scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Vitrinas abiertas, el Museo de la Educación Gabriela Mistral: como espacio para construir junto a las comunidades educativas

Venegas Adriazola, Fernanda

Abstract

The Gabriela Mistral Education Museum stands out for being one of the first institutions to be constituted from a critical and participatory museology in Chile. This is evidenced by its panels and display cases filled with questions and provocative data on the country's socio-educational processes, as well as its museography with a cross-cutting gender approach, but also by its way of relating to visitors. Precisely, its trajectory of work with the community motivated the generation of two educational projects carried out together with public schools near the museum. The first is called "The high school takes over the museum" and consisted of the intervention of the courtyard and the permanent exhibition of the museum, with heritage elements belonging to the first public high school for women in Santiago (1894), the Liceo N°1 Javiera Carrera. As part of this project, basic knowledge of museography and exhibition assembly was shared with the students, so that they could organise their own exhibition in dialogue with the museum's collections. The second consisted of working with the Doctor Luis Calvo Mackenna primary schools in the "School heritage workshop" project, responding to the need raised by the educational community to learn about their history and identity. To this end, we accompanied them in the creation of their own collections (class books, school texts, photographs, commemorative plaques, banners and flags, among others), workshops were held on the preventive conservation of bibliographic material, workshops for the teaching staff and heritage explorations in the school's neighbourhood. The results obtained in both projects, as well as the work with educational communities and their own heritage, allow the museum to become a relevant institution for its environment, disseminating its disciplinary knowledge to empower the surrounding communities; El Museo de la Educación Gabriela Mistral destaca por ser una de las primeras instituciones en constituirse desde la museología crítica y participativa en Chile. Dan cuenta de aquello sus paneles y vitrinas plasmadas de interrogantes y de datos provocativos en torno a los procesos socio-educativos del país, así como su museografía con un enfoque de género transversal, pero, además, su modo de relacionarse con las y los visitantes. Precisamente, su trayectoria de trabajo junto a la comunidad motivó la generación de dos proyectos formativos realizados junto a escuelas públicas cercanas al museo. El primero lleva por nombre “El liceo se toma el museo” y consistió en la intervención del patio y de la muestra permanente del museo, con elementos patrimoniales pertenecientes al primer liceo fiscal de mujeres de Santiago (1894), el Liceo N°1 Javiera Carrera. Como parte de este proyecto se compartieron conocimientos básicos de museografía y montaje de exposiciones a las estudiantes, para que ellas organizaran su propia exposición en diálogo con las colecciones del museo. El segundo, consistió en el trabajo junto a la escuela básica Doctor Luis Calvo Mackenna en el proyecto “Taller de patrimonio escolar”, respondiendo a la necesidad planteada por la comunidad educativa de recabar en su historia e identidad. Para ello se realizó un acompañamiento en la conformación de colecciones propias (libros de clase, textos escolares, fotografías, placas conmemorativas, estandartes y banderas, entre otros), se realizaron talleres de conservación preventiva de material bibliográfico, talleres al equipo docente y exploraciones patrimoniales al barrio de la escuela. Los resultados obtenidos en ambos proyectos, así como el trabajo junto a comunidades educativas y su propio patrimonio, permiten que el museo se constituya en una institución relevante para su entorno, divulgando sus conocimientos disciplinares para empoderar a las comunidades que le rodean

Full text

