He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 4 - Año 2002
PENSAMIENTO ILUSTRADO Y CIENCIA TRADUCIDA
Ja ie VILLORIA
Uni e sidad de G anada
I
Pa a cuan os abajamos en His o ia de la T aducción, el pe íodo de la Ilus ación española
o ece un campo de in es igación muy amplio y ico. El XVIII ue un siglo en el que abunda on
pe sonalidades o iginales, de g an alo cien í ico y cul u al, y ambién g andes aduc o es.1 Jun o
a es e elenco de pe sonajes conocidos y econocidos exis en o os muchos de los que apenas se ha
hablado. Quizá haya que busca las causas de es a si uación en su ayec o ia pe sonal ( ida sencilla
y ecole a, alejada de los cen os de pode e in luencia), en la ca encia de documen ación y en la
di icul ad de conocimien o y acceso a a chi os pa icula es o de las pequeñas localidades en que
i ie on, de los que se desconoce casi odo. Ejemplo signi ica i o de ello es el caso del abad de
Baza, An onio José Na a o, un b illan e cu a ilus ado que esc ibió mucho, pe o apenas publicó
nada. Y, como suele sucede en ales ci cuns ancias, al inal de sus días sus manusc i os ( a ados y
ca as cien í icas, apun es de in es igación, memo ias, dibujos y planos sob e bo ánica, mine alogía,
zoología, a queología, as onomía y polí ica económica) ue on obados, ex a iados, mal endidos
y, los más a o unados, acaba on en manos p i adas2 que los gua da on celosamen e en sus
biblio ecas. En es e es udio p e endemos o ece una isión global e in eg ado a de An onio José
Na a o como sace do e, como cien í ico y como aduc o .
1 F ancisco La a ga abo da una se ie de cues iones de ca ác e gene al sob e la aducción en el siglo XVIII (causas,
ideas, modalidades, géne os, emá ica, aduc o es, e c.) en su a ículo “Hacia una his o ia de la aducción en
España (1750-1830)”, en F ancisco La a ga (ed.) (1999), La aducción en España (1750-1830). Lengua.
Li e a u a. Cul u a. Lleida: Uni e sidad de Lleida.
2 Simón de Rojas Clemen e, con empo áneo y amigo de Na a o, en su ob a His o ia Na u al del Reino de G anada,
ol. I, pp. 52-54, de alla el pa ade o de alguno de los manusc i os: la sob ina y colabo ado a del abad, Juana
Ma ínez Se na, se quedó con algunos documen os. O o an o hizo F ancisco Cen eno, Magis al de la Colegia a de
Baza y amigo de Na a o. El abogado Ma iano Cossío gua dó los manusc i os e e en es a Baza. También log ó
conse a alguno Julián Sánchez Mo ales, abogado y socio de los Amigos del País. En la capi al de España, había
documen os deposi ados en la Real Academia de la His o ia y en el Real Ja dín Bo ánico. Flo idablanca enía alguna
ob a manusc i a de Na a o, lo mismo que An onio de Ugina.
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II
An onio José Na a o nació el 18 de oc ub e de 1739 en Lub ín, una pequeña localidad de la
diócesis alme iense.3 Sus pad es e an de humilde condición. Así lo hace cons a con o gullo el
p opio abad en sus esc i os: “yo e a niño y pob e”.4 De amilia de clé igos y con pocos ecu sos, se
le o ien ó hacia los es udios del sace docio donde podía hace ca e a. Salió de Lub ín con des ino
al Colegio de San Fulgencio, en Mu cia, en el que cu sa ía es udios de a e y Sag adas Esc i u as.
De aquí, pasó a las uni e sidades de Alcalá y O ihuela. En no iemb e de 1761, y con 22 años ecién
cumplidos, ob u o los í ulos de licenciado, doc o y maes o en Sag ada Esc i u a. Ese mismo año
el obispo de Alme ía le nomb ó ca ed á ico de Teología Mo al pa a la ica ía de Ve a. Sólo dos años
más a de, es o denado sace do e y se le con ía la pa oquia de un pequeño pueblo, Olula del Río. El
siguien e paso se á la pa oquia de la Enca nación de Vélez Rubio, luga en el que empezó a
sob esali y da se a conoce como dis inguido ilus ado, buen sace do e y no able o ado .5
A pesa de su comp omiso como homb e ilus ado que buscaba la mode nización del país, no
quiso que es a ac i idad in e i ie a lo más mínimo con sus obligaciones pas o ales. Se olca á en la
de ensa de su nue a elig esía de Vélez Rubio. P eocupado po los en e mos y los pob es, undó en
1775 la Real He mandad de Ca idad pa a sos enimien o y gobie no del Hospi al Real de es a illa
que p es aba asis encia y ayuda a los en e mos sin ecu sos. Un año más a de, Na a o c eó la
Sociedad Económica de Amigos del País de Ve a.6 En 1776 iajó a Baza pa a oposi a a la canongía
acan e de Lec o al de la Iglesia Colegial. El 22 de julio de 1777, el ey Ca los III le nomb ó
Canónigo Lec o al de Baza.
