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La personalidad internacional de la Santa Sede ante los pueblos de raza ibérica : Discurso leído en la Universidad de Valladolid en la solemne apertura del curso académico de 1928 a 1929 / por el Doctor José Mª González de Echávarri y Vivanco

Abstract

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La personalidad internacional de la Santa Sede ante los pueblos de raza ibérica : Discurso leído en la Universidad de Valladolid en la solemne apertura del curso académico de 1928 a 1929 / por el Doctor José Mª González de Echávarri y Vivanco

Author: González de Echávarri y Vivanco, José María
Publisher: Valladolid :,Talleres Tipográficos Cuesta
Year: 1928
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/1649/1/Disc.Apert.UVA1928-29.pdf
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LEíDO EN LA
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EN LA SOLEMNE APERTURA
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DISCURSO
LEIDO EN LA
UNIVERSIDAD
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EN LA SOLEMNE APERTURA
DEL CURSO ACADÉMICO
DE 1928 A 1929
POR EL EXCMO. SEÑOR DOCTOR
D.
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M." González de
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CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE DERECHO
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LA PERSONALIDAD INTERNACIONAL
DE LA SANTA SEDE
ANTE LOS PUEBLOS DE RAZA IBÉRICA
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L
obligado concu so del p o eso ado uni e si a io en las ies-
as de es e día me obliga a ocupa la ibuna,
y
es coinci-
den e mi modes a in e ención al comenza el cu so 1928 a
1929, con una e o ma de ca ác e gene al en los es udios de
enseñanza supe io .
Un ilus e ca ed á ico de la Facul ad a que pe enezco, el
excelen ísimo
seño don Edua do Calleja, egen ando la ca e a
de Ins ucción pública, acaba de implan a una e o ma, que
i amen e anhelamos sea el pun o inicial en el esu gi po en e de
las insignes escuelas españolas. Su glo ioso p e é i o a ín ima-
men e enlazado a la au onomía de los es udios uni e si a ios,
y
es
de espe a que las enseñanzas de la His o ia
y
los con encimien os
de la ealidad p esen e conduzcan a los di ec o es de la ida de la
nación po el camino del econocimien o comple o de su adicional
o ganismo.
Pe o no bas a án p opósi os an loables sino se comple an con
el concu so de o os ac o es imp escindibles: el p o eso , el discí-
pulo
y
la amilia. Pa a discen es y docen es su ge la necesidad de
ac ecen a el abajo y el en usiasmo, equisi os que engend an el
éxi o eliz; pe o a los pad es de amilia co esponde comple a la
ob a con su consejo, ac i idad y igilancia.
Unas ho as de pe manencia en es as aulas no son su icien es,
si en la casa encuen a el alumno indi e encia, al ez glosas de
idículo pa a el p o eso ado, y en la gene alidad de los casos anhe-
los e ien es de que
acabe p on o.
aun cuando
acabe mal.
Coadyu emos odos al pa ió ico in de educa e ins ui la
ju en ud de hoy, que se á la España de mañana, con iando a
Sil
cuidado la es au ación de las glo ias adicionales.

a
-
-- 8--
En el cu so an e io un doc ísi no compañe o, don José Velasco
Ga cía, ca ed á ico de His o ia Uni e sal an igua y media, que
ob u o en b illan e oposición, pagó su ibu o a la mue e después
de a ios años de uc í e os abajos en su cá ed a. Al hace con-
memo ación de sus éualidades de pedagogo y de su a ec o de com-
pañe o, ibu émosle el ecue do más escogido en e c is ianos.
Una o ación po su alma.
Con odos los b íos de la ju en ud y a senal inap eciable de
conocimien os, iene a sus i ui al seño Velasco en la Facul ad de
Filoso ía y Le as don Claudio Galilldo
y
Guija o, an e io men e
p o eso , po oposición, de la misma asigna u a en la Uni e sidad
de San iago de Co npos ela.
A su ez la Facul ad de Medicina en iquece las excelencias de
su claus o con dos nue os ca ed á icos, que llegan a sus aulas en
eñida oposición di ec a. Don Ped o Ramón Vinos, ca ed á ico de
His ología y Ana omía pa ológica, y don Rica do Royo Villano a,
que lo es de Medicina legal y Toxicología.
Casi en el mismo día en a on ambos p o eso es en nues a
Uni e sidad, es ibando sólo en sus mé i os y sabe . Sean es as
líneas es imonio del a ec o con que sus compañe os acogen su
enida y de la pa icipación que en la ecepción de sus abajos
oma la clase escola .
El Papado
y
la Uni e sidad de Valladolid.
PORinicia i a de nues o dis inguido compañe o y ec o seño
Val e de, idea me ecedo a de enca ecidos elogios, en los
mismos ins an es en que es e cu so se inaugu a, C is o-Rey,
p esen e en la Sag ada Euca is ía, i adia sus luces y bendiciones,
expues o solemnemen e en la capilla de es a glo iosa Uni e sidad.
Pe mi id que quien ué el úl imo alumno de ella, y es hoy
modes o p o eso de De echo p i ado en sus aulas, escoja como
ema del discu so inaugu al el Reinado del Hijo de Dios en la ida
in e nacional de los pueblos, po mediación de su Vica io en la
ie a, que si el De echo In e nacional Público ué ma e ia p inci-
pal del p ime ca go que ob u imos en la enseñanza uni e si a ia,
la especialización de es e ema ha sido p e e en e selección biblio-
g á ica de nues as a iciones.
En los momen os más g a es de la gue a eu opea, cuando cul-
minando el desas e p edicaba la paz y dulci icaba el dolo , Bene-
dic o XV, de eliz memo ia, en un ac o público de la Uni e sidad de
Valladolid demos ábamos de mane a incon es able la bienhecho a
ob a del Pon i icado en la lucha. El Papa, po mediación de su
Sec e a io de Es ado, nos hon ó con consolado a ca a, que po las
ases lauda o ias que iene pa a es e cen o o icial de cul u a, nos
a e emos a aduci y ansc ibi en es e discu so.
«Palacio del Va icano, a 30 de junio de 1918.-·I1us ísimo seño :
Bien enida ha sido y muy bien acogida po el Pad e San o la
de o a y ilial o enda que ues a seño ía ilus sima ha p esen-
ado a su Bea i ud: la o enda de esa con e encia an doc a p o-
nunciada el pasado mes de ab il en la céleb e Uni e sidad alliso-
le ana sob e el Pon i icado y la Paz.
Ma e ia o a gumen o an del día ha dado pie a V. S. 1. pa a
ponde a y solemniza la labo al amen e paci icado a del Papa,
que hoy como aye y como en odos los siglos, campea, ci cundado
de luz siemp e e ulgen e y siemp e pu ísima sob e el ondo ene-
b oso de las necias men i as de las sec as. El manan ial de an
-
-10- -11-
bené ica luz es el oco a dien e de la Ca idad e e na, que es
C is o; llu ia inde icien e, pe ennal de amo pa a la Humanidad
que ye a y que padece.
Po an noble p o esión de e y aca amien o a la San a Sede, el
Pad e San o le da las g acias de odo co azón y con especial bene-
olencia le da ambién a V. S. l., a su esposa y a oda su amilia
la implo ada bendición apos ólica.
Soy de V. S.!. a ec ísimo y muy de o o se ido .-PEDRO,
CARDENAL GASPARRI.-I1us ísimo seño doc o don José Ma ía
González de Echá a i y Vi anco, p o eso de De echo en la
Uni e sidad de Valladolid».
Poco iempo después, y en dos sesiones impo an es del Sena-
do español, nos cupo el hono je p oclama una ez más la ob a
magna de paz y ayuda al necesi ado ealizada po el Vica io de
C is o (1). Jus i icada en el o den pe sonal del que esc ibe la elec-
ción del asun o, como p obanza y demos ación obje i a de su
opo unidad, la enéis en la ida oda de nues a que ida escuela.
La Uni e sidad de Valladolid se glo ia de se pon i icia,
poniendo sob e su escudo la ia a de es co onas y las lla es de
Ped o.
Pa a demos a , como p e endo hace la, la pe sonalidad ju ídica
de la San a Sede en la ida in e nacional, ¿qué cen o de cul u a
más ap opiado que la Uni e sidad de Valladolid, que se hon a
como p o eso del Colegio de San G ega io, de aquel asco mi
ilus e paisano ay F ancisco Vi o ia, una de cuyas
Pelecciones
en la Uni e sidad he mana de Salamanca nos se i á de doc ina
inap eciable en la ma e ia?
La Uni e sidad, que con la de Alcalá y Salamanca, ue on las
únicas c eado as en sus Claus os de cá ed as especiales dedica-
das a di undi las doc inas eológicas del eximio doc o Suá ez,
¿no pod á hace ale en la esis de es e discu so sus a gumen os
inap eciables?
La Uni e sidad, de la que ué p o eso du an e ein e años
ay Se a ín de F ei as, el impugnado de G ocio,
doc u n pa i-
e que eoe endum,
en ase de Soló zano, y que en uno de sus
a ados iene insigne es udio
De po es a e
Sum ni
Pon i icis
in
ebus empo alibus,
¿no pod á, escien os años más a de, eme-
mo a sus enseñanzas en es a escuela?
Las bulas de Clemen e VI
y
Clemen e VII, econociendo
y
con-
i mando en nues a Uni e sidad el ca ác e de es udios gene ales,
la o alidad de las Bulas de los Pon í ices (1) di igidas en de ensa
de ca ed á icos y escola es, acudiendo a la ida económica de sus
cá ed as, al eje cicio de ju isdicción, a la exención de esidencia
de es udian es y p o eso es, ¿no son p uebas inequí ocas del amo
de la San a Sede, que colocó a es a Uni e sidad bajo el ampa o de
la Silla Apos ólica?
¿No son palma ia demos ación de su in e és po los es udios,
no sólo de la ciencia de Dios, de la Filoso ía y del De echo, sino de
las ciencias humanas y de la Medicina, la Bula admi able de U ba-
no VIII, c eando y con i mando el Colegio uni e si a io de San
Ra ael, del p o eso Palanca?
¿Qué meno p ueba de ag adecimien o que cuando en con e-
encias in e nacionales se quie e me ma la más al a ep esen a-
ción in e nacional del Papado, y en esc i os ecien ísimos de p o-
eso es y diplomá icos se p e ende despoja le y desposee le de sus
p e oga i as, una modes a oz desde la Uni e sidad Pon i icia de
Valladolid, con es e con las a mas de la azón, la e elación y las
ob as, e idenciando cómo
an e la doc ina y los hechos de las
naciones de aza ibé ica, esal a como la más excelsa la
pe sonalidad in e nacional de la San a Sede?
(1)
Véanse en los
Anales de la Uni e sidad,
publicados po el
seño Alcoce ,
( )
Discu sos pa lamen a ios del p o eso Echá a i, omos I
y
11,
páginas 5
y
65.
p.
4
LA PERSONALIDAD INTERNACIONAL
DE LA SANTA SEDE
EN EL MOMENTO HISTÓRICO ACTUAL
a
•
1
HECHOS
Empe ado es cen inelas del Va icano. - Admi able epi a io
esc i o po Ca lo Magno.-Regias palab as españolas en el
siglo XX.
L
os que ep esen aban el pode en la ida de los pueblos an i-
guos, aquél que concedió paz a la Iglesia, Cons an ino y el
íncli o Empe ado Ca ia Magno 'que epu ó como pad e al
Pon í ice, son el modelo de Reyes y sup emos impe an es en la
ida de elación con el Vica io de Jesuc is o, Sus es a uas ecues-
es igilan es en el Pó ico de San Ped o, son ecue do pe enne
pa a los ol idados de sus debe es y el epi a io que el p opio Ca ia
Magno esc ibió pa a el sepulc o de Ad iano I es un ex o admi a-
ble de econocimien o, una página que a la en ada del ecin o de
San Ped o p oclama como cla e de la ida in e nacional las
San as
enseñanzas del Papado a los pueblos.
Roma cabeza y hono
del o be, a monía de odos los pode es.
«Aquí descansa el biena en u ado Papa Ad iano Pad e de la
Iglesia, o namen o de Roma, esc i o escla ecido. El Va ón pa a
quien la ida ué Dios, la piedad ley, la glo ia C is o; el Pas o
Apos ólico, dispues o a odo bien. El noble nacido de ilus e p o-
sapia, de insignes pad es; pe o mucho más noble po sus mé i os
sag ados. El Pas o que anhelaba en su de o o pecho embellece
siemp e
y
en odas pa es los emplos consag ados a su Dios.
En iqueció las iglesias con dones
y
los pueblos con san as ense-
ñanzas, y a odos ab ió el camino del Cielo. P ódigo con los
pob es, a nadie cedía en piedad, y e a igilan ísimo en sus uegos
sag ados en a o del pueblo. Con doc inas, con iquezas, con
mu allas le an ó us alcáza es, íncli a Roma, Ciudad cabeza y
hono del o be, aquel a ón a quien ningún daño causó la mue e,
que quedó aniquilada po la mue e de C is o, an es bien ué
pue a de ida mejo . Yo Ca los, de amando lág imas, esc ibí
es e can o a la memo ia de mi pad e. Tú e as pa a mi dulce amo :
a
í
llo o aho a, Pad e mío. Recué da e ú de mí; siemp e e sigue
---------------------------
-30-
A la in i ación del Empe ado de Rusia, con es a una no a
admi able de León X/II po su Sec e a io Ca denal Rampolla, p o-
clamando en ella que «pa a que cesen las descon ianzas y los mo i-
os ecíp ocos de o ensi a yde de ensi a que inducen a los Es a-
dos de nues os días pa a aumen a sus a mamen os: pa a que un
espí i u de paz se epa a a a és de los pueblos odos del Uni-
e so y les conduzca a a a se como he manos, es necesa io que
la jus icia c is iana enga pleno igo en el mundo, que las máxi-
mas del E angelio sean hon adas y que el a e di ícil de gobe na
los pueblos enga po ac o p incipal la c eencia en Dios, que es
el comienzo de la sabidu ía.
Se ha p e endido egula las elaciones de los pueblos po un
nue o de echo, undado en el in e és u ili a io bajo el p edominio
de la ue za, eposando en el éxi o de los hechos o de o as eo ías
que son la negación de los p incipios e e nos e inmu ables de jus-
icia. He ahí el e o capi al que ha conducido la Eu opa a un
es ado desas oso.
Con a an ne as o sis ema, la San a Sede no ha cesado de
ele a su oz pa a llama la a ención de los p íncipes y de los
pueblos. Ya en la Edad Media, y con el a o de la eliz unidad de
la C is iandad, la oz de los Pon í ices omanos encuen a en odas
pa es ácil acceso; ella consigue, po la sola ue za de su au o i-
dad, concilia los p íncipes y los pueblos; ex i pa las que ellas con
palab as de a bi aje; de iende los débiles con a la injus a op e-
sión de los ue es e impide la gue a, sal ando la ci ilización
c is iana» .
El Papa León XIII sigue ins uyendo a los pueblos en su no a
po la aplicación de los p incipios del E angelio.
La con es ación de 10 de eb e o del mismo año a la segunda
no a del Empe ado , es la acep ación po el Papa del p incipio del
a bi aje po medio de «una ins i ución de mediación in es ida de
au o idad con odo el p es igio mo al necesa io, disponiendo de
indispensables ga an ías de compe encia y de impa cialidad y que
no encadene la libe ad de las pa es en li igio».
Los buenos deseos de la Co e usa en o den a la necesa ia pa -
icipación del Papa, encon a on enaz esis encia, no en el pueblo
i aliano, en iéndase bien, sino en el Gobie no de dicho país, que
po medio del minis o de Negocios ex anje os Cane a o, se
opuso decididamen e no sólo a la pa icipación del Pon í ice en la
Con e encia, sino que ambién a que pudie a adhe i se a sus acue -
dos ni o ma pa e del ibunal de a bi aje.
-31-
An e es a inconcebible ac i ud pudo el mundo ci ilizado con-
empla el sublime espec áculo de un Pon í ice que, enc.e ado en
su palacio del Va icano, ecibe del Empe ado de RUSia y de la
Reina de Holanda comunicación y p uebas inequí ocas de adhesión
a la ob a paci icado a del Va icano. En es e aspec o puede p esen-
a se la espues a del Papa Hla Reina Guille mina de 29 de mayo
de 1899, alien e alega o de que la pa icipación del Papado en las
cues iones in e nacionales
no sólo es de apoyo
mo ai, «sino de
coope a e ec i amen e, po que se a a de un obje i o sobe ana-
men e noble po su na u aleza e ín imamen e ligado con Nues o
augus o minis e io, el cUHI,po el di ino Fundado de la Iglesia y
en i ud de adiciones an as eces secula es, posee una especie
de al a in es idu a como mediado de paz.
En e ec o: la au o idad del Pon i icado sup emo aspasa las
on e as de las naciones, ab aza odos los pueblos con el in de
con ede a los en la e dade a paz del E angelio; su acción pa a
p omo e el bien gene al de la humanidad es á po encima de los
in e eses pa icula es que pueden guia a los je es de Es ado, y
mejo que nadie sabe inclina a la conco dia a los pueblos más
di e sos».
El Papa ecue da sus in e enciones en e España y Alemania y
en e di e sos Es ados de la Amé ica del Su , a pesa de la anó-
mala condición a que es á educido, y acaba su comunicación admi-
able p ome iendo con inua su ob a de paz sin espe a o a glo ia
que la de se i a la causa sag ada de la ci ilización c is iana.
En en e de es a ac i ud nobilísima del Vica io de C is o, que
ecue da la del Hijo de Dios en su paso de apos olado y sac i icio
po la ie a,
[qué
dis in a es la del Gobie no i aliano de aquel
en onces (1).
Un gobie no que amenaza con e i a se de la Con e encia si la
Ins i ución de Paz po excelencia es admi ida, ¿ iene segu idad de
la jus icia de su causa?
(1) El pueblo de I alia, sob e odo el de Roma, no puede con undi se
con sus gobe nan es en la Con e encia de La Haya.
Si Humph y Da y, el ilus e químico inglés, es igo p esencial de
la uel a de Pío VII a Roma, a pesa de se p o es an e, esc ibía en su
ob a Consola ions o a eleo: «No ol ida é jamás el en usiasmo de
es a ecepción. Es imposible de desc ibi las aclamaciones y los ans-
po es de aleg ía del pueblo, que g i aba en odas pa es: ¡El San o
Pad e! ¡El San o Pad e! La es au ación es la ob a de Dios».

al
"
•
-32-
El p o es an e Gibbon esc ibe: «Como Tebas, Babilonia o Ca -
ago, Roma hab ía desapa ecido de la ie a si la ciudad no hubiese
sido animada po un p incipio i al que
In
ele a de nue o a los
hono es de la dominación».
Coincide con es a ap eciación el ac ual Je e del Gobie no
i aliano Mussolini cuando an es de la ma cha sob e Roma decía en
la Cáma a de su país.
«Yo a i mo que la adición la ina e impe ial de Roma es á hoy
ep esen adas po el Ca olicismo. (Ap obación).
Si como ha dicho MOlllmsen y de ello hace ya ein icinco o
ein a años no puede Roma es a sin una idea uni e sal, yo pienso
y a i mo que la única idea uni e sal que exis e hoy en ROl11 les la
que i adia del Va icano,
(Ap obación)».
Mejo que con los ac os y palab as de' Mazzini,
Ga ibaldi
y C ispi se a ienen las elocuen es ases de Mussolini con aquellas
o as de P oudhon que nadie se a e e á a acha de papis a en
su abajo
La unidad de I alia.
«¿Qué es hoy Roma?
Un museo,
una Iglesia, y nada más. Como
cen o de negocios, de come cio, de indus ia, como pun o es a é-
gico, in luencia de población, nada.
Roma i e del ex anje o,
o, como decía el
economis a Blanqui,
de las limosnas de la c is-
iandad. Qui adle sus sace do es, se á la ciudad más is e,
mas nula de la I alia
y
del globo; una nec ópolis.
Pe o, eamos. Se quie e jus amen e pa a la I alia uni a ia,
a Roma con su p es igio pon i ical: se quie e el Pon i icado,
pe o
acondicionado a la moda cons i ucional. La I alia, digase lo
que se quie a, es siemp e
papis a;
los sa casmos de Ga ibaldi
y de Mazzini con a el sace docio no des uyen es e hecho».
Como ampoco pueden des ui o a p ueba monumen al, incon-
o ec ible, ab umado a y es que como ha esc i o Vol ai e «La
Roma mode na iene an as Casas de Ca idad como a cos iun-
ales y o eos de sus ic o ias y conquis as enía la Roma an igua».
La Con e encia de La Haya no u o la dicha de ene en e sus
plenipo encia ios a los ep esen an es del Papa; pe o como odos
aquellos Cong esos donde no es á la Paz del E angelio, liquidó en
quieb a; quieb a de la doc ina del equilib io, quieb a de los
es ados débiles, quieb a del De echo in e nacional.
Ingla e a acababa con la independencia del Su de A ica, el
Japón se apode aba de Ca ea y como úl imo co ejo sang ien o, la
gue a uso japonesa llenaba de dolo los campos de la Mandchu ia.
¡P ime a son isa del acaso! Analicemos la ca cajada inal.
.,
• ¡,
' .'
as
-33-
Úl ima Con e encia de La Haya.-Nue a exclusión empo al y
espi i ual del Sumo Pon í ice. - La doc ina de paz en el dis-
cu so a los
eo eanos>-
El E angelio del mundo.
Reco demos que al celeb a se la úl ima Con e encia de la Paz
en La Haya, Cong eso a cuyas delibe aciones no ué in i ado el
Sumo Pon í ice, un in encionado dibujan e,
Luis Raemacke s,
exp esaba g á icamen e la labo de los eunidos con dos diseños.
En uno de ellos el dios de la gue a, Ma e, a ila su espada en las
losas del Palacio de la Paz. Es a ep esen ada po una ma ona, le
inc epa con es as palab as: ¿Es á bien que aguces us a mas sob e
los escalones de es e edi icio? Sí es á bien - esponde la deidad
mi ológica -. ¿Ol idas que el p ime Cong eso me p opo cionó la
Mandchu ia y el T ans aal? ¿Qué me ese a á el segundo?»
P o é ica ha esul ado la glosa del a is a, con el is e co ejo a
la Con e encia del con lic o balkánico y la gue a eu opea, pe o
de aplicación di ec a a nues o ema esul a el o o exp esi o
comen a io del a is a.
El Hijo de Dios que nació pa a ae la paz a los homb es y
po ellos
Iué
c uci icado, asciende las escale as del Palacio de la
Haya. Un ujie galoneado le impide la en ada y el dibujan e pone
en labios de Jesuc is o es as palab as: «En e dad e digo, he -
mano, yo ep esen o la paz sob e la ie a. - No digo lo con a io':,~"..,.,
- eplica el lacayo -, pe o si no ep esen as o a cosa, un ejé ci o,
una lo a, no puedes pasa ». Y no pasó el espí i u paci icado , "
c is iano, a la Con e encia, u o según esc ibió en aquel en onces:'
Emilio Flou ens de inicia i a de la Alianza is aeli a uni e sal (1) y
así esul a que mien as en aquella Asamblea el Mahome ismo u o
su ep esen an e en el que lo e a del Comendado de los c eyen es
la O odoxia en la pe sona de los Embajado es del Empe ado de <.~~"'~
odas las Rusias, el P o es an ismo en los agen es diplomá icos del
Rey de Ingla e a y del Empe ado de Alemania el sin oicismo el
budismo, odas las alsas Religiones de Eu opa, Asia y Amé ica
odas las sec as disiden es, odas las he e odoxias y odos los cismas
u ie on ep esen an es .. Sólo el Ca olicismo ué de enido en la
pue a de la Con e encia en la pe sona del Sobe ano Pon í ice
(2).
(1) El Pon i icado
y
la Paz,
González de Echá a i, pág. 6.
(2) La c i iquedu libe al sme,
núme o de 15 de ene o de 1912,
pág. 482.
3
_.----------------------------~~
-34-
¿Cuál es el esumen de oda aquella Con e encia de la Paz? Lo
encon amos en el discu so de uno de sus iniciado es M. William
T. S ead edac o je e del
Cou ie de la Con e ence de la
Paix,
en la sesión dedicada a los co eanos desahuciados de la Con-
e encia po no disgus a al Es ado op eso , el Japón. Dedales al
p esen a al P íncipe co eano
Tjyong-Oni,
Vi: «Si sois débiles no
end éis amigos. Un Es ado sin a mas es como un ebaño en medio
de lobos. Si que éis e i a el se des uidos a maos, a maos,
a maos (así es eces). Es el sólo medio de salud.
Es el E an-
gelio del mundo».
Eso es á esc i o en el
Co eo de la Con e encia,
núme os
de 5 de julio y 4 de sep iemb e de 1907.
Ese es el e angelio del mundo in e nacional que eniega del
Papa y del o o E angelio de Paz, pe o ese
e angelio pací ico
a
usanza mundana si e pa a ega de sang e pocos años después
los campos de Eu opa, las aguas de odos los ma es, ampu a la
ida humana con millones de mue os du an e cua o años de
gue a, lle a a la mise ia a los Es ados encedo es y encidos en
la heca ombe económica de la pos - gue a y llena las a cas de las
bancas judías del globo.
T is e bu la, isa sang ien a de los acue dos de La Haya a
espaldas de la luz esplendo osa del Va icano. Venganza de uego
y sang e a los ol idos del E angelio de Jesuc is o.
El pac o de Lond es.-In e p e aciones au én icas.-La ob a
excelsa de Benedic o XV.-Su Inicia i a de paz.-Documen os
publicados en 1928.-Ac i ud de las po encias en gue a.
Pe o en el p opio cas igo, gus ando de las a licciones de sus
ye os, esas po encias in e nacionales, como el en e mo enloque-
cido que echaza la medicina, sin que e bo a sus equi ocacio-
nes, an es al con a io, aumen ándolas, echazando la co ección y
huyendo de la enmienda, la injus icia de las dos Con e encias de
La Haya se epi e en el Pac o de Lond es.
El a ículo 15, hecho público po Rusia después de la e olu-
ción, dice:
«F ancia, Ingla e a y Rusia acep an el comp omiso de ayuda
a I alia a impedi que la San a Sede emp enda ges iones diplomá-
icas de cualquie clase, pa a consegui la i ma de la paz o el
a eglo de cues iones elacionadas con la ac ual gue a».
-35-
¿Cuál e a su sen ido? Nos lo di án los in é p e es au én icos
y
los hechos que no dejan luga a duda.
En 16 de eb e o de 1918 el
Co ie e d' I alia
hada no a la
di e encia en e las decla aciones de lo d Cecil, ela i as al a -
ículo 15 del Pac o de Lond es, con el ex o leído po Be ione en
la Cáma a i aliana. Lo d Cecil decla a que las cláusulas no ienen
o o obje o que la oposición e en ual a que el Papa es é ep esen-
ado en la Con e encia de la Paz. Según el ex o leído po
Be ione, F ancia, Rusia e Ingla e a se comp ome en a sos ene
la oposición e en ual de I alia a oda acción diplomá ica en que los
ep esen an es de la San a Sede puedan a a cues iones ela i as
a la gue a. O el ex o leído po Be ione es inexac o, esc ibía el
pe iódico i aliano, o los Gobie nos de la En en e admi en hoy una
in e p e ación es ic i a de lo indicado po lo d Ceci1.
Po su pa e
L'Osse a o e Romano,
con una lógica i e u-
able comen ando las decla aciones de Sonnino sob e la necesidad
de que sólo los bel ige an es hagan po sí la paz, esc ibía el 22
de Feb e o de 1918:
«No pe manezcamos en el equí oco. Nadie discu e es e de echo
al Gobie no i aliano, y si el a ículo 15 lo hubie a consag ado,
aplicándolo a odos los Es ados no belige an es, como a i ma el
hono able Sonnino, y no solamen e a la San a Sede, nadie end ía
nada que eplica . No es la a i mación de ese de echo gene al,
sino su es icción con elación a la San a Sede, lo que es o ensi o
e inju ioso».
A pesa de odas las di icul ades diplomá icas c eadas po el
Gobie no i aliano, el Papa, que no había cesado un momen o de
p es a sus buenos o icios en a o de los belige an es (p uebas
inequí ocas de ello enemos publicadas en nues o discu so «El
Pon i icado y la Paz»), ealizó en 1917 una en a i a de paci icación
que hubiese aho ado muchas idas y cos osos sac i icios eco-
nómicos.
En es e año 1928 y en 25 de ene o,
Un Diplomá ico del Del-
inado,
pseudónimo de un pe sonaje que ocupó en Suiza un pues o
impo an e du an e la gue a, ha desco ido el elo que con enía
ene ex endido a las po encias enemigas del Papado. Se e ie e a
la in e ención del Papa en a o de la paz en 1917. El a ículo
se publicó en el pe iódico
Eepubiique de
i'
Isé e e du Sud-Es o
La inicia i a se hizo en el momen o más opo uno y u o, desde
luego, la acep ación del ca ólico y piadoso Empe ado de Aus ia,
Ca los. És e en ió al an iguo P esiden e del Consejo de Minis os
-36-
-37-
aus iaco, Goluchowsky, a Coi e en el Ca ón de G isons, en Suiza,
euniéndose allí con el Conde de Salis y dos ele adas pe sonali-
dades del Va icano delegadas po el Pon í ice, M. Galli y el Nuncio
en Munich M. Pacelli. Asis ie on
ambién
a las euniones el Conse-
je o de la Legación de Aus ia en Be na Conde Sk zynski y el
Pad e Gene al de los Jesui as P. Ledochowsky. La acep ación del
Empe ado de Aus ia ué sin condiciones, y apoyado en es o pudo
el Papa de la Paz, Benedic o XV, di igi en agos o de Wl7 un
llamamien o a las po encias belige an es pa a acaba la lucha.
