Perspectivas epistemológicas y didácticas del conocimiento escolar en los lineamientos curriculares y en los textos escolares de Ciencias Sociales de la educación en Colombia análisis de casos
Full text
UNIVERSID A D DE SEV ILLA
FACULT A D DE CIEN CIA S DE L A EDUC A CIÓN
DEP A RT A MENTO DE DI DÁ CTIC A
Y ORG A NIZ A CIÓN ESCO LA R
TESIS DOCTORA L:
“Pers pectiv as e pistemológicas y didácticas del conocimiento escolar
en los Lineamientos Curriculares y en los textos e scolares de Ciencias
Socia les, de la educación en Colombia: A nális is de casos”.
A ut or:
Jorge He rnán Calderón López
Directora:
Dra. Rosa María Áv ila Ruiz.
Programa de Doctorado: Investigación Educativa
Sevilla, 2007
Universidad de Sev illa
UNIVERS ID A D DE SEV I LLA
FA CUL TA D DE CIENCIA S DE L A EDUCAC IÓ N
Perspectiv as epistemológicas y didácticas del conocimiento escolar en
los Lineami entos Curriculares y en los textos e scolares de Ciencias
Socia les, de la educación en Colombia: Anális is de casos
Tesis presentada para aspirar al gra do de D octor por
el Es p. D. Jorge Hernán Calderón Lópe z
Dirigida por la Doctora Dña Rosa María Ávila Ruiz
2007
Doctora Dña Rosa María Á vila Ruiz, prof esora t itular adscrita al
Departam ento de Didáctica d e las ciencias Ex perim enta les y S ociales, como
directora de la Te sis doctoral p ara asp irar al grado de doctor por D. Jorge
Hernán Calderón López .
Hace consta r:
Que la Tesis P erspectivas epistemo l ógicas y didácticas d el
conoc i mien to escolar e n los Lineamientos Curriculare s y en los te xtos
escolare s d e Ciencias Sociales , d e la educación e n Colombia: An álisis d e
casos, realiz ad a por el citado doctorando, reúne las condiciones científ ic as y
académ icas necesarias para su presentación.
Sevilla, 28 de nov iem bre de dos mil siete.
Doctora Dña Rosa María Ávi la Ru iz
DEDICATORIA
A m is com pañeros profesores de la Universid ad Santiago de Cali que
han emprend i do y culminado estudios de doctorado en universidad es
extranjeras, ellos y yo som os con scientes de la s dif icultades y obstáculos de
tipo económico y afectiv o que t enemos que afron tar quienes comenzamos y
terminamos dicha tarea.
A mi compañera y esposa, O f elia Bonilla Díaz, m ujer que cuando
estuve fuera del país, brilló y asumió con altísima competencia la
respon s ab ilidad financiera, organizativa y afect iv a d e nuestra vida familiar.
Mujer que gene rosamente se convirtió siempre en m i a poy o incond icional,
aún en mis m omento s de mayores angustias y f laquezas. Gr acias a s u
perseverancia , comprensión y amor logró que este su eño se convirtiera en
realidad . “A ella siem pre la llevo y llevare en mi cora z ón”.
A mis hijos Jasón y Jonathan, para que interioricen cada vez más la
impo rt an cia que tiene so ñar como condición imprescin dible en la
constru cción de proyectos de vida triunfantes y trascendente s.
A mi padre y a m i madre que gracias a su conservación y salud,
pueden compa rtir co nm igo este alcan c e d e mi vida como f ruto de la
forma ci ón que me dieron.
AGRADECIMIENTOS
Al d octor Fran cisco García Pérez, quien siempre e stuvo d ispuesto y
atento a com partir conmigo sus conocimientos y a aclarar m is dudas.
Al doctor Santiago Romero, quien gent ilmente me facilitó su despacho
y mucho s de los recursos que requerí para ll evar a ca bo este trabajo.
A mi directora de T esis doctora Rosa María Á v ila, le quiero decir que
normalm ente los aspirantes a graduar se re aliz an dedicatorias y
agradecim ientos f ormales a sus tu tores, mi de dicatoria no se queda solo en
agradecim ientos f ormales, t odo lo contrario, m is agrade ci m ientos está n
fuertement e cargados d e gratitud, em otiv id ad y afe ctivi da d. Ella siemp r e
estuvo a tenta, pa cient e, persistente, juiciosa, p erseverante y pertinen te en
cada uno de nue stros encu entros, a su l ado sentí que aprendí y c recí
much ísim o en lo pe rs ona l, en lo in te lectual y e n lo investigativ o. Me resta
decirle que se ré un media dor d e sus en señ anzas, las cuales trascenderán y
tend rán relevancia para una importante cantidad de profesoras y profes ores.
“De hecho, los proyect os de reforma actuales se produc en en torno de
este ag ujero n egro que si gue s iendo i nvisi ble. S ó lo s ería visi ble s i s e
hubiesen r eformado las mentes. Y a quí llega mos a un pu nto muert o: n o
se pue de r eformar la insti tución s in ha ber r eforma do pr eviamente l as
mentes, pero no se p ueden reformar las mentes si no se reform aron
previament e las inst ituciones . Esta es una impos ibilid ad lógica q ue
produce un doble blo queo.
Existen f ormidables resiste ncias a esta re forma al mis mo tiem po única y
doble. La enorme máquina de la educaci ón es rígi da, e stá endurecid a, es
coriácea, está buroc rati zada. Muchos docent es s e instalaron e n sus
costumbres y sus soberan ías disc iplinares. E st os, c omo dec ía C urien,
son c omo los lobos que orinan para m arcar s u territori o y muer den a los
que a llí entra n. Existe un a res istencia obtusa, inc lusive en gente con
pensamie nto refinad o. No ven e l desafió. ”
Morín (1999, 57)
texto escolar “In genio Social”.
6.9.
EVALU ACIÓN EN EL TEXTO ESCOLAR “I N GENIO SOCIAL ”.
595
6.9.1. El eme nto s, cr ite ri os e i ns tru men to s d e ev alu ac i ón. 595
6.9.2. Primeras ideas para la r e f lex ión de la evaluación en el
texto escolar “In genio Social”.
600
5.10.
CONOCIMIENT O ES COLAR: PA RA Y QUE ENSEÑA R EN EL
TEXTO ESCOLAR “IDENTIDADES”.
602
6.10.1. I ntencionali dades, referentes y fuentes del conocimiento
escolar.
602
6.10.2. Form ulación , organizaci ón y secuenciaci ó n del
conocimiento escol ar.
604
6.10.3. Primer as ideas para la reflexión del par a q ué y q ué
enseñar en el t ex to es colar “Identidades ”.
615
6.11.
METODOLOG ÍA EN EL TEX T O ESC OLAR “IDENTIDADES ”.
618
6.11.1. I ntencionali dad de la met odología y pautas orientado ras. 618
6.11.2. G estión en el aula de clase. 622
6.11.3. Recursos o medios didá cticos que se utiliz an. 623
6.11.4. Primer as ideas para la reflexi ón de la m etodolo gía en el
texto escolar “Identidade s”.
626
6.12.
EVALU ACIÓN EN EL TEXTO ESCOLAR “I DEN TI DAD ES”.
628
6.12.1. El eme nt os , c rit er io s e i ns tru me nto s de ev al ua ci ón. 628
6.12.2. Primer as ideas pa ra la re f lex ión de la e val uac ión en el
texto escolar “Identidade s”..
633
CA PÍ T ULO 7. DISCUSIÓN Y VA LID A CIÓN DE LOS DA T OS D E LA
INVEST IG A CIÓN.
Introducción.
635
7.1. Discusión y validaci ón d e los dat os en torno a los Lineamientos y
Estándares Cur riculares
637
7.1.1. Presencia del conocimiento social, cultu ral y cotidiano en
los fines educativ os
648
7.1.2. Conocimientos sociales, culturales e ideológicos en los
contenidos
652
7.1.3. El conocimiento cientí f ic o y cotidiano en l os conte nidos,
f ines y construcción d e los aprendiz ajes.
661
7.1.4. Lugar, f unción y relaciones entre el conocimiento
cientí f ico y c otidian o en l a construcción del conocimiento
escolar.
663
7.1.5. M odelo didáctico e investigación en el aula. 668
7.2. Discusión y v alidación de los datos en torno a los t ex tos escolares 676
7.2.1. Relativ o simpli smo, esquematis mo, de f o rmación y
trivial idad de los f ines educativ os en los textos
escolares.
680
7.2.2. Relativ o simpli smo, esquematis mo, de f o rmación y
trivial idad de los contenidos en los t ex tos escolares.
682
7.2.3. Relativ o act iv ismo insustancial y concepción cul turalista
de la formación de lo /as estudiantes.
694
CA PÍ T ULO 8. C ONCLUSIONES Y LÍNEA S DE A C TUA CIÓN FUTU R A S
Introducción
703
8.1. Perspectivas epistemológicas y di dácticas d el conocimiento
escolar subyacentes en los Lineamientos curriculares.
704
8.1.1. Perspectivas epistemológicas del conocimiento escolar
subyacen tes en los Lineamientos curricul ares.
704
8.1.2. Perspectivas di dácticas del cono cimiento escolar
subyacen tes en los Lineamientos curricul ares.
707
8.2. Perspectivas epistemológicas y di dácticas d el conocimiento
escolar subyacentes en los textos escolares .
721
8.2.1. Perspectivas epistemológicas del conocimiento escolar
subyacen tes en los t ex tos escolares.
721
8.2.2. Perspectivas di dácticas del cono cimiento escolar
subyacen tes en los t ex tos escolares.
722
8.3. Relacio nes entre las perspectivas epistemológica s y didácticas del
conocimiento escolar en los lineamientos curr icula r es y en los
textos escolares.
726
REFER ENCI A S BIBLIOGRÁ FIC A S
731
ÍNDICE DE CUA DROS Y DE FIGURA S
747
INTRODUCCIÓ N
Introducción . J. Herná n Calderó n. 2007
1
La tes is doctoral que presentamos se sitúa en e l ám bito de la
investigación de la epistemología y didá ctica de las Ci encias Sociales sobre las
políticas cur riculares of iciales y los Te x tos Escola res de Ciencias S ociales en
Colomb i a .
Muestra así m is m o esta in v estigación, una conside rabl e complejidad
derivada d el campo de c onocimiento en el que e stá inscrita. Las Cien cias
Soc iales viven desde fina les del s ig lo XX u n p roceso de crisis caracterizado e n
lo fund a m ental por la r elatividad de la verdad y por la ince rti du m bre, situación
que ha llev ad o a l replanteam i e nto de sus fu ndamentos epistemológic o s y en
cons ecuencia de s us fundamentos curriculares y didácti cos, los cua les p or
mucho tiempo e stuvieron s ignados por la he re n cia pos itivi sta y ne opositivista y
se tradu j eron en fo rmas de pensamiento simple y f ragmentado de inte rpretación
de la realidad educativa.
Introducción . J. Herná n Calderó n. 2007
2
Hoy en día la red ef ini ción de la Didáctica de las Ci enc ias So ciales se
encauza h acia la con s olida ción de su sta tus e pistemo lógico, es así como se ve
obligad a a asumir posicione s pluriperspectivi sta s que de sde planteami e n to s
integrad os (hermenéuticos, críti cos, relativista s, evolu cionistas y co mplejos),
busc a r espuestas a l a intricada red de re lac iones en la escuel a y en los
proce sos de enseñanz a-ap rendizaje. Nos e stamos situ ando, por t anto, en e l
mar co de una Didáctica de las Ciencias Soc i ales , eme rg ente y alterna tiv a a las
postu ras trad icion a les encaminada y com promet ida con e l camb io y el biene star
social.
En e se m arc o emergente y alternati v o, las líneas de investigación d e la
Didáct ica de las Cienci a s Sociales , están abocadas a construir pla ta f ormas
teór icas y m etodologías pl uriparadigmáticas que se cons tituyan en e l nú cleo
vertebrador de l curriculum e igualmente desde la intersub jetivi d ad contemp len
el es tu d io de las con c epcio n e s cientí f icas y didáct icas d e los a ctores educativos
y de los modelos didáctico s (f inali d ades, contenido s, metodología y evaluac ión)
que median los pr ocesos de const rucción del co nocimiento escolar. Co mo
sostiene Á v ila (19 98, 1 ) “ Nos e stamos situando, por tanto , en el marco de un a
disciplina emergen te con distinta s l íneas de inve stigación entre la s qu e
sobre salen el e studio de problemas prá cticos y de las con cepciones didá cticas
y cien tíficas de los profeso res, así como de l as estrategias for mativas que
favore cen su cam b io y su e v olución .”
En o tras pa labras, estam os as istie n d o a un momento en el que resulta
imper ioso abr ir vías de re f lex ión so bre l as última s r eforma s cu rr icular es y su
inciden cia en los co ntenid os escolares y en los libros d e t e x to; esta necesi d ad
cobra may o r protagonismo cuando el profe sor a do comparte con el resto de la
pob lación, un conjunto de c reencias sobre el c onocim iento, que hay que
enseñar -apre n der, muy aleja d a s d e los resultado s de la investigación ed ucativa
reciente . (García Día z 1 998, 9)
Introducción . J. Herná n Calderó n. 2007
3
Com o consecuencia d e lo ante rior, e n muchos pa íses del mu ndo desde
la dé c ada del 90 del siglo pasado , s e empren dieron una serie de re formas
curriculares cuyo pro pósito central consistí a en a ctualiz ar e incorp orar los
nue v os desarrollos de las Ciencias Sociales y su enseñ anza en el ma rco de l os
funda mentos cu rri culares of iciales. La LOGSE (Le y Orgánica d e Ordenació n
Gene ral de l Sistema Educativo) promulgada en 1990, es un e jempl o d e reforma
edu c ati v a e n España, esta re f orma favoreció la ref lexión cu rri cu lar, provocando
en el a mbiente educ ativ o españo l, varieda d y riqueza de p ropue stas didác tica s
una s en fa v or y otra s en contra de l as posiciones oficiales, e n esa dirección
sobre salen lo s proyectos IRES, CRONOS, BI TÁCORA, ÍNSULA BARATA RIA,
ASK L E PIOS, etc. Dic has propuestas se tradujeron en c a m bios e innovaciones
en e l diseño de materiales curriculares y lib ros de texto, de l os c ua les cabe
desta c a r l os t extos e scolares de G eografía e Historia de l Grup o Ínsula
Bara taria, po r el carácter innovado r y cr ítico-social de sus c ontenido s y
metod ologí as.
En Colomb i a ant es d e 1984, no existe co mo t al u na polí tica curricular
estatal u nificada nacionalmente, es a través de la Re f or m a d e 1984 como se
quiere l lena r ese vacío, se des tacan como principal es contribuciones d e e sta
refo rma: concebir la en señanza integrada d e las Ciencias Social e s a lrededor
de l a Histo ri a y l a Geografía, fo rmar i ntegral me nte a la p ersona centrando e l
currículo en el e studiantado e inco rporando e l estud io de problemas nacionales
e inte rnacionales a los contenidos.
Com o muchas de las reformas, esta n o pasó de s u ca rác te r declarativo
de buena s in te n ciones, el desarrollo integ ral se q u edó en declaraciones
form ales, la pl a n e a ción e sc olar se r edujo a lo i nstrumental, la pretend ida
integració n s ucumbió a nte e l p eso d e la tra dición d isciplinar y siguiero n
prevalecien do c onten i dos prop i o s de las d isciplinas, preferencialmente de
Historia y Geograf ía. La integración n o fue comprendida por los textos esco lares
y terminó c o nvi rtiéndose e n yuxtapo sición de conten idos de H isto ri a y
Introducción . J. Herná n Calderó n. 2007
4
Geograf ía , de t a l manera q ue l a presentación y desarrollo de los contenidos
mostr ó pocos cambios con respecto a l as orientacione s de la reforma.
Finalizando la década d el 8 0, el Mov imi ento Pedagógico, emp e zó a
confi g u rar proyecto s e ducativos al ternativos e i nnovadores que r escataran y
defen dieran la pedag ogía como c a m po de c onoc imiento y de p ráctica de los
proce sos de e nseñanza-aprendizaje. Las prete nsiones del Movimiento
Peda gógico se cristalizaron en la Ley Gen eral de Educación de 1994, la nueva
Ley amplio consid erablemente e l radio de a cción p ara la ens e ñan za de la s
Ciencias Soc i ales y en coherencia co n la Constituc i ón del 91 la formació n
ciuda d a na pasó a ser la intencionalidad educativa princip al.
A partir de l añ o 19 98 el Instituto Colom biano pa r a el Fomento de la
Educa ción Superior -ICFES-, c oncibe las Ci encias Soci a les como c iencias de la
comp rensión de carácter hermenéu tic o, de esa m anera e n e l nu evo exam en d e
Esta d o para el ingreso a la educ ación superior, cambi ó la concepción tradicional
de los conten i d os y se i ncluy e ron ámbitos cultura les , políticos, económ icos y
ecoló g icos ; as í mismo, introdujo la evaluación por competen ci as (interp ret a tiv a,
argum entativa y propos itiva ). Sin emb argo, el ICFES c ontrario a la inte gr a ción
ministe rial de l as Ciencias So ci ales, en la ev a luación trató por se parado l a
Historia y la Ge ografía.
Los Lineamientos del añ o 2002 y l o s Estándares Curriculares (2004) d e
Ciencias Soc iales, como expresión de los d ecretos reglamen t arios de la Ley
Gene ral de 1994; son la m aterialización d e l a última reforma curri cu lar de l as
Ciencias S ociales realiz ada en Colombia , allí se busca una nueva mirada
epist e m ológica, pedagógica y didá ctica de las Ciencias Sociale s, congruent e
con las n e cesidades del siglo XX I y co n los eventos epistemológicos que es tán
ocurrien do a niv el m undial.
Introducción . J. Herná n Calderó n. 2007
5
Recientem ente en Colomb ia, se han elaborado reflexiones y l í n eas de
investigación sobre pr opues tas didácticas inn ovadoras y alternativas en
Ciencias Sociales, en tre otros vale l a pen a desta car l o s trabajos de Arias
(200 5); Restr epo, Sa r mie nt o y Ramos (2004) y Góme z (2 0 05). D irigidos todos
ellos a pro p o rcionar n uevas mi radas del q uehacer d idáctico e n las Cien cias
Soc iales.
La p ropuesta didáctica d e Arias (2005), persigue ref lex ione s históricas y
comp rensivas de los acont eceres individuales y sociales pa ra la construc ción de
nue v os mo delos de s o ciedad y de cultura; acoge así m ismo, la c o mplejización
de las ide as previas de los es tudiantes y la teoría de l conocimiento escolar
prop u es ta por el Proyecto IRES
Según Restrepo, S ar m iento y Ramo s (2004), las Ciencias Sociales en la
edu c ac ión media colo m biana, deben orientarse haci a cuatro aspectos:
1. Posib il ita r a los estudiantes la construcción de s us proyectos de vida.
2. Favorecer la for mación de conciudadana,
3. Mostrar al f uturo/a ciudadano/a e l h orizonte del trab ajo, de la autogestión
y de la producción.
4. Ofrecer a los/as e studiantes una formación int egral de ca lid ad , que
perm ita el aprendizaj e continuo y su conexi ó n con el mundo de la vida.
Gómez (20 05), propone que e n las Ciencias S ociale s se d e b e edu c a r
para el desarrollo del pe nsamiento social, d e es a m anera las pr emisas
funda mentales de la didáctica de l as Cien cia s Social es h an de centrarse e n tres
prop ósitos: el asombro, la crítica y l a a tribució n de sentido.
El con junto d e esas prop uestas tienen en comú n l a f ormación de
estud i a ntes au t ónomos, críticos, participa tiv os y transfo rmadores de la realidad
Introducción . J. Herná n Calderó n. 2007
6
social, el pluriperspect ivismo y la int erdisciplin ariedad de las Ciencias Soc iales
y, el trabaj o sobre contenido s de p e rtin e ncia y vigencia so cial.
En este trabajo, l a lectura, reflexión, análisis y conc lusiones so br e los
alcan ces epistemo l ógicos y di dácticos de la ref orma curricular ( li n eam i entos y
estánda res) y su posterior impa cto en los textos escol ares, se hace con base en
los presupuest os teóricos del Proyecto IRES, de l os cua les señalamo s los más
impor tantes:
• Fundament aci ó n integr a da (cosmovisión) de tres pe rspectivas del
conoc imiento: 1. C omple ja y sistémica. 2. C onstruct iv ista y evolucionista .
3. Crítico-social.
• Concep ción curr icula r integradora (currículum pa ra los alumnos y
currículum d e los profesores)
• Estructura ción de "principios d idácticos" i nspiradores y orientadores de
toda s las decisiones cu rriculares: la idea de investigación en e l aul a
(aplicad a a alumnos y a profe sores) y la idea de "ambien tali zación " del
currículo.
• Trabajo sobre "teorías didácticas" q ue ayuden a interpretar m ás
ade c uadame nte la re alidad e scolar, t eorí a de los con textos de
enseñan za-aprendizaje, t eorías del conocimiento es colar y te orías del
conoc imiento profesional.
• La c ontextualización del debate de los con tenidos en un m omento de
camb i o paradigmático, es decir, la tran sición desde el pa radigma simple,
mecani cista y d eterm i nista h acia un p aradigma sisté mico, eco lóg ico y
comp l e jo.
PRIMERA
PARTE
Capí t u l o 1. Tr adi ciones y persp e ct i v as epis t e m o l ó gi cas en el campo ci entí f i c o y en el campo de l a enseñanza
d e la s C i e n c i a s So ci a l e s . J . H ernán Ca l derón. 2007
14
CAPÍ TULO 1.
TRADICIONES Y PERS PECTI VAS
EPISTEMOLÓGI CAS EN EL CAMPO
CIENTÍFICO Y EN EL CAMPO DE LA
ENSEÑA NZA DE L AS CIEN CIAS
SOCIALES.
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
15
Intr oduc ción.
En el ámbito escola r valorar al conoc i miento cotidiano y s u consiguiente
complejizac i ón , no sig n ifica descono cer l o s n i veles de racionalidad que aporta
el conocimi ento c i en tíf ico para la co nstruc ció n del conocimi ento escolar. Desde
ese presupuesto est e cap ít u l o real iza un recorri do histórico-panorá mico, con el
fin de visu ali z ar la evolución de las idea s científicas (perspectivas
epistemológica s) q u e han or ien tado el d esarro llo del pensam ien to en las
Ci en ci as So ci al es y m ás co ncr e ta me nt e s u i n f luj o en l a ens e ñan za ap r end i zaj e
en esta área del conocimiento.
En l a hi st ori a rec i ente d e l a ev ol uc i ón d el pens a mi en to ci ent íf ic o, Ben ej am
(1998) señala la existencia de cuatro gra n d e s te n d encia s q u e h an tenido una
infl u encia trascendental en la enseñanza-aprendiza j e de las Ciencias Sociales:
l a tr ad ic i ón p osi ti v i st a, l a trad ic i ón hum ani sta o rec o nc ep tu al i s ta, la co nc e pci ón
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
16
crítica y el pensam ien to pos tm oderno
1
. I ncl u yen do l a pe r s pect i va d el
pensamiento complejo’
Las intencionalidade s de estas tendencias las vamos a in terpretar a part ir
del li b ro “Conocimi ento e interés” de Ha bermas (1977), el fil oso f o alemán en su
obra desarrolla una teoría s egún la cu a l la construcción del conocimien t o esta
mediada por los intereses humanos. Pa ra este autor el i n t e rés humano
fundamental es la preservación de la vida y es t a se organiza mediante el
cono ci miento: “algo t an básico como la s u p erviven cia de l a especi e humana, no
es cuestión de instinto n i d e conductas aleatorias, se ba s a en el cono ci m i e nto y
en la ac ción huma n a ” (Habermas 1979 citado en Grundy, 1991, parra 20) . En
consecuencia ese c onocimiento y a cción se organiza de ac u erdo a las
i n tencionalidades de los gru p os humanos, es tan e strecha esta re l ación que en
el terreno epistemológico los inte reses son parte constitutiva de l conocimien to,
estableciendo lo que se consi d era objetos y clases de conoci miento (Grundy,
(1 99 1) .
Interpretando el pensamiento habermasiano, Ibáñez (2004) prec i sa l a
articulación entre los intereses teó ricos del conoci miento y los proye ct os de
socieda d, su b ra ya as í mi s mo lo l e j os que el cono cimiento se encuentr a de la
imparcialidad y neutralidad sociopolíti ca, en e s a dirección p r ecisa que el
cono ci miento e s siem p re relativo a un proyecto práctico de sociedad.
A partir de la relación Conocimiento e interés, Habermas clasifi ca la s
ciencias e n tres grand e s grupos: empíri co -analíti cas, he rm e n éuticas y críticas,
las cuales se corresp ond e n con tres ti pos de raci o n a li dades-interese s: t écnico,
práctico y emancipator i o. Por tan t o las cien cias empírico-analíticas serían
portadoras de un i nterés cogn iti vo técn i co e inst ru m ental «causa-consecuencia »
orientadas al control y explotación técnica del saber, las ciencias herm e néuticas
1
Somos conscientes de que en se ntido estr icto exist en algunas diferencias e ntre las pare j as
positivismo-neop ositivismo, e, historicismo-hermené utica o reco ncept ua l i smo; sin embargo
dadas sus múltiples afinid ades, est as parejas será n trat ad as en este t rabajo como tradic i ó n
neopositivist a y t radi ción interpretat iva o recon cept ual i sta.
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
17
persiguen el interés práctico tratando de com p render l a realidad m ed i a nte l a
i n teracción humana, e s dec i r, i n terp re t aciones consensuadas de si g nifi cado , las
ciencias críticas tienen una f inalida d ema ncipato ri a , buscan seres humano s
autónomos y empoderados capaces de empre nder la construcción de
socieda d e s libres, igualitarias y justas; e n consecuencia ha ce n e l llamado a
tomar vigilancia de las propias vida s y transformar la realidad mediante l a
reflexión y cont rol sob re l a s metas y no s ólo sobre los medios .
Habermas (1977) aboga por el inte rés em an cipatori o de la cien cia y
seña l a do s principios centrales: 1. El sa ber y la acción han de i n t e ractuar a
favor del bienestar de la especie . 2. El interés emancipador da lugar a la acción
autónoma y responsable basada en pru dentes decisio nes i n f ormadas po r ci er t o
tipo de saber. Desde esa matización e m ancipación significa «independencia de
todo lo qu e está f uera del indivi duo», es de cir, se trata d e autonomí a y
responsabili d ad más que d e l ibertinaje, así la emancipa ció n sólo e s pos i b l e en
el acto de la a utorreflexión (o sea, cuand o el yo se vuelve sobr e sí mi s mo), es
una experiencia individual construida sobre la interactivida d h umana, pues la
liber tad i n dividual es ins eparable de la libertad d e los demás, como tal es t á
ligada a las ideas de justicia y de i gua l dad. Po d e m os decir enton c es que una de
las orientaciones básicas de las personas se refiere a l a liber t ad, porq u e la idea
de liber t ad es f undamental para e l acto de habla y p a ra c omprender l a razón por
l a que exi s t e el ha bl a. (Grundy, 19 9 1 ).
A ju ic io d e Ib áñ ez (200 4) e l co no cimi en to ema nc i p ador in clu ye a lo s o tro s
cono ci mientos técn ico y práctico al abarcarlos en la praxis desde una
perspectiva autoreflexiva, en sim ila r sentido Giroux (1992) s ostiene que en las
ciencias crítico soc i ales el conocim ien t o n o se estudia p o r sí m ismo, sino
contemplado como una mediación en tre el i n dividuo y l a realidad social más
ampli a.
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Por su lado W righ t (1980), Mardonnes (1991 ) y Briones (2002) c onsideran
el con ocimi en t o huma n o h istóricamente organizado en torno a dos g rand es
tradiciones portadoras al mismo t i e m po d e de dos tipos de intereses d i ferentes:
1. Teleológica-aristotélica y 2. Eficiente-g ali leana
2
. Es posible afi rmar que en
estas trad i ciones ex i sten dos tipos de verdades diferentes las que comprende n
«teleo ló g i cas» y las qu e explican «c au sali sta s-ef icien tes». Se puede sostener
entonces, que los intereses práctico y emanci pad o r d el conoci mie nto se
lo ca liz a n en la tra dic ión a ris to té lic a, mie ntr a s e l o rig en re mo to de l in ter és
técnico del conocimiento se sitúa en la tradición galilean a.
La pri m er a t rad i ci ón a p art i r d e A ri st ót el es ap os t ó po r l a ca us a f i n al o
te le ol ógi c a « ob je ti v o ul ti mo qu e pe rs igu e el mo vi mi ent o de l as su st anc i as y
motor últim o qu e h a gener ado todo», equiva le e ntonc es a dar razones de los
hechos en función de su f in últi m o, de su fi n lejano. Pre s upone al m ismo t i empo
dar sentido o razo nes de los hechos mediante l a refl exión y la vivencia
3
,
incorporando y relacion ando estas últimas c on la meditación y la metafísica. En
la edad media Tomás de Aquino hace de continuad o r d el cas u a l ismo
teleológico arist o téli co; en la e dad moderna el desarrollo d e la ciencia a s ociado
al renacimiento opaca esta trad ición; en el siglo XIX, es nuevamente redim ida
po r el hi sto ri ci sm o de «D i lt he y y H us se rl » y en l o s si gl os X X y XXI e s r esc at a da
como neoaristoteli smo po r l as corrientes hermenéuti cas y sociocríticas.
Como segunda tradición el cau salism o efi c iente, mecanicista y explicativo
es desarrollado por Copernico y Gali l eo « r e p re s entaría al agente ac ti vo e
inmediato del cambio , e s el m otor o fuerza cercana». Hay quienes mencionan
que su origen co rresponde a alg u nos f il ós ofos gri ego s (D e m ó cr ito, Leuci p o,
Pi tág oras y Ar qu ím edes), lo cierto es que su consolidación como organizador
2
Estas tradiciones t ienen su origen en Aristót eles, el estagirita e n relación co n los cambi os o
movimient os en la sustan cias, señalaba cuatro t ipos de causas, formal, mate rial, eficiente y
f i nal.
3
Para Morín, la verdadera finalidad d e un desarrollo hu mano es el que ayude a viv ir mejor, vivir
con comprensión, s ol idari dad, compasión. Vivir sin ser explotado, insultado y de sprec iado.
Morí n en Aray a D. (20 04)
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del conocimiento ocur re en el siglo XVI con los aportes fu ndacionales de
Galileo, en los siglos XVII y XVIII ti e ne un d e sa rro l lo crecien t e, a m e diados d el
siglo XIX soporta a las corrientes organicistas, en la segunda mitad del siglo XIX
y a principios del siglo XX alcan z a su m ome nto cumb re co nfigurando las
perspectivas pos i tivist as y n eoposi tivistas . Durante los segundos c i n cue n t a
años del siglo XX y lo transcurri do del sigl o XXI esta pr áctica cien tífica enfrenta
situacione s de crisis y replanteamientos de sus fu ndamentos tanto en el se no
de la propia tradición c om o por fuera de ella.
Mientra s la tradición galileana se convierte en f uente inspiradora de las
perspectivas, positivista , neopositivista y del raci onalismo crítico popperiano,
«incluidas su s variantes laka ti a n as», la tradición ar i sto téli ca s e convierte en
puntal de las tendencias hi stór i co, hermenéut ica y sociocrítica.
Iggers (2002, par ra 2), reconocido h i stor i ador y Doct or en Fi losofía,
sostiene : "El po sitivismo cien tífico, la hermené utica histórica y el mar xismo del
siglo XIX contribuyeron a modelar gran part e de l discurs o científi co de l si g l o XX,
tanto en las Ciencias Sociales como en l a s humanidades". Los má ximos
exponentes de l as tres perspectivas fueron Durkhein, W eber y Marx, con ellos
se consolidó el núcleo de pensamiento de las Ciencias S o ciales. Para Igge rs l a
principal dif e rencia entre estas tendenci as radica en la concepción que se tiene
de cien cia y de m u ndo humano, cada una a su m a nera re aliza aportaciones al
estudio de la historia, de stacando al historicismo como la te ndencia más
duradera.
El po sitivismo ha sta f i na les del s iglo XX es quizá la pers p ectiva
epistemológica qu e má s i mpa ctado la conf igu ración del pensamien to cien tífi co,
de acuerdo a ello, a c ontinua ció n dedica mo s el primer apartado al esbozo de
los perfil e s generales de esta corriente de pensamiento. Acto seguido en los
restantes apartados y sin entrar en un análisis d etallado se presentan la s
caracte rísticas gene rales de otras perspect iva s científicas (neopositivismo,
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reconceptualismo, críti co-social, pen samient o postmoderno y pensa m ien t o
complejo) que han delineado la h i stor i a reciente de desarrollo d e la ciencia y al
mism o ti e m p o marcaron los derroteros de las d i ve rsas conc e pciones de los
modelo s didácticos de las Ciencias Soci ales. Lo rel ativo a la influencia de las
perspectivas epistemológ i cas en los modelos didácticos se va intercalando en l a
presentación de cada tradici ó n o corriente epistemológica.
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1. 1. La tr ad ic ió n po si t i vi st a e n l as Ci en ci as S oc ia l es.
Los e studios sociales fueron aso cia d os muy temprano a la trad ici ó n galil ean a,
empezó a considerarse que su rigor ci entífico sólo sería po sible en los
presupuestos prepositivistas. Para Restrepo, Sarmiento y Ramos (2004) el
renacimiento y la modernidad sign i ficaro n la aparición de las Ciencias Sociales,
ellas se reg l amentaron co m o c i encia s “c uando el mundo socia l dejó de
pensarse como algo preestablecido por un a providencia ” o f ue rza s
sobrenatu rales, en consecuen cia las clav es de explicación de l mundo social
habían de encontrarse en leye s u n i versales o positivas.
“Tras la filosofía y l a pedagogía aparec ieron la histor ia y la ge ografía estimuladas
por las conquistas , disciplinas indispensables en la construc ción d e los est ados
nacionales. La estadístic a , la demograf ía y la economí a maduraron e n el si glo XVIII
cuando los es tados e n f rentaron dilemas de producció n y d i st ribución de la r iqueza.
En el siglo XIX emergieron la a ntropologí a, la s oci o logía, la psicol o gía, la lingüís tica
y el estudio crític o de la li terat ura. En el siglo XX irru mpieron la ciencia polític a, la
semiología, la profesión del t rabajo social y otros saberes y téc ni cas relacion a dos
con l a compleja división del trabajo y co n derechos sociales y civiles llamados de
tercera y cuart a generación (…).” (Restrepo, Sarmiento y Ramos, 2004, parra 7).
La s Ciencias So ciales adq uieren su c onfi gura ción disciplinar d efi nitiva con
base en l a perspectiva p ositivista del si g l o XIX, de e st a manera sus estudios
estuviero n a sociados a l os mode los newtoniano, cartesiano y al n atu ra l ismo
darwiniano. Empezó a hacer carrera “l a ac e pta c ión de qu e t od a c i enc i a de bí a
ser capaz de de scubr ir l e yes natura l es y univers ales para regir los de stinos
humanos. ” Se hi z o usual que los est u dios s ociales alcanz a rían l a pr etensió n d e
cientificidad distanciándo s e de la filosofía y a doptando los pa rá metro s de la
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“c i enc i a p osi t i vi st a” , e s dec i r, el em pl eo “de l o s método s e m pleados por la s
Ci en ci as Nat u ral es . ” ( MEN L. C. 2002, 19).
“(…) las Ciencias Soc iales adoptaron el supuest o/creencia de que existe una le y
del progreso constant e e indefinido que se desar rolla gracias a los avances
tecnológicos, lo s cuales hacen p osible el bienest ar fut uro y s e guro de l a
humanidad.” (MEN L. C .
.,
2002, 1 9)
Comte, Ranke y Du rkheim son d est acados representant es de es t a
tradición . Comte puso en circulación “ l os tér mi nos de “ m ec án i ca so c ia l ” y
“s oci ol ogí a ”, y pl ant e ó qu e el c on oc i mi ent o ci ent íf ic o s ól o se de ri va de l a
observaci ón empírica. ” Por otra parte Ranke considero p ara la Historia que “lo s
hechos hablan por sí m i smos y se en c uentran objetivamen t e en lo s
doc ume nt os ” . Así m i s mo en el campo de la socio l o gí a, Du rk heim exhorta a
tratar los “ hec ho s s oci al es co mo c osa s, co mo r eal i dad es ext er n as, ta nto d e l os
individuos a l os que afecta, como d e q u i e n e s los estudian” , según este autor la
actitud del sociólogo debe ser similar a “l a de l f í si c o, e l q uí mi co o el fi si ól ogo
cuando entran a una región inexplorada de su ca mpo cie ntífico y, a partir de la
observación, descubrir las leyes que la rigen.” (MEN L. C., 2002, 40).
Es tan e vidente la i n f luen ci a del positivismo en e l desarrollo de l
pensamiento científico qu e en el período co mprendido e ntre 1850 y 194 5 , los
Lineami e ntos Curri culares del MEN de Colom bia (200 2) i dentifican como rasgos
esenciales d e las Cienc i a s Soci a l e s, el énfasis discip l inar y la s ubordinación
del conocimien t o social a los intere ses de l poder estatal (ambas características
con clara orientación positivista ). De sde esta perspectiva, en l as Ciencias
So ci a les l a pre gu nt a cent r al f ué: “¿quién controlaría el c onocimiento vá l ido par a
orientar, dirigir y estructurar el mundo humano e n sus dimensiones políticas,
sociales y económica s? ” (MEN L. C., 200 2 , 19). Es c l a ro entonc es q ue desd e
sus inicios las Ciencias Sociales han “sido u n p roc e s o cultural not ablemen t e
c om pro me ti d o c on l a e xp a nsi ó n d el pr oy ec t o mo de rn o, c on s us i de ol og ías y s u
ideal de control de la natur aleza y la sociedad.” (MEN L. C. , 2002, 39).
