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J. Kazlauskas. „Lietuvių kalbos istorinė gramatika (kirčiavimas, daiktavardis, veiksmažodis)“

K. Morkūnas

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BALTŲ KALBŲ VEIKSMAŽODŽIO TYRINĖJIMAI LIETUVOS TSR MOKSLŲ AKADEMIJA RESEÑAS J. Kazlauskas, Gramática histórica de la lengua lituana (acentuación, sustantivo, verbo), Vilna, 1968, 414 p. Toda lengua tiene una historia más o menos larga, en la que se refleja en gran medida también la historia de todo un pueblo. El recorrido de una lengua se revela mediante el conocimiento del origen y la evolución de las palabras y de las formas gramaticales. Por ello, disponer de un diccionario etimológico y una gramática histórica de la lengua materna es una de las tareas más importantes de los lingüistas de cada pueblo. Sin embargo, estas obras fundamentales son imposibles sin abundante material factual de fuentes escritas antiguas y de los dialectos actuales, sin numerosos estudios preparatorios detallados y sin investigadores de alta cualificación y amplia erudición lingüística. Por estas y otras razones, hoy en día son todavía relativamente pocas las lenguas que cuentan con diccionarios etimológicos y gramáticas históricas. Por su carácter arcaico y su riqueza, la lengua lituana atrajo la atención de numerosos lingüistas de todo el mundo desde mediados del siglo XIX, y sigue atrayéndola hasta hoy. Durante ese tiempo se han escrito numerosos estudios sobre cuestiones particulares de la historia de la lengua lituana y se han publicado bastantes obras de síntesis, entre las que cabe destacar especialmente las aparecidas en las últimas décadas: el «Diccionario etimológico de la lengua lituana» de Ernesto Frenkel, publicado en Alemania Occidental1, la «Gramática de la lengua lituana» en tres tomos del eminente lingüista polaco Jan Otrębski2, la «Gramática comparada de las lenguas bálticas» de Kristian S. Stang, profesor de la Universidad de Oslo3, entre otras. En los últimos años, los lingüistas lituanos también han realizado una aportación considerable al acervo de la investigación de su lengua materna. Una de sus obras más importantes es la «Gramática histórica de la lengua lituana» de Jonas Kazlauskas, profesor de la antigua Universidad Estatal V. Kapsukas de Vilna: la primera gramática de este tipo escrita en lituano. Es un gran regalo para todos los interesados en los estudios lituanos, y especialmente para los estudiantes de filología de las instituciones de educación superior de la república. El libro de J. Kazlauskas no es una imitación ni una repetición de otras gramáticas semejantes. Es una obra madura y muy original, a cuya elaboración de los datos lingüísticos presentados y a la investigación de los problemas planteados se han dedicado varios años de trabajo minucioso e intenso. J. Kazlauskas sentó las bases de esta obra al publicar varias decenas de estudios sobre cuestiones de fonética histórica, fonología y morfología de la lengua lituana 1 E. Fraenkel, Litauisches etymologisches Wörterbuch, Heidelberg – Göttingen, 1955–1965. 2 J. Otrębski, Gramática de la lengua lituana, t. III (Estudio de las formas), Warszawa, 1956; t. I (Nociones preliminares. Estudio de los sonidos), Warszawa, 1958; t. II (Estudio de la estructura de las palabras), Warszawa, 1965. 3 Chr. S. Stang, Gramática comparada de las lenguas bálticas, Oslo – Bergen – Tromsø, 1956. 239 artículos en los que hoy se apoyan lingüistas de muchas naciones interesados en la baltística. En poco tiempo, la «Gramática histórica de la lengua lituana» también recibió una valoración positiva y despertó interés. En 1971, se concedió al autor, a título póstumo, el Premio Republicano por esta obra. La gramática consta de tres secciones principales. En la primera sección (pp. 5–122) se examinan más ampliamente la naturaleza del acento y de la entonación lituanos, el desplazamiento del acento en los dialectos y sus causas, así como las principales leyes que configuraron la acentuación actual de la