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Carta abierta a los futuros traductores

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Carta abierta a los futuros traductores

Author: Lago Jaraiz, Nuria
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 1999
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/25595/1/Hermeneus-1999-1-CartaAbierta.pdf
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
CARTA ABIERTA A LOS FUTUROS TRADUCTORES
Open le e o u u e ansla o s
Nu ia LAGO JARAIZ
T aduc o a li e a ia. In é p e e ju ada.
Es oy aduciendo la no ela Dange ous Lo e de Ben Ok i, un au o nige iano, a incado en
Lond es y de exquisi a educación b i ánica, que me es á dando un mon ón de p oblemas, pe o no
linguïs icos, sino de in e p e ación: apa ecen obje os como u ensilios de uso dia io y las i iendas
de un gue o de la ciudad de Lagos, que la aduc o a no sabe cómo aslada del más pu o inglés a
algo que en España suene c eíble y, sob e odo, a icano en ez de b i ánico. Po que las palab as
en lengua yo uba no se aducen, po supues o. Y al mismo iempo, espe ando el es ilo, que el
lec o lo en ienda, y que suene cas ellano y que… Bueno, sólo se á cues ión de documen a se,
habla con algún a icanis a, busca en la enciclopedia y na ega en In e ne … Requie e su
iempo, muchas eces poco o mal emune ado.
Me llaman de epen e del juzgado nº N de Hospi ale de Llob ega . Es sábado y necesi an un
in é p e e de inglés pa a un in e oga o io a un de enido. Allá oy. En axi, po que hace un año
omé la decisión de i i la expe iencia de no ene coche. Es una expe iencia: se la ecomiendo
a los que siemp e hayan i ido con un ehículo ce ca. Una de las cosas mejo es es que no ienes
que p eocupa e po cómo se llega a los si ios, ni, sob e odo, dónde apa ca po allí. Y nunca e
pie des. Ni pagas apa camien o, ni le as, ni ienes un mon ón de dine o inmo ilizado en un
ehículo. Encima, acabas pagando axis igual... Bueno, llego al juzgado.
“Soy la in é p e e.”
—¡Ah! —Ca as de ali io: “Ya es á aquí, menos mal”.
Y en onces, so p esa, so p esa... e a an amigablemen e, como a un se humano no mal,
digno de espe o incluso. Es es upendo sali a la calle y sen i que u abajo me ece la
ap eciación del p ójimo: de p on o comp endes que e gus a hace lo, que es ú il, que ealmen e e
con ie e en ciudadano de pleno de echo y no en el pa ia desclasado y desp eciado que algunos
edi o es se empeñan en hace e sen i (aunque ellos lo nieguen, cla o). Es una de las cosas más
posi i as que me ha depa ado la a ea de la in e p e ación: de p on o e es un indi iduo social: us
semejan es en ienden lo que haces, dan alo a u a ea… No es un abajo an ácil. Te necesi an.
No sólo ecibes un dine o po aduci un lib o, esa cosa lejana de los a ones de biblio eca (¿pa a
qué, si ya nadie lee? Y si los que leen ya lo hacen en el idioma o iginal… Cuán as eces me han
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o mulado la ingeniosísima p egun a, as a e igua mi p o esión: “¿Y cuán o a das en aduci un
lib o?” “Pues depende, cla o, de si es la go o co o -alucinan e-… Va ios meses.” “¡Anda! ¡Qué
ho o !”). Sí, qué ho o .
También se da el ópico in e so: el mi o del aduc o de li e a u a, ese se excepcional
ca gado de sabe , con la exquisi a paciencia de e e a su lengua con amo las ma a illosas ob as
maes as de la li e a u a uni e sal, ob as que el común de los mo ales se pe de ía si no ue a po
noso os. Cuidado. Suena muy bien. Y que me pe donen mis colegas: algunas eces es así, pe o
en gene al, no.
Pido pe dón po la disg esión. Hab á algunas más. Reg eso al juzgado. Hay o a muje jo en
de pie po los pasillos, donde eina un le e caos, no excesi o ni op imen e. Cla o, es que hoy es
sábado: juzgado de gua dia. Al inal nos mi amos y nos p esen amos: “D, abogada.” De o icio,
cla o.
—Ah, hola, soy la in é p e e. ¿De qué a? ¿Lo sabes?
