda mano, y el de las
endedo as de ino/ abe ne as.
593
Vid. no a al pie 590.
594
Esas con adas ocasiones se ían aquellas en las que se menciona explíci amen e como el
caso de la ienda de la ieja en A . Lys. 561-564.
261
libe ad
595
. En es e con ex o en endemos la ase e ación de Hipe ides sob e aquella muje
“que sale de su casa debe halla se en al edad que los que la encuen en p egun en no de
quién es muje , sino de quién es mad e”
596
, indicando que la edad de las muje es debe ía
se un condicionan e c ucial pa a que se les pe mi ie a es a en la calle.
Más que la edad, e a el es ado ci il de las endedo as, que ue an casadas o iudas,
lo que debía se de e minan e. Las niñas que oda ía no se habían casado cons i uían una
in e sión pa a la amilia, y podía da se el caso de que una jo en sin casa endiendo en
el ágo a pudie a se ápidamen e asociada con una p os i u a dado que no podía se
iden i icada “como muje de nadie”, poniendo en pelig o an o su epu ación como su
u u o casamien o. Sin emba go, ¿has a qué pun o es o podía se un impedimen o pa a
aquellas amilias de escasos ecu sos? Blundell plan ea la posibilidad de que en e las
jó enes de clases más bajas la igilancia pudo habe sido mucho menos es ic a (Blundell,
1994: 132), pe o po desg acia la capacidad y las opo unidades de es as jó enes pa a
e adi la seg egación son di íciles de e i ica en las uen es.
Es a us
La g an di icul ad de de e mina el es a us de las endedo as en las uen es
disponibles se suma a la imposibilidad de de e mina la p opo ción espec o a los
a ones
597
y cuán as se ían ciudadanas, me ecas y/o escla as. Así pues, las
ap oximaciones que podamos hace no dejan de se en muchas ocasiones pu amen e
especula i as, más cuando las uen es disponibles ienen di e en e g ado de e osimili ud.
G acias a la epig a ía, podemos a i ma con cie a segu idad que en e las
endedo as hab ía g an núme o de me ecas, dado que muchas de ellas igu an en
insc ipciones de escla as manumi idas
598
(adqui iendo, po an o, su nue o es a us
me eco
599
), lo que nos lle a ía a p egun a nos si ya se dedicaban a la en a al po meno
cuando e an escla as
600
o si eligie on la en a al po meno cuando ob u ie on la libe ad
595
Va ios in es igado es apun an en es a di ección, especialmen e Reede , 1995: 21.
596
δεῖ τὴν ἐκ τῆς οἰκίας ἐκπορευομένην ἐν τοιαύτῃ καταστάσει εἶναι τῆς ἡλικίας, ὥστε
τοὺς ἀπαντῶντας πυνθάνεσθαι, μὴ τίνος ἐστὶ γυνή, ἀλλὰ τίνος μήτηρ (Hyp. F . 205 Jensen).
597
Si las endedo as ep esen aban un sec o muy es imonial pe o llama i o en el ágo a, o
si su p esencia co espondía a un po cen aje más o menos conside able (algo que, además, es a ía
suje o a a iaciones dependiendo del con ex o sociopolí ico de cada momen o).
598
Como po ejemplo: IG II2 1554=SEG 28:36; IG II2 1558 = IG II2 772b = SEG 28: 36;
IG II2 1570; SEG 25:180.
599
Vid. apa ado 2.3.3
600
Es e pa ece el caso de Hab osine (SEG 25:180), una endedo a de pe umes manumi ida
jun o a o os escla os de una ienda de pe umes di igida po un me eco. En es e caso, po ejemplo,
268
ges ión po que las muje es no sólo p epa aban cada día la comida pa a alimen a a los
miemb os del hoga , sino que su a ea ambién incluía la conse ación de los alimen os,
lo que Jeno on e conside aba la apo ación undamen al de la muje en la ag icul u a, ya
que la conse ación de exceden es median e écnicas como el adobo, la salazón, la
ab icación de o as secas, e c., pe mi ía la acumulación de alimen o pa a un consumo
pos e io
610
(X.Oec. 7. 20-22).
Den o del imagina io g iego an iguo, las dos ep esen aciones de muje más
habi uales y abundan es son la de la ejedo a y la de la pani icado a (Can a ella, 1991:
33). Ambas a eas pa ecen condensa con más ue za lo que e a conside ado la
“na u aleza emenina”. No es de ex aña que es as dos ac i idades u ie an como
ep esen an es a dos de las diosas más espe adas del pan eón olímpico, A enea en el
ejido, Déme e en el a amien o de ce eales
611
.
Po o o lado, la ab icación de pan como ema li e a io ya in e esaba a los p opios
au o es an iguos, an o g iegos como omanos. Es e in e és no solo queda e lejado en las
uen es li e a ias, sino que ambién disponemos de nume osas es a uillas beocias, las
amosas anag as, muchas de las cuales ep esen an muje es en alguna de las ases de
elabo ación de pan. El ba o y la a cilla son ma e iales a esanos ba a os y áciles de
consegui , y una ez cocidos se p ese an bien con el paso del iempo, po lo que se han
conse ado g an núme o de igu as (Spa kes 1998, 228). Es a conse ación es impo an e
po que gene almen e las igu i as o ma e iales o i os que han llegado a noso os son de
me ales du ade os, lo que hace supone que la pe sona que los ha adqui ido enía cie o
ni el económico, mien as que las anag as nos mues an un aspec o de la ida co idiana
de la clase baja
612
.
Siguiendo la clasi icación de Mª Dolo es Mi ón, las ases p incipales pa a la
elabo ación de pan son cua o: la molienda, la colación, el amasado y el ho neado (Mi ón
Pé ez 2007, 274).
610
P obablemen e casi odas es as a eas ambién las desempeña ían las muje es en el
ámbi o u bano, con la di e encia de que los alimen os que suminis aba el ma ido los ob end ía
del me cado, no de sus p opias ie as o del ueque de p oduc os con los ecinos campesinos.
611
Los dioses de la ie a de los ag icul o es (como Déme e ) son más espe ables que los
dioses de los a esanos (He es o) (Vanhaegendo en, 2007: 12).
612
+++ Uno de los p ime os ca álogos emá icos de las anag as ue el ealizado po F anz
Win e s (1903) del cual des aco las igu illas: TK 33, 9; TK 34, 2-5; TK 34, 9; TK 35, 10-12.

269
Fase 1: molienda
En el Medi e áneo an iguo, la écnica de p epa ación de ce eales comenzaba con
la educción del ce eal a ha ina. Es o se lle aba a cabo o bien moliendo el g ano con un
molino de mano (μύλη, μυλών
613
), o bien u ilizando un mo e o, ὅλμος (que es,
p ecisamen e, el ins umen o que oban a la panade a en A ispas, 237-239). Cie os ipos
de ce eal muy du os como el a o, la cebada o el igo, e an muy di íciles de mole sin el
paso p e io del mace ado, es deci , el sepa a el g ano de la capa ex e na que lo en ol ía
(glumilla) (Peinado Espinosa 2011: 285).
