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Resumen El artículo se propone reconstruir las relaciones económicas y diplomáticas entre Italia y Argentina en la segunda posguerra a través de la prensa italiana. La investigación se centra en las informaciones de algunos periódicos y revistas italianas seleccionadas por su orientación ideológica: los órganos de los partidos, la prensa independiente, especialmente la prensa en el Norte de Italia y la católica. A pesar de tener diferentes contextos económicos, políticos y sociales, Italia y Argentina a veces coincidieron, no solo en lo que respecta a sus políticas interiores, sino también a las relaciones internacionales. El artículo analiza cómo la prensa italiana seleccionada ilustra algunos puntos de encuentro, en particular en el bienio 1946-1947: el envío de alimentos de la República platense a la Italia empobrecida y destruída por la guerra, el apoyo argentino a la Conferencia de Paz de París para un justo tratado de paz para la península y las misiones diplomáticas organizadas por las dos naciones. Palabras claves Relaciones económicas y diplomáticas entre Italia y Argentina, Relaciones internacionales en la segunda posguerra, peronismo, prensa italiana. Abstract This article aims to piece together the economic and diplomatic relations between Italy and Argentina during the Second postWorld War through the narration of the Italian press. The research considers the information of some Italian newspapers and journals, selected for their ideological leaning: the affiliated organizations of a party, the independent press, printed especially in the North of Italy, and the catholic one. Even if after World War II Italy and Argentina had opposite economic, political, and social contests, they developed some important contact points, not only for their own domestic policies, but also for the international relations. The article analyzes how the selected Italian press illustrates some common meeting points, particularly for the biennium 1946-1947: the food supplies from the platense republic at the impoverished and destroyed peninsula, the argentine support at the Paris Peace Conference for a fair peace treaty for Italy and the diplomatic missions organized from both two nations. Keywords Economic and diplomatic relations between Italy and Argentina, International relations in the Second post-world war, Peronism, Italian press. THE POLITICALDIPLOMATIC AND ECONOMIC ARGENTIN SUBSTAIN TO ITALY AFTER THE IMMEDIATE POST WWII (1946-1947) THROUGH THE NARRATION OF THE ITALIAN PRESS Referencia: Pizzoni, G. (2021). El apoyo político-diplomático y económico de Argentina a Italia en la inmediata posguerra (1946-1947) contado por la prensa italiana. Cultura Latinoamericana, 34(2), pp. 118-159. DOI: http://dx.doi.org/10.14718/CulturaLatinoam. 2021.34.2.6
119 EL APOYO POLÍTICO-DIPLOMÁTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA A ITALIA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (1946-1947) CONTADO POR LA PRENSA ITALIANA Gemma Pizzoni * Università degli Studi di Bergamo DOI: http://dx.doi.org/10.14718/CulturaLatinoam.2021.34.2.6 Introducción “Italia, que regaló a Argentina millones de hijos que respetan la tierra acogedora como una segunda patria, nunca olvidará estas nuevas pruebas de amistad de la hermana latina” (Quintas, 2011, p. 230). Con estas palabras, el 25 de mayo de 1946, el Presidente del Consejo italiano Alcide De Gasperi se dirigió a los italianos de Argentina con ocasión del 135 aniversario de la independencia de España. El tono era decidido y firme y, al mismo tiempo sobrio y tranquilo, expresión de la gratitud que no solo el Jefe del Gobierno, sino también toda Italia sentían por el país suramericano, que les estaba ayudando ofreciéndoles provisiones y apoyo diplomático durante la delicada circunstancia de la inmediata segunda posguerra. * Licenciada en Culture Moderne Comparate por la Università degli Studi di Bergamo y en Scienze Storiche por la Università Statale di Milano con un trabajo final titulado “Argentina e Italia tras la segunda guerra mundial. Relaciones y perspectivas en la prensa italiana”. Es profesora de Letras en las escuelas secundarias y colabora con el Departamento de Lettere, Filosofia e Comunicazione de la Università degli Studi di Bergamo en lo que se refiere al ámbito de la Historia del periodismo. Código Orcid: 0000-0002-0810-5419. Correo electrónico: [email protected] El presente artículo es resultado de un proyecto de investigación desarrollado en la Universidad de Bergamo. Fecha de recepción: 15 de septiembre de 2021; fecha de aceptación: 3 de noviembre de 2021.
120 GEMMA PIZZONI Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 118-159 Las relaciones italo-argentinas en el bienio 1946-1947 Al acabar el conflicto mundial fueron delineándose puntos de contacto entre Argentina —un país no interesado por la guerra y económicamente rico— e Italia —nación que había participado en esta y que en ese entonces estaba arrodillada por el asolamiento material y moral causado por el conflicto—. Los dos países presentaban dos condiciones totalmente opuestas. Argentina —que solo había participado en la guerra al lado de los Aliados en los últimos meses de 1945— había acumulado ingentes reservas económicas gracias al abastecimiento alimenticio a los países en guerra. Los ingresos alcanzaron un tamaño tal como para convertirla, desde el punto de vista coyuntural, en la primera potencia del continente suramericano. Sucesivamente, esos capitales entrarían en un programa de reinversión, dirigido a la industrialización y a la modernización del país durante el Gobierno de Edelmiro Farrell en 1947, ampliado por el gobierno de Juan Domingo Perón, con el objetivo de convertir a Argentina en una nación independiente económica y políticamente de las potencias extranjeras, en particular, de Gran Bretaña y Estados Unidos. A la prosperidad argentina se contraponía la condición dramática de una Italia marcada por la guerra, y a las dificultades financieras se añadían daños materiales por 3.200 millardos de liras (De Cecco, 1974, pp. 285-286). Aunque la estructura industrial del país no había sido perjudicada gravemente, la reconversión hacia la producción de paz y los abastecimientos de materias primas eran muy problemáticos, así como desastrosas eran las condiciones de las mayores ciudades italianas y del mapa de carreteras, derribados por los bombardeos (Gambino, 1972, p. 33). No menos graves eran los daños morales que cargaban sobre Italia, ya exhausta por el hambre, la miseria y los bombardeos. Las condiciones humanas y civiles del país eran angustiosas, debido a la ruptura del 8 de septiembre de 1943, cuando se anunció la firma del armisticio con los Aliados: una “nación a la desbandada” (Aga Rossi, 1993), por un lado, sin directrices por parte del Gobierno central tras la huida del Rey Víctor Manuel III a Bríndisi, protegido por los angloamericanos quienes remontaban fatigosamente la península en el proceso de liberación, por el otro, ocupada militarmente en el Centro-Norte por las Fuerzas Armadas alemanas (Wehrmacht). En esa zona la “guerra civil” —explotada entre fascistas de la República de Saló (RSI), apoyados por los nazis, y partisanos antifascistas, organizados en la
121 EL APOYO POLÍTICO-DIPLOMÁTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA A ITALIA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (1946-1947) CONTADO POR LA PRENSA ITALIANA Resistencia a partir del verano de 1943 y coadyuvados por el Comité de Liberación Nacional (CLN)— representó la “muerte de la patria” (Galli Della Loggia, 1996, pp. 5 y 13): el choque entre connacionales traía secuelas de odio y venganzas privadas que durarían hasta el año 1946 cuando, en nombre de la pacificación nacional, fue promulgada la “amnistía Togliatti” (Formigoni, 2016, pp. 82-85). A pesar de las diferencias, la década empezada en 1945 se llenaría de cambios para ambos países, que vivirían una nueva fase histórica con el peronismo en Argentina, por un lado, y la democracia de los partidos en Italia tras el viraje republicano, por el otro. Los dos Estados, en sus diferentes contextos geopolíticos, parecían atraerse recíprocamente como dos imanes: opuestos por sus situaciones políticas, económicas y sociales, pero complementarios por intenciones. En otras palabras, la lozana Argentina estaba lista para invertir las ganancias derivadas de las exportaciones a Europa durante la guerra lanzando el “Primer Plan Quinquenal” (1947-1952), promovido por Perón. Esto es, un programa ambicioso, no solo por los gastos financieros exigidos, sino sobre todo por la necesidad de personal técnico cualificado para ponerlo en marcha debido al perenne atraso argentino en el sector. Por su parte, ante el gravoso y contingente problema del desempleo, Italia estaba dispuesta a proporcionar mano de obra especializada, de la que el Estado suramericano necesitaba, favoreciendo una nueva oleada migratoria después de la gran disminución durante los veinte años de poder fascista. De ahí un tratado en el febrero de 1947, fruto de una serie de encuentros entre delegaciones, telegramas y coloquios, que ahondaban sus raíces en una general reanudación de las relaciones económicas y diplomáticas a partir de 1946. Fue un año importante para ambos países y por dos motivos. El 1946 fue para Italia el año del viraje institucional hacia la República (2 de junio), y también marcó el inicio del largo camino hacia la reinserción del país en la sociedad internacional post 1945, a partir de las negociaciones para la redacción del tratado de paz; pero persistía el problema no secundario —es más, persistente y gravoso— de las provisiones alimentarias, de las que la población necesitaba tras la guerra. En Argentina Perón fue elegido Presidente el 4 febrero de 1946; fue él quien promocionó la industrialización, abrió las puertas a los inmigrados italianos, a condición de que fueran técnicos especializados, y apeló a Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia para que los tratados de paz con Italia fueran moderados. La reanudación de las relaciones, empezada en 1946, culminó en los virajes diplomáticos y económicos del año siguiente: la firma del
