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La influencia de los roles de género en la creación de empresas

Castillo González, Marta

Abstract

Este trabajo intenta explorar la iniciativa emprendedora desde la perspectiva del posicionamiento de roles de género. Para ello, examina una muestra de hombres y mujeres. Del mismo modo, se ha investigado si la orientación del rol de género y la cultura percibida a nivel individual afectan el progreso en el proceso empresarial de alguna manera. Para lograr este objetivo, analizamos una muestra de 2341 adultos (1195 mujeres y 1146 hombres) y utilizamos un modelo logit ordenado (OLM) para comprobar las hipótesis de la investigación. Los resultados confirman la persistencia de los estereotipos de género y cómo afectan a los fenómenos empresariales. Esto muestra que la orientación de género de las personas es incluso más influyente que el sexo biológico a la hora de explicar la creación de empresas. Los estereotipos masculinos continúan existiendo, lo que significa que las actitudes hacia el emprendimiento han cambiado sólo parcialmente. Finalmente, los resultados de este estudio confirman la influencia de la orientación del rol de género de las personas en todo el proceso empresarial y, por lo tanto, ofrecen indicaciones sobre la importancia teórica y práctica de promover el emprendimiento femenino.

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FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y EMPRESARIALES GRADO EN ADMINISTRACIÓN Y DIRECCIÓN DE EMPRESAS La influencia de los roles de género en la creación de empresas Trabajo Fin de Grado presentado por Marta Castilla González, siendo el tutor del mismo el profesor Francisco Liñán Alcalde. Vº. Bº. del Tutor: Alumna: D. Francisco Liñán Alcalde Dña. Marta Castilla González Sevilla. Julio de 2020 GRADO EN ADMINISTRACIÓN Y DIRECCIÓN DE EMPRESAS FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y EMPRESARIALES TRABAJO FIN DE GRADO CURSO ACADÉMICO [2016-2020] TÍTULO: LA INFLUENCIA DE LOS ROLES DE GÉNERO EN LA CREACIÓN DE EMPRESAS AUTOR: MARTA CASTILLA GONZÁLEZ TUTOR: D. FRANCISCO LIÑÁN ALCALDE DEPARTAMENTO: DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA APLICADA I ÁREA DE CONOCIMIENTO: ECONOMÍA APLICADA RESUMEN: Este trabajo intenta explorar la iniciativa emprendedora desde la perspectiva del posicionamiento de roles de género. Para ello, examina una muestra de hombres y mujeres. Del mismo modo, se ha investigado si la orientación del rol de género y la cultura percibida a nivel individual afectan el progreso en el proceso empresarial de alguna manera. Para lograr este objetivo, analizamos una muestra de 2341 adultos (1195 mujeres y 1146 hombres) y utilizamos un modelo logit ordenado (OLM) para comprobar las hipótesis de la investigación. Los resultados confirman la persistencia de los estereotipos de género y cómo afectan a los fenómenos empresariales. Esto muestra que la orientación de género de las personas es incluso más influyente que el sexo biológico a la hora de explicar la creación de empresas. Los estereotipos masculinos continúan existiendo, lo que significa que las actitudes hacia el emprendimiento han cambiado sólo parcialmente. Finalmente, los resultados de este estudio confirman la influencia de la orientación del rol de género de las personas en todo el proceso empresarial y, por lo tanto, ofrecen indicaciones sobre la importancia teórica y práctica de promover el emprendimiento femenino. PALABRAS CLAVE: Emprendimiento femenino; rol de género; cultura percibida; proceso emprendedor; androginia. TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN ............................................................................................................................................................................................... 1 2. MARCO TEÓRICO .......................................................................................................................................................................................... 3 2.1. ESTEREOTIPO DE GÉNERO Y ROL DE GÉNERO ............................................................ 3 2.2. CULTURA Y COMPORTAMIENTO EMPRENDEDOR ....................................................... 5 2.2. ROL DE GÉNERO Y CULTURA PERCIBIDA ................................................................................ 7 3. METODOLOGÍA ............................................................................................................................................................................................. 11 3.1. MUESTRA ............................................................................................................................................................................... 11 3.2. MEDIDAS ................................................................................................................................................................................. 12 3.2.1. Variable dependiente ........................................................................................................................... 12 3.2.2. Variables independientes ............................................................................................................... 13 3.2.3. Variables de control ............................................................................................................................... 14 3.3. ANÁLISIS DE LOS DATOS ............................................................................................................................... 16 4. RESULTADOS ................................................................................................................................................................................................. 17 5. CONCLUSIÓN .................................................................................................................................................................................................. 21 6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ....................................................................................................................................... 