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IMPACTO DEL CONSUMO DE ALCOHOL SOBRE LA FERTILIDAD. CONSECUENCIAS EN LA DESCENDENCIA. María Teresa Benítez Fernández
FACULTAD DE FARMACIA Departamento de Fisiología Grado en Farmacia IMPACTO DEL CONSUMO DE ALCOHOL SOBRE LA FERTILIDAD. CONSECUENCIAS EN LA DESCENDENCIA. Trabajo de Fin de Grado Revisión Bibliográfica María Teresa Benítez Fernández Tutora: Dra. Olimpia Carreras Sánchez Sevilla, Junio 2023 2
Resumen El alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida en la sociedad, a pesar de los efectos negativos que tiene sobre la salud. Se ha observado un efecto negativo del consumo de etanol en la salud reproductiva de hombres y mujeres. En el primer caso, la exposición crónica al alcohol puede interferir en la producción de espermatozoides y en su movilidad, lo que puede afectar negativamente a la fertilidad. Además puede generar inflamación en los órganos reproductivos y dañar el ADN de las células germinales. Sin embargo, algunos estudios han encontrado una asociación positiva entre el consumo ocasional de alcohol y la calidad del semen, seguramente por las sustancias antioxidantes que algunas bebidas contienen. En el caso de las mujeres, los estudios arrojan resultados más dispares, pero se ha observado que el consumo de alcohol moderado puede afectar a los niveles de hormonas sexuales en edad reproductiva. Por lo general, se precisa más investigación para dar resultados claros sobre si el alcohol afecta o no realmente a la fertilidad femenina. Por otro lado, en el sexo femenino es imprescindible recalcar la toxicidad producida por la exposición al etanol en periodo de gestación, pudiendo generar daños en el feto. Se estima que el 25-50% de las mujeres en la Unión Europea continúan consumiendo etanol en dicha etapa. Como resultado, la descendencia puede sufrir un trastorno del espectro alcohólico fetal (TEAF), que incluye alteraciones en el comportamiento, capacidad de aprendizaje y rasgos físicos de la descendencia. Para paliar estos efectos, se ha estudiado el uso de sustancias con capacidad antioxidante, ofreciendo resultados positivos en cuanto a la neutralización del daño oxidativo que el consumo de alcohol provoca. Palabras clave: alcohol, reproducción masculina, reproducción femenina, fertilidad, TEAF. 3
Abstract Despite its negative effects, nowadays alcohol is the most consumed psychoactive substance. We can observe in several studies that alcohol consumption can be detrimental to reproductive health in both men and women. In one hand, ethanol cronic exposure can cause alterations in spermatogenesis and spermatozoon movility, and consequently can affect to fertility. Likewise, it might induce inflamation in reproductive organs, damaging male germ cells DNA. On the contrary, diverse studies have proven that there is a possitive relation between occasional alcohol drinkers and semen quality, that can be associated to some antioxidant substances included in a certain amount of alcoholic drinks. On the other hand, the studies focused on femenine fertility and alcohol exposition, showed dissimilar results, but we can assure that it can affect to sexual hormone regulation in fertil age. Nevertheless, considerably more studies are required to ensure the correct association between alcohol consumption and fertility. Besides, it is essential to mention the risk ocasioned by alcohol consumption during gestation period. There is a high likehood of suffering fetal alcohol spectrum disorder on the offspring, a condition that can produce body abnormalities, conductual problems and learning difficulties, among other afflictions. In order to solve this problem, many studies have investigated the role of atioxidant substances to settle the oxidative damage caused by ethanol consumption, showing outstanding results. Key words: alcohol, masculine reproductive system, female reproductive system, fertility, FASD. 4