122 GEMMA PIZZONI Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 118-159 primer tratado de emigración italo-argentino (febrero de 1947), del acuerdo comercial (octubre de 1947) y la visita diplomática a Italia de María Eva Duarte (junio-julio de 1947), mujer de Perón, conocida simplemente como Evita, y verdadero brazo derecho del esposo en la gestión de la política social. Quien fue definida por sus ‘descamisados’ la “Abanderada de los humildes”, en honor a su labor en los orfanatos y en los hospitales, una mujer para las mujeres, que lograría el derecho de voto para las argentinas en 1947. Además de esto, otro factor de atracción era un sustrato de tipo valorial, o sea la variegada presencia demográfica y cultural italiana en Argentina, resultado de las oleadas migratorias de las décadas anteriores. Al haber sido Argentina un país de inmigrantes, del proceso de síntesis de la comunidad italiana en la multiforme realidad autóctona sacaba la formación de una identidad italo-argentina que, con el paso del tiempo, otorgó al mito del ‘crisol de razas’ un nuevo significado: ya no implicaba solo la construcción de la ‘argentinidad’, sino también la elaboración de una cultura mixta. Un modelo otro respecto de los grupos étnicos que la habían originado, que aspirara a los puntos de contacto y de mediación entre las diferentes realidades que aún hoy, en las sociedades modernas, permiten a los grupos de interactuar entre ellos en un contexto cultural y socialmente heterogéneo, tal y como era —y que sigue siendo— el argentino (Capuzzi, 2013, p. 197). Notas historiográficas sobre las relaciones italo-argentinas En la cita que encabezaba el artículo, al agradecer a Argentina De Gasperi recordaba un suceso importante, que ahondaba sus raíces en el siglo XIX, y que representaba el peculiar trait d’union y el mismo origen de las relaciones entre los dos países: la emigración italiana Argentina, empezada a partir de los años treinta del siglo XIX, hasta su ocaso hacia finales de los años cincuenta del siglo XX. Precisamente este fenómeno sirve para comprender el vínculo amistoso con la “hermana latina” a la que De Gasperi se refería en el mensaje, recordando a los millones de italianos que en Argentina se sentían como en su “segunda patria”. Por lo demás, no es casual que los estudios sobre la historia de las relaciones entre Italia y Argentina se hayan concentrado antes que todo en el tema de la emigración. Cabe destacar que, por lo general, la historiografía sobre el argumento se presenta como un ámbito de estudio heterogéneo y sectorial, enfocado en los aspectos más tradi-
123 EL APOYO POLÍTICO-DIPLOMÁTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA A ITALIA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (1946-1947) CONTADO POR LA PRENSA ITALIANA cionales de las relaciones entre los dos países: la emigración italiana a Argentina, analizada en sus implicancias demográficas y sociológicas, además de políticas, económicas y culturales (Bevilacqua, De Clementi & Franzina, 2009; Blengino, Franzina & Pepe, 1994). El período fascista, con énfasis en el nivel de atracción ejercido, más o menos de manera eficaz, por el régimen sobre las comunidades italianas en el exterior, y en la capacidad por parte de exponentes de la élite fascista de salir para Suramérica. Ffinalmente, el peronismo como categoría política, a menudo cotejada con el fascismo, tal y como revelan los estudios del sociólogo Gino Germani. En lo que se refiere al primer ámbito, dentro de la amplia producción historiográfica sobre el tema migratorio italo-argentino, merecen un peculiar esmero para el estudio que nos ocupa aquellos sobre la historia de la emigración, que han ofrecido importantes aportaciones sobre el período peronista. El ensayo de Gianfausto Rosoli (1993) se centra en la voluntad del gobierno italiano de relanzar la emigración a Argentina —tras el paro durante el régimen fascista— y en la consiguiente negociación de los acuerdos migratorios de 1947 y 1948. Desde el punto de vista argentino, en Historia de los italianos en la Argentina, Fernando J. Devoto (2006) reconoce que la lógica de seleccionar y encanalar, que reglamentó la apertura migratoria del gobierno peronista privilegió a los italianos, porque se les consideraba —igual que a los españoles— más fácilmente integrables en la sociedad local, lingüística y culturalmente, respecto de otras nacionalidades. El volumen de Lucia Capuzzi (2013) reconstruye detalladamente la difícil organización de una política migratoria italo-argentina durante los dos mandatos de Perón: el estudio permite comprender las dinámicas que subyacían a las negociaciones entre el gobierno italiano y el argentino, que llevaron a la firma del tratado migratorio de febrero de 1947, y definir el proyecto de la emigración, respecto del que se ponen de manifiesto la llaga de las estafas y de las ineficiencias administrativas. En la inmediata segunda posguerra también cambió la tipología de emigrantes con respecto a los flujos anteriores, tal y como destaca Federica Bertagna (2006) quien, en La patria di riserva, individualiza los mecanismos y los caminos legales e ilegales que habían posibilitado la huida de criminales y exponentes del establishment político e impresarial fascista a la Argentina de Perón. A esto se añade el análisis de las formas de inserción y de actividad política y periodística practicadas por los neofascistas en los colectivos italianos en Argentina —los más
124 GEMMA PIZZONI Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 118-159 importantes de Suramérica— y de sus relaciones con el régimen peronista, por un lado, y con los camaradas en patria, por el otro. Los jerarcas Cesare Maria De Vecchi y Luigi Federzoni expatriaron al estar todavía buscados por la justicia (Motto, 2001; Vittoria, 1995), motivados por el miedo al arresto y a la condena: como muchos otros fascistas, ellos privilegiaron países como Argentina y Brazil por sus economías favorables y un clima político seguro. Al arrojar luz sobre el fenómeno de la fuga fascista hacia Argentina tras la segunda guerra mundial, la obra de Bertagna se pone a mitad entre los estudios sobre la emigración y sobre el fascismo. Un tema del que se ocupa la otra gran corriente historiográfica sobre las relaciones italo-argentinas que, a partir de finales de los años setenta, ha profundizado en una pluralidad de aspectos: la emigración durante los veinte años fascistas, en principio promovida en virtud de la exportación del “genio itálico” y de la cultura italiana al exterior y luego, a partir de 1927 —tras el “discurso de la Ascensión”— limitada en nombre del principio-guía de la política demográfica, para el cual “el número es potencia”. La propaganda allende las fronteras, organizada casi morbosamente con la finalidad por parte del régimen de seducir a las comunidades italianas surgidas en las tierras de emigración, logrando resultados escasos muy por debajo de las expectativas. La relación con los Fasces en el exterior y el desarrollo de la prensa fascista y antifascista in loco (Cannistraro & Rosoli, 1979; Gentile, 1986; Scarzanella, 2005; Bertagna, 2008 y 2009; Cavarocchi, 2010; Pretelli, 2010). El historiador Marco Mugnaini (1986; 2008) desde finales de los años ochenta se ha centrado en la política exterior fascista, remitiendo constantemente a la descomposición y a la recomposición de las coaliciones internacionales. De esta manera ha arrojado luz sobre el papel de los italianos fuera de Italia y sobre el nivel de inspiración que el fascismo ha producido sobre las principales experiencias populistas de América Latina, refiriéndose implícitamente a la influencia ejercida en el peronismo argentino. De todos modos, si en lo que atañe a la emigración y al fascismo la historiografía ha proporcionado contribuciones considerables, lo mismo no puede decirse acerca de las relaciones italo-argentinas durante la década peronista, a pesar de la progresiva desaparición, en los últimos cuarenta años, de las primeras reconstrucciones. Entre los pioneros de la corriente de historia diplomática y de las relaciones internacionales se halla Aldo Albònico (1988), quien ha analizado enredo diplomático que la Italia recién salida vencida de la guerra tuvo que tejer para reanudar las relaciones con las repúbli-
125 EL APOYO POLÍTICO-DIPLOMÁTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA A ITALIA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (1946-1947) CONTADO POR LA PRENSA ITALIANA cas suramericanas, tanto para proveer a la emergencia alimentaria, como sobre todo para romper el aislamiento internacional en el que se hallaba tras la derrota. Del estudio también destaca que uno de los factores de mayor dificultad fue el pesado condicionamiento internacional de la guerra fría, que obligaba la diplomacia italiana a ajustar cuentas con los preponderantes intereses estadounidenses en América Latina. Después de unos años, el volumen del diplomático argentino Claudio Javier Rozencwaig, Las relaciones Argentina-Italia: una historia de desencuentros, un futuro de posibilidades (1963), examina de manera pormenorizada las diferentes fases de la política exterior italiana a través de las fuentes diplomáticas italianas, y se detiene en las cuestiones inminentes de la segunda posguerra. Como lo son el problema colonial, la necesaria aprobación del Tratado de paz con las potencias aliadas, la definición de una cuidadosa política de emigración que permitiera, entre otras cosas, poner las bases del desarrollo de la economía italiana en Argentina. Sucesivamente, una vez más basándose en los documentos diplomáticos italianos, Ludovico Incisa di Camerana (1998)1, embajador italiano en Argentina de 1985 a 1991, demuestra que para la Italia posfascista a la reanudación de las relaciones italo-argentinas se le consideraba una variable estratégica para relanzar económicamente la península. En este sentido, la emergencia alimentaria y el desempleo italianos fueron sufragados, tanto por la llegada de vituallas argentinas, como por la reactivación de los flujos económicos garantizados por la llegada de emigrantes y por las oportunidades laborales enlazadas con la demanda de mano de obra especializada para el programa de despegue industrial lanzado por Perón en 1947. Además, Incisa dibuja detalladamente las tentativas hechas por la diplomacia italiana para volver a adquirir —también gracias a la renovada relación con Argentina— la posición internacional perdida tras la derrota bélica. Para enfocar los intereses comunes de los dos países en los primeros tres años de la época peronista (1946-1949), Loris Zanatta (2009) emplea una interpretación diferente: redacta una Biografia politica de Eva Perón, presenta exhaustivamente a la carismática ‘Primera Dama’ argentina y, sobre todo, describe su viaje europeo de 1947, que la llevó a encontrarse en Roma con personalidades políticas italianas y con 1. Del mismo autor –que a veces ha firmado sus obras con el seudónimo de Ludovico Garruccio– cfr. también Garruccio, 1974 y 1994.