23 7. APÉNDICE ............................................................................................................................................................................................................ 31 TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 1 1. INTRODUCCIÓN Dado que el emprendimiento se considera una fuente de desarrollo económico, innovación y crecimiento, el estudio de los factores que influyen en las tasas de creación de nuevas empresas se ha convertido en un tema importante para economistas, investigadores y políticos en la mayoría de los países. Entender el papel desempeñado por los factores sociales, culturales y económicos en el emprendimiento es clave para comprender cómo fomentar la cultura y el comportamiento emprendedor. Existe una aparición generalizada de políticas y acciones que apoyan la creación de empresas por parte de las mujeres debido a que la menor proporción de mujeres relacionadas con hombres que deciden iniciar un negocio es menor (Minniti, 2010; Singer, Amoros y Moska, 2015). Este fenómeno también se observa en la investigación del Global Entrepreneurship Monitor, ya sea en el Global Report (Amorós & Bosma, 2014) o en el Women’s Report (Kelley et al., 2013), que presenta evidencia para una muestra de 65 países. Desde el punto de vista de la sociología, se afirma que las mujeres son menos emprendedoras que los hombres debido a los estereotipos y roles que se atribuyen de acuerdo con su género y se alejan de las actitudes de liderazgo o logro, colocándolos en roles cerca de las interacciones humanas, el apoyo social y el cuidado de los niños y sus mayores (Eagly, 1987). Además, dentro de esta perspectiva, otras investigaciones dicen cómo los hombres están posicionados en la sociedad actual, a través de ciertos estereotipos e ideologías culturales que refuerzan su posición dominante en el mercado laboral y relegan a las mujeres a un segundo plano (Connell, 1990). En segundo lugar y estrechamente relacionado con lo anterior, comprender la cultura percibida nacional es fundamental para analizar cómo cada individuo ve influenciado su comportamiento empresarial en mayor o menor medida. En este sentido, en aquellos países donde los roles sociales están más cerca de la competitividad, la ambición y el logro, es decir, donde se destacan los roles atribuidos al género masculino, se esperarían tasas más bajas de emprendimiento femenino (McGrath, Macmillan y Scheinberg, 1992). Desde estas perspectivas, esta investigación busca profundizar una pregunta básica en la investigación empresarial, ¿por qué más hombres que mujeres se vuelven emprendedores? Así mismo, intentamos dar respuesta a la incógnita de qué variable es más significativa a la hora de predecir el avance en el proceso de emprendimiento, si el género es más determinante que el rol de género o, al contrario. De este modo, se ofrecerá una visión internacional de la actividad emprendedora que califica lo masculino y lo femenino, analizándolos desde una perspectiva cultural. La finalidad de esta investigación es la identificación de qué variable tiene más peso durante el proceso TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 2 emprendedor y que sirva como ayuda y entendimiento para predecir el éxito y avance en las etapas por las que pasa un emprendedor. Para lograr los objetivos, el trabajo se estructura de la siguiente manera. Primero, revisamos el marco teórico de los estereotipos y los roles de género y su relación con la intención empresarial a través de la perspectiva sociológica. Además, se menciona la teoría desarrollada por Hofstede (1980), la influencia de la cultura se discute en la orientación empresarial de los individuos en un país. Esta revisión propone la existencia de la relación en estudio. A continuación, esta relación se estudia con una muestra de 620 individuos. Luego, presentamos el contexto de investigación y la metodología utilizada para la implementación y el procesamiento de los resultados obtenidos. La última sección expone los resultados principales junto a las conclusiones presentadas en el estudio. TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 3 2. MARCO TEÓRICO 2.1. ESTEREOTIPO DE GÉNERO Y ROL DE GÉNERO “Los estereotipos de género son creencias sobre las características asociadas a mujeres y hombres que mantienen la discriminación de género” (Kite, Deaux & Haines, 2008). Las mujeres se describen generalmente como personas sentimentales, con buen gusto, afectivas y emocionales. Mientras que los hombres presentan el estereotipo de persona dura, líder, amantes del riesgo y poco emocionales (Colás Bravo & Villaciervos Moreno, 2007). Estas creencias sobre el comportamiento de hombres y mujeres influyen en el proceso de desarrollo individual y de socialización, favoreciendo la aparición de diferentes comportamientos entre hombres y mujeres, y el mantenimiento de estos estereotipos. (Kite, Deaux & Haines, 2008). Los estereotipos de género traen consigo otras consecuencias que inciden directamente sobre las preferencias, el desarrollo de distintas habilidades, aspiraciones, emociones, rendimiento, etc., actúan de forma negativa limitando el desarrollo integral de las personas (Colás Bravo & Villaciervos Moreno, 2007). En este caso, ha sido el perfil de la mujer el que se ha visto en desventaja indudablemente (González Gavaldón, 1999). La orientación de rol de género fue definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 2000 (OMS, 2019). Se define como “la manera en que una persona se siente hombre o mujer, o una combinación de ambos, y su orientación sexual”. (OMS, 2019). El proceso de autoconstrucción del rol de género se desarrolla a nivel intraindiviual pero se ve influenciado por la interacción con el aprendizaje de roles, estereotipos y conductas (Barberá, 1998). Esto no implica la asunción de los roles y actitudes de género, ya que cada persona crea su propia significación de masculinidad y feminidad (Spence, 1993; Koestner y Aube, 1995). El género es definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la construcción social de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiado para los hombres y para las