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problema, formular una h i p ót e sis de trabajo , bu scar la i nformación necesaria,
anali z ar esta información med i ante un an álisis estadístico o cartogr áfico y llega r
a comprobar o desestimar la hi p ót esis de partida. ” (Benejam, 1998 , 36 ). En los
modelo s didácticos de interés técnico, “ l a metodología que a p l ica el prof e sor/ a
deja poco espaci o a la creatividad y a la improvisación, ya que los objeti vos a
alcanzar están bien delimitados , los programas de instrucción están
cuidadosamente secue nciados y se proponen s e ri es de c o m port am i en t o s, de
habili d ades y concep t os de una complej idad creciente. ” (Benej am, 1998, 36).
El p apel de l p rof esor/a “es es enc i al en este proceso por q u e es la p e rsona
que sabe y sab e hacer y q ue está capa citad a par a ju z gar los result ados.”
(B en ej am , 199 8, 35 , 3 6) . En los m ode l os didáctico-té cnicos ni l a metodología, ni
el profesor, tienen en cuenta l a dive rsi dad del alumnado, siempre se parte del
“supuesto de que los alumnos no presen tan diversidades considerables y que
todos tienen que responder positivamente como conse cuencia de la eficacia del
sistema.” (Benej a m , 1998, 3 6).
Según Ferr ada D. (2002, parra 4 2) en un currículum t razado con
fi na l i dade s té cn ic o- ins tru m ent a le s: “las acci ones educativas son enju i cia das
bajo cri te ri o s de verdad y efi cac i a, puesto q ue priori z a l a relación entre
estudiante y mundo o bjetivo, es decir, lo po n e en relación con los estados de
cosas existent es fre nte a l o que puede reali zar intervenciones exi to sas o
fracasadas. E l uso d el lenguaje opera como u n medio para l ograr los
propósitos. El predominio de es ta raci onalidad en el curriculum i mplica u na
valoración y legitimidad principalmen t e de los conocimientos e ducativos
provenientes del ámbito científ ico y tecnológ i co, con l o c u al s ub v a l ora los otros,
y el estudiante se rela ciona c on ellos desde pe rspectivas de éxito o fracas o en
torno a sí se hace acreedor de ellos, o los mane ja o n o” .
E l conoc i m ie nto esc ol ar de sd e e st a pe rsp e cti va reg is t ra una pr o f unda
dependencia de las disciplina s de referencia, es así c omo l a en se ñ anza d e l a
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ciencia h istórica va a estar m uy vinculada al e nf oq ue de la esc uela de de los
An al es , en est a di sc ipl i na “se trab a jan modelos basados en l o s modos de
producción o s e pretende tipificar y clasif icar l as so ciedades según unas
caracte rísticas a pli cables a diversas realidades o momentos ” ( Be ne j am , 19 98,
36). Por otr a parte en la ense ñanza de l a geografía esta corriente hac e
presencia en la geogra fía am bienta l ista ra t zeliana , la Geografía Cuantit ativa y l a
Geograf ía d el comportam iento y la percep ción. Esteban e z (1990), Herr e r o
(1995), Un win (1 995 ) y Souto (199 9).
Pl e nament e coherente con el neopo sitivismo en la enseñanza de la
geografía m atemá t ica o cuan titativa, “se buscan clasificaciones y ti pologías que
s e r epi ta n y q ue pe r mi t an pl ani f i car co mo pu ed en s er, po r ej e mp lo , l as r a zon es
de l oc al i zaci ó n i nd us tr i al . Ta mbi én s e fo r mul a n l ey es qu e a dmi t en un a
expresión mate mática cómo, por ej emplo, la que e x presa la relaci ó n entre l a
intensidad de los culti v os y la distan cia. ” (Benejam , 1998, 35).
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1.4. La per spectiv a interpretativ a o humanist a en las Ci encias
So ci al e s.
E l historicismo fue el segundo enf oque o perspectiva epistemológica
i nfl uyent e e n el de sa rr ol l o del c ono ci mi en to ci ent íf i c o del si g l o XI X , ec o de la s
corrien tes neoidealistas, neokantianas y espiritual istas, surge como reacción
contraria al pos i tivismo. Este enf oque con sidera que los hechos históricos son
distintos de los natura l es y rescat a la sub j etivida d, autonomía, responsabili dad e
historicidad h um ana de la objetiva ción institucionalizada im pue sta por el interés
técnico
6
. Como tal, los he chos sociales deben abordarse con metodologías
ideográf ica s
7
.
E st a pe rs pe ct i va s e nut r e de apo rt a ci on es , f eno m en ol óg ic as ,
existencialistas, idealistas y marxistas, traducidas como metodologías
cualitativas, la so ciología comprensiv a, el i nteraccion i smo simbólico y la
etnografí a interpret ativa. (MEN L. C. 2002)
Di lthey es quizá s el autor del siglo X I X qu e más aportó para la
constru cción de un pensamie nto a l terna t ivo al positivismo, E l pensa miento de
Di lthey se puede c a ra cte rizar en lo fundam en t al por: 1 . As ig na r la s C ie nc ia s
Sociales u n estatuto epistemológico difere nte ( erlebnis ), al de l as ci en c ias
naturales ( Erkláren ). 2. Relevar la historicidad en el estudio de l os as u ntos
humanos. 3. integrar la vivenc i a- experie ncia como unidad de p e n sami ento y
6
“ Las explicaciones c ausales ap u ntan al pas ado: la c ausa es anterior al efecto. En cambio, las
explicaciones t ele ológicas apuntan al f uturo, ya q ue el fin está en el futuro, y la co nducta a
e x pl ic a r e s u n me di o p a ra l l e ga r a e s e f i n” . Es preferi ble pensar mucho más en el futuro que
en el pasado, aunque las tradiciones de nuestras comuni d a de s se an siempre respetables .”
W right G . V. (2004, parra 22)
7
Miskulin C . y De l l a F (2004), i mpu t an a Kant l a diferencia entre c iencias s i st emáticas o
nomot é tic a s y ciencias ideográficas. Según es tos autores , para Kant e l conocimiento a dquirido
por medio de la observaci ón se divide en dos categorías: la primera c ategoría comprende los
f e nómen os registrados de c o nf ormidad con la lógica, lo que d a lugar a clasificaciones como
órdenes, gé neros y especies vegetales y anim a les, sin import ar cuándo o dónde t ienen lu gar; l a
segunda cat eg orí a incl u ye los fenómenos que se per ciben en términos de tiempo y espac io;
según Kant la clasif i cac i ón y descr ipción que tiene en c uenta el tie mpo se cons idera historia, y
la clasificación y descripción que tiene en cuenta el espacio se considera geografí a .
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base de co m prensión de las a cciones humanas 4 . Incorporar el con structo
teórico “ expresi ón ” p ara en te nd er l a r el a ci ón obj e t o-s u jet o, p or ta nt o, l as
ciencias del es píri tu de b en di ri gi rs e haci a l a s “ expresiones de la vida ” (id eas y
acciones, textos, obras de a rt e y obras literarias) como “ obj e ti va c iones ” de la
vida hu ma na. 5 . identificar el sentido contextual e histórico ( c onci encia
histórica ), co mo parte d e la compren sió n 6. La i n terc one xión o sentido de
totalidad e integridad de la re a l ida d social , en síntesis se puede af ir mar que el
pensamiento de Dil they des c ansa en tres categorías fundamental es: vivencia,
comprensión y cone xió n. Pad rón (1 99 6) y Parra (199 8).
W e ber ins pirado en Husserl asumió l a “compren sió n interpretativa” como
form a disti n tiva de l método de las cie ncias sociohistórica s, para él la so ciología
se define como la ciencia q ue p r etende inte rpretar la ac ción social. Aquí
interpretar es entendido como comprender y la acción soci a l es es t ud i ada como
conducta humana im pre g nada de sentido. W e ber pretende i ntegrar
comprensión y ra cionali dad , def iend e así una sociología co mpr e nsiv a
racionalista que “e xplique comprensivamente”. Se g ú n este autor recl a m a r el
significado, e s re c o nocer que la vida social e stá estructurada por creencias,
valores y raci o nali d a d es que se reflejan en s us instituciones, p r ácticas y
objetos. (MEN L . C., 2002).
Esta perspectiva también se con oc e co mo reconceptu alista o
hermenéutica, “ considera que para la comprensión del mu n d o h a y que tener en
cuen ta l os s i g nificados, ra z o nes e inten c io nes sub j etivas de los individuos que
vivencian , observan, perciben, interpreta n y asimilan. Por tanto, no existe un
mundo ún i co y ob jetivo sino una plura l ida d de mundos, tantos como intencio nes
del hombre. L a comprensión supo ne un con ocim iento c argado de relativi d ad y
también supon e un comportamiento c oherente.” (B en ej am , 19 98, 3 8).
La tradición inte r p retat iva d e una u otra manera recoge aspectos del
historicismo, po r lo cual en el cuadro 1.2., mostramos a manera de ilustración
l os ra sgos pr in ci pal es que si nt et i zan l as d os p er sp ect i vas.
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33
Rasgo pri nci pal Ex plicac ión
Erle bnis e
int e nci onal idad
humana
No exi ste un mundo úni co y objet ivo si no una plural idad de mundo s, ta ntos com o
int encione s del hombr e.
Nie ga la exi stencia de u n mundo i ndep endie nte de l a ex isten cia del hombre, de
manera ant íp oda conside ran el co nocimi ento de real idad com o rel ati vo, constr uido,
múl tiple y diver gente, de esa manera l o que m enos i mporta es l a efica cia p ositi vista ,
se qu iere r escatar el erl ebnis y la intenci onalidad h umana par a la comprensi ón de la
real ida d soci al.
Mediant e la dif erenci ación ent re el erl ebni s y e l erkl áren r echazan l a visi ón uni tar ia
de l a real idad .
Va lida r la
compren sión
empática y
part icular de la
reali dad soci al.
Asume l a compr ensi ón de l a vi da humana como a cti tud fi losófica i mpregna da de
senti do, des de las e stru ctura s de la vi da cot idi ana y de los múlt ipl es mecani smos
como es i nteri oriz ada por sus i ntegran tes.
La vida so ci al está estr uctu ra da por cre encia s, valore s y racional idades re flej adas
en sus inst itu ciones, pr áctica s y objetos. Exi ste número y di versidad de método s
para com pren der l a real idad
Dualismo de l a
reali dad. Justi f ica l a divi sión kant iana d e las ci encias. Ex isten dos r eali dades: la natur al y l a
social . Dual ism o.
La real idad s e
comprend e
como
descri pción
part icular de la
ev olución
histó rica
La real idad es el result ado de la evol ució n histór ica, es la descripci ón de esta
evoluci ón la q ue perm i te comp renderl a.
La hist oria t iene u n pod er ex plicati vo de la real idad social , en la m edida e n que
puede re construi r l a deter minaci ón de l os hechos hi stóri cos, su pret ensi ón no es
hacer gener ali zacione s al cont rari o procura descr ipci ones ide ográfi cas e n
profun didad.
No cons ider an imp res cindib le la gene ralizac ión y reiv indica n lo s es tu dios de caso .
Aboga por la obser vaci ón natural ista de l a real idad, no busca l eyes del
comport amient o, ot organd o im portan cia a la s ubjeti vidad, lo s motivos y la razó n.
Rescata l a
subjet iv idad y
refl exiv idad
hermené uti ca
de l sujeto.
Ante la obje ti vidad po siti vista, antepon e el postu lado d e re flex ivi dad social ; el
proce so de con ocimi ento, es un si stem a compues to por un sujeto y la real idad, por
lo cual , el i nve stigador antes qu e obse rvad or ex terior de la real idad ,
obli gatori amente est a i nmerso en ell a.
El le nguaje de l a com pre nsión e s la h erme néutica , hech os y valor es son
int erdepe ndiente s.
La v erdad es
creíb le por
consen so
Las con stru ccio nes ment al es no son m ensur able s, la s prop osici ones so n creí bles e
int erpretabl es medi ante con senso de la c omuni dad cien tí fica.
El fin de l a investiga ción es el aprendiz aj e perso nal, la reflex ión y la com prensi ón de
la r eali dad, tom ando e n consi deraci ón el pu nto de vist a de los a ctore s.
Las
verda des son relati va s de cont inuo refi nami ento, re visi ón y si es del caso s usti tuci ón.
Co mpre nsi ón
total iz adora de
la real idad
Es holí stica, as ume l a compr ensión de l a vid a humana como acti tud de total idad
filo sófica, es i nter di scipl inar .
Mult ipl icid ad de
hechos y de
inter acci ones .
Ante l a conti nua mul tipl ici dad de he chos y de i ntera ccio nes D escarta l a predi cción y
el contr ol ci entí fico.
Unidad teor ía y
práct ica La funci ón de la te oría es com prender la pr ácti ca, i lust rar e i lumi nar l os signi f i cado s
de l os im plicados.
Cuadro 1.2. Rasgos principales de la perspect iva interpretat i va o reconcep t uali st a. Fuente:
Elaborado a partir del MEN, L.C. (2002, 43 a 46), B enejam (19 98 , 37-4) y Briones (1998, 37,
38).
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
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Aún con todos l os aspectos progresistas que se deri van esta pers pectiva
no está exenta de críti cas, es así como el documento Lin e ami entos Cu rri culares
MEN (2002), cuestiona de ella los siguientes a sp e ctos:
• Se limita a comprender los signifi cad os particulares de la acci ó n so cial,
descono cie n do los f a ctore s sociales que los engendran y los so stie nen .
• No tiene en cuenta las relaciones que s e d a n entre las interpretaciones
que las pe rs onas dan de la re ali d ad y las condicion es so ci ales bajo la s
cuales és tas se producen, ya que ignora las relaciones de poder q u e
atraviesan los diferentes cam pos de la vida soc i a l .
• Ignora las ten siones soci ales y p o l íticas como h ech o s perm eadores de
todas las e sferas de la vida social.
• Posee una p ostura insufi cien te frente a la relación teoría- práctica, en
tanto ha ce abstrac ció n d e las a simetrías, inequidade s y de sigualdades
sociales.
• No re c onocen que las prácticas so ciales re p roducen est ru ctu ras
objetivas y subjetivas.
Igualmente con b a s e en e l pen s amiento habermasiano, p odemos
señalar tres crítica s centrales frente a l a perspectiva hum a nista o i nterpret a ti va:
1. Situarse en posturas monológ i cas del su jeto desco n ociendo el valor de las
posturas dia l ógicas. 2. Estud i ar por se parado el mundo de la vida (i n tegración
social) y el sistema (integra ción del sistema) y 3. Su falta de compromi so social
y político al quedarse tan solo en la inte r pretación del mundo, om itiend o las
prob lem á ti c as sociales. Austín (2000).
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
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1.5. La perspectiv a interpretativ a o humanista en la educación y
didácti ca de las Cien c i as Sociales
Las teorí as de l apre nd izaje inscri tas en la perspectiva historicist a y
hermenéutica se relacionan direct a m ente con el m odelo didáctico
espontaneísta . Como escuela activa esta perspectiva r ecupera para la
educación miradas te leológicas, holísticas y filosóficas, cen t ra su actuacione s
didácticas en los intereses de los niño(a )s , e l idea l de e st a escue la e s la
actividad espontánea, personal y productiva. Según Ferriér e , la fi nal idad del
acto didáctico está en poner en marcha las e n e rgías i nteri ores del educando,
respondiendo así a sus pre disposicione s e i n t e reses, en un ambiente de
respeto, li bertad y ac ti vida d.
Esta perspecti va presume “que el desarrollo del niño es un proceso
innato y el conocimiento una construcción pers o n a l , seg ún l o c ual el de s arr ol l o
del ni ño( a) r esponde a la e xistencia g e n ética de estructuras cognitivas qu e s e
desarrollan con la edad , por maduración, y que s o n ind epe ndientes del
aprendi zaje” (Benejam , 1998 , 38), de esta manera establece correspondenci a
directa entre la enseñan z a, la edad y las etapas evolutivas del alumnado.
Al contrario del conducti s m o el ideario d e Montess o r y , Cl arapede, Fr einet,
Dewey y demás represent ante s de la E scu ela Activa, fue una ca ja de
res o nancia por fuera del apo y o del est ado, enco n t ró sintonía solo en los
sec to r es m á s l ib er al es y pr og resi st as d e l a épo c a. L a es cu el a ac ti v a hi st ori ci st a
impulso movimien tos que promovieron la ap arición e n e l s ig lo X X de mode l os
educa tivos h erm e néutico s, car ac t eri z ad os po r c urr íc ul os gl o bal i zad os , a bi er t os,
flexibles y c r e ativos que respondieran a los intereses de los estudiantes.
La motivac i ón y los intereses d e los estudiantes van de la mano con la
metodol o gía por descubri miento de Br uner (1969) y “just ifi can la ne c esidad de
aplicar e n e l aula métodos acti vo s y partici p ativos en los que el alu mno tiene un
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
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papel es e ncial y aconsejan priorizar la expl oraci ó n empírica de la realidad a
partir de la inv estigación o el des cubrimiento. ” (Benejam, 1998, 38).
A quí e l papel del prof esora d o es fundam e ntalm ente t utorial y v a
encami n ado a f a vorec e r la libertad y auton omía d el estudian t ado . L a e v aluación
se corresponde con la subjetivi dad del alumn ado y no ti e n e nada que ver con la
cuan t ificación, a l contrario e s ent e ndi d a de manera cua l itativa “ co m o medio
para mejorar y aj u star la ayuda del profesor a las ne c esidades del proce s o que
re al i za el al u mn o. ” (Benej a m , 1998, 39).
La Escuela activa significó u na alte rna t iva importante contra la difusión y
mantenimiento del interés técnico en edu caci ón, sin embargo se quedó corta en
l o ref e re nte al papel de la e sc uela como constructora de socieda des
emancipadas y en su capa cidad de s u bsum ir l os procesos de e nseñan z a frente
a los proce s os de aprendizaje
En el campo de la enseñanza de las Cie ncias Sociales, es básica la
comprensión del med i o a partir de las viven cias y experiencias propia s del
alumnado. Con relaci ón al estudio del medio geográfico, histórico, cultural o
social , se pide a los e studi a ntes entrar “ en co nt ac to di r ect o co n l a r eal ida d y si n
mediación” par a d e scribir, narrar comparar y ordenar lo ob s ervado. Se t ra t a
pues de conocer “ las causas y lo s efectos del fenómeno o bse rvado para su
comprensión ” , en la cual cuentan de m anera muy importa n te las “o pi ni on es ,
pr ef er en ci as y se nt imi ent os ” de los es t udian t es. (Benejam, 1998, 39).
La p e rspectiva inte r pretativa o r e co n c e ptualista hace presencia en l a
ens eñ a n za de la ci enc ia h is t óri c a com o: Hi st ori a P at ri ót i ca, Nu eva H is t ori a,
Hist o ri a d e las mentalid a d es, Histori a Po pu lar e Historia T e stim on i al. Betancourt
(1995); mi e ntras en la enseñanza de la ciencia geogr á f ica e sta perspecti va,
hace presencia c omo posibilism o, Ge ografía Cultural y Ge ografí a Hu m anista.
(Estebanez, 1 990), (Herr e r o, 1995), (U nwin, 1995) y (Sout o, 1999).
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
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1. 6. La p er sp e cti v a cr ít i co -so ci al en la s Ci e nci a s So ci al es .
La teoría crítico-social de principios del siglo X X creó una plataforma de
pensamiento que tie ne sus f undamentos e n el p e nsamiento neom arxista de la
escuela d e Frankfurt, tiene entre sus principales representantes a Adorno,
Ho rk he im er , Ma rc us e, Ap pl e y Ha be rm as . Su pun t o d e p ar t ida es el i nte r és
emancipatorio del conocimiento, p rom u eve el aná lisi s crítico d e la realidad
mediante l a au torrefl exión , intenta desvelar las condicion es s ociales restrictiva s
de nuestras activida d e s prácti cas, las rela ci ones de poder, dom inación y
opresión. Como af irma Mardonnes (1991, 49), “ a quí resuenan lejanos ecos d e
la tradición ari stotélic a, que c ultivaba la ciencia para ser más y mejores
hombres en una b u e na so ciedad o «vida buena» («pros to eu shen h oloss ). ”
El fondo de la perspectiva crítico-social es sociopolítico , co nside ran que
“las tensiones sociales y políticas permean todas las esferas de la vida social ” ,
por lo cual el conocimiento cien t ífi co de lo social de b e c o mprender los
significad os parti culare s de la acci ó n y l a vida so ci a l. Simultá neamente se
deben analizar “l as relaciones d e poder que los atraviesan , los fa ctores
sociales que los engendran y los so stien e n, c on el fin de reconocer la s
asimetrías, inequidades e i n justicias so ciales” para encaminarse a su
tr an sf orm ac i ón.
(
MEN L. C. , 2002
).
Según Benej a m (1998, 40) esta pers pectiva
radi cal “ a cusa a la ciencia so cial teorética o cuantitativa de interesarse
únicamente por l a descri pción y cuanti fica ción de las cosa s, mientras deja el
mundo tal como es, si n en trar en la crítica profunda del sistema que lo
susten ta.”
La t eo rí a crí ti co- soci al recoge muchos aspect o s de la perspecti va
interpretativa y los complementa con el a nálisis, ideo lógico y sociopolítico, en el
c ua dr o 1. 3. , pre se nt a m os a m an er a de i lu s tra ci ón l os ras g os pr i nc ip al es qu e
sintetiza n est a f orma de pensamiento.
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Ra s g o pr i nc i pal Explicación
I n terés
emancipatorio Análisis cr ítico de la realidad de las relaciones de p oder, domi nación
y opresión para la t oma de cont rol de la vid a, perso nal y colec tiva;
mediante l a co nstrucc ión de pr i ncipios c omo l a libertad, ju st icia e
igualdad social
Desvelar forma s de
dom inio Pretende desvelar domini os en el conocimient o y las condiciones
sociales rest ri ct i vas de nuestras activida des prác ticas.
Reali da d socialmente
co nstrui da La realidad es el result ad o de la evoluc ión hi stórica, sien do
socialmente const ruida, por lo cual la investigac ión debe ser
col abo rativa y d emocr ática.
Un idad t eoría y
práctica para l a
tr ansfor maci ón
Se p reocu pa po r unir teoría y práctica, c onoci mient o y acción
orientada hacia la emancipación a través de la indagación y l a
reflexión, para elaborar alternativas de transformación práctica. La
teorí a no solo deb e i nte rpretar y desc ri bir sin o transformar, se
requiere de alternativas para c on cebir, actuar y l egitimar la práct ica.
Re l ac i o na
i nv estigaci ón,
aut onomí a y
ciudadanía militante
El fin de la investigac i ón es la compre nsión crític a del po der, los
valores personales y sociales, la acción autónoma y la ciudadaní a
militante
Cu adro 1.3. Rasgos principales de la perspect i va c rítico-social. Fuent e: Elaborado a part ir del
MEN, L. C. ( 2002, 46-48), Benejam (1998, 40 - 4 2), Gi meno (1998)
Habermas (198 9 ) es qui zás e l represe ntante más destacad o d e l a
perspectiva crítico-social, inicial m e nte el pensador alemán se inclina ba por la
perspectiva inte rpretativa y se había in spirado en la sociolog ía fenomenológica
especialmente la teorí a de Husserl. D e acuerdo a l o cual la “verda d” descansa
en la filosofía de l sujeto y en la fil oso fía de la conciencia. A partir d e la década
del 80 del sigl o XX, este p ensador da un gir o en su producción teóri ca y rompe
con la subjetiv id ad o f iloso f ía de la conciencia, es así c o m o empieza a def end e r
l a i nt er sub j et iv i da d y o po ne l a p ers pec ti v a di al ógi c a a l a p er sp ec t iv a m onol ó gi c a
del sujeto e inaugur a un análisi s dia lógico basado en la com unica ción humana.
Igualmente contra p o ne a la esfera de l trabajo el ámbit o de la acción
co m un icativa (Aus t ín 2001). Sus re fl exion es sob re la comunicac i ó n humana lo
lle v an a el ab ora r una d e s us ob ras má s impo rt an te s: La teoría de la Acción
comunicativa
8
.
8
La “Teoría de l a Acción C omunicativa” escrit a en (1981), es una de las obras fundament ale s
de Haberm as. Los plant eamientos que se deriva n de esta obra, t ienen como ref erentes teórico s
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La totalidad de pensadores agrupados dentro de las didácti cas y
pedagogías críticas coinc i den en que la intencionalidad principal de la
educación debe ser la “emancipaci ón social humana” y consecuen t e con ello la
toma de control de las propias vidas, en lo personal y co lectivo; mediante la
constru cción de la liber tad, justicia e iguald ad social. Desde esta orientación
emancipador a n o c abe duda de que u n proyecto educativo, es un proyecto
ético po lítico.
E l cu rrícu l um por ta nto se asume como instru mento de cam b i o en lo socia l
y en el posiciona miento ide ológico , se trat a de asumir compro misos con la
tr ansf orm aci ón soc i al y c on l as lu chas cont ra l a de si gua ld ad so ci al . E n e s e
trazado alguno s de l os fines de la educac i ó n señalados por educad o res críticos
son:
• Aprender c ono ci mi e ntos y formas de afront ar l a realidad histórico-social
de forma críti ca, solidari a y transf ormadora. ( Klafki
10
citado en Gimeno P.
(1 99 8) .
• Formar al estudiante para desenvolverse e n l a so cie dad como ci udadano
crítico en condiciones de igualdad, form ar una perso na con capaci dad
para p ensar críticamente y d e partici par activamente en l a soci e d ad en l a
que vive y transf ormarla, produciendo ó ad aptándose a los camb ios no
acomodándose a ellos. Concej o Educati vo de Castilla y L e ó n (2 0 0 4).
• Todo el proyecto de la p edagogí a crítica invita a l o s estudiantes y a los
prof e sores a analizar la relación entre sus propias experi e ncias
cotidianas , las prá cti cas pedagógicas de aula, los cono cimi entos q ue
producen, y las disposicion es sociales, culturales y económicas de l orden
social e n general. La p edag ogía crítica se oc u pa d e ayuda r a los
estudiantes a cuestionar la formación de sus subjetividades en el
contexto de las avanzadas formaciones c api talistas con la intención de
generar prácticas pedagóg i cas que sean no racistas, no se xistas, no
10
Klafki es uno de los primeros ex ponentes de la didá ct ica crítica en Alemania
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homofóbica s y que estén dirigidas hacia la tr ansformación del orden
social g eneral en inte r és de una mayor justi c ia racial, d e género y
económica." (Ib áñez, 2004).
• La educació n crítica parte de la profunda insatisfacción que genera una
sociedad injusta y d e l a vo luntad de transformarla. No hay ed uc ación
liberadora si no pensamos en algo de q u e li bera rse, no ha y edu ca ción
tr an sf orm a do ra s i no s e si ent e u n d es eo y un a po si bi l i dad d e ca m bi o
social. No es n ecesario e star de acuerdo en un m ismo modelo ideal, ni
siquiera tener una alternativa glob al y a diseñada, sino comparti r u n a
orientación utópica para superar las limitaci o nes del presente y creer que
l a educaci ó n n o puede ni debe rehuir sus res ponsabili dade s. (Ib á ñ ez,
2004).
• Pr o p u g nar por una educación básica , integral, pensad a pa ra que todas y
todos podamos cami nar po r el mundo en p ie de i g u a l dad de s de nu estr a
identidad individual y colec tiva. Pensada para apo y ar la tra n sf ormación
de la sociedad hacia algo compart ido , solidari o , que evite exclus i ones.
(Concejo Educ ativo de Castilla y León, 2004)
• Para f ormar sujetos aut ó n o m o s y empo derados tres c onceptos son
exclusivo s en la formació n de la per s o na: autoconciencia, autocon tr ol y
au t o de cisi ón . (A ray a, 20 03 ).
• Tener en cuenta que t odo proc es o ed uc ativo i nvo lucra dimensione s
consc i ente s e inconscie ntes de l a conducta humana, autodeterminación
de los s ujetos y esencialida d sociohistórica de l a subjetividad . (Cuesta,
1998).
La escuela como institución en la perspectiva cr í tico -social no s e
con s id er a n eu tr al , ni i m pasi bl e f rent e a l a real ida d soc i al , est a cu m ple un a
funci ón s ocial de reproducci ó n y / o transform a ción: “la e sc uela e s un agente de
reproducción so cial que actúa —de forma consc i ente o inco nscient e — a través
de la se l e cción de los co nt e nidos, la utilización de prem i o s y ca sti g os, la
di st ri buci ón fí si ca d el a ul a, la ma ni pu lación de dete rmina d os materiales, el
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control de l tiemp o, l a metodología utili z a da o fa voreciendo dete rminadas
cond uctas ” (B e nej a m , 19 98 , 41) . Per o ta mb i én l a e scu el a p ue de c um pl i r
funci one s de transf ormación cuando tr abaja “p ar a lo gr ar un a may o r
participación democrática y v e a los profesores como inte l ectua l e s críticos,
como posibles agentes de transformación y de cambio. ” (Ben ejam, 1998, 41).
“ L a esc uela crít ica afirma que lo important e no es el c omp ort amiento de l a lumno,
como decí an los cond uctistas, ni t ampoco e l desarrollo de la personalidad d el
alumno, como dec ían los huma nistas, porque en definitiva, t anto lo uno como lo
otro son el resultado y l a expresión del sistema de valores de cada persona. Lo
relevante para la enseñan za es qu e el alumno s ea cada ve z más conscie nte de s u
propio sistema de valores , sea capaz de hacer un a r eflexión crítica de lo que
piensa y quiere y pueda p e nsar posibl es alt ernativas .”
(Benejam, et al ., 1998, 41).
E n es tu di os so br e l as di ve rs as t e nd en ci a s de l a f u nci ón s oci al de l a
escuela, Giroux (1983) , Gil (2006), Feito (2006) y Gantiva (2002) caracterizan
su finalidad a l rededor tres grupos de “i deas-fuer z a” histórica m ente co nsti tuida s:
1. La ide a li be ral merito crática que ve a l a educación y a la escuela como un
espacio de progreso y de movilidad social, so n estas, teo rí as repro ductoras
funci o nalistas construidas de s d e las miradas de las clases d ominantes
(burguesía). 2. La idea de la reproducción, la cua l de sde l a reprod u cción
económica, cultural o políti ca, ve a la ed u c ación y a la escuela como u n espacio
con po co o ning ú n margen, para camb ios y transformaciones , son esta s teorías
reproductivas co n fondo neoma rxista y neoweberiano, caracterizada s p o r
marcar oposición a las teorías f unc i onalistas burguesas y 3. La idea de la
tr an sf orm ac i ón que v e a la ed uc ac i ón y a l a es cu el a c om o u n es pa ci o d e
resiste ncia, de cr ítica y de transformación soci al.
E l te rcer g rupo está enmarca d o en la te o ría crítico-social y tiene una
clara pos t ura contrahegemónica y de fran ca opos i ción f rente a l a s teorías
funci o nalistas y a las teorí as reproductivas. G i roux (1983) r epresentante excelso
de las teorías recientes de l a resistencia , insi ste en d otar de rigor i n telectual el
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
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concepto de resisten cia. A c on tinuación se recogen sus principale s propuestas
f r ent e a l a r el aci ó n es cu el a, soc i e dad y c ur rí c ul o:
• Ve r l a re la ci ó n esc u el a -s oc ie da d de nt r o de u n c ont ex to t e óri co i nf o rm ad o
y f undamentado en una pregu n t a p olítica: “¿có mo d esa rroll amos u n a
pedagogía radical que hag a signif icat i vas a las escue l as p ara hacerlas
críticas y có mo las hacemos críticas p ara hacerlas eman cipatorias?”
• Co nsi d er ar al c ur ri c ul um co mo un com p lej o di sc urs o q ue si rve a l os
intereses de la dom ina ción, pero también conti ene as pectos que proveen
posibilidade s emancipatorias.
• Se requ i ere de una comprensión teóricamente sof isticada de cómo el
poder, la resi stencia y el agenciamiento humano co nstituyen aspectos
centrales en la lucha por el pensamiento y apr end i zaje críti co.
• Las escuelas por si mi smas no tienen el poder d e cambiar la sociedad,
sin embargo , en ellas a través de módulos pedagógi cos, n uev as formas
de aprendiza je y otras re l acion es sociales, se p ueden crear f ormas de
re si s ten c ia q u e p ue de n ser us ad as e n o tra s e sf er as di rec t a m ent e
involucradas en la consecución de una nueva moralidad y visión justi c ia
social. Se trata de un “o bj et iv o pol í ti co ”, así la base de t odo aprendiza j e
es la lucha por una vid a cuali tativa mente mejor par a todos.
• Señalar a la ideología subyacente del currículum hegemónico, des cubrir
(d ev el ar ) l os i nt er eses i deo ló gi co s i ncl ui dos en lo s va ri ado s si st em as d e
mensajes de l a escuela, a sus cuerpos de c onocimiento jerárquica men te
organizados, a l o s sistemas d e instrucción y modos de ev alu a ción. Se
trata de ver las ma neras como e l curricu l um margina o desc ali fica el
conocimi e nto de la clase trabajadora de l a muj er y las minorías.
• La teoría de la re si stencia revela la ideolog í a que suby ace al curriculum,
con sus énfasis en la a propiaci ó n del conocimien to individual má s que
grupal (colectivo ) y cómo este énfasis conduce a un “wedge” entre los
estudiantes de las diferentes clases sociales.
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
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• Los educadores radicales deben desa rrollar con los estudi a nt e s una
relación crítica más que pra gmáti ca , m irar más allá de la s e s cuela s
to m an do s er i am ent e l a co nt ra -l óg ic a qu e e m puj a a lo s est u di an t es f uer a
de la s escuelas ha cia las calles, los ba re s y la cultura sub terránea .
En un li bro posteri or
11
Giroux (19 9 2), def ine a las e scuelas como esferas
públicas demo cráticas, ellas son lugare s dedicado s a potenciar de diversas
form a s a l a persona y a l a sociedad. En l as institucion es educativas lo s
estudiantes apre n d en conocim ientos y habil idade s necesarios pa ra viv ir en un a
auténtica democracia, con stru yen formas de i nves ti g ación crít ica q ue
ennoblecen el diálog o sig nificativo y la in iciativa h umana, aprenden el discurso
de la asociación pública y de la responsabilidad social. G i r o u x a j u i c i o d e L a z a
(2006), q uiere recuperar l a idea d e democraci a crítica, entendi d a c omo un
movimi e nto social qu e im pu l sa la liber t ad ind i vidua l y la j u sticia social.
E n c ua nt o a l ro l d e l os pr of esor es, Gi r ou x ( 1 992 ) co nc ib e a l os doc en t es
co mo "i n telectuales crítico trans formativos" , su tr ab aj o en to nc es de be est ar
dirigi d o a foment a r l as se mi llas de la soci e dad d el mañana; esc ribi e ndo,
i n vestigando y co labor ando entre s í en la elaboraci ón de currícu las y el reparto
del poder, educando a l os e studi a nt e s p a ra el riesgo, para el esfuerzo por el
cambio institucional y para la l u cha ta n t o contra la opr esión como a f avor de l a
democracia de la sociedad en general.
En la perspe ctiva crítica de l a enseñanza de las Cienc i a s Soci a l e s, l a c iencia,
el espa cio, la sociedad y el ti empo no son co nsiderados objeti vos ni neutros
(n eo pos i ti vi sm o) , t amp oc o so n co nst r uc tos pe rso na le s ( hum an is m o). Po r el
contrar io se pi en sa n como “construc tos sociales al se rvicio de los intere ses de
quienes de t ectan e l poder. Es así como e stas categorí as de las Ciencia s
Sociales, son el resultado del proceso histórico a través del cu al las personas y
los grupos humanos lo h an organi z a do y transfo r mado. A l o largo de este
11
“ Los P r ofesores como Intelectuales. Hacia una Pedagogí a Cr í tica d el Ap rendi zaje”.
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
50
proceso, los hombres han tomado unas dec i si o nes en re s puesta a los intere s es,
a las urgencias y a las neces i dades de cada mo me nt o histórico que siempre se
han resuelto en ben eficio de aquellos q ue han tenido el poder de decidir. ”
(Ben e j am, 1998, 40).
La di d áctica crítica de las Ci e ncias Sociales de cara a l para qué ensenar,
persigue sobre todo revelar la intencionalidad d e los acto s y h e c hos humanos.
Planteando alternativas argumentadas y consensuadas encaminadas al
bienestar y a la justicia social, lo a nterior impli ca ed ucar en l a democracia so cial
trabajando los conf lictos y movimi entos s o ciales, el i nterés es proporci onar al
alumno un p ape l activo, una vi sión d e futuro que des arrolle compro m isos
individuales , sociales y políticos.
“Este c ompromi so ex ige part i cipació n, de manera qu e desde una visión cr ítica, la
escuela debe formar p ar a tomar part e de manera acti va en la vi d a académic a , en
el mundo del t rabajo, en la s decisiones de la comun i d ad y, en definit iva, en la vida
política.” (B en e jam , et al. , 19 98, 41) .
F rente al qué ens eñar (l os contenidos soci ales) esta f orma de
pensamiento cuestiona y denunci a la posible i deo lo gía implícita en la selección
del conocimiento es colar, en sus énfasis y e n sus e xclusiones y en la n egación
del pluralism o y e l co nflicto (Benejam, 1998, 41). Ante lo an t e ri or consideran
convenien te introduci r co m o contenidos problemas socialmente relevante s. L a
perspectiva críti ca a j uicio de Benejam ( 1998, 41 ), propon e c u rrículos d e
Ciencias Sociale s en los cu ales fi gu ren te m as como el bienesta r, el respeto y la
conser v ación del med i o físico, l o s derechos humanos, la desigua ld a d, l a
pobre z a, la discriminaci ón por razón d e género o etnia, el interés por lo s
prob lemas internacio nales, los foco s de t ensión mundial, la guerra y la paz , etc.
La perspecti va crítico- social h ac e presen cia en l a en seña nza de la
ciencia histórica c omo : “Histor i a re visionista, Nueva Historia social, Hi s toria
i z quierdi z ante e Historia Marxista ” . (B et an co u rt 1 99 5) . Mi ent r as en l a e ns eñan z a
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de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
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de la ciencia geográfi ca esta perspe cti va hace pres encia como: Geografí a
Anarquista y G eograf ía Radi ca l. (Estebanez, 199 0), (Herrero, 1995), (Unw in,
1995) y (Souto, 1999).
