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Dėl daiktavardinėmis „kaip“ konstrukcijomis reiškiamos antrinės predikacijos pobūdžio

Rolandas Mikulskas

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Acta Linguistica Lithuanica LVII (2007), 123 – 160 Observaciones Remarks Sobre la naturaleza de la predicación secundaria expresada mediante construcciones nominales con kaip 0. En el número cincuenta y seis de la revista Acta Linguistica Lithuanica se publicó el artículo de Loreta Vaičiulytė-Semėnienė «Las construcciones nominales con kaip como marcador analítico de predicativos», que amplía de manera significativa las todavía escasas publicaciones lituanas sobre la predicación secundaria. Con esta publicación se ha dado un paso más en la modernización de la base conceptual de la gramática de la lengua lituana. Como ya indica el propio título del artículo, a la autora le interesaba ante todo determinar las prioridades del marcado morfosintáctico de los predicativos secundarios. El análisis de los datos del lituano mostró que las construcciones predicativas con kaip y un sintagma nominal (en adelante kaip + DF – R. M.) expresan con mayor frecuencia significados circunstanciales, y que la causa de la incorporación del sujeto o del objeto a la predicación de la oración completa es el significado que más característicamente se marca mediante esta forma analítica. En cambio, el marcado en caso instrumental es más característico de los complementos predicativos. Estas conclusiones confirman las jerarquías de marcado de predicativos y de su inclusión en el ámbito de la predicación principal (es decir, de la frase verbal) elaboradas por Hentschel (2005, 2007) y citadas en el artículo. Todo ello permite finalmente a la autora formular una importante conclusión empírica: cuanto menos integrado está un predicativo secundario en la predicación principal, mayor es la tendencia a marcarlo analíticamente, en este caso mediante una construcción kaip + DF. Sin embargo, antes de llevar a cabo el estudio empírico, la autora tuvo que realizar también cierto trabajo teórico: reformular en términos unificados de predicación secundaria aquello que en las descripciones gramaticales anteriores del lituano se denominaba de diversas maneras: aposiciones simples o causales, partes nominales del predicado o atributos predicativos, construcciones comparativas (de identidad) o circunstancias. Algunos aspectos teóricos de la predicación secundaria suscitaron la atención de quien escribe estas observaciones al leer el artículo. Pero vayamos por partes. 0.1. El tratamiento desigual de las construcciones en cuestión en las obras de gramática lituana se debió, en parte, a que tradicionalmente se las aborda en distintas secciones descriptivas, dedicadas a funciones gramaticales diferentes (es decir, a las llamadas partes de la oración). Basándose en los trabajos más recientes sobre predicación secundaria, la autora del artículo critica 123 Pastabos esta tradición lituana, al poner de manifiesto cierta inadecuación de los conceptos utilizados para describir las construcciones kaip + DF y el consiguiente sincretismo indeseable de la categorización gramatical, por el que fenómenos gramaticales esencialmente distintos no se articulan con suficiente claridad y se intenta englobarlos bajo un único concepto. Así, en la Gramática del lituano contemporáneo (Ambrazas, ed., 2006), una noción de definición imprecisa pasa a ser la «construcción comparativa (de identidad)». La autora del artículo observa acertadamente que las construcciones kaip + DF descritas mediante este concepto en la Gramática no expresan en realidad ninguna comparación: la naturaleza de la predicación expresada por las construcciones en cuestión no difiere en absoluto en oraciones como Senoji Pikčiurnienė visoje apylinkėje garsėjo KAIP GERA BOBUTĖ y en oraciones como Jis atvyko į sostinę KAIP PASIUNTINYS, aunque los autores de la Gramática solo niegan el significado comparativo en estas últimas y las denominan atributos predicativos. En realidad, en todas estas oraciones se emplean construcciones kaip + DF que expresan una predicación secundaria (de ahí el término predicativos secundarios); sintácticamente se relacionan con el predicado principal (mediante una relación de complementación o modificación) y semánticamente, también con uno de sus argumentos. En esto se diferencian de las construcciones comparativas kaip + DF, que, aunque también expresan una predicación adicional (o secundaria), cuando funcionan en la oración como circunstancias (por lo general, de modo) se limitan a modificar el predicado principal, pero no están orientadas a especificar ninguno de sus argumentos. 0.2. Al describir en términos de predicación secundaria las construcciones kaip + DF no comparativas, en su estudio posterior la autora del artículo se distancia tanto de las aposiciones tradicionalmente así llamadas, cuya predicación, en su opinión, se expresa en el nivel del sintagma nominal y no de la oración, como de las construcciones kaip + DF de función comparativa, para las cuales resulta más apropiado el término tradicional de circunstancias que el de predicativos secundarios. El artículo analiza sucesivamente las relaciones sintácticas de las construcciones predicativas kaip + DF1 y sus funciones gramaticales en la oración. Estas construcciones se vinculan con el verbo predicativo de la oración mediante una relación de complementación —en cuyo caso se describen como predicativos obligatorios (secundarios)— o mediante una relación de modificación —en cuyo caso se habla de predicativos libres (secundarios)—. Estos últimos se subdividen a su vez en depictivos y, según su grado de integración en la predicación principal de la oración, 1 Siguiendo la tradición gramatical lituana, a las construcciones en cuestión habría que atribuirles una «doble relación sintáctica»: concordancia con el sustantivo sujeto u objeto y rección o adjunción respecto del verbo predicativo. Sobre el carácter defectuoso del concepto de «doble relación sintáctica» se ha escrito en repetidas ocasiones en los últimos tiempos; véase, por ejemplo, Holvoet (2005: 157–161); también Holvoet, Judžentis (2005: 29, nota 27); Holvoet, Tamulionienė (2005: 123, nota 7). 124 Pastabos predicativo circunstancial (ingl. circumstantials). En esencia, también se adopta este enfoque de la sintaxis de los predicativos secundarios y sus funciones gramaticales en el tercer tomo de Lietuvių kalbos gramatikos darbų, donde estas cuestiones se tratan en un artículo aparte (Holvoet, Tamulionienė 2005: 117–137). En cuanto a los predicativos secundarios libres, aquí se afirma que, aunque todos ellos están vinculados mediante una relación de modificación al verbo de la oración, algunos se orientan semánticamente más hacia uno de los argumentos del predicado principal (por lo que quedan incluidos en el ámbito de la predicación principal), mientras que otros se orientan hacia el propio evento denotado por ese predicado. En este último caso, los predicativos se acercan funcionalmente a los circunstanciales expresados por adverbios, cuya predicación solo complementa la predicación principal de la oración, pero no forma parte de ella. El hecho de que algunos circunstanciales expresados por adverbios describan esencialmente no la acción misma, sino a uno de sus participantes (cf. Jonas virto aukštielninkai; Duris nudaužė žaliai) permite a los autores del artículo mencionado afirmar que entre los predicativos secundarios libres prototípicos y los circunstanciales verbales prototípicos existe toda una serie de casos transicionales. La autora del artículo coincide en esencia con esta idea y señala que las construcciones kaip + DF que funcionan como predicativos libres también forman una escala según su grado de inclusión en la predicación principal de la oración. Sin embargo, la especificidad de las construcciones en cuestión le permite articular de manera algo distinta los puntos de referencia de esta escala. En uno de sus extremos se encuentran los llamados depictivos. Se trata, en esencia, de construcciones kaip + DF con función restrictiva, que indican en qué aspecto se incluye uno u otro participante de la relación verbal en la predicación expresada por el verbo y, de este modo, restringen el alcance de dicha predicación. En el otro extremo de la escala se encuentran los llamados predicativos circunstanciales. Se trata de aquellas construcciones kaip + DF que suelen expresar la causa o la finalidad de la inclusión del sujeto o del objeto en el ámbito de la predicación de toda la oración y, con menor frecuencia, una condición o un tiempo. Los depictivos prototípicos se diferencian de los predicativos circunstanciales prototípicos no solo por su semántica, sino también por sus propiedades gramaticales. Por ejemplo, solo los primeros quedan dentro del ámbito de la negación del predicado de la oración principal, lo que indica su estrecha relación con la frase verbal. Los segundos, en cambio, están más bien vinculados al contenido de la proposición expresada por la oración en su conjunto. Las construcciones comparativas kaip + DF que suelen modificar el modo de la acción también están, en esencia, relacionadas únicamente con el verbo de la oración. Al igual que los depictivos, quedan dentro del ámbito de la negación del predicado, aunque, a diferencia de estos, semánticamente no están vinculadas a ninguno de sus argumentos. 0.3. En varios pasajes del artículo, la autora expresa su acuerdo con la idea sostenida en la bibliografía de que las oraciones con predicativos secundarios libres expresan de hecho dos predicaciones, una de las cuales, la secundaria, está subordinada a la principal en cuanto al tiempo y la modalidad. Esto permite hablar de la relativa autonomía de la predicación expresada por tales predicativos 125 Pastabos La predicación expresada de este modo goza de autonomía. Desde este punto de vista, los predicativos secundarios obligatorios están más integrados en la estructura semántica del verbo principal, por lo que puede hablarse del carácter complejo de la predicación que este expresa (cf. Holvoet, Tamulionienė 2005: 130). Es evidente que solo predicados de cierto significado exigen un predicativo secundario como complemento. En cuanto a las construcciones kaip + DF, los más característicos a este respecto son los llamados verbos de percepción, como suprasti, interpretuoti, apibūdinti, etc. Por lo general, los complementos predicativos de estos verbos cumplen una función restrictiva con respecto a la predicación principal de la oración, al igual que los depictivos. A diferencia de los autores del artículo mencionado de Lietuvių kalbos gramatikos darbų (cf. Holvoet, Tamulionienė 2005: 133–136), la autora del artículo también tiende a incluir entre los predicados que requieren complemento los llamados verbos de funcionamiento, como dirbti, tarnauti, figūruoti, entre otros. Los complementos de estos verbos pueden expresarse no solo mediante una construcción kaip + DF, sino también mediante el instrumental del sustantivo correspondiente; cf. Dvare jis tarnavo kaip samdinys / samdiniu. Išties tenka pritarti autorės minčiai, kad veiksmažodžiai dirbti ir dirbti kuo / kaip kas difieren considerablemente entre sí por sus propiedades semánticas (de valencia). Ampliando esta idea, podríamos incluso afirmar que las propiedades de valencia de los verbos en cuestión (la exigencia de complementación) se derivan del significado más general de la construcción ANOM FUNKCIONUOJA KAIP BNOM (BIN, VIETOJE BGEN, UŽ (PER) BACC). La elección de la autora del artículo en cuestión también encuentra un respaldo significativo en el hecho empírico de que en lituano los complementos predicativos suelen expresarse mediante instrumentales de nombres de oficio. En esencia, estoy de acuerdo con la caracterización teórica de los predicativos secundarios que se ha resumido brevemente aquí y que se presenta en el artículo examinado, aunque quisiera formular un par de observaciones críticas sobre algunas de las posiciones de la autora. 