scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Ekonominė informacija ir probleminiai terminijos aspektai

Antanas Buračas

Full text

CONSIDERACIONES, PROPUESTAS Antanas BURAČAS INFORMACIÓN ECONÓMICA Y ASPECTOS PROBLEMÁTICOS DE LA TERMINOLOGÍA Nuevas fuentes y formas de información El clasificador terminológico universal de la Unión Europea, EUROVOC, que se está elaborando gracias a los esfuerzos de la División de Procesamiento Informático de Datos del Seimas de la República de Lituania, será muy importante para la normalización de la terminología de nuestra economía, técnica y otros ámbitos. Además, actualmente, por iniciativa del Departamento de Normalización de la República de Lituania, se debaten, junto con la Comisión Estatal de la Lengua Lituana y especialistas del Instituto de Matemáticas e Informática de la Academia de Ciencias de Lituania, los procedimientos obligatorios para elaborar normas de términos y definiciones, con el fin de aproximarlos a los requisitos, formatos y normas de la Organización Internacional de Normalización (ISO) vigentes en este ámbito. Es evidente que los aspectos más importantes en este trabajo han sido y siguen siendo la semántica del término y los criterios para que se ajuste al uso habitual. No menos importantes son los requisitos para la formación correcta de los términos. Para aplicar debidamente todos estos criterios en la labor de ordenación terminológica, se necesita un diccionario informatizado de lituano contemporáneo, que debería combinarse con el diccionario de palabras internacionales que utilizamos. Resulta paradójico que desde hace ya 15–20 años sea fácil corregir textos ingleses en cualquier ordenador personal del país, porque los diccionarios de esa lengua se instalan automáticamente con diversos programas. En cambio, es difícil encontrar diccionarios informatizados de la lengua estatal lituana, pese a los numerosos requisitos obligatorios de las normas lingüísticas. Rara vez están disponibles y, por ello, casi no se utilizan en ninguna parte: ni en organismos ni en centros educativos, a pesar de su evidente necesidad. Sería deseable que cualquier ordenador vendido en Lituania incluyera también un diccionario de lituano y que los sectores empresarial y financiero contaran con la terminología empresarial correspondiente, etc. 37 En los últimos tiempos han aparecido en Lituania varios manuales originales y traducidos (destacaría los del profesor H. Dauderis y los de P. y R. Wonnacott), así como el Diccionario de términos económicos (Ch. Pass y otros, traducción de 1994 de la serie «Collins»), que han contribuido a fomentar una cultura general del pensamiento económico y el nivel analítico de nuestros funcionarios y empresarios. También se prestó considerable atención a unificar y normalizar los términos utilizados en el Diccionario-guía de términos empresariales, bancarios y bursátiles («Žodynas», V., 1994), que preparé junto con el profesor B. Svecevičius. Habría sido especialmente importante la traducción, cuya elaboración había comenzado, del original Oxford Dictionary of the Business World, pero su publicación se ha detenido por falta de fondos y por la actitud indefinida de la editorial lituana. Sin embargo, ante la expansión particularmente rápida de la cultura de la sociedad de la información y del uso de bases de datos informáticas internacionales, debemos apresurarnos a normalizar el uso de nuevos términos, sobre todo los de gestión, finanzas y banca, tanto más cuanto que en este proceso participa cada vez más nuestro numeroso estudiantado. Una de las vías de influencia consiste en ofrecer reseñas profesionales de las fuentes de información más recientes y otras novedades, preparadas con medios adecuados y en los formatos más ágiles. Entre ellas mencionaría también el libro electrónico sobre la experiencia internacional en banca, que se está preparando gracias a los esfuerzos conjuntos de los estudiantes de posgrado de finanzas e informática de VDU y KHF, y que sintetiza publicaciones de 1996–97 aparecidas en Financial Times, Economist, informes de los bancos centrales y fondos de inversión y bolsas de Europa y Estados Unidos, conferencias internacionales, así como bases de datos de Internet y de la World Wide Web. Es evidente que, una vez editado, dicho libro reflejaría muchos más conocimientos recientes de expertos financieros de todo el mundo y de manuales de difícil acceso, así como instrumentos analíticos sobre muy diversas cuestiones, y que nuestros especialistas podrían acceder a ellos en condiciones incomparablemente más favorables que las que ofrecen los célebres