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La poética conviviente de Antonio Carvajal

Abstract

Estudio de los principios que rigen la obra poética de Antonio Carvajal. Para ello, se ofrece el corpus de textos en los que tales principios pueden observarse o bien a partir de los que pueden reconstruirse, dado que el poeta no es por lo general partidario de ofrecer poéticas explícitas. El artículo cuenta con los siguientes apartados: «Poesía y trabajo creador (sobre las condiciones de la escritura poética)», «De la poesía y del ángel de la inspiración», «Ideas generales sobre la poesía», «De la poesía y de su materialización en el poema», «Función de la poesía y función conviviente de su poesía», «De la comunicación poética» y «El problema de la originalidad poética (sobre la autenticidad creadora, la tradición poética y los usos intertextuales)».

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La poética conviviente de Antonio Carvajal

Author: Chicharro Chamorro, Antonio
Publisher: Fabrizio Serra editore
Year: 2002
Source: https://digibug.ugr.es/bitstream/10481/51152/1/258%202002%20%20Po%c3%a9tica%20Carvajal%2c%20Studi%20Ispanici.pdf
LA POÉTICA CONVIVIENTE DE ANTONIO CARVAJAL
ANTONIO CHICHARRO
Uni e sidad de G anada
¿Soy clásico o omán ico? No sé. Deja quisie a
mi e so, como deja el capi án su espada:
amosa po la mano i il que la blandie a,
no po el doc o o icio del o jado p eciada.
An onio Machado.
Cues iones p elimina es
No se é yo quien le dé la azón a Hans Magnus Enzensbe ge cuando comienza uno de
sus a ículos ecogidos en Medioc idad y deli io poniendo en duda la capacidad del esc i o
a la ho a de elabo a su p opia poé ica. Tampoco, cuando descali ica la labo que en es e
sen ido pueden lle a a cabo los especialis as1. Que es as e lexiones ace ca del discu so
poé ico engan su di icul ad o que no sean pocos los esc i o es que no quie an o no pue-
dan explica su p opia p ác ica c eado a en sus aspec os e implicaciones más gene ales o
que el peso de lo allegado no sea muy ele ado, no debe lle a nos a deja de lado el cum-
plimien o de una a ea e lexi a que, cuando se hace con undamen o, apo a una p ecio-
sa in o mación a los lec o es: la de la azón poé ica de un au o , que no excluye o as
azones. Po es e mo i o, incluí un apa ado en el es udio p e io de mi an ología de la
poesía de An onio Ca ajal, Una pe dida es ella, en el que o ecía un pano ama de la poé-
ica ca ajaliana des inado a suminis a cie as opo unas cla es, aun sabiendo a lo que
me en en aba. Po eso comenzaba a i mando allí que las e lexiones gene ales e ideas
que sob e el discu so poé ico esencialmen e conside ado o ecen de modo explíci o mu-
chos poe as e implíci o odos, al pode se ob ene induc i amen e a pa i de los poemas,
ienen su pun o de pa ida en unas de e minadas posiciones es é icas – pa a as ea es as
posiciones abie amen e azonadas po pa e de Ca ajal, puede e se el impagable lib o
de Joëlle Gua elli-Tedeschi Consonan e espues a (en p ensa)2, así como poé icamen e p e-
sen adas en Raso milena y pe la3, po ci a sólo dos impo an es uen es –, hallándose en
consecuencia muy inculadas a un conc e o modo de quehace poé ico y si iendo pa a
asegu a , pues as en manos del lec o , la comp ensión esencial de un ipo de discu so
c eado y de e mina inalmen e su conc e a es imación li e a ia. Resul a más que cu io-
so – y esa ap eciación de poe a con i ma la iden idad que en o igen man ienen el discu so
c eado y su pa alelo discu so e lexi o – que el p opio An onio Ca ajal se e ie a a las
poé icas conside ándolas incluso como au én icos poemas, poemas en p osa: “Es as co-
sas de las poé icas me pa ecen muy in e esan es, muy boni as, pe o la mayo ía de las
eces an poemas como los p opios poemas. Las poé icas de los g andes poe as, muy
educidas, muy concisas, son poemas en p osa. No pasan de ahí, po que lo undamen al,
1. H.M. ENZENSBERGER (1988), Medioc idad y deli io, Ba celona, Anag ama, 1991, p. 38.
2. J. GUATELLI-TEDESCHI, Consonan e espues a. Con e saciones con An onio Ca ajal: 1994-1999, G anada, Jizo (en
p ensa).
3. A. CARVAJAL, Raso milena y pe la, Valladolid, Fundación Jo ge Guillén, 1995.
An onio Chicha o208
que es de ini lo que es la poesía, eso se nos escapa a odos”4. Pues bien, a es e conjun o de
e lexiones lo llamamos poé ica, sin en a aho a en conside aciones ela i as a o os usos
eó icos del é mino, usos de base li e a u ológica5.