En las amilias campesinas, el g ano p ocedía de los cul i os de sus ie as, y e a
esponsabilidad de las muje es asegu a se de que el g ano se man u ie a seco y no se
pud ie a
614
(X. Oec. 7, 36). Podemos supone que las amilias “u banas” sin ie as
podemos supone que el g ano lo comp aban a a és de in e media ios que p e iamen e
lo habían adqui ido, bien de un p oduc o de la zona, bien de un come cian e (o
especulado ) que lo había ob enido de la u a ma í ima.
Mole el g ano e a cos oso ísicamen e y ocupaba bas an e iempo, po lo que no
puede so p ende el comen a io de que las muje es solían can a mien as molían pa a
en e ene se (A . Nu. 1357-1358); can a debía de se algo que hacían con ecuencia en
a eas la gas, como po ejemplo, al eje . Cla o que, si eje e a un abajo labo ioso pe o
g a i ican e, mole cons i uía odo un suplicio. La molienda e a an du a ísicamen e que
en las amilias acomodadas se solía delega es a aena en los escla os, a eces como
cas igo po mal compo amien o
615
. No obs an e, o iginalmen e la a ea es aba inculada
a las muje es, lo que explica que en el ámbi o eligioso se denominase ale ides o
“moline as” a las jó enes que p epa aban las o as especiales a la diosa Déme e
616
.
613
El LSJ aduce μυλών como mill-house, mien as que μύλη lo asocia al molino de mano,
señalando que en Home o es á ín imamen e ligado a la acción de las muje es (Hom. Od. 7. 104;
20.106) (apud. LSJ, s. . μύλη; μυλών).
614
Po es e mo i o, los cua os más secos de la casa e an des inados al almacenaje de igo
(X. Oec. 9, 3-4).
615
Se menciona explíci amen e el cas igo de la molienda en El escudo de Menand o,
cuando el pe sonaje del Cama e o (τραπεζοποιος), que es un escla o acio, se bu la de Daos po
se igio: “No alen nada [los igios]. E es un ma ica. Sólo noso os, los acios, somos homb es;
los ge as, po Apolo, ¡qué machos! Po eso, p ecisamen e, los molinos es án llenos de íos como
noso os (τοιγαροῦν γέμουσιν οἱ μυλῶνες ἡμῶν)” (Men. Aspis, 241-245).
616
Vinculo es o con o as labo es eligiosas como la p epa ación del elo de A enea en las
Pana eneas, o la cos umb e de i a la uen e de los Nue e Caños a po agua pa a lle a a cabo los
i os ma imoniales de la no ia. I a po agua a la uen e es o a labo que hab ía sido delegada a
los escla os (y escla as) en las amilias acomodadas, no siendo así, p esumiblemen e, en los
hoga es pob es.
270
Fase 2: colación
La ha ina esul an e de la molienda es aba suje a a las limi aciones impues as po
el ins umen al u ilizado. E a ine i able que jun o al pol o ino apa ecie an ozos más
g uesos de ce eal que no había podido se o almen e educido. Po es e mo i o, se
necesi aba cola la ha ina con un cedazo o ha ne o
617
a in de ob ene la inu a mínima
pa a pode amasa (Mi ón Pé ez, 2007: 274). Tenemos cons ancia en las uen es an o de
moline os
618
como de come cian es de ha ina
619
, po lo que se deduce que algunas
amilias adqui i ían di ec amen e la ha ina ya pasada po mo e o y colada. Es posible
que las amilias que i ían en la ciudad y que e an de es a us más modes o (sin escla os,
a eces sin el p opio mo e o con el que mole ) se ían las p incipales consumido as de
esa ha ina p epa ada. De hecho, pa a Peinado, con la mayo p esencia de los molinos y
de las “panade ías” en las ciudades, los mo e os i ían poco a poco pe di endo esa unción
o igina ia de p epa ación de ce eal mien as man end ían o os usos (Peinado Espinosa,
2011: 285).
Fase 3: amasado
Pa a el amasado, las muje es se alían de la consabida a esa, μάκτρα, que podía
es a hecha de made a o ce ámica. Du an e el amasado gene almen e se le añadía le adu a
(ζύμη), que ya se u ilizaba en el mundo g ecola ino, y se ociaba con un poco de agua y
sal (Thu s on Peck, 1967: 1268). Si bien amasa no e a una ac i idad an du a ni
desag adecida como lo e a la molienda de g ano, amasa suponía una in e sión de iempo
y es ue zo conside able, has a el pun o que Jeno on e llegó a conside a lo un buen
eje cicio ísico pa a que las muje es se man u ie an sanas en casa (X. Oec. 10, 11.).
Aunque como ap eciación e a bienin encionada, Gillian Cla k desmin ió su undamen o
al señala que se u ilizan muy pocos g upos de músculos como pa a que engan algún
e ec o en la o ma ísica de las muje es (Cla k, 1989: 11). Resul a complicado iden i ica
co ec amen e la ep esen ación del amasado en las es a uillas anag as ya que se
617
Rep esen ación del colado de la ha ina en Win e s (TK 34, 2-3).
618
Es el caso de la de ixio DTA 68 donde se maldice a Fileas el moline o (Φιλέαν τὸμ
μυλωθρὸν).
619
Se mencionan a los ἀλφιτοπώλαις en Nico on e, F . 10 Kassel-Aus in; con un sen ido
lige amen e di e en e es ἀλφιταμοιβός, el “negocian e de ha ina” (A . A . 491); sob e el pó ico
donde se ende la ha ina (ἐς τὴν στοιὰν χωρεῖν τὴν ἀλφιτόπωλιν) en A . Ec. 686.
271
con unden ácilmen e con las de la molienda. La clasi icación en un g upo o en o o
depende de la in e p e ación de la escena que haga cada in es igado
620
.
Fase 4: ho neado
El úl imo es adio de la elabo ación de pan e a el ho neado del mismo. La masa
p epa ada se encajaba den o de un molde (πλάθανον, ἀρτόπτης) o di ec amen e se
adhe ía a las pa edes del ho no (ἰπνός), que podía es a hecho de ba o o me al (Cla k
1989, 14). Sabemos qué o ma y amaño enían los ho nos g acias a las igu as anag as
621
,
lo que pe mi ió a B ian Spa kes iden i ica lo que pa ece se la única ep esen ación que
nos ha llegado en pin u a ce ámica de una muje haciendo pan en un ho no
622
. En el ya
mencionado Yambo 7 de Semónides, el acaso como buena esposa de la muje -yegua
( . 57-70), iene dado po su pe eza y anidad: es aga po que no muele el g ano ni
c iba la ha ina (κοὔτ’ ἂν μύλης ψαύσειεν οὔτε κόσκινον ἄρειεν) ( . 59-60) y po
man ene se limpia y guapa e i a sen a se jun o al ho no y con ola la cocción de pan,
como es su debe , a in de e i a el hollín (οὔτε πρὸς ἰπνὸν ασβόλην ἀλευμένη)
623
( . 61).