mujeres. Los estereotipos de género son, según la oficina de derechos humanos de las Naciones Unidas, un prejuicio generalizado sobre los atributos, características y actividades que las personas deben de desempeñar o poseer de acuerdo a su género. Entonces los roles de género son la práctica de estos estereotipos. El grado en el que el emprendimiento afecta la economía depende de numerosos factores, incluidos la igualdad, el género y el tipo de actividad de emprendimiento. La igualdad de género y el emprendimiento femenino son factores clave en el desarrollo económico (Castiblanco Moreno, 2013). Aunque las mujeres constituyen TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 4 aproximadamente el cincuenta por ciento de la población mundial, en comparación con los hombres, tienen menos oportunidades de controlar sus vidas y tomar decisiones (Revenga y Sudhir 2012). A pesar del creciente número de mujeres emprendedoras, la proporción de mujeres emprendedoras sigue siendo significativamente baja en comparación con su tasa de participación en el mercado laboral en general (Minniti y Arenius 2003). Las explicaciones más destacadas que han intentado dar respuesta a este fenómeno han hecho hincapié en las diferencias de género en el liderazgo, basándose en las cualidades que definen a los hombres y a las mujeres líderes. En términos generales, el liderazgo transaccional (caracterizado por el logro de objetivos, la dirección y la eficiencia) está esencialmente ligado a los hombres; mientras que el liderazgo transformacional (predomina la empatía, inspiración y colaboración) a las mujeres. (Eagly, Gartzia y Carli, 2014). Ambos tipos son eficientes y beneficiosos, dependiendo de la situación y el contexto en los que se practican. Está demostrado la inexistencia de diferencias significativas entre el género y el estilo de liderazgo (Eagly y Johnson, 1990). Koenig, Eagly, Mitchell y Ristikari (2011) explican las dificultades que las mujeres enfrentan durante su progreso hacia posiciones de liderazgo debido a las características que generalmente la sociedad atribuye al hombre, a la mujer y a un líder, cuyos atributos están tradicionalmente asociados con los de los hombres. La existencia de expectativas sociales respecto a las características de hombres y mujeres causan percepciones erróneas sobre sus habilidades para asumir roles de liderazgo. Habitualmente, se espera que los hombres reúnan rasgos asociados al perfil de un líder, como ser fuertes y asertivos, mientras que las mujeres viven encasilladas en el rol de cuidadoras y el hecho de tener que ser afectivas, características contrarias a las esperadas de un líder. Además, si una mujer muestra características contrarias a las establecidas, como capacidad de negociación y es poco efectiva, es juzgada porque su comportamiento es contrario al rol social que se le ha asignado con anterioridad. De igual manera, los prejuicios causados por estereotipos de género influencian la capacidad de una mujer de liderar, teniendo como consecuencia que traten de adaptar sus estilos dentro de los estereotipos. Esta situación ha sido descrita por Williams y Dempsey (2014), autoras del libro What Works for Women at Work. Sin embargo, una vez que una persona se autocategoriza como hombre, mujer o ambos, procesa e interpreta la información basándose en su pertenencia grupal, el contexto social es el que finalmente indica qué es lo adecuado para cada género (Martin y Halverson, 1983). Constantinople (1973) fue quien inició un proceso de investigación que condujo a las primeras mediciones de la identidad del rol de género de los individuos y afirmó que la masculinidad y la feminidad constituyen dos indicadores distintos y no excluyentes (Mueller & Conway, 2011). Ello permitió a Bem (1974, 1981) desarrollar el Bem SexRole Inventory (BSRI) como herramienta apta para clasificar a los individuos en base a diferentes categorías de estereotipia de género. A partir de los resultados obtenidos en diversos cuestionarios realizados a estudiantes, se definen cuatro categorías de género como consecuencia de combinaciones en los niveles de masculinidad y feminidad obtenidos. Así mismo, una persona se considera masculina cuando obtiene puntuaciones altas en masculinidad y bajas en feminidad; y, femenina en caso contrario. Por otro lado, si un individuo muestra puntuaciones altas tanto en rasgos masculinos TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 5 como femeninos se consideraría andrógino. Por último, si presenta niveles bajos en ambos tipos, constará como no diferenciado. Las intenciones de emprendimiento han sido profundamente estudiadas durante más de dos décadas por la gestión empresarial (Douglas & Shepherd, 2002; Boyd & Vozikis, 1994; Bird & Jelinek, 1988). Sin embargo, existen pocos trabajos publicados sobre la relación entre la orientación del rol de género de los individuos y su intención de emprender un negocio. Gupta et al. (2009) demuestra en un estudio que lo que determina la intención de emprender de las personas es el grado en el que se identifican con el género masculino y no el hecho de ser hombre o mujer. Por otro lado, Bem describe y mide las características psicológicas de los individuos andróginos concluyendo que “el concepto de androginia psicológica implica que es posible que un individuo sea a la vez compasivo y firme, expresivo e instrumental, femenino y masculino” (Bem, 1981: 4). Según Mueller & Conway (2011), los individuos identificados como andróginos poseen rasgos psicológicos deseables para un líder. Rasgos como una alta autoestima, mayores habilidades creativas y una mayor flexibilidad en cuanto al comportamiento y la adaptación a diferentes situaciones serían algunas de las cualidades que poseerían frente a personas con una clara inclinación estereotipada hacia la feminidad o masculinidad (Mueller & Conway, 2011). En base al razonamiento anterior, cabe afirmar que la identificación con los distintos roles de género (masculino, femenino, andrógino y no diferenciado) resultan muy relevantes a la hora de determinar la actitud y el nivel de involucración en la actividad emprendedora. Es decir, la influencia de los roles de género será más determinantes que la ejercida por el sexo biológico. Visto el marco teórico precedente y la trascendencia de la socialización en la construcción de la realidad, planteamos las siguientes hipótesis: H1a. Hombres y mujeres que se identifican con un rol de género masculino será más probable que participen en emprendimiento. H1b. Hombres y mujeres que se identifican con un rol de género femenino será menos probable que participen en emprendimiento. H1c. Hombres y mujeres que se identifican con un rol de género andrógino será más probable que participen en emprendimiento. H2. La influencia de los roles de género sobre la participación en emprendimiento es mayor que la del sexo biológico. 