ÍNDICE 1. Introducción……………………………………..……………………………….….6 1.1. Definición de alcohol…….………………………………………….......….7 1.2. Prevalencia del consumo de alcohol en España.……….…………….….….8 1.3. Metabolismo del alcohol……………………….…..…………...……….….9 1.4. Daño celular producido por el consumo de alcohol…….………………....11 1.5. Efectos del consumo de alcohol en la salud reproductiva.…………….….12 1.6. Antioxidantes…..……………………………………..…..………….……13 2. Métodos……………………………………………………………………………..14 3. Objetivos.…………………………………………………………………………...14 4. Resultados y discusión…….…………………………………………………….…16 4.1. Infertilidad masculina……...………………………………...………..…...16 4.2. Infertilidad femenina.…….……………………..…………...…..…………17 4.3. Consumo de alcohol en el embarazo. Trastornos del espectro alcohólico fetal (TEAF). …………………….…………………….………19 5. Conclusiones.……………………………………………………………………….26 6. Bibliografía……………………………………………………………………...….27 5
1. Introducción: La tasa de natalidad en España ha ido decayendo en los últimos años, situándose en un 6.31, siendo la media europea de 9,1 en 2020, según las encuestas del Instituto Nacional de Estadística. Parte de esta decadencia en la natalidad puede asociarse con la infertilidad. En España hasta el 17% de la población tiene problemas de fertilidad, y la tendencia es creciente (fig.1). Una de las razones que explica el descenso de la fertilidad podría ser la exposición a diferentes factores ambientales, así como los malos hábitos, como el consumo de alcohol, drogas o tabaco, que pueden empeorar la calidad de la salud reproductiva. Tal y como observamos en el gráfico, la tasa de fertilidad ha ido decreciendo con los años (fig. 2). 0 0,5 1 1,5 2 2,5 3 3,5 1960 1963 1966 1969 1972 1975 1978 1981 1984 1987 1990 1993 1996 1999 2002 2005 2008 2011 2014 2017 2020 Tasa de fertilidad en España 0,00 5,00 10,00 15,00 20,00 Índice de natalidad en España Figura 1. Índice de natalidad en España. Datos obtenidos de las encuestas del INE. Figura 2. Tasa de Fertilidad en España. Datos obtenidos de las encuestas del INE. 6
1.1 . Definición de alcohol: Según las definiciones de “alcohol” propuestas por la Real Academia Española (RAE), la más precisa y la que más información nos aporta es la de alcohol etílico, un líquido incoloro, inflamable y soluble en agua, que se obtiene de la fermentación de producto naturales ricos en hidratos de carbono, es el contenido principal de las bebidas alcohólicas y tiene, además, múltiples aplicaciones en la industria. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define el alcohol como “sustancia psicoactiva con propiedades causantes de dependencia” (OMS, 2018). Es la droga de abuso de primera elección por la sociedad, siendo un depresor del sistema nervioso central. El alcoholismo según la OMS se define como cualquier deterioro en el funcionamiento físico, mental o social de una persona, cuya naturaleza permita inferir razonablemente que el alcohol es una parte del nexo causal que provoca dicho trastorno. Puede cambiar el estado de ánimo, autocontrol y comportamiento de la persona que lo consume, pudiendo causar además problemas a la hora de pensar con claridad o en la memoria. También afecta en la mayoría de los casos a la coordinación motora y al control físico (NIH: Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y Alcoholismo, 2021). El alcohol es una sustancia adictiva, responsable de múltiples problemas de salud provocando enfermedades psiquiátricas, cardiovasculares y enfermedades transmisibles. También el consumo de alcohol está relacionado con ciertos tipos de cáncer, como cáncer de vejiga, de mama, orofaringeo y colorrectal. El posible impacto de su consumo puede afectar a terceras personas causando lesiones por accidentes de tráfico, violencia o Trastornos del Espectro Alcohólico fetal (TEAF). Según la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD) procedente de los programas de encuestas y los indicadores de problemas asociados al consumo y adicciones del OEDA, se estima que en España, en el conjunto de los ciudadanos menores de 15 años durante 2010-2017, se dieron 15.489 muertes atribuibles al consumo de alcohol. De estas, el 73,8% ocurrieron en hombres, y la mayoría, el 55,7%, fueron muertes prematuras, de residentes menores de 75 años de edad. 7