126 GEMMA PIZZONI Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 118-159 Pío XII, para exponer a los socios europeos el modelo justicialista y tercerista de la política peronista. De esos estudios destaca que las relaciones entre Italia y Argentina se fundamentaban en las respectivas necesidades económicas. Al principio secuela de la segunda guerra mundial y, tras 1949, de las nuevas relaciones internacionales en el contexto global de la guerra fría. Sin embargo, quedan inexplorados por parte de la historiografía numerosos temas y enfoques, a lo que pretende poner remedio el presente artículo. El primer bienio peronista: resonancias y perspectivas en la prensa italiana El estudio que nos ocupa pretende renconstruir las relaciones económico-diplomáticas que se establecieron entre Italia y Argentina en el bienio 1946-1947, por medio del análisis de la prensa italiana. Aunque existen contribuciones historiográficas que han, más o menos, recurrido a los periódicos italianos, también es verdadero que no hay un estudio sistemático sobre la prensa respecto de las relaciones italo-argentinas o la percepción de las resonancias argentinas en Italia en el período que nos ocupa. Por lo tanto, el presente artículo se propone llenar este vacío, haciendo hincapié en que a los periódicos hay que considerarlos plenamente fuente de investigación histórica. Sin diferenciar entre periódicos que salen diariamente o con otras frecuencias, se seleccionan por su orientación político-ideológica, considerando pues los órganos de partido (“L’Unità” del Partito Comunista Italiano PCI, l’ “Avanti” del Partito Socialista Italiano PSI, “L’Umanità” del Partito Socialista dei Lavoratori Italiani PSLI, “Il Popolo” de la Democrazia Cristiana DC, “L’Italia del popolo” –hasta junio de 1946– y “La Voce Repubblicana” del Partito Repubblicano Italiano PRI, “L’Opinione” del Partito Liberale Italiano PLI); los periódicos del mundo católico (“La Civiltà cattolica” de los Jesuitas, “L’Italia” de la curia de Milán, “Il Giornale dei Lavoratori italiani” de las Associazioni Cattoliche dei Lavoratori Italiani ACLI y “L’Osservatore Romano” del Vaticano), A estos se añaden el “Corriere della Sera” de Milán, “La Stampa” de Turín e “Il Tempo” de Roma-Milán, que no siguen ningún partido, pero dependen de la propensión de los directores, de los colaboradores y de las propiedades (cfr. Murialdi,1973; Castronovo & Tranfaglia, 1980).
133 EL APOYO POLÍTICO-DIPLOMÁTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA A ITALIA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (1946-1947) CONTADO POR LA PRENSA ITALIANA Así las cosas, el artículo mostraba claramente la voluntad de la Iglesia argentina de movilizarse concretamente, a través de la Acción Católica. La noticia aparecía al final de un artículo con un titular de última hora, entusiasta por la buena noticia, subrayada por la negrita de los caracteres en el centro de la página: «Está viajando hacia Italia el trigo ofrecido por Argentina”. Se trataba de un “don de 100 mil toneladas de trigo y de maíz, de las que 72.000 se enviarán este mes, y las demás 28.000 dentro del mes que viene» (p. 1). También “Il Popolo” se alineaba a los demás periódicos italianos, que a lo largo de los primeros meses de 1946 seguían contando los preparativos de las naves para los abastecimientos. En general, las noticias relativas a las naves y a los abastecimientos de víveres enviados a Italia presentes en los periódicos mencionados no se diferenciaban mucho, porque describían las negociaciones, la partida y la ansiosa espera del cargo (“Il Popolo”, 2 de abril de 1946, p. 1; “Il Tempo”, 22 de mayo de 1946, p. 1; “L’Italia del popolo”, 4 de abril de 1946, p. 1; “La Voce Repubblicana”, 22 de abril de 1946, p. 1; “La Voce Repubblicana”, 24 de abril de 1946, p. 1). Respecto del problema alimenticio que cargaba sobre Italia y las relativas ayudas argentinas, la prensa recordaba las principales citas del verano y de los últimos meses del año 1946. Hacia finales de julio los periódicos se detenían en la llegada a Roma de F. La Guardia. La densa narración de la estadía fue contada de manera puntual por numerosos periódicos7, porque la figura del Director general de la UNRRA, aunque no influía directamente en las relaciones italo-argentinas, sí podía condicionar el alcance de los abastecimientos alimenticios a Italia. En otoño hubo lugar la misión del ingeniero Giuseppe Raimondi, Jefe de la Organización Argentina para las Ayudas a Italia, cuyo nombre en febrero aparecía en “L’Osservatore Romano” respecto del tema alimenticio, y por cuya expedición se interesaba “Il Popolo”, probablemente por la pertenencia del experto a la corriente demácrata-cristiana (cfr. L’Osservatore Romano”, 24 de febrero de 1946, p. 1; “Il Popolo”, 2 de noviembre de 1946, p. 1; “Il Popolo”, 3 de noviembre de 1946, p. 1; “Il Popolo”, 9 de noviembre de 1946, p. 1). Sin embargo, semejante afiliación representaría el talón de Aquiles de su operación y sucesivamente conllevaría su sustitución con Paolo 7. Sobre todo “La Stampa” torinés, el “Corriere della Sera” y “d’Informazione” de Milán, “La Voce Repubblicana”, luego único órgano del PRI tras el cierre de “L’Italia del popolo” el 14 de junio de 1946, “Avanti!” socialista, “l’Unità” comunista, “Il Popolo” demócrata-cristiano y “La Civiltà Cattolica” jesuita.
134 GEMMA PIZZONI Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 118-159 Albertario, Comisario de la Federación de consorcios agrarios italianos (cfr. “La Nuova Stampa”, 20 de diciembre de 1946, p. 1; “Il Popolo”, 2 de enero de 1947, p. 1; Lanzavecchia, 2013). El tema de las ayudas argentinas y de la movilización de expertos por parte de Italia seguía interesando a los periódicos italianos desde principios de 1947. Por ejemplo, “La Voce Repubblicana” del PRI (15 de febrero de 1947, p. 1), el “Nuovo Corriere della Sera” independiente (18 de febrero de 1947, p. 1), “Il Tempo di Milano” conservador (18 de febrero de 1947, p. 1) y “l’Unità” del PCI (20 de marzo de 1947, p. 1) informaban de la entrevista entre Perón y Giustino Arpesani, desde el 31 de enero de 1947 embajador italiano en Buenos Aires, quien desde el principio se había movilizado para pedir directamente al Presidente argentino el envío de trigo a Italia. De los periódicos analizados emerge el interés por las tentativas de solucionar el problema de los abastecimientos alimenticios italianos también por medio del canal argentino. Brotan una serie de datos que van de la fecha de partida de los buques mercantes a la tipología de mercancías enviadas de Argentina (en particular, trigo, maíz y carne); de la movilización de los funcionarios italianos y argentinos para buscar y reconstruir las relaciones entre los dos países, al intercambio de propuestas avanzadas por Italia y de relativas respuestas acogidas por Argentina. Además, de gravosa dificultad para Italia, el problema alimenticio se convirtió —desde el punto de vista diplomático— en una estrategia eficaz: en efecto, la adquisición de abastecimientos argentinos contribuyó a fortalecer las relaciones entre los dos países, con relativas demostraciones de oleadas de solidaridad argentina y de conmovida gratitud italiana. II. La misión diplomática del Conde Carlo Sforza A partir de julio, los periódicos italianos se interesaron por una etapa significativa del camino de reconstrucción de las relaciones diplomáticas italo-argentinas durante el año 1946: la misión del conde Carlo Sforza8 en las capitales más importantes de América latina o 8. Al Conde Carlo Sforza (Montignoso, 1872 – Roma, 1952) se debió la suscripción del Tratado de Rapallo (1920), del Tratado de Paz entre Italia y las potencias aliadas (1947), del Pacto Atlántico (1949), y contribuyó también a la adhesión de Italia al plan Marshall, al acuerdo para la creación del Consejo de Europa y del tratado institutivo de la CECA (1951). De 1947 a 1950 fue más veces Ministro de Asuntos Exteriores en el III, IV, V y VI gabinete de De Gasperi; luego fue senador a partir de 1948, ministro sin cartera, encargado de asuntos europeos en el VII Ministerio de De Gasperi (Incisa di Camerana, 1998, p. 533).
