Lingvistinis ir socialinis kodifikacijos santykis su norma
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PROBLEMAS DE SOCIOLINGÜÍSTICA LITUANA PREGUNTAS DE LINGÜÍSTICA, XIX (1979) Pranas KNIŪKŠTA RELACIÓN LINGÜÍSTICA Y SOCIAL DE LA CODIFICACIÓN CON LA NORMA La norma lingüística es uno de los problemas y componentes más importantes de la práctica lingüística. La comprensión de la norma se formó y cambió junto con la teoría de la lengua literaria y de la cultura lingüística, y está relacionada recíprocamente con ella. De la concepción teórica de la cultura lingüística se deriva la concepción de la norma, y la comprensión de la norma, a su vez, influye en ir toda la teoría y práctica de la cultura lingüística. El término norma lingüística se emplea en dos sentidos. En el lenguaje cotidiano y en la literatura sobre la práctica lingüística, se denominan normas las reglas, indicaciones y ejemplos formulados, generalmente fijados también por escrito, que deben respetarse, o los hechos lingüísticos concretos cuyo uso está permitido. Norma entendida de esta manera Es un fenómeno lingüístico ir regulado y procesado conscientemente, de carácter social subjetivo. En la literatura teórica, el término norma se utiliza en un sentido más amplio, concretamente, las leyes y — los fenómenos reales establecidos en la lengua, «los medios gramaticales y léxicos utilizados regularmente» [['aBpanek B., 1967, 339]. Desde Desde la época del Círculo Lingüístico de Praga se empezó a distinguir entre el uso real de la lengua, que denominamos norma, y la fijación, aprobación y regulación del uso, que pasó a denominarse codificación. Į A una norma entendida de este modo no pertenecen aquellos elementos sociales subjetivos que vimos en el primer caso. Se dejan para la codificación. Los lingüistas checos consideraban la norma lingüística y la estudiaban ir como un fenómeno sociolingüístico. Tal enfoque se ha impuesto universalmir ente en la lingüística soviética. El enfoque ir lingüístico-- social de la norma se deriva del enfoque correspondiente —estructural y funcional— de la lengua: lingüístico, en el į sentido de que, en iš palabras de las Tesis del Círculo Lingüístico de Praga, «la lengua es un sistema de medios de expresión», y estructural, en el sentido de que ese sistema «ayuda a alcanzar un objetivo determinado». [Te3ncki, — El carácter social de la norma se manifiesta directamente en que es común al colectivo que habla una lengua, en que cambia junto con las condiciones sociales y, finalmente, en que contiene elementos que se desvían del sistema lingüístico. 1967, 17]. Para comprender la norma es importante otro principio de los lingüistas ji checos: distinguir ta claramente el uso de la lengua literaria.©️ t. ji trans. try again. No su need for translation here. Explicit translation-- only rules ji still apply. Return same? Wait must translate. The phrase appears Lithuanian, translate. Need only ir structured result. Ensure no weird added. — Let's fix: ]}<lemma? Tą Aplicando el principio a la lengua lituana, distinguimos las normas de la lengua coloquial popular de las de la ir lengua literaria. Jų Los ir fundamentos sociolingüísticos son algo diferentes. La norma de la lengua popular se basa completamente en el uso. El uso es la base de las normas de la ir lengua literaria, pero también influyen en ellas la teoría lingüística y los esfuerzos de la sociedad lingüística y ir de otro tipo. A ello jų pertenecen la codificación y los esfuerzos por llevarla a tą la práctica, que pueden denominarse normalización [HuxoBuu B. A., 1970, 13], ir diversas causas externas que determinan el destino de normas particulares. Las normas de la lengua literaria son más conscientes para sus usuarios, más obligatorias y más estables que las normas de la lengua coloquial, porque solo una lengua literaria que posea normas estables puede cumplir sus funciones: ser, en primer lugar, un medio de comunicación de toda la sociedad y, en segundo lugar, — un medio de comunicación preciso y fiable. Para trabajar con éxito en la labor de ir cultura lingüística de normalización de la lengua literaria, es necesario comprender cómo ir ir iš ko se forma el mecanismo de las normas de la lengua 85