1.2. Prevalencia del consumo de alcohol en España: Hoy en día, el alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida, según la Encuesta sobre alcohol y drogas en España (EDADES 2022). Según la Encuesta Nacional de Salud en España 2017, los hombres duplican el consumo de alcohol a las mujeres. En la Encuesta sobre uso de drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES 2021), se refleja una edad de inicio del consumo de alcohol de 14 años. Además, en la población entre 14 y 18 años, el 71% dice haber consumido alcohol en el último año (73% mujeres, 68% hombres). En cuanto al consumo intensivo hasta el 16,7% de las personas entre 15-64 años dice haber hecho un consumo de riesgo de alcohol en el último año. Dichos episodios suelen darse en jóvenes adultos de 15-34 años, y predominan en los hombres (fig. 3). En esta franja de edad el 35,4% de los hombres y el 24,1% de las mujeres dicen haberse emborrachado alguna vez en los últimos 12 meses. Se considera consumo intensivo, cuando en un intervalo de 4-6 horas la toma de bebidas alcohólicas en el caso de los hombres es igual o mayor a 6 y 5 o más en el caso de las mujeres. En cuanto al consumo de alcohol en forma de atracón (botellón o binge drinking), el 15,4% de los consumidores dicen haberlo practicado en los últimos 30 días, concentrándose en las edades de 20 a 24 años. Este patrón de consumo se considera de alto riesgo, siendo más frecuente en España hoy en día que años atrás. El consumo en botellón, ha disminuido en 2022 (7,4%), en comparación con el año 2020 (9,9%), según el informe EDADES 2022. 0,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 Todos los días De 3 a 6 días a la semana De 1 a 2 días a la semana De 2 a 3 días al mes Una vez al mes o menos Nunca Frecuencia consumo intensivo de alcohol en los últimos 12 meses, 2020. (% población de 15 y más años) Mujeres Hombres Figura 3. Frecuencia consumo intensivo de alcohol en los últimos 12 meses. 2020. Datos obtenidos del informe EDADES. 8
1.3. Metabolismo del alcohol: Cuando consumimos bebidas alcohólicas, cerca del 80% del etanol (EtOH) se absorbe en el duodeno y en el estómago (20%), además una pequeña parte se metaboliza en el estómago, ya que existe una pequeña cantidad de aldehído deshidrogenasa, lo que se llama efecto del primer paso, y pasa directamente al torrente sanguíneo. Una vez alcanzada la circulación sistémica, llega al cerebro, corazón, hígado y riñones al cabo de 10-15 minutos. Pasada una hora tras la ingestión, el etanol tiende a depositarse en los músculos y en el tejido adiposo, donde se acumula (Finelli et al., 2021). En el hígado se metaboliza el 90% del EtOH, y el restante se elimina directamente en la orina, las heces, en el aire exhalado, sudor y leche materna (Slevin et al. 2020). Este EtOH se oxida en el hígado, estómago e intestino delgado gracias a una enzima llamada alcohol deshidrogenasa (ADH) y forma acetaldehído, a la vez que reduce una molécula de nicotinamida adenina dinucleótido (NAD+) (Cederbaum et al., 2012). Cabe destacar que el acetaldehído es una molécula altamente toxica y reactiva. El NAD+ reducido (NADH), participa en la generación de energía por parte de la célula, mediante mecanismos de transporte electrónico localizados en la membrana interna de la mitocondria. Por lo que concluimos que el metabolismo del alcohol produce energía (Finelli et al., 2021). En el cerebro, las principales enzimas que participan en este proceso de oxidación del etanol a acetaldehído son la catalasa y el citocromo P450 (CYP450). Esta última enzima contiene un grupo hemo que se encarga de la oxidación de ácidos grasos, esteroides y diversos xenobióticos (Jiang et al., 2013). Además, es inducida principalmente por consumo de alcohol crónico, aumentando la tolerancia al mismo, así como la producción de daño oxidativo y toxicidad, que aumentan notablemente el riesgo de padecer cáncer y enfermedades hepáticas. De forma análoga, la catalasa, una oxidorreductasa, contiene un grupo hemo encargado de la eliminación de especies reactivas de oxigeno (ROS). Se localiza en los peroxisomas, y oxidan el etanol en presencia de complejos que generan H2O2. La catalasa, juega un papel esencial en la tolerancia al alcohol por parte del cerebro, mientras que en el hígado, su actividad no es destacable (Finelli et al., 2021) (fig. 4). 9
