Siempre triunfa la inocencia : comedia nueva en tres actos
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SIEMPRE TRiüi^TA LA INOCENCIA. COMEDIA NUEVA EN TRES ACTOS. ESCRITA POR D. F. T. R. A/ Representada por la Compañía de Manuel Martínez en el año de 17^92. PERSONAS. ACTORES. Diego de Avila ,Capitán dil Tercio viejo de Flandes Sr. Antonio Roble$. Alexandro Farnete ,Gobernador de los Paises Baxos por Felipe II Sr. Joseph Huerta. Guillermo Truches, CoroneC exirangero.,.-. Sr. Tomas Ramos. Diego Mondragon ,Maestre de Campo en di- ... cho Tercio..: gj._ Francisco Garcilaso, "juan del Aguila ,en el mismo Sr. Francisco Ramos. Francisco de Aibar ,Sargento... Sr. Vicente García. Federico Cloet ,Gobernador de Novesia.. Sr. Vicente Sánchez. Veuchner ,Capitán St. Joseph Ct^rtés. Gn Soldado Vicente Romero. Margarita ,Dama.. gra. Maria del Rosario. ornares ,Mugeres yNiños de ambos sexos. ACTO PRIM ERO. ^dvg larga con vista de Ciudad ymuro •, caxa yclarín :sal^n los rFspstñoles tamaor batiente ybanderas tendidas delante .de Alexandra . Fámese ,Príncipe de Purina. ,r~ \T Part' ^Naciones, ga en nosotros la gloriosa hazaña mis blasones,. de vengar su ignominia yabandono deam^* -cobrando al Elector su antiguo trono, espa ^"^^ss terror, pasmo de Marporque deí desvalido jamas dexa e] nbélica campana (ña, su ínclito corazón de oir la quejaj León de Espayporque siendo esta Ciudad hoy día Novesia ,peregrina el centro de la pérfida heregia pert^n» ^Colonia ,de Agrípina teme que su contagio ponzoñoso, *^2 Ba con su Estado por quanto mas vecino mas dañoso, usur^*'^ ilustre Electorado. vtielva áinfestar la Fiandes, Meu (ponde, en quien áfuerza'de fatigas grande* ^Idepu''** ^^Cató.Hco bando ^ ^arm!s recurrido Ja ceguedad confusa va extirpando; yel excef ®ypues vencido el que ia sirve foso so í¡ elipe complacido del Rhin soberbio, el Ersta boiiiciosa Aha-
io mismo naturales con quienes no estorbe rendir ,no yt Skmj^re triunfa ¡a Inocencia, nace efecto netabie en ias murallas con tenaz porfía ei fuego de una yotra batería,, temple su ira, implacable mientras de mi piedad estimulado le intimo áFederico nuevamente la entrega óia ruina ;si prudente elige io primero ,habré logrado sin efusión de sangre la victoria, que ésta es de un vencedor ia mayor gloria; ^ pero si áia ^azon su oido cierra sufrirá toda iaira de la guerra. (sia extrangero, hay obstáculo Tí. TVT ''Plaza ,todo el otbe rrttC/^^.No es mucho .—*’ chos ,no arma ,SI nuestros pela imitación de un Príncipe de Paraa Alexandro Farnese, ’ cuya justa alabanza Mond.Y'ive Christo, Señor, que es deinagastar con ios hereges cortesía; ved quanta fue ia suya: D. Juan Chacón pasó con orden tuya áreconocer la Isla ,ysorprendido por número mayor con cien Soldados, después de haber cumplido ¡amas cese, asunto de los bronces peregino modelo de los héroes ,ysobrino de un Felipe Segundo, duenóde Fiandes, árbitro del mundo. Alex. Tocad, yenarbolad una bandera. Clarín ybandera. Mend. La expresión lisonjera del Flamenco desprecia noblemente. Agutí. Su nombre á su alabanza es suficiente. Salen al muro Federico Cloet ySoldadot, sus deberes heroycos yesforzados, Feáer. Alexandro Farnese, ála llamada menos los que murieron ála infiel Plaza conducidos fueron, donde Con alborozo de la plebe, que áhumanos sentimientos no se mueve, de una hoguera en las llamas fulminantes rindieron sus espíritus constantes. .^¿•«//.Federico Cloet no es tan prudente como altivo-, colérico yvaliente, de donde eíi vano> espero le venza ia razón, sino el acero. Vuestra opinión no arguya, (yo Maestres de Campo, mas si el furor su- 'no se' rinde ápartido, ^ ¿qué se pierde en haberlo pretendido? Entonces honestada ; ' ya la razón decidirá ia espada, que mayores empresas facilitan, como tantas victorias acreditan, un Diego Mondragon, honor yespejo del nombrado por gloria Tercio viejo, un valiente Francisco Bobadiila, un fuerte Juan dfel Aguila ,'en quien el militar espíritu yel arte, (brilla un gran Marques del Basto, horror de Marte, sin contar otros ínclitos guerreros. respondo por costumbre inveterada, no porque ápactos reducirme espere; ómorir Btriunfar Noves/a quiere. * Alex. ¿Eres tú Federico Cloet ?(plico . Feder. No sé quien soy: mi nombre ex-, ' en idioma de fuego. Alex. Ese despecho iniquamente ciego j C3íif 1*51 t75) 1lAnt-íS rr» 11 castigará valiente mi osadia si la Ciudad no entregas en el dia ásu señor legítimo. Feder. Esta Plaza, que vuestras presunciones embaraii) ^ ai trono de Alemania corresponde; la conquistó para su Cetro el Conde deMeurSjSin que áCloet le previniese que al antojo de España la rindiese. Alex. El Conde la ganó por interpresa, usurpándola injusto al propio dueño, yEspaña en recobrarla se interesa* Feder. Sí las arrtias de España fiaC®® empeño, no dudamos que logren la victom mas’ha de eternizarse tal memoria con las letras que en mármoles ei 'estrago ,el horror ,la sangre Alex. Sí hará ;pero vosotros reducidos pudierais pretender justos pariiá'^*^
Siempre triunfa ¡a recto. (puesta. de mí corazón Uier. Átal propuesta, si respuesta esperáis, no hay mas resdesde el muro una descarga Disparan de fusilería ,yse entran, Jdond. Señor... dguHSeñor... Mond- ¿Estáis herido? AlexNada; (rada mirad aquel Soldado en quien la ayfuria dei plomo executó la herida. ^o-. Según ob ervo existe en mejor vida. Alex. Mucho en tal caso siento no poder dividir mi propio aliento porque su corazón vivificase. (clase Moni. Yyo siento que injuria de tal tolere un Alexandro. {Vive el cielo! ¡Que no brote peñascos este suelo, sobre cuya eminencia subiese ácastigar una violencia tan pérfida éinfame me! sin que ála espada en mi socorro liaporque para enemigos insolentes son bastantes las manos yios dientes. Al.Si, Mondragon, de vuestro aliento fio empresas superiores; pero el brío de ese ebrio delirante (*) (te. no se ostentará siempre tan constan— Prevenid el asalto, que mañana, quando la aurora ufana llore de gozo al ver el Sol naciente, llorará por su tuina inútilmente esta Ciudad rebelde yfementida, donde no ha de quedar aleve vida segura de la llama yel acero, quando ásu impulso fiero pita vengar traición ,afrenta ydolo cada piedra construya un mauseolo, t?. Mond. Eso sí ,yentretanto que la saña sacia su sed decid que viva España. anse con caxa yclarín. Campamento de los Españoles con sel’sa ^orta ;salen el Coronel Diego Avila^ el Sargento Francisco Aibar y Madama^ Margarita. 'ail. Desde hoy le deberá Marte todos sus triunfos áVenus Inocencia. 