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El humanismo en Pablo Guadarrama: Claves para la interpretación de su propuesta filosófica

Soto Castellanos, Justo

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297 EL HUMANISMO EN PABLO GUADARRAMA, CLAVES PARA LA INTERPRETACIÓN DE SU PROPUESTA FILOSÓFICA Justo Soto Castellanos* Universidad La Gran Colombia DOI: http://dx.doi.org/10.14718/CulturaLatinoam.2022.35.1.14 “Aprendimos a quererte, desde la histórica altura, donde el sol de tu bravura le puso cerco a la muerte…” Canción: ¡Hasta siempre, Comandante! Carlos Puebla Circunstancia Estas palabras del cantor Carlos Puebla, con las que el pueblo de Cuba le rinde homenaje al comandante Ernesto Guevara de la Serna, “El Ché”, no son ajenas a ningún santaclareño. Ellas recogen el sentir más profundo de admiración, de gratitud, de amor, de un pueblo que, de la opresión pasó a la libertad, gracias, entre otras, a la acción solidaria y comprometida de un hombre que había nacido a miles de * Justo Soto Castellanos: Filósofo, ha sido profesor de la Universidad de La Salle; Universidad Santo Tomás de Aquino; Universidad Libre de Colombia, Bogotá; Universidad INCCA de Colombia; Universidad el Bosque y Universidad Bolivariana de Venezuela. Actualmente es profesor de la Universidad la Gran Colombia. Contacto: [email protected] Referencia: Soto Castellanos, J. (2022). El humanismo en Pablo Guadarrama: Claves para la interpretación de su propuesta filosófica. Cultura Latinoamericana, 35(1), pp. 297-318. DOI: http://dx.doi.org/10.14718/CulturaLatinoam.2022.35.1.14 298 JUSTO SOTO CASTELLANOS Cultura Latinoam. Volumen 35, número 1, enero-junio 2022, pp. 297-318 kilómetros del lugar de su lucha, en Rosario, Argentina y por ello, pocos pensarían que estaba luchando por su patria, pero que, entendía, que su causa y con ello su Patria, era la causa de la humanidad (Martí, 1976, 42) y que allí, en Santa Clara, Cuba, luchó para ayudar a hacer más “humana la humanidad”, como lo diría el cantor venezolano Alí Primera. (Primera, 2007, p. 87). A la mayoría de los cubanos, no le son ajenas las sentidas palabras que Fidel Castro Ruz, Comandante de la Revolución, pronunciara al conocerse el sacrificio de “El Ché” en la Higuera, Bolivia, el 9 de octubre de 1967, que afirmaban: “Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no es de este tiempo, un modelo de hombre que pertenece a los tiempos futuros… sin temor a equivocarnos diremos que ese modelo es el Ché”; de ahí surge la consigna, grabada en el corazón de los “Pioneritos” cubanos: “¡Seremos como El Ché!”. Hijo del espacio-tiempo: El filósofo Todo filósofo o filosofante, como todo lo humano y, en general, todo lo que aparece en el cosmos, todo fenómeno —en cuanto que aparece— es hijo del espacio y del tiempo. Ya pasaron los días en que, para aceptar la supuesta universalidad del filósofo y del pensamiento filosófico, de sus planteamientos, así como la validez de los aportes para la intelección de un problema, se hacía “abstracción”, es decir, se “separaba” el planteamiento o la tesis de quien lo planteaba y las circunstancias de quien hizo el planteamiento, así como las condiciones en que surgió dicho planteamiento. Hoy, después de mucho discernimiento teóricopráctico, en general, se acepta que cada uno, cada ser humano, es lo que es gracias a que es “único y universal”; debido a que sus características, asumidas en el tejido dialéctico del espacio-tiempo, en el cual su “ipseidad”, su “mismidad”, se teje con la “otredad”, es decir, su peculiaridad, su individualidad; se teje con el mundo cultural, histórico, social, ecológico, físico, que le correspondió o que le ha correspondido vivir. Y de ahí precisamente, gracias a la peculiaridad de ese tejido, se conforma ese ser que es cada uno y de esa urdimbre (sujeto y entorno), que también tienen sus propias características, particularísimas, surge la universalidad de cada ser humano, al hacer posible que esas características personales y esas circunstancias únicas sean a la vez generales, ya que acontecen en todos los seres humanos de los diversos tiempos, de los distintos lugares y así hacen posible que cada uno responda 299 EL HUMANISMO EN PABLO GUADARRAMA, CLAVES PARA LA INTERPRETACIÓN DE SU PROPUESTA FILOSÓFICA como ser humano, dentro de la univariedad humana, a los desafíos planteados por la vida. Eso se afirma, en general, de todos los seres humanos, pero con más fuerza se debe afirmar de los filosofantes, los filósofos, de quienes se ha afirmado que “abrazan con radicalidad el misterio de la existencia humana” y allí, donde los otros seres humanos no ven nada de extraordinario, los filosofantes encuentran motivos para