http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs. 135-144 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.29.74.010 -135Vitrinas abiertas, el Museo de la Educación Gabriela Mistral: como espacio para construir junto a las comunidades educativas Open showcases, the Museo de la Educación Gabriela Mistral: as a space to build together with educational communities Fernanda Venegas Adriazola Museo de la Educación Gabriela Mistral (Chile) Fecha de recepción del original: octubre 2022 Fecha de aceptación: noviembre 2022 Resumen: El Museo de la Educación Gabriela Mistral destaca por ser una de las primeras instituciones en constituirse desde la museología crítica y participativa en Chile. Dan cuenta de aquello sus paneles y vitrinas plasmadas de interrogantes y de datos provocativos en torno a los procesos socio-educativos del país, así como su museografía con un enfoque de género transversal, pero, además, su modo de relacionarse con las y los visitantes. Precisamente, su trayectoria de trabajo junto a la comunidad motivó la generación de dos proyectos formativos realizados junto a escuelas públicas cercanas al museo. El primero lleva por nombre “El liceo se toma el museo” y consistió en la intervención del patio y de la muestra permanente del museo, con elementos patrimoniales pertenecientes al primer liceo fiscal de mujeres de Santiago (1894), el Liceo N°1 Javiera Carrera. Como parte de este proyecto se compartieron conocimientos básicos de museografía y montaje de exposiciones a las estudiantes, para que ellas organizaran su propia exposición en diálogo con las colecciones del museo. El segundo, consistió en el trabajo junto a la escuela básica Doctor Luis Calvo Mackenna en el proyecto “Taller de patrimonio escolar”, respondiendo a la necesidad planteada por la comunidad educativa de recabar en su historia e identidad. Para ello se realizó un acompañamiento en la conformación de colecciones propias (libros de clase, textos escolares, fotografías, placas conmemorativas, estandartes y banderas, entre otros), se realizaron talleres de conservación preventiva de material bibliográfico, talleres al equipo docente y exploraciones patrimoniales al barrio de la escuela. Los resultados obtenidos en ambos proyectos, así como el trabajo junto a comunidades educativas y su propio patrimonio, permiten que el museo se constituya en una institución relevante para su entorno, divulgando sus conocimientos disciplinares para empoderar a las comunidades que le rodean. Palabras clave: Museo de la Educación, Chile, Secundaria, Gabriela Mistral http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs. 135-144 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.29.74.010 -136Abstract The Gabriela Mistral Education Museum stands out for being one of the first institutions to be constituted from a critical and participatory museology in Chile. This is evidenced by its panels and display cases filled with questions and provocative data on the country's socio-educational processes, as well as its museography with a cross-cutting gender approach, but also by its way of relating to visitors. Precisely, its trajectory of work with the community motivated the generation of two educational projects carried out together with public schools near the museum. The first is called "The high school takes over the museum" and consisted of the intervention of the courtyard and the permanent exhibition of the museum, with heritage elements belonging to the first public high school for women in Santiago (1894), the Liceo N°1 Javiera Carrera. As part of this project, basic knowledge of museography and exhibition assembly was shared with the students, so that they could organise their own exhibition in dialogue with the museum's collections. The second consisted of working with the Doctor Luis Calvo Mackenna primary schools in the "School heritage workshop" project, responding to the need raised by the educational community to learn about their history and identity. To this end, we accompanied them in the creation of their own collections (class books, school texts, photographs, commemorative plaques, banners and flags, among others), workshops were held on the preventive conservation of bibliographic material, workshops for the teaching staff and heritage explorations in the school's neighbourhood. The results obtained in both projects, as well as the work with educational communities and their own heritage, allow the museum to become a relevant institution for its environment, disseminating its disciplinary knowledge to empower the surrounding communities. Keywords: Museum on Education, Chile, Secondary School, Gabriela Mistral El Museo de la Educación Gabriela Mistral El Museo de