3 si áinspirar vienen tus ojos los militares alientos: has llegado el mismo día en que el asalto dispuesto ya no esperan nuestras armas sino el último precepto, yme es sensible ,porque con la ternura del sexo femenil jamas se adaptan las imágenes dei riesgo. Marg.I^o hay riesgos que le amedrenten al amor si es verdadero; ¿quánto nías asegurada estará mi vida de ellos con las armas Españolas yentre ios brazos de un dueño querido ,cuyo valor fue el estímulo primero que para adorarle fina graduó mis nobles afectos, que en la Quinta junto áGueldce-s donde mientras el bloqueo de Novesia me dexaste? porque el enemigo fiero ácontinuas correrlas tala sus campes amenos, sin perdonar sus rigores, vida ,calidad ,ni sexo; demas que ofende mi lustre e¡ que duda de mi esfuerzo. Nacida entre los horrores marciales ,no me estremezc* álos estragos del plomo ni ai estrépito dei fuego. Aíb. No es malo eso por mi vida, porque nosotros nos vetaos cerca de las avanzadas, yde momento ámomento sueltan unos paxariilos por el ayre ^os perversos sitiados ,que álas orejas no hacen muy grato gorgso* Api/. Vé aquí, el Sargento Francisco de Aibar, de mi mismo Tercio, quiere postrarse átus plantas: es mi amigo muy estrecho, ysu espíritu yvalor rts- (*) St escribe que Eeieric» CUet asaba las licores espiriteosos coh exces*. As ^i •i
4^-'Siempre trhmfa tespeíaáo entre los nue?tros. Aib. Mi Capitán me honra mas, señora ,que yo merezco, pero en fin tal coíTío fuere Siempre 'soy criado vuestro. Mlsrg. La expresión estimo ,yel desembarazo celebro. Aik. Señora ,los Españoles, ymss los del Tercio viejo de Flandes ,pocas palabras, pero siempre el pecho abierto para los amigos. Diga mi Capitán si yo miento. Avil. Aíbar ,no todos poseen un corazón como el vuestro, sencillo ,valiente ynoble', quaiidades que me hicieron apreciarle ydistinguirle; bien que el grado es tan diverso, porque la suerte tai vez no apoya al merecimiento; pero dexando esto aparte, id ábuscar áGuillermo Truches. Aih. Hago un sacrificio, mas es fuerza obedeceros. ilíárg-.Desdichas, Guillermo Truches ap* está en este Acampamento. Avil, Vos le aborrecéis, yyo ignoro la causa, Aib. Eso fácil está de inferir; hoy es del partido nuestro, mañana sirve ai de Orange, esotro día le vemos animando nuestras huestes, yánombre de aventurero; (bien que ahora ya es Coronel en los Borgofiones cuerpos ) ya donde su conveniencia le dirige. Ademas de esto me parece que el tal Truches reza en arábigo el credo: ved si un buen Español puede con estas maulas quererlo. Avil. Pues yo le estimo ,ycon todo de buen Blspafioi me precio, porque quanto deéi sospechan es ilusivo concepto la Inocencia, de aquellos q... sienten ver áun esírangsro ensalzado. Aib. No señor; en este campo hay diversos, ysegún sus procederes se les guarda aquel respeto que es debido ;pero Truche?.... Finalmente lo que siento es que quien me llame amigo lo sea suyo. Por cierto que en el ataque de Amberes no vino él ádefenderos. Aviii Es verdad ,mas no hizo falta escando allí el valor vuestro, pues cercado ds enemigos, solo vos... Aib, Dexemos eso, que en otra ocasión también en Gueldres hizo lo mesmo mi Capitán por mi vida. Señora ,nada pondero; me tenían acosado los enemigos enmedio *de su turba ,yo hecho un tigre, ya reparando, ya hiriendo defendía ei individuo, pero faltando el terreno ámis pies ,iba ácortarme un herejote ei pescuezo; llega como un exálado mi Capitán áeste tiempo, yds un tajo le derriba brazo yespada en ei suelo, ácuyo terror ios otros vergonzosamente huyeron; con que... pero Truches viene, agur ,que ya nos veremos. Jjieg. Id con Dios. Marg. También quisiera retirarme, pues me siento fatigada. No es sino por evitar este encuentro. ÁDios ,yten entendido que un yerro de amor ,si es yefl*^ anhelar tm pecho amante la presencia de su dueño, no es acreedor al castigo de un nada urbano despego. ap
Siempre trhnj ¡)ic<r. ¿Y por qué me reconvienes con ran extraño argumento? HJarg. Porque quando imaginaba que nuestras aimas ai vernos renovasen amorosas sus recíprocos afectos memiras con un desden muy desconocido ynuevo. Vivo segura ,bien mió, de que no te ie merezco, pero no obstante si gustas se dispondrá mi regreso, porque tú*vivas tranquilo, aunque yo sufra muriendo. Ysi agita tus ideas tai vez otro sentimiento, comunícale áuna esposa que está en tus ojos leyendo ia razofl de sus destinos, ófavorables óadversos, ¿y quién como quien te adora procurará tu consuelo? pero si áfuer de valiente, audaz ,altivo yguerrero, entiendes que mis finezas afeminaran tu aliento, sabe que de las fatigas niErciales tal vez fue premio el agrado de una dama, cuyos favores ,muy lejos de acobardar estimulan; porque el vencedor soberbio jamas adornó sus sienes de mas digno lucimiento que quando laurel ymirto su corona entretegieron. Mas quando yo presumiese que desmayaba en tu excelso corazón tu heroyco brío por dedicarte ámi obsequio, sabria vivificarle la imitación de mi exempio, Jsi no sosíiíuirle los militares riesgos, pues despreciando 2a vida, la sangre, el terror ,yel miedo^ daré áentender animosa, si del amante seno feita tu gg¡ corazoa .- S !ass' "tí ¡a Inccerma. es porque vive en mi pecho. Avi'U Esposa:;: mas Truches viene, que se deiav© leyendo no sé qué carta. Después satisfaré los rezelos de Margarita ,tan facM. fuese que mi pensamiento averiguase las dudas en que se confunden viendo que Alexandro indiferente ámi valoryconsejo parece que disgustado conmigo::: Sais Trueh. Señor Don Diego de Avila, sé que ha venido* áhonrar el acampamento desde Gueidres vuestra esposa, ycomo yo me intereso ' en vuestros placeres ,quise ser uno de ios primeros que os diese la enhorabuena. Dieg. Yo la recibo yla aprecio, aunque sea iriopertuno su arribo en el fatal tiempo donde las seguridades «stan cercadas de riesgos; después de eso ya sabéis quanto Aiexandro es opuesto áque en los trances de guerra haya mugeres por ,medio, pues juzga que sus favores * afeminen sus guerreros; t mas me escribió desde Gueidres, (como os hice manifiesto) que átodo trance queria satisfecer ios deseos de verme ,yme fue preciso condescender ásus ruegos. Truch. Hicisteis bien ,que uti amor tan sencillo yverdadero merece igual recompensa. ¡Desdichas hay mas veneno ap. para un corazón zeioso! JDieg. Yasí mientras ásu obsequio . me dedico breve instante no abandonéis este puesto, que como el mas avanzado Éácia la Ciudad ymenos defendido algún espía