135 EL APOYO POLÍTICO-DIPLOMÁTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA A ITALIA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (1946-1947) CONTADO POR LA PRENSA ITALIANA —tal y como él prefería llamarla— una ambasceria, del 22 de julio al 11 de septiembre de 1946, como Ministro “sin cartera” (Cacace, 1986, p. 84). Al abrigo de la partida, el 21 de julio de 1946 “Il Popolo” (p. 1) titulaba un breve entrefilete en primera página, que pasaba casi desapercibido: “Sforza en América del Sur”, sin particulares profundizaciones. Esta actitud duraría por toda la misión. De hecho, este periódico otorgaría mayor importancia a otros problemas de política interior y, en particular, a las intervenciones de F. La Guardia en los ambientes políticos romanos: pues no solo era el Director de la UNRRA, sino que, más indirectamente, representaba a Estados Unidos. El mismo día también l’ “Avanti!” (21 de julio de 1946, p. 1) socialista recordaba brevemente la noticia, mientras el “Corriere” explicaba ampliamente los objetivos de la misión de «notable importancia» del Conde. Ese artículo localizaba las dos direcciones de la misión: agradecer el apoyo diplomático que los países suramericanos —«únicas voces de justicia para Italia», «voces humanas y fraternales» acogidas por los italianos «con gran sentido de reconocimiento y también de esperanza»— estaban demostrando a Italia acerca de la delicada cuestión del tratado de paz; y convencer a los aliados para que revisaran, «tras superar las actuales contingencias y dificultades», sus posiciones de política internacional (“Corriere d’Informazione”, 2223 de julio de 1946, p. 1). El texto y su titular de caracteres cubitales representaban el sentimiento de esperanza que Sforza sentía, como italiano y como europeo, para cumplir con el objetivo oficial de la misión: insistir con los gobiernos latinoamericanos para lograr su ayuda en la reivindicación italiana de la paz justa, confiando en que «Italia cuenta con amigos fieles y numerosos por doquier» (p. 1)9. Lo demostraban las abundantes exhortaciones de los países suramericanos a los “cuatro” de la Conferencia de París. El 23 de julio el artículo que abría la primera página de “La Voce Repubblicana” (p. 1) individualizaba en la “misión para la justa paz” —como recordaba el antetítulo— la tentativa de Sforza de «proveer parcialmente a las desastrosas consecuencias de la descabellada política de la monarquía fascista», y aludía al aislamiento internacional que Italia estaba expiando en la inmediada segunda posguerra. 9. De Gasperi anunció en un telegrama enviado a las Embajadas y a las Legaciones en América Latina que el objetivo de la iniciativa era «agradecer a los gobiernos de las repúblicas latinoamericanas por la acción ya desarrollada para la justa paz, ponerse en contacto con estas para explicar las intenciones italianas ante las soluciones punitivas proyectadas por los Cuatro, concretar posiblemente con estas cada acción posible de apoyo, y finalmente iluminar a los colectivos italianos y traerles los recuerdos de la patria lejana» (Ministero degli Affari Esteri, 1997, X, III, p. 628).
136 GEMMA PIZZONI Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 118-159 Preocupaba la combinación de los términos “monarquía” y “fascista”, sobre todo si se piensa en que el periódico representaba al PRI, declaradamente contrario a la institución monárquica, sustituida con el voto referendario del 2 de junio; y en 1946 los resultados desastrosos de la alianza monarquía-régimen fascista seguían siendo visibles. En el texto aparecía un retrato de Sforza, indicado como la personalidad más adecuada para reanudar las relaciones internacionales: el órgano del PRI podía gozar, dentro de los diputados republicanos, un exponente encargado de una misión de alcance internacional. El artículo recordaba la firma del provechoso Tratado de Rapallo10 como ejemplo de su habilidad diplomática. Además, “La Voce” (p. 1) luchaba por perseguir una paz justa y duradera gracias al apoyo de los países aliados de Italia, incluidos los suramericanos, con los que el Gobierno quería establecer relaciones convenientes y provechosas. Además, en este proyecto Sforza se preciaba de una fama estratégica en el subcontinente por la acción antifascista, llevada a cabo durante la segunda guerra mundial y acabada en la Conferencia de Montevideo de agosto de 1942, cuando fue consagrado como “jefe espiritual de los italianos antifascistas” (Sforza, 1945, p. 188). “La Voce” (23 de julio de 1946, p. 1) refería también la declaración expedita por el Conde al corresponsal del “Corriere Paulistano” de San Pablo, primera etapa de la misión. Sin embargo, su comunicacióm no estaba dirigida solo a Brasil, sino a todas las “Repúblicas hermanas” del subcontinente «por la leal simpatía demostrada durante las negociaciones de paz. A los amigos verdaderos se les conoce en las dificultades». Este periódico quería demostrar que Brasil acogía la convicción de Sforza de que el objetivo común de Italia y de las naciones suramericanas era el mantenimiento de una paz hasta cristiana: «Sepan los hermanos de América latina que, luchando por una justa paz italiana, ellos defienden también sus intereses más esenciales, porque sus intereses, tal y como los nuestros, solo tienen un nombre: ‘Paz a los hombres de buena voluntad’» (p. 1). El agradecimiento a las Repúblicas de América Latina por la ayuda diplomática se convertiría en el leitmotiv de la misión. Lo confirmarían las palabras empleadas durante una rueda de prensa en Río de Janeiro por Sforza: «los italianos cuenta mucho con el apoyo de las 10. Tras la firma de noviembre de 1920 después del fin de la primera guerra mundial, el Tratado de Rapallo representó la conclusión del proceso risurgimental de unificación italiana hasta el confín oriental alpino y la anexión al entonces Reino de Italia de las ciudades de Gorizia, Trieste, Pola y Zara.
137 EL APOYO POLÍTICO-DIPLOMÁTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA A ITALIA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (1946-1947) CONTADO POR LA PRENSA ITALIANA repúblicas latinoamericanas», tradicionalmente “mejores amigas de Italia”, al coincidir por la común raíz latina (“La Voce Repubblicana”, 1 de agosto de 1946, p. 1). Luego partió para Argentina, y “La Voce Repubblicana” (6 de agosto de 1946, p. 1) informó acerca de la llegada, el 5 de agosto, del diplomático a Buenos Aires, enterándose de la UP de que le había «rendido homenaje el Subsecretario de Asuntos Exteriores de la república argentina» y que los italianos residentes en la capital «habían tributado al enviado del gobierno una cálida manifestación». También se destacaba que, durante la rueda de prensa, Sforza había agradecido a la comunidad argentina por parte del Gobierno italiano el esfuerzo que la república platense estaba llevando a cabo «para asegurar una paz justa a Italia» en la Conferencia de París, al estar convencido de que el futuro de Italia era «demasiado importante para aquel del mundo » (p. 1). El día siguiente, “La Voce Repubblicana” (7 de agosto de 1946, p. 1) informaba acerca de la entrevista con el Ministro de Asuntos Exteriores de la República argentina, mientras el “Corriere d’Informazione” (7 de agosto de 1946, p. 4) ponía el suelto “Perón recibe a Sforza”, sin detallarlo mucho y dejándole el espacio de unas líneas en la cuarta página. De hecho, ese mismo día se nombraba como nuevo director a Guglielmo Emanuel, cuya inclinación moderada le permitía dirigir el periódico hacia una línea más centrista. Además, precisamente en los años de su gestión él reanudó relaciones con Sforza, a quien conoció en 1906 en una ocasión diplomática y con quien compartió su posición atlantística11. Asombra el hecho de que la noticia del encuentro solo volvería a aparecer el 23 de agosto de 1946 (p. 1) en “Il Nuovo Corriere della Sera” por medio de una ilustración con pie “La visita de Sforza a Perón”, sin ningún otro comentario. Sin embargo, el periódico se interesaría por la misión diplomática de Sforza. El 8 de agosto de 1946, en un breve suelto de la cuarta página de l’ “Avanti!” (p. 4) aparecía la noticia del diplomático italiano y de la 11. Guglielmo Emanuel (Nápoles, 27 de abril de 1879 – Roma, 17 de junio de 1965) fue director del “Corriere della Sera” desde el 7 de agosto de 1946 hasta el 14 de septiembre de 1952. En 1906 fue redactor encargado del “Corriere della sera” de Luigi Albertini; tras un mes del nombramiento, el periódico lo envió a la conferencia internacional sobre la primera crisis marroquí (Algeciras, 16 de enero-7 de abril). Allí conoció a Carlo Sforza –en aquel entonces al principio de su carrera diplomática como asistente de E. Visconti Venosta– con quien mantuvo relaciones de colaboración hasta la segunda posguerra. En efecto, especialmente cuando Sforza llegó a ser Ministro de Asuntos Exteriores, a menudo Emanuel le concedió las columnas del “Corriere” para abogar –más o menos directamente– en favor de la línea occidental, esto es, atlantista del ejecutivo (Caridi, 1993, vol. 42).