lengua lituana. Se dedica considerable espacio a explicar la formación de los paradigmas acentuales de los nombres lituanos y su relación con los paradigmas acentuales de otras lenguas indoeuropeas. También aportan muchas novedades a la acentología lituana la determinación de la antigua posición del acento en los verbos prefijados, la reconstrucción de los paradigmas acentuales móviles del verbo y la descripción de la evolución acentual de los participios, las formas reflexivas y otras formas verbales. La sección concluye con el examen de las terminaciones acutadas y del destino de la ē indoeuropea en lituano. La original concepción de J. Kazlauskas sobre la evolución de la acentuación lituana se basa en el análisis fonológico de los sistemas acentuales de diversos dialectos actuales. El desplazamiento del acento desde la terminación en determinados casos, el acortamiento de las vocales largas al final de palabra, la reflejación en lituano de la mencionada ē y muchos otros fenómenos fonéticos, que hasta ahora solían estudiarse aislados unos de otros, son para el autor de la gramática eslabones separados del cambio de todo el sistema morfonológico de la lengua lituana. Relaciona todos esos fenómenos con la propia evolución del tipo de acentuación, el paso del acento melódico al dinámico y el fortalecimiento de los elementos del acento cuantitativo: «el acortamiento de las terminaciones acutadas o su transformación en circunflejas puede explicarse por la aparición del acento dinámico de palabra, que en la evolución posterior de la lengua lituana (en los dialectos) se impone cada vez más o se transforma en cuantitativo» (p. 108). Es evidente que para fundamentar mejor estas afirmaciones serían de enorme importancia estudios experimentales exhaustivos y fiables del acento y de la entonación en diversos dialectos, de los que, lamentablemente, la dialectología lituana sigue careciendo en gran medida. La segunda sección de la gramática (pp. 123–286) está dedicada a la historia de la declinación nominal. En ella se ofrece una reseña de las categorías de género, número y caso, y se describe detalladamente la evolución histórica de todos los temas nominales, así como la desaparición de determinados temas o su paso a otros. Se trata de manera especialmente amplia e interesante la evolución de las formas del dativo singular, los locativos, el dativo plural y el instrumental plural. J. Kazlauskas dedicó la mayor parte de su tiempo y energías al estudio de todas las cuestiones aquí abordadas. Por ello, la sección sobre la morfología nominal es probablemente la más completa: contiene la mayor cantidad de material empírico procedente de los antiguos textos lituanos y de los dialectos actuales, y las conclusiones o afirmaciones que presenta no suscitan dudas en muchos casos. Es cierto que las explicaciones de algunos fenómenos de la morfología nominal siguen siendo hipotéticas y, cabe pensar, serán objeto de debate entre los lingüistas. Un ejemplo son las formas del tipo namie, orie, consideradas hasta ahora reliquias del antiguo locativo, que, en opinión del autor de la gramática, «son adverbios, no restos de formas casuales desaparecidas» (p. 136; en la p. 160 se tratan en este sentido con menos categorización: «lo más probable es que esas formas nunca hayan sido formas casuales, sino que antes fueran ciertas formas adverbiales que posteriormente empezaron a usarse con posposiciones. Y solo las formas sin posposición de algunos temas pudieron desempeñar también funciones casuales en los dialectos»). También puede ponerse en duda la afirmación del autor que absolutiza la expresión del locativo en prusiano 240 «mediante la preposición en (an) y el dativo o el acusativo» (p. 136). En efecto, los monumentos escritos del prusiano (cuyos datos sirven de base) pudieron estar muy influidos, por razones conocidas, por el alemán de la época. La influencia de esta lengua —aunque mucho más reciente— también debe explicar, sin duda, el uso de la construcción en + acusativo con