maravillarse y a la vez extrañarse, admirarse, planteando cuestionamientos cuya solución aportan elementos para la causa de la humanidad. Este es el famoso “thaumátzein”, traducido al castellano como “maravillarse”, “asombrarse”, “admirarse” que plantearan algunos de los mayores filósofos griegos como origen del filosofar, de donde surge el posterior “exetatzein”, el “indagar”, ejercicio permanente del filósofo. (Hessen, 1973, p. 33) Es así como Platón en el diálogo Teeteto, afirma que la admiración es la característica del filósofo y es, a la vez, el origen de la filosofía. Allí sostiene: “Querido amigo, parece que Teodoro no se ha equivocado al juzgar tu condición natural, pues experimentar esto que llamamos la admiración es muy característico del filósofo. Este y no otro es, efectivamente, el origen de la filosofía” (Platón, 1981, p. 74). Y, Aristóteles, en la obra denominada, por la posteridad, “La Metafísica”, afirma algo similar, cuando dice: “Pues los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración” (Aristóteles, 1970, p. 98). Los recuerdos, que hacen parte del ser, de la personalidad, sobre los cuales se levanta el tejido del posterior pensamiento filosófico, lleno de humanismo, que inquiere permanentemente por “la condición humana”, a Pablo Guadarrama, lo llevan a su pasado y cuando rememora los días de encarcelamiento de su madre, durante la dictadura de Fulgencio Batista por colaborar con el Ejército Rebelde de los “barbudos”, lo llevan a expresar : Guardo siempre en mi memoria infantil, de entonces, nueve años de edad, el contraste entre las risas de aquellos policías sentados en cómodos sillones en el portal de la estación, protegidos por sacos de arena y los quejidos de los prisioneros torturados y sus entristecidos rostros, que observaba cuando entraba hasta las celdas a llevarle la comida a mi madre, pues se negaba a recibirla de manos de la policía, por temor a ser envenenada. En especial, está grabado en mi memoria el de su compañera de celda, la combatiente del Directorio Revolucionario 13 de marzo, Mercedes Vázquez, a quien habían dejado sorda por un culatazo de un 300 JUSTO SOTO CASTELLANOS Cultura Latinoam. Volumen 35, número 1, enero-junio 2022, pp. 297-318 revólver en un oído. Mi padre, Manolo, me acompañaba cada día con la cantina de comida hasta la calle detrás de la iglesia y esperaba mi regreso mientras yo atravesaba aquel parque lleno de nichos de ametralladoras. (Guadarrama, 2011, p. 27-30) Estos recuerdos se harán presentes luego para expresar, al final del caminar de la madre en el 2013, en sus honras fúnebres, frente a sus más queridos familiares, allegados y amigos, las palabras de José Martí, que hoy están en el epitafio, grabados en piedra: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida” (Martí, 1975, p. 480). Su posterior educación y formación como filósofo en destacadas universidades de su patria y del exterior, se produjo gracias a la Revolución. Su frente fundamental fue la creación de la conciencia humanista, socialista y para ello, puso al alcance de toda la población, especialmente de los más pobres, las artes, las ciencias, la filosofía, las grandes creaciones del espíritu humano. Su acceso, antes de la Revolución, solo era permitido a las elites cubanas que, una vez alcanzaban el conocimiento de la filosofía, las ciencias y las artes; fruto del esfuerzo de la humanidad en su conjunto, las consideraban como propias, producto del esfuerzo individual e individualista y por consiguiente, no las consideraban, y ellos mismos, no se consideraban parte del pueblo. Estas elites paradójicamente, gracias a ese conocimiento, se pensaban una clase aparte, diferente al pueblo que las había nutrido. Pablo Guadarrama, el filosofante, le ha contado a sus amigos, cómo, cuando apenas era un niño y pasaba por la entrada de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas en Santa Clara, su padre, trabajador en las fábricas de tabaco, frente a la pregunta que le hacía el niño, sobre “¿qué era ese lugar tan bonito?” El padre, le decía: “¡Es la Universidad, hijo!... No mires para allá, ni sueñes con ella, porque eso no es para nosotros, los pobres… ¡Eso solo es para los que tienen plata!”1. Por eso, su formación y de ahí, su posterior planteamiento, sólo es comprensible dentro de las circunstancias en que le tocó vivir y a las cuales respondió con autenticidad, para utilizar una categoría muy cara al propio Guadarrama, haciendo que el mundo resonara en su espíritu, convirtiendo su particularidad en universalidad, como lo hace todo verdadero filósofo. 1. Entrevista sostenida por Pablo Guadarrama con el autor. 