2.2. CULTURA Y COMPORTAMIENTO EMPRENDEDOR La cultura es un concepto clave en las ciencias sociales, que evoca la existencia de un conjunto de valores, hábitos y costumbres que caracterizan a un grupo social vinculado a un determinado territorio, a una nación, a un Estado, etc. (Bretones y Mañas, 2008). Uno de los modelos más conocido ha sido el propuesto por Hofstede (1983). Este TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 6 estudio le permitió identificar 4 dimensiones básicas para explicar las diferencias culturales en el ámbito de nación (Vargas y León, 2006). Los académicos han señalado durante mucho tiempo la importancia de los factores socioculturales al tomar la decisión de crear nuevos negocios al argumentar que el emprendimiento está incrustado en un contexto social (Aldrich y Zimmer, 1986; Thornton et al., 2011). Considerando que el emprendimiento es un fenómeno social, las variaciones empresariales y el desarrollo se entienden mejor al considerar el entorno social en el que se crea la empresa (Berger, 1991; Shapero & Sokol, 1982; Steyaert, 2007; Thornton et al., 2011). Desde una perspectiva antropológica cultural, la cultura es vista como un conocimiento mental colectivo desarrollado por un grupo de personas expuestas a un contexto similar (Geertz, 1973; Reckwitz, 2000; Schatzki y Natter, 1996). Este conocimiento mental colectivo se relaciona con la forma en que las sociedades organizan el conocimiento y el comportamiento social (Kroeher y Kluckhohn, 1952) en un conjunto bastante consistente de orientaciones cognitivas que reflejan "una amplia tendencia a preferir ciertos estados de cosas sobre otros" (Hofstede, 1980, p 19; Mitchell, Smith, Seawright, Morse, 2000). Gran parte de la investigación en emprendimiento que considera las variables culturales ha seguido el trabajo de Hofstede (1980, 2001) que muestra cómo la cultura se manifiesta en diversas formas, y cómo los valores culturales a nivel individual o social están influenciados por la cultura nacional (Thornton et al., 2011). Según las diferencias culturales de Hofstede entre las sociedades, estas formas se pueden reducir a cuatro dimensiones cuantificables: evitación de la incertidumbre, individualismo, masculinidad y distancia de poder (Thornton et al., 2011). Estos patrones de comportamiento conducen a la formación de diferentes valores culturales en diferentes sociedades, algunos de los cuales influyen en la decisión de crear nuevos negocios. Así, la cultura es relevante para el comportamiento económico y el espíritu empresarial (Shane, 1993; Shapero y Sokol, 1982; Thornton et al., 2011). En los últimos años, estudiar los factores culturales en el espíritu empresarial se ha vuelto más fácil para los académicos; gracias al desarrollo del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) (Alvarez, Urbano, Amòros, 2014). Este proyecto proporciona datos comparables internacionalmente sobre la actividad empresarial (Reynolds, Hay, Camp, 1999, Reynolds et al. 2005) utilizando datos empíricos para evaluar el nivel de actividad empresarial en todos los países. El proyecto ha identificado varias variables relacionadas con el entorno sociocultural que son útiles para determinar la decisión de iniciar un negocio (Alvarez et al., 2014). Algunas de estas variables ayudan a descubrir el nivel de cultura empresarial de los países. Se considera que un país es más emprendedor cuando se apoya y alienta a las personas a asumir riesgos empresariales, a ser más creativos e innovadores y cuando se enfatizan las iniciativas autosuficientes, de autonomía y personales (Peña-Legazkue et, al., 2020). Estas características pueden afectar las decisiones de las personas para iniciar un negocio. En el caso de España, existen diferencias significativas entre las comunidades autónomas en cuanto al porcentaje de personas con intención de emprender. Entre las comunidades con un mayor porcentaje se encuentran Cataluña (8,3%), Castilla y León (7,7%), la Comunidad de Madrid (7,6%) y Cantabria (7%). En el otro extremo tendríamos a Ceuta (3,8%), TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 13 3.2.2. VARIABLES INDEPENDIENTES Orientación de roles de género (GRO): Empleamos una versión simplificada de 12 ítems de la escala del Inventario de Roles Sexuales (BSRI) de Bem para medir GRO (Bem 1974). La validez de esta versión simplificada se confirmó para una muestra española (Mateo y Fernández 1991). El BSRI asume una estructura de 2 factores que representa las dimensiones de feminidad y masculinidad (Ahmed et al.2016; Bem 1981). Esta estructura ha sido confirmada satisfactoriamente por una serie de estudios recientes (Ahmed et al. 2016). Como se hizo en investigaciones previas similares (Ahmed et al.2016; Mateo y Fernández 1991), las respuestas a los 12 ítems que componen la escala fueron analizadas por factores para calcular los factores de masculinidad y feminidad. Los resultados del análisis factorial exploratorio (EFA) fueron completamente satisfactorios y arrojaron dos factores (masculinidad y feminidad), que explican el 55.7% de la varianza general. Están incluidos en el apéndice. Tabla 1. Distribución de la muestra por sexos 1 2 3 4 5 Total Todavía no lo he pensado Espero crearla en los próximos 3 años Estoy creando la empresa actualmente La creé en los últimos 3 años La creé hace más de 3 años Hombre 413 321 155 174 83 1146 Mujer 589 280 126 150 50 1195 Total 1002 601 281 324 133 2341 Según el modelo de androginia de Bem (Bem 1974), los