enido debidamen e en cuen a la au onomía pe-
culia de la acionalidad del sis ema
y
de la a-
cionalidad comunica i a. C eo que casi odos los
lec o es se p egun a án po qué Habe mas no
a más di ec amen e al g ano, po qué no oma
como hilo conduc o el desa ollo de su p opia
eo ía de la acción comunica i a, pa a lle a la
adelan e p og esi amen e a a és de su ob a.
El que quie a ecompone los pasos de es a eo-
ía, hab á de oma un ozo de aquí, o o de
allá, y ehace los en una unidad.
Compa ada es a ob a de Habe mas con o os
esc i os del mismo au o , podemos deci , po
una pa e, que no con iene elemen os sensacio-
nalmen e nue os, y, po o a, que el au o quie-
e mos a nos aho a la eo ía axial de su p opio
pensamien o. Es a eo ía, que es la de la acción
comunica i a, asume la dis inción an e io en e
abajo e in e acción, y, en es echa sín esis con
los es udios lingüís icos de Habe mas, se nos
p esen a aho a como un es udio de la elación
en e acionalidad económica y lenguaje comuni-
ca i o. Lenguaje y dine o apa ecen así como los
dos g andes medios de Ia sociedad ac uaI.
Lo que no queda cla o es cómo Habe mas, si
quie e ompe con la iloso ía solipsis a de la
conciencia
y
pasa al pa adigma de la acionali-
dad comunica i a, puede, sin emba go, acep a
la acionalidad del sis ema (y de la ciencia im-
plicada en
él),
que unciona po la acción es a-
égica
y
la acción medio- in, solipsis as en cuan-
o ales. Si acep a es a acionalidad, ¿puede des-
hace se de la p oblemá ica del ego que conoce
ambién en soli a io? Se ía más cómodo pa a
Habe mas educi lo odo al simbolismo de la in-
e subje i idad lingüís ica, e implíci amen e lo
hace. Pe o iene la o zada hon adez de deja
en e e que la emp esa no acaba de cuaja . En
odo caso, del ondo de su ob a eme ge la g an
p egun a de la sociedad ac ual: ¿Quién unda la
comunidad cuando el homb e ha sido desampa-
ado po los dioses
y
las me a ísicas? Habe mas
no se sien e legi imado pa a emon a se a nin-
guna me a ísica y, po an o, no iene más ho i-
zon e úl imo que la in e subje i idad ac i a,
ansmi ida a a és de la his o ia. Los me a ísi-
cos, sin emba go, segui án p egun ando si la in-
e subje i idad no b o a de la subje i idad lo-
g ada y si no es és a la que nau aga en la mo-
de nidad a anzada, bajo el peso de una in e sub-
je i idad desubje i ada. Habe mas denuncia p e-
cisamen e es e hecho, pe o con un deje de inse-
gu idad sob e la ins ancia con a ác ica desde la
cual pueda o mula se la denuncia.
No obs an e, aunque sea legí ima la p egun a
an e io , la insis encia excesi a en ella des i -
ua ía la in ención undamen al de Habe mas,
que es encon a un ma co ca ego ial pa a expli-
ca el enómeno de la sociedad con empo ánea.
Y,
bajo es e aspec o, hemos de econoce en la
ob a comen ada una p oducción cime a en el es-
ue zo po comp ende nues a sociedad.
Razíl
Gabás
An oni REMESAR, Ca les RIBA, José Luis
RODR
GUEZ ILLERA, T es ensayos sob e
comunicación, Ediciones Masca ón, Ba celo-
na,
1982.
Di ícilmen e pod íamos deci que T es ensa-
yos sob e comunicación, ob a ecien emen e
pu-
blicada, de An oni Remesa , Ca les Riba
y
José
Luis Rod íguez Ille a, llena algún hueco en la
bibliog a ía cas ellana sob e comunicación; más
bien enemos que deci que, a o unadamen e,
ya hay uno más de los poquísimos que se edi-
an sob e el ema,
y
posiblemen e no come e e-
mos ningún e o apun ando que és e es el p i-
me o de los edi ados en cas ellano que in en a
la exó ica con luencia de los en oques de la E o-
logia, la comunicación no e bal y lo que ha da-
do en llama se «Psicología de la Comunicación».
Es és a una ob i a engañosa que eúne es
ex os de ca ác e y en oque desigual, aunque
u o de una pues a en común como dicen sus
au o es, de lec u a en algunos casos en e esada,
pe o que no deja á de in e esa a aquellos que
pasan su iempo lle ándose los p ismá icos a los
ojos, la mayo pa e de las eces po pu a a i-
ción -casi po co illeo in e especí ico-, a los
que busquen una ob a ealmen e in o ma i a so-
b e las co ien es de in es igación en comunica-
ción no e bal que sea algo más que un salpi-
cón poco sab oso y a aquellos, en in, que
se
sien an a aídos po las, en o as pa es iejas
y
aquí nue as, eo ías sob e la comunicación hu-
mana.
