scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Jono Jablonskio dėmesys stiliui

Regina Koženiauskienė

Full text

REGINA KOŽENIAUSKIENĖ Universidad de Vilna LA ATENCIÓN DE JONAS JABLONSKIS AL ESTILO INTRODUCCIÓN En el prólogo de Estilística de la lengua lituana, Juozas Pikčilingis escribe: «Al buscar una respuesta a la pregunta de quiénes son los maestros de estilo, la mirada se dirige primero a las mismas fuentes en las que se apoyó Jonas Jablonskis» (Pikčilingis 1971: 3). Habría que añadir que la mirada del estilista se dirige no solo a esas mismas fuentes, sino, sobre todo, a los propios escritos de Jonas Jablonskis. Y, en efecto, los trabajos de J. Pikčilingis sobre estilística están repletos de citas, ejemplos, correcciones y ediciones de J. Jablonskis. Los escritos de J. Jablonskis fueron para él una verdadera escuela de estilística práctica: «Como estilista, tengo que volverme constantemente hacia él y comprobar si voy por el camino correcto...» (Marčiulionytė 1991: 23). J. Pikčilingis ha reconocido en numerosas ocasiones la contribución de J. Jablonskis a la estilística, en conferencias, programas de televisión, espacios de radio y entrevistas1. La última vez le rindió homenaje con el artículo conmemorativo «Que viva ella, la conciencia de la lengua» (Pikčilingis 1990: 5–6), dedicado al 130.º aniversario del nacimiento del creador de la lengua estándar. Be J. Pikčilingio, apie J. Jablonskio pažiūras į stilių yra rašę Jonas Palionis (1959: 43–47), Arnoldas Piročkinas (1975: 4–11; 2000: 162–163), o apžvalginėje monografijos dalyje „Apie lingvistinės lietuvių stilistikos formavimąsi“ – Vaida Knabikaitė (2006: 50–63). Tačiau J. Jablonskio atliktų darbų mastas toks didelis, o stilistų tyrimai tokie fragmentiški ir epizodiški, kad jų laukia dar gana daug darbų. J. Jablonskio dėmesys stiliui atsiskleidžia įvairiais aspektais: 1) praktinės stilistikos, t. y. stiliaus kultūros; 2) minties logikos ir stiliaus santykio; 3) kalbos etikos, iš jos – ir etinės stilistikos. Kiekvienas iš jų galėtų būti medžiaga atskirai temai. Antra vertus, dėmesio nusipelno ir paties J. Jablonskio rašymo stilius, buvęs pavyzdžiu to meto rašytojams – ne tik literatams, bet ir laikraštininkams, vertėjams, recenzentams, vadovėlių autoriams. Iš minėtų aspektų straipsnyje paminėsiu tik vieną kitą ryškesnį kalbininko dėmesio stiliui ženklą. Pamė- 1 Apie tai yra sakęs interviu pats J. Pikčilingis (žr. Marčiulionytė 1991: 23). 66 KALBOS KULTŪRA | 83 Intentaremos caracterizar también el estilo del propio J. Jablonskis (sobre esta cuestión, al parecer, todavía no se ha escrito en general). Las interpretaciones ponderadas y concisas de J. Jablonskis sobre una u otra expresión, así como su atenta polémica con los escritores, permiten suponer que existían criterios no solo de corrección y lógica lingüísticas, sino también de estilo, y principios generales de los requisitos estilísticos. Al normativizador de la lengua estándar le importaban tanto la corrección y la pureza de la lengua como la precisión, la claridad, la fluidez, la viveza y la concisión. Todas las cualidades lingüísticas que menciona J. Jablonskis —fluida, clara, ampliamente comprensible, decorosa, posible— son también cualidades generales de un lenguaje con estilo. La perspectiva de J. Jablonskis sobre las correcciones de estilo se aprecia en alguna observación o comentario más extenso: «la corrección de una u otra frase o palabra extraída del texto, sin el texto mismo, parece tener poco valor para el lector» (JablR IV 1935: 222); «En los ejemplos lingüísticos que he recopilado hay bastantes palabras [...] que aquí, en el escrito en cuestión, simplemente se han empleado fuera de lugar. Esas palabras se usan en la lengua» (JablR IV 1935: 328); «para ello habría que conocer muy bien también los dialectos de toda la lengua hablada por la gente» (JablR IV 1935: 114). «El autor que quiere [ser] comprendido por el lector, al escribir su texto debe saber también para quién escribe. A la gente de poca instrucción debe escribirle de manera comprensible; al escribir para una persona más instruida, puede emplear expresiones más complejas y elaboradas...» (JablR V 1936: 37). Estos comentarios pueden entenderse como una explicación de los factores objetivos del estilo: al elegir, usar o proponer determinados recursos lingüísticos y estilísticos, es importante tener en cuenta el contenido del texto en su conjunto, su contexto y la situación comunicativa, el ámbito de uso de la lengua y el destinatario, así como su edad y nivel de instrucción. Compárese: «Si el autor [Jonas Jablonskis] reseña algún libro de texto escolar, por supuesto, a menudo expresa su opinión sobre su idoneidad también desde el punto de vista de la pedagogía...» (Balčikonis 1935: VII). Además, J. Jablonskis reconoce que el editor debe comprender bien la idea del autor y que, al corregir un texto, es importante no tergiversarla. Estas observaciones siguen siendo pertinentes para la investigación actual de la estilística lingüística. CRÍTICA DEL PENSAMIENTO ILÓGICO J. Pikčilingis inició uno de los capítulos más extensos de Lietuvių kalbos stilistikos, «Requisitos generales de un lenguaje elegante», con el apartado «La cultura lingüística es cultura del pensamiento», es decir, con el pensamiento lógico y la claridad y precisión del lenguaje como fundamento de un buen estilo; para ello, se basó principalmente en las correcciones de J. Jablonskis y citó R. KOŽENIAUSKIENĖ. Jono Jablonskio dėmesys stiliui 67 ideas sustentadas en su pensamiento crítico. Los contemporáneos que conocieron a J. Jablonskis destacan su lógica de hierro: «Prestaba especial atención al desarrollo del razonamiento lógico de los alumnos» (Jokantas 1921: 541); «Es sabido que su actitud era crítica en todo, pues era un hombre de gran lógica, que había visto y pensado mucho» (Smetona 1930: 44). Incluso en las obras artísticas, como decía J. Jablonskis, en los cuentos inventados, debe conservarse la lógica del contenido de las ideas; las imágenes han de resultar convincentes y no alejarse de la realidad. Cabe recordar aquí que había completado estudios de filología clásica y estudiado retórica antigua, en la que se destaca una de las características más importantes del lenguaje de un texto: la