138 GEMMA PIZZONI Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 118-159 entrevista del día anterior con el Presidente argentino, cuando agradecía por parte «del Gobierno italiano la ayuda y el apoyo ofrecidos a Italia por el gobierno de Buenos Aires». Sacaba la misma información de la Associated Press12 el día siguiente “La Voce Repubblicana” (9 de agosto de 1946, p. 1). Con respecto a la misión, al hablar de los compromisos cotidianos, el diario personal de Sforza permite reconstruir su estadía en Buenos Aires, los encuentros y las conversaciones referidos como notas sintéticas (Toscano, 1967, pp. 447-454; Melchionni, 1977, pp. 483-484)13. Su consulta hace destacar que la entrevista con el Presidente argentino fue amistosa, tal y como confirman las referencias a las sonrisas de Perón con respecto a sus orígenes italianos —«“Soy hijo de italianos, sardos»— y las frases en piamontés, sin dudas aprendidas durante su estadía italiana en 1939 como representante del Gobierno argentino. Además, ante suyo, el Presidente encargó al Ministro de Asuntos Exteriores Bramuglia que telegrafiara inmediatamente al embajador argentino en París, para que hiciera todo lo posible en favor de Italia (Incisa di Camerana, 1998, p. 536). El viaje de Sforza cruzó las capitales suramericanas y la prensa relató sus desplazamientos que terminaron los primeros días de septiembre en Washington, donde encontró al Presidente Harry S. Truman (cfr. “Corriere d’Informazione”, 12-13 de agosto de 1946, p. 4; “La Voce Repubblicana”, 13 de agosto de 1946, p. 1; “Avanti!”, 15 de agosto de 1946, p. 1; “La Voce Repubblicana”, 18 de agosto de 1946, p. 1; “La Voce Repubblicana”, 21 de agosto de 1946, p. 1; “Corriere d’Informazione”, 26-27 de agosto de 1946, p. 4; “Corriere d’Informazione”, 28-29 de agosto de 1946, p. 4; “La Voce Repubblicana”, 29 de agosto de 1946, p. 1; “La Voce Repubblicana”, 31 de 12. La AP, Associated Press, era una cooperativa de órganos de información, fundada en 1846 en Nueva York. Hoy es una de las mayores agencias del mundo; junto con la Reuters, es la principal en lengua inglés. 13.«4 agosto - Arr[ivo] a Buenos Ayres. V’è sulla banchina l’i[ncaricato] d’A[ffari] Fornari (456), Di Tella, le Società italiane etc. Conf[erenza] stampa all’Amb[asciata] per tutti i giornalisti. 5 agosto - Visita al m[inistro] d[egli] E[steri] Bramuglia (457) di origine ital[iana]. Gli raccomando di dar coraggio a N (458) a Parigi. Poi colaz[ione] all’Amb[asciata] coi Bramuglia, Guardo (459), pres[idente] della C[amera], sen. Molinari (460), pres[idente] C[ommissione] Est[eri], Viñas (461), capo del Cerim[oniale], Rodríguez (462), s[otto] s[egretario] Esteri, una contessa Lovera di Castiglioni, un dott. De Nicola, nipote di Enrico etc. 6 agosto - Visita a Italia libera e altre Società. 7 agosto - Disc[orso] alla colonia. Visita a Perón (463). Sorrisi: «Son figlio di italiani, sardi»; frasi in piemontese. 8 agosto - Colaz[ione] offertami al M[inistro] Est[eri] dal Gov[erno] argentino. P[ran]zo intimo dai Di Tella. Loro offerta generosa di 20 mila dollari poi 10 mila ogni anno per un focolare argentino». Este texto es el resultado de una transcripción del doct. Livio Zeno de las agendas del Conde, colacionadas con otras notas autógrafas y con los apuntes de la Condesa Valentina. De los corchetes y las notas al pie de página se ocupó el editor del diario, Mario Toscano: los primeros representan la terminación de las abreviaciones empleadas por Sforza y las segundas –localizadas en el texto por los números entre paréntesis– tienen una función explicativa.
139 EL APOYO POLÍTICO-DIPLOMÁTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA A ITALIA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (1946-1947) CONTADO POR LA PRENSA ITALIANA agosto de 1946, p. 1; “Corriere d’Informazione” 2-3 de septiembre de 1946, p. 1; “La Voce Repubblicana”, 7 de septiembre de 1946, p. 1). Tras regresar a Italia, el periódico conservador de Roma, “Il Tempo” (13 de septiembre de 1946, p. 1), reflexionaba sobre el viaje de Sforza representando un cuadro claramente positivo. El 13 de septiembre, un artículo publicado en la primera página y firmado por Giuseppe Prezzolini14 refería algunas partes de “Nuestra entrevista con Sforza” —como adelantaba el antetítulo— desde hacía poco de regreso «de Suramérica, donde había sido cordial y triunfalmente recibido entre homenajes floreales y oficiales por las repúblicas amigas de Italia». Prezzolini se centraba en una pregunta específica adecuada al contexto de la Italia de aquel entonces. De hecho, preguntaba a Sforza «si el fascismo [había] dejado en las comunidades italianas divisiones profundas». El Conde contestó que “lastimosamente” sí había comunidades neofascistas en Argentina, pero de sus palabras se entendía que estas estaban caracterizadas por «un carácter medieval, como las luchas entre blancos y negros, en lugar de un contenido doctrinal» (p. 1). Así las cosas, no estaban vinculadas fuertemente a los principios del fascismo y no existía peligro de difusión de sentimientos filofascistas. Sforza reconocía que la división entre fascistas y antifascistas ya no existía en los colectivos de compatriotas suramericanos. Su constante llamamiento a la unidad «alrededor de la cama de la madre común Italia, convaleciente pero aún herida» se dirigía a todos los italianos de América latina, y provocaba «conmoción y adhesión profundas»: lo atestiguaba la prensa italiana de los meses anteriores. Para el periódico conservador, el hecho de que ya no se corría ese peligro favorecía las comunicaciones entre la nueva Italia republicana, democrática y antifascista con los Estados suramericanos. Mirando a Argentina y conociendo el punto de vista italiano quizás quede implícita la clarividencia de Sforza acerca del fenómeno migratorio, argumento del que discutió con los gobiernos de los Estados visitados: él sabía que ocurría afirmar cautelosamente la presencia del fascismo en Argentina, puesto que, precisamente en Buenos Aires, el diplomático se enteró de las grandes ocasiones de la emigración italiana. 14. Giuseppe Prezzolini fundó –con Giovanni Papini– el semanal “La Voce” en 1908 (cerrado en 1916) en Florencia. De tradición conservadora y nacionalista, el periódico se centraba sobre todo en los temas más culturales y literarios –en particular polemizando rudamente contra el conformismo burgués muy difundido a principios del siglo XX– sin excluir aquellos económicos. Piénsese en la famosa disertación sobre la “cuestión meridional” (cfr. Gentile, 2016).
140 GEMMA PIZZONI Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 118-159 El Conde era consciente de que, para estimular la emigración italiana —a la que el gobierno consideraba como la solución al desempleo—, se necesitaba tranquilizar sobre el hecho de que el fascismo, tan temido y obstaculizado en la posguerra, no estuviera muy presente en las comunidades italianas argentinas: «contrariamente al fascismo, los gobiernos democráticos italianos siempre estarán dispuestos a favorecer nuestra emigración a América latina» (Incisa di Camerana, 1998, pp. 534-535). Otro dato importante fue discutido en tres columnas de un artículo de “Il Tempo” en la primera página del 15 de octubre. Con esta misión Sforza ratificaba su habilidad diplomática, mostraba a la opinión pública italiana poseer requisitos de experiencia adecuados al encargo, y se las componía estratégicamente gracias al “control caracterial” y a la “excepcional nobleza comportamental”, que le reconocería sucesivamente Giulio Andreotti (Melchionni, 1977, p. 413). El periódico conservador publicó el texto de la entrevista a Sforza realizada por Aldo Airoldi, con la intención de hacer hincapié en la lucidez y en la capacidad de discernimiento del diplomático. A la pregunta del entrevistador sobre la situación política general en los países suramericanos, Sforza respondió invitando a apartarse momentáneamente del planteamiento eurocéntrico que se solía emplear en semejantes temáticas, para comentar de manera más fría e imparcial las características políticas de las naciones suramericanas: «un cambio hasta violento de Presidente puede producir alteraciones profundas para castas encumbradas; pero la población nunca pierde de verdad el beneficio de una atmósfera de democracia y de libertad que es más o menos general» (“Il Tempo”, 15 de octubre de 1946, p. 1). De la entrevista se destaca que, según el Conde, los fenómenos políticos de la historia de América latina que seguían vigentes en 1946 tenían una característica común: tendían a minar y a desquiciar las bases del poder constituido de antemano para dirigirse a los deseos del pueblo, pero sin desembocar en la hoclocracia. Es más, estos empleaban el escamoteo de la ‘percepción’ de la auténtica democracia —en la que el gobierno es participativo, así como el pueblo, parte integrante y directa de la acción gubernamental— en lugar de la verdadera puesta en práctica. Así las cosas, países como la Argentina de Perón ofrecían al pueblo el atisbo de una verdadera participación realizando las políticas sociales que exigía, pero, de hecho, el concreto proceder seguía siendo monopolio exclusivo de unos cuantos. Estos últimos eran los que realmente sufrían alteraciones, como en el ejemplo argentino: an-
141 EL APOYO POLÍTICO-DIPLOMÁTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA A ITALIA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (1946-1947) CONTADO POR LA PRENSA ITALIANA tes, los liberales de finales del siglo XIX, quienes representaban a los grandes terratenientes; luego, los jefes militares que se sucedieron en los diferentes golpes; finalmente, el justicialista Perón. Las palabras de Sforza se basaban en el conocimiento del continente suramericano, en el que pudo profundizar en primera persona durante la Conferencia de Montevideo. Queda bien entendido el interés del periódico conservador por la política justicialista y por la idea de la “tercera posición” que, en el mudable contexto de la segunda posguerra, ejercía sobre una parte de la opinión pública italiana: piénsese en el fenómeno del neofascismo que simpatizaba con el caudillo Perón, considerado “discípulo de Mussolini” —tal y como titulaba el “Corriere della Sera” (29 de marzo de 1946, p. 1) poco después de las elecciones argentinas de febrero de 1946— o en el mundo católico que, al delinearse las coaliciones de la guerra fría, se mostró receloso tanto del ateísmo soviético como del individualismo liberal estadounidense. A la luz de lo analizado, se puede sostener que la misión de Sforza llamó la atención de la prensa italiana tanto desde el punto de vista meramente narrativo como desde aquel más analítico. Periódicos como el “Corriere”, “Il Popolo”, l’ “Avanti!” y “La Voce Repubblicana” se centraron en la narración del itinerario realizado por Sforza, sacando provecho del United o de la Associated Press. Por la pertenencia de Sforza al partido republicano, es cierto que precisamente “La Voce” informó más detalladamente para reconstruir lo acaecido y las implicancias políticas de la misión diplomática. También las entrevistas a Sforza del corresponsal del “Corriere”, Luigi Giovanola, eran llenas de reflexiones significativas, como la importancia de la paz internacional y la voluntad de redención del pueblo italiano tras la guerra. Aunque a veces parece que los periódicos fueran incompletos o se desinteresaran por el suceso, la comparación entre los artículos —analizados de manera cronológica del 20 de julio a principios de septiembre de 1946— permite reconstruir la crónica de la misión del Conde, de las entrevistas con las numerosas personalidades encontradas y de sus discursos frente a una muchedumbre feliz y acogedora. Si una fuente no proporciona informaciones, la otra sí lo hace y, como un mosaico, el cuadro final aparece completo y exhaustivo. En los periódicos recurría frecuentemente el incansable llamamiento de Sforza a los italianos que residían en los países extranjeros, o sea, la necesidad de poner de lado los contrastes políticos y las secuelas del régimen fascista, para juntarse con la finalidad de garantizar
142 GEMMA PIZZONI Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 118-159 la recuperación de la madre patria Italia. En los números abundaba la metáfora de la madre convaleciente, mientras en otros Sforza centraba el blanco, saliéndose del expediente retórico. El panorama marcado por los periódicos señalizaba un elemento compartido y nada secundario: la sensación de acogida que transmiten al lector, con la función no solo de elogiar a la célebre figura del Conde, sino sobre todo de informar a la opinión pública italiana de que Argentina, así como toda América Latina, era amiga de Italia. En la inmediata posguerra Italia necesitaba escuchar buenas noticias; los periódicos lo sabían y tomaban la ocasión “por los pelos”. En general, la prensa italiana consideraba muy positiva la expedición de Sforza, sobre todo si se piensa en el momento extremadamente crítico para Italia, que necesitaba del apoyo de las naciones suramericanas mientras se escribía el Tratado de paz15. III. De los preparativos a la firma: el tratado de paz italiano La invitación a Italia en la Conferencia de París (29 de julio–15 de octubre de 1946), para discutir sobre las negociaciones de paz, representó una oportunidad irrepetible para intentar volverse a poner en el panorama de las relaciones internacionales y recuperar la posición de la que había gozado antes de 1922. En el contexto de la paz de París, el Conde Sforza emprendió el viaje a Suramérica para concienciar a los gobiernos locales sobre el tema. Sin embargo, de los periódicos italianos analizados se deduce que Argentina había movilizado su diplomacia no solo respecto de los Estados cercanos, sino también respecto de las Naciones Unidas ya antes de la llegada del diplomático. «Voces amigas» desde América Latina: un coro dirigido por Argentina (1946) Ya el mayo de 1946 “Il Tempo” (p. 1) aludía al llamamiento del Ministro de Asuntos Exteriores argentino, Juan Cooke, a las Naciones 15. Lo atestiguaba una carta privada que el Conde envió a De Gasperi desde Washington el 2 de septiembre de 1946, en los últimos días de su viaje, en la que afirmaba: «No me dejo influenciar por la acogida, a veces excesiva, que en todas partes me hacen, pero te aseguro que en América latina nos esperan con ansiedad en todo ámbito: importaciones, no solo industriales, sino también intelectuales, emigración (tanto seleccionada como masiva), pues en todo, incluida –si lo logramos hacer– una notable influencia diplomática, y nos ayudará hasta el ya no ser “gran potencia”, lo importante es que mostremos la rara y noble dignidad de un pueblo que quiere resurgir campeón, sin odios ni miedos» (Zeno, 1975, pp. 465-466).