1.8. El pens amiento de la posmod ernid a d en las Ciencias Socia les.
La a cepción de posmoder n i dad se popularizó a partir d e la publicació n de
“ La condición p osmoderna ” de Lyotard en 1 979. En sentido e stri cto el
pensamiento posmodern o no constitu y e una t endencia ep istemológica
unificada, se trata de una serie d e autores y de corrientes de pensami e nto que
coinciden en una serie de crítica s a la ra cionali dad científi ca d e la modernidad.
Estamos de acuerd o con G i roux y Aronowit z (1993) quienes “plantean que el
reto del postmoderni smo es i mportante porque c u esti ona ciertos modelos
hegemónicos de la m ode rnidad. Se tr a t a de modelos de la c ultura occidental
dominante y su idea d e unas práctica s de la ra z ón de supuesta validez
univers al. ” Est os au t ores afirman además “que en el posmodernis mo h ay una
combinación de pos i bilidades reac cionari a s y pr o g r esistas, a sí sostienen que no
se tra ta de un mer o recha z o de la modernidad sino de una nueva modu l ación
de ciertos tema s. ” Se t ra ta de ve r en el po smo de rni smo “l as p osi b ilidades de
una democracia radical ya q ue la cultura postmoderna privi l e gia la di ve rsidad, la
localidad, la especificidad, la contingenc ia, y la luch a contra l a s totali z aciones.”
Giroux y Aronowitz (1 993 ci tados en Roj a s, 1 9 9 7 , parra 1).
Asumiendo la posmodernidad co mo cr itica a la modernidad raciona li sta y
con el fi n de co nocer el alcance y valor de los plante am ien tos posmodern i stas,
nos apoyamos en De La R o s a Ruiz (1994, parra 31) para precisar algunos
rasgos característicos de la modernidad: “1) individualis mo, 2) una visión
dualista de la realidad basada en las dicotomía s de sujet o -o bjeto y cuerpo-
mente, 3) una visión me c anicista d e la naturaleza que percibe a esta como un
objeto susceptible d e dominio y control humanos, 4) una visi ó n ideali z ada d e l a
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historia basada e n el m ito d el progreso, y 5) u na estructura de relacione s
interhumanas y entre los seres humano s y la natural eza de tipo patriarcal, con
un se sgo p red om in antem ent e ma sc ul ino .” En una refl exión pro gresista de l a
posmodernidad, De La Rosa Ruiz (1994) ve como positivos los sigu ientes
aspectos:
• Supera la discontinu id a d de las contradicciones de la modernidad
• Impli ca siempre u na acti tu d hacia un nuevo conocer (nuevos
paradi gmas)
• Estab lece en la cien c ia, la dist inci ón entre uso y a b uso de la razón,
tiempo de sin-razones e irracionalidad
• I nc or p ora l a ex p er ien c i a y el se nt im i e nto com o co nd i ci one s pe rm an en t es
del cono cim ien t o .
• No desc a rta la transformación como h i pótesis o co mo posibili d ad real.
La visión liberal de l a posmodernidad privil eg i a la h i bridación, la
autonomía, la d iversi dad ep istemológica y cu ltural, la descentrali z ación, las
culturas populares y locales, la lo calidad, el multiculturalismo, la espec i ficidad ,
el descentra mi ento de la a utoridad inte l e ct ual y científi ca, la d escon f ianza ante
los grandes relatos, la contingencia , la l uch a c ontra las tota l iza ciones, l a
inclusión y la plura l ida d.
"Quizá s l o más valioso q ue h aya aportado la posmodernidad sean d os
contribuciones: Por un lado, su s ensibilidad c uestionadora y critica ante la s
grandes y más significat i va s propuestas no re alizadas de la modernidad (. ..) y por
el otro el concepto de" verdad plura lista", en el se ntido de que la realidad es
inconmensurable" (Martí nez 1997, 224).
Gú stenos o no la posmodernidad generó un importante debate sobre l a
impertur babilidad de l conocimiento cien tífico, así sac udió e l piso epistemológico
de la ciencia y “ o bli go a mirar más allá d el objeto de e stu d i o e n que nos
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formamos, a r eplantearnos realidades, ca t egorías, conceptos, c orrientes del
pensamiento que has ta ha ce poco pare cían inamovib l es.” (Ro dríguez, 2007,
parra, 66) .
Aunque es cierto que e l relativismo venía siendo def e n d i do de sde el
historicismo, la h ermenéutica y la teoría crítico so cial; la p osmodernidad se
convierte por excelencia en la gran corriente relativista.
Con las nue vas c o nc epciones relativa s de la filosofía de la cien cia (Kuhn,
Lakatos y sobre t odo Feyerabend) l a p osmodernidad, c ontribuye notablemente
en l e gi t im ar el pe ns am i ent o r el ati vo p ara la ci e nci a y la c ul t ura, si e n do c a da v e z
m ás c om ún el “reconoci miento de la debili da d de la ra zón como fuente úni ca de
cono ci m i ento” ( Ben ej am, 1 99 8 , 42 ).
El re l ativismo en términos g enerales, es t odo sistem a d e pensami ento que
niega la existen cia de verdades un ive rs almente válidas ya que toda afi rmación
depende de condiciones o contextos de l a person a o grupo que l a afirma. La
validez d e l co n o cimiento se mueve hoy e n el terreno de interpretacio nes
posibles que aunque p u e dan t ener gra n poder explicativo, están siempre
cruzadas “ p or l a ideología, los problemas y los intereses dominantes del
momen t o histórico , es decir, el con oci m i ento social es un conoci m i e nt o re l ativo
e intenciona l ” (B en ej am , 1998 , 4 3).
“Mientras s eamos seres hist óricos , el conocimiento, aunque prec ioso, jamás s erá
ab solu t o. M en os el so cial, tan ne cesi t ad o de controve rsi as raz onadas, po rque
mediante ellas la ciencia avan z a hacia unas rel at ivas cert i dumbres, tanto más
tr a t ándose d e las propias del saber h umano de cada ser- siempre a sombr oso - y,
mucho más e n su entram ad o soc ial siempre c omplejo y tant as veces laberí ntico”
(Rest rep o, Sarmiento y Ra mos, 2004, parra 9).
Uno de los rasgos más im p ortantes del relati vismo es su relación d irecta
con el reconocimien to de la diversidad, “en general, cabría decir que el
relativism o se a s oc i a con el re conocimien to de la diver sidad -histór i came nte la s
concepc i ones relativistas han cobra do impulso cada ve z que una cultura
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descubría o conquistaba a otras y se aso mbraba de la variedad de conductas
de que es capa z la especie humana, en l a que la naturale z a no parece haber
imprimido apenas nada fij o-, y la o scilación entre el uso aprobatorio y
derogatorio del término obedece a nuestra di fere nt e d i sposición a aceptar o no
dicha divers i dad, a verla co mo u n a forma de rique z a o como una forma d e
aberración, según l o s caso s. ” (Faerna, 20 0 7, parra, 1) .
S in embargo si no se realiza una ref lexión crítica del pos t mod e rnismo,
sus aportaciones como sostiene B e nejam (1998, 43) pu eden “ llev ar a un
callejón sin salida” , en tanto se v ali d e un relati vi s mo r e tard atario . Según esta
autora en esta c orrient e d e pensamiento
“ (…) t odo conocim i e nt o es relativo porque est á condic ionado por la interpretación
del sujeto el cual, a su ve z, est á condicio n ado por su contexto c ul t ural y social. El
personalismo por un lado, la decos trucción sist emática que hace in demostr able s y
criticables los grandes pr inci p io s ét icos tradicionales y el hecho de que un
conocimiento s i r va úni cam ente para un contexto c on cret o, pueden llegar a po ner
en d uda el contenido ideológico y l a carga crít ica en la interpretación del mundo y
paralizar cualquier acción alternativa tendente a l o grar un a may or igualdad y
j ustici a soci al .” (Be nejam et al., 1 998, 43).
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la pobreza, el género, la ecología, el an álisis del l e nguaj e y de l a lit e r atura, saberes
que integran dist i ntas di sciplinas, manejan altí simos niveles de formación e
información, combinan lo cuantitativo y l o cualitat ivo, lo estr uc t ural y lo histórico y
despliegan ref i nad a s t eorías, mé t odos y técnicas.” . (R estrepo, Sarmient o y Ra mos
et al., 2004, parra , 7).
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1.11. El pen s a m i ento co m plejo en la educación y en la Didáctica de la s
Ciencias Sociales.
Desde el pensamiento complejo, Mo rín precisa la inten cionali dad
transformado ra y emancipadora de la edu c aci ón, “la verdadera fi nalidad de un
desarrollo humano es el que ay ude a vivir mejor, vivir con comprens i ón,
solidaridad, compasión. Vi vir sin ser explota do, insultado y despreciado.”
(Araya, 2004, 52).
Si g uiendo las orientaciones del pensam iento complejo, Gó m ez (2005,
parra, 4 3) af irma: “La enseña nza de la s Ci encias Soc i ales y la educación para
l a democracia desde y para la incertidumbre de ben apostar por ell as m is ma s,
educando para el conflicto y las tensiones la contradicción de u n dile m a;
asumiendo la pluralidad y las diferencias so ciales com o desencad e n ant e s del
caos y des o rden cultural neces a ri os para un a ma yor modernización y
democratización de n u estr a so cie d ad. L a enseñan z a se conviert e así en un
permanente proc e s o de construcci ó n de conocimiento s de mundos p osibles d e
intercambio de representaciones so ciales, de yuxtaposición de imaginario s
colectivos, de entrec ru zam iento de historias y narraciones que le pe rm i tan
ubicarse y transformar el desorden en orden, l o m ismo en lo otro, la negación
en afi rmación , la mu erte en la vida. La enseñan z a c omo pot e ncial iz ador a de lo
humano. ”
Morín (20 00) de manera mu y concreta aterriza para la escuela los pr i ncipios del
pensamiento complejo, es así como identifica los siete saberes necesarios para
la educación del siglo X XI, ver cu ad r o 1. 5.
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Ra s g o pr i nc i pal Explicación
Las cegueras del
co nocimi ent o
El error y la ilusión. En señar el conocimient o del co n ocimien t o,
arriesgando e n el error y la ilusión
Los pr incipios de u n
co nocimi ent o
Pertinen t e.
Enseñar lo global dentro de l os conoci mientos parciales y locales,
operando el vínc ul o e n t re las partes y las tot ali dad es y aprehender
l os o bje tos e n l os co ntex tos, ( com plej idad y conj untos) .
Enseñ ar la cond ición
hum ana
Enseñar la condición humana como objeto esencial de cualquier
educación. El ser humano es una unidad compleja de la naturaleza
humana, a l a vez fí sica, biológica, psíquica, c ultural, social, histórica.
Unidad que gener almente es desintegrad a en la educación por las
disciplinas que imposibilitan aprender lo que significa ser human o.
Ense ñar l a i denti dad
terre nal
Enseñar la hist o r i a d e la era planetaria, la co mplejidad de la crisis
planetaria y la comunic a ci ón, la intersolidarida d de todas l as p artes
del mundo; es necesario educar en que todos los h umanos, viv e n en
una misma comunidad de des tino.
En f rentar las
i n certi du m bre s
Enseñar a ver la certez a y la incertidumbre, enseñar las
incertidumbres, l o inespera do, lo incierto, se t rata de n avegar e n un
océano de in cert idumbres a través de a rchipiélagos de c erteza .
Enseñar la
comprensión
Enseñar que la comprens ión es medio y fin de la comunic ación,
enseñar las r aíces d e l a incomprensión, para co nstruir
comprensiones mut uas en t o dos los se n tidos.
La éti ca del g énero
hum ano
Considerar e l carácter t ernario de la condición h umana c ual es el de
ser a la vez individuo-sociedad-es pe cie. Ética de individuo-sociedad-
especie, para construir la democracia univers al y la ci ud adanía
terr e st re , es decir la T ierra-Patria.
Cuadro 1.5. Sínt esis de los s i ete s aberes necesarios para l a educación del f uturo. Elaborado a
partir de Morín (2000 , 16-20)
Morín (1999, 44) hac e un ll amado a la integración de la e n s eñanza de la s
Ciencias Sociales, de tal man era que l a s d i mensiones psicológica, sociológ i ca,
económica y c ultural g i ren alrededor de la con dición humana. “Mientras
esperamos es t a deseab le reunió n de las cien cias huma n as, p e ro toda vía lej os
de nuestro alcance, s ería i mp o rtante que l a enseñan z a pr o d u j era un e mpa l me
entre las parte que le t oca a cad a una en la eluci dac i ó n d e l a condición humana.
De est a ma ne ra , l a p s ic ol og ía t en dr í a c om o or ie nt ac i ón el de st i no uni ve rs al y
subjetivo del se r hu mano y tendría que mostrarnos que Ho mo sapiens es
también, indiso l ublemente, Homo demens; que Homo faber es al m is m o ti em p o
Homo lud e n s; q u e Homo economicu s es al mismo tiempo Homo mitologicus;
que Homo prosaicus e s también Homo po e ti cus. L a sociología tendrí a como
orientación nuestro destino so cial, la e cono mía nuestro desti n o económico ; una
enseñan z a sobre los m i to s y l a s rel igion es se or ie nt aría hacia el desti n o m íti co-
religi o so del se r humano. En e fecto, rel igiones , mitos, ideologías, deben ser
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conside rados p o r su poder e influencia so b re las me ntes humanas y no como
“superestruct uras”.
Por otra pa rte para Góme z (20 05, parra 42) , la complejidad se expresa
en los proce s os d e enseñanza-aprendizaje de las Ciencias S o ciales al menos
en lo s sigu ientes aspect o s
• “La construcción del conoci m iento social y el aprendi z aje d e las Ciencia s
So c ia les n o so n pr oc es os li ne al es , a cu mul at i vos o p ro gr es i vos , si no p or
el contrario, su crecimiento es más e x p a n sivo lo cual le posibilita ampliar
las m iradas o perspectivas so bre un he c ho o e vento s ocial determinado
por lo que las predicci one s al respecto se limitan en el tiempo y en el
espacio.”
• “La profunda relatividad tan t o de l os c onceptos sociales como de sus
procesos de formación revela c omo no e s po sible establecer ni unos
hori z ontes conceptuales cla r ame nt e d efi n i dos ni tampo c o especificar
cuales son las transfor macione s que se puede n suscitar en el proce so de
formación d e concep t os.”
• “A l pl ant ea rs e u nas Ci enci as S oci al es de s de y pa ra l a i nc e rti du mb re y e l
caos as í mismo debe proponerse u n a pedagogía y una cultur a de la
i nc ert i du mbr e. ”
En las áreas de enseñanza de l cono cimi ento en general y de la s
Ci e ncias Soci a les e n particul a r, a p e nas se empiezan a explorar las posibles
aplicacion es del pensami e nto complejo, ya hemos ref erido el ca m ino recorrido
por el Pro y e cto IRES en la integración d e lo s campos de l saber (epistemológico,
psicológico y sociológico) como m a rc o de refer e nci a de los proces o s d e
enseñanza-aprendizaj e , d e esta m a n e ra la compl e j idad se conv i erte en una de
las columnas fun dame n tales de su plataf o rma d e pens a miento
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I RES e n lo relativo a la construcción, organización y secuenci a del
co noc imie nto e sc ol ar , ha elab orad o p rop ue stas con cret as bas ada s en la
complejidad (concep t os, p rocedimientos y acti tude s metad i sciplin ares, tra m a s
de contenido y nive l es d e formulación del aprendizaj e ). E n e s a vía para l a
enseñanza aprendizaje de la Cienc i a s S o ciales y de la historia de l arte son
destacables los trabaj os de Merchán (1994), Ga rcía Pérez (1 999), Travé
(2 00 6) , Ávila (1998) y otr o s. (Cuestión que s e amplía en el apartado 2.4.,
criterios en l a o rg anización y construcción conocimi en to escolar)
Desde el pensamiento comp l ejo y el crítico-soc i a l , García Pé re z (2002, 7-
27) pun t ualiz a sei s rasgos caracterizadores del mundo actual que debe afront ar
la enseñanza de las Ciencias Sociales: “a. Un a so cied ad gl oba l. b . Una
sociedad de la información. c. Una s o ciedad urb ana. d. Una soc i edad con u na
grave crisis ambiental. e. Una socied a d en la q u e el poder e s difuso. f. Una
socieda d en la que do m i na el pensa m iento único. ” Este autor pro pone trabajar
sobre siete fi na li da des que recogen magistralmente los p rincipio s del
pensamiento complejo y que serán tratados m ás a delante en el a p a rtado 2 .4 .
(Criterios en la or ganización y c onstr u cción conocimi ento esco lar)
P or otra parte, R odríguez (2 007, parra 7 5) sostiene que la ontología de l a
historia “es la de una reali d ad con c arácter de totalidad”, si n pa rcel a s d e
cono ci miento , “ d ond e lo lo ca l-r eg ion a l e st e c la ram e nte in se rto en lo na ci ona l y
lo mundial, donde lo económico, lo político y lo sociocultural so n inseparables” .
Es así como e ste a u to r considera urgente
“(…) la necesidad de una epistemología t ransdisciplina r ia donde el estudio mas
particular, mas especifico, tras ciend a lo descriptiv o y sea percibido d ialécticame nte
entre el todo y las partes, l as partes y e l todo, don de se ev idencian las
contradicciones, donde hac ie nd o uso de la hermenéut ica y la feno menologí a , se
pretende interpretar c ontextualizadamente, rescatando las perspectivas del tie mpo
y espacio histórico y las form as de perc i b ir el mundo de los hombres en su época y
fundamentalme nte creemos en una historia con un alto component e axiológico que
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no ha sido n i podrá ser nunca neutra, que asume posic ión y c omp r omiso. ”
(Rodríguez , e t al,. 2007, parra 75).
Así mism o Es pi nos a ( 20 05 ) pr ec is a c om o en Geog r af í a, la c at eg or í a
“es p acio” es u na realidad contradi ctor i a que por más que se quiera no escapa a
la dialéctica mi cr o-m a cro espacio, po r lo que es preciso trabajarla en l a
dialógica co m p l emen t aria del pensami e nto compl e j o.
“Ningún espacio, por grande que sea, escapa a los c ontextos mayores que lo
contienen. Del mismo m odo, por pequeño y un iforme que nos pare z ca un
microespac i o, no debe dar se por sentado que carece de rugosidad e s o de áre as
homogéneas m enores. Los estudios locales no pueden r educirse a
interpretaciones de parroquia, como si fueran áreas autónomas y ai sl adas. Lo
mismo puede af irma r se de los macroes pa ci os, regularmente cargados de
diferenciaciones int eriores y patrones de d istribución, que obligan igualmente a
prodigarles lect uras y manej os particulares. ” (Espinosa, 2005 , 29)
El recorrido reali z ado por la p erspectiva crítico-social y dent ro de e l la del
pensamiento haberm asiano, nos l leva a pensar d esd e u na con c epción
tran sdisciplina r
13
en la exi s ten ci a de múl t ip le s posi bi l i da des y f or m as de
articular la fundamentación epistémico-sociológica del pe nsam ien to críti co-
social con l a fundamentación epistemológica de l e nf oq ue co mplejo y sistémico
de Morín. Podemos constru i r una perspectiva integrador a , emergente y
alternativa, con visos de gran e str a t eg i a o m etaperspectiva, un bucl e gene rad or
en el le ngu aj e m or i ni ano . D e es a m an er a el pe ns am i en t o com pl ej o
«caracteri zado recientemente por Mo rín» es u n a importante al te r nativa a
conside rar e n la educación y en a d i dáctica de las Ciencias S o ciales.
Es así como el p en s ami ento c omplejo abre enormes posibilidad es para
supe r ar el pensamiento reduccionista en l a enseñanza de l a s Cienci as Soc i ales,
estamos ante la e x pectativa de propuestas didáctica s alternativas soportadas
13
Conocimiento met adisciplinar en el lenguaje del proyecto IRES.
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
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en es t a form a de pensamiento ya sea desde las Ciencias Sociales in t e gradas
c omo ta m bié n des de l as pro pi as d is ci pl i nas .
Refl exion ando acerca de la transform ación moriniana del pensamiento,
Espinosa (2005, 29) nos d ice:
“Edgar Morín insta, “para no e m pezar de ce r o” , a conocer l o que hacen la
geografí a y l a hist ori a, la primera como discipl ina “multidimensional ” y l a segunda
como disciplina “poliscópic a” (1. 998:25). La reorganizaci ó n d e l saber, que hoy
exige la aproximación de dis cipl inas tradicio nalm ente dispersas, indica el sociólogo
fr a ncés, enc u entr a experi e ncias afort un adas en la ev o lución, la s inve st igaciones y
l as prá cticas d e és tas ci encia s.”
E ste recorrido panorámico por las principa l e s perspectivas
epistemo l ó gicas del cono cimi ento cien t ífico de las Ciencias Sociales y de su
enseñanza, nos permite vi su alizar la situac i ón de cri sis a la que se h an visto
abordadas las Ciencias Sociales ; lo c ual ha genera do diversida d de propuesta s
y algunos consensos sobre los ve ct ores orientadores de la didáctica de las
Ciencias Sociales del siglo XX I. Voy a fi na lizar este apartado señalando en el
cuad r o 1.6 ., los principales referentes orientador e s de la nuev a enseñanza del
cono ci miento soc ial según los L ineamient os Curricular es d e Ci e ncias Sociales
del MEN d e Colombia (2002)
14
.
14
Convie n e aclarar qu e es te documento frente a ese tópico, tiene como autor e s y obras
f u ndame n t ales a: W allers tein (1999) “Abrir las Ciencias Soci a le s” , Gibbons (1997), “La nueva
producción del conocimie nto”; Dogan y Pahre ( 1993), “Las nuev as Cienc ias Sociales. La
marginalidad crea do r a; todos ellos relacionados co n los nuevos mo dos de producción del
cono cimiento socia l.
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68
Ra sgo pr inci pal Expli cac i ó n
Ho lismo I ntroduc ir miradas holísticas , lo cual exige acabar con la
f ragmen t ación d e con cep tos, discursos, teorías, que impiden la
comprensión de la realidad .
I n tegración
met odo l ó gica
I ntegrar dis tint as disciplinas, combinando lo cuantit ativo y lo
cualitativo, lo estr u ct u r al y lo histórico y desp l e gando refinadas
teorías , mé t od os y técni cas .
Ampliar el énfasis en
el e st ado co mo un idad
de an ál isis
En el mu ndo globalizad o el Estado, ya no es el único escenario
donde t i en e n posibilidades de d e sarrol lo y aplicabilidad, l os
conocimient os que se producen en las di st intas di sc iplinas sociale s.
Reconocer sa b ere s
disti n tos a los d el
mu ndo occi de ntal.
Reconocer l os s aberes de las culturas no occidentale s, y aceptar el
aporte de la s minorías dentro de los d istintos país es para promover
una ciencia que rec onozca l o “ multicultural” y lo i n t ercultural, un reto
que tendrán que asumir las Cienci as Sociales, es incorporar otras
visiones de mundo en otras so ciedades.
I n corporar el fu turo
como objeto d e las
Ciencias Social es
Si bien ahora tenemos claro que no hay certeza sobre el futuro ni
puede hab erla, sin em b arg o, las imá genes del f uturo influyen en el
modo e n que los s eres hu mano s actúan e n el pres ente, las utopías
están r elaci onadas c on i deas de progreso posib le.
Nue vas dim ensi ones
de la vida social vistas
i n terdiscipl inari amente
y contextuali zadas
I ncorporar nuev as dimensiones de la vida de los s eres humanos
(v i olencias, problemas ambientales, de la cul t ura, etc.), que
desbordan los m arcos interpret a t ivos de las disciplinas, requieren de
la integración de saberes, miradas tr an sdisciplinares , que ofrezcan
respuest as contextualiza d as a l os problem a s y exig e ncias de la
socie dad.
In te g ra ci ón d isc ip lin a r Ana lizar la conv eniencia de m antener la división dis ciplinar ent re l as
distint a s C i encias Sociales , o abrirse a las nuevas alternativas que
of rece l a integ r ación disciplinar.
Equi li brio e ntre
u ni ver sa l i dad y
l o cali dad
Encontrar un equilibrio entre la universalidad, a la que aspiran las
ciencias, y e l valor e import ancia que se co ncede cada vez más a los
saberes y culturas populares y locales.
Examinar alt ernativas
gl o bal es e ntr e la s
diferentes cienci a s
Buscar alternativas global es qu e, s in d e sc onocer las diferencias
entr e l as c ien c ias de la naturaleza, las de la soc iedad y las
humanidades , permit an ofrecer modelos má s amplios de
comprensión de los fenómenos sociales.
La coinvesti gación
como super ación de la
dua lidad objet ivida d-
sub jetivida d
• Ident i f icar la coinve st igación como pos i bl e camino para superar la
t en sión ent re obj etiv i dad-sub je t i vidad en C iencias Sociales.
Cuadro 1.6. Replanteamient os en la enseñanza de las Ciencias So c iales. Ela b orado a partir del
MEN de Colomb ia. (L. C ., 2 002, 43-53)
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
69
1.12. Antec edentes, tradicion es y usos de la educación histó ri c a y
geográfi ca.
En este subapart a do vamos a realiz ar un f ug az r e corrido por los
antecedentes y tradiciones de la enseñanza d e la Ge o g raf ía y de l a Hi storia en
España, discipli na s escolares q ue son p i lares histórico s de la e n senan za de las
Ci e ncias Soci a l es. Para emprender la tarea anterior no s vamos a apo y a r en el
constru cto de “có dig o disciplin ar ” .
Cuesta (1 998, 8,9) c omo pr odu ct o de sus i nves ti gacio nes en el campo de
l a ed uc aci ó n his t óri c a t rab a ja el c ons t ru ct o “cód i go discip l inar” . Según es t e
autor el cód i go discipli nar de l a Histori a es: “(…) un a t r adi ci ón s oci al qu e s e
configura históricamente y qu e s e compone de un conjunto de ideas, valores,
suposicione s y rutinas, que leg i timan la func i ó n ed u cativa atribuida a la Hist o ri a
y que regulan el orden de la práctica de su enseña n z a. Alberga, pues, la s
especulac i one s y retó ri cas d iscursivas sobre su valor educativo, los contenidos
de su enseñanza y los arquetipos de p rácti ca d o cente, que se suceden en el
tiempo y que se consideran, den t ro de la cultura dominante, valiosos y
l e gíti m os ”
De esta maner a e l código disc i plina r compre nde in te rpretaciones:
• acerca del val o r educativo de la Historia
• de su regulación expresa como conoci miento histórico
• de lo que realmente se enseña en el m arco escolar.
E st e es un c ons tr u c to m u y út i l p ara em pr e n de r es t udi os d e l a
ar qu eol o gí a, no s ol o de l a ed uc aci ó n h i st óri c a, si no del s ab er es co l ar d e o tr as
Ci en ci as Soc i al es
15
, tare a que a juicio del autor español e stá por realiz arse.
Siguiendo l as orien taciones mencionadas y c on ba s e en los estudios de varios
15
Las d isci plinas e scol ares c omo con st ru ccion es soci ohistóri cas.
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
70
aut ore s (P ag és , Ca pe l , Sou to y C uest a) , va m os a real i za r un a d e scr ip ci ón m u y
rápida de las circunstancias en que se f u e co nf ig ura ndo la enseñanza de las
Ci en ci as So ci a le s en e l paí s I bér i c o
Se gú n Pag é s (199 8), la Le y de Inst r ucc ión Pú bl ica de 18 57 con o cida
como la «Ley Moyano», consti tuye el hito más im po rta n t e para la configura ció n
de la presenc i a de la Geografía y de la Historia en la enseñanza secun daria
española. Es a sí com o a partir de ese momento la Geografía y la Hi storia
aparecen defini t ivamen t e como m a terias bá sicas de l currículo de la enseña nz a
secun daria .
La aparició n de esta s d os asignaturas escolares en el c urrícul o, se
encuentra directamente relacion a da con los principios fundamentales del estado
liberal bu rg u és que buscaba ins tituci ona l izar el sistema púb lico de enseñanza
en el siglo XIX, es así como so n notorios el ca r ácter cultur ali sta , nacionalista y
centralista de su enseñanza, “junto con una m etodología d e en señ a n za
transm isi va, apoyada en los libros de t e xt o, y en un apr end i z aj e rep e ti ti vo y
memorístico ” (Pagés,1998,1 6),
En el Pl a n de Estudios de 1 9 00, se pued e l eer e l carácter c ultur a l ista y
nacion ali sta d e las dos asigna turas esc olare s, como también la subordinación
de la enseñanza de la Geografía a la enseñanza de la Historia, de esa man era
se ha ente ndido l a prim era como mat eria auxiliar de l a segunda. “E st a
asignatura debe abarcar la Historia Universal y la de Es paña como parte de
ella, y al m i sm o tiempo la Geo grafía políti ca y desc ri p tiva, en e l grado suficien t e
para hacerse cargo de los lugares , s ucesos y t ra nsformaciones políticas d el
mu nd o. Di c ho est á q ue l a mé dul a de e st e est u di o ha d e co ns ti tui rl a el de
nuestra historia, contemplada com o el desarrollo consecuente de l a
personalidad nacional españo l a dentro de sí misma, y en su relación con otras
nacion es. ” (Pagés, 1998, 1 6 )
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
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El instrumentalismo meto d o l o gista en España, sigue las orientaciones del
“ Pr oy ec to Hi s to ri a 1 3- 16 del S c hoo l s C ou nci l : pas ad o, pr es en t e y fut ur o ” , según
(Cuesta, 1998, 147) la i n tenci ó n de e st e proyecto e r a, “combin ar vari as for mas
de org a ni za ción d e los contenido s distintas a l diseño c ronológico clásico.
Aunque esto n o constituía un fi n en sí m i smo, ya que, en real ida d, sus autores
pretendían demostrar cómo a t ra v és del uso de f uentes y de una suerte de
simulac i ó n del mé tod o de l historia d or, d entro d e l que s e atribuía una especial
relevancia a la explicación empática resultaba factible un nuevo tipo de
ens eñ a n za de l a Hi stor i a c apa z de pr om oc i on ar l a i nt el i gen ci a y las
capacidades de los alumnos, tan t o o más que otras asignatura s d el currículo”.
P or v ar i ad os f a ct ore s y ca u sas q ue no en tr am os a ex pl ic ar aqu í, e n l a
práctica la Ley General d e Educación de 1970 y su s efectos posteriores no
posibilitaron grande s cambios en la enseñanza de las Ciencias Sociales. No
obstan t e, estos inten tos r e novadores cristaliza ron muchas d e sus aspiraciones
en la Reforma Curri cular de 1 9 90, cono cida como la LO GSE (Le y general d e
Or de nac i ón de l S i s tem a E duc at i v o).
La LOGSE cons i dera “ (…) que el currículo ha de tener dos finalidades
básicas : explici ta r las intenciones educativas del sistema educativo y se rvir
como guía para orientar la práctica pedagógica. Se concibe q ue las intenciones
constitu yen el diseño de l c urrículo, y son compe t enc i a d e la administración,
mientra s que el proceso de puesta en práctica de las m ismas constituye el
desarrollo del currículo y en él interv i enen todos l os agentes edu cativos y, en
especial, el pro fesor ado y los centros.” (Pag é s, 1998,18 ) . Así el Diseño
Curric ular Base establ e cido desde la administración e d ucati va, es común para
to d as l as et a p as, á rea s y di sci pl i nas es c ola re s. En tr e otr os s e c a r ac ter iz a po r s u
carácte r: o rien t ador, prescri ptivo, apertura, fl exibilida d.
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
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Para Cuesta (19 98, 155 , 156) en el nuevo proyecto ref o rm ista ( “p i sta
burocrática ” ), un constructivismo profunda me nt e r ev i s ad o es el t ras f o ndo
uniformi z ador del diseño cu rricular. “ Por tal s e e nt endía una sí ntesis de dive rs as
teorías sobre el aprendi z aje esco l ar, que implicaba también la proposición de
una serie de pr i ncipios de intervención peda góg ica ” . As í m i sm o se rei vi ndi ca “la
pec ul ia ri dad d e l a Hi st or i a c o mo «f or m a de c on oc i mi ent o » y “ la psicología
constru cti vista como f undamen t o de la Historia escolar. ” ( p, 158)
En Pagés el currícu lo d e educación obligatoria de la LOGSE , se
estructura en áreas cu rricul a res y propon e tres tipos de contenidos: los
concep t uales, los pro c ed im en tales y los actitudina l es. Igualmente los
contenidos están ordenados en ciclos para ser tra bajados en bloques temáticos
interdisciplinar es. “A partir de los contenidos mínimos y del cu rrícu lo d e la
comunidad autónoma, los centros educativos deben elaborar el proyec t o
curricu l a r de centro (PCC) en el que se concreta la programación d e cada áre a
de conocimiento para toda la eta pa educativa.” (Pagés, 1998, 19)
Los contenidos de Ciencias Social es q u e s e propone n para la e ducación
pr im a ri a f or m an pa r te de l ár e a c ur ri c ul ar d e Co noc i mi en t o d el medi o nat u ral ,
social y cultura l y s e t rabajan en co njunto con las Ciencias Naturales e incluyen
las per spectivas e spacial y temporal pa ra enriquecer y diversificar los distintos
temas. Los bloques de contenidos suman diez y son : 1. El ser h umano y l a
salud, 2. El paisa je, 3. El medio físico, 4. Los s eres vivos, 5. Los materiales y
sus pro piedades, 6. Población y activi d ades humanas, 7. Máquinas y aparatos,
8. Orga n ización s o cia l, 9. Me d i os de comunica ción y transp o rt e y 1 0. L os
cambios y paisaj e s his tó ri cos. (Pagé s, 1 9 9 8 ).
Para Pagés (1998) los contenidos de C iencias Sociales en l a e d uc a ción
secundar i a obligat o ri a, se d i ferencian d e l a etapa anterior e n que se diversifican
los co nceptos y se afina y perf ecciona su comprensión, s e abordan lo s
problemas en un nivel más elevado de abs tr acción y generalización, se a mpl ían
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
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y se hacen más co mplejos los pro cedimientos de indagación y análisis, se
analizan espa ci o s y tiempos a diversas escalas, y por último, se co ns olidan y
enriquecen las actitudes y los valores relacionados c on la realidad humana.
Según Pagés (1998) los con tenidos están agrup ados en tres ejes
temáticos: 1. So cied ad y Territorio, e l cua l in cl uye disc i p l in as como la
Geograf ía , Eco nomía, Sociología, Ecología. 2 . Sociedade s históri ca s y cambio
en el tiempo, el cual contiene disciplinas co mo la Hi storia, Histor i a de l Arte y
Antropología. 3. El mundo actual, el cual aba rc a disciplinas como la Eco nomía,
Política y Sociología. Los tres e jes temáticos relacionan los distintos referentes
disciplina res con las intencio nes f ormativa s d e l área.
Los con tenidos conceptuales trabajan l o s conceptos disciplina res más
i mpo rtantes, los contenidos procedim entales trabajan “to do s lo s bl oque s de
contenido a fin de d ar homogeneida d y sub rayarl os elemento s comunes del
área y l os contenidos ac ti tud i na les se refier en al rigor cr ítico y a la curiosidad
científica, a la co nservac i ó n y valora ción del pa trimonio, y a l a t o l e ran cia y a la
solidar i d a d . ” (Pagés, 199 8, 23)
El ba chill e rato es la etapa educativa postobligatoria, con una duraci ón de
dos años y c omprende al alumna d o entre los 16 y 18 años de edad, una de las
cuatro modalidades d e l currícu l o d e c i en cias sociales en el bachillerato, son las
Hu man id ad es y l as Ci enc ia s S oci al es. A di f ere nci a d e la EGB , lo s co nt eni d os se
presentan organizados en as i gnaturas independientes y no en áreas de
cono ci miento ( Ver Cuadro 1.8 ), predomi nan así asignaturas como l a economía,
la historia de l mundo contem p oráneo, la ge ogra f ía y la historia del arte. Los
contenidos en el ba c hillerato “ son mu c h o m ás específico s y pre dominan los
factua les y co n ce p tu a l e s p o r encima de los p ro cedimentales y los actit udina l es .”
(P ag és , 1 99 8, 2 7) .
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
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Cuadro 1.8. Enseñanzas mínimas del Bachillerato en España. Fuente: ME C (1992): Real
Decret o 11 78/1992, de 2 d e oct ubre, BOE, 21-X-1992.
La metodología en la LOG SE se de c anta por el con str u ctivismo y lo s
j ui ci os de ev al uac i ón “e xpresan con ma yo r det a l le las capa ci da des y los
contenidos que e l alumn a d o ha de alca nzar al final d e la etapa y ofre c en
suge r e ncias para alca n z ar tal fin . ” (Pagés, 1998, 27).
Para terminar este ap artado, in cl uimos un a cita de Cuesta (1998, 13) que
i g ualmente puede caracteri zar lo que ha ocurrido con otras Cienci as Sociales,
en los últimos años “ una cierta crisis de identidad parece haber sacudido a la
His tor ia co mo ma te ri a d e en señ anz a y simultáneo a lo anterior, h a acon tecido
una mudan z a d i scursiva del código disciplinar, pero todo ello dentro del t ic ta c
Capítulo 1. Tradiciones y perspectivas epistemológi cas en el campo ci entífi c o y en el campo de la enseñanza
de la s Cien cias Soci ale s. J. H ernán Ca lderón. 2007
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de i lusione s y rutinas que aco m p aña a l a transfiguración de l o s s aberes de Clí o
en conoc i m ie n to esco l ar . ”
Lo s an tece den te s y tra d icio ne s de la ens eña nza de la Geo gra f ía y de la
Hi stor i a en Colombia no ser án trata dos aquí, ya que en el subapartado 3. 2 .9.
sob r e alc anc es y p ers pec ti v as de la inv e st i gac ió n de lo s te xt os es col ar e s de
Ci e ncias Sociales en Colom bia, reali z arem os variadas referencias a est a
cuestión . Simi lar s ituación ocurre en el su bapart ado 4.1.3., referido a la
contextualizac i ón de l a investigación .