1.0. En varios pasajes del artículo se sostiene que no hay límites estrictos entre las funciones gramaticales expresadas mediante construcciones predicativas kaip + DF. Esta concepción de las funciones gramaticales como categorías «graduales» parece estar corroborada también por los resultados de la investigación empírica, que la autora presenta al final del artículo en forma de las jerarquías mencionadas. Es difícil aceptar sin reservas esta postura teórica acerca de la naturaleza de las categorías gramaticales. En primer lugar, cabe señalar que los límites de la categorización científica se trazan de manera inequívoca; por tanto, los límites de las categorías gramaticales (en este caso, de las funciones gramaticales) están estrictamente definidos y no deben confundirse con los hechos empíricos establecidos sobre sus formas de expresión. Estos últimos reflejan en parte diversas irregularidades de la codificación lingüística, pero en parte también están determinados por las decisiones subjetivas del investigador. Examinemos estos aspectos uno por uno. 1.1. En términos generales, las mencionadas irregularidades de la codificación lingüística se deben al hecho de que en una lengua un número limitado de medios de expresión lingüística puede expresar 126 Pastabos un número esencialmente ilimitado de significados, entre ellos también significados gramaticales. En el caso concreto que nos ocupa, habría que hablar de la designación de significados lingüísticos susceptibles de abarcarse mediante diversas funciones gramaticales, utilizando un número limitado de recursos morfosintácticos. En los casos prototípicos que reflejan las convenciones de la lengua, y que también pueden determinarse empíricamente, las funciones gramaticales particulares se expresan mediante los recursos morfosintácticos propios de cada una. Estos casos prototípicos son también el punto de partida para definir las funciones gramaticales. Sin embargo, incluso una definición motivada es de carácter apriorístico. Sin categorías gramaticales claramente delimitadas, no es posible ningún análisis lingüístico. La posibilidad, frecuente en la lengua, de analizar de manera alternativa (y de interpretar alternativamente) alguna estructura compleja solo confirma la existencia de límites entre las categorías gramaticales. La práctica lingüística también nos muestra los llamados «casos intermedios», en los que las funciones gramaticales se expresan mediante recursos morfosintácticos que no les son propios. A menudo, incluso estos casos de expresión no estándar se ordenan mediante investigaciones empíricas en escalas de prototipicidad y se establecen diversas jerarquías; sin embargo, de este modo solo se palpan los llamados efectos de prototipo (para una crítica de su identificación con la estructura de una categoría lógica, véase Lakoff 1987: 136–152), que no deben relacionarse directamente con los límites establecidos entre las categorías gramaticales. 1.2. Los casos prototípicos de expresión de las funciones gramaticales son importantes no solo porque motivan las definiciones de estas categorías y, de este modo, contribuyen indirectamente al análisis lingüístico de una estructura compleja de la lengua —la oración—, sino también porque, sin duda, uno u otro prototipo de expresión gramatical sirve de base para interpretar semánticamente esa oración, es decir, para atribuirle un contenido semántico concreto. En la gramática cognitiva, la interpretación de una estructura lingüística compleja se entiende como una u otra forma de conceptualizarla. Más concretamente, la comprensión del contenido semántico transmitido por una oración depende, ante todo, del modo en que se conceptualiza la estructura de esa oración. El camino que toma el perceptor depende tanto de factores externos (en primer lugar, el contexto) como de factores internos. Estos últimos se relacionan con las posibilidades de expansión semántica de las unidades estructurales que componen la oración y con sus combinaciones (integración semántica). Precisamente estos factores vinculados a la estructura interna de la oración determinan la expresión «inadecuada» de las funciones gramaticales, que, si se convencionaliza, abre el camino a una lectura alternativa de esa oración. A continuación, examinemos algunos casos destacados de expresión atípica de las funciones gramaticales e intentemos discernir las causas internas de dicha expresión. 1.2.1. Al hablar del acercamiento funcional o «parentesco» entre los predicativos secundarios libres y los circunstanciales, suelen mencionarse los circunstanciales orientados a uno de los participantes de la situación transmitida por la oración (ingl. participant-oriented) (cf. Holvoet, Tamulionienė 2005: 121–127 y bibliografía citada), cf.: 127 Pastabos (1) La niña corría alegre por el patio. (2) La niña corría alegremente por el patio. Al comparar estos ejemplos, podemos afirmar que en el primero la predicación secundaria orientada semánticamente al sustantivo sujeto de la oración mergaitė (predicativo secundario libre) se expresa de manera típica: mediante la forma adjetival linksma, que concuerda con dicho sustantivo en número, género y caso. En el segundo ejemplo, en cambio, la predicación secundaria, esencialmente del mismo contenido, se expresa de manera atípica: mediante un adverbio que, debido a sus propiedades morfosintácticas inherentes, no puede indicar la dirección de la relación semántica con el participante de la situación perfilada (por lo general, se considera que esta dirección es la misma que en el primer ejemplo). Como sabemos, los adverbios de modo prototípicamente modifican la acción misma. Si cedemos a la sugestión de este prototipo, conceptualizaremos sin dificultad la segunda oración de tal manera que el adverbio indique ante todo (o exclusivamente) el modo de realizar la acción. En efecto, es fácil imaginar que, si mergaitė está alegre mientras corre, entonces también su carrera es alegre, es decir, corre alegremente. Es fácil observar que el fundamento semántico de esta «recodificación» lingüística de la predicación secundaria lo proporciona la transferencia metonímica de la propiedad predicada: una propiedad característica del sustantivo sujeto se atribuye naturalmente también a la acción realizada por su referente. Esta transferencia metonímica de una propiedad «nominal» al verbo parece depender asimismo de la semántica del propio verbo; por ejemplo, el adverbio linksmai suena especialmente natural con algunos verbos, cf. Mergaitė linksmai strak­sėjo ant šaligatvio. Así pues, algunos casos inusuales de expresión de las funciones gramaticales también pueden explicarse mediante la metonimia, sin considerarlos anomalías de codificación (o designación) lingüística. Esta postura teórica resulta aún más aceptable si adoptamos la perspectiva según la cual los predicativos secundarios libres, al igual que los circunstanciales, mantienen una relación de modificación con el verbo de la oración. Mediante la transferencia metonímica descrita, el modificador verbal que expresa la predicación secundaria de la oración se reorienta conceptualmente de una función gramatical a otra. Para registrar el cambio de los vínculos conceptuales, se elige naturalmente otro prototipo de expresión formal. 1.2.2. Los llamados resultativos son, probablemente, los elementos más estrechamente relacionados con la predicación expresada por el verbo. Cuando aparecen con verbos perfectivos, designan el estado del sujeto u objeto que ha experimentado la acción, cf. privažiavo pilnas kiemas; pripylė stiklinę sklidiną. Por desgracia, en lituano la predicación resultativa expresada mediante adjetivos es poco frecuente. Tampoco debería sorprendernos que en nuestra lengua (a diferencia del letón) esta función se exprese de forma generalizada mediante adverbios correspondientes, debido también a la ya mencionada estrecha relación del significado resultativo con el desarrollo dinámico de la acción. Algunos adverbios usados con mayor regularidad con este significado incluso han adquirido carácter gramatical 128 Pastabos función de marcador de aspecto: indican que la acción del verbo que modifican se lleva a cabo hasta el final, cf. nusmaugė negyvai, nusirengė plikai, etc. (cf. Holvoet, Tamulionienė 2005: 125, nota 8). Dado que en las construcciones kaip + DF que se examinan en el artículo los resultativos no están marcados, como observa la autora, no hablaré de ellos a continuación. 1.2.3. Pasemos a ejemplos más próximos a la construcción kaip + DF examinada en el artículo. La construcción en cuestión puede expresar no solo predicativos secundarios libres o necesarios, sino también complementos circunstanciales de modo con función comparativa. La elección de la interpretación puede depender no solo de factores contextuales externos, como veremos más adelante, sino también de aspectos de la estructura interna de la oración, cf.: (3) Se acercó a mí erguido como un cadete del cuerpo de cadetes. (4) Creí que su preocupación por mi pasión no sería retórica, que usted, sinceramente, como científico, guiado por la curiosidad del experimentador, me convertiría, como había prometido, en su médium. (Ejemplo adaptado de Vaičiulytė-Semėnienė 2007: 95.) En estas oraciones, las construcciones kaip + DF que acompañan a los modificadores verbales pasitempęs y nuoširdžiai se interpretarán más bien como complementos circunstanciales de modo comparativos que los precisan, y no como predicativos secundarios que expresan la causa de la acción. Esta última interpretación solo es posible si el perceptor sabe que los sujetos de las oraciones son, en efecto, respectivamente un científico y un cadete del cuerpo de cadetes; dicho de otro modo, si se atribuye la propiedad de factualidad a las construcciones kaip + DF de los ejemplos en cuestión. Más adelante se tratará el hecho de que la factualidad no es propia de las construcciones con función comparativa. 1.2.4. Debido a los procesos de extensión semántica, varias categorías gramaticales pueden expresarse mediante una misma forma morfosintáctica. Por ejemplo, el significado instrumental del caso instrumental del sustantivo puede extenderse fácilmente, por vía metafórica, a un complemento circunstancial de modo o a un predicativo secundario de función restrictiva. Por ello, no sorprende que varias funciones gramaticales puedan tener la misma expresión morfosintáctica en la lengua, cf.: (5) El niño rompió la ventana con una piedra. (6) El desgraciado cayó del tejado como una piedra. (7) En su infancia, el padre trabajó de pastor para unos agricultores. Por la misma razón, una misma función gramatical puede expresarse mediante diversos recursos morfosintácticos, cf.: tarnavo piemeniu, kaip piemuo, už (per) piemenį, 129 Pastabos en lugar del pastor. Así pues, o bien las funciones gramaticales particulares derivadas de un mismo tronco semántico siguen teniendo la misma expresión morfosintáctica, o bien, cuando una categoría gramatical más general se forma por convergencia de significados gramaticales más específicos, esta hereda todo el conjunto de medios de expresión. En cualquier caso, cierto sincretismo o variación en la expresión de las funciones gramaticales no demuestra que no existan límites claros entre ellas, pues las categorías gramaticales se definen ante todo semánticamente. Por supuesto, el hecho de que varias categorías gramaticales compartan una base semántica, o de que los indicadores morfosintácticos heredados de otra categoría gramatical impliquen consecuencias indeseables, puede ocasionar ciertas dificultades de índole práctica en el análisis gramatical. En tal caso, puede ser necesario adoptar una decisión convencional. 