Skvarbioji būdvardžių priesaga „-inis“, „-ė“
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Stasys KEINYS
EL SUFIJO ADJETIVAL MUY PRODUCTIVO -INIS, -Ė
En la lengua estándar actual, el sufijo adjetival -inis, -ė se ha vuelto muy frecuente. A veces parece que se añade casi sin ninguna restricción. El gran dinamismo de este sufijo se ve continuamente impulsado por las lenguas eslavas y germánicas, y quizá también, en cierta medida, por algunas otras lenguas. Sin embargo, no siempre fue así.
En la lengua escrita de finales del siglo pasado y comienzos de este, eran especialmente frecuentes y apreciados los adjetivos formados con el sufijo -iškas, -a. También en muchos casos las lenguas extranjeras, sobre todo, al parecer, las eslavas, con su sufijo -sk-, fonéticamente muy parecido, provocaron y mantuvieron su uso abundante. Así, en los primeros números de «Varpas» (1889) se escribía absoliutiszka valdžia 53 (siguiendo el ejemplo polaco, entonces se representaba š con las letras sz; los números escritos junto a los ejemplos indican la página de «Varpas» de ese año donde aparece cada uno), demokratizska valdžia 54, dvasiszka spėka 54, ekonomiszkas gyvenimas 53, ekonomiszkas padėjimas 29, ekonomiszkas paspyrimas 71, medegiszka parama 38, militariszkas padėjimas 12, moksliszkas pamatas 36, politiszkas gyvenimas 12, politiszka išmintis 24, politiszka organizacija 55, politiszka valdžia 53, statistiszkai padavimai 14, tautiszka skirtybė 37 y muchos otros. Hoy, en esos casos, todos están acostumbrados a decir poder absoluto, poder democrático, fuerza espiritual, vida económica (por ejemplo, la vida económica de un Estado o de un país; en cambio, ekonomiškas gyvenimas significa ahora «vida austera»), situación económica, apoyo económico (o ayuda económica), material (aunque es más frecuente el adjetivo derivado del préstamo materialinė) apoyo (ayuda), situación militar, fundamento científico, vida política, sabiduría política, organización política, poder político, datos estadísticos, diferencia nacional. En lugar de la palabra teisė, habitual en la lengua actual, entonces se empleaba la palabra tiesa, y el adjetivo juridinis, -ė era sustituido por juridiškas, -a. Así pues, los términos actuales derecho económico, persona jurídica, derechos jurídicos, derechos políticos, derecho privado o civil han reemplazado las formas usadas en «Varpas»: ekonomiszkos tiesos 87, juridiszkza asaba 53, juridiszkos tiesos 87, politiszkos tiesos
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53, derecho privado o civil 53.
El paso de los derivados de un sufijo a las palabras formadas con otro se debió en gran medida a las explicaciones y correcciones de los lingüistas. Tanto J. Jablonskis (1860–1930), el más destacado impulsor de la lengua estándar actual, a menudo llamado su padre, como los lingüistas de la preguerra que le sucedieron explicaron pacientemente, en repetidas ocasiones, qué significan precisamente y para qué sirven —y para qué no— los adjetivos con el sufijo -iškas, -a. El propio J. Jablonskis, tras titular «Gramática de la lengua lituana» la primera gramática que publicó en Tilsit en 1901, rectificó públicamente más tarde, escribiendo que lietuviška kalba sería una lengua parecida a aquella que hablan los lituanos, y no la lengua que ellos mismos usan. Las insistentes explicaciones de los lingüistas ayudaron a restringir el uso de los adjetivos con el sufijo -iškas, -a (en algunos casos, hoy incluso se exagera: se han dejado de usar derivados de ese sufijo hasta allí donde encajarían muy bien), pero abrieron las puertas del uso generalizado a otros adjetivos, formados con el sufijo -inis, -ė. El significado de estas palabras es más abstracto y, en no pocos casos, incluso a correctores o redactores lingüísticos experimentados les resulta difícil demostrar con certeza que cierto adjetivo no es apropiado en un caso determinado, pues a menudo se puede discernir, o al menos imaginar, algún nuevo matiz de significado que de otro modo no podría expresarse. En muchos casos, tampoco deberían considerarse errores lingüísticos; aumentan los casos en que, junto al adjetivo con el sufijo -inis, -ė, se emplea otra forma lingüística, por ejemplo, el genitivo de un sustantivo. Al ser muy productivos, estos adjetivos van desplazando paulatinamente del uso más de una forma tradicional, inherente a la lengua por naturaleza, lo que puede tener consecuencias considerables para el uso de algunos casos. Aun así, estos adjetivos no son apropiados en absoluto en todos los contextos en que alguien los emplea. A continuación se examinará un grupo de términos con adjetivos de este tipo y se intentará mostrar cómo podrían usarse en el lenguaje de la vida estatal y del derecho, y cuáles no son adecuados para los términos que se corrigen ni para otras expresiones propias del lenguaje especializado.
