scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Paisajes emergentes de las energías renovables en España

Prados Velasco, María José; Frolova Ignateva, Marina; Baraja Rodríguez, Eugenio; Espejo Marín, Cayetano

Abstract

El objetivo de este artículo es analizar, a través del estudio de la relación entre las energías renovables y el paisaje en el contexto español, los nuevos aspectos que han de tenerse en cuenta para mejorar su ordenación. Analizamos el concepto del paisaje energético de renovables, que se ha configurado en los estudios nacionales e internacionales más recientes sobre este tema. Abordamos diferentes modalidades de los paisajes energéticos en una perspectiva comparativa. En conclusión esbozamos los principales retos para la lograr una relación más armoniosa entre las nuevas energías y el paisaje.

Full text

223 Paisajes emergentes de las energías renovables en España Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014, págs. 223-252 I.S.S.N.: 0212-9426 PAISAJES EMERGENTES DE LAS ENERGÍAS RENOVABLES EN ESPAÑA1 Marina Frolova Ignateva Departamento de Análisis Geográfico Regional y Geografía Física e Instituto de Desarrollo Regional. Universidad de Granada [email protected] Cayetano Espejo Marín Departamento de Geografía. Universidad de Murcia [email protected] Eugenio Baraja Rodríguez Departamento de Geografía, Universidad de Valladolid [email protected] María José Prados Velasco Departamento de Geografía Humana. Universidad de Sevilla [email protected] RESUMEN El objetivo de este artículo es analizar, a través del estudio de la relación entre las energías renovables y el paisaje en el contexto español, los nuevos aspectos que han de tenerse en cuenta para mejorar su ordenación. Analizamos el concepto del paisaje energético de renovables, que se ha configurado en los estudios nacionales e internacionales más recientes sobre este tema. Abordamos diferentes modalidades de los paisajes energéticos en una perspectiva comparativa. En conclusión esbozamos los principales retos para la lograr una relación más armoniosa entre las nuevas energías y el paisaje. Palabras clave: paisaje, energías renovables, ordenación, análisis comparativo. Fecha de recepción: octubre 2012. Fecha de aceptación: septiembre 2014. 1 Esta publicación ha sido posible gracias a las convocatorias de Redes de Excelencia Científica del Ministerio de Ciencia e Innovación de España (Referencias CSO2009-06356-E y CSO2010-09939-E), y a los Proyectos de Investigación Fundamental No Orientada en el marco del Plan Nacional de I+D+i 2008-2011 (Referencias CSO2011-23670 y CS02011-28480). 224 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 Marina Frolova Ignateva, Cayetano Espejo Marín, Eugenio Baraja Rodríguez y María José Prados Velasco ABSTRACT The objective of this article is to study the relationship between RE and the landscape in Spain so as to analyze the new aspects that must be taken into account to improve energy and landscape planning. We begin by analyzing the concept of renewable energy landscape as defined in the most recent studies on this subject, at both a national and an international level. We discuss the different forms of RE landscape from a comparative viewpoint. We then conclude by outlining the main challenges that must be faced in order to achieve a more harmonious relationship between new energies and landscape. Key words: landscape, renewable energies, planning, comparative analysis I. INTRODUCCIÓN Desde principios del siglo XXI se ha construido un marco muy propicio para el desarrollo de las energías renovables (EERR) en Europa, a raíz de la preocupación generalizada de responder a unos importantes retos energéticos. Estos retos refieren tanto a la sostenibilidad y a las emisiones de gases de efecto invernadero, como a la mejora de la seguridad del suministro ante las importaciones. Los gobiernos europeos han apoyado este desarrollo con una política energética que privilegió a las EERR en detrimento de las convencionales con incentivos económicos. Al mismo tiempo, algunas empresas de energía, pero también las empresas no energéticas, han participado en la implementación de esta política. En algunos casos, los incentivos han sido destinados a costear las obras de ingeniería para la construcción de plantas a cambio de las ayudas de los gobiernos; en otros, han servido para el desarrollo y fabricación de elementos para estas EERR. No obstante las políticas europeas de las EERR de la primera década del siglo XXI han mostrado sus limitaciones. En primer lugar, no han logrado controlar el crecimiento constante de la demanda energética. En países pioneros en el desarrollo de estas energías, como es el caso de Alemania, todo lo que se ha conseguido en esta dirección ha servido únicamente para compensar el continuo crecimiento del consumo energético. En España la situación es distinta porque la demanda eléctrica ha caído en los últimos años por la crisis económica, pero hay que reconocer que las energías renovables han alcanzado un peso muy alto en potencia instalada y producción eléctrica. En segundo lugar, las políticas de EERR tienen muchas expectativas de futuro, pero a corto plazo se ha hecho evidente que el marco político y económico de su implantación es inestable y fluctuante. Incluso los gobiernos más incentivadores han tornado a la retracción o supresión de las primas, al tiempo que vuelven a priorizar las demandas de las empresas de energía convencionales que estaban viéndose perjudicadas. Ello ha derivado en el hecho cierto de que en algunos países del sur de Europa se ha producido un crack en este sector comparable al de la burbuja inmobiliaria. En tercer y último lugar, y a pesar de que la proliferación de instalaciones de las EERR en Europa es resultado de una política ambiental planteada a escala global –con el objetivo de luchar contra el cambio climático–, las políticas nacionales que la están aplicando son esencialmente energéticas e industriales (Le Floch y Fortin, 2011) y, salvo algunas excepciones, tienen una dimensión territorial muy débil. Generadoras de energía «limpia», las infraestructuras de las 225 Paisajes emergentes de las energías renovables en España Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 EERR suelen percibirse como una encarnación de la idea del desarrollo sostenible. Sin embargo su presencia, simbolizada en elementos como los aerogeneradores, ha abierto un encendido debate en muchos países en términos de su impacto paisajístico (Mercer, 2003; Frolova et al., en prensa; Le Floch y Fortin, 2011; Nadaï et al., 2011; Frolova y Pérez, 2011; Prados et al., 2012). Los beneficios de las energías renovables son múltiples y comprobables. El aumento de generación con energías renovables por un lado, y la menor producción de las centrales térmicas, por otro, ha contribuido a reducir las emisiones de CO2 del sector eléctrico, que se han estimado para el 2013 en 61,4 millones de toneladas, un 23,1% menos que en 2012 (Red Eléctrica de España, 2014). Se destacan igualmente otros efectos positivos, como la sostenibilidad de sus fuentes, la reducción en las emisiones contaminantes, el cambio tecnológico, la posibilidad de avanzar hacia formas de energía más distribuidas, la reducción de la dependencia energética y del déficit de la balanza comercial, o el aumento del nivel de empleo y el desarrollo rural (Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, 2010). Se considera igualmente que son energías justas socialmente ya que suelen tener un sistema de obtención y distribución diferente de las energías tradicionales. No