Grammatische Kernbereiche, deren Rekonstruktion und deren Relevanz für historisch belegte Sprachstufen des Baltischen und Slavischen
Full text
ACTA LINGUISTICA LITHUANICA
LI (2004), 81 – 112
Ámbitos gramaticales fundamentales, su reconstrucción y su relevancia para las etapas históricas documentadas de las lenguas bálticas y eslavas
Björn Wiemer
Universität Konstanz
El artículo ofrece un análisis crítico de los principales enfoques teóricos sobre la evolución prehistórica de aspectos básicos de la morfosintaxis de las lenguas bálticas y eslavas: voz, alineamiento y aspectualidad. Por razones comparativas, también se analiza la relación entre las construcciones posesivas BE y HAVE. Se evalúan críticamente las prácticas metodológicas empleadas para reconstruir y explicar la evolución diacrónica del báltico y el eslavo antiguos, en primer lugar porque se han ceñido a enfoques «in vitro» sin tener en cuenta el contacto lingüístico ni los datos tipológicos. Se sostiene que una teoría adecuada del cambio gramatical también debería intentar ser más precisa en cuanto a la cronología relativa de las «capas» de técnicas de codificación y sus posibles intersecciones durante largos períodos de evolución diacrónica. Esto incluye la posibilidad de la coexistencia de codificación gramatical. En relación con esta cuestión, los hablantes de lenguas en contacto podrían desencadenar una redistribución funcional de tales recursos coexistentes hasta tal punto que uno de ellos pasara a predominar, ajustándose a la distribución forma:función de su propia lengua.
0. INTRODUCCIÓN
Esta contribución puede considerarse, en cierto sentido, un homenaje crítico a dos estudiosos que han prestado grandes servicios a la baltística y la eslavística histórico-comparativas: Jurij Sergeevič Stepanov y William R. Schmalstieg. En el caso de cada uno de ellos, se tomará como punto de partida una serie de publicaciones más o menos influyentes para mostrar, ante todo, hasta qué punto la baltística diacrónica adolece de que las sucesiones cronológicas de los cambios en las estructuras gramaticalmente relevantes y las formaciones analógicas se examinen de manera demasiado poco concreta en sus interrelaciones durante los períodos posteriores, y de que se tengan demasiado poco en cuenta los aspectos funcionales. A esto se suman a menudo el descuido de trayectorias evolutivas tipológicamente plausibles y del factor del contacto lingüístico, así como la frecuente falta de determinación del estatus gramatical frente al léxico de las distinciones morfológicas. Los ámbitos que se abordan aquí son centrales para la estructura de las lenguas y, por consiguiente, importantes para la morfología y la sintaxis diacrónicas, así como para las reconstrucciones morfológicas y sintácticas. Se trata de la diátesis, la Aktionsart y el alineamiento. A la exposición de las tesis
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y del proceder de Stepanov (sección 1) y Schmalstieg (sección 2) siguen algunas reflexiones sobre un caso análogo de la historia del eslavo (sección 3). En conjunto, estos tres «estudios de caso» esbozados a grandes rasgos sobre la argumentación histórico-comparativa en un trasfondo tipológico conducirán a postulados metodológicos que se formularán al final (sección 4).
1. STEPANOV: RELACIÓN ENTRE ACCIONALIDAD Y DIÁTESIS EN LA FORMACIÓN DE TEMAS
Stepanov (1976; 1977; 1978a, b; 1989) emprendió un notable intento de elaborar una síntesis de la evolución de la accionalidad y la diátesis en la morfología verbal, a partir de los hechos documentados históricamente y de los estados prehistóricos reconstruibles de las lenguas bálticas y eslavas. Las tesis de Stepanov atañen a fases pregramaticalizadas o incipientes de la gramaticalización; sin embargo, fueron formuladas según el «método in vitro» de la lingüística histórico-comparativa, es decir, sin referencia a factores de contacto lingüístico. Aquí intentaré resumir críticamente su postura sobre este tema. No trataré cuestiones que profundizan en los detalles de la fonología y la morfología indoeuropeas; tampoco pondré en cuestión la corrección de las reconstrucciones de Stepanov sobre esos aspectos. Me interesa, más bien, examinar críticamente su metodología y la interpretación de los hechos que esta aporta.
Stepanov parte de hechos conocidos en los estudios indoeuropeos sobre las modificaciones de los temas en el sistema verbal de las lenguas indoeuropeas antiguas, que afectaron, entre otras, a las lenguas bálticas y eslavas prehistóricas, así como de la premisa de que en la sintaxis indoeuropea temprana no había medios claros para marcar la transitividad (como propiedad semántica de la oración). Además, no existía una morfología específica que indicara en el verbo una ampliación o reducción de la estructura argumental, ni otra que permitiera distinguir de manera más sistemática distintos tipos accionales (en el sentido de clases sensibles al aspecto). Más bien, las configuraciones accionales estaban determinadas por el lexema1. A partir de estas premisas, también aceptadas en general por los estudios indoeuropeos, Stepanov procura descubrir «estratos» de cambios etimológicamente comunes al eslavo y al báltico en el tema verbal, los cuales, durante la diversificación dialectal del territorio lingüístico indoeuropeo, condujeron en las lenguas bálticas y eslavas prehistóricas a correlaciones morfológicas más sistemáticas, mediante las que se marcaban la transitividad, la reducción o ampliación de argumentos y los tipos accionales. La diferenciación del eslavo y el báltico entre sí se basa en las distintas maneras en que se desarrollaron funcionalmente estas correlaciones.
Según Stepanov, los procedimientos de afijación que eran comunes al báltico y al eslavo tanto por su tipo como —al menos inicialmente— también etimológicamente (es decir, en cuanto a su sustancia formal), formaron primero conjuntos funcionales de rasgos accionales, es decir, pertinentes para el aspecto, y de diátesis-
1En la bibliografía, estos se han denominado en ocasiones «aspecto léxico».
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relacionadas. Por «diátesis», Stepanov entiende la «relación de la acción con su sujeto» (1978a: 338). Esto corresponde a la «voz básica» de Klaiman (1991), que incluye también la voz media de la lingüística histórico-comparativa. En cambio, para Stepanov las propiedades accionales son rasgos inherentes al verbo que determinan si existe o no una referencia a un límite (en ruso, «предел»). Se trata, por tanto, principalmente de una distinción entre temas verbales terminativos y aterminativos. En el modelo de Stepanov, los temas (y su posible afijación ulterior) pueden relacionarse con tres fases de una situación, cada una de las cuales enfoca partes diferentes de una situación compleja organizada en torno a la consecución de dicho límite. La fase (i) consiste en un proceso que tiende a alcanzar ese límite («процесс, стремящийся к своему пределу»); la fase (ii) corresponde al propio límite («наступление предела»); por último, la fase (iii) representa un estado que necesariamente resulta de haber alcanzado aquel límite. Este estado es a su vez aterminativo, pues permanece abierto en cuanto a su término («процесс, ограниченный в начале, исходящий из ранее достигнутого предела и не ограниченный концом»); véase Stepanov (1977: 145).
Es importante señalar que aquí, por el momento, solo tenemos una distinción conceptual entre estadios accionales agrupados en torno a un cambio de estado. Aunque Stepanov habla repetidamente de «oposiciones de aspecto» e incluso de «pares aspectuales» («видовые противопоставления / пары»), se trata en principio únicamente de establecer clases de lexemas verbales sensibles al aspecto, y no de una oposición aspectual gramatical (véase más abajo). Los aspectos se distribuirían complementariamente entre estas fases de la situación2, algo que de ningún modo puede suponerse en el estado de lengua reconstruido por Stepanov (ni tampoco en períodos posteriores).
Los afijos que modificaban el tema y procedían de las formas predecesoras del Slavischen y del Baltischen (infijos, sufijos o reduplicación) provocaron en muchos casos un desplazamiento del significado del tema de la fase situacional (ii) a la fase (i) o (iii). Entre los ejemplos típicos se cuentan las reduplicaciones para formar el perfecto estativo y las alternancias de verbos de posición; véase, por ejemplo, a partir de la raíz indoeuropea *sed- > aks. sědъl.sg.aor frente a sěs-ti «sentarse» (= fase situacional (ii)) y sěd-ě-ti «estar sentado» (= fase situacional (iii)); análogamente, lit. sėd-u.l.sg.prs frente a sės-ti «sentarse» y sėd-ė-ti «estar sentado» (1989: 221s.). Stepanov busca entonces, en el sistema del verbo indoeuropeo, lo que él denomina el «prototipo diacrónico» de la marcación morfológica de tal estructura tripartita, y considera dos «candidatos favoritos» para esta función: (I) la distinción indoeuropea entre temas de presente, aoristo y perfecto y (II) la oposición entre activa tantum, media tantum y perfecta tantum (cada una con una estructura temática propia); véase Stepanov (1977: 146ss.; 1978a: 341).
Es posible reconstruir, entre otras cosas, conjuntos funcionales de propiedades accionales y relacionadas con la diátesis para el protoeslavo, en el que las formaciones de apofonía aún eran productivas
2 Nota: las tres fases de Stepanov corresponden exactamente a los tres componentes que conforman la clase más compleja en una teoría del aspecto que trata los aspectos como operadores sobre el contenido accional inherente al lexema (como operandos). En la teoría ILA de Breu, esta es la clase INCO (véase Breu 1998); pertenecen a ella sobre todo los llamados verbos holísticos del tipo наполНить / наполнять «llenar», заслонить / заслонять «cubrir, tapar», спрятаться / прятаться «esconderse». Sobre estos verbos en particular, véase Padučeva / Rozina (1993).
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debieron haber existido, de modo que, entre otras cosas, la formación de ablaut con ampliación de la raíz de una raíz como *nes- (>ruso nes-ti, lituano neš-ti «llevar») *nos-i-ti provocó tanto una formación causativa como iterativa³. Este tipo de modificación del tema o de la raíz condujo más tarde en eslavo a la formación de iterativos o «indeterminativos» (y constituyó así posteriormente una de las bases formales del aspecto ipf.), mientras que en báltico (oriental) dio lugar, sobre todo, a un tipo productivo de formación de causativos y curativos (cf. Stepanov 1976: 420). Otro ejemplo: la oposición entre vocal radical breve y larga (+ ampliación del tema mediante sufijo) condujo a la oposición productiva entre verbos interpretados como puntuales o de otra manera como perfectivos (vocal breve), por un lado, y verbos que denotaban una clase de situación frecuentativa, iterada, intensificada o interpretable de algún otro modo como progresiva (vocal larga), por otro. Cf., por ejemplo, el antiguo eslavo eclesiástico umrěti ⇔ umirati «morir» (alargamiento de la vocal radical + ampliación del tema), pogrěbati ⇒ pogreti «enterrar» (ě < *ē debido a a < *ā en la ampliación del tema), así como, combinado con la prefijación, vzbъznoti ⇔ bъděti «estar despierto» (ě < *ē). También existen «pares» análogos en el lituano actual; cf., por ejemplo, klupti ⇒ klūpoti «tropezar» frente a kišti «meter (dentro)» ⇒ kyšoti «estar metido (en algún sitio), permanecer atascado» (en este último caso, asociado a la oposición [± transitivo]).
Sin embargo, a diferencia del eslavo, en el (este)báltico esta oposición morfológica se empleó también, y de manera más marcada, para distinguir los temas intransitivos de los transitivos; véase lit. kisti «cambiar, transformarse» ⇒ keisti «cambiar», plisti «extenderse» ⇒ plėsti (así como plėtoti) «extender» (donde ė < *ē), busti «despertarse» frente a bausti, cuyo significado original era aproximadamente «arrancar del sueño», de donde pasó a «obligar a algo» o también «maltratar, golpear», y que hoy significa «castigar» (véase, entre otros, Stepanov 1978a: 36, 342). Además, en el báltico los infijos nasales y el sufijo st se convirtieron en algunos de los medios más productivos para formar temas de presente, principalmente de verbos intransitivos (Stang 1943: 131ss.), mientras que los infijos nasales desaparecieron del eslavo⁴. Estos intransitivos se oponen regularmente a verbos transitivos con otra formación temática y, en consecuencia, con una formación diferente del tema temporal (en parte, de «capas» posteriores, por ejemplo, con el sufijo -(d)y- < *ī). Compárese al respecto la siguiente comparación de representantes típicos de esta oposición:
(1a) tamp-a.3.PRS frente a tap-o.3.PRT de tap-ti «volverse» (originalmente, aproximadamente «adherirse, pegarse»).