En el caso de An onio Ca ajal, es as e lexiones e ideas exis en de palab a y de ob a,
es o es, el poe a g anadino ha expues o algunas abie amen e, casi siemp e o zado po
en e is ado es o pun uales necesidades in e p e a i as y nunca o ecidas en un cue po
exposi i o sis emá ico ex enso, así como abie amen e en algunos poemas. En conc e o y
en cuan o a es os úl imos, los que seleccioné y ecogí en onces en el apa ado “De la
poesía” de la an ología ci ada: el poema-p ólogo, “Sies a en el mi ado ” y “Co ónica angé-
lica”, de Sies a en el mi ado (1979); “Se idumb e de paso”, de Se idumb e de paso (1982);
“A la poesía”, de Sol que se alude (1983); “Con idencias de un hijo de es e iempo a Ra ael
León”, de De un cap icho celes e (1988); “Elegías 8”, de Mi adas sob e el agua (1993); “A e
poé ica”, de La lo ida del ángel (1996) y “Pa io ce ado”, de Alma egión celes e (1997)6, en e
o os, a los que el p opio poe a añade los de la se ie “Páginas incomple as de mi his o ia
social”, del p ime lib o ci ado. En cuan o a las en e is as, a ículos y o os ex os pu a-
men e e lexi os que el poe a ha ido o eciendo, sob esalen los siguien es: “Vida y adi-
ción: La poesía de An onio Ca ajal”, iluminado a en e is a ealizada po Fe nando Valls7;
sus decla aciones a la e is a El Cie o8; el a ículo “Imagen de la luz”9; la con e sación
man enida con Juan Ca los Fe nández Se a o10; la aguda en e is a ealizada po el poe a
Manuel Ga cía pa a el núme o uno de Los Papeles Mojados de Río Seco (1999) y la la ga se ie
de con e saciones man enidas con Joëlle Gua elli-Tedeschi, au o a de un excelen e es u-
dio doc o al sob e el poe a11, que han aguado el insóli o lib o al que me he e e ido en el
an e io pá a o. O as uen es que esul an de p eciosa u ilidad pa a el es udio de su
poé ica son: “No as pa a una poé ica de la con adicción”, ex o aún inédi o que se co es-
ponde con lo expues o po el poe a en el encuen o El Es ado de las Poesías II celeb ado en
Ve ines, en sep iemb e de 1998, bajo la coo dinación de Víc o G. de la Concha, del que
ci a é algunos agmen os pa a da lo a conoce al lec o ; “Ca a g a ula o ia a José Ma ía
Cas elle ”12; y, inalmen e, “Una e lexión sob e la poesía”, que acaba de e la luz en la
p ima e a de 2002 en el núme o 25 de la e is a g anadina Ex amu os. De odos modos,
aun con ando con algunos elemen os de su poé ica, lo cie o es que Ca ajal ha ehusado
siemp e – al menos has a es os úl imos años – las in i aciones o males a sis ema iza sus
ideas al espec o con ocasión de alguna edición, e c. Bas a á eco da con es e p opósi o la
4. En M. GARCÍA, “En e is a a An onio Ca ajal”, Los Papeles Mojados de Río Seco, junio de 1999, n. 1, p. 32.
5. A. CHICHARRO, Ideologías li e a u ológicas y signi icación (Es udio sob e eo ía de la li e a u a y es é ica y pensamien o
sociosemió ico), p ól. de Edmond C os, Mon pellie , Cen e d´é udes e de eche ches socioc i iques, 1998, Socioc i icism,
XIV, 1998, n. 1.
6. Respec i amen e: Sies a en el mi ado , San Sebas ián-Bilbao, Ediciones Vascas, col. Ancia, 1979; Se idumb e de
paso, Se illa, Calle del Ai e, 1982; Sol que se alude, en Ex a agan e je a quía (1968-1981), epílogo de Ignacio P a , Ma-
d id, Hipe ión, 1983, pp. 231-260; De un cap icho celes e, Mad id, Hipe ión, 1988; Mi adas sob e el agua, Mad id, Hipe ión,
1993; La lo ida del ángel, Mon illa, Aula Poé ica Inca Ga cilaso, 1996; Alma egión lucien e, p ólogo de José An onio
Muñoz Rojas, Mad id, Hipe ión, 1997.
7. F. VALLS, “Vida y adición: la poesía de An onio Ca ajal” [En e is a], Tu ia, 1995, n. 34, pp. 163-188.
8. A. CARVAJAL, “An onio Ca ajal”, El Cie o, diciemb e de 1997.
9. A. CARVAJAL, “Imagen de la luz”, Ex amu os, G anada, ma zo de 1997, n. 5-6, p. 79.
10. J.C. FERNÁNDEZ SERRATO, “Con e sación con An onio Ca ajal”, Asi Roi hame , no iemb e de 1997, n. 5, pp. 45-47.
11. J. GUATELLI-TEDESCHI, “Comme le ui se ond en jouissance”: F uición de lo ancés en An onio Ca ajal. Tesis doc o al,
G anada, Uni e sidad de G anada, 2000.
12. A. CARVAJAL, “Ca a g a ula o ia a José Ma ía Cas elle ”, en De somb as y de sueños. Homenaje a J.M. Cas elle , E.A.
SALAS ROMO, ed., Ba celona, Península, 2001, pp. 17-24.
209
La poé ica con i ien e de An onio Ca ajal
doble disculpa, la p ime a en 1970 y la segunda ein e años más a de, que le da a En ique
Ma ín Pa do al nega se a esc ibi una poé ica an o pa a la p ime a edición como pa a la
úl ima de su an ología, publicadas aho a con el í ulo de Nue a poesía española(1970). An o-
logía consolidada (1990)13. En la p ime a ocasión, le dice: “Ocupado en es udia la Poesía
con odo en usiasmo y en la medida de mis posibilidades, oda ía no he enido iempo de
ga aba ea una poé ica. Ac úo así, con plena libe ad, au en icidad pe sonal, de la que el
poema ha de se un e lejo. És a es la única conclusión a que he llegado has a hoy”14. En
1990, sin emba go, el poe a expone su echazo con mayo con undencia:
Me ien as, ein e años después de la pe ición de o a «poé ica». Vade e o. No se é yo quien dic e qué es
mi poesía [...] Todo mi pensamien o y sen imien o de la poesía es án en mis poemas [...] he leído pocas
“poé icas” de poe as que no sean le a mue a en elación con sus poemas. Las “au opoé icas” suelen se
ampas de au o , mule illas de p o eso es y pe ezas del c í ico15.