encuestados fueron separados según sus grupos de género (Shifren y Bauserman 1996; Goktan y Gupta 2015). Para hacerlo, se usó el método de división mediana para clasificar la población de estudio en cuatro grupos de roles de género (Lenney 1991). Este método es consistente con Mueller y Conway Dato-on (2013) y Goktan y Gupta (2015). Las puntuaciones medianas de masculinidad y feminidad para todos los encuestados fueron 0.071 y 0.096, respectivamente. Los encuestados con una puntuación de masculinidad y de feminidad por encima de sus medianas fueron categorizadas como andróginas (26.2%). Los encuestados con una puntuación de masculinidad por debajo de 0.071 y una puntuación de feminidad por encima de 0.096 fueron categorizadas como femeninas (20.6%). Los encuestados con una puntuación de masculinidad por encima de 0.071 y una puntuación de feminidad por debajo de 0.096 fueron categorizados como masculinos (24.2%). Finalmente, los encuestados con una puntuación de masculinidad y feminidad por debajo de sus medianas fueron categorizados como indiferenciados (29.0%). TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 14 Cultura regional percibida (CRP): esta variable se midió a través de una escala de 5 ítems que identifica valores culturales que están positivamente relacionados con el emprendimiento. La escala sigue la Encuesta nacional de expertos del Global Entrepreneurship Monitor (Reynolds et al. 2005; Reynolds et al. 2008), que se desarrolló originalmente en base a McGrath y MacMillan (1992). La única diferencia es que la CRP se refiere a la "cultura predominante en mi región", en lugar de "en mi país". Se pidió a los encuestados que calificaran el grado en que percibían que la cultura predominante en su región enfatiza cada uno de los cinco valores típicamente asociados con el emprendimiento. La lista de ítems se incluye en el apéndice. Un análisis factorial exploratorio confirmó que los cinco ítems se cargan en un solo factor (ver Apéndice), explicando el 69.46% de la varianza general. 3.2.3. VARIABLES DE CONTROL Según la literatura revisada en la sección anterior, se incluyeron una serie de variables como controles, ya que con frecuencia se encuentra que afectan las decisiones empresariales. La edad se midió en años. También hemos controlado el número de dependientes (niños, ancianos o discapacitados) que viven con los encuestados, como una circunstancia personal potencialmente relevante. Se utilizaron tres variables para controlar la experiencia y la educación. En primer lugar, la variable Master toma el valor 1 para aquellas personas que actualmente tienen o están estudiando un Master o doctorado, y 0 si este no es el caso. La experiencia laboral se evalúa a través de dos variables. La experiencia como empleado indica si el encuestado tiene experiencia laboral previa como empleado, mientras que la experiencia de trabajo por cuenta propia se refiere a la experiencia como persona / empresario autónomo. Ambos están diseñados como variables ordinales para considerar la duración de la experiencia. Toman el valor 0 si el encuestado no tiene experiencia, 1 si tiene menos de 1 año de experiencia, 2 por hasta 3 años de experiencia y el valor 3 cuando tiene más de 3 años de experiencia. Formación emprendedora es una variable binaria que toma el valor 1 para aquellas mujeres que han recibido capacitación específica en emprendimiento y 0 en el caso negativo. Los modelos a seguir (Role Models, RM) se citan con frecuencia como referencia y fuente de aprendizaje indirecto (Bandura 1986). Algunos autores sostienen que el efecto es diferente dependiendo de la valoración realizada por el individuo sobre el desempeño del modelo como emprendedor (Scherer et al. 1991). Por lo tanto, hemos controlado el conocimiento personal y la valoración de la actividad empresarial de una serie de familiares y conocidos que pueden servir como referencia para el encuestado: modelos a seguir de padre, madre, familiares, amigos y compañeros de trabajo. Cada uno de estos modelos a seguir se controla mediante el uso de dos variables ficticias. El primero se refiere a RM positiva y toma el valor 1 si el encuestado tiene una evaluación favorable de la actividad empresarial de este modelo a seguir, mientras que toma el valor 0 si el encuestado no conoce personalmente a ninguno de esos empresarios. La variable RM negativa toma el valor 1 si la encuestada tiene una valoración desfavorable de la actividad empresarial de esta persona y 0 si no conoce ninguno de esos modelos. TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 15 Finalmente, las dos submuestras que componen nuestro conjunto de datos tienen características diferentes. Los participantes provenientes de los centros de emprendimiento tienden a avanzar más en el proceso emprendedor. Por esta razón, hemos decidido controlar esta circunstancia. Por lo tanto, Centro Emprendimiento es una variable dicotómica que toma el valor 1 si se contactó al encuestado a través de un centro de emprendimiento, y 0 si el encuestado es un egresado de la universidad seleccionada. Además, también incluimos una medida agregada de la cultura regional, según lo estimado por el proyecto GEM (Peña et al.2019), para controlar el efecto de la cultura agregada. Las estadísticas descriptivas para todas las variables se presentan en la Tabla 2. Tabla 2. Estadísticos descriptivos de la muestra. Variable Media Desviación típica Min Max Cultura regional percibida ,000 1,000 -1,98 2,37 Rol de género indiferenciado ,290 ,438 0 1 Rol de género masculino ,242 ,428 0 1 Rol de género femenino ,206 ,404 0 1 Rol de género andrógino ,262 ,440 0 1 E-center ,265 ,411 0 1 Cultura regional (GEM) 2,505 ,262 2,3 3,4 Edad 29,981 7,651 16 65 Dependientes ,390 ,795 0 4 Master ,560 ,495 0 1 Entrenamiento emprendedor ,320 ,467 0 1 Experiencia laboral 1,938 1,052 0 3 Experiencia de autoempleo ,595 1,019 0 3 Padre RM positivo ,241 ,428 0 1 Madre RM positivo ,114 ,319 0 1 Otro pariente RM positivo ,387 ,487 0 1 Amigo RM positivo ,484 ,500 0 1 Compañero de trabajo RM positivo ,444 ,497 0 1 Padre RM negativo ,059 ,236 0 1 Madre RM negativo ,032 ,175 0 1 Otro pariente RM negativo ,098 ,298 0 1 Amigo RM negativo ,103 ,304 0 1 Compañero de trabajo RM negativo ,123 ,329 0 1 Nota: N=2341 excepto para la edad (N=2339), pues dos de los encuestados no respondieron a esta pregunta. TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 16 3.3. ANÁLISIS DE LOS DATOS Dado que la variable dependiente, y, es ordinal, utilizamos un modelo logit ordenado (OLM) para probar las hipótesis de investigación. Utilizamos la siguiente especificación: 𝑃𝑟(𝑦𝑖= 𝑚|𝒙)= 𝐹(𝜏𝑚− 𝒙′𝑖𝜷)− 𝐹(𝜏𝑚−1 − 𝒙′𝑖𝜷) para 𝑚 = 1 a 5, donde 𝐹(𝑧)=(1 + 𝑒𝑧)−1 y 𝜏1,… , 𝜏4 se denominan puntos de corte o umbrales con 𝜏0 definido como -∞ y 𝜏5 como ∞. 