301 EL HUMANISMO EN PABLO GUADARRAMA, CLAVES PARA LA INTERPRETACIÓN DE SU PROPUESTA FILOSÓFICA Cuando en Cuba se realizó la gran campaña de alfabetización en las Brigadas “Conrado Benítez”, a inicios de los años 60, aún adolescente, se entregó a esa tarea con fervor. En ella experimentó la vivencia (Erlebnis), de cómo el compartir el conocimiento hace feliz a la humanidad, hace más humano al ser humano, comprendiendo así, en la praxis, que el conocimiento hace parte esencial, fundamental y fundante de la vida humana. Esta es una verdadera herramienta de la supervivencia de la especie, de ahí que hace parte de la felicidad humana, que es humanizante, situación que recuerda a Demócrito de Abdera, aquel que se considera como uno de los más grandes materialistas, padre de la ciencia, de la teoría atómica, quien ya en el siglo V a. C., afirmaba que: “conocer y disfrutar es la misma cosa” (Sagan, 1993). Esta experiencia lo marcó de tal manera que tiempo después, en 1996, ya como filósofo e investigador de las ideas latinoamericanas, tuvo la oportunidad de llegar hasta La Higuera, Bolivia, al lugar en donde fue asesinado Ernesto Ché Guevara. Allí, rememoró la ocasión en que, cuando era un improvisado alfabetizador de once años, este los invitó a luchar contra la ignorancia: Me puse a recordar la única imagen personal de “El Ché” en mi memoria: un día en que vestíamos uniformes de guerrilleros de la enseñanza en brigadas Conrado Benítez, nos exhortó a luchar contra el analfabetismo. Esta, vez no se me apretó tanto la garganta como en aquella ocasión, pero sí sentí que el pecho se me engrandecía con cierta mezcla de dolor y asfixia. (Guadarrama, 1997a, p. 38) Una vez optó por el estudio de la filosofía e hizo los estudios correspondientes en la Universidad de Leipzig, entonces, República Democrática Alemana, gracias a la Revolución y al Internacionalismo de los pueblos; cuenta que, para su tesis de doctorado se le propuso, por parte de sus profesores Martina Thom y Helmud Seidel, la posibilidad de hacer un estudio sobre “Kant y el problema de la libertad” o el concepto de “la sociedad civil en Hegel”. Sin embargo, prefirió aplicar sus análisis al pensamiento de los temas de su realidad, decidió trabajar sobre el pensamiento del filósofo cubano Enrique José Varona, así inauguraría su camino de “autenticidad”, condición sine qua non del verdadero estudio filosófico, comprometido siempre con su circunstancia, con la vida. Esto lo condujo a ir conformando su objeto de estudio: el pensamiento latinoamericano y su historia. Entonces, ese tema, para algunos, no era considerado 302 JUSTO SOTO CASTELLANOS Cultura Latinoam. Volumen 35, número 1, enero-junio 2022, pp. 297-318 como un “objeto” digno de reflexión, en la academia, no solo de Cuba sino de toda Latinoamérica, por no nombrar a Europa y a Norte América. Frente a este hecho, en ese momento, Guadarrama, sin saberlo, estaba recorriendo el camino que ya siglos antes Galileo había recorrido al inaugurar la ciencia moderna, al elaborar su propio objeto de estudio y asumir la forma de abordarlo, para luego, extraer de él principios que sirven para comprender otros fenómenos mediante hipótesis y teorías (Bronowski, 1983). Posteriormente, cuando ya como profesor de la Universidad “Martha Abreu” de Las Villas, en Santa Clara, Cuba, dirige un colectivo de profesores y estudiantes, en el que va creando y recreando su objeto de estudio, “el pensamiento latinoamericano”. De ahí va elaborando hipótesis, luego teorías, que le han servido para abordar tanto la realidad latinoamericana, como la realidad mundial, de ello dan testimonio sus trabajos. El problema de la autenticidad y la cultura En esto consiste uno de las importantes contribuciones del pensamiento-acción de Pablo Guadarrama al pensamiento filosófico latinoamericano y por su conducto, al pensamiento filosófico en general, esto es, el rescate del concepto de “autenticidad”. Ha destacado el valor de lo auténtico para el pensamiento, así como para la vida. En muchas escuelas de filosofía se ha insistido en la imposibilidad de hacer filosofía en lugares distintos a las grandes metrópolis o centros de poder. Sostienen que, desde la periferia no es posible hacer aportes “originales” al pensamiento mundial. Como lo demostraría su trabajo filosófico, esto constituye una alucinación sostenida por algunas de las escuelas y tendencias que, en última instancia, consciente o inconscientemente, no hacen más que ejercer la filosofía, en una de las acepciones que, inspirado en Antonio Gramsci, Guadarrama le atribuye a esta actividad, y es la de la “hegemonía”, con todas sus implicaciones. Para Pablo Guadarrama, como para otros pensadores latinoamericanos, el problema no es la “originalidad” —tanto en la