En es os años en que se i ía en España los momen os más b illan es de la ilus ación,
Na a o, a ins ancias del Co egido de la illa, edac ó las bases pa a la c eación de una Sociedad
Económica de Amigos del País pa a Baza. Sociedad que impulsa ía la educación, la ag icul u a, la
indus ia y el come cio en oda la zona. En los p ime os años de su Lec o ado en Baza, el Consejo
de la Inquisición, con sede en G anada, le nomb ó Comisa io y Cali icado del San o O icio pa a la
illa y su zona de in luencia. Es e nomb amien o le supuso un desahogo impo an e ya que sabía
po p opia expe iencia que la in oducción de la ciencia mode na en España dependía en buena
mane a de la ac i ud de es a ins i ución. Se necesi aba que elaja a un an o el concep o de que
Inquisición y nue a ciencia e an é minos con apues os e i econciliables. Sin emba go, ésa no e a
la opinión del abad. Na a o es aba con F ancis Bacon cuando a i maba que la poca ciencia hace a
3 La documen ación que se ha u ilizado pa a hace es e b e e eco ido po la biog a ía del cu a Na a o p ocede, en
su mayo pa e, de la O ación úneb e del doc o D. An onio Jose Na a o y López, Abad de la San a Iglesia de
Baza, que en las solemnes exequias celeb adas el día 28 de junio de es e año de 1797 en la Iglesia del con en o de
San F ancisco, de es a illa de Vélez Rubio, con asis encia de un nume oso y lucido concu so, dijo el Rdo. P. F .
Juan Jose Ma ínez Te ce o, Colegial de la Inmaculada Concepción, ex Lec o de Filoso ía, y P edicado p ime o
del e e ido con en o (A chi o del Ja dín Bo ánico de Mad id (Ms); de las Ca as o Paseos de 1789 de An onio José
Na a o, y de la ob a de An onio Guillén Gómez, Ilus ación y e o mismo en la ob a de An onio José Na a o
(Alme ía: Ins i u o de Es udios Alme ienses, 1997).
4Ca a de A. J. Na a o a Ped o F anco Dá ila. Vélez Rubio, 28 de agos o de 1776.
5 Sus do es o a o ias e in elec uales ue on econocidas en cuan os luga es acudía a p edica (Baza, Vélez, Mu cia,
O ihuela, Ca agena, G anada, e c.). También en la co e donde, con ela i a ecuencia, se eque ía su p esencia.
E a conocido como el Tulio o el Demós enes español po su o a o ia luida, su es ilo elegan e y la es uc u a sólida y
o denada de sus pensamien os. Godoy lo colocaba a la al u a de los más ele an es p edicado es de su iempo.
6 Inicialmen e cons i uye on la Económica de Ve a 27 ecinos, con Na a o a la cabeza: T ece clé igos, es mili a es,
es médicos, es unciona ios, es hacendados y dos p o eso es de Bo ánica.
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los homb es desc eídos, mien as que la mucha los conduce a Dios. En más de una ocasión se io
p ecisado a hace exp esa decla ación de e an es de a a en sus esc i os cie as eo ías cien í icas.
Teo ías que conside aba debían i pa ejas con la eligión y la o odoxia. A pesa de ello, gua daba en
su biblio eca nume osos lib os exp esamen e p ohibidos po la Inquisición, que u ilizaba de
con inuo, en especial ob as de ilóso os anceses o aducidas al ancés.7 Po lo que hemos podido
documen a , el Consejo de la Inquisición de G anada e a ex emadamen e du o en sus juicios e
in e enciones.8
A p incipios de sep iemb e de 1786, Na a o es ascendido a la dignidad de Teso e o de la
Colegial. Es e nue o econocimien o signi icó pa a él más iempo lib e que dedica ía a su
ocupación a o i a: los iajes de es udio y la in es igación cien í ica e his ó ica.
Dos años lle aba de Teso e o de Baza, cuando llegó la no icia del allecimien o del ey Ca los
III. A aíz de es a de unción el cu a Na a o p epa ó uno de sus más ena decidos se mones,
O ación úneb e del Seño D. Ca los III, Rey de España y de las Indias, que en las exequias
celeb adas el día 14 de Feb e o de es e año de 1789 en la San a Iglesia de la Ciudad de Baza po
su muy noble e ilus e Ayun amien o, con asis encia de su Ilus ísimo Cabildo, dixo el Doc o D.
An onio Joseph Na a o, Canónigo, Dignidad de Teso e o de ella. Se món que se imp imió en
Mad id el año 1789 en las p ensas de An onio Espinosa. En él p esen a una ele ada isión de la
España del siglo XVIII. Pa a el Teso e o de Baza, la desapa ición del ey Ca los lle aba consigo la
pé dida de nume osos e impo an es p oyec os e o mis as.
A mediados de mayo de 1790, allece el en onces abad de la Colegial, Damián Espinosa de
los Mon e os. El Cabildo elige pa a el ca go al canónigo Na a o. En 1797, se umo eaba la posible
p omoción del abad a ocupa los obispados de Ba celona y Alme ía. Y es que el episcopado e a una
de las me as que aún le quedaban po alcanza . La Academia de la His o ia le había o o gado el
í ulo de académico co espondien e, así como el Ins i u o de Pa ís. E a socio hono a io de las
Sociedades Económicas de Amigos del País de Ve a, G anada y Baza. La co e conocía su g an
alía y le e a a o able. Ma ínez Te ce o en su O ación Fúneb e mani ies a que “El Sup emo
Senado enca gado de consul a a su Majes ad los benemé i os a las dignidades y empleos, epu ó
digno al seño Na a o de las p ime as dignidades de la Iglesia, y en e ec o se p opuso ya pa a el
obispado de Ba celona”.9 Palenque Ayén a i ma que, cuando alleció, su nomb e sonaba pa a el
obispado de Alme ía. Pe o a esas al u as, el cu a Na a o enía ya los días con ados. Una mue e
inespe ada uncó sus expec a i as. E a la mañana del 12 de mayo de 1797. Con aba con 57 años.