Cla o que no odas las amilias dispond ían de ho no en el hoga . Es o supond ía que el
pan no enía po qué se ho neado en casa sino que hab ía ho nos públicos
624
(de los que
enemos cons ancia en el mundo omano) o bien que el pan di ec amen e se adqui ía ya
hecho, lo que jus i ica ía la exis encia de la en a de pan. En ese sen ido, la necesidad de
comp a el pan no se incula ía an o a la ca encia de escla os, como conside a He s
(1922: 29), sino que se ía la ca encia de medios ma e iales (la al a de mo e o y/o de
ho no) la que de e mina ía la capacidad de hace pan en casa o la necesidad de comp a lo.
Vende pan en el me cado
No disponemos de mucha in o mación c eíble sob e los p ecios de los panes. En
A ispas de A is ó anes ( ep esen ada al ededo del 422 a.C.), la endedo a de pan se
620
La in e p e ación mayo i a ia iende a e es as igu as como ep esen aciones de la
molienda. Sin emba go, las igu illas an es ci adas ( id. no a 612) ambién pueden e se como
escenas de amasado (TK 33, 9; TK 34, 2-5; TK 34, 9; TK 35, 10-12.)
621
TK, 35, 10-12; 1966, 0328.22 B i ish Museum (ci ca 500 a.C.)
622
Pieza á ica de igu as ojas, Pa ís, Lou e, G 476 (Spa kes 1981, 172-178). Según la
in e p e ación de Spa kes, la pin u a ep esen a a la seño a de la casa, asis ida po dos escla os,
que es á ho neando las a as que an a se consumidas en el simposio de la escena an e io del
aso (Spa kes, 1981: 176).
623
Es o ambién nos hace eco da la escasa en ilación que enían las casas g iegas. Pa a
más in o mación sob e es e Yambo de Semónides, id. apa ado 2.1.2.
624
Cla k, 1989: 14; Mi ón Pé ez, 2007: 274-275.
272
queja de que le han i ado al suelo panes de cua o y de diez óbolos
625
(A . V. 1388-1391).
Si en endemos que el p ecio de cada pieza de pan a iaba en e cua o a diez óbolos,
es amos sin duda an e el ecu so ípico de la comedia de exage a los p ecios
626
. Bas a
con con as a es os p ecios con los es óbolos que ganaba al día un juez helias a en la
época en la que se ep esen aba la ob a
627
, o con los es óbolos que casi ein a años
después iban a ecibi los p ime os seis mil ciudadanos que asis ie an a la Asamblea
628
, o
los es óbolos al día que solían cob a los abajado es no especializados, ma ine os y
soldados
629
, en e a la holgada emune ación de una d acma (seis óbolos) que ecibían
los abajado es especializados (Loomis, 1998: 32 y ss.). Vis o así, es di ícil imagina se
panes po alo de más de un día (y de has a es días) de abajo.
Sin emba go, si en endemos que el p ecio al que el pe sonaje de la endedo a se
e ie e no es el de cada pan sino al conjun o de panes de su ces a, en onces la exage ación
no es an e iden e aunque siga es ando p esen e, ya que ¿cuán os panes podían cabe en
ese ces o pa a que jun os casi iplicasen el sala io no mal de un homb e? ¿Y a cuán o lo
endía?
Los panes debían de ene un p ecio asequible, lo que ambién explica la
in oducción de las muje es en es e o icio. Sob e la ley del medimno, ya mencionada en
el apa ado 4.1.2., Da id Schaps calcula que el alo del medimno de igo luc uaba de
es a seis d acmas (es deci , de dieciocho a ein a y seis óbolos), llegando a eces has a
dieciocho d acmas en iempos de escasez (Schaps, 1981: 61). Aunque no sabemos con
625
κἀξέβαλεν ἐντευθενὶ ἄρτους δέκ’ ὀβολῶν κἀπιθήκην τέτταρας.
626
William Loomis ad ie e de las in o maciones sob e sala ios y p ecios con enidas en la
comedia, ya que suelen exage a las can idades (al alza o a la baja) a in de causa la ca cajada.
Cuando no hay o a uen e con la que compa a esas can idades, como mucho podemos plan ea
que su c edibilidad es dudosa (Loomis, 1998: 6).
627
El pago a los dikas as lo in odujo Pe icles a inales del 460 a.C. La can idad se
desconoce, pe o Loomis con empla que pudo se un óbolo, y que en algún momen o en e el 450
al 429 llegó a se dos óbolos, ya que en el 425 a.C., cua o años después de la mue e de Pe icles,
el pago se subió de dos a es óbolos. Es e pago se man u o has a el 322 a.C. con la excepción del
411 a.C., en el que los pagos públicos ue on suspendidos po los Cinco Mil, si bien la e ibución
debió se es au ada an p on o como se es au ó la democ acia a inales de ese año (Loomis,
1998: 9-10, 16-17, 20, 35).
628
El pago a los asis en es a la Asamblea se in odujo po p ime a ez después de
es au a se la democ acia en el 403/2 a.C., siendo inicialmen e un óbolo al día. En e inales del
siglo V a.C. y el 393 a.C. se debió de subi a dos óbolos, pa a, inalmen e en el 393 a.C., llega a
es óbolos al día po sesión. Es o se hizo a in de ob ene el su icien e quo um. Más adelan e,
en e el 355 al 322 a.C. ap ox., el pago po asis i a la Asamblea llegó a un d acma al día (Loomis,
1998: 20-24), llegando incluso a los nue e óbolos en las asambleas ky iai cuando se a aban los
p oblemas de abas ecimien o de ce eal, de ensa de e i o io y las eisangeliai (Sancho, 2012b: 42).
629
Es os da os co esponde ían al pe íodo 409-407 a.C. (Mölle 2008, 380).
273
segu idad los p ecios de los panes, pa ece complicado que, po muchos que endie an,
pudie an alcanza esa can idad o al
630
.
Cabe menciona que hablamos de un ipo de panes muy especí icos,
ecuen emen e edondos y de g ano de igo, no de cebada. Las μαζαι, o o as de cebada,
ambién se consumían con egula idad, pe o no pa ecen se p oduc o de en a p incipal
de las panade as. Todo pa ece indica que ellas endían pan de igo: an o en A ecciones
(Hp. A . 52) como en Medicina an igua (Hp. VM 8), Hipóc a es di e encia en e el pan
de igo y el pan/ o a de cebada an o en é minos de a amien o como de p opiedades
inhe en es pa a la salud del en e mo:
“El pan de ha ina pu a de igo (ὁ ἄρτος καθαρῶν τῶν ἀλεύρων) es más
p o echoso pa a el o alecimien o y el es ablecimien o que el no pul e izado, y el
ecien e más que el de la íspe a, y mejo de ha ina ecien e que de más an igua. (...),
y el pan de cebada, si es á p e iamen e amasado, (ἡ μᾶζα προπεφυρημένη) es más
nu i i o que si no lo es á”. (Hp. A . 52)
El pan que se endía a iaba de calidad dependiendo del ipo de ha ina u ilizada.