(1b) tap-o.3.PRS frente a tap-ė.3.PRT de tap-y-ti «pintar».
3 Compárese, análogamente, el griego antiguo φέρω «llevo» y su derivado iterativo φορέω, frente a φοβέω «asusto» indm., que presenta el mismo sufijo y el mismo grado vocálico en o como causativo del medial φέβομαι «tengo miedo» (Stepanov 1978a: 359).
4 Véanse los escasos reflejos en forma de vocales nasales en polaco y su continuación en eslavo oriental, como en el indoeuropeo *sěd- > protoeslavo *sě-n-d- > aks. sěd- y polaco siądzie «él/ella se sienta», y ruso sjadet «íd.» (frente al pretérito polaco siadł y ruso šel «él se sentó»). A diferencia de los infijos nasales empleados para formar temas de presente, los sufijos nasales en forma de -n̥q- (< *nā?) desempeñaron un papel extraordinariamente importante en eslavo como ampliación temática no restringida a un tiempo, en la aparición del sistema de aspecto y de las funciones accionales (véase Sadnik 1962).
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(2a) link-st-a.3.PRS vs. link-o.3.PRT
de link-ti ‘inclinarse; mostrar inclinación’.
(2b) lenk-ia.3.PRS vs. lenk-ė.3.PRT
de lenk-ti ‘doblar, curvar’.
(3a) vyk-st-a.3.PRS vs. vyk-o.3.PRT
de vyk-ti ‘ocurrir’.
(3b) vyk-d-o.3.PRS vs. vyk-d-ė.3.PRT
de vyk-dy-ti ‘ejecutar’.
A partir de estos y otros muchos hechos, según Stepanov puede extraerse la siguiente conclusión: en las lenguas bálticas, en los grupos categoriales iniciales predominaba en conjunto la función diatética, mientras que en las eslavas prevaleció la función accional. Así pues, la teoría de Stepanov incluye, en términos generales, las siguientes afirmaciones5:
(a) Los tipos de afijación que se han integrado firmemente en el sistema de la morfología verbal eslava y báltica (y que hoy están allí fosilizados, siguen siendo visibles en cierta medida o incluso son productivos) representan una técnica morfológica idéntica.
(b) La mayoría de estos afijos tiene incluso un origen etimológico común.
(c) Tanto estos afijos como los tipos de afijación deben remontarse a la época en que cabe situar contactos intensos entre las formas ancestrales del eslavo y el báltico históricamente documentados (lo cual, a su vez, contribuyó de manera sustancial a la hipótesis de una «comunidad lingüística baltoeslava»). Stepanov habla aquí de «proto-baltoeslavo».
(d) En el proceso de diferenciación que dio lugar al eslavo y al báltico, los grupos de propiedades accionales y diatéticas se fueron disolviendo gradualmente; es decir, como probablemente diría Stepanov, en ellos se «suprimió» el componente accional o el diatético, mientras que el otro pasó a ocupar un lugar central en el desarrollo posterior, desde el punto de vista funcional, en el sistema global de la morfología verbal, y se desarrolló de manera constante o se conservó durante más tiempo. En las lenguas bálticas se han conservado mejor los cambios diatéticos (es decir, son más arcaicos); en las eslavas, en cambio, los accionales, y con tal intensidad que sentaron las bases del sistema de aspecto posterior.
5 Cf. sus propias palabras, a las que volveré más adelante: «Las oposiciones predominantes en el léxico verbal del lituano moderno son oposiciones en pares entre un verbo simple de acción o estado / un verbo causativo o factitivo de la misma raíz. Por ejemplo: bėgti ‘correr’ / bėginti ‘hacer correr (descremar la leche)’, ėsti ‘comer (los animales)’ / ėdinti ‘alimentar (a los animales)’, siūti ‘coser’ / siūdinti ‘mandar coser, faire coudre’, kisti ‘cambiar’ / keisti ‘cambiar’. A este tipo de oposición corresponde la oposición gramatical productiva entre la conjugación transitiva “blanda” / la conjugación intransitiva “dura”; es decir, el tipo ia-presente e-pretérito frente al tipo a-presente o-pretérito. De manera análoga, las oposiciones predominantes en el ruso moderno (cf. también otras lenguas eslavas) son los pares aspectuales de verbos, incluidos los pares de “modos de acción, Aktionsarten”. (...) Las relaciones fundamentales en la categoría de transitividad / intransitividad y de aspecto “determinado” / “indeterminado” concuerdan plenamente. Los pares opuestos primarios representan una misma acción desde dos puntos de vista diferentes (...). En esta dualidad de puntos de vista sobre una misma acción (aunque los puntos de vista mismos sean distintos) reside lo común a los sistemas eslavo y báltico y el fundamento de la unidad de su prototipo “aspecto–diátesis”. (...) se impone la hipótesis de que las oposiciones bálticas de diátesis y las oposiciones eslavas de aspecto surgen de una misma fuente: ciertas correlaciones constantes entre aspecto y diátesis, existentes en el protobáltico-eslavo y que allí constituían elementos de un sistema bastante estable “aspecto–diátesis”» (Stepanov 1978a: 335–337; espaciado del propio autor, BW).
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En cuanto a la formación de grupos de rasgos accionales y relacionados con la diátasis, Stepanov no precisa, lamentablemente, si los respectivos tipos de modificación del tema afectan simultánea y estrechamente al comportamiento accional y al relacionado con la diátasis, o si, según el tipo de verbo (o de un grupo léxico a otro), en ocasiones provocan solo una modificación accional y, en otras, solo un cambio en la estructura de la diátasis. Sus series de ejemplos ilustran tanto lo uno como lo otro. Además, en parte se contradicen, pues no siempre queda claro de qué índole son las afinidades entre los rasgos accionales y los relacionados con la diátasis que conducen a la formación de grupos. Así, por ejemplo, el sufijo st, ya mencionado, no aparece exclusivamente en temas de presente intransitivos, sino que Stepanov (1976: 409) también lo considera portador de una función ingresiva («начинательность»), lo que en realidad debería implicar un efecto perfectivizante. Formula esta afirmación basándose en el lituano moderno6. Sin embargo, no se plantea si (a) un componente ingresivo podría ser simplemente resultado de la interacción con el valor accional léxico por defecto (cf., por ejemplo, ding-st-a ‘desaparece’) y (b) si la situación actual puede proyectarse sin más sobre el báltico prehistórico (o, en todo caso, más antiguo). Surge otro problema: ¿cómo puede conciliarse el supuesto efecto perfectivizante con la opinión que Stepanov sostiene en otros lugares, según la cual los temas de presente se correlacionaban principalmente con la progresividad en las fases tempranas7? Se añade otra objeción: de este modo, -st se contrapone a la ampliación del tema mediante *ē (> aks. ē, lit. ė), que muy a menudo solo provocaba una modificación accional, concretamente la «progresivización», pero se comportaba de manera neutra respecto de las propiedades de diátesis del tema (es decir, está documentada tanto en temas transitivos como intransitivos).
Sowohl die *ē-Suffigierung als auch die Suffigierung durch {st} zählt Stang (1943: 118, 132) zu den relativ späten Verfahren. Wenn dem so ist und *ē nur zu einer aktionalen Modifikation des Stamms führte, läge es damit quer zu dem von Stepanov postulierten diachronen Trend; dieser geht ja seiner Ansicht nach im Baltischen zur Seite der Diathese (s.o.). Zu *ē-Erweiterungen treten dann auch intransitive Verben mit nasalem Präsensstamm in aktionale Opposition, indem das Verb mit *ē-Suffix Situationsphase (iii), das Verb mit Nasal Situationsphase (i) oder (ii) aus dem obigen Dreiphasen-Modell bezeichnet, die Diathese aber unangetastet lassen; dies liefe notabene darauf hinaus, daß *ē als Marker der Aterminativität zu einer terminativen Wurzel (Stamm) getreten wäre. Solche von Stepanov postulierten „Paare“ sind gar nicht einmal so selten; vgl. dazu die folgenden repräsentativen Gegenüberstellungen8 (mehr dazu in Schmid 1963: 60ff.):
(4a) bu-n-d-a.3.PRS vs. budo.3.PRT
(4b) budi / bud-ē-ja.3.PRS vs. bud-ē-jo.3.PRT
de bus-ti (< *bud-ti) ‘despertarse’.
de bud-ē-ti ‘estar despierto’.
6 Sie findet sich auch schon bei Stang (1943: 131).
7 Vgl. etwa Stepanov (1989: 180, 186) selbst oder auch Kazlauskas (1968: 289).
8 Estos casos ilustran no solo una diferencia de fase, sino también una distinción léxica en cuanto a la terminatividad: los verbos como los de las oraciones (a) presuponen por lo general un desarrollo terminativo (= fase (i)) o un acontecimiento (= fase (ii)); los de las oraciones (b), en cambio, no lo hacen, pues se centran en la fase (iii) de Stepanov.
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(5a) švi-n-ta.3.PRS vs. švit-o.3.PRT de švis-ti ‘amanecer, hacerse claro / hacerse de día’.
(6a) kru-n-t-a.3.PRS vs. krut-o.3.PRT de krus-ti ‘ponerse en movimiento’.
(5b) švit-i / švit-e-ja.3.PRS vs. švit-e-jo.3.PRT de švit-ē-ti ‘brillar con intensidad, resplandecer’.
(6b) krut-a.3.PRS vs. krut-e-jo.3.PRT de krut-ē-ti ‘moverse, sacudirse, agitarse’.
El siguiente ejemplo es algo distinto: por un lado, la transitivización de temas en báltico se vincula a la ampliación *ē de temas ide., que supuestamente habría dado en lituano un pretérito con consonante final palatalizada en el tema (en 3.ª persona, en -ė, como en pieš-ti ‘dibujar, pintar’: pieš-ė ‘él/ella dibujó, pintó’); a este se opone el pretérito sin palatalización del tema (en 3.ª persona, en -o), como en bėg-ti, bėg-o ‘correr’, ‘él/ella corrió’.⁹ También en eslavo, según se afirma, los mismos temas se habrían transitivizado de ese modo (cf. esl. ant. pas-a-ti ‘escribir’ ⇒ piš-e-tъ ‘él/ella escribe’). En ambos casos, estos habrían estado asociados con el llamado «aspecto indeterminado» («неопределенный вид») (Stepanov 1976: 409) y, por tanto, habrían sido posibles precursores del aspecto ipf. (sobre esta cuestión, véase más abajo). Sin embargo, en otros pasajes la transitivización se asocia con la perfectivización, entendida como la fijación de un límite inherente (es decir, la terminativización) (cf., entre otros, el propio Stepanov 1977: 145ss.). Esto es también lo que cabría esperar y lo que se confirma sistemáticamente desde el punto de vista tipológico (cf., por ejemplo, Bybee, Dahl 1989).
Otro ejemplo: se supone que la oposición morfológica entre temas en i y en a en pares aspectuales eslavos posteriores, como el ruso оставить / оставлять ‘dejar’, se remonta a una oposición entre causativo (tema en i) e iterativo (o durativo, tema en a). Stepanov generaliza entonces que en el «proto-baltoeslavo» habría existido una correlación de grupos ‘tema intransitivo + aspecto indeterminado + iterativo’ frente a ‘tema transitivo + aspecto determinado + causativo’ (Stepanov 1977: 149). Sin embargo, con ello se contradice, véase ya más arriba la ampliación de los temas atemáticos indoeuropeos. Pues la ampliación en i fue en báltico (y no solo allí; cf. el propio Stepanov 1978a: 359s.) la base tanto de formaciones causativas como iterativas (en sentido amplio, es decir, incluidas las intensivas y frecuentativas); cf., por ejemplo, el lituano ly-dy-ti ‘verter (de una forma determinada)’, formación causativa de ly-ti ‘verter, llover’ (véase también ej. 3), frente a graib-y-ti ‘extenderse (con rapidez) en todas direcciones’, iterativo de grieb-ti ‘agarrar’. Además, también hay formaciones iterativas con tema en *i a partir de verbos intransitivos; cf., por ejemplo, švisti ‘brillar.INTR’ ⇒ švayti ‘esgrimir’ (lit. antiguo), bristi ‘vadear’ ⇒ braidyti ‘1. aparecer una y otra vez (p. ej., el sol detrás de las nubes), 2. amasar a pisotones’.
