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C isis epocal. Un eencuen o con O ega
Agus ín Mo eno Fe nández
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Publicado en: R. Á ila, J.A. Es ada, E. Ruiz,
I ine a ios del nihilismo. La nada como ho izon e, A ena Lib os, 2009, pp. 119-138.
INTRODUCCIÓN
An e los cada ez más ámbi os e ins ancias desde los que se diagnos ica, de iende o
denuncia una época, un pensamien o o unos compo amien os cali icados de nihilis as, se ab e
ambién una mul iplicidad de sen idos, ac o es y posicionamien os al espec o. A la Filoso ía
le co esponde eje ce , no sólo el papel de ca alizado a de las p egun as gene adas po la
expe iencia de la nada, sino ambién el papel de caleidoscopio donde se conci en la di e sidad
de discu sos y mi adas. P ocede emos a ecoge el concep o de nihilismo, en an o que
disolución del ma co de sen ido (del mundo en el sen ido o eguiano), como c isis que hace al
suje o ene la expe iencia de la nada, como desnudez despojada de un opaje sociocul u al
cues ionado. Desde ahí, en in e locución con di e sas pe spec i as, que sob e el nihilismo han
sido ecogidas en la Academia ilosó ica, pe o sob e odo desde O ega y Gasse , si ua emos
un diagnós ico, nos o mula emos p egun as y o ece emos algunas p opues as. És as se
sos ienen en lo i enunciable de un pensamien o au ónomo, al que cada cual es á llamado
desde una p ecisa soledad, que no aislamien o, y desde una isión que conside a la c isis
epocal, ambién como opo unidad pa a el eencuen o con las p egun as me a ísicas.
0. SENTIDOS DE NIHILISMO. CRISIS DE SENTIDO-MUNDO
Comenzamos cons a ando cómo la iloso ía se hace eco de la di e sidad de ámbi os,
en los que se habla de nihilismo pa a desc ibi nues a época. Así, en la oz “nihilismo” de los
di e sos dicciona ios ilosó icos, emos e a ados del nihilismo budis a al nihilismo uso1.
Vemos cómo se es ablecen pa alelismos con el nihilismo desde plan eamien os psicológicos,
sociológicos y a ís ico-cul u ales con empo áneos: el “males a de la cul u a” de F eud, el
“desencan amien o” del mundo de Webe , o el exp esionismo y las nue as angua dias de la
cul u a y el a e ac uales2. E, incluso, se econoce el nihilismo como diagnós ico indispensable
en la si uación espi i ual y eligiosa del Occiden e con empo áneo3. El concep o de nihilismo,
señala Abbagnano, suele u iliza se con in ención polémica, aplicado a doc inas que ehúsan
admi i ealidades o alo es mo ales o polí icos, que se conside an impo an es4. An es que
Nie zsche o Heidegge y sus dis in as concepciones del nihilismo, y muchos siglos después de
Go gias, emos a William Hamil on como uno de los p ime os en conside a el nihilismo
como “la negación de la ealidad sus ancial”. Hume, al nega la ealidad de la sus ancia se á
Beca io del P og ama Nacional FPU del Minis e io de Ciencia e Inno ación.
1Fe a e Mo a, J.: Dicciona io de Filoso ía, Alianza Ed. ( ol. 3, K-P), Mad id, 1982, pp. :2365-2367.
2 Muñoz, J. (di .), Dicciona io Espasa Filoso ía. Espasa, Mad id, 2003, pp. 639-642 (de es a en ada: Cano
Cuenca, G.) Seña a R. Á ila que el nihilismo es hoy un é mino usado po his o iado es, sociólogos, psicólogos
o esc i o es pa a habla de nues o iempo y que como ya dije a A is ó eles a p opósi o del se , ambién el
nihilismo se dice de muchas mane as. El desa ío del nihilismo, Ed. T o a, Mad id, 2005. pp. 10-11.
3 Así lo ha pues o de mani ies o el enomenólogo de la eligión Ma ín Velasco, que habla de una posible
expe iencia de Dios desde la expe iencia de su ausencia, en compa ación con las expe iencias de la nada y el
absu do que en momen os de su ida u ie on igu as signi ica i as de la adición mís ica c is iana. Ma ín
Velasco, J. La expe iencia c is iana de Dios, Ed. T o a, Mad id, 2001, pp. 174-182
4 Abbagnano, N., Dicciona io de Filoso ía, Fondo de Cul u a Económica, Méjico, 1966, p. 854.
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cali icado de nihilis a como sinónimo de enomenis a5. Y es que depende á del luga en que
uno es é si uado espec o a o o, pa a se conside ado o no nihilis a. De al modo que el
é mino se á un a ma a ojadiza en dispu a. (¿Pod ía Hume habe llamado nihilis as a los que
nega on la ealidad enoménica? E, incluso, ¿pod ía se conside ado nihilis a aquel que niegue
la expe iencia de la nada?). Poco después que Hamil on, Tou gene ecogía el nomb e de
nihilismo en su no ela Pad es e hijos, e e ido p ime o a un pa ido polí ico y ilosó ico uso,
en an o que c í ica pesimis a e indi idualis a de la sociedad y, más a de, aplicado a una
de i ación e o is a de un segmen o del pa ido6.