En es e sen ido, echaza oda poé ica p ecep i a, al concebi la como algo que se agua
con el poema mismo y no doc inalmen e desde ue a, po lo que p opone el uso de la
unamuniana denominación de poé ica pos pec i a, al e ela se más ajus ado a la ealidad.
En consecuencia, un poema se puede explica a pos e io i16. En sus no as leídas en el en-
cuen o de Ve ines, en sep iemb e de 1998, Ca ajal uel e a p onuncia se en con a de
la con eniencia de elabo a una poé ica y echaza la inquisi i a necesidad de jus i ica su
poesía del mismo modo que no iene po qué jus i ica la sed o el ape i o que pueda ene .
Pues bien, a pesa de odo lo dicho y acep ando como indicio de la adical ape u a de su
poé ica el hecho de que se niegue a sis ema iza la, An onio Ca ajal había dejado expues-
as e lexiones dispe sas que a é de p esen a en sus aspec os más ele an es en la e e-
ida ocasión, a las que hay que suma la se ie de impo an es ex os esc i os después de
1999, de los que acabo de da cuen a y a los que, ya inédi os o ya en p ensa, la gene osidad
del poe a me ha pe mi ido accede . Así pues, sob e la base de aquel cue po de ideas y
eniendo en cuen a las úl imas e lexiones del poe a, in en a é comple a la no meno
e lexión de Ca ajal, cuya ob a supuso una apues a eno ado a de la poesía española de
inales de los años sesen a, un momen o de g andes cambios den o y ue a de España. En
odo caso, no se ol ide que el poe a se ea i ma – así comienza el capí ulo 8 del lib o de
Gua elli-Tedeschi, “Unas cosas que llamamos poemas...”, dedicado a cues iones de es a
índole y se lo dice a Manuel Ga cía17 – en la escasa necesidad de la eo ía, conside ando
que la misma se halla implíci a en su p ác ica poé ica, lo que explica además su di e sidad
e i isación, al como sos u o en su día José Espada18, ap eciación c í ica que el poe a con-
side a bien sus en ada. De odos modos, pa a se jus os, no debe igno a se que cuando
An onio Ca ajal ac úa de c í ico y hablando a p opósi o de la explicación de un poema,
como ocu e en su abajo “José Hie o: La desmesu a de lo medido”, sí conside a opo -
uno conoce las “opiniones” del poe a, pues és e siemp e iene una azón19, lo que noso-
os podemos hace ex ensi o a las cues iones más gene ales de poé ica.
13. E. MARTÍN PARDO, An ología española (1970). An ología consolidada (1990), Mad id, Hipe ión, 1990.
14. En ibídem, pp. 16-17.
15. En ibídem, p. 101. Véase M. GARCÍA, loc. ci ., p. 32.
16. En F. VALLS, loc.ci ., p. 168 y J.C. FERNÁNDEZ SERRATO, loc. ci ., p. 28.
17. Loc. ci ., p. 32.
18. J. ESPADA, “An onio Ca ajal”, Ex amu os, G anada, ma zo de 1997, n. 5-6, pp. 105-107.
19. A. CARVAJAL, “José Hie o: La desmesu a de lo medido”, en Lee y en ende la poesía, M. MUELAS Y J.J. GÓMEZ
BRIHUEGA, coo ds., Cuenca, Uni e sidad de Cas illa-La Mancha, 2001, pp. 47-62.
An onio Chicha o210
Poesía y abajo c eado (sob e las condiciones de la esc i u a poé ica)
Así pues, pos pec i amen e, el p opio poe a se ha enca gado de desc ibi lo que en su caso
es el p oceso empí ico de esc i u a, las condiciones que deben da se pa a lle a la a cabo y
alguna de las unciones que dicha esc i u a poé ica conlle a, as señala su desconoci-
mien o de las causas, del modo y del momen o conducen es a la misma. En cualquie
caso, el ge men del poema es en él una idea cen al, una in uición que lle a apa ejada la
o ma, que alcanza una ex aña e inespe ada mo i ación (“Vi i en poesía”, en Consonan-
e espues a). En cuan o al p oceso que sigue, a i ma: “Elabo o los poemas men almen e
y, como desde mis inicios p ocu é acompasa la mano y el pensamien o, más que esc ibi ,
ansc ibo y mis manusc i os suelen se muy limpios”20. Más adelan e, expone que esc i-
be po necesidades de ipo isiológico no áciles de p ecisa – ambién, pa a sen i se que i-
do y, si eco damos lo dicho en el poema “Si alguna ez pe die a la espe anza”, de Mi a-
das sob e el agua, pa a sen i se sus en ado po la palab a poé ica, empleándola como ía de
unión con lo que ama –, p opo cionándole la esc i u a unas sensaciones muy mezcladas
y poco de inibles, de las que se sien e ali iado al conclui un poema. En cualquie caso, el
p oceso c eado exige de un es ue zo y de una cla i idencia, es o es, de un abajo en el
que se aúnan sen imien o e in eligencia c eado es, co azón y azón, pa a deci lo con des-
gas adas palab as, aplicado a la ma e ia p ima – los sonidos de palab as que signi ican
p e iamen e21, cualesquie a palab as, pues Ca ajal iene ope ando con un he edado p in-
cipio aleixand ino: que en la poesía cabe odo, siendo lo impo an e el esul ado22 –, pues
un poema no es sólo lo que dice, sino undamen almen e la mane a de deci lo23, di ec a
consecuencia de un igo é ico: el igo del o icio24. Aquí alcanza su jus i icación plena un
poema como “Con idencias de un hijo de es e iempo a Ra ael León”, en el que el poe a
se e ie e a los poemas como el esul ado de una cons ucción, una labo de o eb e ía
con las palab as pa a alla la idea, necesi ando condiciones de descanso y conciencia.