sentido inesivo en Nida, que el autor cita entre otros lugares al buscar en los dialectos lituanos una analogía que respalde su conjetura «de que en prusiano en con dativo y en con acusativo pudieron diferenciarse antes por su significado: en + dativo indicaba ubicación, mientras que en + acusativo indicaba dirección» (p. 136). También pueden señalarse otros casos en que las afirmaciones se apoyan en datos susceptibles de interpretarse de manera distinta a la propuesta en la gramática. Por ejemplo, la terminación -ij de las formas del locativo singular (inesivo) káili, móli de los alrededores de Bagaslaviškis, Gelvonai y Pabaiskas (junto a aký, pirtý) podría proceder no solo de -ij(e) (p. 156), sino también de -yj(e), acortada allí en posición átona. Además, la forma de locativo singular kártij, presentada junto con los ejemplos mencionados, también podría transponerse como kártę, puesto que los sustantivos femeninos de tema en i con acento radical pasaron en el dialecto de esa zona a la declinación de tema en ē (compárese también el nominativo singular žēmė ~ žēmėj y el locativo singular žēmij ~ žēmėj). J. Kazlauskas no solo deja sin examinar algunos hechos dialectales de la morfología nominal que en las últimas décadas han suscitado opiniones bastante encontradas entre los lingüistas acerca de su origen, sino que ni siquiera los menciona. Se trata de la terminación del dativo singular -ai4 del tema en o, de formas de instrumental singular del tema en a del tipo rankai, «(con) la mano», etc. El título de la tercera sección (pp. 287–404), «De la historia del verbo», indica que la gramática no pretende ofrecer una descripción exhaustiva de la evolución de las formas de esta parte de la oración, sumamente compleja. Sin embargo, las cuestiones elegidas —la evolución de las desinencias personales y la formación e historia de las formas del presente, pasado y futuro, así como del imperativo y el subjuntivo— revelan en lo esencial el sistema de flexión verbal de la lengua lituana. J. Kazlauskas expresa su concepción general del verbo lituano al comienzo de la sección, al reseñar los rasgos generales de la evolución del verbo indoeuropeo. En su opinión, la «estructura verbal de todas las lenguas indoeuropeas actuales (y, por tanto, también de la lengua lituana) presenta numerosas innovaciones, configuradas por las regularidades de la evolución particular de las lenguas y que no reflejan el antiguo modelo verbal indoeuropeo» (p. 288). Asimismo, coincide con los lingüistas (V. Toporov y otros) que critican la concepción neogramática, dominante durante bastante tiempo, según la cual el modelo verbal de la protolengua indoeuropea se reconstruía basándose en los verbos del sánscrito antiguo y del griego antiguo. Tras examinar el sistema de desinencias verbales, el autor concluye que en las lenguas bálticas es mucho más sencillo que en las demás lenguas indoeuropeas. «Esa sencillez se debe, en parte, a la conservación de rasgos particularmente arcaicos, por un lado, y a la evolución peculiar del verbo en las lenguas bálticas, por otro» (p. 304). Entre las explicaciones relativas a desinencias concretas, cabe destacar en particular la opinión, bien argumentada, de que en las lenguas bálticas una misma forma verbal para la tercera persona del singular y del plural es un arcaísmo, no una innovación, y de que la función de tercera persona puede desempeñarla aquí un tema puro prehistórico. Asimismo, el autor reconoce casos de uso relicto de formas de tercera persona incluso en dialectos de las tierras altas orientales como… 4 Maty, J. Kazlauskas, al igual que algunos otros lingüistas en sus trabajos de los últimos años, considera que esta desinencia es nueva y que surgió, de acuerdo con las leyes fonéticas de esos dialectos, a partir de -ui (compárese el dativo singular vaikai, «al niño», y el locativo singular turgai, «en el mercado», en el habla de Debeikiai). 16. 