O as uen es señalan a au o es como Jacobi, F anz on Baade o C. H. Weisse. En e
inales del XVIII y p incipios del XIX, hab ían sido los p ime os en cons a a ama gamen e, y
a la de ensi a, la “inquie an e y cada ez más ap emian e p esencia del nihilismo como
disolución del ma co de sen ido”7. Es o, desde la c isis de la eligión adicional y la
impa able secula ización po el p og eso cien í ico. Pa a ellos las cosmo isiones idealis a (el
mismo Fich e así lo econocía8) y mecanicis a, conside aban el mundo como me a
ep esen ación y abismo de la nada. En es e sen ido, de disolución del ma co axiológico,
a i ma F anco Volpi que el nihilismo es la “si uación de deso ien ación que apa ece una ez
que allan las e e encias adicionales, o sea, los ideales y los alo es que ep esen aban la
espuesa al “¿pa a qué?”, y que como ales iluminaban el ac ua del homb e”9. Es e
desconcie o, más allá del ámbi o ilosó ico, es el diagnós ico de una época de p o unda c isis.
Nues as sociedades occiden ales es án inme sas en una g a e apo ía in e na: al mismo iempo
que siguen siendo el pun o de e e encia del es o del mundo, cada ez saben menos hacia
dónde an y qué es lo que quie en. Se habla de c isis en la me a ísica, la mo al, la eligión, la
ciencia y la iloso ía10. Y es aquí donde si uamos ambién a O ega y Gasse , y algunas de sus
e lexiones, sob e la época de p o undos cambios que, ya a él, le ocó i i .
1. DIAGNÓSTICO
Hablamos de c isis de sen ido, de des undamen ación de los alo es, de nihilismo,
pe o ¿qué es lo que nos pasa? Pa a O ega no sabe lo que nos pasa, es p ecisamen e lo que
nos pasa11. Es amos deso ien ados con espec o a noso os mismos, a ojados a una
ci cuns ancia nue a que es como una ie a incógni a. Así desc ibe el ilóso o la sensación
i al que se apode a del homb e en las c isis his ó icas: “la sensación de halla se en la
di iso ia de dos o mas de ida, de dos mundos, de dos épocas. Y como la nue a o ma de
ida aún no ha g anado, […] sólo podemos busca alguna cla idad espec o a ella, […]
ol iendo la mi ada a la ieja”12
5 Fe a e Mo a, J.: Op. ci .
6 Lalande, A., Vocabulai e echnique e c i ique de la Philosophie, PUF, Pa is, 1985, (1ª ed. 1926), p. 681.
También se señala cómo el nihilis a compa e con el ana quis a el a án de des ucción, pe o al con a io que
és e, el p ime o no pe sigue la ins au ación de un o den nue o sino la des ucción o al de las es uc u as sociales
sin in ención de eno ación. Julia, D.: Dic ionai e de la Philosophie, La ousse, Pa is, 2006, p. 191.
7 Muñoz, J.: Op. ci .
8 C. Ranzoli, Ci ado en: Lalande, A., Op. ci .
9 Volpi, F.: El nihilismo, Ed. Biblos, Buenos Ai es, 2005, p. 16.
10 Es ada, J. A.: El nihilismo axiológico según Ado no y Ho kheime , Pensamien o, ol. 62 (2006), núm. 233, p.
245.
11 O ega y Gasse , J.: En o no a Galileo, Re is a de Occiden e en Alianza Ed., Mad id, 1994, p.119. (De aquí
en adelan e: EG.)
12 EG, pp.119-120.
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Es e cambio adical y la conciencia de es e conmue en a la cul u a occiden al. En En
o no a Galileo O ega, an e la c isis epocal que padecemos, acude a la his o ia como nues a
maes a, in en ando esboza un esquema de las c isis que de luz a la si uación ac ual. Sólo
an e el es ado de con usión de una oscu a nue a época en cie nes, eme ge con cla idad la
época que se es á dejando. Es en onces cuando acudimos al pasado en búsqueda de
o ien ación, pa a sabe de dónde es amos saliendo. Du an e es siglos hemos “acampado”
sob e los p incipios de la Edad Mode na, que hoy se hallan en c isis13. Y una de las cosas que
más puede con ibui a sali de ella y encon a una nue a o ien ación, es ol e la mi ada al
momen o en que el homb e se encon ó en una si uación simila .14 Descub imos en onces que
la mode nidad u o un comienzo, an es del cual ambién se pasó po o a c isis, pa a sali del
mundo medie al.15 Hoy la si uación es pa ecida po que ambién a on amos una c isis,
abandonando una posición ago ada y caduca. Pe o ambién es una si uación opues a, y es que
aho a enemos que sali de donde en onces se en ó16.