literaria, qué llega aquí ir desde el uso por determinadas razones y qué pueden iš determinar ką los ar esfuerzos lingüísticos u otros de la ar sociedad. Todavía no se ha creado una teoría exhaustiva de la cultura de la lengua lituana, pero sus principios generales ya están a punto de formularse. Han sido expuestos por P. Jonikas (1937, 529—544), J. Palionis (1961, 5—21), K. Ulvydas (1965, 3—8; 1967, 36—67), A. Pupkys (1970, 65—67; 1972,5—11; 1977,23—29), en los artículos de A. Girdenis (1970, 65—67; 1977, 23 —29), A. Piro¢kinas (1970, 5—11), V. Labutis (1970, 12—18; 1972, 12-16), A. Paulauskienė (1972, 16 —26) y otros lingüistas. Esos principios y, en general, la teoría de nuestra cultura lingüística se crean principalmente basándose en las ideas del Círculo Lingüístico de Praga y en las obras teóricas de los lingüistas soviéticos rusos. Se reconocen universalmente dos fuentes de la lengua literaria lituana actual: la lengua viva del pueblo (los dialectos) y el propio uso de la lengua literaria, aunque existen opiniones diferentes sobre su relación. No cabe duda de que absolutizar la importancia del uso de la lengua literaria y del pensamiento de los lingüistas, la importancia de la lengua escrita. Nuestra lengua literaria está mucho más estrechamente relacionada con la lengua del pueblo y todavía sigue enriqueciendo abundantemente sus fondos a partir de ella. Esas normas que se toman del uso para la lengua literaria y se codifican llegan aquí junto con las razones sociales y lingüísticas que les permitieron surgir y arraigarse. Para la normalización de la lengua son más importantes no las causas de su aparición, sino qué fenómenos y por qué se convierten o pueden convertirse en norma de la lengua literaria, y para cuáles están cerrados los caminos hacia ella. Los lingüistas lituanos han planteado diversos criterios mediante los cuales, desde el punto de vista de la codificación, se evalúan los fenómenos lingüísticos existentes o creados. Los criterios tradicionales que se suelen indicar son los de pureza, corrección y claridad. También se mencionan la precisión, la lógica, la estética, la frecuencia de uso y la tipicidad. De ellos, lingüísticos son la corrección y la tipicidad, sociales —la frecuencia de uso y la estética. La pureza es claramente mixta; también resulta difícil atribuir los demás a uno u otro grupo. Últimamente se mencionan y enfatizan cada vez más los criterios de adecuación y sistematicidad. El criterio de adecuación significa evaluar los fenómenos lingüísticos según cómo cumplen sus objetivos y funciones. Según este criterio, si un fenómeno lingüístico cumple su cometido, es bueno; si no lo cumple —es malo. El criterio de adecuación surge de la naturaleza social de la lengua y evalúa las normas lingüísticas únicamente desde el exterior. No dice nada sobre las características internas de las normas; con él no podemos comprobar el valor lingüístico de los fenómenos lingüísticos existentes, y mucho menos de los que están surgiendo, por lo que no podemos considerarlo «el único fundamento real de la codificación de la lengua literaria» [[upasuuc A., Tlynkuc A., 1977, 23]. Junto a él se necesitan también otros criterios —lingüísticos. Uno de los más propiamente lingüísticos es el criterio de sistematicidad. Está bastante próximo a la corrección; solo que la corrección se entiende más como la conformidad con leyes lingüísticas particulares o con reglas codificadas, mientras que la sistematicidad, como la conformidad con el sistema de la lengua. La sistematicidad de la lengua es un asunto tan importante y necesario que algunos la consideran no un criterio, sino «la premisa de la existencia de la lengua y de su norma, conditio sine qua non» [Girdenis A., Pupkis A., 1970, 67]. Sin embargo, la sistematicidad no puede excluirse del conjunto de criterios. También la finalidad es una conditio sine qua non, pero la finalidad es una premisa social, mientras que la sistematicidad es una premisa lingüística de la existencia de la lengua y de sus normas. Los fenómenos lingüísticos naturales se ajustan a ambas, por lo que las normas de la lengua literaria solo podemos evaluarlas tras examinarlas