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Resumen El presente artículo pretende ofrecer una exploración del peronismo dentro de una matriz histórico-política para luego analizar y profundizar en la relación entre la construcción de la soberanía nacional y la llamada “cuestión de la lengua”. Además, de forma diacrónica, se destacarán dos principales líneas de pensamiento: una caracterizada esencialmente por un “discurso hispanista” y otra —desarrollada en torno a 1952— en la que se reivindica una autonomía lingüística argentina, desvinculada de la herencia española y más proclive, en cambio, a una unidad políticocultural latinoamericana. Dentro de este análisis, al margen del adoctrinamiento que se halla en las disposiciones normativas del peronismo y del modelamiento de las conciencias a través del sistema educativo. El presente trabajo pretende retomar la “cuestión de la lengua” para situar la peculiaridad dicotómica de este movimiento político, y la importancia que las políticas nominativas tienen en el establecimiento de los marcos culturales de construcción de sentido sociopolítico. Palabras clave Peronismo, Argentina, Nación, Soberanía, Lengua. Abstract This article aims to offer an exploration into Peronism within a historicalpolitical framework in order to analyse and deepen the relationship between the construction of national sovereignty and the so-called “cuestión de la lengua”. In turn, diachronically, two main lines of thought will be highlighted: an initial one, characterised essentially by the “discurso hispanista” and another —developed around 1952— in which an Argentine linguistic autonomy is claimed, detached from the Spanish heritage and more inclined, instead, towards a Latin American political-cultural unity. Within this analysis, apart from the indoctrination found in the normative provisions of Peronism and the modelling of consciences through the educational system, this paper aims to return to the “cuestión de la lengua” in order to situate the dichotomous peculiarity of this political movement, and the importance of the policies used to construct the cultural framework and the socio-political meanings. Keywords Peronismo, Argentina, Nation, Sovereignty, Language. NOTES ON IDENTITY, SOVEREIGNTY AND LANGUAGE IN THE PERONIST COSMOGONY Referencia: Sagnella, A. (2021). Apuntes sobre identidad, soberanía y lengua en la cosmogonía peronista. Cultura Latinoamericana, 34(2), pp. 284-302. DOI: http://dx.doi. org/10.14718/CulturaLatinoam.2021.34.2.12
285 APUNTES SOBRE IDENTIDAD, SOBERANÍA Y LENGUA EN LA COSMOGONÍA PERONISTA Angela Sagnella * Università per Stranieri di Perugia DOI: http://dx.doi.org/10.14718/CulturaLatinoam.2021.34.2.12 […] Un día vendrá, al fin, que lo resuelvan; y la Esfinge Argentina, mitad mujer, por lo cobarde, mitad tigre, por lo sanguinario, morirá a sus plantas, dando a la Tebas del Plata, el rango elevado que le toca entre las naciones del Nuevo Mundo. Necesítase, empero, para desatar este nudo que no ha podido cortar la espada, estudiar prolijamente las vueltas y revueltas de los hilos que lo forman, y buscar en los antecedentes nacionales, en la fisionomía del suelo, en las costumbres y tradiciones populares, los puntos en que están pegados. Sarmiento, D.F. (2018). Facundo o civilización y barbarie, pp. 35-36. Consideraciones introductorias El “granero del mundo”, como se le llamaba a Argentina en los últimos años del siglo XIX, había vivido un largo período de estabilidad política y económica desde finales de siglo hasta 1930. En ese año, de hecho, un golpe de Estado militar puso fin al gobierno de Hipólito * Doctora en Relaciones Internacionales por la Università per Stranieri di Perugia. Sus áreas de estudio incluyen la compleja y articulada cuestión de la migración en la frontera hispano-marroquí y las interacciones lingüísticas en los enclaves de Ceuta y Melilla. También se ha centrado en la repercusión de la semana trágica de Barcelona en la prensa italiana y en el legado filosófico de la “revolución moderna” de Ferrer y Guardia. Su investigación académica actual se centra en la obra de Ernesto Sábato –en sus aspectos histórico-políticos, culturales y traductológicos– y en el lenguaje de los movimientos no violentos latinoamericanos. ORCID: https://orcid.org/00000002-0454-4916. Contacto: [email protected]. El presente artículo es resultado de un proyecto de investigación desarrollado en la Università per Stranieri di Perugia Fecha de recepción: 16 de septiembre de 2021; fecha de aceptación: 20 de octubre de 2021.