La oposición o mal e i educ ible de F ancia y la condicionada
de Alemania, hizo inú il la in e ención de amo y ca idad del
Papa; pe o a guisa de a gumen o en a o de nues a esis no
podemos ol ida la publicación que se ha hecho en diciemb e de
1926 de una ca a del Empe ado de Alemania, documen o unido a
la in es igación p ac icada po una Comisión especial del Reichs ag
pa a a e igua las azones de que no uese un hecho la inicia i a
de Benedic o XV.
La ca a del Kaise , que aducimos, lle a echa 17 de no iem-
b e de 1926, y es á di igida al ex-cancille Michaelis:
«Recue do exac amen e de nues a en e is a con mo i o de la
ca a del Nuncio Pacelli de 30 de julio de 1917. Es a en e is a
u o luga el 1.
0
de agos o, delan e del Consejo de la Co ona. Yo
no podla disimula las eclamaciones que end ía ce ca de mi país,
enunciando a una posesión hono able de Bélgica, después de los
éxi os del Ejé ci o y A mada en el caso que el negocio uese con-
cluido an es de acaba el año 1917. Sin emba go, yo no podía mos-
a me so do a ues as azones, y o é en el Consejo de la Co o-
na po el abandono de Bélgica. Pe o debía, na u almen e, pone
condiciones que me pa ecían indispensables pa a el man enimien o
de la paz en el po eni , y en es e sen ido ué edac ada ues a
ca a a Pacelli. El abandono de Bélgica no es aba excluído en esa
ca a; pe o no podía hace se sin condiciones» (1).
En cambio, el dic ado polí ico del g an Es ado Mayo alemán,
Ludendo , que an enemigo del Pon í ice se ha mos ado en los
úl imos iempos, en aquel en onces lo e a ambién, pe o con
so dina, sólo que la His o ia no pe dona su ilezas, y ecien e-
men e se ha publicado una amosa comunicación suya al Cancille
ace ca de los es ue zos pací icos de Benedic o XV, en la que
se le p e enía se pusiese en gua dia «pa a no da en los
lazos
del diablo».
Ano emos IIn hecho his ó ico en elación con o os e dade os
lazos del diablo
in e nacionales. En el año 1917, las po encias
aliadas comp ome idas po el Pac o de Lond es, se negaban a ecio
bi las au as de paz emanadas del Va icano.
Los judíos omando plaza en la paz de Eu opa.-EI hoga Judío
de Pale5 ina.-Apoyos is aeli as a la Sociedad de las Naclo-
nes.--Acue dos de la ancmasone a.-Las semanas laicas
de F ancia.
•.
Esc i o queda más a iba lo que de la inicia i a de Bene-
dic o XV pensaba el Gobie no inglés en 1917, juicios yac i ud
que con as an con la apa ición de un nue o ac o en la ida
in e nacional de aquellos is es días. Los judíos cuya o ganiza-
ción inancie a al se icio de sus ines no cons i uyen sec e o
alguno, y que gozan de los pode osos medios que b inda el o o, en
el mismo año de 1917, según p obanzas i ecusables de Roge
Lambelin en su úl ima ob a
L'impe alisme d 'Is ael,
o ecie on
su in e ención y concu so a Ingla e a, Es ados Unidos y F ancia
asegu ando el suminis o de sus me cados y la colocación de sus
emp és i os.
«En e las condiciones que impusie on, esc ibe Lambelin, igu ó
la donación de Pales ina a los judíos, ep esen ados po la o gani-
zación sionis a. El Minis o de Negocios Ex anje os de su majes-
ad b i ánica, M. A hu Bal ou , hizo con dicho obje o una
decla ación o mal en ca a di igida
1:1
Lo d Ro hschild el 2 de
no iemb e de 1917» (1).
Po el mismo conduc o judaico, pe o p ocediendo de o o Es a-
do en gue a, los Es ados Unidos, ino la pa icipación de los
hijos de Is ael en las condiciones y pac os del é mino de la lucha.
Así apa ece en el Cong eso de la Paz como el homb e de con-
ianza de Wilson el judío M. Be na d Ba auch, quien, decla ando
an e una Comisión del Cong eso de los Es ados Unidos su pa ici-
pación al en e del
Wa T ade Boa d,
con esó habe eje cido
una au o idad supe io a los demás homb es du an e la gue a,
(1) Es a ca a ué ambién publicada po La C oix, de Pa ís, en su
núme o de 16 de diciemb e de
1926.
(1) Ob.
ci .,
pág. 5.
CJL
-38- -39-
pode eje cido en oda su pleni ud
y
sin con ole, eniendo au o-
idad sob e el empleo de capi ales en los negocios p i ados de los
ame icanos, en el empleo de p ime as ma e ias en las indus ias y
en oda clase de pe sonas suscep ibles de se llamadas al se icio
mili a (1).
Cimien os de es a na u aleza enían que se i pa a o ja el
edi icio de una paz sin ga an ías y sin desa me, de una anquili-
dad e íme a y sin segu idades de pe manencia.
La idea de la Sociedad de las Naciones su gió en los Con-
g esos masónicos y en la Unión o democ a ic con ol, y adqui-
ió ealidad po el apoyo de Wilson y Lloyd Geo ge. Con pos e io-
idad oma plaza en el e icaz apoyo a la aza judía Lo d Robe
Cecíl, el g an á bi o de la Sociedad de las Naciones,
y
conside a
a los judíos como el apoyo e icac simo del desen ol imien o y p o-
g eso de la nue a ins i ución in e nacional.
En 1922 u o luga en Queemis Hall, de Lond es, una eunión
de los abinos de Ingla e a, en la que el g an abino He z, que la
p esidía, hizo la p esen ación del o ado , que no e a o o que el
p o es an e Robe Cecil, lo que cons i uye pa icipa en lo que hoy
se llama, pa a desg acia de los pa icipan es, el en e c is iano
de Is ael. El g an abino hizo un elogio calu oso de la Sociedad
de las Naciones, cuyo obje i o se a moniza con los ines de su
pueblo pa a acaba con las i anias y las iniquidades. Lo d
Robe Cecil dijo que «conocía la enacidad, la habilidad, los
ecu sos de que siemp e han dado p ueba los judíos. Al se icio
de una g an causa enéis ocasión de eje ce odas es as cualidades.
Os pido ues a ayuda pa a c ea en Ingla e a un g an mo imien o
en a o de la Sociedad de las Naciones».
Los judíos no ega ea on concesiones, y en la misma sesión, a
p opues a de Lionel de Ro hschild , aco da on un o o en a o de
la Liga y medios pa a p opaga su popula ización.
Es os co ades de la úl ima acción in e nacional, son los mismos
que empeza on más a de la ob a de apoyo a la Sociedad de las
Naciones en el Cong eso
masónico
de Gineb a de oc ub e de 1921,
en el cual se aco dó que la Fede ación masonica en a o de la
Sociedad de las Naciones no limi ase sus abajos a F ancia,
I alia y Po ugal, sino que se ex endiese igualmen e a las demás
obediencias
(2).
Ya en es e Cong eso, la ac i ud de los eunidos
Iué ancamen-
e con a ia al Pupa como pe sona la más excelsa de la ida in e -
nacional, posición que al a a de las elaciones en e los pueblos
y de los p oblemas de la paz, adquie e. n.ue os adep os en .Ia
Semana de de ensa laica de Pa ís en diciemb e de 1927, pnn-
cipalmen e con la ponencia de Vidal-Mazel sob e la diplomacia y la
polí ica in e nacional de la Iglesia (1), i ulen o a aque cO~1Í ala
ob a de paz ex ao dina ia de la San a Sede, y que culminó en
dicha Semana laica en un acue do que a la le a aducimos:
~La Semana de de ensa laica, con iando en la Sociedad de las
Naciones, o i icada y democ a izada pa a asegu a la paz de los
pueblos:
Denuncia los es ue zos de la Iglesia pa a comba i aquella al a
ins i ución de conco dia in e nacional que supone como una i al
de su doc ina Ins au a e omnia in
Ch is o .
y emi e sus o os
pa a que las naciones econozcan en e sí leyes jus as e iguales
pa a odos». .,
Tan iguales, po lo is o, como las que han a ojado a los eli-
giosos de sus con en os y a C is o de la enseñanza. .
Hemos aducido ín eg o el acue do de la Semana
laica
de
Pa ís, po que plan ea desca nada men e el p oblema de la si uación
de la San a Sede ce ca de la Sociedad de las Naciones.
l.
Lolseau
y
el P. de la B le e ace cando Uoma a
Glneb a.e-Opl-
ni6n del P o eso Le Fu ,-Admi able ac i ud del Va icano,-
Decla aciones del Ca denal F uhwi h.
En 1923 Cha les
Loiseau
publicaba
nn
olle o, al que más ade-
lan e aludi emos,
Poli ique
o naine el sen imen
[ ancais.
Den o de su c i e io echazable en o den a p esen a a la San-
a Sede
C01ll0
enemiga de la causa de los aliados, al a a de los
p oblemas de la paz de Ve salles y cons i ución ~e ~a Sociedad de
las Naciones, en iende que po su misma supe io idad no puede
concebi se la pa icipación del Papa en dicha Sociedad, como no
sea con un pues o en la Co e pe manen e de jus icia in e na-
cional
(2).
(1)
The Pa io ,
26
julio.
(2) Bulle in de I'Associa ion maconique in e na io zale, núm. 1,
péÍg
5
(1) Vie unioe si ai e. Pa ís. Núme o especial. 7.° anne. Documen a-
ion ca holique. Tomo XI, pág. 1321.
(2) Ob. ci ., pág. 96.
-40 -
«Po o o lado, la génesis
y
el espí i u del Pac o ac ual lle an
la aza de in luencias p o es an es, masónicas, au én icamen e
laicas en odo caso, y que hacen en pa e a sus pa ida ios igno a
el in e és de un concu so especí ico del Ca olicismo en las ob as de
paci icación» .
El Pad e Y es de la B ie e en unos a ículos publicados en 1923
y ep oducidos en su olle o, L'o ganisa ion n e na iona e du
Monde con empo ain el la Papau e souoe aine (1), eclama
una colabo ación o icial en e Roma y Gineb a, dejando a la p ime a
el conocimien o de aquellos asun os en que de una mane a p opia le
co esponde in e eni , bien sea en el Cong eso, en la Asamblea o
en la Co e de jus icia. Tal ez peca el indicado esc i o ancés de
excesi a con ianza en los ines y desen ol imien o de la indicada
ins i ución in e nacional, con ianza que no compa ía p ecisamen e
el Je e del Gobie no i aliano cuando en sus cues iones con G ecia
ca egó icamen e desca aba la in e ención de la Sociedad de las
Naciones.
Con mayo en usiasmo que el Pad e de la B ie e de iende a la
Sociedad de las Naciones, a pesa de no habe con ado con la San a
Sede, nues o compañe o el P o eso de la Facul ad de De echo de
Pa ís Louis Le Fu , en un abajo publicado en el
Bulle in
des
p o esseu s
ca holiques de l' Uní e sí é (2). En esencia, esc ibe
que la Sociedad de las Naciones es una Asociación de Es ados
c eada pa a sus i ui con soluciones de jus icia las de la ue za;
pe o el doc o ca ed á ico no iene en cuen a que los a mamen os
e es es y na ales de los Es ados que la in eg an siguen aumen-
ando, y si bien con enimos con Le Fu en la necesidad de una
ep esen ación de in e eses gene ales de la Humanidad al lado de
aquellos o os de cada nación, lo que negamos es que en su o ma
de o ganización ac ual, sin una ga an ía de di ección indepen-
dien e, sin e dade as sanciones, la inalidad de esa ep esen-
ación de in e eses gene ales pueda log a se.
A las objeciones de o den eligioso Le Fu con es a con exce-
si a acilidad; y a la acha de no ene en la Sociedad la San a Sede
su más excelsa in e ención, Le Fu esponde que desde 1870 sólo
iene el Papa una sobe anía espi i ual, a gumen o que con nues os
esc i o es de España con es a emos y que, desde luego, se esien e
de se incomple o. La más al a in e ención de la San a Sede en la
(1) Pa ís. Spes. 1924.
(2) Núme o de 15 de oc ub e de 1925
wP
-41-
ida in e nacional no adicaba, según c ee Le Fu , en su pode
empo al, que le e a necesa io y del que no puede se desposeída,
sino en la supe io idad de sus ines pa a la ida espi i ual y em-
po al de los pueblos, en cuan o es a segunda iene que es a supe-
di ada a aquélla.
Conocidas SOIl las dos comunicaciones del Sumo Pon í ice
a la Sociedad de las Naciones: una en 1921 pa a ayuda a los
hamb ien os de Rusia, y o a en 1922 en de ensa de los in e eses
ca ólicos en los luga es san os de Pales ina; pe o la e dade a
si uación del Papa en o den a es a cues ión la hallamos en la a ina-
dísima ac i ud de L'Osse oa o e Romano, ó gano o icioso del
Va icano y cuyo ilus e di ec o el Conde de la To e ha sabido
in e p e a a ma a illa los pensamien os de la San a Sede en oda
ocasión que se ha p esen ado.
Fué
una de ellas al e i a se B asil del concu so de naciones en
Gineb a, con cuyo mo i o el pe iódico inglés Dai y News p e en-
dió achaca el ac o a inspi aciones de los cen os diplomá icos del
Va icano, acusación an insidiosa como injus i icada que echazó el
pe iódico omano con admi ables azones y dió luga a unas in e e-
san ísimas decla aciones del G an Peni encia io Ca denal F uhwi h
al pe iódico Baye ische
Ku ie ,
publicadas en su núme o de 18
de ab il de 1926.
En ellas se a i ma que el Va icano no desea se ep esen ado
en la Sociedad de las Naciones, po no co esponde esa ep esen-
ación ni a su ca ác e ni a su al a misión. Los cong egados
en Gineb a, dice en esumen el Ca denal, de ienden sus in e eses
ma e iales y se agi an al ededo de ellos, iéndose o zados a
subo dina los a los p oblemas mo ales. Po eso la San a Sede y las
Po encias del siglo apa ecen colocadas en pun os de is a comple-
amen e dis in os pa a juzga los p oblemas que su gen.
Dados los delicados asun os que a la Sociedad ienen que p e-
sen a se, la ep esen ación de la San a Sede «sólo se ía posible y
ealizable con una sola condición, a sabe : que se aco da a a la
San a Sede una plaza eminen e en elación con su ca ác e , pues o
que con iene no a un pa ido sino a una au o idad supe io que
debe se colocada sob e odas las demás po encias, de la misma
mane a que los in e eses espi i uales y mo ales lo es án sob e los
ma e iales». A i mación es es a o almen e jus i ica i a de nues a
esis.
El Ca denal F uhwi h, pa a demos a que la o ganizacion del
momen o de la Sociedad no es el ideal, aduce su o igen elabo ado

,.
-42--
--43-
en Ve salles po el g upo de los encedo es, admi idos después los
encidos y algunos neu ales, pe o sin que enga el debido ca ác e
de uni e salidad.
Sin emba go, la San a Sede ap ueba y juzga a o able su acción
como oda aquella que ienda a paci ica los pueblos, alaba los
buenos o icios pa a co a con iendas en e los Es ados; y cómo no
había de hace la el Papa que ha publicado el Código de Paz más
b illan e, la más he mosa ins ucción de ca idad in e nacional, su
sublime Enc clica Ubi a cano Dei, con cuyo examen ce a emos
es a pa e p ime a de nues o discu so? .
Unidos. Cuando nues a i ma sea pues a den o de algunas sema-
nas al indicado pac o, les di emos: «Noso os i mamos es e pac o
a ues o eque imien o pa a pone in a la gue a, pe o bien
sabemos que es áis aumen ando ues a Ma ina ~.
A su ez Lo d Salisbu y, con es ando al labo is a Lo d Pa -
moo en la Cáma a de los Lo es y en la sesión del día 2 de agos o,
ha dicho: -No cabe pone exage adas espe anzas en ese pac o que
cons i uye indudablemen e una impo an e mani es ación en p o de
la la paz, pe o que po sí solo no esul a su icien e. Un sis ema que
asegu e la paz mundial no puede log a se sino g adualmen e y a
cos a de bas an es di icul ades. Mis e Chambe lain ha sido el p i-
me o en o mula ese as cuando mis e Kellogg expuso su p o-
yec o de pac o mul i!a e al.
»Ingla e a no piensa en ninguna gue a de ca ác e o ensi o,
ni ampoco en ninguna de ensi a, pe o con iene que no haya equí-
ocos ni exage adas ilusiones, pues alguna gue a o ensi a po-
d a
se necesa ia algún día.
La segu idad de las egiones donde enemos in e eses esenciales
es pa a noso os, en e ec o, cosa de i al impo ancia. Tenemos
que ese a allí nues a libe ad de acción, y espec o a esas
coma cas cúmplenos decla a , cla a y e minan emen e, que que-
da emos con las manos lib es».
¿Que éis, seño es, una opinión que con as e con esas suscep-
ibilidades que ama gan el pensamien o de una paz pa a Eu opa?
¿Que éis sabe de dónde nacen los ai es desin e esados de paz
in e nacional? Buscadlos en el Va icano.
Sob e el pac o Kellogg, el mismo día 2 de agos o, en que Lo d
Salisbu y se exp esaba con an a descon ianza, en la misma echa
L'Osse a o e Romano, haciéndose eco de la opinión a o able
de la diplomacia a icana, esc ibía y aducimos:
«O a gue a se ía el in de Eu opa, que es á suje a a dos
ue zas di e sas: la plu oc acia ame icana y el bolche iquismo
uso. El pac o con a la gue a es jus o y ha enido a iempo, y es
de espe a éxi o eliz, po que los pueblos eu opeos es án deseosos
de paz de cualquie lado que enga».
Te mina su a iculo el pe iódico i aliano diciendo que «una
nue a gue a se ía el in del mundo ci ilizado, y pues o que
Roma no debe jamás se a uinada, se á siemp e cie o que la ci i-
lización ca ólica dic a á de nue o al mundo las leyes ju ídicas y
mo ales».
El pac o Kelogg y la gue a ue a de Ley.-Descon lanzas de
' ancla.--Ac i ud ecelosa de los Minis os ingleses.-Posi-
ción desin e esada y de anco apoyo de la diplomacia
a lcana.
Po las mismas azones al su gi en es os días del año 1928 el
pac o con a la gue a, p opues a ame icana de Kellogg, es de
admi a la posición an di e en e que oman los mismos con a an es
de aquella que adop a la San a Sede. En e ec o, la p ensa no e-
ame icana se ex aña, en los p ime os días de agos o de es e año.
que al mismo iempo que F ancia e Ingla e a se adhie en al pac o
Kellogg susc iben en e sí un a ado de uni icación de sus ue zas
na ales.
En F ancia Julhein, en Le
Pe i Pa isien,
lo cali ica un ges o
piadoso y nada más. He é, en La Vic oi e, no e nada p ác ico
en la idea, pe o es de con eniencia no o ia apun a la opinión de los
Minis os del Gabine e inglés: Si William Jonynson Hicks, Minis-
o del In e io , en un discu so p onunciado en Lond es en 10 de
julio p oclamando el en usiasmo de su nación po el pac o se
exp esaba, sin emba go, con las siguen ss ese as: «¿Pe o a qué
i ma Un pac o con la pluma si se p e ende que es necesa io con-
se a los Ejé ci os y las A madas gigan escas po necesidades de
polí ica in e nacional? Después de la gue a no hay nación alguna
que haya educido de una mane a an e icaz su Ejé ci o como
Ingla e a. A deci e dad las necesidades de nues a Ma ina son
mayo es que las de ninguna noción del mundo. Sin emba go es a-
mos p on os a educi es a Ma ina más que lo haya hecho nación
alguna.
»Deseamos, sin emba go, hace un llamamien o a los Es ados
-44-
Un iun o in e nacional del Papa Pío XI.-EI mensaje a China.
-La opinión sob e el mismo en Eu opa
y
en el Impe io de
O ien e.
Ano emos el úl imo, de ini i o iun o de la diplomacia a ica-
na, que es la diplomacia de C is o, diplomacia que iene po Códi-
go el E angelio, sin dis inción de azas ni pueblos.
Cuando se ompe el en e de las po encias en China y su gen
indi idualmen e las luchas po los in e eses ma e iales de cada
nación; mien as los Es ados eu opeos y Amé ica del No e supe-
di an su ac i ud a la de ensa ín eg a de concesiones a ancadas po
la ue za, Roma, usando de esa excelsa pe sonalidad in e nacional,
econoce el nue o es ado de cosas y o dena a los ca ólicos, y a sus
Misiones, la sumisión a la au o idad cons i uída.
El mensaje que los hilos del elég a o lle an desde la Roma de
los Papas has a el inmenso impe io de O ien e, conmue e las Can-
cille ías, susci a los comen a ios diplomá icos, y los p opios doc-
ina ios del e o concédenle impo ancia ex ao dina ia. En la
p opia I alia dos endencias se dibujan, aun siendo ex añas a la
in luencia del Va icano.
Rep esen a una de ellas el pe iódico el
Message o,
que en su
núme o de
4
de agos o de es e año publica un documen ado a ículo,
del que aducimos el pá a o más signi ica i o:
«No puede p e ende se que la ac i ud de Pío XI sea dic ada po
el opo unismo, po que de siemp e es á en las adiciones de la
Iglesia ca ólica eje ce una saludable in luencia en el momen o c í-
ico de la his o ia de los pueblos, pa a sos ene las jus as aspi acio-
nes y empla las eacciones ciegas y iolen as. Es e ca ác e de la
ob a del Papado puede econoce se pe ec amen e en el ac ual
mensaje al pueblo chino, po que al mismo iempo que en él se a i -
ma el de echo que dicho país iene a su p opia independencia y a
la consecución de sus aspi aciones, no ol ida aquellos sabios
lími es y aquella mode ación donde debe es a con enido el des-
en ol imien o de oda ida nacional. Así, Pío XI in oca como base
de la paz en China,
los p incipios de la ca idad
y
de la jus icia,
deseando a es e pueblo. al que llama el más nume oso de la
ie a, un g an po eni . man eniéndose en las oias de la jus-
icia
y
del o den». .
P incipios son és os que compendian la ob a in e nacional de la
San a Sede, dic ada po el desin e és, alejada de odo egoísmo,
-45-
sin mi as de ambición, a en a sólo a que en la ida de elación de
los pueblos iun e y enza la jus icia yla ca idad.
Sin emba go, en una no a de ca ác e o icial del
Te e e,
pe ió-
dico i aliano, desconociendo que la misión de la Iglesia no es apo-
ya una de e minada ci ilización (no
01
idemos que la eu opea se
ap o echó del opio en China), sino la paz de C is o, el E angelio
como Código del mundo, a eme e con a la úl ima ob a in e nacio-
nal de Su San idad Pío XI,
juzgándola
de audacia, y al econoce
el pode de la Iglesia, se la quie e educi a un ins umen o de
Eu opa. «La Iglesia ep esen a pa a los de enso es de la ci iliza-
ción occiden al la base, el alma de esa ci ilización. P e e imos
e la habi a i me en Roma y no e la en uelo sob e hilos ele-
g á icos pa a ma cha delan e de los nue os nacionalismos, que no
quie en sino des ui la ci ilización eu opea».
Es o se dice y esc ibe po los mismos que a guyendo con un
nacionalismo injus o, desposeye on de sus Es ados al Papa; y es o
se dice y esc ibe igno ando que si la Iglesia es omana, es ca ólica
y apos ólica uni e sal; que Jesuc is o en ió a sus Após oles a p e-
dica el E angelio a oda c ia u a, y que si se equi ocaban, los que
al comenza la E a c is iana c eye on que sólo la Redención e a pa a
el pueblo escogido, lo mismo se equi ocan los que epu an al Vica-
io de C is o ins umen o de planes y ci ilizaciones occiden ales.
La paz de C is o en el Reino de C is o,
sin dis inción de
pueblos y de azas.
Resuci en, si les place, el lema de la Roma pagana:
Si is
pacem, pa a bellum.
Es más c is iana la ó mula de Pío XI; és a
sí que es:
Si is
pacem,
pa a pacem.
¿Cómo ha ecibido el g an Impe io de O ien e la ac i ud de la
pe sona in e nacional más excelsa, el Pon í ice? Lo dice el cable
ecibido de Pekín po la
Agencia Fides
algunos días después en
el que se comunica la a o able acogida y la aleg ía con que se
ha ecibido el mensaje papal; lo dicen los eleg amas del delegado
apos ólico Cons an ini de 14 de agos o consignando que odos los
pe iódicos chinos han publicado las palab as del Papa, en p e e-
en e luga , con calu osos y sa is ac o ios comen a ios al se eco-
nacidos po la más al a au o idad del mundo los de echos del pueblo
chino, y sob e odo la aleg ía de aquellos dos millones de ca ólicos
que en sus Iglesias han oído lee las consolado as palab as del
Pad e común de los ieles.
El éxi o ex ao dina io del mensaje papal, ememo a las Epís o-
las admi ables de San Pablo a los c is ianos de las naciones paganas.
•
La Doc ina.
-47-
E
N
la co onación del Romano Pon í ice, el Ca denal Diácono
eci a es a ~Iega ia: «Omni~o en e y e e no Dios, dignidad
del Sace docio y au o del emo, concede a u sie o la g a-
cia de egi a la Iglesia con u o; a in de que el que ya es á po
u clemencia cons i uido y co onado Pad e de los Reyes y Rec o
de odos los ieles, aca ando us disposiciones, gobie ne bien
odas las cosas. Po C is o nues o Seño ».
El Ca denal Subdiácono le qui a la mi a, y el Ca denal Diá-
cono le pone la ia a de es co onas, diciendo: «Recibe la ia a.
ado nada de es co onas; y sabe que e es Pad e de los P ínci-
pes y de los Reyes, Rec o del mundo, Vica io en la ie a de
nues o Seño Jesuc is o, a quien es el hono y la glo ia po los
siglos de los siglos».
Es a pa e nidad de P íncipes y Reyes, ese Rec o ado del mundo,
esa conducción de pueblos, ha sido ema de negaciones insensa as
y de alien es a i maciones.
Si en el cu so de es e abajo, y como ema p e e en e del mis-
mo, hemos de examina hechos y doc inas de los pa ses de aza
ibé ica, no es posible, al plan ea como elemen o de conocimien o
p ima io el es ado ac ual de la cues ión en el mundo, p escindi
de un examen c i ico de las más mode nas di ecciones cien í icas.
siendo una g an po encia pol ica, necesi a de los mismos medios
empo ales que le si en pa a cumpli su misión» (1).
La impo ancia de es a con esión hecha po el Cancille de
hie o, al que nadie pod á acha de
papis a,
en un país en el que
a aigó el P o es an ismo po las condescendencias con los pode-
osos, debie a habe se ido de pau a a la jus icia de los esc i o es.
Queda ano ada en los comienzos de es e apa ado la ac i ud de
Ludendo con a el Sumo Pon í ice, y con pos e io idad a la
gue a la Liga E angélica quie e a ibui la causa de los daños
ecibidos a la San a Sede; señala como esis suya que «una paz
papal no hubiese jamás espondido a los in e eses i ales del pueblo
alemán» y lanza al público dos olle os e gonzosos, modelo de
li e a u a lu e ana, Deu schland
und
de Va ican y
Pap s,
Ku ie
und Wel k ieg, admi ablemen e e u ados po an Laman.
Con as an con es os libelos alemanes aquellas a i maciones del
P o eso p o es an e de Be lín He le , cuando decía: «La más
bella y la más digna misión empo al pa a la Cabeza común de la
Iglesia Ca ólica e a en la Edad Media el eje cicio de un pode con-
ciliado en e las naciones. Y pa ece hoy digno y con enien e a la
Cabeza común de la Iglesia uni e sal, que en in e és de la paz
gene al pueda se in es ida de una al misión conciliado a y que
las pa es con endien es la in oquen como á bi o».
La jus icia se impone y la c i ica de la ob a papal iene en los
mode nos iempos en usias as de enso es.
En e los esc i o es ilus es de Alemania que pasada la gue a
han p opugnado la ob a magna del Pon i icado en o den a la paz
in e nacional, me ecen ci a se F ied icñ oon Lama en su ob a
El Papa y la Cu ia en
Sil
polí ica después de la gue a mun-
dial (2); el Pad e Mucke mann, S. J., en sus con e encias en la
Wind iedbund de Be lín; y úl imamen e el Doc o Jee Mulle en
el olumen p ime o, ecien emen e publicado, de su magno abajo
Das F iedens oe k de Kl che in den le z en d ei ah hun-
de en. Die Diploma le des Va ikans im Diens e des Wel -
[ ledens
sei dem Kong esse an Ve oins.
Van Lama después de desc ibi con i os colo es el cuad o de
la in luencia p o es an e de la P usia o icial, demos ando con p ue-
bas i e agables que las concesiones hechas a la Iglesia ca ólica,
ALEMANIA.
Polle os con a la pe sonalidad In e naclona del Papa.-Ob as
Impo an simas en su de ensa de Von Laman, Mucke man
y
MUlle .-EI magno monumen o his ó ico de Von Pas o .
En pleno Reichs ag Bisma ck se exp esaba así en 1881: «El Papa
no es un Sobe ano ex anje o, es el Pad e de los ca ólicos de
P us a como es el Pad e de los ca ólicos de I alia. El Papado,
(1) C i ique du libe alisme, omo
IX,
pág. 369.
(2)
Pap s und
Ku ie
in ih e Poli ik nach dem Wal k ieg. -Ma inus
Ylle issem. Ba ie a, 1925.