Es ecuen e que haya cambios impo an es en el mundo, pe o en el caso de una c isis
his ó ica, se a a de un cambio his ó ico peculia en el que es el mundo el que cambia, es “un
cambio de mundo”17. En O ega mundo, cul u a y ho izon e i al, se iden i ican como los
ins umen os y soluciones u ilizados po el homb e pa a sabe a qué a ene se con las cosas y
a on a sus p oblemas18. Son las con icciones. Po an o, cuando un sis ema de ideas pie de
igencia, el homb e se queda sin mundo. Aunque i i siemp e es es a en alguna con icción
sob e el mundo, en épocas de c isis, el homb e no c ee nada posi i amen e, sólo iene
con icciones nega i as. Ca ece de ene gía y en usiasmo y, al o de o ien ación, “no es nada
decisi amen e; es hoy una cosa y mañana la o a.”19
La c isis es el “ ánsi o que el homb e hace de i i p endido a unas cosas y apoyado
en ellas a i i p endido y apoyado en o as”,20 deja un mundo pa a habi ua se a o a
pe spec i a i al, a e o as cosas y a ene se a ellas. Es un enómeno pe iódico, en el que el
homb e se “sacude” de su p opia cul u a quedándose desnudo. En nues o caso la si uación
c í ica es adicalmen e inédi a. Po p ime a ez, po un cambio de o igen i acional y g acias a
la aguda conciencia que el homb e iene de sí mismo, és e asis e a su p opia mu ación. Si
an es, cada cambio se conside aba de ini i o, y no había una oma de conciencia de las
c eencias y modos de ida subyacen es, hoy cambiamos y sabemos que cambiamos21. F en e
a la igno ancia de an año la conscien e asunción de nues a his o icidad supone un g an e o
que O ega conside a necesa io a on a . Cabe p egun a se si es a oma de conciencia ag a a o
no el es ado de c isis y di icul a las posibles salidas o, más allá, es una posible causa pa a el
13 EG, p. 16. La Edad Mode na ha implicado pa a O ega la con usión de la pe spec i a de la ida y la
pe spec i a de la ciencia. Ciencia y azón pu a son la base del sis ema de con icciones en con aposición a la
eología medie al. Pe o la ida no ole a que se la suplan e ni con la e e elada ni con la azón pu a. EG, p. 86.
14 EG, p. 223.
15 EG, pp. 120-121.
16 EG, p. 224.
17 EG, p.89.
18 Mundo signi ica “el conjun o de soluciones que el homb e halla pa a los p oblemas que su ci cuns ancia le
plan ea” EG, pp. 82,103, y es ambién “ho izon e i al” EG, p.38. Cul u a es “la in e p e ación que el homb e da
a su ida, la se ie de soluciones, más o menos sa is ac o ias, que in en a pa a ob ia a sus p oblemas y
necesidades i ales.” EG, p.98.
19 EG, p.90.
20 Consis e en dos udas ope aciones, que O ega desc ibe como desp ende se de la ub e que amaman aba
nues a ida y dispone se a aga a la nue a ub e. EG, p. 75.
21 “El ío de He ácli o ha cob ado conciencia de su luidez. La go a que ueda alle ayuso se e a sí misma co e
y, po an o es á ambién ue a del ío, quie a.” O ega y Gasse , J., Re és de almanaque, 1930, Ob as comple as,
Ed. Tau us – San illana, Mad id, 2004, p. 815.
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encallamien o. Una ez que hemos dejado de apela a ins ancias ex e nas pa a unda los
alo es y la é ica, y nos emi imos a noso os mismos, ya no desde supues os uni e salismos
asép icos, o concepciones del se humano esencialis as y ahis ó icas, sino desde la conciencia
de nues a esencial mu abilidad, sabiendo que no podemos elabo a espues as
incon aminadas de nues a pa cialidad sociocul u al: ¿cabe un nue o sis ema de con icciones
en posi i o?, ¿son quizás ya es os plan eamien os las nue as con icciones?, ¿cabe e es i se
de un nue o opaje en la desnudez de la expe iencia de la nada, aho a que sabemos que esas
opas son ales y son pasaje as? ¿Realmen e es inédi a es a oma de conciencia?
1.1. CAUSAS
Algo no an di ícil de esol e , al menos desde O ega, se ía la p egun a del qué y del
po qué de la c isis. Es un iempo de inau en icidad, en que no puede sabe se si un homb e es
since o o no, y en que la ida se hace equí oca y suele pulula lo que O ega denomina como
“una auna de a san es e his iones”. El ilóso o español si úa el o igen de la c isis,
p ecisamen e, en que el homb e ha pe dido con ac o consigo mismo. De aquí ambién las
con adicciones, como las de los homb es enacen is as: hoy son paganos y na u alis as, y
mañana uel en a se c is ianos.22 Vamos a e en qué consis e es a pé dida de con ac o y po
qué el homb e, pe iódicamen e, desecha una cul u a adicional y se queda desnudo de ella.23
Vi i es eacciona a la insegu idad adical cons uyéndonos segu as con icciones,
o jándonos un mundo pa a o ien a nues a ida. Es un pu o p oblema y, ambién, el es ue zo
y la in ención po esol e lo.24 Y el conjun o de soluciones/con icciones que la escuela, la
amilia y la sociedad nos as asan, o man pa e de la ci cuns ancia de cada uno, incluso
an es de que hayamos expe imen ado los p oblemas que p e enden soluciona . De ahí que
pa a O ega sea un obs áculo añadido que, cuando sen imos la angus ia po una cues ión i al
y que emos o ien a nos espec o a ella, además de en en á nosla, nos emos p esos en las
soluciones ecibidas y ambién enemos que lucha con a és as.25
Pa a que nues as ideas sob e el mundo sean i aces, deben se eacciones a
p oblemas i idos. Sin emba go, lo común es, no ya que és as nos sean p es adas, sino que,
ins alados en las ópicas ideas habi uales, las con undimos con la ealidad misma. És a es “la
cla e pa a en ende las c isis his ó icas”.26 Las cul u as ienen momen os iniciales, en los
cuales una gene ación se en en a al e o de o ja se un mundo, un epe o io de soluciones
au én icas (ideas, alo aciones, es ilos de a e, pensamien o…), en la medida que esponden a
au én icos p oblemas, a on ados desde la p opia c ea i idad. Las gene aciones siguien es no
end án que c ea una nue a solución cul u al. Po ine cia i al ecibi án y desa olla án la que
encuen an. El homb e que o ja un mundo c ee e la ealidad al como es. En cambio,
quienes sucesi amen e lo an he edando, ende án a no hace se p oblema de la ealidad, a
i i desde la inau en icidad de las opiniones ajenas, y a no sen i las necesidades i ales27.