obstante la transición al nuevo modelo energético está provocando unos cambios significativos en la planificación territorial de la energía y ordenación del territorio. Los costes de la transición energética son múltiples y no se miden solamente en euros y crecientes facturas por la electricidad, sino que los estudios sobre sus consecuencias también contemplan, entre otros, impactos como la reestructuración necesaria de infraestructuras energéticas; nuevas relaciones internacionales con los países que producen esta energía; nuevos usos del suelo agrícola y de las zonas marítimas, su alto impacto visual y algunos costes ambientales (Krauss et al., 2011). Numerosos estudios ponen de manifiesto que el sistema de producción de algunas de estas EERR es claramente insostenible porque continúan apoyándose parcialmente en combustibles fósiles y utilizan otros recursos como agua, suelo y paisaje. Y también porque utilizan metales raros que se extraen en China u otros países en unas condiciones de explotación de trabajadores y cuyo comercio obedece a la lógica de obtención y distribución de energías tradicionales. Al mismo tiempo, las infraestructuras ligadas a las EERR introducen nuevos aspectos en las políticas de ordenación del territorio y del paisaje, relacionados con su menor escala y carácter disperso, lo que incrementa el número de decisiones que hay que tomar sobre su emplazamiento al tiempo que aumenta la probabilidad de tensiones sobre los usos del suelo. El impacto visual relativo por megavatio (MW) de energía generada tiende a ser más alto que el de otros sistemas de energías convencionales, por su necesidad de espacio (en el caso de la energía solar y eólica) y su verticalidad (en el caso de la energía eólica). Además, las infraestructuras necesarias para su instalación, mantenimiento y canalización de la producción tienen una fuerte impronta territorial (Baraja y Herrero, 2010). A este aspecto se suma el hecho de que, en muchos casos, los mejores emplazamientos para la implantación de aerogeneradores suelen ser los lugares de mayor exposición visual. Por último, el continuo crecimiento del sector y el incremento en escala de las aplicaciones industriales de las tecnologías de energía renovable, que son cada vez más grandes y frecuentemente más caras, aumentan las probabilidades de conflictos y tensiones en diferentes países (Van der Horst y Lozada-Ellison, 2010). Las tecnologías como por ejemplo la eólica, que inicialmente tenían un tamaño de infraestructuras pequeño, tienden a incrementarlo con el objetivo de maximizar la energía disponible para vender. 226 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 Marina Frolova Ignateva, Cayetano Espejo Marín, Eugenio Baraja Rodríguez y María José Prados Velasco Por todo ello, a pesar de la disposición generalmente positiva hacia las energías limpias en España, las actitudes hacia proyectos concretos pueden ser completamente diferentes. Así, la resistencia hacia los generadores de las EERR por parte de algunos grupos de población española, especialmente a la eólica, han crecido en aquellas regiones donde estas instalaciones han alcanzado una alta densidad; donde existen conflictos importantes relacionados con su incompatibilidad con los usos del suelo o actividades económicas locales; o donde la población percibe estos proyectos como una forma injusta de explotación de recursos propios para el beneficio de agentes externos. Y todo ello sobre la base de argumentos de los oponentes a los proyectos que son muy variados y van más allá de las consideraciones puramente estéticas. No cabe duda que la transición al nuevo modelo energético está teniendo un enorme impacto sobre el paisaje social, económico y geográfico, tanto en Europa en general, como en España en particular. Varios números monográficos sobre los paisajes energéticos de renovables2, libros recientes sobre las implicaciones económicas, ambientales y paisajísticas de las EERR, su planificación y aceptación social (Szarka 2007, Devine-Wright 2011, Bouneau et al 2012, Szarka et al 2012), y las sesiones especiales sobre este tema organizadas en más de una decena de recientes congresos nacionales e internacionales, atestiguan la preocupación del mundo académico por los impactos territoriales y los nuevos paisajes que emergen como expresión física de las energías renovables. A pesar de que la transición al nuevo modelo energético ha empezado en España a lo largo de la primera década de este siglo, sus efectos ya se hacen visibles en una gran parte del territorio nacional y son un reto en las nuevas prácticas de ordenación y gestión territorial. Como consecuencia de este proceso están emergiendo no solamente unos territorios y paisajes con nuevas características y nuevos actores sociales, sino también, unas nuevas relaciones entre estos actores y los territorios. Por lo tanto las EERR no solamente transforman los paisajes de España, sino también contribuyen al enriquecimiento del diálogo entre la sociedad y su territorio configurando un nuevo marco de relaciones. El objetivo de este artículo es analizar, a través del estudio de la relación EERR/paisaje en el contexto español, los nuevos aspectos que han de tenerse en cuenta para mejorar su ordenación. Partimos de la idea que el paisaje de las energías renovables es un sistema complejo, que no se limita únicamente a su visibilidad, sino que refleja igualmente los intercambios, interrelaciones y dinámicas socioeconómicas y ambientales a diferentes escalas espacio-temporales. En cuanto a la metodología se realiza el análisis de los instrumentos de planificación de las EERR, de los datos y documentos existentes, y se revisa bibliografía relevante española e internacional sobre los paisajes energéticos de renovables. En primer lugar analizamos el concepto del paisaje de energías renovables que se ha configurado en los estudios más recientes sobre este tema, tanto en el contexto internacional y como en el nacional. En segundo lugar, abordamos el escenario político en el que se han implantado estas energías en España y las principales características del sector de las EERR a fecha de hoy. Por último, estudiamos las diferentes modalidades de los paisajes 2 Nimbus, 25-26, 2010, Energy Policy, 35, 2007; Landscape Research, 35 (2), 2010; Land Use Policy, 26-3, 2010; Annals of the Association of American Geographers, 101 (4), 2011. 227 Paisajes emergentes de las energías renovables en España Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 energéticos de renovables y sus principales problemáticas en una perspectiva comparativa, desde los más tradicionales como los de energía hidroeléctrica, hasta los más novedosos como los solares y los de bioenergías. A modo de conclusión, esbozamos los principales retos para lograr una relación más armoniosa entre las nuevas energías y el paisaje. La investigación que ha dado lugar a este artículo ha sido posible en el marco de una serie de actuaciones y proyectos conjuntos en los que los autores vienen participando. En especial de las convocatorias de Redes de Excelencia Científicas del anterior Ministerio de Economía, Ciencia e Innovación, actualmente en suspenso. Los autores son co-fundadores de la Red Española sobre Energías Renovables y Paisaje (RESERP), que arrancó en 2010 y tuvo su continuación en 2011, y de la que se ha dado cuenta en números anteriores de esta revista (Prados, 2010a; Frolova, 2012), en los monográfico de la revista Nimbus (2010) y de Ciudad y Territorio (Prados et al., 2012), y en otros trabajos en fase de edición (Frolova et al., en prensa). II. EL PAISAJE DE ENERGÍAS RENOVABLES: ¿UN NUEVO CONCEPTO GEOGRÁFICO? 