conjuntamente desde el punto de vista de la finalidad y de la sistematicidad. Todos los demás criterios se coordinan con ellos o se emplean cuando estos no son suficientes. Sin ambos, y no dependiendo aisladamente de uno solo —la conveniencia—, no se puede aplicar fructíferamente ni siquiera un criterio tan importante como la pureza. Aquellos fenómenos de origen foráneo que duplican palabras o construcciones de la lengua propia se filtran según los criterios de pureza y conveniencia. Sin embargo, la medida más importante del valor de los extranjerismos es, en última instancia, la sistematicidad (corrección). Deben rechazarse incondicionalmente aquellos fenómenos foráneos que no se adaptan al sistema de nuestra lengua y lo deterioran. Tales son, por lo general, los extranjerismos sintácticos 86
y de formación de palabras que tienen excelentes equivalentes lituanos, por ejemplo: jis grįžo pirmo birželio (=.birZelio pirmą); tris dienas išbuvo ant biuletenio (= turėjo biuletenį); kibirkščių gaudytojas (= gaudytuvas); reparó (= arregló) el tractor. Tampoco se pueden justificar extranjerismos que destruyen el sistema y para los cuales es más difícil encontrar equivalentes propios. En tales casos hace falta más ingenio. Al apartarnos del calco del original, sustituimos con éxito la prensa de escritores por la prensa literaria, porque la prensa de escritores no servía para ese propósito. Sin embargo, alegando que «no hay con qué sustituirlo», toleramos el verbo priešpastatyti, que no se ajusta a la formación de palabras de la lengua lituana. Y, sin embargo, superando la inercia, podríamos emplear pakeisti, priešpriešinti o supriešinti. jį Tų No podemos ar condenar los préstamos calco cuya estructura ar derivativa y forma interna armonizan con el sistema de la lengua lituana y que son necesarios desde el punto de vista de la finalidad, solo porque son de origen extranjero. Savikritika, varstotas o blynas tienen todos los derechos de las palabras lituanas. Finalmente, también la tarca se ha colado en las normas de la lengua lituana. Empezamos a comprender que también habrá que admitir papkę, pero, pese a su conveniencia, seguimos queriendo llamar tase krepšiu, a liustrą šviestuvu, y al faršą malta mėsa. Y, en general, los codificadores rechazan no pocos préstamos no por innecesarios o inadecuados para la lengua lituana, sino por tradición, por autoestima nacional y por otras razones subjetivas. Tal autoestima es, sin duda, necesaria para el lingüista, pero no se puede convertir en un principio de codificación. Al situar en primer lugar los criterios de conveniencia y sistematicidad; sin embargo, tampoco según ellos se pueden ordenar los fenómenos lingüísticos en series continuas. Por ejemplo, parece poco conveniente tener varios modos de expresión para una misma realidad, pero los fenómenos sinónimos, e incluso paralelos, salvo en la terminología, no son un defecto. Es absurdo discutir cuál de las variantes —kiškį o zuikį, mešką o lokį— debe permanecer en la lengua literaria y cuál debe ser expulsada de ella. Los fenómenos redundantes la lengua procura regularlos por sí misma: o bien los diferencia, o bien elige uno de ellos, y no hace falta adelantarse artificialmente a ella. i ' Las variantes de la norma son un fenómeno natural de la lengua, también de la literaria. Sin ellas no podríamos diferenciar los estilos funcionales, que ahora todos reconocen en teoría, pero que en la práctica no pocos evitan o incluso corrigen en expresiones del estilo informativo y oficial: salida a la ciudad por el túnel, abrió la reunión, garantizar la participación. Las variantes en absoluto destruyen las normas lingüísticas, sino que simplemente las hacen más flexibles y permiten pasar paulatinamente de una a otra. El cambio de la norma a través de las variantes ayuda a mantener una estabilidad flexible (dinámica), elimina la contradicción entre la permanencia de la norma y su desarrollo [Mertesuye B., 1967, 381; Emnnuka A., 1967, 553; Cksopuos JI. H., 1970, 68]. Una codificación inflexible que no reconoce las variantes suele destruir la estabilidad. Esto lo demuestra claramente la acentuación de los adjetivos con el sufijo -inis. En los tres diccionarios