Es a abie a de ensa del depu ado con ol de la c eación poé ica, consecuencia de un sos-
enido modo de hace poesía que le ha alido la conside ación de il miglio abb o de nues-
o ac ual pano ama poé ico25, se epi e en su poema “A e poé ica”, si bien apun a en él
que al depu ación no debe da en unos esul ados uní ocos, si iendo la palab a poé ica
de luz:
20. “An onio Ca ajal”, loc. ci ., p. 40.
21. En J.C. FERNÁNDEZ SERRATO, loc. ci ., p. 28.
22. En F. VALLS, loc. ci ., p. 167.
23. Ibídem, p. 172
24. En J.C. FERNÁNDEZ SERRATO, loc. ci ., p. 28.
25. Es e elogio c í ico, cuya p ocedencia señalo en la no a 13 de Una pe dida es ella (A. CARVAJAL, Una pe dida es ella
(An ología), selección, edición y es udio p e io de An onio Chicha o, Mad id, Hipe ión, 1999, p. 254), se ha con e -
ido en un a ma de doble ilo, pues an o apun a al econocimien o de un o icio c eado y unas al as des ezas en es e
sen ido como puede alimen a la idea de poe a en exceso o mal. Po es a azón y con buen c i e io, Ca ajal le dice
a Fe nando Valls en su en e is a a es e espec o que la écnica po la écnica se queda en algo simplemen e lúdico si
no es á al se icio de lo que se quie e deci (en F. VALLS, loc. ci ., p. 179). De igual modo, en la en e is a ealizada po
MARÍA LUISA GARCÍA RODRIGO (en “Incon o con il poe a spagnolo An onio Ca ajal”, A i Accademia Pelo i ana dei
Pe icolan i. Classe di Le e e, Filoso ia e Belle A i, ol. LXIX, M.L. TOBAR, coo d., Mesina, 1995, pp. 175-184), se p onun-
cia en semejan es é minos, mos ándose con a iado po el hecho de que algunos c í icos no sepan e en sus o mas
poé icas ideas, sen imien os y la ido i al. A pa i de es a no a, el lec o comp ende á más cabalmen e el alo que le
doy a esa ci a machadiana con que ab o es e a ículo. En es e sen ido, desde mis p ime as lec u as de la poesía de
Ca ajal ad e í que su al a es ima de las buenas o mas poé icas p o enía de la necesidad que enía de ellas en an o
que condición ma e ial de la signi icación. Su poema me apoé ico “Co ónica angélica” lo deja cla o, como e emos.
211
La poé ica con i ien e de An onio Ca ajal
A e poé ica,
lección p ime a:
cue da y ije a.
A e poé ica,
lección segunda:
Que la palab a sea
como la luna,
mudable y engañosa
y exac a y única.
O sea, lección dos:
Que la palab a sea
pun ual como el sol
que da, en e dos inieblas,
luces al co azón.
O, po mejo deci lo,
que la palab a enga
al pa la luna, el sol:
Ágil la luz sag ada,
sang ando el co azón.
Pe o al con olado p oceso c eado es consecuencia además de la necesidad que iene el
poe a de oma dis ancia de la in ensa emoción expe imen ada en e a, po ejemplo, lo
con emplado, una cons an e de su poesía26. P ecisamen e en Consonan e espues a, en el
apa ado “Inspi ación, pe o an e odo abajo...”, no hace sino a i ica se po ex enso en
sus plan eamien os ya is os ace ca de la necesidad de man ene con olados los es ados
de ánimo de mane a que no es o ben la elabo ación de la ob a de a e, ob a en la que cabe
usa odos los p ocedimien os que con ibuyen a log a el esul ado es é ico, que es lo
que cuen a. Po es a azón, el poe a explica que pone en p ác ica odo ipo de eo ías con
obje o de e i ica su opo unidad y con eniencia es é ica.