De comparaciones de este tipo surgen contradicciones, que se deben a que los grupos funcionales que Stepanov toma como punto de partida diacrónico pueden disolverse de distintas maneras, y los rasgos implicados pueden volver a combinarse de modo diferente en distintos períodos. Así puede ocurrir que el causativo y el iterativo/intensivo formaran un grupo en un período anterior, al cual
9 Cf. la cita en la nota 5. Por lo demás, Stang (1943: 82s.) ya defendía esta opinión. Schmidt (1966) ofrece un análisis claro de la distribución de ė/o en el pretérito lituano. Michelini, sin embargo, expresa sus reservas al concluir «que unidades morfológicas de distinto origen confluyeron en el sufijo -ē- de los pretéritos bálticos» y que «en la mayoría de los casos (…) -ē- se remonta a *i̯ā» (Michelini 1990: 845).
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pero en una época posterior se separaron entre sí y pudieron así entrar en oposición. Sin embargo, la contraposición de los temas en i y en a citados anteriormente en las lenguas eslavas es ya, no obstante, un producto evolutivo comparativamente tardío. En cambio, el hecho de que en lituano los temas en i se emplearan tanto para los causativos como para los iterativos puede interpretarse de dos maneras: o bien ambos tipos de verbos surgieron en una etapa anterior, cuando estas funciones todavía estaban «emparejadas», y representaban entonces distintas «resoluciones» del clúster; o bien surgieron en épocas diferentes, cuando la causatividad y la iteratividad ya no formaban (o habían dejado de formar) un clúster. Aunque Stepanov sitúa, al menos en parte, las oposiciones morfológicas que analiza detalladamente en una secuencia temporal aproximada (véase la lista del apéndice), los períodos en que cada una de ellas fue productiva parecen haberse entrelazado, dando lugar a una trabazón a menudo muy opaca de distintas capas y de las funciones asociadas a ellas. Así pues, sigue siendo una cuestión abierta la sucesión cronológica de los distintos tipos de oposición morfológica y la duración de su solapamiento en el tiempo real10.
Un problema relacionado, que Stepanov no aborda, es el de los reajustes analógicos, que enturbian una imagen clara de la sucesión consecuente de las capas en los cambios de tema. Para evitar una verdadera batalla de materiales, renuncio aquí a discutir ejemplos sobre este tema. Una lectura atenta de los trabajos de Stepanov permitiría reunir casos pertinentes, y el lituano actual ofrece una imagen muy abigarrada, especialmente en los verbos con infijación nasal en presente y en las formaciones derivadas de los temas *i (es decir, -(d)in- y -(d)y-), puesto que precisamente estos afijos dan lugar a modificaciones tanto accionales como relacionadas con la diátesis.
También convendría hacer algunas observaciones sobre el aparato conceptual de Stepanov y el enfoque que desarrolla a partir de él. Cabe subrayar aquí que Stepanov no formula afirmaciones acerca del grado de gramaticalización de los respectivos procedimientos de afijación (ni era esa, en realidad, su intención). Sin embargo, puede inferirse indirectamente que su productividad y la regularidad de su formación en el ámbito funcional correspondiente (diátesis o accionalidad) podrían ser determinantes para clasificar el grado de gramaticalización, si se quisiera establecerlo. Más importante, no obstante, es el hecho de que Stepanov agrupa de manera relativamente indiferenciada el aspecto (вид) y las modificaciones léxicas, como los modos de acción (способы действия), que, entre otras cosas, provocan un cambio accional (y, por tanto, pertinente para el aspecto) del significado, bajo la categoría global de accionalidad (аспектуальность). En consecuencia, entiende su modelo trifásico como una representación esquemática de tipos aspectuales, aunque en realidad, por sí mismo, solo representa en primera instancia un segmento del léxico sensible al aspecto (véase arriba). De manera análoga, Stepanov trata el genus verbi y la voz pasiva (agrupados como «залог») junto con los cambios de diátesis léxica (es decir, de estructura argumental), bajo la única categoría de «залоговость». Esto es legítimo en la medida en que, como
10 Sobre todo en Stepanov (1977) no queda claro cómo se relacionan su clasificación sincrónica de los tipos de transitividad y el modelo accional trifásico con la sucesión de las oposiciones morfológicas.
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Stepanov manifiesta que su objetivo principal es mostrar las relaciones conceptuales sistemáticas entre categorías gramaticales como el aspecto o la voz pasiva y los ámbitos funcionales (conceptuales) que las motivan. Sin embargo, considerarlas conjuntamente resulta problemático cuando con ello se difumina la diferencia de estatus entre las oposiciones categoriales implicadas (más gramaticales frente a más léxicas), o incluso se la declara irrelevante.
En el fondo, Stepanov es consciente de esta circunstancia, al menos en el ámbito de la diátesis. Por un lado, señala que una afijación que, por ejemplo, marca explícitamente temas transitivos (es decir, deriva formas de temas intransitivos o diatéticamente lábiles) también hace que al tema (verbo) derivante y al derivado les correspondan distintas explicaciones léxicas (véase, entre otros, Stepanov 1977: 140). Asimismo, es consciente de que una misma técnica de afijación puede cumplir en un caso una función puramente sintáctica (marcar la voz pasiva) y, en otro, una función derivativa léxica (por ejemplo, formar verbos decausativos); tal es el caso del ya conocido ejemplo del posfijo ruso {sja} (Stepanov 1978a: 339). Por último, muestra en ese mismo pasaje que la oposición activo frente a pasivo y una oposición de distinciones de diátesis léxica pueden tener consecuencias muy distintas, e incluso en parte incompatibles, para la interpretación de la situación referida. Así, a la oración activa (7a) puede oponerse la oración pasiva (7b), denotativamente equivalente (es decir, sinónima):
(7a) Лаборант расплавляет вещество
«El ayudante de laboratorio hace que la sustancia se derrita».
(7b) Вещество расплавляется (лаборантом)
«La sustancia es (por el ayudante de laboratorio) hecha fundir».
Ninguna de las dos oraciones implica necesariamente que la sustancia tratada llegue efectivamente a fundirse. Eso es precisamente lo que se designa (asevera) cuando se contrapone al verbo transitivo расплавить «hacer fundir, llevar a la fusión» su equivalente léxico intransitivo маять «fundirse.INTR»; compárese:
(8) Вещество тает.
«La sustancia se derrite»,
es decir, con respecto al componente télico, (7b) no implica necesariamente (8). A la inversa, (8) no implica (7b) cuando se trata de la presuposición del agente: solo (7b) presupone un causante externo (precisamente este componente hace de 7b una paráfrasis denotativa de 7a), mientras que (8) lo excluye.
Lo mismo se aplica, en principio, al lituano, donde esta oposición todavía se expresa con gran regularidad (aunque ya no productivamente) mediante la relación entre un tema simple y uno ampliado; compárese Krosnis kaista «La chimenea se pone caliente» ⇒ Šeimininkas kaitina krosnį «El dueño de la casa calienta la chimenea ». Parafraseando a Stepanov, puede concluirse de ello que, en una oposición de diátesis léxica del tipo que se da en el marco de la llamada «alternancia incoativa-causativa…»
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tions’ besprochen wurde (vgl. Haspelmath 1987), häufig11 eine gewisse Verschiebung in der Darstellung der realen Situation stattfindet; beim Passiv ist das, wie gesagt, nicht der Fall.
La falta de rigor en la diferenciación conceptual no es simplemente una cuestión terminológica. Pues también en Stepanov conduce en varias ocasiones a equiparar (presumiblemente sin querer) «pasiva» y «diátesis», y a afirmaciones ambiguas, cuando no sencillamente incorrectas12. Esto se hace aún más evidente en su manera de hablar del «aspecto» (вид). Presenta los modos de acción como «miembros integrados» en el sistema de aspecto eslavo («способы действия включены в систему видов как одно из звеньев последней»; Stepanov 1976: 411). Si esto pretendiera corresponder a una tesis conocida sobre una de las fuentes diacrónicas del sistema de aspecto del eslavo actual, podría sostenerse tal afirmación. Sin embargo, las explicaciones ulteriores de Stepanov muestran que sitúa en un mismo nivel, como oposición aspectual, la correlación actual pf.: ipf. y la oposición entre temas «determinados» e «indeterminados», todavía reconocible en el protoslavo y en las etapas históricamente documentadas más tempranas del eslavo oriental (véase, entre otros, Stepanov 1977: 151). En cuanto a esta última oposición, debería estar claro que surgió, de forma más o menos directa, de la formación por apofonía + ampliación del tema del tipo *nes- ⇒ *nos-i- «llevar», mencionada anteriormente. Su función era notablemente menos abstracta que la de la oposición pf.: ipf. En consecuencia, también estaba más restringida léxicamente que la oposición aspectual rusa actual13.
En este contexto, Stepanov también menciona promiscuamente la oposición protoslavo-eslava común entre aoristo e imperfecto, la distinción indoeuropea ya mencionada entre temas de presente, aoristo y perfecto, y algunos «reflejos accionales» en la distinción báltica entre temas de pretérito y de presente. En estos últimos casos se trata de alternancias temáticas y radicales (actualmente) dependientes del tiempo verbal, como las enumeradas en (1-6)14. También corresponden aquí los fenómenos de apofonía; véase, por ejemplo, perk-a.3.PRS frente a pirk-o.3.PRT de pirk-ti «comprar», liek-a.3.PRS frente a lik-o.3.PRT de lik-ti «quedarse»15.
11 En absoluto siempre. Pues que la implicatura de la oración (7b) a la oración (8) sea cancelable se debe, entre otras cosas, a las propiedades referenciales del argumento de mayor rango (aquí: лаборант): si este no fuera animado, sino un referente situado en un nivel inferior de la escala de animacidad, la implicatura anterior sería obligatoria. Así ocurre, por ejemplo, cuando el referente del argumento de mayor rango es una fuerza natural; véase el ruso Солнце растапливает снег (correspondiente al lituano Saulė tirpdo sniegą) «El sol derrite la nieve» ⇒ Снег тает / Sniegas tirpsta «La nieve se derrite» (donde tirpti.INTR ⇒ tirpdyti.TR).
12 So etwa in Stepanov (1978a: 338), wo es heißt: „Залог заключается в отношении глагола-сказуемого предложения к подлежащему предложения. Он является, по-видимому, универсальной категорией различных языков [sic!] и в значительной степени связан с поверхностной организацией высказывания.“ Stepanov versteht das Passiv einerseits zwar eindeutig als eine Operation, die nur die morphosyntaktische Kodierung von Argumenten tangiert. Andererseits aber behauptet er hier, daß das Passiv als eine universal in allen Sprachen vorhandene Kategorie anzusehen sei.
13 Para una crítica exhaustiva de la derivación directa de la oposición pf.: ipf. a partir de la oposición de determinación, véase Bermel (1997: 67ss., 84s.).
14 Véanse otros ejemplos, como el lituano tek-a.3.PRS frente a tek-ė-jo.3.PRT de tek-ė-ti «fluir», mieg-a.3.PRS frente a mieg-o-jo.3.PRT de mieg-o-ti «dormir», tur-i.3.PRS frente a tur-ė-jo.3.PRT de tur-ė-ti «tener».