CAPÍ TULO 2.
EL CONO CIMIENT O ESCOLAR
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
83
Intr oduc ción
Uno de los factores i mportantes p a ra evaluar la calidad de la edu ca ción
es el estudio y análisis d e las reformas educativas, los Lin eami entos
Curriculares de l a s Cien ci a s Soci a l es del año 2 002 hacen p arte de los
componentes de la r e f orma educativa que se inició en Colom bia con la
promulgación de la Ley General de Educación en 1994. Si utilizamos el
l e nguaje de Porlá n y Col l (1998) la Ley Ge neral de Educación (1994) se
correspon derí a con una “reforma global ” , en la c ua l un o de su s a spe ct os
“parciales o sectoriales” , l o c ons ti tuye n l os Lin e am ie nt os C urr i c ul ar es ( 20 02 ) y
l o s estándares d e com pe t enc i a (2004) d e l as Ciencias Sociales. De esa m anera
l o s cambios que se pr opo n en para el área de Ci enc i as Sociales pretenden
afectar a est a área del conocimiento en particular y al mi smo tiempo al conjun t o
del sist ema educativo, es decir se tr a ta de una reform a que tien de más a l o
es tr uc tura l . Pero como bien dice P o rl án y Coll (1998, 8) “ es di fí cil enc ont r ar
refor ma s que puedan calificarse como puramente estructurales o pura men t e
cualitativa s ” .
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
84
En términos generales l a s reform a s educat ivas son el resultado de la
concurrencia de diferentes intereses y perspectivas, como sostiene e l Editorial
de la Revista Investigación en la Escuela n o . 36 de 1998, l a s últimas ref o rmas
educativas se m u ev en en el juego de dos grupos de i ntereses, por un lado, está
el sector “del pens amien t o neoliberal predo m i nan t e ” vinculado a con c e pciones
tecnológicas del ca mbio escolar y so cial y p or el otro, el sector del profeso rad o
y d e o tro s g r upo s s oc i al es qu e i m pul s an la aut o nom í a y l a renovación
pedagógica .
Para el c aso de los Li ne ami entos Curriculares de l as Cien cias Sociale s
(2002) objeto de esta investigación, nos interesa i d entificar sus perspectivas
innovadoras y tra d i cionale s con el fin de precisar e l grado de aut ono m ía que
tienen los profesores y la comunida d ed uca tiva e n l a introducción de
innovaciones y cambios fundamentados en s us contextos concretos. Así mismo
nos interesa establece r mediante que estrategias se concretan e i mplementan
estas pe rs pectivas en lo re lativo a cambios y tra n sf ormacion es e n las
finalidades educa tivas y en las diferentes dim e nsio ne s del fenómeno educativo.
De las d if e rent es di m ens i o nes d el si st em a ed uc at iv o q ue se el i gen co m o
foco de l os pro cesos de cambio y transformación, e n este trabajo nos vamos a
oc u pa r p re f er enc i al m ent e d e “los r e fere ntes ideológicos, epistemológico s y
disciplina res de s de los cuales se an ali z an las neces idades de cambio de un
sistema educativo y se de ciden las tran sf o rmaciones y los c ambios con cretos
que una ref orma trata de promover e impulsa r . ” ( Porlán y Coll 1998, 10 ).
En la dirección anterior comparti mos la siguiente apreciación:
“Todas las reformas educat ivas tienen en com ú n la a spiración de inducir proces os
de transf ormación y c a mbi o dirigidos a resolver los problemas que, en un momento
determinado, s e detectan en el sistema educativo y a mejorar su f uncionamiento y
resultados, es decir, a mejorar la satisf acción de los agentes directamente
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
85
impli ca dos (profes orado, alumnado, familias) y a asegurar un mejor y más
adecuado cumplim iento de las funciones que, c omo tal sis tema educativo, se le
atribuyen. Sin e m b argo, las reformas ed ucat ivas difie ren también sig n ificativame nte
entre sí a tendiendo a l os objetivos y f inali dades que persiguen, a los aspec tos o
dimensiones del hech o educat ivo que aspiran a t ransformar y a las estr a t egias
adoptadas para impulsar lo s procesos de cambio y trans formación que cons tituyen
su razón de ser; t odo el lo, por supuesto, en el contex to de l as funci one s de
naturaleza diversa que l a sociedad, y los diferen t es grupos s ocial es que la
conforman, proyectan sobre l a educ ación escolar. ”
(Porlán y Coll, 1 998, 5,6).
Es nues t ro in ter é s cent r al es ta blecer desde qué perspectiva s
epistemo l ó gicas, psico-didá cticas y socio l ó gicas se proyectan l os ca mbios
sobre l a educación y el conocimiento escolar en la ref o rm a edu cativa
colombiana. Razón por la cual en este trabajo pretendemos refere n ciar el
conocimiento escolar desde diversos enf o ques y es pecialmente desde la
mi rada del Proyecto IR ES.
A partir d e los fundam ento s t eóricos trabaj a d o s en el ca p ít ulo anterior,
aspiramos e sta blecer qué categorías ideoló gicas y e p i stemo l ógica s
(racionalidad técnica, prácti ca, crítica)
1
ut il i zan l os Li neam i e nt os Curr i cul a re s
de l as Ci enci as So ci al es de l a ñ o 2 002. P or otr o l a do c on el ap o yo de l a T e orí a
del Conoci miento Escolar de l proyecto IRES ( de s ar roll ada en este c apítulo), nos
interesa también establece r qué fue ntes del conoci miento escolar (científi co-
di s ci pl in ar, cot i di an o, p ro bl em át i ca s oc ia l, et c. ) se es g ri m en c om o m ar co
priori tari o de referenci a para l a toma de decis iones cu rric ulares y di dácti cas. E n
una visión integradora de l proceso de enseñanza-apr e n d i zaje, e ste análisis
1
“
A me nudo, las ref ormas e ducativas qu e responde n e n principio y globalmente a es que m as de
racionalidad crítica incluy e n, al mism o tiempo, propuestas c oncretas que enc uentran su
justif i cac i ón en esq uemas más o m enos locales de r acionalidad práctic a o cient ífico-técnica;
asimismo, r eformas educat ivas globalmente t ributarias de e nfoques cientí fico-técnicos pueden
acabar generan do de hecho procesos y dinámicas de cambio muy cerc ana s a una racionalidad
práctic a e i ncl uso favorecer y potenciar, en det erminadas circunst ancias, propuest as y
actuac i ones anima das u orienta das por esquemas de racionalidad crí tica.”
(
Porlán y Coll, 1998,
12).
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
86
compor t a e n todo caso, el e studio del porqué, para qué, q u é, cómo, y,
evaluación de l conocimi ento esco l ar .
En consonan ci a co n lo anterior este capít u lo presenta y se funda menta
en l os s igu ie nt es ap ar t ad os : 1. E l cono ci m ient o es c ol ar y el de b at e e n t or no a
su co nstrucción, 2. El conoc im iento e scolar en los modelo s didáctico s
tradicionales o convencionales, 3. Cosmov isión y persp e ctivas integradoras del
con oc i m i ent o esc ol ar . 4. Cr i teri os e n l a or ga ni za ci ón y c ons tr ucc i ón
c onoc i m i ent o es c ol ar , y , 5 . Co n oci m i ento e sc ol ar , m et od ol og í a di dáct i c a y
evaluación basada e n la inv estigación del alumno.
En definiti va y te n i end o en cuenta el contexto histórico, so cial, po l ítico,
económico y cultural en el que se planteó la reforma en Colombia, a partir de
este capítulo se quiere precisar la funda me ntación teórica que servirá de base
para seguir la pista de cómo se analizaron las ne cesidades y carencias de la
ensenanza-aprendizaje de las ciencias sociales y como decidiero n y f ormularon
pr op ues t as con c ret a s de tra ns f or m aci ón y c amb i o. Nu es tr o obj et iv o pri nc i pal es
pues formular u n a seri e de reflexi o nes, informaciones y valoraciones sobre el
alcance y l as perspecti vas de los Line amientos Curriculares de las C i e ncias
Sociales del año 2002 y su incidenci a en los t e xtos escolares, a l a luz de l a
teoría del conoci miento e sc olar.
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
93
la mism a para e l alumn o, y, además, tener sent i d o para é l, lo que tampoco permite
identificar sin más l as dis c i pl i nas ac adémicas con las materias de enseña nza.
“ Rozada J. M. (1997, parra 5)
Po r s u p art e, Ga rc ía D íaz ( 1 99 8) ap oy ad o e n aut o res c om o P ére z Góm e z
y Moreno, asocia el cono ci miento cotidi ano y el escolar al conocimiento so cial
relevante, en palabras de Pére z -Góme z “ el au la de be s er un cen tro de deba te y
reflexión de p roblema s socioambientales” , que condu zca a la “reconstrucción
crítica de l conocim iento co ti d i a n o” (Pére z-Gómez 1992 citado en G a rcía Dí az,
1998, 139). Así mismo como sostiene Moreno, hay que “c ontrarrest ar la
tendencia g eneral ob s ervada en to d o p o der constituido de ir apartando a los
ciudad anos de la discusió n y toma de decision es sobre las cuestiones que a
ellos les a f e ctan” . (Moreno 1 990 citado en García Dí az, 1998, 139)
Del mismo modo , Souto (1999, 92, 93)
adm ite la interactuación entre el
cono ci miento cotidiano (vulgar) y el científico, a f irmando: “ El sabe r e scolar está
definido por un contexto d e conocimiento y por u n ámbito de r elacio nes
sociales. Por una p art e, el sa b e r e scolar s e sitúa en tre el conocimiento vulgar y
el científico, entre el i n tuitivo y e l analítico, entre el práct ico y el teó ri co.
Además, se produce en un ámb i to d e relac iones personales entre alumnos y
profesores, entre los inte r eses de unos y las voluntades de otros, mediatizados
por un objet o d e ref erenc i a (la materia o asi g n a tu ra ) y u na calificación esco lar
(ap roba r/s uspe nder )” . Así mi smo es t e autor rel a ciona el saber escolar con la
cosmo visión de los p ro fesores vinc ulada a intenciones y valores educativos
liberadore s, al respecto dice “N os ot ro s c o ns i der a mos q ue ést e es un t ip o d e
s aber qu e p art e del an ál i si s d e l a re a li d ad de s de un a p a rti c ul ar cos m ovi s i ón ( l a
de los p rofesores con ideas y te orías) y con u na finalidad e x plícita: bu sc a r l a
autonomía del alu m no e n una s ociedad plur al y demo c rática . La dia léctica entre
el conoc i miento vulgar y el científico, así como l a definición de ambos debe ser
uno de los principios de un proyecto curricular. Y en este ámbito del
conocim i ento la geografía puede reali z ar una valiosa aportaci ón. ”
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
94
En el a ño 19 98 a nom br e d el Gr up o I RE S, Gar cí a D í a z (1 99 8, 11 ) p r op on e
como hipó tesis central de la teoría alternativa del conocimiento escolar lo
siguiente : “El c on oci miento e sco l a r es un c onocimiento con sus p r opias
caracte rísticas ep i stemo l ó gicas, que supone una mejora de l co n o cimiento
cotidiano, y que i n t egra las aport ac i ones d e m uy disti ntas formas de
cono ci m iento. ”
El conocimiento es c olar desde la concepción del Proyecto IRES e s
conside rado dif eren t e al cono cim iento d isciplinar y al co ti dian o, es con c e bido
c om o un a c o nst an te “r ef or mul aci ó n de s de vi si on es si mpl es haci a v i sion es má s
complejas, resultado de pr o cesos c onstructivos y evo l utivos, que busc an
centrarse en problemas que se consider en r e l evantes para la práctica
educativa. ” (Ma rtínez, 2 000, 3)
En una concepción cercana al P roye ct o IRES , Arnay (1997, 37, 38) v e el
cono ci miento que se con stru y e e n las aulas como “c u l tura científi c a escol a r ”
6
y
sostiene , el “cono ci miento escolar tendría que implicar al conocimiento
cotidiano, debería coexisti r, ser c ompatible y e xplícito con é l; para que los
alumno/as tengan la oportunid ad de compleji za r su pensamient o desde un
conocim i ento popular (conformado, en su mayor parte, p o r t e o rías im plíci tas)
hasta un conocimien t o escolar (conformado por teorí a s e xplícit a s) ” , s egú n e st e
autor, al conocimiento esco l a r l e incumbe “ enriqu ecer el campo experien cial de
los alumnos-as proponiendo u n o s c onocimientos es pecífico s c uyos p ro pós i tos y
contenidos estu viesen adaptados a la necesidad de co n str uir modelos
plausibles de la re alidad y n o modelos cien t íficamente correctos. ”
6
“¿Qué pode mos ent ender por cultura c ientíf ica escolar? Creo que, esencialmen te, el proce so
de comprensión de un hec ho soc ial, como es la cienc i a, que forma p arte de un momento
histórico y s o cial determinado y que produce una se rie de consecu encias que afect an a l os
ciudadanos-as , quienes deberían desarr o l la r , a lo largo de su escolari z ación, un conocimiento
que les permit i era com prender los proc esos que aquélla desencade na a su alrededor. Y si no
los comprend en, que tuvies en , al menos, una act itud interrogadora y supies en orquest ar l os
medios para cons truir su expl icaci ón a un nivel u otro de complejidad. ” (A rn ay , 199 7, 4 1 ).
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
95
“(…) Mi propue st a consiste en l a d efensa de un conocimient o esc ol ar especific o
para la E G y el U P , inscrito en una cultura e sc olar determinada, y que
pro porc ione una cu ltu ra c i entífica escol ar si n tantas pre tensio nes de tr a nsmi sión de
información cie n t ífica académica como la que hemo s pretendido alcan z ar has ta
ahora. Trato de plantear, partiendo de una d eterminada posició n ep i st emológica
sobre el sentido del conocimiento, si l os f i n es de f ormación científ ica que se
pretenden alcan zar pueden cumplirse c o n los act uales planteamientos c urriculares
que, a mi ent ende r , perpet úa n una concepción hegemónica y desfasada sobre lo
qu e, en la actuali dad, d eberíam os en tender por conoci mie nto cie ntífi co.”
(A rnay ,
1997, 3 6, 37) .
Las considerac i ones de los autores que he mos m e nci onado son e j e m plo s
suficientes de que en el conc i erto epistemoló gico, el conocimiento escolar tiene
sus propias car acterísticas e pistémicas, las cuales no legitiman como válida una
determinada forma de conocimiento (la cient í fica) ; sino que por el c ontrario ést e
i nte gr a t od as l as a po rt aci on es de la s m u y di st in tas f orm as de con oci m i ent o
concur re ntes en el ámbito esco lar. Es así co mo en esta tesis doc t oral
c om part i m os los pl an t eam i ent os d e G ar cí a D í az ( 19 9 8, 1 5 1), qui e n i nt er pr et a el
cono ci miento esco l ar como:
“(... ) u n conocimiento org anizado y jerarquizado, procesual y relativo, como un
sist e ma de ideas q ue se reorgani za continuamente en la interacción con ot ros
sist e mas de ideas -referid os a otras formas de c onocimient o-, y que se co ncreta,
curricularment e, en hipó t esis de progresión que se refieren t anto a un contenido
concret o (la construcción gr adual y progresiva de una determin ada ide a) com o a un
conjunto de contenidos co nect ados entre sí en una trama (repr esentación curricular
del cambio en la organización de un s i st ema de ideas.”
2.1.2. Hipótesis d el debate sobr e la naturaleza, gén esis y
p osi bi l id ad e s d e t ran sfe ren cia d el con o c i mien to e sc ol ar .
No se tr a ta sólo de conceptuali z ar el co no cimiento esc olar, a d emás es
necesario form arnos una idea más o m enos aproximada del papel, lugar y
funci ó n que cu m p l e el c onocim iento científico y cotidiano en los ámb i tos
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
96
escolares. Como tal conviene introducirnos en la d iscusión epistemológica de la
naturaleza y transformación que sufren e st os conocimi entos en la escue l a para
llegar a conf ormar lo que d e n o m inamos c o n o cim iento escolar. García Díaz
(1998) y García Pérez (1999) coinc i den e n considerar cuatro dimensione s
cl a ves qu e nos si rv en pa r a di lu ci dar l a c ues t ió n:
1. El Grado d e continuidad o compatibilida d entre distinto tipos de
cono ci miento, espe cialm en te del coti d i a no y el ci e ntífi co.
2. El Gra do de ge n eral idad de las estructur a s de conocimi ento propias del
cono ci miento es colar , e s d ecir el conocimi e nto co mo estructuras
generales o dominios específ icos.
3. El tipo de transform a c ión o sus titución del co n o cim iento de partida, se
trata de la posibilidad o no de sustitu i r, en el contexto escolar, el
cono ci miento co tidiano por el c i en tífi co, as í como el t ipo de cambi o -
fuerte o débil - que supone esa sus t itución.
4. La posibilidad o no de apli cación del conocim iento es c ola r (apre ndido en
la escue l a) a situac i ones co tidianas.
Co n b as e en la ti pol o gí a d e P ozo ( 1 99 4), Gar cí a D ía z ( 19 9 8) p r eci s a l a
existencia de cu atro hipótes i s qu e recogen los aspec tos centrales del de b a te
sobre la natu ralez a , génesis y posibil i d ade s d e transferencia del conocimiento
escolar: 1. De la compatibili dad , 2 . De l a sus tituc ió n, 3. De l a inde pendenc i a y 4.
De la integración-enri que cim iento del conocimi ento co tidi a no. Aún pequem os de
esquema tismo, vamos a se rvirnos de lo s Cuadros 1.8., 1.9., 1.10. y 1.11., para
caracte rizar los principales rasgo s de esta s hipó t esis.
La hipótesis de la compatibilidad e n sintonía con los modelos didáctico s
trans misi vos, con sider a p osible didácticamente el paso del conocimiento
cotidiano al c ientíf ico sin necesidad de ca mbios fue rtes en las ide as de los
su j e tos. Ver cuadro 2.1.
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
97
Hip ótesis d e la compa tibilid ad
Gr ado de conti nui dad o
compati b i lidad en tr e distinto tipos
de c onoci mi ento
Hay continuidad entre el conocimiento c otidia no y el
ci entífic o -se rían ep istem olo gías simi la res.
Gr ado de ge neral i dad ( es truc turas
ge neral es) o dom ini os es pecíf i cos Es pos i b le l a construcción de co n ocim ientos
esp ecífico s, re la t i vos a conte ni dos y si t u aciones
concr etos, como t ambién s e constr uy en co nocimient os
generales, independ ientes y aplicables a d iferentes
contenidos y sit u aciones
Tipo de transformación o
su stit ución del cono cimi ento de
part ida
Es p osible el paso de un a a otra f orma de conoci mien to
sin necesidad d e un cambi o fuerte en las ideas de lo s
suj etos, el cam bi o es fac tibl e i nclu so sin in strucción .
Aplicaci ón de l conocimient o
esc olar (apre n d i do e n l a escue la)
a sit u aciones cotidianas.
Es viable la aplicación de los conoci mient os aprendidos
en la escuela a la vi da cot idi a na .
C uad r o 2. 1. La Hipót esis de la co mpatibilidad en el debate en torno al c onocimiento es colar.
Fuente: El aborado a part ir de García Díaz (1998, caps. 1. 2 y 3) y Garcí a Pérez (1 999, 19-36)
Quien es sostienen la hipótesis de la su stit ución les pa rece tarea central
de la escuela, s ustituir las ideas cotidianas de los alumnos por la s ideas
científicas en domi n i o s disciplinare s concretos de co n ocim ie nto. Está hipóte sis
es de gran inte rés para esta investigación , ya que supo n e mos que lo s
doc ume nt os o f i ci al es y l os t ex to s e sc ol a res obj et o d e est e es tu di o o pt a n p or
es ta a lte rna tiva . Ve r cuad ro 2. 2.
H ip ót es is d e la s us tit u ció n
Gr ado de conti nui dad o
compati b i lidad en tr e distinto tipos
de c onoci mi ento
Las epist e mol ogías del conocimiento c i entí fico y
cotidiano son mu y diferentes (incompatibles y
discontinuas).
Gr ado de ge neral i dad ( es truc turas
ge neral es) o dom ini os es pecíf i cos La f unción de la es cuela es s ustituir las ideas int ui t ivas
de los alumn os por las id eas científic as en el marco de
cada di sc iplina concreta, el conocimiento escolar
resultante serí a u n conoc imiento especí fico de cada
dominio concreto de c onocimiento.
Tipo de transformación o
su stit ución del cono cimi ento de
part ida
el paso de una a otra forma de conocim i ento req uiere
de ca mbios fuert es que sólo tendrían l ugar en la
ins t r uc ci ón
Aplicaci ón de l conocimient o
esc olar (apre n d i do e n l a escue la)
a sit u aciones cotidianas.
Considera posible la aplicación de los conocimiento s
aprendidos en l a escue la a la vida cotidiana, en la
medida que la ciencia aport a un trata miento más
comple j o de los problemas socioam b i en t ales.
Cuadro 2.2. La Hip ót esis de la sust itución en el debate en t orno al conocimient o escolar.
Fuente: El aborado a part ir de García Díaz (1998, caps. 1. 2 y 3) y Garcí a Pé rez (1999, 19-36).
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
98
La hipótesis de la independencia no cont empla la transici ó n de unas
formas de conoc i miento (cotidiano ) a otras (cien tí fica s), lo c ual tal como
sostiene R odrigo (1997) ll eva a p ensar en la n ecesidad de imp l ementar
metodologías q ue acti ven diferenciadamente l o s cono cimi en tos según los
contextos en donde vayan a se r aplicados. Ver cuadro 2.3 .
Hip ótesis de la indepe ndencia
Gr ado de co ntinui dad o
compati b i lidad en t re
dist i n t o tipos de
co nocimi ent o
Las epi st emologías del conocimiento científ ico y cotidiano son
muy di f erentes e independient es.
Grad o de ge neralida d
(estructuras generales) o
dom inios es pecí fi cos
Los conocimientos generales y especí ficos se gen eran, a plican y
const ruy en en contextos diferen t es,
Tip o de trans forma ció n o
su stit ución del
co nocimi ent o de par ti da
No cabe la transición de unas form as a otras sino la a ct ivación
diferenciada de las mismas según el contexto.
Aplicaci ón del
conocimiento escol ar
(aprendido e n la escuela)
a sit u aciones cotidianas.
Sólo se construyen conocimi entos específ icos, referidos a
context os concretos, lo que dif i cult a , la aplicación de l o aprendido
en la escuela a la vi da cot idi a na .
C uad r o 2. 3. La Hipótesis de la independenc ia en el debate en t orno al conocimiento es colar.
Fuente: El aborado a part ir de García Díaz (1998, caps. 1. 2 y 3) García Pérez ( 1 999, 19-36).
Defendida e impul sada por el Gru po IRES, l a hipótesis de la int eg ración-
enriquecimiento del conocimiento cotidiano demanda para la escue l a el
enriquecimiento de l cono cim iento cotidiano a partir de la integración de
cono ci mientos, de tal forma qu e se p ropic ie cambios de form a s de pensamiento
cotidiano s i mple por formas de pensamiento complejas y metadisciplinares. Ve r
cuad r o 2.4.
En relación con la dicoto mía o integralidad del grado de generalidad y lo s
dominios específicos, Gómez J. (2005, parra 9) comparte la posición del
Proye cto IRES y dice : “considera m os se puede matizar e st a dicoto m ía acerc a
de los proceso s de construcción de c onocimiento en el senti d o d e admitir que
hay además de estructuras especificas, otras que son comunes a diferentes
ámbitos, n o identificab les con la estructuras lógicas Piagetian as, sino c on un
conocim i ento metadisciplinar, aprendido a l tran sferir nociones de unos dominios
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
99
a otros. Esta s f o r mas de cono ci m ient o inte rd i scipl i nario, con s u co ns e cue nte
ca pacid ad de tra nsfe re nc ia d e u n do mi nio a ot ro, de pe nden fu nd amen talm en te
de la for m a como se a b o rden los d iversos tipos de co nocimiento que circulan en
l a es cuel a. ”
Hipótesi s de la i n tegra ción-enri quec i miento del conocimiento coti diano
Gr ado de co ntinui dad o
compati b i lidad en t re
dist i n t o tipos de
co nocimi ent o
El conocimiento esco lar se d e t ermina por la integración
tr a nsformadora de las aportaciones de diversas formas de
conocimiento. En relación con las dimensiones prop uestas, esta
hipótesis ado pta un principio de co mplementarie dad: frent e a la
dicotomí a conocimient o cotidiano-co nocimiento c ientíf i co propo ne
la interacción y evolución con junta de a mbas formas de
con ocimi e nto ,
Grad o de ge neralida d
(estructuras generales) o
dom inios es pecí fi cos
Asume qu e en u n sistema de ideas puede haber subs istemas con
muy di vers o grado de co h erencia y generalidad.
Tip o de trans forma ció n o
su stit ución del
co nocimi ent o de par ti da
Postula no t anto la s ustituc i ón co mo el enriquecimiento del
conocimiento cot idi ano, de forma que la escuela propicie un
cambio rad i cal, la sust itución de f ormas de pe nsamiento cotidiano
simples p or otras c ompleja s, que afec te profundament e a la f orma
de interpretar y de actuar en el mundo de los sujetos.
Aplicaci ón del
conocimiento escol ar
(aprendido e n la escuela)
a sit u aciones cotidianas.
Sí (pues s e puede aplicar a l a realidad cot idiana un pens a m iento
y una actuación más complejas: t ambién el pro pio conocimient o
cotidiano t i ene modalidad es complejas)
Cu adro 2.4. La Hipótesis de la integración-enriq uecimiento del co nocimiento cotidiano, en el
debate en torno al co nocimien t o escolar. Fuent e: Elaborado a part i r de García D íaz (1998, caps .
1. 2 y 3) y García Pérez (1999, 19-36).
El pe nsamiento Complejo de Morí n e s el referente y estrategia adecuada
para ventilar la discusi ón sobre la hege mo n í a de las estructurales generales o
de las estructurales particul a res del pens amiento humano, al respecto el
pensador f rancés sostiene: “Recordemos que el pensamiento humano es , como
decía H. S imon, un GPS, ge n eral problems setting and solving. En
contradicción con la opinión más extendida actualmente, el desarrollo de las
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
100
aptitudes generales del pensamiento permite un desarrollo me j o r de las
competencias particulares o especializadas. Cuanto má s poderosa es l a
inteligen cia g e neral mayor es la facultad para anali z ar prob l ema s espe ci a les. La
educación debe fa vorecer la aptitud natural de l pensamien t o para pla n tear y
resolver l o s problemas y, corr e l ativamente, estimular el pleno emple o de l a
i nt el i genc i a g en er a l ”. ( Mor í n, 1999, 24)
Esta investiga ción se decanta por la hi pótes i s de la integración-
enriquecimiento d el cono cimi ento c otidiano, dicha hipó tesis se convierte en faro
teórico para identifi car, a n alizar y e v a l u a r las perspectiva s epistemológic a s y
didácticas de l cono cimiento esco lar en los Lineamientos Curriculares y en los
Textos E scola r e s de Ci en cias Sociales de Se cundaria en Colombia.
Siguiendo el camino d e l a hipótesis de la i n tegración, García Díaz (1998,17)
establece tres hipó tesis de trabajo pa r a la organ i za ción y construcción del
cono ci miento e sco l a r:
• “Para la determinación del conocimiento escolar hay que consi derar la int egració n
didáctic a de diferentes formas de conocimient o y, más concretamente, el cono cimient o
cotidiano y el cient ífico. Dicha integración supone t ambién la adopción de una
determin a da cos movisión.”
• “La integración propuest a sólo e s pos ible si no hay una discontinuidad i nsuperable ni
una compart imentación rígida entr e las di f erentes f ormas de con ocimiento implic adas,
es decir, si interact ú an entre sí y evolucionan conjuntament e.”
• “Además s u pone l a cons trucción de conocimient os especí ficos y generales, aplicables a
situaciones propias d e la vida cotidiana. ”
Como ya habíamos señalado nos merece especia l a t ención la h i pótesis
de la sustitución , ell a y la consecuente transposición d i dáctica so n a nuestro
j u i c i o l as que mayor i nfluencia han ej e rci do en la enseñanza-apre ndiza j e de las
Ciencias Sociales en Colombia. Tambié n pres u mimos que con algunos
elementos renova dores l o s Lineami entos Curricu l a res de Cien cia s So ciales del
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
101
año 2 002 conciben la construcción del cono cimi e nto e s colar en el marco de la
tran sposición-s ustitució n.
2.1.3. Rel ación de la hipótesi s d e la sustitución con l a
“tran s p osición didá ctica”.
En este subapar t ado, en primer lug ar vamos a prese n tar alguna s i dea s d e
l o que se e ntiende por “transposición didá cti ca” desde el a ut or francés
Chévallard. En se gundo lugar p resentar emos al g u nas ideas a tr avés de las
cuales queremos m ostrar la relación direct a entre l a hipótesis de la sustitución y
la transposi ción didáctica. En tercer lugar pret endemos subra yar como el
cono cim iento ci en tíf ico a p e sar de s us nuevas ma ti za ciones mantiene su
hegemonía e n el contexto escolar. En la part e fi nal se ñalam os algunas
versiones c ríticas a la transpos i ción q ue muestran cami n os diferentes para la
constru cción de l conocimi en to esco lar.
Gar cí a P ére z (1 9 99, 26 ) re al i za un a sí nt es i s des cri pti v a de cóm o en e l
ámbito matemático s urge y t rascie nde d entro de F rancia el con c epto de
tr an sp os ic i ón di dáct i ca , al re spec t o s os ti en e:
“El concepto de ‘ trans posición didáctica” surge, c omo se sabe, en el ca mpo de la
didáctica de las matemáticas en el ámbito franc é s, siendo l a obra de Yv es
Chévallard (1985). La t ransposition didactique. Du sav oir savant au sav oir enseigné
la referencia básica -aunque ant eriormente t rata la cuestión la tesis de M. Verret
(1975). De ahí ha pas ado a la didáctica de las ciencias naturales (cfr. A stolfi y
Develas, 1989; Josuha y Dupin, 1993) y al de la did áctica de la s Ciencias Sociales ,
al menos en el ámbito francés e italiano, con cierta incidencia, asimismo, en
España (en el ámbito catalán sobre t o do). ”
Chévallard en el añ o 198 5 elaboró sus primeros escritos sobre
transposición d i dáctica, se inquietó por el tipo de “saber enseña do” y s u re l ación
con el “saber sabio”, e n esa direcc ión reali z a las siguien t e s pr eguntas: “¿q ué e s
entonces aquello q u e, en el sistem a didáctico, se co loc a bajo el estandarte del
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
102
Saber? (…) ¿q ué relación entabla con lo que se proclama de él fuera de ese
ámbito? ¿Y qué rela ción en t abla entonces con el “saber s abio” , e l de lo s
matemáticos? ¿Qué di stancias e xisten e n tr e unos y otros? ” (C hé v al l ard 19 98,
10). Con respecto a los cue sti onamientos anteriores el au tor f ran c és trabaja el
concepto de transpos i ción didá ctica, “ e n ta nt o r e mi te al p as o d e l s ab er s a bi o al
sabe r enseñado, y p o r lo t a nto a la distancia eventu al, ob l igatoria que lo s
separa, da t estimon io de ese cuestionamient o necesari o, a l tiempo que se
convierte en su primera herrami enta . ” ( p, 11).
“Para que la enseñan z a de un determinado elemento de saber sea m erament e
posible, ese e le ment o deberá haber suf rido ciertas def o r maciones, que lo har án
apto para ser e nseñado. El s a ber-tal-como-es-ens eñado, el s aber enseñado, es
necesariamente d i st into del sab er inicialmente-desi gn ad o-como-el-que-debe-s er-
enseñado, el s aber a ense ñar.” (Chévallard, 1998, 1 1).
Mas ade l ante el mismo a utor continua d ici endo: “un contenido de saber
que ha sido designad o como saber a enseñar, su f re a partir de entonces un
conjunto de tra nsf orm aciones a daptativas que van a hac erlo apto para oc u par
un lugar entre los objetos de e nseñanza. El “trabajo” que t ransforma de u n
objeto de s aber a enseñar en un ob jeto de enseñan z a, es den om i nado la
tr an sp os ic i ón di dáct i c a”. (p, 37).
De e sa manera Chévallard habla de l a tr ansposición didác tica en dos vías, en
sentido res tringido y en sentido la t o .
“La transf ormación de un c o ntenido de s aber preciso en un a versión didáct i ca de
ese objeto de s aber pue d e denominarse más apropiadamente “ transposición
didáctica strict o sensu” . Pero el estudio científ ico del proceso de t ransposición
didáctica ( q ue es una di mensión f undamenta l d e la di d áct ica de las matemátic as)
supone tener e n cuenta l a trans posi ción didáctica se nsu lato, representada por el
esquema
Obj eto de sab er objeto a enseñar ob jeto de enseñanza
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
109
• Los que ante las p rácticas escolares defo rm an tes del pe ns amiento
científico con sideran urg e nt e re sit u ar la función social de la c i enc i a y de
su ens eñanza.
• Aquellos que ha c en el lla m ad o a l t raba jo interdi sciplinar de la ciencia y
de su enseñanza.
• Lo s que ven la re dención del conocimiento científi co e n las inter accio n es
ciencia-tecnología-sociedad .
• Aquell os qu e v en en los p r oblemas socioambientales relevantes l a
posibilidad didáctica de trabajar c o nj untamente lo interdisciplina r y lo
so cial.
Las anteriores po sturas son clasi fi cad as por Gil (199 4 b ) en cuatro grupos que
se c orr espo nden con cua tro en f o qu es o te nden cias :
a. La enseñanza de contenidos conceptuales
b. l a enseña nza de la metodología científ ica
c. Hacer cienci a a p a rt ir de la resolución de problemas
d. La enseñanza del papel que desempe ña l a ciencia en la s ocie d ad
(i n teracciones ci e ncia-t e cn o l ogía-sociedad).
El c uad ro 2 .5. , r e coge las principa les características d e los cuatro enfoques
mencionados.
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
110
Enfoqu es Car acter ístic as
a. L a ense ñanz a de
cont enidos
concept uales
-Busc a susti tuir el conocim ient o cotidi ano por el ci entífi co, e l conoci mi ento escol ar
ti ene como bas e los cont enido s conc eptu al es f orm ales.
-La metod ol ogía didá ctica p ara la enseña nza apr endiza je de los cont eni dos
concept uales, es l a tr ansmisión -rece pci ón
b. La enseñan z a de
la metodol ogía
cient ífi ca
-Inte nta su stitui r l os procedi mient os propios d el conoc im iento cot idi ano por l os
proce dim ientos pr opio s de la c ienci a.
-El conocim ie nto escol ar ti ene como base los co nteni dos pro cedi ment ales.
-Meto dología i nductivi st a, los alumn os medi ant e el ad iestr ami ento en él métod o
cient ífico p ued en de scubri r las verd ades qu e enci er ra l a real idad.
c. Ha cer c ienc ia, a
part ir de la
reso luci ón de
prob l emas
-De ori entación co nstruct ivi sta, entendi da com o i nvesti gaci ón, proy ecta propici ar u n
cambi o concep tual, acti tudi nal y metodol ógico en el pen sa miento de los alum nos,
para ap rox ima rlo al conocim iento ci entífi co. S e trata , de pro pici ar un cam bio de la
epist emologí a del “senti do co mún” a la ci entífic a.
-El proces o de inves tigaci ón es el instr umento cl ave par a el cambi o conce ptual.
-Las i deas in tuiti vas de l os al umnos ( cono cimi ento coti diano) son incom patibl es
co n las ideas cien tíficas , habr á qu e pro pic iar un camb io co ncep tual de sde lo
coti dian o a lo ci entí f ico, venci endo l as resist enci as al cam bio , susti tuy endo el “e rror
concept ual” por el concep to cient ífi co ade cuado.
-Hay que construi r n ueva s es tructur as conce ptual es de dom i n io, reestr uctura ndo
las t eoría s anteri ore s en rel ación con d icho d omi nio. ( Asumen la a portaci ón
kuhnia na de que el cambio d e para di gma ex ige l a ruptur a “revol uciona ria” con el
paradi gma pre cedent e).
-Propo ne l a recre ación en el aul a del cont ex to de constr ucci ón de l a ci encia.
-Part e de si tua ciones pr obl emáti cas de i nteré s, gener ando un pr oceso de
invest igaci ón com par tida ( alu mnos y profesor es), e l coor dinador del e quipo de
invest igaci ón es el pro fesor y los al umno s desem peñan el papel de “i nve sti gadore s
novele s”
d. La ens eñan za del
papel que
desem peña la
cienc ia en la
soc ieda d,
int eracci ones
cienc ia-t ecnologí a-
soc ieda d.
-Pret ende que el alumno comprend a la fu nción soci al de la ci enci a, las
int eracci ones cie ncia- tec nologí a-so cied ad.
-Presen ta opcio ne s m ás inter disci pli nares y g loba liz adora s.
-Revi sa el papel que d ebe ten er l a cienci a en la det ermi nació n d el conoci mient o
escol ar, dem ocrat iza el uso so cial y polí tico de l a cienci a.
-Propi cia la formaci ón de l os est udi ante s en un a cult ura cien tí f i ca bási ca,
capaci tándol os para i nter pret ar y actuar an te lo s pro bl emas so ciales r el acionado s
con la c ienci a y l a reali dad
Cu adro 2.5 . E nfoques para cambio conceptual en la v e r sión ren ovad a de l a hipót esis de l a
sust itución. F uente: El abor ad o a partir de (Garc í a Día z, 1998, p. p. 62, 63).
Para García Díaz (1998), estos en foques tienen e n común al
cono ci miento c i e ntíf ico como “ ma rco de refer e ncia b ásico para la determinación
del conocim iento escolar”. Este autor a p oyado en los fundamen t os teó ricos del
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
111
Grupo IRES plan t ea algunas críti cas a los cuatro enfoques adscritos a l a
tendencia del cambio co nc e pt ual. Ver Cuadr o 2.6.