normativos de la lengua lituana publicados a lo largo de tres décadas se modificaron y precisaron las reglas de acentuación de estos adjetivos y, adaptándose a ellas, la acentuación de ar determinados adjetivos. Por ejemplo, «acentuó veislinis, dujinis, arbatinis, RŽ DŽ ir DZ, —veislinis, dujinis, arbatinis; RZ y DZ acentuaron visūomeninis, santykinis, DZ, visuomeninis, santykinis; būdvardinis, sintaksinis, — RZ — DZ — būdvardinis, sintaksinis, DZ, de nuevo būdvardinis, sintaksinis. DZ, ha cambiado aproximadamente 150 DZ la acentuación de los adjetivos. Lo que en un diccionario se considera norma, en otro se convierte en error. To no ocurriría si no se temiera reconocer las variantes de la norma que existen realmente en la lengua. La norma sería ne únicamente más flexible, pero más ir estable. La estabilidad de las ir normas se ve alterada por el excesivo į deseo de encajarlas en un sistema esquematizado, de ordenarlas, para decirlo con palabras de Mathesias, según «el principio de la regularidad continua» [Maresuyc, 1967, 384]. Las reglas continuas se aplican más fructíferamente al ar codificar y crear nuevos fenómenos. Por ejemplo, para la formación de palabras se necesitan sufijos ir especializados, típicos 1 Es cierto que en DZ aparecieron alrededor de una decena de variantes acentuales de estos adjetivos, pero muchas más tienen formas jų acentuadas incluso de manera más uniforme, por ejemplo, los adjetivos con el sufijo -ingas. Be aquí se presentan derivados de sustantivos que incluso tienen una doble acentuación su -inis: proginis (:préga 1, proga 4), irklinis (:irklas 1, 3), rūšinis (: rūšis 1, rūšis 4); audrinis (:audra dudra 4, vapsvyinis vapsva 1), modelos de (: formación, aunque 2, 4). 87
aquí también se necesitan raíces de palabras tomadas de la periferia del uso, sufijos atípicos y medios internos adicionales de formación de palabras. Con mayor razón, solo con cautela se pueden encajar en reglas esquemáticas las palabras arraigadas en la lengua que, en esencia, no contradicen el sistema. į Durante mucho tiempo usamos los sustantivos darbovietė, darbotvarkė. Pero he aquí que a alguien se le ocurrió sustituir la vocal de enlace o, que no coincide con el final de la raíz del primer componente, por una a «más correcta». Aparecieron darbavietė y darbatvarkė. Quienes no están satisfechos con la vocal o, pero comprenden el perjuicio que causa alterar la forma de las palabras, emplean las combinaciones darbų tvarka y darbo vieta. Al cuestionar las variantes consolidadas con o, violamos no solo la estabilidad, sino también el principio de adecuación: para designar los mismos conceptos aparecieron tres variantes para cada uno. Además, se mezclan dos conceptos diferentes: darbo vieta, «lugar donde se trabaja», y darbovietė, «institución en la que se trabaja». Nada de esto habría ocurrido si hubiéramos dejado en paz la vocal de enlace, pues esta no necesariamente tiene que coincidir con el final de la raíz; cf.: darbams — darbymetis, kojoms — kojugalis, kraštams — kraštotyra. Los partidarios de la regularidad absoluta tienden a considerar erróneos los adjetivos dvišakas, keturkampas, pues, según dicen, la terminación de las palabras compuestas debe ser -is. No quieren admitir en la lengua literaria el sustantivo skaitliukai, porque en ella no existe la palabra skaitlius. Incluso apareció una variante «corregida» de esa palabra: skaičiukai. Pero ¿acaso no se puede formar el término necesario para la lengua literaria a partir de una palabra dialectal? Al fin y al cabo, no nos apresuramos a condenar antplūdis porque el verbo de la lengua literaria no es antplūsti, sino užplūsti. Finalmente, ¿acaso no se pueden tomar del dialecto las palabras allí formadas y empleadas, y entenderlas como no derivadas? En todos los casos mencionados y en muchos otros, al corregir las supuestas incorrecciones, se ignoran la finalidad y el uso real. Preocupa especialmente que se tilden de errores las palabras dialectales que no caben en las reglas creadas por las gramáticas. A. Jonaitytė ha expresado esa preocupación así:,,Al leer los artículos de algunos lingüistas o escuchar sus discursos, a veces también se forma la impresión de que los