El de A enas de los siglos V y IV a.C. p ocedía, p incipalmen e, del come cio del Pon o.
Si a on Reden señala que el pan de igo has a en onces había sido de di ícil acceso, un
lujo, muy especialmen e pa a la población u al pues o que la mayo pa e del ce eal
cul i ado en Á ica e a cebada. Si bien es cie o que los a enienses hacían c ece el igo
en pequeñas can idades, e a de una a iedad que no e a con enien e pa a hace pan,
po que el igo pani icable no c ecía bien en G ecia ( on Reden, 2008: 404). Así pues, el
igo, el buen igo, solo podía se impo ado. A inales del siglo V a.C., con la población
y las ocupaciones u banas expandiéndose, hubo en A enas una impo ación masi a de
comida y un c ecimien o gene alizado en los es ánda es de ida, las ac i udes hacia la
p ác ica del consumo del ce eal p obablemen e cambia on
631
. Von Reden plan ea la
posibilidad de que un amplio espec o social de a enienses se acos umb ase al pan de al a
calidad hecho de igo impo ado, un pan que empezó a se p e e ido y demandado po
encima de las o as sin le adu a hechas de g anos locales, que se asociaban con un gus o
630
No obs an e, MacDowell se apoya en Demós enes (34.37) donde menciona hogazas de
pan po “un óbolo” en el siglo IV a.C., lo que a su juicio i mplica que un pan po alo de un óbolo
e a una pequeña can idad y que el alo del óbolo había dec ecido (MacDowell, 1971: 312).
631
El p ecio del igo su ía g andes a iaciones y un g an con ol es a al como ya hemos
is o. Mo eno supone que la cebada, cuyo p ecio e a igualmen e an a iable como el del igo,
solía cos a la mi ad (Mo eno, 2007: 326).

274
“pueble ino”
632
. Es a democ a ización del pan de al a calidad a ligada con la idea misma
de que comp a la comida en el ágo a e a un signo de democ acia. No obs an e, cabe
eco da que la excepcionalidad de la democ acia a eniense no ue el hecho de impo a
g ano (p ác ica común en o as poleis g andes) sino la eno me can idad de igo que
adqui ía (Mo eno 2007, 309; 315).
Ven a ambulan e en e a es ablecimien os ijos
A is ó anes apo a un pa de da os ob e la en a de pan en es ablecimien os ijos,
ἀρτοπώλιον, lo que pod íamos aduci como “panade ías”: en uno de sus agmen os, se
e ie e al ἀρτοπώλιον de un al Thea ión (A . F . 1 Kassel Aus in). Cuando Dioniso
ma cha al in amundo, den o del la go lis ado de los luga es de paso obligado igu an las
“panade ías” (ἀρτοπώλια), mencionadas jun o a albe gues, pue os, p os íbulos y caminos
(A . Ran. 112).
Es muy posible que el ἀρτοπώλιον no se a a a de un edi icio con en idad p opia,
al y como en endemos las panade ías en la ac ualidad, sino con oda p obabilidad
o maba pa e de la casa del panade o o panade a. Es posible en es os casos que la en a
de pan ue a el negocio amilia y que, po an o, los dos esposos se dedicasen al mismo
633
.
Po o o lado, en A ispas, la endedo a de pan deambula con una ces a. Es e caso
es especialmen e suge en e: en la escena, los p o agonis as que se encuen an con ella
acaban de sali de un simposio y oda ía lle an an o chas. Es o nos hace pensa que la
ies a se ha p olongado has a bien en ada la mad ugada y ha coincidido con el momen o
en que la a opolis iba de camino al ágo a a ende su me cancía. Es a es la opción más
e osímil, aunque ambién cabe la posibilidad de que la ies a no haya du ado an o, no
sea an a de, y la muje les haya es ado espe ando a la salida de la casa donde se celeb aba
la ies a, in o mada p e iamen e de que se celeb aba un simposio allí, p epa ada pa a
ende un pa de panes a los que emp enden el eg eso a casa
634
.
Aunque en las uen es que han llegado has a noso os no apa ece una mención
especí ica a una zona exclusi a de en a de panes como sí la había en elación con o os
632
“Ru al boo ishness” ( on Reden, 2008: 404).
633
Vid. apa ado 5.1.2.
634
Según He s , Wilhem A. Becke en Cha ikles. Bilde A lg iechische si e, zu
genaue en kenn niss. Des G iechschen P i a lebens (1877), p. 206, ya hipo e izó sob e la
posibilidad de que las endedo as de pan lle a an los panes a las casas de sus clien es, pe o es a
hipó esis no había sido con i mada (He s , 1922: 42). Casi cien años después, sigue sin habe
nue os da os que puedan e o za es a hipó esis.
275
p oduc os
635
, dada la impo ancia del pan en la cul u a a eniense, es más que p obable que
el pan con a a con su p opio sec o en el ágo a. Además, ampoco podemos pe de de
is a que den o de las compe encias que a ibuye Jeno on e a los ago anomoi una e a el
con ol de los p ecios del pan (aunque no del g ano): “Sin duda us pie nas pa ecen an
ce ca de se iguales que imagino que si ue as a los ago anomoi y pusie as u opa in e io
en una escala con a u o a opa en la o a, como si ue an panes, ellos e deja ían i sin
mul a” (X. Smp. 2. 10). Más allá de que es a alusión a los ago anomoi como supe iso es
del pan pudie a se una e e encia a sus unciones o iginales, no las del siglo IV a.C.
(Rhodes, 1981: 576), es a escena pone de mani ies o que la en a de pan en el ágo a e a
habi ual, ya ue a en un ende e e o deambulando con un ces o.
Iden idad de las endedo as de pan
En el caso especí ico de las endedo as de pan, los da os que disponemos pa a
in en a es ablece su iden idad son, cuan o menos, insu icien es, an o cuan i a i a como
cuali a i amen e: de los es casos de los que enemos medios pa a in en a in e i su
iden idad, dos de ellos p oceden de la comedia a is o ánica (lo que lo hace suscep ible de
dis o siones) y solo uno p ocede de la epig a ía.
El nomb e de F igia, la ἀρτόπωλις de la insc ipción IG I3, 546 p esen e en el
escudo o i o, es un e nónimo (na u al de F igia). Su caso pod ía ep esen a el de una
libe a ex anje a
636
, po lo que nos indica ía que en el negocio del pan pod ía habe
me ecas (ya que las escla as libe adas en aban en esa ca ego ía).