1.2.4.1. Al analizar ejemplos concretos, a veces puede resultar difícil decidir a qué categoría —la de los complementos obligatorios o la de los depictivos— adscribir los predicativos secundarios. Esto se debe a que, en ambos casos, al subcategorizar a uno de los participantes del evento perfilado, la predicación secundaria cumple una función restrictiva con respecto a la predicación principal, cf.: (8) Me gusta Čiurlionis como pintor. (Ejemplo de Holvoet, Tamulionienė 2005: 133.) (9) Él llegó a la capital como enviado. (Ejemplo de Ambrazas, ed., 2006: 627.) El verbo llegó, en la oración (9), al parecer no pertenece a los predicados de percepción o funcionamiento que exigen un complemento nominal, y la construcción como enviado podría considerarse aquí un predicativo secundario libre —un depictivo— que modifica al verbo. Intentemos desplegar la predicación secundaria que expresa mediante una oración copulativa subordinada temporal y modalmente a la predicación principal; cf. Él llegó a la capital siendo enviado. Sin embargo, esta explicación estándar de la predicación secundaria no proporciona todo el contenido expresado por la oración (9). Parece mucho más precisa la siguiente: Él llegó a la capital para servir (¡es decir, funcionar!) como enviado. Esta última explicación muestra que conviene interpretar el verbo de la oración (9) como un predicado complejo, del que forma parte un verbo de funcionamiento implícito. Al analizar de este modo la predicación expresada por esta oración, debemos reconocer que la construcción como enviado es un complemento del verbo llegó (un predicativo secundario obligatorio). Además, al comparar las oraciones presentadas arriba, salta a la vista otra diferencia en su estructura semántica. En la oración (8), el depictivo como pintor, que indica el aspecto con respecto al cual se restringe la predicación principal (expresada por el verbo me gusta), suele señalar la subcategoría del individuo considerada parte de su 130 Pastabos identidad: Čiurlionis es pintor (artista) y Čiurlionis es compositor (músico) son dos categorías profesionales que definen la identidad de esta persona. Por eso, es posible subrayar el carácter restrictivo del depictivo también mediante recursos léxicos pertinentes, cf. Me gusta Čiurlionis, pero solo como pintor. Probablemente, como la categoría profesional que la construcción con como atribuye al individuo (él) mediante el sustantivo enviado en la oración (9) no se considera parte de su identidad, no podemos destacar aquí el carácter restrictivo de la construcción con recursos léxicos semejantes (al menos, sin distorsionar el contenido de la oración): cf.? Él llegó a la capital, pero solo como enviado. Esta prueba puede ser útil en la práctica para distinguir los predicativos secundarios libres de los obligatorios. 1.2.4.2. Cuando una construcción como + DF, que cumple una función restrictiva al subcategorizar a uno de los actantes, le atribuye a ese actante una categoría que no le es propia, puede resultar difícil decidir a qué función gramatical —depictivo o circunstancial comparativo de modo— se aproxima más la predicación secundaria expresada por la construcción; cf.: (10) La raíz de bardana se puede comer cruda como ensalada. Las hojas jóvenes también se consumen como verdura. (Ejemplo adaptado de Vaičiulytė-Semenienė 2007: 95.) No es habitual consumir bardana como alimento, por lo que las partes de esta planta que, mediante predicación secundaria, se adscriben a las categorías de alimentos —ensalada o verdura— no llegan a serlo en realidad. En el contexto de estas oraciones, las categorías en cuestión, por su carácter «irreal», se aproximan funcionalmente mucho a los sustantivos que desempeñan la función de estándar de comparación en las construcciones comparativas, cuya predicación tampoco se caracteriza por la factividad (cf. La raíz de bardana se puede comer cruda como ensalada / en lugar de ensalada y La raíz de bardana se puede comer cruda como / cual ensalada.). A pesar de esta peligrosa proximidad a la función comparativa de los circunstanciales, el carácter restrictivo de las construcciones como + DF todavía puede reconocerse en las oraciones en cuestión, y estas pueden considerarse justificadamente depictivos. Esto solo es posible si se tienen claramente presentes los límites de esta función gramatical (es decir, su definición semántica). 1.2.5. Así pues, al interpretar una oración con una expresión morfosintáctica atípica, determinada por diversos procesos de extensión semántica, o cuando hay que elegir entre sus conceptualizaciones habituales, no se puede prescindir de categorías gramaticales basadas en prototipos, pero dotadas de límites claros. Si estas categorías pasaran «gradualmente» unas a otras, es decir, si carecieran de límites claros, como supuestamente muestran los estudios empíricos, no sería posible conceptualizar ni analizar la estructura lingüística. En realidad, los resultados de tales estudios solo muestran tendencias generales de codificación lingüística. 1.3. Por último, quisiera comentar más extensamente un caso característico en el que las categorías gramaticales 131 Pastabos las dificultades del análisis se deben a factores externos, es decir, fundamentalmente a la falta de un contexto más amplio. Al final del artículo (p. 93), la autora expresa la idea de que no existe una frontera estricta entre las construcciones kaip + DF que funcionan como complementos de modo, es decir, como modificadores de primer nivel, y las que funcionan como predicativos libres. En efecto, en muchos casos puede resultar difícil distinguir estas funciones gramaticales, especialmente si al analizar los enunciados se prescinde de su contexto más amplio. Sin embargo, esto de ningún modo refuta el hecho de que existe un fundamento teórico para distinguir estas categorías (como demuestra claramente, por cierto, la posibilidad de una doble interpretación de las oraciones citadas más adelante). Se afirma que, desde el punto de vista sintáctico, las construcciones kaip + DF, tanto si se categorizan como complementos de modo como si se consideran predicativos secundarios (libres), se relacionan con el predicado principal de la oración mediante una relación de modificación. Sin embargo, el modo en que se modifica la predicación principal en uno y otro caso, en teoría, debe diferir sustancialmente; de lo contrario, no hay fundamento para distinguir dos funciones gramaticales: la de los complementos y la de los predicativos secundarios libres. En teoría (es decir, en el caso ideal), los complementos kaip + DF modifican directamente la acción del verbo (indican su modo), mientras que los predicativos secundarios (libres) de construcciones análogas lo hacen indirectamente: al subcategorizar a uno de los participantes de la relación verbal mediante su sustantivo predicativo, indican el aspecto desde el que dicho participante se incorpora a la predicación principal o, dicho de otro modo, restringen el alcance de esa predicación en cierto aspecto (modifican su perfil). De ahí también su función restrictiva, a la que debemos prestar atención ante todo al buscar la motivación funcional de los predicativos secundarios libres (raison d’être). Por supuesto, podríamos afirmar que las construcciones kaip + DF empleadas para modificar el modo de la acción tampoco lo hacen directamente, como los adverbios, sino expresando una comparación. Es más, podríamos reconocer la comparación también al examinar la semántica de las construcciones predicativas kaip + DF: al fin y al cabo, el prerrequisito de cualquier operación cognitiva de categorización es la comparación de la entidad elegida con cierto estándar (de comparación) (Langacker 1987: 91). Aunque esta última observación explica por qué una misma construcción se emplea en la lengua para distintas funciones gramaticales, desde una perspectiva sincrónica solo en el primer caso se selecciona explícitamente la comparación como medio para modificar la acción (su modo), mientras que, en el caso de los predicativos, la comparación solo puede distinguirse (postularse) en el nivel cognitivo, como prerrequisito de la subcategorización de uno de los actantes (asociada a la función restrictiva de la predicación principal). Por otra parte, podríamos decir que las construcciones kaip + DF, que modifican el modo de la acción mediante la comparación (al igual que los adverbios de modo), también subcategorizan dicha acción, pero la diferencia es que aquí se elige como estándar de comparación no el referente de su sustantivo, como en la subcategorización de los actantes, sino una acción que suele ser característica de ese referente. 132 Pastabos Este último hecho remite a otro rasgo, de carácter más general, del funcionamiento de las construcciones comparativas: la predicación expresada por el verbo de la proposición implícita no está subordinada a la predicación principal; la duración de la acción de ese verbo no depende de la duración de la acción del verbo principal y, además, la acción implícita no tiene por qué ser simultánea con la actual. También cabe señalar que esta proposición implícita suele ser no factiva, pues, al servir de estándar de comparación, normalmente se formula sobre la base de enunciados genéricos o metáforas, los cuales, por su naturaleza epistémica, son en principio no factivos; compárense los ejemplos (8) y (41) citados en el artículo: Como una llama florecían las capuchinas = Las capuchinas florecían como ARDE UNA LLAMA; Aquí nos recibieron como invitados de honor, con orquesta y canciones = Aquí nos recibieron como SE RECIBE A LOS invitados de honor (aunque no lo fuéramos ni nos sintiéramos como tales), con orquesta y canciones. En cambio, las conexiones verbales implícitas («latentes») de los predicativos secundarios libres parecen ser siempre FÁCTICAS. No puede ser de otro modo, porque la existencia de las subcategorías del acto elegidas para realizar la función restrictiva (marcadas por el sustantivo de las construcciones kaip) se presupone: es tan real como la existencia del propio acto subcategorizado. Por cierto, precisamente por su factividad estas construcciones también pueden adquirir un significado circunstancial de causa. Al subrayar mediante indicadores contextuales o textuales (por ejemplo, al tematizarlas) la factividad de la predicación (secundaria) expresada por las construcciones en cuestión, se resuelve también la aparente cuestión de la inexistencia de una frontera entre las categorías mencionadas; compárese: Como invitados de honor, nos recibieron con orquesta y canciones.—en esta oración, la construcción kaip + DF solo puede entenderse como un predicativo circunstancial de causa. 