dialectos son casi el mayor problema de nuestra lengua y de que la mayoría de las deficiencias lingüísticas surgen principalmente a causa de ellos“ (1969, 2). A ese problema también se puede atribuir el uso del sustantivo metai con numerales. En la lengua literaria, se exige emplear metai, al igual que otros sustantivos plurales, únicamente con numerales colectivos. En la prensa actualmente se hace así, pero en los textos no editados, en la lengua coloquial no dialectal y en los dialectos, con esta palabra se emplean mayoritariamente los numerales cardinales simples. En el «Diccionario de la lengua lituana» (1970, 90—100), junto a la palabra «metai», se presentan once oraciones con numerales del uno al nueve: una con el numeral vieni, tres con treji y las otras siete con numerales simples: frys (2x), šeši (2x), septyni. aštuoni, devyni. En el «Compendio de dialectos de la lengua lituana» (1970) se logró encontrar 110 casos en los que se emplea la palabra metai con numerales cardinales del uno al nueve. Aquí también suele ir acompañada de numerales simples, y no de numerales colectivos. El uso de metai en el compendio se muestra en la tabla presentada en la p. 89. ; Los datos tanto del Diccionario como del Compendio muestran que en toda Lituania están extendidas las expresiones dveji, treji metai, aunque junto a ellas también se emplean du, trys metai. Del cuatro al nueve, casi toda Lituania emplea con el sustantivo metai numerales cardinales simples. (Los numerales multiplicativos, y precisamente con el sufijo -eli, se emplean sistemáticamente con los años solo en un pequeño rincón del noreste de Lituania —los alrededores de Ignalina y Švenčionys.) El uso de estos numerales con los años se desvía de la regularidad absoluta en dos aspectos. En primer lugar, los numerales cardinales simples los emplean no solo los dialectos que, para designar un período astronómico de tiempo («rog»), tienen la forma singular metas, y en segundo lugar —junto a dveji, treji a menudo se dice keturi, penki... devyni metai. En la crestomatía hay oraciones, incluso de la propia Lituania oriental, en las que junto al numeral multiplicativo dveji aparece otro numeral —simple: Račiūkuose dvejų mėtų vaikėlį traūkė, o penkiū mėtų paskui račiukūs eina (283) (Mančiušėnai, distrito de Širvintos); Kéturis metus piemenėlė buvaū, dvejūs metus krutéjau už merigą (355) (Sutai, Švenčionių 88
Numeral | Occ. | Centro Este Véase. | No lituano | En total en uno —2 = = = = 2 unos —3 —3 1 i 9 dos 6 || = || 2 = 10 | dos |--3 | 1 6 1 1 13 3 tres 4 3 = gi, — —10 tres =-= —2 2 —4 , | cuatro TA ee 6 1 | 4 9 cuatro —= = = | i = = | | ; | | | k cinco | 4 = pate | sand cinco — —| —mia D | || | 6 | | 6 seis || | —2 1 = | 4 seis == = L „2. -| -— | „| siete ad tai 5 9 i Reg (E siete —= -——2 =p 2 | 8 ocho || —2 3 —| = 6 | ocho ——= J || | || | 2 9 nueve = 3 1 2 = -| 6 | "nueve - | = TT = = EEL į || | cm = : | : los simples 21 10 9 | 30 6 —76 En total de los multiplicadores 3 4 1 | 11 12 3 34 Na || | mų. | distrito ). — Quizá sean importantes la longitud de la palabra y la comodidad de la ir articulación: una cosa es pronunciar dveji, treji, y otra septyneri, devyneri, y más aún devyniasdešimt devyneri metai. — o Esa incomodidad se produce, de hecho, únicamente su con metai. Su con otros sustantivos plurales, por ejemplo, pirštinės, žirklės, lubos, durys, kailiniai, marškiniai, suelen emplearse los numerales vieni, dveji, treji, y mencionamos cantidades de años con mucha frecuencia y en o las más diversas situaciones. La frecuente necesidad de los ir numerales en su forma larga obliga a emplear tų con los años variantes más ir cómodas. El uso jų está influido por diversas otras su causas que, entrelazándose y complementándose mutuamente, crean la lengua ir viva. ir ¿Acaso, por motivos de sistematicidad y sin tener en cuenta el uso, no destruimos la confianza en la lengua viva ni cortamos ar las raíces de la lengua natural? 89