cursos más recientes de los prestigiosos centros de formación bancaria de Inglaterra o Austria. Bastaría poco tiempo para hacer una copia de un ejemplar de ese libro. Lecciones sobre la formación de la terminología ¿Con qué problemas se encuentra uno cuando la supervisión terminológica se lleva a cabo sin los esfuerzos de especialistas resolutivos y diligentes, 38 como mostró de manera muy evidente la aparición de la traducción lituana del ya mencionado «Collins», un «Diccionario de términos económicos» particularmente necesario y muy bien elaborado (Christofer Pass, Bryan Lowes, Leslie Davies; «Baltijos biznis», ed. A. Pupkis, asesor del editor de términos económicos S. Vaitkevičius; en adelante, ETŽ). No quisiéramos que los grupos de terminólogos que trabajan por separado en ámbitos especializados generasen problemas adicionales en lugar de contribuir a normalizar el uso, sobre todo porque su ayuda es muy necesaria en ramas de la terminología que evolucionan rápidamente. Examinemos a continuación, a partir de la experiencia de este diccionario (ETŽ), si sus editores de traducción respetaron los principios terminológicos indispensables y por qué fracasaron en gran medida en muchos casos. En primer lugar, son muy loables los esfuerzos del equipo del ETŽ por proteger la terminología económica lituana de los extranjerismos arraigados y de los que se están difundiendo recientemente. Sin embargo, no es casual que los especialistas reaccionaran con bastante hostilidad en aquellos casos en que los editores de la traducción del ETŽ ignoraron la semántica de los términos y en que la lógica del sentido común y la experiencia acumulada dictan una alternativa conceptual más aceptable que el neologismo propuesto por el ETŽ y más acorde con el contenido del término (véase «Lietuvos rytas», 12 de octubre de 1994, n.º 211, entre otros). Mencionaré aquí solo algunos casos más de este tipo. 1. Elección engañosa del equivalente. Por ejemplo, double-entry se traduce como contabilidad doble. Así, el principio universal de registro por partida doble de las operaciones se convierte en un método de ocultación de ingresos a los recaudadores de impuestos, propio de actividades delictivas. La evidente falta de correspondencia entre el contenido de la traducción y el término original se aprecia al equiparar diseconomies of scale con efecto económico negativo. De este modo, las pérdidas derivadas de una escala de actividad irracional se equiparan a una valoración universal de la naturaleza de la actividad. Factor no significa recursos, como lo traducen los expertos del ETŽ, sino factor, aunque en ciertos contextos ambos términos puedan coincidir. Desde el punto de vista semántico, la diferencia en este caso reside en que el término elegido por el ETŽ expresa «posibilidad de obtener», mientras que sabemos por la literatura económica que el término original se emplea para analizar los «componentes activos de la producción y su interacción». De manera análoga, es dudosa la traducción de articles of association 39 como reglamento interno: al fin y al cabo, association significa asociación, es decir, una forma institucional de actividad, ¡y en la traducción eso desaparece por completo! También sorprende traducir maximization (por ejemplo, asset-growth m.) con la palabra ilimitado: aumentar hasta el nivel m á x i m o está claramente limitado precisamente por el criterio que el propio término establece. Es totalmente inaceptable equiparar el término asset value per share con el valor de los activos vendidos forzosamente. Como puede verse en la definición que aparece en la misma entrada terminológica, se trata del «valor de los activos por acción». Considero que deben distinguirse necesariamente los significados m á s p r ó x i m o s de los términos compuestos. Por ejemplo, puede inducir a error la equiparación que aparece en el ETŽ de authorized/registered capital – capital autorizado/registrado con nominal – nominal capital. En caso de colisiones jurídicas, este y muchos otros errores propuestos pueden ocasionar pérdidas realmente muy cuantiosas. Hay muchos casos de este tipo. Un descuido similar lleva a «omitir» componentes de términos compuestos o a alterar matices; por ejemplo, capital-output ratio no significa intensidad de capital, sino la relación, o coeficiente, que la caracteriza. Asimismo, equilibrium market price se refiere más bien no a equilibrio del precio de mercado, sino al precio del mercado en equilibrio; equilibrium market quantity no equivale a equilibrio del mercado; es la cantidad (de oferta y demanda) que garantiza dicho equilibrio. Hay muchos