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Tariamosios nuosakos skaida: sinchroninės morfologijos problemos

Asta Balčiūnienė

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Acta Linguistica Lithuanica LXI (2009), 31 – 40 Segmentación del modo subjuntivo: problemas de morfología sincrónica Asta Balčiūnienė Klaipėdos universitetas Este artículo aborda la segmentación morfológica de las formas del modo subjuntivo lituano desde un punto de vista sincrónico. Se examinan los enfoques propuestos en publicaciones anteriores. La alternativa consiste en prescindir de los hechos diacrónicos y reconocer un afijo -t-/-č- (*tj), o reconocer dos sufijos -čia- y -tų/-tum, lo que implica dar cuenta de los fenómenos de alomorfia. 0. NOTAS INTRODUCTORIAS En la lingüística actual, surgen numerosos problemas debido a la falta de criterios claros para distinguir, desde el punto de vista morfológico, la evaluación diacrónica y sincrónica de determinados fenómenos lingüísticos. La cuestión se ha hecho especialmente patente en el sistema verbal. La idea expresada en el artículo de Jolanta Vaskelienė (Vaskelienė 2006: 83–93), según la cual en la morfología sincrónica sería preferible considerar la consonante final de la raíz de la tercera persona de los verbos como una desinencia, suscitó debates (Ambrazas 2006: 109–110; Holvoet 2006: 112–166). Esto demuestra que la separación entre diacronía y sincronía sigue planteando (al menos en el sistema verbal) dificultades tanto sustantivas como metodológicas1. También resulta problemática la clasificación de algunos otros verbos 1 Si se mantiene la postura de que, tras la resegmentación de las raíces, la consonante final de la raíz coincidió con la desinencia (por lo que sincrónicamente también puede considerarse una desinencia), entonces no considerar desinencia la consonante final de la raíz de la tercera persona contradice la primera afirmación. La observación de Holvoet de que es incorrecto no considerar desinencia la terminación de la tercera persona de los verbos, ya que en el sistema nominal consideramos desinencia la consonante final de la raíz pura (cf. žmonà, donde -a < *-ā < *-eh₂-ø), muestra que no existe un sistema unificado para evaluar los fenómenos morfológicos (Holvoet, 2006: 112–115). Así pues, esto plantea dificultades tanto sustantivas como metodológicas (incluso habría que introducir un signo adicional en el sistema convencional de notación de morfemas para indicar la consonante final de la raíz, y habría que enseñar a distinguirla ya en la escuela). Por cierto, los verbos atemáticos 31 ASTA BALČIŪNIENĖ segmentación morfológica de las formas2. En la bibliografía lingüística varía la segmentación morfológica del modo subjuntivo, y sigue sin resolverse la cuestión de la codificación de la paradigma3. El objetivo de este artículo es poner de manifiesto los problemas relacionados con la identificación y el tratamiento del sufijo o los sufijos del modo subjuntivo en la morfología actual y proponer algunas formas de resolverlos. 1. REVISIÓN DE LOS ESTUDIOS La modalidad condicional se ha estudiado con bastante detalle en diversos trabajos de morfología: se han investigado especialmente de manera sistemática su significado y su estatus dentro del sistema de categorías modales (Holvoet, Judžentis 2004: 76–104; Paulauskienė 1979: 148–153; Paulauskienė 1994: 316–318; DLKG: 342–343; Holvoet 2002: 39–49; Holvoet 2007). También se han estudiado las diferencias y similitudes en la expresión de las modalidades en lituano e inglés (Usonienė 2004). La terminación de tercera persona -ti se reconoce universalmente, aunque sus funciones y significado son idénticos a los de la terminación de tercera persona de la conjugación temática. En cambio, por alguna razón, hasta ahora existen diversas opiniones sobre la coincidencia de las funciones de la vocal final de tema y la terminación. 