Vi i án eng osando la pan alla en e el sí mismo de cada homb e y las cosas mismas.28
22 EG, p. 149. Pa a O ega el Renacimien o se ca ac e iza sob e odo po una mode nidad balbucien e y lo
conside a enma cado en la c isis de la salida de la época medie al.
23 EG, p. 91.
24 EG, pp. 29, 38.
25 EG, p. 31.
26 EG, p. 82.
27 En es e sen ido se en iende ambién que “la Me a ísica no es Me a ísica sino pa a quien la necesi a”, pa a
en ende la “lo que hace al a es necesi a la”. O ega y Gasse , J.: Unas lecciones de Me a ísica, Re is a de
Occiden e en Alianza Ed., Mad id, 1999, p. 15. (En adelan e LM) Es ambién el p oblema que O ega e en el
ámbi o educa i o, en el que no se pueden en ende las espues as si no se han sen ido las p egun as: “Es p eciso
ol e del e és la enseñanza y deci : enseña no es […] sino enseña la necesidad de una ciencia, y no enseña
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El homb e demasiado cul i ado y socializado, cuya exis encia es á alseada, necesi a
de nue o el con ac o consigo mismo, necesi a c ea una cul u a au én ica. Ya no le si en unas
no mas y p incipios an compleji icados como poco e iden es. El obs áculo a sal a es
en onces la cul u a ecibida que, anquilosada, le impide con on a se con la ealidad misma.
No hay más emedio “que a eme e con a esa cul u a, sacudí sela, desnuda se de ella,
e i a se de ella, pa a pone se de nue o an e el uni e so en ca ne i a y ol e a i i de
e dad”29. A la ez que O ega nos p opone pa a o ien a nos, una mi ada sob e la his o ia y
sob e la c isis, desde la cual se ge minó la mode nidad de la que aho a salimos, ambién si úa
en la igno ancia de esa his o ia, una de las posibles causas que dan luga a la deso ien ación
ac ual.30
1.2. CONSECUENCIAS
La época en que i imos es á ma cada po una desespe ación que, aunque pa a O ega
no es cons i u i a, se ca ac e iza po la al a de o ien ación. Desde ahí en iende la
p oli e ación de enómenos ex emos con que el homb e in en a alcoholiza se. Has a la c isis,
el homb e acep aba sa is echo la o alidad de su ida en sus múl iples dimensiones. Pe o
cuando el homb e desespe a de su cul u a, conside a la ida como una pu a nulidad y sien e
asco de ella. Es aquí cuando apa ece el ex emismo31 como modo de ida. Fijándose en un
aspec o pe i é ico, poco a endido po su cul u a, y negando odo lo demás, ha á de él oda su
ida, oponiendo al impuso in eg ado que es la cul u a un impulso de exclusión.32 También el
cinismo y el adicalismo se ían no as p opias de cada época c í ica. Toda c isis se inicia con
una e apa de cinismo. 33 Tan o en su in ención y p opagación g eco- omana, como en el siglo
XV, como en la ac ualidad, el homb e enuncia a ene azón.34 Y p ecisamen e el que e se
azonables es el an ído o con a el ex emismo, al que le es consus ancial la sin azón.35 Sin
emba go, en la gene alizada pé dida de con ianza y de en usiasmo po la p opia cul u a, nadie
es capaz de opone se a cualquie g i o de con enido a bi a io. En es e con ex o se enma ca el
mecanismo dialéc ico de la men e humana, según el cual, an e la desespe ación de una o ma
de ida, la solución más ob ia y simple es da la uel a a odas las alo aciones. (Ej.: si las
la ciencia cuya necesidad sea imposible hace sen i al es udian e.” (LM, p. 25) “El homb e hace Me a ísica
cuando busca una o ien ación adical en su si uación. […] la si uación del homb e, la ida, es deso ien ación, es
es a pe dido – y po eso exis e la Me a ísica.” (LM, p. 26)
28 “su ida a siendo cada ez menos suya y siendo cada ez más colec i a.”, EG, p. 100. De ahí que uno de los
signos del inal de una cul u a sea la socialización del homb e a cos a de su au én ica ida en soledad (la ida es
adical soledad desde la cual nos en en amos a las cosas y o jamos nues as con icciones).