En f oques Crí ticas
a. La en señanz a d e
contenidos conceptuales
- Reduce el c onocimiento es colar a una relació n de c ontenido s
conceptuales f ormal es.
-No otorga importancia a lo metodológico y act itudinal .
-Unida a la met od ol ogía didáctica tradicional de t ransmi si ón-
recepción, perd u r a incluso en pro p uest as como l a s de Ausubel o
en la s más recientes del cambio conceptual.
Separa las situaciones de enseña nza-aprendiza j e con el c ontexto
de const rucci ón de conocim i e ntos científicos.
b. l a e nseñanz a de la
metodología cien t ífica
-Presenta una visión reduccionista de los procesos de la ciencia.
-No otorga importancia a lo conceptual y actitudinal.
-Planteamiento inductivist a ext remo: los alu mnos mediante el
adiestramient o en un método cientí fico univ er sal y rígido pueden
descubrir las verdades que encie rra la realidad.
c. Hacer ci encia, a partir de
la r esol ución de pr oblema s El co nocimiento cotidiano previo es c atalogado como erró neo
respect o al científ i co.
d. La e nse ñanza del pa pel
que desempeña la ciencia
en la s ociedad,
interacciones cien ci a-
tecnol ogí a-s ocie dad.
Dej a ab ierta po sib ilid ades a qu e el con ocimi ento cie ntífic o
mantenga su c arácter hegemónico en la construcc ió n de l
cono cimiento escol ar
Cu adro 2.6 . Críticas a los enfoques para cambio conceptual Fuent e: Elaborado a partir de
(Garc ía Díaz, 1998, p. p. 6 2-66).
García Díaz (1998), v e como los tres primeros enfoques se encuentran
fuertemente i n fl ue nciados por la hipótesis de la su stitución. Es dec i r no
cuestionan l a cien cia como ref erente exclusivo en la determi nac i ó n del
conocimi e nto escolar, el cuarto enfoque a diferencia de las an t eriores presenta
para este a u t or notables p ro gre s os:
• Replantea el pap e l que debe tener la ciencia en la determi nació n del
cono ci miento e sco l a r.
• Propone la democra ti zación del uso social y polít ico de la ciencia. La
form ación d e los estudiantes debe encaminarse a
inte rpreta r lo s
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
112
fenómenos natura l es y p ara ac tua r de f orma cr ítica y responsable an t e
los problemas sociales re lacionados con la ciencia y la realidad .
• Tiene expecta tivas curricular es más interd i sci pli nare s y globalizadoras.
Las consider acion es an teri ores f a cultan a Garcí a Dí az (1998) para
afirmar que el cuarto enf oq u e n o se corresponderí a exactament e con la
hipótesis de la sustitu ción, en cuan t o flexibiliz a los estre c hos crite rios
disciplina res con los que se venían pensando y con st ruyendo los currículos.
En el cuarto enfoque del ca mbio conceptu a l, la in clusión de l con s tructo
teórico “cultura cie ntíf ica bá sica” abre i nmensas posibilidades para provocar
cambios en los procesos de enseñanza apre ndizaje, entre esos ca mbios es
posible: la integ ración disc i plin ar, la func ión s ocial del currículo, la i n clusión de
varia dos ref e rentes para la co nstrucción del co nocimiento es c o l a r, l as id eas
previas de los estudiantes en toda su magnitud y l a metodología pr o blémi ca. En
esa perspecti va se encuentran los tra bajos de Arn ay (1997), los cu ales tienen
muchos punto s de consen s o con lo s planteami e ntos del Grupo IRES.
Uno de los puntos supremos del deba t e es el lug ar de la cienci a en l a
determinación de los conten id o s esco l ares, d esde ese parámetro García Díaz
(1998) identifica cuatro p l anteamientos que comparten una fuerte pr e ocupación
por l a f un ción social de la educaci ó n y que además o p t an por reformul a r el
lugar del cono ci miento científico en la co nstrucción del currículo:
1. La in co rporación al currículo de las interacciones CTS.
2. La s áreas curriculares transversales que recogen diferentes a s p ectos de
la realidad ligado s a problemas so cioambientales (que no tienen c abida
en las mate ri a s t radicionales a l referirse a tem as interd is ciplin ares).
3. La bú s queda de ejes co n d uctores comun es a las diferentes disciplinas
que permi ten organizar de form a conjun t a l os co ntenidos a en señar
(ciencia integrada)
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
113
4. La pro pue st a IRES, que propone incorporar al currículo pro bl e m a s
socioambien t a les rele va nt e s trabajados com o tramas de contenido y
niveles de formulación, a rticulados alrededor de conce p tos,
procedimi e ntos y ac ti tudes m etadisciplina res; capaces de integrar las
aportaci ones de muy diversas fuentes, reor ganiza r y hacer c omplejo el
cono ci miento cotidiano de los sujeto s.
A favor de l a reconstr u cción de los curr í culos escolare s, los tres pri mero s
plantea m iento s se pueden co n sidera r respuestas a l ternativas a las fi su ras q u e
han venido agrietando la su premacía d el cono cim iento discip linar. Estos
plantea m ientos más que d i ferencias tienen much os aspectos en común que
presagian cambios cu rr iculares y didácti cos de gran envergadura.
“Las tr es tendencias tie n en mucho e n com ú n: así, por ejemplo, en el á mbito de l as
i ntera ccio nes CTS se parte d e p robl emas su pra discipli na res y e spec íficos d e
interés social o se r ecurr e al estudio interdisciplinar de temas co mo el des a r rollo
histórico de la ciencia o las res po nsa bilidades soc iales de los científ icos, de f orma
que a menudo las propues tas CTS aparecen asoci a d as a la cien c ia integrada o a
los tratamientos interdisciplin ares. ” (Garcí a D í az, 1998, 66).
Sin embargo, n o podemos exceder el optimismo y pensar que todo lo que
brilla es oro , debemos estar alerta acudi endo a l principio de “vigilancia
epistemológica”, co m o a f irm a G óm ez J. (200 5, parra 27): a pesar de las b u ena s
intenciones didá cti cas de m uchos mae stros, “las im ágenes del co n o cimient o
dominante, descartan y de scalifi can c ualquier proceso de negociac i ón de
significados entre el pensamiento formal y el informal, en tre el concepto cien-
tífico y el sa ber cotidiano ” , de esa manera “el di ál ogo de s ab er es se c onvi ert e
en u na entel equia”.
Así pue s, no es de extrañar que e l co noci miento científico disciplina r
desde su pr op ia lógica sea maquill ado de funci ó n so cial y siga conservando su
esencia hegemónica, tratando en situación de minusvalidez a otra s formas de
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
114
con oc i m i ent o es pe ci al m en te al cot i di an o. A est e r es p ect o es mu y i l us tr at iv a l a
siguiente a preciación:
“De todas formas, y a pesar de esta reformulación del papel de la ciencia, se
mantiene, ent re la mayoría de l os expertos en didác tica de las c iencias, la idea de
que una “ciencia para t odos” es perfec tamente asumible por un curríc ul o discipli n ar
que parte de la l ó gi ca d e ciencias concret as (Gil, 1994b ) . El dil ema es tarí a, como
señala Serrano (1994), e n si se deben trabajar probl emas socioamb ientales
impli ca ndo a la ciencia en s u tratamiento, o en si hay qu e aproximarse a lo
socioambiental part i end o de pr oblemas propios de la co nstrucc ión del
conocimiento c i entí fico. En el caso de adoptar la segunda posic ión habría que
plantearse si es viabl e la pret ensión de que un a lumno pueda e nt ender, al mism o
tiempo, las relaciones CTS, la organización conceptual, la historia, los grandes
obstáculos epistemológico s, etc. propios de cada una d e l a s discipl inas q ue
aparecen en el currículo escolar. ” (García Díaz, 1998, p. p. 66, 67).
El debate sobre las dive rs as tendencias y enf oq ues de la hipótesis de la
sustitución, se nutre de estudios e investigaciones re alizadas en l a enseñan za
de las ciencias naturale s y tie n e mucha similitud con lo ocurri do en la
ens eñ a n za de l as C i en ci as Soc i al es ; per o d e to d as m an er as es c onv en i ent e
precisar algunos aspectos para nuestra área de conocimiento y enseñanza.
En el terreno d e la didác t ica de las Ciencias Sociales el deba te sobre el
papel del conocimiento c i e ntífico en la dete rm inación d el conocimien t o e scolar,
está muy ligado al problema del estatus epistemológico de l o b j eto de estudio
del conocimiento so cial y debe c ontemplar aspectos como: la función so cial de
la e n se ña nza , la di sc ip li nar ie da d-i nt er di s ci pl in ari ed ad y la f r agm e nt ac ió n-
globalidad. En relación con la dete rm inación del objeto del conocimiento e sc o lar
en las Ciencias Socia l es, G a rcía Díaz y Mer chán (1997) elaboran las siguiente s
pr eg unt a s cl aves :
• ¿ L os objetos del conocimiento e sc olar vienen determi nados p o r
prob lemas caracte rísticos de un a disc i p lina soc i a l
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
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• ¿ L os objetos del conocimiento e sc olar vienen determi nados p o r
prob lem a s caracter ísti co s de las discipl inas o de l as C iencias Sociales
i nt egr ad as
• ¿ L os objetos del c o n ocim iento escolar vienen determinados por la
problemática so cioambiental
A principios de la década del 90 del siglo XX, Merchá n (1993) considera
que la función social de la enseñanza d e l as Cien cias Sociales de bía apears e
del pe ns am i ent o c rí t i co-s o ci al , as í ant i cip ab a que l os c ont eni dos a t rab aj ar e n
esta área d e l conocimien t o no podían ser los contenidos de las disci pl inas, sino
los problemas relevantes.
Éste au tor empezó a fr aguar la idea de que la d iscusión disciplinariedad
o interd i sciplinariedad es un as u nto secundario frente a la f unc i ó n social
emancipatoria de la escu ela (M e rc h á n , 1994). Año s más tarde García Día z y
Merchán (1997) sit ú an defi n itivamente el problema en torno a los in t e reses del
cono ci miento de Habermas y so stienen que ante la existen cia de intereses de
ti po enci cl op édi co -c ul t ur al , l a f u nci ón s oc ia l de l a e nse ña n z a de l a s Ci en c ias
Sociales no puede ser otra que p r oporcionar un lustre “ cultural” a los
estudiantes, pero cuando existen intereses alternativos a los d om inantes
(interés emancipatorio del conocimiento social), la fun ción soci a l de la
enseñanza de las Ciencias So ciales se corresponde c on el estudio de
problemas so ciales y ambientales. Como tales estos problemas no so n propios
de una disci p lina en p articu l ar ya q u e ell o s exigen el concurso e integración de
todas las d i sciplinas s ociales para su adecuada comprensión.
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
116
García Día z y Merchán (1 997) pien s an que des pués de la ES
7
, el
c onoc i m i ent o ci en tí f i co- di sc i pli n ar si gue s i en do el r ef er en te es enci al de l a
enseñanza de las Ciencias So ciales en España. En unos caso s como
contenidos de las disc iplinas d e mayor tradición en la en se ñanza -Geogr afía e
Hi st or i a- y en ot ro c om o Ci enc i as So ciales i nte gradas, sin embargo la
i nt egr ac i ón es tar í a e n el m ás baj o ni vel , es d eci r s e t ra t a d e u n a co nc ep c ión d e
integración desde la disciplina conforme a l a geografía y a la historia. En la
polémica de la convenien cia o no de l a interdiscipli naried ad en las política s
curricu lares of iciales en España, estos autores introducen el re f erente
metadiscip linar como uno de los criterios c e ntrales p ara lograr la i n tegració n
disciplina r de las Cienc ias Sociales y del conoci miento es colar en g eneral.
Aunque no desc a rtam o s que en nuestro p aís unos y otros d e los rasgos
de los enfoques del cambio conceptual y las conse cuenci as q u e se d erivan de
ell o s, puedan tener presencia en a lgu nas propues t as aisl a d a s par a l a
ens eñ a n za d e las C i enci as So ci al es , l o ci er to es q u e en C ol o m bi a, l as
impli cac iones de los cua tro enfoques que se de sprenden de la t e n d encia del
cambio co nceptual no han sido rigurosamente e stu d i ados e inv estigados. Es así
com o est a t esi s d oc t or al se pr op o ne enc o nt rar y ca r act e ri zar la s rel ac i on es
posibles entre esos enfoques c o n los d oc umentos mi niste riales y los textos
escolares, con el fi n de establecer hasta que punto los documentos o bjetos d e
7
La E. S . . (Educación S ecundaria bligatoria), es un compone n t e de la ref o r ma educativa
española L GSE (Le y r gáni ca de r denación Gen eral del Sist ema Educativo promu lgada en
España en 1 9 90.
“
La Educación Sec undaria Obligator ia se configura co mo una et apa educativa
nueva formada por c ua t ro cursos distr ibuidos en dos ciclos de dos cursos cada u no. En
t é r mi nos de edad media te órica de los alum nos, comi enz a a l os 12 años y llega hasta los 16.
Esta etapa responde, al ig ua l que la Edu cac ión Primaria, a u n modelo de enseñanza integrada
o comprensiva -es decir, plantea un curríc ul o común para todos los alumnos y alumnas que lo
cursan-, si bien se introduce una cierta opt atividad en el tr amo final -cursos 9 y 10. Est a etapa
marca el término de la educación básica obligatoria y, por lo tant o , una de sus princi pa les
f i nalidades es preparar a los alumnos y alumn as que la cursan para convertirse en ciudad anos y
ciudadanas c ap aces de desempeñar s us deberes e j ercer sus derechos e n nuest ra sociedad.
Pero, al mis mo tiempo, es una etapa educativa q ue tiene la responsabi lidad de preparar al
alumnado p ara que pueda ac ceder, sin discrimi naciones de ningún t ipo, las diferentes
modalidades de l a educa ción secundaria postobligatoria. ”
Coll y Porlán (1998).
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
117
este estudio replante an el lugar de la ci enc i a en la de t ermi nac i ó n d e los
conten i dos e scolares.
A modo de cierre de esta p arte de la tesis, c oncluimos que para el
Proyecto IRES l a construcción del conocimien t o e sc olar no se d a en t érminos
de cambio conceptual, si no de hipótes i s de progresió n o de enriqueci miento del
cono ci miento cotidiano. Esto supone u n proce s o de g radació n progre siva de
form as d e pensami ento simple a formas de pens am ien to com plejo, para que
ello sea p osible el cono cimiento cotidiano es con sider ado punto d e part ida de
cualqu i er construcción cognitiva , a sí m ismo el conocimien to escolar d ebe
nutrirse de la integraci ón de todas las form as de conocimi ento que con c urren a
las aulas de c l a se. E n la escuela la inte graci ón d e co no cim iento s al rededor del
conocimi e nto cotidiano se soporta en u n a se ri e de presupu e stos teóri cos que
son argu m entos c ontradict o res de los diferentes enfoques del camb i o
concep t ual cotidian o-científico, los cu ales re s u m imos a co n ti n uación:
• El cono cimi ento e scolar se a j u sta a las caracte rísticas propias de l
contexto escolar.
• Aunque el co nocimiento escolar se r e f erencia en otras f ormas de
conocimiento no puede termi n ar c onvirtiénd ose e n ell os, és t e
cono ci miento tien e sus propias car act e rísticas ep istemológicas.
• El cono cimi en t o escolar tiene un cará ct er inte g rador de todas la s formas
de c o n oci mi ent o co nc u rre nt es en el contex to escolar, l a s cuales
i n teractúa n e n t re sí y evo l ucionan conj untamente.
• El co nocimiento escolar tiene como f inalid ad la mejora del conocimiento
cotidiano.
• El cono cimi en to e scolar significa la cons tr u c ción progresiva de formas de
pensamiento simple a f o rm as de pensamiento co mplej a s.
• La con strucci ón d el conoc i miento escolar es resultado de proce s os
constru cti vos y ev olutiv os de las ideas d el estudian t ado y su intera cción
con otro s si stem as de i deas .
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
118
• El cono cimi ento escolar supone también l a adopción de una determinada
cosmo visión.
• El conocimiento es c olar supone la construcción de conocimie ntos
específicos y generales, apli ca bles a situaciones p ro pias de la vida
cotidiana.
• El cono cimi ento escolar debe e st ar c entrado en problemas que se
conside ren r e levantes para la práctica educati va
En línea con lo anterior, es m uy c l arifi cadora la siguiente afi rmación d e
Gómez (2005, parra 10): “En l a escue l a no se puede hablar de un so lo tipo de
cono ci m i ento , la coexi stenc i a de diferentes tipos de representación y de
practicas in terpre t a ti va s, se en tr emezclan , se fusionan , se recha za n entre sí y
muestran a la e sc uela como u n o d e los espacios soci a l es en donde hay mayor
intercambio de representación y de significados cu l tu r a les. ”
Esta nueva c oncepción sobre el co nocimiento es c o l ar genera m uchas
resistencia s, en t anto dista profundamente de las concepciones que t ienen
como funda m e nto la h egem onía de l co n o cimiento cien t ífico y ponen en
entredicho supuestos didác ticos que v enían co n side rá ndo se como verda des
establecidas.
A partir d e la teorí a del co nocimiento es c ola r que viene construyendo el
Grupo IRES y de su Manifiesto (2005) “D oc e c omp r omi sos p r ofe si ona le s p ar a
una nueva educac i ón , en esta tesis doct o ral cre emos en la necesidad de:
• Una en s eñanza apr e ndizaje d e las Cie ncias Social e s co n fines
emancipadores y de justicia social, ca paz d e enriquecer y compleji z ar el
cono ci miento cotidiano de los est u diantes, integrándolo al conocimiento
soc i al re le va nte, a l co noci m i ent o d is c ipl i nar, a l c on oc im i ent o
metadiscip linar y a todas l as formas de conocimiento que co nt ri buyan a
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
125
La form ulación de l c ono cim iento escolar, obedece según C u est a (1998) a
criterios d efinidos en los cuer p o s de conocimiento disciplin ar y en la s
necesidades cu l tu rale s de la sociedad del momento. La organización de los
contenidos viene dada co mo s ín t esi s (v er si ón en ci cl op édi c a) de l con oc im i ent o
di s ci pl in ar. P ar a G arc ía P ére z ( 1 999, 9) el c on oci mi ent o es c ol ar en est e
m ode l o, se rí a “una e spe cie de selección divulgativa de l o producido por l a
investigac i ó n científica, p lasmado en l os m anuales unive rsit a rios, cuyo
contenido llega posteriormente a las etapas de ense ñanza no universitaria” . El
saber en el currículo está d ivi d ido y organizado por asig natu ras, bajo la f orma
de e special iza ción d i sciplinar q ue hoy conoc emos.
La me t odología de e nseñanza en senti do estricto, no se c o rr esponde con
unos principios teórico-didácticos orientadores sóli d os, s e parte de la
con vi c ci ón d e q ue ba st a co n u n b u en dom i ni o d e lo s c on oci m i ent os
disciplina res de ref erencia, por p a rt e del profesor. Así el prof eso r hace las vece s
de tran smisor de c ono cimi ento s p ro ducidos por el contexto científico (Garc ía
Pérez, 1999,), se t rata pues de un buen repetidor que debe for mar a otros
buenos repetidores, los alumnos; lo cual equival e a u n en tr enamiento mec á nico
y repetitivo. (Cañal, P ozu elos y Travé, 2006)
“(…) Aunque no s e suele decir explícit amente, cae p or su propio peso que lo q ue
se pide al alumn o es que escuche at e ntament e las explicaciones, cumplime nt e
diligenteme n t e l os ejercicio s, “estudie”, casi inevi t ablemente memor iz a ndo -aunque
esto tampoco se su ele decir de forma explícit a en los tiempos que corren-, y l uego
repase la lección o “unidad di dáct ica” -como se le suele denomin ar, pese a que la
concepción es t radi cio nal y “temática”-, y reprodu z c a lo más f iel m ente posible, en
el correspondient e exam en (o “c on t rol”), el discurs o t ransmitido en el proceso de
enseñanza (discurso que se supone idéntico, al menos en cuanto a su lógica
básica, en el libro de tex to y en las ex plicaciones de c lase del profesor) ” . (García
Pérez, 1999, 1 0).
En es t e modelo por m e dio de exá m en es se evalúa el recuerdo y l a
memorización de los c o nt en id o s t ransmitidos (García Pér ez, 1999).
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
126
Los resultado s obtenidos al utili za r este m ode l o, mue str an aprendizajes
memorísticos desvin culados de la v i da de los estud i ante s y bajos niveles de
retención. Solemos creer que este modelo es un a sunto del pasado ya
superado, pero, su peso es tal q ue todavía encontramos un buen nú me ro de
clases g i rando a l rededor de la m era tran smisión-exposici ón, es to es f ác ilmente
confirmable a través de un breve recorrido por las aulas de nuestras
institucion es educati vas. Es dab le r ec o nocer e ntonces que aún estamos lejos
de romper con es t o s métodos acientíficos de enseña nza basa d os en verbalism o
y la repetición, a lo c ual co ntri buye el uso de text os escolares con contenidos
desactualizados.
En el caso colombiano, l a filosofía del modelo tr ad i cional se hace visi b le en
los mode l o s pedagógico s que prevalecieron hasta l a década del 80, sobre todo
en el Progr ama Tradic io nal d e Educación Pri mari a , decret o 1710, ( Mo r a, 19 81 );
el mode l o trad i cio n al d ejo cimentadas en Colombia entre otras las sigu i e ntes
prácticas:
• Correspondencia d e los cu rrículos con programaciones prescriptivas,
descriptivas, e nciclopédicas, memorísticas académica y disciplina res.
• Los objetivos d e enseñanza no definen e l interé s propio de cada
disciplina científica.
• El co nocimiento en las aulas se consagra como verdades definitivas y
absoluta s. La func i ón de la enseñ a nza se tr a duc e a la r e cepción,
transmisión y adquisi ción memorizada del conocimi ento ac umula do..
• Los c urrículos de Ciencias Sociales e stán cen trados en la historia y
geografía, como disciplina s separadas. La s f uen tes de organización de
los co nteni dos son las disciplinas y el punto de vista de experto s,
historiadores y geó g rafos.
• L a e ns eñ a nza d e la s Ci en ci as S oc i al es
gira en torno a identidad
nacional, formar e n val ores patrios, enseñ a nza d e fechas memor ables y
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
127
de historia patria. La enseñanza de la geografí a se li mito a la descripción
fí s i ca de los lugares tratados como mapas exentos de contextos.
• Lo s c o nt en i dos de la cotidiane idad son a usentes en los currículos.
• Los currículos des c onocen el con t e xto individual, social y c ultural de
m aes tr os, es t udi ant es y d e l a esc ue l a.
• Es us ua l e n el tr ab aj o di dáct i c o, el di v orc i o e nt re t eorí a y prá c ti ca
b. El conocimiento escolar en e l modelo d idáctico es ponta neísta .
Com o a lternativa al modelo tradici o nal surge el m ode lo espontaneísta
(GIE, 1991), t ambién conocido co m o m odelo reconceptuali sta o h e rm enéutico
Benejam (1 998) El modelo e spontaneíst a se nutre del paradigma humanista y
su finalidad es la comprensión del m undo, para lo cual hay q u e te ner en c u enta
los signi ficado s, ra zone s e i n tenciones subjetiva s de los i n dividuos que
vivencian , observan, perciben, inte rpretan y asimilan. (Be nejam, 1998).
E n cuan to a la f unció n de la es c ue l a, en el modelo didáctico
espontaneísta es posible se ñ alar l a e xisten cia de d os mome ntos: id ealista y
pr agm át i c o. E l pri m er m ome nto de ca r ácte r m ás i dea l i st a, p art e d e la s i de as
roussonianas “ac erca de l a bon d ad natural del hombre y de las disposiciones
naturales del indivi d uo h a ci a el aprendi z aje . La escuela, en ese sentido , lo que
tendría que hac er es f acilitar l o má s posible e l proceso de a p rend i zaje “na tural ”
de los niños, por el lo habrí a que respetar su desa rrollo espontáneo. En ciert a
manera es una pedagogía de la “no intervención ” , del paidocentrismo , d e la
importancia del descubrimien t o espontáneo y de l a activi d ad del alum no en
general. ” (G arcía Pérez, 1999, 14). El se gundo m omento de carácter más
pragmático y pr o g re sista, e sta or i entado a “edu c a r p a ra la vida en sociedad
i nc orp or a el aspecto social y p olíti co como fin central de la escuela” , (Cañal ,
Pozuelos y Travé, 20 0 6, p a rra, 11), s u s repr esentantes más destacados s on
D e we y, D ec r o l y y Fr e i n et
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
128
Dewe y (19 98) propus o una e d ucaci ó n orientada a lo pra gmático, educar
para la vida en sociedad , en esa direc ció n destacó c omo postulados: a) “l a
importancia de acercar la enseñan z a a la v i d a del niño y de la comunidad ” ; b)
“la necesidad de una enseñanza ba sada en la a cti v i dad i n telectua l y fís ica del
niño, frente al e n t renamiento me cá n ico y repetiti vo” ; c) “la aproximación a los
auténtico s intereses de los niño s, evitando la imp osici ón del adulto ” ; y, d) “el
interés por uni r binom i o s históricamente disociados, ta l es como escuela y
sociedad, teoría y prácti ca, trabajo y j u ego, etc. ” (C añal, Pozuelos y Travé,
2006, parra, 6).
En afinidad c on lo an terior, Freinet (1972) contrario a la educación
escolástica de su t iempo, propende por una escuela abierta a la vida y dirigida
al cam bi o soci al “la escuela d ebe ir a l encuen t ro de l a vida, movili z a rla y
servirla; darle una moti vación . Y p ara eso ha de abandonar las viejas prácticas
(…) y adaptarse a l mundo p resente y al mundo f uturo ” . ( C añ al , P oz u el os y
T rav é, 20 0 6, pa r ra, 1 1) .
Los refer e nt e s y fuentes del conocimi ento esc olar en este m ode l o, son
por excelencia los i nte reses de los alumnos y el entorno social y ambie ntal
(García Pérez, 1 999 ), c onsecuenteme nte las aportaci ones d el conocimiento
di s ci pl in ar no so n c ont em pl adas , ya qu e s e p ar te de l s u pu es t o qu e l os
estudiantes irán descubriendo las verdades científicas en el prop io p roces o de
su aprendizaje. (Porlán y Rive ro , 1994).
El conocimiento es considerado como una construcción personal, el
alumnado en función de sus intereses debe aprender por sí mi s mo de la form a
más espontánea y na t ural posible, es él alumno/a quien pone en
funci ona miento sus propios meca nismos de a pren dizaje a f in d e asegurar,
completar, profundizar o cambi a r su respuesta innata (Ben ejam,1998).
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
129
La f ormulació n y organiz ación del co nocimiento es colar no se pre scribe
previamente, obedece a criterios definidos por proble ma s s o ci on at ur al e s d e l a
realidad o centr os de interés, im plementados como pr o p uestas abiertas,
flexibles, creativas y glo balizadas Benejam (1 998). S e trata de que los
contenidos te n g an suf iciente capacidad de atraer el i n terés, motivación y
curiosidad de los estu diantes, García Pérez (1999) y Benejam (1998). Quienes
defienden este modelo m antienen la creencia de que el alumno a trav é s de s u
propia experiencia (e mpirismo) puede acceder directamente al cono cim iento
que se halla en la realidad en la que vive. (Pérez Gómez, 1994).
“(…) la aport ación de Ovidi Decroly (1932), en part i cul ar su Método de Centros de
Interés y Programa de I d e as Asociadas, que hace ref erencia, en primer l u ga r , al
conocimiento que el niño d ebe poseer sobre las n ece sidades vitales: alimentarse,
luchar contra l a intemperie, def ende r se de los peligros y accidentes, así como la de
actuar y trabajar solidariam en t e. A cont i nuación trata sobre el conocimi ento básico
del medio ambient e del escolar, que cent ra en: la familia, la e sc uela, la sociedad,
los animales, las plantas, la tierra y la astronomía.
Propugna asi mismo que la selecc ión de l os objet os de est udio se re alice
combinando e l t rabajo relativo a c a da una de las necesidades vitales con t odos y
cada uno de l os aspectos del co nocimiento de l medio, logrando así la interacci ón
del conocimiento de t ipo i n di vidua l y social. Se const ata, pues, un interés e spec ial
por la problemática del conocimient o escolar deseable en la educación bás ica,
aportando crit erios relevant es para la selección d e lo s objet os de estudio, desde la
óp tica d el a dul t o , resal tando co mo tal l a util idad de los mi smo s pa ra la pr opia vida
del niño. P ero tambi én afronta problem as metodológi cos y opta por estrategias de
enseñanza activ i st as y globali z adoras f rente a la pasividad y el carácter
fr a gmentario y disc ontinuo del trabajo escolar imp erante. ” (Cañal, Pozuelos y
Travé, 2006 , parra, 10),
García Pérez (1999) acerca d e las concepci one s de l o s a l umnos e n l a
alternativa espontaneí sta dice : “Tampoco en este modelo se tienen en cuenta
las ideas o concepciones de los alumnos sobre las temáticas objeto de
apren di z aje, sino que, m ás bien, se atiende a su s intereses (más o m enos
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
130
explícitos); se contem pla, así, en el desarrollo de la enseñan z a , una mo ti vación
de carácter fundamental mente “ex trínseco” , no vinculada p ropiamente al
proceso interno de construcción del conocimiento ” (p, 14) .
En e ste modelo la metodolog ía de enseñan z a ti ene c omo principios
didácticos o rientador es, el d escu b ri mi e n to y la explora ció n empírica de l a
re al i dad a p a rt ir d e l a i n ves ti gac i ó n d el es tu di an t e, d e es a m a ner a ti en en f u ert e
presencia los métodos activos y particip a tivos, Benejam (1998). Las actividade s
didácticas son d e carácter abierto, poco programadas y mu y f lexibles,
descubrimiento, autono m ía, re sponsabilidad p e rsona l y social, coo peración, etc.
En consonancia c on l a s estructuras cognitivas d el al um no el pr o tag on is m o l o
tiene el prop io alumno; más que aprender contenidos, se busca fomen t a r
actitudes de curiosidad, observación, búsq ueda de inform ación , de scubrimiento,
autonomía, responsabili d ad personal y soci a l , cooperación , etc.; de esa maner a
como s ostiene Benejam (1998) la enseñan za y el aprendizaje van a “r e mol qu e
de lo s proces os de madura ció n del alumno ” .
Como la fuente dire ct a de comprensión del alumnado es su vida pr á cti ca,
l a directivi dad del prof esorado va en c ontravía del interés del aprendi z, en
consecuencia e l pr ofesorado es una espe c ie de motivad or, haciendo de líder
afecti vo y s ocial.
Según Cañal, P ozuelos y Trav é (2006) el s e g u n do momento del mode l o
didáctico espon t aneísta se convierte en ant e cedente im portante de la s
metodologías basadas en la investigac i ón. De Decrol y destacan su Método de
Ce nt r os de I nt e r és, de F r ei ne t recalca n “la propuesta de “compl e j os de
intereses ” , denominada posteriormente “Investigación d el medio”, que pe rsigue
integrar l o s intereses de los alumnos con el m edio próximo mediante l a
investigac i ó n escola r gl o bali za dora, en l a que los prob lemas y ob j e t o s de
estudio se plantean a p a rt ir de los textos l ibres q ue éstos propon en ,
expresando sus halla z gos, experiencias, intereses e interr ogante s ” (p arra 11) y
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
131
fi n almente de Dewey sostienen que este autor “intuyó el interés de una
metodología basada en la investiga ció n acti va por p arte de los escolare s ” ,
(parr a 8); propuesta que más tarde se materializó c o n e l Método de Proye ct os
de Kil p atri ck.
“Ocurr e a veces que el t e xt o escogid o es t an actual y tan apasionante, tan
absorbente, que ocupa t o d os los aspec tos de nuestr a actividad. Nuestros alumnos
han descubiert o un hac ha prehistórica yendo de exc ursión. Durant e varios días , en
clase sólo se hab la de prehistoria: habrá que dibujar y describir el hacha y dar todo
tipo de explicaciones a los c orresponsales; explicarem os, en textos que habrá que
imprimir o po l i grafiar, la exc ursión y el halla z g o; buscaremos l os documentos
correspondientes, escribiremos a los direct ores de mus eos; estudiaremos l a
evolución de los instr u ment os a través de las ép ocas , la na t u r a le za de las piedras
que sirven para ser talladas , la técnica de la piedra t allada. (…) Una s c uantas
jornadas como ést as a lo largo del a ño escolar son suficientes para trans formar
nuestro mutuo comport amiento ”
9
Freinet (1974, citado en C añal, Pozu elos y Tr a v é,
2006, parra, 12)
En la alterna ti va e spo ntaneísta, la e valuación es entendida como medio
para mej o ra r y ajustar la a y uda del profeso r a las necesidades del proceso que
realiza el alumno, c oherente c on l a s fi nalid ades ed ucativas se ev a lúan los
procesos enca mi nad o s al logro de co nt e nidos procedimentales (destrezas de
observación, recogida de datos, técn i cas de trabajo de campo , etc.), García
Pérez (1999). Aquí tamb i én se valoran los contenidos actitudinales (opinión de
los alumnos, la ex presi ón d e su s o piniones, y sus preferencias y sen tim iento s).
(B en ej am , 199 8) .
En el ca so colombiano la f ilosofía de este mode lo se hace visibl e en l a
Escuela Nueva de Nieto C aballero en 19 20, a partir de 1967 con algunos
cambios de s u s prece ptos fundacionales este modelo se estab lece como
programa de Escuela Unitaria en Antioqui a (M étodo Sucre), en 1 9 75 se
i m ple m ent a c om o E sc u el a N u eva o u ni tar i a e n l as z on as ru r ale s y pa rt i r d e l a
9
Apartes de la propuesta de Freinet , “complejos de intereses” o de “Invest i gación del med io”.
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
132
década del 90 del siglo pa s ado es cono cida como Escuela Nueva de cara al
siglo XX I.
La Escuela nue va de Nieto Caballero, adecua los princip i o s de la Escue l a
Activa a la realida d colombiana , considera la cu ltura, el pilar de la enseñanza,
es así co mo arti cul a tre s f acultades: 1. Intelige ncia (conocimiento) 2.
Sentimiento (c orrige insuficiencias de la i n teli gen cia) 3.Vol u nt ad (desarrolla
solidaridad y permi te entrar en acción) Niet o Caball ero (1979). Según Ni e t o
Caballero, la Escuela Nueva tiene co mo pr opósitos educativos: f ormar buenos
c iu da da no s, f or m ar c om pet e nt es se r vi do res de l a c o mu ni da d, ed uc ar el esp í ri t u
orientado a la investigación y al análisis, enseñar a pensar y a ser conscientes y
libre s.
Nieto Caballero (1979), pro p uso para la Escue l a Nueva en Colombia los
siguientes principios generales:
• Con c ebir la vida u n i d a a la escuela y la escuela a la vi d a, educar prim ero
que instruir
• Moldear las pers ona l idade s apelando a recu rs os é ti cos, a la propia
capa ci d a d , im agina ción e inventiva de los educandos;
• Ver la escuela como santuari o de li b erta d q ue incorpora en sus currículos
la cultura general y nacional;
• p onerse a la especializa ció n del saber (la cultura gener a l muere con la
especialización),
• Propugnar por el p l ur alism o metodológico;
• Con c ebir la formación de los educandos co m o responsabilidad colectiva
• Ges t ionar la escuela como soc i e d a d dem ocrática, de aulas siempre
abiertas, cuyo obj etivo e s l a educación permanente.
La Escuela Nu e va de Nieto Cabal lero, sign i ficó una altern ativa a los
programas de educ ación tradici onal vige ntes en la época, sin embargo su
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
133
i de ari o t uvo un a r e duc i da ár ea d e i nf l ue nci a y s ucum b i ó ant e la i m plem e nt ac i ón
estatal de educación tradicional.
En la década de los 60 se impl a nta la Escue l a U nitaria o Método Sucre,
este modelo sirvi ó de l a boratorio de los principi o s de la e sc uela Activa y es el
res u lt a do de la inve s ti g ación hecha por prof eso res d e la Universidad de
Anti o quia. Esta esc uela integra teoría de la educació n y experienci a educa ti va,
bus c an d o l a s í nt esi s met o dol ógi c a e nt re el l as ; tr ab aj a tam b ié n d os m o dal id ad es
pedagógica s simultáneas “edu c a ción indivi duali z ada” y “educación socializada”.
Mora (1981).
Al g unos de los principi os de l a Escuela Unit aria que f ueron perfilando la
nueva visión de esc uela fueron:
• La defensa de la e scuela primaria compl e ta a través de la enseñanza
multigrado.
• La educación individualizada y socializada respetando e l ritmo de lo s
alumnos.
• El aprendizaje autónomo, responsable, act ivo, partici p ativo y cooperativo.
• Garantizar la existencia de materiales educat ivos dise ñ ados para permitir
al profesor guiar y orientar varios grupos simultáneamente.
• El énfasis en el gobierno escola r y la evaluación a tr a vés d e la promoción
automática.
Mo ra (198 1).
En 1985 el gobierno colombiano dec i de d efi nitivamente adop tar el
modelo d e Escuela Nu eva como estrategia para univers alizar la ed ucación
primaria rural y se pon e como meta alcanzar un total de 28.000 escuelas en el
año 1992,
Colbert (1 999). Los princip i os d e Escue la Nueva son reconstr uidos
en los años 1990 adecuándolos a las nuev as nece sid ades internas y externas
Capítulo 2. El conocimien t o esco lar. J. Hernán C alderón. 2007
134
del país (so ci edad del conocimiento), esta situa ción perm ite visu alizar,
re f le xi o nar y co nt ex t ual i zar s us pri nc i pi os ed u ca ti v os de c a ra al s igl o XXI.