En el caso de Lisís a a, las ἀρτοπώλιδες son mencionadas den o de un la go
sin agma jun o a o as endedo as. Lo in e esan e es el con ex o que odea es os dos
sin agmas, ya que se da en el momen o de la ob a en el que Lisís a a llama aliadas a las
muje es y pide la ayuda de odo ipo de endedo as al po meno pa a echa al Comisa io
y a los homb es (A . Lys. 457-458). Poco después, Lisís a a, eno gullecida po la ayuda
de las demás muje es, le dice al Comisa io: “Pe o, ¿qué pensabas? ¿C eías que enías
con a escla as (δούλας)?” (A . Lys. 463-465), ma cando una impo an e di e encia de
pe cepción (las escla as no son muje es, ellas son muje es). El con ex o de la escena
635
Vid. apa ados 4.1.1 y 4.1.2.
636
No obs an e, es a ase e ación debe ía se omada con p ecaución, no solo siguiendo los
consejos de Vlassopoulos, sino ambién po su p opio análisis del nomb e de F igia
(Vlassopoulos, 2010: 143).
276
pa ece indica que es as endedo as a las que llama son las que Lisís a a conside a sus
iguales, es deci , a enienses.
En el caso de A ispas, la endedo a de pan que es a acada y que pie de su
me cancía se iden i ica como una muje ciudadana llamada Mi ia. En su comen a io de
la ob a, Somme s ein apun a cómo Mi ia nomb a a sus dos pad es pa a p oba que es una
ciudadana (de una mane a simila a la que ha ía Euxi eo en D. 57.67-68) y que po an o
no debe se insul ada ni ag edida (D. 57.30), aunque ambién apun a Somme s ein la
posible bu la que subyace en los nomb es que ella da, Sós a e y Ancilión: si bien Sós a e
es un nomb e ípico en la comedia pa a una ciudadana casada, el nomb e de Ancilión en
las comedias del siglo IV a.C. (como las de Eubulo y Alexis) es aba elacionado con un
“semi-legenda y ep oba e who bea o o he wise ill-used his mo he ”. Somme s ein
señala que cuando Mi ia ei indica a Ancilión como su pad e, a ando de e o za su
espe abilidad la es á soca ando (Somme s ein, 1983: 240).
Así pues, las endedo as de pan pod ían se mayo i a iamen e muje es de es a us
lib e de amilias pob es (ciudadanas, me ecas o libe as). Su es ado ci il se ía
p incipalmen e el de muje es casadas o iudas, aunque exis e la posibilidad de que las
libe as ecien es dedicadas a la en a es u ie an sol e as. Sin emba go, ampoco podemos
desca a la p esencia de escla as. Aunque has a aho a no disponemos de da os que
sus en en una sue e de “indus ia” del pan como sí enemos cons ancia en el caso omano
a pa i del s. II a.C
637
, no podemos pe de de is a la posibilidad de que hubie a hoga es
dedicados a la ab icación y en a de pan que pudie an pe mi i se ene un escla o o
escla a que ue a al que manda an al ágo a a ende . Po desg acia, es a ci cuns ancia es
muy di ícil de de ec a en las uen es, al y como analiza emos en el capí ulo 5.
Sin duda las ἀρτοπώλιδες habían p oducido ellas mismas el pan que endían. Es o
pa ece sin omá ico del come cio al po meno eje cido po muje es, como ya hemos
comp obado, pe o en el caso especí ico de la en a de pan, la posesión de un mo e o
637
Sin emba go, en el Museo del Lou e se encuen a una e aco a beocia, p oceden e de
Tebas y da ada en e el 525 y el 475 a.C., donde se mues a a un g upo de muje es (segu amen e
escla as) amasando o moliendo al son de una lau a. El p oblema es que no hay nada en es a
e aco a que la ligue a la en a al po meno de pan, y la escena no pa ece i más allá que mos a
una escena co idiana de p epa ación de alimen os en un oîkos pudien e. Po o o lado, Eh enbe g
(1962: 126) plan eó la posibilidad de que en las iendas de pan hubie a escla os ealizando la ase
del amasado y que po eso lle aban unos colla es especiales, pausikape, que e i aban que se
lle a an ozos de masa a la boca. Las e e encias sob e las que Eh enbe g se apoya en p incipio
no inculan la labo escla a en la elabo ación de pan con su en a pos e io .
277
pa ece indispensable a la ho a de iden i ica al panade o y a la panade a, lo cual nos lle a
a pensa que en gene al las endedo as de pan lle aban a cabo las cua o ases de
ab icación de pan ya mencionadas (mole , c iba , amasa , ho nea ). En p incipio, pod ía
se que la ha ina ya p epa ada o el igo molido no es u ie an des inados pa a la en a de
pan
638
.
Clien ela habi ual y alo ación social
Podemos a i ma casi con o al segu idad que la clien ela de las endedo as de pan
es aba compues a exclusi amen e po homb es. Ya hemos mencionado la hipó esis de
Da id Cohen de que las muje es a enienses enían ma gen de mo imien o siemp e y
cuando u ie an un p opósi o legí imo pa a mo e se. Vende pa a asegu a la subsis encia
de la amilia e a un p opósi o legí imo. I a comp a pan, en mi opinión, no lo e a, en e
o as cosas, po que uno de sus debe es como muje es, como ya hemos is o, e a
p ecisamen e ab ica lo. Po un lado, los homb es pob es debían de adqui i el pan pa a
sus amilias si ca ecían de medios pa a hace pan (ho no, mo e o o ambos)
639
. Po o o,
los ciudadanos “de bien”, que enían el debe de pasa el día ue a de casa cul i ando las
elaciones sociales con o os ciudadanos, iendo y siendo is os po la comunidad en el
ágo a, epicen o de A enas, no solo económico, sino ambién polí ico y social
640
, podían
que e come pan a lo la go del la go día. Cla o que es a misma ci cuns ancia, la de pasa
el día ue a y almo za , e a una si uación compa ida po cualquie homb e que pasa a el
638
También cab ía plan ea se si el a ajo de comp a el g ano ya molido en o ma de ha ina
y hace panes pa a ende los pod ía se conside ado una adul e ación de la calidad que se le
p esuponía. Que la endedo a no enía po qué e ela o deci la e dad sob e cómo se había
hecho el pan en a ía den o de la “asime ía de la in o mación” plan eada po B es son ( id.
apa ado 4.1.1).
639
En el mundo omano, la opción de los habi an es de las insulae de adqui i el pan ya
hecho o la ha ina de los dis in os molinos e a lo más habi ual (Peinado Espinosa, 2011: 285).
Desde inales del siglo V y con más segu idad en el s. IV a.C., ue on apa eciendo en A enas los
“bloques de casas” o i iendas colec i as, las synoikía mencionadas po Esquines (Flaceliè e
1989, 33).