1. Contexto internacional En el artículo de M.J. Prados et al. (2012) ya se ha realizado una revisión crítica de los trabajos internacionales sobre las EERR publicados desde finales de 1980 en adelante. Este artículo se centra en los impactos asociados a las instalaciones de energías renovables y en el análisis de los discursos sobre estas energías en el conjunto de la Unión Europea, con algunas referencias al caso de Estados Unidos. Se ha constatado que si bien los primeros trabajos se centraban solo en los impactos ambientales de las infraestructuras energéticas, a partir de la década de los noventa las aportaciones científicas sobre las energías renovables abordan también la dimensión social de su desarrollo. También son importantes los estudios enfocados al análisis de los paisajes energéticos de renovables propiamente dichos. En estos se pueden encontrar diferentes aproximaciones, siendo la más destacada la referente a las políticas de protección que se ha desarrollado desde los finales del siglo XIX. Aquí cabría destacar tres líneas de pensamiento (Bouneau y Varaschin, 2012; Frolova et al., en prensa): – El paradigma pintoresco considera que el paisaje forma parte del patrimonio en su dimensión visual, como vedutta en pintura. Según este enfoque hay que protegerlo de interferencias visuales que pueden alterar su apariencia. – El paradigma ambiental considera al paisaje como parte del medio ambiente, un hábitat natural para la flora y fauna. Intenta proteger este paisaje «natural» mediante gestión de unas áreas más o menos extensas (Parques Naturales y Nacionales, Reservas de Biosfera, etc.). – El paradigma cultural considera al paisaje como resultado de interacción entre la naturaleza y la sociedad, y lo trata como una parte del medio, configurado por la sociedad con los valores y significados compartidos mediante las representaciones culturales y prácticas territoriales. Esta tercera forma de concebir el paisaje quedó reflejada en el Convenio Europeo del Paisaje que define al paisaje como «cualquier parte del territorio tal como la percibe la población, cuyo carácter sea resultado de la acción y la interrelación de factores naturales 228 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 Marina Frolova Ignateva, Cayetano Espejo Marín, Eugenio Baraja Rodríguez y María José Prados Velasco y/o humanos» (Conseil de l’Europe, 2000, Art. 1). Este enfoque va más allá de la visión «experta» del paisaje, entendido como una entidad puramente material, que ha dominado durante varias décadas, incluyéndose las diferentes dimensiones de la identidad y memoria local. Esta aproximación al paisaje ha influido en la manera en la que se estudian los paisajes energéticos de renovables. Concebidos en los años 1980-1990 como espacios desnaturalizados, se perciben cada vez con más frecuencia como «contenedores» de sensibilidades, pensamientos y utopías enraizados profundamente en el territorio y como símbolos del desarrollo económico y social (Varaschin y Bouvier, 2009; Frolova et al., en prensa). Bajo la perspectiva de sus múltiples dimensiones, los estudios recientes contemplan los paisajes energéticos de renovables como objetos heterogéneos y multifuncionales, y su análisis atiende a los distintos procesos enraizados en el ámbito local: procesos físicos, sociales, institucionales, políticos e históricos (p.ej. Varaschin y Bouvier, 2009; Nadaï y van der Horst, 2010; Frolova et al., en prensa; Bouneau y Varaschin, 2012). 2. Los estudios sobre los paisajes energéticos de renovables en España En el contexto nacional, la implantación de nuevas formas de energía ilustra las tensiones y el vínculo entre energía, territorio y paisaje. El análisis de las aportaciones de la comunidad científica española nos puede dar algunas de las claves sobre el estado de la cuestión. Cabe destacar que la preeminencia anterior en las investigaciones de geógrafos españoles sobre las cuestiones energéticas en temas relacionados con la producción y el consumo de la energía en sus distintas modalidades, ha dado paso al interés generalizado hacia las interrelaciones entre los procesos energéticos y los territoriales. Las publicaciones recientes de los geógrafos españoles, como el número monográfico de la revista Nimbus dedicado a los paisajes emergentes de las energías renovables; las contribuciones al XXII Congreso de Geógrafos Españoles en la Ponencia «Energía y territorio: dinámicas y procesos» (AA.VV., 2011); los artículos de ámbito nacional publicados en algunas revistas españoles (Galdós y Madrid, 2009; Prados et al., 2012; Zografos, C. y Saladié, S., 2012) e internacionales (Torres-Sibille et al., 2009a,b; Espejo y García, 2010; Frolova, 2010; Prados, 2010b; Iglesias et al., 2011; Frolova y Pérez, 2011; de la Hoz et al., 2013); y las obras científicas y de divulgación regionales (Izquierdo, 2010; Requejo, 2010; Ardillier, 2011; Mérida y Lobón, 2012; Ghislanzoni, 2014, entre otras); reflejan la preocupación generalizada por la escala de las transformaciones territoriales y paisajísticas derivadas del desarrollo que estas fuentes de energía están experimentando en España en la última década. En este sentido cabe subrayar la aportación de la Red Española sobre Energías Renovables y Paisaje (RESERP). En los dos seminarios celebrados en el marco de sus actividades se ha profundizado en el estudio de los paisajes energéticos de renovables y su percepción por la población para lograr una correcta inserción de las instalaciones de energías renovables en los paisajes (Prados, 2010a). Como destacan C. de Andrés y E. Iranzo (2011: 97), «la «nueva revolución energética» relacionada con el espectacular desarrollo de las energías renovables ha originado al mismo tiempo una «revolución paisajística» en ciertas zonas rurales de la Península Ibérica». Respecto a las instalaciones solares fotovoltaicas, M. Mérida y R. Lobón (2012: 11) consideran que «incorporan compleja dimensión paisajística, especialmente en aquellos territorios donde más intensa ha sido su expansión. Su localización en entornos rurales, la gran cantidad de superficie ocupada y la singularidad de sus componentes han producido importantes 229 Paisajes emergentes de las energías renovables en España Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 cambios paisajísticos en los lugares donde se han implantado. La transformación del paisaje se ha realizado de forma rápida y en fechas muy recientes, dejando apenas espacio para el análisis de las profundas transformaciones del paisaje que implica y para la reflexión sobre las posibles medidas de regulación y planificación territorial que se pudieran adoptar». Si consideramos las temáticas de estas publicaciones, la mayor parte se centran en el análisis de las energías renovables en distintas modalidades (eólica, solar fotovoltáica, termosolar, biocombustibles, hidroeléctrica), aunque la energía hidroeléctrica, siempre muy presente en las aportaciones de los geógrafos españoles sobre temática energética, ha perdido algo de peso en las publicaciones. Algunos investigadores (Ibarra et al., 2011; Prados et al., 2012) indican la necesidad de cambios en las prácticas de planificación territorial de la energía renovable y de ordenación del territorio que ha de conllevar la transición al nuevo modelo energético en España. Se señala que la planificación y la gestión no van acompañadas de una valoración real de las potencialidades territoriales para la implantación de las energías renovables (Díaz et al., 2011), y que este tipo de