cultura como en la filosofía—, la cual en pocas ocasiones se revela en forma radical en las acciones humanas; en ese sentido, este concepto, en términos estrictos, tiene un problema análogo a cuando se analiza la cuestión de la “creación” en la tradición cristiana, ya que solo de Dios se puede 303 EL HUMANISMO EN PABLO GUADARRAMA, CLAVES PARA LA INTERPRETACIÓN DE SU PROPUESTA FILOSÓFICA predicar este acto en sentido riguroso, debido a que nadie más que Él puede ser creador, los otros seres, incluido el ser humano, a lo sumo podrán ser “co-creadores”, pero nunca creadores. Nunca pueden hacer algo “a partir de la nada”, no pueden ser creadores “ex nihilo”, siempre crearán algo a partir de lo pre-existente (Tresmontant. 1978, p. 68). De ahí que, extrapolando el análisis precedente, en un sentido similar, en términos precisos, en todo lo humano, incluyendo la cultura y la filosofía, muy pocos son absolutamente “originales”, seguramente, ninguno. Lo que sí se puede lograr, en ambos campos, es ser “auténtico”. Esto, en términos vitales, se impone como una verdadera necesidad, ya que con la “autenticidad”, se responde a los desafíos de la vida, del medio; sea social, ecológico, cultural, histórico o en el plano que corresponda. En un artículo que escribió nuestro pensador para el Diccionario del pensamiento alternativo, dirigido por los profesores Hugo E. Biagini y Arturo A. Roig, afirma: Se considera que algo es auténtico cuando es posible precisar su identidad, origen y condición real, por lo que se puede certificar su certeza, validez o propiedad. […] En el pensamiento latinoamericano se ha vinculado la autenticidad, —aunque se le diferencia— al concepto de originalidad en relación a la existencia y cualidades de la filosofía y la cultura propias de esta región. […] El grado de autenticidad no debe ser confundido con formas de originalidad, pues lo determinante en la valoración de un acontecimiento cultural no es tanto su novedad o irrepetibilidad, sino su plena validez. (Guadarrama, 2009,58) Para fundamentar estas aseveraciones, Guadarrama acude al concepto mismo de cultura, en donde, en diálogo con la idea de que lo humano es cultural, que lo puede relacionar con Ernst Cassirer, cuando hacía su “antropología filosófica” (Cassirer, 1971) o una “introducción a la filosofía de la cultura”, o el mismo Edgar Morin, quien afirma que: “El humano es un ser plenamente biológico y plenamente cultural que lleva en sí esta unidualidad originaria” (Morin, 1999, p. 22). El profesor, asume, diferencia y resalta el concepto de cultura considerando que, no todo producto humano es cultura, “pues no todo lo social para mi es cultural pues el hombre produce también excrecencias sociales que atentan contra la propia condición humana”, afirmación que amplía y profundiza, sosteniendo: 304 JUSTO SOTO CASTELLANOS Cultura Latinoam. Volumen 35, número 1, enero-junio 2022, pp. 297-318 Auténtico debe ser considerado aquel producto cultural, que se corresponda con las principales demandas del hombre para mejorar su dominio sobre sus condiciones de vida, en cualquier época histórica y en cualquier parte, aun cuando ello presuponga la imitación de lo creado por otros hombres. De todas formas la naturaleza misma de la realidad y el curso multifacético e irreversible de la historia le impone su sello distintivo. (Guadarrama, 2009, 58) En este sentido, la idea que subyace es que todo lo humano posee una dialéctica profunda, que lleva a que lo mejor de la producción humana, por ser humana, sea posible gracias a la “especificidad” y a la simultanea “universalidad” de la cultura, es decir, lo mejor de la producción humana es siempre un producto cultural universal y a la vez, simultáneamente, concurrentemente y hasta antagónicamente, es un producto “específico”, auténtico de una cultura, incluida la filosofía misma, en donde se teje “lo universal y lo específico en la cultura”: “La cultura auténtica es siempre específica y por tanto histórica. Debe ser medida con las escalas que emergen de todos los demás contextos culturales, pero, en primer lugar, con las surgidas del mundo propio” (Guadarrama, 2009, 60). Cultura, procedente del latín cultus, forma de supino del verbo colere, que, en un principio, en una sociedad agrícola, tenía la carga semántica de “cultivar”, cuidar la tierra y su producto. De ahí provienen expresiones como agricultura, piscicultura, apicultura, etc. Por ello, la expresión cultus, se aplicaba a un campo cuidado, cultivado, trabajado; de lo anterior, el término cultus pasó a aplicarse a la persona que, con esfuerzo, trabajo, se cuidaba, se educaba, se cultivaba. Es decir, por extensión, la cultura hace lo mejor del ser humano, que a