Несколько замечаний о балтийских глаголах на «-sta» в связи с происхождением этого форманта (индоевропейская перспектива)
Full text
БАЛТУ КАЛБУ ВЕИКСМАЖОДЖИО ТЫРИНЕЙИМАИ ЛИЕТУВОС ТСР МОКСЛУ АКАДЕМИЯ
V. N. TOPOROV
ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LOS VERBOS BÁLTICOS EN -sta EN RELACIÓN CON EL ORIGEN DE ESTE FORMANTE (PERSPECTIVA INDOEUROPEA)
En los últimos años, la atención de muchos investigadores se ha centrado en las bases de presente bálticas con el elemento -st(a). Estas formaciones se han analizado tanto desde un punto de vista sincrónico1 como histórico2, y como resultado se ha acumulado un amplio material que ha permitido formular generalizaciones importantes sobre la naturaleza de este tipo de bases de presente. Actualmente, conviene volver a abordar la cuestión del origen del propio formante -st(a), tanto más cuanto que no solo no hay unanimidad al respecto, sino que existe toda una serie de puntos de vista en competencia, a menudo de carácter completamente opuesto.
La dificultad para determinar la solución más fiable depende probablemente de que, sobre la base de los datos bálticos, resulta difícil, o incluso del todo imposible, reconstruir internamente el sector del sistema verbal en el que tomó forma el formante -st(a). Cuando se recurre al estado indoeuropeo, a menudo se descubre un panorama que, por paradójico que parezca, es cronológicamente posterior al estado báltico. De ahí los numerosos malentendidos, las distorsiones de la perspectiva cronológica relativa y el evidente afán por demostrar no solo el carácter secundario, sino también el origen tardío (reciente) de este tipo de formación de bases de presente. En este sentido, conviene distinguir-
1 J. Otrębski, Gramatyka języka litewskiego, II, Nauka o budowie wyrazów, Warszawa, 1965, págs. 320—326; A. Senn, Handbuch der litauischen Sprache, Heidelberg, 1966, págs. 266—268; Lietuvių kalbos gramatika, II, Morfologija, Vilnius, 1971, págs. 226—228; Mūsdienu latviešu literārās valodas gramatika, I, Fonētika un morfoloģija, Rīga, 1959, págs. 673—675, etc.
2 См. J. Kazlauskas, Lietuvių kalbos istorinė gramatika, Vilnius, 1968, стр. 316—336; J. Endzelīns, Latviešu valodas gramatika, Rīga, 1951, стр. 751—763, — в том, что касается отдельных балтийских языков, и также: Chr. S. Stang, Das slavische und baltische Verbum, Oslo, 1942, стр. 131—138; его же, Vergleichende Grammatik der Baltischen Sprachen, Oslo—Bergen—Tromsö, 1966, стр. 338—349; J. Endzelīns, Baltu valodu skaņas un formas, Rīga, 1948, стр. 190—192; E. Fraenkel, Die baltischen Sprachen, Ihre Beziehungen zueinander und zu den indogermanischen Schwesteridiomen als Einführung in die baltische Sprachwissenschaft, Heidelberg, 1950, стр. 90 и след., — в том, что касается сравнительно-исторического анализа этих образований. Ср. также обращение к глаголам на -st(a) в работах по индоевропеистике — прежде всего: J. Kuryłowicz, The Inflectional Categories of the Indo-European, Heidelberg, 1964, стр. 50—51; В. В. Иванов, Общеиндоевропейская, праславянская и анатолийская языковые системы (сравнительно-типологические очерки), М., 1965, стр. 154 и след.
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tinguir la antigua opinión de K. F. Johansson, quien tendía a ver en el formante báltico -sta el reflejo del antiguo sufijo -s-tо de la tercera persona del aoristo sigmático medio3, así como todas las demás opiniones, cuyo núcleo consiste en afirmar el origen secundario y tardío de este tipo 4 (*-st- < *-sk- o *-st < *-t-t-, etc.).
Antes de pasar a la cuestión de los posibles orígenes del -st(a) báltico en las bases de presente, conviene responder a dos preguntas: qué se entiende cuando se habla del origen secundario y tardío de este tipo, y qué lugar ocupa este tipo de bases en el sistema báltico de formación de palabras y de formas verbales.
Solo puede hablarse del carácter secundario del formante -st(a) en báltico en el sentido de que, evidentemente, está compuesto por elementos que pueden aparecer también por separado, conservando tal o cual valor gramatical o derivativo, es decir, de forma independiente. Compárense los verbos en -soti, como murksōti, vēpsōti, snopsōti, etc., donde -s-, por su origen nominal (cf. murksà y mùrksa, vēpsà, snòpsa, etc.) y su intransitividad (expresión de un estado), guarda relación, por un lado, con -s- en ilgsta o sénsta (cf. los tipos nominales de origen ìlgas y sēnas y el valor intransitivo de los verbos correspondientes), y, por otro, con las formaciones verbales que contienen el elemento -t- (cf. tipos predicativos, por ejemplo, kárvē pašērta o pēdos pālikta, o verbos con valor de acción puntual y única en -telēti: žvilgtelēti5, čiūptelēti, báubtelēti, etc.). La existencia de pares raíz + telēti y raíz + stelēti (es decir, -t-: -st-), dado que en numerosos casos estos formantes aparecen con una misma raíz (cf. dùrtelēti y dùrstelēti, etc.), también puede considerarse un argumento a favor de distinguir elementos constitutivos en -st-.
Por último, a menudo se habla del carácter secundario y del origen tardío del tipo en -st(a) teniendo en mente la expansión de este tipo entre los verbos que antes expresaban el mismo significado por otros medios6. Esta concepción de la secundariedad no es productiva, pues solo toma en consideración este conjunto de hechos y no todos los posibles casos de uso del formante estudiado. Dicho de otro modo, con este enfoque solo se refuta el hecho de que exista-
3 См. К. F. Johansson, Eine analoge Neubildung der Verbalflexion im Altindischen und Baltisch-Slavischen, — KZ, Bd. 32, 1893, стр. 476; ср. также H. Hirt, Indogermanische Grammatik, Bd. IV, Heidelberg, 1928, стр. 236.
4 Обзор этих точек зрения см. в кн.: Chr. S. Stang, Das slavische und baltische Verbum, стр. 134 и след.; J. Kazlauskas, Op. cit., стр. 330 и след.
5 Cf. žvilgtelēti en el „Postilla“ de Daukša (335, 44) y formaciones similares en los dialectos.
6 Cf. J. Kazlauskas, Op. cit., págs. 324—325: „Que el formante -sta- es posterior en estos verbos lo demuestra no solo la doble formación de sus formas de presente (infijo y -sta-), sino también el hecho de que a menudo esos verbos tienen el formante -sta, en algunos dialectos, mientras que en otros son únicamente infijales; cf. glęžta y glęžta; gęsta y gęnsa, gęsa;... glūžta y glūna, etc. No cabe duda de que las formas lituanas infijales son más antiguas; los formantes -sta se mencionan aquí más adelante, en particular al examinar los casos. Véase también Chr. S. Stang, Vergl. Gramm., pág. 342: „El hecho de que aparezca (es decir, el sufijo -sta-) como complemento del infijo nasal, es decir, que su distribución esté regulada principalmente por la presencia o ausencia del infijo nasal, indica que la productividad de este sufijo no se remonta a un pasado particularmente lejano. En la misma dirección apunta también el hecho de que la s después de r y k no esté representada por š: nos encontramos, por tanto, ante una expansión del sufijo en la forma -st-…“
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…cia -st(a) en un conjunto determinado de verbos, pero no se refuta el hecho mismo del uso de -st(a). Además, cuando se afirma que -st(a) aparece solo al perderse el infijo nasal o —y esto es especialmente importante— en verbos donde, debido a la estructura fonológica de la raíz, el infijo nasal era imposible, se pasa por alto la cuestión de cómo se expresaba el significado de la base verbal cuando no podía expresarse mediante un infijo. Por último, al examinar si un determinado formante es secundario y de origen tardío en lenguas arcaicas tan singulares como las bálticas, conviene recordar que muchos procesos que ya habían dejado de actuar en la época de los testimonios más antiguos de las lenguas indoeuropeas siguen actuando en las lenguas bálticas y abarcan nuevos estratos de datos⁷. Del mismo modo que sería improcedente considerar secundarias las bases -и del lituano porque este procedimiento siguió siendo productivo durante mucho tiempo y continuó aplicándose a toda una serie de nombres nuevos, tampoco hay motivos para considerar que -st(a) es secundario y surgió solo en una época relativamente tardía. Cabe pensar que la diferencia en la interpretación de estos dos formantes se explica porque el formante formador de tema -и está bien documentado en muy diversas lenguas indoeuropeas, mientras que -st-(a) se considera una formación exclusivamente báltica, de lo que se extrae la conclusión improcedente de que, si es báltica, entonces es posterior al indoeuropeo. Pero volveremos sobre ello más adelante. En cualquier caso, la concepción de la secundariedad que aquí se adopta no debe impedir en absoluto la búsqueda de correspondencias indoeuropeas de este formante. Además (y esto también es muy importante), por correspondencias hay que entender no solo los casos en que se emplea este formante con una función isomorfa respecto de los datos bálticos, sino también los casos en que dicho formante (o incluso sus componentes) aparece con otros significados e incluso cambia de rango (extensión de raíz, elemento morfológico o derivativo, componente de este, etc.). Todo ello, naturalmente, siempre que sea posible construir una cadena de reconstrucciones, por larga que sea, que permita conectar en última instancia los formantes comparados de distintas lenguas indoeuropeas.