la Educación Gabriela Mistral fue creado en el año 1941 con el nombre de Museo Pedagógico de Chile. Inicialmente, su propósito fue exhibir y custodiar el material recopilado en la Exposición Retrospectiva de la Enseñanza, actividad que fue realizada en el Palacio de Bellas Artes y que formó parte de las celebraciones del cuarto centenario de la fundación de Santiago. Durante aquellos años su principal función consistió en dar a conocer los principales procesos transitados por la educación nacional, así como exponer elementos producidos por el profesorado. En el año 1981 el museo se trasladó al edificio que utiliza hasta el día de hoy, la Escuela Normal de Niñas N°1 Brígida Walker, mismo año que el inmueble fue reconocido como Monumento Histórico. Sin embargo, el terremoto de 1985 causó serios daños a esta constitución patrimonial y la institución debió suspender sus actividades. Este hecho, sumado a la desidia en el ámbito cultural durante el periodo de dictadura cívico militar, mantuvo el museo cerrado al público hasta el año 2000. En ese entonces, la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile (DIBAM), en colaboración con el Ministerio de Educación y el Colegio de Profesores de Chile, comenzaron un proceso de restauración del edificio, que, junto al rediseño museográfico, posibilitaron la reapertura del museo el 8 de marzo de 2006, bajo su actual nombre, Museo de la Educación Gabriela Mistral. En esta nueva etapa, el museo se propuso rendir honor a la primera Premio Nobel de http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs. 135-144 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.29.74.010 -137Literatura de Chile y Latinoamérica, relevando que en este edificio Gabriela Mistral rindió su examen de habilitación pedagógica, y poniendo en valor su legado como maestra y como teórica de la educación. La reapertura de la institución también implicó una actualización en sus lineamientos museológicos, lo que es evidente en la misión que fue establecida: contribuir al conocimiento y debate de las múltiples dimensiones de los procesos socio-educativos en Chile, a través del acopio, valoración, conservación, enriquecimiento, investigación y difusión del patrimonio pedagógico, evidenciando así los escenarios culturales y políticos del país, y la diversidad de actores que forman parte del debate (MEGM, 2020). En la misma línea, su visión plantea que el museo llegue a ser un espacio que revitalice la historia de la educación para que sus visitantes construyan, de-construyan y reconstruyan diversas identidades, rescatando la memoria no oficial que permite comprender los procesos sociales en profundidad (MEGM 2020). El Museo de la Educación Gabriela Mistral destaca desde entonces por ser una de las primeras instituciones en constituirse desde la museología crítica y participativa en Chile. Dan cuenta de aquello sus paneles y vitrinas plasmadas de interrogantes y de datos provocativos en torno a los procesos socio-educativos que ha transitado el país. Asimismo, fue el primer museo nacional en incorporar una museografía con enfoque de género de manera transversal. Característica que no solo ha permanecido, sino que ha sido actualizada durante la renovación museográfica que el museo experimentó en 2016, proceso que incorporó las opiniones de sus visitantes y que incluyó la mejora del sistema de iluminación y de espacios emblemáticos del museo, como el Patio de Los Tilos. Es importante destacar que el museo se ubica en el Barrio Yungay, barrio histórico, patrimonial y turístico, caracterizado por su vida cultural. En este sector abundan los museos y centros culturales, con quienes el museo trabaja en red hace años a través del Circuito Cultural Santiago Poniente. De igual forma mantiene una estrecha relación con organizaciones vecinales, residentes del barrio, escuelas y liceos. Desde el año 2016 mantiene una huerta escuela que fue creada junto a la comunidad, donde se desarrollan talleres de educación socio ambiental, espacio que es bastante valorado por niñas, niños y sus familias, así como por jardines infantiles y escuelitas libres del entorno. Cabe mencionar que el museo es de acceso gratuito y que todos los recorridos, talleres y actividades en general, son sin costo, pues se trata de una institución estatal dependiente del Servicio Nacional de Patrimonio Cultural (sucesor de la DIBAM), del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. A