15 Aunque en eslavo desaparecieron antes que en báltico, hasta hoy existe una serie de verbos que presentan en los temas de presente e infinitivo la antigua distribución según el grado pleno y
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Sin embargo, comparaciones como estas son imperfectas, porque hay una gran diferencia entre que las alternancias temáticas, como la apofonía o la infijación, se produzcan, desde una perspectiva sincrónica, en el marco de los mismos lexemas (es decir, que estén plenamente integradas en el paradigma) o que conduzcan a un cambio léxico. Si, por ejemplo, tras las dos series de terminaciones pretéritas lituanas (-ė < *ē frente a -o < *ā para la tercera persona) hubiera realmente una distinción indoeuropea heredada entre verbos transitivos e intransitivos (véase, no obstante, en particular la nota 9), esta distinción está ahora prácticamente borrada. Hoy las dos series son terminaciones distribuidas de forma morfonológicamente complementaria para las mismas categorías abstractas de persona/número y pretérito: ni más ni menos. Lo mismo vale para el sufijo -st y los infijos en presente: estos afijos siguen apareciendo casi exclusivamente con temas intransitivos (y «conmutan» en este sentido con el pretérito en -o), pero por lo demás solo indican el presente. No tienen ninguna función accional ni diatética específica.
En cuanto al imperfecto eslavo (en -aachъ/-ěachъ), habría que tener en cuenta que, tanto si en su formación intervino una ampliación del tema en ē como si no —y, en caso afirmativo, tanto si esta fue etimológicamente idéntica a la ampliación temática en *ē para formar progresivos¹⁶—, el estatus gramatical es distinto en estos casos: el imperfecto no modifica la estructura del lexema, mientras que la ampliación temática en *ē sí da lugar a modificaciones correspondientes; por eso el imperfecto se considera flexión, y la ampliación temática en *ē, derivación. A la inversa, el sufijo de imperfecto se limita a un tiempo, mientras que la otra ampliación temática en *ē (del tipo teka.3.PRS, tekejo.3.PRT tekēti «fluir») permite la flexión en todos los tiempos.
La prehistoria de la morfología verbal, sobre todo en las lenguas indoeuropeas más antiguas, está llena de ejemplos en los que la composición morfotáctica de las formas de palabra permaneció idéntica, pero los investigadores postulan un cambio de derivación a flexión (y posiblemente también a la inversa). Así, por ejemplo, Barton (1981: 248–250) supone —como ya Stepanov, véase arriba— que en el protoindoeuropeo existían únicamente temas (o raíces) que, por sus propiedades accionales léxicas, implicaban respectivamente el tiempo verbal en el que podían usarse: puntual/terminativo ⇒ pasado (véase los llamados aoristos radicales) frente a progresivo ⇒ presente. Más tarde, de la afijación a los aoristos radicales habrían surgido nuevos temas que, por defecto, presentaban una configuración accional opuesta y podían usarse en presente; véase *der-t ‘burst, split, tore away, tore off’ ⇒ *dere-ti ‘flays, is tearing’. Barton denomina este proceso
reflejan el grado cero (el infinitivo se comporta aquí igual que el antiguo aoristo); véase, por ejemplo, el antiguo eslavo eclesiástico berǫ «tomo» frente a bъrati «tomar», židǫ «espero» frente a žьdati «esperar». Véanse, entre otros, Stepanov (1976: 409; 1978a: 343s.) y la cita de la nota 5.
16 Gegen eine solche Etymologie äußert sich vor allem Stang (1943: 82–85). Generell gibt es zwei konkurrierende Thesen zur Herkunft dieser ur slavischen Innovation: die eine führt das Imperfekt-Suffix zurück auf die Fusion eines stammerweiternden *ē oder *ā mit einer Vergangenheitsform der Copula *es- (u.a. Stang, Diels), die andere sieht im Imperfekt-Suffix eine Erweiterung des Aoriststamms durch *ē/*ā in iterativer oder progressiver Funktion (vor allem Kurylowicz) (vgl. Birnbaum 1975: 162f.; Stang 1943: 81). Nur die zweite These nimmt etymologische Identität des einen *ē mit dem anderen an. Welchen Standpunkt man aber auch einnehmen mag, sie laufen beide auf eine Stammerweiterung durch ein „iterativ-progressives“ Morphem hinaus.
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«Derivación», ya que la evolución posterior mostraría, entre otras cosas, en eslavo, que las raíces originales del tipo *der- y los temas derivados de ellas (*dere-, etc.) se habrían concebido como «lexicalmente distintos». Pues ambos temas habrían generado entonces sus propias formaciones de presente o de aoristo (mediante ablaut y/o sufijación): aoristo radical *der-t ⇒ tema de presente del antiguo eslavo eclesiástico -dbret y *dere-ti ⇒ *d̥rāsom > antiguo eslavo eclesiástico d̥rachъ. Stepanov denomina ahora este proceso «flexión», porque aquí solo cambiaría el tiempo y surgiría gradualmente una correspondencia paradigmática regular, que habría dejado intacto el contenido léxico del tema original.
Este razonamiento se basa, por tanto, en la relación de las operaciones morfológicas en cuestión con el léxico. Pero también se apoya en la disolución de implicaciones funcionales unidireccionales, por las cuales las raíces verbales, debido a su valor accional léxico por defecto, indican uno u otro tiempo. En pocas palabras: se basa en la disolución de sincretismos léxico-temporales, si por tales se entienden vínculos implicativos entre dos (o más) distinciones categoriales (prototipos). En este caso se trata de gramemas de categorías temporales y pertinentes para la diátesis en el verbo. Un sincretismo de este tipo presupone que los gramemas respectivos ya existen como unidades diferenciadas; si no es así, sería más apropiado hablar de «difusidad (categorial)» (véase más adelante). Cuando se deshace un grupo de este tipo, al poder marcarse los gramemas independientemente unos de otros, tiene lugar la «discriminación»17. En el caso examinado por Stepanov, la discriminación dio lugar a una combinación cruzada del significado léxico y el tiempo. Esta combinación fundamenta la gramaticalización de los tiempos (pero no la del aspecto); véase también Lehmann (1990) al respecto.
Obsérvese, sin embargo, que también los temas derivados («raíces ampliadas») suelen determinar el tipo de flexión (o, dicho de manera neutral: el tipo de cambio morfológico en el final de la forma de palabra); es decir, también aquí tiene lugar una implicación de los tipos de morfema que siguen a las raíces con ablaut o a las ampliaciones sufijales. Por tanto, en la morfotáctica no ha cambiado nada esencial; tenemos ante nosotros ejemplos de modificación del tema, a los que se añaden diversos marcadores de tiempo, persona y número18 y que después se combinan, bajo determinadas condiciones, en paradigmas con alternancias temáticas más o menos regulares. Estas modificaciones del tema son paradigmáticas, en realidad, solo porque correlacionan con otras categorías (aquí, el tiempo, la persona y el número), que se han diferenciado morfológicamente de algún modo y permiten delimitar gramemas.
En la medida en que el tema indica el tiempo, puede hablarse nuevamente de sincretismos. El caso más destacado es el tema de presente de los verbos perfectivos en eslavo oriental y polaco (es decir, en la parte nororiental del ámbito lingüístico eslavo), que in-
17 Para estos conceptos y las operaciones que subyacen a ellos, véase Lehmann (1996; 1999: 229 ss.).
18 Estos, a su vez, pueden fusionarse sincréticamente, fenómeno típico de la morfología flexiva.
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dica asimismo el futuro y, por tanto, ya no es un presente19. Sin embargo, esta es una consecuencia muy tardía de la gramaticalización del aspecto (que tampoco se manifiesta con la misma coherencia en todas las lenguas eslavas); aquí el sincretismo se produce en un plano puramente funcional (cf. Kardelis/Wiemer 2002: 53 s.; Wiemer 2003: 44–46). Debió de precederle una fase en la que existía, en el plano léxico, una afinidad funcional entre la delimitación temporal y la referencia al futuro (posiblemente con «matices» modales). Pues mientras el conjunto de temas verbales de una lengua no se divida con suficiente coherencia en dos (o quizá más) clases, cada una con un repertorio funcional claramente delimitado, la correlación con el tiempo (pretérito frente a presente/futuro) seguirá siendo relativamente «laxa»: la correlación puede anularse «cuando sea necesario». En las primeras etapas históricamente documentadas de las lenguas eslavas y en el lituano actual se da precisamente esto; es decir, el tiempo, como categoría ya gramatical, forma (o formaba) sincretismos laxos con preferencias accionales condicionadas léxicamente (cf. Bermel 1997: cap. 4–8 passim; Wiemer 2001: 39–44, 47).
Pero volvamos a los procesos morfotácticos. Las modificaciones temáticas como las examinadas por Barton se observan a cada paso (o pueden reconstruirse) en la evolución de las primeras lenguas indoeuropeas. Así, al revisar, por ejemplo, Stang (1943), los pasajes pertinentes de Stang (1966) y Kazlauskas (1968: 287 ss.), los trabajos de Stepanov comentados más arriba y muchos otros autores que han investigado detalladamente, desde una perspectiva indoeuropea, la morfología verbal de las lenguas eslavas y bálticas, se obtiene la impresión de que toda la evolución de la morfología verbal en báltico y eslavo consiste casi exclusivamente en integrar técnicas derivativas en relaciones paradigmáticas, entre ellas la reinterpretación de distinciones pertinentes para el aspecto como distinciones temporales. Sin embargo, estas últimas casi nunca se gramaticalizan hasta el punto de que los sincretismos entre forma y función se escindan (se discriminen) y desaparezcan en gran medida las restricciones léxicas originadas por clases sensibles al aspecto.
Como síntesis de lo expuesto hasta aquí, se desprende que las alternancias temáticas orientadas a la accionalidad pueden participar en mayor o menor medida en la formación de paradigmas. Lo hacen en interacción con otras categorías desarrolladas en el verbo, como el tiempo o aquellas que especifican la estructura argumental (relativas a la diátesis). Pero, a diferencia de las distinciones relativas a la estructura argumental, el tiempo no provoca cambios léxicos; por ello, los vínculos estrechos con distinciones temporales conservan en principio el lexema, mientras que las correlaciones estrechas con distinciones relativas a la diátesis conducen rápidamente a un cambio de lexema. En el caso extremo de que la función accional de un procedimiento de marcación morfológica quede estrictamente vinculada a un tiempo (como ocurre con los infijos nasales bálticos y {st}, que solo aparecen en presente), este sincretismo produce una paradigmatización más estricta de dicho procedimiento; es decir, este queda integrado firmemente en el paradigma de la categoría implicada (aquí: el tiempo).
19 Nota bene: esto no es propiamente una cuestión de derivación, sino más bien de clasificación, según la cual los verbos de estas lenguas se asignan de manera sistemática a la clase de los verbos perfectivos o a la clase complementaria de los imperfectivos. Que un verbo sea perfectivo o imperfectivo no se deduce necesariamente de su estructura temática en sí, sino de su relación con el tema del verbo de aspecto opuesto que le es morfológicamente más próximo (cf. Wiemer, en prensa1: sección 4).
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Quisiera subrayar una vez más que, si bien en principio estas constataciones podrían identificarse con una transición de la derivación a la flexión, en casos como el de los infijos nasales y el sufijo st no cambia nada en el comportamiento morfotáctico.
Al tratar los trabajos histórico-comparativos de Stepanov sobre el problema que nos ocupa, he hablado de sincretismos entre rasgos accionales y rasgos relacionados con la diátesis. Sin embargo, como se ha señalado, los sincretismos presuponen ya categorías (o significados) con oposiciones distintivas. Si Stepanov (junto con muchos otros) sostiene que al comienzo del desarrollo de la sintaxis y la morfología indoeuropeas todavía no existía ninguna correlación de transitividad y tampoco se marcaban distinciones de aspecto ni de tiempo, sino que solo había raíces verbales que es preciso caracterizar como activa tantum, perfecta tantum, etc., entonces estas categorías, a lo sumo, existían de manera difusa. Esto significa que no solo no podían combinarse libremente (lo que habría resuelto los sincretismos), sino que ni siquiera había oposiciones categoriales ‘transitivo frente a intransitivo’, ‘presente frente a aoristo’, etc., que pudieran combinarse.