1. ¿Qué es una enmienda constitucional?
Algunos legisladores y, al parecer, los periodistas que aprenden de su forma de hablar llevan ya algún tiempo introduciendo en la conciencia de los usuarios de la lengua lituana la idea de que…
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una expresión que no es un término, enmienda constitucional. Cada vez que se oye o se ve escrita esa expresión, surgen dudas sobre lo que se quiere decir. Si se habla de modificar la propia constitución (y últimamente suele emplearse precisamente esa expresión), ¿por qué no decirlo de forma sencilla: enmienda de la Constitución? No es casual que en el «Diccionario del lituano contemporáneo» se incluyan, bajo el significado de la palabra enmienda —«modificación correctiva, adición»—, ejemplos como enmienda de la Constitución, de una resolución (V., 1993. P. 522). En los diccionarios también se encuentran enmienda de una lista, de un contrato, de una resolución. El genitivo indica aquí qué se modifica, dónde se realizan las enmiendas. Se trata del genitivo de objeto, o del elemento afectado por la acción, que nuestro clásico de la lengua J. Jablonskis denominaba genitivo de objeto directo; por ejemplo: Ella cose camisas (una prenda) y Coser camisas la retuvo también en casa. El padre enseña a los niños y La enseñanza de los niños no se considera un trabajo del todo fácil (Jablonskis J. Rinktiniai raštai. V., 1957. T. 1. P. 572–573). Siguiendo las comparaciones de aquel destacado promotor de la lengua, se podría decir: Ellos modifican la Constitución y Modificación de la Constitución, enmiendas de la Constitución. Parece que aquí coinciden tanto la lógica elemental como el abecé de la gramática de nuestra lengua: si se modifica la Constitución, la enmienda será de la Constitución; compárese con reparar ruedas, relojes – reparación de ruedas, de relojes.
¿Y es posible, y, si lo es, qué debería significar la combinación de palabras enmienda constitucional?
Los adjetivos son más abstractos que los sustantivos: siempre expresan una cualidad. El significado del adjetivo konstitucinis, -ė está, sin duda, relacionado con lo que significa la palabra base konstitucija, pero, al parecer, no designa una cualidad de la propia Constitución. En el «Diccionario de la lengua lituana», el significado de ese adjetivo se define bastante bien: «fundado en la Constitución, relacionado con ella» (V., 1962. T. 6. P. 336). Por tanto, enmienda constitucional, si se razona de manera muy abstracta, podría ser alguna enmienda hecha tomando la Constitución como fundamento o, de algún otro modo, relacionada con ella. En ese caso, es evidente que no se modifica la propia Constitución, sino otra cosa. Por ejemplo, se observa que alguna disposición de una ley no concuerda con la Constitución y se procede a modificarla para que sí concuerde. Tal enmienda podría llamarse justificadamente constitucional, porque se hace basándose en la Constitución. Tanto el parlamento como el derecho en general pueden necesitar un término así.
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De lo dicho aquí, querido lector, habrá comprendido sin duda que tanto enmienda de la Constitución como enmienda constitucional son expresiones o términos posibles en nuestra lengua, pero deben distinguirse por su significado. Cuando se trata de una enmienda hecha en la propia Constitución, no es en absoluto apropiado emplear el término enmienda constitucional, pues se trata de una enmienda de la Constitución. Muy distinto es el caso de una ley u otra cosa que se modifica tomando la Constitución como fundamento. Evidentemente, sería apropiado llamar a esa enmienda enmienda constitucional.