---48- --49-
en dosis homeopá icas, obedecían a exigencias de la p opia poli-
ica suceso a del
¡kul ll kamp
de Bisma k , qui a con alen a
al ad e sa io p o es an e el ebozo de su malicia y mues a cómo
en los comienzos de la g an lucha pa ecen disipa se las di e encias
de ca ólicos y e angélicos, pe o bien p on o odo el p og ama
o icial es opone se a las conquis as de los ca ólicos; se apoya el
mo imien o de
Los on Rom (Iíb anos
de Roma), se exal a la
igu a de Lu e o con p e ex o de su
cen ena io
en
1917,
y al llega
las p oposiciones de paz de Benedic o
XV
en
1.0
de agos o de
1917,
el Cancille
Be hma m-Hollweg
las acoge lealmen e con un apoyo
since o,
acep a Roma como mediado a pa a la paz,
man iene
con e saciones o iciales con el Nuncio de Su San idad, y p ecisa-
men e es a ac i ud le de iba del pode pa a deja el paso al Can-
cille del Cen ena io de Lu e o, como se conoce en Alemania a
Michaelis, el en e ado del pode ío de los Hohenzolle n.
Después de la gue a las ue zas polí icas acaudilladas po
Ludendo enue an el a aque con a Roma, p incipalmen e desde
ines de
1923,
y
Von Lama
desmenuza odos los a gumen os del
ad e sa io desc ibiendo documen al men e las elaciones del Va i-
cano con bel ige an es y neu ales, esal ando has a en el esumen
de su ob a publicado en la e is a
Das Neue Reich
(1),
el admi a-
ble abajo del insigne esc i o bá a o.
De no meno elie e es la campaña del Pad e jesu a
Mucke
man
en sus con e encias sob e
Roma y el po eni de Alemania.
que ha aducido la
Documen a ion ca holíque
(2).
Con e encias
cuya esis no es o a que Roma, alma de la e dade a y u u a
Sociedad de naciones. Roma, que como indicaba el doc o jesui a,
es la única que puede asegu a la unidad i al, Roma, que pe pe-
uamen e igno ada, comba ida y op imida igila. Roma, que espe a
su momen o aho a que «po las uinas de la gue a queda p obado
que la acumulación y o ganización de ue zas gigan escas po el
p og eso mode no sólo si en pa a engend a la des ucción
ecí-
p oca si no se las some e a un ideal supe io ».
El hu acán uge al ededo de noso os, se ensomb ecen los
cielos, odos se p ecipi an hacia el puen e del na ío que oda ía
lo a. Es e puen e es Roma. Roma, que la ca ás o e mundial no ha
podido es emece . Roma, que a despecho del escep icismo
y
de la
desespe ación de sus enemigos, guía oda ía millones y millones de
(1) 23
mayo
1925.
(2)
Tomo X, pág. 63.
homb es que doblan la odilla delan e de C is o, el Hijo único de
Dios».
La ob a de Mülle a dedicada al Rey de España D. Al onso
XIIl,
y de las dos pa es de que se compond á, la p ime a, que es la
publicada, o ece
una
se ie de documen os e e en es a la ac ua-
ción diplomá ica del Papa. La segunda pa e se dedica á a comen-
a ios de cada uno de ellos pa a deduci consejos e ideas que sean
ú iles a la causa de la paz.
P eceden es de es a ob a, pe o incomple os, -dice el au o -
son: la de Schücking sob e las mediaciones, publicada en
1924
po
el Ins i u o Nobel, de Oslo; y an es el único ensayo que sob e es e
ema exis ía, esis doc c al de Cha les Fou chaul , i ulada
De la
media ion.
Según los dos ci ados au o es, ascienden a ochen a y ocho las
mediaciones de la San a Sede desde ines del siglo
XVI
has a la p i-
me a con e encia de La Haya. En ealidad han pasado de esa ci a.
Los dos e e idos esc i o es desconocían los a chi os a icanos, en
los que en la icha
Nuncia u e pe le Paei
se ca alogan unos
sesen a olúmenes de documen os de esa índole, en lo que se
e ie e sólo al siglo
XVII.
En esos a chi os
C0l110
en ningunos o os -comen a
L'Osse -
oa o e Romano-
sob e odo en lo ocan e a épocas más emo as,
se hallan las uen es demos a i as de que la Sede Apos ólica ha
sido la ins i ución pe manen e y más an igua de mediación que se
conoce en la his o ia. Cha les
Mougin
de Roque o ,
en
su ob a
De
la solu ion
[u idique
des
con ii s
in e nacionaux
(Pa ís,
1889),
decía: «La cos umb e de di igi se a los neu ales a in de e i a o
e mina las gue as se emon a a la an igua ob a de mediación de
los Papas»,
y
el his o iado es adis a suizo johannes on Mülle ,
econocia que «la misma Roma no exis i ía sin la ob a de los
Papas».
El mismo
Osse a o e
añade que «sin con a las negociaciones
de paz en que in e inie on los Papas, po es a en ellas in e esa-
dos los Es ados pon iíicios, hállanse en la ob a de Mülle docu-
men adas las siguien es: de
1598
a
1601
el acue do en e F ancia
y Saboya en el con lic o de
Seluzzo
con mediación del Ca denal
Legado Aldob andini; en
1600
el a mis icio de
Ambe es
en e
España y Holanda con in e ención del Nuncio Ben i oglio; de
1612
a
1637
las paces i alianas en e Man ua y
Saboya
po la pose-
sión de Mon e a o, con mediación del Nuncio Sa elli y del Ca -
denal Ludo isi; en e Bohemia
y
Veuecia, en el asun o de los
4
- 62--
-63-
El espí i u de e ien e adhesión al Pon i icado que ca ac e-
iza a los ca ólicos ingleses, nacido y alimen ado con el con as e
de la pe sec.ución sin nomb e a que ue on suje os du an e siglos
po los Gobie nos he ede os de la e olución p o es an e, ha
con,
seguido con pe se e an e abajo y con admi able cons ancia
educi a los di ec o es del Es ado y ace ca los sumisos al e eno
de la jus icia.
~I Gabine e i~glés que iene en el siglo
XIX
la e gonzosa
página
de su p esión y amenazas a G ego io XVI y a Pio IX ali-
men adas po su ambición y odio al Papa-Rey, esa misma Ingla-
e a cuando el Va icano es á desposeído y despojado de su Pode
empo al le inde ibu o de sobe ano con
Sil
Embajado ce ca de
la San a Sede, y quie a el Cielo que las mues as de espe o y
ene ación que es á mos ando al ep esen an e del Papa en el
Cong eso Euca ís ico de Aus alia se aduzcan, en no lejano día,
en un e o no comple o y sin condiciones al edil ca ólico con un
solo Pas o , el Vica io de Jesuc is o en la ie a.
Mien as los es adis as ingleses en el siglo
XIX
p e endían
anula la hegemon a pon i ical, en pa adójico con as e con su ac i-
ud descuella un esc i o p o es an e inglés Da id U quha p o.
poniendo a Pío IX la c eación de una escuela de diplomacia,
p omo iendo la pe ición de los Obispos A menios en a o del a bi-
aje papal en el Sínodo de 1869 y man eniendo con a gumen os de
azón y e o es de con encido la in e ención pon i ical en su
ob a esc i a en ancés
La desolación de la C is iandad.
Bien
ha me ecido los hono es de un es udio c í ico del Pad e Ma indale
en la ob a publicada en F ibou g en 1925
Ca holicisme e oie
ln e na ionale,
Ya en nues o abajo de endiendo la ob a paci icado a de
Benedic o XV (1) aducíamos dos opiniones au o izadas de Ingla-
e a en o den a la pe sonalidad in e nacional del Papado.
La e is a inglesa
Qua e ly Re iew
esc ibía:
«El Papado insul a, decís, las diademas de los Reyes, y los
de echos de las naciones, posa su insolen e pie sob e la en e de
los mona cas, nada exis e sin pe misión de Roma. Sin duda, pe o
es a dominación p esun uosa es un bien inmenso. La ue za del
espí i u obliga a la ue za b u a a inclina se an e ella. De odos
los iun os que la in eligencia ha ob enido sob e la ma e ia puede
se sea el más sublime. ¿No es cosa admi able e un Empe a-
do alemán en la pleni ud de su pode , en el momen o mismo en
que p ecipi a a sus soldados pa a acaba con el ge men de las
epúblicas i alianas, de ene se ápidamen e y no pasa adelan e?
¿No es admi able con empla a i anos cubie os de a madu as
odeados de sus soldados, a Felipe Augus o, de F ancia, a Juan
de Ingla e a, suspende su cóle a y sen i se he idos de impo en-
cia? ¿A la oz de quién, decidme? A la oz de un pob e iejo
habi an e en una ciudad lejana con dos ba allones de malas opas
y poseyendo unas cuan as leguas de e i o io. ¿No es es e un
espec áculo hecho pa a ele a el alma, una ma a illa más ex aña
que odas las que egis a la his o ia del c is ianismo?».
El Papa León XIII, según hemos is o, y con él odos los
Pon í ices, p oclaman como elemen os necesa ios de paz el desa me
y el a bi aje; pe o no son es as p edicaciones del momen o ac ual,
cons i uyen la his o ia comple a del Papado en la ida in e nacio-
nal; así el esc i o p o es an e inglés Robe Wa ds ha dicho:
«In i ulándose
los Papas mediado es en e el cielo y la ie a
esol ían de qué pa e es aba la azón y de cuál lo injus o, y con
espec o a los sobe anos que no econocían sob e ellos ibunal
alguno, ob aban como censo es y cus odios de las cos umb es.
Y de esa mane a es ablécese pa a la Eu opa un ibunal común
pa a los casos en que se sen ía más su necesidad, el débil encon-
aba un sos én, el pode oso un eno, la idea más di ina, la jus i-
cia, podía mani es a se con oda la libe ad».
En lo canden e del ema de la pe sonalidad in e nacional del
Papa después de la pé dida del pode empo al iene plaza Oppe n-
hei n, ci ado po Oli a ! (1),
y
que echazando el a gumen o de
que sólo los Es ados son pe sonas in e nacionales dice:
«Pe o en los hechos y en la ealidad y en la ac ual condi-
ción de las cosas y de la ida in e nacional de los días
INGLATERRA
Esc i o es p o es an es a o ables a Roma en el o den
ín e -
naclonal.-U qua
y
Wa ds. - La opinión de Oppe nhelm.-
La oz de la umba de Ped o
y
Pablo.
(1) El Pon i icado yla Paz, págs.
12
y
13.
(1)
El De echo in e nacional público en los
úl imos
ein icinco años.
Mad id, 1927.
i

-64-
p esen es, que an es que nada deben se enidos en cuen a,
es a úl ima opinión ca ece de base que la sos enga.
Aunque la
San a Sede
/lO
sea hoy un Es ado, los legados que ella manda a
las Po encias ex anje as son a ados po és as bajo el mismo pie
que los legados diplomá icos, en lo que se e ie e a la ex a e i-
o ialidad, in iolabil idad y de echos ce emoniales, y los Es ados
ex anje os que mandan sus minis os a la San a Sede eclaman y
ob ienen de I alia pa a ellos odos los p i ilegios y oda la posición
de los agen es diplomá icos. Es e dad que es e a o no hace
adqui i a la San a Sede el ca ác e de pe sona in e nacional, ni
da al Papa la pe sonalidad de je e de un Es ado moná quico. Pe o,
sea po una o po o a azón, de hecho el Papa es a ado po la
mayo pa e
C0ll10
si ue a cabeza de I1n Es ado y, po lo an o,
debe se a i mado que po cos umb e y po el áci o consen imien o
de los miemb os de la amilia de las naciones, la San a Sede es
hoy una
cuasi in e nacional pe sona.
y
es a posición le o o ga
el de echo de eclama en e a odos los Es ados el se a ada en
algunas ma e ias como si ue a una pe sona in e nacional, y, ade-
más, el de pedi que se conceda po la mayo pa e de ellos al
Papa el a o que se o o ga a las cabezas de Es ados moná quicos».
En las p uebas suminis adas po los enemigos de la Iglesia
debe igu a , en p ime luga , el es imonio de un minis o angli-
cano en el olle o publicado en
1917
po una de las Sociedades
bíblicas de Lond es, bajo el i ulo
No pequeña u bación.
En sus páginas ib a con alen ía la no a de econocimien o de
la pe sonalidad in e nacional del Papado y asimismo la con esión
elocuen e de su neu alidad; pe o hay un pá a o admi able que
aducimos de la ansc ipción i aliana:
«El espí i u de Dios se agi a de llue a sob e la supe icie del
agua y cie amen e la Iglesia debe sen i su celes e uego. Si el
llamamien o a la unión iene que llega en nues os días, sólo puede
ob ene se con el
p incipium
uni a is,
en el Cus odio de la Viña.
No sabemos si Roma es á p epa ando la palab a de paz, pe o
deseamos con odos nues os es ue zos que así sea. Mien as no
llegue, nues os ojos es án uel os hacia el Sup emo Pas o .
Noso os espe amos la oz de la umba de Ped o y Pablo. En
medio de nues as desg aciadas di isiones de O ien e a Occiden e
nues a in ocación se á siemp e a la Sede p ima ia.
T ansiens
in
Macedoniam adju a nos».
Con los p o es an es ingleses coinciden o os esc i o es de la
sec a. Así el pas o no uego Sigu d Rosseland juzga al Papa como
,
-65-
el homb e más pode oso del mundo
y no puede ol ida se la
explíci a con esión del p esiden e del Consejo de Minis os holan-
dés on de Linden con mo i o del nomb amien o de ep esen an e
ce ca del Va icano. Decía en la sesión de
1.0
de julio de 1915:
«El ca ác e de es a misión - yo lo a i mo - es á únicamen e
undada sob e es o, que se debe econoce en el Papa una impo -
an e po encia polí ica in e nacional. Es a es simplemen e una
ealidad. Si hay alguno que deplo a es a ealidad no po eso cambia
el hecho. El Papa iene incon es ablemen e esa po encia.
Añádase
que muy especialmen e en es os momen os
pocos cen os polí-
icos neu ales ienen mayo impo ancia que el Va icano».
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
Explíci o econocimien o de la sobe anía papal.-EI Cong- eso
Euca (s lco de Chlcag-o.-EI ep esen an e del Papa
y
el es-
anda e pon i icio.
El c ecimien o y p ospe idad ex ao dina ia del Ca olicismo de
No e Amé ica (sólo Chicago la e ce a pa e de su población de
es millones, es súbdi a del Papa y iene doscien as ein a y
cua o pa oquias ca ólicas) culminó y se mani es ó en odo su
esplendo con mo i o del Cong eso Euca s ico de Chicago de 1926,
si iendo no sólo pa a demos a la i alidad y po encia de nues a
Religión, sino ambién pa a a i ma an e el mundo la Sobe an a pon-
i ical, la excelsi ud de su pe sonalidad en la ida de los pueblos.
En aquella ciudad ame icana donde con mo i o de la Exposición
de
1893
se celeb ó un Cong eso de Religiones al que no asis ie on
los
ca ólicos, Cong eso que cons i uyó un e dade o acaso;
ein i és años más a de se eúne un millón de ca ólicos de odas
las azas y pueblos conocidos pa a endi un ibu o al Rey de
Reyes, a la Sag ada Euca is ía y a su Vica io en la ie a, el Sumo
Pon ice.
El ejé ci o ame icano inde sus bande as an e el ep esen an e
del Papa eclu do en el Va icano. El alca de de Nue a Yo k, en un
ges o simbólico, le o ece las lla es de la ciudad. «Toda ía no se
ha abie o el Cong eso (esc ibe el co esponsal de la
Reoue
des
Deux mondes)
(1)
y hemos podido e es a mañana en Nue a
(1)
Núme o de
1.
u
de agos o de
1926.
5
1-
-66-
-67-
Yo k la mani es ación si
110
la más is osa la más ica de sen ido
y
de po eni .
Los Es ades Unidos p oclamando la sobe anía
del Papa». .
Ese econocimien o de la pe sonalidad excelsa del Pon í ice,
esal a en odos los ac os del Cong eso y en odas las opiniones y
doc inas de ca ólicos
y
no ca ólicos, judíos
y
p o es an es, pe io-
dis as y p o eso es. . .
No e-Amé ica no ha esc i o ob as p opugnando la exis encia
del suje o in e nacional más de inido que es el Papa, pe o el Con-
g eso
Euca ís ico
de
Chicago
ale po muchos olúmenes. .
Con es e mo i o pas o es p o es an es como
Cawadine
y
Thompson, econocen la po encia espi i ual e in e uacional de ~os
cong egados y es de un es igo p esencial el Jesuí a Pad e
Boubée,
en la Re is a ETUDES
(1)
quien después de desc ibi la emocio-
nan e y conmo edo a ecepción del legado pon i icio dice.
«En Nue a-Yo k p ime o y después en Chícago, las calles y
las a enidas es án llenas de es anda es
y
colgadu as en que los
colo es ame icanos al e nan con los colo es de la bande a del Pon-
í ice, blanco y ama illo. Son po decenas de miles las en anas,
balcones, achadas de almacenes donde se en los o eos del Con-
g eso en e la bande a ame icana
y
la del Pon í ice.
Es e úl imo
es anda e
al lado del de la g an nación
ame icana
es el de un p íncipe sobe ano cuya po encia se p oclama.
El
homenaje endido al Papa y a su sobe anía es ex ao dina io desde
la llegada a Nue a-Yo k, el ep esen an e del Pon í ice
ha sido
acogido en el suelo ame icano como el Embajado ex ao -
dina io de una Po encia sobe ana.
El Ejé ci o ede al y la
policía neoyo q uina han enido la glo iosa misión de escol a le ..
. 'Y ;nie'n ~s 'pa~a ~ s~ le inden los hono es en e dos ilas de
cu iosos y en usias as, puede deci se e dade amen e que el Sobe-
ano Pon í ice Pío XI, en la pe sona de su ep esen an e o icial ha
sido po algún iempo el se ío y Rey de Nue a-Yo k».
ITALIA
El socialismo i aliano p opugnando la excelsi ud del Pon i-
icado en la ida de los pueblos.- Las es Memo ias del
P o eso Schiappoli con a nues a esls.- Su e u ación
po los hechos.-Discusiones en 1927
y
1928.
De Mais e asomb ado an e la ac i ud de algunos esc i o es
i alianos de su época que dominados po un sec a ismo sin nomb e,
p e endían des i ua las glo ias del Pon i icado, no podía menos
de esc ibi es as signi ica i as palab as:
«Así, pues, odos los pueblos han con enido en coloca en la
p i-
me a clase de sus homb es g andes a aquellos dichosos ciudadanos
que u ie on el hono de libe a a su país del yugo ex anje o; y
ya como hé oes, consiguiéndolo, se han sal ado, o como má i es,
si han sucumbido, sus nomb es pasa án de siglo en siglo. Sólo la
es upidez mode na quisie a excep ua a los Papas de es a apo eosis
uni e sal, y p i a les de la inmo al glo ia que les es debida, como
p íncipes empo ales, de habe abajado in a igablemen e pa a la
libe ad de su pa ia»
(1).
Toda esa enemiga de li e a os, ca bona ios, ancmasones
y
libe-
ales hacia el
Pon í ice,
empezando po C ispi y acabando po el
poe a in e nal Ca ducci, a noso os con De Mais e nos pa ece
in ame, pe o al mismo je e del Gobie no Mussolini en la sesión de
la Cáma a a que hemos aludido en la p ime a pa e de es e apa -
ado le esul an p ejuicios sin undamen o
y
un e dade o
anac o-
nismo.
El iempo es uen e cla ísima de luz, y de campos enemigos
enemos que ep oduci dos opiniones que aducimos y egis amos
en nues o abajo sob e la ob a de Benedic o XV du an e la g an
gue a
(2).
En el pe iódico
Rassegna Naeionale (3)
el socialis a Césa
Seassa o en un a ículo i ulado «El Papa en el Cong eso, la cues-
ión omana
y
el socialismo». «En ese Cong eso en el que los in e-
eses de los pueblos se án colocados segu amen e en segunda
(1) 5 agos o 1926.
(1) Ob. ci ., omo 1,pág. 246.
(2) Ob. ci ., págs.14y siguien es.
(3)
16 de mayo de 1916
•
-68- -69-
I nea
y
sólo p e alece án los in e eses capi alis as de las a ias
clases dominan es que se esumen en los a ios egoísmos nacio-
nales, el Papa se á cie amen e el único ep esen an e de un o den
de ideas
y
de un es ado de cosas eminen emen e sup anacionales de
un p incipio humano, de un p incipio de paz y de a e nidad muy
supe io a odos aquellos de los cuales los pueblos belige an es
p e enden ene el monopolio de la ci ilización
y
de la jus icia. El
Papa, como el socialismo
(?)
no ha que ido la gue a, el Papa que
como el socialismo ha sabido conse a una posición de e dade a
neu alidad, el Papa que ha clamado ue emen e con a la ba ba ie
gue e a, el Papa, que se sien e supe io a odas las cosas y gobe -
nan es y que no es ni debe se i aliano, ancés, ni alemán y no e
en sus ieles ni anceses, ni alemanes, ni i alianos, sino homb es,
el Papa lle a ía al Cong eso una co ien e eno ado a y pu i ica-
do a de idealidad an igua y nue a que en la ac ualidad es á
momen áneamen e o uscada».
y
más adelan e, echazando la posible objeción de que el Papa
pudie a modi ica un es ado de cosas que c eó la ue za y jamás
ha sido econocido en de echo po la pa e despojada, que es el
Ca olicismo, esc ibe:
cY
bien, aun cuando el Papado in en a a en el Cong eso o
ue a de él pedi a las po encias ci iles una in e ención diplomá-
ica di igida a mejo ga an i su ac ual condición en elación con
I alia,
pa éce ne
que aun en al demanda el socialismo debía apo-
ya lo. La condición ju ídica ac ual del Papa en en e de I alia es á
undada sob e un p incipio
socialís icamen e
muy discu ible: el
p incipio según el cual un Es ado iene el de echo de legisla
sob e odas las pe sonas y colec i idades que po en u a se
encuen an en su e i o io, aun cuando es as pe sonas y colec-
i idades eje zan su ac i idad undamen al en un sen ido eminen-
emen e in e nacional, siendo al ac i idad su exclusi a azón de
se ; de legisla en el modo más exclusi o, más absolu o, indepen-
dien emen e, no sólo del consen imien o de aquéllos, sino ambién
de los demás Es ados a quienes puede in e esa aquella ac i idad».
y
el que ué Senado libe al en I alia, Eugenio Vall, en la
e is a nada sospechosa de endencias pon i icias
Nue a An olo-
gía
(1), iene las siguien es a i maciones:
«Siendo el Papa econocido uni e salmen e como un sobe-
ano asimilado a cabeza de un Es ado de p ime o den. no puede
negá sele la pa icipación en el Cong eso de la Paz, ya que am-
bién allí se han de discu i esoluciones que in e esen a odos sus
ieles».
«El Pon í ice omano es conside ado como Sobe ano
y
sus
ep esen an es son enidos como agen es diplomá icos... Es á
además econocida po odas las po encias implíci amen e cie a
p ecedencia del ep esen an e del Pon í ice, aun ue a de la edad
y en igo en muchas capi ales ca ólicas po e ec o de la cual
odos los agen es diplomá icos ac edi ados en Viena o Mad id
econocen en el Nuncio Pon i icio la cabeza del Cue po diplomá-
ico. No sólo, pues, el Pon i ice posee el de echo de legación
ac i o y pasi o, no ha sido mudado es e de echo po e ec o del
pode empo al pe dido como se demues a con elación a I alia
po el a ículo 11de la Ley de Ga an ías, mas en el eje cicio de
aquel de echo se econoce al Pon í ice po algunos Es ados en sus
espec i as capi ales a ias p e oga i as de hono y de p eceden-
cia que o os Es ados eu opeos ep esen ados en las mismas capi-
ales no han in en ado ni discu i . Es e de echo de legación que
con ie e a un Es ado o a un sobe ano la acul ad de hace se ep e-
sen a po p opio agen e diplomá ico en o o Es ado o ce ca de
o o Sobe ano implica la acul ad de odos los Es ados y Sobe anos
de hace se ep esen a con empo ánea men e o a un mismo iempo
en un Cong eso o en una Con e encia. Las dos acul ades de
ep esen ación de un Es ado a o o o de odos en una eunión
colec i a de ep esen an es no son cosas dis in as, si la una exis e
la o a no puede al a . Son, po an o conside adas en e ambas
como na u ales consecuencias del ex enso de echo de legación».
Toda la li e a u a y ob as cien í icas i alianas más mode nas
que comba en la posición in e nacional del Papa, son los a ículos
de T. Mosca en la
Nueoa An ología,
de 1915, sob e la in angibi-
Iidad de la Ley de Ga an ías y las es publ icaciones del p o eso
de
Nápoles
Domenico Schiappoli, que ha enido la a ención de e-
mi i noslas, delicadeza que me ece exp esi os ag adecimien os al
compañe o.
Es la p ime a
La legge delle Gua en igie e la gue a dell'
I alia,
con e encia dada en el Cí culo Ju ídico de Napoles el 13 de
eb e o de 1916. Apa ece la segunda en 1923,
Sulla
legge delle
gua en igie
pon i icie,
no a leída en la Academia de Ciencias
mo ales y polí icas, y úl imamen e, en 1924,
La posieione in e -
naeionale della Chiesa ca olica e della San a Sede,
memo ia
leída en
11I
Academia an edicha.
(1) 1.
0
deab il de 1916.
-70--
-71-
Schiappoli es hoy uno de los pocos homb es de ciencia y
pol icos i alianos en usias a de la llamada
Ley de ga an ías,
que nada ha ga an ido como no sea la se idumb e del Sumo Pon-
í ice.
P o oca su p ime es udio la en ada de I alia en la gue a y la
p e endida p obanza de que a los Embajado es de Es ados en lucha
con I alia, ac edi ados ce ca de la San a Sede, puede p i á seles de
su pe manencia en Roma.
Tan incomple a es dicha ley, que ni aun en in e és del Es ado
despojan e p e ió el caso, y de ahí la glosa e in e p e ación
aludida.
En
1921, Y
con mo i o de la p esen ación en Roma de M.
jon-
na , su gió ex ensa discusión en e publicis as y pensado es ace ca
de la posición in e nacional del Papa. Los dia ios libe ales y demó-
c a as con esa on la inu ilidad de la Ley de Ga an ías. De ahí la
nue a con e encia del p o eso napoli ano en
1923,
y e mina su
alega o con la memo ia de
1924,
pa a nega pe sonalidad in e na-
cional a la San a Sede.
Puede compendia se su a gumen ación en los siguien es
ex emos:
1.
o
La pe sonalidad in e nacional del Papa ha dejado de exis i
después del despojo.
2.
0
La Ley de Ga an ías no puede
concedé sela,
pues o que
110
es ley in e nacional ni con a o con el Papa.
3.
0
El Pac o de Lond es y la
Sociedad de las Naciones
con-
i man explíci amen e es a si uación.
4.oLa cues ión omana después de la gue a ha dejado de se
cues ión in e nacional.
5.° No puede habe solución po medio de Es ado e i o ial
po pequeño que sea; sólo cabe la libe ad que el Es ado i aliano y
la Ley de Ga an ías le concede.
Si odas las p o es as del Pon i icado desde
1870
has a
1928
no
uesen su icien es pa a demos a la is e si uación del Pon í ice,
bas aban los alega os del p o eso Schiappoli pa a con ence se
de ello.
Ni sus memo ias, ni ninguno de los más mode nos esc i os, nie-
gan los de echos incon es ables del Pon i icado a su dominación
empo al.
E iden e es que si eligiesen esos caminos se encon a ían
en en ados con los esc i o es más an ic1e icales. Así Vol ai e
esc ibe: «El iempo ha dado a la San a Sede
de echos an eales
y
posi i os
sob e sus Es ados, como los demás Sobe anos de
Eu opa ienen sob e los suyos» (1).
Desde nues o pun o de is a,
Gibbon,
en su
His o ia de la
decadencia del Impe io omano,
esc ibía así: «El dominio empo-
al del Papa se halla undado sob e mil años de espe o; y su más
bello í ulo a la sobe anía
es la lib e elección de un pueblo,
libe ado po él de la escla i ud».
La única azón, apa e la unidad de I alia, que aduce Schiappoli
es que el Gobie no de la San a Sede, en un Es ado empo al
es a ía eñido con la o ganización ac ual de los Es ados, y pa a
apoya su mane a de pensa aduce las azones esc i as po Ma co
Missi oli, que, haciendo jus icia al Pon í ice, a guye que el es a-
blecimien o de un Es ado independien e po el Pon í ice se ía
imposible, po que és e no podía concede le lib e examen, aciona-
lismo y las libe ades, que son sus conquis as, y sin eso un Es ado
no puede i i .
y
sin emba go ea el p o eso i aliano cómo pa a i i I alia
ha enido que p escindi de odo eso, nega ales libe ades e i
más allá, mucho más allá, en la es icción que un Pío VII y un
Pío
IX.
Los hechos son los mejo es a gumen os. ¿Pe o es cie o que los
o os de los i alianos, la opinión pública de aquel Es ado, o jó la
p e endida ex inción del Pode empo al? Oigamos la oz de los
diplomá icos.
Lo d No mamby, Embajado en Flo encia, p o es an e, e i ién-
dose a la opinión del Minis o Lo d Russeil, esc ibía:
«Nues o Minis o no que á escucha ni po un ins an e las
p e ensiones de los con a ios, ni c ee que los o os se han ob e-
nido po la in imidación, po oda clase de conspi aciones, y a la
somb a de la bande a piamon esa? No; él no que á c ee que el
núme o de los elec o es ha sido a bi a iamen e ce cenado; que de
es os o an es, así escogidos po a o ables al cambio p oyec ado,
ni aun la mi ad se han p esen ado el día de la elección».
A i ma que la pe sonalidad in e nacional de la San a Sede
e minó con la b echa de la Pue a Pía es desconoce odas las
azones que hemos alegado pa a p oba que an es del Pode em-
po al gozaba el Pon i icado de ella, que de de echo le co esponde
con más excelsi ud que a ninguna o a ins i ución humana, que
du an e el eje cicio de su sobe anía empo al la u o de mayo
(1) Ensayos sob e las cos umb es, capi ulo XIII.