286 ANGELA SAGNELLA Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 284-302 Yrigoyen (1916-30), abriendo el camino a aquella época llamada “década infame”, es decir, un contexto extremadamente problemático para los gobiernos constitucionales. En este sentido, es emblemático el putsch del 4 de junio de 1943, organizado por tres generales y llevado a cabo con el objetivo de derrocar al gobierno de Ramón S. Castillo. A partir de ese momento, también rebautizado como “Revolución de 1943”, surgió una condición autoritaria y antiliberal, destinada a suprimir las libertades políticas y a restaurar el carácter católico de la nación argentina (De Giuseppe & La Bella, 2019, p. 141). Los tres generales —Farrell, Ramírez y Rawson— pertenecían al “Grupo Oficiales Unido” (GOU), nacido en marzo del mismo año, y seducido por la España franquista y los matices de la Italia fascista. Tal y como lo señala Zanatta, la parábola del peronismo comenzó a madurar en el vientre de la “Revolución de junio” y surgió en la encrucijada entre la expansión de la civilización liberal y los contrastes con las complicaciones de la periferia (Zanatta, 2017, pp. 9-10). Fue entre las mismas filas del GOU donde hizo su aparición Juan Domingo Perón, quien había experimentado —durante una estancia en Roma como asistente militar— cierta simpatía por el régimen fascista. Cuando fue llamado a formar parte del gobierno en 1943, se le asignó al Departamento Nacional del Trabajo, un organismo de poco valor al principio, pero que luego, tras la reforma constitucional de 1949, se convirtió en un ministerio. Fue precisamente esta empatía estratégica con el tema del “trabajo” lo que acercó a Perón a las demandas de los trabajadores argentinos. Siguiendo, casi simbólicamente los pasos de la “civilización del trabajo” italiana hilvanada por Mussolini, Juan Domingo Perón se apalancó en una serie de temas entre los cuales destaca la voluntad de cimentar una alianza con la clase obrera, garantizando nuevos y más articulados derechos (sistema de pensiones, protección de accidentes laborales, vacaciones pagadas, etc.). Paralelamente a la peronización de los sindicatos, el rostro de Argentina se iba modelando a través del tríptico Dios, Patria y Pueblo, en una exacerbación de los conflictos entre las diferentes clases sociales. No obstante, el deus ex machina, invocado por el pueblo y por la mayoría de los demás sectores, fue estratégicamente acorralado por sus “aliados” —quienes lo consideraban un peligro debido a su retórica radical— y exiliado a la isla Martín García (aunque luego logró ser trasladado al hospital militar de Buenos Aires). La noticia de su detención fue recibida con agitación por una esfera de la sociedad, compuesto en su mayoría por trabajadores y sindicalistas que se reunieron en torno a la Plaza de Mayo. Fue allí, en el contexto del
287 APUNTES SOBRE IDENTIDAD, SOBERANÍA Y LENGUA EN LA COSMOGONÍA PERONISTA llamado “día de la lealtad” (17 de octubre de 1945), cuando se hizo evidente, como señala Zanatta, que la base social tan largamente cultivada por Perón se había revelado súbitamente como un sujeto político destinado a revolucionar las coordenadas tradicionales de la historia argentina (2017, p. 48). Fue así que, en las elecciones convocadas para el 24 de febrero de 1946, la Unión Democrática liderada por José P. Tamburini —y apoyada, incluso, por la administración Truman—– fue derrotada por Perón, quien dio comienzo a un nuevo e indeleble curso en la historia argentina. La época dorada (1946-49), que siguió a la elección de Perón, se caracterizó por una política económica que rechazaba el liberalismo e identificaba la industrialización como el nuevo camino a seguir para librarse de la dependencia generada por las exportaciones agrícolas. La “Nueva Argentina” se estaba configurando a través de un proceso de nacionalizaciones y medidas expansivas de aumento del gasto público, coordinadas