2 Por ejemplo, la inclusión incoherente del supino en el sistema verbal plantea dudas. En la Gramática de la lengua lituana actual (1994: 385; en adelante, DLKG) se describe esta forma verbal, mientras que no se menciona en la Morfología de la lengua lituana de Aldona Paulauskienė (Paulauskienė 1994), aunque sí se registran otros hechos dialectales. Los dialectos son parte integrante de la lengua lituana (se usan en ámbitos no públicos), y su preservación está garantizada por la Ley de la Lengua, cuyo artículo 19 establece que «El Estado vela por el prestigio del lituano correcto y crea las condiciones para preservar las normas lingüísticas, los nombres personales, los topónimos y los dialectos». Por tanto, también se necesita una gramática de la lengua lituana que presente sistemáticamente los hechos de los usos no públicos. La DLKG refleja, por ejemplo, hechos dialectales y menciona las formas de la modalidad condicional usadas por los dzūkai suptau, suptai (DLKG: 343), pero lo hace de manera incoherente. 3 Sergejus Temčinas planteó esta cuestión al sostener que en el lituano estándar debería codificarse el paradigma de la modalidad condicional: singular, 1.ª persona būčiau, 2.ª persona būtum, 3.ª persona būtų; plural, 1.ª persona būtume, 2.ª persona būtute, 3.ª persona būtų. De este modo también se simplificaría el análisis morfológico de esta modalidad. En efecto, cabe estar de acuerdo con esta idea, pero, para codificar el paradigma, hay que investigar la frecuencia de uso en el lituano estándar de formas alternativas, como būtute // būtumėte // būtumėt. Según los datos del Corpus de la lengua lituana actual (en adelante, LKT), la forma más frecuente es la de 1.ª persona plural būtume (número total de apariciones: 2022; compárese con būtumėm: 88; būtumėme: 9), mientras que para la 2.ª persona plural se registra būtumėte: 300; compárese con būtumet: 166; būtute: 5. Por tanto, atendiendo al criterio de frecuencia, la forma codificada de 2.ª persona plural de la modalidad condicional probablemente debería ser būtumėte (solo puede afirmarse con seguridad tras investigar más material). 32 Tariamosios nuosakos skaida: sinchroninės morfologijos problemos En cuanto a la base de formación de la modalidad condicional, hay acuerdo en que, desde una perspectiva sincrónica, tiene el tema del infinitivo. En cambio, no está del todo claro cuál es su afijo derivativo. En diversos estudios morfológicos se señala que la modalidad condicional tiene el tema del infinitivo4 y / una «terminación» (Jablonskis 1997: 83) / un «sufijo flexivo» (Valeckienė 1998: 362) / sufijos (DLKG: 342,) / «formantes modales» (Paulauskienė 1994: 316), «marcadores relativamente estables» (a relatively stable marker) (Holvoet 2007: 35) / un sufijo5 (LKGII: 138–140). Esta variedad terminológica muestra que no existe uniformidad en los criterios para analizar la formación de esta modalidad y distinguir el sufijo o los sufijos (formante o formantes). Por supuesto, no hay fundamento para hablar de las terminaciones -čiau, -čia, -tumei, -tum…, -tų, etc. (cf. Jablonskis 1997: 83). La idea de Jablonskis de una formación modal mediante terminaciones carece de fundamento si se sostiene que los verbos no tienen formación mediante terminaciones. Por tanto, esta concepción se ha descartado en las gramáticas actuales. No obstante, surgen varias preguntas sobre las terminaciones mencionadas. Primero, ¿distinguimos un sufijo de la modalidad condicional o varios? Segundo, ¿qué sufijo o sufijos distinguimos sincrónicamente y cuáles son los límites de este morfema o de estos morfemas? 1.1. Distinción de sufijo / sufijos En los trabajos actuales de morfología todavía hay bastantes discrepancias sobre el sufijo / los sufijos del modo subjuntivo. La evaluación de esta segmentación morfológica se ve especialmente dificultada por el hecho de que se argumenta de manera muy sucinta. Al revisar los principales estudios, se distinguen esencialmente dos opiniones: una distingue varios sufijos del modo subjuntivo (su número varía), y la otra, un único sufijo del modo subjuntivo. 