902 241 sin embargo, en expresiones que aparecen en los dialectos, como: no hay cuándo va, no había cuándo lo hace, no habrá cuándo vaya y otras semejantes. Es una lástima que, por ahora, esta conjetura no pueda respaldarse con datos de nuestros monumentos escritos, aunque estos se remonten a una antigüedad relativamente modesta. En la gramática se examinan, entre las formas del presente, los verbos atemáticos e infijados, así como los verbos de tema en sta. Se ofrece un panorama completo de los verbos que han conservado la flexión atemática del presente, sus vestigios o huellas; se indica la frecuencia de esas formas y su relación con las formas temáticas correspondientes en distintos monumentos de la antigua literatura lituana (la «Postilė» de M. Daukša, el «Catecismo» de M. Petkevičius, etc.) y en los dialectos. Se explica de manera interesante la evolución de las terminaciones personales de los verbos atemáticos y la interacción entre las formas del singular y del plural. Basándose en datos de textos antiguos y de los dialectos, el autor demostró de manera muy convincente que las formas del modo desiderativo (o permisivo) del tipo tedārai, teeini, tetylė (o tetylỹ), al igual que las formas de segunda persona singular del imperativo de algunos dialectos aukštaitianos orientales (por ejemplo, dārai «haz», tylỹ «cállate»), son idénticas a las formas de segunda persona singular del presente. Asimismo, se refuta la opinión que había predominado durante mucho tiempo sobre esta cuestión y se llega a la conclusión, sin duda acertada, de que «al parecer, no hay en lituano huellas de la existencia de un optativo de los verbos temáticos completamente idéntico al del antiguo indio, el griego o el de otras lenguas indoeuropeas» (p. 382). Naturalmente, no se puede afirmar que, en el capítulo dedicado al verbo, como tampoco en los demás capítulos, el autor haya pronunciado ya la «última palabra» sobre todas las cuestiones. Probablemente se seguirá discutiendo el origen de formas breves de tercera persona del pasado que aparecen en los dialectos, como dė, sto, que J. Kazlauskas tiende a considerar más antiguas que las formas más largas dėjo, stojo. A pesar de algunos argumentos nuevos, sigue siendo poco convincente la afirmación de que el formante del imperativo -k(i) procede de la partícula gi. Entre otras cosas, ese origen del formante -k(i) también resulta difícil de comprender desde el punto de vista fonético. Cabe mencionar también alguna que otra observación crítica más general, es decir, referida a todos los capítulos de la gramática. Por ejemplo, sin explicar sus motivos, el autor presenta de manera desigual los ejemplos de los dialectos lituanos: en unos casos, en transcripción fonética; en otros, adaptándolos a la lengua literaria. La localización de los datos dialectales no siempre se indica de forma coherente y, en algunos casos, tampoco con mucha precisión. Algunos términos no se han elegido ni utilizado del todo acertadamente. Esto atañe sobre todo a las denominaciones de distintos dialectos lituanos5, cuyos diversos dobletes a menudo generan confusión o incluso inducen a error al lector. Compárense las denominaciones utilizadas para un mismo dialecto: «aukštaitianos occidentales» y «aukštaitianos del oeste», «aukštaitianos del suroeste» y «dialecto de los aukštaitianos sudoccidentales», «aukštaitianos orientales» y «aukštaitianos del este», «dzūkai» y «aukštaitianos del este», etc. También cabe lamentar que el libro reseñado apenas toque las cuestiones relativas a la evolución del adjetivo y no exponga en absoluto la historia del numeral, el pronombre, el adverbio y otras categorías gramaticales menores. J. Kazlauskas había previsto dedicar un libro aparte a esas categorías. Al valorar la «Gramática histórica de la lengua lituana», aunque incompleta, que ya tenemos en nuestras manos, podemos afirmar que está escrita mediante un uso acertado de la metodología moderna de análisis sincrónico y diacrónico de los hechos lingüísticos. Gau- 5 En la gramática, J. Kazlauskas emplea la clasificación tradicional de los dialectos lituanos (K. Jaunius–K. Būga–A. Salys) y se pronuncia firmemente contra la nueva variante de la clasificación de A. Baranauskas propuesta por A. Girdenis y Z. Zinkevičius (véase p. 410). 