6Siempre triunfa la inocencia* puede salir ,yes precepto 7^ayroso de tanto empeño, de Alexandro ,si se encuentra 77 Federico Cioet llevarla ásus pies excelsos para saber el estado de la Plaza ,pues qo siendo encargo particular, bien confiárosle puedo, yaunque lo fuese ,porque sé muy bien que quando dexo en vos mis obligaciones no falto ásu cumpiicniento. vais. Truch, Ya sabéis que he sido siempre vuestro amigo el mas afecto. ¡Ah, si conocieras bien los rencores de mi pecho! Pues ha venido la ingrata justamente al mismo tiempo que me previno su esposo, por cuyo motivo tengo dispuestas mis precauciones para robársela ,puedo::; ¿Mas no es el Capitán Peuchnec quien faaxo el disfraz grosero de Burgués ámí se acerca? Peuchnsr::: Sale Peuch. Sí, yo soy Guillermo, que aguardando que os dexasen ?oIo ,he existido encubierto hasta ahora. Truch* Dadme nuevas de Federico. Peuch. Este pliego os informará de todo. Truch. Nadie nos observa ;leo, '^^En vista de vuestro aviso. Ji para esta noche he dispuesto Jila salida por la parte jjque me preveáis. Ya tengo jjpara la Dama que habéis wde traer alojamiento «acomodado. La Plaza ,«provista de bastimentos «de baca yguerra ,no teme «ias porfias de un asedio «dilatado ,aunque en el muro «causa demasiado efecto Jila artillería contraria^ «pero con el favor vuestro «confio que he de seiic todo contribuye ámi deseo; ¿habéis traído la carta con el sobrescrito áDiego de Avila ,en que ha de escribirle Federico ,suponiendo su inteligencia en la misma sorpresa que pretendemos? Peuch. Yedla aquí. Truch. Dadme ,que yo la haré seí|rit ásu tiempo, Peuch. Yo no apruebo ,sin embargo de que ála orden me sujeto, que por la puerta de Neder se envista el acampamento, poniendo el éxito en duda, pues la cercan con sus tercios Españoles Bobadüia yMondragon ,dos guerreros cuyo nombre inspira el susto yel terror entre los nuestros; mas ápropósito juzgo seria haberla dispuesto por ei portilio que cae sobre ei Ersta ,destruyendo los Quarteles Italianos. Truch. No penetráis mis intentos; mas pues nadie nos escucha habré de satisfaceros. Quejoso de mis hermanos los Truches ,que poseyeron mucho tiempo estas Colonias, yhoy las obtienen de nuevo, pasé áservir en los Reales Católicos ,posponiendo patria ,religión ,yhonor ámi vengativo incendio;- desagraviado después, ómas agraviado de estos, procuro restituirme ámi religión ysuelo nativo ,pero antes debe sufrir un rasgo ligero de mi venganza Alexandro yese Capitán soberbio contra quien ha de servirme la cichta de este pliego:
de Alexandro ,porque siempre imis designios opuesto, ni mis méritos aprecia, ni confia de mi esfuerzo; tal que habiendo pretendido cierta expedicfion, empeño muy propicio ámis ideas, la confirió en mi desprecio áDiego de Avila ,que este no es el menor fundamento de mi rencor en su ofensa. También ea*si al mismo tiempo festegé en Grave áMadama Margarita ;pero siendo destacado ásosegar algunos Burgos inquietos, Diego de Avila en mi ausencia, sin tener de mis afectos noticia ,la amó rendido, yla ingrata ,no atendiendo ámi anticipado culto, ni áque el mismo patrio suelo nos era común ,cedió al Español el trofeo; verificándose en él la dicha del Extrangero. Volví ,la encontré casada, remití al mudo silencio mis rencores, yostentando que en las dichas me intereso de mi usurpador injusto por disimular los medios de mi venganza, me juzga su amigo mas verdadero, circunstancia que no poco contribuye ámis intentos, yle voy con Alexandro cautamente indisponiendo; hoy ha llegado álos Reales, la injusta ,el único objeto de mi pasión ymi enojo; ha de ser su alojamiento la tienda de mi enemigo, que avanzada de su tercio facilita en la sorpresa vuestra gloria ymis deseos, pues entre las confusiones nocturnas, entre ei estruendo de ios furores de Mane, Siempre triunfa la Inocencia, la robaré ásu despecho; yconducida ála Plaza, de quien no tan fácil creo la expugnación, lograré vencer sus desdenes fieros, pues conceptuado su esposo por traidor ,según espero en virtud de mis ardides, postrará áun cuchillo el cuello, suceso que debe hacerme de su mano árbitro ydueño; ved el motivo de que haya por esta parte dispuesto la meditada sorpresa, de quién mis dichas espero. T<uch. Federico mismo quiete salir en persona áun hecho tan pausibie. Truch. Pues áDios, yampare la empresa el Cielo, vase. Acampamento de los Españoles ,cuyas tiendas yhaterías deberán pgurarse á la derecha ,siendo la tienda que caiga mas hacia el foro la de Diego de Avila, suponiendo la Ciudad &la izquierda' el teatro estará obscuro ,ysalen por los bastidores de la izquierda todos los Españoles ,menos Alexandro, Aguil. Reconocida ia Plaza yel campo ,yace en silencia todo ,yno como otras noches el enemigo soberbio incomoda ánuestra gente con sus incesantes fuegos: no parece sino que descansa en el dulce seno de la paz la que mañana será teatro sangriento de ia guerra. Mond. 2Veis ,Don Juan del Aguila ,ese sosiego? pues no le creo seguro. Agutí. No ignorarán que ha resuelto. Alexandro su ruina. Mond. Aun Federico por eso ^ ahora estará entre los brindis su equipage disponiendo para ia marcha. 2Pues donde íi!.
8 va Fedí Sitfp.pre triunfa la Mcnd. Ai infierno. ¿Adonde queréis que vayan los sequaces de Lulero? ¿Diego de Avila? yízKí. Señor. yíguil. ¿Qué hace Alexandro? Avil. Leyendo en su tienda le dexé ha un corto instante, que el resto de la noche ,después que hubo rodeado el acampamento, ydistribuido todas iss órdenes pata el nuevo trance del Griego Alexandro se íe dedica álos hechos. Si ásu imitación aspira excederá con extremo la copia al original. Mond. Infatigable es su aliento. Vamos áreconocer Agutí lo que falta ,ypasaremos la noche dada álos diablos para dar el dia áperros. Agutí. Vamos ,señor Capitán [derecha. Diego de Avila. vans.