-72-
elie e que el Es ado que ep esen aba, y con pos e io idad al
despojo la man iene pese a odos sus enemigos.
¿Pues qué las palab as del Empe ado de Rusia al esol e
que los Nuncios ue an decanos de los Cue pos diplomá icos no
exp esan esa excelsi ud ex aña al e i o io mismo que ep e-
sen aban? Los ep esen an es del Papa en las naciones ca ólicas
como España e an no sólo Embajado es de un Sobe ano empo al,
ep esen aban un suje o in e nacional pe sonalísimo, sui gene is,
in e nacional po su p opia esencia.
Gi a el a gumen o de Schiappoli, como el de odos aquellos que
pa icipan de su modo de pensa , en que no conciben un suje o
in e nacional que no sea Es ado con e i o io.
Si noso os hiciésemos depende la pe sonalidad in e nacional
del Papa de su ex a e i o ialidad y sobe anía, den o de la Ley de
Ga an ias se econoce -¡menguado econocimien o! - las ca ac e-
ís icas de la sobe ania y de la ex a e i o ialidad sob e el Palacio
Va icano, el de la Cancille ía, la p opiedad de Cas el Gandol o y
Le án.
Cla o que Napoleón, el de las ganzúas en su escudo, ué
oda ía más dadi oso, y en uno de sus p oyec os, jamás
admi ido po el Papa, le econocía la p opiedad de esos dominios
que aho a es sólo posesión odis u e, como quie a
Ilamá sele,
pe o no hay po qué acudi a esa sobe anía sob e el e i o io
a icano.
La pe sonalidad ju idica hemos p obado que adica en su uni-
e salidad de esencia y que es más que de o den mo al como algu-
nos equi ocadamen e juzgan, c i e io que Pío VII e u ó con g an
cla i idencia.
También se ha p e endido nega la pe sonalidad ju ídica de la
San a Sede con mo i o de la c eación de la Embajada ancesa
ce ca del Va icano, y odos los a gumen os esg imidos en las Cáma-
as ancesas se educían a la a i mación de que la San a Sede no
e a una po encia po ca ece de e i o o, po an o no puede
ei indica el de echo de legación ac i a ni pasi a. Apa e de la
con es ación ya expues a den o del es echo c i e io ju ídico
esg imido de que el Papa iene e i o io donde de hecho y de
De echo eje ce sobe anía, aun cuando el hecho no uese cie o
oda ía puede a güi se con o a pe sonalidad in e nacional que
ca ece en absolu o de e i o io, la O den de Mal a, pues en el
Cong eso de Viena se decidió que la pé dida de la isla de Mal a no
qui aba a la O den su condición de po encia sobe ana, y así puede
,-------------------------------------------------,
-7;3 -.
"
e se en el Almanaque de Go ha (1) que igu a en lis a de Es ados
y no de Ó denes;
y
si has a 1918 enía en
Víena
un Minis o pleni-
po encia io que o maba pa e del Cue po diplomá ico, al ans o -
ma se aquel Es ado en República ha exis ido cons an emen e el
en iado y Minis o plenipo encia io de la O den de Mal a ce ca de
la República de Aus ia y del Gobie no de Hung ía.
Lean, pues, los enemigos de la pe sonalidad pon i icia lo que han
esc i o los eólogos españoles del siglo
XVI,
los que uni e salmen e
se epu an como e dade os undado es del De echo In e nacional,
Vi o ia,
Suá ez ,
F ei as, lea nues o dis inguido compañe o Schiap-
poli lo que con azos de o o, e inspi ación di ina, compuso el
i aliano de nacimien o, uni e sal po sabidu ia, Tomás de Aquino
de esa o den cuyo undado español, empo io de ci ilización, es el
nomb e de nues o colega.
La si uación de la pe sona del Papa después de la gue a se
enlaza con el o o pun o de nues o esumen, el que la Sociedad
de las Naciones
. i
el Pac o de Lond es han dado ca ác e explí-
ci o al é mino y in de aquella indi idualidad excelsa.
¿Pe o puede aduci se en se io ese a gumen o?
C eemos que no después de oi a B iand de endiendo con Fe i
la ep esen ación de Roma po la impo ancia mundial del Va i-
cano, a las palab as del Minis o holandés de Lindem «pocos
cen os polí icos mundiales ienen mayo impo ancia que el Va i-
cano» y coe áneo con al apo egma el dicho del Minis o de
negocios ex anje os del B asil que más adelan e comen a emos
«la ausencia de in i ación a la San a Sede pa a o ma pa e de la
Sociedad de las Naciones cons i uye una al a eno me, ep e-
sen a una laguna más sensible que la abs ención de los Es ados
Unidos.
La azón es muy sencilla; la San a Sede, sin o ma una nación
p opiamen e dicha, simboliza en ealidad la mayo nación del mundo.
El hecho e iden e es que hoy día no hay Rey, Empe ado , ni
P esiden e, ni ó gano alguno en el Gobie no, di ección de pueblos
que llegue como au o idad a la del Sumo Pon í ice».
y
cuando es o solemnemen e se p oclama po el Minis o de
Es ado de una g an nación ame icana, cuando ya con an elación el
p opio Delcassé en la sesión de 4 de sep iemb e de 1901 decía
que el es anda e pon i icio es el de un sobe ano yen el Cong eso
Euca ís ico de Chicago es ecibido con hono es de al según
(1) 1924,
pág.
1295.

-74-
-75-
.>
p opiedad nacional, pudiéndose ap opia y aslada los a -
chi os.
Los comen a ios son pe ec amen e inú iles.
Son. sin emba go, con ados los esc i o es que niegan, como lo
hace Schiappoli, la pe sonalidad in e nacional del Papa.
Así ecien emen e el p opio
Fauchi le,
que p oclama la exi-
gencia de e i o io pa a el suje o in e nacional, esc ibe:
«¿Qué es el Papa, siendo Sup emo Pon í ice de la Iglesia Ca ó-
lica? ¿Es sobe ano? ¿Es súbdi o? Súbdi o pod ía se io únicamen e
de I alia, en cuyo e i o io eside. Pe o es o zoso econoce que
és a, al decla a , en la Ley de Ga an as de 13 de mayo de 1871,
que el Papa es sag ado e in iolable, ha p oclamado necesa iamen e
su i esponsabilidad. El Papa es á, pues, ue a del
impe ium
y de
la
[u isd c o
del Es ado i aliano. El je e de la Iglesia no es, pues,
súbdi o de Es ado alguno. Pe o ¿es Sobe ano? No, en el sen ido
o dina io de la palab a, que indica al manda a io sup emo de un
Es ado al cual una nación ha dado el eje cicio de de echo de gobe -
na la según su olun ad y de ep esen a ía en el ex e io , y es as
ci cuns ancias no concu en en la Iglesia ca ólica. No es, pues,
-acaba diciendo Fauchille -, un Sobe ano o dina io; pe o como no
es súbdi o de nadie, hay que econoce le una
sobe anía especial
pa icula
y hace le en el De echo in e nacional una pe sonalidad
ju ídica
PROPIA
di e en e, dis in a de la pe sonalidad de los
Es ados».
Schiappoli a i ma que el Papa no necesi a de la sobe anía em-
po al pa a su unción espi i ual. Ya se comp ende que al que
co esponde de e mina si necesi a el ai e pa a espi a , no es
p ecisamen e al que aga o a sino al aga o ado y en es e caso el
desposeído, cons an emen e sin pe dona ocasión, llámese como
se llame a i ma esa necesidad. Desde la p ime a excomunión lan-
zada po Pío IX, has a las úl imas decla aciones de Pío XI lo
p oclaman.
Pío X, en su alocución de 3 de'ab il de 1913, a la pe eg inación
de Milán, iene sublimes enseñanzas, odas ellas conco dan es con
la doc ina de San Pablo y de odos los eólogos y ju is as y así
dice: «La Iglesia es un Reino que no conoce o o maes o que Dios,
iene una misión an ele ada que aspasa oda on e a, o mando
de los pueblos de oda lengua y nación una sola amilia;
Y
no
puede po an o supone se que el Reino de las almas es é suje o al
de los cue pos, que la E e nidad se con ie a en ins umen o del
iempo, que Dios mismo esul e escla o del homb e».
documen almen e hemos p obado, pa ece inconcebible que la pasión
sos enga c i e ios eñidos con la ealidad.
Reco demos la ase de Bisma ck a iba
ansc i a,
El Papado
siendo una g an po encia polí ica
necesi a de los mismos medios
empo ales que le si en pa a cumpli su misión, y aun cuando la
decla ación cons an e del mismo Pon í ice es la sen encia sin apela-
ción espec o a la necesidad de un pode empo al, las palab as del
Cancille de Hie o con es an a una a i mación con a ia del P o-
eso napoli ano.
Sí, el Papa es Sobe ano. El Papa es una Po encia ex aña a
pa icipaciones e i o iales que necesi a de ellas po que son suyas
y po que así
10
exige su independencia; el Papa es un Sobe ano
que concie a Conco da os, que en ía y ecibe Embajado es ¡y
comen a io c uel de los hechos! después del Pac o de Lond es, de
la Paz de Ve salles y de la Sociedad de las Naciones, esos Emba-
jado es
y
Minis os plenipo encia ios se mul iplican, y en 1928
son 27 las naciones ep esen adas ce ca de la San a Sede (1).
Es e p og esi o desa ollo del de echo de legación, ac i o y
pasi o, exace ba el es echo c i e io de los oponen es, y así en las
Memo ias de e e encia se a i ma de endiendo la Ley de Ga an ías,
que se le econoció ese de echo, que bien podía habe se e i ado,
pues esa elación con o os Es ados cabía ealiza se po co es-
pondencia pos al o eleg á ica. ¡Has a ahí llega la libe alidad!
La p esencia de los ep esen an es ex anje os ce ca del Papa
ué p ecisamen e el mo i o de la Con e encia de Schiappoli en el
Cí culo ju ídico de Nápoles y la a i mación, que noso os acep a-
mos, de que la Ley de Ga an ías ni es in e nacional ni es un con-
cie o, po eso no iene ga an ía alguna, y que eniendo una lagu-
na, un acío, el caso de gue a de I alia con po encias ep esen a-
das en el Va icano, podía supli se po la misma I alia sin incon e-
nien e alguno.
Los Embajado es de las po encias cen ales abandona on Roma,
pe o según indica Schiappoli, p obándolo con no as o iciales, po
su p opia olun ad.
Que emos noso os comple a esas no as. Fal a una impo an-
sima. El Dec e o del Gobie no i aliano de ab il de 1916, po el
cual el magní ico monumen o nomb ado Palacio de Venecia, p o-
piedad de la Embajada de Aus ia an e la San a Sede, se decla aba
"
(1) Annuaí e pon i ical ca holíque.
Bonne P esse. Pa ís,
1928,
pági-
na
850 y
siguien es.
-76-
Pe o si el p o eso i aliano necesi a o a demos ación que lle e
la e idencia a su espí i u, podemos p opo cioná sela.
Es cu iosísimo el documen o emanado de la Casa de Saboya en
los años que abajaba po log a la libe ad de Lo nba día del
dominio aus iaco. Lo emi ió en 1.° de agos o de 1848 a los
Pá ocos con mo i o de una le a pa a la gue a, y es la p oclama-
ción alien e de las p e oga i as de la Iglesia y del pode em-
po al del Papa, en el que se a i ma que des uida la INDEPEN-
DENCIA pOLITICA del Papado, el daño se ia g ao simo pa a la
libe ad de la Iglesia (1).
Son nume osas las combinaciones que esc i o es poco a isados
consignan en o den a da solución a la cues ión omana. Schiap-
poli las echaza; noso os ambién; pe o po dis in o mo i o. Pa a
el esc i o i aliano, es po que no hay o a solución que la Ley de
Ga an ías; en cambio, la azón que impulsa nues a epulsa es sen-
cilla: la de que en ese asun o no hay más iniciado , ni más juez sin
apelación que el Papa. La cues ión es in e nacional; a ec a a odo
el mundo, como decía Bisma k; pe o la solución sólo compe e al
Papa.
Ca e e, Loiseau ci an y p oponen medios. El Va icano Es ado
sobe ano, lo que se llama el cen íme o cuad ado de e i o io.
Sin emba go, pa a la ciencia ju ídica in e nacional, el Papado es
siemp e pe sona in e nacional y excelsa sob e oda excelsi ud, con
cen íme o cuad ado y sin cen íme o cuad ado.
C ispi concibió, en 1895, al celeb a se el XXIV ani e sa io de
la ocupación de Roma, una idea, que ecogía el Daily Teleg aph,
de cede al Papa una po ción de e eno de I alia con un pue o
lib e que o ma an los Es ados pon i icios, en egando a la San a
Sede 200 000 000 de li as susc ip as po los ca ólicos de odo el
mundo.
Las ies as encon a on oposición en oda I alia, po que, según
esc ibía el pe iódico inglés, po un lado los ca ólicos de endían la
esis an igua, y los enemigos de és a no habían encon ado en la
ocupación de Roma ninguno de los bienes que espe aba la mise ia,
y las quieb as hablan aumen ado. Del pe iódico inglés son las
siguien es palab as:
«A eglando la cues ión omana, I alia, man enida po el pa e -
nalísimo núcleo de sus hijos y p ác icamen e sos enida po las
ga an ías de los ca ólicos del mundo en e o le an a ía su c édi o al
(1) Siglo Fu u o del 18 no iemb e 1893.
-77-
ni el de las p ime as po encias, haciéndose ue e en su unidad y
en su p ospe idad ma e ial. Como decía Ca ou : Un a ado de
paz eligiosa en I alia alcanza ía mayo es esul ados en el po e-
ni de la sociedad humana que la paz de Wes alia».
Tan canden e, an nue o, an necesa io de esolución es el
p oblema, que úl imamen e ha p o ocado dos discusiones de al a
se iedad.
Una en 1921, a la que aludimos an e io men e, y en que la
p ensa libe al y socialis a i aliana pedía la e o ma de la ley.
Más ecien e es la de 1927 y la de ma zo de 1928.
Quie en a anca concesiones al Pon í ice, y és e man iene su
ac i ud nobilísima; se epi en si uaciones.
En el discu so de Pío IX a la a is oc acia omana, en 26 de
diciemb e de 1876, se lee lo siguien e:
«También a mí se me dice po algunos de es e mundo (¿se me
ha epe ido es os días?): ¿Po qué no salís del Va icano? Es p e-
ciso esponde : Tempus meum non dum adoeni . Po aho a
no puedo sali p op e mu um judaco um. Es e alejamien o en
que me hallo es la pequeña Ga ilea, cuyos limi es no debo aspa-
sa ; y cie amen e, de es a ce ca del Va icano no me es dado sali
p op e
mu um [udaco um» (1). Veamos la si uación ac ual.
Con es ando al Senado A naldo Mussolini decía L'Osse a-
o e Romano, insigne pe iódico ó gano o icioso del Va icano, en
uno de los p ime os días del año 1928:
eSe a i mó, y en el ex anje o con una ase un poco ulga pe o
signi ica i a, que el Papa no puede se el capellán de ninguna
Po encia; o sea, que el Papa, es o es, el Je e Sup emo de los in e-
eses eligiosos de los ca ólicos de odo el mundo, no puede depen-
de o es a , de cualquie modo que sea, al modo que un cape-
llán depende del p íncipe en cuyo palacio eje ce su sag ado
minis e io.
Aho a bien: es o ocu i ía p ecisamen e el día en que el Pon i-
ice se acomodase a la si uación que le ha sido c eada desde 1870.
Aunque así no uese, apa ece ía como dependien e de aquel Pode
en cuya casa y en medio de cuyos unciona ios consin ie a pací ica-
men e en gobe na al mundo.
Es e iden e y a al que aquel día los ieles del o be ca ólico
mi a ían al Papa con descon ianza, con suspicacias, in e p e ando
en sen ido polí ico odos sus ac os; es e iden e y a al que aquel
(1) Colección del Siglo Fu u o, 1816.
-78-
-79-'
Dejemos que los Es ados o jen ins i uciones in e nacionales de
ágil consis encia, que a las an iguas op eso as conquis as po la
ue za se llamen hoy manda os, que se p edique la paz y se
aumen en los a mamen os, que p osiga su ma cha la dis inción de
g andes po encias y pueblos débiles; es i uyámonos en cambio a la
luz, ol amos los ojos a Roma: son an o chas del cielo las qUE.
alumb an la ie a, enseñanzas de e dad que escla ecen los en en-
dimien os, esplando es de paz que acla an las somb as de suspica-
cias in e nacionales, de odios de azas, de compe encias de come -
cio. Oigamos con ene ación y e e encia al Papa Pío XI en su
Encíclica Ubi a cano Dei y ano emos Sl1S enseñanzas.
ace ba lucha. Los odios
y
o ensas mu uas de los Es ados no dejan
espi a a los pueblos; ni sólo los encidos ylos encedo es, sino
los mismos encedo es en e sí se enemis an, pues los meno es se
duelen de se op imidos y ago ados po los mayo es; y és os, de los
odios e insidias de aquéllos. Todos, sin excepción, los Es ados
sien en los queb an os de la gue a, especialmen e los que ue on
de o ados, pe o ambién en no le e pa e aun aquellos que se
abs u ie on de pelea . Los cuales queb an os se hacen más in ole-
ables de día en día con la a danza del emedio, pues los consejos
y delibe aciones con que muchas eces has a aho a in en a on
emedia los los es adis as, nada consiguie on, si no los empeo a on.
De es e modo, ag a ándose el emo de con iendas u u as aun más
calami osas, se impone a odos los Es ados cie a necesidad de i i
en pie de gue a, con lo que se ago an los e a ios, se consume la
ue za humana y el es udio de la ciencia y el hábi o eligioso y la
disciplina de las cos umb es se pe u ban» (1).
T aza el Pon íñcede mano maes a los males in e nos de los
Es ados en el o den social, el abandono de la ida del espí i u, y
después de inqui i las causas g a ísimas de los desó denes in e -
nacionales, el alejamien o de Dios en la ida de los Gobie nos,
des uyendo con ello los undamen os de la au o idad, disol iendo
la amilia, a eba ando la educación c is iana de la ju en ud esc ibe
que pa a emedia an os daños, pa a epa a males de los pueblos
no hay o a solución que la paz de C is o.
.De que se sigue inmedia amen e que la paz genuina de C is o
no puede sepa a se de la no ma de la jus icia, ya po que es el
mismo Dios que juzga la jus icia, ya po que la ob a de la jus-
icia es la paz (2); mas no puede consis i solamen e en una jus-
icia du a y como de hie o, sino que debe empla se con igual
pa e de ca idad, i ud o denada po su misma na u aleza pa a
día se ab i ía la pue a a dolo osas de ecciones, a incalculables
pé didas de almas, y, Dios no lo quie a, a o mación de Iglesias
nacionales, es o es, a e dade os cismas».
LA CÁTEDRA INFALIBLE DE PEDRO
Males de es os
iempos.-Enemis ades
ex e nas.
«No able es cuán bien cuad an a es os iempos aquellas oces de
los P o e as: Espe amos la paz y no había bien; iempo de e-
medio y he aquí emo (1). Tiempo de cu ación yhe aqui u -
bación (2). Espe amos la u« y he aquí inieblas ...; espe amos
juicio y no lo hay,' salud y se alejó de noso os (3). Po que
bien sabéis que, depues as las a mas en Eu opa, pelig os de nue as
gue as amenazan del p óximo O ien e; y que allí mismo, po espa-
cios inmensos de ie as, odo es á, como indicamos, lleno de mise-
ias y ho o es, adonde muchedumb e inena able de in elices,
especialmen e ancianos, muje es y niños, dia iamen e sucumbe
íc ima del hamb e, la pes e y las de as aciones; po dondequie a
que pasó la gue a las iejas enemis ades pe du an, y se p ac ican
o disimuladamen e en la diplomacia o encubie amen e en el come -
cio, o ancamen e en los pe iódicos; y has a in aden las se enas
egiones de las ciencias y las le as, an ajenas po su índole a la
•
(1)
Je em. VIII, 15.
(2)
Je em. XIV, 19.
(3) Isaías,
LIX, 9, 11.
(1) Has a los mismos es adis as p o es an es ienen que acep a el
c i e io del Pon í ice; así, comen ando el Pac o Kellogg ha dicho LIoid
Geo ge:
«En epe idas ocasiones he mani es ado que ni el T a ado de
Loca no ni el ac uaJ simo Pac o Kellogg se án de ninguna u ilidad, a
menos que las naciones eduzcan o limi en sus a mamen os.
Juzgo comple amen e sin sen ido con inua i mando pac os mien-
as las naciones con inúen pe eccionando sus maquina ias de de as-
ación. Más p on o o más a de se u iliza án pa a des ui , Es algo
que no puede se e i ado»,
(2)
Isaias XXXII, 17.
-80-
aplaca y amis a a los homb es con los homb es. Es a paz con-
quis ó C is o pa a el géne o humano; aun más, como b iosamen e
San Pablo esc ibe,
EL mismo es nues a paz;
po que sa is a-
ciendo a la di ina jus icia con su c uci ixión,
acabó con las
enemis ades en sí mismo ... , haciendo la paz
(1), y a odos y
odo lo econcilió en sí mismo con Dios; y en la misma edención
San Pablo no an o conside a y conoce la di ina ob a de la jus i-
cia, cuan o la ob a
di ina
de econciliación y ca idad:
Dios es aba
en C is o econciliando consigo al mundo (2); así amó Dios
al mundo que en egó a .su Hijo anigéni o
(3). A
es e p o-
pósi o sabiamen e, como suele, esc ibe el Angélico Doc o , que la
e dade a y genuina paz pe enece a la ca idad más bien que a la
jus icia, pues és a qui a odo lo que se opone a la paz, como las
inju ias, los daños; y la paz p opia y peculia men e es ac o de
ca idad
(4).
El eino de C is o.
Así, pues, eniendo los gobie nos
y
los pueblos pac o solemne
de con o ma se en las elaciones in e io es y en las in e nacionales
con la doc ina y los p ecep os de Jesuc is o, gozan de paz en e
sí y de mu ua con ianza, y pací icamen e di imen los li igios, si po
en u a se o ecie en.
Algo se ha in en ado en es e o den, pe o ha sido nulo o de
exiguo alo , p incipalmen e en aquellas cues iones que más ace -
bamen e di iden a los pueblos.
y
es po que no hay ins i ución humana que pueda impone a
odas las naciones un código de leyes comunes con o me a la con-
dición de es os iempos, como lo u o en la Edad Media aquella
e dade a sociedad de naciones, que ué comunidad de pueblos
c is ianos. En la cual, aunque el de echo se iolaba p ác icamen e
con ecuencia, pe o pe manecía en igo la san idad del de echo,
como no ma ija con que se juzgaba a los pueblos mismos.
Pe o hay una ins i ución di ina que puede cus odia la au o i-
dad del de echo de gen es; ins i ución que es de odas las naciones
(1) E e.
H,
14 Y
sigo
(2) H.
Co o V,
19.
(3)
San Juan 1lI, 16.
(4)
H-H, c. 29, 1lI, 3
o
I
-81-
y que es á sob e odas; do ada de au o idad sup ema,
y
ene anda
en la pleni ud de su magis e io; es la Iglesia de C is o; sólo ella es
idónea pa a an g ande emp esa, así po el di ino manda o, como
po su misma na u aleza y cons i ución, y, inalmen e, po la ma-
jes ad de su his o ia, nunca jamás op imida po las empes ades de
(a gue a, sino más bien en ellas ma a illosamen e eng andecídas».
Si es canden e, si es in e nacional, si es uni e sal la cues ión
omana, si el Papa goza o no de libe ad nos lo di á al e mina su
Encíclica admi able sob e la Paz.
EL PODER TEMPm?AL
y
siendo es o así. apenas se á necesa io deci con cuán o dolo
d:l. ánil.lIo el~lOs que en e. las naciones que con es a Sede Apos-
ólica
iene Vinculas de amis ad, al a I alia. I alia, decimos. Nues-
a p.a ia. amadísima, escogida po Dios mismo, que ige con su
p o idencia el cu so y o den de las cosas y los iempos, pa a colo-
ca en ella la Sede de su Vica io en la ie a, y pa a que es a glo-
iosa ciudad, un día esidencia del Impe io, amplísimo pe o
ci cuns-
c ip a a de e minados lími es, inie a a se cabeza de odo el
o be de las ie as, como sede del di ino P incipado que asciende
po su na u aleza los é minos de odas las naciones y pueblos y a
odos los ab aza. Pe o así el o igen y cons i ución di ina de es e
P incipado, como el sag ado de echo de la uni e sidad de los
ieles de C is o, espa cidos po odo el mundo, piden que ese
mi.sm~ P incipado a ninguna po es ad humana, a ninguna ley
(siquie a p ome a sal agua da la libe ad d
~I
Romano Pon ice
con cie as de ensas o ga an ías) pa ezca suje o, sino que sea eal-
men e y apa ezca mani ies amen e independien e,
«sui
ju is ac
po es a is»,
Pues aquellas de ensas de su libe ad con que la misma di ina
P o idencia, gobe nado a y a bi a de las cosas humanas, había
asegu ado la au o idad del Romano Pon í ice, no sólo sin de i-
men o, sino con g ande en aja pa a I alia; aquellas de ensas que
po an os siglos espondie on al designio de Dios espec o a la
sal agua dia de es a libe ad y en cuyo luga ni la P o idencia ha
indicado, ni los homb es han encon ado algo semejan e que las
compense; aquellas de ensas han sido des uidas y aun aho a iola-
das po la ue za hos il; con lo que se c ea al Romano Pon í ice
6
-
- )4-
- )5--
o o p incipio, puede in e i se al libe ad; y po el con a io, hay
mayo undamen o pa a cas iga los deli os espi i uales de los
Reyes que los de los demás c is ianos; pues, po azón de la sobe-
anía son los eyes más áciles en cae y más di íciles en le an-
a se, y po causa de la g an no o iedad e in luencia de los peca-
dos de los Reyes, son sus al as mucho más escandalosas al pueblo
c is iano que la de los es an es ieles: luego la Iglesia iene po es-
ad pa a cas iga a los Reyes con penas empo ales. 3.
8
Co es-
ponde al pas o , no sólo co egi a las malas o ejas, sino am-
bién de ende a las buenas, singula men e, con a odos sus
enemigos; el ey inicuo, especialmen e si es he eje o cismá ico,
cons i uye un g andísimo pelig o de pe dición pa a sus súbdi os:
luego el Papa, a quien oca apacen a y sal a odas las o ejas
c is ianas, co esponde, si es necesa io pa a sal a a los ieles del
pelig o de condenación, cas iga con penas empo ales a los Reyes,
incluso despojándoles de la au o idad y absol iendo a los súbdi os
del ju amen o de idelidad y obediencia que les p es a on».
un Teólogo eminen e y el que G ocio lo ci e de pasada pa a
cohones a el plagio de dos de sus lecciones en la Uni e sidad de
Salamanca, no au o iza a p escindi del conjun o de sus ob as y
ense íanzas y és as en o den a la pe sonalidad in e nacional de la
San a Sede, son una con i mación de las doc inas del Angel de
las Escuelas, expues as an e io men e, co obo adas en los casos
p ác icos que a ec aban en sus iempos con España a oda la C is-
iandad y a los países in ieles.
En la Relección De
Ind is
ecen e inoen is y en su pa e
segunda, ace ca de los Tí ulos legí imos, po los que los bá ba os
del Nue o mundo hayan podido eni a pode de los espa íoles,
F ay F ancisco Vi o ia, echaza con San o Tomás el que el Papa
sea mona ca uni e sal empo al en el sen ido p opio de es e úl imo
pode , e u a las doc inas de Sil es e y aquellas o as que a i-
buyen al Papa, po su sólo pode empo al uni e sal, el cons i ui
lib emen e Reyes y P íncipes sob e naciones bá ba as, p ime o
po que el Papa no iene indicado pode secula uni e sal; segundo,
po que aun eniéndolo no pod ía comunicá selo a los P íncipes y
Mona cas segla es, pe o en cambio sien a la p oposición siguien e,
con o me a To quemada y odos los Doc o es, y es la de que la
San a Sede puede en o den a su pode espi i ual, y en cuan o sea
necesa io pa a la ec a adminis ación del o den espi i ual, eje ce
pode empo al en e las naciones y es o po que eniendo po in
el pode espi i ual la elicidad úl ima y el pode ci il, sólo la
pública és e es á suje o al espi i ual en aquellos casos y po aque-
llas azones. Dice más sob e la excelsa pe sonalidad in e nacional
del Papa y así esc ibe: «Cuando a ios p íncipes an a llega a las
manos en dispu a sob e de e minados de echos, puede ambién el
Papa llama a sí la causa y dic a sen encia, a la que ienen debe
de a ene se los sobe anos, a in de e i a los g a es males espi i-
uales siemp e consiguien es a las gue as en e p íncipes c is ianos.
Ve dade a posición del Pad e Vi o ia en la esis de es e dis-
cu so. - Ampli ud ex ao dina ia que concede al Pon í ice en
lo empo al de o os Es ados
y
su azón de se . -Vol ai e
y
el p o es an e Mülle con i mándolo.
Si la Uni e sidad de Valladolid iene como al ísimo hono , que
en elación con sus aulas el insigne dominico F ay F ancisco
Vi o ia, uese Ca ed á ico de Teología en es e Colegio de San
G ega io, si pa a mí el e en onizado en las cumb es de la
glo ia al undado del De echo In e nacional apo a la doble sa is-
acción de P o eso de es a escuela y de habe nacido en la
capi al Vasca Vi o ia, cuna del ensalzado eligioso, egión que
an as eces sin yo me ece lo ni busca lo me con ió su ep esen a-
ción en el Senado español, el apo a p uebas a la esis de es e
discu so inaugu al con las Relecciones del Ca ed á ico insigne,
cons i ui á una demos ación cumplidísima de e idencia y un escla-
ecimien o ace ca de juicios y posiciones no siemp e acompa íadas
del acie o.