640
Po supues o, no odos los homb es disponían de iempo pa a comp a . La comp a como
ac i idad lúdica y social se ía ealizada po homb es que enían posibilidad de hace la po que no
abajaban; es o se ía posible solo po que o as pe sonas a su ca go es a ían p ocu ando su
subsis encia. Es as pe sonas bien podían se escla os o escla as, o miemb os lib es de su amilia
(muje , hijos, hijas). Todo depende ía del ni el adquisi i o amilia .
284
es os o namen os, ya que “aquello que iene más lo es es más a ac i o pa a los dioses
(…) y noso os no les o ecemos nada impe ec o”
650
. Y pues o que la pe ección
iden i ica a los dioses, las ep esen aciones de di inidades ambién apa ecían co onadas,
a eces con lo es o plan as especí icas, siendo las más comunes las de Apolo con la
co ona de lau el, A odi a con la co ona de iole as, Dioniso y las hojas de pa a, e c.
651
No obs an e, es a designación de plan as y dioses no es aba ígidamen e es ipulada y podía
a ia dependiendo del con ex o
652
.
O o aspec o que inculaba a dioses con homb es a a és de las co onas e a su
ca ác e sac o según el con ex o en el que se u ilizaban es os ado nos. Un ejemplo es
cómo, en de e minadas ocasiones ( ales como la isi a al san ua io dél ico), la co ona
señalizaba la p o ección di ina que gozaba quien la lle aba pues a, y de es e modo
ga an izaba la in iolabilidad de su pe sona du an e el eg eso a casa.
653
Po o o lado,
quien lle aba la co ona ampoco podía de ama la sang e de o o se humano sin incu i
en un g a e caso de p o anación y up u a con los dioses
654
. A esa pé dida del a o di ino
alude jocosamen e A is ó anes cuando se e ie e a la gui nalda que los dioses
650
La ci a p ocede de A h. 15. 674e- , que cuen a que Sa o ecomienda que la gen e que
haga sac i icios lle e gui naldas “po que odo lo que enga más lo es es más a ac i o pa a los
dioses”, seguida de o a ci a, A is ó eles (F . 101 Rose) donde hace no a que noso os no
o ecemos a los dioses nada impe ec o y que el ac o mismo de pone gui naldas implica una
cie a pleni ud.
651
Algunos ejemplos, Apolo y el lau el: A . Pax 1043-1044. El án o a B259, igu as neg as
(ca. 510-500 a.C.), apa ece con Dioniso ep esen ado con gui naldas de hied a, como es habi ual.
A odi a y las iole as: A . Ach. 637; Sol. 7D; Thgn. II, 1304, 1339. Incluso la diosa He a iene
la con ención li e a ia que a eces la iden i ican como “la de la bella co ona” (Ty . 2D).
652
Aunque “co onada de iole as” es un epí e o de Cip is/A odi a, en A . Eq. 1323-1329
se elaciona con la diosa A enea, y en Thgn. I, 250-251, se e ie e a las musas co onadas de
iole as. En Thgn. II 1332, se habla de Ci e ea/A odi a, la de “he mosa co ona”, aunque es e sea
el epí e o habi ual de He a.
653
A . Pl. 18-21: la comedia a anca con la llegada de C émilo y su escla o a casa as
isi a el o áculo de Del os. El escla o, que oda ía lle a pues a la gui nalda de lau el san i icada
po el dios dél ico, ap o echa su in iolabilidad pa a echa le en ca a a su amo odo lo que piensa
y así lo exp esa de o ma explíci a: “Pues bien, no hab á o ma de que me calle, y si no me explicas
de una condenada ez po qué seguimos a es e, e segui é dando la aba a, ya que no me pega ás
con la gui nalda pues a”.
654
El o ado Licu go alude a un suceso ocu ido en el con ex o de las Gue as Médicas
donde se mues a muy bien es a idea: los miemb os del Consejo, que solían lle a co onas de
mi o en la cabeza du an e sus sesiones, se las qui a on pa a ma a con sus p opias manos a un
homb e que había aicionado “de palab a” a la ciudad (Lycu g. Leoc. 122).

285
“a anca on” a su acé imo enemigo Hipé bolo cuando iba de delegado al san ua io de
Del os.
655
Quizás el uso de gui naldas y cin as como deco ación de achadas de edi icios
du an e es i ales eligiosos nos esul e más amilia , dado que es a cos umb e se ha
man enido has a nues os días. En A enas, una ein ena de ies as componían el
calenda io eligioso a lo la go del año, ocupando cada una de es as es i idades dos o es
días sucesi os (B ui -Zaidman, 1991: 376), lo que, sumado a las ies as que se celeb aban
cada mes los días 1, 2, 3, 4, 6 y 8, hacían un o al de 120 días e iados al año (B ui -
Zaidman, 2002:88-90). Po supues o no hab ía el mismo g ado de p epa ación pa a ies as
que se celeb aban cada cua o años (las G andes Pana eneas) que pa a las que se
celeb aban anualmen e (Dionisias, An es e ias, Pana eneas), ni es as con las que se
epe ían los p ime os días de cada mes y, sin emba go, los p opios g iegos conside aban
que pa e del ambien e lúdico y los p epa a i os p opios de la ies a consis ían en
o ganiza la comida y enza co onas.
656
También las co onas y gui naldas
desempeñaban un papel en el sac i icio, momen o es ella de cualquie es i al, ya que
an o el animal como los pa icipan es iban engalanados con co onas, cin as o
gui naldas.
657
Analizado es e p ime uso undamen al de las co onas y gui naldas como
elemen o eligioso, se comp ende mejo la asociación cómica que hace la endedo a de
co onas de A is ó anes espec o a la caída de en as en su negocio, pues a meno piedad
eligiosa, menos opo unidades de u iliza es os elemen os con cie a asiduidad po un
mo i o eligioso o po o o, lle ando ine i ablemen e a una meno adquisición.
Usos en los i os de ámbi o amilia
Al ma gen de los usos en el con ex o eligioso, ambién encon amos el στέφανος
u ilizado en i os ci cunsc i os al ámbi o amilia . En p ime luga , del mismo modo que
655
A . Nu. 625. Tal y como señala Luis Gil Fe nández en su aducción (BCG), es posible
que A is ó anes se ía de que a Hipé bolo se le ola a la co ona po culpa de una á aga de ien o,
de ahí la asociación cómica de que los dioses le han e i ado su a o .
656
A . Ach. 1006; Ec. 843. Gui naldas como elemen o que deno a el ambien e es i o: A .
Ec. 690-692; Ach. 551, 1091.
657
Án o a de igu as ojas E284 (B i ish Museum), o igen á ico, ca. 450 a.C.: mues a a
dos muje es p epa ando dos o os pa a el sac i icio, deco ándolos con s emma a (o o é mino
pa a gui naldas). En la c á e a de igu as ojas MFA 95-25 (ca. 400 a.C., Bos on), emos a los
homb es enca gados de hace el sac i icio en el momen o p e io, mien as les aen el animal.