7 Tal e a el caso de L’Esai de l’homme de Alexande Pope, ob a aducida del inglés al ancés po Millo . Se
imp imió en Ams e dam en 1767. En 1776 apa ece en G anada e ida al cas ellano. Al año siguien e ue condenada
po su ibunal de la Inquisición, como “ emendamen e pelig osa” y po an o “se debe p ohibi con el mayo igo
aun pa a los que engan licencia de lee lib os p ohibidos” (AHN, Inquisición, leg. 3721, nº 224). O la e sión
española de la ob a de Guy on de Mo ceau T a ado sob e la educación pública (Memoi e su l’éduca ion publique),
aducida po José An onio Po cel, que había es ado en el pun o de mi a de la Inquisición desde 1768. El 17 de
ma zo de 1776 la Inquisición g anadina emi e un edic o condena o io: “Se p ohíbe in o um” (AHN, Inquisición, leg.
3735, nº 156 y 239).
8 Sólo un ejemplo: Poco iempo después de la caida de Flo idablanca el 2 de ma zo de 1792, su p o egido, el
ma emá ico Beni o Bails, ue ence ado en las cá celes de la Inquisición de G anada, desde las que en ía un
memo ial al ey Ca los IV quejándose de la injus icia que con él se es aba come iendo. Comen a al mona ca que su
g an culpa e a “habe esc i o el único Cu so Comple o de Ma emá icas que hay en España, y el que es aba
abajando al iempo de su desg acia, de A qui ec u a Hid áulica, singula ambién en su especie y en pa e
publicado ya” (AHN, Inquisición, leg. 3127).
9O ación Fúneb e, . 7.
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Fue en e ado en el Co o de la Colegial de Baza. Las hon as úneb es se le ibu a on el 28 de junio
en el con en o de los F anciscanos de Vélez Rubio.
Los elogios al cu a Na a o ue on unánimes. Ma ínez Te ce o se hizo eco de ellos en su
O ación Fúneb e.10 El abad ue un homb e in eligen e, humano, bené ico y g an abajado . Se
dedicó en cue po y alma al bien público. No dudó en pone a disposición de los demás su iempo,
sus sabe es, sus hallazgos e incluso sus escasos ing esos.11 E a una pe sona que a aba a g andes y
humildes po igual, con a abilidad y sencillez.12 En la Ca a VI el p opio Na a o azó un diseño
es i o de su pe sonalidad cuando dice:
¡Es e clé igo en uel o en su casaca p o incial, hundido en una calesa asaz de o ada,
i ada de un caballo más lánguido y escu ido que Rocinan e, aqueado, lleno de pol o,
cabalgados pa a acá pa a allá sob e sus na ices unos p ecisos an eojos, y quizá con más
pun os en las medias que los que se le sal a on en las e des a don Quijo e, ue ecibido
de conseje os, canónigos, caballe os, damas y dueñas que se ap esu aban a saluda le,
diciendo odos: “Bien sea enida la lo y la na a de los canónigos andan es”. Es e dad
que no de ama on sob e mí aguas olo osas, pe o llegó a mis na ices el pe ume de los
guisados p e enidos pa a una me ienda opípa a que a as aban a mi es ómago
hamb ien o an o como a Sancho las ollas de Camacho el Rico.13
En in, ue un homb e ilus ado que supo sin oniza plenamen e con el iempo que le ocó
i i . Los his o iado es Paula y Jo ge Deme son a i ma on de él: “Don An onio Na a o, sace do e
cul o, ep esen a i o del siglo XVIII español po su don de obse ación, su a ición a las ciencias y a
los expe imen os, ue en el campo in elec ual uno de los elemen os más dinámicos del cue po
pa ió ico de Ve a”.14
III
El abad Na a o ue uno de los ilus ados más ac i os que u o el en onces llamado eino de
G anada. Cuan os le conocie on y a a on ue on unánimes en los elogios a sus muchos sabe es y al
al o alo de sus log os cien í icos. El bo ánico Simón de Rojas Clemen e esc ibió: “Don An onio
10 “El cu a Na a o ue un e dade o sabio, an ú il pa a la pa ia (...) po su admi able disc eción, po su al a
pene ación, po la supe io idad de sus alen os, po su buen gus o, e incesan e aplicación al es udio de las ciencias,
y sus as os conocimien os que le hicie on de an a ias mane as p o echoso a sus p ójimos: admi emos al in aquel
conjun o de modes ia, de dulzu a, de humanidad, de bene icencia que le hacían an amable a cuan os u ie on el
hono de conoce lo” (Ibídem, .3).
11 “Nunca es u o dominado de aquel odioso egoísmo que educe odos los bienes a la es e a de la p opia u ilidad. No
u o o a codicia que aquella que es laudable en los li e a os: una exquisi a biblio eca y un es imable Gabine e de
p eciosidades de la na u aleza y el A e, e a odo su eso o. Y ni siquie a gua daba es as pa a sí, sino que p on o las
con e ía en pa imonio público. Lle ado de su amo al bien público es aba con encido de que “jamás un sace do e
desempeña mejo su ca ác e que cuando sac i ica sus alen os y sus a eas a la u ilidad común” (O ación Fúneb e,
.6).