En el p ime ensayo, Ca les Riba o ece un in-
en o de aplicación de los concep os de la semió-
ica a la comunicación animal. Buscando un ni-
el de análisis aplicable an o al homb e como a
los animales, a es ableciendo dis inciones y a-
duciendo concep os y equisi os con opo uni-
dad
y
cie a osadía. Reducciones elegan es pa a
el concep o de
in encionalidad
no se le ocu en
a uno ácilmen e, Riba pa ece halla las y, si aca-
so as abillando un poco -c eo que sob e odo
po la p o isionalidad del análisis, absolu amen-
e comp ensible, y al ez ambién po cie a
p ecipi ación en la elabo ación del ex o- si-
gue, p ime o, ocando la semán ica y sus di i-
cul ades en conexión con la p agmá ica y, lue-
go, la sin axis, pa a e mina con un examen in-
e esan e del signo, sin que en ningún momen o
le alle la audacia.
No es és e un ensayo en donde se den in o -
maciones especialmen e no edosas, ni
es
ampo-
co demasiado ico en e e encias bibliog á icas.
Su mé i o es, más bien, p opo ciona una o -
denación nue a de ma e iales ya conocidos, al
menos pa a el iniciado en E ología, y suge i
plan eamien os de la go alcance.
En con as e con el ensayo de Riba, muy eó-
ico, el de An oni Remesa , «Comunicación no
e bal», p opo ciona una pano ámica excelen e
de las co ien es de es udio y endencias eó icas
en el ema. En cien páginas se encuen a en es e
ensayo lo que no se puede halla en o os más
oluminosos de p opósi o equi alen e (como el
conocidísimo de Ricci Bi i y San a Co esi, po
ejemplo). Los dis in os au o es son elacionados
de o ma sis emá ica
y
sus pun os de is a ex-
pues os, muchas eces median e eseñas p ecisas
y cla as de sus p incipales abajos; y, algunas,
con c í icas no demasiado complacien es.
El ensayo se comple a con dos capí ulos, uno
dedicado al esumen eó ico y el segundo a la
sociología de los es udios sob e comunicación no
e bal. En el p ime o, además de p esen a
una
ipología de las conduc as exp esi as y dis in-
gui en e pa ones digi ales, analógicos
y
me-
onímicos de comunicación, en a en la polémica
-como ya hicie a Riba con o os ma ices- so-
b e el ca ác e comunica i o o exp esi o del
compo amien o no e bal,
y
elaciona las en-
dencias p agma is as ame icanas a las que hace
e e encia el úl imo ensayo de la ob a. P opo -
ciona, así, un esquema sumamen e ú il pa a
comp ende algunos aspec os de los o os dos
ensayos. El capí ulo e mina e omando, igual-
men e, la cues ión de la
in encionalidad
de
la
comunicación,
con una cu iosa demos ación de
la co edad del c i e io. Po
in,
en el capí ulo
que cie a el ensayo se comple a la pano ámica.
P opo ciona una se ie de da os in e esan ísimos
ace ca del con ex o económico y social en el que
apa ecen los es udios sob e comunicación no
e bal y cie a con un análisis sociológico de la
ciencia, igualmen e in e esan e, donde son en-
cajados es os es udios.
Desg aciadamen e deben hace se dos c í icas
impo an es a es e ensayo. La p ime a
y
más
g ande al edi o , que además de segui obse-
quiándonos aquí, como en el es o del lib o, con
más e a as de las que puedan encon a se sin
moles ia, no se sabe en i ud de qué c i e io,
omi e en el apa ado bibliog á ico una pa e con-
side able de las e e encias u ilizadas po el au-
o . Es o es algo impe donable en un ensayo de
es e ca ác e . En cuan o al p opio au o , no ha
cuidado excesi amen e la edacción, esul a de-
masiado «económica» y poco elabo ada, a eces
p opia de unos apun es de cu so.
El abajo de Rod íguez Ille a es a la ez el
más b e e
y
el de apa iencia más eó ica. En sus
es capí ulos hace un b e e epaso c í ico de
los o ígenes de la
Psicologia de la Comunicación,
esbozando la eo ía de la ciencia desde la que se
es ablece; una c i ica muy ue e de los p ag-
ma is as de la comunicación, a a és de la ob a
de su cabeza más isible, G ego y Ba eson; y
un esbozo de su p opues a al e na i a a la P ag-
má ica de la Comunicación: la Semió ica del Su-
je o, en la que lo lacaniano pa ece ene un peso
impo an e.
No he de in en a aquí una c í ica de los aná-
lisis de Rod íguez Ille a. Po si al lec o le si -
e de algo, di é que, aun disc epando con lo que
se dice en es e ensayo, de un modo especial, no
he podido e i a lee lo con más a ención y más
epe idamen e que los o os dos. Pe o sí me
gus a ía apun a algunas e lexiones sob e los
desa ollos más mode nos de la P agmá ica de la
Comunicación Humana.