la vez lo hace más humano; esta forma de interpretar el concepto, dentro de la tradición del pensamiento filosófico, tiene un rancio abolengo que se remonta al concepto griego de Paideia que, como lo entendió Jaeger, encierra los ideales de la cultura griega (Jaeger, 1980). Lo anterior, en diálogo con sus circunstancias vitales, tiene inmensas consecuencias para la fundamentación del propio proyecto filosófico, ya que ahí se cimenta la validez y legitimidad del discurso filosófico latinoamericano con su “universalidad” y su “especificidad”, de ahí que al respecto afirme que: En la medida en que un hecho cultural cualquiera, como la filosofía, satisfaga exigencias y requisitos circunstanciales y epocales que posibiliten un mayor nivel de humanización de las relaciones sociales cumplirá con 305 EL HUMANISMO EN PABLO GUADARRAMA, CLAVES PARA LA INTERPRETACIÓN DE SU PROPUESTA FILOSÓFICA el requisito preliminar de lograr su especificidad auténtica y se asegurará un lugar en la cultura universal. Varios pensadores latinoamericanos contemporáneos se han planteado exitosamente la tarea de hacer filosofía auténtica. (Zea, Miró Quesada, Roig) (Guadarrama, 2009, 60) Pero este fenómeno, en un bucle recursivo vital que afecta a su pueblo, a su pensamiento, a su objeto de estudio, la filosofía, en este caso, la filosofía latinoamericana; es producto y a la vez productora de la cultura, su cultura y simultáneamente, producto-productora de la identidad de los pueblos, del pueblo, entre ellos, específicamente, de los pueblos de América Latina. Aquí, en este contexto, se podría afirmar con Antonio Gramsci que, “la realidad es terriblemente dialéctica” (Gramsci, 2004, p. 162). Finalmente concluye Guadarrama afirmando: Incluso la repercusión de los productos culturales dignos de ser imitados no necesariamente se producen en aquellos pueblos que pueden desempeñar cierto tutelaje en el proceso histórico mundial por factores coyunturales hegemónicos de carácter económico o político. En el proceso de realización de acciones culturales auténticas se forja la identidad cultural de una nación, pueblo o región, que aunque puede ser manipulada con los fines ideológicos más disímiles, en definitiva sobrevive y se regenera dando lugar a su distintivo propio ser. (Guadarrama, 2009, p. 59) Al hacer estos análisis, de los cuales surge su propuesta filosófica, el autor, objeto de este estudio, elabora su concepto de cultura, el que se forma en diálogo con la realidad latinoamericana y una tradición de pensadores procedentes de la filosofía, la antropología y la etología, para arribar a la conclusión de que en una definición integradora de la cultura: “debe considerarse como el grado de dominación por el hombre de las condiciones de vida de su ser, de su modo histórico concreto de existencia, lo cual implica de igual modo el control sobre su conciencia y toda su actividad espiritual, posibilitándole mayor grado de libertad y beneficio a su comunidad”. (Guadarrama, 1989, p. 300) En un texto anterior, en donde integra el problema de la cultura y la autenticidad, afirmaba: La cultura expresa el grado de control que posee la humanidad en una forma histórica y determinada sobre sus condiciones de existencia y desarrollo. Ese dominio se ejecuta de manera específica y circunstanciada, por 312 JUSTO SOTO CASTELLANOS Cultura Latinoam. Volumen 35, número 1, enero-junio 2022, pp. 297-318 para desestimular una interpretación, que tiende a mitificar y con ello a hipostasiar, petrificar, esclerotizar el pensamiento filosófico-científico del mismo Marx, haciéndolo obsoleto, lejos del método, que para él es esencialmente dialéctico, fluido y, por consiguiente, eminentemente crítico, dinámico, el cual siempre vivifica a la ciencia y a la filosofía. En ese sentido Guadarrama, afirma: “Es conocido que Marx en una entrevista para un diario en inglés a la pregunta si él era marxista, respondió en francés que precisamente él no era marxista” (Guadarrama, 2018, p. 24). Guadarrama despeja dudas acerca de la interpretación de este hecho, que a la vez sirve para aplicarlo a su propuesta al afirmar: Muchos críticos del socialismo y del marxismo utilizan esta expresión de Marx para desprestigiarlo y presentarlo como alguien retractado o avergonzado de lo que había pensado o propuesto. En verdad, no hay nada más alejado de la verdad que tal tergiversación. Pues, jamás Marx se retractó de sus extraordinarios descubrimientos científicos y mucho menos de su postura revolucionaria, crítica del capitalismo y propugnadora del ideario socialista y comunista orientado hacia la gestación de una sociedad más equitativa y humana. Todo parece indicar que su respuesta en francés se debió a