verdad, la veracidad (lat. veritas), la verosimilitud (lat. veri similis). Al encontrar en el libro de lecturas una descripción errónea de las abejas, el lingüista explica pacientemente que las abejas «no se “llenan su barriguita de miel”, no vierten nada “por su tubito” ni reparten nada a sus hermanitas!... Hablemos también directamente con los niños, pero hablemos en el libro de texto de manera que nos entiendan y que les haga bien la enseñanza que les impartimos» (JablR II 1933: 224). Como muestra este ejemplo, la ternura de los diminutivos (barriguita, tubito, hermanitas) no adormece la vigilancia del revisor, su pensamiento lógico ni su búsqueda de la verdad. Al encontrar en el mismo libro la frase «el águila se construye un nido en los robles», J. Jablonskis señala que contiene dos desviaciones y escribe que de ninguna manera se puede decir así en un libro de texto escolar: esas aves no «construyen» los nidos, sino que los «amontonan o los hacen de alguna otra manera; por otra parte, el águila hace su nido únicamente en lugares lejanos, en rocas altas, donde, al parecer, ni siquiera hay robles» (JablR II 1933: 225). Siguiendo la tradición de J. Jablonskis, J. Pikčilingis escribe: «antes de corregir estilísticamente una frase, hay que comprobarla conforme a los requisitos del juicio lógico; de lo contrario, todo el “acabado” estilístico puede quedar sin sentido» (Pikčilingis 1971: 36). Por supuesto, no conviene «forzar artificialmente cada expresión para que encaje en el molde de la lógica [...]. El lenguaje no siempre gusta de un exceso de logicismo. Sobre todo allí donde cumple una función de impacto emocional» (ibíd., 42), es decir, en las obras artísticas. EDICIÓN DE TEXTOS LITERARIOS J. Jablonskis corregía sobre todo los errores lingüísticos causados por la influencia de las lenguas eslavas (ruso y polaco). En más de un artículo, el lingüista señala las causas objetivas de esos errores. Dirigía estas palabras a Vincas Krėvė-Mickevičius, Juozas Tumas-Vaižgantas, Faustas Kirša y otros escritores: los escritores lituanos 68 KALBOS KULTŪRA | 83 supuestamente se habían alejado del habla de su propio pueblo porque habían estudiado en escuelas rusas, hablado y escrito en ruso o polaco, y se habían acostumbrado a expresar sus ideas con giros de la literatura rusa y, a veces, con fraseología polaca. Más de uno había vivido y trabajado durante bastante tiempo en Rusia, «allí tuvo también ocasión de olvidar bastante esas extranjerías» (JablR IV 1935: 335). Al corregir multitud de errores ortográficos, de puntuación, gramaticales y léxicos (unidades léxicas y combinaciones de palabras concretas), el lingüista también abordaba cuestiones de la idiosincrasia y el estilo de la lengua, aunque no las destacaba de manera específica. La idiosincrasia de la lengua lituana, inseparable de la lengua materna y del sentido del estilo, se aprecia especialmente bien al traducir de una lengua extranjera a la propia: «El lingüista podría fijarse aquí en el estilo de dos de nuestros escritores y examinar hasta qué punto toda esta traducción se ha expresado de manera viable con palabras y oraciones de nuestra lengua» (JablRR II 1959: 416), escribe J. Jablonskis sobre la traducción de Petras Vaičiūnas revisada por Krėvė. En otra reseña, al escribir sobre la obra de Skvorcov traducida por B. Grigait y tė Nuostabūs skruzdės gyvenimo atsitikimai, J. Jablonskis echa en falta vivacidad en la lengua: que «el lector, al tener delante una “traducción”, se sienta como en casa, ocupado con un escrito destinado directamente a los niños de Lituania, a nuestra gente» (JablRR II 1959: 241–242). Quería que el trabajo de traducción fuera tal que «honrara al maestro» (JablRR II 1959: 292), por lo que él mismo corregía pacientemente todas las asperezas de la traducción y mejoraba el estilo. Tampoco perdía de vista al destinatario al que iba dirigida la traducción. Por ejemplo, no censuraba las palabras internacionales ni las dialectales; solo decía que había que saber usarlas adecuadamente: «solo allí donde no podemos prescindir de ellas» (JablR IV 1935: 144). «La traductora puede apreciar o usar ciertas palabritas de su propio dialecto, incomprensibles para muchos, pero, aun así, no debería meterlas a la fuerza en una traducción destinada a la escuela: dificultarán la comprensión del texto» (JablRR II 1959: 243). En otra reseña también se expresó de manera parecida, desde el punto de vista estilístico, acerca del uso de palabras internacionales: sin esos «espinosos cardos», las oraciones serían mucho más claras, comprensibles, vivas y naturales para el alumno… J. Jablonskis criticaba un gran defecto de los textos traducidos: la traducción literal. El lingüista enseñaba a traducir el pensamiento, no las palabras, y aplicaba esto especialmente a la fraseología. Él mismo traducía diversas combinaciones de palabras con bastante ingenio y estilo, empleando construcciones lituanas. Puede deducirse de su traducción, en 1908, del librito ruso de M. Bogdanov Visuomenės įnamiai. He aquí algunos ejemplos: zabrošennaja dereuška – menkiausias kaimelis; kruglyj god – ištisi metai; mucha-babucha – muselė-pasiutėlė; durak-durakom – kaip koks vėpla; važnoje lico – didelis daiktas; suščij vzdor – tušti plepalai, entre otros. «En realidad, en esas traducciones estaba condensado todo el saber lingüístico de J. Jablonskis [...], la traducción de fraseologismos y R. KOŽENIAUSKIENĖ. Jono Jablonskio dėmesys stiliui 69 de combinaciones de palabras específicas demuestra la capacidad del traductor para comprender tanto el espíritu de la lengua extranjera como el de la propia. Aquí, lo que más debe evitarse es la traducción literal…» (Vasili auskaitė 1970: 154–155). A J. Jablonskis le parecían corregibles incluso algunos fraseologismos ya asentados en la actualidad: laužyti rankas: laužydama rankas (= grąžydama rankas) sako... (JablR IV 1935: 327), iš proto išeiti (= iš galvos išeiti) (JablL 1985: 28, 29). En la Skirgaila de Krėvė le llamó la atención el fraseologismo turėti omenyje (= turėti galvoj, akivaizdoj): Ar tu omeny turi tą vokietį? (JablR IV 1935: 327). Los fraseologismos laužyti rankas, iš proto išeiti, turėti omenyje, aunque en realidad son calcos, se encuentran tanto en el folclore como en la obra de los mejores