4. Resultados y discusión: 4.1. Infertilidad masculina: La calidad del semen ha ido decreciendo con el paso de los años, y diversos estudios aseguran que podría estar relacionado con la exposición a factores ambientales tóxicos (Rodprasert et al., 2023). Por otra parte, los malos hábitos como el consumo de alcohol o tabaco, también son partícipes del auge de la infertilidad, así como de la inefectividad de la reproducción asistida. Se ha demostrado que el consumo crónico de alcohol puede interferir en la espermatogénesis y en la motilidad del esperma en el semen (Rahimipour et al., 2013). Además, puede producir disfunción sexual en animales y en humanos, así como anormalidades testiculares. En un estudio realizado en ratones, aquellos que habían consumido alcohol presentaban inflamación en el epidídimo, así como un aumento del tamaño de la próstata, además se vio comprometida la integridad de los testículos y las vesículas seminales que afecta a los espermatocitos, derivando en una disminución de la motilidad y de la concentración del semen, y la deformación de los espermatozoides. La inflamación generada, promueve la generación de ROS, toxinas y citoquinas proinflamatorias, además de daño en la integridad y condensación del ADN, lo que produce daño celular y estimulación de la apoptosis (Li et al., 2022). Por otro lado, en el caso de los consumidores ocasionales, no se han visto alterados los parámetros de motilidad y morfología seminal. De hecho, se confirmó una correlación positiva entre el consumo ocasional y moderado de alcohol y el volumen y la motilidad de los espermatozoides. Esto puede deberse a que algunas bebidas alcohólicas presentan compuestos antioxidantes y antiinflamatorios, como flavonoides o polifenoles en el caso del vino tinto (Ricci et al., 2017). En cambio, algunos autores no encuentran una relación directa entre el consumo de alcohol y la calidad del esperma (Jensen et al., 2014). Debido a la variedad de estudios publicados y la discrepancia entre los autores, es muy complicado llegar a una conclusión en cuanto a la relación del consumo de alcohol con la calidad del esperma. Por ello, sigue siendo objetivo de estudio. El consumo de alcohol, en estudios realizados en animales, ha demostrado un impacto negativo en la regulación hormonal, afectando al eje hipotalámico-hipofisariogonadal, encargado de la regulación de la síntesis de hormonas sexuales como la testosterona (Ricci et al., 2012). Además se observa una gran diferencia entre el consumo ocasional y 16
el consumo crónico de alcohol, siendo este último, mucho más perjudicial. Como consecuencia, se ha observado un aumento de la hormona leutinizante (LH), la hormona folículo estimulante (FSH), y el estradiol. En cuanto a la testosterona, existe controversia, aunque algunos estudios han observado un aumento de los valores (Jensen et al., 2014). Por otra parte, el consumo crónico de alcohol se ha relacionado con la estimulación de la enzima aromatasa, que convierte la testosterona en estradiol, aumentando los niveles de estrógenos. Además el consumo de etanol reduce los niveles de NAD/NADH, lo que inhibe de forma indirecta la enzima que se encarga de sintetizar la testosterona. (Muthusami et al., 2005). Como hemos mencionado anteriormente, el consumo de alcohol se ha visto relacionado con la genotoxicidad (Liguori et al., 2018). Por tanto la infertilidad asociada al consumo de alcohol crónico, puede deberse a los defectos en la expresión génica, que impide la traducción de proteínas necesarias para la síntesis y maduración de espermatozoides. El etanol puede disminuir la viabilidad del esperma, bloqueando la expresión en las células germinales del antígeno nuclear de células en proliferación (PCNA) (Koh et al., 2006), un cofactor de la ADN polimerasa que favorece la síntesis de ADN (Moldovan et al., 2007), por tanto, se ve estimulada la apoptosis de las mismas. 