De la poesía y del ángel de la inspi ación
Pa ece queda cla o que pa a Ca ajal el abajo poé ico esul a básico en odo el p oceso
c eado an es como medio que como in en sí mismo, sin que ello le impida acep a la
exis encia de lo que comúnmen e llamamos inspi ación. Aho a bien, el poe a sub aya en
es e aspec o, en el mismo apa ado de Consonan e espues a, que pa a él es más impo an e
la e elación o des elamien o que la inspi ación. Po eso, acude a la imagen del ángel, an
impo an e en su poesía po cie o desde que llena a los sone os de su Tig es en el ja dín,
pa a habla de ese sal o que se p oduce ocasionalmen e en la ida, un sal o que ilumina y
colma y hace sen i la ida más in ensa, pues aquello que se e ela suele se del mundo
inmedia o. El ángel de la inspi ación es un mediado o mensaje o. Así pues, Ca ajal
plan ea la ecu en e cues ión de la inspi ación en é minos no mágicos ni ex años, sino
más bien acionales cuando deja esc i o lo siguien e:
La pe la no se explica sin la os a pues el poema no se p oduce po sí mismo, mas la os a sola no p oduce
la pe la, se necesi a la in e ención de o os agen es. Mi ob a y yo se íamos una sola y misma cosa si no
hubie a agen es ex años que nos disocian; pe o mi ida no end ía sen ido p i ada de mi poesía. No
26. A. CARVAJAL, “Imagen de la luz”, loc. ci ., p. 6.

An onio Chicha o212
acabo de sabe qué sea la inspi ación, mas econozco que una g an pa e de mi ob a es á mo i ada po
aquellos con quienes con i o, sea la i encia inmedia a, sea median e la lec u a o la ecepción de o as
ob as a ís icas27.
En odo caso, a i ma que la poesía impone su lógica sob e los ma e iales i enciales, las
expe iencias, e c., p escindiendo de elemen os anecdó icos y p ac icando el ol ido – la
memo ia siemp e es selec i a cie amen e –, po lo que los mo i os, es ímulos y demás
agen es mediado es esul an impo an es pa a el poema, si bien lo que de ine al poema es
es a hecho desde la poesía y no desde la si uación28.
Ideas gene ales sob e la poesía
Pa a nues o poe a, como enimos iendo, odo el p oceso c eado , odo el abajo poé-
ico que some e a la inspi ación- e elación, a la in uición, sólo si e en cuan o medio. Lo
impo an e siemp e es el esul ado, es o es, el poema po lo que signi ica y no la oz del
poe a – epá ese en el exp esi o e so Su oz no amó Na ciso. Amaba el eco, con el que
concluye el poema “Sies a en el mi ado ”, pues lo que él busca median e esa disociación
c eado a, signo de al e idad, es la poesía, algo que llena su ida29. A pa i de aquí com-
p ende emos que el poe a se a ane en su búsqueda, a i mando que la misma no se puede
de ini al se pe seguida con inuamen e sin llega a sabe si la alcanza, si bien, dada sob e
odo su expe iencia lec o a, llega a la conclusión de que la poesía se mani ies a cuando en
un ex o se encuen a exp esado lo ine able30. Aquí cob a su más pleno sen ido,
oblicuamen e de inido , la in ocación, con ecos hímnicos – su o igen es á en un himno
jesuí ico que se can aba en ies as euca ís icas –, de la poesía y la p oclamación de su
unción bene ac o a, e ec uadas en “A la poesía”, de Sol que se alude:
¡Oh, júbilo del co azón, solaz de
la men e! Pon u mano sob e es a
en e cansada y dale ín ima
placidez y sua e quie ud y
paz a su sang e.
Oh, amable, dulce y piadosa:
pues ú no e es de aquellos que
enden la mise ico dia, mi a
con ie nos ojos al que e llama
con espe anza,
si no con e; dale el e ugio
de u bene olencia y deja
le que suspi e o llo e cuan o
necesi e, pa a cob a con igo
su aleg ía.
Pa a Ca ajal, pues, la poesía es á po encima de la ma e ia que la plasma, po lo que se
27. “An onio Ca ajal”, ci ., p. 40.
28. En GUATELLI-TEDESCHI, op. ci .
29. “An onio Ca ajal”, ci ., p. 40.
30. En FERNÁNDEZ SERRATO, loc. ci ., p. 27; éase M.GARCÍA, loc. ci ., p. 32.
213
La poé ica con i ien e de An onio Ca ajal
puede encon a ambién, en la no ela, en el cine, e c. Es una mane a de ap ehende las
cosas, según le dice a Joëlle Gua elli-Tedeschi en Consonan e espues a.
Dado que mi p opósi o aquí es o ece una exposición sis emá ica de la poé ica de
An onio Ca ajal an es que discu i las ideas undamen ales que sus en an dicho sis ema
de pensamien o sob e poesía, sólo señala é la con eniencia eó ica de ese a el é mino
de poesía pa a nomb a , siguiendo la acepción p ime a del DRAE, la “mani es ación de la
belleza o del sen imien o es é ico po medio de la palab a, en e so o en p osa”, usando
o o é mino pa a nomb a esa capacidad de ap ehensión de las cosas o la cualidad que
susci a un sen imien o hondo de belleza, se mani ies e o no po medio del lenguaje. En
cualquie caso, el poe a no igno a que la poesía – ambién la belleza31 – es un hecho de
cul u a y, como al, un hecho his ó ico, que se ma e ializa e balmen e. Es más, en sus
“No as pa a una poé ica de la con adicción” deja dicho, a p opósi o de una e lexión
sob e la poesía de es e iempo y el abandono de cie os uelos es é icos de al u a, que “no
hay más poesía que la con enida en los poemas, sea cual ue e su o ma, desde el e so
some ido al igo de la mé ica, de cualquie sis ema, a la p osa suje a al impe ecede o
igo del núme o”. Pues bien, la lengua es el modo de con o mación del pensamien o y
de con igu ación del mundo pa a quien la usa. Po eso, le dice Ca ajal a Joëlle Gua elli-
Tedeschi en una de sus con e saciones que, se quie a o no se quie a, el mundo se e de
acue do con la lengua que uno habla y que el pensamien o no es al has a que se e is e
con palab as y, en el caso del poe a, con palab as poé icas. Po eso, deja esc i o en sus
“No as pa a una poé ica de la con adicción” lo siguien e: “La palab a ni jus i ica ni ani-
quila, pe o sólo engo la palab a, ma e ia única con la que soy capaz de pensa y de ob a
y de ingi . Lo dijo Shakespea e, nos lo eco dó Pessoa y con end ía que no ol idá amos
la sen encia de An onio Machado: También la e dad se in en a”.