La segunda cuestión, de cuya resolución depende en gran medida el problema del origen de -st(a), consiste en determinar el lugar que ocupa este formante en el sistema de tipos verbales bálticos. A este respecto habrá que recordar algunos hechos más o menos conocidos, poniendo un énfasis más específico en algunos de ellos o situándolos en un contexto algo distinto.
Uno de los logros de la indoeuropeística de las últimas décadas ha sido reconocer que la aparición de este conjunto de formantes formadores de tema en el presente con una raíz determinada no era…
7 En particular, esto explica, por supuesto, los numerosos casos de coexistencia, en diversos dialectos, de bases en -st- con otras bases (cf. en los dialectos latgalianos altos: l’ēpiri y lēpstu de l’īpt’, tÿuki y tÿukstu de mukt, klÿuri y klÿupstui de klupt’, etc.) o la presencia, en algunos dialectos, de bases en -st- en verbos cuyo presente se forma de otras maneras en otros dialectos o en la lengua literaria (cf. letón/dial. izsmōkstu, smokstu, apsūpst y otros (Kalupē). Véase M. Rudzīte, Latviešu dialektoloģija, Rīga, 1964, p. 360; cf. en parte K. Draviņš, V. Rūķe, Verbalformen und undeklinierbare Redeteile der Mundart von Stenden, Lund, 1958, pp. 14–15.
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… se debe al azar; que este fenómeno (la coexistencia de bases) está sujeto a regularidades suficientemente estrictas (en principio) y de carácter sistémico; y que, por consiguiente, a partir de la presencia de estos formantes pueden extraerse, con mayor o menor probabilidad, conclusiones sobre la presencia de otros formantes relacionados sistémicamente con ellos. El hecho de que en distintas lenguas indoeuropeas se haya identificado un número considerable de raíces verbales que, mediante diversos formantes (-n-, -s-, -sk-, -io-, etc.), forman series de bases de presente similares debe interpretarse como prueba práctica de la realidad de las relaciones entre distintos tipos de bases de presente, por una parte, y de la posibilidad de remontar estas regularidades a una época bastante temprana, cuando aún seguían vigentes los vínculos entre distintas partes del área lingüística indoeuropea.
A este respecto, hay que subrayar con toda insistencia el carácter excepcional de las relaciones que se dan en las lenguas bálticas8 entre las bases de presente en -st(a) y las bases de presente con infijo nasal. Las bases de presente bálticas en -st(a)- y con infijo nasal (-n-, -m-), cuyos orígenes se remontan a formaciones muy antiguas, alcanzaron un amplio desarrollo en la historia de las lenguas bálticas9. Aunque adquirieron toda una serie de rasgos nuevos (en particular, semánticos), conservan, no obstante, algunos rasgos muy arcaicos que permiten reconstruir —al menos en términos generales— ciertas relaciones de tipo antiquísimo, por ejemplo, las correspondientes a la época anterior a la formación y actualización de las oposiciones temporales. Estos dos tipos de formación del presente se distribuyen complementariamente; de ello se derivan sus rasgos comunes, que permiten reunir ambos tipos en un nivel superior (el de la semántica gramatical), y sus diferencias dentro del nivel de los rasgos formales.
Entre los rasgos que comparten estos dos tipos, hay que señalar ante todo su valor intransitivo-incoativo. Sin embargo, no hay motivos para considerar que precisamente estos dos procedimientos de formación de bases de presente (-st(a)- y el infijo nasal) sean el medio original o exclusivo para expresar este valor, puesto que, fuera del sistema del presente, este se expresa por otros medios. A este respecto, cabe señalar también otro rasgo común de los dos tipos mencionados de formación de bases de presente: ambos forman el pretérito con el elemento -ā, asociado habitualmente precisamente con la intransitividad (a diferencia de…
8 Los datos del lituano son especialmente reveladores, sobre todo los de aquellos dialectos en los que no se perdió el infijo nasal, como ocurrió, por ejemplo, en letón. En cuanto a los datos prusianos, son demasiado escasos para extraer conclusiones independientes a partir de ellos (cf.: wiršt, polinka, sindats / syndens, cf. poprestemmai / issprestun).
9 Conviene señalar que la excepcional productividad del tipo de presente con infijo nasal en las lenguas bálticas constituye una especie de pendant de la difusión igualmente amplia de las bases en -sta. Al igual que en este último caso, el infijo nasal aparece en un número considerable de raíces verbales lituanas, aunque las raíces correspondientes de otras lenguas indoeuropeas (incluso de aquellas que, como el indio antiguo, el hitita y el tocario, han conservado bien este tipo de bases de presente) no presentan formación de bases de presente mediante infijo. El fenómeno de la expansión de las bases con infijo nasal en lituano resulta aún más sorprendente porque en eslavo es muy raro (sed̑a, leģa, b̑eḑe, cf. gótico rēsti con valor transitivo), mientras que en germánico está representado por un solo ejemplo (cf. gótico standan-stop).
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… que -ē, relacionado con la transitividad)¹⁰; las excepciones son mínimas y pueden explicarse¹¹. El tercer rasgo que conviene mencionar aquí es el conjunto común (en términos generales) de fonemas que terminan la raíz a la que se añade -st(a) o en la que se incorpora el infijo nasal. Sin embargo, aquí también se perfilan divergencias cuya causa debe atribuirse a fenómenos fonéticos. Compárense, por un lado, los casos al menos ambiguos del tipo gel-sta (pero: gelto), nīrsta (pero: nīrto), výsta (pero: výto), výsta (pero: výdo), žýsta (pero: žýdo), skýsta (pero: skýdo) y similares y, por otro lado, casos como džīuva, lýja, drýska, tīška, dīna y similares, donde se supone un infijo nasal¹².
Sin embargo, desde el punto de vista de los objetivos de la reconstrucción, son más importantes las diferencias entre las bases en -st(a) y las que llevan infijo nasal. Entre estas diferencias, cabe señalar la presencia de oposiciones acentuales en la raíz de las bases en -st(a); compárense ė: ė̃ (drėksta, plėksta, pero: šėlsta); ó: õ (nóksta, slópsta, sprógsta, pero: blõgsta, lóbsta); ū: ũ (džīūsta, rīgsta, slūgsta, trāksta, pero: dūksta, rūksta); ý: ỹ (dýgsta, klýsta, pero: dýksta, klýpsta, krýpsta, nýksta, pýksta, výksta); il: il (ilgsta, tvilksta, pero: silpsta, smilksta); ir: ir (tvirksta, pero: mirksta, sirpsta, tirpsta); in: in (brinksta, stingsta, tiñsta, tvinsta, pažįsta: pažinti, pero: dingsta, linksta, sprīngsta, tvinksta); im: im (kimsta, rimsta, pero: gimsta, klim̄psta); ul: ul (smūlksta, pero: stulbsta); al: al (ālksta, pero: alpsta). En las bases de presente formadas mediante un infijo nasal, no hay diferencias acentuales y aparece en todas partes el circunflejo: aīka, teīka, krīnta, jūnka; taīra, leīra, līt́ra, kluītra; bāla, skāra, glēra, kȳla, bȳra, skȳla, svȳra, gūra; drȳska, mȳzga, īȳska, etc.