149 EL APOYO POLÍTICO-DIPLOMÁTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA A ITALIA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (1946-1947) CONTADO POR LA PRENSA ITALIANA bremanera contribuido a los desarrollos científicos, literarios y artísticos de la civilización occidental: para que Italia vuelva a ser capaz de seguir colaborando lo más pronto posible con las demás naciones, recomienda a los Estados miembros de la O.N.U., que han firmado el tratado de paz con Italia, que se le dé la oportunidad de presentar nuevas observaciones y sugerencias que mitiguen las obligaciones impuestas por el tratado y que su pueblo debe afrontar. La reduplicación de la palabra “considerado”, repetida al principio de seis frases, enumera las argumentaciones de la delegación argentina para persuadir a las potencias ganadoras de la Conferencias de paz, y amortiguar para Italia las obligaciones que el tratado ratificado en julio le imponía. Al acabar la guerra y con el país que seguía dividido, destruido y necesitado de ayudas, al desafío de la reconstrucción se añadía el desánimo por la cuenta muy alta a pagar presentada por París. En esta triste coyuntura, una mirada global a los periódicos examinados permite llegar a una importante y positiva consideración respecto de las relaciones italoargentinas: en efecto, Argentina demostró más veces no solo seguir con interés los sucesos italianos en los difíciles trances de las negociaciones, sino que también se movilizó en favor de Italia comprometiendo a otros países de América del Sur. Lo atestiguaban “La Voce Repubblicana”, “Il Popolo”, el “Corriere”, “Il Tempo”, “La Stampa”, la revista sobre emigración “Italiani nel mondo” y menos frecuentemente los periódicos católicos “L’Italia”, “L’Osservatore Romano” y el quincenal de los Jesuitas “La Civiltà Cattolica”. Los tonos empleados eran homogéneos, uniformados al común registro lingüístico y estilístico, derivante de las fuentes de información United o Associated PressDe la misma manera, se adecuaban a los sentimientos latentes pero siempre reconocibles del gobierno, de sus preocupaciones por Italia y sus breves “victorias pírricas” logradas en el territorio amigo de América latina. Puede decirse que, en lo que se refiere al año 1946, la narración de la prensa —excluida aquella no filogubernamental» declaró las bases asentadas del proceso de reconstrucción de las relaciones italo-argentinas. Es prueba de esto la metáfora muy elocuente de Sforza empleada para invitar a los italianos de América latina a juntarse «alrededor de la cama de la madre común Italia, convaleciente pero aún herida», y estos reaccionaron con «conmoción y adhesión profundas».
150 GEMMA PIZZONI Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 118-159 Conclusiones Tras el examen del corpus de periódicos y revistas italianas en el que se fundamenta este estudio, es posible afirmar que la prensa italiana seleccionada se presenta, en el bienio 1946-1947, como una cronista minuciosa hacia el país suramericano y las perspectivas de las relaciones entre Italia y Argentina, además de puntual, aunque no siempre constante, en lo que se refiere a la actualización cotidiana, ya que maiora premunt durante la delicada construcción de la República. Más allá de los argumentos localizados en la prensa examinada y hasta ahora presentados, hay otros puntos de contacto entre Italia y Argentina que se juntan a los de matriz económica y diplomática: por ejemplo, la política migratoria y la visita de Eva Perón en las capitales europeas, dentro de las cuales está Roma. Todos estos son elementos de encuentro entre los dos países, que a la lejanía geográfica y a las diferencias históricas, supieron contestar con la cercanía cultural, hija del sustrato social italo-argentino que fue afirmándose a lo largo de las décadas en la república latinoamericana. El interés de los periódicos por las relaciones italo-argentinas se nota ya en la compaginación de los artículos: la mayoría de las intervenciones aparecían en las primeras páginas, con títulos subrayados en negrita o en letras de molde, para capturar la atención del lector, aunque no faltaran artículos publicados en la segunda o en la cuarta página. También hay referencias más o menos explícitas, aunque indudablemente fecundas, al diálogo con órganos diplomáticos y diferentes fuentes de información. Piénsese en la remisión a algunos periódicos allende el océano con referencia a relevantes articulaciones de las relaciones italo-argentinas, realizada con la técnica que permite a las voces italianas remitir, más o menos de manera literal, los relatos de los principales periódicos argentinos o de las informaciones filtradas por la UP o por la AP. Probablemente se les menciona al ser consideradas autorizadas y de fiar por confirmar la veridicidad de lo expuesto, o bien noticias localizadas por otros periódicos, tanto italianos como argentinos, a los que el periodista recurre para proporcionar un panorama global y detallado. En lo que se refiere al registro y al estilo, hay una variedad de métodos narrativos como los periodísticos, los literarios y los más explicativos y argumentativos. En este panorama diversificado prevalece el empleo de un lenguaje esmerado y claro, típico del registro formal de
151 EL APOYO POLÍTICO-DIPLOMÁTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA A ITALIA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (1946-1947) CONTADO POR LA PRENSA ITALIANA la producción escrita de la lengua italiana; cuando sea necesario, se emplean términos de la lengua española o inglesa. En este sentido, se confirma el notable interés de la opinión pública italiana por un contexto periférico como Argentina, tanto como fuente de ayudas financieras, como interlocutor de política exterior que permitiría a Italia salir del aislamiento sucesivo a la derrota. Los periódicos registran pormenorizadamente la grave y urgente cuestión de los abastecimientos alimenticios de Italia: hacen hincapié en el problema de la restitución de la flota italiana requisada durante la segunda guerra mundial y, desde el verano de 1946, registran las partidas de los primeros piróscafos describiendo precisamente la tipología de los víveres despachados. También se subraya la participación de las comunidades italianas allende el océano y de los mismos argentinos invitados por el Presidente Farrell a ahorrar raciones de comida para “aligerar los sufrimientos” del pueblo italiano. También se destaca el amplio espacio ofrecido a la crónica de la extraordinaria presencia del Conde Carlo Sforza en las capitales suramericanas (22 de julio–11 de septiembre de 1946), dirigido a agradecer a los países de América meridional su ayuda diplomática al tratado de paz italiano y los víveres enviados. Los periódicos se concentraban en la narración del itinerario de Sforza, poniendo énfasis en las entrevistas con las numerosas personalidades encontradas y en sus discursos frente a muchedumbres felices y acogedoras, lo que recordaba el mismo Sforza en su diario personal. Además, describían en términos positivos los resultados logrados por Sforza, para lograrle a Italia el apoyo de las naciones suramericanas durante la Conferencia de París. En lo que respecta a esto, entre 1946 y 1947, la prensa comentaba la significativa movilización en favor de una paz ecuánime para Italia por parte de los países latinoamericanos, en particular, de Argentina. Gracias a los informes diplomáticos es posible analizar críticamente la prensa italiana sobre Argentina, un sector pues que permite verificar la capacidad de los opinion-maker de vehicular las informaciones y de influir en las opiniones pero también, a veces, su tendencia a sufrir los condicionamientos del establishment político italiano, del que históricamente reflejan articulaciones y posiciones. Precisamente a la luz de estos rasgos distintivos del modelo periodístico italiano, apretado en el conflicto entre lógicas de poder e imparcialidad deontológica, la investigación destaca un gran nivel de interés de la prensa italiana hacia Argentina, logrando desarrollar un análisis cuidadoso de los acontecimientos argentinos y de sus recaídas en el ámbito de las relaciones con Italia.