Resul a cu iosa la ayec o ia e lexi a que el poe a ha ido desc ibiendo a lo la go y
ancho de an os años de dedicación a la ida poé ica, pues, al como acabamos de obse -
a , ha ido e olucionando desde un inicial econocimien o de la imposibilidad de de ini
la poesía a cie os an eos de ini o ios, eso sí, p o ocados po el acoso c í ico o lec o ,
has a llega a concep ualiza la abie amen e en uno de sus a ículos úl imos, “Una e-
lexión sob e la poesía”. Pues bien, en es e b e e abajo, que acaba de publica la e is a
g anadina Ex amu os en un núme o monog á ico p epa ado po alumnos y p o eso es
de Teo ía de la Li e a u a y Li e a u a Compa ada de la Uni e sidad de G anada, deja
dicho:
La poesía es un enómeno que se mani ies a a a és de unas de e minadas manipulaciones de las pala-
b as. No la puedo conside a “exp esión de lo ine able”, sino un “dezi ” que nos aboca a lo ine able,
como una más de las a es [...] Jun o a las demás a es, la poesía ha inco po ado p ocedimien os nue os,
se mani ies a en nue os géne os, pe o no ha o o con su ma e ia p ima, an ca ac e ís ica: sigue siendo
la única de odas las a es que se abaja con una ma e ia de segunda mano: la palab a.
Ca ajal no conside a, pues, la poesía como una subs ancia o una esencia.
En cuan o a la elación que pueda exis i , según él piensa, en e la poesía y la ida,
An onio Ca ajal ha o ecido a ias e lexiones y algunos poemas sumamen e
escla ecedo es al espec o. No se ol ide que su poesía y, en consecuencia, su poé ica
31. En una en e is a deja muy cla amen e expues o que an o el concep o de belleza como el de poesía son he en-
cias cul u ales, es o es, his ó icas, y a la ez ensaya en su espues a una de inición de lo que pa a él es la belleza:
“Muchas eces el concep o de belleza que enemos es una he encia cul u al y en a en con lic o con nues a pe cep-
ción pe sonal [...] La belleza es eso que llama íamos el i mo concebido como un mo imien o a monioso que se
p oduce en el iempo y la poesía se p oduce y econoce en el iempo” (en M. GARCÍA, loc. ci ., p. 32).
An onio Chicha o214
es án en unción de la ida misma en su más abie o sen ido y p oyección. Si, como se
in uye, su ida no end ía sen ido sin poesía, podemos a i ma que su poesía no end ía
sen ido po ella misma, ce ada en su pe ección y au o e e encialidad, es o es, su poe-
sía no end ía sen ido sin la ida. Po eso, Ca ajal es un poe a de i a palab a, de poé-
ica con i ien e, como a gumen a é, a en a a la ida misma, y no un cons uc o de
a i iciosos a e ac os e ó ico- e bales, al como podemos lee en el poema cuyo p i-
me e so es “Quizá de la poesía sea yo el mejo ob e o”, un pode oso poema e lexi o
que suminis a cie as cla es al lec o ace ca del p incipio c eado básico o ue za mo-
iz de su poesía:
Quizá de la poesía sea yo el mejo ob e o.
Lo dicen an os. Ellos deben sabe po qué.
Pe o no saben da me la palab a que quie o,
oda ella encendida de espe anza y de e.
Pe o no saben da me el ab azo que espe o:
po que an es que poe a, an es que a is a, que
domado del ocablo ebelde, hubo un ce e o
ayo que hi ió mi alma y cu a la no sé.
Po que an es que poe a, y an es que p o eso
de anidades, soy un a ón de dolo ,
un is e pe eg ino que busca su aleg ía.
Tal ez co dial o ano, al ez il miglio abb o;
pe o pocos en ienden que en mis palab as lab o
esa osa con lo es que llamamos poesía.
P ecisamen e, Ca ajal se ha enca gado de ub ica el poema ci ado con un b e e comen-
a io ace ca de po qué llama a la poesía “ osa con lo es”, imagen de con unden e signi i-
cación. Pues bien, iene a deci que la poesía es una sue e de osa, po que la ida, su ida,
es á ence ada y en e ada en sus poemas. En ellos consigue sal a lo que i ió, lo que
o os i ie on y lo que alimen ó sus e sos, e sos que necesi an de las lo es o compa-
sión de los lec o es32.
Pe o no solamen e se plan ea de mane a abie a la capi al cues ión ida y poesía o
e dad y belleza i ales y belleza e bal en es e poema. Si leemos “En el cuade no de Fina
Cabezas”, log a emos pe ca a nos de una nue a modulación poé ica de an hondo p o-
blema según la cual hace p e alece explíci amen e la ida sob e la palab a. En odo caso,
la poesía es una mane a de sal a la expe iencia de la ida y la con emplación de la ida en
su belleza, en la belleza e íme a. Aquí alcanzan en pa e su sen ido el poema “No es la
belleza e o : Conciencia, en e”, de Si io de balles e os (1981):
No es la belleza e o . Conciencia, en e.