Se ha p e endido p esen a al P o eso del Colegio de San
G ega io, únicamen e con el elie e y las ca ac e ís icas de un
ju is a que se adelan ó a los esc i o es y escuelas de los mode nos
iempos. F ay F ancisco Vi o ia, es sin emba go, y an es que odo,
Po igual azón puede alguna ez des ona a los Reyes y pone
o os en su luga , como ha sucedido ya.
Ningún c is iano legí imo debie a nega es e pode al Papa.
En es e sen ido deben en ende se los de echos de ambas espa-
das, que son muchos, y de ellas hablan doc o es an iguos como
ambién San o Tomás en el lib o p ime o de las Sen encias».
Del insigne ala és, maes o en San G ega io de Valladolid,
p e enden desconoce es as sabias enseñanzas ju isconsul os
mode nos que en cambio le alaban po aquellas a i maciones con

:
.;
-96-
-91-
las que in en an jus i ica sus doc inas, pe o el al o sen ido de la
ealidad his ó ica iene en apoyo de la e dad di ina en el unda-
damen o de la ju isdicción del Papado y es el p opio Vol ai e al
que hace a anca la siguien e con esión:
«El in e és del géne o humano pide que haya un eno que
»con enga á los Sobe anos, y ponga á cubie o la ida de los pue-
: blos; y es e eno de la eligion hubie a podido pone se po una
: coll encion uni e sal en manos de los Papas. Es os p ime os
»Pon í ices no mezclándose en las que ellas pa icula es sino pa a
»apacigua las, ad i iendo á los Reyes y á los pueblos sus debe-
» es, ep endiendo sus c ímenes, ese ando las excomuniones pa a
»Ios g andes a en ados, hubie an sido mi ados siemp e como unas
»ímágenes
de Dios en la ie a. Pe o los homb es se han educido
»á no ene pa a su de ensa más que las leyes y las cos umb es de
»su país; leyes ecuen emen e desp eciadas, y cos umb es muchas
» eces co ompidas» (1).
Los P íncipes, los Reyes y los Es ados no es án suje os al Papa,
según Vi o ia, como a seño empo al pe o sí lo es án po azón
de la po es ad espi i ual en cuan o que odos los homb es son o e-
jas y Él es el Pas o , y en la P oposición sex a demues a a
ma a illa que a pesa de odo la po es ad ci il si no es á suje a a
la empo al del Sumo Pon í ice, sí lo es á a su po es ad espi i ual
y Vi o ia enume a y especi ica casos y momen os en que la necesi-
dad obliga al Pon í ice a in e eni en la ida de los demás Es a-
dos, y p incipalmen e en o den a la paz in e nacional pa a el bien
espi i ual y así esc ibe:
«Del mismo modo digo que, si el pueblo c is iano eligiese un
P íncipe in iel, de quien con azón se pudiese eme que apa a ía
de la e al pueblo, aun cuando an e el de echo di ino uese e da-
de o P íncipe, no obs an e debe ía el Papa ad e i al pueblo, y
aun manda le, que qui ase al al P íncipe, y si no quisie a o no
pudiese, en onces pod ía el Papa po su au o idad qui a lo, y el
que e a e dade o P íncipe pe de ía el P incipado po la au o idad
del Papa.
Lo mismo digo espec o a o os negocios empo ales, que el
Papa no puede an icipa se a la po es ad empo al, aun cuando la
po es ad empo al sea negligen e en la adminis ación de la epú-
blica, si no cede ello en de imen o de las cosas espi i uales,
puede pone emedio del modo dicho.
Asimismo, si algunos P íncipes pelean en e sí po alguna p o-
incia con mani ies o de imen o y pe juicio de la Religión, no sólo
puede el Papa p ohibi les la gue a, sino ambién, si no pueden
en ende se de o o modo, puede cons i ui se en juez de ellos po
p opia au o idad y da a unos el de echo y qui á selo a los o os».
No le bas a a gumen ación an concluyen e al maes o Vi o ia,
y en su Relección De po es a e Ecclesiae, al es udia si haya
no subo dinación de la po es ad ci il a la espi i ual, la a i ma en
cuan o es más excelsa es a úl ima, po lo que debe se obje o de
mayo obediencia y espe o.
Ello no signi ica que el Sumo Pon í ice sea seño empo al del
Uni e so, pues es g a e el e o «de muchos ju isconsul os, como
Syl es e y o os, que piensan que el Papa es seño de odo el
Mundo con dominio p opio empo al y que iene au o idad y ju is-
dicción empo al en odo el Mundo sob e odos los P íncipes. Es o
yo no dudo que es abie amen e also, y como los ad e sa ios ~;.:) "'.
digan que es mani ies ~me~ e e dade o, ~o c eo que. e~ una
~~
~"¡,
5","-:, ",
pa aña pa a adula y h~onlea a los P~n í lces. O os junscon
.:'! ~~: ,,-
sul os más cue dos sos ienen lo con a io, como Juan And és ~
i"?}:
Hugo, y el mismo San o Tomás, que ué celosísimo de la au o ida
'7
-o.> /:
de los Pon í ices, jamás a ibuyó al pode al Sobe ano Pon í ice». ~... ..~..;.(
Si pudo un p o es an e, G ocio, oma de Vi o ia sus doc inas,
~Ji$~>.
pe o pa cialmen e, dejando en las Relecciones del Sóc a es ala és
lo que no le con enía ansc ibi , amos noso os a pone como
colo ón de las admi ables ideas de mi paisano, el Ca ed á ico de
Salamanca, una página admi able de o o p o es an e de comien-
zos del siglo
XIX.
Después del iaje a
Víena
del Pon í ice Pío VI, el aus iaco
Eijbel esc ibía un lib o en el que juzgaba al Papa como un simple
Obispo. El esc i o p o es an e Juan Millle espondía con o o
lib o, Los iajes de los Papas; e u a la a i mación de Eijbel, y
en e o as páginas se lee la siguien e he mosa con esión de la
ob a in e nacional del Papado (1): «Se sabe qué Papa co onó á
Ca lomagno,
é
hizo de él el p ime Empe ado . Pe o ¿quién es el
que hizo el p ime Papa? SI, el Papa es un Obispo; pe o es ade-
más el Pad e San o, el Sumo Pon í ice, el g an Cali a ó Doc o
(como lo llamaba Abuleda , p íncipe de Hama ) de odos los einos
y p incipados, de odos los seño íos y de odas las ciudades,
en las egiones de Occiden e, y que domes icó y sua izó po la
(1)
Ensayo sob e la His o ia gene al,
T. 11,e, 60.
(1) Memo ial ca holique
juille , 1826.
7
-98-
-99--
que deben apa ece en es e discu so como alega o de la Uni e si-
dad allisole ana. Las lla es de San Ped o que
110
sean sólo ado no
de nues o escudo.
Tal ez peca F ei as, po su ex ensa cul u a, de excesi a di u-
sión de es ilo, y en la demos ación de las excelencias del égimen
moná quico, de su aplicación a la Iglesia mili an e, no esplandezca
la necesa ia concisión; pe o admi a la alen ía c is iana con que
de iende la ob a admi able de la Iglesia y del Vica io de C is o,
la pe pe uidad de és e, la na u aleza de la po es ad espi i ual
impe ec a en la ley na u al y en la esc i a del An iguo Tes amen-
o, pe ec lsima y p oduciendo e ec os sob ena u ales cuando de
C is o p ocede en la Ley nue a.
Pe ila
COII
ca ac e es indelebles el dis in o o igen y in de am-
bas Po es ades, p oclamando, con p uebas i e agables, el o igen
media o de Dios po lo que se e ie e a lo empo al.
Los apa ados 20
y
21 de es e capí ulo son cimien os incon no-
ibles pa a la esis del ca ed á ico de
Valladolid,
pues al demos-
a las excelencias y supe io idad de la pe sona ju ídica in e na-
cional de la San a Sede, se necesi a p e iamen e conoce los lími-
es y ca ac e es de los ines sob ena u al y empo al de ambas
Po es ades. No a ec a di ec amen e a la ma e ia de es e discu so
oda la a gumen ación y p obanza de F ei as sob e que la po es ad
espi i ual no puede co esponde a los P íncipes secula es po no
habe ecibido és os de Jesuc is o pa e alguna del pode espi i-
ual; pe o si és e es supe io y p ecede a
1
empo al, ecibiendo és e
de aquél la luz, como la luna del sol, el Romano Pon í ice end á
po es ad que alcanza a Reyes, Empe ado es ySup emos impe an-
es de los Es ados.
Bien dice F ei as dis inguiendo la e dade a ju isdicción em-
po al del Papa
(l).
«También puede ob ene se y se conside ada de dos mane as la
sup ema po es ad o ju isdicción empo al; pues unas eces se hace
po modo di ec o o p incipal y, o as eces de un modo indi ec o y
menos p incipal. Ocu e lo p ime o cuando se la conside a con ela-
ción a un in na u al o empo al, pa a el que p incipal y di ec a-
men e ué ins i uIda
y
pa a el cual median e la luz na u al la conce-
dió Dios a los Reyes y Empe ado es. Más acon ece lo segundo
cuando se ob iene
y
eje ci a al po es ad no pa a log a su in p o-
pio' sino o o di e so al cual de un modo inciden al, o como dicen
Religion la aspe eza genial
y
e oz ju en ud de nues os Es ados.
Lejos de se emible, pode oso solo po sus bendiciones, es ene-
ado y espe ado en el co azon de millones de pe sonas; es g ande
como los po en ados que hon an al pueblo, es el poseedo de una
au o idad an e la cual han pasado, po el espacio de diez y sie e
siglos, desde la casa de Césa has a la dinas ía de Habsbou g,
nume osas naciones y odos sus hé oes, y aun han desapa ecido:
Es e es el Papa».
Doc inas del Ca ed á ico de Valladolid F ay Se a ín de ei-
as.-Su posición en el De echo In e nacional.-Supe lo ldad
de la pe sonalidad lu dlca in e nacional de la San a
Sede --
Re u ación de los ex emis as.-Alegaciones con a Ba clay.
-Esc i o es ca ólicos que le s guen.s-Las opiniones de Lelb-
ni z y Blanc.
Leía la Cá ed a de Víspe as de Cánones en nues a glo iosa
Uni e sidad de Valladolid el doc o F ay Se a ín de F ei as en
aquellos días de 1609, en que ocul o con el pseudónimo de un
Desconocido, Hugo G ocio publicaba, de endiendo los in e eses
me can iles de su pa ia, Holanda, la ob a De ma e libe o, capí-
ulo a ancado de aquella o a más impo an e, De ju e p aedae.
Nues o insigne p edeceso en la ida claus al uni e si a ia, a
quien Soló zano, en su abajo De Ju e india um, llama doc um
pa i e que eoe endu n, impugnó alien emen e al publicis a
holandés, p e endido undado del De echo In e nacional, cuyo
hono decl ina en su p opio abajo al ci a la inspi ación del
Sóc a-
es ala és, F ay F ancisco Vi o ia.
No sigue, sin emba go, a és e en la doc ina sos enida en sus
Relecciones de se la San a Sede la más excelsa pe sonalidad de la
ida in e nacional; y es na u al que el ca ed á ico allisole ano
salie a po los ue os de dicha esis an e dade a en la doc ina
como en la ealidad his ó ica. Su ob a De jus o impe io usi a-
no um asia ico
(1),
ecien emen e edi ada po es a Escuela en
1925, con admi able aducción y no as de don José Zu i a, iene en
el Capí ulo VI, a ando De po es a e Summi Pon í ices in ebus
empo alibus, y en el
VII,
de si los po ugueses ienen de echo
de dominio sob e los indios po i ulo de donación
pon i ic a,
a gumen os y azones de con encimien o y p obanza an cla as,
(1) Valli ole i. Ex o icina Hie onymi Mo illa. Anno MDCXXV.
(1) Ob.
ci ,
pág
90 Y
91.:
•
- 100 ---
- 101-
pe
accidens,
se o dena y di ige en algún caso, según se in ie e
del cap.
Pe oene ab em
donde dis ingue Inocencio 11I en e el
e i o io que cons i uía el pa imonio de la Iglesia, en el cual,
dice, enemos plena po es ad sob e lo empo al, mien as que en
o as egiones sólo eje cemos ju isdicción empo al en cie os
y
de-
e minados casos en a ención a singula es causas; exp esando en el
p ime inciso la po es ad empo al poseída de un modo p incipal y
di ec o, y en el segundo la po es ad empo al eje cida menos p in-
cipalmen e po ía inciden al o indi ec a».
El apa ado 45 se adelan a a con es a a egalis as jansenis as
sob e y en qué casos la sup ema po es ad espi i ual del Romano
Pon l ice puede llega a p ocede con a Reyes y Empe ado es, y
en gene al con aplicación di ec a a cuan os eje ci an el sup emo
pode empo al en los Es ados. Cie o es que egula, los an ece-
den es, las amones aciones que deben p ecede , las causas g a l-
simas que lo exijan, pe o la demos ación es cumplidísima con ci as
p incipales de la escuela eológica española (1).
Asi esc ibe:
«De la susodicha subo dinación se in ie e, en cua o luga , que
a endiendo a los in e eses espi i uales
puede el Romano Pon í-
ice, en i ud de su po es ad, p ocede con a el Empe ado y los
Reyes, y llega has a a depone los,
si después de amones ación
en o ma,
siguie an
abusando
de su pode , y, ya po
malicia,
ya po
suma negligencia
pe judican al bien espi i ual, a la Fe
Ca ólica, al gobie no de la Iglesia o a la anquilidad y paz de los
ieles, de con o midad con los ex os legales con enidos en el capí-
ulo
Alias
y en la dec e al
Ad
apos olicae,
pues en ambos se a i ma
que pudo el Sumo Pon í ice p i a de su eino e impe io a Reyes
y Empe ado es; y po la His o ia y g a es au o es demués ase
que los Papas usa on de al po es ad Cas aldio, Menchaca siguiendo
a Gue e o, Palacios, Bela mino, G isaldo,
Suá ez,
Ma a, Ti a-
quell, Bu sa , Menchaca y muchos o os.
y
que ales deposiciones no ue on a bi a ias sino necesa ias
en o den al in sob ena u al, po eclama lo
así
el bien espi i ual y
la de ensa y conse ación de la Iglesia, lo demues an a más de
Vi o ia, Na a o y los a iba ci ados Cas aldio, Cla o, Bela mino
y Molina; con cuyos dichos concue da pe ec amen e el hecho del
Pon í ice Jojada con a la Reina A alia que na a la Sag ada esc i-
u a en el lib o 11Pa alipomenon, y en el IV de los Reyes».
I -
Mas si al puede llega a sucede ¿los je es de Es ado end án
en p eca io su pode ? ¿Es a án los Reyes y P esiden es de Repú-
blica some idos al cap icho del Papa? Tal objeción que ya aducía
en sus iempos y en e a Suá ez Be clay es de indubi ada incon-
sis encia y cae po su base apenas se demues a po qué y en el
eje cicio de qué ju isdicción puede el Romano Pon í ice llega a
an g a es esoluciones.
«Es ambién muy pa a omado en cuan o (1) que el Sumo Pon-
í ice cuando p i a de su ono a Empe ado o Reyes, no lo hace
como juez o dina io, o sea al modo con que depone a los Obispos,
sino como Pas o sumo y uni e sal, en cuan o as con iene al
in sob e na u al, y en i ud de su espi i ual po es ad,
como
apun a on D iedon, Bela mino y Molina; y así lo exp esa ambién
de un modo ha o, cla o el cap.
Ad Apos olicae,
donde el Pon í-
ice pa a llega a la sen encia de p i ación del Impe io con a su
poseedo se mues a como Vica io de Dios en la ie a, y jus i ica
su po es ad po aquellas palab as de C is o:
Cuan o a a es
sob e la ie a, e c.,
como ya ad i ió Be lamino al e u a a
Ba clay.
No es, po an o, a gumen o se io, sino una me a ca ilación de
Ba clay, el p e ende in e i de al po es ad que los Reyes engan
sus einos en p eca io y que puedan se de ellos emo idos según
el cap icho del Papa; y po se al conclusión indigna de un ju is-
consul o no me ece á espues a; mas sí di emos con
Suá ez
que
ales e asi as y e ugios ue on in en ados po los P o es-
an es».
No al a on eólogos, y españoles muchos de ellos, que equi o-
cando la e dade a na u aleza de la Sup ema po es ad pon i icia
en el o den empo al de la ida de los Es ados, le adjudica on que
la iene
empo al
no en
ac o
pe o sí en
po encia,
eje ciendo és a
po medio de Empe ado es y Reyes.
A guyen con la ex a agan e
Unam sanc am
y omando pie
de las del E angelio de San Lucas en su capi ulo 22, p ueban que
en la Iglesia exis en dos espadas, una de las cuales a sabe la espi-
i ual, él mismo iene desnuda en su mano y po an o la eje ci a
in
ac o,
mien as que la o a o sea la empo al muy de dis in a
sue e hallase en undada en su aina pa a emplea se, si, en de ensa
de la Iglesia, pe o po mano de los Reyes y P íncipes al a bi io
y
po es ad del Sace do e o sea del Sumo Pon í ice.
(1) Ob.
ci .,
pág
104. O) Ob.
ci .,
pág. 106
--------------------------------~~'
-102-
F ei as, sin emba go, esc ibe en su pá a o núm. 58:
«Empe o el común sen i de los Teólogos, cuyo dic amen
siguen ambién algunos ju iconsul os, juzgo po más e dade a la
opinión con a ia, a i mando que al Papa co esponde exclusi a-
ll1en ~ po es ad espi i ual,
y
en ningún modo la secula sup ema,
ambién llamada espada empo al, ni aun en hábi o ni en po encia.
Así lo sos ienen
Paludauo, To que nada,
Caye ano, Vi o ia y
o os muchos, a quienes ci an
y
siguen Molina, Bela mino, quien
la cali ica de común y ecibida en e los eólogos ca ólicos
Suá ez,
Peña,
Na a o,
Co a ublas,
Salas y Simancas. Ma a, si bien
sigue la opinión con a ia, acep a la glosa sob e el capí ulo Ouo-
niam en la ~is inción
10
del Dec e o; Ca denal, Baldo y o os ju is-
co~s,ul os ci ados po Na a o y Menchaca con iesan que es a
opinión es muy común».
Rés ale, po an o a la San a Sede su ju isdicción en o den a los
más al os ines de la ida sob ena u al, pa a que con ella quede
p obada la supe io idad de sus ines y de sus medios en la ida de
los pueblos, es én o no ci ilizados, y en la solida idad in e nacional
y. si «no puede el Romano Pon í ice eje ce di ec amen e ju isdic-
~IÓ~ empo al, mas en modo alguno se excluye que pueda eje ce la
Indi ec amen e a endiendo al in sob ena u al, sin que alga deci
que en al caso el Pon í ice pe u ba á la po es ad empo al de los
Reyes con a lo que dispone el cap.
Naoi ;
pues únicamen e
hab á pe u bación si di ec amen e impidiese al Pode eal ende a
su in
na u al.
Cons a, además, que C is o eje ció po es ad de es e
o den, según aquello que e ie e San Ma eo y pasó al cap. El c ens,
a sabe : cuando a ojó del emplo a los que en él comp aban y en-
dían, en lo cual pa ece habe usado de al po es ad in e io y em-
po al de un modo indi ec o o sea a endiendo al in y bien sob ena-
u al, que o endían aquellos comp ado es y endedo es den o del
luga san o;, s?b e el cual hecho me ecen se leídos al Abad
y
cuan os esc ~ble on sob e el cap. Nao , y Bela mino, aunque
Ma a lo en ienda de dis in a mane a. No hay duda alguna sob e
que es a po es ad
Iué
comunicada po C is o a San Ped o y pasó
n eg a a la Iglesia».
P eciso es, sin emba go, sali al paso de una objeción ácil de
? mula que a ancando de la conclusión an e io , o sea la supe io-
ld~d de la po es ad espi i ual, p e ende con Ba clay un imposible
lógiCO, una an í esis ju ídica.
( ) Ob. ci ., pág. 113.
-103-
El Papa goza de sup emacía espi i ual, pe o el es o de las pe -
sonas ju ídicas in e nacionales
110
po eso le es án subo diuadas ;
F ei as
desmenuza en sie e a gumen os las alegaciones equi ocadas
de Ba clay en su a ado De po es a e Papae .
A la p ime a que si el Romano Pon í ice no iene po es ad
di ec a en asun os empo ales ampoco la end á indi ec a, po que
lo que es á p ohibido po un camino no puede ob ene se po ía
dis in a, esponde el Ca ed á ico de Valladolid, después de a ias
alegaciones de de echo y undándose en el p opio
Suá ez ,
que no
son p ohibidos aquellos ac os que en sí mismo son pe mi idos, y de
la misma sue e que a quien se le
encomienda
consegui un in se
le o o gan los medios pa a alcanza le
y
que a quien se le concede
lo consiguien e, ambién le es líci o
Sil
necesa io an eceden e, así
ambién a quien se le con ía cualquie po es ad o ju isdicción, se
le o o gan, ipso
[ac o,
odas aquellas acul ades sin las cuales en
mane a alguna, o sólo muy di ícilmen e pod ía eje ce aquella ju is-
dicción, bien en endido, que ales acul ades sean ela i as a su
p opia misión y no a o a alguna, siendo más de aplica es a
doc ina cuan o más excelen e sea el in de que se a a, cuan o
mayo o supe io sea la ju isdicción concedida y si la egla de
de echo aducida po Ba clay sea cie a y cie o el ejemplo que
p esen a no es aplicable al Romano Pon í ice; pues és e, como
esc ibe F ei as, no ob iene di ec amen e po es ad sob e asun os
empo ales pues al depone , a un Rey po su he ejía u o as culpas
a in de que no dañe a los in e eses espi i uales, no a a de ocupa
su pues o ni de usu pa su eino o Impe io sino que limi ándose a
exclui le
de él usando de su po es ad espi i ual dejó el Reino o el
Impe io a la lib e disposición de los elec o es o en a o de los
legí imos suceso es del depues o.
Así Inocencio IV en el Concilio Gene al de Lyon designando
a
don Al onso Conde de
Bolonia,
po cu ado de don Sancho, Rey de
Po ugal, decla a que no e a su in ención p i a del Reino a dicho
Rey ni a su legí imo hijo si llegaba a habe le.
Po o a pa e con
Suá ez
y Bela mino la di e encia de los
ad e bios di ec a e indi ec amen e no se e ie e al modo de
adqui i la po es ad como discu ía
Ba clay,
sino pa a signi ica el
obje o secunda io, pe o muy p opio, de la sup ema po es ad es-
pi i ual». . . ,
Los hechos dan p ueba e iden e y cla isima de que Jamás el
Papa eje ció su al a sobe anía in e nacional en su p o echo, así
nues o P o eso all ísole ano se adelan a en aquella p obanza a
-------------------------------------~i
-104-
los eximios doc o es de la época mode na que con el Conde de
Maes e han esc i o (1).
«Es una cosa en ex emo no able, pe o nunca ó muy pocas eCes
no ada, que los Papas jamás se han se ido del inmenso pode que
dis u aban pa a eng andece sus Es ados. ¿Qué cosa más na u al,
po ejemplo, ni de más en ación pa a la na u aleza humana, que
ese a se alguna de las p o incias conquis adas á los sa acenos,
y
que los Papas concedían al p ime ocupan e pa a echaza la
Media Luna que no cesaba de eng andece se? Sin emba go, jamás
lo hicie on, ni aun espec o de las ie as que les e an ecinas,
como el eino de las Dos Sicilias, sob e el cual
enían
de echos
incon es ables, á lo menos según las ideas de aquel iempo, y po
el cual se con en a on con un ano dominio eminen e, educido bien
p on o á la amosa
Hacanea,
que el mal gus o del siglo les dispu a
oda ía».
Si se a guye po Ba clay que siendo dis in as las dos po es ades
po de echo di ino, no iene la una impe io sob e la o a, el Ca e-
d á ico de Valladolid esponde ex ensamen e en odo el apa ado 78
con esando, de buen g ado, el que sean dis in as ambas po es ades
po De echo di ino pe o los ex os
Cum ad e um
Dis inción 96 del
Dec e o de G aciano no p ueban que una de aquellas po es ades
no Sea supe io a la o a. an es al con a io, la con i man y en la
Dec e al
Pe oene abilem,
Inocencio III esc ibe que «en o as
egiones (en las some idas a Reyes y Empe ado es) en casos de e -
minados, y en a ención á causas singula es, eje cemos ju isdicción
empo a¡-,
Las doc inas de F ei as, Vi o ia y
Suá ez,
no niegan la au o i-
dad empo al, al con a io, la jus i ican y de ienden, dándole ga an-
ías de es abilidad con la sup ema di ección espi i ual del Papa y
su in e ención in e nacional en las cues iones de ca ác e mix o.
Aun pasando de nues as on e as nacionales, es de admi a
cómo se acep aban en F ancia nues os ase os y e a
Fenelón
quien comen ando la Bula
Unam sanc am,
esc ibía:
«Los c í icos no encuen an a gumen o más ue e pa a
maní-
» es a su odio con a la au o idad de la Silla apos ólica, que el que
»sacan de la bula
Unam sanc am
de Boni acio VIII. Dicen que
»Boni acio de e minó en ella que el Papa, como mona ca uni e sal,
-puede qui a y da á su a bi io odos los einos de la ie a; pe o
»Boní acio, á quien se hizo es a impu acion con mo i o de sus
(1) T.I,p.202
-105-
»dispu as con Felipe el He moso, se jus i icó comple amen e de ella
»en un discu so que p onunció en el consis o io en 1302.
Hace
»cua en a años,
decía en él,
que es amos e sados en el
»de echo ,
y sabemos bien que hay dos po es ades o denadas
»po
Dios. e'Quién, pues. pod á c ee que nos ha ocu ido al
»necedad y locu a?
Y los Ca denales, en una ca a esc i a en
»Anagni
á
los Duques, Condes y Nobles de F ancia, jus i ica on
»al Papa en es os é minos: Que emos que engais po cie o que
»el Sobe ano Pon í ice, nues o seño , jamás ha dicho al Rey que
»debia es a le sumiso empo almen e en azon de su eino, ni que
»lo enga de él» (1).
Ba clay dec a que la po es ad empo al y la eclesiás ica cons i-
uyen conjun amen e una sola sociedad de la cual son miemb os
ambas po es ades, según San Pablo, pe o es así que ni un pie, ni
un b azo, ni un homb o dependen el uno del o o, sino ambos de la
cabeza; luego ambas po es ades son en e sí independien es y sólo
some idas a C is o, cabeza de la C is iandad.
F ei as se excede a sí mismo en la e u ación de al p oposición
con sabo de he ejía, y se adelan a a e u a odas las eo ías
y
p ác icas de la e olución ancesa aducidas en el o den polí ico
y
eligioso po el libe alismo.
San Ped o y sus legí imos suceso es no son un miemb o in e io
sino cabeza isible de la Iglesia. La po es ad ci il es á subo dinada
a la espi i ual y po an o espec o de ella sea como el b azo a su
cabeza. y po consiguien e los p íncipes secula es pe enecien es
al cue po de la Iglesia deben se de enso es de su cabeza
y
de la
Iglesia oda.
Bien dice F ei as que cuad a mal compa a al Pon í ice con el
b azo, pues en Él eside la sup ema po es ad y quien como Vica io
de C is o ep esen a al mismo C is o, que según dijo San Pablo, es
la cabeza p ima ia de la Iglesia
y
p ecisamen e po es a azón se
unge la cabeza del Papa, mien as que Reyes y Empe ado es son
ungidos en el b azo o en el homb o.
Ba clay ocupa con siglos an eceden es el luga de los ju is as de
De echo público mode no, empeñados en concebi una Iglesia lib e
den o del Es ado lib e, ya F ei as coincide
COII
el polí ico ca ólico
español que concibió en glosa es i a del apo egma aquello o o
de la Iglesia lieb e en el Es ado galgo.
Las po es ades secula es que han huido de la u ela bienhecho a
(1)
(Oliuo es de Fenelon,i.
11,pag.
333,
edi . de Ve salles)

¡
-106-
del Pon i icado han caído en la op esión sin eno del pueblo,
y
Luis XIV, que en la amosa decla ación de
1682
negaba
y
echa-
zaba cuan o habían sos enido los eólogos
y
ju is as españoles, al
esc ibi que: «Los Papas
y
la Iglesia no han ecibido de Jesuc is o
pode alguno, di ec o ni indi ec o, sob e las cosas empo ales de
los Reyes. És os, sólo an e Dios esponsables, no pueden se
depues os di ec a ni indi ec amen e po la au o idad del sup emo
je a ca de la Iglesia, y sus súbdi os no pueden se dispensados de
la sumisión y obediencia que les deben, ni absuel os del ju amen o
de
idelidad»,
sen aba los jalones pa a
llega
Luis XVI al cadalso.
Glosando en su
His o ia de la Re olución ancesa,
Luis
Blanc ad ie e en aquella Decla ación de Luis XIV «un e o an
hondo que da lás ima».
El de echo concedido a los Pon í ices de igila sob e los
seño-
es de la ie a e a la ga an ía que enían los pueblos con a la
i anía de los gobe nan es» ...
Sup imiendo ese de echo, c eía Luis XIV le an a los onos a
una egión iua cceslble a las o men as, lib e e independien e. Pe o
odo despo ismo, o iene el eno del Pon i icado o iene el eno
de la mul i ud; odo Es ado, o iene po egulado al Papa, o iene
po egulado al
pueblo.
Es o esc ibe un socialis a de los mode -
nos iempos.
Cuando ió la nación que la
independencia de los eyes
e a
la
se idumb e de los pueblos,
se le an ó indignada y pidió jus-
icia; al a on los jueces de la au o idad eal y la nación se
cons í-
. uyó en juez».