^or la Avil. Siguiendo vuestros pasos voy íOh quanto de mi Margarita siento la incomodidad forzosa. Aih. Ahora ya estará durmiendo en la tienda según vino fatigada. Avil. No me atrevo ádetener en mirarlo. Vamos ,pues. vins. por la derecha, Aih, Vamos por cierto. Sale Truch. \Aquien espera una dicha quán perezosos ylentos le parecen los instantes! • Mi enemigo recorriendo va el campo con ios Maestres» ¡Ah desdichado Guillermo Truches ,si hoy no verificas tus amantes pensamientos! En nai peder esta ingrata cederá tal vez... Ya es tiempo; ¿á qué espera Federico? La impaciencia de mi pecho Inocencia, es tanta que me propone un siglo cada momento. Mas si ei deseo no engaña, ya me parece que veo Van saliendo de la izquierda Cloet^ chner ySoíd ides con mucho silencio cautela^ yse entran unos por las tie»^ das yotrospor los besíidores, gente que desde los muros ai Campo se avanza ¡Cielos proteged nuestras ideas! sin duda serán los nuestros. Peder. Vencidas las avanzadas, ysus centinelas muertos, hemos llegado áios Reales, nuestro es el triunfo :Silencio, Se entran como se ha prevenido, Truch. Mal haya la obscuridad, que me impide conocerlos; pero bien haya mil veces, pues en ella considero la seguridad del trance. Mis gentes son con efecto, Ea pasión amorosa, tranquilízate en mi pecho para que el valor unido á mi rencoroso incendio no se afemine en tus brazos hasta lograr el trofeo: Tocan una arma muy viva de caxa yclt^ fin ,tiros ,voces ,y se ven arder algunas tiend^as. Voces. Españoles álas armas. Otros. Mueran todos. Truch. Ahora es tiempo de asegurar mi ventura; corazón no desmayemos. Entra en la tienda de Aviltt, Salen los Españoles retirando áVedette co ylos suyos por la derecha^ yentra* todos por la izquierda, yse oyen tiros de cañón. Españoles. Mueran los traidores. Otros. Mueran. Otros. Huyamos. se entra* Sale Truches de la tienda con etp* desnuda yMargarita desmayad* en les brazos, Truch, Juzgo que el Cielo
Siempre triunfa ¡a Inocencia. :e mis designios, favoreí pues un deliquio grosero aun el uso de las voces embaraza ásus alientos. Mas hay que los nuestros^ huyen por todas partes dispersos, por ahora será difícil incorporarme con ellos; pero en el monte vecino ála Ciudad ,cuyo denso boscage se oculta al dia, podré espetar encubierto la ocasión de que regresen ’ ios Españoles ,yluego entrarse antes que amanezca en la Plaza. Ingrato objeto de una pasión mal premiada; ven donde adquieras un dueño, si no tan favorecido, i mas amante por lo menos. Va á entrarse con ella por la izquierda) ysais al encuentro Diego de Avila ,y Aibar con espadas desnudas, Aih. Alto allá. ¿Quién es? Truc^. ¡Oh furias! matadme. ¿Truches qué es esto? Truch. Esto es que habiendo acudido álas voces yal estruendo, al pasar por vuestra tienda óí los dolientes ecos esta Dama ,que tal vez sobrecogió sus alientos el impensado bullicio: entro en la tienda ,la encuentro desmayada ,yla saqué por si benéfico el viento eontribuia ásu alivio; vuestra esposa considero 9ne será ,yrae doy mil veces enhorabuena ámí mesmo de haberos servido en lance oportuno yestrecho; recibidla en vuestros brazos; ®as parece que volviendo va en sí. sino vos ,Truches;:: *Dexad agradecimientos vanos, que son iasufribies ap. enrre amigos verdaderos. Aih. Ve hay la primer cosa buena, que el tal Truches habrá hecho. Blarg. ¡Ay de míi Donde;:; Avil. Respira, ydisipa tus rezeíos.> ^ que en mis brazos::: pero aquí llegan triunfantes los nuestros. Salen por la izquierda Alexandro ylos Personages Españoles con alguno fSolidados q^ue traen un prisionero )yluceís con que aclara el teatro. Mond. Hasta que en sus propios muros los encerró nuestro acero no dexó de perseguirlos. Alex. Extraño su atrevimiento. Soldado llega. ¿Es posible que emprendiese tal arresto Federico ,quando aguarda por instantes el tremendo fallo de su postrer ruina? Sold. Juzga su ruina muy léjos, pues le sirven los avisos para precaver su riesgo. Alex. ¿Qué avisos? 3i Sold. Si vuestra Alteza me otorga la vida ofrezco descubrirle la verdad. Alex. Sí ,pero no es ahora tiempo; custodiadle. Truch. iSi sabrá mis designios ,santos Cielos! - Alex. Truches, ávos que sabréis ’• mejor su idioma os le entrego. Examinadle despacio. Truch. Mi gloria es obedeceros. Ve aquí el lance en que la carta tenga su debido efecto. ^ Alex. Diego de Avila. "-j. Avil. Señor, mi esposa yyo álos pies vuestros::: Alex. ¿Vuestra esposa? No me admiro de esa suerte de no haberos visto en el trance. Avil. Yo sí, i porque si no fui.el primero, no fui el último, yextraño que no me vieseis, mas siendo puesto en fuga el enemigo, B í¡' V}
Siempre triunfa ta Inocencia, mayormente siendo antes Moni. Seor Truches', Wargumetitoi valiente ,leal ,ydigno de quantos elogios tienen sus hechos engrandecidos. Mond. Por eso extraño que ahora haya dado en el capricho de ser un traidor infame aquel Capitán altivo, que en repetidas facciones por nuestros ojos le vimos intrépido ála fortuna éincontrastable ai peligro inspirar el susto ,siempre vencedor, jamas vencido. Truch. Tal nueva me constituye estatua de marmol frío, ymucho mas quando soy de Diego amigo tan fino qué por él padecería, no la nota ,sí el castigo; mas por otra parte nada extraño, pues siempre vimos que ei vulgar quando desciende de la virtud que ha seguido, como es corta la eminencia no es muy profundo el baxío, mas la caída del héroe no es descenso ,es precipicio. Mond. Pero el que llegó ápisar Ja cumbre dei heroísmo, domado el áspero ascenso siempre se sostiene fíxo, porque en ella vive indemne de las generales vicios. ¿Puede el héroe prescindir de ser hombre? El hombre adicto áía mudanza ,hoy será valiente ,leal yactivo^ ymañana, por acaso, < traidor ,cobarde yomiso. Moni. No caben tales, mudanzas en un hombre bien nacido. Truch. Mas si cupiesen::: Mond. No caben, ybasta el que yo lo digo, Truch. Señor Maestre de Campo vos defendéis por capricho, no por razones fundadas, pues aunque yo no imagino;:; ,pues cómo atrevidos. que en Flandes tengo aprendidos se deciden con la espada, como el Mahometano rito, en quanto toca al honor; allá en ia Ley de Cavilno, como sabéis, habrá leyes que apoyen quanto habéis dicha. Ese culpado es un noble Xefe de mi Tercio mismo, yantes de decidir debe hacerse esámen prolixo. Porque servir hoy áEspaña, pasar luego aJ enemigo, mudar patria ,yReligión, ahora leal ,luego indigno, eso es bueno para un Truches, no para itn Capitán mió. Truch. ¿Qué decís? Moni. Lo que sustento. lat cfpsdat Alex. Tened Truch. Señor... Moni. Señor ,ya sabéis mi genio. Alex. Pues reprimidlo, ymas en lances que exigen mas que valentía juicio. Agutí. 2Pero qué determináis sobre este crimen? _. Alex. Ahora idos, qiíe presto sabréis mi orden: Truches, quedaos vos conmigo. Aguil. Esto es por cortar el ianéé que con él habéis tenido. Moni. Sea por lo que se fuere, cortado está;, que no es digao sino de mi bastón Truches. Sin embargo ,este delito, ni le acabo de creer, ni debo dudarle. Agutí. Amigo, el coraeon de los hombres es un abismo de abismos. vante Alex. ¿Decid, Guillermo, no habéis averiguado advertido nada mas del prisionero? Truch. ¿Cómo, Señor, sino quiso ni aun manifestar la carta sino ávuestra Alteza?
