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Urbanismo participativo o urbanismo democrático. Crisis y crítica. Jorge Minguet Medina Universidad de Málaga, España. Resumen. Desde el inicio de la crisis de 2008, se ha venido produciendo una expansión de los movimientos que ven en el urbanismo participativo la solución a buena parte de los problemas de la ciudad actual. Su despliegue ha sido tal que alcanza ya cotas de hegemonía. Este ensayo es un cuestionamiento, no ya de la originalidad, sino de la oportunidad e idoneidad de tales movimientos en la actualidad a la luz de su breve historia. Mediante la aplicación de un sistema de análisis genérico, se recorre la evolución de estos movimientos a los largo de los ciclos económicos de crecimiento y crisis, desde su origen a principios de los sesenta. La aplicación de este método favorecerá el estudio de estos movimientos en el contexto evolutivo del urbanismo, revelando las reversiones y obliteraciones que ha sufrido hasta su reemergencia en nuestros días, y ofreciéndonos un posicionamiento crítico frente a su actualidad. De Jacobs a Thatcher, a Blair y a la postpolítica de Rancière y Žižek, ésta es la historia de la desactivación del urbanismo participativo como elemento de subversión política. Palabras Clave: bottom-up, democracia, capitalismo, urbanismo, post-política. Congreso/Congresso PECC Sevilla 2013. [15]
Desde el comienzo de la crisis de 2008, se ha producido un generalizado reflorecimiento de los movimientos de participación ciudadana y urbanismo "bottom-up". Partiendo de una postura pretendidamente contestataria, la tendencia ha ido generando un consenso que ya alcanza cotas de hegemonía, monopolizando buena parte del debate y, en no pocos casos, rechazando posibles ideas alternativas como demodé y antidemocráticas. Fig 1. Imágenes de revivalismo de Jane Jacobs, todas ellas posteriores a la crisis de 2008, y la portada de la reciente reedición de su libro "Muerte y vida de las grandes ciudades" -americanas, incluía el originalque alcanzó casi inmediatamente su segunda edición [1] (elaboración propia). Pero, ¿es realmente el urbanismo participativo la solución a los problemas urbanos de nuestro tiempo? ¿Es la única? ¿Es, acaso, la mejor o, siquiera adecuada? Para analizarlo, debemos mirar a la historia. Y en este ensayo lo haremos mediante un modelo de interpretación que forma parte de una investigación de orden superior sobre los ciclos del capitalismo y su influencia en la arquitectura1, y que nos va a aportar luz desde una cierta perspectiva. Según él y basándonos en ciertos autores como Harvey [2] o, más tangencialmente, Friedman2 [3], nos es posible identificar modelos de sociedad asociados a ciertos periodos históricos y sus sistemas económicos de producción y consumo. Llevados por la tendencia de la economía capitalista a abarcar tantos aspectos de la vida como sea posible, estos modelos acaban conformando por completo hasta las facetas más insospechados de la sociedad, de modo que es posible caracterizarlos prolijamente (también arquitectónica y urbanísticamente). Así, desde el fordismo, ya considerado una “forma de vida total” [4], estos modelos sucesivos aunque contrarios o dialécticos, se configuran como una forma discontinua de colonización de todo ámbito posible de vida. Bajo la idea recurrente, el “eterno retorno” del crecimiento constante, el sistema ensaya cada uno de estos modelos hasta que lo agota. La crisis subsiguiente al agotamiento de un modelo no es tanto el choque producido por el agotamiento del primero como las convulsiones necesarias para la generación del siguiente: un nuevo modelo que permita una ampliación del ámbito y un retorno al crecimiento en esa esfera ampliada. Este es el famoso modelo de crecimiento constante por ciclos de crecimiento y crisis, 1 Se trata de la tesis doctoral del autor, titulada "La producción arquitectónica en el tardocapitalismo. Reversión, amnesia y reincidencia", y que se halla actualmente en redacción. 2 Puesto que el libro de Harvey en el que principalmente nos basaremos para establecer las categorías fundamentales es de 1990, no interferimos con sus tesis si, apoyándonos en Friedman y otros autores, otorgamos una caracterización especial al periodo globalizado del post-fordismo, al mismo tiempo como una exacerbación del mismo y como periodo distinto en sí. Congreso/Congresso PECC Sevilla 2013. [16]