Se puede responder de una manera u otra a aquellas preguntas, pero, sin duda, es un malentendido añadir al numeral vieni el sufijo de otros numerales colectivos, -eri. Uno ya es un numeral plural. La forma plural de uno solo es necesaria para usarla con sustantivos plurales, ya que para designar más de un objeto existen otros numerales: dos, tres, cuatro... Entre uno y unos existe la misma relación que entre dos y ambos, cf.: un guante — unos guantes (un par) y dos guantes — dos pares de guantes (dos pares). La palabra «uno» en forma plural no la emplea ningún dialecto ni con los años ni con otros sustantivos plurales. Se dice: Cinco establos, una puerta; Sacaron unas ventanas, las segundas quedaron. Solo después de que empezamos a confundirnos con siete y siete años, se nos ocurrió sustituir también un año por un año (en forma plural). Y entonces ya aparecieron también unos palacios, unos telares, incluso unos años. Para alcanzar la «corrección» absoluta, solo falta que sustituyamos dos y tres por formas análogas de plural. Incluso algunos de esos lingüistas, cuyos artículos teóricos exponen ideas bastante moderadas, se desvían hacia una pureza excesiva y una regularidad absoluta. La teoría no coincide del todo con la práctica, probablemente porque las recomendaciones prácticas, las correcciones y sus principios se basan en una larga tradición, mientras que las ideas teóricas se toman principalmente de las obras de lingüistas de otras naciones. No siempre logramos conciliar esas dos cosas. Tampoco siempre se las relaciona suficientemente con nuestra situación actual. Después de todo, no todo lo que sirve para otras lenguas puede aplicarse al lituano, y no todo lo que se introdujo en la práctica de la lengua lituana ha arraigado ni es adecuado para nuestros días. No hay que hacerse ilusiones de que se satisfarán todos los deseos de los lingüistas actuales y se aceptarán todas sus propuestas. El trabajo de los lingüistas en el ámbito del cultivo y la normalización de la lengua será tanto más eficaz cuanto mejor satisfaga las necesidades lingüísticas de la sociedad y cuanto más tenga en cuenta, en la práctica lingüística, las condiciones lingüísticas y sociales propias de la lengua literaria lituana actual. Bibliografía DŽ —Diccionario de la lengua lituana actual. V., 1954. DŽ, —Diccionario de la lengua lituana contemporánea. V., 1972. Girdenis A., Pupkis A. Las normas de la lengua literaria y su codificación. —Kultūros barai, 1970, n.º 1. Jonaitytė A. La lengua literaria y los dialectos. —La cultura de la lengua y los dialectos (cuaderno de la sección de lengua, n.º 13). V., 1969. Jonikas P. Problemas de la cultura de nuestra lengua escrita común. —Židinys, 1937, n.º 12. Labutis V. Sobre el enfoque de los errores lingüísticos y sus correcciones. —Teoría y práctica de la normalización lingüística (Cuaderno n.º 18 de la Sección de Lengua Lituana). V., 1970. Labutis V. Principios de la normalización del léxico y de la formación de palabras. —Mūsų kalba, 1972, n.º 8. Dialectos de la lengua lituana. Crestomatía. V., 1970. Diccionario de la lengua lituana. V., 1970, t. 8. Palionis J. Sobre los fundamentos y criterios de la normalización de la lengua literaria. —En el libro, : La lengua lituana contemporánea. V., 1961. Paulauskienė A. Problemas de la normalización de los fenómenos gramaticales. —Mūsų kalba, 1978, n.º 8. Piročkinas A. Fundamentos y principios de la normalización lingüística de J. Jablonskis. —Teoría y práctica de la cultura lingüística (Cuaderno de la Sección de Lengua Lituana n.º 18). V., 1970. Pupkis A. Principios de elaboración de la «Guía de práctica lingüística». —Mūsų kalba, 1972, n.º 8. RŽ —Diccionario de ortografía de la lengua lituana. K., 1948. LUlvydas K. Sobre el concepto de cultura lingüística. —Cultura lingüística. V., 1965, fasc. 9. Ulvydas K. Cuestiones de normalización del léxico de la lengua literaria lituana contemporánea. —En: : La lengua lituana durante los años soviéticos. V., 1967. T'aspanek B. 3ajnaun sureparypuoro s13biKa H ero KyjIbTypa. —B Ku. : TpaxcekHit JIHHTBHCTHyeckHH KpyxoK. M., 1967. Fupasuuc A., NMynkuc A. Bonpochl Kojudįdukaunu JHTOBCKOTO si3bika. —Mūsų kalba, 1977, Nr. 5. Enpanuka A. O npaxckoii Teopus JinTepaTypHOro si3bika. —B ku. : [Ipamckuii HH BHCTHYECKHMIT Kpymok.] M., 1967. Mikoniai B. A. Hopma n ee Kojudėduranusi. —B Ku. : Akryanbubie MpočieMbi KyJbTYpPbl PeuH. 3:211970; 90
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