más casos de este tipo. No todo producto es un bien, por lo que no se puede equiparar collective products a bienes colectivos. El término cash flow significa flujo de efectivo, pero no necesariamente su rotación (por ejemplo, solo hacia la caja o desde ella). El término nondurables no equivale en absoluto a bienes de consumo de corta duración (incluye tanto bienes de consumo de duración media como artículos que se obtienen en forma no mercantil, por ejemplo, artículos de mercería o de oficina, etc.). La expresión clearing house system no debe traducirse como compensación bancaria, sino como sistema de cámara de compensación (esta última realiza operaciones de compensación). Del mismo modo, no podemos aceptar traducir current-weighted index como índice del valor corriente, pues el propio texto explica que se trata de determinar ponderaciones comparativas o índices ponderados. El término corporate sector – sector de las corporaciones tampoco equivale a actividad privada, como se desprende de la descripción del segundo significado en el ETŽ, p. 206 (que incluye además a los hogares 40 y la actividad financiera), pero los editores hacen la vista gorda. El término learning curve no debería reducirse a curva de adquisición de cualificaciones: cualquier pedagogo confirmará que «aprendizaje» es un concepto mucho más amplio y no puede reducirse a «adquisición de cualificaciones». Incluso las habilidades laborales o las propias de otras actividades no son únicamente un indicador de adquisición de cualificaciones. El significado del término cambia considerablemente cuando el concepto de «indiferencia» (o de utilidades iguales) se sustituye por el concepto de «indiferencia» del ETŽ: la posibilidad de elegir activamente cuando las probabilidades son iguales no significa en absoluto indiferencia. Una equivalencia léxica elegida sin suficiente cuidado para un término compuesto también puede alterar indebidamente su contenido. Por ejemplo, el ETŽ propone como equivalente de hidden price reduction reducción secreta de precios. Sin embargo, en esencia se trata de una reducción encubierta, que, como sabemos por experiencia propia, suele llevarse a cabo de forma nada s e c r e t a, aunque se disfrace mediante la renovación del surtido, un embalaje diferente y otros métodos similares. Por razones parecidas, tampoco puede aceptarse el equivalente integración lineal para horizontal integration, ya que el término económico empleado para describir el proceso en cuestión es integración de actividades horizontales, o del mismo tipo. El contenido del término se altera cuando el ETŽ propone entidad de servicios bancarios como equivalente de licenced deposit taker. En primer lugar, en muchos países, durante siglos, no solo los bancos han recibido depósitos. En segundo lugar, los servicios bancarios abarcan las operaciones de depósito entre varias decenas de otros servicios. En tercer lugar, se pierde el énfasis presente en el término original en una institución de depósitos l i c e n c i a d a o r e g i s t r a d a. Precio de apoyo no es un equivalente exacto de limiting pricing, porque el énfasis del término original —limiting— debe traducirse como limitante, mientras que el equivalente de pricing no es el resultado del proceso, sino el proceso mismo: fijación de precios. El ETŽ es incoherente en los casos en que emplea el término limiting, pues limiting factor sí se traduce como factor limitante. Otro caso: minority interest no es parte minoritaria, sino sus intereses en la gestión de la sociedad. A veces, la incompetencia entraña el riesgo de que un término sea sustituido por completo y sin fundamento alguno por otro. Por ejemplo, el término public goods (educación y otros) se equipara a patrimonio del Estado o a la ri- 41 queza social, pero los bienes públicos no son ni una cosa ni la otra, como pretende sostener el ETŽ. El término welfare state no es una denominación de país próspero tomada de una novela, sino un término análogo al término economía del bienestar que el ETŽ ya utiliza; además, aquí state se refiere precisamente al E s t a d o, pues se habla de políticas de regulación estatal. El intento de proponer precio secreto como equivalente de shadow price constituye un malentendido similar. Es un precio que no puede determinarse directamente o que se establece según criterios de la economía sumergida. La imprecisión y la incoherencia se manifiestan cuando el equivalente de cost es costes, es decir, gastos, pero isocost line se traduce como línea de igual valor. No deben ignorarse, ni siquiera en el nivel divulgativo, las distinciones que conducen a identificaciones erróneas. Por ejemplo, hace tiempo que los organismos de la ONU distinguen estrictamente entre países en desarrollo y países poco desarrollados. Por ello, fusionar developing y underdeveloped country y dejar en la traducción un solo término (el primero) es inadmisible. 