que le interesaba que esta se divulgara bien en Francia, donde se había propagado la denominación de marxista para aquellos que, como su yerno, el cubano Pablo Lafargue, se presentaban a sí mismos como los “marxistas” o discípulos de Marx, quien según ellos había descubierto todas las leyes universales de la historia (Guadarrama, 2018, p. 24). Guadarrama entiende la filosofía auténtica, en el espíritu de Marx, como una filosofía crítica, es decir, un pensamiento que tiene como método, camino, el krinein griego que es separar, escoger, juzgar, discernir permanentemente, en un camino que, como la dialéctica, no tiene fin Humanismo Vs. Alienación. Pablo Guadarrama, apertrechado con sus ideas de ciencia y de filosofía, basadas en la crítica, y en “la crítica de la crítica”, aprendida de Marx y Engels, e inspirado en “la filosofía de la esperanza”, de Ernst Bloch (2007)2, conocida desde sus días de estudiante en Leipzig a través de sus profesores, apostó por el no fin de la historia, “la historia sin fin” 2. Ernst Bloch, había afirmado: “El contenido del acto de la esperanza es, en tanto que clarificado conscientemente, que explicitado escientemente, la función utópica positiva; el contenido histórico de la esperanza, representado primeramente en imágenes, indagado enciclopédicamente en juicios reales, es la cultura humana referida a su horizonte utópico concreto”. (Bloch, 2007, pp. 135-136.) 313 EL HUMANISMO EN PABLO GUADARRAMA, CLAVES PARA LA INTERPRETACIÓN DE SU PROPUESTA FILOSÓFICA y por la sobrevivencia de “la utopía concreta” de una humanidad más humana, en una sociedad post-capitalista, cuya denominación no importa, pero, en la que lo que realmente importa y es prioritaria, la promoción del ser humano, en un mundo armónicamente dinámico, con una ecología que posibilita la vida plena con todas sus potenciales manifestaciones. En este sentido, uno de los trabajos más significativos es el que realizó con un colectivo de pensadores de todo el subcontinente latinoamericano, avalado por la UNESCO. Consistió en investigar, es decir, el “seguir la huella” a lo largo y ancho de todos estos países al tema de la condición humana en el pensamiento latinoamericano (Guadarrama, 2014). Para ello, se fundamentó, de una parte, en los resultados de su propia investigación de la filosofía en América Latina, en donde afirmó que: La filosofía en América Latina no sólo ha desempeñado el papel de comprensión teórica de su respectiva época, sino de instrumento de toma de conciencia para la actuación práctica. Sólo de esa forma es posible entender por qué la mayoría de los pensadores latinoamericanos más prestigiosos en lugar de cons truir especulativos sistemas filosóficos, han puesto su pluma al servicio de las necesidades sociopolíticas de sus respectivos momentos históricos, y en tal sentido han adoptado una postura más auténtica. (Guadarrama, 2012, p. 76) De otra parte, de la oposición manifiesta en la historia social, política, económica, cultural de esta parte del mundo y su expresión en el pensamiento latinoamericano, argumentó la existencia de una contradicción permanente entre “humanismo” y “alienación”. En este sentido, Pablo Guadarrama, considera que el humanismo no es una corriente determinada, surgida en determinado momento histórico, pues “el humanismo no constituye una corriente filosófica o cultural homogénea. En verdad se caracteriza en lo fundamental por propuestas que sitúan al hombre como valor principal en todo lo existente, y partir de esa consideración, subordina toda actividad a propiciarle mejores condiciones de vida material y espiritual, de manera tal que pueda desplegar sus potencialidades siempre limitadas históricamente” (Guadarrama, 2008, p. 39). Acercándose, enormemente a la propuesta ética de Kant (1972), de “La fundamentación de la metafísica de las costumbres” y de “La crítica de la razón práctica”, afirma: “La toma de conciencia de estas 314 JUSTO SOTO CASTELLANOS Cultura Latinoam. Volumen 35, número 1, enero-junio 2022, pp. 297-318 limitaciones no se constituye en obstáculo insalvable, sino en pivote que moviliza los elementos para que el hombre siempre sea concebido como fin y nunca como medio. Sus propuestas están dirigidas a reafirmar al hombre en el mundo, a ofrecerle mayores grados de libertad y a debilitar todas las fuerzas que de algún modo puedan alienarlo” (Guadarrama, 1998, p. 107). En ese sentido, considera que todo lo que ayude a mejorar al ser humano debe ser considerado como humanismo, que se expresa en su mayor grado de cultura y aquí surge, se hace manifiesto, el legado martiano, del cual nuestro filósofo es digno heredero. Es importante anotar, en este contexto, que todo cubano recuerda