29 EG, p. 102.
30 “en las cua o úl imas gene aciones el homb e medio, que sabes an as cosas, no sabe nada de his o ia. […] el
ipo de homb e que en el siglo XVIII o XII co espondía a lo que es hoy nues o homb e medio, sabía mucho
más de his o ia que le homb e ac ual. Po lo menos, conocía la his o ia g iega y la his o ia omana, y es os dos
p e é i os se ían de ondo y daban p o unda pe spec i a a su ac ualidad.” EG, pp. 121-122. Es más, el homb e
no iene o o medio de o ien a se en el u u o “que hace se ca go de lo que ha sido en el pasado, […] el único
a senal donde encon amos los medios pa a hace e ec i o nues o u u o.” EG, p. 120.
31 Uno de los ejemplos de ex emismo expues o po O ega es el acismo, que hace del concep o de aza el eje de
odo. Hace una alusión indi ec a al mal a o de Husse l, expulsado de su cá ed a po los nazis, po se judío. EG,
p. 147.
32 EG, pp. 133, 141, 145.
33 EG, p. 87.
34 Tan o con la c isis que lle ó a la Edad Media, como con la c isis del Renacimien o que nos lle ó a la época
mode na, la azón i al salió pe diendo. En el p ime caso con la suplan ación de la ida po la e e elada y en
el segundo po la azón pu a. Po eso hab ía ambién hoy c isis: la ida misma, el no ene más emedio que
azona an e la ci cuns ancia, eclaman su pues o. Lo cual no legi ima a aquellos que quie an eximi se de
azona . EG, p. 86.
35 EG, pp. 147-148.
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soluciones y la elicidad no ienen de la iqueza y la sabidu ía, end án de la pob eza y la
igno ancia). És a ue la disposición men al pa a el iun o del c is ianismo. Si los p oblemas
del homb e “na u al” no ienen solución en él, si odo al ededo alla, la cues ión es á en
econoce la p opia nulidad, que la e dade a ealidad y e dad es án ue a de él, son Dios.36
F en e al caos de lo múl iple y lo complejo, la angus iosa pe plejidad del homb e de las
épocas de c isis (ya sea el cínico, el c is iano, el cesa is a, Tomás de Kempis, Lu e o, Galileo
o los Reyes ca ólicos), espe a sal a se en la sencillez, la simplicidad, la cla idad. Jesús o
Desca es las p opo ciona on en su iempo. Es e a án de simpli icación, con a io a la
complicada si uación i al, empuja ambién de modo mecánico a soña con la ida p eceden e,
en un deseo de ol e a una cul u a simple e, incluso, a la na u aleza desnuda.37
Nos encon amos sin ins ancias úl imas que di ijan nues a ida, sin o ien ación
38.
Nues o iempo se sien e abulosamen e capaz pa a ealiza cosas, sob eabundan los medios,
pe o no sabe qué ealiza : “domina odas las cosas, pe o no es dueño de sí mismo […] a
como el más desdichado que haya habido: pu amen e a la de i a.”39 O ega es á p eocupado
po la ida de los homb es que se halla en plena disponibilidad, es o es, sin ines úl imos. Es
la ho ible e ín ima si uación en la que es án ya “las ju en udes mejo es del mundo”. De
sen i se an lib es, sin abas, se sien en acías y una ida así es mayo negación de sí misma
que la mue e. Po que i i “es ene que hace algo de e minado – es cumpli un enca go – y,
en la medida en que eludamos pone a algo nues a exis encia, e acuamos nues a ida.” 40
Sin emba go, ampoco puede en ega se la ida a oda cos a y a cualquie p ecio. Faná icos y
ex emis as es án en egados a una causa. Pe o el aná ico es á en paz consigo mismo po que
no ha pensado nada po sí mismo, iene su yo suplan ado po c eencias an cla as como ajenas
y, además, p e ende impone las. El ex emis a41, nada c ea i o, colocado en una idea o modo
ecibidos, los lle a has a el ex emo po ine cia. Y acasa de modo ineluc able po que a a de
exclui , sal o un pun o, odo el es o de la ealidad i al, que queda negada.42
El nihilis a43 no es a ía, sin emba go, po ninguna causa. O ega lo iden i ica con el
cínico del helenismo, sabo eado de su ci ilización. Nunca c eó o hizo nada, sólo in en aba
deshace (Diógenes con sus sandalias llenas de ba o sob e las al omb as de A is ipo). Es un
pa ási o de la ci ilización que i e de nega la, pe o que no pod ía eje ce como al en un
pueblo sal aje donde odos ac ua an como él, aunque no desde su a sa. No sien e nada que le
36 EG, pp. 131-133.
37 Así se explica ía el ecu so a los an iguos del Renacimien o. EG, pp. 141-144.
38 “Los que son más jó enes que yo e án en los iempos que llegan si puede ae sin cuidado al homb e i i
sin ins ancias úl imas a que ecu i .” O ega ambién iene en cuen a que haya quien apele a la eligión, pe o en
al caso, és a sólo o ien a nues a ida es ic amen e hacia la o a: “Po eso la eligión no sabe ni p e ende sabe
qué ins i uciones polí icas o qué mé odos de pensamien o o qué o mas de economía o qué es ilos de pin u a,
debié amos inclina nos a elegi .” O ega y Gasse , J.: La azón his ó ica, 1944, O.C., Alianza Ed. – Re is a de
Occiden e, Mad id, 1983, ol. XII, p. 317.