instalaciones se han propagado en nuestro país antes de la elaboración y puesta en marcha de unos instrumentos de regulación específicos en materia de ordenación del territorio (Prados et al., 2012). Algunos trabajos pioneros han realizado propuestas a modo de primeras tentativas de clasificación y caracterización de los paisajes energéticos de renovables (Ardiller et al., 2011; Mérida, 2012). Así, M. Mérida et al. (2009, 2010, 2011, 2012) realizan una aproximación a la caracterización de los «paisajes de renovables», centrándose en los paisajes de la energía eólica y los de la fotovoltaica en Andalucía. Estos y otros estudios sobre los impactos paisajísticos de la energía solar (Torres-Sibille et al., 2009a) y del viento (Torres-Sibille et al., 2009b) parten de su localización, emplazamiento, las características y componentes de las instalaciones y sus principales consecuencias visuales sobre el paisaje, estableciendo propuestas para su integración paisajística. Varios trabajos (Baraja y Herrero, 2010; Fernández, 2011; Herrero, 2011; Ibarra et al., 2011; Prados et al., 2012; Zografos y Saladié, 2012; Frolova et al., en prensa) exploran las formas de ocupación territorial, los conflictos y las contradicciones que acompañan el proceso del desarrollo de las energías renovables. Muchos de estos conflictos, a diferentes escalas y entre diversos agentes sociales, están relacionados con el impacto visual de los parques eólicos, especialmente cuando los aerogeneradores están ubicados en la frontera de ámbitos territoriales con «intereses» y «sensibilidades» territoriales distintas. M.P. Díaz et al. (2010, 2011) enfocan sus estudios en la categorización paisajística, a escala regional, a partir de las categorías establecidas en el Mapa de los Paisajes de Andalucía (2005), y proponen una zonificación del territorio andaluz para implantación de las energías renovables basada en su aptitud y potencialidad. C. de Andrés y E. Iranzo (2011) realizan un ensayo de localización, cartografía a escala nacional y tipología de algunos nuevos paisajes españoles emergentes de la energía eólica y la termosolar que llaman «Eolopaisajes» y «Heliopaisajes», combinando esta tipología con la establecida por R. Mata y C. Sanz en el Atlas de los paisajes de España (2004). Las tendencias en la investigación española van a la par de las de otros países europeos. Es muy común que el paisaje se utilice como un argumento estético o ambiental en contra del desarrollo de los proyectos de EERR, tratándose a éstos como instalaciones industriales cuyo impacto ha de ser limitado. Mientras este enfoque tan genérico capta una parte de la realidad de las EERR, muchas veces pierde su fuerza si la cuestión se examina en profundidad. El paisaje ha sido progresivamente dotado de múltiples dimensiones y nuevos significados en 230 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 Marina Frolova Ignateva, Cayetano Espejo Marín, Eugenio Baraja Rodríguez y María José Prados Velasco la evaluación de proyectos energéticos (Frolova et al., en prensa). Por ejemplo, hasta ahora muchos de los trabajos españoles sobre los paisajes energéticos de renovables se han basado en los Sistemas de Información Geográfica (SIG), cuyo objetivo ha sido establecer los criterios objetivos para la localización de estas energías. Como indican D. Van der Horst y L.M. Lozada-Ellison (2010), los SIG normalmente se utilizan para examinar la visibilidad de las nuevas instalaciones en el paisaje y la extensión espacial de zonas protegidas que deben ser salvaguardadas de estos artefactos. Las capas con los datos sobre las cuencas visuales, proximidad y densidad, con los paisajes de alto valor escénico o calidad (Möller, 2010), se superponen con el fin de identificar zonas donde los parques eólicos o solares no afecten negativamente a ninguno de los elementos identificados y refuercen el sistema de abastecimiento energético (Rodríguez et al., 2011). Este enfoque se percibe por algunos investigadores como un tipo de análisis espacial multi-criterio, que solo toma en cuenta los criterios negativos (Van der Horst y Lozada-Ellison, 2010). Otra línea de aplicación va ligada al método común de la cartografía de cuencas visuales. Las cuencas visuales son una representación limitada de la verdadera experiencia humana individual que a priori considera la visibilidad de estas infraestructuras como un elemento distorsionador (Van der Horst y Lozada-Ellison, 2010) al tiempo que relega la compleja experiencia real de relaciones sociales, económicas y culturales que la población desarrolla con la energía y su medio ambiente (Moore, 2013). Algunos estudios recientes llevados a cabo en España (Frolova et al., 2014) demuestran que los aerogeneradores no solo no se contemplan como algo problemático por la población local, sino que por el contrario, participan en la construcción de las identidades y paisajes locales. Como ejemplo de esta afirmación estarían las infraestructuras hidroeléctricas que en algunos casos se han convertido en una verdadera atracción turística y participan en la emergencia de nuevos valores y prácticas paisajísticas (Briffaud et al., en prensa). En este contexto las metodologías cualitativas ganan cada vez más terreno en los estudios de los paisajes energéticos de renovables. Estos análisis se centran en la percepción de los paisajes de la energía renovable y su aceptabilidad (Frolova y Pérez, 2011; Frolova et al., 2014), poniendo de manifiesto la necesidad de profundizar en los estudios de percepción social de las energías renovables y mejorar los procedimientos de participación de la población local, implicando a los agentes sociales en los procesos de toma de decisiones. Como destacan Frolova et al. (2014: 77): «El descubrimiento de formas diferentes de comprensión de los paisajes locales, a través del prisma de la energía eólica, puede ser muy útil para establecer mecanismos de participación de los ciudadanos. El paisaje, como una forma compartida de concebir, experimentar y practicar las relaciones con el territorio, puede tener un rol importante en el proceso de mediación entre la población local, los promotores de proyectos eólicos y los poderes públicos, y ayudar a dar una dimensión territorial a la planificación energética, hasta ahora esencialmente industrial y cuantitativa y muchas veces desvinculada del territorio en sentido amplio». III. EL ESCENARIO DE LAS ENERGÍAS RENOVABLES EN ESPAÑA En España la incidencia de las políticas europeas de EERR ha sido muy exitosa, convirtiéndose en un país líder en la instalación de potencia eléctrica de origen renovable, sobre todo en las tecnologías de energía eólica, solar fotovoltaica y solar termoeléctrica (Tablas 1, 2 y 3). La rápida expansión de las energías renovables en España durante la primera década de 231 Paisajes emergentes de las energías renovables en España Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 este siglo se debe, por una parte a los desarrollos tecnológicos alcanzados en la generación de sistemas de energía renovables, y por otra a la Política de Fomento de este tipo de energías, reflejada en una serie de leyes y decretos, que han creado un marco regulatorio favorable para la implantación de las energías renovables. Los marcos regulatorios que han demostrado ser más eficaces y eficientes para el fomento de las energías renovables son aquellos que se basan en el sistema de tarifa y prima, mientras que los sistemas de incentivos fiscales o de certificados verdes negociables, solo resultan útiles como instrumento de apoyo y complemento de aquél (Peón, 