O os son los ho o es, no la ida.
Y la ida es belleza compa ida,
hos ia de luz ilesa y con luen e.
El u bio pensamien o holla la en e
como nube en idiosa y a e ida;
el pensamien o cla o es bien enida
llu ia con sus iolas, y clemen e.
32. “An onio Ca ajal”, loc. ci ., p. 41.
215
La poé ica con i ien e de An onio Ca ajal
Fundida una pasión con una idea,
no hay co azón que pueda un sen imien o
alimen a con música sua e;
mas cuando el sen imien o se ec ea
con la e como u o y alimen o,
sólo la paz al co azón le cabe.
Así como“Hacia las cumb es iba”, de Tes imonio de in ie no33, donde queda abie amen e
dicho:
Hacia las cumb es iba,
hacia las e des cumb es, su deseo.
Allí ap endió que la melancolía,
cue po len o del iempo,
cue po del agua ágil de enida
en los asos sec e os,
a con o ma empieza la memo ia.
Lleno de sua es algas y de pé alos
sume gidos, de pla as indecisas
y de le es luce os,
allí espe ó que la escu a ní ida
y los blandos o eos
condujesen su sed, su amo , su dicha
su nomb e has a los cielos,
las isiones pe ec as, la p ecisa
iniciación del uelo
y supo allí que la belleza e íme a
es de oda e dad uen e y espejo.
También, el sone o “Como un cip és e guido en medio la mañana”, de Mi adas sob e el
agua (1993). És a es, pa a el poe a, la g andeza de su labo a ís ica: hace de la ida un
pe manen e signo que supe a á en su du ación a quienes le die on su o ma, pues una es la
ida de la poesía y o a la del poe a, si bien es un supe io modo de ompe la biológica
ini ud exis encial, al como leemos en el siguien e poema de Raso milena y pe la, ya ci ado:
Hoy es ás an e mí dándome aquello
que siemp e quise hace y siemp e admi o:
C ea un mundo, aslada el mundo,
y hace la ida pe manen e signo.
Línea sola y colo , colo a solas,
colo es en e líneas so p endidos.
Más du a á el dibujo y el poema
que quienes dibujamos o esc ibimos.
33. A. CARVAJAL, Tes imonio de in ie no, Mad id, Hipe ión, 1990. El poema es el p ime o de la sección “La p esencia
lejana”, donde ecoge poemas que ienen su cen o e e encial en la Alhamb a. Es in oducido con el pa a ex o
musical “P ime aco de” y supone el ascenso a la colina pa a man ene un placen e o y eno ado con ac o con
dicho insóli o espacio alhamb is a. Los e sos endecasílabos y hep asílabos dan idea, a deci del poe a, de andadu a
más queb ada, de ma cha i egula ascenden e pa a encon a se una ez más con ese espacio de la memo ia donde
ap ende que la belleza e íme a “es de oda e dad uen e y espejo” (A. CHICHARRO, “De la espacialidad poé ica de la
Colina Roja: Ap oximación a La p esencia lejana, de An onio Ca ajal”, Cuade nos de la Alhamb a, 36, 2000, pp. 65-
69).
An onio Chicha o222
Pe o ya e a imposible
la libe ad. Habíamos
alzado nues as manos
a los u os de odas
las he edades. Susu amos: Nunca
más es os u os
nos en a án. Se emos
hijos de nues o es ue zo
y b illa á el u u o como...
Algo
se nos había escapado:
Negados a los usos, no cabía
compa a . No cabía
aslada se a o o mundo
que ilumina a sueños
con ealidades,
que le an a a nues os ojos sob e
un mundo de palab as, an henchidas
pa a el gozo de habla
y de sabe .
Y dijimos: Tus dien es
son como los piñones, an pa ejos;
us pupilas, semá o os
de ía lib e; el cuello
como una le an ada g úa; odo
u se como edi icio de o icinas.
Y nos mi ábamos.
Y nos quedaba
una congoja ex aña: Son us dien es
las guijas que el a oyo la a; son
us pupilas e oces como soles
de es ío, y es u cuello
ibio ce ezo en lo . Tu cue po odo
es e alle gozoso que caminas...
Pe o ya e a imposible
la libe ad. Que íamos
inco po a el mundo
que hacíamos al sueño; pe o el sueño
lo echazaba. Apenas
con eníamos odos la son isa.
¿Acaso
nos bu lábamos de
nues o acaso?
Aquello
no nos sonaba bien, no nos decía
nada pa a el u u o. Y el u u o
había ya pasado. E a imposible
la libe ad. Y el o o
y las pe las y el álamo y el ced o
y los pas o es lí icos y el cisne
y la osa y el labio como g ana
cob a on su al o ap ecio y su p es igio.
Es os plan eamien os, en in, pe mi en comp ende el an ex enso como ingenioso y

223
La poé ica con i ien e de An onio Ca ajal
ce an ino poema “Co ónica angélica”, que en su es uc u a dialogada – la oz del pe so-
naje poe a y la oz del pe sonaje amigo – es oda una mane a de abo da cie os modos
de quehace poé ico po él mismo desa ollados, lo que explica los in a ex os omados
de sus undan es lib os p ime os, y el p oblema de la poesía con enien e a su iempo.