por el sagaz ministro Miranda. La omnipresencia del peronismo se extendió también a los sistemas escolar y sanitario —y en medida distinta al sistema de seguridad social— para los cuales se preveía un enorme apoyo financiero. Sin embargo, la fisura que reveló de inmediato las derivas del aparato coordinado por Perón fue la concepción autorreferencial de su gobierno, que se fortaleció con la refuncionalización de las instituciones representativas a favor de las corporaciones (la Iglesia, los militares y los sindicatos). La narrativa de la era peronista también estuvo salpicada, de una forma totalmente nueva en comparación con la historia moderna, por la figura protectora de Evita, cuyo legado más importante fue seguramente el impulso a la introducción, en 1947, del sufragio femenino. También, desde el punto de vista internacional, Argentina salió de su largo aislacionismo (en 1947 llegó incluso a ser miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas) de forma singular, interfiriendo en la Guerra Fría a través de la famosa “tercera posición” o “solución argentina”, para destacar la esencia alternativa y original del pensamiento peronista incluso en el ámbito geopolítico. Sin embargo, la oposición granítica al bloque estadounidense se desmoronó ante la pérdida de la singularidad como “granero del mundo”, ya que a finales de los años cuarenta del siglo XX había una producción de trigo suficiente en todo el mundo para satisfacer la demanda de muchos países, y Argentina ya no representaba esa singularidad de principios de siglo. La reforma constitucional de 1949, motorizada por Perón, habilitó la posibilidad de postulación para un segundo mandato presidencial
288 ANGELA SAGNELLA Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 284-302 y, a su vez, ocasionó la estructuración jurídica que dio soporte a la forma estatal que se desplegaría en este segundo gobierno. Lo más destacable fue la incorporación de derechos laborales y sociales en la carta magna de la nación, estableciendo por ejemplo la igualdad jurídica entre el hombre y la mujer, derechos de la niñez y la ancianidad, la autonomía de las universidades y, en términos de representatividad política, la elección directa y la reelección. El 4 de junio de 1952 Perón asumió nuevamente como presidente de la nación: este período exhibió, tanto la profundización de las políticas de Estado, como la polarización ideológica. Remarcable es el enfrentamiento con la iglesia católica, que había funcionado como base del apoyo al peronismo hasta el momento: medidas como la ley que habilitaba el divorcio fueron argumentos que abonaron este enfrentamiento. No obstante, la laicización que puede leerse en este período está relacionada con el desplazamiento de los elementos simbólicos que construían la narrativa nacional: la “peronización” transmutaba los elementos de identificación nacional católica hacia lugares donde otros sectores, como el religioso, perdían fuerza. Programáticamente, la argamasa de este gobierno fue el “Segundo Plan Quinquenal”: allí se profundizaba la posición argentina dentro del marco de sustitución de importaciones y se organizaban las diferentes ramas del Estado, en pos de una coordinación centralizada por el mismo. Sin embargo, la articulación dicotómica de la política nacional Argentina exhibió en junio de 1955 uno de sus capítulos más espeluznantes. En un intento de derrocar al gobierno peronista una coalición opositora bombardeó a la Plaza de Mayo forjando con odio la construcción opositiva popular. Con el propósito de asesinar a Perón, sectores de las fuerzas armadas cargaron contra civiles dejando un saldo de 300 muertos. La inestabilidad general desembocó en la aceleración de fuerzas opositoras para perpetrar un golpe de estado en septiembre de 1955. La autodenominada “Revolución Libertadora” inauguró una etapa de la política nacional sostenida por la proscripción del partido