𝑥𝑖 es el vector de variables independientes para el iésimo individuo y β es el vector de coeficientes. El OLM también se conoce como el modelo de probabilidades proporcionales porque si consideramos las probabilidades Ω(𝑚)>𝑚|≤𝑚 = 𝑃𝑟(𝑦 > 𝑚|𝒙𝒊)𝑃𝑟(𝑦 ≤ 𝑚|𝒙𝒊)= 𝑒𝑥𝑝(𝒙′𝜷 − 𝜏𝑚)⁄ , entonces las probabilidades (m1) y las probabilidades (m2) tienen la misma razón para todas las combinaciones de variables independientes. El modelo de regresión logística ordinal implica el supuesto de que los coeficientes β son los mismos para todas las categorías, de modo que los resultados de la estimación son un conjunto de líneas paralelas, una para cada categoría de la variable dependiente. La prueba de líneas paralelas no mostró resultados significativos para las variables de estudio en nuestro modelo, lo que indica que el modelo de regresión ordenada es adecuado para este caso. El modelo se estimó utilizando el método de máxima verosimilitud empleando el paquete de software STATA. TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 17 4. RESULTADOS La Tabla 3 presenta los resultados de los modelos estimados utilizando la categoría de orientación de rol de género (GRO) indiferenciada como base y referencia. La interpretación de los coeficientes se da en términos de log-odds (logits) ordenados. El modelo incluye los otros tres GRO (masculino, femenino y andrógino) y la cultura regional percibida (CRP) como variables explicativas. Las variables de control generalmente tienen los signos esperados. En particular, el coeficiente para la variable E-center es positivo y significativo, con un efecto muy alto (β = 2.2778, p <0.001). Esto refleja que los encuestados del centro de emprendimiento avanzan más en el proceso emprendedor que el caso de los ex alumnos universitarios. Además, la medida agregada de cultura regional (GEM) es negativa y significativa (β = -0.1225, p <0.005). Por lo tanto, los encuestados, en regiones donde la cultura apoya más el emprendimiento tienden a avanzar menos en el proceso emprendedor. La edad tiene un efecto positivo y significativo en la participación empresarial (β = 0.3493, p <.001). En contraste, la convivencia con personas dependientes no es significativa (β = 0.1073, n.s.). Ni tener un título de posgrado (β = -0.03780, n.s.) ni educación emprendedora (β = 0.09550, n.s.) es significativo para explicar la participación empresarial. Sin embargo, el sexo es significativo para explicar la implicación en el emprendimiento (β = -0.2824, p < 0.001). Esto significa que (independientemente del rol de género con el que se identifica cada persona) las mujeres tienen una menor probabilidad de avanzar en el proceso de emprendimiento. De igual manera, los coeficientes son los esperados, la experiencia del empleado no es significativa (β = 0.001523, n.s.), mientras que la experiencia del trabajo por cuenta propia sí lo es (β = 0.5769, p <0.001). Conocer personalmente un modelo de conducta a seguir (RM) solo es significativo cuando el RM es un compañero de trabajo (β = 0.5261, p <0.001, para el RM positivo; y β = 0.3228, p <0.033 para el RM negativo). Es decir, los compañeros de trabajo representan una fuente de inspiración para los encuestados, independientemente de si su experiencia es vista como positiva o negativa. En relación al conjunto de hipótesis H1, vemos que se cumplen la H1a y la H1c, ya que en la Tabla 3 se observa como la identificación con el rol de género masculino se asocia con un mayor nivel de avance en el emprendimiento (coeficiente β = 0.3374, p<0.01). Del mismo modo, la identificación con el rol de género andrógino también se asocia con un mayor avance emprendedor (β = 0.3901, p<0.01). En cambio, la hipótesis H1b no se confirma ya que, si bien el coeficiente que corresponde al rol de género femenino es negativo, no es significativo (β = -0.0718). En cuanto a la hipótesis H2, podemos observar en la Tabla 3 que la influencia tanto de los roles de género masculino (β = 0.3374, p<0.01) como andrógino (β = 0.3901, p<0.01) sobre la participación en emprendimiento es mayor en valor absoluto que el TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 18 sexo biológico (β = -0.2824, p<0.01). De esta forma, el hecho de identificarse con los roles de género masculino o andrógino es más determinante a la hora de avanzar en el emprendimiento que el ser hombre o mujer. Por tanto, se cumple la hipótesis H2, al menos parcialmente. En el caso del rol de género femenino (β = -0.07180), no sería influyente sobre la participación en emprendimiento. Para las personas con un rol de género femenino (y lo mismo para el rol indiferenciado), el sexo sí influye en el avance en emprendimiento (las mujeres femeninas e indiferenciadas avanzan menos en el emprendimiento que los hombres femeninos e indiferenciados). Tabla 3. Resultados del modelo Variables explicativas coef se pvalor Cultura regional percibida (CRP) -0.1225 (0.08210) 0.1356 Rol de género femenino -0.07180 (0.1190) 0.5461 Rol de género masculino 0.3374*** (0.1150) 0.003355 Rol de género andrógino 0.3901*** (0.1096) 3.727e-04 0 (0) Rol de género femenino * CRP -0.03299 (0.1286) 0.7975 Rol de género masculino * CRP 0.07162 (0.1149) 0.5330 Rol de género andrógino * CRP -0.1236 (0.1071) 0.2484 Sexo -0.2824*** (0.08227) 5.988e-04 E-center 2.2778*** (0.1215) 0 Cultura regional (GEM) -0.2546 (0.1581) 0.1073 Edad 0.03493*** (0.007290) 1.653e-06 Dependientes 0.1073** (0.05394) 0.04668 Master -0.03780 (0.08485) 0.6560 Entrenamiento emprendedor -0.09550 (0.09073) 0.2925 Experiencia laboral 0.001523 (0.04588) 0.9735 Experiencia de autoempleo 0.5769*** (0.04910) 0 Padre RM