Esta relación de libertad frente a falta de libertad acentual en el presente, que se da entre las bases en -st(a) y las bases con infijo nasal y las distingue, adopta otra forma en las demás partes del sistema verbal. Las bases en -st(a) se caracterizan por tener la misma acentuación en el presente, el pretérito y el infinitivo de un mismo verbo (compárense ālksta, ālko, ālkti; alpsta, alpo, alpti; kimsta, kimo, kimti, etc.)¹³. Las bases con infijo nuevo, como si compensaran la ausencia de elección entre modelos acentuales en el presente, se correlacionan con bases de pretérito e infinitivo cuya acentuación, por regla general, es distinta (al menos en una de estas bases) de la del presente. Compárese presente — pretérito, pero infinitivo: raīnda, rādo, pero rāsti; senka,
¹⁰ Véase Chr. S. Stang, Das slavische und baltische Verbum, pág. 98, 189; P. Arumaa, Von der Eigenart des Ablauts und der Diathese im Baltischen, — ZfsIPh, Bd. 26, 1957, pág. 118—149.
¹¹ Compárese: „sta-kamieniai veiksmažodžiai būtajame laike visada turi taip pat kamiengalį -ā, išskyrus gimsta, gimė ir miršta, mirė. Tačiau veiksmažodis gimsta kamieną -sta gavo neseniai, plg. gėma: gimė, o ē-kamienė būtojo laiko forma mirė, matyt, atsirado tada, kai būtojo laiko ē-kamienas nustojo buvęs tranzityvumo rodikliu“. Véase J. Kazlauskas, Op. cit., pág. 319. Es interesante que miršta sea también una excepción respecto del cambio de s a š después de r; véase Chr. S. Stang, Vergl. Gramm., pág. 342—343. Sin embargo, también es posible una solución completamente distinta (-š- en miršta procede de -sk’-); véase J. Endzelin, Über den slavisch-baltischen Reflex von idg. sk’, — ZfsIPh, Bd. 16, 1939, pág. 114; J. Kazlauskas, Op. cit., pág. 330.
¹² Compárense también: bāla, būra, glīma, kīrža, bīzga, etc.
¹³ Las excepciones son raras y explicables; compárense sēnsta, sēno, sērti; tēnsta, tēmo, tēnti. En las bases letonas en -st- se observa el mismo patrón; compárense tirpstu, tirpu, tirpt; klistu, klidu, klīst; tūlstu, tūlzu, tūlzt; rīgstu, rīgu, rīgt, etc.
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sėko, pero sėkti; šlam̃pa, šlāpo, pero šlāpti; stẽmba, stẽbo pero stẽbti; sãla, sãlo, pero sálti; gvẽra, gvẽro, pero gvẽrti, etc.; presente, pero pretérito — infinitivo (con -in-, -un-, -im-, -um-, -y-, -ū- radicales): kiñta, pero kito, kisti; buñka, pero būko, būkti; kiñba, pero kibo, kibti; grūmba, pero grūbo, grūbti; dỹla, pero dilo, dilti; žiūra, pero žiūro, žiūrti; rỹzga, pero rizgo, rizgti, etc.
Otra diferencia, relacionada de un modo u otro con las ya indicadas, consiste en que el repertorio de vocales radicales de las bases de presente en -st(a) es más amplio (prácticamente ilimitado) que el de las bases con infijo nasal, donde predominan claramente -i- y -u- (drīñka, kiñta, kriñka, kriñta, miñga, miñta, driñba, kiñba, liñpa, stiñpa, šim̃pa; juñta, kruñta, pluñka, puñta, siūñta, buñda, buñka, guñda, šūñta, truñka, čiūñpa, duñba, grūmba, kluñpa, skuñba, etc.)14, y -a- y -e- aparecen con mucha menor frecuencia y quizá secundariamente (añka, kañka, rañda, šlam̃pa, tam̃pa, bãla, sãla, skãra, šãla; geñda, señka, smeñga, teñka, gleñba, kneñba, leñpa, skrem̃ba, šeñpa, glẽra, gvẽra15.
Estas diferencias en la estructura del centro vocálico y del paradigma acentual entre los verbos que forman el presente en -st(a)- y los que lo forman mediante un infijo nasal son significativas, ante todo, porque testimonian la antigua isofuncionalidad de estos tipos y su oposición formal (durante cierto período). Solo dentro de estos dos grupos, considerados conjuntamente, se dan todas las posibilidades propias del conjunto (todos los tipos de vocalismo radical y todos los tipos de esquemas acentuales, tanto dentro del presente como en el conjunto de las bases verbales). Teniendo en cuenta estas características, cabe formular una hipótesis sobre qué tipos son predominantes y en qué sentido (es decir, cuáles contribuyen a distinguir el máximo de posibilidades)16 Pero ahora y aquí es más importante subrayar que tanto los elementos comunes como las diferencias entre el tipo en -st(a) y el tipo con infijo nasal dan testimonio irrefutable del estrechísimo vínculo —actual e histórico— entre estos dos tipos de bases de presente, de su correlación y equilibrio tan desarrollados que, en muchos casos, se aproximan a una distribución complementaria y, sobre todo, excluyen por completo la posibilidad de suponer que esta correlación sea fortuita y de origen muy reciente. La existencia de distintas posibilidades de formación de las bases de presente según los dialectos (compárese glẽta, base en -st(a): gleñza, base con infijo; gẽsta: geñsa, kiūžta: kiuñza, gniūžta: gniuñža, dūžta:
14 Compárese letón tirpstü, gibstu, atzilstu, vīstu, atbilstu, klīstu, svīstu, nīstu, škīstu, likstu, mirstu, nikstu, slīkstu, trīkstu, digstu, ligstu, sirgstu, atspirgstu, stingstu, birstu, irštu, mirstu, silstu, svilstu, dilstu, pazīstu, grimstu, rimstu, dzimstu, bīstos, [dzīst; skurbstu, stulbstu, plūstu, trūkstu, tū̄kstu, kūstu, listu, skumstu, grīstu, klūstu, pūstu, žīstu y similares
15 Compárese letón pampstu, slāpstu, skābstu, kalstu, alkstu, sprāgstu, vārģstu, salstu, etc.
16 En particular, la expansión de las bases en -st(a) en el presente puede explicarse precisamente porque ofrecen las máximas posibilidades para que verbos con los más diversos tipos de vocalismo radical y de acentuación se integren en el sistema del presente (lo cual, sin embargo, no excluye la posibilidad de expresar otras oposiciones, por ejemplo, la intransitividad frente a la transitividad según el grado vocálico de la raíz; compárense: lituano dỹgsta: diegia, letón digstu: diẽdzu, etc.). Los verbos que adquieren un infijo nasal en el presente, por el contrario, resultan ser los más aptos para distinguir las bases verbales (en particular, las temporales) mediante la acentuación.
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duñža, priñsta: pruñsa, gniñsta: gniñsa, dūsta: duñsa, čyžta: čiñža, šąžta: šañša, sūsta: suñsa, dvýsta: dviñsa, gyžta: giñža, glyžta: gliñža, etc.)17, estrictamente hablando, presupone no solo la contigüidad diacrónica del infijo -n- / -m- con el tipo de formantes formadores de tema -st(a) (dūsti) du-n-ś(a): *dūs-sta, sino también la coaparición sincrónica de estos formantes, como en *du-n-s- + sta > dūsta, inevitable en todos los temas con infijo que adquieren el formante -st(a). Más aún, durante el período inicial de su formación, formas como dūsta o grýsta < *gris-sta < *grins-sta, sin duda, debían percibirse no como simples temas en -sta: dus-sta o gris-sta, sino precisamente como temas de presente à deux termes — -n y -st(a), tanto más cuanto que ū e y̆ en la raíz de estos verbos (como, por lo demás, en otros casos análogos) son archifonemas en los que se neutralizan, respectivamente, ū y un (um), y y in (im).
Teniendo en cuenta el vínculo tan estrecho y antiguo entre los temas con infijo nasal y los temas en -st(a), sin mencionar los datos de otras lenguas indoeuropeas antiguas, hay que considerar discutible la explicación del origen de -st(a) propuesta recientemente por J. Kurylowicz18, pues no tiene en cuenta la relación entre estos dos tipos de temas. Sería sumamente extraño que el panorama báltico, que presupone una relación entre los temas en -st(a) y los temas con infijo nasal, imitara por mera casualidad el estado indoeuropeo. En cambio, J. Kurylowicz tiene indudablemente razón al esbozar los principios generales de la aparición y difusión de los formantes teniendo en cuenta las relaciones entre las funciones semánticas primaria y secundaria. Es especialmente importante que de este esquema se desprenda la movilidad fundamental de los valores semánticos de este complejo fonético: desde un valor cero hasta valores derivativos y flexivos. En distintas lenguas indoeuropeas, incluidas las bálticas, el elemento -s- precisamente marca distintos rangos semántico-gramaticales y los pasos de un rango a otro. Cabe señalar, además, que estos cambios fueron favorecidos por aquel sistema arcaico de desinencias de la conjugación cuya naturaleza se va aclarando cada vez más gracias a las investigaciones recientes (cf. la ausencia de desinencia en la 3.ª persona del verbo, la falta de distinción entre las desinencias de 2.ª y 3.ª persona en la conjugación, la relación de las desinencias de la conjugación de la segunda serie (hitita -ḫi) con la voz medio-pasiva y el perfecto, la identificación de un amplio estrato de formaciones injuntivas, etc.).