2. I n c o h e r e n c i a e n l a f o r m a c i ó n t e r m i n o l ó g i c a. El equivalente de diseconomies of scale mencionado anteriormente y elegido por el ETŽ es efecto económico negativo; sin embargo, external diseconomies of scale se traduce como factores externos de deseconomía, y internal economies of scale como factores internos de economía. En este caso, como en el anterior, se pierde el criterio esencial del término: que el original se refiere a las consecuencias de la escala de actividad; además, en este contexto, la (des)economía puede ser un caso p a r c i a l o s e c u n d a r i o, aunque, por lo demás, esta elección puede valorarse como un intento interesante. Por otra parte, describir las economías de escala de la actividad no exige en absoluto añadir, como componente del término, la palabra factores, ausente del término original. La incoherencia de los criterios del ETŽ también se observa cuando diseconomies se traduce como deseconomía, mientras que, al mismo tiempo, disequilibrium se traduce como falta de equilibrio (llamémoslo adopción de un criterio descriptivo); asimismo, en situaciones análogas se conservan los términos del vocabulario internacional deindustrialización, desinflación (¿por qué no, al menos, desinflación?) El término substitution effect se traduce mediante el término efecto de sustitución po- 42 efecto; y marginal rate of substitution – tasa marginal de sustitución; pero marginal rate of technical substitution – tasa marginal de renovación técnica (¿por qué no de sustitución?) . También cabe preguntar razonablemente a los editores del ETŽ, que han hecho considerables esfuerzos por lituanizar la terminología, por qué en el texto traducido se conserva con demasiada frecuencia el término internacional compañía, mientras que tanto en las leyes como en otra literatura especializada se emplea y reconoce constantemente el concepto de «sociedad». Tampoco se entiende por qué el concepto de «certificado» no se sustituye por el equivalente constancia (p. ej., de desarrollo industrial, etc.), que podría desplazar fácilmente esta palabra internacional innecesaria. 3. Uso improcedente de los significados de varios términos empleados indistintamente, en especial de préstamos tomados de la metodología de otras ciencias que sirve a un campo determinado. Por ejemplo, es totalmente inaceptable traducir rank correlation coefficient como coeficiente de asociación de categorías: desde hace mucho, la estadística matemática utiliza el término correlación de rangos para medir esta relación de orden. También es incorrecto el equivalente multiple correlation, asociación múltiple. También induce a error el equivalente contingency table, de interacciones (véase la descripción del término: ¿interacciones de qué?) tabla: en el «Diccionario de términos matemáticos» (abreviado MTŽ, p. 544) y en la práctica anterior, este término se define claramente como tabla de dependencia entre atributos. El significado apropiado del término distribution es distribución, pero cuando se emplea el término estadístico conditional distribution, hay que utilizar la forma normalizada en esta rama científica: distribución condicional; del mismo modo, normal distribution no debe traducirse como distribución normal (ETŽ, p. 159), sino como distribución (véase MTŽ, p. 564), pues de lo contrario confundiríamos los significados de los conceptos. De manera similar, no es recomendable traducir exponential smoothing con la palabra igualación; la acepción normalizada del término en MTŽ es suavizado (p. 691). Son inadecuados los intentos de traducir literalmente expresiones que han adquirido un significado específico en campos especializados. Entre estos casos desafortunados incluiría el intento del ETŽ de imponer la traducción literal de ordinal utility como utilidad ordinaria. En verdad, cabe preguntarse si algún miembro del equipo del ETŽ ha comprobado cómo se ha utilizado este término desde hace mucho en los manuales de economía. Los estudiantes ya deben distinguir 43 la utilidad cuantitativa de la utilidad determinada según la preferencia, el orden de prioridad y el rango. También es inaceptable la traducción literal de returns (diminishing average/ marginal r.) propuesta por el ETŽ como beneficio: no todos los ingresos son beneficios, por lo que es necesario distinguir los conceptos con mayor precisión. No se distingue sin justificación entre los conceptos de «dinero» y «divisas»: el ETŽ traduce forward exchange market como mercado de operaciones monetarias a plazo. En la práctica de las bolsas que más utilizan este término, normalmente se trata de operaciones con divisas. 