Como resul tado de l o anterior, la Escuela Nueva puso en prácti ca
principios de las t e orí as rec i entes del aprendizaje, d e m o stró que l as prácticas
pedagógica s tr adicionales (transmisivas, memorísti cas y pasiva s) pue den
cambiarse masiva me nte mediante e l apre ndizaje, personali zado, parti cip ati vo ,
coop e rativo , constructivo y comprens i vo. De esa manera articuló estra t egia s
coop e rativa s y participativas concretas para las escuelas y comunidades. Este
proyecto ha sido flexi b l e y puest o a prueba, revisi ón, evaluación y ajustes; es t a
situación le ha pe rmi tido incor p orar t eor í a s y metodo logías e d ucati vas recien t es,
sin pe rd e r de vista su i d e n ti dad f u ndacional. La nuev a fortaleza metodológica de
la Escuela Nueva, es el p luralism o metodo ló g i co, de esa manera ut iliza va riados
enfoques de enseñanza- ap rendi zaje, desde el aprendi zaje s i gnificativo hasta
metodologías constructivistas y socioculturales.
E n c uant o al i m pact o de l a E s cu el a N u ev a en Co l omb i a, te ne m os qu e
decir que h a pasado por u n proceso d e prueba, mad uración y desarrollo,
l o gran do modificar de manera “insular y margin al ” el modelo educativo
tradicional c entrado en el docen t e, c ons olid a n do poco a poco un mo d e l o
parti cipa ti vo y cooper ativo ce n tra do en el educando. Pese a lo ant erior este
m ode lo ha r ec i bi do un a s er ie de c rí ti ca s , a es te res p ec to es im p ort ant e co n oc er
l a s apreciaciones de Tap iero (1994,) quien sostiene : “S e requiere insist i r en el
hecho según el cua l el programa escuela nueva, como propuesta educativa
para la Colombia rural, poco tiene qu e ver con la Pedagogía Activa y sí mu cho
con el ac ti vism o p edagógico. Es, a la po stre, un híbri do de a lguna s técnica s de
la escue l a n u eva euro p ea, vaciadas en el molde d el diseño i n struccional al que
se le ha agregado la p o lí tica d e “opti m i z ación” , “racional iza ció n” y “contr ol” de la
educación, sop o rtado e n el de s arraigo de unas prácticas escolares ”.(p, 58)
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
237
Intr oduc ción
Los textos escolares se configuran en vi rtud de múlt iple s f ac tores,
contienen y expresan los elemen t os básicos de un proyect o cu r ricu l a r el c ual se
concreta en el tipo de discurso que manejan sobre el cono cim iento e scolar, s on
portadores de ideas y propuestas curriculares continuistas o altern ativas
reflej adas e n la corriente epistemológica y didáctic a q u e adopten. De acuerdo
con Merchán J. (2002), l os textos es colares pueden verse como artef a ctos que
se modelan en virtud de la evolución d e los modos de educación, e l los son un
producto coherente con la forma en que se co nfigur a la educa ci ón, est a
“coherencia vendrá dada por su ca pacidad para respo n d e r a las demandas y
requerimientos de un modo de educación y de un tipo de escuela”.
1
(p, 82).
1
Son eleme nto s d eci sivos en l a co nfigu ración de los man uales esco lares, l os ca mbio s en l os
usos, destinatarios y rut i na s de la enseñan za . “Lo cual se verific a, desde luego, en el campo de
la transmisi ón ideológica a través de s us contenidos pero también e n el camp o más amp lio de
la producción de s uj etos en virtud de su ut il idad en la gestión de las in t eracciones en la clase, y
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
238
La configur ación de los textos es c olare s puede estar más o menos
pr óx im a a l as di rect r i ces cu rr i cul ar es qu e d ef i nen la s re f orm as ed uc at i vas . E n
Colombia la reforma educativa d efinida en la Ley Gener al de Educación (1994)
y cons e cue nte me nte en los Lineamientos c urriculares de Cien cias Sociales
(2002), entre otras novedades ha s i g nifi cado e l establecimiento de un n u ev o
marco curricular, que quiérase o n o, define nuevo s criterios sobre los
conten i dos y la did áctica de libros de texto. Las editoriales de textos escolares
empiezan a sacar al mercado materiales curriculares que bus c an co nson ancia
con las dispos i cione s m inisteriales y los fines es t a blecidos por la reforma.
La concreción cu rri cular finalmente desc a nsa sobre el profesorado, en
tanto la Ley G e neral de Educa ción (199 4) le as i gna la elaboración de los
programas de a ula, los cu ales deben es ta r arti culados con las programaci one s
de la institución educativa y los linea mient o s curriculares.
S i n em ba rg o l a c ap ac i da d d e dec i si ón en l a plan i f ic ac ió n y or ga ni zac i ón
del curriculum p uede verse afectada por el valor que el profesorado le conceda
a l os li bros d e text o y/o a l os li ne am ie nt os curr ic ul ar es of i ci al es. En mu chos
casos el libro de t exto por e ncim a de las direc tri ce s oficiales, termina
decidiendo el quehacer del prof esorado y del est udiantado. Al respecto el Grupo
Eleuterio Quintanilla (1998, 9 ) dice: “l a costumbre intro d uc e en este proceso de
concre ción curricular un intru s o poco dado a ajustarse a las especificida des: el
libro de texto. Salta a la vista su implacab l e capacidad de penetraci ón e n la
práctica educativa y de uniformización a l a fu e r z a de contextos esco la re s
cultural y socialmen te dispare s; de mo d o que podría a fi rmarse q u e es el
principal re s p o n s ab l e de la p lanifi cación y organi zación del curriculum.”
Úl t im amente se cree que una de las v ías para mejorar la calidad de l a
enseñanza, son las ref ormas educativas que apun te n a un currículo flexibl e que
de su uso en el modo d e transmisión d e l conocimie nto entre profesores y alumnos en el
contex to escolar.”
(Merchá n, 2002, 81)
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
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les permita a los pr o f eso res p l anificar, aplicar y evaluar con base en la
diversidad d e capacidades, intereses y motivaciones de todo el alumnado . Este
es un principio q u e com o puntualizó Arnay (1 9 9 , 49) para la reforma educa tiva
española (LOGSE), conlleva a una serie de preguntas que involucran a lo s
textos escolares y nos sirve n de re f e rent e s pa ra es t a i nv es ti g aci ó n :
• ¿ Do minan los p rof esore s la estr u ctur a epistemológica y didáctica del
nuevo curríc ulo?
• ¿ L os textos escolares si guen si e ndo el soporte básico y fundam e ntal
para orga nizar los aprendizajes?
• ¿Es tán lo s p ro fe so re s en co nd ic io ne s d e inde pe nd iz ar se d e la
subordinación al libro de text o a l a hora de planificar, organizar y evaluar
los contenidos que demanda la reform a curricular?
• ¿ Se p ue d e c om pa ti bi liz ar un pr o yec t o d e c a m bi o cua l i tat i v o apo ya d o e n
libros d e text o remo za dos, que mantienen baja calidad didáctica, son
escasamente informativos y dudosamente ac tu ales?
• ¿Es posible transformar las prácticas de organización secuencial de los
conten i dos con base en los libro s de texto?
• ¿ Cóm o c om pati bi l iza r ac erc ami e nt os a l a re al i dad c ot idi an a de s de la
trans v ersalidad c on uno s li br os de texto qu e rec h azan algo distinto que
no sea la v i sió n tradicional de la s ma t erias y contenidos académ icos
sa turad os?
• ¿ E s po si bl e t ran sf orm ar l a f or ma ci ón del pr o f eso ra do c o n l ibr os de t ext o
que siguen transmitiendo una r ancia visi ó n disciplinar y una l imitada
cap ac i da d i nt er di sci pl ina r?
Los pla nteamiento s anteriores justifican a nu estro favo r la nece si d ad de
esta inv estigación , es por ello q u e cons i deramos un privil eg iado campo de
análisi s , la trascendenc i a e n l a p rác t ica educativa de los propios Lineamientos
Curriculares d e Cien c ias Sociales y s u i n cidencia en los textos escolares. En
esa dirección e sta investigac i ón esta orientada a identificar y car a cterizar el
impacto de la reforma en la s perspectivas epistemológicas y di dáctica s del
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
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cono ci miento e scola r de los textos esco l ares de Ciencias Sociales e n l a
educación secundaria co l o mbi a na. Es ur gente emprender investigacione s
teórico-prácticas que ofrezcan alternativas serias para partici par en la
evaluación y construcción de po lí ticas c urricu l a res of iciales y d e te xtos
escolare s.
Por otra part e es necesari o preci sar que no son abund an t es l as
investigac i o nes sobre las perspectiva s epistemológ i cas y d i dá cticas del
cono ci miento e scolar en los textos e sco la re s d e C i enc ias S oc ial e s . Un o d e los
campo s temáticos más trabajados es e l relativo al examen del contenido
ideológico de l curríc ulum oculto y l a trans m isión d e estereotipos en los texto s
escolares de Cien cias Soci ales. D icha situac i ón n os obliga a buscar puntos de
ref e re nci a e n i nvest i gac i o nes e j ecu tad as en otr as l í ne as y áre as d el
cono ci miento que de a lguna m ane ra a p orten luce s a nuestro ca m p o de
in ve st ig ac ió n.
Hecha esta salvedad este capítulo comienza presentando un estudio
panorámico del va l or pedagógico , difi cultades y p e li gros que en cierra e l uso
acrítico de lo s t exto s esco l a res, lueg o tras un a sín t e sis histórica de lo que ha
significado la investigac i ón del l i b ro de texto e n Europa y Am érica buscamos
precisar sus ejes centrales. Posteriorm ente y para e l caso de la investiga ció n
del texto es c olar en Colombia exponemos l o relativo a la legisla ción de los
textos es c olares, pa sand o luego a registrar las caract e rísticas e senciales de la s
principales i nve stigaciones sobre texto s escolares realiza das en nuestro país.
En la parte final del c apítulo se e sta blecen los refere nt es teórico s (alcances y
perspectivas) que aportan para este traba jo, l as inv estiga ciones so bre texto s
escolare s de Ciencias Sociales.
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
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3.1. V A L OR PED AGÓ GICO Y DIFICUL TADE S DEL USO DE T EX TOS
ESCOL ARES.
Los textos e scolares en general se mu e ve n en la dialéctica de las
posibilidade s, puede n ser un poderoso recurso para la calidad de la enseñanza
y al mismo tie mpo constituirse en un recu rso limitado, ine f icaz y r estringido. E n
consonancia co n la afi rmación anterior en este apartado p resent amos el va lor
pedagógico y dificultades que encierra el uso de textos esc o l a res p ara el
estudiantado, el profesorado, las políticas educ ati vas, el currículo y la sociedad.
3.1.1. Valor pedagó gico del us o de t extos escolar es.
E n l a re vo l uci ón de l l ibr o, R o be rt E s car p it a fi r m aba q ue el t ext o es c ola r
era una e s pecie en v í as d e exti nción . Han pasado más de trein t a añ os desd e
este vaticinio y el texto escolar no sólo no ha desapar e cido, si n o que c ontinúa
siendo el m e dio más i nten sivamente uti lizado en todos los niveles de la
educación (P e ñ a L. 1991). A pesar de l advenimiento de los medios electrónico s
y del a uge de la co m u nicaci ón a través del sonido y de la i m ag en, el texto
escolar sigue sien d o el instrumento de aprendiza j e más uti liz a d o en el aula. Es
tal su utiliz ación que l os libr os de texto son vend i dos en decenas de mil es de
escuelas y usa d os en l as a ulas po r mi llones de prof esores y por decenas de
millones de estudiantes. Chall y Co na rd, ( 1 9 91, citado s e n Cantanero, 2001, 19)
Para Merchán J. ( 2002), la importanci a del libro de t exto radica en que su
uso se conviert e en el e j e articulador de casi todo lo que ocurre en el aula y
fuera de ell a en relación co n l a enseñanza, es pieza singular, “en l a producción
de sujetos y de una determinada concepci ó n del conocimiento y de su
adquisici ón” . ( p, 88).
La importancia del text o es c olar para el apr end i zaje es reconocida a nivel
mundia l ; varias inves ti gaciones h an de m ost r ado que el uso del texto es c ola r, e s
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
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un factor que está re l acionado positivam e nte con el rendimi en to aca démico del
alumnado. Como sostienen Ch all y Conard, (1991) los estudiantes a l co mpletar
la secundar i a, h a n est a do ex p uestos ap ro xim ad amente ante 32. 000 página s de
libros de tex to, de tal manera que tre s cua rtos de su tiempo en las clases lo
han utilizado con un lib ro de texto.
Generalmente no se habla de l a de s apa ri ción o sus t itución de lo s texto s
escolare s por otros med i o s didácticos, a lo sum o se hab l a su mejoramiento y se
va más allá so n rel a cionados co n la calidad de l a educación y el éxito d e los
planes de desarroll o educativo. Peña (199 1).
El text o e scolar e s u n soporte f u ndament al del proceso ed ucativo, su
i m por tan ci a di dáct i c a es ta l qu e nu me ro sa s go bi er nos s e h an vi s to en l a
necesidad de f o rmular directr i ces c oncreta s so bre t e xtos e scolares, como pa rte
i nte gr an t e de s us p ol í ti cas educ ati v as. En C ol om bi a el Mi ni s ter i o de E du cac i ó n
Na ci on al , en su P l an de Uni v ers al i zac ió n d e la Educ aci ón Bás i ca P ri m ar ia ,
adelanta un plan de dotació n de te xt os de grandes proporciones, e l cu al incluy e,
su adquisición m e diante li citac i ó n pública y su reparto en aulas y bibliotecas a
nivel nacional.
Entre las características que s e ñalan la importancia de los textos escolares
el estudian t ado t enemos:
• Perm iten a prender a ún cuando el maestro no esté enseñando. (M erchán,
2002).
• Materi a l iza n y deter min a n l o s ob j etivos, los con t enido s, las activi d ades y
hasta la evaluación de lo que aprende el estudiante. (Peña, 1 991).
• Dete rminan más del 90% de las ta reas de c l ase. (Pe ña, 1991).
• Fa cilitan y hacen más efi cie nte su trabajo. (Peña, 1991) .
• Son un punto de referencia regular y explícito en el proceso de
aprendizaje de los estudi antes. (Argibay, Cel orio G. y C e lorio J, 199 1 )
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
243
• Af e ctan positivamente el rend i miento académi co de l os a lumnos. (Peña,
1991).
Entre las características que señalan la importancia de los te xtos e scolares
para el prof eso r ado tenemos:
• Constituye n un mét o d o pedagógico co n características y procedim i e ntos
pedagógico s pr o pios, como herramientas pedagógicas, facilitan y hacen
más efi c i e nte el trabaj o, un solo maestro puede trabajar simultáneamente
c on v ar i os ni ñ os e n el au la . ( Pe ñ a, 19 9 1) .
• Pr opo rcionan mejores resultados cuando prof eso res muy háb i les
disponen de ellos. (Monro y , 1995).
• Son agenda s instrucciona les o guía s para l a p ráctica pedagógica.
(Peñ a , 1991).
• Conf iguran e l discurso docente y l as estrategias didá cti cas. (V asco,
1991).
• Permiten asignar tareas para el estudio independiente, aún cuan do lo s
estudiantes no estén en l a escuela. (Monroy, 1995) y (Peña, 1991).
• Prescriben las tareas, l a may or part e del trabajo en el aula de c l ase g i ra
en to mo a e l los. (Peña, 1991).
• Compensa deficiencias en l a formación profesional. (Peña , 1991).
• Aumentan la efectividad de los maestros mejor c a p acitados. (Peña,
1991).
• Fa cilita la organización del cur s o y permite hacer un mejor uso del tiempo
de cl as e. ( Peñ a, 19 91).
Entre las características que señalan la i mpo rt a ncia d e los textos
escolares en po l ítica educativa y currículo te n em o s:
• Son percib idos p or distintos a ut o res como la e sencia de la es colarización
(Cantanero, 2001)
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
244
• Con vie rten la relación e scuela-texto en un matrimonio aparentement e
indisoluble (prim e ro fue el te xto y l uego la escuela), constituyen un
l e gado qu e se a sume por tradición. (Barrante s, 1993)
• Son instrumentos masivos p or exce lenci a de educac i ón pública, desde
los siglos XV y X X, representan algo así como e l ‘libro sagrado” de la
c ul tu ra e d ucat i v a. ( Pe ñ a, 199 1) .
• Son aspect o central de políticas ed ucati vas (dotación) de gran parte de
l o s países latinoamericanos. . (P eña, 1991).
•
S
on los libros de t exto y no lo s programas o fi c iales de los Ministerios de
Educación (p or lo menos en secundaria) los q u e conforman el verdadero
curr ículo. (Va sco , 1991)
• Son una pequeñ a pero poderosa máquina de en s eñanza— aprendizaje,
sumamente ef iciente por su b ajo costo e n comparación c on otros
medios, por la facilida d de transportarlos hacen f ácil y rápida la bú s queda
de in f ormación. (Peña, 1991).
• Desempeñan un papel primordial en los procesos de enseñanza y
aprendizaje: def inen el curriculum; selec cionan lo que se c onsidera digno
de en señar y de a pre n d e r en la so ciedad. ( Grupo Eleuterio Quintan illa,
1998).
• Son el re curso principal y más us ado en las aulas, su re cepció n y us o es
muy diferente en función de las distintas repres entaciones p resent e s e n
los do centes sobre la s ca racterística s y finalidade s básica s de cada una
de las d i sciplinas escolares, permit e n adent rarse de forma no simpli sta
en la densa red de repres enta cio nes, convenciones est ablec i das y
prácticas escolare s m á s o menos rutinarias que son las que realmente
cond i cionan lo que acontece dentro de las aulas. (Valls, 2001)
• Di spo n en para su uso en el aula de las prescripciones curriculares
oficiales, al tradu cirs e a un form ato prá cti co. (Cantanero, 2001)
• Repres entan l a v ersión o expresi ón visible del currículo aprob ada y
autorizada oficialmente, hace explícitos púb li camente, los fines, los
contenidos y lo s m étodos educativos. (Peña, 1 9 9 1).
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
245
• Establecen algún c onse ns o social sobre lo s objetivos básicos que deb e
c ump l ir l a es cue la y des ar r ol l ar e n el l a un os pr ogr am as m ín im os
comunes en to d o un país. (Peña, 1 991).
• So n o rg an i zad or es d e l a pr áct i c a e duc at i v a. ( Cut r era , D e ll ’ o ro, 20 01 )
• Son uno de los pocos instrumentos diseñados co m o de uso mixto para
pr of esor y est u di an te. ( A rg ib ay, C el or io G. y C el ori o J , 19 91 )
• Son una guía de propuest a curricular concreta, f ácil de e structura r en el
tiempo, que incluso presenta u n o rden có modo para el de s arrollo de l a
enseñanza. (Argibay, Celorio G. y Celorio J, 1991).
• nye cta n y difunden nuevas propue st as inno v adoras (aparición de
nuevas editoriales en el mercad o ). (Grinberg, 2 003)
E ntre las características que s eñalan la importancia de los t e xtos
es co lare s para la so cied ad en ge ne ral , te ne mos :
• Son documentos históricos, productos socioculturales, capaces de
refl ejar y/o confi gura r i mágenes potentes, que contrib uyen a form ar l a
memoria colecti va. (Mae stro, 2 0 0 3 )
• Ac t úan co m o un a caj a de res o na nc i a en d os as pe ct os de nt r o de un a
cultura espe cíf ica, expresa los valores s ociales vigentes y el estado del
desarrollo de las ciencias . (Barrantes, 1995)
• Son d i fusore s sociales de los conocimientos. ( Souto, 1999)
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
246
3.1.2. Dific ul tades, ob s táculos y p eligros que en c ierra el u so d e
te xto s es co l are s
“La Inst i tuc i ón se prop one, ante t odo, educar a sus al u mnos.... La I ns t itución aspi r a
a que su s alumnos puedan servirse pronto y ampliamente de los libros como f uente
capital de cultura; pero n o emplea los llamados “de t exto”, ni las “lecciones de
memoria” al uso, por creer que todo ello contr ibuye a pe t rificar el espíritu y a
mecani z ar el trabajo de clase, donde la f unción del maes tro ha de consistir en
despertar y mantener vivo el int erés del niño, excit ando su pensa mi ent o, s ugiri endo
cuest i ones y nuevos punto s de vista, enseñando a razonar c o n r i g or y a resumir
con claridad y precisión los res ul tados .” Gi ner de lo s R í os
2
(citado en Ma estro,
2002, 3 9, 40)
Según Maestro (2002), l a petrificaci ón d el p e n sami ento esbozada en la
cita a nterior ha sido especi a lm en te favorecida por los libros de text o
con v enci on al es , “los libros de text o han refor zado y mantenido muchas ideas
que afe cta n a la enseñanz a y que podemos calificar d e mu y negat ivas” (p, 40).
Como dice Peña (1 991) la utilización i n discriminada y acrítica de los textos
escolare s en cierra peligro s, así como puede ser uno de los recu rsos más
efecti vos p ara la enseñanza, también, p u e d e converti rse en recurs o in efect ivo y
restri cti vo.
De s de pri nc ipi o s de l si g lo XX , Alt amir a se qu e jab a de lo pe rnic io so de lo s
te xt os es c ol ar es y de su s m uch os i nco nv eni ent es , ent re ot ros pr ec is ab a s u
carácte r dogmático, cerrado y heg emón ico de la enseñanza (Maestro, 2002)
En el marco español, Maes tro (200 2 ) se ñ ala al libro de texto co m o un o de
los gr a n d e s responsables de la con f ig uraci ón y m a nt en i miento de propuestas
curricu lares caracterizadas por progra mas el ementa l e s de contenido s , “q ue se
limitaron a o f recer un resumen caricaturesco de la c iencia conocida ,
2
Francisco Giner d e los R íos, es a finales del siglo X X u n o de los imp ulsores de la nst itución
Li br e de En se ña n za e n Es pa ña.
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
253
3.2. L A INVE ST IG ACIÓN SOBRE EL TEXTO ESCOL A R
En esta parte del pre sente capítulo realizamos u n recorrido histórico de
las investiga ciones del texto escolar en E uropa, América y Colombia, co n el fi n
de precisar las pr i ncipa l es líne as temáticas de investigación, aterrizando al fi n al
de alguno s subapa rtados l o s alcances y p e rspectivas de la inves tigación de los
te xt os es col ar es e n Ci en ci as Soc ia le s. El f oco temático sobre el qu e más
abundan referenci a s bi bliog ráfi cas sobre textos escolares en Ciencias Social e s,
es el relativo al examen d e l con teni do ideológi co del currículum oculto, entre
otros menci o n a m os: l a concepción deformada de la democracia, l a e scasa
s ens ib i li da d h ac ia la di ve rs id ad c ul t ura l, l a t rans m i si ón de es t er eo ti po s r ac i st as
o sexistas , e t c. (Cantanero, 2 001 , 60).
A objeto del desarrollo d e esta tesis doctoral, es indispensable rea li zar
una revisión bibliográfi ca d e trabajos que nos aporten luces a la s sigu ientes
pr eg unt a s:
⇒ ¿Qué perspectivas epistemológicas y didácticas de l conocimiento e sc olar
pr es en ta n di f er ent es p ol ít i c as ed ucat i v as s o br e l os l i ne am i ent os c urr i cul a re s
de Ciencias Sociales ?
⇒ ¿Qué perspectivas epistemológicas y didácticas de l conocimiento e sc olar
com p art en l os t ext o s es c ola res de Ci e nci as Soci al es?
⇒ ¿Q ué correspondencias y relaciones existen entre las perspectiva s
epistemo l ó gicas y didáctica s del co n o cimi e nto es c o l a r en los line ami e ntos
cur riculares y t extos escolar es de Ciencias Sociales?
⇒ ¿ nc or po r an l os l i ne a mi ent os c ur ri c ul ares y l os t ext os es col a res de Ci en ci as
Sociales, con c epciones ep istemológica s y didác t ica s alternativas sobre el
cono cimiento e scolar?
⇒ ¿Los textos escola res de Cien cias Sociales definen el ámbito de trabajo
epistemológico y didácti co de prof esores y estudia ntes?
⇒ ¿Lo s t e xtos de Ciencias Sociales son la fuen t e d e co nten i do o material
instruccional principa l de profesores y estudiantes?
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
254
3.2.1. Panorá m ica g eneral d e la investigac ión de texto s escolares en
el ámbito no hispano .
Trabajamos a quí el ámbito no h i span o, de st acando los trabaj os de
Thompson (19 82) relaci o nado con el m ega sistema en la pr o d u cci ón de textos,
Zuev (198 ) y las rela cion es texto esco lar, s ociedad y sistema educativo, Borre
(1 99 3) y s u pre oc u pa ci ón p ar a q ue l a in ves ti gac i ón de l os l ibr os d e te xt o
conduzca a la mejora d el p roces o edu cativo. Realiz a da este breve
caracte rización de la inve sti g ación de los t extos escolare s hasta la década del
90, presentamos poste riormente los nue v os rumbos y orientaciones qu e toma l a
investigac i ó n del t e xto escolar a finales d el siglo p asado , trab a j os ten dientes a
dar presencia y fortalecer l os es t udios e i nvestigac i one s d e l os texto s esc olares,
mediante la indagaci ón de la naturale z a, pr oblemática propia, ef ectos e im p acto
del texto escolar, recalcando de manera especial l o s a p o rt e s d el pro y ecto
MANES.
En el ámbito n o hispano, cabe mencionar las investigaciones so bre los
textos e scolares de: Bi ers te dt ( 19 5 5), Ba n ks ( 1 96 9), Fi tz g er al d (1 9 9) , H ic ks
(1981), Gill (1982), T ho m pson (1982), Gool nick y Chinn (1983); Zuev (198 );
Sl e eter y Grant (199 1), Harvey (1991) y Johnsen (19 93), Anyon (1999), etc. De
estos trabajos, algunos constr uyen una i mportante lín ea de investigac i ón,
referida a la Historiograf ía esc olar y a la pot en cia de los libros de texto como
portadores d e m e ns ajes ideológ i cos estereoti p a d os.
Para Ca ntanero (20 0 1, 60) e n térm inos gener ales las pri m era s
in ve st ig ac io ne s so bre t ex to s e sco lar es , se in clin ar on “pr eferent emente por
aspectos de naturaleza formal y pretendí an esclarecer la incidenc i a de alguna
varia ble deter m inada de l os m anuales e scolares (tipografía, es t rategia s
informacionales, imágenes...) en la consecución de un aprendi za j e más eficaz
po r p ar te del alu m na do . ”
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
255
En 1982 y com o producto de su tes i s doctor al en la Universidad d e
Co lu m bia , P at ri ci a Th om ps on cr eó el co nc e pto “megasistema en la produ cción
de textos ” , la autora señala seis si stemas qu e intervienen en el entramado de
la producción, selecc i ón, uso y evaluación de textos escolares, Ver Cuadro 3.1
Sistema familias de los usuarios pot enciales, con sus tradi ciones, preocupaciones, recursos y
pautas de s o cialización.
S is te ma gubername ntal, con sus ley es y decretos, decisiones j udici ales, políticas, partidas
presupuest ales, compromis os entre los di st intos grupo s de presión, part i dos y grem ios, así
como l o s modos pec uliares de prot eger, fomentar o r ecortar los derechos civiles y en particular
los derechos de autor.
S is te ma de producción de conocimient os, como l as u niversidades y centros de invest i gación y
desarrollo ofi ciales y privados, l as ac ademi as y las so ciedades científic as.
Sistema de di st ribución de conocimient os, son los que producen libros y, en part icula r text os
escolares, mat eriales, guías, rev istas, periódicos, programas de radio y t elevisión, y cualquier
otr o medio de di fusión del conocimient o.
S is te ma de entr ega de c onoci mientos, son las escuelas, c olegi os y univer sidades, y otros
instit u t os o academi as en las que se reúnen las personas que van a aprender e sos
cono cimiento s.
Si st e ma satél ite, como los grupos religiosos, las asociaciones de pa dres de fam i l i a, las
organizaciones del mag i st erio, los críticos de l os textos —i ndividuales o asociados en
acad emia s o socie dade s ci entífi cas—, o si mpleme nte lo s grupos de inte reses es pecia les o
grupos de p r esión que se preocupan esp ecíficamente de los libros de texto, e ntr e los cuales se
encuentran t ambi é n l os gr upos de editoriales y lo s gr upos de au t or es de t ext os.
Cuadro 3.1. Megasistema en la producción de text os. F uent e: Elaborado a partir de. (Vasco E,
1991, 21, 22)
P or s u p ar t e Z uev (1 98 ), co n un a ori e nt ac ió n c l ar am e nte t ec nol ó gi ca e n
su obra “El libro de tex to escol a r (La Habana: Pueblo y Ed ucaci ón)”, p l antea
una exhaustiva rev i sió n acerc a d e l a s relaciones tex t o esco la r, soc i e d a d y
sistema educativo. (Cantaner o, 2001)
La obra de Borre (1993) “Libros de text o en el calidos copio ” , e s qu iz ás l a
que mejor recoge la tradición n o hispana sobre la literat u ra e investigación
acerca de los textos escolare s. Este autor realiza un estudio nada despr e ciable
(600 títulos), en e l cua l aborda aspectos como las investiga ciones histórica s
3
(las tradiciones de la inves tigación ideológica en los países nórdicos, Alemania,
3
Según el autor son inve stigaciones históricas sobre libros de text o, aquellas que no han
expresado propósitos i d eológicos y “que aplican ex plícitament e p untos de vista históricos de
naturale z a f u ndament almente diferent e.” (Borre, 1993, 31)
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
256
Re in o U ni do, E st ad os Un ido s y el T erc er Mu nd o) , el uso de lo s l i bros de te xt o
(control, autoridad, accesibil i dad , d i scu rso, est ilo, estructur a , ef ectos,
efecti vid ad, il u straci o n e s, ef ectividad, traba jo y lectu ra de los alu m no s, etc.) y el
desarrollo de los l ibros d e texto (auto re s y editores, aprobación, el concepto de
currículo y de enseñanza , producción y mercado).
Como consecuencia de s us inve sti g aciones, Borre (1993) precisa dos
ideas principales sobre el mundo de los libros de texto:
1. “ El estudio revela que l a llamada investigación del libro de tex to ha formado
parte en buena medida de otras disciplina s. Profesores y maestros de educación,
sociología, lingüíst ica, l iteratura, antropolog í a, ciencia polít i ca e historia, han
utili z ad o libros o part es de libros selec cionados para examinar temas relacionados
con sus campos respectivos. La investigación del libro de texto no s e ha
establecido todav ía como una disciplina autónoma.”
2. “ S on raros los li bros de texto rad icalmente nuev os, con c onceptos que
representen objetivos nuevos en los c urrículos educat ivos, y aq uellos que l legan a
ser publicados r a r a s v eces consiguen éxito en el mercado. Se pueden e n cont rar
equipos de profesores, a ut ores y edit o r e s que han int entado desarrollar
sist e mát icamen t e materiales de texto f undame ntal mente nuevos . A pesar de t odo,
resulta evidente que esa clase d e iniciativas no garantizan satisf acción en sí
mismas. ”
El pens a do r no ru e go e x am in a l os dif e re nt es tr a baj os so br e e l us o d el li br o
de texto enfocándose en su relación con otras face tas de la e n señanza, es así
como e sta b l ece la multitud de u sos a los que se dedican, en t re otros menciona :
como herrami enta de referencia para maestros y e st udiantes, “como desa fío
para el maestro, como a rci lla en sus m a nos, etc . (Borre, 1993, 21)
Entre los apo rtes más destac ado s del trabaj o d e Borr e, ca b e m en c ion ar el
llamado a realizar investigacione s sobre textos escolare s c on mé t odo s amplios,
flexibles, relativos e int egrales.
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
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“Los libros de t exto son, efectivamente, un calidoscopio, y no de beríam os
considerar l os c omo una so la imagen, o incluso co mo un s olo reflejo de la lu z d e la
enseñanza. L a f orma de c onsiderarlos depend e de l o que so mos, de cu ál pue da
ser nuest ro punto de v ista sobre el currí culu m y la e nseñan za, del conocimi ento y
del aprendi z aje. (…) nos induce a re pensar y r evisar nuestr a percepción de u na
facet a del mundo que nos rodea.” (Purves, 1993, 21 ).
En ese espíritu Borre sos t ie ne que la p la n i ficación y ejecución de todo
proyecto de inv estig ación deb e i r acompañ a d a por un trabajo de desarrol lo e
i n f ormación, que i mplique a todas las partes af ectadas en una forma más
abierta de cultura educativa, esta es a jui cio de e st e autor, la condición para q u e
la i n vestigación co nduzca a la mejora de l proceso educativo. En consecuencia,
las dif eren tes i nve stigaci one s sobre libro s de texto d eben contemplar como
m ín im o cuat r o as pect o s:
• “Aquellos qu e d eterminan el mensa je y el co ntenido: c o m u n idades prof esionales y de
inv estig aci ón en lo s coleg ios un iver sitari os y la s un iversi dade s, cuerp os po líticos,
legislación relacionada con la escuela y currículos.”
• ‘Aquellos que prod ucen y distribuyen los libros: autores, editores, diseñ adores,
as e sor es y ex pe rt os en ma rk et in g. ”
• “Aquellos que evalúan y sel eccionan los libros: consejos escolares y de maest ros, así
como maest ros individuales .”
• ‘Aquellos que utilizan l os libros: alumno s, maestros, p adres. ”
(Borre, 1993, 295)
3.2.2. Nu evos rumbo s y ori entacion e s e n las in vestigaciones d e los
te xto s es co l are s.
En términos generales, pese a las contribuciones de las investigac i o nes
mencionadas los estudios de textos escolares frente a otros ca m po s de
investigac i ón no han tenido la envergadura q u e se merecen, los análisis má s
fr e cuentes han te nido que ver con el prota gonismo asignado a l o s li br os d e
texto en las reform a s educativas y curriculares de las décadas de 1960 a 1990
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
258
(cuestion es metodo l ógica s y didácticas, criterios para la e l aboración y
evaluación de los textos, entr e otras cuestio n es), co m o también c on cuestiones
políti cas e ideológ i cas de relevancia actual. Sin embargo ha sido poca la
preocupación de los investigado res educativos por estudiar la naturaleza,
problemática propia, efectos e im pa cto d el texto escolar.
Compartiendo la apreciació n reali z ada en el p árraf o a nterior, Estebaran z
(1 99 4) co ns id era qu e l as i nve sti gac io nes s ob re t ex t os es c ol ar es en E ur o pa y
particul a rmente en España (p o r l o menos h a sta inicios de la d éca d a del 9 0 del
siglo XX ) ar r ojan poca comprensión sobre la s sigu ientes problem át i cas:
• ¿ Cóm o l os est u di ant e s y los pro f eso r es s e l as a rre gl an co n l os t ex tos
escolare s e n clase?
• ¿Porqué se u s an común m ente los texto s escolares?
• ¿ Qui é n c ont ro l a el co nt e ni do de l os t e xt os esco la r es ? ¿ Qu e co nt en id o
constituy e a l o s textos escolare s ? .
• ¿Hasta qué punto lo s libros de texto son coheren t es con las idea s y
concepc i ones didácticas de los p rof esores?.
• ¿Exi ste suficiente instrucc i ón sobre c óm o us a r los l ibros de texto?
• ¿Qué i n cidencia ti e ne para los p rof esore s noveles el u so del libro de
texto?
Si g uiendo similar or i entación, Valls (2001) afirma q u e l a inve stigación y
estudio sobre los textos escolares no puede quedar limitada “a los co nt en idos
de los propios textos, sino q ue tales investiga ciones d eben ampliarse
necesariamente a su u so en el conte xt o de las aulas. ” (p, 32). En tal sent ido
para este autor, es im p o rtante el reconocimiento explici to qu e al respecto hace
la comisi ón de la UNES CO en 1981, dicho reconocimi en to f av o reció la
f or m aci ó n de “un consenso cada ve z m ás amp l io en tre la co munidad c i en tíf ica
dedicada a l análisis, a la revi sión y, e n sum a, a l a m ejo ra de los textos
escolares” (p, 32), l o an te rior, con t ribuyó a que ev ento s e i nvestigaciones
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
259
dedicada s a los textos esco lares buscaran la mejora conc reta de los currículos
oficiales.
Maestro P. (2002) en procura de abrir el aban i co de la inves t ig ació n
sob r e el t ext o e sc ol a r, c o ns id era “ pr eci s o cont ar co n in vest i gac io ne s qu e
muestren lo que han sign i ficado l o s li bro s de text o en la formación de un
curr íc u lum escolar específico y su cosificación , e inclus o en la form ación de la
concien cia colectiva s obre asuntos ca pitales.” (p, 42)
4
.
La urgencia de nuevos rumbos y o ri entaciones de la inve sti gac i ón sobre
los textos es c olares en América Latina, fue puesta de manif iesto en los do s
encuentros cien tí ficos au spiciados por e l Proyecto MANES en 1996 y 199 . En
dichos encuen tros c omo a s pectos que merecen mayor atenci ón de los
investigadores se conc retaron:
• Las cu es ti on es me to do ló gi cas re la ti va s al u s o de l os te xt os es co l are s
com o f uen te hi st óri ca.
• El aná lisis de la pr esencia de las d iversas corrientes pedagógicas en la
configura ción de los textos escolares o las pr oblemáticas d el género y
del mundo aborigen en l o s libros.
• D el i mi ta r cl ar am ent e el cam po de es tu d io de l os tex t os esc ol ar es
res p ecto de o tr o tipo de m ate ri a l es impresos de u so esc olar y
extraescolar.
A partir de la déc a da d el 90 aparecen investigacione s que van más allá
de los textos escolares, se busca en ellos relaciones directas e integrales con
los con textos y procesos de enseñanza-aprendizaje. gualmente se emprende
4
Para esta aut ora se trata de u na línea d e in ves tigación r eciente que s e ensanc h a cada vez
más , as í “lo utilizan ya algunos tr abaj os h istoriográficos sobre la m e m oria colec tiva, como son
los reali z a dos a l rede dor del Proyecto de P . Nora y su e qu ipo sobre los “lieux d e mémoire ” , o los
t rab ajos de S . Citron, M. Oz o uf, Choppin, o Ch., Amalvi, por ci t ar sólo al gu no s de ellos.” (p, 42) .