lo largo de esta trayectoria, destacamos uno de los programas más antiguos y emblemáticos del museo: Memorias desde la marginalidad. Iniciado en 2008 y vigente hasta la actualidad, su objetivo es: “recoger relatos de grupos a los que el Estado chileno, en algún momento de su historia como nación independiente, les ha negado la posibilidad de participar de los procesos de reconstrucción de memoria histórica o de insertarse en ellos”. (Orellana, 2014, p. 132) http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs. 135-144 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.29.74.010 -138Los tres grupos que originalmente han formado parte de este programa son niñas y niños, familiares de detenidos desaparecidos y pacientes psiquiátricos. Junto a estas comunidades se han desarrollado procesos de patrimonialización que han indagado en sus memorias y han relevado sus conocimientos y saberes. Este trabajo se hace posible al plantearse desde la museología participativa, “enfoque en el que la participación ciudadana y la intervención del público en la producción de los discursos son esenciales” (Orellana, 2014, p. 134). Bajo estas prácticas el museo se mantiene en una constante revisión de sus narrativas, atento a ausencias e invisibilizaciones que pueden revertirse en base al trabajo colaborativo junto a diversas comunidades. Este trabajo motivó a que en 2016, durante el proceso de renovación de la museografía, se incluyera la vitrina de las comunidades, un espacio especialmente reservado para que el patrimonio de distintos grupos dialogue e interpele la muestra permanente del museo. Vitrinas Abiertas La línea de trabajo junto a las infancias ha continuado en desarrollo durante estos años, incorporando también a las y los jóvenes. El museo, al reconocerles como sujetos de derecho, busca “erradicar falsas representaciones, entre ellas la que señala que debido a su falta de madurez o conocimiento no pueden reflexionar acerca de temas complejos como la memoria o el patrimonio.” (Orellana, 2014, p.136). Desde esta premisa también es clave evitar situaciones de participación simbólica o de fachada, para desarrollar procesos de participación auténtica y vinculante (Hart 1993; Arnstein 1969). Es por ello que para trabajar de forma realmente colaborativa se debe partir de las necesidades e intereses expresados por las comunidades, asociadas a las necesidades de la institución. Precisamente, esta es la forma en que el museo emprendió el proyecto Vitrinas Abiertas junto a las jóvenes del taller de patrimonio del Liceo N°1 de Niñas Javiera Carrera, y las niñas y niños de la Escuela Doctor Luis Calvo Mackenna. También es importante mencionar que entre los años 2017 y 2018 se realizó un proyecto similar, interveniendo el museo desde la cárcel, junto a personas que están terminando sus estudios formales mientras cumplen condena en la cárcel, específicamente en el Centro de Detención Santiago 1, Ex Penitenciaría1. El objetivo de Vitrinas Abiertas es establecer una plataforma construida colaborativamente para visibilizar y poner en cuestionamiento los procesos socioeducativos experimentados por las comunidades participantes y por el museo. El proyecto consiste en trabajar junto a escuelas y liceos que busquen poner en valor su patrimonio educativo, realizando actividades conjuntas que se originan a partir de sus propios intereses. El primer grupo escolar con el que se trabajó fue “Javierinas por el Patrimonio”, taller que funciona al interior del Liceo N°1, primer liceo fiscal femenino de Santiago, fundado en 1894. Este establecimiento educacional cuenta con un invaluable acerbo patrimonial sobre la educación femenina en Chile, que es difundido e investigado por el taller de 1 El desarrollo de este proyecto es descrito y analizado en el texto Recuerdos por siempre, patrimonio y memorias desde la cárcel, que es parte de las Actas Coloquio Internacional de Museología Participativa, Social y Crítica organizado por el Museo de la Educación Gabriela Mistral en 2020. Se puede consultar en este enlace: articles-98247_archivo_01.pdf (museodelaeducacion.gob.cl) http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs. 135-144 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.29.74.010 -139patrimonio conformado por dos profesoras de historia y estudiantes de distintos cursos, jóvenes que tienen entre 12 y 17 años de edad. El