39 O ega y Gasse , J.: La ebelión de las masas, Biblio eca Aus al, Espasa Calpe – Plane a de Agos ini, Mad id,
2002, p.102. (En adelan e RM)
40 RM, 181. Pa a O ega es o es lo undamen al de la expe iencia c is iana del homb e: cae en la cuen a de que
la ida, en su úl ima subs ancia, consis e en ene que se dedicada a algo. F en e al homb e an iguo, que
igno aba es o, es lo que el c is ianismo ha pues o en la his o ia y en el homb e de mane a indeleble. Desde el
c is ianismo el homb e, po a eo que sea, sabe que la ida no sólo ha de se en egada como misión y des ino
in e io , sino que se quie a o no, es así. EG, 198. Po es o O ega se íe del discu so de un minis o socialis a que
habla de un supues o “nue o espí i u eligioso” (la solida idad ob e a): “quie a o no el minis o socialis a, eso es
esencial c is ianismo – es c is ianismo en hueco”. EG, 196-197
41 Re és de almanaque, Op. ci ., p. 816.
42 EG, 152 y ss.
43 Re és de almanaque, Op. ci ., p. 807.
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haga sali de su emple cap ichoso, aspi ando a ins ancias supe io es ex e nas a él, pe o
ampoco explo a el ondo de su p opio des ino44. El nihilis a no se es ima a sí mismo y,
sin iéndose incapaz, busca compensación aniquilando los alo es del mundo45.
En es os iempos de c isis, puede que nos encon emos con mís icos y mix i icado es,
ambién del nihilismo, a los que pod íamos aplica las ad e encias del pensado mad ileño.
O ega, adalid de la cla idad del concep o, dice que aquellos siemp e han enido ho o hacia
las de iniciones, po que una de inición en un lib o mís ico p oduce el mismo e ec o que el
can o de un gallo en un aquela e: “ odo se des anece”46. F en e a las p e ensiones de los
mís icos, de que sus isiones y expe iencias se conside en un conocimien o supe io de la
ealidad, obje a que és as no conlle an bene icio in elec ual alguno. Lo que dicen es
insupe ablemen e monó ono y i ial. Respec o a lo indecible y lo ine able, no son concep os
y no pueden conside a se como eo ía o con enido men al enunciable47. De ahí que ambién
haya que es a ale a an e cie os p o e as de la nada, po que de odo cabe un mis icismo o una
bea e ía y, cu iosamen e, siemp e se p esen an con los mismos sín omas y ges os
ex a agan es48.
Podemos deci que ya hemos espondido con un sí al plan eamien o de los au o es de
The Encyclopedia o Philosophy: “La cues ión del nihilismo […] es uno de los g andes
p oblemas polí icos y sociales i esuel os del siglo XX. Si los ilóso os en su capacidad
p o esional son compe en es en la con ibución a su solución, es una cues ión que no
a a emos de esponde aquí.”49
2. PROPUESTAS
Da un sí como espues a a la asunción del e o del nihilismo, c eemos que conlle a
una mane a de concebi la iloso ía. Podemos aplica algo, que Remedios Á ila señala como
a inidad en e Nie zsche y Spinoza, a O ega y Gasse 50. Nos e e imos a la concepción de la
iloso ía como una medi ación sob e la ida, como camino de libe ación. La iloso ía como
e apia, y el ilóso o como e apeu a que analiza sín omas, diagnos ica p oblemas y p opone
a amien os.51 En es e sen ido, pa a O ega la iloso ía es, “an es que un sis ema de doc inas
c is alizadas, una disciplina de libe ación ín ima que enseña a saca iun an e el pensa p opio
y i o de odas las ligadu as dogmá icas.”52
44 RM, 154.
45 Al lado del nihilis a, Luzbel queda ía como un ingenuo o como un san o. Al menos és e econoce a Dios.
Pod íamos añadi que si el pecado de Sa án ue un e o de pe spec i a45 (Medi aciones del Quijo e, Ed. Cá ed a,
Mad id, 1995, p. 73. (En adelan e MQ), el nihilis a no se equi oca de pe spec i a, niega de aíz la pe spec i idad
(el se de lo eal).
46 O ega y Gasse , J.: Asamblea pa a el p og eso de las ciencias, O.C., (2004), ol. I, pp. 183-184.
47 O ega y Gasse , J.: ¿Qué es iloso ía?, Re is a de Occiden e en Alianza Ed., Mad id, 2003, pp. 86 y ss.
48 “Exis e una bea e ía de lo g iego. […] De odo cabe una bea e ía. Como la hay eligiosa, la hay polí ica. […]Y
es cu ioso no a que, dondequie a, se p esen a la bea e ía con idén icos sín omas: endencia al deliquio y al
aspa ien o, pos u a de ojos en blanco, ges o de desolación i emediable an e el escép ico in iel, p i ado de la
g acia su icien e.” O ega y Gasse , J.: P ólogo pa a alemanes, 1933, en El ema de nues o iempo, Re is a de
Occiden e en Alianza Ed., Mad id, 2003, p. 24. (En adelan e TNT)
49 The Encyclopedia o Philosophy, (5), The Macmillan Company & The F ee P ess New Yo k, Collie - Mac
Millan Limi ed, London. USA, 1967, p.516.