12 “Nues o bené ico abad e a igualmen e humano y benigno sin a ec ación, a able y dulce sin a eminación, modes o y
humilde sin bajeza y aba imien o. E a admi able en medio de los sabios, g andes y pode osos de la ie a. Yo mismo
le i esis i a las ins ancias de los edi o es de la Colección de Se mones Españoles que le pedían los suyos como
dignos de es e hono y pa a que el público goza a de sus p imo es” (Ibídem, .5).
13 Ca a VI.
14 Paula y Jo ge Deme son (1984), “La Sociedad Pa ió ica de Ve a y su ju isdicción (1775-1808)”, publicado en el
Anua io de His o ia Con empo ánea, nº 11, Uni e sidad de G anada, p.68.
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e a un as ónomo p o undo, buen bo ánico (uno de los p ime os na u alis as españoles) y
mine alogis a, doc ísimo an icua io y excelen e li e a o”.15 Pa a o os ue el p ime biólogo español.
Hoy día esul a di ícil y a en u ado o mula un juicio de alo sob e la con ibución del cu a
Na a o a los a ances de la ciencia mode na. El p oblema adica en que la mayo pa e de sus
esc i os se han pe dido o no hay posibilidad de acceso a ellos. No obs an e, in en a emos p esen a
una sín esis de su ac i idad cien í ica y sus apo aciones a la ciencia en siglo XVIII. Pa a ello
analiza emos los escasos manusc i os exis en es, así como las e e encias que a su ob a hacen sus
con empo áneos.
Desde niño ue un apasionado de la na u aleza. En la Ca a IV16 e ie e cómo desde una edad
muy emp ana se en e enía en con ac o con la na u aleza y cómo nunca caminaba sin obse a
cuan o és a o ecía a sus ojos. Du an e sus es udios uni e si a ios en Alcalá, p osiguió cul i ando su
sec e a ocación na u alis a y cuando podía salía al campo pa a obse a y es udia la na u aleza.
Na a o ue siemp e un au odidac a, u o que o ma se a sí mismo sin más ayuda que sus luces y su
espí i u inquie o y obse ado . En la O ación Fúneb e, Ma ínez Te ce o se hacía eco de ello y
ponía en su boca es a sen ida queja: “He leído cuan o cayó en mis manos, sin o den; sin maes o he
ap endido la lengua ancesa, i aliana, algo de la inglesa, algo de dibujo, me abajo cáma as
obscu as, globos y o as cosas según mi an asía, sin ene quien me co ija, po que i o en un país
bá ba o, sin c í ica, sin gus os”.17 Las in luencias ex anje as debie on empeza muy emp ano a
a ae al jo en p esbí e o, bien en el idioma o iginal (ob as ancesas e i alianas) o bien aducidas al
ancés.
Al hace se ca go de la pa oquia de la Enca nación de Vélez Rubio, hizo os ensible en e
amigos, elig eses y pá ocos de los pueblos ecinos sus a iciones na u alis as. Reco ió una y o a
ez las ie as y en o nos de la elig esía he bo izando, ecogiendo mues as mine alógicas,
exca ando en an iguos yacimien os a queológicos, haciendo diseños y mapas de los con o nos de
las sie as. Ano aba has a el más insigni ican e da o geog á ico o la más mínima exp esión de la
na u aleza. Fue on los pá ocos ecinos, quienes le pidie on hicie a es udios de allados de las
ca ac e ís icas geog á icas de la coma ca. A cambio, les solici aba que le ecogie an plan as y
mine ales pa a su gabine e de es udio. Cuan os le conocie on y a a on hablan de los muchos
sabe es del abad. No obs an e el iempo dedicado al es udio de la na u aleza, jamás descuidó sus
obligaciones pas o ales. Esc ibi ía a F anco Dá ila en 1784: “Debo deci le que mi p ecisión a la
esidencia de mi Iglesia me p i a de hace los iajes que quisie a, en los pequeños que hago siemp e
iajo como na u alis a: a odos enca go me ecojan cuan o encuen en cu ioso”.18
El ejemplo y las inquie udes de Na a o ue on c eando escuela y consolidando en su en o no
un pequeño núcleo ilus ado, in e esado en el buen gus o19 y los a ances cien í icos. A él se
suma on, en p ime luga , los pa ien es y amigos. Con pos e io idad, se unie on a su cí culo de
es udio e in es igación algunos pe sonajes des acados de la illa elezana y de los al ededo es.
15 Simón de Rojas Clemen e, ob. ci ., ol. I, p.69
16 Ca as o Paseos de 1789, ca a IV.
17 O ación Fúneb e, . 5.
18 Ca a de A. J. Na a o a Ped o F anco Dá ila. Vélez Rubio, 10 de ma zo de 1784.
19 Po buen gus o se en endía el pensamien o y las ideas ilus adas. En 1782, Juan Sempe e y Gua inos, abogado de los
Reales Consejos, edi ó en Mad id, en la imp en a de An onio Sancha, una ob a con el í ulo: Re lexiones sob e el
Buen Gus o en las Ciencias y las A es. T aducción lib e de las que esc ibió en i aliano Luis An onio Mu a o i con
un discu so sob e el gus o ac ual de los españoles en la li e a u a. Con las licencias necesa ias. Mad id. Año 1782.
El ex o i aliano de An onio Mu a o i lle aba po í ulo: Delle i lessioni sop a il buon gus o nelle scienze e
nell’A i.