Pa a alguien cuyos p incipales in e eses han
sido e ológicos, esul a so p enden e el
desc ip-
i ismo
de la P agmá ica de la Comunicación y
la aplicación de un en oque al a la si uación
e apéu ica en Psicología. En es e lib o se han
encon ado bas an es da os que mi igan la so -
p esa, pe o así y odo el igo en el plan eamien-
o, sob e odo al conside a los desa ollos de
Wa zlawick, es no able. Luego, se puede llega
a pe cibi un cie o des ase en e dos aspec os de
es as eo ías. En e su posición de pa ida, bien
esumida po la ida in elec ual de Ba eson
-zoólogo p eocupado po los enómenos e olu-
i os, luego an opólogo, p ecu so de la cibe -
né ica, es udioso del compo amien o animal,
colabo ado con Jü gen Ruesch, el pione o de
los es udios de la comunicación no e bal, im-
pulsado él mismo de esos es udios y analis a
de los enómenos psiquiá icos- y el undamen-
o eó ico de la Te apia Familia Sis emá ica,
« ama mili a » de la co ien e, hay un espacio
acío que se e ela como inconsis encia. Se la-
bo a sob e el lado
digi al
de la comunicación,
sob e el lenguaje, a pesa de que la eo ía se
cons uye sob e lo elaciona1 sopo ado po lo
analógico; se descuidan los aspec os semán icos,
no hay análisis inos, y ni siquie a se puede en-
con a un c i e io, como el de
sinc onismo
de
Riba, pa a esol e la dis inción en e lo ana-
lógico y lo digi al cuando se cae en que el c i-
e io de
con encionalidad
puede aplica se a lo
analógico sólo con añadi el apellido: «e olu i-
a». Se han ap esu ado demasiado.
Sólo cuando se as ea con más de alle el lado
e apéu ico de las eo ías se in uye la cla e del
desen oque en e el plan eamien o desc ip i o,
cohe en e con las co ien es e ológicas, el es u-
dio de la comunicación no e bal, la semió ica..
.
y el sal o p odigioso a la e apia -po cie o su-
mamen e e icaz-. El lado e apéu ico de la eo-
ía no iene su aíz ni en la an opología, ni en la
e ología, ni en la lingüís ica, ni en la comunica-
ción no e bal, ni siquie a en el psicoanálisis,
(como cab ía sospecha de la o mación de los
colabo ado es en el p oyec o de Menlo Pa k y
luego en el Men al Resea ch Ins i u e, en Palo
Al o, sino en la hipnosis. Es o es á a ado en el
abajo de MiI on E ickson.
Es cuando Haley y Weakland aplican los plan-
eamien os de Ba eson al abajo del hipnólogo
y e apeu a -analizando la e apia como un e-
nómeno comunica i o- cuando el sal o hacia
adelan e se p epa a. Haley no lo da; pasa a o -
ma pa e de la co ien e es uc u alis a de la
Te apia Familia , con Minuchin, B aulio Mon-
al o, Ma iano Ba agán y o os. Pe o
sí
Wa z-
lawick, con Jackson y Weakland, colabo ado es
de Ba eson en Menlo Pa k y miemb os del Ins-
i u o, y en Eu opa el g upo de Milán, con Ma a
Sel ini Palazzoli, Boscolo, Cecchin y P a a.
No c eo ,que es e sal o sea ep ochable,
y
me-
nos aún si se husmea un poco en el mundo de la
salud men al, caó ico y ciego,
y
e iblemen e
sus ancialis a. Pe o ha quedado
un
g an e eno
al descubie o, sin explo a ni opog a ia , y es
p eciso hace lo. P obablemen e hagan al a, en
odas pa es, a ias oleadas de in es igaciones
e in es igado es an es de que la labo se haya
medianamen e plan eado. Ojalá sea la apa ición
de es e lib o indicio de que una p ime a c es a
es á apun ando en España.
Es eban Co o Ezama
(Llib es ebu s a la nos a Redacció)."
Manuel GRANELL,
Humanismo in eg al,
Edi-
cions Noega, Gijón,
1983.
An ologia íilosb ica. Se assaigs que cons i-
ueixen el nucli de l'ob a de Manuel G anell,
deixeble as u ih d'O ega y Gasse exila a Ve-
necuela des del inal de la gue a ci il espanyo-
la.
L'e hología
de l'au o suposa una con inua-
ció de l'he encia
acio i dis a
o eguiana que
pe me segui íiloso an , con a la endencia
d'al es o eguians, allh on el ma xisme deixa de
e -ho.
...
El suje o exis e
-diu Lluís
X.
Al a-
e, p ologuis a del llib e-,
el suje o es humano.
Aunque no a ienda suel a, el suje o cabalga de
nue o. G anell ecupe a ese suje o pe o no pa a
él, que nunca lo había pe dido de is a, sino
pa-
a la iloso ia hispánica p esen e, que lo habia
ex a iado en una de és as de anda po ahi sin
umbo, colonizada po lo menos in e esan e de
o as iloso ias»
.
L'e hologia
es ableix elacions
en e subjec e i cul u a amb un eball analí ic,
d'una banda, en que el ilbso a el pape de
gua dia del sabe i ins au ado , de l'al a, en
que el ilbso p oposa millo es en la condició hu-
mana i p onos ica com un au en ic p o e a a-
cional.
J.
C.
*
Fa em essenya de les no e a s bibliog d iques
que desi gin en ia -nos.