50 Nada ex año, siendo pa en e el in lujo de ambos en él. Ce ezo, P.: La olun ad de a en u a, A iel, Ba celona,
1984.
51 El desa ío del nihilismo, Op. ci ., pp. 203-211.
52 P ólogo a la pedagogía gene al de i ada del in de la educación, de J.F. He ba , 1914, O.C. (2004), ol. I, p.
682.
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Podemos i , con O ega, desb ozando caminos pa a busca o ien ación. La p ime a e
inexo able cla e se á una olun ad de cla idad53 que se eje ci e en el despliegue de la
au oconciencia54: sen i , econoce que es amos pe didos. Mien as que el homb e que
adquie e plena conciencia de sus ci cuns ancias, inde al máximo de su capacidad55, el que no
se sien e de e dad pe dido, se pie de inexo ablemen e, no se encuen a jamás, no opa nunca
con la p opia ealidad. La ida, de inmedia o, es un es a pe dido en el caos. El homb e lo
sospecha, pe o eme asumi esa e ible ealidad, p ocu ando ocul a la con supues as
cla idades: “le ae sin cuidado que sus “ideas” no sean e dade as; las emplea como
inche as pa a de ende se de la ida, como aspa ien os pa a ahuyen a la ealidad.”56. Aho a
bien, el “homb e de cabeza cla a” que asume su si uación pe dida, es á acep ando la pu a
e dad, y ha empezado a encon a se y a pisa en lo i me.
O ega u iliza el concep o de con e sión/a epen imien o o me anoia, y da la azón a
San Pablo, cuando econoce que de la negación de odo lo que se e a y el econocimien o de
la e dad de uno (el es a pe dido), sale el homb e nue o a cons ui . La condición p e ia es
abandona la posición alsa e i hacia uno mismo. Es o es la con e sión.57 Po es e mo i o
llama O ega a la con e sión “ensimismamien o”, “ ol e a sí”. “Con e íos” o, mejo
“ensimismaos”, “busca ues o e dade o yo”, es la oz que u ge da a los homb es58. No
hablamos de un me o asun o in imis a. En el ago de la c isis his ó ica, cabe que uel a a
b o a “del ondo del bosque que ienen las almas, el hon ana de una nue a e”. És e es el
au én ico pode de c eación en la his o ia, pe o no mana en e la al e ación, sino “en el eca o
del ensimismamien o.”59 Lo dice O ega en el con ex o de la pugna en e o ali a ismos y
libe alismo.60
El ensimismamien o, más que algo coyun u al es una ca ac e ís ica an opológica.
Pa imos de la insus ancialidad humana po la cual somos lib es. Al no posee un se ya dado,
no enemos más emedio que í noslo buscando y elegi lo po noso os mismos. No somos
lib es de se lib es. Pa a cada ins an e u u o, inmedia o o emo o, es necesa ia la e i ada
es a égica a noso os mismos61. Sin esa “ e i ada” (de una ida que es pelig o y es p isa, dice
O ega en dis in as ocasiones) la ida humana es imposible. Podemos ambién eco da
53 Compa ía és a con Goe he, siendo necesa ia pa a la “ensimismación” del occiden al: “Yo me con ieso del
linaje de ésos/ que de lo oscu o aspi an a lo cla o.” Ensimismamien o y al e ación, O.C. (2006), ol. V, p. 549.
Sob e la misión de cla idad del homb e sob e la ie a: MQ, O.C. (2004), ol. I, pp. 788-789.
54 O ega con ie e a la au oconciencia una i al impo ancia: “nada de lo que hacemos se ía nues a ida si no
nos diésemos cuen a de ello. […] Al pe cibi nos y sen i nos omamos posesión de noso os.” Es o di e encia al
i i de odo lo demás y de ello se ap o echan el conocimien o y las ciencias. O ega plasma es a idea con la
imagen de Adán cuyo “pe ca a se” le ap oxima a Dios, del que es imagen, y con el ojo de Ho us. QF, pp. 184-
185.
55 MQ, O.C. (2004), ol. I, p. 754.
56 RM, 200.
57 EG, 150-151.
58“El náu ago se con ie e en nadado , la si uación nega i a se con ie e en posi i a. Toda ci ilización ha
nacido o ha enacido como un mo imien o na a o io de sal ación. Es e comba e sec e o de cada homb e con sus
ín imas dudas, allá en el ecin o soli a io de su alma, da un p ecipi ado. Es e p ecipi ado es la nue a e de que a
a i i la nue a época.”, Medi ación de Eu opa, (1949-1955), ol. IX, O.C. (1983), p. 252.