2008). Pero la implantación de las energías renovables depende no solo del contenido de la legislación y del progreso tecnológico, sino también de las condiciones en las que estas energías se están desarrollando: contexto institucional y jurídico de las decisiones y su seguimiento, grado de participación de los agentes implicados, presencia o ausencia de debates y conflictos, etc. (Frolova y Pérez, 2011). Entre estos factores culturales, contextuales, socioeconómicos, políticos y físicos complejos, se consideran como los más importantes los siguientes: el potencial geográfico; el modelo de planificación y ordenación del territorio; el sistema de soporte financiero cuya eficacia varía en función del tiempo; los valores atribuidos al paisaje y su conservación; y finalmente, el grado de participación pública y de propiedad local en los esquemas de construcción de parques eólicos (Toke et al., 2008; Wolsink, 2007). Para el contexto español, además de la diversidad y abundancia de las fuentes de energías renovables y un régimen de fuerte apoyo financiero, destacan otros factores que han favorecido la implantación de estas energías. Entre los más importantes estarían la ausencia de una oposición fuerte y eficaz a su implantación, sobre todo en el caso de la energía eólica, tan presente en otros contextos europeos, y las formas dominantes de participación pública que no implican a los agentes sociales o bien lo hacen manteniéndolos a distancia en el proceso de toma de decisiones. Tabla 1 EVOLUCIÓN DE LA POTENCIA INSTALADA EN ESPAÑA EN ENERGÍAS RENOVABLES. RÉGIMEN ESPECIAL. 1998-2013. MEGAVATIOS SOLAR FOTOVOLTAICA SOLAR TERMOELÉCTRICA EÓLICA HIDRÁULICA BIOMASA RESIDUOS TRATAMIENTO DE RESIDUOS TOTAL 1998 1 886 1.296 81 334 2.599 1999 2 1.686 1.436 88 351 29 3.592 2000 2 2.296 1.466 148 339 81 4.331 2001 4 3.508 1.559 231 449 157 5.907 2002 7 5.066 1.591 353 461 326 7.806 2003 11 6.324 1.664 455 468 423 9.344 2004 23 8.532 1.706 470 585 474 11.791 2005 47 10.095 1.768 500 585 543 13.538 2006 146 11.897 1.898 541 579 629 15.689 238 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 Marina Frolova Ignateva, Cayetano Espejo Marín, Eugenio Baraja Rodríguez y María José Prados Velasco III. SINGULARIDADES DE LOS PAISAJES EMERGENTES DE DIFERENTES TIPOS DE ENERGÍAS RENOVABLES La transición energética se basa en diferentes tipos de Energías Renovables. La manera en la que cada uno de ellos transforma el territorio y los valores y prácticas paisajísticas es específica. Veamos de qué manera. 1. Los paisajes de energías renovables tradicionales: Paisajes hidroeléctricos El primer sector de las renovables desarrollado en España ha sido el hidroeléctrico lo que ha permitido un intenso aprendizaje a lo largo de su desarrollo (Pillai et al., 2005; Warren et al., 2005; Frolova, 2010; Espejo y García, 2010). Al igual que en otros países de nuestro entorno, este sector energético se desarrolló en su mayor parte antes de los años ochenta, en contextos políticos, sociales y económicos muy diferentes y anteriores al actual, marcado por la emergencia de las preocupaciones sobre el cambio climático y sobre el agotamiento de petróleo («peakoil») (Warren et al., 2012). Hasta hace dos décadas la energía hidroeléctrica se consideraba en España, como en muchos otros países, como una de las fuentes de energía más limpias. Con la creciente conciencia de los impactos ambientales de grandes centrales hidroeléctricas y embalses (Frolova, 2010), desde finales de los 90 (R.D. 2818/1998 derivado de la Ley 54/1997 del Sector Eléctrico) solo las centrales hidroeléctricas de 50 o menos MW pertenecen al Régimen Especial. Figura 1 PRESA Y CENTRAL HIDROELÉCTRICA DE SAUCELLE. RÍO DUERO Fotografía: Eugenio Baraja. 239 Paisajes emergentes de las energías renovables en España Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 El contexto y las modalidades bajo las cuales se llevó a cabo el desarrollo de la energía hidroeléctrica también han sido específicos y han evolucionado a lo largo de su historia. En las primeras etapas de su desarrollo los proyectos hidroeléctricos formaron parte del proceso de electrificación, por lo que la implantación de centrales hidroeléctricas estaba íntimamente relacionada con el acceso y el consumo de la electricidad. La energía hidroeléctrica es la única tecnología que se ha desarrollado ampliamente en un contexto completamente descentralizado, cuando la producción y el consumo de energía estaban funcionando a una escala territorial local. Esto dio lugar, especialmente en zonas de montaña, al desarrollo de un conjunto de elementos específicos e interrelacionados, como centrales hidroeléctricas, embalses, presas, tuberías, canales de desviación de agua ... Estos conjuntos se perciben hoy como unos auténticos paisajes energéticos, como lo demuestran algunos casos de estudio españoles (Frolova et al., en prensa). Estos paisajes han participado en la construcción de las identidades locales, memoria colectiva y la historia (Varaschin y Bouvier, 2009), y todo aquello contribuyó a convertir a muchos paisajes hidroeléctricas en parte del patrimonio cultural. Por lo tanto, la energía hidroeléctrica nos ofrece lecciones útiles para la comprensión de la compleja serie de relaciones, que puede subyacer la construcción de los paisajes energéticos culturalmente compartidos. 2. Nuevos paisajes energéticos de renovables El desarrollo de las nuevas tecnologías de energía como la eólica, la solar o la procedente de la biomasa, establece unas diferencias sustanciales con la hidroeléctrica. La implantación de la energía hidroeléctrica se enmarca en una escala territorial reducida y está relacionada con la demanda de electricidad. Por el contrario, las «nuevas» energías renovables se desconectan de la escala territorial y de la demanda de energía. Se desarrollan en un momento en el que la población de los países occidentales se encuentra ya conectada a la red eléctrica. Su principal vía de implantación es a través de promotores privados (no locales), y su incorporación en el mercado, a través de primas, las hace no depender de la inversión o del consumo local. En este marco los beneficios van dirigidos a los agentes externos y los impactos van a repercutir en la población local, lo que contribuye frecuentemente a su percepción como unos proyectos ajenos al territorio que no traen unos beneficios que podrían compensar sus efectos negativos. De esta manera, las comunidades locales se sienten excluidas no solo de la construcción de estas nuevas formas de producción de energía, sino también del proceso de toma de decisiones en sí. Este carácter aparentemente impuesto de muchos proyectos de energía renovable y su percepción como un modo injusto de explotación de los recursos locales se manifiestan en diversos antagonismos, entre los «ganadores», que se aprovecharon del desarrollo de las energías renovables (empresas eléctricas, algunos ayuntamientos, propietarios de la tierra), y los «perdedores» (Frolova et al., en prensa). Estas singularidades se reflejan en la construcción de diversos paisajes de las energías renovables. 