152 GEMMA PIZZONI Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 118-159 En estudio permite fotografiar las relaciones entre los dos países en un momento que sería rápidamente superado por los sucesos siguientes: estreno del Plan Marshall, proyecto de una Comunidad europea, ocaso de los flujos migratorios, crisis recesiva argentina a partir de 1949, muerte de Evita, fracaso del Segundo Plan Quinquenal y de la Tercera Posición, contrastes con la Iglesia y con los jefes militares argentinos, caída del gobierno Perón. Todo esto ocurrió en el panorama de la contraposición bipolar de la Guerra fría. Fue así que para Italia empezó otra historia. El presente artículo, en su versión original en italiano, ha sido traducido al español por M. Colucciello Referencias Aga Rossi, E. (1993). Una nazione allo sbando. L’armistizio italiano del settembre 1943 e le sue conseguenze. Bolonia: Il Mulino. Albònico, A. (1988). La ripresa delle relazioni tra l’Italia e l’America Latina dopo il fascismo: i primi passi (1943-1945). Clio. XXIV (3), pp. 435-453. Bertagna, F. (2008). L’Italia del popolo. Un giornale italiano d’Argentina tra guerra e dopoguerra. Viterbo: Sette Città. Bertagna, F. (2006). La patria di riserva. L’emigrazione fascista in Argentina. Roma: Donzelli. Bertagna, F. (2009). La stampa italiana in Argentina. Roma: Donzelli. Bevilacqua, P., De Clementi A. & Franzina E. (eds.). (2009). Storia dell’emigrazione italiana. Partenze, 2 Tomos, Roma: Donzelli. Blengino, V., Franzina E. & Pepe, A. (eds.). (1994). La riscoperta delle Americhe. Lavoratori e sindacato nell’emigrazione italiana in America latina 1870-1970. Milán: Teti. Bosworth, R.J B. & Romano, S., (eds.). (1991). La politica estera italiana (1860-1985). Bolonia: Il Mulino. Cacace, P. (1986). Venti anni di politica estera italiana (1943-1963). Roma: Bonacci. Cannistraro, P. V. & Rosoli, G. (eds.). (1979). Emigrazione, chiesa e fascismo. Lo scioglimento dell’Opera Bonomelli (1922-1928). Roma: Studium. Capuzzi, L. (2013). La frontiera immaginata. Profilo politico e sociale dell’immigrazione italiana in Argentina nel secondo dopoguerra. Milán: FrancoAngeli Editore.
153 EL APOYO POLÍTICO-DIPLOMÁTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA A ITALIA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (1946-1947) CONTADO POR LA PRENSA ITALIANA Caridi, P. (1993). Guglielmo Emanuel, Dizionario Biografico degli Italiani. 42. Recuperado de: http://www.treccani.it/enciclopedia/ guglielmo-emanuel_(Dizionario-Biografico)/ Castronovo, V, & Tranfaglia, N. (eds). (1980). Storia della stampa italiana, 5 Tomos. Roma-Bari: Laterza. Cavarocchi, F. (2010). Avanguardie dello spirito. Il fascismo e la politica culturale all’estero. Roma: Carocci. De Cecco, M. (1974). La politica economica durante la ricostruzione (pp. 285-286). En S.J. Woolf (ed.), Italia 19431950. La ricostruzione. Bari: Laterza. Devoto, F. J. (2006), Historia de los italianos en la Argentina. Buenos Aires: Editorial Biblos. Formigoni, G. (2016). Storia dell’Italia nella guerra fredda (19431978). Bolonia: Il Mulino. Galli Della Loggia, E. (1996). La morte della patria. La crisi dell’idea di nazione tra Resistenza, antifascismo e Repubblica. Roma-Bari: Laterza. Gambino, A. (1972). Le conseguenze della seconda guerra mondiale. L’Italia da Yalta a Praga. Bari: Laterza. Gentile, E. (2016). Giuseppe Prezzolini. Dizionario Biografico degli Italiani. 85. Recuperado de: http://www.treccani.it/enciclopedia/ giuseppe-prezzolini_%28Dizionario-Biografico%29/ Gentile E. (1986, junio). L’emigrazione italiana in Argentina nella politica di espansione del nazionalismo e del fascismo. Storia Contemporanea. XVII (3). Bolonia: Il Mulino. Germani, G. (1978). Authoritarianism, fascism, and National populism. Londres: Routledge. Incisa di Camerana, L. (1998). L’Argentina, gli Italiani, l’Italia. Un altro destino. Milán: ISPI-SPAI. Lanzavecchia, R. (2013, 30 de octubre). Giuseppe Raimondi, ISRAL – Istituto della storia della resistenza e della società contemporanea in Provincia di Alessandria «Carlo Gilardenghi»”. Recuperado de: https://web.archive.org/web/20131030184152/http://www.isral. it/web/web/risorsed ocumenti/2%20giugno_costituenti_raimondi.htm Melchionni, M. G. (1977, julio-septiembre). Dal diario del Conte Sforza: il periodo post-fascista (25 de julio de 1943-2 de febrero de 1947). Rivista di Studi Politici Internazionali. 44 (3) (175), pp. 483484. Ministero degli Affari Esteri (1997), I Documenti Diplomatici Italiani, X (III), Roma: Istituto Poligrafico e Zecca dello Stato – Libreria dello Stato. Recuperado de: http://www.farnesina.ipzs.
154 GEMMA PIZZONI Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 118-159 it/series/DECIMA%20SERIE/volumi/VOLUME%20III/ full#DOCUMENTI Ministero degli Affari Esteri (1997), I Documenti Diplomatici Italiani, X (V), Roma: Istituto Poligrafico e Zecca dello Stato – Libreria dello Stato. Recuperado de: http://www.farnesina.ipzs.it/series/ DECIMA%20SERIE/volumi/VOLUME%20V Motto, F. (2001), Dal Piemonte alla Valle d’Aosta. La clandestinità del quadrunviro Cesare Maria de Vecchi di Val Cismon in una memoria di don Francesco Làconi, Ricerche storiche salesiane, 2 (20), pp. 309-348. Mugnaini, M. (2008). L’America Latina e Mussolini. Brasile e Argentina nella politica estera dell’Italia (1919-1943). Milán: FrancoAngeli. Mugnaini, M. (1986). L’Italia e l’America Latina (1930-1936): alcuni aspetti della politica estera fascista, Storia delle relazioni internazionali, II (2), pp. 199-244. Murialdi, P. (1973), La stampa italiana del dopoguerra 1943-1972. Roma-Bari: Laterza. Pretelli, M. (2010). Il fascismo e gli italiani all’estero. Bolonia: Clueb. Quintas, E. (2011). I rapporti politici tra Italia e Argentina negli anni del peronismo (1946-1955). Università Roma Tre, Scuola dottorale in Scienze Politiche. Rosoli, G. (1993). La politica migratoria italo argentina nell’immediato dopoguerra (1946-1949), pp. 366-376. En Id. (ed.), Identità degli italiani in Argentina. Reti sociali/Famiglia/Lavoro, Roma: Studium. Rozenczwaig, C.J. (1963), Las relaciones Argentina-Italia: una historia de desencuentros, un futuro de posibilidades. Buenos Aires: Catálogos. Scarzanella, E. (2005). Fascisti in Sud America. Florencia: Le Lettere. Sforza, C. (1945). L’Italia dal 1914 al 1944 quale io la vidi. Roma: Mondadori. Toscano, M. (1967, diciembre). Introduzione al Diario Sforza. Nuova Antologia. 2004, pp. 447454. Vernassa, M. (2001). L’Italia del dopoguerra e la diplomazia argentina. I rapporti diplomatici argentini in Italia presso la Santa Sede (1945-1948). Nuova Storia Contemporanea. V (5), pp. 77-104. Vittoria, A. (1995), I diari di Luigi Federzoni. Appunti per una biografia, Studi Storici, 3 (35), pp. 729-760. Zanatta, L. (2009). Eva Perón. Una biografia politica. Soveria Mannelli (CZ): Rubbettino. Zeno, L. (1975). Ritratto di Carlo Sforza. Florencia: Le Monnier.
