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A. Mejė apie „Aistiškus studijus“

J. Karaciejus

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J. KARACIEJUS A. MEILLET SOBRE «ESTUDIOS AISTIOS» La primera parte de los «Estudios aistios» de K. Būga, publicada en 1908, en la que el autor expuso las principales afirmaciones de su maestro K. Jaunius, recibió no solo una reseña elogiosa, firmada con el criptónimo N (véase «Draugija», 1908, n.º 17, pp. 83—85), sino también dos reseñas relativamente negativas: la de J. Endzelīns (publicada en «Anzeiger der Finnisch-ugrischen Forschungen», Helsingfors—Leipzig, IX, H. 1, pp. 28—32; esta reseña tuvo una importancia decisiva para que K. Būga abandonara las enseñanzas de K. Jaunius) y la de uno de los más eminentes lingüistas franceses, A. Meillet (véase “Bulletin de la Société linguistique de Paris”, LVII, pp. CLXXIII—CLXXIV). Esto demuestra que A. Meillet ya entonces seguía y leía la relativamente escasa bibliografía lingüística lituana. Hoy es difícil decir qué influencia tuvo la reseña de A. Meillet en K. Būga —al decidir no publicar la segunda parte de los «Estudios aistios» y resolverse a escribir y publicar una autocrítica de la primera—, pero sin duda K. Būga conocía su contenido. En el archivo del Instituto de Lengua y Literatura Lituanas de la Academia de Ciencias de la RSS de Lituania se conserva una separata de la reseña de A. Meillet (signatura F 2—770) con el sello de la Sociedad Lingüística de París. Aunque, como ya hemos señalado, la reseña de A. Meillet no es favorable, sabiendo cuánto valoró K. Būga durante toda su vida la verdad científica (cf. la autocrítica de los «Estudios aistios» y también la carta que escribió a J. Endzelīns el 14 de enero de 1911, en la que K. Būga agradece al lingüista letón la crítica de uno de sus artículos —K. Būga, RR, t. 3, p. 837—), creemos que la severa valoración de los «Estudios aistios» por parte del gran lingüista francés no disminuye en absoluto los méritos de K. Būga para la ciencia del lenguaje. Puesto que la reseña, escrita en francés, es menos conocida por los lectores lituanos y puede decirse que en Lituania constituye una rareza bibliográfica, publicamos su traducción al lituano (traducida por J. Karaciejus). Kazimiero Būgos Estudios aisti, primera parte. (Kasimir Buga, Aistische Studien. Beiträge zur vergleichenden Grammatik der preussischen, lettischen und litauischen Sprache. [er Theil). Pétersbourg, 1908, in-8º; XVI—216 p. (precio: 3 rublos). Salvo el título paralelo y el índice paralelo en alemán, todo el libro está escrito en lituano. El autor fue discípulo del difunto Jaunius, a cuya memoria está dedicado el trabajo. No tiende a atenerse a la terminología tradicional y, tomando prestado el nombre de un pueblo usado por Tácito y Ptolomeo, se aventura sin vacilar a llamar a los pueblos bálticos indoeuropeos —prusianos, lituanos y letones— aistios; así, para evitar la ambigüedad, adopta una denominación que nadie entenderá. Cita una bibliografía bastante extensa, pero en ella no figura el nombre de F. de Saussure. Esta primera parte, tras algunas observaciones generales sobre las lenguas bálticas, incluye un estudio del vocalismo báltico, con el título claro, pero inexacto, Ablautas. El autor domina muy bien la lengua lituana 50 y su trabajo podría resultar muy útil. Pero no quiere someterse a ninguna regularidad fonética y sus enseñanzas difundirán entre sus compatriotas errores peculiares. El libro contiene numerosas etimologías, pero la mayoría [de ellas] son claramente erróneas tanto en la forma como en el significado; nos haremos una idea de ello si sabemos que B[ūga] compara sin vacilar el lituano krūmas «matorral» (con ū, u larga) con el griego πρύμνη, el eslavo antiguo krūma «popa» (p. 188). Afirma que en la palabra del antiguo prusiano gelanynan se convirtió en el grupo elta y que en la palabra lituana geltas, en el grupo el; le parece que la existencia del eslavo antiguo žliti basta sin lugar a dudas para probar su afirmación, y estos son aquí solo dos ejemplos entre los muchos casos aceptados por B[ūga] con pruebas de esta fuerza o aún más débiles. Entre las comparaciones ya propuestas, las más dudosas son aquellas que él [Būga] emplea con especial predilección; la distribución de χ y x en la palabra χαλκός hace bastante inverosímil la comparación de χαλκός con el eslavo antiguo železa, el lituano geležis, gelžis y el antiguo prusiano gelso «hierro»; lo más probable es que el nombre eslavo, por un lado, y el báltico, por otro, cuyas formas difieren considerablemente, fueran tomados de alguna lengua desconocida, como el nombre eslavo de la plata sirebro, para el que encontramos en las lenguas bálticas y germánicas correspondencias aproximadas no abreviadas respecto de la forma eslava. En las pp. 16, 129 y otros lugares, B[ūga] intenta relacionar χαλκός y geležis; Bezzenberger, que no se atreve a descartar tal comparación, la calificó hace muy poco de «unmodern» (K. Z., XLII, p. 387). Y, en efecto, no hay razón alguna para buscar un nombre indoeuropeo para un metal que los pueblos hablantes de la lengua protoindoeuropea claramente no conocían. Al ofrecer una breve panorámica de la dialectología lituana, B[ūga] habría prestado un gran servicio. Es de lamentar que prefiriera escribir una obra de gramática comparada lituana sin poseer conocimientos del método riguroso que esta exige. A. Meillet