escritores2. En general, no se suelen corregir los extranjerismos contenidos en fraseologismos, ni siquiera las palabras que no se entienden del todo; tampoco se edita la sintaxis incorrecta. Sin embargo, J. Jablonskis corregía también ese tipo de cosas. Por ejemplo, como señaló A. Piročkinas (2000: 153), al editar a Vaižgantas, J. Jablonskis corrigió la expresión viso svieto pirkl ys por viso pasaulio pirklį. Texto de Vaižgantas Texto corregido por J. Jablonskis No cantaban ni los grillos. Tepl aveno aquel gran insecto negro. Acostumbrado a ver que cualquier trabajo hace vibrar las ondas del aire y produce un sonido, aquel bebalsis plav enimas de grandes alas, kai y la mosquita, al volar por el aire, zvembia, acrecentaban aún más el horror del silencio y avivaban aún más la imaginación de los niños, llevándola al mundo de los fantasmas que empieza aquí, alrededor del túmulo de Valiulis; por él se entra en aquel reino encantado donde los espíritus yacen inmóviles, vivos o muertos. Aunque corran, no sabes si lo hacen con algún propósito o sin él, si pisan gyvom ar negyvom kojom; con alas vygais o muertas, como aquella mariposa gedulo, vuelan por el aire. No cantaban ni los grillos. Una mariposa negra tepleveno con sus grandes alas. Aquel bebalsiškas jo plevenimas, acostumbrados como estábamos a ver y oír cómo cualquier acción hace vibrar las ondas del aire y produce sonido, kaip también la mosquita, que al volar por el aire zvimbia, acrecentaba aún más el horror del silencio y elevaba aún más la imaginación de los niños al mundo de los fantasmas que comienza aquí, alrededor del túmulo de Valiulis: por él se entra en aquel reino encantado donde los espíritus yacen inmóviles, vivos o muertos; aunque corran, no sabes si lo hacen con algún propósito o sin él, pisan la tierra con gyvomis ar negyvomis kojomis; con alas gyvais o muertas, como aquella mariposa gedulio, vuelan por el aire. (JablRR II 1959: 403) 2 Pavyzdžiui, Frazeologijos žodynas (FŽ 2001: 570) teikia tokius laužyti rankas (reikšme „labai sielvartauti“) pavyzdžius: Taip nelaužyk sau rankų, kaip beržo šakas kad laužo užrūstintas vėjas Mair. Tik Zubrys vienas netylėjo, baltas rankas laužė Krėv. Laužo baltas rankeles jau-nopi martelė ir gailias ašaras lieja Vien. Labiausiai verkė jauna mergelė po sodą vaikščiodama, rankeles laužydama Tvr. Motina rankas laužė, o vaiko jau nėr Grv. 70 KALBOS KULTŪRA | 83 En este punto sería útil echar un vistazo al intento de J. Jablonskis de corregir el texto de Vaižgantas. J. Palionis, A. Piročkinas y V. Knabikaitė han analizado algunas frases de Vaižgantas editadas por él, por lo que aquí presento un pasaje del texto de Vaižgantas que aún no se ha analizado. El propio J. Jablonskis reconoció la individualidad y originalidad de este escritor: «Se distingue de los demás también por su estilo» (JablRR II 1959: 399). Se observa que incluso después de las intervenciones bastante cautelosas de J. Jablonskis en el texto desaparecieron los paralelismos anafóricos de Vaižgantas: nečiRškė / teplav(en)o al comienzo de las frases; también desaparecieron los entrañables teplaveno, plavenimas3 dialectales. La elección de sinónimos también suscita dudas. Por ejemplo, la palabra de Vaižgantas lakioja es más suave y poética (cuando se habla del mundo de fantasmas leves, volátiles, creados por la imaginación); probablemente resulta más adecuada que la estilísticamente neutra skraido. Además, la palabra trisílaba lakioja cierra rítmicamente mejor el final de todo el párrafo que la bisílaba skraido. La expresión oru skraido parece poco apropiada para escribir sobre la «mariposa del duelo», que bebalsis plavena, pues, tras la corrección, ahora se oye una aliteración estridente de sonidos r, r (oru skraido). Incluso la puntuación corregida (a la que J. Jablonskis prestaba la mayor atención) cambia la entonación de la frase. Por ejemplo, al cambiar el orden de las palabras (kur guli nejuda, gyvos ar negyvos, dv asios) y prescindir del signo de interrogación, desaparece el dilema intrigante: kur dvasios guli nejuda: gyvos ar negyvos? Lo que más intriga al lector, lo que le corta la respiración (gyvos ar negyvos?), Vaižgantas lo deja, con toda razón, para el final de la frase; así mantiene viva durante más tiempo la curiosidad del lector, y el signo de interrogación es aquí muy necesario: es «símbolo de dudas, de diversas reflexiones atormentadas [...], de la expresión y representación de pensamientos enigmáticos» (Abaravičius 2002: 168). En el texto revisado desaparece en este caso el misterio de las conjeturas de Vaižgantas y la fuerza persuasiva del relato estético. Se corrigieron el léxico, la sintaxis y la morfología, así como el orden de las palabras, la ortografía y la puntuación, sin duda no solo por razones de corrección: J. Jablonskis probablemente buscaba una mayor claridad, fluidez y vivacidad del pensamiento. Las correcciones fueron pocas y cautelosas; sin embargo, como muestra este extenso pasaje del texto de Vaižgantas, las intervenciones de J. Jablonskis cambiaron el modo de expresión del escritor. «El estilo es el conjunto de recursos expresivos característicos de un autor y su repetición; es el modo de transmitir pensamientos y sentimientos, que se manifiesta en la selección de las palabras, su uso y las particularidades de su combinación en frases» (Pikčilingis 1971a: 6). Según confesó el propio J. Jablonskis, no le gustaba inmiscuirse en el estilo de los escritores: «suelo dejar la cuestión del estilo a los propios escritores; a mí, por lo general» 3 Compárese con el texto de J. Balčikonis: Žmonės manė, kad ten gulbė plaveno sparnais (LKŽ X 118). R. KOŽENIAUSKIENĖ. Jono Jablonskio dėmesys stiliui 71 pati stiliaus kalba terūpi“ (JablR V 1936: 72), tačiau, kaip matėme, net mažiausias žodžių tvarkos pakeitimas keičia rašytojo stilių. Štai, rodos, be reikalo pataisytos net ir daugiskaitos įnagininko galūnės gyvomis ar negyvomis kojomis, nes nebelieka šnekamojo stiliaus intonacijų: plg. gyvom ar negyvom kojom. Nekeliantis abejonių dalykas čia yra J. Jablonskio pastebėta teksto rinkėjų klaida: vygais / gyvais, gal dar nekliūva redaktoriaus prirašytas žodis žemę [mina], nors ir be jo mintis visiškai aiški, todėl belieka pritarti J. Palioniui, kad „[...] savaip perdirbdamas, perstilizuodamas atskirus Vaižganto sakinius, vietomis kiek nublandkino originalų „vaižgantišką“ stilių [...], šitoks tų sakinių pertvarkymas (dalyvinių ar padalyvinių lyčių įvedimas, kai kurių žodžių pakeitimas ir kt.) kiek modifikavo ir patį Vaižganto stilių: perstilizuotieji sakiniai jau nebe tokie glausti ir išraiškingi, jau nebe tokie „vaižgantiški“ (Palionis 1959: 46–47). Panaši ir A. Piročkino nuomonė: „Jablonskis labai rūpestingai ieškojo stilistiškai adekvačių norimai išreikšti minčiai, piešiamam vaizdui pakaitalų. Tačiau ne visada jam tai pavyko padaryti [...]