«La excomunión ue sus i uida po una sen en-
cia de mue e».
Si p ecisamen e
F ei as
y cuan os de ienden la sup emacía del
Papa en o den in e nacional po azones espi i uales o en asun os
de ca ác e mix o, ienen como uno de sus undamen os el capi ulo
Pe oene abilem,
de Inocencio 11I,algunas de cuyas ases hemos
ep oducido, es donoso que se a guya con an insigne Pon í ice en
a o de la doc ina con a ia, po a i ma se que el Rey de F ancia
no econoce supe io alguno en asun os empo ales, siendo el p o-
pio Papa Inocencio 11Iquien depuso al Empe ado O hon; luego,
como esc ibe Bela mino, no se án los Doc o es quienes con adi-
gan al Papa, sino és e mismo se
con adeci ía
a
sí
p opio.
La ue za di ec i a papal sob e P íncipes secula es la econo-
cen los con adic o es de F ei as, pe o niegan la coac i a, y sin
és a aquélla no se ia e icaz. Dicen que aquella po es ad no cons a
po de echo di ino; p oposición alsa y he é ica que desconoce las
-<
107-
sen encias: Te da é las lla es del Reino de los Cielos; apacien a
mis o ejas, Y cuan o a a es sob e la ie a a ado queda á ambién
en los Cielos. San Pablo, pa a p oba la pleni ud de aquella po es-
ad, dice a los ieles de Co in o: «¿No sabéis que hemos de
juzga a los ángeles?, ¿con cuán a mayo azón no juzga emos las
cosas secula es?»; pasajes que ienen ca ác e gene al y deben se
concebidos en é minos uni e sales.
Los a gumen os del an iguo Ca ed á ico allisole ano se e ue -
zan con opiniones ex anje as. «La po es ad del Papa en la ida
in e nacional sob e los demás pode es no p ocede de de echo
di ino», a güía Ba clay; y su colega
Leíbní z,
en cambio, esc ibe:
«Impo a poco aquí que el Papa haya enido es e p imado de
de echo di ino
ó de
de echo humano,
con al que sea cons an e
que du an e muchos siglos él ha eje cido en el Occiden e, con
consen imien o y aplauso uni e sal, un pode segu amen e muy
ex endido. Aun en e los P o es an es hay muchos homb es céle-
b es que han c eido que podia deja se es e de echo al Papa, y que
se ia ú il á la Iglesia si se le ce cenaban algunos abusos».
«Los a gumen os de Bela mino, el cual, de la suposición de
que los Papas ienen ju isdicción sob e lo espi i ual, in ie e que
ienen una ju isdicción, a lo menos indi ec a, sob e lo empo al,
no
han pa ecido desp eciables al mismo Hobbes» (1).
Los
p lncipes
gen iles, aun con e idos al C is ianismo, conse -
an in ac os sus de echos empo ales, su impe io y po es ad.
Nadie niega esos de echos en cuan o no ocen al o den espi i ual o
engan ca ác e mix o, pe o en es os úl imos y pa a el eje cicio de
los mismos, esos P íncipes ing esados en el Redil de C is o ienen
Que obedece al Pas o y más obligados po ocupa luga más al o.
Ni ale deci como
Ba clay,
y copia ac ualmen e una República
ame icana
empeñada
¡ is e e imposible
empeño!
en a anca a
C is o de la amilia y la id" pública, que si el Pode espi i ual
necesi a pa a se pe ec o eje ce ju isdicción en algunos casos
sob e el empo al en sen ido con a io el empo al pueda inmis-
cui se en el o den espi i ual si lo en iende con enien e: a gu-
men ación que aun siendo
ad absu dum.
choca con la lógica
y
con el buen sen ido, po que es also que el in empo al necesi e
po es ad de dispone de las cosas espi i uales y así
F ei as
en un
pá a o elocuen e que pa ece edac ado pa a los mode nos iempos
y de aplicación a la pe secución mejicana dice: «No consen i á
(1) Ope a, .
IV,
pág.
401,
Pensamien os de Leibni s,
.
II,
pág. 406.
---108-
nadie en admi i que pa a log a el in empo al sea p eciso pe -
u ba oex ingui las casas o Ins i u os de las Ví genes del
Seño : o de iba las c uces que nos ecue dan ecuen emen e el
g an bene icio de la edención; ni aboli los sac i icios, sac amen-
os y ce emonias; o queb an a la obediencia y espe o que los
c is ianos gua dan pa a con el Sup emo Pas o de la Iglesia. Ni
po o a pa e se dijo jamás que deban an epone se el cue po al
alma, la ca ne al espí i u, la Luna al Sol y en una palab a, los in e-
eses empo ales a los espi i uales».
Re u a con sólidos a gumen os el que e p esen a a San G e-
go io como enemigo de la sup emacía del Pode de los Papas y
noso os añadi íamos, a las azones de nues o an eceso en las
aulas allisole anas, las p opias palab as del ilus e y san o Pon-
í ice:
«Noso os cuidamos, con la asis encia di ina, de da á los
»Empe ado es. á los Reyes y á los o os Sobe anos, las a mas
sespi l uales que necesi an, pa a apacigua en e ellos las empes-
) ades u iosas del o gullo».
el
Papa según Las Pa idas.-Los clásicos eepañolea
y
Roma.
-Una página de Saa ed a FaJa do.
Columnas inconmo ibles del De echo
español
nues os eólogos
que conquis aban el mundo con la ciencia de Dios, mien as los
capi anes españoles ab ían en los ma es pue as desconocidas y
lle aban en sus gale as y en sus e cios la e de España, esas
páginas en que se cimen aba el De echo In e nacional, e an semi-
lIas que lo ecían en odos los ó denes del sabe .
El co azón y la e nos ace caba al Pon í ice. Los dominios
españoles
en I alia daban ma gen a los a en u e os de la con-
quis a
y
de las le as pa a ap ecia de ce ca la ob a magna del
Pon i icado en Roma, asilo de las ciencias, en u oso emplo de
las a es.
Todos los clásicos españoles an encadenados hacia Roma
desde aquellas palab as del Rey Sabio en el p ólogo de la Segunda
Pa ida al e e i se al Sumo Pon í ice: <Onde con iene po azon
de echa que es os dos pode es sean siemp e aco dados asi que
cada uno de ellos ayude de su pa e al o o: ea el que desaco -
da e e nia con a el mandamien o de Dios
é
hab ia po ue za
de mengua la
e
é
la jus icia
é
non pod ia longamen e du a
,
- 109--
la ie a en buen es ado ni en paz
si
es o se
iciese»,
has a las
Emp esas poli icas de Saa ed a Faja do, al media el siglo
XVII,
Sol de nues a li e a u a que se pone como el impe io de España
se oscu ecía en la paz de Wes allia, a la que asis ió como delegado.
No es i anía que ap isione la pluma, ni escla i ud o zada en
el dominio y en la iolencia, es amo que p endió los co azones,
almas y olun ades de hijos a ados yencadenados hacia su pad e,
es coincidencia en las ob as de ci ilización, sabidu ía y a e, que
cupo a los Es ados ibé icos con el Pon í ice ealiza du an e los
siglos
x , XVI
y
XVII.
Tiene como ense lanza en sus Emp esas Saa ed a, una cuyo
solo í ulo da a en ende lo al lsimo de su pensamien o
Lib a a
e ulge ,
La Tia a
pon i icla
a odos ha de luci especial-
men e.
e
Así -dice- como es o icio de los pon í ices des ela se en
man ene en quie ud y paz los p íncipes, así ellos deben po con-
eniencia (cuando no ue a obligación di ina como es) ene siemp e
pues os los ojos, como el hel o opio, en es e sol de la ia a
que siemp e alumb a y nunca amon a, conse ándose en su
obediencia y p o eccion. Po es o el ey Don Alonso el quin o de
A agon o denó en su mue e
á
Don Fe nando su hijo, ey de
Nápoles, que ninguna cosa es imase más que la au o idad de la
Sede apos ólica y la g acia de los pon í ices; y que con ellos escu-
sase disgus os, aunque u iese muy de su pa e á la azono La
impiedad ó la imp udencia suelen hace epu acion de la en e eza
con los pon í ices. No es con ellos la humildad Ilaqueza, sino eli-
gion; no es desc édi o, sino epu ación. Los endimien os mas
sumisos de los mayo es p íncipes son magnanimidad piadosa; con-
enien e pa a enseña á espe a
10
sag ado. No esul a de ellos
in amia, an es uni e sal alabanza; sin que nadie los in e p e e á
bajeza de ánimo: como no se in e p e ó el habe omado el empe-
ado Cons an ino (1) un asien o bajo en un concilio de obispos, y
el habe se pos ado en ie a en o o celeb ado en Toledo el ey
Egica. Los a e imien os con a los papas nunca suceden como se
c eia. Pendencias son, de las cuales no se sale de buen ai e. ¿Quién
pod á sepa a la pa e de p íncipe empo al de aquella de cabeza de
la Iglesia? El esen imien o se con unde con el espe o. Lo que se
ca ga en aquel se qui a al deco o de la dignidad. A mada es a con
dos espadas se de iende de la mayo po encia. Den o de los einos
(1) Euseb. in i . Cons ocs o«. Reg. o«.
l ;
2
-110- -111-
agenos iene asallaje obedien e: y en las di e encias y gue as
con ellos se hiela la piedad de los pueblos, y de las hojas de las
espadas se pasa á las de los lib os y se pone en duda la obedien-
cia; con que pe u bada la eligion, nace la mudanza de dominios y
la uina de los einos: po que la i meza de ellos consis e en el
espe o y e e encia al sace docio (1); y así algunas naciones le
jun a on con la dignidad eal. Po an o con iene mucho que los
p íncipes se gobie nen con al p udencia, que engan muy lejos las
ocasiones de disgus o con los pon í ices. Es o se p e iene con no
al a al espe o debido á la Sede apos ólica: Con obse a in iola-
blemen e sus p i ilegios, exenciones y de echos, y man ene con
epu ación y alo los p opios cuando no se oponen á aquellos; sin
admi i no edades pe judiciales á los einos, que no esul an en
bene icio espi i ual de los asallos»,
plano pa ecido, ilóso os de cepa ca ólica p edomina en Donoso la
g andilocuencia y le a en aja Balmes en la ex ensión de sus cono-
cimien os.
En sus Esc i os polí icos (1), el ilóso o ca alán ecoge a ios
a ículos dedicados a las cues iones de España con el Va icano:
Bienes usu pados a la Iglesia.-P epa ación del Conco da o.
--Reconocimien o de Isabel 11. En odos ellos descuella su
amo al Pon i icado cuya bene olencia hacia los in e eses de
España conmue e hondamen e al insigne sace do e de Vich.
Su ob a, que descuella po la p o undidad de conocimien os y po
lo a inado de sus aciocinios, El P o es an ismo compa ado con
el Ca olicismo (2), odas sus páginas, odas sus líneas, odas sus
palab as SOIluna de ensa a do osa de la ob a ci ilizado a de los
Papas.
Al us iga y des ui los a gumen os de la sec a p o es an e
enemiga del Papado hace esal a que oda la ci ilización eu opea
debe lo que es a la eligión ca ólica y a la cabeza isible de la
Iglesia, el Pon i icado.
¿Fué abso ben e la in e ención del Papa en la ida de los
Es ados? ¿Fué bené ica su u ela?
Bnl nes con es a:
«La Iglesia se oponía a la po es ad eal, cuando és a a aba de
ex ende la mano a las cosas sag adas; pe o su celo no la conducía
nunca a ebaja ' a los ojos de los pueblos una au o idad que les e a
an necesa ia. Muy al con a io; pues además de que con sus doc-
inas a o ables a oda au o idad legí ima cimen aba más y más el
pode de los Reyes, p ocu aba e es i los de un ca ác e sag ado,
empleando en la co onación ce emonias augus as.
Algunos han acusado a la Iglesia de endencias aná quicas, po
habe luchado con ene gía con a las p e ensiones de los sobe a-
nos, al paso que o os la han achado de a o able al despo ismo,
po que p edicaba a los pueblos el debe de la obediencia a las
po es ades legi imas. Si no me engaño, es as acusaciones an
opues as p ueban que la Iglesia ni ha sido adulado a ni ana quis a;
y que, man eniendo la balanza en el iel, ha dicho la e dad así a
lOSReyes como a los pueblos.
Dejemos al espí i u de sec a que ande buscando hechos his ó-
icos pa a mani es a que los Papas se p oponían des ui la
Renacimien o de los g andes eólogos
y
Ju is as en la Espa ia
del siglo XIX.- La po en osa ob a de Balmes,
Du an e el espacio de dos siglos pa ecen eclipsa se las glo ias
españolas y po uguesas. El espí i u de e olución con a Roma
no a aiga en ie as ibe as, pe o nos odean las inieblas; [anse-
nis as y galicanos ienen idículos imi ado es en el egalismo de
esc i o es y co esanos de Mad id y Lisboa; la Enciclopedia pasa
los Pi ineos dis azada de Asociación económica; languidece y se
debili a el espí i u caballe esco de nues os mayo es, pe o los
su cos de ica labo que ab ie on sabios, Reyes y polí icos de la
Edad de o o, la semen e a admi able de sus doc inas
110
se pie de,
ni se malog an sus es ue zos, ni se inu ilizan los b o es de e dad
ju ídica y al llega el siglo
XIX
luces esplendo osas de la adición
española iluminan ie as hispanas, lo ecen ingenios b illan ísi-
mos. Balmes, Donoso Co és, Se e o Ca alina, Apa isi y Guija o,
los Nocedales, Mella, ienen como cimien os de polí ica y ciencia
los eólogos y ju is as de la Edad de glo ia, es iban sob e sus
pedes al es o jando el edi icio de las glo ias españolas con su pluma
y su palab a.
Casi coinciden es en cuan o a los años de su in luencia sus
en usias as páginas sob e el Pon i icado les coloca ambién en un
(1)
Hono sace do ii i mamen um po en i e assumeba u . Tac.
1.5. his ,
( )
Colección comple a. Mad id, 1841.
2)
Oc a a edición. Ba celona. Imp en a Ba celonesa,
1900.
~.
- 112 -
- 113-
Mona qu a ci il, con iscándola en p o echo p opio; en e an o no
ol idemos que, como dice el p o es an e Mulle , el Pad e de los
. ieles e a en los siglos bá ba os el u o que Dios había dado a las
naciones eu opeas, y así no ex aña emos que en e él y sus pupi-
los se susci asen desa enencias.
Pa a conoce la in ención que p eside á las acusaciones di igi-
das con a la co e de Roma con espec o á la Mona quía, bas a
e lexiona sob e la cues ión siguien e. El c ea en e los pueblos
de Eu opa una au o idad cen al muy obus a, señalándole al
p opio iempo sus lími es pa a que no abusa a de su ue za lo
conside an odos los publicis as como un bene icio inmenso', y
ensalzan has a las nubes odo cuan o ha con ibuído di ec a o
indi ec amen e a p oduci Jo; ¿cómo es, pues, que, en a ándose de
la conduc a de los Papas, se apellide a ición al despo ismo el apoyo
p es ado a la au o idad eal, y se cali ique de usu pación as o -
nado a el empeño de limi a en cie os pun os las acul ades de los
Mona cas? La espues a no es di lcil»,
Más adelan e esc ibe:
«¿Dónde es án las ges iones del Cle o pa a ac ecen a las acul-
ades de los eyes á expensas de los pueblos? ¿Dónde los dec e os
pon i icios con a es as ó aquellas o mas? ¿Dónde las medidas y
las azas de los Papas pa a menoscaba ningún de echo leg imo?
En onces me digo con indignación: si bajo la in luencia del Ca o-
licismo salía del caos la Eu opa, si la ci ilización ma chaba con ápi-
do y ace ado paso, si el g an p oblema de las o mas polí icas ocu-
paba ya a los sabios, si las cues iones sob e las cos umb es y las
leyes empezaban a esol e se en sen ido a o able á la libe ad
si mien as e a muy g ande aun empo almen e la in luencia del
Cle o, si mien as e a colosal en odos sen idos el pode ío de los
Papas, se e i icaba odo es o, si cuando hubie a bas ado una
palab a del Pon í ice con a una o ma popula pa a he i la de
mue e, las lib es se desen ol ían ápidamen e, ¿dónde es á la
endencia de la eligión ca ólica á escla iza a los pueblos?; ¿dónde
esa impía alianza de los eyes y de los Papas pa a op imi y eja ,
pa a en oniza el e oz despo ismo, y goza se á su somb a con
los in o unios y las lág imas de la humanidad? Cuando los Papas
enían desa enencias con algunos einos, ¿e an po lo común con
los p íncipes, ócon los pueblos? Cuándo había que decidi se con a
la i ania o con a la op esión de alguna clase, ¿quién había que
le an ase oz más al a y obus a que el Pon í ice omano?; ¿no
son los Papas quienes, como con iesa Vol ai e, han con enido á los
sobe anos, p o egido á los pueblos, e minado que ellas empo a-
les con una sabia in e ención, ad e ido
á
los eyes y
á
los
pueblos de sus debe es,
y
lanzado ana emas con a los g andes
a en ados que no habían podido
p e eni ?»,
¿No es bien no able que la bula In Coena
Domini,
esa bula
que an o uido me ió, con enga en su a . 5 una excomunión con a
«los que es ablecie on en sus ie as nue o impues o, o aumen-
asen los an iguos, ue a de los casos señalados po el de echo?».
«Las C uzadas .. , lejos de conside a se como un ac o de ba -
ba ie y de eme idad, son jus amen e mi adas como una ob a
maes a de polí ica que asegu ó la independencia de Eu opa,
adqui ió á los pueblos c is ianos una decidida p eponde ancia sob e
los musulmanes, o i icó y ag andó el espí i u mili a de las na-
ciones eu opeas, las comunicó un sen imien o de a e nidad que
hizo de ellas un solo pueblo, desen ol ió en muchos sen idos el
espí i u humano, con ibuyó
á
mejo a el es ado de los asallos,
p epa ó la en e a uina del eudalismo, c eó la ma ina, omen ó el
come cio y la indus ia, dando de es a sue e un pode oso impulso
pa a adelan a po di e en es sende os en la ca e a de la c ili-
zación».
«El P o es an ismo queb an ó el pode del Cle o, no sólo en
los países en que llegó
á
es ablece sus e o es, sino ambién en
los demás; po que allí donde él no pudo in oduci se, se di un-
die on un an o sus ideas en la pa e que no es aba en abie a
oposición con la e ca ólica. Desde en onces el pode del Cle o
quedó sin uno de sus p incipales apoyos, cual e a la in luencia
polí ica del Papa; pues no sólo los Reyes cob a on mayo osadía
con a las p e ensiones de la Sede apos ólica, sino ambién los
mismos Papas, pa a no da ningún p e ex o ni ocasión á las decla-
maciones de los p o es an es, debie on anda con mucha ci cuns-
pección en lo pe enecien e á negocios empo ales. Todo es o se
ha mi ado como un p og eso de la ci ilización eu opea, como un
paso hacia la libe ad; sin emba go, el ápido bosquejo que acabo
de p esen a con espec o
á
la polí ica, mani ies a que, lejos de
segui se el camino más ace ado pa a desen ol e las o mas
ep esen a i as, se andu o po el sende o que conducía al go-
bie no absolu o.
El P o es an ismo, como in e esado en queb an a de odos
modos el pode del Papa, ensalzó el de los Reyes has a en las cosas
espi i uales; y, concen ando de es a mane a en sus manos el em-
po al y espi i ual, dejó al eal sin ningún linaje de con apeso. Así,
8
- 12(1-
La Iglesia se p eocupó p ime o que nadie de mejo a lo condi-
ción de la aza abo igen, undó escuelas, dió asilo a los des alidos
y a los en e mos y hoy mismo, los misione os de C is o son los
que p ime o anuncian la ci ilización en las sel as del O ien e.
No ha habido, pues, ni puede habe azón alguna pa a que el
Es ado sea hos il, ni siquie a indi e en e a la Iglesia que nues a
Cons i ución p o ege y que an hondo a aigo iene en la concien-
cia nacional».
HECHOS
Espa iol
y
omano sln6nlmos.-P uebas de la Roma c is iana.
-Luchas con a las he ej as.- Vlsl6n egla del conjun o.
CON
azón
ha podido esc ibi se que
español
y omano son
sinónimos. P uébanlo con elocuencia ab umado a la pa i-
cipación insigne de nues os compa io as y de los po ugue-
ses en odas las ob as del Pon i icado. La Roma c is iana, en cada
calle, en cada plaza, en cada monumen o, os en a ecue dos impe-
ecede os de nues a colabo ación.
«Al de umba se el coloso del Impe io -esc ibía Se e o Ca-
alina-, un Papa español, San
Dámaso,
y un poe a español, P u-
dencio, llenan de luz y de a monía los ámbi os ya ex ensos de la
c is iandad. En la Roma de los Pon í ices, po donde quie a que se
sien e la plan a, adonde quie a que se di ija la is a, hállanse mo-
numen os de la piedad, de la cul u a y de la g andeza españolas,
Desde aquella casa de Puden e, ya ci ada, de donde pa ie on
en los iempos apos ólicos los To cua os y los Cecilios pa a di un-
di la luz po las Españas, y desde el o a o io del Esquilino, donde
el Papa San Sil es e con i mó los cánones del Concilio de Nicea,
que había p esidido un obispo español, Roma o ece, así en la se ie
de los monumen os, como en la p osecucion de los siglos, an as y
an elices memo ias de eyes españoles, de ca denales y p elados,
de San os insignes compa io as nues os, que bien puede asegu-
a se que el iaje po la Roma monumen al es un encuen o con-
inuado con el genio
y
con la glo ia de la pode osa España de
o os iempos.
Sob e el A en ino da oda ía su u o do ado el á bol que
plan ó San o Domingo, hon a y p ez de los Guzmanes e dade os.
En es a iglesia del Janículo ué co onado D. Ped o, ey de A agon;
en aquella o a cumb e se le an a un emplo e igido po los Reyes
Ca ólicos D. Fe nando y Doña Isabel; en San a Ma ía de la Vic-
o ia y en San a Ma ía de A aceli guá danse o eos de Lepan o;
el echo de San a Ma ía la Mayo apa ece aún e ulgen e con el

-128-
p ime o o en iado de Amé ica po C is óbal Colon. Debajo del
Capi olio es á la humilde mo ada de Ignacio de Loyola y de F an-
cisco Xa ie y de Lainez. De as del Palacio B aschi, sob e las
uinas del Ci culo Alejand ino, es á la casa donde José de Calasanz
ins i uyó las escuelas pías; aquí ué el Hospi al de San iago, p opio
de los españoles; allí se e el de Monse a con su p eciosa iglesia,
donde espe an digno sa có ago los despojos mo ales de los dos
Papas Bo gia. F en e al A co de Sep imio Se e o, como gua -
dando las uinas del Fo o, i en en san a pob eza los me cena ios
españoles; al o o lado del Tíbe , donde ue on el emplo y bosque
de Fu ina, que ie on la mue e de Cayo G aco, o an en nues a
lengua humildes hijos de San F ancisco; sob e los con en os de la
T inidad, en el Co so y en el Qui inal, b illan las a mas de España;
en el pó ico de la Basílica Libe iana es á la es a ua, en b once,
del ey D. Felipe IV; pa a e igi una columna conmemo a i a de
la Concepción
ínmaculada
de la
Ví gen,
pa ona de nues a mona -
quía, el Pon i icado ac ual ha escogido la plaza que lle a el nomb e
de España».
En las luchas con las sec as y he ejías, en las C uzadas pa a
comba i el pode op eso que amenazaba la C is iandad, nación
alguna puede os en a los í ulos que España.
San o To ibio de As o ga, iendo el es ado en que se hallaba
la España po causa de las P iscilianis as, esc ibió
á
san León, y
es e san o Papa le manda celeb a un concilio gene al de la nacion,
enca gándole comunique es a ó den
á
los Obispos de las p o in-
cias;
y
si no se pudiese de odas ellas, á lo menos que se haga de
los de la Galicia; señalando pa a p esidi con él
á
Idacio y Ceponio.
«Dedimus Ii e as, dice el Papa, ad a es e Coépiscopos nos os
»Ta aconenses. Ca haginenses, Lusi anos, a que Gallaicos, eisque
)Concilium indiximus. Si au em aliquid (quod absi ) obs i e i ,
squominus possi
celeb a é
gene al e Concilium, Galleciae sal em
: in unum con enian Sace do es, quibus cong ega is, a es nos i
»lda ius e Coeponius imminebun coniunc a cum eis ins an ia ua,
»quo ci ius el p o inciali con en u emedium an is ulne ibus
»ad e a u >.
(Apud.
Agui e).
Tenemos aquí
conoocacion
de un
concilio, y has a señalamien o de las pe sonas que lo p esidan.
El concilio I de Toledo, celeb ado ambien con a los P isci-
Iianis as, ycuando a a de los obispos o denados po Sin osio,
o ece admi i los siemp e y cuando lo diga la Silla apos ólica.
Recep u i in nos am communionem cum Sedes Apos olica
esc ipse i , e c. Y en e ec o, el papa san Inocencio I les o dena
.- 129-·
lo que habia de hace se espec o de ellos, y p esc ibe eglas pa a
la
sucesi oo--La
p o incia Ta aconense acude oda en la causa de
Sil ano de Calaho a, cuyos excesos e ie en, yen la de I eneo de
Ba celona, nomb ado po Nundina io pa a sucede le, y COn pala-
b as an no ables, que ha íamos una inju ia en no eco da las:
«Expe endum nobis ue a iIIud p i ilegium Sedis es ae, quo
»suscep is Regni c1a ibus, pe o um o bem Bea iss. Pe i singu-
»Ia is p aedica io uni e so um i1lumina ioni p ospexi ... P oinde
»nos Deum in obis ado an es ... ad idem ecu i nus apos olico
llo e lauda am; inde esponsa quae en es, unde nihil, e o e nihil
»p aesump ione, sed pon i icali o um delibe a ione p aecipi ll ».
(Ep, I
Episc. Ta ac. ad Hila . Bapam). Siendo de no a no
menos que el Papa, a pesa de la ecomendación que le hacían
los Pad es del úl imo, ep ueba la elección, y le manda sali de
Ba celona, so pena de se depues o, y po conmise ación ecibe
benignamen e a Sil ano, condonándole sus excesos después de
co egido.-Sob e la causa de Janua io pueden e se las Ca as
de San G ego io Magno ad
Ioan.
De enso .- Y las di igidas ad
Eugen. 11 Tole an. An ls i em ; i em e Claudio Ducci
(1).
El a ianismo aía pa a la Iglesia y el Vica io de C is o los
pelig os y amenazas de sus e o es; el a ianismo acaba en el Con-
cilio III de Toledo y «la usión de odas las azas despa amadas
po el sola hispano bajo el ce o de Reca edo, eñido en la sang e
de un má i , augu a ya la misión que desempeña á Mi pueblo en
la His o ia: la de se el soldado de la Religión, la de se el de en-
so inde ec ible de la Iglesia Ca ólica.
«Po eso, cuando los sec a ios de Mahoma se de aman po
nues a Península en ba allas gigan es, en con inuo jadeo de sie e
siglos, nues os pad es si en de dique a aquel u bión de ba ba ie
que amenazaba a Eu opa, y con Eu opa a la Iglesia de C is o,
a ojando de nue o a los hijos del Islam a sus desie os a icanos.
y
no sa is echos oda ía con habe ealizado «solos) la Recon-
quis a, la C uzada de Occiden e, nues os gue e os cie an con
b oche de o o las C uzadas O ien ales, sepul ando en las aguas de
Lepan o, allí donde lo an unidas las Bande as españolas, la Media
Luna, que amenazaba con e i el Medi e áneo en un lago
musulmán. Y en de ensa de la Religión con a los sec a ios de
Lu e o co en nues os Te cios a las dunas de F andes
Y
a las
(1)
Ci ado en la in oducción de las ob as de De Mais e.
9
--- 130
o illas del E ba, como an es con a los á abes habían ido a Ala cos,
y a Las Na as, y al Salado y a G anada, aquellos caballe o~ de
epopeya, co de os al añido de la campana que llama a la o~aclón,
leones al sonido del cla ín que con oca a la pelea, que cons i uyen
las O denes Religioso-Mili a es de San iago, Cala a a,
Alcán-
a a y Mon esa, cuyas ene as, como G an .Maes e, po delega-
ción Apos ólica, os en o con u anía sob e MI pecho,
C01110
escapu-
la io de Mis c eencias, como p egón de Mi a aigada e
Rehecha la unidad nacional bajo los Augus os Mona cas Ca ó-
licos, Fe nando e Isabel, Dios con ía a España la misión de com-
ple a con sus descub imien os la geog a ía del <? be; y_ las
Ca abelas de Colón, en cuyos más iles ondea la ensena española,
su can ma es desconocidos y hacen su gi de en e las ondas el
Con inen e ame icano,
y
un na ío ap isiona po ez p ime a con
es ela de glo ia, al plane a, na ío que sale de pue os esp~ñoles
y
po pilo o lle a al g an legenda io Elcano. ~ pa ~ glo ia de la
Religión
y
g andeza de la Pa ia, nues as Uni e sidades con. sus
enseñanzas, y nues os a is as con su genio, y nues os Códigos
con sus c is ianas disposiciones, y nues os má i es con su sang e,
y nues os Misione os lle ando el E angelio a las más apa. ad.as
la i udes, ynues os eólogos, asomb o en T en o po su clencl~;
y nues os mís icos haciendo habla a nues o idioma el lenguaJ.e
de los ángeles, y nues o pueblo con sus cos umb es
y
sus adi-
ciones de honda aigamb e secula , es án p egonando, a a és de
los siglos, que odos los ideales, odas las g andezas, odas las
glo ias de España han b o ado de la ie a bendi a, in eg ada a la
ez po el pa io ismo y po la Religión; po que nues os soldados
y nues os Misione os,
y
nues os descub ido es, y nues os na e-
gan es,
y
nues os Reyes, an nume osos. que supe an a las a enas
del Desie o, an escla ecidos que han dejado un egue o de luz en
los anales de la Humanidad, jamás ena bola on la Bande a de
España sin que es u ie a ema ada po la C uz,. y al descu~ i el
Nue o Mundo y c ea ein e Naciones en el Con inen e ame icano,
en el pecho de aquellas naciones encendie on la e de C is o, aun
an es de pone en sus labios la galla da lengua de Ce an es».
y
és as que son palab as del Rey de España, dichas an e el
T ono del Pon í ice, ¿no p oclaman que si de la necesidad de la
unión de los Reyes con los Pon í ices, del Sace docio con el
Impe io, pudie on esc ibi se páginas elocuen es, en pa e algu.na
del mundo el ab azo del Pon í ice
C011
un pueblo ha enido el elie-
e que en el nues o?