positivo 0.1768* (0.1060) 0.09534 Madre RM positivo -0.01863 (0.1383) 0.8929 Otro pariente RM positivo 0.1202 (0.09017) 0.1827 Amigo RM positivo 0.3284*** (0.09367) 4.558e-04 Compañero de trabajo RM positivo 0.5261*** (0.09261) 1.340e-08 Padre RM negativo -0.05874 (0.1980) 0.7667 Madre RM negativo -0.5411** (0.2696) 0.04476 Otro pariente RM negativo -0.08456 (0.1508) 0.5749 Amigo RM negativo -0.08898 (0.1529) 0.5605 Compañero de trabajo RM negativo 0.3228** (0.1377) 0.01904 τ1 1.1881*** (0.4405) 0.006995 τ2 2.8682*** (0.4451) 1.162e-10 τ3 3.9439*** (0.4498) 0 τ4 5.9792*** (0.4620) 0 N = 2339. Errores estándar en paréntesis. *** p<0.01, ** p<0.05, * p<0.1 La Tabla 4 incluye los datos separados para hombres y mujeres. Esto nos permite comprobar las hipótesis H3a y H3b. En cuanto a la primera, la cultura percibida no influye en el avance hacia el emprendimiento (β = -0.1225, no significativo). Además, si analizamos los resultados por separado para hombres y mujeres (H3b), los coeficientes de regresión tampoco son significativos, tanto para los hombres (β = -0.1181) como para las mujeres (β = -0.1573). Esto indicaría que la influencia de la cultura no sería mayor en un sexo que en otro. TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 19 Finalmente, en cuanto al conjunto de hipótesis H4, podemos observar en la Tabla 3 que no se cumpliría ninguna de ellas. En el caso de las personas con roles de género masculinos (H4a), el coeficiente es positivo pero no significativo (β = 0.07162). En cambio, en el caso de las personas con roles femenino (H4b) o andrógino (H4c), los coeficiente son negativos y no son significativos (β = -0.03299 y β = -0.1236, respectivamente). Por tanto, a nivel agregado no encontramos apoyo para la hipótesis H4. Tabla 4. Resultados para hombres y mujeres Muestra de hombres Muestra de mujeres Variables explicativas β SE p-value β SE p-value CRP -0.1181 -0.1118 0.2905 -0.1573 -0.124 0.2046 Rol G.femenino -0.2422 -0.1698 0.1539 0.0715 -0.1701 0.6744 Rol G.masculino 0.2494 -0.1579 0.1141 0.3720** -0.1732 0.0317 Rol G.andrógino 0.3849** -0.152 0.0113 0.4037** -0.1618 0.0126 0 0 0 0 Rol G.femenino * CRP -0.1492 -0.1862 0.4228 0.1003 -0.1825 0.5826 Rol G.masculino * CRP -0.1431 -0.1559 0.3588 0.3552** -0.1744 0.0417 Rol G.andrógino * CRP -0.1651 -0.1466 0.2601 -0.0761 -0.1601 0.6345 E-center 2.1880*** -0.1613 0 2.4376*** -0.187 0 Cultura regional (GEM) 0.0014 -0.2211 0.995 -0.6504*** -0.2337 0.0054 Edad 0.02447** -0.0099 0.0134 0.0487*** -0.0109 0 Dependientes 0.1087 -0.0755 0.1496 0.1189 -0.0779 0.1268 Master 0.05312 -0.1184 0.6538 -0.1277 -0.1241 0.3034 Entrenamiento emprendedor -0.2953** -0.1244 0.01762 0.1404 -0.1348 0.2978 Experiencia laboral -0.04 -0.0669 0.5498 0.0379 -0.0648 0.5589 Exper. de autoempleo 0.6276*** -0.0655 0 0.5214*** -0.0751 0 Padre RM positivo 0.1653 -0.1523 0.2778 0.2252 -0.1502 0.134 Madre RM positivo 0.1163 -0.2097 0.5791 -0.1264 -0.1877 0.5008 Otro pariente RM positivo 0.1018 -0.1291 0.4304 0.1713 -0.1285 0.1826 Amigo RM positivo 0.4920*** -0.1331 0.0002 0.1609 -0.1351 0.2334 Compañero RM positivo 0.3377** -0.1312 0.0101 0.7546*** -0.1335 0 Padre RM negativo 0.0442 -0.2901 0.8789 -0.1961 -0.2764 0.478 Madre RM negativo -0.6984* -0.3717 0.0602 -0.3015 -0.3934 0.4434 Otro pariente RM negativo 0.0049 -0.2081 0.9812 -0.1271 -0.2291 0.5789 Amigo RM negativo 0.09405 -0.2084 0.6518 -0.2914 -0.2287 0.2027 Compañero RM negativo 0.195 -0.1847 0.2911 0.4492** -0.2107 0.033 τ1 1.3517** -0.6225 0.0299 1.0763* -0.6386 0.0919 τ2 3.1054*** -0.6294 8.08E-07 2.7086*** -0.6448 0 τ3 4.1870*** -0.6359 0 3.7993*** -0.6513 0 τ4 6.1029*** -0.6504 0 6.0667*** -0.6751 0 Observaciones 1,145 1194 TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 20 Sin embargo, cuando analizamos separadamente los resultados por sexo, esta interacción sí se confirma parcialmente. En efecto, en la Tabla 4, vemos como solo la hipótesis H4a es soportada para la muestra de mujeres. Por lo tanto, solo se cumple la hipótesis de interacción del rol de género masculino con la cultura regional percibida en el caso de las mujeres (β = 0.3552, p<0.05). TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 21 5. CONCLUSIÓN Este trabajo fin de grado ha tenido como objetivo promover el estudio del papel de los roles de género en el emprendimiento. Identificar los factores que restringen y limitan la capacidad empresarial de las mujeres es esencial para el autodesarrollo de las mujeres. Tradicionalmente, gran parte de la literatura sobre emprendimiento se ha centrado en el estudio de estos factores y los factores decisivos que determinan el progreso del proceso empresarial. En los últimos años, la diferencia en el incremento de empresarios masculinos y femeninos ha llevado a un análisis de género de las limitaciones de este comportamiento, pero casi siempre desde una perspectiva individual. En cambio, este trabajo fin de grado explora las diferencias entre el emprendimiento masculino y femenino teniendo también en cuenta la influencia de la cultura regional percibida, dado que los factores culturales se consideran de gran importancia entre las limitaciones del emprendimiento (GEM, 2014), y en particular del emprendimiento femenino. En este sentido, el papel de los estereotipos y los roles de género mantiene a las mujeres alejadas de las actitudes de ambición o logro relacionadas con el comportamiento empresarial, colocándolas en roles cerca de las tareas domésticas y de apoyo social (Eagly, 1987). De esta forma, los roles de género prevalecientes en un país determinan el comportamiento empresarial de su población y, en particular, los diferentes comportamientos respecto al espíritu empresarial masculino y femenino (Pérez-Quintana, 2017). Desde este punto de vista, la cultura es crucial en la identificación y determinación de los roles de género en un país y, por lo tanto, es recogida por el modelo de Hofstede (1980, 1983, 2001) por la dimensión masculinidad-feminidad. Esta dimensión cubre la distribución de los roles emocionales de género refleja la importancia y el grado de dominancia que una cultura otorga sobre los valores estereotípicamente masculinos, como la capacidad de tomar decisiones, la