4.2. Infertilidad femenina: Los efectos del consumo de alcohol en la función reproductiva y fertilidad femenina presentan más preguntas que respuestas. La heterogeneidad en la clasificación y los valores de corte discordantes para las categorías de tipo de consumo de alcohol, así como las diferentes medidas utilizadas han dificultado la comparación de los diferentes estudios. La mayoría han comparado los efectos entre las diferentes tasas de consumo de alcohol (bajo, alto o moderado) mientras que otros se centran en un solo nivel de consumo, abordando los efectos negativos principales (Angelis et al., 2020). Diversos estudios han mencionado que el consumo de alcohol de forma aguda o moderada puede afectar al sistema endocrino de la mujer en edad reproductiva, elevando los niveles de estrógenos y disminuyendo los de progesterona. Los mecanismos aún no se conocen con certeza, pero se propone, entre ellos, una disminución en la oxidación del estradiol a nivel hepático, un aumento en la aromatización de la progesterona a estradiol, una disminución de la conversión hepática de la pregnenolona a progesterona y una reducción en la captación de colesterol (Gill et al., 2000). En cambio, se encontró el efecto contrario 17
en perfiles de consumo abusivo, presentan un aumento de los estrógenos y disminución de la progesterona, una vez que se ha producido daño hepático (Petterson et al., 2000). Otro estudio relacionó positivamente el consumo de alcohol con el aumento de los niveles de estradiol, asegurando que el efecto es dosis-dependiente (Muti et al., 1998). Por otra parte, también encontramos artículos donde no se encuentra relación entre el consumo de alcohol y los niveles de estrógenos (Valimaki et al., 1995). Un estudio más reciente, concluye que los niveles de testoserona y de estradiol se encuentran alterados en personas con dependencia al alcohol (AD), en el caso de las mujeres con AD, la testosterona se ve aumentada, ya que aseguran que la globulina fijadora de hormonas sexuales actúa como modulador de la misma, aumentando sus niveles (Ho et al., 2023). Debido a las discrepancias entre los estudios, es difícil concluir si realmente el consumo de alcohol afecta a la producción y regulación de hormonas sexuales, y se precisa más investigación, así como estudios más recientes (Angelis et al., 2020). En cuanto a la ovogénesis, los estudios observacionales y experimentales son escasos, sin embargo, se ha mencionado la ovotoxicidad del consumo de alcohol, aunque no sean concluyentes los mecanismos que subyacen a este efecto, ni si implica una acción local en el ovario o central a nivel del eje hipotálamo-hipófisis-ovario (Angelis et al., 2020). Los resultados de los estudios son inadecuados, por lo que se requiere una investigación adicional. Entre ellos se ha informado de una falta de relación (Kaczmarek et al., 2007), y de forma contradictoria, de una asociación positiva entre el consumo de alcohol y un retraso en la aparición de la menopausia (Kinney et al., 2006); (Morris et al., 2012). Además, no se observa asociación con los niveles de hormona antimulleriana (AMH) y FSH, por lo que sugiere que el consumo de etanol podría no estar involucrado en la atresia folicular, ni afectar al número de folículos antrales. En cambio, en otro estudio, observa un aumento significativo de los niveles de FSH, y un número disminuido de folículos antrales en mujeres que habían sido expuestas al etanol de forma moderada (Li et al., 2013). Igualmente, otro estudio en mujeres premenopáusicas asegura que el consumo crónico de alcohol se asocia positivamente con el recuento de factor de crecimiento nervioso ovárico (NFG), lo que se traduce en una relación positiva entre el consumo de alcohol y el retraso de la menopausia (Peck et al., 2016). La diversidad de resultados en los diferentes estudios, no nos permite responder con seguridad a la respuesta de si el alcohol realmente afecta a la fertilidad femenina, ya que sería necesaria mucha más investigación. 18