17 Véase J. Kazlauskas, Op. cit., págs. 324—325. Para ejemplos letones de este tipo, véase: J. Endzelīns, Latviešu valodas gramatika, págs. 762—763.
18 Véase J. Kuryłowicz, Op. cit., págs. 50—51. Se considera que el origen de este formante está en las formas participiales en -tas de verbos cuya raíz termina en -d, -t, -s, -š, -z (-sk, -šk). Estas formas permiten una doble interpretación; por ejemplo, vìrstas = 1. virt-tas (forma primaria) o 2. virt-stas (forma secundaria). Cf. más adelante (pág. 51): ”This possibility is exploited if the respective verb shows a double function, e. g. if, fundamentally transitive, it has in certain contexts an intransitive value or if it is a verb of state with a secondary durative function. Thus a participle like vìrstas having the primary passive meaning ”which has been turned over“ and a secondary intransitive meaning „which has turned (over)“, can be split into vìrt-tas (primary semantic function) and vìrt-stas (secondary function). Purely virtual in the participle and in the infinitive in -ti, the split is actualized in the corresponding present tense: vìrt-tas: vìrt-st-as=vert’ù: virt-st-ù. According to § 36 we get the subtraction of -t- in virt-t-(as) entailing the restitution of the full grade vert’ since the zero-grade of the root is only a corollary of the addition of -tas, hence participle vert’-: virt-st-= presence vert’-: virt-st- representing a correct proportion…“ etc.
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En relación con la relación adicional -n-/-m-: -st- en los temas de presente bálticos, se presentan una serie de paralelos y analogías. Recordando que las lenguas bálticas, eslavas y germánicas adoptaron, de los tres tipos de presente indoeuropeo con formante nasal (1. *linekʷ-: *linkʷ-, 2. *k’l̥neu-: *k’l̥nu-, 3. *kʷrineH₂-: *kʷriṇ₂), solo uno de ellos (las bálticas, el primero; las eslavas, el segundo; las germánicas, el tercero), conservando para este el valor general de intransitividad, hay que concluir que es en cierta medida legítimo comparar los tipos de temas de presente báltico infijado y eslavo sufijado con elemento -n-. En tal caso, resulta muy significativo que los temas prot eslavos en -ne- (*dvignoti, *dvigneši) formaran originalmente solo un aoristo asigmático (*dviǵō), como, por ejemplo, está documentado en los monumentos eslavos eclesiásticos antiguos. Así pues, para cierto período puede reconstruirse la siguiente distribución de formas en el aoristo: temas de presente con sufijo nasal (-n-) → aoristo asigmático; temas de presente sin sufijo nasal (aunque no todos) → aoristo sigmático, es decir, *dvigneši — *dviǵō, pero *znaješi — *znaxъ. Si se tiene en cuenta la etapa en que empezaron a distinguirse del injuntivo temas con una formación especial, también puede postularse para el prot eslavo la coexistencia y el equilibrio de estos mismos dos tipos, con -n- y con -s-. Es característico que también en las lenguas eslavas haya que tener en cuenta la expansión del tipo sigmático; cf. las formas tardías de formación sigmática del aoristo de verbos con -n- en el presente, dvigoхъ frente al antiguo dviǵō. Más aún, al igual que en las formas lituanas, hay que constatar la coaparición del elemento nasal y de -s-(-x-, -š-) dentro de una misma forma de palabra en los aoristos sigmáticos de temas de presente con nasal, como: КОСНѦХЪ, ПО-МѦНѦХЪ, ОУСЬКНѦХЪ, etc.¹⁹ (es decir, en última instancia *-šek-non-s-). Estas analogías, desde luego, hacen aún más verosímil la hipótesis de que -s- en los temas de presente bálticos está relacionado con el marcador del aoristo eslavo, y conducen a plantear la hipótesis de que -t- en -st- de las formas bálticas está relacionado con -t- en las formas aorísticas de 2.ª y 3.ª persona singular del tipo ritō, jetō, y quizá también dadtō, si no se ve en este caso una reduplicación. Dado que últimamente se afianza cada vez más la interpretación de esta forma como simple (*da-stō), conviene compararla con el prusiano dāst y el lituano antiguo dūosti, así como con otras formaciones, cf. el hitita daš (2.ª–3.ª persona singular del pretérito de la conjugación hi), el albanés dhashë (1.ª persona singular del aoristo, ‘yo di’), el véneto dona.s.to, etc.²⁰ Ya en los ejemplos anteriores puede observarse que -s- aparece a veces como marcador de temas de presente, otras como marcador del aoristo y otras como desinencia (o parte de ella) de persona en la conjugación verbal. Al abordar la cuestión de su origen, no puede dejarse de tener en cuenta esta «movilidad» de -s-.
Dejando de lado las consideraciones ulteriores sobre el aoristo eslavo, basta con recordar que la distribución de sus formas estaba determinada por
19 См. Н. Ван-Вейк, История старославянского языка, М., 1957, стр. 342—345.
20 Véase В. Rosenkranz, Historische Laut- und Formenlehre des Altbulgarischen, Heidelberg, 1955, pág. 129; В. В. Иванов, Указ. соч., pág. 82; del mismo autor, Отражение двух серий индоевропейских глагольных форм в праславянском, — „Славянское языкознание“, М., 1968, pág. 257; В. Н. Топоров, К вопросу об эволюции славянского и балтийского глагола, — ВСЯз, 5, 1961, pág. 69.
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no solo por el tipo de temas, sino también por el paradigma acentual del verbo. Compárese la regla acentual-morfológica, existente ya antes de la aparición de los monumentos escritos de la lengua eslava antigua y que explicaba la distribución de las formas de aoristo21: los verbos no derivados baritonados con temas de vocalismo igual formaban un aoristo simple si el tema terminaba en consonante, y un aoristo sigmático radical si terminaba en vocal o sonante. Los verbos no derivados oxitonados del mismo tipo formaban un aoristo sigmático del tipo ВѢСЬ — ВЕДЕ si el tema terminaba en consonante, y un aoristo sigmático dental si terminaba en vocal o sonante (véase В. А. Дыбо, op. cit., pp. 37—38). De ahí: pirъ, pero bi o idъ, pero věsъ, etc.
Si en los verbos bálticos y eslavos los elementos -n- y -s- compiten entre sí y solo aparecen simultáneamente, de manera excepcional, en una misma forma (y además tales formaciones tienen un carácter inestable e intermedio, o bien presuponen que los elementos combinados han perdido sus significados anteriores), algunas otras lenguas indoeuropeas desarrollaron formaciones regulares caracterizadas por la combinación de elementos nasal y sigmático.
Ante todo, cabe señalar aquí los verbos de la clase VIII del tochario A y los verbos de la clase X del tochario B, a los que corresponden, respectivamente, los sufijos -nās-, -nās- y nāšk-, -nāsk-. Compárese el tochario A yār- ‘bañarse’ — yārnāssi (Inf.), wäl — ‘morir’ — wällāstār (< *wäl-nās-tär), etc.; el tochario B yāp- ‘entrar’ — yänmaskau (< *yäp-naskāu), päk- ‘tener la intención’ — päknās-tär, käm- ‘venir’ — kämmaššäm (mm < mn), täm- ‘nacer’ — tänmastär (nm < mn), etc., por no mencionar varios verbos cuya raíz termina en -n: klin- ‘deber’ — klinassäm, aun- ‘comenzar’ (en med.) — aunastär, pin- ‘soplar’ — pinasle (Ger. I), rin- ‘dejar’ — rinastär, sain- ‘defenderse’ — sainaskentär, etc.22. La segmentabilidad de este formante tochario -nās- (-nās-), -nāšk- (-nāsk-) queda asegurada por la existencia de una serie de temas de presente caracterizados por solo uno de los dos formantes indicados, o en los que estos formantes aparecen en otras combinaciones. Basta recordar clases como, por ejemplo, las siguientes: tochario B VIII (-s-: -s-): er-: ersām, aip-: aiyesem, kāil-: kāilsām, kau-: kausām, etc.; IX (-sk-: -ss-): yām-: yamskau, we-: wskau, ai-: aiskau, etc.; XI (-s-…sk-: -s…ss-): auk-: auksāsšām, tu(twā-): twāssām, etc. (mezcla de las clases VIII y IX), por una parte, y las clases VII (infixo nasal): kätk-: kättankām, pik-: pinkām, etc.; VI (-nā-): alp-: alpanam, rap-: rapanam, etc.; XII (-ññ-): käsk-: käskannitär, klänts-: kläntsannī, etc., por otra. A la luz de estas relaciones, la formación de la clase X en tochario B (y de la clase VIII en tochario A) queda explicada exhaustivamente.