Siempre fritmf k Ahx.Fsíííbo su política atencíoit. •Pero ros no tne habéis dicfeo que uo Elspáñol en un bosq^us áJas murallas vecino trataba con los cercados? Xrach. Sí señor^ {llex. jQuién fue? D'scid’Io. frach. Ya os dixe que por el tragesolo había conocido ]a nación ;porque aunque quis£ llegar tnas cerca ,el peligro me contuvo ;yañadí que me habia parecido Diego;de Avila en el ayre; pero afirmarlo de fixo::: Alex Sí, sí: tened gran cuidado con el prisionero^ Truch. Visto su informe ,ámí me parece* Alex, ¿Qué? Truch. Que es inútil aribtrio el detener su persona, pues ya todo se ha sabido. Alex. No ,no; yo soy de dictamen; que el detenerla es preciso; ávos os lo encargo, vos, Guillermo, sabréis cumplirlo. sdOí. Truch. Este precepto destruye la trama de mis designios, yes menester variarlas el Soldado detenido podrá declarar un dia la calumnia ,quando miro que no se procederá tan ciegamente al castigo de mi ofensa sin oirle, yconfrontados Jos dichos de uno yotro ,tal vez pueds el impostor convencido, por el precio de la vida descubrir mis artificios, yque recibió aquel pliego de mí ,no de Federico: Ciataríe antes que suceda Sfcria eí mejor arbitrio, pero Si soy responsable ^Persona ,eí peligro ^^-dará en sa set ;entonces la Tmcemcia^ penetrará íes moíiVos - de su 151 ueue todo el campo, yel rayo -que determrn» dirigir ámi EÍval recaerá sebre mí mismov Pues no., aconsejemos que brry^ Diego, dándcJe el aviso de quanto. oca rre en su daSo, (que él jusgará bcmeficio) < antes que logren prenderle^ pues si lo practica ,es fixo que el recurso de su fuga. ’ acreditaráse] delito, n yen su ausencia me aseguro de mis parciales yamigos, **'• para el ro^ meditado en que mis dichas afirmo; "> yo veré si kfortuna protege álos atrevidos. OtTA tienda tSalen? Margarita ylíts^ de Avila., Avil. No ,Margarita ,no deboadoptar ya los designios que 0ie: uaJoF de conducirme ádiatintot clima» ,donde acreditase quán infundados han sido los desdenes de AJerandro. Es menester que: yo^ mismcy en su presencia ,averigüe sus ignorados motivos, pata vindicar mí fama de calumnias que adivino* Yo juzgué que su entereza para mf hubiese nacido de la condición ntudable, que casi es común estilo de los poderosos ;pero hay sin duda otro motivo, de otros resortes proceden 2o5efectos que exámino, pues al distrihuir la orden, ios camaradasyamigos, que en mis tareas marciales enxugaron compasivos ios sudores de ntt frente, ^ hoy afectando desvíos deixicsíraban que tenían rubor de aitemar conmigo, CLs
Siempre triunfa La causa ignoro :tal vez ese mc^istruo vengativo, que de las glorias agenas forma sus propios delitos, la envidia de mis hazañas puede calumniarme indigno de coger su ilustre: fruto: si esto es así ,yo vivo hasta examinar áfondo la inmensidad de este abismo. Voy áios pies de Alexandro, mis dudas le patentizo, le recuerdo mis victorias, le propongo mis servicios, ylograré destruir imposturas de enemigos, óelegiré 'despechado el mas rigoroso arbitrio, lú&rg. Detente. ¿El mas rigoroso? Yo me estremezco al oirlo. Imagina que el despecho jamas nace en un invicto corazón. Ála fortuna debe oponer «jonape® altivo la constancia el varón fuerte, yno permitir omiso que el iTEíprobio le confunda, ni le cimtraste él destiño: de la Española nobleza tengo un retrato en tí mismo, yaunque Flamenca conozco la luz de su colorido. ¿Un Español que es en Flandes generalimente bien visto, debiera dexar su nombre en los Países que han sido, si contrarios ásus triunfos, de sus empresas testigos, con lunar tan injurioso torpemente envilecido? Que se act>barde álos golpes de su infeiice destino el pusilánime inútil; pero el héroe en los conflictos debe acreditarse ;debe Gon serenidad sufrirlos para vencerlos ,que este es el verdadero hero!<imo. Avil. Dices bien ;pero el decoro::: ¡a Inocencia, Sale Aibar. Mi Capitán: he sabido— Avil. ¿Qué? Aib. Anda cierto rum rum por el campo ,que si digo la verdad ,me gusta poco: dicen que hay en nuestro mistao Tercio un traidor :vive cribas, que si sé quién es le birlo el adtna. ¿en el Tercio viejo de Flandes tan denegrido herrón? Aunque fuera el propio Maestre de Campo ,de un chirlo le enviaba álos infiernos. Avil. Aibar ,¿no habéis inquirido en quién recae la sospecha? Aib. Por eso me desatino: yo no sé mas del asunto, ni oí ,sino lo que he dicho. Mas quisiera que dixesen un pobre Sargento híi herido aquí ásu Xefe ,porque cumplió mal con el servicio, que no; Aquí ahorcaron áunXírfe, porque fue traidor éindigno. Avil. Son sentimientos muy propios de vuestro valor. Sale Truch. Amigo, ^huye al instante. Avil. ¿Qué dices? Truch. Que elijas el pronto asilo de la fuga :solo él puede ^ salvarte de tal peligro. Aoil. ¿Pues por qué ?¿Cómo? ¿QuéíS Truch. Alexandro está instruido de todo :sabe tus tramas, tus traiciones yartificios. Avil. ¿Mis artificios? ¿Qué dices? 2Mis tramas ?cobarde ,iniquo; tú eres capaz de creerme::: Truch. Yo no te ofendo :he entc»d“t® que Alexandro interceptó un pliego del enemigo, ádonde te comunica órdenes ,señas yavisos, en respuesta del que infieren que tú propio le has escrito. AviL ¿Yo? Truch. Así dicen. Tú contemplé quái quedarla ai cirio
Siempre triunfa la Inocencia, 'I9 .jjíon vi^e ea tu corazón en virtud de ser tu amigo. ^srg. ¡Cielos ,qué oigo! Señor Truches, ved lo que decís. rraeifYo afirma Jo que he presenciado» yÍp/7. Peto jcómo? TracJ!?. Yo no te he creído capaz de tan baxa idea, pero sin duda imagino que Alexandro ha de querer, para apurar el delito, asegurar tu persona^ yasí huye ,pues como el síti® se escrecha ,ypara el asalto se elige el dia vecino, querrán desembarazarse primero, de este litígíoj yacaso sentenciarán tu causa sin darte oídos, porque tu culpa se prueba por evidentes testigos. Avi/. ¿Testigos? TrucJIf. Sí ,ios efectos yfirma de Federico. Avíl. Todo es falsedad, ni pueden mis méritos adquiridos padecer igual violencia. Marg. ¡Ay Cielos! ¿Qué laberinto es este? Truch. Sí ,con el tiempo; pero entretanto es preciso: que toleres ios rigores de una prisión, óun suplicio. ^'^3rg. ¡Dios ,qué escucho! Truch. Yos, Madama, aconsejadle conmigo que se separe de un riesgo que ya inevitable miro. ^^iarg. Sí, esposo ,huye, que quedando tú en libertad, dueño mió, P'^drás volver por tu honor aigun dia. fuck. Advierte, amigo, que insta el tiempo. ^Huye ,que vo sabiendo tu destino seguiré tus pasos. Truch. "V^uela. Marg. Resuelve. Truch. No estés remiso.' Marg. Evita el riesgo. Avil. Callad, que rae avergüenzo de oiroí* ¿Yo acreditar coa la fuga esos villanos indicios? ¿Huir yo la muerte? ¿Yo que en diferentes conflictos la be desafiado ,había para tan débil peligro de negarla el rostro ahora? Si conjurase el abismo contra mí todas sus furias, las despreciasTÍa invicto antes que adquirir el nombra de cobarde yfugitivo. Huya el«traidor, el infame las resultas de sus vicios, pero no ocupen temores áquien no agitan delitos. ADiego de Avila nunca conttarío^aiguno le ha visto la espalda ,el pecho sí ,siempre; del pecho haré sacrificio al rencor de la fortuna, ydespreciando el aviso álas plantas de Alexandro voy ápostrarme yo mismo, donde averigüe imposturas de mis viles enemigos, ódonde del rubor muera primero que del cuchillo» Marg, Tente ,esposo... Truch, Mira... Avil. Aparta. Marg. Con lágrimas te suplico que huyas el riesgo presente. Avil, ¡Ay esposa! el riesgo mió no causa mi pena, solo tu pesar es mí conflictp. Marg. Pues huye. Avil. Es contra mí fama. M^rg. ¡Oh Cielos ¿Qué es lo que miro? Salen juan del Aguila ,ySoldados Españoles. X Aguil. Diego de Avila ,Alexandro C2man-