1. Los paisajes de la energía eólica La energía eólica forma una parte esencial de las visiones y escenarios de nuestro futuro energético, tanto a escala nacional como internacional (Baraja et al., en prensa; Warren et al., 2012). La mayor parte de escenarios futuros sobre el mix energético con- 240 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 Marina Frolova Ignateva, Cayetano Espejo Marín, Eugenio Baraja Rodríguez y María José Prados Velasco Figura 2 PARQUE EÓLICO EN LAS ALINEACIONES DE LA CORDILLERA CANTÁBRICA, EN EL LÍMITE ENTRE BURGOS Y CANTABRIA Fotografía: Eugenio Baraja. sidera que la energía eólica seguirá siendo el actor clave durante muchas décadas. Es la primera de las tecnologías de energía «limpia» que se han industrializado y han crecido en escala. Las ambigüedades de esta «primera tecnología renovable capitalista» también ha puesto en duda los ideales de la alternativa «blanda» (Evrard, 2012). En algunas regiones rurales, afectadas por el declive de las industrias locales y la agricultura, la reforestación continuada de las tierras agrícolas, y la disminución de la población rural, la energía eólica se asocia en ocasiones al acceso a la modernidad, al igual que la energía hidroeléctrica simbolizó la modernidad a finales del siglo XIX. Sin embargo, la energía eólica en virtud de su desarrollo a gran escala, también ha sido la primera tecnología de energía descentralizada que «concentró riesgos en forma de enormes aerogeneradores, mientras distribuía el beneficio de la electricidad principalmente a las poblaciones lejanas que no sufrían ... de las vistas alteradas, de los cambios de uso del suelo, de impactos ambientales, del ruido, efectos ópticos, y de riesgo de accidentes asociados a estas altas estructuras» (Ottinger, 2013). Al tiempo que ha logrado materializar en el espacio rural, un nuevo orden político y económico en Europa gracias a la creciente liberalización del mercado de la electricidad y del sector eléctrico. Por lo tanto, muchos aspectos del desarrollo de la energía eólica, han hecho de esta energía un verdadero laboratorio de pruebas sobre cómo se podría descentralizar la gestión del paisaje y de la energía (Labussière y Nádai, 2014; Warren et al., 2012). Justamente el caso de los paisajes eólicos en España corresponde a esta tendencia del desarrollo de la escala industrial, junto con el mantenimiento generalizado de los actores locales a distancia en el proceso de toma de decisiones. Su desarrollo, que cabría calificar de espectacular por la entidad e intensidad alcanzadas, está estrechamente relacionado 241 Paisajes emergentes de las energías renovables en España Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 con la abundancia de recursos, con un marco normativo y financiero altamente estimulante –arriba descrito–, y con unos actores económicos (empresas eléctricas, industriales, inversores…) que han visto en este tipo de energía la oportunidad de un negocio de futuro. Su implantación, por otro lado, dista de ser homogénea. A las diferencias geográficas y a la diversidad paisajística del país, se le agregan los notables contrastes normativos y de «cultura territorial» en sus comunidades autónomas. Esta territorialización de la producción energética justifica que unas hayan estimulado su implantación, mientras otras han retrasado o pospuesto su desarrollo. Pero en todo caso y a diferencia de otros países europeos, la presencia de aerogeneradores ha sido, por lo común, poco contestada. De hecho, pese a su abundancia y proliferación, solo ha suscitado firme oposición y debate allí donde la densidad de aerogeneradores ha sobrepasado con creces los límites razonables; donde existen conflictos importantes relacionados con los usos del suelo (turismo, residencias secundarias…); o donde el alto valor ambiental y cultural del emplazamiento ha movilizado a los grupos sociales más sensibilizados y activos (ecologistas, científicos, plataformas ciudadanas). Esta es una de las claves de su expansión: «un modelo donde la escasa participación ciudadana corre pareja con la actitud altamente tolerante y permisiva de la sociedad en lo que concierne a la conservación del territorio y su paisaje, lo que está muy vinculado a la consideración y valor otorgado al mismo» (Baraja et al., en prensa). Se debe aprender las lecciones del desarrollo de la energía eólica porque otros tipos de tecnologías de energías renovables, como las basadas en las fuentes marinas, solares, geotermales y biocombustibles están en la fase inicial del desarrollo a gran escala (Warren et al., 2012). 2. Paisajes energéticos solares Durante la primera década de este siglo la energía solar, sobre todo la fotovoltaica en suelo, también ha alcanzado la etapa de desarrollo a gran escala. Se puede afirmar el crecimiento alcanzado por el tamaño del sistema y de los artefactos; la cantidad de inversiones e incentivos; y sus impactos sobre el territorio y paisaje. El desarrollo del mercado fotovoltaico también ha llevado a la creación de un nuevo sector industrial, que solo en España en su etapa de apogeo empleaba a unas 60.000 personas (Mérida et al., en prensa). El protagonismo alcanzado en países como España ha sido tanto en el desarrollo de empresas dedicadas a la producción de energía como en la proliferación de grandes centrales de energía renovable. Y ha sido posible gracias al modelo de primas, que si bien en un principio se consideraba como un instrumento más eficaz para estimular la demanda en el desarrollo de la energía solar fotovoltaica, se mostró difícil de controlar y demasiado caro para emplear (Mentas, 2011). De ahí que el impacto de la crisis y la creciente competencia internacional han disminuido de forma significativa el crecimiento de proyectos de energía solar en toda Europa y en España en particular. Los denominados latifundios solares de tamaño medio y a gran escala comparten algunas características con los parques eólicos: están desconectados de la escala territorial y demanda eléctrica y su impacto visual ha sido considerado como uno de los más significativos (TorresSibille et al., 2009b; de Andrés e Iranzo, 2011; Mérida, 2012). Al mismo tiempo los paisajes fotovoltaicos tienen algunas características particulares que deben ser analizadas. 242 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 Marina Frolova Ignateva, Cayetano Espejo Marín, Eugenio Baraja Rodríguez y María José Prados Velasco Figura 3 PLANTA FOTOVOLTAICA. FRESNO DE LA RIBERA (ZAMORA) Fotografía: Eugenio Baraja. El protagonismo de esta energía en España se debe a la disponibilidad de suelos agrícolas que han cambiado su uso a suelos para la producción energética. Esta ubicuidad en el cambio de usos de los suelos se ve favorecida porque las energías renovables tienen como características su naturaleza descentralizada y con tendencia a la dispersión (Prados, 2010). A diferencia de los parques eólicos, que son prácticamente compatibles con el uso del suelo previo a su construcción, la energía solar fotovoltaica y termoeléctrica se ha desarrollado en fincas ubicadas en áreas previamente cultivadas, por lo que representan tanto una reducción de las tierras potencialmente cultivables (Tsoutsos et al., 2005) como un cambio en el uso del suelo (Prados, 2010). El resultado ha sido la transformación de amplias franjas del territorio y el surgimiento de nuevos paisajes energéticos en las áreas rurales. Algunos investigadores consideran que la producción de electricidad en fincas agrícolas supone una competencia a la producción de alimentos, de forma similar a lo que ocurre en el caso de la producción de cultivos energéticos (Blueming et al., 2013; Chiabrando et al., 2009). El impacto de los sistemas de energía solar fotovoltaica en los cambios de uso del suelo se ve favorecido por la intensidad energética débil de la fuente solar y la baja eficiencia de la conversión de las células fotovoltaicas. Por lo tanto las dimensiones físicas de los sistemas de energía solar fotovoltaica son muy relevantes y sus impactos ambientales, territoriales y paisajísticos básicamente dependen de la extensión física del sistema (Chiabrando et al., 2009). No obstante, en investigaciones realizadas en Andalucía en relación al conocimiento ciudadano de las nuevas centrales energéticas fotovoltaicas y también de las termosolares, ha sido posible constatar que hasta la fecha éstas no provocan manifestaciones de oposición o rechazo. Actitudes que solo se hacen notar cuando se per- 243 Paisajes emergentes de las energías renovables en España Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 cibe una saturación de artefactos o como prevención ante posibles consecuencias nocivas para la salud o el medio ambiente (Prados 2010; de Lucas et al., 2007), lo que sin duda ha de hacerse depender de la caída de los precios agrarios, el envejecimiento de la población activa y el proceso de concentración de las explotaciones. 