Todos los homb es lle an una co ona en la cabeza. En cuan o a las e e encias del uso de co onas
en sac i icios domés icos enemos A . Pl. 820; Pax, 948-949
286
las gui naldas es aban p esen es en los sac i icios en es i ales públicos, ambién se
u ilizaban en los sac i icios domés icos. Las azones pa a celeb a un sac i icio domés ico
e an muy a iadas: nacimien os o bodas po los que aleg a se, es eja una buena
no icia
658
, o po pu a piedad eligiosa de la amilia con los dioses. Es e úl imo ejemplo
lle ado al ex emo es el que nos mues a Teo as o con el Homb e Supe s icioso, que el
cua o y sép imo día de cada mes o dena calen a ino y sale a comp a mi o pa a luego
pasa se odo el día llenando de gui naldas los he ma odi as (es a uas) (Thph . Cha . 15,
20-23).
O os acon ecimien os amilia es donde los στεφάνοι e an indispensables como
símbolo de aleg ía e an las bodas. La lo con la que se ab icaban las co onas que
lle aban los no ios solía se el mi o
659
y es posible que los mismos comensales después
del sac i icio y banque e ambién las lle a an.
Como no ma gene al, las co onas y gui naldas e an obje os co idianos que
ep esen aban la aleg ía y la biena en u anza. Po es e mo i o su ausencia e a una señal
de duelo y de lamen o que los i os endían al allecido du an e los i os une a ios.
660
La
ausencia de cualquie o namen o es i o en e los i os con as aba con el aspec o del
allecido, ya que él e a el único que podía i a a iado bien con co onas, bien con cin as,
po la mi sma azón que hemos apun ado an es: “no o ecemos a los dioses nada
impe ec o”, y eso los incluía a los mue os.
661
En es e con ex o, la ecu en e b oma de
A is ó anes que alude al uso de co onas y gui naldas en el ámbi o une a io iene
ep esen ada en dos de sus ob as: en Lisís a a, donde los magis ados a enienses in en an
echa a las muje es que se han hecho con el con ol de la Ac ópolis. Es en es a esi u a
cuando Lisís a a pide amablemen e al magis ado que “se caiga mue o” mien as le
iende una co ona une a ia (A . Lys. 602-604). Una co ona une a ia es u ilizada en uno
658
A . Pl. 820 (el amo co onado sac i ica un ce do); Pax. 948-949 (s emma).
659
Hun e iden i ica la emá ica de las S ephanopolides de Eubulo con la p epa ación de
una boda. Las gui naldas de mi o ienen especial ele ancia en el F . 104 (Hun e , 1983: 191-
198)
660
De hecho, llama la a ención que la única comedia conse ada de A is ó anes en la que
las co onas y las gui naldas pa ecen o almen e ausen es sea Ranas, ob a cuya emá ica p incipal
es el descenso del dios Dioniso y su escla o al Hades, el eino de los mue os.
661
Du an e el día o dos en los que se p oducía la p o hesis o exposición del mue o, los
amilia es y amigos del allecido acudían al ecibido de su casa a endi un úl imo ibu o al
mue o, es ido de blanco y engalanado con lo es y co onas (Lissa ague, 1991: 200). El uso de
lo es en co onas o como lecho lo al, y el de los pe umes podía es a muy ligado a sol en a una
necesidad p ác ica más que a una azón es é ica: lucha con a el mal olo de cadá e du an e su
exposición du an e un pa de días (Ginou ès, 1962: 240).
287
de sus agmen os como b oma pa a señala la ejez del pe sonaje al que se le o ece
662
.
Una b oma simila a las an e io es se u iliza en La asamblea de las muje es cuando
P axágo a oba la única de su esposo a in de in il a se en la Asamblea dis azada de
ciudadano a eniense. Cuando eg esa a casa, su ma ido la acusa de “habe lo dejado como
un mue o, desnudo sob e la cama, a la espe a de la co ona une a ia y los pe umes” (A .
Ec. 536-538). En o o de sus agmen os, A is ó anes pa ece mezcla el uso une a io de
las co onas con el del simposio (con la mención de bebe ápidamen e pa a e i a que la
ies a se con ie a en une al)
663
.
Una ez inhumado o incine ado el cue po y pasado el iempo de lu o, se endían
o endas a la memo ia del mue o en echas de e minadas. Es as o endas, muy
ep esen adas en leci os de ondo blanco, iban desde alimen os o asos de pe ume a
deco a la es ela con gui naldas y cin as.
664
Uso en los simposios
Sin emba go, apa ándonos oda ía más de la conno ación eligiosa y e o zando
el ca ác e lúdico con el que se asociaban las co onas, el o o uso que enían iba ligado a
los simposios, uno de los medios de sociabilización masculina más impo an es. T as la
cena, jus o an es de comenza el simposio, e a muy habi ual que los escla os del an i ión
epa ie an co onas de lo es en e los asis en es
665
mien as se ul imaba la p epa ación de
la bebida. Pa ece además que es as co onas enían una o ma y una composición
pa icula , o ien adas a es imula los sen idos (el ol a o, escu a en el ac o, isualmen e
he mosas) lo que las hacía obje o de place (Plu. Mo . 646b-d ) y no ap as pa a mos a la
piedad eligiosa. De hecho, pa ece que odas esas ca ac e ís icas senso iales además de
662
“Pon e ya u co ona une a ia, ya e es lo su icien emen e iejo” ἀλλὰ στεφάνωσαι. καὶ
γὰρ ἡλικίαν ἔχεις ἀποχρῶσαν ἤδη (A . F . 508 Kassel-Aus in).
663
(…) οὕτω † στεφανωμένοι προὐκείμεθ’, οὐδ’ ἂν † κατακεκρινομένοι †, εἰ μὴ
καταβάντας εὐθέως πίνειν ἔδει (A . F . 504 Kassel-Aus in).
664
Algunos ejemplos: D75, 420-400 a.C. (B i ish Museum) y D85, 420-400 a.C. (B i ish
Museum) mues an a una muje enca gándose de las o endas y las es elas deco adas con cin as;
en la hid ia de igu as ojas F212, da ada en e 350-320 a.C. (B i ish Museum), la es ela es á
ambién deco ada con gui naldas, así como la hid ia F354 de Apulia, ambién de igu as ojas
da ada en la segunda mi ad del s. IV a.C. (B i ish Museum).
665
Se p epa a la segunda mesa con los ape i i os y se epa e en e los in i ados pe umes
y gui naldas (A h. 15. 685c-d). Thgn. I, 1001-1002: el deseo de que una he mosa muchacha
lacedemonia con sus delicadas manos les ponga co onas. A . A . 462-464, Pis e e o pide a un
escla o que le aiga una gui nalda. La imagen de los simposias as con sus co onas dis u ando
de la elada es bas an e común en ce ámica, como po ejemplo el án o a B615 (ca. 500 a. C.) de
igu as neg as (B i ish Museum) o la copa E68 de igu as ojas, da ada a comienzos del s. V a.C.