21 Esta regla fue formulada por В. А. Дыбо; véase su artículo: «El acento del verbo eslavo y las formas del aoristo eslavo antiguo», — «Краткие Сообщения Института Славяноведения», fasc. 30, Moscú, 1961, pp. 33—38.
22 Véase W. Krause, Westtocharische Grammatik, Bd. 1, Das Verbum, Heidelberg, 1952, pp. 96 y ss.; W. Krause, W. Thomas, Tocharisches Elementarbuch, Bd. 1, Grammatik, Heidelberg, 1960, p. 214; E. Sieg, E. Siegl i ng, W. Schulze, Tocharische Grammatik, Berlin, 1931, pp. 357 y ss.
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Entre los factores anatolios pertinentes23, cabe señalar ante todo los verbos hititas cuyo tema de presente se forma mediante la combinación de un sufijo con elemento nasal y el sufijo -šk- (-šš-), de los cuales el primero suele tener valor causativo y el segundo, iterativo. Compárese arnušk- ‘traer repetidamente’ frente a ar- ‘permanecer’, ‘llegar’ y arni- ‘traer’, ‘llevar’; compárese también: huš-nu-šk-, etc., o los verbos en -nešk- (en luvita, en -nešš-): compárese el hitita ti-ia-ni-eš-ni-mi con el luvita ti-ia-ni-eš-šu-i; compárese el hitita tešḫannešk-, etc. Son de especial interés los casos en que -šk- se añade a un tema de presente con infijo nasal; compárese ḫarninkisk- ‘destruir repetidamente’ frente a ḫarnink- ‘destruir’ y ḫark- ‘perecer’. Al considerar en hitita, como en las lenguas tocharianas, las formaciones con un formante complejo compuesto por un elemento nasal y -š(k)-, también deben tenerse presentes otros tipos de temas de presente (-annai-, -nu-, -nin-, -eš-; compárense los verbos denominales del tipo parkueš- ‘purificarse’ frente a parkui- ‘puro’, šalleš- ‘aumentar’ frente a šalli- ‘grande’, etc.). Se supone asimismo una secuencia -n-s- en luvita, con la base ↑e-n-s ‘poner’, ‘dedicar’. Los datos anatolios, y en primer lugar los hititas, son muy reveladores, en particular porque la expansión del sufijo -šk- está atestiguada ya durante la historia escrita de la lengua hitita y se asocia con el desplazamiento del sufijo *-šša- (de *-so-). Por ello, no cabe excluir la reconstrucción de antiguos temas de presente con un formante que combine un elemento nasal con -š- (y no con -šk-). Sin embargo, la especialización del sufijo -šk- en hitita (sobre todo para expresar iteratividad) y su generalización (la posibilidad de añadirse a cualquier tema verbal) reducen en cierta medida el valor heurístico de esta formación para reconstruir el conjunto original de casos en que se empleaba un formante complejo de este tipo. Con fundamentos conocidos, lo mismo puede decirse de verbos del griego antiguo como ἀλύσκάνω ‘evitar’, ‘salvarse’ (ya en Homero y Hesíodo), frente a ἀλύω ‘estar agitado’, ‘andar de un lado a otro’, ἀλύσσω (en Homero), o de formaciones más antiguas como αὐξάνω ‘aumentar’, ‘crecer’, etc., frente a αὔξω ‘hacer crecer’, etc., donde el orden de los elementos está invertido con respecto a los ejemplos considerados hasta ahora. El mismo orden invertido se observa en verbos armenios del tipo harç-an-em ‘pregunto’ (en lugar del esperado harçem), donde se reconoce la secuencia originaria *-sk’- + *-n- (compárese el indio antiguo prcchámi, el latín poscō). Sin embargo, en relación con los datos armenios, es importante subrayar dos rasgos: el valor medio del elemento -n- en los temas de presente (compárese melkel ‘debilitar’ [activo] — melkanal ‘debilitarse’ [medio]24) y la formación del marcador de aoristo ç (compárese sireac de sirem ‘amo’ o gorceaç de gorce.
23 О них подробнее см. И. Фридрих, Краткая грамматика хеттского языка, М., 1952, стр. 82 и след.; G. Bechtel, Hittite Verbs in -sk-, Ann Arbor, 1936; В. В. Иванов, Общеиндоевропейская, праславянская и анатолийская языковые системы, стр. 139 и след., особенно стр. 147—148. О соотношении носового форманта и форманта *-sk- в индоевропейских языках см. W. Couvreur, Les dérivés verbaux en -ske/o- du hittite et du tokharien, — „Revue des études indoeuropéennes“, t. 1, fasc. 1, 1938; см. также C. Watkins, Indogermanische Grammatik, Bd. III: Formenlehre, Heidelberg, 1969, стр. 70 и след.
24 Véase Э. Г. Туманян, Древнеармянский язык, Moscú, 1971, pp. 334—335; А. А. Абрамян, Учебник грабара, Ereván, 1964, p. 116 y otros (en armenio).
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‘hago’) del indoeuropeo -sk-²⁴а. El hecho de que -sk- aparezca como formante de aoristo junto a -s- en el aoristo de otras lenguas indoeuropeas probablemente deba tenerse en cuenta en relación con la correspondencia entre el báltico -st- y -s- en varias otras lenguas emparentadas. Por lo demás, teniendo en cuenta la penetración de -sk- en el sistema del preterito en tocario (y, como suponen algunos siguiendo a Karstien, en eslavo: -ахъ < *-ā-ske-), cabe pensar que la oposición entre verbo simple y verbo con el indicador -sk- era conocida por las llamadas lenguas «pónticas» (anatolio, tocario, armenio y eslavo)²⁴⁶.
Sin embargo, en relación con la problemática báltica, son más importantes los ejemplos en los que aparece la secuencia -n- + -s-. Entre ellos merece atención la correspondencia entre el homérico χνέω: ἔχυσσα, que permite considerar la reconstrucción *χu-vε-σ-μ²⁵, así como las formas védicas del tipo gr-niṣ-e (de gir-) o pu-niṣ-e (de pū-)²⁶, en las que el indicador -niṣ- se asocia con la flexión media; o las venéticas del tipo zonasto, donde -nas- se distingue claramente gracias a la forma paralela zoto. Compárese mexo zona.s.to re.i.tiia.i. ner.ka lemeto.r.na «Nerka, hija de Lemetor, me dedicó a Reitia» (PID 26. Este) o mexo zona.s.to sahnate.i re.i. tiia.i porah «Porah me dedicó a Reitia Sanatis» (PID 31. Este), pero: vhremah.s.tna zoto re.i.tiia. i «Fremastna dedicó (me) a Reitia» (PID 19. Este); compárese el lidio ↑ens junto a ↑es- ‘dedicar’, ‘poner’ (así como el licio tas-: ta- o el hitita zikk- [t-sk-] de tehhi ‘poner’, ‘colocar’)²⁷, por no hablar de una serie de otros casos²⁸.
Tras examinar estos materiales, conviene recordar la conclusión indiscutible de que los verbos hititas en -s- (al igual que algunas otras formas sigmáticas) están relacionados con la conjugación en -ḫi y, por consiguiente, con la segunda serie de formas verbales indoeuropeas²⁹. De ahí los valores medios de los correspondientes a las formas hititas en otras lenguas indoeuropeas, que explican la relación
²⁴а Véase R. Godel, Les aoristes arméniens en -ć-, — „Studia classica et orientalia Antonio Pagliaro oblata“, II, Roma, 1969, págs. 253—258.
²⁴⁶ Véase B. Rosenkranz, Zur Entstehungsgeschichte der indogermanischen Verbalflexion, — „Arbeitspapier“, N 16. Institut für Sprachwissenschaft — Universität, Köln, 1971, págs. 5—7. Rosenkranz señala asimismo la existencia en las lenguas mencionadas de formaciones de origen precisamente en -l-, incorporadas al sistema verbal, y la ausencia del perfecto de tipo indoeuropeo.
²⁵ Compárese, de manera análoga: dvigneši — dvigoxъ — dvignoxъ (compárese КОСНЖЖХЪ).