mayoritario de Argentina durante 18 años. La atomización política abierta tras el golpe advierte sobre la necesidad de indagar en el profundo umbral de construcciones binarizantes del lenguaje político. El andamiaje que se monta frente al derrocamiento de Perón exhibe la complejidad interrelacional entre peronismo y antiperonismo, una matriz de lenguaje que, pese a sus profundas diferencias, ostenta algunas genealogías comunes. En este ensayo proponemos revisar algunas de las dicotomías que dominaron el espacio político entre peronistas y antiperonistas para luego poner de relieve un aspecto fundamental
289 APUNTES SOBRE IDENTIDAD, SOBERANÍA Y LENGUA EN LA COSMOGONÍA PERONISTA de la política de nacionalización de las masas en el período 1946-1955: la lengua. “Ni nazis ni fascistas, peronistas” Nos centramos en algunas reflexiones desarrolladas por Ernesto Sábato en 1955, tras el derrocamiento de Juan Domingo Perón, porque creemos que allí aparecen algunos hilos que plantean el matiz o al menos la complejización de las lecturas dicotómicas acerca del movimiento peronista en la sociedad argentina. La lectura sobre el posicionamiento de Sábato frente al viraje que la “Revolución Libertadora” tomó en 1956 habilita una lectura que se centra en la heterogeneidad de estas dicotomías que surcaron la cultura política argentina. El escritor fue nombrado interventor de la revista Mundo Argentino por la dictadura de 1955; frente a sus denuncias por torturas a obreros y militantes debió renunciar al cargo, acto que evidenciaba las posiciones que el antiperonismo estaba asumiendo frente al derrocamiento y a las bases y metodologías que guiarían el proceso de desperonización. Entender cómo se han construido las estrategias opositivas frente al fenómeno peronista implica reflexionar sobre las genealogías de otredad en las que se apoyan (Segato, 2007). Tal dicotomía forma parte de una especie de “sentido común nacional”; la construcción de sentido Peronismo/Antiperonismo se asienta sobre bases que, para simplificar, podríamos vincular con la noción decimonónica de civilización o barbarie (Svampa, 2006). Nos ha parecido interesante destacar algunas reflexiones de Alejandro Grimson (2019), en relación a la necesidad de pensar en la imposibilidad de concebir el peronismo desgajado del antiperonismo, y viceversa. Esta visión relacional de los fenómenos aporta complejidad y densidad a un proceso que ha construido no sólo la anatomía de la cultura política argentina, sino también las subjetividades en juego y en disputa en semejante anatomía. La identificación o desidentificación con uno u otro “bando” implican una matriz cultural de la que podemos leer la producción de sentido en Argentina. El fenómeno peronista no es sólo un movimiento político situado en un proceso histórico, sino una de las tantas articulaciones históricas que escriben los procesos de inscripción ciudadana. Como señala Grimson, lo multidimensional es una cualidad de todos los fenómenos políticos, el matiz y la complejidad que esta visión aporta constituyen una herramienta analítica y reflexiva para pensar el mundo allende el fenómeno peronista. El campo intelectual
290 ANGELA SAGNELLA Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 284-302 argentino, epitomizado por el influjo de la revista Sur1, asumió —frente a la caída del gobierno de Perón— el lugar de productor de sentido sobre las garantías de “Reorganización Nacional” (Vázquez, 2007). La lectura más o menos homogénea del peronismo lo ubicaba en sitio de lo autoritario, tiránico o filonazi/fascista. La presunta homogeneidad en la que se encontraron diversas figuras se quebró consumado el golpe. Enfrentamientos como los protagonizados por Ernesto Sábato y Ezequiel Martínez Estrada con Jorge Luis Borges2 ponen de relieve la complejidad de los diagnósticos, las diferencias en los umbrales de enunciación y las reflexiones diversas sobre el papel