4 Por supuesto, aquí no se incluyen los estudios diacrónicos, que exponen el aspecto histórico de la evolución del modo subjuntivo: este se formaba a partir del supino (supinum), «ampliado con el formante -b(i) y las terminaciones personales» (Zinkevičius 1981: 122–124; véanse también Dini 2000: 329; Kazlauskas 1968: 385–404; Stang 1966; Endzelynas 1957: 193–194, Holvoet 2003: 39–49, entre otros). 5 En el manual para instituciones de educación superior Morfología de la lengua lituana (Jakaitienė, Laigonaitė, Paulauskienė 1976: 150; en adelante, LKM), se afirma de manera bastante abstracta que al tema del infinitivo se añade un formante que «desde el punto de vista de la lengua actual no es tan fácil de distinguir; todas las formas tienen en común la presencia del elemento t», además de las terminaciones personales. 33 ASTA BALČIŪNIENĖ 1.1.1. Se distinguen varios sufijos del modo subjuntivo Aldona Paulauskienė Lietuvių kalbos morfologijoje (Paulauskienė 1994: 316) nurodo tokią tariamosios nuosakos asmenavimo paradigmą: Vienaskaita Daugiskaita 1. neš-čia-u 1. a) neš-tu-me b) neš-tumė-me 2. neš-tum- (ei) 2. neš-tu-te neš-tumė-te 3. neš-tų- – 3. neš-tų- – neš-tų- – Los morfemas -čia-, -tum-, -tu-, -tų-, -tumė- también se señalan en otra obra de esta autora (Paulauskienė 1979: 149). Allí se afirma que «históricamente esta división no es muy precisa, pero sincrónicamente no es posible hacerlo de otra manera». Esta afirmación no aclara si se distinguen varios sufijos del modo subjuntivo -čia, -tum, -tu y -tumė, o si se consideran variantes de un mismo morfema. Por cierto, se aportan pocos argumentos para explicar por qué sincrónicamente no es posible segmentar de otra manera. Uno de ellos sería la postura de Žulys (Žulys 1974, 1988), según la cual no existe, en esencia, la tercera persona y, por lo tanto, -ų no podría ser una terminación personal en una forma impersonal; sin embargo, esta afirmación fundamenta débilmente tal principio de distinción de sufijos. La terminación atemática -ti (eš-ti) se considera una terminación, aunque también representa una «forma impersonal». Por supuesto, es irrefutable el argumento de que en el lituano actual solo tenemos vestigios de la conjugación atemática, pero tanto la forma kósti como neša deben segmentarse y tratarse siguiendo los mismos principios. Habría que precisar el enfoque estructuralista según el cual la tercera persona es, en esencia, «no persona». En la bibliografía tipológica actual se emplea la denominada jerarquía de indexación personal (cf. Croft 2003: 156, basándose en Greenberg 1966: 42–44), que refleja las diferencias relativas de marcación en la categoría de persona codificada en las formas verbales. Esta jerarquía se presenta de la siguiente manera: 3.ª persona < 1.ª persona < 2.ª persona Por consiguiente, la 3.ª persona es el miembro menos marcado, que a menudo puede recibir un afijo cero, pero esto no significa que no pertenezca a la categoría de persona. Si admitimos la posibilidad de distinguir una terminación de 3.ª persona en general, entonces, sincrónicamente, la terminación peculiar del modo subjuntivo podría considerarse -ų (ei-t-ų) o bien cero (ei-tų-ø). Es difícil responder a la pregunta de si Paulauskienė distingue cinco sufijos independientes o presenta variantes de un único sufijo. 34 Tariamosios nuosakos skaidā: sinchroninės morfologijos problemos Una concepción similar se expone en la Gramática funcional de la lengua lituana de Adelė Valeckienė, donde se distinguen tres «sufijos flexivos» del modo subjuntivo: -čia-, -tumė- y -tų- (Valeckienė 1998: 362). No se ofrecen argumentos para distinguir estos sufijos. Las afirmaciones de los autores mencionados tampoco explican las relaciones entre estos sufijos. Si consideramos los sufijos como variantes de un mismo morfema, no queda nada claro con qué criterios podríamos hacerlo. Al distinguir afijos, primero hay que tener en cuenta el criterio fonético (en las variantes de un morfema puede haber alternancia tanto de vocales como de consonantes, pero esta debe ser regular). Sin embargo, en los sufijos enumerados -tu, -čia, -tum, -tumė es imposible discernir alternancias regulares de vocales y consonantes. Por tanto, no hay motivos claros para considerarlos variantes de un mismo sufijo. Por otra parte, si consideramos estos sufijos como afijos distintos, resulta problemático justificar su condición de marcadores del modo subjuntivo. En DLKG (342) se reduce el número de sufijos del modo subjuntivo: se distinguen dos morfemas sufijales, -čia- y -tum(ė)-, aunque también se señala el sufijo de 3.