4.3. Consumo de alcohol en el embarazo. Trastornos del espectro alcohólico fetal: El consumo excesivo de alcohol durante el embarazo puede afectar al feto de forma grave. El etanol es el principal factor de déficits de desarrollo, así como nutricional., lo que empeora aún más los efectos teratógenos del mismo (Naik et al., 2022). Sin embargo, se ha demostrado que dosis incluso más pequeñas de etanol pueden causar efectos perjudiciales al feto (Jensen et al., 2014). Entre ellos, se observan desórdenes en el comportamiento, capacidad de aprendizaje y rasgos físicos. El Trastorno del espectro alcohólico fetal (TEAF) es un término que agrupa todas las patologías ocasionadas por el consumo de albohol durante el desarrollo embrionario. Dentro del mismo se encuentra el síndrome alcohólico fetal (FAS), los trastornos del neurodesarrollo, del comportamiento, y los defectos congénitos por la exposición al alcohol (Muthusami et al., 2005). Prevalencia: Se ha observado que casi una de cada diez mujeres en el mundo (9.8%) consumen alcohol durante la gestación, y que uno de cada tres niños expuestos desarrollarán un TEAF. Esto supone un total de 630.000 nacidos afectados al año, siendo la población más afectada los niños procedentes del Este de Europa (Popova et al., 2019) (fig. 7). Además, según el Ministerio de Sanidad, se estima que hasta un 25-50% de las mujeres de la Unión Europea siguen exponiéndose al etanol en el embarazo (Hisu et al., 2015). Figura 7. Prevalencia global de FAS en toda la población mundial, por 10.000 personas. Imagen obtenida de Hisu et al., 2015 19
Diagnóstico: Para el diagnóstico del TEAF, es necesaria la presencia de un equipo multidisciplinar y debe incluir una evaluación neuropsicológica. Este proceso comienza con la evaluación de la exposición prenatal al alcohol, que debe incluir información sobre la frecuencia de uso y momento del consumo de alcohol durante el embarazo. Se requiere dicha información desde tres meses antes del reconocimiento del embarazo, y debe proceder de una fuente fiable, ya sea la propia madre o un miembro de la familia, incluso de una agencia de servicios sociales o servicios médicos (Wu et al., 2015). Además el TEAF se puede valorar mediante biomarcadores de exposición al alcohol durante el embarazo como son los ésteres etílicos de ácidos grasos, fosfatidiletanol y etilglucuronida en cabello, uñas, orina o sangre de la madre, o en la placenta o meconio. Es conveniente también evaluar la posible exposición a otros teratógenos, ya que normalmente suele haber mayor predisposición de consumir otras drogas. Como hemos citado anteriormente, hay cuatro categorías de TEAF. Cada categoría se distingue por la presencia o ausencia de dismorfia facial característica, retraso en el crecimiento, disfunción del sistema nervioso central y discapacidades neuroconductuales. Además debemos descartar otras patologías que tengan signos parecidos al TEAF, como anomalías cromosómicas o exposición a diferentes teratógenos. Para ello se deben realizar pruebas y evaluaciones estandarizadas (Hoyme et al., 2016) (Tabla 1). Cuando no tenemos un diagnóstico claro de que un niño tenga FAS, pero podemos asegurar que ha sido expuesto al alcohol durante la gestación y presenta algunas anormalidades faciales, así como problemas en el crecimiento y neuroconductuales, podemos decir que el paciente presenta Síndrome Alcohólico Fetal Parcial (pFAS) (Maya-enero et al., 2021). 20