2. No el derecho de autoría, sino el derecho del autor
En la época soviética se utilizaba en lituano casi exclusivamente el término autorinė teisė. Así quedó establecido en el «Diccionario de términos jurídicos» (V., 1954), compilado por A. Žiurlys, editado por J. Bulavas, K. Jablonskis, J. Žiugžda y el propio compilador, A. Žiurlys, y aprobado por la Comisión de Terminología del Instituto de Lengua y Literatura Lituanas, que lo recomendó para uso práctico. En la página 24 figuran los términos autorinė teisė, autorinė teisė į kūrinį, išvestinė autorinė teisė, pradinė autorinė teisė, autorinės teisės objektas, autorinės teisės subjektas. Allí mismo aparecen también autori nis honoraras y autori nis liudijimas. Los términos autorinė teisė, autorinė sutartis, autorinis atlyginimas se empleaban en los códigos civil y de procedimiento civil de la época soviética, pero en ellos el término autori nis liudijimas fue sustituido por el término autorystės liudijimas, que sigue utilizándose. Es cierto que en algunos pasajes de los códigos, incluido el penal, también se emplean con valor terminológico construcciones en genitivo, por ejemplo: autoriaus atlyginimas (CK 1985, 547 str.), autoriaus teisės (CK 1985, 519 str. ir kt.), autoriaus ir išradėjo teisės (BK 1983, 142 str.).
Sin duda, estos términos tomaron el adjetivo autori nis, -ė de sus equivalentes rusos авторское право, авторский договор, авторский гонорар, авторское свидетельство, etc. El término autorinės teisės, con este adjetivo, se incluyó en el «Diccionario de términos literarios», compilado por J. Petronis, V. Vanagas y A. Zalatorius (V., 1962. P. 43); también apareció en la primera edición del normativo «Diccionario del lituano contemporáneo» (V., 1954. P. 57; en la segunda edición se incluyó el término autorinės teisės. – V., 1972. P. 65), y se explica en la «Enciclopedia soviética lituana…»
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ciklopedijoje“ (V., 1976. T. 1. P. 514). Tad Lietuvoje keletą dešimtmečių šis terminas, kur reikia, buvo vartojamas.
Sin embargo, en la Lituania independiente de antes de la guerra se explicaba el término autoriaus teisė (véase Lietuviškoji enciklopedija. K., 1934. T. 2. Sk. 390–391). Autoriaus teisė también se incluyó en la «Enciclopedia lituana» publicada en el exilio (Bostonas, 1953. T. 1. P. 487). En esas enciclopedias también se explica el término autorių honorarai.
Actualmente, también en Lituania se vuelve al término más antiguo, claro y preciso autoriaus teisė. No se vuelve a él por casualidad: en expresiones de este tipo, el caso genitivo resulta para los lituanos mucho más claro y habitual que el adjetivo autorinis, -ė, bastante ambiguo y de formación poco característica. Aquí el genitivo concuerda mejor con los principios y tendencias generales de denominación de nuestra lengua. Del mismo modo se han formado términos habituales como šeimos teisė (compárese con el ruso семейное право), žmogaus teisės (compárese con el ruso человеческие права), etc. Si hiciera falta, sin duda se emplearían términos o combinaciones terminológicas como amatininkų teisė, bajorų teisė, y no amatininkinė, bajorinė teisė, pues, al parecer, a nadie se le ha ocurrido formar y emplear, por ejemplo, la distinción terminológica žmoginės teisės. Desde el punto de vista lingüístico, lo único que cabría debatir en este caso sería el número gramatical del sustantivo, es decir, si debe emplearse autoriaus teisė o autorių teisė. Esto puede depender también de cómo se defina el término autorius. Si se emplea el término autoriaus teisė, es evidente que también corresponde emplear autoriaus atlyginimas, autoriaus honoraras; también podría decirse autoriaus liudijimas (a favor de esta expresión están asmens liudijimas, daktaro diplomas, mokinio pažymėjimas, piliečio pasas, profesoriaus atestatas, etc.).
Además del término que designa la rama del derecho, autoriaus teisė, la lengua también necesita un término que nombre las libertades y posibilidades de esas personas. Para ello, normalmente se emplea el plural del significado general de la palabra teisė, junto con el genitivo de la palabra que indica a quién pertenecen o a quién se conceden o aplican esos derechos; es decir, se dice y se escribe autoriaus teisės, compárese con piliečių teisės, sutuoktinių teisės, vaikų teisės, etc. Esta combinación terminológica parece haberse empleado siempre, al menos en el lenguaje oficial y especializado; en publicaciones de lenguaje deficiente o en conversaciones se ha usado y se sigue usando únicamente la expresión autorinės
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derechos. En este tipo de construcciones es habitual usar el genitivo de ambos números (derecho de autor y derechos de autor), según lo que se quiera decir. Sin embargo, incluso al hablar en términos generales, aquí puede bastar perfectamente el genitivo singular.