59 Epílogo pa a ingleses, 1937, RM (1930), 267.
60 Tan o el o ali a ismo bolche ique como el ascis a le pa ecían a O ega en 1930 dos ípicos mo imien os de
homb es-masa, eg esión sus ancial, p imi i ismo. En cambio, en el libe alismo encon aba “el más noble g i o
que ha sonado en el plane a”. Lo conside aba de una excelen e gene osidad, la de una mayo ía que pe mi e la
libe ad y la ealización de las mino ías. RM, 31(In oducción de J. Ma ías a la ed. de RM de 1993 sob e la que
hicie a en 1975).
61 Vi es, 1940, O.C. (2006), ol. V, p. 611.
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algunos g andes ensimismamien os: “no es un aza que odos los g andes undado es de
eligiones an epusie an a su apos olado amosos e i os. Budha se e i a al mon e; Mahoma se
e i a a su ienda, […]; po encima de odos, Jesús se apa a cua en a días al desie o. ¿Qué no
debemos a New on?”62. El homb e es el animal que ha log ado me e se den o de sí, y cuando
se pone ue a de sí, es que aspi a a descende , y ecae en la animalidad. El animal no puede
más que es a siemp e pendien e de lo que sucede a su al ededo , no puede ecoge se den o
de sí y concen a se, habi ándose en sí mismo. O ega ei indica la “calma jo ial” como un
emple “exis encial”, como puedan se lo “i acundias, acedías y angus ias”. F en e a Heidegge
o Kie kegaa d, se pone bajo la p o ección de Jo e. Desde la calma, supe io a la angus ia,
podemos oma posesión de nues a ida y pone o den, exis i plenamen e y humaniza nos.
Eso sí, como la angus ia puede deg ada se en manía o pa o , la calma puede degene a en
me a adap ación y con o mismo, en ileciéndonos63.
Pe o más que el iesgo de su degene ación, asis imos al iesgo de no alcanza la, sob e
odo en nues a ac ual c isis. Ya decía O ega (¡en 1930!) que, desde mediados del XIX, se
ad e ía en Eu opa una p og esi a publicación de la ida, en la que se ha a anzado
e iginosamen e. Cada ez es más di ícil la exis encia p i ada o soli a ia, ce ada al público o
al gen ío. Un sín oma de ello lo e en el uido de la calle. El silencio e a una de las anquías
mínimas de las que el homb e gozaba, pe o el de echo a cie a dosis de silencio se ha is o
anulado. Quien quie e medi a , ecoge se en sí, iene que hace lo en medio del es uendo
colec i o: “ma e ialmen e no se deja al homb e es a solo, es a consigo”, lo que di icul a la
a monía en e acción y con emplación. Po que pa a ac ua , pa a da un sal o, es p eciso
ecoge se an es sob e sí.64
La ida del hoga amilia ambién queda educida a un mínimo. Se educen las ho as
que se pasan en unas casas, cuyos enues abiques apenas nos sepa an de la calle… O ega e
pelig a la indi idualidad, en cuyo omen o ha consis ido has a aho a la his o ia eu opea. Y la
soledad se p esen a como algo undamen al pa a sal agua da la, en an o que iene algo de
“he e o ascenden e”, que nos hace pe sonas compac as. En ella consolidamos nues o
des ino indi idual y se p oduce, de o ma au omá ica, “una c iba y disc iminación de nues as
ideas, a anes, e o es, y ap endemos los que son de e dad nues os y los que son anónimos,
ambien es, caídos sob e noso os como la pol a eda del camino.”.65 Es o, en e al me o
con agio de opiniones mayo i a ias, bajo las que suplan amos nues o yo66. Lo que puede
llega a a ec a a nues os place es y la mane a en que nos di e imos. Incluso ahí, O ega nos
in i a a man ene nos ieles a noso os y a eje ci a nues o pensamien o, ale a an e la
alsi icación de nues o se : “Yo descon ío mucho de quien no es leal con sus p opios place es
62 Ensimismamien o y al e ación, 1939, ol. V, O.C. (2006), p. 548. Como nos dice M. F. I igoyen, “al e
únicamen e el lado nega i o de la soledad, se ol ida que buen núme o de g andes pensado es y c eado es
eligie on con ecuencia la soledad a in de c ea las condiciones p opicias pa a su desa ollo espi i ual,
in elec ual o a ís ico.” Las nue as soledades, Paidós, Ba celona, 2008, p. 19.
63 Ins i u o de Humanidades, 1948, O.C. (2006), ol.VI pp. 544-545.
64 O.C. (2004), ol. I, p. 67.
65 Socialización del homb e, 1930, O.C. (2004), ol. II, pp. 828-829. O ega señala que sob e odo sucede en los
ámbi os polí ico y a ís ico, en los que i imos de las opiniones de o os: “La opinión pública y los
apasionamien os polí icos son ob a il del con agio. El aplauso y el silbido a la ob a de a e suele ene el mismo
o igen; la gen e ha oído que al pin o es un g an pin o y dócilmen e sien e anega se su ánima de un apóc i o
place que la anquiliza espec o a su capacidad de sen i a e.”, Apa ía a ís ica, 1921, O.C. (2004), ol. II, p.
455.
66 “mis con icciones engo que ene las yo, que engo yo que con ence me y no puedo desca ga sob e el
p ójimo la a ea de con ence se en mi luga . […] mi ida es in ans e ible, que cada cual i e po sí solo – o lo
que es igual, que ida es soledad, adical soledad.” EG, p. 79.