. Apskritai reikėtų pasakyti, kad kiekvienas redaktoriaus įsikišimas į tokio rašytojo kaip Vaižgantas kalbą yra įsikišimas ir į stilių.“ (Piročkinas 2000: 162). Que J. Jablonskis no siempre estaba convencido de las correcciones de algunos textos literarios (en su mayoría, traducciones y no originales) lo muestran también los comentarios que las acompañan: me parecería más adecuado, etc. Consciente de lo difícil que es delimitar la frontera entre adecuado / inadecuado, por ejemplo, al corregir Skirgaila de Krėvė, escribe: «Si el autor u otra persona discrepara realmente de algunas de mis correcciones de este pasaje y quisiera discutirlas públicamente conmigo, podría justificarlas o, si fuera necesario, retirarlas, ceder en algunos puntos y, quizá, dar la razón a mi “adversario”» (JablRR II 1959: 312). Sin embargo, de ningún modo podríamos afirmar que J. Jablonskis no contribuyera a mejorar el estilo de los escritores. Incluso ofendidos y en desacuerdo con las correcciones, los escritores se veían obligados a debatir y a buscar la palabra lituana más precisa, viva y clara, así como una construcción sintáctica lituana más adecuada; también los impulsaba a reflexionar mejor y a prestar más atención a qué y cómo escribir. J. Jablonskis recordaba a los escritores con cortesía y tacto que, al menos, aceptaran las correcciones con las que estaban de acuerdo; además, su lenguaje correcto y su estilo impecable sin duda ponían en vereda a los literatos amantes de una libertad excesiva, que escribían «sin ningún tipo de restricciones». En palabras del lingüista, licentia poetica (JablR IV 1935: 304) no puede sustituir las reglas de la lengua ni siquiera en poesía: 72 KALBOS KULTŪRA | 83 «Al traductor le aconsejo que, por fin, se ponga a estudiar en serio su propia lengua: sin lengua no hay literatura...» (JablR IV 1935: 305). Švietimo darbe (1924, n.º 12), al hablar de la traducción poco lograda de Fausto, de Kirša (Vitolio raudą, de J. I. Kraszewski), J. Jablonskis formula, mediante una pregunta retórica, una analogía digna de la pluma de un estilista: «Al terminar mi reseña, le planteo una pregunta al traductor: ¿qué pensaría de la obra de un pintor si se viera que ese pintor desconoce y no se preocupa por conocer el significado de los colores en la pintura, ni el material ni la forma de la pintura?» (JablR IV 1935: 305). CORRECCIONES DEL ESTILO PERIODÍSTICO El lenguaje de los periódicos de aquella época era, puede decirse, completamente deficiente, lleno de extranjerismos, construcciones sintácticas calcadas y expresiones engorrosas. A J. Jablonskis le preocupaba ante todo corregir los errores de lógica, ortografía, puntuación y gramática; también menciona traducciones de fraseologismos traídos de Rusia: He aquí un hechoen la cara (JablR II 1933: 364); hazle una preguntapor las costillas (ibíd.); Calla, porque tú no tienes nada que ver (JablR V 1936: 63). Sobre el lenguaje del diario Lietuvos žinių, el lingüista escribió: «Me parece que habría que procurar que todos los redactores de un periódico hablaran de la misma manera, y que solo se distinguieran unos de otros por su estilo». (JablR IV 1935: 181). Así pues, reconocía la diversidad estilística no solo de los escritores, sino también de los periodistas; sin embargo, señalaba los defectos de estilo porque quería que el lenguaje de los periódicos fuera «más uniforme, más hermoso, más correcto» (JablR IV 1935: 187), y que «los periódicos y los escritores [...] aprovecharan en adelante estas observaciones, e n l o q u e e s t é n d e a c u e r d o c o n e l l a s» (JablR IV 1935: 182). Los comentarios y observaciones de J. Jablonskis sobre los defectos del estilo periodístico son bastante certeros: «En el diario aparecen a veces también [...] c) expresiones bastante largas, formuladas, entre otras cosas, con un estilo demasiado elevado, no del todo bueno ni del todo correcto (X, 1 y 2). Estas “faltas” no serán del todo comprensibles para la gente sencilla —que es, ante todo, la que debe importar al escritor—; tampoco resulta fácil corregirlas». (JablR IV 1935: 181). En las oraciones breves se corregían sobre todo errores lingüísticos y expresiones poco claras. Por ejemplo, J. Jablonskis reformulaba en un lenguaje sencillo, como solía decir, frases ilógicas como estas: Debido a las condiciones políticas, muchos maestros tuvieron que abandonar la enseñanza; La reunión de maestros se tapó: A causa de la política R. KOŽENIAUSKIENĖ. Jono Jablonskio dėmesys stiliui 73 de las circunstancias, de las condiciones, muchos maestros tuvieron que dejar de enseñar; La reunión de maestros se cerró, terminó (JablR IV 1935: 177). Parece que solo se corrigió el lenguaje y que aún no se abordaron cuestiones de estilo; sin embargo, para cada palabra inadecuada J. Jablonskis propone al menos dos equivalentes correctos (circunstancias y condiciones; se cerró y terminó), para que el autor pueda elegir el más preciso y apropiado. En las oraciones más largas de los periódicos, además de los aspectos lingüísticos, también se corregía el estilo: Oraciones de Lietuvos žinių Oraciones corregidas 1. ¿Qué vemos hoy? ¿Acaso no vemos unos hombros encorvados en exceso bajo el peso del trabajo? ¿Acaso no vemos la lucha por los derechos y la firme permanencia junto a los ya vencedores? 1. ¿Qué vemos hoy? ¿Acaso no vemos cómo los hombros encorvados se enderezan tras un esfuerzo agotador? ¿Acaso no vemos la lucha por los derechos y la firme defensa de los vencedores? 2. Tenemos un organismo que, con una de sus alas gigantes, se extiende a través del océano Atlántico y, con la otra, en Oriente es incesantemente hostigado (JablR IV 1935: 177). 