4. Una gran falta de coherencia en el proceso de traducción puede llevar al lector a un callejón sin salida: esto les ha ocurrido en más de una ocasión a los editores del ETŽ, que no advirtieron que el término introductorio (encabezamiento de la entrada) que dejaron sin traducir, derivatyvas – derivative (en las operaciones financieras, normalmente un índice derivado), remite al cálculo diferencial; sin embargo, en la entrada de este último, el término original ya está traducido, por lo que la remisión no sirve de nada al lector. Nos encontramos repetidamente con situaciones análogas: el equivalente de envelope curve, curva de acumulación (?), tampoco aporta nada al remitir al término costes medios a largo plazo. La explicación de este último ni siquiera menciona tal curva (cf. pp. 110 y 269–270). Hay también incoherencias de diversa índole. Por ejemplo, convertability se traduce de manera perfectamente aceptable como convertibilidad; pero en la entrada del mismo término referido a una moneda se dice que esta es convertible; así, el lector puede pensar que simplemente se están burlando de él para confundirlo. 5. En casos como el término derivatyvas y otros similares, se presenta la jerga utilizada por los especialistas (expresiones coloquiales); a mi juicio, siempre conviene señalarlo en el texto traducido, distinguiendo los términos normativos recomendados de estos casos. 6. El término debe ser comprensible. ¿Qué pensarían al oír un término como organización de forma M? Probablemente solo los propios traductores, que saben que, según el original, M es la abreviatura del término inglés multidivisional, saben bien de qué se trata (es lamentable que no se explique por qué, en este caso, un componente del término lituano no solo se abrevia, sino que tampoco se traduce). No menos desaconsejable 44 la sustitución en la traducción de una palabra extranjera, o más aún, internacional, por otra, especialmente cuando no hay garantías de cuál de ellas puede resultar más conocida para el lector. Por ejemplo, la palabra eksc esas sustituye en ETŽ y MTŽ al término kurtosis: creo que aquí se percibe el intento de los especialistas de aislarse artificialmente de los no especialistas, que podrían tratar de utilizar el método de determinación del máximo de una distribución para analizar observaciones estadísticas. Al final, cualquiera se sorprenderá al ver que se propone pronunciar sin fundamento alguno F. Kene (Quesnay), cuyo apellido se escribe y pronuncia de una forma conocida también en Lituania desde hace ya dos siglos, como Kvesne! 7. Aplicación de criterios descriptivos Al buscar el equivalente más aceptable, no debe perderse de vista que añadir una precisión a un término de carácter más general restringiría la semántica de su uso. Así ocurrió en ETŽ, por ejemplo, al traducir los términos compuestos barriers to/condition of entry: en la versión lituana, al término įėjimas (que también puede significar įrašas!) se le añade inesperadamente la palabra į rinką, que no aparece en el original. Es indudable que también se puede entrar en una comunidad, formar parte de una composición, etc. En todos los casos en que se aplican criterios descriptivos, debería procurarse elegir el equivalente más cercano posible. Por ello, en mi opinión, el término delivered pricing se corresponde mejor con kaina su pristatymu que con el término utilizado en ETŽ, pardavimo ir pristatymo kaina. Direct labour. La traducción del término con la expresión tiesioginė darbo jėga, como se desprende del texto, restringe su uso: el primer caso de uso se refiere a tiesioginėms darbo sąnaudoms. La traducción de investors in industry mediante el término kontroliuojančioji įstaiga se aleja mucho del significado original: describe la naturaleza de la influencia, pero no la institución ni su ámbito de actividad. El término investuotojai pramonėje se refiere únicamente a esta rama concreta de la actividad económica. El equivalente elegido en ETŽ, nelegalusis sandoris, distorsiona el significado original del término insider trading. Se trata de una operación interna con valores, que no es necesariamente ilegal, aunque se realiza aprovechando información no oficial que poseen los corredores o los intereses de un posible inversor. 