proyecto desarrollado junto a las Javierinas por el Patrimonio del Liceo N°1 se realizó en el contexto de las celebraciones por el Día Internacional de los Museos en mayo de 2018. El museo, inicialmente las invitó a participar con un stand en el patio e intervenir la vitrina de las comunidades. Sin embargo, en la reunión de coordinación con las profesoras y estudiantes del taller, se expusieron algunas de las últimas investigaciones desarrolladas. Considerando el buen nivel de estos estudios y su pertinencia con las líneas temáticas que trabaja el museo en torno a género y educación, se optó por invitarlas a intervenir la exposición permanente. Las integrantes del taller trabajaron en una propuesta concreta, estableciendo objetivos y seleccionando en terreno las vitrinas y espacios del museo para intervenir con elementos patrimoniales del liceo. En esta etapa el museo participó facilitando ciertos lineamientos curatoriales y museográficos para acompañar el proceso de creación de la exposición. Como resultado de esta etapa, las estudiantes presentaron un proyecto de intervención que definieron como una “propuesta crítica y reflexiva respecto a la educación femenina y a cómo nuestro liceo ha sido parte del proceso de reivindicación de la mujer y la ampliación de sus derechos a lo largo de su historia”. (Documento interno 2018). Desde el museo se hicieron adecuaciones mínimas, por ejemplo, detalles en torno al nombre de la exposición y recomendaciones en vitrinas más complejas de intervenir. La exposición temporal desarrollada por las Javierinas por el Patrimonio se tituló “El Liceo 1 se toma el museo”, nombre que fue elegido por las estudiantes y dio cuenta de la contingencia del movimiento estudiantil de mayo de 2018 en torno a una educación no sexista. Recordado como “mayo feminista”, este movimiento comenzó en la Universidad Austral de Chile a raíz de las denuncias de estudiantes mujeres sobre abusos de parte de compañeros y profesores. Rápidamente estas denuncias hicieron eco en el resto del territorio nacional, sumándose estudiantes de prácticamente todas las universidades del país y estudiantes de educación secundaria. De hecho, debido a esta contingencia la intervención se mantuvo más tiempo expuesta en el museo. Originalmente estaría dos semanas, pero en el marco de las protestas, el liceo fue tomado por las estudiantes, y la intervención se extendió hasta agosto. Los elementos y temáticas abordadas fueron variadas. No solo las vitrinas fueron intervenidas, el patio y los balcones del museo también lucieron lienzos y delantales escolares con consignas de las protestas estudiantiles. Respecto a la muestra permanente, en la vitrina donde el museo expone el uniforme de una ex normalista, las estudiantes agregaron fotografías sobre el jumper utilizado tradicionalmente en el liceo para motivar la reflexión sobre género, identidad y binarismo, señalando que en la actualidad es más complejo que “jumper para mujeres y pantalón para hombres”. En la vitrina que el museo dedica a la contribución de las mujeres en el ámbito educativo, fueron agregadas fotografías y biografías de dos ex estudiantes del liceo que fueron detenidas y desaparecidas durante la dictadura cívico militar, incluyendo un libro de clases donde aparecen antecedentes académicos de una de ellas. En la vitrina dedicada a la enseñanza de las ciencias, las http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs. 135-144 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.29.74.010 -140estudiantes hicieron referencia al proyecto científico desarrollado en 1999 entre el Liceo N°1 y la NASA: Chinitas del Espacio, poniendo en valor el aporte concreto de jóvenes mujeres al desarrollo de la ciencia a nivel mundial. Además, desde esta vitrina aparecían autoadhesivos de chinitas (mariquitas), que se incorporaron en el piso y señalaban el camino desde el ingreso del museo. Por otra parte, la pizarra de tiza ubicada en la recreación de la sala de clases, las estudiantes dibujaron el sistema de votaciones que utilizan en las asambleas para decidir si paralizarán el liceo, simulando una votación con los resultados y resolución de toma de las instalaciones. En la vitrina de las comunidades se incorporó un libro de clases de 1895, para mostrar las asignaturas que conformaron los primeros planes de estudio del liceo, y también un libro de clases del año 1967 con las calificaciones