3. Los paisajes de los biocombustibles El caso especial es el de los paisajes de los biocombustibles. El biocombustible es el combustible sólido, líquido o gaseoso obtenido a partir de biomasa; y el biocarburante es el carburante líquido que se obtiene a partir de la biomasa y que, como el etanol o metanol, se puede emplear solo o mezclado con productos petrolíferos, en motores de combustión interna. La biomasa es una fuente energética renovable integrada por una variedad relativamente amplia de recursos, entre los que cabe citar los residuos agrícolas y forestales, los subproductos biodegradables, residuos industriales, etc., así como los procedentes de los cultivos agrícolas o forestales expresamente desarrollados para poder disponer de materias primas energéticas. El bioetanol es un alcohol obtenido destilando los hidratos de carbono (glúcidos, azúcares y almidones) provenientes de la materia orgánica, principalmente cereales (maíz, trigo, cebada, centeno) y cultivos con alta composición de azúcares (remolacha dulce, caña de azúcar). El bioetanol se emplea en mezclas de distinta concentración para obtener biocombustibles menos contaminantes. Con el biodiesel se procede de manera similar, pero en este caso se sustituye parte del diésel por aceites vegetales provenientes de cultivos oleaginosos, principalmente palma, soja y sorgo. Figura 4 PLANTA DE BIOETANOL. BABILAFUENTE (SALAMANCA) Fotografía: Eugenio Baraja. 244 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 Marina Frolova Ignateva, Cayetano Espejo Marín, Eugenio Baraja Rodríguez y María José Prados Velasco Figura 5 PLANTA DE BIOMASA EN LA CIUDAD DEL MEDIO AMBIENTE. GARRAY (SORIA) Fotografía: Eugenio Baraja. Los países europeos están experimentando cada vez mayor producción de bioenergía. En la UE se estima que la contribución del biogás a consumo de gas natural será de 10% en 2020 (van Foreest, 2012). Solo en Italia el número de plantas de biogás ha crecido de 10 a alrededor de 1.100 entre 2012 y 2013, debido a la implantación de una política favorable con un sistema de obligaciones e incentivos (Carrosio, 2013). En España las centrales de biogás han pasado de 30 en 2001 a 34 en 2014, la potencia instalada de 449 a 602 MW, y la energía producida de 1.960 a 2.731 GWh. En este artículo solo nos centraremos en la bioenergía procedente de los cultivos agrícolas energéticos por ser el tipo de producción que más afecta a los paisajes. Como ya se ha comentado en relación con las energías solares, las bioenergías inducen cambios de usos del suelo directos sobre los terrenos que hayan sido modificados especialmente para su producción; sin embargo, la singularidad de las bioenergías es que su implementación también induce el cambio indirecto del uso del suelo cuando la producción de biocombustibles desplaza los cultivos anteriores (Palmer, 2014), generalmente con la producción intensificada. En ambos casos la bioenergía transforma los paisajes agrícolas pre-existentes y las prácticas sociales relacionadas con ellos, aunque en el caso de cambios indirectos, esta transformación no es tan evidente como en los cambios directos de los usos del suelo. Además las bioenergías están estrechamente relacionadas no solo con la energía y las políticas ambientales (incluyendo las del paisaje), sino también con la política agrícola. A diferencia de otro tipo de fuentes de energías renovables, su producción se realiza en el marco del sector agrario y depende de sus estructuras institucionales y de las prácticas de los agricultores (Blueming et al., 2013). Y los derivados procedentes de la transformación 245 Paisajes emergentes de las energías renovables en España Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 de biomasa incluyen no solo energía sino también otros productos, por lo que son necesarios nuevos actores y estructuras para generar valores de estos «outputs» (Ídem.: 12). De este modo, el predominio de los productores de bioetanol a gran escala, en algunos casos, conduce a una disociación de la producción de bioetanol de la comunidad local (Bluemling et al., 2013; Carrosio, 2013). No solo la falta de coordinación entre las políticas que participan en el desarrollo de plantas de bioetanol, sino también las cuestiones más globales plantean dudas sobre sus ventajas reales tanto medioambientales y socioeconómicas (Palmer, 2014). Entre estas cabe mencionar la competencia entre energía y la producción de alimentos (por suelo y agua), la degradación del medio ambiente (a través de las emisiones de gases de efecto invernadero, la degradación del suelo y de los recursos hídricos, pérdida de biodiversidad, impacto paisajístico, etc.), y sus consecuencias sociales (a través de las infracciones en los derechos de la propiedad del suelo, o los impactos sobre la seguridad alimenticia local y regional, etc.). Además, el desequilibrio (e injusticia desde el punto de vista de la población afectada) en la distribución de los beneficios y desventajas a lo largo de la cadena de producción de bioenergías ha tenido como consecuencia la oposición de las comunidades locales a las plantas de bioetanol (Magnani, 2012; Carrosio, 2013; Ferrario y Reho, en prensa). IV. A MODO DE CONCLUSIÓN En lo que va de siglo se ha construido un marco propiciatorio para el desarrollo de las energías renovables en la Unión Europea como un hito a escala global. España ha tenido una participación muy destacada en todos sus formatos, ya sea en el modo en el que ha contribuido al progreso tecnológico y a su desarrollo económico, ya sea por su amplia implantación territorial y la incidencia en nuestros paisajes. Los paisajes energéticos de las renovables se encuentran consolidados en muchos lugares, hasta el punto de que construyen identidades tanto en base a su aceptación como también en su rechazo frente a los paisajes pre-existentes. A ello ha contribuido decididamente el crack del sector energético renovable y nos sitúa en un contexto propicio para el replanteamiento de sus derivas sociales, económicas y territoriales. Con ello no pretendemos objetar los beneficios derivados de un sistema energético basado en fuentes renovables. Lo que este artículo cuestiona es que la pretendida transición al nuevo modelo energético lo haga de espaldas a unos recursos no renovables: el territorio y nuestro espacio marítimo. El análisis de los estudios sobre las consecuencias de la implantación de los sistemas energéticos renovables en España nos demuestra que es necesario atender también a otros frentes y alcanzar retos. Algunos de los retos para lograr una relación más armoniosa entre las nuevas energías y el paisaje están todavía pendientes. Creemos que es necesario apostar por un modelo diferente de desarrollo de las energías