2. Tenemos un organismo que, con una de sus alas gigantes, se extiende a través del océano Atlántico y, con la otra, en Oriente es continuamente, sin cesar, de manera incesante elevado, sumergido (?). Las oraciones del autor del periódico son incorrectas y, por ello, su sentido tampoco resulta claro. La primera oración, editada por J. Jablonskis, quedó más fluida gracias a la corrección del orden de las palabras y a la concordancia de las formas gramaticales al final de las preguntas retóricas: enderezamiento / defensa. En la segunda oración, en lugar de incesantemente, ofreció varios sinónimos correctos —continuamente, sin cesar, de manera incesante— y, en lugar de la palabra completamente opaca «bėginamą», propuso elevado, sumergido (?). El signo de interrogación indica que el propio J. Jablonskis también tenía algunas dudas sobre esta corrección; quizá, además, dejó margen para que el autor eligiera. El lingüista solía limitarse a proponer la palabra que, a su juicio, era más correcta y mejor; ofrecía varias opciones y reconocía con tolerancia que aún no había agotado todas las riquezas de la lengua y del estilo: «Estos pensamientos, por supuesto, también pueden expresarse de otro modo; solo hay que procurar siempre que se formulen de acuerdo con las reglas del habla de la gente». (JablRR II 1959: 210). Las correcciones de Jonas Jablonskis fueron un gran apoyo para los trabajadores de la prensa de aquella época; no menos influyente fue su ejemplo personal: no solo fue editor de periódicos, sino también un activo autor de artículos y reseñas con un estilo propio, depurado. «¿De dónde aprenderán los colaboradores a escribir bien para el periódico, si este no les da buen ejemplo con su lenguaje y con la organización de todo su trabajo?» (JablR IV 1935: 186). 74 KALBOS KULTŪRA | 83 SOBRE EL ESTILO PARTICULAR DE JONAS JABLONSKIS J. Balčikonis escribe que, al recopilar todos los escritos de Jonas Jablonskis, redactados «a lo largo de casi medio siglo», a veces con seudónimo y a menudo sin firma alguna, no fue especialmente difícil determinar cuáles eran obra de su pluma: «[n]o podía haber grandes equivocaciones, porque su lengua se distingue de la de otros escritores no solo por su corrección, sino también por un estilo particular (énfasis mío. – R. K.) (Balčikonis 1932: VII). Sin embargo, hasta ahora parece que en la lingüística lituana no se ha analizado qué hace concretamente particular su estilo. En efecto, al valorar los textos de J. Jablonskis desde el punto de vista estilístico, llama la atención no solo la corrección, la lógica y la claridad de su lengua, sino también su fluidez, las frecuentes preguntas retóricas que invitan a reflexionar y los períodos que tanto le gustaban. Su contemporáneo, el lingüista Motiejus Gustaitis, definía el período como «plenitud del estilo, o plenitud». Escuchemos las plenitudes estilísticas —períodos rítmicos— formuladas por J. Jablonskis mediante preguntas retóricas. Pues «para comprobar si una oración es eurítmica, debemos leerla en voz alta» (Pikčilingis 1971: 255). En la retórica clásica, el período era un modelo deseable para construir oraciones desde los puntos de vista semántico, rítmico e intonativo. J. Jablonskis aprendió el arte de construir períodos mientras estudiaba filología clásica en la Universidad de Moscú, como cabe suponer y percibir claramente, a partir de los discursos y las cartas de Cicerón. Los períodos de J. Jablonskis tienen la sonoridad del lenguaje hablado4; oímos el ondular rítmico de la oración, expresado mediante «oraciones redondas, ordenadas con arte» (Gustaitis 1923: 77). Y, en efecto, la cadena viva del pensamiento lógico parece girar en círculo; solo se vuelve completamente clara cuando el comienzo de la idea del período termina por unirse con el final y, como de un solo impulso, expresa un complejo de pensamientos: Yo sí uso, es verdad, la palabra «guerra», pero la uso solo porque la conozco por el habla de la gente —por las canciones y el diccionario de Juška, por el habla de la gente de Prusia—, esa «guerra». (JablRR II 1959: 111) Examinemos más detenidamente un período más largo: Queda por responder una pregunta más: ¿es adecuado el manual mencionado para las necesidades de nuestra escuela primaria, concretamente para el segundo año escolar? En lugar de responder a esa pregunta apremiante, señalaré por ahora que ya es hora de que nuestros maestros se preocupen de verdad por que la escuela libre de nuestra nación 4 Felicija Bortkevičienė escribió en Lietuvos žinios (1930 02 25) que «en boca de Jablonskis, la lengua lituana sonaba como la música más bella». R. KOŽENIAUSKIENĖ. Jono Jablonskio dėmesys stiliui 75 sin duda, pronto contaríamos con buenos manuales de lingüística destinados a la educación de los niños: los necesitamos con urgencia si queremos hablar seriamente del futuro de nuestra escuela, de nuestro pueblo, si nos importan la escuela, nuestra joven generación, la vida y la felicidad de la tierra de nuestros padres... (JablR II 1933: 91) La frase es rítmica, viva, tiene un comienzo —una pregunta retórica— y un final: una respuesta clara formulada mediante elementos oracionales coordinados. Es una frase periódica, con enumeraciones ricas en unidades de entonación y repeticiones y gradaciones de elementos oracionales de longitud similar. La primera parte del período es más serena, contenida y enunciativa (ya es hora [...] de ocuparse). El único aspecto que cabría corregir en esta parte del período es quizá el orden de las palabras en el elemento subordinado, demasiado largo (para que la escuela libre de nuestro pueblo consiga pronto muy buenos manuales de lingüística...). La segunda parte del período, que sigue a los dos puntos (los necesitamos con urgencia), sirve de fundamento y argumenta por qué hacen falta buenos manuales; asciende emocionalmente, crece, es muy rítmica, está dividida por pausas significativas y consta de elementos subordinados coordinados de longitud similar: los necesitamos con urgencia si queremos hablar seriamente del futuro de nuestra escuela, de nuestro pueblo, si nos importan la escuela, nuestra joven generación, la vida y la felicidad de la tierra de nuestros padres... J. Jablonskis llama metafóricamente a la joven generación lituana la vida y la felicidad de la tierra de sus padres... Tanto el lenguaje metafórico como el alegórico (siempre claro, lógico y sin ambigüedades) le son familiares. Así escribe J. Jablonskis en Lietuvos žinios (1914, n.