1.3.1. De todas estas consideraciones se desprende que todos los predicativos secundarios kaip + DF comparten la expresión de un aspecto, o bien una función restrictiva respecto de la predicación principal, que ya en el nivel de la oración puede adquirir además algún significado circunstancial (por lo general, causal) (como veremos más adelante, este cambio de significado de las construcciones analizadas va acompañado, en el caso de la interpretación restrictiva, de la incorporación al perfil de la oración de una proposición fáctica que solo está presupuesta). Al parecer, los complementos comparativos de modo deberían confundirse ante todo con los depictivos de función restrictiva: ambas funciones gramaticales se realizan de modo similar, mediante la subcategorización. Y aunque, como hemos visto, los alcances de las predicaciones de los estándares de comparación elegidos para este fin difieren en principio, a falta de un contexto más amplio pueden quedar insuficientemente definidos, sobre todo si el contexto no ofrece indicios más claros para interpretar factivamente la conexión «latente» de la construcción kaip + DF. 2.0. La siguiente observación también se refiere a los límites entre las funciones gramaticales. En el artículo se dejan de lado las construcciones adyacentes kaip + DF, considerándolas aposiciones, es decir, 133 Pastabos esencialmente, como modificadores nominales. Se afirma que en estas construcciones (cf. Jonas, (como) hijo atento, siempre ayuda a sus padres; p. 81, nota 19), la predicación se expresa en un nivel inferior al de la oración, y con ello se reconoce que el llamado apéndice y la palabra modificada forman un único sintagma nominal. Sin negar la estrecha relación semántica de algunas construcciones kaip + DF con un argumento nominal del predicado oracional (adyacente) (o, dicho de otro modo, la función de especificación que desempeñan con respecto a él), ni la propia categoría gramatical de apéndice, no obstante, hay que señalar que, en los casos en cuestión, es problemático asignar las construcciones kaip + DF al sintagma nominal argumental. Por consiguiente, también resulta problemático afirmar que en tales construcciones hay una «predicación degradada» (ing. downgraded predication). La afirmación de que la predicación se expresa en un nivel inferior (el del sintagma nominal) resulta más convincente en el caso del uso atributivo de los llamados apéndices, cf. El hijo atento Jonas siempre ayuda a sus padres: en este caso no cabe duda de que el «atributo» del sustantivo Jonas, hijo atento, forma con él un único sintagma nominal. ¿Qué argumentos de mayor peso impedirían clasificar sin más como apéndices las construcciones kaip + DF en cuestión? Busquémoslos primero en el propio artículo. En primer lugar, tanto los autores lituanos citados en el artículo (Žukauskaitė 1961: 269; Balkevičius 1963: 182) como los extranjeros (Flaate 1999: 10) reconocen que algunos de los llamados apéndices kaip + DF desempeñan una función restrictiva con respecto a la predicación principal (este último autor incluso los llama «predicativos nominales adyacentes» (alem. adjazente substantivische als-Prädikative)). Desde ese punto de vista, no se diferencian en nada de los depictivos que se examinan más adelante (cf. El profesor recibe por primera vez el nuevo año académico como caballero de la Orden de Gediminas; pp. 83, 88–89). En segundo lugar, más de un autor lituano citado en el artículo (Žukauskaitė 1961: 270; Balkevičius, loc. cit.) reconoce que, a menudo, los «apéndices» kaip + DF en cuestión se relacionan con el predicado de la oración mediante relaciones de causa (o finalidad). Así pues, en términos modernos, estos «apéndices» están vinculados sintácticamente por una relación de modificación al verbo de la oración (o, más bien, a la oración misma – R. M.). Además, como observan los autores mencionados, los vínculos causales (u otros) con el predicado no son propios de los apéndices sin el nexo kaip (si esto es cierto, la operación de sustitución no sería legítima para demostrar el carácter «apositivo» de las construcciones kaip + DF en cuestión). Por ello, no se ve por qué las construcciones adyacentes kaip + DF con este tipo de significado no podrían examinarse junto con otros predicativos circunstanciales (el Balkevičius citado en el artículo también considera los apéndices con kaip «ciertas circunstancias»; cf. asimismo la caracterización ya mencionada de Flaate). En tercer lugar, el criterio para distinguir en la bibliografía citada en el artículo las construcciones kaip + DF «apositivas» de las predicativas —su posición en la secuencia 134 Pastabos sintáctica— parece no ser aplicable de manera fiable (al menos en lituano). Tales construcciones suelen aparecer en la oración inmediatamente entre el sujeto (complemento) y el predicado, y no está claro a cuál de ellos están más próximas; cf. A la hija de la hermana, Veronė, la llevaron a casa en coche como a una persona necesitada (p. 76). En cuarto lugar, el artículo reconoce que, al igual que en el caso de los predicativos libres, «también en el nivel del sintagma nominal existe una relación copulativa [latente – R. M.] entre el modificador (apéndice) y la palabra que modifica» (p. 81, nota 19). Por tanto, puede afirmarse que en las oraciones con los llamados apéndices kaip + DF, al igual que en las oraciones con predicativos libres, se expresan de hecho dos predicaciones simultáneas, una de las cuales (la secundaria) está subordinada a la otra (la principal) en cuanto al tiempo y la modalidad; cf. Jonas, como hijo atento, siempre ayuda a sus padres → Jonas, siendo un hijo atento, siempre ayuda a sus padres → Como Jonas es un hijo atento, siempre ayuda a sus padres. Así pues, las construcciones kaip + DF «apositivas» en cuestión, al igual que otros predicativos circunstanciales (en especial los causales), pueden desarrollarse fácilmente en oraciones subordinadas circunstanciales cuyo sujeto es correferente con uno de los argumentos nominales del predicado principal. Al parecer, esto es difícil de hacer con los predicativos libres restrictivos respecto de la predicación (cf. Me gusta mucho Čiurlionis como pintor (≈ A Čiurlionis, como pintor, lo aprecio mucho), pero?Me gusta mucho Čiurlionis. Él es (era) pintor), porque su cópula «latente» de identidad solo se presupone, pero no forma parte del perfil oracional (la predicación en sentido estricto) (cf. Holvoet, Tamulionienė 2005: 134). Además, este hecho muestra claramente que los predicativos circunstanciales secundarios modifican más bien la oración entera y no su verbo. Por último, en quinto lugar, tampoco permite asignar al sintagma nominal argumental las construcciones adyacentes kaip + DF de función al menos causal un hecho empírico: la jerarquía establecida por Hentschel (2006: 172) y citada en el artículo, COMPLEMENTO < DEPICTIVO < PREDICATIVO CIRCUNSTANCIAL DE TIEMPO < PREDICATIVO CIRCUNSTANCIAL DE CONDICIÓN < PREDICATIVO CIRCUNSTANCIAL DE CAUSA, según la cual son precisamente los predicativos circunstanciales de causa los menos integrados de todos los predicativos secundarios en la predicación principal o, en términos empleados en el artículo, en la frase verbal. Como se sabe, una de las vías por las que la predicación secundaria se integra en la principal pasa por especificar un argumento del predicado principal (subcategorizar el referente de su sustantivo). Al parecer, los predicativos de causa solo se relacionan con alguno de los argumentos nominales del predicado por la correferencia ya mencionada entre el sujeto de las proposiciones que implican y dicho argumento; aquí es más difícil percibir una relación de especificación, que relega a un segundo plano el significado circunstancial. Así pues, resulta difícil considerar parte del sintagma nominal argumental una construcción kaip + DF de función circunstancial como esta, a pesar de su posición adyacente. 135 Pastabos 2.1. Solo podemos obtener argumentos adicionales para no considerar aposiciones las construcciones kaip + DF que aparecen junto a un sustantivo examinando los límites de la predicación expresada por los miembros de esta categoría gramatical (frases nominales adyacentes), la motivación funcional de su uso en la oración y sus posibles relaciones sintácticas con el verbo predicativo. En la lingüística lituana, la aposición suele considerarse un modificador nominal caracterizado por una función propia: proporciona una denominación adicional y secundaria del objeto designado por la palabra modificada (Labutis 2002: 329). Se observa que las aposiciones describen principalmente a personas (Ambrazas, ed., 2006: 257), de modo que la palabra modificada suele ser un nombre propio. Al considerar la aposición un modificador, se reconoce asimismo que esta se vincula con la palabra modificada mediante una relación de subordinación (Morkūnas, comp., 1999: 500) y que ambas forman un único sintagma. Dado que en la lingüística lituana está arraigada la opinión de que la concordancia es un modo de expresar las relaciones sintácticas², no sorprende que algunos lingüistas atribuyan relaciones sintácticas dobles a la aposición: supuestamente, el sustantivo en aposición se vincula con la palabra modificada (un sustantivo sujeto u objeto) mediante concordancia, y con el verbo predicativo, mediante rección (cf. Sirtautas, Grenda 1988: 55). Balkevičius no reconoce que la aposición concuerde con la palabra modificada (1963: 176; 1998: 37–38). A su juicio, la coincidencia de caso de ambos sustantivos viene determinada por la misma relación sintáctica con el verbo predicativo: ambos están regidos por este. En tiempos recientes, autores lituanos también han denominado apozicija a la aposición. En la Enciclopedia de la lengua lituana (Morkūnas, comp., 1999: 500), este término parece presentarse únicamente como equivalente internacional de la aposición, sin considerarlo el nombre de una relación sintáctica especial. La noción de apozicija de Balkevičius, mencionado anteriormente, se entiende de manera demasiado amplia, como «un segundo antecedente del mismo denotado que indica qué es aquello que modifica» (1998: 37). Al ocuparse esencialmente solo de las construcciones de apozicija predicativas (copulativas)³, considera que la palabra modificada y la aposición constituyen únicamente un caso aparte de expresión de tales construcciones (ibid., 38). Como veremos más adelante, en los años setenta algunos representantes de la gramática generativa sostenían una perspectiva similar: entendían el sintagma aposicional de dos sustantivos como una oración copulativa de relativo reducida (postulada solo en la estructura profunda). Al parecer, Sirtautas y Grenda (1988: 101) tampoco son ajenos a esta perspectiva generativista, pues sostienen que «la aposición probablemente es 2 Solo los autores de Trabajos de gramática de la lengua lituana renuncian a considerar la concordancia un modo de expresar la dependencia sintáctica (cf. Holvoet, Judžentis 2003: 17). 3 Pasak Balkevičiaus (1998: 102), „APK [apozicijų predikatines konstrukcijas – R. M.] sudaro bazinis veiksmažodis ir du tarpusavyje koreliuoti antecedentai, kurie, įvardydami tą patį denotatą, vienas kitam yra apozicija“. 136 Pastabos resultado de la pérdida de predicación del predicado nominal compuesto, de su «degradación» de rango». Puesto que Balkevičius no considera concordancia la coincidencia formal entre la aposición y la palabra que modifica (propone llamarla correlación, como Labutis (1994 II: 91; 2002: 328), o selección), pero sigue considerando la concordancia un modo de expresar la relación sintáctica de subordinación, al no encontrar otro fundamento para establecer una relación sintáctica entre tales sustantivos, se ve obligado a concluir que «la secuencia aposicional» no constituye un sintagma (Balkevičius 1998: 37–38). Naturalmente, si se entiende así la apozicija de sustantivos, no tiene sentido hablar de su miembro principal, aunque en muchos casos este puede determinarse fácilmente, incluso de manera intuitiva. El miembro principal de la apozicija, determinado mediante la representación sintáctica, permite hablar de la endocentricidad del sintagma nominal4, propiedad que también caracteriza al sintagma modificativo (tradicionalmente, atributivo). Por tanto, la relación de subordinación sí vincula algunos miembros de las aposiciones nominales, que por ello pertenecen a un mismo sintagma. 