ambición, el poder y el liderazgo, y los valores estereotípicamente femeninos, como el énfasis en las relaciones humanas. Las culturas con un alto valor en la escala de la masculinidad tienden a tener diferencias de género más pronunciadas, por lo que se puede esperar que tengan mayores tasas de emprendimiento (sobre todo masculino), mientras que en aquellas en las que prevalecen los valores femeninos hay una mayor tendencia hacia el empleo asalariado en empresas (McGrath et al., 1992; Shane, 1993, 2009). Por lo tanto, este estudio ha demostrado que la predisposición a prejuzgar las posibles explicaciones respecto al crecimiento o disminución del emprendimiento TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 22 femenino según género deben extinguirse. Este debate ayuda a reconocer la importancia de cómo la cultura percibida influye y determina el rol de género con el que un individuo se puede sentir identificado. El estudio se ha centrado tanto en hombres como en mujeres y especialmente en el rol de género con el que se identifican (masculino, femenino o andrógino) y, al hacerlo, ha evitado el sesgo criticado al comparar solo hombres y mujeres (Ahl 2006). He centrado el estudio en las relaciones entre la influencia de la cultura percibida y el rol de género entre grupos alternativos de hombres y mujeres. De la misma manera, esto promete resultados más esclarecedores en el futuro y, por lo tanto, impulsaría el avance en futuras investigaciones que aportasen este enfoque. Sin embargo, los resultados observados no son suficientes para confirmar que una mayor masculinidad a nivel cultural determina una mayor brecha de género. Esto está en línea con investigaciones anteriores, que muestran que en lugares donde la masculinidad es fuerte, las mujeres (con un rol de género másculino) están más profundamente integradas en los valores que conforman su cultura y deciden llevar a cabo proyectos comerciales con mayor facilidad que aquellos países que tienen una cultura femenina. Esto nos lleva a creer que es necesario un análisis más profundo de la identificación del sexo con el rol de género, ya que algunos estudios apuntan a una evolución en los estereotipos asociados con la figura del emprendedor (Pérez-Quintana, 2017). También es concebible que haya una interacción entre los aspectos culturales de la masculinidad y otros aspectos, como la aversión al riesgo o el individualismo, que explicarán mejor las diferencias de género en el comportamiento empresarial. La principal limitación de este estudio está relacionada con el carácter exploratorio del mismo. Se trata de un análisis de una situación en un momento dado, aunque la influencia de la cultura en la identificación de roles y su posterior influencia en el comportamiento empresarial requeriría un análisis longitudinal para recopilar la dinámica del proceso. También es importante la aplicación práctica de los resultados obtenidos al diseño de medidas y políticas, en algunos casos diseñadas para paliar los efectos de una sospechada cultura masculina sobre los roles de género y el comportamiento empresarial de las mujeres. TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 29 Steyaert, C. (2007). “Entrepreneuring” as a conceptual attractor? A review of process theories in 20 years of entrepreneurship studies. Entrepreneurship and Regional Development, 19, 453–477. Swedberg Thornton, P. H., Ribeiro-Soriano, D., Urbano, D. (2011). Socio-cultural factors and entrepreneurial activity: An overview. International small business journal, 29(2), 105118. Tiessen, J. H. 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Análisis factorial exploratorio (EFA) para el inventario de roles sexuales de Bem, versión corta (12 artículos) La estructura de datos es adecuada para la EFA, de acuerdo con la medida de adecuación de muestreo de Kaiser-Meyer-Olkin (0.830) y la prueba de esfericidad de Bartlett (Aprox. Chi-cuadrado = 12385.270, df = 66, Sig. = 0.000. Las comunalidades varían desde un bajo de 0.369 ("toma la decisión fácilmente") a un máximo de 0.742 ("cálido"). Dos factores tienen valores propios mayores que 1 y la varianza acumulativa explicada es 55.7%. Después de la rotación, las sumas de las derivaciones cuadradas son 3.789 (componente 1 ) y 3.500 (componente 2). Tabla A1. Matriz de patrones de EFA para BSRI Componente 1 2 A1.Amable .656 .105 A1.Simpático .655 .197 A1.Tiene habilidades de liderazgo .022 .846 A1.Actúa como un líder -.027 .838 A1.Dominante -.192 .763 A1.Licitación .829 -.167 A1.Cálido .879 -.071 A1.Cariñoso .864 -.069 A1.Fuerte personalidad .064 .621 A1.Defiende las creencias propias .205 .564 A1.Sensible a las necesidades de los demás .568 .174 A1.Toma decisiones fácilmente .064 .586 Método de extracción: Análisis de components principales. Método de rotación: Oblimin con la normalización de Kaiser. La rotación convergió en 6 iteraciones. TFG-ADE – La influencia de los roles de género en la creación de empresas 32 A2. Análisis factorial exploratorio (EPT) para la cultura regional percibida (RPC) La estructura de datos es adecuada para la EFA, de acuerdo con la medida de adecuación de muestreo de Kaiser-Meyer-Olkin (0.842) y la prueba de esfericidad de Bartlett (Aprox. Chi-cuadrado = 6670.879, df = 10, Sig. = 0.000. Las comunidades van desde un bajo de 0.642 ("la cultura predominante en mi región ... estimula la creatividad y la innovación") a un máximo de 0.766 ("... enfatiza la autosuficiencia, la autonomía y la iniciativa personal"). Un factor tiene un valor propio mayor que 1 y la varianza acumulativa explicado es 69.5%. La suma de extracción de derivaciones cuadradas es 3.473 para el componente único. TablA A2. Matriz de componentes de EFA para la RPC La cultura predominante en mi región… Componente 1 D6. … apoya / valora el éxito individual obtenido a través del esfuerzo personal .830 D6. … enfatiza la autosuficiencia, la autonomía y la iniciativa personal .875 D6. … estimula la asución de riesgo empresarial .827 D6. … estimula la creatividad y la innovación .801 D6. … enfatiza que el individuo es responsible de administrar su vida .833 Método de extracción: Análisis de componentes principales. 1 componente extraído.