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
260
la caracterización de los ef ectos de las nuevas tecnologías d e la s
com u ni caci on es y de l a in f orm át ic a en e duc ac i ón y en l os t ext o s es col ar es.
En la dé cad a del 90 del siglo p asado, en el propó si to de robustecer las
l íne as de in ve s ti gac i ón s o br e l os te xt os escolare s se inició en la Unive rsi dad
Nacional de Ed ucación a Di stanc i a (UNED ) el proyecto interuniversitario d e
investigación MANES, a e ste pro y ecto se incorporaron luego universidades
portuguesas y latinoamericana s (Ossenbach G. 2000). E l objetivo principal del
Proye ct o MANES es la investigac ión histórica de los manuale s escolares
producidos en Españ a , Port ugal y América Latina durante el períod o 1 8 08-
1990, MANES para el cu mplimiento de dicho objetivo de f inió las siguientes
tareas:
•
El abor ar un c ens o lo m ás c om p le to po si bl e de l o s l i bro s de t ext o
publi cad os en el periodo ind ica do.
•
Recoger y analizar to da la legislaci ó n produci d a acerca de l os libros
escolare s.
•
Re co nst r ui r l a h i st ori a de l as pr i ncipale s editoriales escolares.
•
Re al i zar el es t u di o bi b li omé tr i co de l a p r od uc c ió n edi to ri al .
•
Examinar las característica s pedagógicas, p olíti ca s e i deo lógicas de
dichos ma nuales, de acuerdo con diversos co rt e s t e m ático s y
cronológicos.
El proyecto MANE S tiene dos vertientes, una de cará cte r ins trum ental
(histórico-documental) y otra pro p i amente inves t ig a d o ra. En su v ertien t e
i n strument a l desarrolla el trabajo en una tri ple orientación:
1.
Búsqueda y localiz aci ó n de las pri n cipales biblioteca s, públicas y
privadas, y los centros d e documentación qu e cuentan con fondos
valiosos d e l ibro s escolares pub licados en los siglos X X y XX .
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
261
2.
Realización del cens o de los ma nua l e s escolares publicado s entre
1808 y 199 0 , el aborando sus c orrespondientes fi cha s
bibliográficas e incorporándolas a la base de datos.
3.
Recopilación d e todos l os texto s legales re l a ti vos a los man uales
escolare s, l os plan es de e st ud i o , los programas y los cuestionarios
de la prim era y segunda enseñanza a p arti r de 1808.
En su verti ente investigadora est e proyecto realiza un c onjunto de
in ve st ig ac io ne s y aná lis is h is to r io g r áficos en torno a las características
bibliométricas, ed itoriales, p olíti co -pedagógicas y c urricu l a res de los libro s
escolare s.
Es así como se siguen va ri as líneas d e inves tigación ligada s
fundamentalmente a la historia de la educa c i ón, la historia cultural y la historia
del currículo, de esta form a d e sarroll a su trabajo en varias di re cciones
complemen t arias tales como:
•
Estudio de las relaciones existentes entre las orient aciones ped a g ó gicas
de los dif ere ntes plane s de estudio, programas y cuestionarios y lo s
corre spo n dientes manuales e sc o lares.
•
Selección de los l ibros d e texto más significa ti vo s o ar q uetípicos de las
diversas materias y análisis de su s contenidos curriculares.
•
Estudio de l a evolución de las tend enci as didác t ica s y científi cas d e la s
diferentes áreas y mat erias veh i culadas me diante los correspon diente s
libro s de texto.
•
Estudio de la s c o rr e s pondencias en t re los contenidos curriculares de los
libros de texto y las diferentes línea s de política ed ucati va y política
general del pe rí odo e st u dia d o.
•
Estudio de los condici onami e ntos qu e o p eran e n los ma nuales escolares
desde las diversas p erspectivas (política, sociológ i ca, religiosa , cu ltura l ,
etc.).
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
262
Desde su creación el p ro ye ct o MANES fue promotor y org anizador de
vario s Semi narios y Congresos internacionales sobre manuales escolare s e
Hi stor i a de la Educación (Ma drid 1996, Argentina 199 , Chile 1998, y Al calá de
Henares (Esp aña) 2000).
Estos e v entos prom o vier o n la publicación de ponencias y han contribuido
notablemente a establecer un balance de la i nvest i gació n re alizada hasta ese
m om ent o, a est e t en or co n di ch os ev ent o s s e pr et en de po si bi li tar el i n te rca m bi o
de in f ormación entre los investigadores y m uy especialm en t e m ostrar las
cuestiones o líneas d e inves ti gación pendi e ntes de analizar y profundizar.
Ossenbach (2000) .
En el ámbito luso e hisp ano hablante es po s ible a f irmar que el proyecto
MANES le dio ca rta de ciud adanía a la investigació n sobre texto s y manuales
escolares, v ale la pena me n cionar la s iniciativa s y líneas de inv estigación
surgida s dentro del proyecto en las Unive rsidades latinoamericanas:
• Censo o catalogación de los textos esco l a re s de los Archivos o Museos
Pedagógico s
• Estado de la investigación s obre li b ros de texto: enseñanza de l a
Educación Moral y Cívica, F rancé s, Historia, Filosofía.
• Historia de la enseñanza de la Lectura y la E scritura.
• La incidencia de l os libros de texto en las representaciones sobre el
mundo aborigen
• La e n seña nza de las Ciencias Exacta s y Naturales y la cons t rucción de
la mo d e rn id ad e sc ol ar
• Contribución de los man uales escola r e s a la cultura política y los
procesos de identi d ad nacional
• Hi st ori a d e l as m ás im po rta nt es cas a s e di tor ia le s de li br os de t ext o
• Transposición d idáctica de los avances d e las Ciencias Exactas y
Natura l e s en los texto s escolare s,
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
269
Parti e ndo de est o s cri terios e l autor español, propone cuatro grandes
ámbitos de análisis y eva l uación de los materiales curriculares: 1. Las
i n tenciones educativas (qué pretend e en señar el material). 2. Elem e ntos
f av ore ce d ore s del pr o ces o d e co ns tru cc i ón del apr e nd iz aj e. 3. L a at e nci ón a la
diversidad y 4. Sus c aracte rísticas o aspectos formales. Veamos brevemente
que dice P arcerisa (2001) de algunos aspectos claves a considerar en cada
ámbit o .
-Ámbito de análisis en func i ó n d e las inten ciones educativas
Para Parcerisa ( 2 001) e n la a ctu a l idad los m ateriales cu rr iculares tienen
básicamen t e dos f un ci ones: a. para la tran s misión de cul tura y conocimientos,
b. Para la educación y form a ción integral de la persona.
En el prim er caso “los libros de text o, han r espondido tradi cionalmente a
una concepción de educa ció n homogénea, centrada en los conocimientos y en
l a memorización, donde se e sper aba que e l profesorado cumpli era
prioritar i ame nte fu n ciones tran smisivas.” (p, 4 5).
El seg undo ca s o demanda tra t amientos diferentes a los trad i cio nal e s,
supo n e p r estar atención al desarrollo d e todo tipo de capacid a des y a la
asimilación de c ontenido s d e distinto ti p o (conceptuales, procedim e ntales y
act i tu di nal es) . “Por lo tanto, enseñar distintos tipos de contenidos demanda
distintas estrategias y el uso de materi ales ade c uados a lo que se p rete nde
enseñar ” (p, 46). El conc epto d e f ormación integral según Parcerisa (2001) “v a
más lejos, y lleva tam bién a plan t ear la necesidad de te ner en cuenta el pape l
de los valores transversales: se n e c esita n materiales q u e a y uden a d esarrollar
los denom inados tem a s tra n sversales del c urrículum pero, además, hay que
tener en cuenta q ue cualquier mat eri al puede jugar u n pape l de modelo,
ayudando a crear o a desa rroll ar determ i nadas ac ti tudes en el a lumnado,
vehiculando un determi n ado currículum oculto. ” (p, 46) .
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
270
Las d ef i ni ci one s c urri cul a res qu e s e r ef l ej an en el m at eri al cu r ri c ula r
tienen que estar debidamente fund a m en tadas y justi f icada s: “h ay que anali zar
la coherencia de los materiales con re lación a los acuerdos rec o gidos en el
Pr oy ec t o d el Ce nt r o ” ; e ste e xam en no s de be pr op or cio nar in f o r mació n sob re la
adecuación de los conte n i d os desarroll a dos en el material, “de manera qu e
podamos decidir si se requiere efectuar cambios, añadiendo y/o suprimiendo
y/o adaptando contenidos, etc.” (p, 48 ).
También es i mportante estudiar si en el m aterial curri cular se desarrol lan
obje ti vo s relacionados con temas tran sve rsa les, analizando los va l o res y
actitudes que se foment a n implíci ta m en te en los contenidos (il u straciones,
texto e xpositivo, ejercicios , etc.).
-Ámbito de aná l isis en función de lo s elemento s favorecedores del
aprendi zaje
Obs er v ar l a c o he ren ci a de l as pro pu es ta s de l m at eri a l c ur ri cu la r c on
relación a los e l e m en t os que favorecen un proceso de aprendizaje de
constru cción p ersonal y funcional. “Para hacer má s sencillo el análisis se
pueden contemplar aspectos esp e cífi cos, se gún si se anali z a u n material o una
parte de un material de tipo info rmativo, un materi al o una parte c on propuestas
de act i vi da des o u n mat e ri al o un a p art e es p ecí f ic ame nt e pe ns ad o p ar a el
aprendi zaje de la compr ens i ón lectora ” ( p, 49).
Las actividade s ofreci da s en el mate rial curricu l ar, se organizan en
s ecu en ci as o s eri es, s u a ná li si s s i rv e “para conocer que a spectos e stá n bien
7
“Este análisis es particul armente interesante ya que uno de los mecanis mos básicos de
aprendi z aje de act itudes y valores es el aprendi z a je vic a r io o de im i t ación de modelos, y el
ma t e ria l curr icu lar ve hicu la de termi nado s mod elos. Es n eces ario examinar, por ejem plo, la
amplitud q ue se da al c oncepto de familia; el papel q ue se otorga a person as de dist into sexo,
raza o edad; l a presencia y e l tr atamiento que se d a a ámbit os geográficos d iferentes, etc.”
(Parcerisa, 2001, 48)
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
271
res u eltos y que ti po de a cti vidades se tendrían que añadir o complementar —o
suprim ir de entre las propue stas— (p, 49), para f avo rec er el aprendizaje del
alumnado. Ver cuadro 3.3 .
Elementos para el a náli s is de materiales
i nf or m at i vos o de co ns u l ta
Elementos para el a náli s is de materiales
con pr opue stas de acti vida des
a) Adecuación del ni ve l l ingüíst ico
a
) Actividades que tienen como fin el
conocimiento de los a prendizajes previos
realizados por el alumnado
b) Densidad i nformat iva b) Actividades para ayu dar a la motivación y
de relación con la realidad
c) Carác ter dog mático o a bierto (según sí se
ofr e cen o no distint o s punt os de vista, por
ej em plo )
c) A ct ividade s foment adoras de la
interrogación y el c uest ion a miento
d) Activida des de e laboraci ó n y de
const rucción de signi f i cados
e) Actividades de descontex tualización y de
aplicación
f) Ac tivi da des de ej ercita ción
g) Actividade s de síntesis
h) Actividades de evaluac ión (inicial, format iva
y f or ma d or a, s uma t iva )
d) Secuencias de lectura de la información
8
.
i) Actividades de t rab ajo en grupo
Cuadro 3.3. E le mentos par a el anális is de mat erial cu rriculares en su co mponente inf o r mativo
o de c on su lta y de propu estas de a ct ividades .F uente: Elab orado a partir de Parcerisa (2001,
49).
-Ámbito de análisis en función de la atención a la diversidad
La atención a la diversidad d el alumnado con sti tuye una cu e stión d e
primerísim a imp ortancia, cierta mente los materiales estandarizados tienen
dificultade s p ara consti tuir m e dios espe ci almente facilita dores de la a t enc i ón a
la diversidad. Hay que a nalizar si estos m ate ri ales perm iten y sugieren
posibilidade s de at ención a la diversidad, se contemplan aspectos como:
8
Comprenden:
Existenc i a de introduccion es y de organi z a dores prev ios que facilit a n la conex ión de
nuevos contenidos y los aprendizajes previos de cada alumno/a
Eleme ntos fac ili tadores de la mot ivación (referencias directas a personas de l context o
del a lumn ado, ej emplos de la vida cot id iana, preguntas, bromas, etc.)
Posibilidad de dif erentes grados de lectura, diferencia n do e n t re informaciones
esenciales, c omplementari as y an ecdóticas, entre cont enido central y ejemp l ific aciones,
etc.
Existencia de sí n t esis y res úmen es que faciliten la comprensión del text o
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
272
“propuesta de d i stintos nive les de objetivo s y con t enido s; d e activida des
complemen t arias, de ampliaci ó n y de refuerzo; de di stintas p osibili dades de
actividades para el aprendi za je de un mismo con teni do; de d i ferentes
posibilidade s de eva luaci ó n ” (p , 49 ).
9
-Ámbito de análisis en función de los aspectos form ales
Este ámbito se refiere a aquell os a sp ectos co m o diseño, ma q uetación,
precio, etc. y aquellas cue sti ones formales que n o se hayan contemplado con
anterioridad al ana lizar l os ámbitos an t e ri ores.
“Que un material c urricular sea un recurs o al servicio de nuestr o proyecto docent e
o que s e conv ierta él mi smo en el pr o p io proyect o (al servicio del c uál nos
ponemos nosot ros) no es una cuestión de blanco o negro, sino de grados , ya que
como suc ede en la may or parte de c uestiones e ducativas se t rata de algo
complejo: desde la total dependencia a la tot a l aut onomía de los material es
editados se da un co nt inuum en e l cual e l profesor o l a profesora (o e l equipo, a s er
posible) tiene que ub icars e en cada mome nto” (P arceri sa, 2001, 49).
Parcerisa (2001, 49) se pre g u nta : ¿Después d e la eval u ación d e l material
c urr ic ul ar q ue ha c em os ? , a lo cual respon de, lo que se vaya a deci d i r n o debe
“(…) pensarse tanto e n e l sentido de l a a d ec uac i ón o inadecuación del material
anali z ado como en el sentido de plantearse para qué es adecuado el material,
para qué no lo es, y par a qué lo p u e d e ser s iempre que se use de determinada
manera.” P ara nuestro a ut or la ev aluaci ó n f u n damentada de m ateriales
curricu l a res es d e entrada una tarea al go laboriosa , planteá rs e l a sign ifica que
decidimos profundi z a r en la refl exión sob re el sentido de nu estra acción
educativa y sobre como ent e n d emos nue stra profesio n alida d. Y el análi sis y la
refl e xión sobre nuestra prácti ca son el mejor camino para m ejor a rl a, día a día. ”
9
Algunos materiales curr iculares “incluyen propuest as que sólo formalment e responden a
algunas de las cuestiones s e ñaladas pero que, en rea lidad, no aport an nad a nuevo a un
enfoque bastante homogéneo que s ue l e caracterizar a la mayorí a de libros de t exto . ”
(Parcerisa, 2001, 49)
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
273
Convencidos de que un a sólida fund amentación ep i stemológica y
didáctica de l os te xtos escolares infl uy e not o ri amen t e en la calidad de l a
enseñanza aprendizaje en e l corto y mediano pla z o, creemos que la actual
investigac i ón de alguna ma n era co ntrib uirá a mejorar l a s políticas cu rriculares
oficiales, los pr opios t extos escolare s y a esti mular las intenciones renovadoras
de maestros y maestras. Cohe rente con lo anteri or con la sigu i e nte cita
cerramos es ta part e del capítulo: “(…) n o se pueden cambiar de la noche a la
mañana las actitudes y form as de hacer las cosas d e c i e n maestros. Lo que si
se puede hacer, sin embargo, es cambiar un millón de libros de t e xto .”
Bamberger (1 990, citado en Johnsen, 199 : 14).
3.2.5. Alcances y perspecti vas de la in v e stigación de los t extos
escolares d e Ciencia s Sociales en Esp aña
E st e ap art a d o ser á t rat ad o en ci nc o s ub epi g ráf es: a. Co nt en id o
ideológico, diversidad cultu ral y transmi sió n de es te re otipo s e n los textos
escolares, aquí son ref erido s los tr aba j os de Cal vo Buezas (19 89), Alegret y
otros (1991), Grupo Hegoa, Caramés y Ga rriga (1995), Grupo Eleu t erio
Quintanilla (1998), B lanco (2001) y Bejarano ( 2001). b. Los cambios en los
textos es c olares man tienen una concepción tradicional, obsoleta y c errada del
currículum, aquí son referidos los tra baj o s d e Ma estro (1996 y 2002), Cuesta
(1998), Blanco, (2001) , Valls (2002) y Merchán (2002). c. La cont extu ali z ació n
de l o s m anuales escolares, aquí es r eferido el trabajo de Valls (2 0 0 1 ). d. Los
procesos independistas ibe roamerica nos en los manual e s de Hi storia Va ll s,
aquí es referido el trabajo de Val ls (2005) y e . Vi sione s a lt erna t iva s en la
elaboración de textos escolares, aquí son ref eridos los tra baj o s d e Mae str o P.
(2 00 2) y Val ls (200 2) .
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
274
a. Contenido ide ológico, diversidad cultu ral y tra n smisión d e
es te r eo tip o s en los t ex to s es co l ar e s
En el exame n del con t e nido ideológico, la diversidad cultu ral y l a
trans m isión de e st ereotipos de l os te xtos esco l ares, en España so n
representativos l o s tra bajos de C a l vo Buezas (1989), Al egret y otr o s (199 1) y el
Grupo Eleuterio Quintanill a (1 998)
Calvo Buezas (1989) después de anali z ar u n a c opio sa documentaci ón de
218 manuales ha pr estado particular atención:
• Al papel y posición de los textos escolares en l a creación de
act i tu des y val o res c on respec to a las m i norí as étni ca s en E spa ña .
• Al racismo y mi norías étnicas en o tr os pa íse s.
• A la ig ua ld ad y dere ch os h uma no s, so lida r id ad y ju stic ia c on
marginados y pobre s, y
• A la comparación de pueblos y cult ur as de E spañ a
(Grupo Eleuterio Quint a nill a 1998, 4 , 48).
En sus inve stigaciones son repr esentativos los sig uiente s ha l lazgo s:
“« …los gitanos n o existen en los textos escolares españoles. .. Unas marginal es
citas en tantos mil es de hojas e ilustr acion es es c omo si no ex istieran »” 8 (pág. 63).
“« ... la diversidad de España se present a más como una distribuci ón
terr i torial/geográfica/ espacial... que como una pluralidad y diversidad cultural c on
historias, int ereses , proy ec tos, lenguas e identidades dif e r encia das »” (pág. 93).
“« ... se habla más de las minorías étnicas del p as ado que del presente» S obre los
tr a bajadores extr anje r o s res i de ntes en España como portugueses, marroquíes,
filipinos, etc. se han encontrado sólo cuatro citas .” (pág. 70) .
Por otra parte Aleg ret y su equipo (1991), han a nal izado 162 manuales
escolares de EG B, BUP y FP de Cie n cias Sociales, C i enc i a s Natur ales, Historia
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
275
y Geografía publicados a partir de 19 8 0. Sus obj etivos de i nvestigación
pretenden “ descubrir la visión rac i a l ista de la humanidad que es trans m itida y
que sirve de fundamento cognitivo del etn o centrismo, el racismo y l a xenofobia. ”
(Grupo Eleu t erio Qu i ntanilla 19 98, 48). Sobre las inves tigaciones del racismo
estos au t o res, recomiendan re aliza r una exhaustiva revisión de l os libros de
texto, estudiando c ómo se transmite y s e reformula en cada uno de los
contextos en los que se hace presente . E ntre otros se b usca co mbatir el
racismo a partir d el análisis socioe conómico y político , co m o tambié n mostrar el
racismo no solo desde posiciones ra cional i sta s, científi cas o moralistas. (Grupo
El e uterio Quintanilla 1998, 48).
El Grupo e s p a ñol Hegoa (conf ormado por Argibay, Cel o ri o G . , y Celori o
J.), trabaja en la línea de educaci ó n p a ra el desarr o l lo y la consideran
pr om e ted or a c om o “plataforma de convergencia entre las dive rs as líneas de la
educación en v alores y es fuente d e innovación cu r ricu l a r en consonancia co n
la filosofía p l anteada por los retos de la e ducación. ” A r gi b a y, C e l o ri o y C el or i o
(1991, citado en el Grupo E leuterio Quintanilla, 1998, 1 1). La diversidad cultural
como objeto de estudio en los textos esc o lares de Ciencias So ci a le s, ti e ne para
el Grupo Heg o a mayor ampli tu d si se inco rporen tópicos c omo desarrollo y
subdesarrollo, mujer y soc i edad, guerra y vi olen cia. El proyecto global de es te
Grupo ti e n e dob l e tar ea: 1. Valorar l a presencia de la Educaci ón para el
Desarroll o en los manuales esc o lares y 2. nc id i r en el desar ro l lo de las nuevas
orientaciones propuestas en los Diseños Curri culares de la Re f orma Educativa.
A j u ici o de s u par el Colectivo Eleuterio Quintanill a (1998) , el G r upo
Hegoa hace una crítica global y c ontundente a los textos escolares, entre esas
críticas acen túan: “Resumiendo en rasgos generales, la estruc t u ra y los
contenidos de los manuales esc olare s son explícit a o tácita m ente tenden ci osos.
Los mé to dos de inv estigación c i en tíf ica son obso let os. La construcción y el
lenguaje son antipedagógicos y su s estrategi a s didáctica s poco eficace s y poc o
r en ova do ra s” . Argiba y, Celorio y Celorio ( 1991, citado en el Grupo Eleuteri o
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
276
Quintanilla, 1998, 48). Como c onclusión d e sus investi gac i o n e s este grup o
realiza tre s tipos d e reco me nda ciones para los l i br os de texto , las cuales se
pueden obse rvar en el Cuadr o 3. 4 .
Lo que se d ebe red ucir Lo que deb e evit ar se: Lo que se d ebe p otenci ar:
El volume n. El vocabul ario abst ra cto que
genera falta de com prensi ón.
Las ex plicaci ones glob ali zad oras.
-La ca nti dad de d atos pur ame nte
inf orma tivos.
-La tend encia al econ omi cismo y
la cuanti ficaci ón.
El razonam iento
dedu cti vo/indu cti vo, lógi co y
anal ógico.
El ma terial de apoyo, para
aumenta r l a compren si ón del
tema y hacerl o realm ente
operati vo.
Las acti vidades ex clusi vament e
memo rísti cas y enumer ativa s.
La narr ativa con sec uente y
entr eten ida.
El número de concept os y/o
defi nici ones, que deben ser
enunci ados despu és de que su
signi ficad o hay a sido ex pli cado,
debatido y comprendi do.
-La des conexi ón de map as y
grá f i cos co n tem as y conceptos
in terrel aci onados p ero di f er entes
del tema del trabajo en que se
ubi can.
La ad ecua ción a l a ed ad de l
adol escente : p sicol ogía,
i nterese s, ne cesi dade s y
ambi ente.
Las a f i rmaci ones que encub ren
mi nimiz an o perdonan el domi nio
vio lento de uno s puebl os so bre
otros .
La des cri pción, ex plicaci ón y
compr ensi ón de lo s fenóm enos.
La tra nsmi sión d e curri culum
ocul to en el mat erial de apo y o:
cit as esca sa s o parci al es ci fras
sin inte rpre tació n o f alseab les ,
im ágenes t ende nciosa s.
Las in ter pretaci ones múl tip les.
La j ustifi caci ón de l a violenci a
baj o el pret e x to de imp oner una
cul tura superi or.
Las sol uciones var iada s.
El recre o de l as ar tes m i lit a r es
tanto en el t ex to como en l as
acti vidade s.
Los punt os de vist a diver sos.
La s fr ases su eltas y los pár ra fos
farr agoso s e inc onex os.
El trabaj o sobre el tiem po y el
espa cio.
Las ex pli caciones mec ánica s. La in terdisci plinar ieda d.
Las ex plicacio nes úni cas y el
deter mini smo táci to o im plí cito.
El entusi asmo, l a curiosi dad y el
hedoni smo cog niti vo.
El tono neutr o desl igad o de l o
cotidi ano.
La ex posici ón de diversi dad de
mét odos de tr abajo.
El eurocent rismo , l os
senti mien tos de su perior ida d, el
raci smo, el mani queísmo , el
sex i smo.
La cap acida d anal íti ca y l a
capa cidad de exp resi ón oral y
escri ta.
La cre ación de pr ej uici os. Mani pulaci ón de constru cci ones
teór icas.
La rep eti ción de tópico s. El conocim ient o de téc ni cas de
trab ajo intelec tua l.
La aut oesti ma, l a sol ida ridad y el
respe to a sí mi smo y a los
demás.
Cuadro 3.4. Tres tip os de recomendaciones de l Grupo Hegoa para la elaboración de tex tos
escolares. Fuente: El abora d o a partir de A rgibay, Celo rio G, Celorio J. (1991, 194).
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
277
Complementario a lo anterior y sim ultáneo al trab aj o con textos
escolare s, Argib ay, Cel orio y Celo rio (1 991,19 5) sugieren actividad es didáctica s
com o la s si gui ent es :
• Fomentar d eba t es
• Reflexionar indivi d ualm e nte o en g rupos sobre sucesos l e j anos en
ti e m po y es pacio
• Potenciar actividade s lúdicas mediante inmersi ó n (simular pro t agonismo
en lo s he c ho s)
• Comparar analógica (cóm o somos y cómo son otros)
• nver t ir los roles (si yo fuera el otro, si el otr o fuera yo)
• Trabajar sobre el pasado u t ópico (lo que hubiera sido deseable, posibl e y
real )
• Lograr empatía y tr abaj a r como f uente la literatura
• Comparar m itologías rea l izand o relatos de aventuras y vi ajeros (trabajo
i n terdisci p l inar geog ra f ía, arqueología. a ntropología, hist o ri a)
• ncitar a la bú squeda de lecturas y u tili zar temas monográficos en f o cados
desde distintos ángulos (d esertización, la música, e sclavitud...)
• Extrapolar a otras so cied a d e s a p a rtir de elem en tos o sucesos co tidianos
(f alta de lluv ia, catástrofes naturales, inundaciones...)
• Utili z ar p r oductivamente diverso s material e s de apoyo m apa s, gráficos,
ilustra ciones, la pr e nsa y material audiovisual
E n or ie nt ac i ó n si m i lar al Gr u po Heg oa , Ca ra mé s y Gar ri ga (19 9 5)
realizaron un minucioso estudio d e cómo en l o s t e xtos escolares de las
escuelas de Cat alu ña, se presenta al mundo árabe y específicament e a la
cultura musulmana.
Estos au t ores tratan de establecer q u é tan f avorables son la s
re pre s en tac i o nes cr ea da s p ar a la com pr ens i ón , l a i n tegr aci ón y l a c om uni c ac ió n
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
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mutua, de ello destacan como se cae una y otra vez e n l o s e ster e oti p os d e
siempre presentando concepcion e s e urocentristas de la Hi storia e igualmente el
des c on oci m i ent o d e l a r eci pr oc i da d y l a co m pl eji da d i nte rc ul t ur al de i nf l uen ci a
entre Europa y el mundo islámico. Al resp ect o d i cen: “Se insiste mucho la
apreciación que ‘no son c o mo n o sotros ” . Y p o r l o tanto la convivencia con e l lo s
no es posible, son un a gente q ue sólo presenta conflictivi d ad y probl em as de
adaptación, y como son extraños, se los tien e qu e expulsar. e aquí q u e
moleste la cuantiosa presencia de inmigrantes e n E uropa, responsables
directos de la s actitudes racistas y xenófobas que se están dando entr e
nosotros ” ( Gr up o E l eut e ri o Q ui nt an i ll a, 19 98, 48, 49 )
En Asturias, e l Grupo E leuterio Quintani ll a ( 1998, 9) publica su obra
cu mbre : “Libros d e texto y dive rsid ad cultura l ” , e n el l a rec og e n gr an part e de los
aportes de las investiga ciones mencionadas en el año 1998, dando a conocer
cómo se conc i ben y presentan los co nt en i dos d e diversidad cu l tu ral e n los
Currícul o s Of iciales y có m o se plas m a todo ell o e n e l “curricu l um editad o ” .
(Gr u po El eut er io Q ui nt an i ll a,
El Gr upo asturi a n o re conoc e la presencia de contenidos de educación
intercultural en l o s n uevos currículos, sin e mb argo pr e cisan que estos
contenidos se muestran demasiado am plios, ante l o cual aducen orientarlos al
“tratamiento d e manifestaciones más frecuentes en nu estra sociedad: la
diversidad pluri cultural y plurinac i onal del E stado español, la mi n oría étnico
cultural gitana y las migraciones . ” ( Grupo Eleuter i o Quintanilla, 1998, 9).
Éste grupo como resu l tado de su s i n vestigaciones concluye:
• “El pueblo gitano no existe en los l ib ros de texto. ”
• “Los inmigrantes no existen o cuando e xisten son culpabili z ados de
generar el racismo y la xenofobia. ”
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
285
vinculados a la “corrupción” moral y no a las estructuras sociales y
económicas.
• Ópticas euro p e í sta y eurocéntrica , a p o y ada s en la exis te ncia de una
c ul tu ra c o mú n.
• La imagen d e f amilia co n clara d i visión de roles, la familia es tratada
como “una organiza c ión ideal carente de si tua ciones conflictivas o
problemáticas.
• Pr esentan las relaciones entre Eu r opa y el slam “ en cl av e d e
antagonismo enfrentamiento”, conside rando el slam si empr e de s de l as
relaciones con Occidente -e nfatizando los elementos beli cistas- y de
deslegitimación cultural, donde todo queda atribuido a elementos
re li gi osos .
• Estere otipos l igados al sexo /género a la religión, a la etnia y a la clase
social invis ibilizan u ocu lt a n l a presenci a y l a c ultu ra de las m ujeres,
expresiones o imágenes que incitan al od i o y generan actitudes raci stas,
al menos preci o y el odio hacia los extranjeros.
Producto de lo anteri o r, l a auto ra española cree “en la ne cesidad de
conside rar co mo part e fundamental del an álisis de los l i b ros de texto, aquell o s
aspectos que tienen que v er con es a fun ción ideológica que cumplen y con la
presencia d e sesgos, estereotipos e i n cluso prejui cios que tienen una i nfluencia
sobre e l alu mnado y que pueden estar tra bajando en una dirección opuesta a
l o s valores sobre los que p retend emos sustentar nuestra enseñanza. ” (Bl a nco,
2001, 53) ,
Por otro lado, la aut o ra espa ñola Bejar ano (2001) incorpora en sus
estudios los parámetros de Blanco Niev es y concret a una serie de pautas para
elaborar textos con un lenguaje no sexista
13
, de las cuales m en cionam o s:
13
Esta autora ha llevado a c a bo el proceso innovador de elaboración de un lib r o de texto, él
contenido principa l versa sobre la comarca c astellano-manc hega de Cab a ñeros y su tít ul o es:
Cabañeros: Conoce t ú Coma r ca
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
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• “Utili z ación de genéri cos q u e re presentan al conjunto de hombres y
mujeres: alumnado, ciudadanía, entre otros. ”
• “ Emp le ar fem e ni no s/ma s cu lin o s cu an do la pa la bra no adm i te gen éri co s:
padre/ m adre, abuela/abuelo. ”
• “No n ombrar nun ca a las muj eres como dependientes, su m is as en
inferioridad de condiciones a los hombres.”
• “No apar e cen a djetivos, verbos o adverbios estereoti p ados par a h ombres
y mujeres...”.
Bejarano (2001, 5, 6) .
b. L os c am bios en los tex tos esc olares mant iene n una c once p c ión
tradicion a l , obsoleta y cerrada del currícul um.
En los últimos d i e z años en el camp o de las cien cias s o ciales y
específicamente de la historia, han sido muy rica s esclarecedoras las
investigac i o n e s desprendidas de la tesis doc toral de P ilar Mae s tro (1996)
14
.
Frente a libros de textos que ofrecen resúmenes ca ricaturescos del
cono ci miento científico y que reprodu c en concepc i ones científicas y edu c ativa s
i mp lí c i tas e ide ologizadas, esta autora, pl a ntea “l a n ecesidad de ofrecer
alternativas rigurosas a ese tipo de manuales a partir de investiga ciones teórico-
pr ác ti ca s qu e p er mi t an co ns tr ui r l i br os y mat er ia le s, conc ebi dos d e ta l man er a
que sean c apaces de servir d e vehículos a un a renovación d el curricu l um ,
desde nue v as concepcione s del conocimiento, el aprendi z aj e y las finalida des
educativas ” (Ma estro, 2002, 26).
De sd e es a co nc epc i ó n la au t or a es p añ ol a sub r aya su p r eoc up ac i ón p or
desentra ñar “el origen y permanencia de la concepción tradi cional del
cur rí c ul um es col ar d e Hi st ori a, s us b as e s t eó ri c as y s u pl as mac i ón e n
14
Tesis doct oral tit ul ada: H i storiografía y enseñanza de la Historia.
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
287
programas y manua l es a través del s. XIX y gran part e del XX. ” (M aestro, 2002,
43).
Maestro P. (2002) ve a l o s li br os de t exto de Ciencias Social e s y más
concretamente los de Historia, “co m o u n instrumento omnipresente en la
práctica docente y mantenedor de u na concepción obsoleta d el currículum ” (p,
35), los textos es colares ejercen su reinado desde s u a parici ó n ha sta nuestros
días. Es así como “c uando los conocimi ento s y los valores que lo habían
pr od uc i do , de ja r on d e ten er c r e di bi l id ad, y aú n d es pu és de q ue l a c om u ni da d
científica de s estim ara aquellas teorías y sus prácticas. Su d i fusión fue inmensa
y le per mi t i ó co nv e rt i rs e e n el a ux i li a r m ás em bl e mát i c o d el a ul a y p er dur a r
l a rgo tiempo en ella,.... hasta nue stros dí as podríamos decir sin m i edo a
equivocarnos, manteni endo, a pesar de los cambios en su s con te n i d os, la
estru ctura inicial .” (p, 36).
Para la p rof esora Pilar Maestro, los t e xtos escolares de Ciencias
Sociales son como una especie de c a m aleón, c ambia n d e colores (f ormas) p ero
s u es enc i a (el f ond o) s i gu e si en do la mi s m a.
“I n cluso, c uando los manuales ac e pt aron una reno vación de conten i d os y una
puesta al dí a más rigurosa de los mismos, ma ntuv ie r on en su interior las
concepciones t eóricas y la idea del currículum que h abía presidido su naci miento,
bajo la su posición de que el remo z a mi e nto de es os cont enidos era suficiente p ara
servir a una nuev a idea de l a e nseñanza . La not ab l e mejorí a que algunos de est os
textos han conseguido en lo que res pecta a la pue sta al día de s u s c ontenidos
científi cos, su cada vez más sorprendente apa rato gr á f i co, o el acom pa ñ amient o
de actividad es y ejercicio s que qu ieren cons e gu i r una imagen de “renovación
metodológ i ca ” , n o han c ambiado e l fondo de su mensaje ci en t ífico y educativ o,
pero les ha p ermitido, sin emb argo , mantenerse como e lementos básicos del
curr ícul um e n su forma m ás tra di cion al.” (Maest ro, 2002, 36).
Si g uiendo la línea anteri or , Cuesta ( 1998) reconoce una s erie de cam bio s
en los text os e scolares que inicia desde 1 9 0 , si n embargo estos cambio s no
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
288
son d e fondo
15
. En cu a n to al contenido cien tí fic o e ideológico de los libro s de
te xt o ( 19 65- 1 9 5), es m ani f i est a un a ci ert a t ra nsi c i ón d e lo s tex to s en l a
enseñanza d e la Historia. En la enseñanza p rim ar i a “se aprecia una ligera
apertura t emá t ica, aunque persiste el esquema interpretativo nacional -c at ólico.”
(p, 103). E n la enseñanz a en el Bachillerato , “ es pate nt e alejamiento de las
interpretaciones de la m itología nacional-católi ca y e x presan ya una ruptura
ideológica (superación del nacionalismo f asc i stiz ante y el reaccionarismo
ul t rac at ó li co) y c i ent í fic a ( i nco r po r aci ón d e l a nu ev a h i st or io gr af í a r e nov ad or a ) . ”
(p , 10 3)
16
.