ª persona -tų, que coincide con el supino. Esta explicación está justificada fonéticamente (-tum y -tų, ambas < *tun6) y es plenamente aceptable, salvo por la variante con ė: la aparición de -tumė-(-ė- no se explica aquí de ningún modo, aunque podríamos interpretarla como una ampliación). Pese a ello, lo más sorprendente es que los distintos sufijos -čia y -tum(ė)- se asignen a una misma categoría de modo subjuntivo sin explicar en absoluto por qué. Si supusiéramos que el modo subjuntivo se forma con distintos sufijos, sería problemático entender el sistema de formación de este modo, pues es evidente que una categoría gramatical determinada se expresa mediante afijos estables y propios de ella7. En la monografía de Axel Holvoet Mood and Modality in Baltic se afirma que el marcador del modo subjuntivo -tum- / -tų se añade a la raíz del infinitivo, a la que se incorporan las desinencias de presente y de pretérito. Se examina por separado el problema de las formas de 1.ª persona con -čiau y del lituano antiguo -čia, -čio (Holvoet 2007: 35); aun así, no queda claro si el autor considera estas terminaciones sufijos o si además distingue en ellas desinencias. 6 Por supuesto, también habría que explicar la aparición de la consonante m en el morfema -tum- en lugar de n (el tema se trata detalladamente en Zinkevičius 1981: 123). 7 Solo la categoría de evidencialidad carece de afijos propios de esa categoría (Holvoet 2004: 107–113). Podemos afirmar que el imperativo también puede expresarse mediante el sufijo -k- (ei-k) y el prefijo -te- (te-daro), pero esta situación se justifica al no distinguirse el modo desiderativo. 35 Asta Balčiūnienė Tras examinar estos estudios, se observa que, desde una perspectiva sincrónica, el problema de la segmentación de las formas de primera persona del singular se argumenta especialmente poco (tanto en lo que respecta a la diferencia de sufijo como a la delimitación entre sufijo y desinencia). ¿En qué se basa la distinción de la desinencia -u para esta persona, y no -au? También se profundiza poco en el problema de distinguir las formas de segunda y tercera persona del singular: según la concepción mencionada de DLGK, ambas formas carecen formalmente de desinencias, aunque en la forma de 2.ª persona ei-tum debemos reconocer una desinencia cero, mientras que la forma de 3.ª persona ei-tų no puede tenerla en principio, pues está formada por una raíz pura (de supino). Pero entonces surge la pregunta: ¿formalmente estas formas se distinguen solo por una variante fonética del sufijo? 1.1.2. Se distingue un único sufijo del modo subjuntivo Hay estudios gramaticales en los que, sincrónicamente, se distingue un único sufijo (formante) del modo subjuntivo, -t- / -č- (*t̑) (LKGII: 138; LKM: 1976, 150). En estos trabajos se mantiene, en esencia, una posición unitaria: lo que varía se considera desinencia (véase Paulauskienė 1994: 35–36 para más detalles), y lo que permanece estable, sufijo: «las desinencias se diferencian de los sufijos gramaticales en que son invariables» (ibíd., 35). Por supuesto, también es problemático distinguir desinencias poco habituales en el sistema verbal, por ejemplo, -ų (eit-ų), -umėme (eit-umėme). Es evidente que en los estudios morfológicos las opiniones varían tanto en cuanto al número de sufijos como a los criterios para distinguirlos. Por tanto, cabe preguntarse qué explica esta diversidad de opiniones, cuál método de segmentación morfológica es más racional y si realmente es racional rechazar la concepción de un único sufijo defendida en trabajos anteriores. 