de aquel que interviene en la escena público/cultural, tal y como señala la crítica literaria María Teresa Gramuglio (1988, p. 4): […] cuál es el lugar que piensan para sí en la literatura (en relación con los pares escritores contemporáneos y con la tradición literaria en general) y en la sociedad, es decir, la vinculación con aquellas instancias que en un sentido estricto se pueden llamar extraliterarias, funcionalmente ligadas a lo literario pero regidas por otras lógicas: las luchas culturales, la vinculación con los sectores sociales dominantes o dominados, con los mecanismos del reconocimiento social, con las instituciones políticas y con los dispositivos del poder. En la posición de Sábato es evidente una reflexión tendiente a posicionar la figura del escritor pasible de intervenir en el debate público, a través de la encarnación de un modo intelectual. Al revisar los diagnósticos homogéneos que el propio autor de El túnel señala, visualizamos una especie de tarea ética del intelectual como lector del tiempo sobre el que interviene: 1. Sur fue una revista literaria argentina y una editorial fundada en la década de 1930 por Victoria Ocampo con una fuerte huella antifascista. Se trató de un proyecto cultural que trascendió las fronteras nacionales propiciando y participando en debates sobre ideología, cultura y política. Además, este proyecto fue el responsable de algunas modulaciones del canon literario nacional teniendo bajo su seno a escritores como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, José Bianco, Eduardo Mallea, Silvina Ocampo, Ernesto Sábato, etc. El programa de Sur estuvo en las antípodas políticas, intelectuales y estéticas del peronismo, funcionando como su más férreo opositor ideológico. 2. Nos referimos al reportaje a Ezequiel Martínez Estrada, “Grandeza y miseria de los escritores”, publicado en Propósitos, nº 135-137; 26 de junio, 3 y 10 de julio de 1956. Los textos de la polémica son: Jorge Luis Borges, “Una efusión de Ezequiel Martínez Estrada”, la respuesta de Sábato “Una efusión de Jorge Luis Borges”, a la que Borges responde con “Un curioso método” y, por último, la respuesta de Sábato “Sobre el método histórico de Jorge Luis Borges”. El primero se publica en Sur, los demás en Ficción.
291 APUNTES SOBRE IDENTIDAD, SOBERANÍA Y LENGUA EN LA COSMOGONÍA PERONISTA La mayor parte de los partidos y de la inteligentsia, en vez de intentar una comprensión nacional y de desentrañar lo que en aquel movimiento confuso había de genuino, de inevitable y de justo, nos habíamos entregado al escarnio, a la mofa, al bon mot de sociedad. Subestimación que en absoluto correspondía al hecho real […]. (Sábato, 1956, p. 40) Asimismo, uno de los elementos más interesantes para la línea de exploración de este trabajo es la caracterización de las fuerzas de la nación. Es la idea de lo nacional vinculado a lo telúrico, a lo emocional, a la relación inextricable entre lo bárbaro y civilizado, sin escudriñar tales cortes dicotómicos, pero esgrimiendo algunos elementos que podemos rastrear: En ese continente de las sombras, en ese enigmático mundo de los espectros de la especie, allí se gestan las fuerzas más potentes de la nación y es necesario atenderlas, escucharlas con el oído adherido a la tierra. Esos rumores telúricos son verdaderos e inalienables, porque nos vienen de los más recónditos reductos del alma colectiva. Un pueblo no puede resolverse por el dilema civilización o barbarie. Un pueblo será siempre civilización y barbarie, por la misma causa que Dios domina en el cielo pero el Demonio en la tierra. Nuestros ideólogos, fervorosos creyentes de la Razón y de la Justicia abstracta, no vieron y no podían ver que nuestra incipiente patria no podía ajustarse a aquellos cánones mentales creados por una cultura archirracionalista. (Sábato, 1956, p. 65) El gesto de Sábato, que planteaba algunos lenguajes intermedios de comprensión del