Por cierto, en las publicaciones normativas de lengua más recientes también se proponen ahora términos con genitivo, por ejemplo, en el segundo fascículo del «Diccionario de términos de biblioteconomía y bibliografía», «Documento. Publicación. Edición» (V., 1991), se incluyen los términos derecho de autor (en ruso авторское право, en inglés copyright, en alemán Urheberrecht), «normas del derecho civil que regulan las relaciones entre autores y editores» 13, y símbolo de derecho de autor (en ruso знак авторского права, en inglés copyright sign, en alemán Verfassersignatur, Verfasserzeichen), «símbolo © que representa el derecho de autor sobre una obra publicada y se marca conforme al procedimiento establecido por un documento normativo» 13–14. Como sinónimo, junto al término principal propuesto contrato de edición (en ruso авторский договор, en inglés publishing contract, en alemán Verlagsvertrag), «contrato que celebran el autor y el editor para imprimir y distribuir una o varias obras» 45, este diccionario también recoge y utiliza el término contrato autoral. Teniendo en cuenta que contrato de edición es un término mucho más claro y transparente (su significado está directamente relacionado con el significado de sus componentes), el sinónimo contrato autoral, inferior tanto desde el punto de vista lingüístico como terminológico, se ha vuelto innecesario. También se recoge el término actualmente habitual certificado de autoría 14, aunque, como ya se ha dicho, desde el punto de vista lingüístico sería más sistemático certificado del autor. Los términos derecho de autor, símbolo de derecho de autor, certificado de autoría, contrato de edición se explican en la norma lituana «Autoría. Edición. Textos. Términos y definiciones principales». El término derecho de autor, como forma normativa recomendada, también se incluyó en la tercera edición del «Diccionario de la lengua lituana actual» (V., 1993. P. 837).
Así pues, en el uso práctico de la lengua aún no se han olvidado los términos derecho autoral, derechos autorales, remuneración autoral, honorarios autorales, contrato autoral, pero, al ser formaciones ajenas a nuestra lengua, no pueden recomendarse para un uso ejemplar. Quienes los usan o bien desconocen los términos correctos y claros que se recomiendan y utilizan actualmente, o bien siguen aferrados a los antiguos, formados según una gramática extranjera. Les resultará más fácil
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pasarse (más exactamente, volver) a los términos recomendados; sin duda, a los primeros les resultará más fácil1.
3. ¿Qué se elige en las elecciones presidenciales?
En el mundo hay muchos Estados gobernados por presidentes. Los presidentes, que en lituano se llaman pirmininkai, es decir, presidentes o jefes, son autoridades elegidas; por ello, los funcionarios y los medios de comunicación suelen ocuparse de las elecciones de esos cargos. Además de la expresión comprensible para todos, habitual y propia de nuestra lengua elecciones del presidente, tanto oralmente como por escrito también se dice elecciones presidenciales. Pero el adjetivo presidencial no es en absoluto adecuado aquí para nuestra lengua: en tal caso se elige al presidente, y no a otra cosa. Por tanto, también aquí debe usarse el genitivo del objeto afectado, ya conocido (véase el artículo sobre la enmienda constitucional), igual que en otros tipos de elecciones, por ejemplo: elecciones del presidente, del papa, del Seimas, de los jueces y de la junta directiva, etc. (gracias a Dios, al parecer a nadie se le ha ocurrido todavía decir elecciones papales, patronales o jueciles).
La expresión adjetival elecciones presidenciales, sin duda, fue introducida y sigue siendo promovida por los admiradores de alguna de las lenguas extranjeras que más han influido e influyen en nuestra lengua últimamente: los rusos usan президентские выборы, los ingleses, presidential elections. Pero no se puede descartar que, al menos para algunos usuarios, también hayan podido influir e influyan aquí el polaco (wybory prezydenckie) o el francés (élections présidentielles). Entre las naciones más influyentes, solo los alemanes se distinguen claramente en este caso: de acuerdo con los usos de su lengua, emplean el sustantivo compuesto Präsidentenwahl (f).
A muchos les parece que el uso idéntico o parecido en varias lenguas extranjeras constituye incluso una prueba de peso de que los lituanos tampoco deben quedarse atrás; es decir, que también deben hilar el pensamiento como lo hacen los extranjeros. Pero ese es el camino que eligen quienes carecen de memoria o son como monos. Conviene grabarse bien en la mente que ¡pobre de la lengua cuyos hablantes empiezan a hablar,
1 Véase también el artículo del autor «Sobre los términos con el adjetivo autorinė», publicado en la revista «Tarp knygų» (1997, n.º 3, pp. 15–16).