²⁶ См. об этих формах Т. Я. Елизаренкова, Аорист в Ригведе, М., 1960, стр. 29. Следует также напомнить, что в древнеиндийском, помимо трех презентных классов с носовым элементом, существовали многочисленные глагольные образования на -s-: сигматический аорист разных видов (в частности, на -sa- и даже на -ṣiṣ-; последний тип — результат неправильного анализа существовавших сигматических форм и аналогических выравниваний), будущее время, прекатив, дезидератив и даже презентные основы, см. F. B. J. Kuiper, Zur Geschichte der indoiranischen s- Präsensia, — „Acta Orientalia“, 12, 1934.
²⁷ Compárese también el frigio ε-δαες ‘puso’.
²⁸ Compárese, por ejemplo, el avéstico činas ‘él asignará’ (de un supuesto *ki-na-s-t?).
²⁹ Véase В. В. Иванов, Указ. соч., págs. 173—174; compárese también su Отражение двух серий..., pág. 257 y ss.
11. 902
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-s- con la voz media-pasiva en tocario, con la voz media en védico30 y —y en este caso esta conclusión es fundamental— con formaciones verbales intransitivas-incoativas en -st(a) en las lenguas bálticas. Es plausible que el pretérito lituano de los verbos intransitivos en -o (de *-ā)31 también sea correlativo precisamente con la segunda serie de la conjugación indoeuropea.
En nuestra opinión, el -st- báltico como formante de los temas de presente puede compararse —a la luz de todo lo dicho anteriormente— con la flexión -st- que aparece en varias lenguas indoeuropeas. Se trata, ante todo, de la flexión de 2.ª y 3.ª persona del pretérito en la conjugación en -ḫi (en ausencia de esta flexión en el pretérito de los verbos en -mi); cf. dāišta, de dāi- ‘poner’, ‘colocar’ (1.ª persona singular del presente -teḫḫi), frente a la 2.ª persona plural del imperativo dāišten; temišta, de tema- ‘hablar’ (1.ª persona singular del presente temaḫḫi), frente a la 2.ª persona plural del imperativo temišten; eš(š)ešta, de ešša- ‘hacer’ (1.ª persona singular del presente eššaḫḫi); aušta, de au(š)- ‘ver’, ‘mirar’ (1.ª persona singular del presente -uḫḫi), frente a la 2.ª persona plural del imperativo aušten y la 2.ª persona plural del presente aušteni, ušteni (y autteni)32, lo que es directamente comparable con el lituano aušta (: aušo, aušti) y el letón àust (: àussa, àust)33. Estas mismas flexiones aparecen también en varias paradigmas de carácter mixto, que combinan rasgos de las conjugaciones en -mi y en -ḫi; cf. dalešta, de dala-, daliia- ‘dejar’ (1.ª persona singular del presente dalaḫḫi y daliiam(i)), frente a la 2.ª persona plural del presente dalešteni, etc. Aún más interesante es que, junto a la flexión -šta en la 2.ª y 3.ª persona singular del pretérito, existen también flexiones más extendidas que, por así decirlo, constituyen partes de la flexión indicada, a saber, -š y -ta; cf.: dāš (2.ª y 3.ª persona singular del pretérito de dā- ‘tomar’), dāiš (3.ª persona singular del pretérito de dāi- ‘poner’, ‘colocar’, frente a dāišta e incluso dāitta en 2.ª persona), paiš (3.ª persona singular del pretérito de pāi- ‘dar’, frente a pešta en la misma persona y pāišta e incluso pāitta en 2.ª persona), nāiš (3.ª persona singular del pretérito de nāi- ‘dirigir’, ‘enviar’, frente a nāešta en la misma persona), zāiš (de zāi- ‘pasar’), ḫalzāiš (de ḫalzāi- ‘llamar’), tarnaš (2.ª y 3.ª persona singular del pretérito de tarna- ‘dejar’,
30 Y no se trata solamente de formas del tipo puniše o griṇiše, sino también del hecho, señalado recientemente, del claro predominio en el indicativo de las formas mediales del aoristo en -s- (aoristo 4). El investigador del aoristo védico tiende a relacionar esta tendencia con el hecho de que, entre las desinencias mediales secundarias, predominan precisamente las que comienzan por vocal. Es significativo que, incluso entre las formas en que -s- aparece ante consonante, la mayoría sean mediales. De ahí la plausible conclusión de que este elemento -s- llegó a asociarse en general con la paradigma medial. Véase T. Ya. Elizarenkova, op. cit., p. 78.
31 En la lengua literaria letona, como en la mayoría de los dialectos, se generalizó el pretérito en -ā, aunque en los textos letones centrales de los siglos XVI-XVII y en parte de los dialectos actuales (la zona sudoccidental de Curlandia y la mayor parte de los dialectos letones superiores) se conoce también un pretérito en -ē. Véase J. Endzelīns, Latviešu valodas gramatika, p. 863 y ss.; M. Rudzīte, op. cit., p. 367 y ss. Los datos prusianos (pretéritos en -ā y -ē) son demasiado escasos para esperar interpretarlos de manera fiable.
32 Sobre los paralelos indoeuropeos, véase V. V. Ivanov, Obshcheindoevropeiskaya…, p. 153 y ss.
33 Cf. también J. Endzelīns, — FBR 17, 1937, p. 164; ídem, — ZfslPh, Bd. 16, 1938, p. 107 y ss., etc.
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‘poner’, ‘dejar ir’, frente a tarništa en 3.ª persona —forma duplicada—), šarraš (3.ª persona singular del pretérito de šarra- ‘dividir’, ‘romper’, frente a šarratta en 2.ª persona), uaštaš (2.ª y 3.ª persona singular del pretérito de uašta- ‘pecar’), temaš (3.ª persona singular del pretérito, frente a temišta en 2.ª y ocasionalmente en 3.ª persona), dališ (3.ª persona singular del pretérito) —en lo que respecta a la flexión -š— y: šakta (2.ª y 3.ª persona singular del pretérito de šak- ‘saber’), datta (2.ª persona singular del pretérito, frente a dāš en 3.ª persona y, a veces, en 2.ª), dāitta (2.ª persona singular del pretérito, frente a dāiš en 3.ª persona y, a veces, dāišta en 2.ª), daliiat (3.ª persona singular del pretérito, frente a las formas competidoras dališ y dalešta), hašta (3.ª persona singular del pretérito de haš ‘engendrar’), etc., en lo que respecta a la desinencia -ta. Es interesante que estos -š y -ta puedan corresponderse con las flexiones de las formas correspondientes de la conjugación en -mi; cf. hatraēš y hatraīt (también existe hatraiš), de hatrai- ‘escribir’; daškēš y daškit, de dašk- ‘decir de nuevo’; harši (más frecuentemente ḥarti) y ḥarzi, de har(k)- ‘sostener’, ‘tener’, etc. Cf. también, sin embargo, las flexiones uniformadas de 2.ª y 3.ª persona singular del pretérito en la conjugación en -mi: -t (-ta): epta de ep- ‘agarrar’; kuenta de kuen- ‘golpear’, ‘matar’; puništa de puniš- ‘preguntar’; uuatet de uuate- ‘traer’; iijat de iia- ‘hacer’, etc. Por consiguiente, las formas de 2.ª y 3.ª persona singular del pretérito muestran de la manera más clara cómo surgió la flexión -šta en hitita, con qué facilidad y nitidez se podían distinguir sus componentes e incluso en qué dirección se produjo la expansión de esta flexión (cf. las formas imperativas)³⁴. Todo ello es pertinente para la historia de la formación del báltico -st(a).