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En e ellos hay que ci a a su sob ina Juana Ma ínez Se na20, al maes escuela Ál a ez Gu ié ez, a
los dos Cen enos (dignidades de la Colegial de Baza) y a Ignacio O dejón, adminis ado del
Ma qués de Villa anca. Y es que como doña Juana con esó en cie a ocasión a Rojas Clemen e:
“Es e homb e (el abad Na a o) hacía na u alis as a cuan os le odeaban o enían elación con él. No
dejaba i i a nadie po que le colec a an, y sal aba como un niño, cuando daba con alguna
p oducción que aún no poseía”21. La casa de Na a o p on o se con e i ía en un cen o in elec ual.
Así lo con i ma el anciscano Ma ínez Te ce o:
El luga de su esidencia e a como una escuela pública en donde siemp e se ap endía, o
como un cen o luminoso de donde salían con inuamen e b illan es ayos que ilus aban a
los que le odeaban y a quienes enían el hono de a a le de palab a, o po esc i o. Se
insinuaba a los jó enes con p on i ud y anqueza, y a los homb es de le as pa a ec i ica
sus ideas, ya inspi ándole el buen gus o de las ciencias, ya indicándoles los buenos lib os,
y el mé i o que enían pa a que po ellos se ins uyesen.22
Con aba con un buen gabine e expe imen al, excelen es colecciones de his o ia na u al,
bo ánica y an igüedades. Y, sob e odo, disponía de una buena y selec a biblio eca.23 En su mayo
pa e es aba o mada po ob as o iginales en ancés, o sus e siones españolas, de los más
impo an es bo ánicos y na u alis as eu opeos del momen o. No es, pues, de ex aña que sus
muchas lec u as sob e es os emas, le con i ie an en oda una au o idad y e e encia en bo ánica e
his o ia na u al del le an e g anadino.
En e los años 1761 y 1763, Na a o descub ió los yacimien os de amian o de Lub ín.
Pensando lo que es o podía signi ica pa a una zona an pob e como la suya, emp endió una eb il
ac i idad pa a in en a di ulga su descub imien o en e sus amigos y las pe sonalidades cien í icas
de su iempo. Viajó a Mad id donde p esen ó unas mues as al P. Fló ez, a Manuel Mendicho, a
An onio Ponz, a Jaime de Ab eu y a miemb os del Consejo de Cas illa, en e los que se con aba
Flo idablanca, pa a que lo hicie an llega a oídos del ey. Ca los III apoyó el hallazgo de Na a o.
En agos o de 1775, inició una la ga co espondencia epis ola con Ped o F anco Dá ila,24
ecién nomb ado di ec o del Real Gabine e de His o ia Na u al de Mad id. Na a o acababa de
e mina su Compendio de la his o ia de los animales y que ía o ece le un ejempla del abajo, a la
20 Juana Ma ínez Se na, la doc a sob ina de Na a o, como e a conocida po sus amigos, es aba casada con un
sob ino del abad, Boni acio José Fe nández Na a o. De ella decían que colec aba con in eligencia p oducciones
na u ales pa a el abad. En mayo de 1805 conoció a Rojas Clemen e en Vélez Rubio. Desde ese momen o se
con i ió en el co esponsal del g an bo ánico, quien pa ece alo a al amen e los dic ados de es a seño a, en las
cues iones que debió plan ea le a lo la go de los años. En 1816 uel e a eque i los se icios de doña Juana, cuando
Clemen e y Lagasca p epa an su monumen al Ce es Española. Doña Juana dominaba el ancés y se dice que había
aducido el úl imo omo del Gil Blas de San illana, de A. R. Lesage.Ve sión que debió ci cula manusc i a po la
coma ca elezana.
21 Simón de Rojas Clemen e, ob. ci , o.l, p.61.
22 O ación Fúneb e, . 6.
23 No menos impo an e e a la biblio eca de su compañe o y amigo, el Maes escuela Ál a ez Gu ié ez, que llegó a
con a con más de 7.000 olúmenes. Con iesa és e en su ob a His o ia de mis lib os (G anada, 1804) que gas ó once
mil eales en comp a lib os del cu a Na a o cuando se celeb ó la subas a pública de sus pe enencias.
24 F anco Dá ila nació en Guayaquil en 1713. Es udió en Pa ís, donde esidió du an e muchos años, elacionándose
con lo más selec o de la ilus ación ancesa e in e nacional. Disponía de una ex ao dina ia colección de
p oducciones na u ales que, con el iempo, cede á al Gobie no español. Es a colección se ía el o igen del Real
Gabine e de His o ia Na u al de Mad id que ab ió sus pue as po ez p ime a el 4 de no iemb e de 1776. En
con apa ida el Gobie no le nomb ó di ec o de dicho gabine e.
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ez que p esen a le mues as de los amian os de Lub ín, de los má moles, opacios, micas y me ales
de Vélez Rubio, del c is al de oca y los g ana es de la sie a de Níja o del Cabo de Ga a, así como
los má moles de Macael. Fue on diez años de co espondencia en los que Na a o esc ibió
diecisie e ca as.25 La lec u a de es as ca as pe mi en alo a la pe sonalidad cien í ica del abad.