Tabla 1.Diagnóstico de TEAF. Imagen modificada de Cook et al., 2016 Exposición al alcohol documentada Dismorfia facial Deficiencias en el crecimiento Disfunción del SNC Trastornos neuroconductuales Diagnóstico + + + + + FAS - + + + + FAS + + + - + pFAS + + - + + pFAS + + - - + pFAS - + + - + pFAS - + - + + pFAS + - - - + Trastornos del neurodesarrollo por exposición al alcohol Signos y síntomas: Como hemos mencionado anteriormente, las personas afectadas por el TEAF presentan algunas características comunes (Mattson et al., 2011): 1. Disfunción del sistema nervioso central: El consumo de alcohol en la gestación puede afectar negativamente al desarrollo del sistema nervioso central del feto, lo que puede generar retrasos en el desarrollo cognitivo, dificultades del aprendizaje, trastornos del lenguaje o memoria y falta de coordinación motora (Fuentes et al., 2012). Figura 8. Resonancia Magnética (MRI) de un niño sano comparado con MRI de un niño con TEAF. Imagen modificada de Fuentes et al., 2009. - Superficie cerebral lisa. - La estructura cerebral interna no ha llegado a desarrollarse. - Cara plana. - Cabeza más pequeña. - Menos surcos cerebrales. 21
2. Retraso en el crecimiento y en el desarrollo: Los niños con TEAF pueden presentar retraso en el crecimiento postnatal y prenatal. Además, también es característico que tengan un menor peso al nacer y una estatura menor que los niños sanos (Popova et al., 2023). 3. Anomalías faciales: En la Figura 9 se observan los rasgos faciales característicos de un niño con TEAF. Se puede apreciar cabeza pequeña, epicantos, perfil mediofacial plano, surco nasolabial liso, puente nasal bajo, aberturas oculares pequeñas, nariz corta, labio superior delgado., mandíbula subdesarrollada (Denny et al., 2017). Figura 9. Características físicas TEAF. Imagen modificada de Denny et al., 2017 Figura 10. Niños con FAS. Imagen extraída de www.medicinaysaludpublica.com 22
Como podemos observar en las imágenes (fig. 9,10,11), las anomalías faciales algunas veces no son muy apreciables a simple vista, por lo que podríamos esperar que son personas sanas. 4. Problemas en la salud física: como problemas auditivos o de la visión, trastornos del sueño, sistema inmune débil y problemas dentales. Además de malformaciones cardiacas, renales o esqueléticas (Caputo et al., 2016). 5. Dificultades en el comportamiento y emocionales: impulsividad, hiperactividad, problemas de conducta, dificultades para regular el estado de ánimo, déficit de atención, dificultades en las habilidades sociales (Moore et al., 2014). Posible tratamiento: Actualmente, no existe un tratamiento específico para revertir el efecto de la exposición al alcohol en la gestación, pues la única prevención válida es evitar su exposición. Es por ello que existen múltiples estudios que intentan encontrar mecanismos para prevenir los efectos teratógenos del alcohol. En el embarazo se necesitan demandas significativas de diversos nutrientes para el correcto desarrollo del feto, y los déficits de los mismos pueden ocasionar malformaciones congénitas, necrobiosisfetal, o deterioro del sistema inmune del feto, entre otras cosas. Es por ello que se ha demostrado el papel tan importante de la suplementación nutricional durante la gestación (Biswas et al., 2022). Se ha demostrado que administrando sustancias antioxidantes como vitamina C, cúrcuma, y reservatrol, se puede reducir el estrés oxidativo debido al etanol. Además el uso de Figura 11. Características físicas de adultos con TEAF. Imagen tomada de BBC NEWS https://www.bbc.com/mundo/noticias -46428171. 23