Los datos tocarios relativos al imperfecto, el pretérito, el conjuntivo y el optativo del pretérito recuerdan en muchos aspectos a los hititas. Cf. solo algunos ejemplos: tocario A — wolkašt (2.ª persona singular del pretérito de wätk- ‘ordenar’, frente a la 3.ª persona wotäk); kakläšt (la misma forma, como también en los ejemplos siguientes, de käl- ‘llevar’, ‘soportar’, frente a kakäl, 3.ª persona); tocario B — yamassit (2.ª persona singular del imperfecto
34 Corresponde al hititólogo determinar el estado original y las etapas de difusión de las flexiones -š, -ta y -šta en la 2.ª y 3.ª persona singular del pretérito. Por ahora resulta difícil decir algo concluyente al respecto, pues los textos conservados reflejan dos variantes opuestas: una forma única en 3.ª persona (dāš, dāiš) frente a formas competidoras en 2.ª persona (dāš y datta, dāišta y dāitta), y una forma única en 2.ª persona (tarnaš, temišta) frente a formas competidoras en 3.ª persona (tarnaš y tarništa, temaš y temišta). La hipótesis natural de que antiguamente existía una distribución del tipo: 2.ª pers. sing. pret. -š, 3.ª pers. sing. pret. -ta (como, al parecer, en el hitita jeroglífico: -sa/-s y -ta; en luvita: -s (?) y -ta; quizá en palaico: -si y -til-i, y en licio, donde, sin embargo, no están atestiguadas formas de 2.ª persona singular del pretérito), de la cual surgió luego la flexión -šta, común a la 2.ª y 3.ª persona, requiere, por supuesto, argumentos propiamente hititológicos. Parece más posible afirmar con mayor certeza que se produjo una expansión gradual de la flexión -šta, por ser más representativa (entre otras cosas, debido a que reúne indicadores personales específicos). Por cierto, algo parecido se observó en la historia de las flexiones de los tiempos pasados simples (sigmáticos) en las lenguas eslavas, especialmente durante el período de desintegración del sistema de estos tiempos (cf. la orientación hacia la forma más característica). Sobre las flexiones de la 2.ª y 3.ª persona singular del pretérito, véase I. Friedrich, op. cit., p. 106 y ss.; H. Kronasser, Vergleichende Laut- und Formenlehre des Hethitischen, Heidelberg, 1956, pp. 190–193; C. Watkins, Indo-European Origins of the Celtic Verb, I, The Sigmatic Aorist, Dublin, 1962, pp. 90 y ss., 97 y ss.; cf. también su Indogermanische Grammatik, Bd. III, etc. J. Kuryłowicz considera también que el hitita -š en 2.ª (y 3.ª) persona singular del pretérito es resultado de un desarrollo tardío, propiamente hitita (lo mismo se aplica al -š en el antiguo persa akunaus ‘él hizo’, etc.); véase J. Kuryłowicz, op. cit., p. 156 y ss.
11*
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de yām- ‘hacer’, frente a yamaṣṣi (3.ª persona); śälasta (2.ª persona singular del pretérito de käl- ‘traer’, frente a śala-, 3.ª persona); yamit (2.ª persona singular del optativo de yām-, frente a yami, 3.ª persona)³⁵, etc.
Las desinencias de este tipo también pudieron reflejarse de una u otra manera en otras lenguas (cf. venético zonasto o vhaxṣδo, lat. -īstī, etc.). Proseguir con su enumeración en este contexto resulta innecesario. En cambio, deben considerarse de importancia excepcional y pertinentes para la posible historia del formante verbal báltico -st(a) los siguientes hechos de dos tipos.
En primer lugar, se trata de la expansión de -s-, atestiguada en los documentos escritos, en las formas del precativo (optativo del aoristo) del antiguo indio³⁶. Compárense los fragmentos correspondientes de las formas precativas en védico (en voz activa):
1.ª pers. sing. bhūyām 1.ª pers. dual bhūyāva 1.ª pers. plur. bhūyāma 2.ª pers. sing. bhūyās 2.ª pers. dual bhūyātam 2.ª pers. plur. bhūyāta 3.ª pers. sing. bhūyās 3.ª pers. dual bhūyātām 3.ª pers. plur. bhūyur
y también en el sánscrito clásico, posterior (en voz activa):
1.ª pers. sing. bhūyāsam 1.ª pers. dual bhūyāsva 1.ª pers. plur. bhūyāsma 2.ª pers. sing. bhūyās 2.ª pers. dual bhūyāstam 2.ª pers. plur. bhūyāsta 3.ª pers. sing. bhūyāt 3.ª pers. dual bhūyāstām 3.ª pers. plur. bhūyāsur
Como se desprende de la comparación de estos paradigmas, fueron precisamente las formas sigmáticas de 2.ª y 3.ª persona singular el punto de partida de la extensión de esta -s-, ya como parte integrante del indicador precativo, a la forma de 1.ª persona singular y, después, también a las formas de los demás números. No es en absoluto improbable que algo análogo pudiera haber ocurrido también en el desarrollo de este formante en las lenguas bálticas³⁷.
En segundo lugar, para el supuesto proceso de reanálisis, relacionado con el cambio de la ubicación original (o, más exactamente, anterior) de -st- en báltico, es muy importante tener en cuenta formas en las que -st- ya no puede considerarse, en sentido estricto, únicamente una desinencia, pero aún no ha adquirido el estatus de indicador de clase verbal dentro de un mismo tiempo (por ejemplo, el presente), sino que conserva una posición intermedia. Compárese el griego antiguo λέκτο, para el que resulta muy verosímil reconstruir una forma más antigua *λέχ-στο junto a la forma secundaria λέξατο; védico a-tam-sta (=avéstico mə-sta), etc.³⁸
³⁵ Cf. en tocario A, respectivamente: *kälñāsiṣt – *kälñāsi y formas semejantes.
³⁶ Véase T. Burrow, The Sanskrit Precative, — „Asiatica. Festschrift Friedrich Weller“, Leipzig, 1954, págs. 35—42.
³⁷ Cf., por ejemplo, el siguiente esquema hipotético: I: 1.ª pers. sing. -ō→ II: 1.ª pers. sing. -ō → III: 1.ª pers. sing. -ō→ IV: 1.ª pers. sing. -stu 2.ª pers. sing. -s 2.ª pers. sing. 2.ª pers. sing. -st(i) 2.ª pers. sing. -sti 3.ª pers. sing. -(t) 3.ª pers. sing. -st (-s, -t) 3.ª pers. sing. -st(a) 3.ª pers. sing. -sta. Si este esquema tiene (en términos muy generales) visos de plausibilidad, la cuestión clave pasa a ser la de la redistribución que condujo a la creación de un indicador de presente a partir del material de la desinencia.
³⁸ Cf. H. Kronasser, Op. cit., pág. 193.
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Suponiendo que precisamente la 2.ª y la 3.ª persona del singular eran las formas en las que pudo comenzar la resegmentación, cuyo resultado fue la transformación de -st- en un marcador de la base de presente39, es importante recordar los numerosos casos en que las desinencias de la 2.ª y la 3.ª persona del singular no se distinguen en diversas lenguas indoeuropeas, asunto mencionado en parte más arriba y tratado repetidamente, en particular en los últimos años40. Al mismo tiempo, también hay que tener presentes los casos de alternancia de la desinencia entre la 2.ª y la 3.ª persona con respecto al patrón más habitual (cf. -s en la 3.ª persona, véd. dhās y similares41, o -t en la 2.ª persona, hitita datta, etc.)41а. Es evidente que estas condiciones favorecieron tanto el inicio del propio proceso de resegmentación como el hecho de que fueran precisamente estas formas las que indujeran la difusión de -st- en el paradigma de conjugación de las lenguas bálticas. Es significativo que tampoco en las lenguas eslavas tipos afines, en particular el aoristo sigmático y el imperfecto, distingan las desinencias de la 2.ª y la 3.ª persona y que, quizá, en algunos casos (al menos) nunca las hayan distinguido (véanse otros trabajos del autor al respecto)42. En general, hay que admitir que las numerosas reconstrucciones de desinencias de 2.ª y 3.ª persona con -s- añadido a la consonante radical original, del tipo... (t)-s-s- (cf. hitita daiš < *dejk’-s-s) o (t)s-t, que en otro tiempo tuvieron valor heurístico y metodológico, obstaculizan cada vez más la identificación de un patrón más antiguo y específico, posteriormente encubierto por tendencias analógicas. En general, por paradójico que parezca, al debatir el origen de -st-, el investigador no debe imponerse límites rígidos. La respuesta puede encontrarse en otras partes de la palabra (por ejemplo, en la desinencia y no en el elemento formador de la base) y en otros sectores del paradigma (por ejemplo, en el aoristo y no en el presente). Un ejemplo característico es la conjugación del verbo atemático dati en presente y aoristo en antiguo eslavo eclesiástico, y dúoti en lituano43.
39 Estrictamente hablando, la base que más tarde caracterizó el presente. Quizá sería más preciso hablar de bases injuntivas, que en las lenguas bálticas pasaron al sistema del presente, en otras al sistema del aoristo (sigmático), y en otras, tanto al sistema del presente como al del aoristo.
40 Véase T. Burrow, An Archaic Verbal Termination in Early Indo-Iranian, — „Indo-Iranian Journal“, vol. 1, 1957, págs. 61—76; A. S. C. Ross and R. A. Crossland, Supposed Use of the 2nd Sg. for the 3rd Sg. in „Tocharian A“, Anglo-Saxon, Norse and Hittite, — „Archivum Linguisticum“, vol. 6, 1954, págs. 112—121; véase también — KZ, Bd. 69, 1951, págs. 150—164.