y el informe de personalidad de Michelle Bachelet, ex estudiante del liceo y ex presidenta de Chile. Esta instalación presentó desafíos para las estudiantes, quienes no sabían si exponer las notas de Bachelet o su informe de personalidad, ya que éste consistía en una mitad de hoja que iba sobrepuesta a las calificaciones y tapaba parte importante de estos datos. Para salir de esta disyuntiva preguntaron en el momento a las funcionarias del museo, quienes las animaron a tomar una decisión entre ellas mismas, explicando que este tipo de situaciones son bastante comunes a la hora de seleccionar los contenidos y generar exposiciones en los museos. Después de unos minutos de debate, acordaron exponer el informe de personalidad, a pesar de que tapaba parte significativa de las calificaciones de Michelle Bachelet, pues consideraron que entregaba información mucho más valiosa sobre su juventud. Como último elemento, en el espacio que el museo destina a los movimientos estudiantiles, se agregaron fotografías de estudiantes del Liceo N°1 participando en manifestaciones estudiantiles desde 1986 a 2018, así como afiches alusivos a las nuevas demandas sobre educación no sexista. Todas estas intervenciones fueron acompañadas de recorridos mediados realizados por las profesoras y las estudiantes del liceo. La experiencia junto a la Escuela Doctor Luis Calvo Mackenna fue diferente en varios aspectos. De partida, el proyecto fue realizado junto a niñas y niños entre los 8 y los 12 años y se originó a fines de 2017, a partir de una visita educativa que realizaron los 5° básicos al museo. Durante el recorrido, el profesor encargado comentó al grupo que la escuela era una de las más antiguas de la comuna de Santiago, datando de inicios de siglo XX, pero que había tenido muchos nombres a lo largo de los años. Incluso mencionó que antes del golpe de estado, la escuela se llamaba República de Cuba y que fue visitada por Fidel Castro durante su viaje a Chile. Según explicó, fue por esta razón que las autoridades cambiaron su nombre al que utiliza hoy en día. Cuando el recorrido terminó, se acordó realizar una reunión entre el museo y la escuela para explorar colaboraciones. De este encuentro nació el proyecto “Taller de patrimonio escolar”, respondiendo a la necesidad planteada por la comunidad educativa de recabar en la historia e identidad de su escuela. Para ello la escuela dispuso a un profesor encargado de coordinar el taller y mantener el vínculo con el museo. De manera conjunta se organizó el taller extra programático para que las niñas y los niños interesados pudieran inscribirse voluntariamente, fijando los miércoles en la tarde como el día de reunión. De este modo se realizó un acompañamiento en la conformación de colecciones propias, apoyando en el proceso de organización y registro de libros de clase antiguos; textos escolares de asignaturas que ya no son impartidas (como confección y costura y economía doméstica), algunos incluso donados por Cuba; placas conmemorativas, estandartes y banderas, entre otros. También http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs. 135-144 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.29.74.010 -141se impulsó una campaña de donación de fotografías entre la comunidad educativa (que incluyó afiches en la vía pública), para conformar un archivo fotográfico. Además, se impartieron talleres de conservación preventiva de material bibliográfico (la colección más numerosa de la escuela), orientado a niñas y niños del taller y a profesoras y profesores interesados. No solos se abordó la limpieza, sino que aprendieron a hacer cajas y sobres para guardar los ejemplares más delicados. También se realizaron exploraciones patrimoniales al barrio para todos los cursos de la escuela, con el fin de que conectaran con su historia local. Estos recorridos fueron planificados previamente con las niñas y niños del taller. Durante el aniversario de la escuela, en agosto de 2018, por primera vez se realizó una exposición en el hall de acceso principal del establecimiento educativo. El museo facilitó algunos soportes y las niñas y niños realizaron actividades de mediación para la comunidad. Esta experiencia se repitió al año siguiente, incorporando más elementos patrimoniales y actividades, esta vez organizadas de forma más autónoma por la propia escuela, objetivo que desde el museo buscábamos conseguir. Evaluaciones y