conocido como "boom and bust". Un sistema dialéctico entre modelos sucesivos y opuestos entre sí, englobados por una idea dominadora y recurrente: el crecimiento. Fig 2.Esquema metodológico de la tesis doctoral que enmarca este ensayo. Las principales etapas de desarrollo del capitalismo descritas en sus características esenciales y divididas por los sucesos cruciales que marcaron los distintos cambios de modelo. Un ciclo constante de desarrollo y crisis que no cesa de caerse y reiniciar en la constante persecución de una sola idea recurrente: el crecimiento y la colonización siempre expandida a nuevos ámbitos de la vida (elaboración propia). Al producirse cada modelo por oposición al anterior en un proceso cíclico y repetido, a veces, entre ciclos alternos, se producen interesantes efectos de déjà vu. El citado fenómeno de revisión del urbanismo participativo y "bottom up" podría considerarse una de estas recidivas culturales. Los movimientos participativos en el urbanismo tuvieron su edad dorada en la década de los sesenta, en el contexto del cuestionamiento generalizado del modelo social fordista y su "estado del bienestar" keynesiano. El fordismo se basaba en un sistema de producción masiva, pero indiferenciada, es decir, gran número de productos de una variedad muy reducida3. La sociedad idónea para absorber este tipo de producción debía ser lógicamente homogénea y bien reglada. Dirigidos a una clase media blanca en formación, sus mecanismos excluían a un porcentaje elevadísimo de la población. Poco a poco, desde comienzos de los sesenta, el agotamiento del modelo productivo va coincidiendo con las crecientes reclamaciones de sus numerosos excluidos y descontentos. Del sinnúmero de heterotopías negadas hasta entonces por la asfixiante homogeneidad del modelo socieconómico fordista, acabará por surgir un gran movimiento contracultural, que culminará en hechos como en el "verano del amor" americano o el mayo del 68 francés. El definitivo colapso del sistema fordista, cercado por la estanflación económica y por las crecientes presiones sociales, se producirá en 1971, cuando el presidente 3 Las condiciones de producción del fordismo se resumen bastante bien en la legendaria frase del propio Henry Ford, de 1909, cuando anunció que, en adelante sólo fabricaría un modelo, el Ford T: "Cualquier cliente puede tener un coche del color que quiera, siempre que sea negro" [5]. A pesar de lo temprano de esta frase (1922) y, en general de las políticas empresariales de Ford, las condiciones de plena expansión del modelo económico que lleva su nombre no se dieron hasta los EEUU de la postguerra. Congreso/Congresso PECC Sevilla 2013. [17]
Nixon4 rompe los acuerdos de Bretton Woods y la paridad oro-dólar inaugurando un nuevo periodo en la economía mundial que, con ciertas alteraciones -más bien ampliacioneses el que persiste en nuestros días. Como se ha dicho, los movimientos participativos en el urbanismo, forman parte de estas corrientes contraculturales que, con origen en los primeros movimientos contestatarios de los cincuenta (beatnicks, situacionistas…) se desarrollan a lo largo de los sesenta para emerger al final de la década en una eclosión de movimientos simultáneos e interrelacionados. Basándose en los textos de Lefebvre, los situacionistas, Mumford, pero sobre todo en el grandísimo éxito de Jane Jacobs y su “Muerte y Vida de las Grandes Ciudades Americanas” (1961), las pronto legiones de defensores del urbanismo "bottom up" oponían flexibilidad, libertad y participación, frente a la rigidez "burocrática" y "paternalista" de la planificación institucional, heredera de la Carta de Atenas y los CIAM. Frente a la distopía de orden impuesto por un estado oprimente, la utopía de la libertad individual y la armonía colectiva en la construcción no dirigida del entorno humano. O al menos, de eso se trataba. Sin embargo, como decía el propio, siempre lúcido Lefebvre, "el orden establecido tiene una gran capacidad de adaptación e integración; asimila aquello que se le opone" [6]. Son muchos los autores que sostienen que todos aquellos movimientos fueron revertidos en la construcción del nuevo orden económico post-fordista. Involuntaria y tal vez dirigidamente, la contracultura de los sesenta contribuyó de modo innegable a la ampliación del ámbito del capitalismo, necesario para la implantación del postfordismo. Así, si nos centramos por ejemplo en uno de los fenómenos clave del periodo, como Mayo del 68, encontraremos que, "los revolucionarios