Además, Stepanov también sostiene la tesis de un alineamiento activo:inactivo en el indoeuropeo temprano (véase la sección 2). Si se quisiera aceptar esta tesis, habría que suponer que la conexión entre argumento y predicado estaba presente de manera sincrética: ambos tendrían que concordar en cuanto al rasgo [± animado]20. Sin embargo, este sincretismo (si es que llegó a existir) sería de índole puramente semántica y, además, no dejó huellas directas en la morfosintaxis de las lenguas bálticas y eslavas. Según las premisas de Stepanov, solo con la aparición de distinciones entre temas transitivos e intransitivos y de tiempos surgieron las categorías distintivas, que podían combinarse entre sí y también con distinciones accionales (aún no gramaticalizadas), y que parecían implicarse mutua o unilateralmente en gran medida. Así pues, aun si se quisiera seguir el razonamiento de Stepanov, habría que suponer que el surgimiento de sincretismos de ese tipo estuvo precedido por la eliminación del carácter difuso de las raíces verbales en cuanto a las distinciones categoriales mencionadas.
Volvamos ahora al tratamiento de las distinciones accionales por parte de Stepanov: constatamos que confunde las funciones gramaticales del aspecto con los valores por defecto accionales y las modificaciones léxicas. Esto resulta más evidente cuando Stepanov califica verbos con sufijación secundaria como el ruso beberse ‘beber de un trago/acabar de beber’, producir ‘producir, fabricar’, dibujar ‘colorear/dibujar con detalle’, apuñalar ‘matar a puñaladas’ como «de dos aspectos» (двувидовые), y aduce como justificación que estos verbos llevan prefijo y, por tanto, tienen un límite inherente en comparación con las raíces sin prefijo (beber ‘beber’, hacer ‘hacer’, dibujar ‘dibujar’, pinchar ‘pinchar’) (1977: 151). En este sentido, sí señala que las raíces con sufijación secundaria y las raíces simples también difieren entre sí desde el punto de vista léxico y, por ello, a menudo no pueden usarse unas en lugar de las otras. Como argumento adicional a favor del «aspecto dual» de los verbos mencionados con prefijación secundaria, sostiene que estos aparecen en presente narrativo en lugar de los verbos correspondientes de aspecto perfectivo, es decir, casi en la función del aspecto perfectivo.
20 Stepanov (1989: 75ff.) spricht deshalb auch von „semantischer Kongruenz“ („семантическое согласование“).
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sacar, producir, dibujar con detalle, apuñalar (con los mismos significados que los verbos sufijados), sin el sufijo {iva / vva}, aparecen en presente narrativo. Se ve claramente aquí que Stepanov mezcla funciones léxicas y gramaticales. Sin embargo, al observar que los verbos con prefijación secundaria y los correspondientes verbos sin afijos no coinciden por completo léxicamente y, por ello, no son simplemente intercambiables en presente narrativo, ha tocado de facto un punto central de la «génesis del aspecto», por así decirlo, su interfaz con la semántica léxica (cf. Wiemer 2001: 48–53).
2. SCHMALSTIEG: LA SUCESIÓN DE SISTEMAS DE ALINEAMIENTO Y EL «PASADO ERGATIVO» DEL BÁLTICO
2. SCHMALSTIEG: DIE ABFOLGE VON ALIGNMENT-SYSTEMEN UND DIE „ERGATIVE VERGANGENHEIT“ DES BALTISCHEN
Ebenso wie Stepanov (vgl. vor allem Stepanov 1978a: 360–362; 1989: passim) ist auch Schmalstieg ein Repräsentant der These von einem Aktiv:Inaktiv-Alignment in den Vor- oder Frühstufen des Ide. Auf die Diskussion darüber, ob das frühe Ide., genauer: das Ide. nach dem Aufkommen der ersten flektivischen Unterscheidungen, durch ein solches Alignment-System charakterisiert war, braucht hier aber im Grunde nur deshalb eingegangen zu werden, weil sie als Hintergrund für die These vom ursprünglichen Ergativ-Alignment des Vor- oder Frühbaltischen gilt; um diese These geht es im weiteren. Die Hypothese von einem Aktiv:Inaktiv-Alignment des Prä- bzw. Proto-Ide. konnte aufgrund der Unhaltbarkeit ihrer Argumente mehr und mehr in das Reich der Spekulationen verwiesen werden und darf heute als obsolet gelten21 (s. Fn. 22). Trotzdem ist es lehrreich, sich etwas näher die Vorgehensweise anzusehen, mit welcher bis vor einiger Zeit noch Entwicklungs-Abfolgen der grammatischen Kernstruktur des Baltischen (und Slavischen) auf indoeuropäischem Hintergrund postuliert wurden. Dies geschah meist ohne Rücksicht auf Sprachkontakt-Faktoren (nicht zuletzt von außerhalb des ide. Dialektkontinuums). Zudem spielt im Fall einer Rekonstruktion des Alignments ein Abgleich der postulierten Entwicklungsrichtung mit typologischen Fakten eine noch größere Rolle als bei der Verbindung zwischen Aktionalität und Diathese (s. Abschnitt 1).
21 El tipo activo:inactivo se ha dado a conocer sobre todo a través de la «tipología contensiva» de Klimov, aunque entre sus importantes precursores a principios del siglo XX cabe mencionar a Uhlenbeck y Sapir. Bauer (2000: 15–22, 32f., 43–92) ofrece una amplia panorámica de la historia y el estado del debate sobre las estructuras inactivo:activo y ergativo:absolutivo, así como de la cuestión de si en la fase indoeuropea más antigua existió una sucesión determinada entre ambas; la propia autora sigue defendiendo un sistema activo:inactivo protoindoeuropeo.
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¿Cuál es, pues, la tesis que también defiende Schmalstieg? Si existió un sistema activo-inactivo, este habría precedido a un sistema ergativo22. Además, se considera que la distinción entre raíces de las clases activa e inactiva sirvió de base tanto para el surgimiento de una oposición de género entre «género común» y «género neutro» como para la dicotomía de raíces de aoristo/presente frente a raíces de perfecto23. Si se supone que el fundamento de estas distinciones morfológicas ya muy antiguas (de alrededor del 2000 a. C.) fue el sistema activo-inactivo postulado, basta con esto para advertir cuán atrás en el tiempo debió de existir este último. Además, la clase activa habría constituido la base del ergativo, y este, a su vez, la del nominativo; de forma complementaria, la clase inactiva habría constituido la base del «casus indefinitus» (= absolutivo) y este, a su vez, la del acusativo (véase más adelante). Según esta hipótesis, se obtendría así la siguiente sucesión de sistemas de alineamiento: activo-inactivo > ergativo-absolutivo («indefinitus») > nominativo-acusativo (cf. Schmidt 1980: 103; 1983: 9 y ss.); véase, sin embargo, Dixon (1994: 185 y ss., n. 2) para una crítica de esta sucesión.
Nos centraremos ahora en el debate sobre la sintaxis ergativa o sobre los supuestos vestigios de un sistema ergativo heredado de lenguas antecesoras del indoeuropeo. Quisiera subrayar al respecto que por «forma ergativa» o expresión similar no puede entenderse simplemente una marca frecuente del agente mediante un caso oblicuo o un sintagma preposicional24. Esta equiparación también ha dado lugar en ocasiones a malentendidos en la bibliografía eslavística, cuando algunos autores hablan de «sintaxis ergativa (construcción, etc.)». La confusión surge porque no se tiene en cuenta que la expresión morfosintácticamente marcada del argumento de rango más alto no constituye por sí sola un esquema ergativo. Por un lado, este argumento debe oponerse en la oración a un argumento complementario (que correspondería al absolutivo) y, por otro, a diferencia de lo que sucede en la pasiva, la marca oblicua del argumento de rango más alto debe poder calificarse como el patrón morfosintácticamente no marcado. Volveré sobre ello enseguida.
En el ámbito báltico, y específicamente en lituano, se ha hablado de sintaxis ergativa en relación con oraciones del tipo
(9) Čia žmoni-u gyven-t-a / gyvena-m-a aquí persona.GEN.PL vivir.PTC.NEUT «Aquí han vivido (probablemente) personas / viven (probablemente) personas».
(10) Sen-ų mišk-ai mylė-t-a viejo.GEN.PL bosque.NOM.PL amar.PTC.NEUT «Los bosques eran amados por los ancianos»
se ha hablado. En tales oraciones llama la atención que (a) el participio predicativo no concuerda con ninguna
22 Vgl. dazu die sehr kritische Besprechung von Stepanov (1989) durch Krasuchin (1990, insbes. S. 73 und 78) und neuerdings auch Crome (2001: 24–27).
23 Zu diesen und deren Verkoppelung mit dem Medium vgl. insbesondere Stepanov (1989: 24ff.); s. Abschnitt 1.
24 Así lo entiende, por ejemplo, Rosén (1979: 165).
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SN, aunque puede aparecer un SN en nominativo (véase el ej. 10), y que (b) el argumento de rango más alto (en ocasiones, el único) del verbo que deriva el participio se expresa en genitivo. Hay al menos dos hipótesis sobre el origen de esta construcción; una de ellas se basa en la suposición de que existió una sintaxis ergativa prehistórica. El principal defensor de esta hipótesis es Schmalstieg (1982; 1988; 1993; 1994), por lo que la llamaré brevemente «hipótesis ergativa» o «hipótesis de Schmalstieg»25.
Schmalstieg reconoce el parentesco etimológico entre el *sufijo -to del participio en -t y la tercera persona singular del aoristo medio indoeuropeo (por ejemplo, en védico y griego)26. Además de este supuesto previo, parte de la idea de que en el indoeuropeo primitivo no había concordancia entre los constituyentes de la oración, que no existía una oposición de transitividad y que, en consecuencia, las raíces eran indiferentes (o difusas) en cuanto a la diátesis. Por ello, las oraciones del tipo de (10) también deben entenderse como resultado de una analogía diacrónica con otras oraciones nominales (Schmalstieg 1982: 132 y ss.); compárese, por ejemplo,
(11)
Mēs-a sveik-a valgy-ti
carneNOM.SG.F sanaNEUT comerINF
«Comer carne es saludable».
Sin embargo, esto correspondería a un alineamiento neutro, ya que no se observa un patrón claro de selección de caso o de marcación de la concordancia ni en cuanto al rasgo [± activo] ni en cuanto a la distinción [± transitivo] (cf. Plank 1995: 1185). Al fin y al cabo, según el propio razonamiento de Schmalstieg, al principio todavía no existía ninguna de las dos cosas. Al surgir la distinción de transitividad, que también se manifestó en forma de marcas de caso, el «caso indefinido» original habría pasado primero a ser absolutivo y luego nominativo en los patrones oracionales intransitivos, mientras que en los predicados transitivos se habría empleado un caso especial para el argumento de rango más alto. Así habría surgido inicialmente un patrón ergativo. El antiguo caso ergativo se habría transformado después en el genitivo actual27 (Schmalstieg 1982: 121). Es cierto que la formación de un patrón ergativo a partir de un alineamiento neutro, a través de tipos oracionales transitivos, está bien documentada tipológicamente (Plank 1995: 1194). Sin embargo, en cuanto al antiguo ergativo indoeuropeo, cabe más bien suponer que este fue reinterpretado como nominativo al extenderse a los argumentos de predicados intransitivos; estos
25 Otros partidarios de esta tesis serían Marvan (1973) y Palmais (1977).
26 Diese Annahme stützt sich auf Hirts Studien zur ide. Syntax; vgl. Schmalstieg (1988: 36f.).
27 Schmalstieg (1982: 121) nimmt hier rekonstruierte Sätze an wie *patér bhr̥-tó vīr-os ≈ ‘Vater getragen des Mannes / durch den Mann’ mit patér als ursprünglichem Indefinitkasus, bhr̥tó als Verbalnomen und vīros als ergativisch zu verstehendem Kasus (später Genitiv). Leider gibt er nicht an, woher diese Rekonstruktion stammt und wie gesichert sie durch historisch-vergleichende Daten ist. Ähnlich wenig gesichert ist seine Behauptung, daß der Genitiv in Sätzen wie lit. NOM.SG pribego vandens.GEN.SG ‘Das Zimmer lief mit Wasser voll’, Žemė.NOM.SG primirko lietaus.GEN.SG ‘Die Erde sog sich mit Regen voll’ auf einen Ergativ zurückgehe (Schmalstieg 1984). Heute wird hier der Genitiv zur Angabe einer gewissen Menge einer Substanz bei zweistelligen, aber intransitiven Verben verwendet (s. die gerade zitierten Beispiele). Ein solcher „ergativischer Zusatz“ zu intransitiven Sätzen wäre logischerweise nur für die Zeit denkbar, als es noch keine einigermaßen deutliche Transitivitäts-Opposition gab (s. dazu auch Stepanovs Hypothesen in Abschnitt 1).