2.1.1. En la bibliografía lituana sobre las aposiciones se dedica bastante atención a describir sus tipos semánticos (cf. Sirtautas, Grenda 1988: 102–103; Labutis 2002: 331–333); también se examinan su estructura (no ampliadas vs. ampliadas), su posición en la oración (antes o después de la palabra modificada, al final de la oración), su puntuación; se alude brevemente a las funciones de las aposiciones en la oración (complementar o precisar la información expresada por la palabra modificada), y se analizan algunos casos más problemáticos de distinción entre las aposiciones y las palabras que modifican. En la lingüística lituana no se estudia, a partir de las aposiciones, el concepto de apozicija tal como se entiende en Occidente (al menos, a juzgar por las principales descripciones gramaticales del lituano). No se han abordado el carácter referencial de sus miembros ni las diferencias entre sus referentes, aspectos importantes para entender la apozicija como relación sintáctica especial. ¿Qué significa la correferencialidad entre un sustantivo y su aposición, señalada a menudo en la bibliografía lingüística? ¿Cómo afecta al carácter de la apozicija la relación entre la referencia específica vs. inespecífica de sus miembros, y en qué medida se relacionan estos aspectos con la definitud vs. indefinitud de la frase nominal? ¿Hasta qué punto depende el carácter referencial de la frase nominal del tipo de predicado de la oración? ¿Cómo dependen las relaciones sintácticas de uno de los elementos aposicionales —la aposición— con las demás partes de la oración de la motivación funcional de su uso? Si no se plantean estas preguntas ni se intenta responderlas, la descripción de la aposición como categoría gramatical no puede sino ser superficial y contradictoria. Por ello no sorprende que se traten esencialmente como sintagmas nominales con aposición los nombres de conceptos compuestos que designan el mismo referente médico residente, maestro en prácticas, ingeniero de carreteras, sacerdote profesor, 4 Apie šį Bloomfieldo terminą trumpai žr. Matthews (1997: 114). 137 Pastabos beržas svyruoklis ir pan. (plg. Labutis 2002: 331–332), arba daiktavardžių samplaikos tėvas motina,tėvai‘, vyrai moterys,žmonės‘, rankos kojos,galūnės‘ ir pan. (plg. Ambrazas, red., 2006: 557), kurie veikiau priskirtini žodžių darybos sferai. Tradiciškai Vakarų lingvistikoje skiriami glaudžiosios ir laisvosios apozicijos atvejai lietuvių autorių neaptariami. Paprastai laisvajai apozicijai priskiriamas semantiniu bei intonaciniu savarankiškumu pasižymintis priedėlis lietuvių kalbininkus iki šiol tedomino skyrybos požiūriu. Teigiant, kad „priedėlis ir jo pažymimasis žodis abu yra daiktavardžiai, žymintys tą patį realios tikrovės daiktą ar reiškinį“ (Balkevičius 1963: 177), apytikriai užčiuopiamas minėtasis esminis apozicijos požymis – jos dėmenų koreferentiškumas, bet neskiriant dėmesio tų dėmenų referencijos specifikai daroma pernelyg plati išvada dėl jų sintaksinio lygiavertiškumo, esą priedėlis, lygiai kaip ir jo pažymimasis žodis, galįs sakinyje atstoti visą daiktavardinį junginį (plg. Balkevičius 1963: 176; Morkūnas, par., 1999: 500). Tuo tarpu toks teiginys, kaip vėliau matysime, be išlygų galioja tik tais laisvosios apozicijos atvejais, kai abu jos dėmenys turi specifinę referenciją. Visuose lietuvių kalbos gramatikos aprašuose po daiktavardžio einančios kaip + DF konstrukcijos laikomos priedėliais. Nors ne vieno lietuvių autoriaus (be minėtų Žukauskaitės ir Balkevičiaus, dar plg. Sirtautas, Grenda 1988: 104) seniai yra pastebėtas tokių „priedėlių“ funkcinis artimumas aplinkybėms, tačiau nesiryžta jų apibūdinti antrinės predikacijos terminais. Tuo tarpu, kaip vėliau matysime, kiek išsamesnė priedėlių sintaksės analizė rodo, kad laisvaisiais antriniais predikatyvais pagrįstai galėtų būti laikomi ir kai kurie „tikrieji“ (t. y. be kaip) priedėliai. To, kas pasakyta, pakanka išvadai, kad lietuvių kalbotyroje įsitvirtinusi priedėlio samprata nėra adekvati šių pastabų analizės uždaviniams: nėra pakankamai apibrėžti nei šios gramatinės kategorijos atstovų sintaksinis rangas, nei jų reiškiamos predikacijos orientacija bei aprėptis. Todėl toliau tai, kas tradiciškai vadinama pažymimuoju priedėlio ir daiktavardžio junginiu, mėginsiu pateikti ir analizuoti kaip daiktavardinę apoziciją, remdamasis vakarietiška šio termino samprata. Kur reikia vartosiu ir tradicinį priedėlio terminą. 2.2. La apozicija nominal, como categoría sintáctica, se define por un rasgo externo: la correferencialidad de sus miembros. En otras palabras, ambos sustantivos de la apozicija (más exactamente, ambas frases nominales) designan la misma entidad, aunque a menudo se refieren a ella de maneras distintas (difiere el tipo de referencia) (cf. Taylor 2002: 235). Tradicionalmente, la apozicija se divide en estrecha (o restrictiva) y libre (o no restrictiva) (cf. Burton-Roberts 1975: 391). Los miembros de la apozicija estrecha forman una unidad entonativa (cf. el poeta Maironis, el vecino zapatero), mientras que los de la apozicija libre se caracterizan por su autonomía entonativa y, a menudo, también semántica (cf. Valdas Adamkus, 138 Pastabos Presidente de la República de Lituania; autor del himno de la República de Lituania, Vincas Kudirka; Putinas, poeta) (cf. Van Langendonck 2007: 126). 2.2.1. La aposición estrecha prototípica está formada por un nombre propio y un sustantivo común que lo subcategoriza y que suele preceder a dicho nombre propio; cf.: (11) El lingüista Kazimieras Būga nació en 1879. Que la aposición nominal de este ejemplo constituye una sola unidad entonativa se observa en que su segundo constituyente se pronuncia con énfasis (con acento lógico); cf. El lingüista Kazimieras Būga nació en 1879. En cuanto a la referencia, los miembros de esta aposición son claramente desiguales. Como sabemos, solo el nombre propio es una frase nominal inherentemente definida y, por tanto, de referencia específica. Por ello puede sustituir sin pérdida todo el sintagma apositivo; cf. Kazimieras Būga nació en 1879. En cambio, la definitud y el tipo de referencia del sustantivo común en esta aposición no son tan claros. Este (contrariamente a lo que a veces se afirma) solo puede sustituir todo el sintagma apositivo en circunstancias contextuales especiales, cuando está claro de qué lingüista se habla. Así pues, como mínimo, su referencia no es específica. En la literatura lingüística, la definitud de estos aposados comunes se trata tomando como base lenguas con artículo, en las que a menudo se emplean con artículo definido; cf. ingl. the singer Robeson, the lawyer Wright, pero también singer Robeson, lawyer Wright. Sin embargo, el uso del artículo definido en una lengua con artículos no siempre está vinculado a la presuposición de identificación única del referente de la frase nominal que determina; cf. the core of an apple = an apple core. Uno de los miembros de la aposición estrecha (en el caso prototípico, el sustantivo común) siempre indica la categoría del referente del otro miembro (el nombre propio), es decir, su clase de pertenencia profesional, social o de otro tipo, y, por tanto, lo subcategoriza. Podríamos afirmar que su referente se instancia no en la realidad, sino en un espacio tipológico5. Así pues, el sustantivo en aposición estrecha que corresponde al apuesto tradicional carece de referencia específica, pero es definido en cierto sentido. Podemos llamar TIPOLOGICA a esta definitud. En los ejemplos ingleses citados arriba, el contenido descriptivo de definitud aportado por el artículo definido consiste precisamente en la presuposición de la pertenencia categorial del referente del nombre propio. 5 Donnell (1966) fue el primero en advertir la diferencia entre el uso atributivo y el uso referencial de las descripciones de definitud. El ejemplo suyo Smith’s murderer is insane, ampliamente debatido en la literatura lingüística, se basa precisamente en la posibilidad de interpretar el referente de la frase nominal sujeto de la oración de dos maneras: como un tipo (el asesino de Smith) o como una instancia de ese tipo (una persona concreta). 139 Pastabos 2.2.2. Que la disposición a la referencia específica vs. no específica de los miembros es una restricción característica de la aposición estrecha lo demuestra también el hecho de que esta no tolera dos frases nominales definidas de referencia específica; cf.: (12) La obra de Adomas Mickevičius, el más célebre poeta del romanticismo polaco, influyó profundamente también en los poetas lituanos del siglo XIX. (13) ?La obra del más célebre poeta del romanticismo polaco, Adomas Mickevičius, influyó profundamente también en los poetas lituanos del siglo XIX. En las frases nominales de estos ejemplos, el más célebre poeta del romanticismo polaco, la unicidad del referente se infiere de nuestros conocimientos sobre la literatura del siglo XIX y se marca formalmente mediante la forma adjetival definida del superlativo (tradicionalmente, la forma pronominal del adjetivo)6. Observamos que esta frase nominal definida, junto con un nombre propio correferente, solo puede funcionar como miembro de una aposición libre. La referencia del sustantivo apositivo de la aposición estrecha puede restringirse incluso radicalmente, por ejemplo, modificándolo con un pronombre posesivo; sin embargo, mientras el referente de ese sustantivo no esté identificado de manera única (específica), la aposición en cuestión sigue siendo posible; cf.: (14) Se apresuraron a entrar en el granero también mi maestro Strazdas y el asustado Papievis. (ejemplo de Labutis 2002: 328–329). Aunque a menudo se denomina a los pronombres posesivos determinantes de una frase nominal definida, en lituano solo pueden asociarse con una descripción de definitud cuando las circunstancias contextuales o epistémicas son propicias, es decir, cuando la unicidad del referente de la frase nominal se percibe sin reservas (cf. Holvoet, Tamulionienė 2006: 24). Por ejemplo, no hay garantía de que el referente de la frase nominal predicativa de la oración ecuativa Strazdas es mi maestro sea un individuo identificado de manera única, es decir, mi único maestro, pues puedo tener más de un maestro. Por tanto, parece que no hay ninguna diferencia fundamental en cuanto a la referencia entre esta oración ecuativa y su equivalente ascriptivo Strazdas es maestro, diferencia que a menudo se subraya (cf. Holvoet, Čižik-Prokaševa 2005: 79). Por otro lado, en la oración Mi maestro es Strazdas, el referente de la misma frase nominal situada en posición de sujeto siempre se entenderá como el único individuo que me enseña. 6 Sobre la contribución de los morfemas comparativos y superlativos de los adjetivos a la formación de la definitud de una frase nominal modificada, véase Mikulskas (2006: 48–49). 140 Pastabos Cuando la referencia única de las frases nominales modificadas por un pronombre posesivo se infiere de un modelo cognitivo idealizado (ICM) pertinente, entonces ese sintagma posesivo no puede aparecer en aposición estrecha con un nombre propio, cf.: (15) A mi marido le gustan las tortitas de patata. (16) (Mi) Antanas disfruta de las tortitas de patata. (17) ?Mi marido Antanas disfruta de las tortitas de patata. La oración (17) suena extraña porque el ICM habitual de la FAMILIA, en el que una mujer tiene un solo marido, sustenta la referencia específica de la frase mi marido. 