242 El uso de materiales de los dialectos de la lengua lituana, de los escritos antiguos, del letón, el prusiano y también de otras lenguas indoeuropeas, en especial las eslavas, así como el recurso a datos estadísticos, permitió al autor aportar ideas nuevas y muy bien fundamentadas sobre la formación del sistema actual de acentuación lituano y el origen y desarrollo de muchas formas gramaticales. El libro de J. Kazlauskas es importante no solo para la lingüística lituana, sino también para los estudios bálticos, la indoeuropeística y la lingüística general. K. Morkūnas R. Eckert, Baltistische Studien, Berlin, 1971, 102 p. El profesor de la Universidad de Leipzig Rainer Eckert es «uno de los nuestros» para los lingüistas de nuestra república: nos reunimos con él a menudo en diversas conferencias y reuniones, leemos con frecuencia sus interesantes artículos, publicados tanto en la República Democrática Alemana como en la Unión Soviética (ante todo, por supuesto, en nuestra república) y en otros países; de vez en cuando encontramos su nombre en noticias sobre la actividad de los baltistas de la RDA, las traducciones de literatura lituana al alemán, etc. Recientemente, la Academia Sajona de Ciencias de Leipzig publicó en su serie de comunicaciones, en un volumen independiente, una recopilación de artículos de este lingüista titulada «Baltistische Studien». La publicación de un libro así es un acontecimiento grato, aunque solo sea porque se trata del primer libro publicado en la RDA dedicado exclusivamente a cuestiones de los estudios bálticos. Es como un eco lejano de las magníficas tradiciones de la Universidad de Leipzig y, en general, de los estudios bálticos alemanes, que los eminentes científicos alemanes crearon ya en el siglo pasado. August Schleicher, pionero de estas tradiciones, recibe homenaje en el prólogo escrito especialmente para este libro por el célebre eslavista de la RDA Rudolf Fischer, quien, entre otras cosas, recuerda que el interés por las lenguas bálticas ha vuelto a crecer en los últimos tiempos. Al recordar a A. Schleicher, puede señalarse un hecho grato: en los últimos años se han publicado numerosos trabajos interesantes sobre este lingüista alemán —«héroe de la lingüística», como lo llamó en su día Friedrich Kurschat— (J. Dietze, R. Fischer y otros)1. El libro de R. Eckert comienza también con un artículo sobre A. Schleicher, «Zu August Schleicher's ‘Litauischer Grammatik’» (p. 9—20). El autor del artículo caracteriza con acierto la célebre gramática de Schleicher, presenta una interesante historia de la aparición de este libro y recuerda su importancia para la historia de los estudios sobre la lengua lituana, el desarrollo de nuestra lengua literaria, etc. Como es natural, también señala los puntos débiles de la obra de A. Schleicher, de los que tuvo la culpa sobre todo no el autor, sino el nivel de la lingüística de aquella época. Quizá solo una de las críticas de R. Eckert a A. Schleicher resulte un poco «severa». El autor del artículo recuerda una afirmación de A. Schleicher que probablemente ya se ha vuelto «célebre» entre muchos baltistas: que el letón es «eine in Laut und Grammatik jüngere Sprache (ist), die sich zum Litauischen etwa verhält wie das Italienische zum Latein» (cf. p. 13). R. Eckert tiene razón al afirmar que en aquel entonces el letón aún no se había estudiado lo suficiente y que solo los trabajos de J. Endzelīns colmaron esta laguna. Sin embargo, incluso después de J. Endze- 1 Los estadounidenses reeditaron quizá uno de los artículos más interesantes sobre A. Schleicher como persona y científico, escrito hace más de un siglo por su célebre alumno Johan Schmidt; cf. Portraits of Linguists, A Biographical Source Book for the History of Western Linguistics, 1746—1963, editado por Thomas A. Sebeok, I, Bloomington and London, 1967, p. 374—395. 16* 243