renovables, y ello dentro de un marco que no suponga el dispendio del consumo de energía. Los desarrollos a escala de las necesidades, además de tener menores impactos paisajísticos, pueden demostrar su potencial para racionalizar producción y consumo. Y frente a las plantas fuera de escala pueden demostrar su capacidad para reducir costes; incrementar ingresos locales a largo plazo; contribuir al mantenimiento de las pequeñas explotaciones agrarias; y sin que ello suponga la reducción de la actividad económica de las áreas rurales, como sucede por ejemplo en Dinamarca y algunas regiones de Alemania (Möller, 2010; Krauss, 2010). Ello nos lleva a un segundo reto que es 246 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 Marina Frolova Ignateva, Cayetano Espejo Marín, Eugenio Baraja Rodríguez y María José Prados Velasco el de indagar en la relación energías renovables-desarrollo local. Se trata de un sector de creación relativamente reciente, que tiene sin embargo un peso estratégico en la economía y una enorme complejidad ya que incluye las energías de características e impactos económicos, sociales y territoriales muy diversos. De ahí que ante la ausencia de datos previos y las dificultades asociadas a su estudio se requiera el diseño de herramientas propias de análisis o bien de la adaptación cuidadosa de otras preexistentes (Arregui, 2009). Nuestra aportación futura irá en esa dirección, en la de crear una base teórica sólida para que los estudios geográficos de este sector puedan ser extrapolados y comparados. Y por último como parte nuclear de nuestra aportación, trabajaremos en el desarrollo de los instrumentos legales y criterios claros para garantizar una correcta planificación territorial y paisajística de las energías renovables. El primer paso es reconocer que la planificación de las energías renovables está relacionada con la ausencia de verdaderas políticas territoriales y paisajísticas vinculadas a su implantación. Pese a la consolidación de la planificación territorial, al menos en el plano normativo, y a la evolución que están experimentando las políticas de paisaje, todavía hoy se encuentran desacompasadas respecto de la evolución de las políticas de energías renovables. Las prácticas y valores relacionados con el paisaje son cada vez más importantes y de cara a una mejor gestión territorial es obligado alcanzar un conocimiento más profundo de sus problemáticas. Y es que, aunque en el contexto de la UE se han llevado a cabo importantes esfuerzos en materia de paisaje y a que ello ha ido en paralelo a la necesidad de promoción de las energías renovables y a la proliferación de legislación en esta materia, no se ha conseguido introducir el paisaje de forma transversal en las políticas energéticas de los diferentes estados. La firma en 2000 y la ratificación en 2008 de la Convención Europea del Paisaje por parte de España nos insta incorporar el paisaje en la ordenación del territorio a partir del desarrollo de una legislación específica sobre paisaje de ámbito estatal que incorpore a la planificación energética de forma generalizada y transversal. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS AA.VV. (2011): Energía y territorio: dinámicas y procesos. Alicante, Asociación de Geógrafos Españoles, Colegio de Geógrafos de España y Universidad de Alicante. AGULLÓ, B. y PALACÍ, J. (2011): «Energía, territorio y sociedad: zona XIV del Plan Eólico Valenciano», en Energía y territorio: dinámicas y procesos (AA.VV.). Alicante, Asociación de Geógrafos Españoles, Colegio de Geógrafos de España y Universidad de Alicante, 13-22. ARDILLIER, F., BALABANIAN, O. y DE ANDRÉS RUIZ, C. (2011): «Los nuevos paisajes energéticos de España», en España en la Unión Europea. Un cuarto de siglo de mutaciones territoriales (Humbert, A., Molinero Hernando, F., Valenzuela Rubio, M., Ed.). Casa de Velázquez, Madrid, 41-58. ARREGUI, G. et al. (2009): «Análisis crítico del documento «Study of the effects on employment of public aid to renewables energy sources» de G. Calzada, disponible en http://switchboard.nrdc.org/blogs/paltman/media/. BARAJA, E. y HERRERO, D. (2010): «Energías renovables y paisaje en Castilla y León: Estudio de caso». Nimbus. Revista de Meteorología, Climatología y Paisaje, nº 25-26, 21-42. 247 Paisajes emergentes de las energías renovables en España Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014 BARAJA, E., HERRERO, D. y PÉREZ, B. (en prensa): «A Country of Windmills: Wind energy development and landscape in Spain», en Renewable Energies and European Landscapes: Lessons from Southern European cases (Frolova, M., Prados, M.J. y Nadaï, A., Ed.). New York, Springer. BLUEMLING, B., MOL, A.P.J. y TU, Q. (2013): «The social organization of agricultural biogas production and use». Energy Policy, nº 63, 10-17. BOUNEAU, Ch., VARASCHIN, D., LABORIE, L., VIGUIE, R., BOUVIER, Y. (Ed.) (2012): Les paysages de l’électricité. Perspectives historiques et enjeux contemporains (XIXe-XXIe siècles). Bruxelles, PIE Peter Lang. BOUNEAU, Ch. y VARASCHIN, D. (2012):«Introduction» en Les paysages de l’électricité. Perspectives historiques et enjeux contemporains (XIXe-XXIe siècles) (Bouneau, Ch., Varaschin, D., Laborie, L., Viguie, R., Bouvier, Y. Ed.). Bruxelles, PIE Peter Lang, 9-20. BRIFFAUD, S., HEAULMÉ, E., ANDRÉ-LAMAT, V., DAVASSE, B. y SACAREAU, I. (en prensa): «The nature of resources: Conflicts of landscape in the Pyrenees during the rise of hydroelectric power», en Renewable Energies and European Landscapes: Lessons from Southern European cases (Frolova, M., Prados, M.J. y Nadaï, A., Ed.). New York, Springer. CARROSIO, G. (2013): «Energy production from biogas in the Italian countryside: Policies and organization models». Energy Policy, nº 63, 3-9. CHIABRANDO, R., FABRIZIO, E. y GARNERO, G. (2009): «The territorial and landscape impacts of photovoltaic systems: Definition of impacts and assessment of the glare risk». Renewable and Sustainable Energy Reviews, nº 13 (9), 2441–2451. CONSEIL DE L’EUROPE (2000a). Convention européenne du paysage Florence. STE, 176 (http://conventions.coe.int/Treaty/FR/treaties/html/176.htm). La traducción en español disponible en BOE, nº 31 (1899) de 5 de febrero de 2008, en http://otv.jccm.es/uploads/ tx_cotv/Convenio_Europeo_Paisaje.pdf. DE ANDRÉS, C. e IRANZO, E. (2011): «Desarrollo de las energías renovables y cambios paisajísticos: propuesta de tipología y localización geográfica de los paisajes energéticos de España», en Energía y territorio: dinámicas y procesos (AA.VV.). Alicante, Asociación de Geógrafos Españoles, Colegio de Geógrafos de España y Universidad de Alicante, 97-107. DE LA HOZ, J., MARTÍN, H., MARTINS, B., MATAS, J. y MIRET, J. (2013): «Evaluating the impact of the administrative procedure and the landscape policy on grid connected PV systems (GCPVS) on-floor in Spain in the period 2004-2008: To which extent a limiting factor?» Energy Policy, Vol. 63, 147-167. DE LUCAS, M. (2007): Aves y parques eólicos: efectos e interacciones. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Universidad Autónoma de Madrid. DEVINE-WRIGHT, P. (Ed.) (2011). Renewable energy and the public. �rom NIMB� to par-�rom NIMB� to participation. London-Washington, Earthscan Publisher. DÍAZ, M.P., PITA, M.F. y ZOIDO, F. (2011): «El papel de la Red Eléctrica en la definición de las potencialidades territoriales para la implantación de la energía eólica en Andalucía» en Energía y territorio: dinámicas y procesos (AA.VV.). Alicante, Asociación de Geógrafos Españoles, Colegio de Geógrafos de España y Universidad de Alicante, 109118.