Siempre triunfa /¿í Inocencia, manís que vengáis -conmigo, Entregad la espada. 'AifiL Esta es; vamos. *‘ M&fg, 5Ay esposo mioi ¿ádónde vas? Avil. Átriunfar de cautelas yartificios, óámorir de desdichado si es tan. cruel mi destino. M&rg. Contigo quiero morir. Truch. Yo también. ¿Qnién tan impío será que de entre tus brazos me separe? Avié. Esposa ,amigo, refrenad la pena. Ved s en mi corazón tranquilo una imagen del candor sin la mancha del delito, yhallareis quan infundados son lágrimas ysuspiros. Vamos, Señórí- **“ '_ AguiL Venid. -*' '* -'' Marg. Antes ''’•' que te abandone al suplicio "‘‘‘ dondfe te Heva ia envidia ,^ ^, moriré. Si el' llanto tofo '- no os mueve ,ivteftañ ñii sangre vuestros furoresitopios, ’ Vno rne quitéisla vida en el dueñó' poir' -quien vivo-. Avil. Disimulad ásu peoa .^. ei de'ipecho. ' AguiL Reprimios,'; ^^ . Madama. Yo no debía . . set átai acto elegido siendo eí reo de otra clase-. Tilas ya que la suerte quiso que este precepto me oprima, perdonad ,que ñe de eumpiirío-» Slarg. |.Oh Cielos ayrados 1Cómo átal dolor sobrevivo. ss apoya úlití laio ds Ia tisnÚAt AguiL Aí'iL Truches cansoladla; Aibar ,si 'a un eres mi amigo, cuida ámi esposa ,yáDios. se le Aih Señor::: Yo estoy aturdido, {llevan. Truch. Señora ,voy áver donde ie conducen ,yal proviso volveré ádaros noticia de todo lo sucedido. No voy sino áv'er si logro op. perfeccionar mis designios. vase. Alt. ¡Yo dudo lo que estoy viendo! ¿Quién diablos habrá traido este demonio de carta ? No ,yo tengo de inquirirlo. vase. Marg. ¡’Ay Cielos i¡Ya se le llevan l Ya qual reo convencido va entre sus crueles tropas ámorir sin resistirlo; yyo insensible, ¿qué hago? 2correspondo ásu peligro justamente dando al ayre solo inútiles suspiros ? No ;yo he de seguir sus pasos: aguárdate ,esposo raio, ^ que introduciéndome altiva por los acerados filos, si no logro defenderte, lograré riíofir contigo. •’ jDios! ¡qué imagen tan horrible viene áturbar mis sentidos'. Me parece que ie veo entre ios propios que han sido testigo^ de sus victorias, entre aquellos que le han visto adornado de trofeos, de aplausos enriquec-idoj dirigirse sin violencia ai inhu.mano suplicio. Pálido ,ysereno ci rostro, los cabellos esparcidos, de fánebre.s vestiduras ygraves hierros ceñido, se acerca con lentos pasos ásu terrible destino; por entre ,ei vasto co-ncursO me bascan enterneciuós sus ojos ,aquellos oj-os qae eran la luz de ios míos; ^ me ve ,se alienta ,yme envía un áDios en un suspiru- ¡Ay sant-.s Cielos! ¿Que veo? Ya ocupa ei horrible sitio de la muerte yde ia infamia» ya se resigna sumiso, ^
Siempre triunfa va áobía el cuella inocente, v3aquei mortai nías impiO que las fieras de la Hircania ¡evanta ei fatal cuchillo, ya la víctima dispone, ya consuma el sacrificio, ya vibra el rayouí^ Detente, detente ,infame ministro, yvuelve á.. mi corazón todo éf. furor de esos files; muera yo, yviva mi esposo, óámi rencor::: Mas ¿qué digo? ¿morir mi esposo? ¿morir con el torpe distintivo que señala áun dciinqüente? No puede ser ;es delirio: huid ,imágenes vanas, que atormentáis mis sentidos: mi espo‘;o es Kobíe e.s leal, ' yen el corazón concibo las alegres esperanzas de que en -térmioíi isuciato le he de verin-dentn izado ;• de ios prueles indixios que su opinión amancillan, yopriaien ei 'pecho mió, correr, ámis tiernos brazos, exálar dulces suspiros, enxugar rnis tristes ojos, ydisipar mí coañicto, renaciendo ;ea nuestras almas placer ,gozo yregocijo,. ACTO TERCERO. 'ihnia.Alex.mdroy Moniragoncon tropa» d.'ex. Esto ha de ser ,he resuelto: Anda ,conduce ámi vista áDiego de Avila. va un Soldado, l^'iond^ En todo Vuestra piedad se acredita. No la piedad solamente, Ciros motivos inspiran ^is resoluciones. Sé quanto ias tropas estiman (mira. 2ese Capiran Ilustre que deiinqüentese femó Si pnbiicamente delito se castiga, ^omo era ley ,que en los pecho» ‘ie los Soidaa©s.se imprima Fa Inocencia. ^* tal terror que desanime, [ ótumultué sus iras, conseqüencia muy infaustat para el tranc» de este dia, donde valor yobediencia militar se necesitan ^ con todo vigor. Quitarle secretamente la vida, sin admitir sus descargos por quanto el tiempo nos insta, será crueldad execrable, perdonar su alevosía, ymas quanda Los indicios pasan á. evidencias Ssas, será un exemplar que aliente deslealtades atrevidas, yun culpable esceto digno de degradar mi justicia.» Wlond. Siendo todo da esa suerte. Señor, yo no sé qué os diga. .¿Pero aua no llego ácreer su culpa ;ysi .biéixse mira,, la carca de Federicoes la que ¡mas le acrimina, mas sisndív bastante astuto, (nosotros acaso pudo escribirla per sembrar eittre la desunión y, ojertza, ótal vez con otros, fines. _ Alex. ¡Ah! toda duda disipa el concordarcon la carta ,,, las anteriores noticias. B'Ioni. Son equivocas no obstante. Alex. Mas la carta las esnfirma. Moni. Sí las confirma ,no en todo, porqués: hablarse podían, fiará un. papel secretos que en un descuido peligran, ademas de ser iniítil, necia precaución seria. Alex. ¿Quién sabe basta donde extienda sus limites la ntalicia? Mas Diego de Avila ile.ga. Sale Diego ,yhace Mondragon despe-, jar los Soldados. Avil. Avuestras plantas invictas::; Alex. Levantad. Nunca mis planta» sufrieron envanecida#,, no digo de un Oapitan, mas de un Soldado, sumisas
Siempre triunfa la Inocencia, 22 humillaciones ;ysi ahora mis brazos no io acreditan, será porque huyen leales de ensalzar ála ignominia, úde infectarse al contacto de una torpe alevosía. 'Avil. Señor... Alsx. Mirad es-a carta, yresponded me. Morid. Su vista le infunde terror. Alex. No importa, Jos delinqüentes practica it .cierto resorte en sus rostros que le mueven ámedida de su situación. Mond. Para eso es fuerza que Ies asista un corazón habituado al crimen. Avil. ¡Qué horror! ¡qué ira! leyendo instruir yo al enemigo ^ contra nuestra gente misma, ser desleal á. ía patria, quebrar con tal ignominia el iuramento que aDios^ yal Rey en sus siempre invictas banderas hice! Bien saben quantos en ellas militan si le he cumplido. áQué veo. mi constancia desanima ágolpe tan impensado; ¡prometer quitar la vida áun Aiesar.dro Farnese!.. ótraidor papel ,cenizas te hará mi...furor...pües...quando... yo...mi ieaítad...Dios me asista, cae. Ahx. ¿Qué es esto? mond. Esto es demourar^ quánto comprime yagua áun corazón generoso el rubor de la ignominia. Diego de Avila. Alex. Dexad que en su congoja le asiSta yo oropio tporque su crimen aunque despiérte mis iras, no adormece mis piedades ea urgencia tan preCisa. IDiego? le levantan, ycogen el pap,, Avil. Si he sido traidor, Cielos ,¿por qué n© fulminan vuestras esferas sus rayos contra mí? porque no vibran..,. ¿Pero qué rayo mas duro? Alex. Mucho ámi corazón insta este honrado sentimiento. Diego de Avila respira. Aüil. ¿Señor, yo entre vuestros brazos? yo cubierto de la indigna sombra de una traición puedo solo tolerar la vista de un Aíexandro Farnese? No: ni aun del sol las benigna# luces que pródigo esparce mereceré mientras viva con la nota de una infamia. Alex. En la mayor culpa brili» la mayor clemencia. Avit. Veo la calumnia mas impía en ese infame papel; ¿mas cómo he de desmentirla si mi culpable constancia es quien mejor lo acredita? Pues si sobrevivo áun golp® tan duro, evidencia es fixa que no tengo honor ,yquien no le tiene justifica contra sí quantos delitos le acumule la malicia. Ah honor ,por quien tantas vecei é. las balas enemigas expuse desnudo el pecho^ yentre millares de picas, átus ya rotos laureles hice trueque de la vida, ¿dónde escás? ¿cómo la sonii>ta de la traición te aniquila, cómo un débil papel dexa tus luces obscurecidas, sin medios de desmentirle, sin saber qué rumbo elija para aclarar sus engaños? Señor, ya mi pecho anima con mas vigor. Reducidme áprisiones escondidas, en cuyo centro ámi propio ^