vitamina E reduce la pérdida de células de Purkinje en ratas, y administrándola con beta carotenos y vitamina C, se reduce la perdida de células del hipocampo. De la misma manera, la vitamina A demostró mejorar anomalías físicas como el tamaño de los ojos y la estatura. Asimismo, los suplementos alimenticios con ácido fólico, selenio (Ojeda et al., 2018), DHA o L-glutamina han demostrado reducir notablemente la toxicidad inducida por el consumo de etanol en madres con alto riesgo de concebir a un niño con TEAF (Popova et al., 2021). El déficit en ácido fólico (AF) es uno de los signos más notables del consumo de alcohol durante y antes del embarazo, por lo tanto, su administración en forma de suplemento como antioxidante ha demostrado ser muy útil en estudios sobre animales expuestos al alcohol. El ácido fólico es necesario durante la gestación porque ayuda a mantener la replicación celular, además su déficit está relacionado con muchos defectos en el nacimiento (Ojeda et al., 2018). En estudios realizados en animales, las gestantes expuestas al etanol presentan un menor número de crías y una mayor mortalidad de las mismas, unido a un menor tamaño y un déficit en el crecimiento postnatal. En cambio, en el caso de las madres expuestas al etanol y suplementadas con ácido fólico ocurría lo contrario. Por tanto, estos autores concluyen que el suplemento de AF podría mejorar algunos de los parámetros gestacionales y crecimiento de los animales expuesto al etanol. El consumo crónico de alcohol ha demostrado alterar la biodisponibilidad del Selenio (Se), así como su acción antioxidante (Ojeda et al., 2021). El genoma humano comprende 25 genes que codifican selenoproteinas, las cuales están involucradas principalmente en la homeostasis del estrés oxidativo. Además, el Se es crucial para la producción de hormonas tiroideas, síntesis de ADN, inmunidad y fertilidad (Manojlović-Stojanosk et al., 2022). En un estudio realizado en ratas Wistar, (Jotty et al., 2009), se midieron los niveles de Se en muestras de suero, orina, heces y diversos tejidos de las ratas madre, determinando la actividad de la glutatión peroxidasa (GPx). Los resultados mostraron que el consumo de alcohol altera la biodisponibilidad y la retención del Se en corteza cerebral, musculo, glándula mamaria y salival. En cambio se observa un aumento de la retención de selenio en el corazón, hígado y bazo. Además, el consumo de alcohol disminuyó la actividad de la GPx en suero, indicativo de una reducción del poder antioxidante. Estos valores se restablecían correctamente tras administrar el suplemento de Se a los animales que habían consumido alcohol, excepto en la corteza cerebral (Jotty et al., 2009). 24
De esta forma, estos autores concluyen que la suplementación con Se presenta un gran potencial para mitigar los efectos perjudiciales del consumo de etanol. Estos autores en estudios posteriores suplementaron la dieta con dos antioxidantes: el AF y el Se, nutrientes que se encuentran disminuidos en las madres expuestas al alcohol durante la gestación y la lactancia, comprobando que estos suplementos podían prevenir la oxidación que el alcohol provoca sobre el hígado de la descendencia, ya que encontraron una disminución en la oxidación de proteínas en las crías expuestas al alcohol. Por lo que el efecto de los dos suplementos podría ser efectivo para neutralizar el daño oxidativo que el consumo de alcohol provoca sobre el hígado de las crías (Ojeda et al., 2009). 5. Conclusiones: 1. El consumo crónico de alcohol puede interferir en la espermatogénesis y en la motilidad del esperma, afectando a la fertilidad masculina. Además puede producir disfunción eréctil y anormalidades en el aparato reproductor masculino. 2. El consumo crónico de alcohol puede afectar a la regulación hormonal de hombres y mujeres, incluyendo la síntesis de hormonas como la testosterona, LH, FSH y estradiol. 3. El consumo de alcohol crónico reduce los niveles de estrógenos y aumenta los de testosterona. Por el contrario, el consumo moderado en mujeres en edad reproductiva puede elevar los niveles de estrógenos y suprimir la producción de progesterona. Además se ha mencionado una posible ovotoxicidad por la exposición al etanol. 4. El consumo de alcohol durante el embarazo a cualquier dosis puede tener efectos perjudiciales en el feto, ocasionando algún trastorno del espectro alcohólico fetal. 5. La suplementación con antioxidantes ha demostrado reducir notablemente el daño oxidativo producido por el consumo de alcohol en animales de experimentación. 25
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