—Más o menos. Bueno, una muje a icana, de Sie a Leona, de enida, un asun o de d ogas,
supongo… Pe o hay ollón po que dice que la han mal a ado. Ya e emos, con es os nunca se
sabe [Son an ma ulle os, pienso yo, que ya es oy cu ada de espan os]. Es os pob es… Les
in e esa más es a en la cá cel aquí, donde comen y i en mejo que si son depo ados a su
país… Qué i onía, ¡ e dad?
—Y sue e que me han encon ado abajando en casa un sábado po la mañana… Si no,
igual la ienen en el calabozo has a el lunes, sin hace nada…
Nue a in e upción: elé ono. La gen e llama en busca de un aduc o ju ado (esa cosa an
a a) pa a pedi e las cosas más pe eg inas. P egun as, p ecios, a o es, que las más de las eces e
epo an muy poco bene icio económico –“pe o ¿us ed ju a sus aducciones? Po que me han
dicho que iene que se una aducción ju ada…”-. Y yo lo que quie o y necesi o es gana me el pan.
Y con gen e así, S a a ion, my dea . Po que e cuen an su ida, que suele se al amen e abu ida.
Si u ie a g acia, al menos, se ía más lle ade o. Pe o no: in aden u iempo, in aden u espacio de
abajo, y una de dos, o los mandas a eí espá agos al p ime momen o, o e en edan un mon ón. Y
además, siemp e son amigos de alguien. Mo aleja: el abajo es el abajo, y la ca idad es la ca idad
“On a déjà donné”. Lección. Consejo pa a los no a os ee-lance s: además de sabe aduci , hay
que sabe cala al clien e. En gene al, las pe sonas más exigen es en cuan o a p egun as y a p ecios
son los peo es clien es: odo les pa ece ca o, se les ocu en al e na i as ex añas pa a aho a se mil
pese as, al e na i as, po supues o, que al aduc o ju ado no le con ienen nada, le cues an más
iempo y más abajo, o al, pa a cob a menos y que el clien e se aya inde ec iblemen e pensando:
“Es os aduc o es ju ados son unos abusones, cla o, como es un monopolio…” Nada más lejos de
la ealidad. La nues a es una p o esión du a: soli a ia, que equie e unos conocimien os muy
especializados, a eces ing a a: po ci a un solo ejemplo, un esc i o de demanda ci il po
eclamación de can idad, de unas ein a páginas a un solo espacio, que hay que aslada al o o
idioma, lo que se llama una aducción in e sa (yo abajo con ancés e inglés: con una sola
lengua ex anje a es ás pe dido. Y conoce a ondo dos idiomas que no son el uyo es una labo
len a) en, digamos, cua o días. Y aún e ega ean cada pese a como ie as. Y luego, cób alo. No es
que no e paguen, es que a los abogados no les co e p isa, y a eces no quie en paga e con su
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p o isión de ondos, y e hacen espe a un mon ón. Hay que insis i y eclama , se les ol ida, no
les a bien, y son iempo y ene gías gas adas en una a ea moles a, cuando menos, po que a eces
hay que en ada se y pone se muy pesado pa a cob a . Sin ol ida que en algunas ocasiones uno es á
apu ado y necesi a el dine o con u gencia y en onces es que e en an unos pánicos emendos:
“Mi a que si no me pagan…”
En in, lo de cala al clien e se ap ende calando: eso no lo enseñan en las acul ades. Y
ealmen e es muy ú il. Aunque cla o, al p incipio hay que acep a odo lo que llega: no es á la ida
pa a anda se haciendo el exquisi o. Cla o. También se encuen a uno con las alsas u gencias. El
abogado iene mucha p isa. Te ap ie a las ue cas pa a ene la aducción en seguida. Y en onces
ú e es ue zas, po que quie es queda bien, ienes el abajo hecho a iempo, llamas pa a a isa que
ya es á y que sube a an o y pa a e cuándo ienen a ecoge la… y ellos a dan una semana.
En muchas o as ocasiones, en cambio y po o una, las cosas salen odadas, e llaman, e
enca gan el abajo, acep an el p esupues o o la a i a po palab a, e lo aen y lo ienen a ecoge
cuando has con enido (po que no es án los iempos pa a paga sec e a ia o ecepcionis a, que
odo nos lo enemos que hace soli os), y has a e lo pagan al con ado an es de lle a se los
documen os. En e pa én esis, siemp e debe ía hace se así, pa a nues a anquilidad, pe o la calle
es o a cosa.