2.2.3. Dado que la definitud del sustantivo en aposición estrecha no está en el mismo nivel que la definitud de su elemento asociado, la asimetría de este tipo de sintagma nominal resulta evidente y gramaticalmente significativa. Esta asimetría invita a intentar describir las construcciones aposicionales en cuestión sin separarlas de otros sintagmas nominales basados en relaciones de modificación y complementación. Se ha intentado describir las aposiciones estrechas como casos de modificación en los trabajos de los representantes de la gramática generativa transformacional (cf. Burton-Roberts 1975: 397–405), fundamentando el estatus del apéndice como modificador en su derivación a partir de una oración de relativo restrictiva presupuesta (cf. El lingüista Kazimieras Būga nació en 1879< Kazimieras Būga, que era lingüista, nació en 1879). Que los casos de aposición estrecha pueden considerarse justificadamente sintagmas modificativos también lo demuestra su evidente endocentricidad: uno de los sustantivos de la construcción aposicional, normalmente de referencia específica, puede representar sintácticamente al sintagma entero. Por ejemplo, en el caso analizado, el nombre propio de la aposición el lingüista Kazimieras Būga cumple esa función: constituye inequívocamente el núcleo del sintagma nominal (en inglés, head). El primer apositor (lingüista), en cambio, como ya se ha señalado, solo puede representar en la oración al sintagma entero en circunstancias contextuales especiales, cuando se vincula anafóricamente con la persona de Kazimieras Būga, es decir, cuando está claro de qué lingüista se habla. La naturaleza endocéntrica de la aposición estrecha permite observar aún más claramente la llamada asimetría A / D (autónomo / dependiente) en la relación entre sus elementos, característica también de los sintagmas vinculados por una relación de modificación. La asimetría A / D que subyace a la formación de estructuras complejas debe entenderse aquí, ante todo, como autonomía o dependencia conceptual relativa de sus elementos. En la modificación, una de las subestructuras de un elemento que perfila una relación determinada (y que, por tanto, es conceptualmente dependiente) recibe una especificación semántica (elaboración) del otro elemento, conceptualmente autónomo (y, por lo general, semánticamente más rico). Ambos elementos de la aposición en cuestión —sustantivos— suelen designar una entidad, no 141 Pastabos una relación (salvo los nombres de parentesco o de ciertos papeles sociales y algunos otros casos); sin embargo, las categorías que expresan difieren tanto en grado de abstracción como en prominencia cognitiva (sobre las categorías cognitivas de tres niveles, véase Ungerer, Schmid 1996: 60–113). En el caso prototípico de aposición estrecha, el nombre propio (Kazimieras Būga), además de remitir a un individuo concreto, indica por su forma la categoría básica (de nivel intermedio) de ese individuo (SER HUMANO, VARÓN). Podemos suponer razonablemente que el otro miembro de la aposición (el apéndice), al señalar una categoría del individuo más específica que la básica (por ejemplo, su profesión), la precisa semánticamente, de manera similar a como el sustantivo pastel precisa la categoría ALIMENTO, que el adjetivo sabroso solo implica esquemáticamente en el sintagma modificativo prototípico pastel sabroso. En este aspecto (limitado), el nombre propio es conceptualmente dependiente del sustantivo común que lo precisa semánticamente (lo complementa). Pero si atendemos ante todo a la función principal, deíctica, del nombre propio, es decir, a su referencia a un individuo concreto, podemos considerar elemento conceptualmente dependiente, que requiere un complemento para precisar (de hecho, definir) la referencia del ente designado por aquel, al apéndice que expresa la subcategoría de ese individuo (LINGÜISTA). Como vemos, sin tal complemento, el sustantivo que constituye el apéndice no puede funcionar en el espacio discursivo actual. El carácter complementario del elemento de una aposición nominal inherentemente definida queda bien ilustrado por ejemplos como: (18) El hecho de que la Tierra sea plana es evidente para todos. (19) La idea de que él pudiera haberlo hecho es insoportable. Aquí, debido a su significado demasiado general (categorial), los sustantivos hecho e idea, por sí solos y sin sus complementos (que la Tierra sea plana y que él pudiera haberlo hecho), no podrían desempeñar la función de sujeto de las oraciones, cf.: (20)?El hecho es evidente para todos. (21)?La idea es insoportable. Estos complementos aposicionales tienen referencia específica: como nominalizaciones de oraciones completas (finitas), han heredado de estas su definitud (la presuposición de una situación única) y, por ello, se consideran sintagmas nominales plenos (Langacker 1991: 34–35; 148–149). Desde el punto de vista estructural, una aposición cuyo elemento está constituido por una nominalización de origen proposicional es comparable al caso prototípico de aposición estrecha en el que uno de los elementos es un nombre propio (Heyvaert 2003: 213–221). Recientemente, las propiedades estructurales de la aposición estrecha se han considerado incluso un criterio para definir el nombre propio (Van Langendonck 2007: 125– 142 Pastabos 143). Así pues, para describir las relaciones sintácticas entre los miembros de la aposición estrecha podemos recurrir a las nociones habituales de complementación y modificación. El apositor de esta aposición, que expresa la presuposición de la dependencia categorial del miembro correferencial, requiere a su vez un complemento que defina su referente: un sustantivo de referencia específica7. Desde el punto de vista de la representación sintáctica, este último debe considerarse el miembro principal del grupo apositivo, mientras que el apositor es su modificador8. 2.2.4. Al abordar el carácter asimétrico de la referencia de los miembros de la aposición estrecha y las relaciones sintácticas entre ellos derivadas de esa asimetría, me basé en el modelo prototípico en el que un sustantivo común que lo subcategoriza precede al sustantivo propio apositivo. La motivación funcional del uso discursivo de estas aposiciones habituales no suele ser muy marcada, y con razón podríamos denominarlas casos no marcados de aposición estrecha. En efecto, cabría pensar que, en muchos casos, el nombre propio por sí solo puede garantizar la identificación única de su referente en el discurso y, por tanto, no necesita una mayor precisión referencial. El hecho de que los miembros comunes de las aposiciones estrechas prototípicas no tengan una carga comunicativa especial se refleja icónicamente en que tampoco llevan acento lógico dentro del grupo: por lo general, solo el miembro propio se pronuncia con entonación enfática; compárese: (22) Ahora hablará el poeta Aidas Marčėnas. 7 Empleando los constructos teóricos habituales de la gramática cognitiva, también podemos definir con mayor rigor el apositor subcategorizador de la aposición estrecha como un aposicional de naturaleza relacional, caracterizado por una determinada estructura valencial. El punto de referencia de la relación que perfila está constituido por un referente instanciado en el espacio tipológico de categorías, mientras que su trayectoria es un sustantivo correferencial concebido solo de manera abstracta y sujeto a una única restricción semántica: la referencia específica. Esta última subestructura del apositor es precisada (elaborada) semánticamente por su pareja apositiva, el sustantivo que designa un referente identificado de manera única. 8 En la bibliografía tipológica, basándose principalmente en ejemplos de lenguas en las que la modificación de un sintagma nominal solo es posible mediante aposición, encontramos intentos de describir uno de los aposicionales como un modificador sintácticamente no integrado. Se supone que tal «modificador apositivo» desempeña en el sintagma nominal las mismas funciones semánticas que su equivalente integrado (cf. Rijkhoff 2002: 22–23). Sin embargo, en lituano solo podríamos describir así, a lo sumo, un miembro de la aposición libre. Como hemos visto, la aposición estrecha permite discernir entre sus miembros algún tipo de relación de dependencia conceptual, que fundamenta también su dependencia sintáctica (es decir, por un lado, la relación de modificación y, por otro, la de complementación). Por consiguiente, si definimos la relación sintáctica en términos de dependencia, «modificador sintácticamente no integrado» es contradictio in adjecto. 143 Pastabos Podríamos suponer razonablemente que los apositores de aposiciones como la del ejemplo (22) no desempeñan un papel esencial en la identificación del referente del nombre propio: al igual que los epítetos fijos, que señalan una subcategoría habitual del portador del nombre para los participantes en el acto comunicativo, hacen que la identificación del referente sea casi automática. Sin embargo, en algunos casos el papel de tal apositor al indicar la pertenencia categorial del referente del nombre propio puede ser más relevante, especialmente en la lengua escrita. En efecto, puede haber más de un portador del mismo nombre propio, por lo que un círculo más amplio de destinatarios (lectores) podría no tener claro a qué persona se alude cuando su nombre aparece en el habla (el texto); compárese: (23) Pasamos por la casa natal del matemático Kubilius. (Ejemplo de Labutis 2002: 329.) En Lituania hay muchos portadores del apellido Kubilius y, si no se precisa la profesión del referente mediante el apositor correspondiente, el destinatario (lector) puede no saber de cuál de los Kubilius —el matemático, el escritor, el político, etc.— se habla (o se escribe) aquí. 2.2.5. El uso de los apositores de la aposición estrecha en el habla puede estar asociado con objetivos comunicativos distintos de la identificación del referente. La función que tales apositores desempeñan en la oración puede ser similar a la función restrictiva de los depictivos como + DF, cuando la predicación secundaria que expresan restringe la predicación principal de la oración en la dirección deseada; compárese: (24) Para la mayoría de los lituanos, Maironis, como sacerdote, es menos conocido que Maironis, como poeta. (25) Para la mayoría de los lituanos, el sacerdote Maironis es menos conocido que el poeta Maironis. (26) Para la mayoría de los lituanos, Maironis sacerdote es menos conocido que Maironis poeta. Es evidente que la finalidad de los apositores de la aposición estrecha en las oraciones (25) y (26) no es facilitar la identificación del referente del nombre Maironis, pues este ya es conocido por todos. Mediante los apositores sacerdote y poeta, el designado por el nombre Maironis (es decir, la persona como fenómeno cultural determinado) se restringe y se configura de acuerdo con los objetivos comunicativos: al igual que los depictivos correspondientes en la oración (24), expresan los aspectos en los que es válida la predicación expresada por el verbo principal de la oración (es conocido). También ayuda a reconocer la motivación funcional y la carga comunicativa adicional de los apositores en estos ejemplos el contorno entonativo inverso al habitual de los miembros de la aposición; compárese: poeta Maironis, Maironis poeta. Tales casos de aposición estrecha podemos, con razón 144 Pastabos podemos llamar marcados (el efecto de marcación en el último ejemplo es aún más evidente debido a la posición pospuesta del apéndice). 2.2.6. Con menor frecuencia, la aposición estrecha está formada por dos sustantivos comunes. A menudo se señala en la bibliografía que no siempre está claro cuál de los miembros de una aposición de este tipo es el principal (el determinado) y cuál lo modifica (el determinante). En términos generales, en estos casos atípicos de aposición estrecha se aplica el mismo requisito de distribución de los miembros según la referencia específica frente a la no específica. El designador del referente identificado de manera única representa en la oración al conjunto de la construcción apositiva y se convierte en su miembro principal. No pocas veces se señala como rasgo formal distintivo del miembro principal su posición inicial en la aposición, que permite intuir de qué se habla realmente en la oración; compárese con mano kaimynas gydytojas, inglés my neighbour the doctor. En efecto, en estas construcciones, por lo general (es decir, en los casos no marcados), la referencia específica corresponde al primer sintagma nominal: este es el miembro principal de la aposición, mientras que la definitud del segundo sintagma (aunque en el ejemplo inglés se marque explícitamente mediante el artículo) es meramente tipológica. Dicho de otro modo, la lógica de formación de la aposición estrecha en el ejemplo presentado se basa en la presuposición habitual que expresa la oración ascriptiva Mano kaimynas yra gydytojas, y no en la oración ecuativa Tas gydytojas yra mano kaimynas. Cuando tenemos la oración completa ante nosotros, resulta más fácil determinar cuál de los miembros de la aposición tiene un designado que constituye el blanco de la proposición; compárese con: (27) Už dukters galvos ir tėvas žemaitis darėsi aukštaičiui neaiškus. (Ejemplo de Labutis 2002: 331.) ¡Está claro que la afirmación de esta oración se refiere al padre, y no al žemaitis! 