131 --
Mona cas lslgodos con el Papa
y
con a el Papa. -Los. Reyes
de la Reconquls a.-La excepción de Al onso V de A agón.-
Su es amen o,
La sang e de nues os má i es ha sellado ese amo bendi o, el
apos olado de nues os San os, ha mul iplicado los se ido es del
Papa que son ieles de jesuc is o.
Du an e la mona quía isigoda los Reyes que aca an el escla-
ecido pode y la au o idad pon i icia como Reces in o, ienen
bendición en su einado. Los que como Wi iza niegan obediencia
al Papa, hacen e ec i a la p o ecía de San Isido o de Se illa pa a
el caso de apa a se España de las no mas del Vica io de C is o.
La he mandad del Pon í ice con España y Po ugal se ac e-
cien a en la lucha con a el pode aga eno y desde Co adonga a
Lepan o, adquie e ínculos y lazos de o ísimo eng anaje.
Nues a C uzada de la Reconquis a iene el apoyo incondicional
de los Pon í ices. Don Sancho de A agón ecibe de G ego io VII
los diezmos y en as de la Iglesia, de nue a c eación, o omadas a
los mo os. Inocencia 11I concede la C uzada pa a España, Don
Al onso el Sabio ecibe las e cias po g acia de G ega io X, y
más a de, los Reyes Ca ólicos las ob ienen pa a G anada de
Alejand o VI. Six o IV concede la C uzada. Po ugal la ob iene de
julio II.
Si en alguna ocasión po mi as de ambición y de polí ica algún
Rey español ol idó sus debe es pa a con la Silla Apos ólica, los
pueblos no le seguían, y con las censu as y el apa amien o, ol-
ían al camino de Roma a sus Mona cas.
El Cisma de Occiden e pagano, que es la p ueba concluyen e
de que odos los a aques ex e nos e in e nos con a el Vica io de
C is o se es ellan an e la p omesa de jesuc is o de que las
pue as del In ie no no p e alece án con a la Iglesia, encon ó en
España pueblos e ac a ios al Cisma.
Von Pas o con iesa que Cas illa, en el einado de En ique 11,
es aba al lado de U bano VI, Papa legí imo en en e del cismá ico
Clemen e VII, y en gene al, los einos españoles a da on mucho
más que los demás pueblos en segui la polí ica e gonzosa de
los Mona cas de aquel en onces.
Fué
una excepción Al onso V, pues las ges iones ace adas del
Papa Ma ín V pa a conclui con el Cisma que ya sólo enía las
,
132 --
de ensas ma e iales de la o aleza de Peñiscola, no encon a on
el debido apoyo en el Rey de A agón.
La sobe bia le conducía a apoya a Ped o de Luna en sus
úl imos días, el Ca denal legado Alamannio Adima o acasaba
ce ca del Sínodo de
Lé ida,
y después de la mue e del An ipapa,
oda ía Al onso V echazaba al Ca denal Ped o de Foix , legado
del Papa, con la idlcula amenaza de co a le la cabeza impo-
niendo su cap icho al país, a pesa del ho o del cle o espa-
ñol a un nue o cisma (1).
La ci ación de Ma ín V al Rey a agonés que na a Raynald,
la desap obación de sus súbdi os a la ac i ud cismá ica del Rey,
hizo posible la nue a in e ención del legado Ca denal de Foix, y
con la coope ación de Alonso de Bo ja, acabó la luc uosa página
del Cisma de A agón.
Más adelan e, oda ía el ladino Mona ca se en en a con el
Papa legí imo Eugenio IV después del idículo Cisma de Bssilea,
ac i ud que a o unadamen e acabó en el T a ado de Te acina y
como u o en a o del C is ianismo, la sumisión del Rey de
A agón y su en ega de na íos pa a la gue a con a los u cos.
Es a excepción de los Reyes de España, que acabó con la
sumisión comple a de Don Al onso V, iene un inal que cons i uye
e dade a enseñanza.
Cuen a Zu i a en sus Anales de A agón, que al mo i Don
Al onso V, en
SllS
úl imos momen os o denó a su hijo el Rey de
Nápoles,
Don Fe nando, que ninguna cosa es imase más que la
Au o idad de la Sede Apos ólica y la g acia de los Pon í ices,
pe o más que el consejo in luyó en aquel P íncipe, he ede o de las
ambiciones pa e nales, el deseo de omen a sus Es ados y así se
le e desobedece a los Pon í ices y lab a la desmemb ación y
conquis a pos e io de su Reino.
(1) Palab as de Von Pas o .
~:;
'.
'jl
!.
i .
L
.
.......,
- 133 .
El Pon i icado a o ece la unión de A agón y de Cae llla •. El
in de la Reconquis a y el Papa.- T a ado de Alcán a a.-Las
bulas de Alejand o VI. ·-Su e dade a signi icación en el
o den Ju ídico in e nacional.-Re u ación de esc i o es mo-
de nos ace ca de su
ca éc e --
T a ado de Ba celona y ac i-
ud cons an e de los Reyes ca ólicos en a o del Pon i icado.
. ~a. unión de A agón y de. Cas illa signi icaba en el siglo x , y
signiñcó
de hecho, la
sal ación
de España, el inal glo ioso de la
Reconquis a y la unidad eligiosa y nacional.
En ese ex ao dina io acon ecimien o que había de o ja Un
enlace egio, in e ino la San idad de Six o IV, con un hecho que
hace esal a la pene an e isión del Pon í ice y su sabia
diplomacia.
Luis XI, de F ancia, que no pe donaba po lo is o el desai e
de Isabel la Ca ólica a su he mano el Duque de Guisa, y que a
odo ance que ía impedi la unión de A agón y de Cas illa, soli-
ci ó del Papa Six o IV, en sep iemb e de 1474, dispensa pa a
con ae ma imonio
Doña
Juana de Cas illa con el Rey Al onso de
Po ugal.
La inalidad no e a o a que pone obs áculos a la unión de
Cas illa y A agón, pe o como apun aba Flo es, no
dió
el Papa la
dispensa, sólo su suceso la o o gó en eb e o de 1497, cuando
ya no e a posible alcanza el in que pe seguía el Mona ca ancés.
Aquel ma imonio egio p opo ciona ía a la Iglesia
y
al Pon-
i icado las dos glo ias más inap eciables de la Edad Mode na: la
conquis a de G anada
y
el descub imien o de Amé ica.
Es la p ime a b oche de o o que cie a la C uzada de
España
con a la ma isma, la bande a de la C uz y de España al emola
en la Alhamb a, lle aba sob e sí el C uci ijo de pla a egalado po
Six o IV pa a el Ejé ci o de aquella campaña, y el p opio Pon-
í ice Inocencio VIII ma cha en p ocesión desde el Va icano a
la iglesia española de San iago en la Piazza Na ona pa a da
g acias al Cielo po la conquis a ealizada po los Reyes Ca ólicos.
La inicia i a de Doña Bea iz, Duquesa de Viseo, acep ada po
la Reina Isabel, dió eliz é mino a la gue a en e Po ugal Y
España, po el a ado conce ado po ambas damas en Alcán a a.
Po
110
conse a se ín eg o
110
se conoce, pe o debió exis i la
cláusula po la que se econoce a España la sobe anía en las
Islas Cana ias
y
que
más
a de se ía de undamen o
<11
Papa
pa a sanciona nues u sobe anía en
Amé ica.
Comenzaba, pues, en onces la amosa cues ión de las imp o-
piamen e llamadas
Concesiones apos ólicas
que con mo i o de
los g andes descub imien os de españoles ypo ugueses había de
ene su más ex ao dina io in lujo con el descub imien o de
Amé ica y bajo el Pon i icado de Alejand o VI,
COII
sus Bulas, que
pa a Mannon el ue on el más g ande de los c ímenes de los
Bo jas y que ac ualmen e se comen an en el sen ido de se dichas
Bulas una di isión de ie as y ma es pa a ines espi i uales y de
misiones.
E ec i amen e, el Papa no podía menos de acudi , en p ime
é mino, a la p opagación de la e c is iana. Po eso ya esc ibe
nues o ca ed á ico de Valladolid, F ei as:
«Po eso los Papas jamás concedie on a secas y po sí solos a
los Po ugueses los de echos de na ega y come cia con los
Indios, sino que lo hicie on po ía de co ola io y co npensaciój¡
del de echo más impo an e y capi al de en ia p edicado es y
con e i in ieles, y pa a con ence se de ello bas a lee los pasa-
jes de las Bulas pon i icias qu- inse ó Rebell. Si a de mues a
es e, que se lee en los diplomas de Nicolao V y Calix o III:
C eqendo (el In an e de Po ugal D. En ique, hijo de D. Juan 1),
que p es a ía un singula obsequio
a
Dios si con su abajo e
indus ia log a a hace na egable el ma que conduce has a
los Indios, en e los cuales die que hay algunos quienes
ado an el nomb e C is o,' y de es a sue e pode comunica
.con ellos y emplea /os en auxilio de los C is ianos con a los
Sa acenos y o os enemigos de la san a e,' y o osí que
pod la ence al pun o
a
algunos pueblos gen iles y paganos,
no manchados aún con la sec a del inmundo Mahoma,
a
quienes p ocu a la p edica y hace p edica el sac a ísimo
nomb e de C is o, que aún desconocen .....
Es o mismo con iene
la Bula de Alejand o VI di igida a D. Fe nando y D." Isabel, Reyes
de Cas ilia, ace ca de las islas y ie a i me del nue o mundo,
que publica on ya Ped o Ma eo y Lae cio».
En el caso de las Bulas de Alejand o VI, el Papa in e ino como
pe sona in e nacional la más excelsa, ué un e dade o á bi o en
las cues iones en e españoles y po ugueses. Así el mismo
F ei as indica:
«Pe o aunque los Reyes de España some ie an sus di e encias
al Romano Pon í ice que lo e a en aquella sazón Alejand o VI,
~
~:
135
pu a e i a así di imi la con ienda po las a mas, es o, lejos de
disminui , cede en aumen o de la po es ad y ju isdicción del Papa,
quien si bien puede obliga a los P íncipes c is iauos
:l
gua da paz
y conco dia según el cap.
Nooi
110
suele compele les a ello,
pa a e i a mayo es males, como enseñan Molina y Vic o ia; mas
cuando los mismos Sobe anos ecu en al ibunal del Pon í ice
pa a que és e
COII
conocimien o de causa esuel a la con ienda,
usa en onces el Papa de su p opia y na i a po es ad Pon i icia,
no de la que pa ece o o gá sele al elegi le po á bi o».
No es ningún sec e o his ó ico la in e ención del Ca denal
Don Be na dino de Ca ajal, en nomb e de los Reyes Ca ólicos,
pa a consegui la esolución pon i ical que comp ende los es
documen os de Alejand o VI echados en 3 y 4 de mayo de 1493,
de los cuales el más in e esan e es el úl imo de 4 de mayo con la
dema cación, pa a España y Po ugal, de los nue os descub imien-
os, cuyo pasaje p incipal es del eno siguien e:
«Fab icando e cons i uendo unam lineam a Polo A c ico , scili-
ce sep en ione, ad Polum An a c icum, scilice me idiem, si e
e ae i mae e insulae in eniendae sin e sus Indiam au e sus
aliam quamcumque pa e n, quae linea dis e a quali e insula um,
quae ulga i e nuncupan u de los Azo es e Cabo Ve de cen um
leucis
e sus occiden em e me idiem»
R, Ga ne (The English
His o . Re iew 1897, p. 571) in e p e a es e pasaje, diciendo que
la línea de dema cación es aba ep esen ada, po una pa e, po
el me idiano que pasa
á
100 leguas al oes e de los Azo es y po
o a po el pa alelo de la la i ud de las islas Azo es occiden ales».
Po cie o que la c asa igno ancia de los esc i o es que han
comba ido la amosa Bula, lle ó a uno de ellos, de nacionalidad
ancesa, a la pe eg ina a i mación siguien e:
«Roma, que desde muchos siglos había p e endido da los
»ce os
y
los einos en su con inen e, no quiso ya pone más
lími-
» es a su au o idad que los del mundo; y
el mismo ecuado
ue
»some ido al quimé ico pode de sus concesiones».
Tamaño disla e es imulaba un sab oso comen a io del Conde de
Mais e.
(No ad i ió es e li e a o que la línea paci ica desc i a sob e el
globo po el Romano Pon í ice, e a como un me idiano; y que
debiendo es a especie de cí culos,
COIllO
odo el mundo sabe, co e
in a iablemen e de un polo a o o sin de ene se en pa e ninguna,
si llegan a oca al ecuado , lo que puede sucede
COI1
acilidad,
cie amen e lo co a án en ángulos ec os, mas es o no iene ni
-136-
- 1.37 --
puede ene incon enien e alguno ni pa a la Iglesia, ni pa a el
Es ado. Po lo demás, no se debe c ee que Alejand o VI se de u-
iese en el ecuado , o lo omase po el
lími e del mundo,"
po que
es e Papa enía mucho alen o, yno e a homb e pa a deja se enga-
ña . Yo con ieso íngénuamen e que no comp endo po qué azón se
le pudie a acusa con jus icia de habe a en ado
con a el ecua-
do .
po solo habe se cons i uído á bi o en e dos P íncipes, cuyas
posesiones es aban o debían es a co adas po es e mismo g an
cí culo».
La impo ancia y la signi icación de la in e ención Pon i ical
en negocio an impo an e pa a las dos naciones ibé icas apa ece
de mano maes a delineada po Van Pas o , el P o eso aus iaco:
«La línea de dema cación es ablecida po Alejand o VI, que se
p ecisó más de e minada men e en el T a ado de To desillas de
7 de Junio de 1494,
asladándola
270 leguas más hacia el Occi-
den e, si ió de base pa a odas las negociaciones y con enios
en e ambas Po encias colonizado as, en o den a la di isión de sus
seño íos en el Nue o Mundo. La esolución pon i icia
ué,
pues,
de ascenden al impo ancia, pa a que se a egla a, sin acudi
a las a mas, oda una se ie de di íciles cues iones de limi es susci-
adas en e España y Po ugal. Po lo cual no se puede nega que
ué una disposición glo iosa pa a el Romano Pon í ice; y sólo el
ciego espí i u de pa ido y la igno ancia han podido ale se de
ella pa a unda acusaciones con a Roma.
Es una e dade a sandez, deci que el Papa hizo donación de
lo que no le pe enecía y mucho más, que menoscabó la libe ad de
los pueblos ame icanos, pues la exp esión «dona » o «condonan. se
e ie e solamen e a lo adqui ido con jus o i ulo; y de es e modo
lo en endie on los con empo áneos, y lo p opio los eólogos pos e-
io es, aun los espa loles. Cuán lejos es u ie a el Romano Pon í-
ice de iola la libe ad de los pueblos gen iles, lo demues a el
hecho de que Alejand o VI. al o o ga o a concesión semejan e a
Po ugal en 1497, empleó la misma ó mula de donación, con la
limi ación de e e i se a los indígenas que lib emen e se some ie-
an. Aunque al a es a ó mula en el esc i o de 1493, debía sob e-
en ende se como impues a po el mismo De echo. El sen ido de
odos es os ac os ha de en ende se, pues, de es a mane a: Que el
Papa como ep esen an e de la au o idad sup ema en la C is ian-
dad, y elegido olun a iamen e como á bi o po los Mona cas
Ca ólicos, les o o gaba, en i ud de su apos ólica po es ad, un
de echo de p io idad sob e las ie as que asignaba po su sen encia
•.
a cada uno de los Reyes; con lo cual. con o me a las ideas de
aquella época, quedaba asegu ada ·a dichos sobe anos la pací ica
posesión de los descub imien os y conquis as ob enidos con an o
abajo, y se
168
p o egía con a cualesquie a injus os a aques de
o os p íncipes; pues o que, cualquie a in en o de es e géne o,
había de se amenazado y cas igado con censu as eclesiás icas. El
Papa podía y aun debía esol e con su au o idad eclesiás ica, po
cuan o se a aba en odo aquel negocio, no sólo de e i a una
colisión sang ien a en e naciones c is ianas, sino ambién de
o dena la dila ación del C is ianismo en los países nue amen e
descubie os, asegu ándola y omen ándola. Toda es a donación de
las ie as de nue o descubie as, se some ía exp esamen e po el
Papa a la condición de que los mona cas españoles u ie an solici-
ud de la p edicación en los mismos de la Religión C is iana».
Nue amen e su gie on desa enencias en e los dos Reinos de
Po ugal y Cas illa, pe o el T a ado de To desillas que e mina
de ini i amen e con ellos ¿qué ue si no una consag ación, una
pa á asis de la Bula de Alejand o VI?
El T a ado de Ba celona de 1493, en e España y F ancia, iene
una de sus p ime as cláusulas impues a po Fe nando el Ca ólico
excluyendo de la alianza obliga o ia gue a alguna con a el Papa;
y así cuando más a de el Mona ca ancés p e endía comenza su
campaña
con a los u cos po una expedición con a
Nápoles,
el
Rey Ca ólico, po su Embajado especial Alonso de Sil a, se opuso
a ello po se
Nápoles
euda a ia del Pon í ice.
En odos los acue dos pos e io es de los Reyes Ca ólicos y
asimismo de don Fe nando, se obse an el espe o y obediencia
a la San a Sede y al o ma pa e de la Liga San a y de la
San ísima se en acue dos elacionados con la de ensa del Pode
empo al del Pon í ice.
•
P ime os ac os del Empe ado Ca los V.-La elección del
Ca denal Ad lano.-Adml able posición del Pon íñce en sus
elaciones con el Empe ado
y
en a o de la paz.
Con ecelo ué ecibida en Roma la elección como Empe ado
de Ca los V, p ime o de España, pe o el espe o y co du a con
que ob ó el nie o de los Reyes Ca ólicos, sin a ibui se an es
de iempo el í ulo de Rey de omanos, su p ime a no i icación

138 -- 139-
al Papa, acompañada de absolu a sumisión, dió luga al B e e
de elici ación de 19 de julio de 1519, ebosan e de lisonje as
ases.
Con inuó es a ob a el Empe ado , p incipalmen e con mo i o
de la ebeldía p o es an e; lealmen e hizo ejecu a en sus Es ados
la Bula con a Lu e o; en su co onación en Aquisg an ju ó pe -
se e a en la San a e ca ólica al como había sido asmi ida po
los Após oles y p es a al Papa, lo p opio que a la San a omana
Iglesia, la debida sumisión y idelidad
En e o os acon ecimien os elacionados con el Pon í ice, des-
acan dos de ellos en el einado del Empe ado Ca los V, dignos
de especial conside ación.
La elección de Papa del que e a Gobe nado de España po el
Empe ado Ca denal de To osa Ad iano y el andálico asal o de
Roma po las opas alemanas de Ca los V.
Respec o al p ime suceso ex ao dina io, u o és e ca ác e
bien señalado, pues en el Cóncla e que sucedió a la mue e de
León X, odo podía espe a se menos la elección de Ad iano de
U ech. La P o idencia, que ela po los des inos de la Iglesia
undada po Jesuc is o, guió los asun os po los caminos más
inespe ados y la p oposición del Ca denal de Médici an es del
undécimo esc u inio «Tomad al Ca denal de To osa, a ón hono-
able de 63 años y que goza de ama uni e sal de San o», p o-
pues a que si algunos his o iado es epu a on sin in ención cie a
de que ue a elegido, lo cie o es que a as ó a la mayo ía nece-
sa ia del Colegio de Ca denales, pa a elegi Papa a un ausen e
que no e a i aliano y, po o a pa e, juzgábanlo equi ocadamen e
adic o al Empe ado , cuando a pesa de su in imidad con el Mo-
na ca, eníala mayo con la jus icia y la paz.
Si, pues, hubo esc i o i aliano que ¡e ol iéndose con a la
elección juzgaba de e gonzosa una designación de
«pe s-
.na des-
conocida en la Cu ia que se halla en la bá ba a España»; lo
cie o es que nues o Vi es esc ibió al elegido: «Sólo u ida
en e amen e i ep ensible e ha ele ado al más al o pues o de la
ie a» .
Sus p elecciones eológicas son un a senal de sabidu ía, sus
es udios ju ídicos es aban a la al u a de sus g andes conocimien os
y su p ác ica en la gobe nación de España, en días an aza osos
como los del le an amien o de las Comunidades, ga an izaban sus
condiciones de di ec o de pueblos.
Co nelio de Dine, esc ibió en su dia io: <Con o me al consejo
l.
de Dios lo~;Cn d,"IJales, has a aho a desunidos, eligie on con a su
p opio designio a Ad iano de To osa que no se hallaba en el
Cóncla e; el cual es un homb e en e amen e sencillo que se ha
señalado siemp e como eme oso de Dios; en Lo aina i ió sólo
pa a la Ciencia, es á ado nado de oda clase de e udición, es
eólogo y canonis a dis inguido y p ocede de una amilia muy
humilde. El Espí i u San o ha elegido a es e señalado a ón».
El Obispo español Bal asa del Río,
íué
el enca gado de comu-
nica la elección al Ca denal de To osa, que en aquellos días
se encon aba hospedado en la capi al asca, Vi o ia (1).
La humildad
COIl
que ecibió el nomb amien o que demos ó
palma iamen e en odos sus ac os pos e io es, dejó luga comple o
pa a la jus icia y la paz in e nacional.
No hay que ol ida que el Ca denal de To osa e a Gobe -
nado de España en glle a en onces con F ancia. Se le juzgaba
unido an ín imamen e al Empe ado , que el Ca denal Gonzaga
esc ibía a la Ma quesa Isabel, en 8 de ene o de 1522: «Sono bene
egli non po ebbe esse e piu impe iale di quello che
é
e quasi si
puo di e che lo impe a o e
sa á
papa e el papa
10
impe á o e».
¿Qué podía espe a se en momen os an c í icos pa a la paz de
Eu opa y en e ad e sa ios an i econciliables como el Rey de
F ancia
y
el Empe ado de Alemania, Rey de España?
El Pon i icado en la pe sona de Ad iano VI, esponde ía con la
jus icia y la paz, comple amen e alejado de oda pa cialidad hacia
el Empe ado .
El emisa io del Empe ado La Chaulx en egó a és e una ca a
del Empe ado , esc i a de su puño y le a, en la que aludía a que la
elección había sido eniendo en cuen a el espe o a la pe sona del
Mona ca e induciéndole a o ma pa e de la Liga an i ancesa.
El Papa con es aba que se enía po muy eliz po no habe
alcanzado la ia a a uegos de Ca los, pues la adquisición de ella
debía se pu a y lib e de oda mancha y dijo más, «que a pesa de
oda su pe sonal p edilección po Ca los, no que ía, como Papa,
deja se lle a a emolque de su polí ica. Rehusó, con la mayo
esolución, el oma pa e en la alianza an i ancesa, y equi ió
más bien al Empe ado pa a que a o ecie a la paz, acep-
ando condiciones equi a i as, azonables y jus as, y en e an o
11)
Vicen e González de Echá a i. «Ala eses ilus es»,
T
11,pá-
gina
159,
donde se desc ibe documen almen e odo lo ocu ido en
Vi o ia con an aus o mo i o.
-140-
~-141 -
ajus a a una la ga egua. Cada día se echaba de e más cla a-
men e,
que concebía su pon i icado como un apos olado de
paz)
(1).
Rehuyó el Papa de una mane a cla ísima la isi a del Empe a-
do . «No le al aban a Ad iano mo i os pa a ehusa una pe sonal
en e is a: sabía muy bien que Ca los 110 ap obaba sus negocia-
ciones con F ancia, y pod ía asimismo eme que el Empe ado
ol e ía a insis i en o as p e ensiones que le e a imposible o o -
ga le. A es e núme o pe enecía el nomb amien o de nue os ca de-
nales, que Ca los había solici ado u gen emen e, y que le ehusaba
p ecisamen e en el mencionado esc i o de excusa. Pe o más que
odo es o, e a sin duda decisi a la conside ación a la ac i ud impa -
cial que Ad iano es aba esuel o a oma como Je e sup emo de la
Iglesia; pues no que ía, con semejan e en e is a, da ocasión al
mona ca ancés, de supone que el poseedo de la San a Sede
es aba al lado de su ad e sa io» (2).
En medio de las luchas en e el Rey de F ancia y el Empe a-
do , Ad iano VI es la igu a excelsa de la mediación yde la paz.
Benedic o XV ecue da en g an pa e sus abajos y uno y o o
ue on obje o de in ec i as po pa e de ambos bandos belige an-
es. Di ige B e es al Empe ado y a F ancisco 1, les en ía Nun-
cios enca gados de ges iona la paz. Su ca a de 5 de agos o, an es
de emba ca pa a I alia, es odo un eque imien o pa a la paz pa a
que odas las ue zas c is ianas pudie an i después con a el pode
de los u cos.
Len a y pausada es la ges ión, pe o po in Ca los V acep a la
p oposición de egua p opues a po Ad iano VI y en ía al Duque
de Sessa con pode es pa a ajus a la.
En 18 de ab il de 1523 Albe go i esc ibía N. S. al p esen e <non
a ende ad al o che a p ocu a e la
pací alí p íncipe ch is iani»,
O dena en la Bula de 30 de ab il una egua de es años,
ob iene la econciliación en e el Empe ado y Venecia, se esis e
a ompe elaciones con el Rey de F ancia a pesa de sus amena-
zas, e inconmo ible como un peñasco en medio del ma , según
lo desc ibió el Embajado de En ique VIII, pasa a la pos e idad
Ad iano VI como el Papa de la Paz en los días más is es de
Eu opa an es de la inmensa heca ombe del siglo xx.
Las espe anzas a o ables a sus p oyec os que el Empe ado
pudo ene con la elección del Papa Médicis Clemen e VII, p on o
se disipa on. El Duque de Sessa encon ó un Pon í ice que « eía
que su p ime a obligación e a es ablece
la paz mundial
en la
C is iandad» .
El illano asal o de Roma.-P o es a de Ca los V.-Admi able
ac i ud del pueblo españok--Nue as mediaciones pon i lcales
en e España
y
' ancia.
(1) Hoñe , 159.
(2)
Van Pas o .
T. IX
de la edición española, pág. 50.
Sea la ac i ud de los di e sos Es ados i alianos, sean los con-
sejos de Gibe i, sea e ec i amen e el pelig o que po azón de
gue a u ie on los Es ados empo ales del Pon í ice, és os se
ie on en uel os en Iucha con el Empe ado , los aliados del Papa
ob a on con desleal p ocede y un esc i o de Ca los V, que no
debió esc ibi se, pues los onos ue es de un B e e del Papa,
apa ecían dulci icados en un segundo documen o pon i icio, p o o-
ca on una des a o able ac i ud del Empe ado . El esc i o polí ico
de Ca los V, e a ob a del humanis a Al onso de Valdés y no pudo
in e eni con su consejo Melcho Cano aunque lo a i me Cáno as
del Cas illo, pues en 1527 e a Cano es udian e y no se o denó de
Sace do e has a 1531 Los ejé ci os impe iales del Duque de
Bo bón,
indisciplinados, odeados de la pob eza, el hamb e yel
o, ni ue on con enidos po sus je es, ni supie on sus ae se a
los e gonzosos incen i os del bo ín
y
el asal o a Roma, la Ciudad
de los Papas, cons i uyó una página neg a de aquel Ejé ci o.
Pudo Ca los V jus i ica se de no ene la meno pa icipación
en aquel hecho e gonzoso. Bas a deci que los Ca denales más
a ec os al Empe ado su ie on ho ibles pe secuciones y el p opio
Sec e a io de la Embajada impe ial es u o a pun o de pe de la
ida. Su p o es a dep ncipios de agos o de aquel año a odos los
P íncipes de la C is iandad, esponde a un hecho cie o, pe o en
cambio la con inuidad del Papa en el Concilio de San o Angelo,
e dade a elonía de aquella u ba de a en u e os, eso no puede
jus i ica la His o ia, al que después
íué
b azo de echo de la C is-
iandad con a el P o es an ismo.
Desde Valladolid esc ibía el Nuncio Cas iglione a Roma: «La
iel adhesión de la nación española a la San a Sede se mani-
ies a más cla amen e que nunca». El al o Cle o, los nobles, se
colocaban al lado del Pon l ice. Mués alo la siguien e na ación
11
-142-
de Na age o, en iada desde Valladolid que se conse a en la
Biblio eca Va icana:
«Le nuo e d'I alia che I'ese ci o Cesa eo sia en a o in Roma
e habbi usa o la c udel á che si dice e che iI pon í ice s io asse-
dia o in cas el S. Angelo non si ha endo ispe o alcuno alla egua
a a dal sigo ice e han pa so de
quí
mol o s ane e han dispia-
ciu o sommamen e a u i ques i signo i si ecclesias ici come al i
e i p incipal di lo o, come
e
I'a ci esco o di Toledo e duca
d'Alba e al i simili son s a i a pa la e a S. M. a ci ca cio p egan-
dolo che i iaccia qualche p o isione e ali di ques i hanno pa la o
si libe amen e e usa o al pa ole che a mol i ha pa so che habbino
piñ
p es o de o di
piú
che di meno di quel che bisogna a».