23 «je desconozca ini vista, mientras que de tanta culpa mi inocencia se indemniza. Moni, Las piedades de Alexandro otro efugio os solicitan» Avií. No ,yo no busco piedades, Sefior ,yo quiero justicia. j^ex. En mí la encontrareis. Según vuestro delito acriminan las circunstancias presentes debierais perder la vida por traidor en un codahalsoj pero mi alma compasiva al pronunciar tal sentencia de terror se llenaría; demas de esto solicito evitarle la ignominia al Tercio viejo de Flandes de que las Naciones digan que en él pudo haber traidores; porque si ahora es mal creída vuestra culpa ,ea el castigo después se confirmaría; yasí saldréis desterrado de. los términos que pisan nuestros Reales en secreto, sin que sepa tal noticia mas que el Capitán que os guarda por no despertar la envidia; vuestro Maestre de Campo deberá dexar cumplida mi resolución. Pudiera algún tiempo diferirla; pero tan próximo el trance del asalto ,tan precisa la confusión ,tan remotos los descargos que os eximan, ytan inútiles ya las tramas de la perfidia contra mis triunfantes armas, tiecia precaución seria» Si en vuestro pecho se nutre el áspid que' solícita viviScar este escrito, la Ocasión os es propicia» id ála Ciudad rebelde, guardarla contra mis iras, poraue un enemigo mas, í%ué imposibles multiplica sí aun viven las cenizas del Español heroismo, si las glorias adquiridas, si el amor al Soberano, 5Í el perder co* ignominia para horror de vuestra prole decoro ,grado éinsignias con que ála patria servísteis en esta ocasión os instan, volved por vos, ypor todos: sabéis cómo se practican las acciones generosas; desmentid viles malicias, ómorir, que así Alexandro et> igual lance lo baria, Avr/. Pero Señor ,¿cómo puedo con la fuga desmentirla? antes bien si algún cobarde mi opírtion desacredita, viéndome ocultar el rostro mas calumnias vertería contra mí ,compadeced tni honor ,despreciad mí vida. Pues porque le compadezco áeste recurso me incita, mi piedad. Moni. Una vez libre, pues en vuestra mano misma se os pone vuestro destino, dexad que ladre la envidia mientras triunfáis de la suerte* Av//, iYvos executariais lo que aconsejáis? Moni. Adonde de un modo úotro peligran vida yOpinión ,sin duda. Avil. Pero en caso que yo elija ese recurso ,mi esposa triste ,infeliz ,afligida, sin saber áqué destino me conducen mis desdichas, ¿qué hará? ¡oh Dios! ¿qué será de ella? Moni. Yo me encargo de asisiitia, yen averiguando el rumbo que ^li^" vuestra osadía se remitirá asu rca, ódonde guste e^’a misma. Avil. Fue» bien ,Señor ,me abandono i Siempre triunfa la Inocencia. ofr\t T\ ámi valor ?Mas
Siempre triunfa I1% suerte ,yrepetidas veces os beso las plantas por piedad taa excesiva; pero perisiúdíne que antes de mi esposa me despida. ^lex. No ,Avila ,porque el secreto acaso peligraría. Poned freno áuna pasten que aunque inocente ysencillaj donde la fama se arriesga parece injusta eindigna. Moniragon ,practicad luego las providencias que exija el éxito deseado. Que su fuga no se impida ípor desgracia le encuentran en el campo las partidas avanzadas úotras tropas. Escuchad vos. AviLU-i alma cifra _ en vuestra voz mi consuelo. v^/e3c. jSois noble? Avil. Bien lo publican mis obras, aunque boy parezcan obscuras yenvilecidas. ¿Sois bspañoi 2 Avil. En Toledo tuve cuna esclarecida. •. Alex. Acreditad uno yotro, úno volváis ámi vista, porque si después os halla con iss señas denegridas de una traición declarada yuna infame cobardía, desconoceré en su objeto ^ Ja clemencia ,yjusticia obrará desagraviando ^ mi Obligación ym:s iras. ^ se entra álo interior ds la tienda. Afoni. Vamos ,Avila. Avil. Señor, _ ¿juzgareis que se indemniza mi estimación con la fuga? Moni. No ;mas juzgo que es propicia paca que la indemnicéis estando libre algún dia. (guiri o. Avil.Pnes si es asi, yo os prometo conseYa se excita '' . de nuevo en mi corazón ia Imeencia. el ardor marcial que bab'» entibiado la caiufrinia; Señor ,disponed aprisa de mi libertad. Mi espada, en tantas lides invicta, ¿cómo me abandona? Mond. Presto os será restituida. Avil. Pues si la veo en mi mano, tarde volverá ála cinta, sin que mi nobleza quede sin borrorr óyo sin vida. Moni. De vuestro valor lo creo. A'oil. Pero mi esposa querida si sabe mi fuga ,yve que me aparto de sa vista s<n un áDios de sus labios... Moni. Yo os he ofrecido asistirla, ¿confiáis en mí? Avil. Confio en vuestras manos mis dichas. M-jni. Pues vamos ,Avila, Avil, Vamos, que para postrar la envidia quanta sangre hay en mis Vena* he de verter este dia por la Religión ,el Rey, Ja patria ymi opinión misma, que átan nobiea intereses corto precio es una vida. ^ Selva corta con un» tienda practic$hU Sale Trach. Ya vaticina mi pecbO; aquel suspirado instante de lograr su desahogo; ymi ofensor inculpable gime en prisión ,de quien solo la mii-erte podrá librarle. Del Soldado áquien fié que áAlexandro le entregas® la carca sellé ios labios con un puñal ysu sangre» porque antes me le pida, si la fortuna es mudable, con huir ámis hermanos he conseguido una parte de mi venganza en las penas que ámi enemigo le abaten, ydel riesgo amenazado burlo el rigoroso exámen. ^
Si ahora um nueva impostura en Marga-rita lograse algurt crédito sena el lauro de tnis afanes: fuera de las avanzadas -prevenidos mis parciales, si consigo seducirla, facilitarán el lance, pero afligida yconfusa de su misma tienda sale. Sale Margarita. Amor ,toda tu eloqüencia inspire ámi labio frases. Marg. Esto hade ser, óterminea mis dudas ómis pesares de una vez, óla evidencia mi vida infeliz acabe. Pero Truches... Trucb. ¿Margarita dónde vais? Marg. Voy ápostrarme álas plantas de Alexandro, voy áimplorar sus piedades en defensa de mi esposo, yvoy adonde me arrastre mi dolor. Truch. ¿Queréis hablar áAlexandro? Mtrg. Debo hablarle, Truch. Alexandro es con las Damas áspero ,duro ,intratable. Marg. Si he de creer al informe de la fama ,es muy distante del original la copia que hacéis. Dice que es afable, humano ,sabio ycortes, yquando todo le falte, en el último atributo deben mis dichas cifrarse, porque en siendo justiciero es inútil lo testante. Truch. ¿Y en qué justicia fiáis vuestro derecho? Es probable el crimen de Diego. Así algún término se hallase de sincerar su conducta, pero ,ah Señora, no es faeil* Os exponéis áun sonrojo, sin que consigáis librarle, Siempre triunfa la Inocencia. que nada tuerce el vigor de las leyes militares. Marg. Jamas padece sonrojos una muger de mi clase, yyo no voy como Dama por favor ásuplicarle una merced indebida; yo voy como esposa amante, no ápedir que ámi marido me restituya yme salve, sino que cauto exámine de dónde sus culpas nacen, quién acrimina &us yerros, yde quién su informe traen, segura de que en mi esposo jamas cupo acción infame. Truch. Tal creo. ¿Pero sabéis si aprobará ese dictamen vuestro esposo? Marg. No presumo que pueda perjudicarle. Truch.