2.2.7. La motivación funcional de la aposición estrecha de dos sustantivos comunes también puede vincularse no solo con la facilitación de la identificación del referente, sino asimismo con la expresión de una predicación adicional con respecto a la predicación principal de la oración; compárese con: (28) Mano kaimynas gydytojas dažnai nenakvoja namie. En este ejemplo, debe considerarse miembro principal de la aposición estrecha el sintagma nominal de referencia específica mano kaimynas, y su apéndice, el segundo miembro, interpretado de manera no específica, que probablemente se pronuncia aquí con entonación enfática⁹ mano kaimynas gydytojas. El acento lógico del segundo miembro de la aposición recae- 9 El contorno entonativo de la aposición estrecha se relaciona ante todo con las intenciones comunicativas: al decidir cuál de los miembros de la construcción debe considerarse el apéndice, no podemos basarnos únicamente en la entonación; compárese con: Pažįstu kaimyną (es decir, al que vive en el vecindario) gydytoją, jis tau pagelbės. Al interpretar esta oración, la referencia específica (aunque no necesariamente la ap- 145 Pastabos … y su carga comunicativa adicional. En efecto, la motivación funcional de tal aposición puede relacionarse no solo con la precisión de la referencia del primer constituyente, sino también con la expresión de la predicación secundaria. En el caso mencionado, podríamos afirmar que mediante la aposición (gydytojas) se expresa implícitamente también la causa de la acción realizada por el sujeto de la oración: el vecino no suele pasar la noche en casa porque esa es su profesión, la de médico, que normalmente implica urgencias y guardias nocturnas. La probabilidad de tal implicación, por supuesto, está estrechamente relacionada con el significado del predicado principal (de hecho, la «inserción» de tal aposición en la oración suele estar motivada por la predicación principal). Es fácil encontrar un ejemplo en el que los distintos significados de los predicados de la oración determinan diferentes interpretaciones de una misma aposición, cf.: (29) Mi vecino, zapatero, camina con los zapatos agujereados. (30) Mi vecino, zapatero, ganó un viaje turístico a España en la lotería. En el primer ejemplo, la motivación funcional de la aposición en aposición estrecha probablemente se relaciona con la expresión de una predicación secundaria —la concesión—: el vecino camina con los zapatos agujereados, aunque, siendo zapatero, podría arreglarlos fácilmente. En el segundo ejemplo, las razones para proporcionar información adicional sobre el referente de la frase nominal mi vecino (que es zapatero) no son tan claras; simplemente pueden relacionarse con facilitar la identificación del referente del primer constituyente. 2.2.8. Los ejemplos de aposición estrecha analizados anteriormente muestran que la motivación para su formación (el uso de aposiciones) puede relacionarse en muchos casos con una función restrictiva o circunstancial adicional con respecto a la predicación principal de la oración. Desde el punto de vista funcional, las aposiciones de este tipo son muy próximas a los predicativos de las construcciones libres secundarias como + FN, concretamente, a los depictivos y a los predicativos circunstanciales. La diferencia radica en que la predicación secundaria expresada por las aposiciones solo puede inferirse del significado de la oración en su conjunto, mientras que en el segundo caso se expresa explícitamente mediante construcciones apropiadas (cf. Mi vecino, como médico, no suele pasar la noche en casa). Sin embargo, el carácter implícito de la predicación adicionalmente expresada no es la razón por la que no podríamos llamar predicativos secundarios a las aposiciones en cuestión. En primer lugar, no podemos hacerlo por razones estructurales: la aposición en aposición estrecha, junto con el constituyente principal que modifica, … la definitud) se asigna al segundo apositor, que aquí se pronuncia con acento lógico. Este representa en la oración al conjunto de la construcción apositiva, mientras que la aposición que lo precede (al vecino) indica su subcategoría como constituyente principal. La motivación funcional de la creación del grupo en aposición estrecha en este ejemplo se relaciona con la restricción de la definición del designado del sustantivo de objeto (médico). 146 Pastabos representa el mismo argumento del predicado principal y, por tanto, es sintácticamente parte del complemento del verbo predicativo: sería excesivamente complicado considerar que tal aposición también modifica ese verbo. 2.2.9. Probablemente, debido a la coincidencia parcial de las funciones mencionadas, también se ha arraigado en la lingüística lituana la opinión de que las construcciones como + DF deben considerarse aposiciones. Al parecer, esta opinión también estaría respaldada por cierto parentesco ontológico entre las aposiciones de aposición estrecha y las construcciones correspondientes como + DF. En efecto, el uso de tales aposiciones se basa ante todo en la presuposición de una proposición copulativa factual sobre la pertenencia categorial del referente del constituyente principal (que, como vimos, en inglés se indica mediante el artículo definido del sintagma nominal aposicional). Esta presuposición también subyace al uso de las aposiciones de aposición estrecha en los casos en que estas restringen implícitamente el alcance de la predicación principal de la oración, es decir, cuando desempeñan una función restrictiva respecto de dicha predicación. Y solo al predicarse adicionalmente un significado circunstancial, esta proposición, debido a su interacción con la predicación principal, pasa de la presuposición al nivel oracional y se convierte en parte de su perfil (de la predicación en sentido estricto). Dicho de otro modo, la causa de la acción expresada por el predicado de la oración, u otra circunstancia, solo puede inferirse de la aposición si la proposición factual mencionada no se limita a estar presupuesta, sino que se percibe fácilmente como parte inseparable del significado de la oración. Si recordamos, la expresión de la función restrictiva de los depictivos de las construcciones como + DF también se basa en la presuposición de una proposición copulativa factual que subcategoriza el referente de un sustantivo que representa un argumento predicativo (como vimos al analizar el ejemplo Me gusta mucho Čiurlionis como pintor, sin distorsionar el sentido de la oración, es difícil desarrollar su predicativo secundario (como pintor) en una oración copulativa correspondiente). Solo cuando tal proposición factual no está presupuesta, sino que se infiere de la predicación expresada por la oración en su conjunto, es posible también una interpretación «circunstancial» de las construcciones predicativas en cuestión10. Que la proposición copulativa factual que confirma esta interpretación pertenezca al perfil de la oración también lo demuestra la facilidad con que puede explicitarse; compárese: Mi vecino, como médico, a menudo no pasa la noche en casa → Mi vecino, siendo médico, a menudo no pasa la noche en casa → Mi vecino a menudo no pasa la noche en casa porque (él) es médico. No obstante, la opción de describir las construcciones como + DF en cuestión como modificadores de frase verbal libres 10 En sentido estricto, solo los predicativos secundarios de las construcciones como + DF con significado estrictamente circunstancial están subordinados (dependen) del predicado principal en cuanto al tiempo y la modalidad. Los depictivos de las construcciones correspondientes son independientes en este sentido, debido a su carácter presuposicional: el tiempo de la predicación que expresan simplemente coincide (o se solapa) con el tiempo del predicado principal. 147 Pastabos los predicativos secundarios, al parecer, no dejan posibilidad de tratar de otro modo algunos casos de uso de estas construcciones: como aposiciones de «predicación degradada». Esta última caracterización solo sería adecuada para las aposiciones de aposición estrecha, mientras que las construcciones kaip + DF, que no pertenecen sintácticamente al sintagma nominal argumento, no pueden clasificarse como tales. 2.3. Queda por tratar las aposiciones de aposición libre y examinar qué las vincula con los predicativos secundarios de las construcciones kaip + DF. Como ya se ha mencionado, las construcciones nominales de aposición libre se diferencian de los sintagmas correspondientes de aposición estrecha por la autonomía semántica y entonativa de sus componentes. Por lo general (es decir, en los casos no marcados), puede llamarse aposición de aposición libre al segundo aposicional, que se separa mediante comas. Desde un punto de vista formal, solo tales aposiciones pueden compararse con los predicativos secundarios correspondientes de las construcciones kaip + DF; compárese: (31) Paulius Galaunė, „Ars“ grupės ideologas, lietuviškojo modernizmo kritikų taip pat buvo aršiai puolamas. (32) Paulius Galaunė, kaip „Ars“ grupės ideologas, lietuviškojo modernizmo kritikų taip pat buvo aršiai puolamas. Más adelante veremos hasta qué punto las aposiciones de aposición libre pueden compararse con los predicativos secundarios de las construcciones en cuestión desde el punto de vista de sus funciones semánticas. Por ahora, convendría examinar más de cerca la referencia y la sintaxis de los componentes de la aposición libre. 2.3.1. En teoría, la aposición libre consta de dos frases nominales autónomas en cuanto a su referencia, que se usan conjuntamente, por objetivos comunicativos específicos, para designar la misma entidad. Por ejemplo, en la oración (12) comentada anteriormente (que se presenta a continuación como (33)), ambos aposicionales son frases nominales con referencia específica definida, capaces de funcionar también de manera autónoma en el discurso; compárese: (33) Adomo Mickevičiaus, žymiausiojo lenkų romantizmo dainiaus, kūryba stipriai veikė ir lietuvių devynioliktojo amžiaus poetus. (34) Adomas Mickevičius devynioliktojo amžiaus Lietuvoje buvo plačiai žinomas. Žymiausiojo lenkų romantizmo dainiaus kūryba stipriai veikė ir to meto lietuvių poetus. Una de las frases nominales que forman la aposición libre suele ser también un nombre propio, mientras que la otra es una frase común correferencial que complementa o corrige su caracterización semántica. Esta última, al aumentar la frase nominal introducida en el espacio discursivo actual, por lo general el nombre propio u otro elemento deíctico 148 Pastabos la informatividad de la palabra utilizada (por ejemplo, un pronombre), y facilita también la identificación de su referente durante el acto comunicativo. De hecho, solo esta función correctiva permite denominar apéndice a uno de los constituyentes de una aposición libre. Hace tiempo que se ha observado la conexión funcional y estructural de estos apositores libres con las verdaderas correcciones (cf. Burton-Roberts 1975: 410–411). Por cierto, en la aposición libre una frase nominal común puede desempeñar la función de añadir o corregir información que ayuda a identificar el referente con respecto a otra frase nominal común; en un caso atípico, también un nombre propio puede modificar la definición semántica de una frase nominal común y ayudar a reconocer su referente, cf.: (35) Los soldados, compañeros de armas del fallecido, preparados para sacar el ataúd, entraron en la sala en dos filas. (36) Los habitantes de Žemaitukai llamaban a su viejo párroco, el sacerdote Adomas Šlepavičius. (ejemplo adaptado de Labutis 2002: 330.) En el primer ejemplo, el carácter correctivo del apéndice puede destacarse desplazándolo al final de la oración, cf. Los soldados, preparados para sacar el ataúd, entraron en la sala en dos filas: compañeros de armas del fallecido. 