También en ca as de Cas ig ione, que se conse an en el
A chi o sec e o pon i icio, e ié ese que se llegó a pensa en la
suspensión de los o icios di inos en las iglesias de España.
La página de adhesión al Pon i icado po pa e del pueblo
español, a pesa de la ac i ud indecisa del Empe ado , c is alizó en
p opósi o de p esen a se al Empe ado los Obispos, es idos de
lu o, pa a pedi la libe ad del Je e Sup emo de la C is iandad.
Pudo un Ejé ci o hamb ien o e indisciplinado secundado po un
je e ex anje o, y en el que la mayo ía lo e a ambién, ealiza el
in ame asal o, pudo el Empe ado jus i ica se de es o pe o no de
su pasi idad pos e io y an e és a el pueblo español no es u o a
su lado sino al del Pon í ice.
La His o ia no puede ol ida el a epen imien o del Césa , su
alianza con el Papa, la paz de Ba celona, el apoyo al Pon í ice y
aquel encuen o admi able del Papa y del Empe ado en Bolonia
Paulo 11Idemos ó con los hechos su amo a la paz echazando las
p e ensiones de los Es ados, cada uno de los cuales p e endía
a ae lo hacia su pa ido. Ni los impe iales ni los Embajado es del
Rey de F ancia pudie on ob ene o a p omesa que los p opósi os
pací icos del Pon í ice. Hace desis i a F ancisco I de su in en o
de p omo e nue a gue a con a Ca los V pa a deja libe ad a
és e en su magna emp esa eligiosa de conquis a a Túnez. P e-
sen e el Empe ado en Roma p onuncia aquel memo able discu so
an e el Papa, de quejas con a el Rey de F ancia, p oponiendo sin-
gula comba e pa a e i a la lucha de los Es ados, p opues a echa-
zada po Paulo 11I,po aes anda e de la ci ilización, en és e como
en odos los casos.
En 1537 el Papa en ía mensaje os de paz a los con endien es
que lo ue on el Obispo de Rie i y Césa de Nobili; consigue la
egua de Mouzon con el en ío de los legados Mignanelli al Empe-
ado y Baldasa e al Rey de F ancia, más a de, en 5 de junio
de 1538, pe sis e en sus p opósi os de paz ce ca de españoles
y
anceses, nomb ando es ca denales, Cupis, Cesa ini y Chanucci,
como
lega i oolan i,
pa a en ende se con ambos belige an es y
sus es ue zos, me ced a la buena disposición de Ca los V, c is a-
lizan en la amosa egua de Niza, cuyo ecue do oda ía p oclama
en aquella ciudad una monumen al c uz de má mol.
Como el buen éxi o del Concilio dependía de que pe du ase
la econciliación en e ambos Mona cas, ins aba nue amen e el
Papa, po mediación del Ca denal Fa nese, que acompañado del
Doc o Ce ino ealiza su misión en F ancia donde se encon aba
el Empe ado .
Las campañas de los u cos y la conquis a de Buda es imulan
los es ue zos pací icos del Papa en e los P íncipes c is ianos pa a
bene icia la
lacha
con a los enemigos de la Iglesia.
Su g an aliado en es a ob a es el Rey de España que en 10 de
sep iemb e de 1541 isi ó al Papa en Lucca y pa a e i a es o ba a
el Rey ancés los p opósi os de Ca los V, Je ónimo Dondino,
hábil diplomá ico, es nue o en iado de paz ce ca de F ancisco
l.
A dinghello,
Riccí
son nue os po ado es de o ecimien os pací i-
cos, más a de en agos o de 1542 los Ca denales Con a lnl, Sado-
le o,
y
po mue e del p ime o, el po ugués Miguel da Syl a.
Queb an adas cons an emen e las eguas po el Rey de F an-
cia se mul iplicaban los abajos pon i icales pa a e i a las hos i-
lidades, y se epe ía la ges ión po Alejand o Fa nese en no iemb e
de 1543. El B e e de 1544 es nue o eque imien o de econcilia-
ción y la con es ación de Ca los V la epu an los au o es ex an-
je os como una de las más admi ables ac i udes de un P íncipe
ca ólico en momen os an c í icos pa a el Ca olicismo.
Conseguida la paz con F ancia, el b azo del Empe ado es aba
lib e pa a comba i al P o es an ismo y al u co. El con enio con
el Papa
y
la gue a con a los p o es an es de Schmalkalda, con-
i man los buenos p opósi os del Empe ado y el Cielo p emiaba
sus es ue zos con la ic o ia del Danubio y la de o a en Mühlbe
del Elec o de Sajonia.
Fallecidos el Rey de F ancia y el Papa, como la animad e sión
en e el Empe ado y En ique II con inuaba, pe sis ían ambién los
mó iles de a enencia del nue o Pon í ice Julio 1II y de ello son
elocuen e es imonio la misión de Ped o de Toledo al Empe ado
en 16 de eb e o de 1550 y la de Rosse o ce ca del Rey de F ancia.
-- 144 --
- 145-
(1) His o ia de I alia. Lib. XXIV.
subal e nos, dis ibuídos po odo el mundo. El hallazgo pa eció
bello a Napoleón, que no e a homb e que dejase de se i se de
ello,'
y
as como se habla se ido de la Religión pa a domina
la F ancia, que la se o se de la P opaganda pa a domina al
mundo».
Si esa impo ancia pa a la ida in e nacional enía el Colegio,
no es de ex aña que a ándose de la Cong egación De p opa-
ganda
ide
al celeb a se su Cen ena io en 1923, el p opio Gobie -
no i aliano, aun dis anciado desg aciadamen e de las soluciones
debidas al Papa, se haya sumado a las ies as cen ena ias y España,
que no puede ol ida su di ec a y e icaz pa icipación con sus
Doc o es
y
Uni e sidades en el econocimien o, e icacia
y
sumi-
sión al pode de la San a Sede, se glo ia en no se meno la Coope-
ación de sus San os. Has a en los meno es de alles la jus icia
esplandece y así con mo i o del e ce Cen ena io de habe se
undado la Sag ada Cong egación de P opaganda, ob a
excelsa del Papado en la ida in e nacional. España, la nación
ca ólica po excelencia, iene la ep esen ación p incipal. El
Gobie no de Mussolini edi ó en 1923 imb es pos ales conmemo a-
i os de aquel Cen ena io, y si en el Cen o de odos apa ece Jesu-
c is o enca gando a los Após oles p edica el E angelio a odas
las c ia u as, de las cua o clases de imb es edi ados, en es de
ellos los blasones
y
e a os de San os que ep esen an la P opa-
ganda de la Fe son espa ioles, Te esa de Jesús, San o Domingo de
Guz nán y San Ignacio de Loyola.
Du an e el Pon i icado de Pío IV ningún his o iado puede nega
ni pone en duda que mien as la Fe ca ólica es aba odeada
de enemigos en Ingla e a, Alemania, Escocia y F ancia, sólo
España
con su Rey pe manecían ieles al Pon i icado
y
a los
dogmas. Felipe
11
e a en ealidad el p o ec o de la an igua e, la
cabeza polí ica de la c is iandad ca ólica, como esc ibe Von Pas o .
Cuando Felipe 11a la elección de Pío V pudo exclama , según
la ca a del Nuncio que se conse a en el A chi o a icano «de
un Pon í ice como és e eníamos necesidad», es que p edecía la
labo que jun amen e habían de ealiza en bene icio del mundo
ci ilizado, pues las lige as di e encias en e las co es de Roma y
Mad id, nada signi icaba cuando el pelig o u co, amenazando
Eu opa, es imulaba la g an C uzada del San o Pon í ice.
¿Quién inicia la o mación de la liga con a el u co?, ¿qué
pe sona in e nacional puede euni po encias an dis anciadas po
sus in e eses económicos y polí icos como España y Venecia? Sólo
10
Con mayo in e és, y con in e ención del Colegio de Ca denales,
su ge la mediación en e españoles y anceses en 1553, Dandino
pa a el Empe ado , Capode e o pa a En ique 11I.
Con el ad enimien o de Ma celo 11 coinciden las ó denes al
Nuncio de F ancia y al legado Pole «de hace po la paz odo
cuan o uese posible».
El Pon ce
y
Felipe
11.-·
El Rey de España b azo de la
C ls-
landad.- La p opagación de la Fe como ob a in e nacional
y
papel desempeñado po España y Po ugal.- La Liga
con a el u co y la ba alla de Lepan o.-Medlaclones en e
Felipe 11
y
F anela. --La paz de Ve lns.
Su suceso Paulo IV no man iene en sus p ime os iempos las
elaciones de amis ad con el nue o Rey de España Felipe
11
al que
más adelan e Pío V había de llama la sola columna y undamen o
de la Religión, pe o las ic o ias del Duque de Alba en I alia, no
es a on ni un ápice a la e e encia, espe o y econocimien o de
la más excelsa pe sonalidad del Papado y la isi a del Duque de
Alba a Roma en 19 de sep iemb e de 1557 no e a la del encedo
sino la del sumiso súbdi o. En 20 de sep iemb e y en el Consis o-
io mani ies a el Papa que se án legados pa a la paz los Ca denales
Ca a a y T i alsio, mien as el en iado Caspio en egaba la osa
de o o a la Duquesa de Alba.
En es os einados España coadyu aba a la ob a in e nacional
del Papado con ibuyendo espléndidamen e a la misión di ina de
p opaga el E angelio y con él la paz
y
la a monía en e los
pueblos, obje i o de paz, in de a monía. La P opaganda
ide
había sido ins i ución in e nacional de magna impo ancia.
Po eso Napoleón, que c eyó como an os o os encon a en el
Pon i icado una palanca incompa able pa a sus ambiciones uni e -
sales, puso la mi ada en la P opaganda Pide y de sus p opósi os
Bo a (1), esc ibe:
«El Empe ado Napoleón, al cual gus aba odo aquello que
si iese pa a mo e al mundo, quiso ene la P opaganda en su
mano y la conse ó. Según pensaba, es e Colegio podía ayuda
admi ablemen e a la diplomacia y a la polí ica; habíale gus ado
p incipalmen e po que una sola cabeza gobe naba
y
mo ía in ini os
-156-
supe s iciones, al E angelio, en la época en que se es imaba que
odos los p incipios de la ci ilización es aban con enidos en la
Religión. Va ias sobe anías ue on
COIl
ecuencia es ablecidas a
es e i ulo, señaladamen e en muchas islas de la
Oceanía,
algunas
de las cuales oma on sus nomb es de la misma Religión.
La opinión de que las islas Ca olinas pe enecían a España
es aba an a aigada de
an iguo,
que no es ex año que el pueblo
español.
iendo dispu ado su de echo de posesión, se in lamase
has a al pun o, que la anquilidad en el in e io y la paz en el
ex e io , se iesen amenazadas.
A es os a gumen os, oponían los alemanes, en el e eno del
de echo, el p incipio gene al de que la oma de posesión de una
ie a debía hace se po la ocupación; si se ienen en cuen a cie os
hechos ecien es, el de echo de
gen es pa ece
econoce que la
au o idad legí ima, sob e los paises sin dueño, se es ablece po la
ocupación e ec i a;
y
que mien as una ocupación de es a clase no
iene luga , dichos países deben conside a se como
es null us,
Además, y sob e el e eno de los hechos, habiendo cesado la
posesión de las Ca olina s po España desde hada siglo y medio,
dichas islas pa ecía que debían se adjudicadas al p ime ocupan e.
A
es o enia a añadi se que en el
año
1875,
habiéndose p oducido
un disen imien o semejan e, Alemania e Ingla e a decla a on, que
no econocían en mane a alguna la au o idad de España sob e las
Ca olinas.
Bn
p esencia de es e con lic o Nos Nos es o zamos en impedi
que
se hiciese más g a e,
y
eniendo en cuen a los de echos
y
los
in e eses de una
y
o a nación, Nos p esen amos con con ianza el
p oyec o que Nos pa eció más
a
p opósi o pa a es ablece la
oonco d a.
Nos omamos po guía la equidad, y las condiciones
que
Nos p opusimos y que oso os conocéis, ue on acogidas po
ambas. pa es.
Y
de es e modo lo que, dado el es ado p esen e y el
mo imien o de las ideas, pa ecía apenas pode se espe a , la olun-
ad
de
la Di ina P o idencia lo ha ealizado; es deci , que la
au o idad
sup ema de la Iglesia ha ecibido de dos ilus es nacio-
nes, po el nomb e
y
el pode ío, un homenaje alioso;
y
lo que
es p opio de su misión, su in e ención y sus consejos han asegu-
ado, en e ambas naciones la paz y la conco dia.
Es e esul ado debe e e i se a es a saluble
y
bené ica i ud
unida po Dios al pode de los Sobe anos Pon í ices, que supe io
a
la en idia de sus enemigos.
y
más ue e que la iniquidad de
105
iempos, no puede se des uido ni cambiado.
$
4%
"- 157-
lo donde apa ece de nue o, cómo es un mal conside able es á
op esión que su e la San a Sede, jun amen e con la disminución
de su libe ad legí ima. Po eso no solamen e la jus icia y la Reli-
gión son ioladas, sino que ambién se hace aición al in e és
público, pues es posi i o, sob e odo en un es ado social y polí ico
an u bado e incie o, que la au o idad pon i icia hab ía p ocu ado
bienes más g andes, si gozando de oda su libe ad
y
de odos sus
de echos, hubiese podido eje ci a odo su pode pa a la salud del
géne o humano».
La oz del Papa u o pos e io men e ecos de salud, e lejos de
obediencia, sumisión
y
con ianza,
y
basándose p ecisamen e en la
mediación en el con lic o de las Ca olinas, el A zobispo de Laodicea,
M. Ma inis, en una p oposición acep ada po unanimidad en el
XIV
Cong eso ca ólico i aliano, en
1896,
o mulaba el a bi aje
pon i icio pe manen e como salud
y
ida pa a las elaciones
in e -
nacionales (1).
El acue do ué del eno siguien e:
«Conside ando que la mediación, in e ención
y
a bi aje de
los Papas, desde León el G ande has a el g an León
XIII,
ha lib ado
a la Sociedad de g a es males
y
ha p oducido inmensos bene icios,
el Cong eso epu a un debe de jus icia
y
de g a i ud ce ca del
Pon i icado de p opugna la idea de su a bi aje adop ando
a
es e
in los medios siguien es:
,0
Que se haga popula en I alia,
y
en odos los paises de la
C is iandad, la idea del a bi aje pon i icio po a ículos de pe ió-
dicos
y
e is as ju idicas, con e encias
y
opúsculos popula es
ogando a los a adis as de De echo In e nacional y a los his o-
iado es el
a a
la cues ión desca ándola de p ejuicios con a ios
y mos ando la posibilidad y la necesidad social de al a bi aje.
2.o
Que po medio de los ep esen an es polí icos ca ólicos de
las di e sas naciones se abaje ce ca de los Pode es públicos de
Gobie no y po és os sea acogida de una mane a legal la ealiza-
ción del indicado a bi aje pon i icio».
Tal ué la p ime a consecuencia del éxi o eliz en el a bi aje
de España
y
Alemania, pe o no ue on de menos impo ancia o os
dos e ec os: el econocimien o de la pe sonalidad del
Pon í lce
pa a
an magna ob a po una g an po encia que no es aba en elaciones
con el Va icano
y
la inmedia a eanudación de és as con bene icio
inmenso pa a los in e eses de la Iglesia ca ólica en Alemania.
(1)
Véase en
Schioppa
L'a bi a o
pon i icio,
págs. 76-77.

-lb8-
Nos lo dice, en p ime é mino, la ca a de Bisma ck al Papa y
los comen a ios de la p ensa alemana.
La p ime a decía: «Be lín, 13 de ene o de 1886.--Seño : La
g aciosa ca a con que Vues a San idad me ha hon ado, así como
la condeco ación que a ella acompaña, me han p oducido sa is-
acción i ísima, y uego a Vues a San idad se digne ecibi la
exp esión de mi p o unda g a i ud.
«Todo signo de ap obación que se e ie a a una ho a de paz,
en la cual he colabo ado, lo es imo en mucho po la al a sa is ac-
ción que causa a S. M. mi augus o amo.
«Vues a San idad dice en su ca a que nada se acomoda mejo
al espí i u y a la na u aleza del Pon i icado que la p ác ica de las
ob as de paz.
«Es e mismo pensamien o me inspi ó la idea de oga a Vues a
San idad que acep ase el noble o icio de á bi o en las di e encias
su gidas en e Alemania y España y a p opone al Gobie no espa-
ñol la sumisión de ambas pa es a la decisión de Su San idad.
«La conside ación nacida del hecho de que ambas po encias
110
se encuen an en si uación análoga con espec o a la Iglesia, que
ene a en Vues a San idad a su Je e Sup emo,
110
ha debili ado
nunca mi i me con ianza en la ele ación de mi as de Vues a
San idad, que ga an izan la más jus a impa cialidad en su e e-
dic o.
«Las elaciones en e Alemania y España son de al na u aleza,
que la paz que eina en e ambos países no se halla amenazada
po ninguna di e gencia pe manen e de sus in e eses, ni po
ningún esen imien o pasado, ni po i alidades inhe en es a su
si uación geog á ica. Sus excelen es elaciones habi uales no
pueden se u badas sino po causas o ui as o po e o de ap e-
ciación.
«Hay, po lo an o, g andes mo i os pa a espe a que la acción
pací ica de Vues a San idad end á e ec os du ade os, en e los
cuales pongo en p ime a línea el ecue do de g a i ud que ambas
pa es gua da án del Augus o mediado .
«En lo que me concie ne pe sonalmen e, ap o echa é siemp e
y con la mayo diligencia oda ocasión, compa ible con el cumpli-
mien o de mis debe es pa a con mi amo y pa a con mi pa ia, de
o ece a Vues a San idad el es imonio del más i o econo-
cimien o y de la más humilde adhesión.
«Seño : con el sen imien o del más p o undo espe o, es humilde
se ido de Vues a San idad.-B.
Bisma k»,
1
-159 -
Po su pa e el pe iódico la Gace a de
F anc o ,
edac ado
po un is aeli a, miemb o del Reichs ag, p oponía en los siguien-
es é minos la c eación de una «embajada alemana» ce ca del
Sobe ano Pon í ice:
«Los españoles han iun ado en el asun o de la mediación.
«Pe o el de echo mode no ha celeb ado ambién su iun o con
M. de Bísma ck.
«Lo cual hace el mayo hono a la agudeza del diplimá ico que
ocupa la Silla de San Ped o.
«El p o ocolo se ha i mado po M. Scholoeze , minis o de
P usia, po que Alemania no iene embajado ce ca de la San a
Sede.
«Hay en ello e iden emen e una laguna que llena muy impo -
an e.
cAlemania acudió al Papa como á bi o, y és e ha llenado su
misión dejando a odos sa is echos. Y, como pod án ocu i o os
casos oda ía, se ía bueno que Alemania es u iese ep esen ada
en el Va icano; po que, de o o modo, edase obligada a solici a
de nue o la amabilidad de P usia>.
Y lo que
ué
un deseo se con i ió en ealidad, eniendo como
momen o inicial el a bi aje pon i icio.
El a bi aje pon i icio en e Po ugal e Ingla e a en 1890
y
en e Po ugal
y
Bélgica.-Admi able ca a del P esiden e
enezolano sob e
laln e encíén
de León XIII en e aquella
República e
lngla e a. --Medlaclé
en e San o Domingo
y
Hai í.-EI ibunal de a bi aje sob e los e i o ios del Ac e
p esidido po él ep esen an e del Papa.
Nue amen e, en 1890, Po ugal solici a ce ca del Pon ice pa a
que con ibuya con o as po encias a soluciona los con lic os su -
gidos con Ingla e a y mo i ados po la libe ad de na egación
del ío Zambeze. En la comunicación del Minis o de Es ado de
Po ugal al Ca denal Vanu elli, hay el siguien e pá a o: En e
las po encias amigas enemos en el luga más excelso a la
au o idad sobe ana de que dispone el Pad e San o.
La conciliación ué un hecho y se i mó en 28 de mayo de 1891.
Es de ano a asimismo, y en elación al mismo Es ado po ugués,
la concu encia de la diplomacia Va icana pa a de ini sus de echos
1:
--161-
-160-
y
los del Rey de Bélgica, como Sobe ano del Congo, en una cues-
ión de lími es y on e as de las colonias de ambos paises, y aun
cuando no hubo necesidad de llega a una esolución, el ex o de la
p oposición del Minis o belga Ba ón Whe uall, de 30 de diciemb e
de 1890, es un exp esi o econocimien o de la au o idad pon i ical.
Di icul ades nacidas po azón de on e as, en e la Guyana
inglesa y los Es ados Unidos de Venezuela, die on luga a un caso
ex ao dina io: el que po los nue os Es ados Unidos de Amé ica
del No e se de i iese al Papa la esolución.
En los documen os publicados po Venezuela, en un Lib o diplo-
má ico dedicado al caso, encon amos una ca a elocuen e y
consolado a del P esiden e de Venezuela, Joaquín C espo, echa
28
de ene o de 1895, a Su San idad León XIII, cuyos dos pá a os
p ime os dicen así:
«San ísimo Pad e: Cuando en junio úl imo po in e medio de
Su Eminencia Monse o
Ton i,
ep esen an e diplomá ico de la
San a Sede en es a República, y po una ca a especial di igida po
mi o den a Su Eminencia el Ca denal
Rampolla,
solici é la in e -
ención de la San a Sede pa a log a que Ingla e a consin iese
en ecu i a la jus a ansacción p opues a po el Gobie no de
Venezuela, pa a la de e minación de ini i a de sus on e as con la
colonia de Dinama ca, es aba bien pe suadido de que la bene o-
lencia de Vues a San idad,
se mani es a ía en es a ocasión de
la mane a decidida y ca egó ica con que se ha eje cido siem-
p e cuando se ha a ado de p opósi os o denados a la p os-
pe idad de las naciones y a la paz de la Humanidad.
Los hechos han enido a co obo a con elocuencia su pe sua-
sión, y aunque el esul ado de las negociaciones llenas de dignidad
que se e i ica on de o den de Vues a San idad, no han podido,
po ci cuns ancias especiales, co esponde a la al eza de mi as en
que aquéllas se inspi aban, la República de Venezuela y su
Gobie no no pueden deja de ap ecia , en su jus o alo la impo -
ancia econocida de los pasos dados po la San a Sede en ese
delicado negocio y deben siemp e eco da con place y aleg a se
como si los e ec os hubie an sido los que espe aba Vues a San i-
dad y espe aba la República».
Aun cuando el lobo
110
que ía deja la p esa del co de o, és e
bien
explíci amen e
decla a po líneas de un P esiden e ame icano,
el de la República de Venezuela, que el Papa ha eje cido su au o-
idad
in e nacional o denada siemp e a la p ospe idad de las
naciones y a la paz de la Humanidad.
1
i
Son
juicios de es adis as de aza ibé ica que seguimos
b iu,
dando a los ol idados de la jus icia
y
de
la His o ia.
En un con lic o en e la República de San o Domingo y Hai í
acudie on ambos Gobie nos, en 1895, a Su San idad el Papa y daba
cuen a de ello
L' Osse a o e Romano
de
27 de
agos o con las
siguien es líneas:
«S. E. el Gene al
Hippoly e,
P esiden e de la República de
Hai í y M. el Gene al Heu eaux , P esiden e de la República de
San o Domingo, han suplicado po ca as au óg a as a Su San idad
acep ase el a bi aje que de común acue do le de ie en en la con-
o e sia que después de mucho iempo se agi a en e ambas Repú-
blicas po la delimi ación de sus on e as, Su San idad que iene
siemp e en su co azón la paz de los pueblos y que ama an o di i-
mi po acue dos
amis osos
las di e encias in e nacionales en ez
de soluciona las po medios iolen os ha signi icado que acep a el
a bi aje o ecido».
De más impo ancia po los pun os discu idos, la i alidad de
los Es ados, lo más an iguo de la con ienda ué la cues ión some-
ida al a bi aje pon i icio po es epúblicas ame icanas, B asil,
Pe ú y Boli ia, ace ca de los inmensos e i o ios del Ac e.
Complicaba el p oblema los in e eses come ciales
y
de p oduc-
ción del caucho y lo dudoso e inconsis en e de la sobe anía de las
es epúblicas. És as, po un T a ado, aco da on, en
17
de no-
iemb e de 1903, o ma un T ibunal de a bi aje y que és e uese
p esidido po el Nuncio de Su San idad.
En 1901 se o mó el p ime o con delegados del B asil y Boli ia.
El segundo, con delegados del Pe ú y B asil comenzó sus aba-
jos en 1906.
Fue on p esididos po S. E. M. Ton i y Alejand o Ba ona
delegado apos ólico en Boli ia y Pe ú y úl imamen e Nuncio apos-
ólico en el B asil.
Pío X en la Alocución consis o ial de
27
de ma zo de 1905,
Amplissimus
cae um,
con mo i o de su in e ención paci icado a
decía:
«Habiendo su gido con es aciones con mo i o de la deli-
mi ación de on e as en e los es ados Unidos del B asil, de
un lado, y las naciones pe uana y boli iana de o o, su an igua
conco dia es á amenazada, pe o los Je es de dichos Es ados,
con una sabia y saludable idea, han decidido some e el li igio
él
la decisión de un á bi o y juzgando que en an delicada ma e-
ia la misión de paci icado , po así deci lo, es inna a en ~l
Sobe ano Pon í ice de común acue do han o o gado al NunCIO
11
-- 162-
- 163-
apos ólico la p esidencia del T ibunal enca gado de soluciona el
con lic o» .
En el p ime T ibunal u o que esol e el Rep esen an e del
Pon í ice po 110 llega a un acue do los delegados y con elación
al úl imo a bi aje, según un a adis a b asileño, Helio Lobo (1),
la sen encia ué un modelo de jus icia y de es udio. Rep oduce
ases del Nuncio M. Ba ona que dan a en ende la sa is acción de
la Iglesia po habe solucionado la con ienda, y en a o del a bi-
aje se exp esa con las siguien es palab as:
(El ibunal, a i mando el p incipio del a bi aje, ma ca
UII
nue o p og eso hacia el in que espe a la Humanidad
y
con ibuye
a o i ica la espe anza que no es á lejano el día en que cesa á la
lucha de ex e minación que a lige a la sociedad humana y con ián-
dose al a bi aje la solución de las di e encias in e nacionales, no
se habla á más de pueblos ue es
y
débiles, la ue za b u a no
p e alece á sob e el de echo
y
pod á po in con e i se en ealidad
la ase del Sal nis a:
us i ia
e paz oicuia a sun » ,
¡Cuán dis an es se hallan es os buenos deseos
y
ealidades de la
in e ención pon i ical de aquellas o as-conciliaciones de los Es a-
dos que, co no Judas, besan la paz y se a man has a los dien es!
aquellas oces c is ianas: los cau i os uelan al encuen o del
nue o compañe o de op esión ycaen de odillas: Pío VII saca casi
lodo el cue po ue a del ca uaje
y
iende sus manos desca nadas
y émulas sob e aquellos gue e os que habían de endido con la
espada en la mano la libe ad de España, como él la de I alia con la
Fe, ambas espadas se c uzan sob e cabezas he oicas».
Sí; seño as
y
seño es, he oísmo
y
abnegación, econocimien o,
obediencia
y
amo , pues os po España, Po ugal
y
Repúblicas
ame icanas, al se icio de la San a Sede, que es la causa de la
jus icia, de la e dad
y
la ci ilización.
Reconocimien o a la Iglesia, que o jó el! sus doc inas esos
eólogos y ju is as, asomb o de su iempo, ma a illa y admi ación
de las mode nas edades; ag adecimien o po esas in eligencias de
aguila que en el siglo
XIX
eno aban las glo ias españolas de la
pluma y de la palab a, al can a las excelencias de la Roma c is-
iana, elica io de la cul u a, sepulc o de millones de má i es,
econocimien o a la me ced de nues os capi anes, Reyes y descu-
b ido es que busca on la mediación del Pon í ice desde los p ime-
os iempos de España has a las úl imas in e enciones de Pío X
el San o, po cuya glo ia, en los al a es, hacemos o os e ien es.
Obediencia a la única uen e de luz que con ca ác e de in ali-
bilidad es á y es a á has a
I<
consumación de los siglos en la
Cá ed a de Ped o, y con el ag adecimien o y la obediencia, amo ,
amo que ab asa nues os co azones de ca ólicos
y
omanos, sed
del espí i u que se apaga con las iuezas del amado y si el alma
ma e de la enseñanza de es a escuela puede ene po encias, que
su en endimien o, que su memo ia y su olun ad, no engan o a
somb a que la que sob e su escudo p oyec a la ia a de es
co onas.
Seño es:
Cha eaub iand, que si de algo puede se c i icado con su sen i-
men alismo pe nicioso, es de no habe econocido con alen ía, ni
como diplomá ico ni como esc i o , el alo inmenso en el o den
in e nacional del Papado iene en sus Memo ias de ul a umba (2),
un ecue do g a ísimo pa a la unión de España y el Pon í ice, lo
mismo en los días en u osos que en aquellos o os de p ueba
y
de
desg acia. Al na a el iaje de consc ipción a F ancia de Pío VII
esc ibe:
«Los p isione os españoles de Za agoza (la inmo al, la de los
má i es c is ianos, la de los má i es de la Independencia) es aban
de enidos en G enoble,
y
como esas gua niciones de eu opeos
que i en ol idadas en algunas mon añas de las Indias, can aban
du an e la noche haciendo esona en climas ex anje os las ona-
das de la pa ia: de imp o iso llega el Papa, como si hubie a oído
"
HE TERMINADO.
I
(1) O ibunal a bi al b asilei o boli iano, Río Janei o, 1910
(2)
Ob as comple as. Edición española Gaspa
y
Roig, pág. 247.