155 EL APOYO POLÍTICO-DIPLOMÁTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA A ITALIA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (1946-1947) CONTADO POR LA PRENSA ITALIANA Periódicos “Avanti!” Il conte Sforza nell’America Latina, “Avanti!”, 21 de julio de 1946, Año 50, n. 174. Sforza da Perón, “Avanti!”, 8 de agosto de 1946, Año 50, n. 189. Calde accoglienze cilene, “Avanti!”, 15 agosto 1946, Anno 50, n. 195 p. 1. “Corriere della Sera” S.N., Perón eletto Presidente dell’Argentina, “Corriere d’Informazione”, 29 de marzo de 1946, Año II, n. 76. Si manterrà agli Italiani la razione attuale del pane, “Corriere d’Informazione”, 12-13 de abril de 1946, Año II, n. 88. Appello del Papa ai “granai del mondo”, “Corriere d’Informazione”, 5 de abril de 1946, Año II, n. 82. L’Argentina ci manderà 4 milioni di quintali di grano, “Il Nuovo Corriere della Sera” – Edizione della notte, 18 de febrero de 1947, Año 72, n. 42. G. A., La missione del conte Sforza, “Corriere d’Informazione” – Edizione della notte, 22-23 de julio de 1946, Año II, n. 171. Perón riceve Sforza, “Corriere d’Informazione”, 7 de agosto de 1946, Año II, n. 78. La visita di Sforza a Perón, “Il Nuovo Corriere della Sera”, 23 de agosto de 1946, Año 71, n. 91. L. Giovanola, Sforza Parla a Montevideo, “Corriere d’Informazione”, 12-13 de agosto de 1946, Año II, n. 83. La missione di Sforza nell’America del Sud, “Corriere d’Informazione”, 26-27 de agosto de 1946, Año II, n. 97. Sforza per il ponte latino tra Slavi e Occidente, “Corriere d’Informazione”, 28-29 de agosto de 1946, Año II, n. 99. Sforza a città del Messico, “Corriere d’Informazione” – Edizione della notte, 2-3 de septiembre de 1946, Año 171, n. 206. L. Giovanola, Gli Italiani delle Americhe per una pace onorevole, “Il Nuovo Corriere della Sera”, 7 de agosto de 1946, Año 71, n. 78. C. Spellanzon, Alle 11.35 firmata a Parigi la nostra dura condanna, “Corriere d’Informazione” – Edizione della notte, 10 de febrero de 1947, Año III, n. 35. L. Giovanola, Il Presidente argentino per la cooperazione con l’Italia, “Corriere della Sera”, 3 de mayo de 1947, Año 72, n. 105. “Italiani nel mondo”
156 GEMMA PIZZONI Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 118-159 V. ArangioRuiz, L’America Latina è con noi, “Italiani nel mondo”, 10 de agosto de 1946, Año II, n. 15. E. Rossi, La Quarta Conferenza Panamericana degli Italiani Liberi, “Italiani nel mondo”, 25 de agosto de 1946, Año II, n. 16. “Il Popolo” Restituzione all’Italia delle navi in Argentina, “Il Popolo”, 1 de enero de 1946, Año III, n. 1. Sette navi italiane tornato dall’Argentina, “Il Popolo”, 1 de marzo de 1946, Año III, n. 53. Grano in arrivo, “Il Popolo”, 2 de abril de 1946, Año III, n. 78. È tempo di sbarrare il passo alla morte, “Il Popolo”, 5 de abril de 1946, Año III, n. 81. Parziale blocco del grano per l’invio ai paesi europei, “Il Popolo”, 16 de abril de 1946, Año III, n. 90. La Guardia risponderà fra due giorni, “Il Popolo”, 17 de abril de 1946, Año III, n. 91. Grano dall’America Latina, “Il Popolo”, 18 de abril de 1946, Año III, n. 92. È in viaggio per l’Italia grano offerto dall’Argentina, “Il Popolo”, 23 de abril de 1946, Año III, n. 96. La Repubblica del Panama aderisce all’iniziativa argentina, “Il Popolo”, 4 de julio de 1946, Año III, n. 154. Anche il Perù si schiera a favore dell’Italia, “Il Popolo”, 6 de julio de 1946, Año III, n. 156. Solidarietà dell’America Latina, “Il Popolo”, 10 de julio de 1946, Año III, n. 159. Un viaggio di Nenni. Sforza nell’America del Sud, “Il Popolo”, 21 de julio de 1946, Año III, n. 168. Impressioni argentine sulla missione italiana, “Il Popolo”, 2 de noviembre de 1946, Año III, n. 256. Gli acquisti dell’Italia nella Repubblica Argentina, “Il Popolo”, 3 de noviembre de 1946, Año IV, n. 257. La missione dell’on. Raimondi per avere grano dall’Argentina, “Il Popolo”, 9 de noviembre de 1946, Año IV, n. 262. I risultati della missione inviata in Argentina per il rifornimento di grano, “Il Popolo”, 2 de enero de 1947, Anno IV, n. 1. Il Papa destina 28.000 q.li di grano a Milano e all’Alta Italia, “Il Popolo”, 12 de enero de 1947, Año IV, n. 10. Iniziativa Argentina per la revisione del trattato, “Il Popolo”, 26 de junio de 1947, Año IV, n. 149.
157 EL APOYO POLÍTICO-DIPLOMÁTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA A ITALIA EN LA INMEDIATA POSGUERRA (1946-1947) CONTADO POR LA PRENSA ITALIANA Sette repubbliche sudamericane chiedono che sia discussa la revisione, “Il Popolo”, 23 de agosto de 1947, Año IV, n. 197. “Il Tempo” Grano, lana e viveri in arrivo dall’Argentina, “Il Tempo”, 22 de mayo de 1946, Año I, n. 6. Riprese le trattative per l’emigrazione in Argentina, “Il Tempo di Milano”, 18 de febrero de 1947, Año II, n. 42. G. Prezzolini, Il SudAmerica attende l’emigrazione italiana, “Il Tempo”, 13 de sepriembre de 1946, Año I, n. 102. A. Airoldi, Si può emigrare nell’America Latina (Intervista col conte Sforza), “Il Tempo”, 15 de octubre de 1946, Año I, n. 129. Appello argentino per un’equa pace all’Italia, “Il Tempo”, 17 de mayo de 1946, Año I, n. 2. Iniziativa dell’Argentina per un’azione latinoamericana, “Il Tempo di Milano”, 25 de junio de 1947, Año II, n. 150. L’Argentina all’ONU per la giustizia all’Italia, “Il Tempo di Milano”, 4 de septiembre de 1947, Año II, n. 210. “L’Italia” La revisione del trattato chiesta dall’Argentina, “L’Italia”, 23 de agosto de 1947, Año XXXVI, n. 200. Proposta argentina per la revisione del “diktat”, “L’Italia”, 5 de septiembre de 1947, Año XXXVI, n. 211. “L’Italia del popolo” Le navi mercantili italiane. Gli Stati Uniti per la restituzione, “L’Italia del popolo”, 23 de febrero de 1946, Año II, n. 46. Navi italiane restituite dall’Argentina, “L’Italia del popolo”, 1 de marzo de 1946, Año II, n. 52. Grano dall’Argentina, “L’Italia del popolo”, 4 de abril de 1946, Año II, n. 81. “L’Opinione” L’Argentina manderà grano e carne congelata, “L’Opinione”, 12 de mayo de 1946, Año II, n. 112. “L’Osservatore Romano” Lo stato attuale dei soccorsi argentini all’Italia, “L’Osservatore Romano”, 24 de febrero de 1946, Año LXXXVI, n. 47. Iniziativa dell’Argentina per la revisione del trattato italiano, “L’Osservatore Romano”, 26 de junio de 1947, Año LXXXVII, n. 146. “l’Unità” Importazioni dall’Argentina per 400.000 tonnellate di viveri, “l’Unità”, 20 de marzo de 1947, Anno XXIV, n. 67.
158 GEMMA PIZZONI Cultura Latinoam. Volumen 34, número 2, julio-diciembre 2021, pp. 118-159 “La Civiltà Cattolica” Cronaca contemporanea (Estero) – ARGENTINA, “La Civiltà Cattolica”, 16 de marzo de 1946, Año 97, vol. I, Quaderno 2298. Cronaca contemporanea, “La Civiltà Cattolica”, 11-24 de abril de 1946, Año 97, vol. II, Quaderno 2301. Cronaca contemporanea (Estero) – ARGENTINA, “La Civiltà Cattolica”, 19 de abril de 1947, Año 98, vol. II, Quaderno 2324. “La Nuova Stampa” È stata decisa la revisione del piano d’importazioni 1946, “La Nuova Stampa”, 8 de febrero de 1946, Año II, n. 34. “Spezzate il vostro pane con coloro che hanno fame “La Nuova Stampa”, 5 de abril de 1946, Año II, n. 81. Ammasso totale del grano per il prossimo raccolto, “La Nuova Stampa”, 14 de abril de 1946, Año II, n. 89. Oggi si diramano gli inviti per la Conferenza della pace (Voci amiche), “La Nuova Stampa”, 9 de julio de 1946, Año II, n. 160. L’orizzonte si schiarisce per il problema del pane, “La Nuova Stampa”, 20 de diciembre de 1946, Año II, n. 297. “La Voce Repubblicana” 120 mila tonnellate di grano offerte dall’Argentina all’UNRRA, “La Voce Repubblicana”, 16 de abril de 1946, Año XXVI, n. 90. Il popolo americano in soccorso dell’Europa (S.U.), “La Voce Repubblicana”, 22 de abril de 1946, Año XXVI, n. 96. Un secondo carico di cereali parte per l’Italia, “La Voce Repubblicana”, 24 de abril de 1946, Año XXVI, n. 97. L’America Latina per una pace equa con l’Italia, “La Voce Repubblicana”, 6 de julio de 1946, Año XXVI, n. 156. Sforza è partito per l’America Latina, “La Voce Repubblicana”, 23 de julio de 1946, Año XXVI, n. 169. E. Terracini, L’Italia e l’America Latina, “La Voce Repubblicana”, 1 de agosto de 1946, Año XXVI, n. 177. L’attività di Sforza nell’America Latina, “La Voce Repubblicana”, 1 de agosto de 1946, Año XXVI, n. 177. Sforza in Argentina, “La Voce Repubblicana”, 6 de agosto de 1946, Año XXVI, n. 181. Sforza in Argentina, “La Voce Repubblicana”, 7 de agosto de 1946, Año XXVI, n. 182. Sforza ringrazia Perón dell’appoggio argentino all’Italia, “La Voce Repubblicana”, 9 de agosto de 1946, Año XXVI, n. 184. La IV Conferenza Panamericana dei Liberi Italiani d’America, “La Voce Repubblicana”, 11 de agosto de 1946, Año XXVI, n. 186.