º 111) sobre la lengua materna (la idea de que la lengua materna es «la última fortaleza de Lituania» la había leído en ese mismo diario, y no permaneció 5indiferente ante ella). Al expresar su acuerdo con el autor, la desarrolló bellamente en un período: ¡Una idea excelente y hermosa! Si no nos ocupamos de esto ahora, si no comprendemos ahora mismo que estamos actuando mal al demoler esa fortaleza, después, pasado un tiempo, será muy difícil reparar los daños causados a esta gran fortaleza. (JablR IV 1935: 182) 5 J. Pikčilingis taip pat šią mintį yra plėtojęs (žr. Marčiulionytė 1991: 24), kalbėdamas apie gimtojo žodžio bičiulių draugiją „Aidija“: „Mano mintis buvo, kad reikia traukti pavyzdžiu, reikia žodžio, kalbos švenčių. Juk, anot V. Hamilttono, „žodis – tai pilis gimtojoji žemė“, tad kiekvienas turim būti atsakingas už tos pilies tvirtumą.“ 76 KALBOS KULTŪRA | 83 M. Gustaitis escribe en Stilistikoje: «Además de las reglas de gramática y sintaxis, el período requiere necesariamente dos condiciones: una i n t e r i o r, o lógica, que se manifiesta en la estricta unidad del pensamiento, y otra e x t e r i o r, estilística, que exige un desarrollo completo y fluido del pensamiento». (Gustaitis 1923: 78). J. Jablonskis, especialista en gramática y, en particular, en sintaxis, cumple a la perfección estas dos condiciones formuladas por M. Gustaitis. Subrayando constantemente que «los escritores deben empezar por ocuparse ellos mismos de que nuestra lengua escrita sea a) fácil, hermosa, clara, ampliamente comprensible y b) correcta (debe seguir las reglas de la lengua del pueblo, de los lectores)» (JablR IV 1935: 144), J. Jablonskis dio buen ejemplo a todos los intelectuales lituanos que escribían, con su lenguaje correcto y su estilo sencillo y fluido: Si mis notas sobre sintaxis no le dicen nada al crítico en este asunto [...], ¿acaso no le dirá algo al menos el hecho de que esa lengua «de la servidumbre» la utilizan ampliamente también los letones, que han dejado atrás el «fermento de la servidumbre», y sus impresores alemanes, de que también la empleaban los grandes héroes guerreros romanos (C. J. Caesar...), así como los opresores, explotadores y educadores de otros pueblos? ¡Estimado Piletis! La «lengua narrativa» no es un vestigio de la servidumbre. ¡La servidumbre no tiene la culpa! Si no entendemos esa lengua, si no la usamos donde corresponde, la única culpable es nuestra propia falta de dominio de nuestra lengua y nuestro desprecio por las leyes del habla popular... Seamos, al menos, sinceros. (JablRR II 1959: 100) Reconociendo que J. Jablonskis escribía con un lenguaje sumamente correcto, claro y puro, y basándonos en la clasificación de los estilos de M. Gustaitis6, debemos decir (como muestran también los ejemplos citados) que el lingüista conocía bien los requisitos del estilo «serio», el «periódico», el «artístico», el «sencillo», el «elevado», el «jocoso» y otros. J. Jablonskis sabía muy bien cuándo escribir en cada estilo: cuándo convenía un estilo sencillo, sereno y contenido (así escribía sobre cuestiones de lingüística), y cuándo uno solemne y elevado (por ejemplo, así celebró la aparición de Vilniaus žinios en el artículo «Nuestra fiesta y nuestra preocupación» (JablR I 1932: 73)). En efecto, a veces, sobre todo en sus respuestas a los oponentes, el pensamiento de J. Jablonskis brillaba con una ingeniosa sutileza, en el estilo que M. Gustaitis denomina jocoso 6 M. Gustaičio Stilistikoje (1923) skiriamos devynios stiliaus rūšys: I. Atskilasis, periodingasis ir mišrasis; II. Paprastasis, dailusis ir vidutinis; III. Liaudies ir meningi liaudiškas; IV. Lietuviškasis ir nelietuviškasis; V. Plast ingasis ir abstraktinis; VI. Rimtasis, juokaujamasis ir aukštasis; VII. Bendrinis ir individinis; VIII. Laiškinis; IX. Nau joviškieji. Toks alogiškas stilių skirstymas ne vienu pagrindu šiandien, be abejo, kelia tam tikrų abejonių, bet J. Jablonskio amžininkas M. Gustaitis nurodo ir lietuviškojo stiliaus pavyzdį: „Idėm lietuviškajam kalbos stiliui pakraipą davė Jablonskis“ (Gustaitis 1923: 201). R. KOŽENIAUSKIENĖ. Jono Jablonskio dėmesys stiliui 77 …con estilo. Como cuenta el médico Viktoras Vaičiūnas, incluso gravemente enfermo y medio paralizado, J. Jablonskis sabía bromear y siempre estaba de buen humor. «Con su franqueza y su humor sano [...] enseguida se ganaba a todo el mundo» (Lukėnaitė-Griciuvienė 2009: 39). En los escritos de J. Jablonskis abundan los ejemplos de estilo humorístico. Al comentar el manual de Kazys Bizauskas, que trata cuestiones elevadas de literatura y estilística, y al criticar el modo de expresarse excesivamente complejo del autor y la confusión de los términos estilísticos, escribe con cierta ironía: «A nosotros, pobres gentes sencillas, nos resulta muy difícil entender estas diferencias incomprensibles» (JablR II 1933: 181). Al encontrar en el lenguaje de los poemas incluidos en el manual de J. Palukaitis Žiburėlis numerosos defectos, construcciones sintácticas incorrectas y expresiones traducidas literalmente del ruso, J. Jablonskis escribe con gran sutileza: «En el habla de las personas “sin inspiración”, las expresiones señaladas podrían sustituirse, al parecer, por estas palabras...» (JablR IV 1935: 219). Después de las correcciones añade, no obstante, que «¡[n]o deberíamos permitir que los poemas se alejen demasiado del habla de la gente!» (JablR IV 1935: 220). Cuando Druskius7, el severo adversario del lingüista, exclamó con emoción y nerviosismo en un artículo: «Moriré y no olvidaré los artículos malditos por la ciencia de Rygiškių Jonas, [...] ¡tanto se me grabaron en la memoria!», J. Jablonskis respondió con la serenidad de espíritu que le era característica, bromeando y, como acostumbraba, con un estilo fluido y periódico: «Rogaría al autor del artículo que, en la “hora de la muerte”, se apiadara, sin embargo, del “respetable lingüista”; que olvidara ese pecado suyo o tan solo “invención” y se lo perdonara: entonces habrá, desde luego, asuntos más importantes que no estará de más tener presentes en la mente y ante los ojos al morir» (JablR IV 1935: 