fenómeno, ponía en evidencia el distanciamiento de los sectores “intelectuales” que alimentó la mística y la construcción del peronismo. Había algo del orden de lo incomprendido, de lo inasible para aquellos círculos que tenían que ver con lo popular, con la historia, con la invisibilidad de las masas en la escena política. En El otro rostro del peronismo aparece esta escena condescendiente pero pasible de ser leída como un intento empático, dialógico con las condiciones de posibilidad del peronismo: Aquella noche de septiembre de 1955, mientras los doctores, hacendados y escritores festejábamos ruidosamente en la sala la caída del tirano, en un rincón de la antecocina vi cómo las dos indias que allí trabajaban tenían los ojos empapados de lágrimas. Y aunque en todos aquellos años yo había meditado en la trágica dualidad que escindía al pueblo argentino, en ese momento se me apareció en su forma más conmovedora. Pues ¿qué
292 ANGELA SAGNELLA Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 284-302 más nítida caracterización del drama de nuestra patria que aquella doble escena casi ejemplar? Muchos millones de desposeídos y de trabajadores derramaban lágrimas en aquellos instantes, para ellos duros y sombríos. Grandes multitudes de compatriotas humildes estaban simbolizadas en aquellas dos muchachas indígenas que lloraban en una cocina de Salta. (Sábato, 1956, p. 25) Con las patas en la fuente El 17 de octubre de 1945 los marcos de construcción de sentido común entraron en ebullición en Argentina3. La aparición descentrada de sujetos en escenas antes impensadas trastocó el sistema de clasificación de los tipos sociales en el espacio público, exhibiendo la transformación nominativa que acompañaría las profundas modificaciones en el tejido sociopolítico de una nación que detentaba escasos años de organización democrática. La imagen eternizada de sectores populares refrescándose en la fuente de la central Plaza de Mayo en Buenos Aires ha metaforizado dicho trastocamiento. La figura de Juan Domingo Perón había cobrado relevancia gracias a su labor en la Secretaría de Trabajo y Previsión, desde donde motorizaba una serie de medidas tendientes a mejorar las relaciones laborales de los sectores populares4. El accionar de esta secretaría se inscribió en el proceso de reorganización estatal que inició el golpe de estado de 1943. Este golpe ha sido escrutado por la historiografía en términos de su peculiaridad (Lvovich, 2006; Campione, 2007). La coalición militar irrumpía en la escena política, poniendo fin a la “Década infame”, un período donde la idea de “fraude patriótico” sintetizaba la profunda crisis de legitimidad política que no estaba acompasada a las transformaciones en lo que atañía a la “cuestión social” que estaba experimentando Argentina (véase Rosti, 2008). Las transformaciones en 3. Para una caracterización profunda de este episodio véanse: Torre, 1988, 1995a, 1995b, 1995c y 2005. 4. El decreto 15.074 del 27 de noviembre de 1943 creó la STyP, determinando su organización y orientación general. Absorbía tanto el DNT, como organismos dispersos en la administración pública que tenían alguna incidencia en el mejoramiento de las condiciones de vida y trabajo de los sectores populares: la Comisión de Casas Baratas, la Cámara de Alquileres, las Secciones de Higiene Industrial y Social de las Leyes de Previsión Social de la Dirección Nacional de Salud Pública y Asistencia Social, la Sección Accidentes de la Caja Nacional de Pensiones y Jubilaciones Civiles, la Comisión Asesora para la Vivienda Popular, la Junta Nacional para combatir la Desocupación e incluso la Dirección de Inmigración y la Comisión Honoraria de Reducciones de Indios. Todas las funciones de conciliación y arbitraje y de policía del trabajo e inspección, descentralizadas hasta entonces en distintas reparticiones, pasaban a integrar las atribuciones de la STyP (Luciani, M. P, 2017).