a José Martí, quien sostenía: “ser culto para ser libre”, afirmación que se convierte en fundamento de la lucha del pueblo revolucionario cubano y que generaliza para toda la humanidad (Guadarrama, 1998, p. 107). El humanismo constituye precisamente la antítesis de la alienación, pues presupone aquella reflexión, y la praxis que se deriva de ella, dirigida a engrandecer la actividad humana, a hacerla cada vez cualitativamente superior en tanto contribuya a que el hombre domine mejor sus condiciones de vida y se haga más culto. Si bien es cierto que, el concepto de enajenación y enajenabilidad implica exclusión, el concepto de humanismo presupone siempre asunción, incorporación, ensanchamiento de la capacidad humana en beneficio de la condición humana. De lo anterior, se puede afirmar que su idea de humanismo está encaminada a coadyuvar a la humanidad y por eso, es una propuesta en donde se teje en conjunto lo ético, lo político, lo cultural, lo histórico, lo cosmovisivo, así como todas las funciones que, ya enunciadas, a su juicio, hacen parte del discurso filosófico. Finalmente, en relación con el humanismo agrega: A diferencia de cualquier otra reflexión antropológica, toda concepción que contribuya de algún modo a afianzar y mejorar el lugar del hombre en el mundo, a fundamentar cualquier “Proyecto libertario”, a potencializar aún más sus capacidades frente a lo desconocido, a viabilizar su perfeccionamiento ético que le haga superar permanentemente sus vicios y actitudes infrahuman as, debe ser inscripta en la historia de las ideas humanistas, independientemente del reconocimiento que se haga de su status filosófico (Guadarrama, 1998, p. 107). 315 EL HUMANISMO EN PABLO GUADARRAMA, CLAVES PARA LA INTERPRETACIÓN DE SU PROPUESTA FILOSÓFICA De otra parte, opone al “humanismo”, el concepto de “alienación”, concepto de amplia prosapia en la historia del pensamiento occidental, cuyos primeros indicios se pueden encontrar en el mismo Evangelio y su traducción latina, que posteriormente hicieron paso por la teología y filosofía europea hasta llegar a Hegel y de ahí a Marx (Schaff, 1979). Guadarrama lo resignifica, al concebirlo como: “Todo poder supuesto de fuerzas aparentemente incontroladas por el hombre, que son expresión histórica de incapacidad de dominio relativo sobre las condiciones de existencia, engendra das consciente o inconscientemente por el hombre, limitando sus grados de libertad, se inscriben en el complejo fenómeno de la enajenación” (Guadarrama, 1998, p. 108). En ese contexto, asume que, la alienación es aquello que, de alguna forma, destruye al humano y le impide ser eso que debe ser, es decir, un ser humano pleno, multidimensional, de ahí que, sostiene: “Por tanto, cualquier forma de enajenación debilita en definitiva el poderío humano frente a aquellos objetos de su creación que deberían estar siempre destinados finalmente a enriquecer la plenitud humana, pero resultan todo lo contrario. En lugar de contribuir al perfeccionamiento de lo humano y a elevar a planos superiores la actividad del hombre la obstaculizan” (Guadarrama, 1998, p. 108). El quehacer del filósofo Pablo Guadarrama, es un soldado, combatiente de “La batalla de las ideas”, de la que hablara el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz (2003). Es un hombre, a quien su infancia vivida en medio de una sociedad que busca construir una alternativa de vida al sistema capitalista, avasallador, inhumano y explotador lo ha marcado y le ha concedido el reto de coadyuvar, junto a su pueblo, a buscar caminos por donde ha de transitar la humanidad hacia senderos de mayor humanidad. Siguiendo el ejemplo de ese gran santaclareño de adopción, Ernesto Che Guevara, asume, a su manera, la tarea de coadyuvar a liberar la humanidad, lejos del dogmatismo, haciendo del “arma de la crítica”, la herramienta fundamental de la filosofía y de la ciencia, para hacer, crear ciencia y filosofía al servicio del ser humano, visto este en el sentido individual, social y de la especie en interretrorrelación permanente con la vida del planeta. 