41 Об этих формах ср. J. N. Narten, Die sigmatischen Aoriste im Veda, Heidelberg, 1964, стр. 18 и след.; C. Watkins, Indogermanische Grammatik, Bd. III, стр. 53 и след.
41а Recientemente, Rosenkranz señaló la correspondencia entre las desinencias del pretérito hititas y las desinencias personales elamitas (cf. 1.ª persona del singular -h, 2.ª persona -t, 3.ª persona -š, etc.). Es posible que, en este sentido, mucho pueda aclararse mediante el estudio de otras lenguas «nostráticas», cuya conjugación presenta claros paralelismos con las desinencias mencionadas.
42 En cambio, al parecer, la situación es algo distinta en los ejemplos de desinencias verbales no diferenciadas en prusiano.
43 Sobre la conjugación de dúot en letón, véase J. Endzelins, Latviešu valodas gramatika, págs. 723—725; M. Rudzīte, Op. cit, pág. 359 y otros; cf. prusiano dāst, etc.
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Presente Singular 1.ª persona datь dasi 3.ª persona dastъ Dual 1.ª persona (davē) 2.ª persona dosta 3.ª persona daste, dosta Plural 1.ª persona datь 2.ª persona daste 3.ª persona dadētъ Aoristo daxъ dastъ, da dastъ, da daxovē dasta daste, dasta daxomъ daste daše Presente duomi duosi⁴⁴ duosti, duost duova duosta duosti, duost duome duoste duosti, duost
En esta comparación merecen atención, ante todo (si partimos del objetivo planteado en este artículo), dos características: en primer lugar, por así decirlo, la homonimia de -st- (cf. -stъ como desinencia en 3.ª persona del singular, dastъ — da, y -sta en 2.ª persona del dual como resultado de la recodificación de… d-ta, cf. ideta o sukata, en -sta y similares); en segundo lugar, la presencia de este -st- en distintos tiempos (cf. dasta, 2.ª y 3.ª persona del presente y del aoristo), que ofrece fundamento —junto con muchos otros— para reconstruir un estado anterior a la separación del sistema de tiempos a partir del continuo de formas injuntivas, algo que, al parecer, resulta especialmente plausible para el verbo báltico. Por último, cabe señalar que, en los paradigmas citados, -st- se concentra precisamente en las formas de 2.ª y 3.ª persona.
Lo último que cabe mencionar al tratar la incorporación de -st- al sistema de marcadores de las bases de presente en báltico es la diferencia entre las condiciones de aparición de -st- cuando funciona como desinencia (hitita o tocario) y cuando es un formante de la base (lenguas bálticas). En el primer caso, -st- siempre va precedido de vocal (cf. tarništa, pahhašta, dāišta; šälästa, wotkast; dastъ y similares); en el segundo, siempre de consonante (cf. alpsta, dȳksta y similares). Esta diferencia de condiciones debió de influir decisivamente en el destino ulterior de -st- en báltico: no podía conservarse como desinencia, pues en ese caso la consonante final de la raíz y -st- formarían grupos de tres consonantes en posición final de palabra: … p-st, … k-st, … t-st, etc. Las estructuras del tipo … a-st y similares prácticamente no existían (salvo algunos ejemplos aislados de la conjugación atemática, donde además se percibía claramente la relación entre -s- y -d-; cf. kliest, 3.ª persona del singular de kliedeti; nusėst de nusėdėti, giest de giedoti y similares).
Naturalmente, la cuestión de -st- como marcador de las bases de presente no puede separarse de la del tipo de conjugación derivada de los verbos en -styti (barštyti: berti, dūrstyti: durti, dāigstyti: dėgti y similares)⁴⁵; cf. el uso tipológicamente similar de -s- para formar el presente o el aoristo, por una parte, y la conjugación derivada (desiderativa), por otra, en indoario antiguo. Es significativo que, en la conjugación derivada, -st- también pueda añadirse a una vocal final de raíz (klōbyti: klōti, krāustyti: krāuti, kāustyti: kāuti, etc.), lo que contrapone este conjunto de formas a las bases de presente que contienen el mismo elemento⁴⁶ y proporciona así fundamentos adicionales para determinar el primor-
44 Compárense en el «Postilla» de Daukša las formas duosi, duosi, duost, de especial interés por sus paralelos eslavos.
45 Véase P. Skardžius, Op. cit., págs. 537—539; J. Otrębski, Op. cit., t. 2, págs. 388—390, etc.
46 Compárese también la habitual transitividad (o reflexividad) de los verbos en -styti.
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condiciones iniciales de diferenciación de estos dos tipos47. Cabe suponer que los verbos en -soti, que expresan la idea de duración48, también comparten una serie de rasgos tanto con los tipos ya mencionados como con otros que contienen el formante -s-, pero que aquí no se examinan. Teniendo en cuenta todas estas formaciones y recordando los frecuentes procesos de cambio del estatus gramatical y semántico de un mismo elemento fónico o de un conjunto de ellos en la historia del verbo báltico49, cabe esperar que se resuelva gradualmente todo el conjunto de problemas relacionados con el origen de las formas verbales con el elemento -s-, en particular, -st-. Es difícil predecir los detalles del panorama general, pero todo lo que se conoce hasta ahora acerca de la cronología relativa de la evolución del verbo báltico parece inclinar a suponer que la formación de una serie de formas verbales en s y, ante todo, de temas con el elemento -st- tuvo lugar en condiciones sustancialmente distintas de las de fenómenos similares en la mayoría de las demás lenguas indoeuropeas, concretamente, en presencia de una situación tipológicamente más antigua. Por ahora es difícil decir cuál era esa situación, es decir, qué conjunto de categorías gramaticales y de gramemas particulares la definía. Es más, actualmente esta incertidumbre constituye el principal obstáculo para interpretar los significados que en otro tiempo se asociaban con -st-. Al comparar los verbos bálticos en -st(a) con la forma media de 3.ª persona del singular del aoristo sigmático, K. F. Johansson solo tenía razón en el sentido de que, en principio y en última instancia, estos dos formantes son comparables. Sin embargo, de esta conclusión no se sigue en absoluto que el origen del báltico -st(a) presuponga la existencia en el sistema de un aoristo (sigmático) o de una voz media del tipo del griego antiguo o del indio antiguo (ni de ninguna otra forma concreta que explique esta -t-: participios en -to-, desinencias verbales en -tha, el tema del pronombre demostrativo *-to-, tipos de temas en -to como el lat. plecto: explicāre, el gr. ant. πέπτο: πέλω, el hitita mant-: gr. ant. μένω, etc.).
47 Resulta muy significativo el idéntico aspecto formal de palabras genéticamente emparentadas como el lituano māsto ‘él piensa’, ‘él reflexiona’ (de *man-stā; cf. māstyti: manȳti: mīnti; cf. P. Skardžius, Op. cit., p. 538), védico a-mam-sta (cf. a-mam-sata) ‘él pensó’, avéstico māsta ‘él pensó’ (*man-sta), aunque -sta en los ejemplos indoiranios no puede relacionarse semánticamente con el lituano -sta.
48 Cf. los verbos iterativos en -sa del hitita jeroglífico: pipas(a)- ‘dar’ de pi(a)- ‘dar’, aias(a)- ‘tratar algo’ de aia- ‘hacer’ (cf. -s(a)- en luvio), etc., a falta —a diferencia del hitita— del sufijo -sk-. En este contexto son muy interesantes los verbos khotanosaka con el sufijo -s- (que se remonta al iranio común -sa-, presuntamente procedente de *-ske-/*-sko*), con valor intransitivo-incoativo (al igual que los verbos bálticos en -sta); cf. stās- ‘permanecer’; sta- ‘estar de pie’, pars- ‘liberarse’; parrij- ‘salvar’, etc.; también se observa un tipo semejante en shughni. Entre otros datos del khotanosaka, cf. los temas en -sta del tipo sūh-: śūsta ‘equipar’, pyū-: pyūšta ‘oír’, etc.; en ellos s está relacionado con la consonante correspondiente en posición final de la raíz (cf. también bai-: basta ‘atar’, de *bad-, así como los participios de pasado en -sta). Cf. L. G. Gercenberg, La lengua khotanosaka, Moscú, 1965.
49 Por supuesto, lo mismo puede decirse de una serie de otras lenguas. Véase sobre el origen de -s en la desinencia de 3.ª persona del singular y en el aoristo: C. Watkins, Indo-European Origins of Celtic Verb, p. 90 y ss.; cf. también su Indogermanische Grammatik, Bd. III, p. 53 y ss.