Terminizacija ir determinizacija
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PROBLEMAS TERMINOLÓGICOS
Kazimieras GAIVENIS
TERMINIZACIÓN Y DETERMINIZACIÓN
La terminización es la conversión de palabras en términos, mientras que la determinización es la conversión de términos en palabras comunes. Estos dos procesos se diferencian entre sí, ante todo, en que el primero puede regularse, mientras que el segundo es espontáneo y no regulado. La terminización suele cambiar la naturaleza gramatical y léxica de las palabras: se modifican la combinabilidad de los términos, algunas propiedades gramaticales, las relaciones de sinonimia y antonimia, etc. Por ejemplo, la palabra de la lengua común sal no tiene plural, y sus denominaciones varietales más comunes son dos: sal forrajera y sal de mesa. En cambio, en la terminología química, la palabra sales designa una clase de compuestos químicos, es decir, sustancias cristalinas con estructura iónica. En química, las sales pueden ser normales, ácidas, básicas, dobles, etc. También puede haber términos varietales en singular con la palabra sal, por ejemplo: sal de Bertoleto, sal de Glauber, sal amarga, etc. O bien, otro ejemplo. El antónimo de la palabra común calor es frío, mientras que el término calor no tiene antónimo, porque la palabra frío no está terminizada en la terminología de la física. En la terminología de la física no existe en absoluto el concepto de «frío».
S. Šalkauskis llamaba a la terminización «precisión de la palabra». Escribió: «La palabra experimenta el menor cambio al entrar en la terminología científica cuando, para este fin, solo queda determinar con precisión la comprensión y la extensión del concepto que constituye su fundamento. Este proceso terminológico puede denominarse precisión o exactificación de la palabra de uso común. Siempre resulta inevitable cuando la terminología científica debe tomar palabras de la lengua común, pues esta última nunca se caracteriza por la precisión que pueden exigir los objetivos de la ciencia. La falta de precisión de una palabra muestra, de hecho, que el concepto que constituye su fundamento no está definido conscientemente en cuanto a su comprensión y extensión. Si, por ejemplo, las personas usan la palabra “animal”, por lo general no se dan cuenta de qué rasgos constituyen la comprensión del concepto de animal ni, en consecuencia, de qué individuos o incluso especies pueden designarse con esta palabra. Es cierto que cualquiera que examine la palabra animal sabe, con mayor o menor claridad, que el concepto de animal incluye de una u otra manera el rasgo de la vida, pero, en cambio, una persona sin formación rara vez podrá determinar qué otros rasgos incluye el concepto de animal además del rasgo de la vida. Si no reconocemos en absoluto la existencia de tales rasgos, tendremos que aplicar la palabra “animal” incluso a las plantas, pues estas, en cierto sentido, se caracterizan por la vida, concretamente la vida vegetativa. Si, por el contrario, añadimos al menos otro rasgo al de la vida, tendremos que restringir en consecuencia el significado de la palabra “animal”, es decir, aplicarla a un conjunto más reducido de cosas. Resulta que ese rasgo es la sensibilidad (sensibilitas), que impide aplicar la palabra “animal” a las plantas, ya que debe limitarse al ámbito de la vida sensible. Así, llegamos a que la palabra “animal” solo es aplicable allí donde coinciden la vida y la sensibilidad».
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1. Por tanto, la terminización está relacionada, ante todo, con la precisión de la extensión y la intensión de la palabra.
En algunas disciplinas científicas, la creación de términos mediante la terminización es un fenómeno muy frecuente, mientras que en otras es raro. Por ejemplo, en la terminología de la botánica, la zoología, la agricultura, la ganadería, la meteorología y otros campos abundan las palabras de la lengua común y de los dialectos terminizadas; en cambio, son muy pocas en la terminología de la química, la informática y la astronomía.