2. ASPECTO DIACRÓNICO Una de las causas más importantes de la problemática segmentación morfológica del modo subjuntivo probablemente sea la modernización de la formación de este modo, que dio lugar a la aparición de numerosas variantes atípicas en los dialectos lituanos. Así pues, la compleja historia de la formación de este modo ha contribuido a cierta confusión en la morfología actual. Como sabemos, en lituano actual ya no tenemos formas del modo subjuntivo con el formante antiguo -b(i)- (ne nufidetumbiau AK 5612 /chweftumbi Mž. 192-3, véase más ampliamente Zinkevičius 1981: 122). Precisamente por la pérdida de este formante, en la morfología sincrónica hay que considerar el sufijo de finalidad -tų < *tum como afijo formativo del modo subjuntivo. Esto no plantearía problemas, pues la forma de finalidad no es una forma principal del verbo; por tanto, no se afirma que formemos el modo subjuntivo a partir del tema de finalidad- 36 Tariamosios nuosakos skaida: sinchroninės morfologijos problemos subjuntivo a partir del tema de finalidad. El aspecto histórico tampoco se opondría mucho a ello, pues, según Holvoet, la forma idéntica a la de finalidad se tomó como forma base para las formas flexionadas de 1.ª y 2.ª persona del modo subjuntivo: «the 3rd person must have played an important part in the development of the forms in -tum from NON-FINITE to FINITE forms» (Holvoet 2003: 43). Parecería que, al formar las formas de este modo a partir del tema de infinitivo con -tų / -tum, se resuelven todas las cuestiones, pues en las formas de 3.ª persona puede reconocerse una desinencia cero8, igual que en la forma de 3.ª persona del futuro ẽ-s-ø. Sin embargo, la forma de 1.ª persona con la terminación -čiau no tiene fonéticamente nada que ver con los sufijos mencionados. Por ello, en los estudios de DLKG, Valeckienė, Paulauskienė y Holvoet, -čia- se considera un sufijo independiente. Aunque los criterios para segmentar este sufijo no se justifican en todos los trabajos, es evidente que se han tomado de la gramática histórica del lituano. Es decir, se recurre a material diacrónico, según el cual «en los textos de los siglos XVI–XVII se empleaban tres variantes de las formas supletivas de 1.ª persona singular: rašyčiau, rašyčio y rašyčia» (Zinkevičius 1981: 124). Pero ni siquiera los estudios diacrónicos responden a todas las cuestiones de la segmentación morfológica de la 1.ª persona. Los aspectos más importantes que muestran la poca fiabilidad de muchas hipótesis explicativas sobre el desarrollo de la 1.ª persona parecen ser los siguientes: (1) si en un paradigma verbal tan reciente (paradigma propio únicamente de las lenguas bálticas orientales) cabe esperar una forma supletiva y un sufijo heteroclítico, que presuponen una situación bastante arcaica (en el sistema verbal lituano no existe otro modo de distinguir la 1.ª persona mediante tanta variación)9; (2) por qué este sufijo es -čia- y no -č- (< *ti̯), puesto que la desinencia también podría haberse tomado del pasado10 (como sabemos, las formas de los modos simples no se vinculan a un tiempo concreto, es decir, no varían según el tiempo). La influencia de las formas del pasado también se manifestaría en las formas de 1.ª y 2.ª persona del plural 8 Žulys laikosi pozicijos, kad nulinės galūnės skyrimas yra nelogiškas (Žulys 1983: 136–137), bet jei 3 a. įtraukiame į asmenavimo paradigmą, tai tokias formas, kaip eitu, turime vertinti kaip turinčias nulinę galūnę. Kitaip jos bus sutapatintos su nekaitomomis formomis, pavyzdžiui, auš-tant, auš-ti. Žulio siūlymas 3 a. asmens formas laikyti morfologiškai neskaidomomis (žr. ten pat) praktikoje taip ir neprigijo. 9 La opinión de Chr. Stang de que esta forma de 1.ª persona sería una forma nominal primitiva tampoco explica mucho la diferencia de la forma en cuestión respecto de las demás formas flexionadas (Stang 1966: 252). 10 Por cierto, Zinkevičius (1981: 124; 1987: 222–223), Kazlauskas (1968: 401) y otros también sostienen que las formas del tipo būčiau (consolidado en el lituano estándar) llevan una desinencia de pretérito. 