de mayo fueron los emprendedores del espíritu de la burguesía. La culpa no fue suya […]: consiguieron lo contrario de lo que pretendían. La historia muestra su máxima astucia cuando trata con la ingenuidad" [7] "Todo el esfuerzo […] había sido cuidadosamente revertido para beneficiar al mismo sistema contra el que se había movilizado. Para poner a la burguesía en el camino al Nuevo Mundo, los militantes de mayo tuvieron que soportar el vapuleo de sus 'destacamentos especiales de hombres armados'" [8]. A once años vista Régis Debray, sancionaba con frases como estas los resultados reales de mayo del 68. Paradójicamente -o tal vez no tanto según sus argumentosla principal función de la revuelta habría sido despertar y forzar a la actualización a una clase dirigente anclada en esquemas de producción dirigidos a formas de consumo en extinción. Es decir, a ampliar el ámbito del capitalismo de su época, que se les agotaba entre las manos, a avanzar hacia un nuevo ciclo gracias a los nuevos modelos sociales que la propia protesta les ofrecía como objetivos de consumo. Con arranque previo, pero más prolongado en el tiempo, el análisis de Clouscard resulta aún más afinado. Tan pronto como en 1973, forjaba la teoría del liberal libertario [9], según la cual se habría producido una confluencia de intereses entre la izquierda cultural y la derecha económica de modo que la necesidad de innovación y de libertad de una, conformaba la estructura social y de deseo que la otra precisaba para la implantación de un nuevo modelo de consumo extendido. En la social-democracia libertaria, el ejercicio de las libertades individuales constituye el fundamento de la sociedad de consumo [10]. En el ámbito temporal que abarca las dos obras aquí citadas (1973-81) Clouscard está dibujando la línea que va de la reversión de la contracultura de los sesenta a los primeros atisbos de las políticas sociales de "Tercera Vía", que sustentan las bases de la post-política contemporánea, como veremos más adelante. 4 Su propia presencia en la Casa Blanca puede entenderse, en cierta forma, como el cierre americano al proceso social de protesta contracultural, en un brusco giro de la voluntad popular hacia el conservadurismo. Congreso/Congresso PECC Sevilla 2013. [18]
Fig 3. "Sean realistas, pidan lo imposible". El evocador lema de mayo del 68, a la luz de lo expuesto por los autores citados en estos párrafos bien podría leerse desde el lado del nuevo mercado: "pidan (inventen, deseen) lo imposible, para que podamos hacerlo real… y vendérselo". (Gérard-Aimé / Rapho) Pero no es necesario ceñirse al mayo del 68 francés. Podemos encontrar autores de opiniones semejantes en un sinnúmero de ámbitos, tantos, que ello podría constituir una investigación en si misma, y no una breve. En el lado americano, Thomas Frank advierte que "si realmente queremos entender la sociedad norteamericana de los años sesenta, al menos debemos reconocer la posibilidad de que las fuerzas asimiladoras estuvieran en lo cierto y que, de algún modo, la idea que Madison Avenue5 tenía de la contracultura era correcta" [11]. ¿Y cuál era esta idea? Según él "la contracultura sirvió a los empresarios visionarios como una forma de proyectar los nuevos principios de la empresa, y vieron en ella la encarnación de unas actitudes que reflejaban las suyas.[…] Sus anhelos de autenticidad y su simultánea desconfianza hacia la tradición convertían la contracultura en un vehículo ideal para transformar radicalmente los hábitos de consumo de los estadounidenses. Los líderes de las industrias de la moda masculina y de la publicidad utilizaron los símbolos y mitos de la contracultura para idear un consumismo notablemente distinto al de los años cincuenta, un consumismo moderno generado por el desencanto hacia la propia sociedad de masas" [12]. En definitiva, Frank sostiene que la contracultura podría haber sido más el resultado que el modelo de un marketing publicitario que desde los cincuenta venía apelando al inconformismo como nuevo reclamo de ventas, en un mercado en que los productos ofrecen más un refuerzo identitario en la rebeldía personal contra el sistema, que un simple servicio funcional. Es decir, una cierta rebelión promulgada como pura técnica de marketing, al servicio de la expansión del consumo hacia nuevos ámbitos6. 5 Madison Avenue es la gran avenida neoyorkina en la que se concentran (o solían hacerlo en la época) las grandes compañías de publicidad y relaciones públicas. 6 Frank alude en esta misma obra a una recidiva semejante a la que nos ocupa en este artículo, al tratar el fenómeno publicitario en torno a la generación X como una réplica estudiada y ya manipulada del fenómeno reversivo de la contracultura de los cincuenta y sesenta. A ese respecto cita a Faith Popcorn, famosa consultora de marketing de la época, que dijo en 1991: "Vimos esta tendencia aproximándose a un millón de kilómetros de distancia. Era inevitable; la generación de la protesta alcanzó la mayoría de edad como una generación de superconsumidores". [19] Congreso/Congresso PECC Sevilla 2013. [19]