Son ensayos documen ados de Bo ánica e His o ia Na u al, en los que ci a a los más impo an es
na u alis as eu opeos del momen o, a la ez que comen a sus ob as y hallazgos. F anco Dá ila le
ag adeció su dedicación na u alis a, a la ez que p opo cionó in o mación e ins ucciones pa a
u u as líneas de in es igación. También le o eció ma e ial bibliog á ico pa a el desa ollo de sus
abajos cien í icos.
En una isi a a la co e en 1784, y en casa de Robles Vi es, u o la opo unidad de conoce al
conde de Flo idablanca quien, sabedo de la a ición na u alis a de Na a o, le enca gó una ob a que
e sa a sob e la His o ia Na u al del su es e. Se sabe que el abad se puso de inmedia o a abaja en
el p oyec o.26 La ob a lle aba po í ulo His o ia Na u al de pa e del eino de G anada y del de
Mu cia. Na a o acabó la ob a en o no a 1790 y en ió el manusc i o a Flo idablanca.27
De 1781 a 1785, y dadas sus inquie udes en p o de la causa pública, colabo ó con la comisión
de los Caminos de Le an e, en la que eje ce á las unciones de di ec o de los mismos pa a el
pa ido de Baza. A inales de 1784, Na a o empieza a en ia los p ime os ca gamen os de
p oducciones na u alis as y de an igüedades al Real Gabine e de His o ia Na u al de Mad id. Vis os
los in o mes a o ables del P. En ique Fló ez sob e los amian os de Lub ín, F anco Dá ila p opone
a Flo idablanca la c eación de una áb ica pa a indus ializa lo en Baza, simila a las ya pues as en
uncionamien o en Rusia. Y, po supues o, el di ec o de es a áb ica no pod ía se o o que An onio
Na a o.
En agos o de 1789, inicia la edacción de sus céleb es Ca as o Paseos de 1789.28 Con ellas
quie e suma se a la moda li e a ia en boga en aquellos momen os: lib os y ca as cien í icas que
di undían no icias de iajes y expediciones a los luga es más a iados e insospechados del plane a.
En España se con aba con las na aciones de An onio Ponz29 Jo ge Juan y An onio de Ulloa,30
Bowles31 y o os muchos. Na a o conocía, además, las de los ex anje os Fo s e , Cook, Saussu e,
Pennan y Volney. Su ocación iaje a y las ganas de da a conoce unas ie as desconocidas y
ol idadas pa a el g an público le lle ó a edac a las, en las que, bajo el hilo conduc o de
obse aciones na u alis as, compendia sus conocimien os humanís icos y cien í icos, y sus muchas
lec u as de los a ances na u alis as eu opeos del momen o. Con ellas p e ende ins ui , a la ez que
25 Las ca as o iginales se conse an en el A chi o del Museo Nacional de Ciencias Na u ales de Mad id.
26 En julio de 1785 adelan a a F anco Dá ila el esquema del abajo: “El omo p ime o a a de la his o ia na u al del
cielo y el ai e, el segundo de la geog a ía ísica, del enlace del ma y la ie a, luego el del homb e, los cuad úpedos,
e c., e c., has a acaba en los ósiles” (Ca a de A. J. Na a o a Ped o F anco Dá ila. Baza, 23 de julio de 1785).
27 Así lo ce i ican sus allegados en una ca a de 1805: “En egó, me dicen, una ob a suya de His o ia Na u al al conde
de Flo idablanca que debe ene la en su pode y cuya caída es o bó su publicación”.
28 Ca as o Paseos de 1789 es una ob a manusc i a. Cons a de 314 páginas en 4º. Son 12 ca as o paseos li e a ios
eple os de e udición. La ca a 7 quedó inconclusa en su o igen. Pa ece una ob a no de ini i a, con abundan es
achadu as y co ecciones. No lle a í ulo y le al an los dibujos que ealizó Na a o pa a se incluidos en el ex o.
Hoy se hallan en el A chi o Municipal de Lo ca.
29 An onio Ponz (1792), Viage de España, 18 omos. Mad id: Viuda de Joaquín Iba a.
30 Jo ge Juan y An onio de Ulloa (1748), Relación his ó ica del iaje a la Ame ica Me idional hecho de O den de su
Majes ad pa a medi algunos g ados de Me idiano e es e, y eni po ellos al conocimien o de la e dade a
igu a y magni ud de la Tie a, con o as a ias obse aciones as onónicas y ísicas. Mad id: An onio Ma ín.
31 Guille mo Bowles (1789), In oducción a la His o ia Na u al, y a la Geog a ía Física de España. Mad id: Imp en a
Real. 3ª Ed.
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di ulga unos conocimien os y unos luga es. Complemen a su ela o con dibujos ealizados po él
mismo, que hoy se han pe dido.
Si la caída de Flo idablanca dio al as e con la publicación de su His o ia Na u al de pa e
del eino de G anada y del de Mu cia, las Ca as o Paseos sí apa ecie on imp esas, pe o no con su
nomb e, ni con el í ulo que él había dejado. Se a a de un plagio li e a io desca ado. El canónigo
de Guadix, Juan Bau is a Cassasola, publicó en 1855 una ob a con el í ulo Ensayo his ó ico sob e
la an igüedad, hono es y p i ilegios de la muy noble y leal ciudad de Baza y pueblos de su abadía,
po D. Juan Bau is a Cassasola. El lib o se imp imió en la ciudad de Guadix, en la imp en a del
edi o Ped o Flo es. Un examen en pa alelo de ambas ob as pone de mani ies o que el canónigo de
Guadix se ap opió de las Ca as de Na a o y copió cuan o quiso, bo ó su nomb e y colocó el suyo
en la po ada.