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Entwicklung findet u.a. in kaukasischen Sprachen Parallelen (vgl. Schmidt 1980: 103f.). Somit stellt sich die Frage, ob es sich bei Sätzen vom Typ (9–10), welche Ziel der Erklärung Schmalstiegs sind, wirklich um ein ergatives Argument handelt. Dazu sofort mehr.
Sin embargo, la hipótesis de Schmalstieg presupone aún más. Así, en el modelo que debió de existir dada la yuxtaposición originalmente postulada de los constituyentes de la oración, el nominativo (o, para Schmalstieg, el absolutivo) tendría que haber aparecido junto a un t-participio (o nombre verbal) de raíces intransitivas que no concordaba con él; esto correspondería en lituano a una estructura como
(12) *tėv-as gulė-t-a28
padre.NOM yacer.PTC.NEUT
≈ ‘padre yacido’ = ‘El padre yacía’.
Además, debido a la presunta ausencia de distinción entre sujeto y objeto en el indoeuropeo primitivo, esta hipótesis también presupone que formas como pasnig-t-a29 ‘nevado’, paly-t-a ‘llovido’, es decir, de verbos avalentes (pasnigti ‘nevar’, palyti ‘llover’), pertenecían a los participios originales (Schmalstieg 1982: 119), y no que hubieran surgido solo más tarde mediante la expansión léxica de un patrón de marcación morfológica. En relación con esto, el patrón oracional sin concordancia de (10) también tendría que ser diacrónicamente anterior a un patrón con concordancia (correspondiente a la pasiva)
(10’) Sen-ų mišk-ai mylė-t-i
viejo.GEN.PL bosque.NOM.PL.M amar.PTC.NOM.PL.M
‘Los bosques eran amados por los ancianos’
existiert haben (Schmalstieg 1982: 119f.). Den Versuch einer glaubwürdigen Rekonstruktion, welche diese Annahme stützen würde, unternimmt Schmalstieg allerdings nicht (genauso wenig tun dies im übrigen Matthews 1955 oder Ambrazas, die sich in diesem Punkt mit Schmalstieg decken; zu Ambrazas s.u.). Abgesehen davon wäre es für seine Hypothese eine entscheidende Frage, in welcher (vorhistorischen) chronologischen Relation sich der von ihm postulierte Kasuswandel und die Entstehung des *to-Formans befinden (vgl. Ambrazas 1994: 9). Auch darauf antwortet Schmalstieg nicht.
Sobre el formante *to podemos afirmar con bastante seguridad que en las lenguas bálticas (y eslavas) su contorno diatético se estableció relativamente tarde, quizá incluso solo con el inicio de la escritura (en el caso de las lenguas bálticas, apenas en los últimos 300–400 años); es decir, quedó claramente fijado en uno de los argumentos del verbo derivante29. La
28 Esto ilustra raíces intransitivas con un argumento inactivo. Sin embargo, dado que la sintaxis ergativa no distingue entre predicados activos e inactivos, hipotéticamente también tendrían que haber existido oraciones como *Tėvas.NOM.SG.M eita.NEUT ≈ ‘padre ido’ (véase el análisis en Ambrazas 1994: 8).
29 El proceso de delineación consiste en resolver un prototipo subdeterminado (= difuso); este puede estar representado por un ‘gram’ (en el sentido de Bybee, Dahl 1989). Antes de su resolución (delineación), desde el punto de vista lógico existe entre las variantes del prototipo una relación de «y/o», que solo puede decidirse (o dejarse abierta) bajo la influencia del contexto. Un caso típico de algo difuso (es decir, delineable únicamente por el contexto)
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Los casos morfológicos de las lenguas indoeuropeas tienen, como es sabido, un origen mucho más antiguo. Desde una perspectiva tipológica, puede decirse lo siguiente acerca del papel de los casos morfológicos en el cambio de un sistema ergativo a uno acusativo: dicho cambio consiste en ampliar la aplicación del caso ergativo original (¡utilizado únicamente para marcar el argumento de mayor rango de los predicados transitivos!) a los argumentos de los predicados intransitivos. Mediante tal expansión, el ergativo deja de serlo y se convierte en lo que comúnmente se denomina «nominativo». Por tanto, lo que ocurre principalmente es una inversión de las relaciones de marcación en el alineamiento30. Y precisamente eso no sucede en el caso anterior (9–10): el genitivo sigue siendo un caso oblicuo, y el patrón oracional de (9–10) sigue siendo «no básico» en el contexto de una sintaxis por lo demás acusativa31.
Obsérvese además que, prima facie, la reconstrucción de Schmalstieg se refiere únicamente a construcciones sin concordancia con participios en t. Si se quiere explicar por qué también aparecen participios en m en patrones oracionales sin concordancia del tipo (10–11), hay que suponer necesariamente que, siguiendo el modelo de *to, se produjo una analogía de gran alcance32, y habría que vincular esta analogía con otros procesos pertinentes de la cronología diacrónica de los sistemas de alineamiento y de los fenómenos gramaticales implicados. Asimismo, habría que explicar por analogía el uso sin concordancia de los participios en t, hoy neutrales en cuanto al género, de verbos intransitivos (como en el ej. 9). Pues la tesis de Schmalstieg se basa precisamente en que primero surgió un caso ergativo solo en patrones oracionales transitivos. Pero, de nuevo, aunque por analogía este caso se hubiera empleado también para marcar el único argumento de los predicados intransitivos, tal analogía habría conducido a un patrón de marcación que habría que clasificar no como alineamiento ergativo, sino como acusativo33. Cf. (9–10): allí, el único argumento del verbo intransitivo gyventi
En lituano, el pronombre kas representa el morfema «quién y/o qué». Sobre el concepto de contorneado, cf. Lehmann (1996; 1999: 234), Wiemer (2001: 47ss.). Sobre la orientación diatética de este y otros formantes deverbales comparables, cf. Wiemer (2004: 288–293), con las referencias bibliográficas pertinentes.
30 Vgl. Plank (1995: 1186f., 1991), der in einem Wechsel des Alignment u.a. „consequences of revaluations of non-basic constructions as basic and vice versa“ sieht, sowie auch Dixon (1994: 182–206, passim).
31 Nur als Kuriosum sei noch folgendes vermerkt: Schmalstieg (1982: 122) spricht entgegen seiner eigenen Hypothese – die ja den Ergativ zum Genitiv werden läßt – noch den Standpunkt anderer Verfechter der These von einer ergativischen Vergangenheit des Idg. an, wonach nicht der Genitiv, sondern der Nominativ als Nachfolger des Ergativs anzusehen wäre (dies entspräche der gerade dargelegten, typologisch belegten Entwicklungsfolge). Diese Annahme sieht Schmalstieg als „completely unnecessary“ an (in Schmalstieg 1993: 41 freilich zieht er sie schließlich wieder in Erwägung!). Seine Erklärung endet dann aber in einem Akkusativsystem – ohne die „Zwischenstufe“ des Ergativsystems. Man kann sich bei einer solchen Argumentationsweise nicht des Eindrucks erwehren, daß es sich um inkohärente ad hoc-Versuche handelt.
32 Lo mismo se aplicaría a los participios eslavos en n, siempre que sus patrones oracionales sin concordancia puedan relacionarse de igual manera con estructuras como las de (10–11). Por ello, Stepanov (1978b: 348) señaló que la distribución morfofonológica complementaria de los sufijos n y t termina por hablar en contra de una hipótesis como la de Schmalstieg.
33 Esto distingue precisamente el caso lituano del indoiranio, citado a menudo con fines comparativos (cf. Christen 1998: 58). Sobre los patrones básicos de marcación, cf. también Comrie (1975: 114s.). En consecuencia, el patrón de casos resultante de los ejemplos (9–10) se aproximaría a un sistema antiergativo, como el que se encuentra, por ejemplo, en el finés moderno.
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«vivir» (žmoniu) en el mismo caso que el argumento de mayor rango del verbo transitivo mylėti «amar» (senų); sintácticamente, esto corresponde a un patrón acusativo, en el que, naturalmente, la relación de marcación morfológica estaría «invertida». Sin embargo, ni esto ni un estadio indoeuropeo anterior con yuxtaposición del tipo *tēv-as.NOM.SG.M dirb-t-a / gulē-t-a.NEUT puede reconstruirse de manera verosímil de algún modo (Ambrazas 1990: 213).
Por último, la hipótesis de Schmalstieg implica que el pasivo actual y la construcción impersonal de sujeto en lituano (con los participios ta/ma, neutrales en cuanto al género) se habrían desarrollado a partir de un sistema ergativo. Sin embargo, este sería hasta ahora el único caso en la tipología en que un pasivo habría surgido de un sistema ergativo. De hecho, entre los casos reales (no reconstruidos) solo se conocen aquellos en los que un pasivo ha sido reconvertido en marcador ergativo (cf. Estival/Myhill 1988 y #1142 del «Universals Archive» de Constanza).
Stepanov (1978a: 355ss.; 1978b: 348s.) ya había sostenido una postura parcialmente distinta de las suposiciones de Schmalstieg: explicó el surgimiento de los tipos oracionales (9–10) no suponiendo una marcación ergativa de los casos, sino vinculándolo implícitamente con un alineamiento activo:inactivo, que, según él también, las etapas previas de las lenguas bálticas y eslavas (a las que se refiere como «protoo-baltoeslavo») habrían heredado del indoeuropeo temprano. Según esta propuesta, la marcación oblicua del argumento en (9) habría de considerarse original, porque un referente animado aparecía en un papel «atípico» para él, a saber, inactivo; por consiguiente, también habría quedado marcado morfológica y sintácticamente (mediante la ausencia de concordancia). Por otra parte, Stepanov ve en las oraciones del tipo (9) una conexión con el perfecto indoeuropeo, desaparecido en las lenguas bálticas y eslavas. Este se considera generalmente una categoría de estado (y, entre otras razones, por ello se relaciona con la voz media o formaba con ella un conjunto de forma y función). Tras la desaparición del perfecto en las lenguas bálticas y eslavas, se habría creado en ellas, por así decirlo, un espacio vacío en el sistema que, según Stepanov, habría sido ocupado por formas no finitas del verbo y por la marcación oblicua del argumento³⁴. Así, la formación de un pasivo analítico habría sido diacrónicamente secundaria respecto de la semántica «perfectiva» (o, mejor dicho, estativa) del tipo oracional (9).
Cabe objetar a esta tesis que, al igual que la de Schmalstieg, plantea interrogantes sobre la posibilidad de verificar la secuencia cronológica: ¿qué relación temporal existe entre la función de perfecto, la función pasiva y la función de evidencial (inferencial)³⁵? Además, Stepanov no se pregunta si el tipo oracional (9) correspondía realmente a un estativo o más bien a un «experiential» (que el evi-
34 Además, establece de manera general una relación directa con oraciones intransitivas de predicado nominal y marcación oblicua del argumento en el ruso y el lituano actuales; sobre todo, con el experimentante en dativo (cf. ruso Мне холодно, lit. Man šalta «tengo frío») o con un poseedor externo en dativo y el argumento de menor rango en acusativo, como en ruso (dial.) Мне.DAT ногу.AKK больно literalmente «me duele la pierna» o lituano Man.DAT skauda galva.AKK, literalmente «me duele la cabeza». Sin embargo, Stepanov pasa por alto que muchas de estas estructuras oracionales parecen haberse formado relativamente tarde, es decir, en época histórica (cf. al respecto, en general, Galkina-Fedoruk 1958).