172). Así, el «pecador cazador de pulgas», en un estilo que recuerda la entonación de las oraciones, pide humildemente perdón a Druskius, mortalmente ofendido. Desde la perspectiva de los estilos funcionales actuales, puede decirse en términos generales que los artículos de J. Jablonskis sobre cuestiones lingüísticas están escritos en un estilo científico divulgativo: de forma clara, objetiva y tactful. También A. Piročkinas escribe: «Al parecer, las demás correcciones eran similares. Todo se dijo con mucha tacto, suavidad y cordialidad» (Piročkinas 1978: 75). Incluso ante las críticas más severas y los insultos —que fueron numerosos y a veces muy categóricos—, por ejemplo: «Los correctores de estilo no solicitados son completamente innecesarios para los escritores y poetas de hoy» (JablR V 1936: 66); «sin tener ellos mismos la menor idea del estilo» (JablR V 1936: 62); «acabaron durante mucho tiempo con el libro lituano» (JablR V 1936: 7 Druskius – Adomas Jakštas (nombre verdadero Aleksandras Dambrauskas). 78 KALBOS KULTŪRA | 83 61), entre otras, J. Jablonskis supo reaccionar con mesura, sensatez y firmeza, y responder siempre a las acusaciones de forma lógica, fundamentada y sintética. J. Jablonskis escribía artículos sobre asuntos sociales, culturales y educativos, generalmente para periódicos, en estilo periodístico, combinando el lenguaje intelectual que le era característico con recursos expresivos moderados (como muestran los ejemplos lingüísticos citados, sabía expresarse no solo correctamente y con lógica, sino también con emoción, viveza y elocuencia). Al responder de vez en cuando a sus adversarios con un estilo humorístico, J. Jablonskis refutó definitivamente la caracterización que algunos escritores le habían atribuido: que no había sido más que un gramático árido, un dogmático suvalkiano, ignorante de las sutilezas del estilo. ORÍGENES DE LA ESTILÍSTICA ÉTICA Los estudios de estilística ética en Lituania apenas están comenzando. El estilista K. Župerka escribe: «Habría que examinar los trabajos de nuestros lingüistas en los que se analizan cuestiones de ética lingüística; así se obtendría una visión de la lingüística ética lituana y, a partir de esta, sería posible delimitar con mayor claridad la estilística ética». (Župerka 2005: 28)8. Así pues, también de los escritos de J. Jablonskis se recopilaron tantos ejemplos de ética lingüística que bastaron para una comunicación independiente9. De ellos destacaré al menos un par de casos relacionados con el tema de este artículo, en los que el lingüista llama la atención sobre la expresión estilística y evalúa el lenguaje del autor del texto (traductor, oponente) desde la perspectiva de la estilística ética. El lingüista criticó una expresión como esta: En la Tracia búlgara hay casi 500 mil habitantes cabezas (JablR IV 1935: 131). En estilística, este tropo, en el que una parte del cuerpo (en este caso, la cabeza) sustituye a la persona entera, se denomina sinécdoque o pars pro toto. En el habla coloquial o en obras literarias, estas sinécdoques son perfectamente adecuadas: Veiz pro langa – galvos vienos (con el sentido de «mucha gente»). Sin embargo, a J. Jablonskis la frase mencionada le llamó la atención porque, 8Sobre la estilística ética, véase también Koženiauskienė R. «La función del habla coloquial y del léxico jergal en el discurso público del periodista». – Kalbos kultūra, 2009, 82, 126–137. 9La autora del artículo trata más ampliamente la ética lingüística de J. Jablonskis en la comunicación «Cultura retórica: la importancia de la continuidad de la tradición (fundamentos de la ética lingüística de J. Jablonskis)», que se presentará el 3 de diciembre de 2010 en la conferencia científica internacional «Los desafíos de la dinámica del mundo contemporáneo para las humanidades», organizada por la Facultad de Humanidades de la Universidad Mykolas Romeris; la estilística ética se aborda aquí por primera vez. R. KOŽENIAUSKIENĖ. Jono Jablonskio dėmesys stiliui 79 al parecer, también le molestó que se contara a las personas por cabezas, como al ganado (ejemplos del habla coloquial: Karvių su telyčiom peržiem aštuonios galvos reiks išliuobti Sml; Mainom karvėm galva galvon Ml)10. Aunque la frase criticada, como las demás, está sacada de contexto, por varias frases se puede deducir que se trata de un artículo del diario Viltis sobre el censo de población; es decir, un texto de carácter informativo, no literario. Por ello, el lingüista propuso sustituirla por una expresión neutra: En la Tracia búlgara hay casi 500 mil personas o casi 500 mil habitantes. J. Jablonskis percibía con sutileza los matices ético-estilísticos de las palabras. El lingüista criticó públicamente la expresión poco ética del lituano Povilas Žaldokas, hijo de Apolinaras, con la palabra rioglinti: Hermanos lituanos, no nos quedemos mirando y no permitamos que los polacos rioglinti (!) planten la firma polaca en Vilna, capital de Lituania, en la Puerta de la Aurora, junto a la imagen de la Madre de Dios. Incluso sin contexto, rioglinti es claramente una palabra despectiva, que significa «poner o colocar de manera poco elegante, caminar torpemente, arrastrarse». En este texto se aprecia lo irrespetuosa que es hacia los habitantes de Lituania que hablan polaco. J. Jablonskis escribe: «Si se hubiera hablado de una firma lituana, Apolinaro sunus, naturalmente, se las habría arreglado incluso sin la palabra “rioglinti”». (JablR I 1933: 102). Los ejemplos examinados muestran que el Patriarca de la Lengua11 era una persona de elevada cultura, que comprendía bien las cuestiones de la estilística y, dentro de esta, también las de la estilística ética. CONCLUSIONES GENERALES Al corregir los errores lingüísticos, Jonas Jablonskis también fue estableciendo criterios para la normalización estilística de la lengua estándar. Esto confirma precisamente la idea de que la lengua y el estilo son inseparables, de que no hay cultura del estilo sin cultura del pensamiento y de la lengua, y de que sin lengua no hay literatura. Al evaluar la lengua y el estilo de una obra, J. Jablonskis se fijaba ante todo en la lógica del contenido del pensamiento y censuraba las imágenes inventadas, excesivamente alejadas de la realidad. Su mente lógica no aceptaba esos «adornos» estilísticos que contradicen la lógica del pensamiento. 