Las nuevas propuestas en los textos escolares, significaron para Cuesta
(1 99 8, 1 12 ): “(…) u na prolonga ció n de la tradición de la «Historia si n
pedagogía»: se sitúa la interpelación al alum no a l final de la lección, e s de cir, se
concibe n l as ac ti vid ades como me ro comp l emento o refuerzo del d i scu rso del
profesor, de s u s explicaciones o, lo que es lo mismo, del tex to escrito que figura
con trama narrativa central de las leccione s. ”
Cuesta (1998) realiza un estudio de casos de los libros de texto en el
período de la “ tr ansición pedagógica ”, c om prendido entre las dos últimas
reform as e ducativas en España en e l siglo XX (Ley gener al de 1 9 0 y LOGTSE
de la década del 9 0 ), en ese estudio precisa dos tendencias en los textos
escolares: 1. L ibros de texto de Historia s i n pedagogía y 2. Libros de tex t o de
Hist o ri a con pedagogía. Las característi cas d e la “ tr an si ci ón pe da gó gi c a ” en los
textos escolare s se ve reflejada en l a siguien t e cita:
“Los nuevos libros de la «tr a nsició n pedagógica» repr esentan el f in de la «Historia
sin pedagogía» caract er í stico de viejo Bachillerato y anuncian las f ormas visibles
15
E st a revoluci ón pe dagógica encarnada en los n uev os libros de texto “no puso en peligro el
antiguo régimen de l a enseñanza de la Hist o r i a, por que su ánimo cultural ista y académico
enlaza perfectament e con la ve t usta t rad ición de la «H istoria sin pedagogía» del código
disciplinar. ” Cuest a (19 98, 11 0)
16
“Ello no quiere decir que ciertos estereotipos ideológicos (europeocentrist as, sexistas, etc.)
no hayan pervivido. ” Cuesta (1998, 104)
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
289
que va adquiriendo la enseñanza de la Historia en el modo d e educación
tecnocr ático de masas. En t odos ell os habit a ya el afán pedagógico y el recurs o a
diferentes a r tilugios ped agógicos mo dernos. e sde sus páginas nos l lega la
negación d e una historia memorís tica, y la reclamación de u na enseñan za « act iva»
de la Historia. e esta forma, el énfasis declarativo de los libros d e tex to se
de splaz a cad a vez m ás haci a lo s obje tivos e ducati vos, co mo si y a la si mple
enumeración de conten idos históricos no v aliera. Esta cuestión n o deja de ser muy
ilustrativa, ya que pone d e manifiest o una cierta penetr ación de las ideologí as
pedagógicas dent ro de la profes ió n docent e. Significa que, a un cierto nivel
discursivo, se están replant eand o a lgunos de los supuest os del código discip l inar
de la H is t or ia , ( …) . ” (Cuesta, 1998, 116)
Para este autor l os libro s de texto tra d ucen u n a ci er ta renov ación
historiográfica y termi na conc l uyendo q u e, el “l i br o de te xt o, c om po ne nt e
inseparable del código d isci plinar, se ha con solidado como ins trumento de
transm isi ó n del conocimiento histórico en el medio esc o l ar” (p. 11 5), sus
contenidos someti d os a los programas de 1 9 5, han “r ei te rad o l a vi eja tr ad ic i ón
de una historia un i versal de c arácter diacrónico, teleológica y europeocéntri ca”
(p. 115), así como la “pervivencia de e st ereotipos sexistas y una agradecid a y
autocompla ci en t e visión de l p roceso histórico se han c ombinado con una
revisión p rofu nda de los presupue stos científicos e ideo l ógico s tradici o nal e s .”
(p . 11 5).
Estos cambios de una u otra manera se van a ver refl ejado s en la edición de los
textos esco l ares tras la Reforma de 199 0 . No ob st ante, Cuesta (1 9 9 8, 1 16)
sostiene que “ el libro de te xt o, aun en sus versiones más avan z a da s, si g u e
siendo el ex ponente d e un saber fosili z ado y de una determinada manera de
ap re nd er . ”
E n lo que s e r efi ere al re m ozam i en to d e l os t ex tos esc ola re s, Bl anc o
(2 00 1, 52 ) ap u nt a, “result a poco probab l e que encontr emos expresione s
ideológicas ta n e vident es y ex plícitas com o l as que aparecían en textos de hace
30 ó 40 años, lo cu al no signifi ca qu e hayan desaparecido sino que su
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
290
contenido, en unos casos, y la forma de expresarlos —c asi siempre— han
cambiado ” . Antes el papel ideológ ico y políti co e ra abierto y explícito, hoy s e
representa proclam ando “ ne ut ra l i dad y obj et iv i dad ” ; la neutralidad po lít ica se
concibe pues como “ la p r es ent a ci ón —o ex cl us i va me n ci ón— d e i d eas o
aspectos contra pue st os que pr e t enden “equi libra r ” la informaci ón ofrecida y
eliminar así sus posibles sesgos ideológicos ”.
Ma es t ro P . (2 00 2), s e ñal a cóm o l os e le me nt os f orm al e s de l t ext o es tá n a l
serv i cio de la concepción más c on s e rva do ra del ap rendizaje y de la con c epción
más tradicion al del currículum, es así co m o, los “textos-re sume n ” de los texto s
esc o la res , s on us ad os de f o rm a g en er a li za da c om o: “cuadros-r esumen
cronológico, e p ít om e, r es u men, sí nt e si s , c om p en di o, etc . ” ( p, 3 1). Para Maestro
(2002), los libros de texto que se mueven en esta l ínea , tien en como
caracte rísticas pr incipales:
• Comprimen c o m o resumen y de form a exagerada l a ciencia conoci d a,
cuya preten sió n centra l es “ inf ormar” del co njunto de lo ya sab i do por l a
comun i dad científica. El manual como resumen de esos conocimiento s,
no pretendí a formar a los alumnos en n a da que no f uera recibi r el le g a d o
ya producido y para l e lo al crecimiento de la ciencia que resum ía n.
ncluyen así di ferentes estratagemas para f avorecer el a prendizaje
m emo ríst ic o: re súm en es, g ui on es, sínt esi s, c uadr os si nópt i cos , ej er ci cios
repetidos, f órmulas, preguntas con su s respuestas i n e quívo cas,
solucionarios par a e l profesor, incluso text os e n verso par a f acilita r el
aprendizaje... cualqui era de los elementos form ales que adoptar o n ten í a
l a f inalid ad de facili tar su reproducción.
• La enseñanza se limita a transmi t i r lo y a cono cid o e n su totalidad, pero
presentado en forma elemental (algo simple y sin razon am iento),
valorando m ás l a canti dad que la prof und i dad. Pl an t ea pues u n tipo de
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
291
educación reproductora que invita a l alumn o a una acti tu d d ó cil y pasiva,
ausente de una f ormación crítica o crea t iva.
• m p li can no só l o una i dea de l a ed uc ac ió n c om o re p r odu ctor a de los
valores y concepciones de la c l ase dominante, sino también una idea
específica y e r rónea del pro c eso de aprendizaje y de su m isma
evaluación . La gr a n m ayo rí a d e l as lecc i ones y ejercici o s del profesor se
reduc e n a repeti r el texto, a ayudar a mem orizarlo, a preguntar y corregir
res p uestas, a repeti r retahílas de ejercicios iguales,
• Se esconde en ellos, una idea de la cien cia como acumulación l ine a l y e n
progreso creciente d e saberes ciertos, obte nidos por la c omunidad
científica con siderada como un gru po homogéne o , sin f isuras, to d o l o
cual confiere a ese conocimiento l a calidad de único verdader o y ob j etivo
en u n grado universal, es evident e que ofrece también visio nes del
m und o y de l a ci en ci a, y obj et iv o s ed uca ti v os c on cr et os , i m pl íci tos en
contenidos aparentem ente neu tr a l es.
• La fi gura del cien tí fico aparece co mo un individuo res petu os o con un
conocimiento totalmente independiente de él, cuya mi sión es
simplemente recibirlo y atraparlo e n f órmulas y as e v er ac iones
concluy entes. Concepción que despoj a al científico de to do su poder
creativo en la construc ción d e dicho conocimiento.
• Sostienen una idea esp e cífi ca de l currículum, co m o p or ejemplo l a
existencia de pregunt as a la s que s ó lo c abe una respuesta , la cual debe
ser repe t ida t extualmente pa ra que el alumno no tenga ni la nec esidad, ni
l a t e ntaci ón de recurri r a ningun a otra fórm u l a o respuesta. Así t a m bié n el
ri tua l escolar de l aprendizaje no ti e ne matices, explicaciones, duda s o
aportaci ones personal es, se trata de responder si o no. En esas
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
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cond i cione s el apre n di zaje no se p ro duce desd e el s ujeto, sino desde el
ext er i or, óse a l a l ecc i ón p ro f eso r al o el text o.
• Desarr ollan una idea de l aprendizaje, qu e permi te asumir el legado
científico-s ocial a p artir d e la simp le tran sm isión del mis mo, vía dos
cana l es clave la lección de l profesor y el mensaje del libro de texto .
• El recurs o m á s s ofisticado es la escritura en verso de manuales
co mplet o s qu e na tu ral men te lo s a lumn o s me mor iz a n me j o r, au nq ue
entendían peor.
• Los con t enid os s e refi eren exclu sivamente a los de la c iencia
correspon diente, adquieren así un protagonismo especial, los
plantea m iento s didácticos se enti e nden como más referidos a la
“práctica” y subordinados a los contenidos cien tífi cos. Se es t a blece así
una pernici osa y equívoca di visión e ntre teoría y p rá cti ca, y u na ci e rta
independencia entre contenidos científ ico s y orientaciones didá cti cas
1
.
• Cum p l en u na func i ón clav e co mo elemento de ev alu a ci ón , s u asimilación
sirve para medir y evaluar, el éxit o del proceso de aprendizaje a t ra vés
de exámenes en los q ue se d e bía regurgitar l os c ont e nidos del texto de
la manera más exac ta posible.
• En muchos cas o s se convierten en la fuente fundamental d el
cono ci miento de los maestros , la mayoría de las veces, la l ecc ión del
profesor se li mita a la repro ducción, más o menos c o m e nt ada, d e los
contenidos de los manuales.
17
“(… )
esgr aciada men t e l a disoci ación en t re co nteni dos científi cos y d idácti ca h a
permanecid o cas i intac ta, con las evidentes dificultades que eso significa para construir un
curríc u lum y una práctic a de sde nuevas posiciones .”
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
293
• Son a la vez un refl e jo-resumen, más o menos caricaturesco o
desfasado, de los manua l e s universitarios.
(Maestro, 200 2 , 2 -35)
Por otro lado, Val ls (2002, 69) cons i dera que los libros de te xto parte n
corrien temente “de una concepción mu y cerrada, objetiva y definitivista de la
ciencia (la histo riográf ica ), sin apenas dar entrada a fo rmulaciones divergentes
o contrapuestas, sea de los documento s utilizado s, s e a en el texto e sc rito por
los au tores de los manua les. ”
Los manuales de secundari a s egún el autor esp año l , han priorizado los
contenidos académicos respecto de lo s tratami entos didácti cos y son en gran
pa rt e f rut o d e l a d esc o m pen s ad a p re pa r aci ón de l pr of es or ad o d e se cun da r ia .
18
Para Vall s (2 00 2 ), la narr ación de los manuales d e historia se presenta
de manera impersonal y muy a l e j ada d e l as s ubjetividade s de los estudiantes,
en es a s c ondici one s , “es muy difí cil qu e las ideas de los a l umno s, s u s
representaciones, así como su s ester e otip o s y sus vi ven cias o emociones
puedan tener e n tr a d a en las a ulas. e esta manera, la fo rmación en va lores y
actitudes, de forma razonada o argumenta da, tiene muy escasas posi bilidade s
de s er de sa rr ol l ada ” (p , 69 ) . Otr o pr obl em a de l os t ex to s es c ol ar es es su v i da
media, a este res p ect o el profesor español nos dice:
“La reciente rapidez con que hay q ue diseñar y producir los manuales es cola res: si
anteriormente a 197 0 la vida me dia de un manua l podía alargarse durante v arios
decenios, é st a se redujo, e n l a década de los ochenta , a poco más d e die z años y
actualment e, por los indicios qu e tenemos, aún se ha acortado m ás,
18
“En el ámbito español nos encontramos con un profes orado más prepa r ado historiográfica
que didáct icamente, fr u t o o bvio de la distint a prepar ación que en ambos c ampos ha rec i bi d o
t a nto en su formac i ón inicial com o en la posterior , Esta situación, distinta seg ún el nivel
educativo a l qu e n os ref iramos, ha sido descrit a, de manera concisa pero cont und e nte, como
una enseñan z a pedag ógica, pero sin hist oria (pa r a el caso de la educación pri maria ) y como
una enseñan z a de historia, pero s in pedagogía (para el caso de la secu ndaria).” (Valls, 2002,
69)
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
294
independienteme nte de las decisiones adm inis t rativas de cambiar los currí culos, lo
que no deja de ser un nuev o y muy delic ado problema tant o para l os aut ores de lo s
manuales como para el conj unt o de las editoriales.” ( Valls, 2002, 0).
Valls (2002 ) da cuenta de los cam bios su fri d os úl timamente po r los textos
escolare s de h i sto ri a en s u diseño y producción, sin que es tas modificacione s
rompan del todo c on el carácter tradi ciona l y en cicl opéd i co de los mism os. Entre
otros mencionamos l os sigu ientes cambios:
• Lo s m anuales e sc olares de hoy son escritos por d o s m ás autores (p, 68).
• Ha disminuido el trecho ex i ste nte e n tre la investigac i ón histórica más
avanzada y la histori a con t ada en los manuales. “E l asp ecto más
novedoso desde esta perspecti va es , sin du da, el de la inco rp o rac ión de
la historia regional a la hora de tra tar los tema s relacionados con l a
historia general de España, aunq ue esta historia local no s uponga sino
una parte muy re ducida del total (en los manuales m ás usados en los
centros esc olares de l a s distintas comunidad es autónomas españolas el
porcentaje dedicado a la s pecu l iaridade s ge ográficas e h i stó ri cas de las
misma s apenas llega al die z por ciento del total d e los contenidos
temá t ico s). ” ( p , 68).
• Existe una tend e ncia dominante en las grande s e ditoriales “de incl uir el
mayor número posible de temas, aunque esto sea a costa de una visión
má s si mpl i fi c ada d e lo s mis mos y u n t rat a mie nto di d áct i co m ás
su perficial.” (p , 0) .
• Las grandes ed i tor i ales han opt ado , “por la c reaci ón de un manual
básicamen t e homogé neo para todo el Estado al qu e se le añaden
pequeñas variantes regionales” (p, 0) .
• Aceptada la potencia del código disciplinar en el pen s amiento de los
pr of esor es
19
, las e ditoriales a pe s a r de intro ducir variacio nes
19
“ Por código disciplinar entendemos e l conjunto de ideas, valores, suposi ciones,
reglamentaciones y rutinas práct icas, de carác ter expreso o tácito, q ue orientan la práctica
profesional de los d oc entes y que, s i no están suf icien t emente cuestionadas y repensadas
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
301
• El tra t amien t o temáti co e n los man uales de la s independencias
iberoamericanas y su conte xto histórico , el cua l aborda aspectos como la
interrelación e ntre l a histo ria nacional del país, los países
iberoamericanos y la in ternacional de la época, ca usas y c a r acterística s
del proceso i nde p e ndentista, situaci ó n y problemas existentes en las
nuevas repúblicas tras los procesos de independencia, h i tos y l íd eres
históricos, tratamiento de imágenes y e stereotipos, cambios en el
tratamiento temático observados a lo largo de los do s últi mos dec enios.
(p, 14, 15)
• La orien t a ción didá cti ca del con tenido las independencias
iberoamerica n as en los manuales: autor/ es, fuen t es documentales,
actividade s p ropuesta s, enfoque o ti p o d e planteami ento predominante
por temas ana l izado , la tipolo gía dé l as actividades-pregunt as planteadas
al alumnado y de su resolución y e str ategias de actuación en las aulas
su ge ridas(p , 15)
e. Visiones a lt ernativas en la elabora ción de textos escolar es
Maestro (2 002) es enf át i ca en señalar que l os cambios en los t extos
escolares s i gnifican un a sa li da po r la ta nge nt e, y a que en la ma yoría de los
casos se trata de remozar el li bro de t exto.
“( …) los primeros int e nt os de rem oz ar el libro de t ext o , ante las muchas crí ticas, se
han traducido generalment e en la aparici ón de r ecu rs os nuevos que se
incr usta ban de ntr o de l a a ntigua estructura . As í han aparecido ejercicios y
actividades, un mayor aport e de documentos gráf icos, la i nclus ión de textos para
comentar, etc., etc. Pero, como es sab i do, i ntroduc i r algún procedimie nto o téc nica,
algún recurso o ac tividad , dentro de una estruc tura antigua, no supone qu e esos
recursos se v ayan a usar con el espíritu nuevo, sino que más bien vienen a
enmascarar la presencia inamovible de l a ntiguo. Lo importante es la concepció n
cu rr icular en su conjun t o . Y el libro escolar la refleja siempre. Los pr o ced imientos
y la s técni cas, lo s m a teri ales y recu rsos se usan de mu y distin t a ma nera , seg ú n la
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
302
concepción de f ondo. Cuando las act i vidades, recursos, aparato gráfico, et c. , se
convierten en una compa rsa, en una renovación más ap arente que real, sólo
contribuyen al aument o del volumen y al cost o del libro escolar y, las más de las
veces, son i gnorados en la práctica.” (Maestr o, 2002, 38 , 39).
La espera nza que se cierne sobre los grupos de vanguardia, para
cambiar el re i nado de la versi ó n tradicional de los textos escolares, según
Ma es tr o (2 0 02) suf re de li mi t aci on es, “(… ) des g ra ci ad am ent e , e n lo s pr i me ros
cambios protagonizados por g ru pos de vanguardia deseosos de protagoni z ar
una autén t ica re n ov a ción, sólo a l gun os materiales d e aula han intentado salirse
del rígido corsé del libro de texto, de sde nu e vas conc epc i ones d e l cu rrículum,
pero con una difusión mínima y en condici ones p recari as (m ulti o fotocop i ado s,
en blanco y n egro, difundidas por y en tre amigos, etc. etc.), m a nteniendo un
es p eci al pr uri to e n d i f ere nc ia rs e del l i bro de t e xt o, al ej án dos e d e c u al qui er
formato que l o recordara . ” M aes t ro ( 20 0 2, 39 ).
Ante esa sit uac i ón, Maestro (2 0 0 2 , 43-49) plant ea una seri e de
propue st a s para la elabo ración de lo s li b ros es colares, d e n tr o de una visión
alternati va
23
:
• Pensarlos al servicio de una propuesta completa de la enseñanza de una
materia, a lo largo de las diferentes etapas educ ativas, dirigida tanto al
alumno como al profesor, y que deben te n e r una cierta armonía d e
mínimos con el proy ec to e d ucativo más a mplio, que abarque el conjunto
de las mate ri a s de estudio a que sometemos a l os alu mnos.
• Crear un nuevo tipo de li br o escolar, el libro del prof e sor
24
. N o se t rat a
del “solucionario” qu e ofrece las respuestas correctas desde una
23
“Los lib r o s es colares se convierten así en una palanc a, en un auxiliar poderoso, para activar
la mirada cr ítica del profesor sobre s u práctica, en bue na con exión con el t rabajo del alumno. La
diferencia entre las “ideo logías prest adas” de los libros de t exto, que están implícitas e n
cualquier modesto manua l, se c onvierten así en una t oma de posic i on es que es posible anal iz ar
y crit icar, aceptar o rechazar, en función de los cr iterios de l pr o f esor y del equipo educ ativo
correspondient e , y que fac i litan de la m i sm a manera la progresiva creac i ón de un trabajo cada
ve z m ás autónomo, c reativo y crítico por p art e del alumno.” (Maestr o, 200 2, 4 ).
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
303
concepc i ón tradici o nal , sino d e algo basta nte más complejo que tiene su
fundamento en la nu e v a forma de conc eb ir la en s eñanza.
• Cam biar completamente la noción de “contenidos” tal co mo se han
venido entendiendo. N o se trata de of recer un r esumen estereoti pado e
incomprensible, sino de h acer que el alumno se adentre en los
problemas que cad a tipo d e conocimiento d e manda (soci a l , fí s ico,
matemático). Así mismo plantear posibilidade s de razonamiento sobre
los contenidos, f avo reciendo además d e su asimilación, la f orma ción
intelectual y so cial del alumno. Es decir u n aprendizaje en que el alumno
pueda c o l aborar en l a con strucci ón de su propi o conoc i miento para llegar
a pensar de una forma crítica y creativa.
• Procurar que el cono cimi ento se con vierta en saber, es d ecir
“co nstrucci ones pro pias de l a comprensión h i stórica ” . Ha y que pensar lo s
conocimi e ntos girando alr e d e d o r de c oncep t o s estructurant es y
acerca rs e a las ca racterísticas de l conocimiento cien tíf ico, a fin de que el
alumno rec i ba los conoc i mientos sobre el mundo en una perspectiva
actual.
• Debe n refl ejar formas de adquisi ción de conceptos y categorí as propia s
de cada c i en cia, los cu ales se completan con l os d at os o la información
estrictamente nece s aria para favorecer la comprensión a cti va del ob j eto
de e studio.
• La metodología, los procedim ientos , las té cnicas y los va lores no d eben
estar fuera del texto ce ntral, se deben incluir como co ntenidos explíci tos
e integrados.
• Es capita l q ue l a estructura del ma nual escolar abandone l a i dea rectora
de manual-res umen del conocimiento a c adémi co, es prec i so realizar una
24
“El libro del profesor es u na necesidad absoluta, para hacer explícita y argument ada, la
propuest a educ at iva. e no contar c on e se nuev o tipo de libro escolar combinado, para el
profesor y p ara el alumno, ninguna renovación curricular será fácil, el li br o escolar, en su
versión del profesor ha de reflejar claramente los cr i terios que se hayan adoptado, y l as
propuest as id eo l ó gicas, debe c oncebirse co mo la ex pli cación de las conc epciones que han
llevado por fin a la confección de una prop uesta educ ativa conc re ta. ” (M ae st r o, 2002 , 4 ).
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
304
selección ri gurosa del ti p o y la cantidad de conocim iento s, estable cer su
secuen cia y explicitar el valor atribuido a los mismos, que ha de ser a la
vez intelectual y social. L a s e lección y secuencia de los contenidos debe
ser argumentada en f unc i ó n de l as conc ep ciones explícitas de la ciencia,
del conocimiento, del valor atribuido a la enseñan z a e n ge ner al y de ca d a
materia en p articu l ar de la evaluación, así como de l os valore s
propue st o s como esenciales.
• El libro de l alumno debe perm itir que és t e vaya descub ri endo poco a
poco lo q u e se dema nda de él, la importancia de su partici p ación y l a
f or m a de l l ev ar la a ca b o.
• Con cret ar claramente en un texto ampli o y exp l ícito, las po si ciones del
proyecto respecto de la ciencia, el co nocimi e nto específico de que s e
trate, las corrie n tes de investigac i ón pref er i das , las posi ciones
educativas, los valores que inte n ta promover, l as teo rí a s de l aprendizaje,
el pap el atribuido a la evalua ción .... Y todo ello, no en forma teórica
simplemente sino relacionado estrechament e con la materi a elegida, su
selección y s e c u encia, l o s contenido s y actividades qu e s e p roponen en
el libro escolar de l alumno, la form a de evaluar en cada cas o , e t c.
• El proyecto de a ula y el l ibro escolar deben ser fl e xi bles, en el se nti d o de
que en sus últimas co ncreciones, pueda ser reorganizado por el profesor
en o r den a las ne c e s idades e sp ecíficas de su aula. Será la refl e xión
sobre el proceso del a ula y los criterios ex plíci to s del p rofesor y d el
centro educativo los que va y an diseñando la secuen cia.
• Ge neraliza r por parte del profesorado la costumbre de uti liz ar los t extos
escolares de f orma refl exiva, discu tiéndolos en l o s semi narios o
departamentos, o en g r upos de t rabajo o cursos d e f ormación i nicial o
permanente.
.
Estas nuevas características en la e laboración de textos escolare s (libro
escolar del prof e sor y del alumno), crea las condiciones para que en d e f initiva,
“(…) se c onv i ertan e n un espejo desde el qu e c ontemplar crít ica mente la
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
305
práctica, l o cual no sig n ifica ni mucho menos que no deba auxili arse de l e cturas
y est u di os más c o mpl ej os. Se tr at a d e o r ga ni z a rl os d esd e el p un t o d e p art i d a
esencial que es la práctica. Y el l o s i rve no sólo para c ambiar l a en señanz a, sino
tamb i én para f a cilitar una form ación permanente y cr ítica del pro fesor, le j os de
l a rutina y la “seguridad ” q u e le ofrece e l tex to tr ad i cional. ” Maestr o (2002,
4, 4 8 ) .
Por otra p art e, Valls (2002, 69) considera que ant e todas las dificultades
que presentadas por l os text o s esc olares, no se hici eron esperar propu estas
alternativas de a l gunos grupos didácticos, “vinculado s directamente a l a
docencia, que pueden conside rars e como los frutos má s innovador es de l a
propuesta programática de 1991. ”
“Tales materiales han in tentado explot ar convenient emen t e las p osibilidades
ofrecidas por las actuales carac terísticas abiertas y flexible s d e los currí culos
vigentes en beneficio d e un a enseñanza m ás reflexiv a y c rítica, que sobrepasase el
enfoque prior i t ariamente informativo, enunciativo o tr ansmisivo de la ens eñanza de
la historia y de la geografí a ( o de las Ciencias So ciale s, como ellos prefier en
denominarlas ), todaví a muy marc ado por el modelo de las g e ogr afí as y las
historias generales de épocas pasadas, tendentes a sobreest ima r las
continuidades hist óri co-c ronológi cas y a presentar el devenir hist órico como algo
natural, indiscut ib le y s in lagunas, fomentando una perc epción legitimad ora de lo
existente, de lo f inal ment e triu nf ante.” (Valls, 2002, 2)
Así mismo, el au tor de la Universidad de Valencia subraya que las
opciones alternativas tienen en común la apuesta p o r una enseñan z a ref lexiva
y crí ti ca
25
, en esa d i re c ción propone dos premisas alternativas para abordar l a
elaboración de unidades didá cti cas en los textos escolare s:
25
Frente a la pregunta ¿Qué historia enseñar?, Valls (2002 , 4 ) pi ensa que “ u na f or m a de
iluminar e st e terreno e s la de acudir a l a gé n esis hist órica d e t al disciplina escolar para poder
entender mejor sus f unciones y los cambios y permane nc ias, adecuaciones o rutinas que en
ella se han dado en f unción de las cambiantes circunstanc ias, de dive r so tipo, que la han podido
influir en los ya más de 150 años de vigencia de la enseñan za preun i vers itaria reglada en
nuestro paí s.”
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
306
1. “ (…)
el est able ci miento de una sec u enc ia temporal que part iendo del pres ente
(planteamiento de un pro blema relevante, d el que los alumnos necesariam ent e
tienen alguna experiencia previa), aborda el pasado, más o me nos remot o ( en
función de obtener n uevas inf ormaciones significativ as, de ampliar la exper ien c ia
histórica y de intentar que los a lu mnos vayan generando un conocimiento más
complejo de l problema estudiado). La parte última de cada tema o unidad didáctic a
vuelve al presente m ediante una rec apitulación final ab ierta también a las
perspectivas más posibles del f uturo inmediato. El hecho de pro poner tal secuenc ia
temporal no es algo anodino, sino todo lo cont rario, pues compor ta la n ecesidad de
seleccionar, repensar y reorgani z ar l os c ontenidos escolares desde un a definición
compromet ida con l os prob lemas del presente y de superar, en lo posible, los usos
eruditos o ma r cadamente culturalist as d e los mismos .”
2. “(…) l
a continua interpelación a los alumn os para que m uestren y sean
conscientes de sus ideas o concepciones respec to de la s dist intas facetas del
tema-problema pro p uest o. Este tipo de act ividade s est á presente a l o largo de
todas y cada una de las partes de cada unidad didáct ica, concluyendo en la
síntesis f inal en la qu e los al u mnos deben cont rastar sus ideas i n i cia les con las
adquiridas mediante las acti vidades realizadas.”
(Valls, 2002, 2 )
En co nt ras t e c on l os manu al es t rad i ci on al e s y par a el ab or ar m a n ual es
escolares alternativos, Valls (2002, 2, 3) sugiere los siguientes
re qu er i m ie nto s :
• “Un tratamiento más cohesionado y contextuali z a do de la problemática
abordada: l o s aspectos hi stóricos y los geoeconómicos e stá n
i n terrelacionad os, no separ ados en distintos manuales y cursos. ”
• “Se aprecia una c ontinua atención a las ideas previas de los alumnos y
alumna s, y no só lo al inici o de la unidad.”
• “La frecuente presencia de ejemp l o s y co n t raejemplos , l o c u a l ob li ga a
generar un pensamien to m ás ma ti z ado y complejo, menos simplificado .”
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
307
• “Fueron obj e t o de una cuidada experimentación y ev aluac i ón previ a s,
van a comp a ñ ado s de unas guías d idácti ca s en l a s que se ra z o na los
puntos de partida de los mism os, su plataforma de pensamiento, así
como sus princ i pales ejes ver t ebra d ores y la secuen ciación de los
m ism os en lo qu e p odr ía de fin ir se com o su di se ño de ins tr uc c ión o gu ía
de uso en las aulas . ”
Sin embarg o, el autor advierte que l a elección de vías alternativas
(tratamiento de pro blemas relevantes del presente, su d i mensión hi stórica, etc.)
compo rt a a lgunos problemas, “es muy posible que una parte importante del
profesorado no encue n tre e n est os ma teriales, de mane ra in mediata , su o sus
asignaturas ni l a organiz ación habitual d e sus co ntenidos o que considere q ue
son materiales exces i vamente comprometidos con e l presente y con el deseo
de transformarlo . ” (Val ls, 200 2 , 2). Como sali da a lo anterior, el aut or ibérico v e
l a necesidad de impulsar un t rabajo conjunto de form ación perm anen te del
profesorado (análisis y re f lexión d e l as concep ciones y p rácticas educativas, de
los pr oblemas compartidos, de los nuevos discursos y mater iales curriculares) ;
“es este un camino laborioso y de lenta difusión , per o e s tal vez el único p osible
en las ac tuales circ unsta ncias, poco o nada p ro p e n sas a la innovació n
educativa . ” ( p, 3).
“El hecho d e ace ptar que l a enseñanza e n su conj unto, y la de la h istoria de
manera muy significativa, se en cue ntra en una compl eja encrucijada, que afec ta al
conjunto de l a comunidad educativa, parec e ser una de l as condiciones básicas
para poder sentirse atraídos por las propuestas y respuestas , matiz adame nte
diversas entre s i , ofrecidas por el conjunt o de estos materiales c urricul ar e s. A la
contra de est as pretensi on es j uegan muc hos otr o s fac tores institucionales,
profesionales, y también per sonales, que h emos inte ntado enumerar previam ent e,
pero el es fuerzo requerido para adentrars e en tales materiales c u r riculares, c omo
todo intento de es capar de las conc epciones y d e las prác ticas establecidas, bien
vale l a pena por las nuevas dimensiones educativas qu e en ellos se pu ed en
descubrir. ” (Vall s, 2002, 3 ) .
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
308
3.2.6. Panor ámica gener al de la in v e stigación d e textos e scolares en
América La tina.
En este apartado pre s entamos los es tudios de : Bini y o tr os a utores (19 ), el
ns ti t uto al em án Ge or g-E c ke rt, l a U NE D y d e m an er a especial los trabajos del
Proyecto MANES que se alleg an a nuestro obj eto de estudio.
Un hi to cl ás ic o de l a in ves ti g aci ón s o bre l i br os de t ex to en Am ér i ca Lat i na ,
lo constituye la obra de Bi n i y otros autores editada en 19 (Los li br os de texto
en América Lati n a, México: Nu eva magen), allí “desde una perspectiva
s oci op ol í t ic a , se en ma rc a l a fu nc ió n de los libros de texto d e ntro de lo s
mecanismos d e re producc i ón del sistema s o cial capitalista.” (C antanero, 2001,
60).
El ns ti tut o al em á n Ge or g- Ec k ert - nst i t ut f ür nt er na ti onal e
Schulbuchforschung, t ambién ha promovi d o y editado cues t iones r elativas a la
creación de imaginari os e identidades a trav és de los te xtos escolares en
Am é ri c a Lat in a.
Asimismo, l o s e studiantes latinoam ericanos del programa de D octo rad o
del Dep a rt a m ento de Hi storia de l a Educación y Educación Com parada de la
UNED e n Madr i d, han cont ribu i do mediante trabajos m onográficos y tesis
doctorales al estudio histórico de los manuales escolares. Ossenbach (2000).
Estos aspec t os muestra n clarament e el lugar que est e campo de indagación,
viene adquiriendo dentro de la investigación educati va latinoa mericana.
En la Universidad de Bueno s Aires (Ar gentina) y como producto del
Proyecto MANES, existen traba jos como: a) La enseñanza de las Ciencia s
Exactas y Naturales y la cons trucción de la modern i dad es c olar en Argentina y
b) Tra ns p osi c ió n di d ác ti c a de l o s av anc es de l a s Ci enc ia s E xa ct as y N at ur al es
en lo s textos escolar es.
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
309
3.2.7. A lcan ces y perspecti vas de la investig ación de los t extos
escolares d e Ciencia s Sociales en América Latin a.
Sobre nuestro f ren te espe cíf ico de trabajo (los enfoqu es epistemológicos
y didácticos presen t es en los textos escolare s de Cienci a s S ocia l e s) en reali dad
no existen muchas i nve sti gac i ones, se ha ava nzado un poco más en l a
enseñanza de las Ciencia s Exactas y Na t urales . Buscando n iveles de
aproximación con nuestro objeto de estudio, en la revisión bibliográfica de
investigac i one s e n cu rso del Proyecto Manes encontramos tópicos como:
•
Estudio de las relaciones existentes entre las orient aciones ped a g ó gicas
de los diferentes plane s de estudio, pro gramas y cuestionar i o s y los
corre spo n dientes manuales e sc o lares.
•
Estudio de l a evolución de las tend enci as didác t ica s y científi cas d e la s
diferentes áreas y mat erias veh i culadas me diante los correspon diente s
libro s de texto.
•
Estudio de la s c o rr e s pondencias en t re los contenidos curriculares de los
libros de texto y las diferentes línea s de política ed ucati va y políti ca
general del pe rí odo e st u dia d o.
•
Estudio de los condici onami e ntos qu e o p eran e n los ma nuales escolares
desde las diversas p erspectivas (política, sociológ i ca, religiosa , cu ltura l ,
etc.).
3. 2.8 . Pa no r á mi c a g en er al d e l a i n ve st ig a ci ón d e t e xt os es co l ar e s e n
Colombi a.
En este apartado Campo (1991) define diez te m á t icas d e investigación en tre
1960 y 1989, s eñalando como las más destacadas las políti cas estatales y l a
evaluación de textos escolares. Prese n ta mos igualmente el impacto que
significó para la investigación de textos esc ol a res en C ol om bi a, el En c uent r o
sobre l a ca li dad del t exto escolar en 1989, orientado desde la Cerlalc. Luego
m ost ram os cóm o Vas c o E . (1 99 1) ori e nta l a i nvest i gac i ón de l t ext o esc ol ar
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
310
hacia e l sistema pa ratextual, sugiriendo diez ámbitos d e investigación . Má s
adelante precisamos la relación de l a s universidades c o l o m biana s c on el
Proyecto MANES y finalmente presen tamos l a s i n vestigaciones de Vasc o
(1991), Rincón (19 95), González (1995), Pe ña (1991) y Barrantes R. (1995),
diri g i das a l o s que debe ser el li b ro de texto.
En Colomb ia, Campo R. (1 9 9 1) realiza una v a l iosa r ecopilación y análisis
de los documentos sobre el texto escolar producidos y publicados entr e 1960 y
1989, par a esta f ase el au t or mencionado maneja tr es variables: a) Ti pos de
doc ume nt o, b) A uto r es , y 3) T em á ti c a de lo s do c um en t os. A p ar t i r de lo ant e ri or,
se aporta una pa n orá mica lo m a s completa y objetiva posible de l o que ha sido
el camino recorrido por múltiples instituciones y personas inte resadas en
mejorar la ca li dad de la educación a través de la conc e pción, elaboración,
pr od uc ci ón, di st ri buc ió n, em pl eo y evalua ción del texto e scol a r.
Campo R. (1 991) subraya co m o en nuestro pa ís, en térmi nos absoluto s
la producción de documento s d e inves ti g ación sobre el texto escolar no ha sido
muy volumi nosa, sin embargo este a utor reconoce su aume nto creciente entre
los añ os 1980 y 1989 y clasifica las inves tigaciones en diez temáti ca s:
1. Políticas esta t ales, se lección, producción, distribución.
2. Aspectos l ega l e s del texto .
3. El texto y los f actor es de calidad.
4. Cri terios p e dagóg i cos para su producción.
5. Aspe ctos f ísico s para su p ro d ucción.
6. Acce so del texto escolar .
. Uso del texto e sc olar.
8. Evaluación de tex t os escolares.
9. Texto y pr ocesos de lectoescritura.
10. Relaciones entre instituciones que intervienen en producción, distribución
y uso de textos.
Capítulo 3. El e stado de la investi gación sobre los text os escolares. J. Hernán Calderón. 2007
317
conocimiento y la plur ali dad de planteamientos. Así h a de tene r una
estructura que ayude a los maes tr os y maestras a el aborar sus propias
situacione s de aprendizaje, que l os oriente para encontrar caminos,
métodos y técnica s y sobre todo que les m uestre que hay muchas
posibilidade s de ampli a r los co nocimientos y experiencias tanto en l a
vida misma, como en otro s l ibros y vehícul os d e i n f ormación y ex presión.
(González, 1995).
• Conce bir y d i señar textos escolares abiertos, con espacios para la
m ot iv aci ó n, l a c rea ti vi da d, y el pen sa m ie nto i n de pe nd ie nt e, t ext os qu e
produzcan la f ormulación de nuevas preguntas, la r eve lación de
i n certidumbres y oscuri dades que hay e n las ciencias. (Peña, 1991 )
• Debe diferenciarse su uso c omo in strum ento contingente de consulta y
como instrumento perm anente de clase. (B arrantes, 19 95)
3.2.9. A lcanc es y perspecti vas de la in vestigación de los te xtos es colares
d e Ci en cia s S oc ia l es e n Co lo m bi a.
En este apartado mostramos los tópicos de inve stigación d e enti dades y
universidades na ci onales, a sí mi smo damo s cu enta del trabajo de Gutiérrez
(2006) sobre los manuales escolares que má s h a n i nfluido en la enseñanza de
la Historia y de las Ciencias S o ciales, pasamos luego al tratamiento de l a
integración d e las Ciencias Sociales en los texto s escol a res, tomando como
referentes los est u dio s d e Sáenz (1995), B etancourt y otros (1999), Flór ez
(1999) y Gutiérrez (2005). Fi na li za mos este apa rt ado, con las i n v estigacione s
de Gutiérrez (2005) sobre las perspe cti vas ep i stemo l ógica s, pe d agógicas y
didácticas e n l o s textos esco l a res de Cie n cias Sociales y las repr e se n taciones
de la independenc i a en los manuales escolare s.
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