35 Precisamente para esta función están bien documentadas en el lituano moderno las oraciones del tipo (9–10).
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se acercaría más a una función evidencial). Además, sus hipótesis (exactamente igual que las de Schmalstieg) se basan en hipótesis sobre un cambio del alineamiento, lo que, debido a la evidencia tipológica en contra, le deja a él la carga de la prueba (véase más arriba). Por último, se apoyan en una reconstrucción puramente inmanente al sistema, en la que se excluyen por completo las posibles influencias del contacto lingüístico.
Así, precisamente en los argumentos de Schmalstieg aparecen interpretaciones ad hoc completamente innecesarias, que tampoco están respaldadas por hechos que serían relevantes para la reconstrucción. Por ejemplo, cuando interpreta a voluntad oraciones del tipo
(13) Ant šakel-ių ant žal-ųjų vainik-us kabin-t-a en rama.GEN.PL en verde.GEN.PL corona.AKK.PL.M colgar.PTC.NEUT ‘En las ramas, en las verdes, hay coronas.AKK colgadas’
en las que el argumento de menor rango está marcado como objeto acusativo. Schmalstieg (1982: 121f., 129) especula que el verbo kabinti ‘colgar’ solo más tarde (en el curso de la oposición de transitividad) habría sido reinterpretado claramente como transitivo, y que, por ello, también el participio en t que forma, kabinta (hoy neutro en cuanto al género), habría pasado a entenderse como transitivo (en otras palabras, orientado hacia el argumento de mayor rango). Tal «explicación» ignora el hecho de que, en la evolución diacrónica de los participios con formante t, se impuso la orientación hacia el argumento de menor rango (véase la nota 29). Si en casos particulares muestran orientación hacia el argumento de mayor rango con verbos base transitivos y, por lo demás, también pueden formarse a partir de verbos intransitivos e incluso avalentes (y, por tanto, usarse «activamente»), esto podría considerarse en mayor medida resultado de una amplia expansión de este sufijo deverbal a temas distintos de los transitivos, y en menor medida resultado de un reanálisis sintáctico (como en la impersonal polaca con el participio no/to). Sigue sin estar resuelto si en el caso de los participios lituanos en -ta (al igual que en -ma) de verbos transitivos con régimen de objeto pueda suponerse una influencia polaca36. Aparte de esto, sin embargo, es mucho más plausible suponer que la expansión del formante deverbal t se produjo no de los temas transitivos a los intransitivos, sino más bien de los intransitivos a los transitivos; es decir, precisamente en la dirección opuesta a la que correspondería a la hipótesis de Schmalstieg.
Die letztgenannte Annahme rechtfertigen ein paar Argumente, welche Ambrazas (1990: 200–214; 1994; 2004) gegen die Schmalstieg-Hypothese vorgebracht hat. Dabei geht auch er von der Annahme aus, daß der frühe ide. Satzbau in erster Linie durch Juxtaposition nominaler Satzglieder mit nur schwach ausgeprägter Wortklassen-Differenzierung geprägt gewesen sei. Der Genitiv in Sätzen wie (9–10) gehe allerdings nicht auf einen Ergativ-Kasus zurück; diesen habe es sehr wahrscheinlich nie gegeben. Vielmehr sei der Genitiv in Sätzen vom Typ (9–10) als Fortsetzung eines sehr alten genetivus subiecti anzusehen, wie er auch in anderen älteren ide. Sprachen durchweg bei Verbalnomina
36 Sobre la evolución diacrónica de la llamada pasiva «impersonal» en el área lingüística báltico-eslava, véase Wiemer (en prensa 2).
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(nomina actionis) puede observarse37. Según esta reconstrucción, los actuales participios ta neutros en cuanto al género se remontan a nombres verbales con tema en *o, en los que inicialmente los argumentos aparecían en nominativo y no concordaban con el participio en -ta (< *to). Una estructura de este tipo sigue reflejándose hoy en un patrón oracional como
(14) rug-iai sėja-m-a / sė-t-a centeno.NOM.PL sembrar.PTC.NEUT ‘El centeno se siembra / está sembrado’
se refleja. En los nombres verbales con sufijo t o m, el «portador» de la propiedad correspondiente podía expresarse en genitivo (como genetivus subiecti), tanto con temas transitivos (valstiečio.GEN.SG.M sėjama / seita originalmente ‘lo sembrado del campesino’, es decir, ‘sembrado por el campesino’) como con intransitivos (valstiečio.GEN.SG.M gulima / gulėta originalmente ‘lo que yace / yació del campesino’, es decir, ‘el campesino yace / yacía’)38.
Esta reconstrucción ofrece la ventaja de que (a) resulta mucho más transparente y (b), sobre todo, no establece ninguna diferencia entre los participios en t y en m, ni entre temas transitivos e intransitivos. Por ello, a diferencia de la hipótesis de Schmalstieg, este enfoque no se ve obligado a recurrir a explicaciones que exijan supuestos adicionales sobre reajustes analógicos generalizados. La mayor transparencia se relaciona con el hecho de que puede atribuirse a la estructura oracional de (9–10) una continuidad diacrónica extraordinariamente prolongada, en la que, como mucho, habría cambiado el estatus sintáctico del sintagma nominal en genitivo (y quizá esto solo en los últimos siglos). Por último, el enfoque de Ambrazas permite también integrar la tesis del origen posesivo del argumento de mayor rango marcado por el genitivo (véase la nota 37).
Dado el carácter extremadamente especulativo de la hipótesis ergativa39, las decisiones que Schmalstieg suele tomar ad hoc (véase sobre todo Schmalstieg 1988: 30ff.), que por lo general no pueden apoyarse sólidamente en hechos, las incoherencias expuestas más arriba y el hecho de que el enfoque de Schmalstieg obligaría a postular el surgimiento de una pasiva a partir de un sistema ergativo (lo que iría precisamente en contra del panorama inequívoco de los casos documentados tipológicamente), habría que dar claramente preferencia al enfoque explicativo de Ambrazas.
37 Dieser Standpunkt ist in so klarer Form erst in Ambrazas (2004) formuliert. Früher schien auch er der These Holvoets nicht abgeneigt gewesen zu sein, dass der Genitiv in diesen Satztypen auf einen possessiven, zuerst nur adnominalen Kasus zurückgehe, welcher später zu einem Adjunkt umgedeutet worden sei. Auch Stepanov nahm an, daß der Genitiv in (9) zuerst possessiv zu interpretieren war. Er sah dies allerdings als eine Weiterentwicklung des früh-baltischen und früh-slavischen „Perfekt-Ersatzes“ an (vgl. 1978b: 347f.).
38 Cabe señalar en este contexto que, en los dialectos lituanos, el genitivo aparece con participios en ta y en ma de temas intransitivos incluso con mayor frecuencia que con tales participios de temas transitivos (Ambrazas 1994: 9).
39 Para otras objeciones a la tesis del «pasado ergativo» del indoeuropeo, junto con referencias bibliográficas adicionales, véanse Comrie (2001: 24f.) y Matasović (2000: 330f.).
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3. UN CASO ANÁLOGO EN ESCLAVO: ‘ESSE’ Y ‘HABERE’ EN CONSTRUCCIONES POSESIVAS
Además de Schmalstieg, hasta tiempos muy recientes también otros investigadores han basado sus reconstrucciones en fundamentos poco sólidos. A veces incluso se presentan rasgos de una morfosintaxis supuestamente arcaica, procedente todavía del protoindoeuropeo, en lugar de innovaciones que, bajo ciertas circunstancias, solo se impusieron en algunas lenguas indoeuropeas mediante el contacto lingüístico (entre otras, con lenguas no indoeuropeas). Un caso muy claro es, por ejemplo, Bauer (2000: 10, 151), quien cita la construcción posesiva rusa del tipo u + GEN (у меня книга ‘tengo un libro’, etc.) como ejemplo de rasgos que «se heredaron de la protolengua». Cabe preguntarse si, en cierto sentido, no se ha invertido aquí la cronología. Además, dado que esta construcción posesiva puede relacionarse estrechamente con la cuestión del alineamiento (véase la sección 2), vale la pena examinar con algo más de detalle el problema metodológico que se plantea.
Examinemos, pues, la tesis según la cual la construcción posesiva u + GEN (+ ESSE, con el elemento poseído en nominativo) representa un sustrato finoúgrico en ruso. Veenker (1967: 117–119) analizó esta tesis y, en realidad, la aceptó; Panzer (1982: 330 y sig.) y Vasilev (1973), en cambio, la pusieron en duda. Sin embargo, el escepticismo de Panzer se basa de facto únicamente en la suposición (algo dogmática) de que las lenguas eslavas son, en realidad, «lenguas BE» y no «lenguas HAVE» (siguiendo a Isačenko 1974), y de que, por consiguiente, es más probable que el ruso simplemente haya conservado un estado heredado del protoeslavo; si las demás lenguas eslavas emplean una construcción HABERE para la expresión posesiva (esl. ant. iměti y sus equivalentes), esto se debería a la influencia reforzadora del griego (o, indirectamente, del eslavo antiguo), del latín o de lenguas de Europa occidental posteriores. Aunque probablemente Panzer tenga razón en cuanto a esa influencia reforzadora, ello presupondría, en cambio, que el verbo HABERE sí era patrimonio común eslavo desde el protoeslavo. El material de los diccionarios etimológicos también respalda con bastante claridad tal hipótesis (cf. Vasmer 1953: 479 y Walde 1930: 124). Por tanto, el escepticismo de Panzer respecto de la influencia finoúgrica no está especialmente bien fundamentado, y no queda ni refutado ni confirmado. Más bien, habría que considerar que ambos tipos de construcciones posesivas ya coexistían en paralelo en época prehistórica, y que el papel de un sustrato finoúgrico debió de consistir en favorecer una redistribución de estas construcciones en competencia a favor de la adessiva (con ESSE). Precisamente esta hipótesis respalda el estudio de Safarewiczowa (1964, en especial pp. 17, 55 y sig.).
Por consiguiente, debe sopesarse la importante observación de Veenker —según la cual la construcción adessiva con ESSE solo se impuso frente a la construcción HABERE como construcción posesiva predominante (con todos sus desarrollos funcionales) en ruso, es decir, en la periferia nororiental del territorio eslavófono— a la luz de la demostración de Vasilev de que la construcción adessiva ya está documentada en etapas tempranas documentadas de diversas lenguas eslavas, incluidas las eslavas meridionales, y no solo con la función posesiva en sentido estricto, sino también con función partitiva (con inalienables), la función de posesión y la de parentesco. Vasilev
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(1973: 363) señala además, con razón, que, a partir de lo que sabemos sobre los movimientos de asentamiento de los antepasados directos de los eslavos orientales, habría que suponer que el contacto directo entre estos y las tribus finoúgricas solo pudo comenzar en el siglo V d. C. Puesto que la construcción ‘u + GEN + ESSE’ aparece ya en los textos más antiguos conservados del eslavo oriental (cf. Safarewiczowa 1964), se puede situar, por tanto, en casi 500 años el «periodo de virulencia» para su establecimiento. Cabe pensar que eso debería bastar para un calco en condiciones de sustrato finoúgrico, para el cual desde entonces existían en ruso abundantes condiciones favorables (véase, entre otros, Veenker 1967: 17–21). Esta sería otra razón para moderar el escepticismo de Panzer y Vasilev. Pues el inicio de la desintegración del protoeslavo (ca. 500 d. C.) coincide más o menos con el comienzo de la migración eslava hacia el noreste.