La terminización es un proceso doble: en un caso se terminizan palabras de la lengua común y de los dialectos, y en el otro, términos de campos afines. Este último fenómeno se denomina transterminización. Desgraciadamente, a menudo es difícil determinar si un término ha sido transterminiz ado en nuestra lengua. La mayoría de esos términos son calcos internacionales. Por ejemplo, el término informático llamada, cuyos equivalentes ingleses son call(ing), call-in y fetch(ing), probablemente se tradujo del término ruso обращение, ya que los equivalentes ingleses del vocativo gramatical son allocution y address. El término matemático complemento (la diferencia entre un conjunto y uno de sus subconjuntos) probablemente surgió sin la influencia del término gramatical complemento, y se tradujo de los términos correspondientes de otras lenguas (compárese con el inglés complement, el ruso дополнение, etc.).
1 Šalkauskis S. Raštai. V., 1991. T. 2. P. 24–25.
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En los dialectos, y a veces también en la lengua estándar, una misma palabra suele designar cosas completamente distintas. Por ejemplo, en Lituania se ha llamado gurgždis al menos a varias plantas: miškinis skudutis (Angelica silvestris), vaistinė šventagaršvė (Archangelica officinalis), vaistinis liubystas (Levisticum officinale), paprastoji garšva (Aegopodium podagraria), nuodingoji nuokana (Cicuta virosa), dėmėtoji mauda (Conium maculatum), entre otras. En botánica, al terminizar esta palabra en la terminología de sistemática vegetal, se la emplea para designar una sola planta: Chaerophyllum. Pertenece a la familia de las umbelíferas (Umbelliferae).
En terminología, los sinónimos absolutos de extensión idéntica pueden convertirse en hipónimos e hiperónimos. Por ejemplo, en nuestros dialectos y en la lengua estándar, la palabra šikšnys se aplicaba a cualquier murciélago, pero en la terminología de la sistemática zoológica se usa solo para denominar algunas especies, como por ejemplo: vėlyvasis šikšnys (Eptesicus serotinus), cf. el inglés Serotine bat, el ruso поздний кожан2; šiaurinis šikšnys (Epitesicus nilssoni), cf. el inglés Northern bat, el ruso северный кожан3. Lo mismo ha ocurrido con la palabra plikšnys. En el diccionario de J. Baronas, esta palabra designa a los murciélagos en general, mientras que en la terminología de la sistemática zoológica encontramos únicamente el término específico dvispalvis plikšnys (Vespertilio murinus), cf. el inglés Particolored bat, el ruso двухцветный кожан4. En este caso, la palabra šikšnosparnis se ha terminizado únicamente para denominar el orden.
En el trabajo de normalización terminológica se dan con bastante frecuencia casos poco afortunados de terminización de palabras. Por ejemplo, en la terminología de ingeniería hidráulica se ha intentado terminizar la palabra branduolys (čiurkšlės branduolys) para denominar la parte interior de un chorro. En este caso, sería mucho más apropiada la palabra šerdis (čiurkšlės šerdis). En la terminología de anatomía animal no es adecuada la palabra veidas (karvės veidas). En la terminología agrícola difícilmente cabe hablar de kukurūzų šiaudus, dobilų šieną5, etc.
La determinización —la conversión de términos en palabras comunes— se caracteriza por-
2 Lietuvos fauna. Žinduoliai. V., 1988. T. 1. P. 84.
3 Ten pat. P. 87
4 Ten pat. P. 89.
5 A n s k a i t i s V., K i l a s M. Rusų-lietuvių kalbų žemės ūkio terminų žodynas. V., 1971. P. 259, 275.
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… con el hecho de que el término determinado no desaparece, sino que solo produce un nuevo retoño (una palabra común) en otro ámbito de uso. Así, el término de la física y la geología epicentro designa la proyección sobre la superficie terrestre del centro de un fenómeno que ocurre por encima o por debajo de ella, mientras que la palabra desterminologizada epicentro denomina el torbellino de cualquier tipo de acontecimientos sociales (por ejemplo, epicentro de los disturbios). En el habla coloquial se emplean con especial frecuencia términos determinados de la física y la técnica, por ejemplo: calibre, espectro, aparato, bloque, impulso, mecanismo, fricción, etc. Sin embargo, para que se produzca la determinización se necesitan ciertas condiciones, a saber: 1) el término debe estar ampliamente difundido y ser conocido no solo por los especialistas; 2) algunos semas del término y de la palabra determinada deben coincidir.
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