“Co ónica angélica”, in eligen emen e conside ado po Ignacio P a 48 como un g an poe-
ma mo al, que ele a a ob a de a e la mode na e lexión eu opea sob e la é ica del o icio
de esc ibi , es la demos ación palpable de cuán en se io, en e agudísimas i onías, se
oma su o icio de poe a An onio Ca ajal, al iempo que su simple p esencia si e pa a
con adeci lo po lo que espec a a su con inuado echazo a e lexiona sob e el discu so
de la poesía. Así, ob eniendo el máximo pa ido del adop ado modo discu si o de deci
poé ico, el suje o poé ico, as mos a el momen áneo es ado de es e ilidad c eado a en
que se encon aba con la explici ación de algunas de sus causas, es ablece un diálogo con
el pe sonaje poé ico del amigo ace ca de la inopo unidad de su habi ual esc i u a poé ica
en los iempos que co en, de lo que és a signi ica en su aleg ía c eado a y de lo que con
ella puede hace se en elación con el iempo u u o, al como se lee en el siguien e ag-
men o:
Mas como u poema no ha de se
un pasquín, ni un p egón, ni una p oclama,
(dado que o ma al in oluciona
ine i ablemen e en la escle osis),
can a y p oclama y clama en el desie o
u espe anza común; ins a al lec o
a desea la ida y luz u u as.
Y cuando nazca el homb e nue o, el homb e
que hemos de hace can ando, que se pueda
escucha en su oz u oz; que nadie
no haya de p egun a qué can an hoy
poe as andaluces. Tú, andaluz,
que es el cielo also, el homb e lúgub e,
dí qué es el cielo de hoy, el homb e de hoy
en oda la apacible y is e España.
Pe o que eme ge y su ge y b o a y nace
y es alla un homb e nue o,
y ése es el homb e y ángel de u c ónica,
a o de amo ex enso sob e el ma .
Al p o undo diálogo que se man iene con la cul u a li e a ia y a sus esul ados discu si os
lo llamamos hoy in e ex ualidad49. Ca ajal, cuya concepción dialógica de la cul u a li e-
a ia no puede queda más cla a an o de palab a como de ob a, se ha p onunciado abie -
amen e sob e es a p ác ica en el apa ado “Soy poe a po con agio...”, de Consonan e
espues a, donde sos iene que uno se con agia de poesía y de sus mane as y de sus palab as
en o os poe as, po lo que, con conciencia o sin ella, se p oduce la in e ex ualidad. En
48. En A. CARVAJAL, Ex a agan e je a quía, loc. ci ., p. 307.
49. Bajo el gene al é mino de in e ex ualidad puede en ende se bien una cualidad de odo ex o o bien la de un
ex o pa icula y sus múl iples elaciones p esen es de de e minada mane a en el mismo, elaciones que pueden se
ex e nas e in e nas, p opias de la li e a u a o no, mos adas como ci as o alusiones, ma cadas o no, e c., que no hacen
sino a i ica que odo ex o es en e ec o un mosaico de ci as que abso be y ans o ma o os ex os y un luga de
c uce de lenguajes y oces, es o es, un espacio dialógico que a icula pasado y p esen e e elando su o ien ación
social. Po lo an o, odo ex o, como dije a Ba hes, es un in e ex o ( éase J.E. MARTÍNEZ FERNÁNDEZ, La in e ex ualidad
li e a ia (Base eó ica y p ác ica in e ex ual), Mad id, Cá ed a, 2001).
An onio Chicha o224
no pocas ocasiones, el ol ido es la base de la in e ex ualidad al e e dece imágenes o
e sos de poe as admi ados sin que nos demos cuen a. Pe o ambién la in e ex ualidad,
piensa Ca ajal, puede se una écnica de cons ucción poé ica. En es e sen ido, no ocul a
su cul i o ya desde Tig es en el ja dín50.
Pa a e mina
Queda a la is a que aunque An onio Ca ajal haya ehuido la sis emá ica elabo ación de
una poé ica, ha p opo cionado no pocos elemen os dispe sos de la misma, de los que el
lec o ha enido no icia en es e abajo. La exposición que acabo de e ec ua pe mi e una
ap oximación iable a sus ideas undamen ales ace ca del p oceso de la esc i u a poé ica y
de lo que supone el abajo c eado así como de lo que llamamos comúnmen e inspi a-
ción, de lo que es la o iginalidad poé ica, de lo que pueda se la poesía y de las unciones
que le cabe cumpli , de cómo és a se ma e ializa en el poema, de cómo se es ablece la
comunicación poé ica, e c., e c.
Queda pa a o a ocasión el pone en elación es as ideas sob e poesía con las de o os
poe as coe áneos suyos, lo que ayuda á a acla a en qué sen ido su poé ica y poesía esul-
an eno ado as con espec o a o os discu sos poé icos ac uan es en la España de la déca-
da p odigiosa y años siguien es. En dos palab as, pod emos undamen a con igu osidad
en qué sen ido su poesía y poé ica esul an an es muy nue as que no ísimas y cómo desde
la adición poé ica – con ando con los elemen os ehumanizado es que undamen a on
la poesía he nandiana, la de los iejos y nue os poe as sociales, e c. – Ca ajal buscó
nue os caminos de belleza pa a la poesía, una poesía que quie e he mosa po con i ien-
e.
50. Mad id-Ba celona, Ciencia Nue a, 1968.