^xa embrgo, yo quisiera que vos primero le hablaseis. Marg. ¿Ámi esposo ?¿Vcómo puedo si en estrecha prisión yace? ¿acaso permitirían que su dolor aliviase con mi vista? Truch. Sí señora, os previne ai separarme de vos que iba averiguar su prisión ócarcelage, las supe ,ydespués mi zelo consiguió facilitarme que alguna Vez me permitan el consuelo de que le hablej valido de esta licencia pie lisonjeo bastante de que si venis conmigo lograreis verle yhabiatie. Marg.xQné decís! Truch. Os lo aseguro. Marg. Pues vamos ,que los instantes tienen lentitud de siglos en quien padece pesares yespera consuelos... ¿Quién pudiera proporcionarme tai ventura sino voss Truch. Señora ,las amistades Dse
3^ oiempre triunfa la Inocencia^ ya le sirve de embarazo, Psi^ íamas ala acción mas temeraria me arrojé determinado, "ácasa de Federico dirigí el ligero paso, yconducido ála sala principal de su despacho, mieníxas que de sus riquezas otros se estaban saciando, yo en registrar sus papeles puse todo mi conato, yaunque ápesar de la.prisa, vi los que son nec^auioa ámi intento. Estos, 'Señor, son los documentos ciaros de mi inocencia. Estos son de Truches los viles tratos, ved aquí sus firmas ,ved, cómo habta concerrtado . mi ruina con Federico. Leedlos, ysabed en tanto que también la casa fuerte i donde se hubo retirado, cedió al Español orgullo ysu persona ámi brazo, porque ávuestros pies publique mas que mi arrojo su, labio, que en Diego de Avila nunca . la traición se abriga; quando doy ámi Rey un trofeo, rindo ámi patria un aplauso, cedo ávuestra fama un timbre yacrisolo un desengaño, para morir inocente, no para vivir vengado. Al¿x. Todo como decís consta de estos pliegos. Trach. Señor... Ahx. Aquí hallo ser vos quien con Federico mantuvo los viles tratos, yque de acuerda con vos escribió el papel villano que áDiego de Avila culpa. Como injusto ,como ingrato:;; Tuch. Señor:;;-. ..-ó Alex. ¿Y vos ,'Federico, > por qué habéis apadrinado tai tiaicion? ánrüs enemigos satisfago sino con la espada ,ypues me imposibilita ei caso tan digna satisfacción, dame muerte ,que la aguardo con impaciencia, yno esperes mas palabra de mis labios. Alex. Los Españoles aceros jamas ,Cioet ,se mancharon en la sangre del rendido; demas que no eres vasallo de mi Rey ;el tuyo debe disponer d« tí :llevadlo ádonde quede en custodia:;: Fed. ¿Para qué, Cielos airados, guardáis mi vida? vatf, Trttch. Señor, si en vuestro pecho bizarro la piedad;;; yo si, mi exceso:;; Sale Aibar con la espada desnunda y Margarita de la mano. Aib. Mi General ,acá estamos todos. Alex. Margarita, ¿vos en la Plaza? Marg. Mis quebrantos ávuestros pies solamente:;: ¿Mas qué veo? Esposo amado. Aíb, Bien mío ,pues como;:: Truch. Aquí echó mi desdicha el fallo; ap* si lograré huir:;; Wíond. Teneos., ysi podéis disculparos. Alex.' Decid qué es esto. Aib. Esto es que habiéndonos asaltado por ofdejó del señor Truches sus sequaces ,nps llevaron ála Plaza prisioneros, yque al terror yal espanto del inopinado ataque, .«'ando estaban meditando áquq prisión conducirme, mis guardias se descuidaron conmigo^; pude valerme de de.sarmar áun Soldado, con -^ue les quité las dudas, .
SiemDre triunfa Ja hujcencia^ aquí hiri^náo »sllí matando, hasta llegar ála casa donde se hubo aposentado de crden del Gobernador Margarita ,ysin embargo deque las voraces llamas cerraban todos los pasos, pude llegar ásu vista, conduciéndola en mis bra20S después ávuestra presencia, libre ,gozoso yufano. Avil. ¿Quién, si no vos, fino amigo, tal hecho hubiera intentado por mí? Ahx. Este segundo lance acredita tu falsario proceder ,aleve Truches. Truch. Señor ,un desordenado amoi", una queja:;: Alex. No es tiempo deoir tus descargos: llevadle á*'úna prisión :Peuchsaer le acompañe ,yel Soldado que traxo la carta infame, para que en un vil cadahalso satisfagan sus traiciones. Avíl. Yo remito mis agravios, Gran Señor. Aíex. También mi pecho remitiera los privados, pero no ios generaief; 2en qué os detenéis ?llevadlo. Truch. jAn fatal suerte !yo mismo sobre mí dirigí el rayo. le Ihv^r. Alex. Yvos ,Capitán ilustre, recibid entre mis brazos mil alegres parabienes: también los vuestros aguardo, Atoar, Sabra. el Gran Felipe vuestro proceder bizarro, porque premie una amistad digna del bronce yel marmol. Aib. Fa amistad ella se premia por sí misma ea igual caso. Avil. Vuestra piedad satisface todas mis penas, Mcnd, Colmados serán boy los regocijos. Dulce fin de afsne.s tantos. Alex. Ydando gracias al Cielo por el triunfo que logramos, aclame una salva el nombre Augusto del Soberano. Todos. Mientras al noble concurso pedimos perdón postrados. Se hullufa en la Lihrsríj de Castillo ,frente las gradas de San Felipe el Real’.¡ en la de Cerro ^calle de Cedaceros ^en su puesto ,calle de Alcalá ^yen el del Diario ^frente Sanio Tomas isu precie dos reales sueltas ^yen tomos en pasta á20. cada uros ,en pergamino á16^ yála rústica <2 i 5,jy por docenas con mayor equidad. Donde esta se ^hallarán las siguientes. Las Víctimas del Amor. Federico lí, primera ,segunda ytercera parte. Las tres partes de Carlos XII. La Jacoba. Ll Pueblo Feliz. La Hidalguía de una Inglesa. La Cecilia ,primera ysegunda pane’. El Triunfo de Tomiris. Luis XlV. el Grande. Gustabo Adolfo ,Rey de Suecia. La Industriosa Madrileña. Calderero de San Germán. Carlos V. sobre Dura. De dos Enemigos hace el amor dos amigos. El Premio de la Humanidad. El Hombre convencido ála razón ,óia Muger prudente. Hernán Cortes en Tabasco. Por .ser leai yser noble dar puñal contra su sangre. La Justina. Acaso, astucia yvalor vencen titania yrigor, ytriunfos áe la ieakad. Los «íes Mellizos. Ara-
Qu¡en oye la vez del Cielo convierte el caítigo en premio, óla Camila. La Virtud premiada, óel verdadero buen Hijo. El Severo Dictador. La Hei Pastorcita yTirano del Castillo. Troya abrasada. Ei Amor perseguido, y, la Virtud triunfante. Con un Saynete intitulado las Besugueras. El Sol de Espana en su oriente ,yToledano Moyses. Caprichos de amor yzelos. Mas sabe el loco en su casa ,que el cuerdo en la agena ynatural Vizcaíno. El mas Heroyco Español ,lustre de k: antigüedad. Jerusalen conquistada por Gofredo de Bullón. Defensa de Barcelona por la mas fuerte Amazona. --3tramposo. Drestes en Sciro ,Tragedia. La desgraciada hermosura ,óDoña Tn. de Castro, Tragedia. ® El Alba yel Sol. pe un Acaso nacen muchos. El Abuelo yla Nieta. Juego completo de diversión casera ra Navidad yCarnestolendas ;Tragicomedia ,la Virtud aun entre Persas ,lauros yhonores gransea con Loas ySaynetes. ^’ El Tirano de Lombardía. Como ha de ser la amistad. La buena Esposa. Drama heroyco en «a acto. El Feliz encuentro. La Viuda generosa. Munuza. Tragedia en cinco actoa El ^Buen Hijo. La Buena Madrastra. Ademas hay un gran surtido de otris varias ,saynetes yentremeses* fin. '1