Na a o c eó la Sociedad Económica de Amigos del País de Ve a y de Baza. En es os o os
p esen ó sus in es igaciones. En Ve a leyó una memo ia de allada de los amian os de Lub ín,32
p esen ó las in es igaciones de campo sob e los ecu sos mine alógicos de su pa oquia,33 el
Discu so sob e el lince, los es udios de in es igación sob e U ci y Chi i el,34 sus Elemen os de
Física o Mé odo simpli icado pa a la enseñanza de la Física, el Se món del Pa io ismo c is iano,
su Memo ia de las Céleb es Fies as de Vélez Rubio de 1769,35 el Plan de una His o ia de la Ciudad
y Ju isdicción de Ve a y pueblos ecinos, un In o me geog á ico-desc ip i o sob e las ie as de la
ica ía de los Vélez, con un mapa de la coma ca.36 En Baza p esen ó la memo ia Sob e el ca bón de
pied a y su uso, e c. En es e iempo, la Real Academia de la His o ia abaja en la con ección del
G an Dicciona io His ó ico y Geog á ico de España, Na a o en ió a la Academia dos a ículos
que lle aban po í ulo Baza y Hoya de Baza.37 Al en ia los al sec e a io de la Ins i ución, Isido o
Bosa e, le comunica que es á abajando en la ob a Geog a ía, His o ia Na u al y An igüedades de
una pa e del eino de G anada y del de Mu cia, ob a que p obablemen e deja a inconclusa. La
Real Academia de la His o ia espondió a su colabo ación con el nomb amien o de Académico
Co espondien e,38 lo mismo que hizo el Ins i u o de Pa ís.39
Simón de Rojas Clemen e, que abajó incansablemen e po euni los esc i os de Na a o
pa a en ia los a la imp en a y de es a o ma consegui que ue an conocidos, ealizó una alo ación
de los manusc i os a los que u o acceso, p incipalmen e de los de bo ánica que e an los que a él
más le in e esaban. Y esc ibió: “así c eo se pod ían educi a un pequeño olumen odas las especies
32 Discu so ísico sob e la o mación y los c iade os de es e mix o, su incombus ibilidad, los dis in os es ados en que
se encon aba es e ósil, los modos de hila lo y los esul ados de sus ensayos.
33 Memo ia leída en la echa y luga sob e Mine alogía del e eno de la comp ensión de es a sociedad. Año de 1787.
34 Paula y Jo ge Deme son ci an es os dos abajos de in es igación en su a ículo “La Sociedad Pa ió ica de Ve a y su
ju isdicción (1775-1808)”, publicado en el Anua io de His o ia Con empo ánea, nº 11, Uni e sidad de G anada,
1984, pp. 68 y ss.
35 Memo ia de las céleb es ies as que hizo la Villa de Vélez Rubio en la anslación del San ísimo Sac amen o a la
nue a Iglesia pa oquial cons uida a expensas del Exmo. Seño Ma qués de Villa anca y los Vélez, el año de
1769. Esc i a po el D . D. An onio José Na a o, cu a de dicha Iglesia pa oquial. Año de 1770.
36 Es os Apun es geog á icos sob e Vélez Rubio y su ica ía los emi i ía más a de, el 2 de julio de 1774, al geóg a o
Tomás López. Fo maban el en ío un plano de la coma ca y cua o olios manusc i os.
37 El Ms o iginal lle aba po í ulo Sob e la ciudad de Baza, po D. An onio José Na a o. Fo ma un cuade no de 21
olios en 4º. Apa eció publicado con el í ulo de La ciudad y el e i o io de Baza en el Bole ín de la Real Academia
de la His o ia, año 1917 (I), omo LXX, pp. 268-286.
38 Memo ias de la Real Academia de la His o ia, Tomo I, Mad id, 1796, p. CXLIV.
39 Así cons a en la O ación Fúneb e, .5.
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buenas que ae en ellos aunque son bas an es, y se educen casi odos a an igüedades, his o ia
p incipalmen e na u al y economía polí ica, as onomía, e c.”40
IV
El binomio ciencia- aducción se dio en Na a o a a és de es ías dis in as, aunque
con e gen es: como in o mación y o mación cien í ica, como base me odológica de abajo pa a
sus hallazgos y como eje cicio de aducción. Lo que hace que la aducción enga en Na a o unas
ca ac e ís icas muy especiales. Si pa a Ola ide o Mo a ín la aducción enía un obje i o
p incipalmen e didác ico: la enseñanza e in o mación públicas, ep esen a en el ea o modelos de
i udes sociales y buenas cos umb es,41 o pa a Feijóo y o os cien í icos, la ansmisión de los
a ances de la ciencia mode na, pa a Na a o e a un eje cicio de in o mación y ap endizaje pe sonal.