37 ASTA BALČIŪNIENĖ Las variantes de las terminaciones más largas rašytum-ėme y rašytum-ėte, en las que -ė- probablemente también procede del pretérito; compárese asimismo la terminación más larga de la 2.ª persona del singular rašytum-ei (compárense las formas del pretérito rašėme, rašėte, rašėi). Lo más probable es que estas terminaciones más largas se incorporaran posteriormente al paradigma de las formas del modo condicional y se introdujeran siguiendo el modelo de formación de las formas del pretérito. Esto no solo respalda la segmentación de la terminación -au de la 1.ª persona, sino que también suscita dudas sobre la validez del sufijo -tumė, señalado en algunos de los trabajos de morfología mencionados. Si admitimos que la terminación de la 1.ª persona puede ser -au (en los dialectos, desde una perspectiva sincrónica: -a (eičia)), o incluso cero (eič’)), vale la pena plantearse si, sincrónicamente, no sería más claro distinguir un único sufijo del modo condicional, -t-, y su variante fonética, -č- (< *t̑). El sufijo del supino -tų < *-tun también podría segmentarse desde una perspectiva actual, pues sincrónicamente formamos el modo condicional a partir del infinitivo, y no del supino (así que ¿por qué podemos explicar sincrónicamente una cosa y la otra ya no?). En este caso no hay vínculos con la evolución histórica del modo condicional, pero la interpretación sincrónica puede no coincidir con la diacrónica11. Si se optara por esta vía, ya no sería necesario postular dos sufijos distintos en el sistema de formación del modo condicional, algo difícil de explicar incluso desde una perspectiva histórica. Más aún, desde una perspectiva sincrónica resulta difícil imaginar cómo pueden aparecer dos o más sufijos distintos en el paradigma de conjugación de una misma categoría gramatical. Ciertamente, el argumento de que no existen terminaciones como -ų en el sistema de conjugación de los verbos lituanos es sólido, pero tampoco existen sufijos heteroclíticos en dicho sistema. Por tanto, distinguir sincrónicamente el sufijo del modo condicional -t-/-č- (< *t̑) simplificaría el proceso de formación y reconocimiento del modo condicional. Naturalmente, esto no significa que debamos renunciar a la gramática histórica. La propuesta consiste únicamente en delimitar estos niveles con mayor rigor. Otra posibilidad, que no excluye categóricamente una interpretación diacrónica, sería distinguir tradicionalmente dos sufijos de este modo: -čia- y -tų/-tum-. En ese caso habría que argumentar qué diferencia las formas de la 2.ª persona del singular y de la 3.ª persona, y hacerlo sincrónicamente resulta complicado. Al parecer, sería inevitable interpretar en la forma ei-tum una terminación cero, y en la forma ei-tų, el tema puro del supino. Si se mantiene 11 Por ejemplo, afirmamos que el supino se forma a partir del tema del infinitivo, aunque históricamente el infinitivo es más reciente que el supino (véase Zinkevičius 1981: 163-164). Por tanto, no podríamos afirmar que el supino tiene un tema de infinitivo (desde una perspectiva diacrónica), aunque incluso en la gramática histórica se escribe que «los supinos <…> se forman a partir de temas de infinitivo» (Zinkevičius 1981: 162). 38 Tariamosios nuosakos skaida: sinchroninės morfologijos problemos desde esta perspectiva, habría que corregir los libros de texto escolares e introducir una segmentación distinta del modo condicional, pues la morfología sincrónica debería basarse en principios uniformes. ABREVIATURAS DLKG — Gramática de la lengua lituana contemporánea, ed. Ambrazas, V., Vilnius: Editorial de Ciencia y Enciclopedias, 1994. LKGII — Gramática de la lengua lituana, t. 2, ed. Ulvydas, K., Vilnius: Mintis, 1971. LKM — Morfología de la lengua lituana, Jakaitienė, E., Laigonaitė, A., Paulauskienė, A., Vilnius: Mokslas, 1976. LKT — http://donelaitis.vdu.lt/ LITERATŪRA AMBRAZAS, V. 2006: Apie naujas veiksmažodžių 3 a. galūnės paieškas. 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