10 En el habla coloquial, tal expresión también es posible referida a personas: Siete cabezas en la familia (siete personas): todos necesitan comer y vestirse Sml. Los nobles tenían cabezas escritas debajo de ellos (tenían personas, siervos) Grśl. (LKŽ III 79). 11 Taip savo interviu Joną Jablonskį pavadino J. Pikčilingis (žr. Marčiulionytė 1991: 24). 80 KALBOS KULTŪRA | 83 Al editar obras literarias originales o traducidas, J. Jablonskis abordaba las cuestiones de estilo con especial sensibilidad; decía que no estaban del todo claras ni siquiera para él y reconocía el derecho de los escritores a la diversidad estilística. Aunque no estuvieran de acuerdo con algunas correcciones, los escritores debían debatir, polemizar, buscar la verdad y reflexionar mejor sobre qué y cómo escribir. La atención constante de J. Jablonskis a la lengua y al estilo de escritores (literatos, periodistas y autores de manuales) dio buenos resultados: la lengua lituana se volvió más uniforme, correcta, viva y sencilla. Desde la perspectiva de los estilos funcionales actuales, puede decirse que los artículos de J. Jablonskis sobre cuestiones lingüísticas están escritos en un estilo científico divulgativo: con claridad, objetividad y tacto. El lingüista sabía responder a las acusaciones de sus oponentes con mesura, serenidad, lógica y argumentos. J. Jablonskis escribía los artículos sobre cuestiones sociales, culturales y educativas, por lo general para periódicos, en estilo periodístico, que combina el lenguaje intelectual característico de su autor con recursos estilísticos expresivos y moderados. Los ejemplos analizados muestran que Jonas Jablonskis conocía bien no solo las cuestiones lingüísticas, sino también las de estilística. Con sus correcciones y explicaciones sobre la lengua y el estilo, su capacidad para escribir de forma correcta, lógica y clara, y su estilo fluido, sencillo y persuasivo, el lingüista atraía a los demás con su ejemplo vivo. En términos generales, puede decirse que la atención de Jonas Jablonskis al estilo, manifestada en diversos aspectos, influyó tanto en los escritores como en los investigadores de estilística, y fue especialmente beneficiosa para la estilística práctica. ŠALTINIAI FŽ 2001: Frazeologijos žodynas, Vilnius: Lietuvių kalbos institutas. JablR I 1932: Jablonskio raštai 1, Kaunas: Švietimo ministerijos leidinys. JablR II 1933: Jablonskio raštai 2, Kaunas: Švietimo ministerijos leidinys. JablR IV 1935: Jablonskio raštai 4, Kaunas: Švietimo ministerijos leidinys. JablR V 1936: Jablonskio raštai 5, Kaunas: Švietimo ministerijos leidinys. JablRR II 1959: J. Jablonskis. Rinktiniai raštai 2, Vilnius: Valstybinė politinės ir mokslinės literatūros leidykla. JablL 1985: Jono Jablonskio laiškai, Vilnius: Mokslas. LITERATŪRA Abaravičius J. 2002: Skyrybos stilistika, Vilnius: Mokslo ir enciklopedijų leidybos institutas. Balčikonis J. 1932: Prakalba. – Jablonskio raštai 1, VII–XXVIII. R. KOŽENIAUSKIENĖ. Jono Jablonskio dėmesys stiliui 81 Balčikonis J. 1935: Prakalba. – Jablonskio raštai 4, VII–VIII. Gustaitis M. 1923: Stilistika. Vadovėlis literatūros teorijai, Marijampolė. Jokantas K. 1921: Jablonskis Mintaujoj, Revely, Pskove. – Lietuvos mokykla 12, 540–543. Knabikaitė V. 2006: Lingvistinės lietuvių stilistikos raida XX amžiuje, Vilnius: Mintis. Lukėnaitė-Griciuvienė E. 2009: Konstancijos ir Jono Jablonskių šeima, Lietuvos nacionalinis muziejus. Marčiulionytė I. 1991: „Žodis – tai pilis gimtojoj žemėj“ (interviu su J. Pikčilingiu). – Gimtoji kalba 3, 23–25. Palionis J. 1959: J. Jablonskio kalbiniai taisymai. – J. Jablonskis. Rinktiniai raštai 2, 43–47. Pikčilingis J. 1971: Lietuvių kalbos stilistika 1, Vilnius: Mintis. Pikčilingis J. 1971a: Kas yra stilius, Vilnius: Mintis. Pikčilingis J. 1975: Lietuvių kalbos stilistika 2, Vilnius: Mintis. Pikčilingis J. 1990: Teatgyja ji, kalbos sąžinė. – Mūsų žodis 2, 5–6. Piročkinas A. 1975: Jablonskis ir kalbos stiliai. – Mūsų kalba 6, 4–11. Piročkinas A. 1978: J. Jablonskis – bendrinės kalbos puoselėtojas, Vilnius: Mokslas. Piročkinas A. 1986: Jono Jablonskio kalbos taisymai, Kaunas: Šviesa. Piročkinas A. 2000: Jonas Jablonskis redaguoja Vaižgantą. – Archivum Lithuanicum 2, 162–163. Smetona A. 1930: Atsiminimų bruožai. – Kalba 1(2), 37–44. Vasiliauskaitė S. 1970: J. Jablonskis – frazeologinių junginių vertėjas. – Pergalė 3, 154–157. Župerka K. 2005: Tekstas etinės stilistikos požiūriu. – Žmogus ir žodis 7(1), 28. Gauta 2010 10 29 82 KALBOS KULTŪRA | 83 JONAS JABLONSKIS’ CONCERN ABOUT THE LANGUAGE STYLE Summary When editing literary texts of other writers, Jonas Jablonskis gave a particular attention to stylistics matters. Although he admitted that certain stylistic issues remained unclear to him, he did recognize the writers’ right to stylistic variation. J. Jablonskis’ constant attention to the written word of writers, newspaper reporters, textbook authors yielded good results: the Lithuanian language was becoming more standardized, correct and expressive. From the modern perspective of functional styles, the style of J. Jablonskis could be described as popular science writing—his articles on language are written in clear, objective and non-biased language. His responses to opponents are moderate, sensible, logical and argumentative. J. Jablonskis’ articles on social, cultural and educational issues (mostly for the newspapers) are written in the publicistic style which combines the intellectual discourse with moderately expressive stylistic means. Some of his texts are written in witty humourous style which denies the opinion that he was a conservative and dogmatic grammarian insensitive to stylistic subtlety. It is possible to conclude that the distinctive features of Jonas Jablonskis’ style are an exceptionally correct usage of Lithuanian, transparent and logical expression of ideas as well as easiness in writing and ability to formulate ideas in fluently flowing syntactical periods, showing his fondness for rhetorical questions that focus the reader’s attention and encourage him to think. REGINA KOŽENIAUSKIENĖ Vilniaus universitetas Universiteto g. 3, LT-01513 Vilnius [email protected] R. KOŽENIAUSKIENĖ. Jono Jablonskio dėmesys stiliui 83