Bueno, ol iendo a la de enida de Sie a Leona, que hablaba un inglés que bien me ece ía un
a ículo apa e, an e sus p o es as, su Seño ía indicó que hicie a uso de su de echo a se isi ada po
el médico o ense. Allí que me ui yo ambién, a asis i al doc o y a la de enida. En amos los
es en una cabini a muy exigua. La muje , sin pensá selo dos eces y sin que se lo pidan, se
despechuga. El médico la pa a.
-P ime o dígale que me explique qué le ha pasado –a mí.
Eso hago. Ella se explica. (Sigo pensando que es una es a agema pa a gana iempo y da la
la a, aunque odo es posible y a eces se en cosas muy desag adables). La muje ela a
za andeos, empujones y malos a os. En los b azos. El médico la isi a. Y en e los es lle amos a
cabo un buen abajo (¿Cómo es áis de ana omía?… ¿Y si en ez de una in é p e e hubie a ido
“un” in é p e e? me p egun aba yo allí den o).
Bien, supe ada es a p ueba, en amos en el despacho del juez a que p oceda al in e oga o io.
Es un despacho pequeño. El juez de gua dia, un homb e jo en, es á a su mesa. F en e a él, la
de enida, conmigo jus o a su lado, sen adas. De ás, la abogada. Más a ás, la pa eja de agen es del
o den. Unas eces son de la Policía Nacional, o as, de la Gua dia Ci il. Según los
p ocedimien os, el in e oga o io se p ac ica en p esencia o en ausencia de és os.
Es la ho a de la e dad. Y aquí es cuando puede ocu i que el in é p e e se encuen e
supe ado po los acon ecimien os. Po que uno conoce su o icio. Uno en iende las p egun as del
juez y uno las aduce a la lengua del de enido. Las de hoy son p egun as sencillas, de lenguaje
co ien e, de la calle, de la ida de odos los días. Y uno sabe que las ha aducido bien. Pues no.
No, po que el de enido con es a con pe as cuando le p egun an po melones. Y la in é p e e se
queda pasmada, c eyendo, en su ingenuidad, que ha hecho algo mal y que alguien no la en iende.
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És a es una g an lección, que sólo se adquie e con la p ác ica: algunas eces, el de enido se sale
po la angen e sin el meno pudo , y el que se queda pillado en medio es el in é p e e, que
obse a desconce ado cómo su a ea se con ie e en un galima ías incomp ensible. ¿Qué es lo que
alla? No alla nada. Tú aduces las p egun as y las espues as, e limi as a eso. Es el juez quien
decide la cohe encia o incohe encia de lo que allí se dice. Pe o al p incipio, es desco azonado ,
po que e c ees que es ás haciendo algo mal. Aunque aho a ya es oy cu ada de espan os.
Po a o , uego que no se me in e p e e mal: es o no siemp e se p oduce, hay pe sonas
hones as que con es an since amen e, que se encuen an muy imp esionadas al acudi an e un juez
po p ime a ez en su ida, y que es án muy con en as de con a al in con una “aliada” que les
comp ende, o al menos comp ende lo que dicen, aunque los in é p e es nunca es emos del lado de
nadie, po supues o. Y esa sensación de llega al juzgado y encon a e con un se humano
asus ado, que se aleg a an o de e e y de que al in llegues a asis i lo, después de pasa se una
noche ence ado sin en ende nada de lo que le dicen… O a g a i icación muy signi ica i a de mi
o icio.
Pod ía ex ende me más con de alles de o as in e enciones en los juzgados, algunas cu iosas,
o as sin más his o ia… Pe o p e ie o deja lo aquí y no con e i lo en una in e minable elación de
anécdo as más o menos inconexas.
No quisie a e mina es e modes o esc i o sin menciona la impo ancia de la imp o isación y
la esolución de p oblemas sob e la ma cha que equie e la in e p e ación. A di e encia de la
aducción esc i a, li e a ia o écnica, donde se dispone de iempo pa a documen a se y hace
consul as, como comen aba al p incipio, uno de los e os de la in e p e ación es es a pa icipación
ac i a. Es una a ea que se ap ende con la p ác ica, pe o con iene sabe que puede ocu i . Y aquí
in e iene la habilidad de cada uno pa a supe a el lance. ¡Cuidado con los ne ios!
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