2.3.2. A juicio de algunos investigadores, los ejemplos de aposición libre examinados anteriormente deben considerarse aposición en el sentido estricto del término. Solo en el caso de una aposición de este tipo las dos frases nominales contiguas, por tener una referencia igualmente idéntica, mantienen la misma relación con el verbo de la oración y, por ello, dicho sea de paso, no forman un solo sintagma nominal. Diríamos que ambas frases nominales comparten entre sí la misma posición de complemento del verbo. Como veremos más adelante, no todos los casos de aposición libre satisfacen el criterio de referencia idéntica de los constituyentes. Por eso, para distinguir la aposición verdadera de tales casos, los representantes de la corriente generativa han aplicado pruebas como la permutación de los constituyentes, su separación y la inserción del llamado marcador de aposición (ingl. APP-marker), entre otras, que se basan en el supuesto de que la aposición verdadera tiene como fundamento dos oraciones independientes que no coinciden en la estructura profunda (Burton-Roberts 1975: 405–419). Aunque ambas frases nominales de una aposición verdadera suelen ser definidas, la condición necesaria para una aposición de este tipo es que ambos apositores tengan referencia específica. Esta no siempre coincide con la descripción de definitud vs. indefinitud. Por ejemplo, en inglés, lengua con artículos, una frase nominal que lleva artículo indefinido puede referirse tanto a un referente específico como a uno inespecífico, no identificable de forma única (de elección libre) (Langacker 1991: 103–107); y, como hemos visto, el uso del artículo definido tampoco está siempre relacionado con la presuposición de identificación única del referente del sustantivo. Así pues, ambos constituyentes de la aposición verdadera... 149 Pastabos los dos constituyentes de la aposición pueden ser sustantivos indefinidos, pero ambos deben referirse necesariamente a un referente específico, cf.: (37) Una profesora cualquiera, una mujer algo joven de pelo claro, leyó a los alumnos de último curso las consignas del examen. A esta oración se le pueden aplicar todas las pruebas de aposición verdadera mencionadas anteriormente, cf.: (38) Una mujer algo joven de pelo claro, una profesora cualquiera, leyó a los alumnos de último curso los temas de redacción. (39) Una mujer algo joven de pelo claro leyó a los alumnos de último curso los temas de redacción. (40) Una profesora cualquiera leyó a los alumnos de último curso los temas de redacción. (41) Una profesora cualquiera, es decir, una mujer algo joven de pelo claro, leyó a los alumnos de último curso los temas de redacción. Así pues, ambos apositores del ejemplo (37) son frases nominales independientes, aunque estén vinculadas al mismo referente, que aquí debe interpretarse como indefinido. La motivación funcional de estos apositores, al igual que la de sus equivalentes definidos, puede caracterizarse en general como una precisión de la referencia nominal; por ello, no se relacionan con la expresión de la predicación secundaria. Puesto que no hay relaciones sintácticas mutuas que vinculen las frases nominales contiguas con referencia específica, sería más preciso describir su aposición como una secuencia nominal (o de dos sustantivos), y no como un sintagma nominal. 2.3.3. Las frases nominales separadas del constituyente correferencial11 por la entonación (y por comas) pueden carecer de referencia específica. Aunque estos casos no siempre se distinguen de las aposiciones libres, cabe suponer razonablemente que la motivación funcional de insertar en la oración frases nominales adyacentes suele estar relacionada aquí con las circunstancias de la predicación principal, cf.: (42) Juozas, un estudiante aplicado, siempre se prepara concienzudamente para las clases. En este ejemplo, el sintagma nominal stropus studentas, separado por la entonación, puede interpretarse fácilmente como un predicativo libre que expresa la causa de la acción de la oración (cf. la paráfrasis de esta oración: Juozas, būdamas stropus studentas, visada kruopščiai rengiasi paskaitoms, que muestra claramente que el significado circunstancial en cuestión es inseparable de la predicación de toda la oración). Precisamente debido a la referencia no específica 11 Por comodidad, seguiré empleando el término «miembro», aunque, en sentido estricto, solo está justificado en el caso de la aposición estrecha, mientras que, en el caso de la aposición libre, tal denominación del apositor solo puede ser convencional. 150 Pastabos el sintagma nominal adyacente adquiere también la propiedad de predicatividad, es decir, la capacidad de expresar una predicación secundaria. Esta última, al igual que en los casos de aposición estrecha examinados anteriormente, se realiza de manera mediata, mediante la subcategorización del sintagma nominal argumento de referencia específica. Que el referente del sintagma nominal stropus studentas no es un individuo identificado de manera única puede mostrarse fácilmente explicitando el silogismo en que se basa la proposición de la oración (42), cf.: (43) Un estudiante aplicado siempre se prepara concienzudamente para las clases (enunciado genérico que constituye una premisa). (44) Juozas es un estudiante aplicado (hecho). (45) (Por consiguiente, no es de extrañar que Juozas siempre se prepare concienzudamente para las clases (conclusión). Esta explicitación muestra que la relación causal establecida entre las proposiciones expresadas por las oraciones (45) y (44) (que conforman el perfil de la oración (42)) se basa en un enunciado genérico inferido del conocimiento compartido, que aquí se expresa mediante la oración (43). Vemos que solo en el espacio tipológico está instanciado tanto el referente del sintagma nominal predicativo de la oración copulativa factual (44) como el referente del mismo sintagma nominal que funciona como sujeto de la oración genérica (43). 2.3.4. Es evidente que, debido a su autonomía entonativa (que, por cierto, aquí es gramaticalmente pertinente), no cabe considerar los sintagmas nominales de referencia no específica que acabamos de analizar como miembros de un sintagma nominal en aposición estrecha, pero tampoco cabe adscribirlos a la aposición «verdadera». Puesto que estos sintagmas nominales adyacentes, relativamente autónomos desde el punto de vista sintáctico, suelen expresar significados circunstanciales, nada impide considerarlos predicativos secundarios libres que modifican la predicación principal de la oración. Esta solución se ve respaldada por el hecho de que los sintagmas nominales en cuestión pueden convertirse fácilmente, sin pérdida de significado, en las construcciones correspondientes kaip + SN, cf. Juozas, kaip stropus studentas, visada kruopščiai rengiasi paskaitoms. La naturalidad de esta conversión y el carácter esencialmente idéntico de la predicación adicional expresada sugieren que los sintagmas nominales adyacentes insertados con el fin de modificar la predicación principal de la oración constituyeron el punto de partida para la aparición de las construcciones examinadas. La importancia esencial de la palabra kaip para la función gramatical de estas construcciones podría explicarse como una indicación explícita de que el sintagma nominal que la sigue debe interpretarse como modificador del verbo de la oración. Sin embargo, como hemos visto, esta interpretación del sintagma nominal adyacente también es posible sin tal indicación explícita: su fundamento semántico lo proporcionan la interacción, en la oración, entre el significado de ese sintagma y el del predicado principal. 151 Pastabos 2.3.5. Quisiera terminar la segunda observación volviendo al punto de partida. Las ideas desarrolladas más arriba, con las que he intentado describir, basándome en términos más estrictos de aposición, la categoría del apéndice, poco clara y contradictoria en la lingüística lituana, parecen indicar que la única posibilidad de considerar al menos algunos casos de construcciones kaip + DF como apéndices de «predicación degradada» está vinculada a la posibilidad de considerar también apéndices las frases nominales adyacentes de referencia no específica, genéticamente cercanas a ellas. Los datos empíricos preliminares indican que, desde el principio, estas frases, insertadas en la oración junto al complemento nominal de uno de sus verbos, están funcionalmente orientadas a modificar la predicación expresada por ese verbo. Solo podríamos considerar aposiciones, o apéndices, las frases nominales en cuestión si un estudio más detallado de los datos empíricos permitiera concluir, a partir de su motivación funcional, lo contrario: que la predicación que expresan está orientada por naturaleza a modificar la frase nominal que constituye el argumento del predicado principal, y no al predicado principal mismo, formando con aquella un único sintagma nominal. Los argumentos que respalden esta decisión tendrían que ser lo bastante sólidos como para permitir ignorar la independencia entonativa de semejante aposición. Entonces habría que considerar que, solo en ciertos casos, como los apéndices de aposición estrecha, estos «modificadores no integrados» se emplean también con fines de predicación secundaria. Desde el punto de vista evolutivo, un elemento de la construcción, aparentemente formal pero gramaticalmente significativo, impide equiparar a la ligera las construcciones kaip + DF con las correspondientes frases nominales adyacentes: su palabra inicial, kaip. Es precisamente esta palabra la que formaliza definitivamente la «reorientación» de la frase nominal en cuestión hacia la modificación de la predicación principal de la oración y puede considerarse, con razón, el eje gramatical de las construcciones analizadas en este artículo. Pero, en esencia, esa misma idea ya se expresa en el propio título del artículo, al designar las construcciones nominales en cuestión como un indicador analítico de la marcación de predicativos. 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Tarptautinių žodžių iškraipos yra laikinos, įsigilinus nebebūna nei tokių faktų, kaip anālīzas, garnizōnas, fabrikė, kantōra (1!), karasėlė (2), liminādas, litināntas,leitenantas‘, narvas,nervas‘, pilstukas, rādija, šakmātai, šoferis, šoferiauti, šoferiukas (kokie negirdėti dzūkiški žodžiai!), triperis (?), vitirinōrius,veterinaras‘ (dėl nekirčiuotų e redukcijos). Kučinų kraštas buvo Béržnyko (autorės paverstu Béržininkais) visiškai sulenkėjusios, kovojusios prieš Lietuvą parapijos dalis, tai tų skolinių daug, jie dabar net pajuokiami, stribų ir kitokių veikėjų (ypač prekybininkų) išplatinti: bajávas, -à, blestvà (tekste blæ.stva – 158 p., vadinasi, pakartotas svetimas žodis), basanõškė (tekste basanõšku – p. 366), burtākas (Lp, Drsk girdėta, jaunimo bordà.kas!), cielkà (2),nekaltybę išlaikiusi mergina‘ (tekste cielkos, p. 388, vėl pakartotas svetima kalba žodis – autorės sulietuvinamas), bufàikė,vatinė‘, dačà (?) (Švendubrės dvikalbių dá.čà), davái,nagį‘, dūryti,kvailinti‘ (iš prezidento Brazausko rinkimų kampanijos), centrafūga (!), fáinas,puikus‘, lapkà (tekste lá.pka, p. 262 – vadinasi, grynas svetimas žodis), načiálnykas (grynai rusiškas žodis), paslòvica (!),patarle‘, põdlas,niekšingas‘, pratìbნას,šleikštus, priešingas‘, tužõlas,sunkus‘, zakõnas,įstatymas‘, zastãvas (iš lenkų sargybos) ir t. t. Jau latvių didysis mokslininkas J. Endzelīnas recenzijoje apie K. Būgos LKŽ pirmuosius sąsiuvinius yra mokęs, kad daugiakalbių žmonių var- 155