Podría decirse entonces que la lucha contra el poder, la ganó -y tal vez la gestóun nuevo poder. Como dijo Clouscard: "Tal es la mentira del mundo. El gran combate contra lo institucional no es sino la sustitución de lo institucional de mañana por aquél de ayer" [13]. El derrocamiento del fordismo tuvo como principal consecuencia el triunfo del postfordismo y de su corolario, el neoliberalismo económico. Frente a aquel poder establecido, "la desestabilización -uno de los grandes legados de la contraculturala acaban logrando mejor el capital de riesgo, los grandes negocios y los mercados fluctuantes de dinero" [14]. Esta cita está originalmente referida a Koolhaas y Tschumi como posibles héroes contraculturales convertidos a los dogmas del nuevo capitalismo cultural. Y es que, si las grandes manifestaciones contraculturales fueron revertidas, asociadas al nuevo modelo económico, las menores como la arquitectura y el urbanismo, no habrían de ser menos. Aunque en aquél momento las connivencias fueran completamente imperceptibles, la perspectiva histórica ha vertido nuevas luces sobre ciertos hechos. Así, en su original autobiografía, Peter Blake, arquitecto moderno convencido, y editor durante años del Architectural Forum dirá, refiriéndose a la contratación de Jane Jacobs por su editor en jefe: "vista en retrospectiva, fue probablemente su movimiento más valiente. Sospecho que si fue posible fue en parte porque Perry Prentice creía que las ideas libertarias de Jane estaban más cerca de su propia devoción derechista a la libre empresa, que aquellas de los ideólogos utopistas de la Ciudad Radiante (como yo y otros de la misma ralea). Pero no estoy del todo seguro de que Perry tuviera las intuiciones o instintos que ocasionalmente se le atribuían"7 [15]. Aunque Blake se cuida mucho de mantener a Jacobs al margen de cualquier connivencia consciente, si deja entender que ciertos sectores de la derecha mercantil podían ya entonces sentir cierta identificación con alguna -probablemente interesadainterpretación de sus propuestas. Hablamos de tan pronto como en 1952. Pero Jacobs no era, ni mucho menos, la única representante de esta prolífica corriente de urbanismo desregulador y participativo que se desplegó a partir de su famoso libro. Ni tampoco la única en ser leída y reinterpretada en claves mercantilistas. Un ejemplo especialmente claro de la reversión a la que nos venimos refiriendo, lo constituye "Non-Plan: An Experiment in Freedom" ("No-Plan: un experimento sobre la libertad"; Price, Banham, Hall y Baker, 1969) [16], una propuesta experimental basada en establecer determinadas áreas completamente libres de planeamiento urbanístico, en las que registrar el comportamiento del desarrollo urbano completamente desregulado. Publicado en la izquierdista "New Society" por su propio editor y otros compañeros declaradamente "socialistas" (Price) o "pertenecientes a la cultura de la protesta" (Banham) [17], las propuestas de "Non-Plan" pueden ser fácilmente leídas - vistas con perspectiva históricadesde enfoques claramente contrarios. En su esclarecedor artículo "New Right/New Left: an alternative experiment in freedom" [18], Ben Franks analiza pormenorizadamente los paralelismos entre "Non-Plan" y las teorías del famoso economista liberal de la escuela austriaca Friedrich Hayek, encontrando semejanzas en la identificación de los problemas, de los enemigos, de las soluciones y de la fuente de las mismas. Para ambos, el problema lo plantea el estado del bienestar keynesiano; los enemigos son los responsables de planeamiento y demás burócratas de la administración; y la solución, para ambos proveniente de América, el libre y reforzado espíritu emprendedor a través de las grandes empresas. En una línea muy similar a la de Clouscard, Franks rastrea las semejanzas y complementariedad de intereses de una nueva izquierda y una nueva derecha, unidas por su lucha contra el Estado fordista8. El 7 Perry Prentice era en la época un director impuesto por un gran grupo editorial, que se había adueñado recientemente del Architectural Forum. A pesar de la precavida y políticamente correcta negación final, Blake no deja de decir lo que dice. 8 Franks destaca incluso ciertas referencias sutiles al Plan Marshall, tema que en Clouscard es recurrente. A pesar ello, aunque sus razonamientos corren paralelos, sus líneas argumentales son bien distintas. Congreso/Congresso PECC Sevilla 2013. [20]