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guiándose por la gramática de una lengua extranjera o de lenguas extranjeras. Actuando así, no es difícil perder por completo la propia lengua o, dicho de otro modo, hacer propia la ajena. El lituano, con su sistema de casos nominales muy desarrollado y que por ello difiere esencialmente de las célebres lenguas del mundo occidental, permite a sus hablantes prescindir fácilmente de los adjetivos en muchos casos, es decir, expresar con claridad y precisión las relaciones entre las palabras mediante las formas de estas: los casos. Este uso es casi innato para los lituanos. A este respecto, nuestra palabra es más poderosa, flexible y rica en contenido que la palabra de aquellas lenguas.
Que en las elecciones presidenciales se elige a un presidente lo entiende fácilmente hasta un niño pequeño. Pero ¿quién elige a quién en esas elecciones «presidenciales» importadas de fuera? Eso no lo entiende ni siquiera un adulto. Quizá esto fuera comprensible para un inglés, un polaco o un ruso que estuviera aprendiendo lituano, o para un compatriota que no pensara en lituano, pero no para un lituano que conozca bien su lengua materna.
Hay también más combinaciones de palabras inadecuadas para un lenguaje ejemplar en las que aparece el adjetivo prezidentinis, -ė. Cuando la llamada URSS se desmoronaba, también se había puesto muy de moda el término alarmista, formado de la misma manera, prezidentinis valdymas («gobierno presidencial»). Incluso hoy, cuando hace falta, se sigue usando este término, y no solo como recuerdo del pasado, pues tales cosas suceden o pueden suceder también en otros Estados. Aquel prezidentinis valdymas, como es evidente, se había calcado del término ruso президентское управление, pero los ingleses y los estadounidenses también habrían propuesto lo mismo a quienes siguen otras lenguas y a los «enriquecedores» de la lengua materna: en inglés, presidential government. En lituano, con estos sustantivos que expresan una acción se usa el genitivo del agente, por ejemplo: kunigaikščio, karaliaus («del duque, del rey»), y no kunigaikštinis, karalinis! («ducal, real»), en valdymas, valdžia, vyskupo įžengimas (ingresas), žemaičių kovos («gobierno, poder, entrada del obispo (ingreso), luchas de los samogitios»), etc. Por tanto, también debe decirse prezidento valdymas («gobierno del presidente»).
De la misma índole son también las expresiones atributivas que personas aficionadas al habla no lituana (en especial, funcionarios y periodistas) introducen en la lengua: prezidentinė vėliava, prezidentiniai pietūs, prezidentinis lėktuvas («bandera presidencial, almuerzo presidencial, avión presidencial»), etc. Repetidas constantemente en la cabeza de la gente, esas expresiones quizá poco a poco empiezan a parecerle a más de uno del todo normales e insustituibles. No falta mucho para que aparezcan prezidentinė kėdė ar prezidentinis dekretas («silla presidencial» o «decreto presidencial»), aunque todavía no he oído decir
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direktorinis kaklaryšis, ministrinė mašina, viršininkinis kabinetas, premjeriniai pusryčiai ar vyskupinė vakarienė. Pero tampoco hay que hablar así. La finalidad y, sobre todo, la pertenencia también se expresan a menudo en lituano mediante el genitivo. En los ejemplos mencionados, este es precisamente el uso habitual en nuestra lengua.
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La irrupción en nuestra lengua de adjetivos derivados con el sufijo -inis, -ė, así como su difusión y uso de diversas maneras, constituye una de las cuestiones más importantes de la normalización actual de la lengua estándar. Es una cuestión muy amplia, controvertida y compleja, y quizá por eso también se debate con frecuencia. En este artículo, mediante algunas reflexiones sobre casos de uso, me limito a plantearla 2.
Abreviaturas
BK – Código Penal de la República Socialista Soviética de Lituania: texto oficial con modificaciones y adiciones a 1 de junio de 1983. Vilnius: Mintis, 1983. 264 p.
CK – Código Civil de la República Socialista Soviética de Lituania: texto oficial con modificaciones y adiciones a 1 de enero de 1985. Vilnius: Mintis, 1985. 344 p.
2 Una versión anterior de este artículo se publica en la revista «Justitios» (1997, n.º 3 y otros).
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