45 ETŽ propone traducir el término loss-leading mediante la expresión nuostolingas prekių pardavimas. Sin embargo, liderar en pérdidas no ocurre únicamente al vender mercancías; además, el término original pone el énfasis no en la venta como uno de los métodos para liderar, sino en el propio hecho de liderar. 8. Atribución de rasgos inexistentes a los términos: international commodity agreement se traduce en el ETŽ como el término tratado internacional sobre bienes de consumo (incluso podría organizarse una lotería con un valioso premio para el economista que se le ocurra buscar este término de acuerdo sobre productos allí donde se encuentra): incluso el texto que se presenta a continuación muestra que este término se emplea igualmente, por ejemplo, en los mercados de materias primas o en otros mercados (no de bienes de consumo). 9. Continuidad de las tradiciones terminológicas especializadas: Si los especialistas en lengua lituana desaconsejan el uso del verbo universal ponerse cuando se habla de zapatos (se recomienda calzarse), o de pantalones (se recomienda ponerse), ¿por qué luxury product debe traducirse como producto de lujo, y no como bien, como es habitual en la práctica económica? De forma análoga, suscita una reacción adversa la traducción de permanent income empleada en el ETŽ: ingresos permanentes: ¿qué significaría eso, ingresos recibidos a diario o cada mes? Se suele hablar de ingresos estables para distinguirlos de los demás, que sí son temporales y se reciben de manera irregular. Tampoco se desea sustituir las inversiones de cartera por «paquete de valores». 10. La decisión de principio de utilizar simultáneamente nuevos términos en la traducción del ETŽ y conservar la presentación alfabética de los términos propia del original, sin organizarlos por sus principales campos semánticos, resultó un fracaso total a la hora de encontrar fácilmente lo que se necesitaba. Algunos sintagmas terminológicos no pueden localizarse en la nueva versión propuesta para el ETŽ, que por ahora solo conoce el grupo encargado de la traducción; por ejemplo, bilateral trade no debe buscarse bajo comercio ni siquiera bajo comercio bilateral, sino bajo comercio recíproco. O bien habría que empezar a buscarlo por su equivalente inglés, si el lector lo conoce, mediante el índice que aparece al final del ETŽ. En raras ocasiones un término empieza por un adjetivo, aunque quienes prepararon su traducción al lituano, al seguir el original demasiado al pie de la letra, probablemente cayeron en la trampa y provocaron la indignación de los especialistas. ¿A quién se le ocurriría buscar el equivalente del término derived demand bajo el término 46 demanda derivada, como suelen emplearlo los especialistas y como corresponde plenamente al contenido del término, en vez de buscarlo bajo otro término de significado distinto, aunque cercano: demanda secundaria? ¿Por qué hay que buscar el término dividendo pagado en acciones bajo la palabra acciones? ¿Y el término valores respaldados por oro, bajo el término oro? En los casos en que se proponen o presentan términos cuyo uso no está establecido —y estos pueden representar aproximadamente una cuarta parte de la publicación—, incluso un especialista solo logra encontrar el término que necesita tras haber leído atentamente el texto completo del libro, de principio a fin, varias veces. Por una parte, pese a los logros de los últimos tiempos en el campo de la terminología económica lituana, sigue siendo especialmente necesaria una descripción enciclopédica, sistemática y moderna de los ámbitos especializados de la macroeconomía y la microeconomía —finanzas, comercio, trabajo, gestión y otros—, no tanto desde una perspectiva académica como pragmática. También es necesario armonizar los significados de términos que se interpretan de manera diferente en distintas áreas del análisis económico; presentar de forma rigurosa y continuamente actualizada el instrumental analítico moderno (sus usos y métodos); y describir los índices, las medidas y las fuentes de información de las estadísticas económicas extranjeras. No resolveremos estos problemas fundamentales únicamente con traducciones. Por otra parte, ningún especialista que trabaje en el campo de la terminología está a salvo de cometer imprecisiones por desconocimiento o por no acertar al elegir equivalentes, pero esto no debe convertirse en arrogancia ni, peor aún, en un sistema: la redacción o traducción de un diccionario difiere esencialmente, tanto en sus objetivos como en sus métodos, de la preparación de novelas y de obras especializadas, y aquí los criterios de tolerancia se conciben de una manera completamente distinta. 47