316 JUSTO SOTO CASTELLANOS Cultura Latinoam. Volumen 35, número 1, enero-junio 2022, pp. 297-318 Por ello, su compromiso coherente como santaclareño, cubano, latinoamericano y ciudadano del mundo, lo ha llevado por el Caribe, Latinoamérica, América del Norte, Asia y Europa, a dialogar con otros filósofos, con otras culturas, con otros pueblos, para aprender de ellos, esclarecer su propia voz y llevar la voz de su pueblo al mundo entero y así elaborar, junto a los demás pueblos, culturas y filósofos del orbe, la “sabiduría del amor”, que se hace “amor a la sabiduría” como expresión de vida, de humanismo, de la filosofía pensada con “cabeza propia”3. Esta ha de coadyuvar a construir nuevos días, llenos de humanidad, solidaridad y amor, en una sociedad más humana, cada día más humanizante. Esa sociedad por la que apuesta con esperanza todo verdadero revolucionario4. Eso es Pablo Guadarrama, el revolucionario, el filosofante, el filósofo, el humanista y por ello, el ser humano auténtico comprometido con la verdad y la vida, que, a través de su filosofía tejida con los hilos que le da la vida, su vida; busca recrear la vida y llevarla a nuevos niveles de humanidad. Referencias Aristóteles, (1996). Ética a Nicómaco, Sobre la felicidad, Ed. Porrúa. Aristóteles, (1996b). La política, Ed. Porrúa. Aristóteles, (1970). Metafísica, Gredos. Bloch, E. (2007). El principio Esperanza, Ed. Trotta. Bronowski, J. (1983). El Ascenso del Hombre, Fondo educativo interamericano. Cassirer, E. (1971). Antropología filosófica, FCE. Castro Ruz, F. (2003) .La batalla de las ideas, nuestra arma política más poderosa, proseguirá sin tregua. Discurso en la Asamblea Nacional del Poder popular. La Habana. 6 de marzo, https://cdamcheguevara.files.wordpress.com/2012/06/fidel_castro_-_la_batalla_de_ ideas.pdf Dussel, E. (1974). Método para una filosofía de la liberación, Salamanca. Fukuyama, F. (1992). El fin de la historia y el último hombre, Ed Planeta. 3. Guadarrama termina su obra de historia del pensamiento latinoamericano, invitando a sus lectores a “pensar con cabeza propia”, como lo debe hacer todo verdadero filosofante. Humanismo en el pensamiento latinoamericano, ed. Ciencias sociales, La Habana, Cuba, 2001, p. 385 4. Debe recordarse las palabras de Engels frente a la tumba de su gran amigo Carlos Marx, en donde afirma: “pues Marx, era ante todo, un revolucionario” (Marx y Engels. 1975, p. 172). 317 EL HUMANISMO EN PABLO GUADARRAMA, CLAVES PARA LA INTERPRETACIÓN DE SU PROPUESTA FILOSÓFICA García Morente, M. (1985). Lecciones preliminares de filosofía (25ª. ed.). Losada.. Gramsci, A. (1971). El materialismo histórico y la filosofía de Benetto Croce. Ed. Nueva visión. Guadarrama, P. (1989). Lo universal y lo específico en la cultura. (Coautor Nikolai Pereliguin). Ciencias Sociales. Guadarrama, P. (1997a). San Ernesto de la Higuera. Casa de Las Américas. La Habana. N. 206. Enero-marzo, 34-38. Guadarrama, P. (1998). Humanismo, marxismo y postmodernidad. Editorial Ciencias Sociales. Guadarrama, P. (2006). Cultura y educación en tiempos de globalización posmoderna. Editorial Magisterio. Guadarrama, P. (2008). Pensamiento filosófico latinoamericano: Humanismo vs. Alienación. Tomo I. El Perro y la Rana. Guadarrama, P. (2009). Autenticidad. Diccionario del pensamiento alternativo. Hugo E. Biagini y Arturo A. Roig (directores). UBA, 58-60. Guadarrama, P. (2011). Mi memoria infantil de aquellos días cruciales del triunfo revolucionario. Umbral. Enero-marzo. Guadarrama, P. (2012). Pensamiento Filosófico Latinoamericano. Humanismo, método e historia, Tomo I.. Universitá degli Studi di Salerno-Universidad Católica-Planeta. Guadarrama, P. (2013). Pensamiento Filosófico Latinoamericano. Humanismo, método e historia, Tomo III. . Universitá degli Studi di Salerno-Universidad Católica-Planeta. Guadarrama, P. (2014). La condición humana en el pensamiento cubano del siglo XX, Tomo III. Editorial Ciencias Sociales. (director de colectivo de autores). www.ensayistas.org/critica/generales/C-H/ cuba Guadarrama, P. (2017). Huellas del filosofar en Latinoamérica y Colombia. Biblioteca Colombiana de Filosofía. Universidad de Santo Tomás. Guadarrama, P. (2018), Marxismo y antimarxismo en América Latina. Crisis y renovación del socialismo. Editorial Ciencias Sociales. Hessen, J. (1973). Tratado de filosofía, Introducción, la filosofía como proceso anímico Ed. Suramericana. Jaeger, W. (1980). Paideia, Los ideales de la cultura griega, F. C. E. Kant, E. (1972). Crítica de la razón práctica, Ed. Porrúa. Levinas, E. (1987a). De otro modo que ser, o más allá de la esencia, Sígueme. Levinas, E. (1987b). Totalidad e infinito, Ed. Sígueme. 318 JUSTO SOTO CASTELLANOS Cultura Latinoam. Volumen 35, número 1, enero-junio 2022, pp. 297-318 Martí, J. (1976). Obras Completas, T. VI. Ciencias Sociales. Marx, C. y Engels, F. (1975). Obras escogidas, T.I. Ed. Progreso. Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, UNESCO. Platón, (1981). Obras Completas, T.XII. Presidencia de la República de Venezuela. UCV. Primera, A. (2007). No cantar es perdernos: El despertar de la historia. Fundación el perro y la rana. Sagan, C. (1993). Cosmos. Ed. Planeta. Schaff, A. (1979). La alienación como fenómeno social. Ed. Crítica. Tresmontant, C. (1978). Introducción a la teología cristiana, Ed, Herder.