resultado, como ya hemos dicho, es la aceleración del advenimiento del postfordismo neoliberal, también en el ámbito del urbanismo. Fig 4. Arriba, una de las imágenes de Non-Plan, de Banham, Price, Hall y Baker ([16]) Abajo, una de las fotos de los estudios de Scott Brown y Venturi sobre las Vegas (estudio VSB). Los increíbles parecidos visuales hablan claramente de un cierto alineamiento ideológico, o cuando menos formal, entre estos dos ejes principales del proceso reversivo que conduce de la arquitectura contracultural de los sesenta al neoliberalismo de los ochenta. "Non-Plan" basaba su desarrollo en la libre implantación y crecimiento de nuevas y múltiples centralidades a partir de pequeños centros comerciales y gasolineras, se inspiraba en el paisaje económico y medioambiental americano, y tomaba como importantes referentes las emergentes cultura pop, juvenil y de masas. No es raro así que las imágenes ofrecidas por los “non-planners” acaben recordando enormemente a las fascinadas imágenes de Las Vegas de Congreso/Congresso PECC Sevilla 2013. [21]
Scott Brown, Izenour y Venturi, coetáneos en su exposición. Se dan así la mano, a ambos lados del Atlántico, las puntas de lanza de la reversión en el urbanismo y la arquitectura9. La connivencia de "Non-Plan" con las ideas del mercantilismo liberal se materializó años más tarde, cuando uno de los autores del original, desarrolló a partir de él la idea de las "zonas empresariales laissez-faire". Ofrecida por Peter Hall en una conferencia en 1977, dicha idea fue retomada, a través de Sir Keith Joseph y Geoffrey Howe, para la administración Thatcher, y aplicada en los Docklands londinenses en 1980. Se generó una zona de urbanismo desregulado y exenciones fiscales para las empresas inversoras cuyos resultados no son sólo cuestionables en lo urbano o espacial, sino que incluso supuso la quiebra de alguna de las inmobiliarias más implicadas, como Olimpia and York, responsable de Canary Wharf, la parte más "noble" de los Docklands [22]. Fig 5. Margaret Thatcher supervisando el diseño de Canary Wharf, Londres 1988 (London Jewish Chronicle, Photo Scala, Florence/Heritage Images) A partir de esta y otras experiencias, Kaminer se atreve a generalizar: "la promoción de la participación directa como sustitución de la representación indirecta es hermana de ciertas ideas expresadas por los economistas libertarios de derechas y los economistas de libre mercado" [23]. Los activistas en urbanismo participativo, que imaginaban un público deseoso de intervenir en su ciudad se encontraron con frecuencia con una ausencia total de respuesta - tal vez impuesta por una forma de vida productivo-consumista diseñada para evitarla. La demanda de participación, como crítica a la institución "burocrática" que era, redundaba en la pérdida de poder de los expertos al mando de tal institución. Este vacío de poder, apoyado por legislaciones crecientemente desreguladoras, lejos de llegar a manos del público desinteresado en ejercerlo, acaba siendo aprovechado por empresas y lobbies, cuyos intereses, mucho más espurios, sí justifican la inversión de tiempo y dinero en desarrollos urbanísticos que el público 9 Aunque “Learning from Las Vegas” [20] es de 1972, existen publicaciones previas [21] que prueban que sus principales ideas ya estaban configuradas en la época de "Non-Plan" posibilitando el contacto o la influencia entre sus distintos creadores. La vertiente reversiva paralela de la arquitectura a través de Scott Brown y Venturi, es un tema apasionante que, aunque no ha lugar en esta publicación también forma parte de la tesis mencionada. Congreso/Congresso PECC Sevilla 2013. [22]