resultados Los resultados de estos proyectos van más allá de un producto final. Al trabajar desde la museología participativa, e inspirados en lineamientos pedagógicos críticos, el acento es puesto en el proceso. Tradicionalmente, la educación patrimonial plantea un ciclo de acciones en torno a la valoración del patrimonio: "Conocer para comprender, comprender para valorar, valorar para cuidar, cuidar para conservar y conservar para transmitir" (Fontal, 2013). Sin embargo, esta secuencia no abarca los procesos de patrimonialización, se centra sobre elementos que ya han sido declarados como patrimonio. Al trabajar de esta forma el foco educativo es la valoración de los bienes patrimoniales para procurar su conservación. Todo esto supone desaprovechar el gran potencial que el patrimonio ofrece para fomentar el pensamiento crítico, habilidad que puede ponerse en práctica al reparar en aspectos como qué personas, grupos o instituciones llevan a cabo las declaratorias, cómo es seleccionado el patrimonio que es expuesto en los museos y en la vía pública, así como los criterios empleados para ello. Vitrinas abiertas no solo ofrece la oportunidad de conocer estos procesos, sino que permite experienciarlos a partir de su propio patrimonio. De esta forma, más que asociar el patrimonio a elementos catalogados en listas nacionales e internacionales, las niñas, los niños y jóvenes participantes logran comprender que el patrimonio: “es el producto de un proceso social permanente, complejo y polémico, de construcción de significados y sentidos. Así, los objetos y bienes resguardados adquieren razón de ser en la medida que se abren a nuevos sentidos y se asocian a una cultura presente que los contextualiza, los recrea e interpreta de manera dinámica." (Servicio Nacional del Patrimonio Cultural de Chile, 2020). Estos aprendizajes fueron detectados mediante evaluaciones de proceso que consistieron en conversaciones y plenarios al finalizar las sesiones, pero también a través de la aplicación de los contenidos y metodologías que fueron compartidos a las y los participantes para que desarrollaran sus colecciones y exposiciones. http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs. 135-144 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.29.74.010 -142Respecto a los procesos experimentados por el museo, trabajar desde la museología participativa permitió “incorporar públicos ausentes, acercando la comunidad a las temáticas expuestas y visibilizando parte de sus demandas." (Orellana, 2014, p. 134). En este caso al relevar el patrimonio educativo de niñas, niños y jóvenes en el museo, se opera desde la democracia cultural, pues se les considera sujetos de derecho y productores de cultura, m´as que simples expectadores. En términos de participación auténtica, respecto a la escalera de Participación Ciudadana de Sherly Arnstein (1969) podría decirse que las estudiantes del Liceo N°1, situaron su participación en uno de los peldaños más altos, el peldaño de delegación del poder. Su gran autonomía en el desarrollo de la intervención que realizaron se explica por su amplia trayectoria y experiencia en el trabajo patrimonial, completamente empoderadas en la valorización social del patrimonio de su liceo. De esta forma, las funcionarias del museo se limitaron a sugerir adecuaciones menores. Esta forma de trabajar junto a las comunidades no dejó de arrastrar ciertas resistencias de parte de las personas que visitaron la intervención a la muestra permanente del museo. Por ejemplo, durante el día del patrimonio de 2018 un visitante mayor junto a su acompañante expresaron su desacuerdo frente a la intervención de las estudiantes, especialmente en la sección de protestas estudiantiles. Tal como quedo apuntado en el registro anecdótico que lleva el área de educación, preguntaron si "el museo había permitido la instalación de pancartas alusivas al movimiento por una educación no sexista, o si habían sido puestas sin el consentimiento de la institución." Cuando uno de los mediadores explicó el origen del proyecto, expresaron su malestar diciendo que "no entendían por qué el museo se prestaba para incentivar la politización de las jóvenes." Al validar la voz de comunidades marginalizadas y sus demandas, el museo promueve el debate y se acerca a la concepción de Museo Desbordado planteado por León y Cartagena (2014), donde "los visitantes interactúan activamente