Las Ca as a F anco Dá ila y, sob e odo, Ca as o Paseos de 1789 son una magní ica mues a
de las uen es ilosó ico-cien í icas en las que Na a o ap endió la ciencia mode na y que más a de
con o ma ían su pensamien o cien í ico. Fuen es que hacen e e encia a los más impo an es au o es
y las mejo as ob as del mundo in elec ual eu opeo de aquel momen o que, po supues o, e an en su
mayo pa e ancesas, e idas al ancés o aducidas del ancés al cas ellano. En Ca as o Paseos
de 1789 se ci an los au o es, las ob as, las p incipales in es igaciones y se pa a asean, glosan o
copian los ex os que él ie e di ec amen e del ancés al cas ellano. Ap endió el ancés y el
i aliano con el único in de pode ene acceso di ec o al mundo de las ciencias median e ob as
esc i as en esos idiomas. La cul u a del cu a Na a o, como la de la mayo ía de sus compañe os de
gene ación, ue ancesa. A a és del ancés se puso en con ac o con au o es y ob as de o igen
sueco, inglés, alemán y suizo. Sólo un educido g upo de cien í icos españoles in luyó en la
o mación cien í ica del abad de Baza.42 Tampoco hay que ol ida que, po educación y es udios,
con aba con una sólida p epa ación clásica. A ella se deben sus muchas e e encias a Ma cial,
Pomponio Mela, Plinio el Jo en, P olomeo, Columela o Vi ubio, en e o os, que e ía
di ec amen e del la ín.
So p ende, pa a se canónigo de una Colegial, la ingen e in o mación pun e a con la que
con aba y las ob as que u ilizaba pa a es a al día en los a ances cien í icos. Ob as que ue on
40 Simón de Rojas Clemen e, ob. ci ., ol. I, p.81.
41 En el A chi o His ó ico Nacional se conse a un esc i o de Pablo de Ola ide a Tomás Sebas ián y La e en el que
puede lee se: “Yo pienso que lo que necesi a la nación son agedias que la conmue an, y la ins uyan, comedias que
la di ie an y co ijan. El designio de da a la nación un ea o ilus ado y co egido es, en mi modo de pensa , uno
de los más impo an es y ú iles, po que en mi concep o nada o ma an o las cos umb es de un pueblo, nada ameniza
más a la nobleza y a la plebe, nada inspi a an a dulzu a, u banidad y amo a la hon adez como las ecuen es
lecciones que se dan al público en el ea o. Pienso, pues, que el que die e a España agedias y comedias que,
oyéndose con gus o, pudie an p oduci aquellos y o os e ec os, le ha ía acaso el mayo se icio (A.H.N.,
Inquisición, 3512).
42 Ci amos a Jo ge Juan y An onio de Ulloa (Relación his ó ica de la expedición de 1748), a Guille mo Bowles
(In oducción a la His o ia Na u al y a la Geog a ía Física de España, Mad id, 1775), a J. A. Ponz (Viaje de
España, Mad id: Viuda de Joaquín Iba a, 1772-1794), al pad e En ique Fló ez (España Sag ada. Tea o
Geog á ico-His ó ico de la Iglesia de España, Mad id 1747), al pad e José To ubia (Apa a o pa a la His o ia
Na u al de España, Mad id, 1754), a An onio F anco Ga cía y Vicen e Rod íguez Ga cía (“P oyec o de Ja dines
Bo ánicos pa a aclima a plan as ame icanas en Andalucía: 1780-1800”), a José Que (Flo a española o la His o ia
de las plan as que se c ían en España, Mad id, 1762) y a Casimi o Gómez O ega y An onio Palau y Ve de a
(Cu so Elemen al de Bo ánica dispues o pa a la enseñanza del Real Ja dín Bo ánico de Mad id, Mad id, 1785).
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pe sonal apo ando desc ipciones y obse aciones clínicas pe sonales sob e las en e medades que
desc ibían.
V
Resumiendo: El cu a ilus ado An onio José Na a o no adujo en su o alidad lib o alguno
de los au o es anceses o e idos al ancés que u ilizó en sus muchas lec u as. Es e abajo lo dejó
pa a pe sonas más p epa adas que él y especialis as en la ma e ia. Pa a Na a o la aducción e a un
ehículo de in o mación cien í ica. Y a esa a ea de di usión de la ciencia se en egó. P ime o,
u ilizó la e sión de es as ob as como in o mación y o mación pe sonal pa a pone se al día en la
ciencia mode na. Fue és a una época en la ida del cu a Na a o en la que comenzaba a ab i se al
mundo del sabe , a oma posiciones en los umb ales de la nue a ciencia y necesi aba oda la
in o mación posible. Después, u ilizó la aducción como base me odológica pa a sus
descub imien os. E a un ap endiz con eso que abajaba en campo ajeno y p ecisaba aduci y
con as a los undamen os cien í icos de los na u alis as y bo ánicos anceses y eu opeos como
base de los pasos que él iba dando en la ciencia y en sus in es igaciones. Y así lo hizo. Po in, no
se quedó sólo en eso, quiso di undi la ciencia que ap endía, as asando al cas ellano odo aquello
que le pa ecía más impo an e y ú il pa a sus lec o es. Empezó po ex ac a a ados comple os,
como ue la ob a de Bu on o Tisso , pa a segui con la copia y aducción de ex ensos pá a os de
las ob as de na u alis as anceses. De es as copias es án plagados sus a ados y ob as cien í icas.
La no edad que apo a Na a o es que no se quedó en me o as asado de las ideas y ex os de los
demás, sino que supo ado na las con sus p opias obse aciones de la na u aleza y animales que
desc ibía. Desc ipciones que dan un colo y una inmedia ez nue a a la na ación y la hacen más
p óxima a sus lec o es al habla de luga es y se es del en o no en que és os i ían. En in, cumplió
el obje i o que se había ma cado: di undi la ciencia, haciendo el mejo uso posible de lo que los
demás habían esc i o y él expe imen ado.
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