299 APUNTES SOBRE IDENTIDAD, SOBERANÍA Y LENGUA EN LA COSMOGONÍA PERONISTA la cultura hispánica, es decir, una intensa etapa en la que «cobra fuerza el discurso de reinvindicación del ‘legado hispánico’»(p. 1); una segunda directriz estuvo destinada a defender las variedades lingüísticas autóctonas, y finalmente una tercera directriz —definitiva y contradictoria— reivindicaría la singularidad de la lengua hablada en Argentina con respecto al castellano. Esta última tendencia se reforzará a partir de 1952, en el segundo peronismo, y estará marcada por «una política discursiva que excluye a España y busca fomentar la unidad político-cultural latinoamericana» (p. 3). Es evidente que todas estas posiciones están atravesadas por una variable, por un delta más o menos creciente, que podemos identificar con lo nacional, con la cuestión de la construcción de la soberanía, tal y como lo expresa Cambours Ocampo (1952, p. 16): […] no puede extrañar a nadie que un pueblo como el nuestro, que ha incorporado a su patrimonio material los ferrocarriles ingleses, quiera incorporar a su patrimonio espiritual la lengua española, con todo el respeto que nos merecen las locomotoras fabricadas en Liverpool y la fonética inventada en Madrid (así como hemos podido mostrar al mundo, en una reciente exposición, una locomotora totalmente construida en el país, mañana daremos, también al mundo, nuestro idioma nacional, con su fonética y su estilística). Y esto no puede ni debe molestar a nadie. Política de recuperación y soberanía es la de estos años argentinos. Discusión Recuperación, soberanía y lengua: tres conceptos que se mueven y articulan en un entramado de relaciones de poder tal y como esclarecido por Derrida: «Toda cultura se instituye por la imposición unilateral de alguna ‘política’ de la lengua. […] Esta intimación soberana puede ser abierta, legal, armada o bien solapada, disimulada tras las coartadas del humanismo ‘universal’» (1997, p. 57). Del mismo modo, el planteamiento de la “cuestión de la lengua” durante el peronismo se modela sobre la base del discurso soberanista que existía tanto a nivel interno, escogido para endurecer el sistema gubernamental, como a nivel externo, destinado a oponerse a las ambiciones de los estadounidenses: la relación entre lengua y soberanía aparece en la historia argentina significada de modos diversos, que varían según el momento de producción
300 ANGELA SAGNELLA Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 284-302 de los discursos, su inscripción institucional, su dimensión polémica, las filiaciones de las posiciones enunciativas que operan como marca de autoría, la inscripción de esta articulación en formaciones que sobredeterminan los elementos de la escena enunciativa. Sería posible, pues, identificar diversas modalidades de esta articulación según el aspecto sobre el cual el análisis coloque la mirada. (Glozman, 2019, p. 3) Y son precisamente estas miradas las que proporcionan la clave de lectura para observar, de forma innovadora, la relación entre el peronismo y la lengua. Recorriendo los goznes de una disputa aún no resuelta pero fundamental en los años de 1946 a 1955, causa y efecto de una época contradictoria con muchos campos aún por explorar, parece evidente que resultaría interesante volver a repensar y profundizar en el «lugar que la lengua ocupaba en la confección del imaginario nacional» de Juan Domingo Perón (López García, 2009, p. 393). Referencias Altamirano, C. (2001). Peronismo y cultura de izquierda. Buenos Aires: Temas Grupo Editorial. Barcia, P.L. (2002). Brevísima historia de la Academia Argentina de Letras. BAAL. LXVII (263), pp. 9-26). Bertoni, L.A. (2001). Patriotas, cosmopolitas y nacionalistas. La construcción de la nacionalidad argentina a Gnes del siglo XIX. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. Campa, R. (2021). Mundus Novus. Mayas, Aztecas, Incas. Bologna: Il Mulino. Campione, D. (2007). Orígenes estatales del peronismo. Buenos Aires: Miño y Dávila Editores. Cambours Ocampo, A. (1952). El problema de nuestro lenguaje. La Prensa, 3/2/1952. De Giuseppe, M., & La Bella, G. (2019). Storia dell’America Latina contemporanea. Bolonia: Il Mulino. Derrida, J. (1997). El monolingüismo del otro, o la prótesis del origen. Buenos Aires: Manantial. Di Tullio, A. (2010). Políticas lingüísticas e inmigración: el caso argentino. Buenos Aires: Eudeba. Girbal Blacha, N. (2018). El tiempo histórico y los usos políticos del pasado. El poder de la palabra en la Argentina peronista (19461955). Revista Pilquen. 1, pp. XX-XX.
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