Resultan poco concluyentes las observaciones según las cuales, en el periodo históricamente documentado, ‘u + GEN + ESSE’ se daba prácticamente en toda la Esclavia. El propio Vasilev (además de Safarewiczowa 1964, en relación con el eslavo común y el ruso antiguo) señala las fluctuaciones en la frecuencia de uso de esta construcción y de la construcción HABERE. Por ello, lo más plausible es atribuir al influjo continuado del sustrato de hablantes finoúgricos el hecho de que se haya mantenido en la norma a largo plazo solo en ruso. También en épocas más recientes es fácil explicar el uso reforzado de esta construcción en funciones posesivas (y semánticamente afines) por el contacto con variedades lingüísticas que ya la empleaban exclusivamente o de manera predominante con este valor. Así lo demuestra, entre otras cosas, la frecuencia claramente mayor de u + GEN con función posesiva en la polszczyzna kresowa septentrional (frente al polaco estándar), así como en la lengua coloquial lituana y en aquellas variedades dialectales lituanas que han estado en estrecho contacto con variedades eslavas orientales.
En general, estas consideraciones quedan respaldadas por una comparación con el báltico. También en este puede considerarse que un verbo HABERE pertenece al vocabulario heredado: el lituano turėti debe entenderse como una formación apofónica común a las lenguas bálticas a partir de la raíz *tuer (cf. su parentesco etimológico con tverti ‘(a)barcar’; Fraenkel 1965: 1142 y sig.; Pokorny 1959: 1101). Como es sabido, en letón ya no existe un verbo HABERE; el verbo turēt, cognado del lituano turėti, adquirió el significado de ‘sostener’ y se emplea principalmente con este sentido concreto. Por tanto, cabe suponer que también en báltico un verbo HABERE participó en la formación de tipos oracionales fundamentales y, por consiguiente, determinó el alineamiento (como sucede hasta hoy en lituano). También hay que suponer que el letón ha mantenido contactos lingüísticos mucho más intensos con las lenguas fino-bálticas y que, en muchos aspectos, un sustrato correspondiente lo ha influido mucho más que al lituano. Así pues, el retroceso del verbo HABERE en letón podría considerarse análogo a un proceso idéntico en ruso, lo cual tiene mucho sentido tanto desde el punto de vista de la lingüística areal como a la luz de los hechos conocidos sobre la historia de los asentamientos.
Por el momento, solo puede decirse que todavía habría que investigar esta cuestión en detalle. El examen precedente del problema ESSE-HABERE, por así decirlo, «a vista de pájaro», muestra lo siguiente: si se quiere hablar de «sintaxis arcaica», primero hay que aclarar cómo se relacionan entre sí las construcciones en cuestión…
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que probablemente se hayan considerado sus construcciones morfosintácticas (procedimientos de marcación, etc.) y cómo se configuró su relación cronológica mutua. Bien podría resultar que un patrón de codificación que hoy parece arcaico no haya existido de forma ininterrumpida e indiscutida desde los tiempos de una protolengua (comoquiera que se la postule), sino que pudiera haber sido desplazado temporalmente para reactivarse más tarde como procedimiento primario. En tal caso, el desencadenante de semejante revitalización sería, ante todo, el contacto lingüístico (en particular, la influencia del sustrato), de modo que no habría que limitarse a explicaciones basadas en el sistema mismo.
4. ALGUNOS POSTULADOS FINALES
En el análisis precedente de ejemplos de procedimientos centrales de codificación morfosintáctica y de sus presuntos cambios diacrónicos, en última instancia apenas puede demostrarse nada; a lo sumo, puede hacerse plausible. Sin embargo, la plausibilidad de los planteamientos explicativos aumentará en la medida en que puedan aducirse argumentos procedentes de ámbitos que vayan más allá de la reconstrucción interna del sistema. La argumentación interna al sistema puede considerarse una condición necesaria de la explicación, pero no suficiente, sobre todo cuando existen enfoques alternativos. Eso es precisamente lo que este artículo pretendía demostrar. El examen de los argumentos que sustentan los enfoques teóricos de Stepanov y Schmalstieg debía mostrar, a modo de ejemplo de muchos otros casos, hasta qué punto es necesario contrastar la reconstrucción histórico-comparativa con los datos tipológicos y con los conocimientos de la lingüística del contacto, así como qué puede quedar de esa reconstrucción si no se procura realizar tal contraste.
Así pues, aunque aquí no se pretenda emitir juicios competentes sobre la prehistoria indoeuropea del báltico históricamente documentado (ni tampoco del eslavo), sí cabe formular al respecto una serie de conclusiones y postulados:
1. Las hipótesis especulativas sobre cambios radicales en el alineamiento distan mucho de ser convincentes; conducen a incoherencias internas y, en su mayor parte, incluso contradicen los datos comparativos tipológicos. En cualquier caso, ponen en aprietos explicativos a quienes defienden la teoría de una sintaxis ergativa.
2. Sobre todo en los problemas primordialmente sintácticos, tener en cuenta los factores areales (contacto lingüístico, formación de sustrato) hace avanzar la explicación, la vuelve mucho más plausible y sencilla. Además, permite evaluar los desarrollos postulados en condiciones de tiempo real y comunicación real, y suponiendo que ya existía una variación de medios funcionalmente equivalentes. Por último, permite estimar mejor qué es arcaico y qué, en cambio, innovador. En este sentido, habría que distinguir con precisión entre la forma (la «sustancia» etimológica) y las funciones: al parecer, son precisamente estas últimas las que pueden modificarse por el contacto lingüístico. En particular, el contacto lingüístico puede activar (de nuevo) funciones latentes o que ya antes habían ocupado un lugar destacado.
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Todo esto exige especificar con mayor precisión los períodos estudiados y la sucesión cronológica de los acontecimientos en ellos.
3. La reconstrucción de cambios prehistóricos en las raíces y los temas verbales para explicar el surgimiento de distinciones accionales y/o relativas a la diátesis puede ser, en lo esencial, acertada. Sin embargo, guarda una relación muy escasa con la aparición del sistema de aspecto eslavo moderno, que surgió claramente más tarde. Esta reconstrucción tampoco explica cómo el sistema de aspecto actual del ruso, el bielorruso o el polaco pudo favorecer el sistema de derivación de temas del lituano moderno en lo relativo a la formación de pares aspectuales. En efecto, estas posibles influencias recientes ya no pueden basarse en los procesos productivos de formación de temas que constituyen el objeto de la reconstrucción de Stepanov.
4. Para evaluar las consecuencias de los procesos reconstruidos (o, en todo caso, muy remotos) de formación de temas (y, en general, de la morfología), parece indispensable tener en cuenta la posibilidad de que nuevas «capas» de procesos morfológicos productivos se superpongan a otras más antiguas, sin que los resultados de los procesos antiguos desaparezcan del léxico. Esto se aplica de manera paradigmática a la oposición entre temas causativos y decausativos (transitivos e intransitivos) en lituano (véase el apéndice).
5. De manera similar, esto se aplica a la aparición de grupos categoriales (rasgos accionales y relativos a la diátesis). Habría que distinguir, además, entre grupos difusos con categorías subdeterminadas, que pueden perfilarse, y grupos con categorías ya diferenciadas, que dan lugar a sincretismos que después pueden discriminarse. El ejemplo más destacado de los ámbitos aquí considerados es la asociación entre causatividad (relativa a la diátesis) y frecuentatividad (accional) en el uso del sufijo *t.
6. Al analizar las distinciones accionales y relativas a la diátesis en el tema verbal, pueden evitarse comparaciones inadecuadas entre procesos prehistóricos y desarrollos de épocas más recientes (separados por largos períodos) mediante una diferenciación más precisa de los procesos morfológicos a lo largo de un continuo entre oposiciones gramaticales y léxicas.
5. APÉNDICE: TIPOS MORFOLÓGICOS DE LA CORRELACIÓN DE TRANSITIVIDAD EN LITUANO (SEGÚN LA CRONOLOGÍA DE SU APARICIÓN EN BÁLTICO)
(basado en Stepanov 1976: 410; 1989: 170–173)
I. sin marca:
Ejemplo40: degti ⇒ ∅ 1. ‘arderINTR’, 2. ‘quemarTR’ dega, degė
40Después de la forma del infinitivo, en la línea siguiente aparecen en cada caso la 3.ª persona del presente y del pretérito.
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II. Alargamiento sufijal de una raíz con vocal breve:
karti ‘colgar.TR’ ⇒ karoti ‘estar colgado.INTR’
karia, korē
CAUSATIVO ⇒ INTRANSITIVO
III. Ablaut radical + infijo nasal y/o sufijo sta frente a cambio de la clase flexiva del tiempo: 2 tipos complementarios:
III. a. raíces transitivas: presente en -ia, pretérito en -ē
berti ‘verter (esparciendo)’
beria, berē
III. b. raíces intransitivas: presente en -a, pretérito en -o
birti ‘esparcirse; desmoronarse’
byra (< *bi-n-r-a), biro
DIRECCIÓN DE DERIVACIÓN INCIERTA
IV. Alternancia vocálica radical + sufijo:
lipti ‘trepar, ir’
lipa, lipo
⇒ laipinti ‘ayudar a salir/bajar’
laipina, laipino
INTRANSITIVO ⇒ CAUSATIVO (en sentido amplio)
V. raíz inalterada, pero cambio del tema en sus «márgenes»: 3 tipos:
V. a. con RM
ištempi ‘estirar’ ⇒ išsitempti ‘estirarse’
iš(si)tempia, iš(si)tempē
TRANSITIVO ⇒ INTRANSITIVO
V. b. con el sufijo -(d)in- (véase IV.)
valgyti ‘comer’ ⇒
valgydinti ‘dar de comer’
valgo, valgē
valgydina, valgydino
TRANSITIVO ⇒ CAUSATIVO
bėgti ‘correr’ ⇒
bėginti
‘obligar a correr, azuzar’
bėga, bėgo
bėgina, bėgino
INTRANSITIVO ⇒ CAUSATIVO (en sentido amplio)
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V. c. con el sufijo -dy41
cama
gulti ‘tumbarse’ ⇒ guldÿti ‘tumbar a alguien, hacer que se tumbe’
gula, gulē INTRANSITIVO ⇒ CAUSATIVO guldo, guldē
• ¡son posibles diversas combinaciones!; p. ej.
1. mirkī ‘humedecerse, mojarse’ ⇒ mirkyti ‘humedecer’
mirksta, mirko ⇒ mirko, mirkē → Tipos II + III + V.c. EN AMBAS DIRECCIONES
2a. pykti ‘estar enfadado, irritarse’ ⇒ pykinti ‘enfadar a alguien’
pyksta, pyko ⇒ pykina, pykino
2b. pigti ‘abaratarse’ ⇒ piginti ‘abaratar’
pinga, pigo ⇒ pigina, pigino → Tipos III + V.b. EN AMBAS DIRECCIONES
3. lipti ‘pegarse.INTR’ ⇒ lipdyti ‘pegar.TR’
limpa, lipo ⇒ lipdo, lipdē → Tipos III + V.c. EN AMBAS DIRECCIONES
4. susipažinti42 ‘conocerse mutuamente’ ⇒ supažindinti ‘presentar Y y Z entre sí’
susipažįsta, susipažino ⇒ supažindina, supažindino → Tipos V.a. + V.b. EN AMBAS DIRECCIONES
ABREVIATURAS
AKK – acusativo; aks. – eslavo eclesiástico antiguo; altlit. – lituano antiguo; AOR – aoristo; DAT – dativo; F – femenino; GEN – genitivo
41 Etimológicamente, prácticamente idéntico a -in-, ya que surgió por alargamiento de ī tras la pérdida de la nasal. La -d- era originalmente un eliminador de hiato (cf. Stang 1943: 142).
42 En rigor, susi- constituye un único morfema. Sin embargo, en este contexto esto puede pasarse por alto.
REKONSTRUKTION GRAMMATISCHER KERNBEREICHE | 109
ide. – indoeuropeo
INF – infinitivo
INTR – intransitivo
ipf. – imperfectivo
lit. – lituano
M – masculino
NOM – nominativo
pf. – perfectivo
PL – plural
poln. – polaco
PRS – presente
PRT – pretérito
PTC – participio
russ. – ruso
SG – singular
TR – transitivo
urslav. – prot eslavo
1, 3 – 1.ª, 3.ª persona
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Björn Wiemer
Recibido el 19-11-2004
Universität Konstanz
Departamento de Lingüística
Universitätsstrasse 10, 78457 Konstanz
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