(B i ish Museum).
288
es a des inadas al dis u e enían una inalidad e apéu ica: según Plu a co, el buen olo
impedía que los bebedo es se embo acha an, e incluso les podía ali ia du an e la esaca
(Plu. Mo . 647c y ss.). A eneo conside aba que el sec e o de las co onas esidía en que,
al a a se en o no a la cabeza, p esionaban sob e el ce eb o del bebedo y lo despejaban
(A h. 15. 674b y ss). Es posible que es as sensaciones an posi i as no ue an más que
e ec o placebo.
En cualquie caso, po un mo i o o po o o, la u ilización de co onas y gui naldas
pa ecía se undamen al, has a el pun o de que, jun o con las an o chas, acaba on siendo
los elemen os esenciales que ca ac e izaban al simposias a que eg esaba eb io a casa de
mad ugada
666
.
Uso pa a da la palab a o como homenaje a la comunidad
El e ce ámbi o en el que se u ilizaban las co onas e a polí ico: en el Consejo y
en la Asamblea. Que los conseje os iban con co onas es algo que ya hemos leído en
Licu go (Leoc. 122) y que se menciona de mane a explíci a en uno de los agmen os de
A is ó anes (F . 127 Kassel-Aus in) donde se habla del que lle a la mesa (Τραπεζοφόρον)
donde se colocan las co onas de mi o pa a los a con es (ἐπὶ τοῦ τὴν τράπεζαν φέροντος,
ᾗ ἐπῆσαν τοῖς ἄρχουσιν αἱ μυρρίναι).
En A enas, du an e las sesiones de la Asamblea, quien omaba la palab a in en aba
dis ingui se del es o y ob ene la a ención de los asis en es. Una de las mane as de
hace se no a podía se pone se una co ona, y po es a azón, cuando las muje es en las
ob as de A is ó anes a an de imi a a los homb es, ma can su u no de palab a con una
co ona que se an pasando
667
. En es e pun o cabe menciona la impo ancia que enía el
con ex o donde se usaba una co ona a la ho a de de e mina su uso simbólico. A is ó anes
e a un especialis a en al e a con ex os y simbología en sus ob as pa a desa a la isa
espon ánea. Compa a, po ejemplo, a los o ado es en la Asamblea con los bo achos
co onados que pa icipaban en los simposios ya que ambos, a juicio del comedióg a o,
omaban pésimas decisiones (A . Ec. 131-136).
Finalmen e, de g an impo ancia po su ca ác e excepcional y mues a de apoyo
de oda la comunidad que lo o o gaba, las co onas cons i uían en sí mismas un p emio de
666
“Sin desayuno y sin habe comido nada, pe o oda ía lle ando una co ona”, Eupolis,
F . 77 Kassel-Aus in. Un jo en que apa ece co onado y con an o cha, p obablemen e ol iendo
de una ies a (A . Pl. 1040-1041).
667
A . Ec. 122, 131, 133, 148, 163.
289
ca ác e cí ico, bien a los a le as
668
, bien al ganado de cualquie o a compe ición
(musical o ea al), bien como hono a los gene ales ic o iosos en ba alla o a un
ciudadano que hubie a con ibuido no ablemen e al bien común de la ciudad
669
.
Ma e iales y ab icación de las co onas
Ramas, hojas y lo es cons i uían los elemen os básicos pa a la ab icación de
co onas. La combinación de es os elemen os y la elección del ipo de plan as, hojas y
lo es que debían ado na la co ona dependían, como ya hemos is o, del con ex o pa a
el que iban a se u ilizadas, así como de los gus os especí icos de cada cul u a
670
. Tan o
po su lo como po sus hojas, el mi o es la plan a que apa ece asociada di ec amen e
con el me cado de στεφανοι en A enas. Como ya imos en el apa ado 4.1.2., es bas an e
posible que aquellos que se dedica an p o esionalmen e al negocio de las plan as y lo es
dispusie an de un pequeño hue o/ja dín (κῆπος) den o de los mu os de la ciudad, donde
cul i aban las lo es y a bus os cuyos ma e iales u iliza ían pa a la ab icación de co onas.
Al se un p oduc o de ida e íme a y de di ícil conse ación, en gene al y sal o
en con adas excepciones
671
solo conse amos la o ma de las co onas a a és de su
imagen iconog á ica en pin u as, escul u as y mo i os a qui ec ónicos. G acias al in e és
que susci aban las plan as y las lo es en los au o es an iguos como Teo as o, Plinio y
A eneo, disponemos de amplias desc ipciones sob e los di e en es ipos de á boles,
plan as y lo es, de sus o mas y usos
672
. Sin emba go, en lo que se e ie e al p oceso de
668
El caso más conocido e a el de la co ona de oli o ado nada con bandas que se en egaba
a los a le as ic o iosos el sex o y sép imo día de los Juegos Olímpicos (B ui -Zaidman, 2002:
102). El án o a pana enaica B138 de igu as neg as mues a la co onación del a le a ganado (ca.
500 a.C., B i ish Museum). Plu. Pe . 28, 5: Pe icles al descende de la ibuna, es saludado po
las muje es que le ponen en la cabeza una co ona y cin as “como un a le a ic o ioso”.
669
Plu. Mo . 843c (V.XO (Lyk.): “Fue co onado muchas eces po el pueblo y ob u o
es a uas”. Hyp. Lyc. 13. 16: “(…) he sido co onado debido a mi b a u a po odos los caballe os
y colegas de ca go”. Qui a le la co ona pa a dá sela a qui en se l o me ece de e dad (como
econocimien o más que p emio): A . Eq. 1127-1128. Lycu g, Leoc. 50: co ona usada pa a hon a
el sac i icio de una mane a me a ó ica: “Con ello pusie on de mani ies o an e odos, que no
comba ían po p opio in e és, sino que se exponían a los pelig os po la libe ad común. En
consecuencia, seño es, no me a e gonza ía de deci que las almas de aquellos son co ona de la
pa ia (στέφανον τῆς πατρίδος)”. También Aeschin. Con a C esi on e; D. 18 (Sob e la co ona).
670
Un lenguaje que, además, no e a uni e sal en absolu o: los g iegos mezclaban lo es de
di e en es ipos y colo es, algo que esul aba inaudi o pa a el gus o omano ( eacio a ese ipo de
mezclas ex a agan es), y que a la al u a del siglo I d.C. oda ía so p endía a los au o es la inos
(Guillaume-Coi ie , 1999: 369).
671
De las poquísimas y muy no ables excepciones se halla la co ona une a ia omana
conse ada que ue encon ada en Egip o, da ada en e los siglos II y III, hecha de siemp e i as
(nº 1890,0519.7, B i ish Museum).
672
Thph . HP; Plin. HN, 21; A h. 15.

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