nunca pudo o quiso hacer. "La agencia no humana del mercado se apropia del poder detentado previamente por el representante 'autoritario', ya fuera un político, un burócrata o un diseñador urbano" [24]. Tras la caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS, se eliminaron las facciones en lo económico y el mundo se tornó uno, pequeño y capitalista. La caída del comunismo10 se planteó como la merecida y absoluta victoria del libre mercado y la supresión definitiva de cualquier posible alternativa. La supresión de esta alteridad precisó de inmediato la generación de otras nuevas11, pero éstas se desplazaron a otros ámbitos, convirtiendo lo económico en un territorio de completo e inabordable consenso12. La "agencia no humana del mercado" se torna un poder difuso, transnacional y al mismo tiempo que favorecido por todos los gobiernos, superior a todos ellos, en cuanto que garante y portadora del consenso básico y constituyente. Su acción continuada acaba alterando las relaciones de poder, degenerando en un tipo de realidad que ha sido descrita por Rancière como post-política, y analizada y gestada también en las contribuciones otros pensadores como Badiou, Balibar o Žižek. "Hoy en día, sin embargo, asistimos a una nueva forma de negación de lo político: la postmoderna post-política, que no ya sólo 'reprime' lo político, intentando contenerlo y pacificar la 'reemergencia de lo reprimido', sino que, con mayor eficacia, lo 'excluye'" [25]. La influencia de los mercados trasnacionales se manifiesta en una aparente horizontalización del poder que, desjerarquizado, tiende a organizarse en red. Una red donde el poder político no es sino uno más de los intervinientes en la toma de decisiones, entre otras muchas organizaciones privadas y semi-públicas, cuyas orientaciones son dictadas por razones técnicas, alejadas de la política y volcadas al cumplimiento de ciertos intereses. Esta asociación, o sumisión de los poderes públicos a las necesidades del libre flujo global del capital, producen, pues, un desplazamiento del poder de acción de los puestos electivos hacia los no electivos y ocultos13. Un vaciado de sentido, en definitiva, de la democracia electiva vigente y un deslizamiento desde la política a la mera gestión14. Puesto que el objetivo principal -el cumplimiento de las directrices del neoliberalismoestá fuertemente consensuado por todas las partes, solo es necesaria la aplicación de las medidas técnicas necesarias para su 10 Si bien la URSS y los países de su entorno no son los únicos países comunistas del mundo, la caída de sus regímenes ha supuesto la eliminación total del comunismo como sistema económico alternativo, como demuestra el comportamiento efectivo de la "comunista" China. 11 La necesidad de un "otro" contra el que definirse se desplazó fuera del ámbito económico hacia figuras más o menos objetivas, pero definitiva e intencionalmente objetivadas como tales. El ejemplo más evidente, pero no el único, sería el fundamentalismo islámico. El propio término "fundamentalismo", rescatado de ciertas ideologías radicales protestantes de principios de siglo, carece de significado en español y otras lenguas no inglesas hasta su reciente acuñamiento como designación de ésa alteridad terrible y necesaria para la generación de consensos. 12 Las influyentes políticas de "Tercera vía" de Blair - intento establecimiento de medidas sociales sin cuestionamiento alguno del marco económico neoliberalconstituyen a un tiempo el perfecto cumplimiento de las tendencias descritas por Clouscard y el ejemplo más inmediato de la sumisión al consenso neoliberal. 13 "En la postpolítica el conflicto entre las visiones ideológicas globales, encarnadas por los distintos partidos que compiten por el poder, queda sustituido por la colaboración entre los tecnócratas ilustrados (economistas, expertos en opinión pública...) y los liberales multiculturalistas: mediante la negociación de los intereses se alcanza un acuerdo que adquiere la forma del consenso más o menos universal. De esta manera, la post-política subraya la necesidad de abandonar las viejas divisiones ideológicas y de resolver las nuevas problemáticas con ayuda de la necesaria competencia del experto y deliberando libremente tomando en cuenta las peticiones y exigencias puntuales de la gente" [26]. 14 "El signo definitivo de la post-política en todos los países occidentales es el crecimiento de una acercamiento al gobierno desde la gestión (management): el gobierno es reconcebido como un función estrictamente gestora, desprovista de su apropiada dimensión política" [27]. Congreso/Congresso PECC Sevilla 2013. [23]