con el museo, modificándolo y construyendo sus contenidos, lo cual es posible solo cuando se les permite recontextualizar los elementos patrimoniales en función de sus necesidades e interpretaciones." Respecto al trabajo emprendido junto a la Escuela Doctor Luis Calvo Mackenna, fue necesario realizar un trabajo previo de valorización y resignificación de su patrimonio y memorias escolares. En este sentido el rol del taller de patrimonio fue clave para que la comunidad educativa comenzara a repensarse y reconstruir una identidad escolar arraigada a su entorno local. La proyección inicial del trabajo colaborativo también incluía la intervención a la muestra permanente del museo, una vez que se asentaran los conocimientos, habilidades y actitudes fomentadas por el taller y las otras actividades conjuntas. Esta etapa se vio interrumpida por la pandemia, pero se ha retomado el contacto y las actividades a partir de este año. Conclusiones Desde su reapertura en 2006, el Museo de la Educación Gabriela Mistral ha destacado en el contexto nacional por su estrecha vinculación con la comunidad. Característica que es producto de los lineamientos museológicos planteados en su misión y visión, sobre la base de la museología participativa. Bajo estos preceptos, tempranamente, desde 2008, se propuso dar voz a comunidades http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | Cabás nº28 diciembre 2022, págs. 135-144 DOI: https://doi.org/10.35072/CABAS.2022.29.74.010 -143tradicionalmente excluidas del discurso oficial del Estado, como familiares de detenidos desaparecidos, pacientes psiquiátricos y las infancias, a través del programa Memorias desde la Marginalidad. Bajo este programa se emprendió el proyecto Vitrinas Abiertas, donde continuaron las labores colaborativas junto a comunidades educativas de niñas, niños y jóvenes, considerándoles como sujetos de derecho y, por ello, entregando amplias posibilidades de participación auténtica. Han formado parte de este proyecto las Javierinas por el Patrimonio del Liceo N°1 y la Escuela Básica Doctor Luis Calvo Mackenna. El primero grupo planificó y realizó una intervención a la muestra permanente del museo, con los elementos patrimoniales que custodia su liceo. El segundo grupo desarrolló un taller de patrimonio muy activo, para poner en valor y registrar los elementos patrimoniales de su escuela, como libros, fotografías, placas, estandartes, entre otros. Esta forma de trabajar junto a las comunidades es una aproximación a la democracia cultural que se refleja muy bien es este texto de Chauí: "no son pintores ni escultores ni bailarinas [pero] también son productores de cultura, en el sentido antropológico del término: son por ejemplo sujetos, agentes, autores de su propia memoria. ¿Por qué no ofrecer condiciones para que puedan crear formas de registro y preservación de su memoria, de la cual son sujetos? ¿Por qué no ofrecer condiciones teóricas y técnicas para que, conociendo diferentes soportes de la memoria (documentos, escritos, fotografías, fílmicos, objetos, etc.), puedan preservar su propia creación como memoria social?" (2014, p. 163) Precisamente es en estos ámbitos que el museo, como institución cultural de vocación pública, logra su mayor aporte, al responder de forma elocuente al llamado que se desprende de estas interrogantes. Entre los resultados de Vitrinas Abiertas destacamos la experiencia de aprendizaje que viven y experimentan las niñas, los niños y jóvenes participantes, ya que llevan a cabo procesos de patrimonialización donde pueden comprender las implicancias que circundan la exposición y puesta en valor de bienes patrimoniales que usualmente visitan en museos, galerías, centros culturales o el espacio público y, al hacerlo, fomentan su pensamiento crítico en cuestiones de selección y representación cultural. Por otra parte, el museo logra dinamizar su exposición a partir de elementos patrimoniales que la intervienen e interpelan, valida voces que no siempre son escuchadas y, de esta manera, motiva el debate entre quienes día a día visitan el museo. En términos generales, los resultados obtenidos en este proyecto, a partir del trabajo colaborativo junto a comunidades educativas y su propio patrimonio, permiten que el museo se constituya en una institución relevante para su entorno, divulgando sus conocimientos disciplinares para empoderar a las comunidades que le rodean.