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¿Y las hijas de España? La América española en la propaganda nacional durante la guerra civil

Langa-Nuño, Concha

Abstract

El artículo que presentamos se centra en la imagen de Hispanoamérica en la propaganda de la prensa del bando nacional a través del estudio de los principales diarios publicados en la España nacional. Una imagen que, como vamos a comprobar, más que centrarse en una realidad presente se enmarcó en la tradición del Hispanismo y adoleció de grandes dosis de propaganda. Y es que, la idea de Hispanoamérica, que sufrió grandes vaivenes desde la independencia de las colonias, pasó a formar parte del ideario colectivo y, en especial, de la derecha y la Falange, las cuales reivindicaron el viejo Imperio español y un mayor papel de España en el mundo en lo que es calificado como hispanismo.

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Historia y comunicación social ISSN: 1137-0734 http://dx.doi.org/10.5209/HICS.57857 ARTÍCULOS Hist. común. soc. 22(2) 2017: 497-512 497 ¿Y las hijas de España? La América española en la propaganda nacional durante la guerra civil Concha Langa Nuño1 Fechas: Recibido 4 de febrero de 2017 / Aceptado 15 de mayo de 2017 Resumen. El artículo que presentamos se centra en la imagen de Hispanoamérica en la propaganda de la prensa del bando nacional a través del estudio de los principales diarios publicados en la España nacional. Una imagen que, como vamos a comprobar, más que centrarse en una realidad presente se enmarcó en la tradición del Hispanismo y adoleció de grandes dosis de propaganda. Y es que, la idea de Hispanoamérica, que sufrió grandes vaivenes desde la independencia de las colonias, pasó a formar parte del ideario colectivo y, en especial, de la derecha y la Falange, las cuales reivindicaron el viejo Imperio español y un mayor papel de España en el mundo en lo que es calificado como hispanismo. Palabras clave: Periodismo; Guerra Civil española; Hispanoamérica; Propaganda. [en] What about the daughters of Spain? The Hispanic America and the national propaganda during the civil war Abstract. The article we present is centered on the image of Hispanic America in the propaganda of the press from the national side through the study of the major newspapers published in the national Spain. An image which, as we will see, was not centered on a present reality, but on the tradition of Hispanismo, including large doses of propaganda. And that was because the idea of Hispanic America, with its ups and downs since the independence of the colonies, became part of the collective ideology and, especially, of the Right and the Falange, which demanded the old Spanish Empire and a greater role for Spain in the world, as implied in Hispanismo. Key words: Journalism; Spanish Civil War; Hispanic-America; Propaganda. Sumario: Estado de la cuestión y metodología. 1. La hispanidad como referente sentimental. 1.1. Una mirada al pasado... 2. Las naciones americanas y la España nacional. 3. Bibliografía. Cómo citar: Langa Nuño, C. (2017). ¿Y las hijas de España? La América española en la propaganda nacional durante la guerra civil, en Historia y comunicación social 22.2, 497-512. 1 Universidad de Sevilla [email protected] TERCERAS_Historia y comunicación social 22-2.indd 225 12/12/17 11:02 Langa Nuño, C. Hist. común. soc. 22(2) 2017: 497-512498 Estado de la cuestión y metodología La concurrencia de Hispanoamérica en la opinión pública española desde la Independencia de las colonias hasta la Guerra Civil de 1936 sufrió grandes vaivenes; en especial, después de 1898. Si en un primer momento se hizo presente la discusión de la decadencia de España y del significado de la pérdida de las colonias, también se vio la necesidad de enfrentar la nueva situación. Este ambiente fue compartido por la otra orilla del Atlántico que incrementó su conciencia hispanoamericanista a consecuencia del rechazo al imperialismo monroísta aplicado desde Cleveland a T. Roosevelt, con un claro deseo de fundamentar una identidad propia y no anglosajona, algo que Lorenzo Delgado explica por la necesidad proteger sus valores y cultura propia al verse abocadas a la subordinación internacional (Delgado, 1988: 16). En España, en la discusión se distinguieron diversas vías y opciones. Si, por un lado, el pensamiento decimonónico trajo la identificación de España y su imperio con el catolicismo, como puede observarse en la obra de Menéndez Pelayo, tras la separación de las colonias se abrió la posibilidad de recobrar el prestigio español en América a través de la acción cultural e intelectual, surgiendo un emergente movimiento americanista. Así, en palabras de González Calleja y Limón Nevado: …el americanismo se perfilaba como la solución a la crisis en que se debatía España desde el siglo XIX. Para el pensamiento regeneracionista, la común identidad cultural serviría de acicate para la superación de la crisis moral y el decaimiento interior y exterior en que España se encontraba sumida desde tiempo atrás. (1988: 14). Los miembros de la generación del 98 participaron en esa corriente que tuvo gran auge tanto en la burguesía liberal como en los ambientes conservadores, y que se concretó en algunos hechos como la proclamación, en 1918, del 12 de octubre como fiesta nacional en España (se trató de una iniciativa del presidente argentino Yrigoyen). Sin embargo, fue la Dictadura de Primo de Rivera el tramo en el que las manifestaciones americanistas alcanzaron gran publicidad, como testimonia la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. El régimen republicano llevó a cabo un cambio en la postura española hacia sus antiguas colonias al intentar modificar la imagen de antigua metrópolis para hacer hincapié en lo cultural. En este primer tercio de siglo Isidro Sepúlveda ve que el hispanoamericanismo, como manifestación del nacionalismo español, siguió dos caminos, «más complementarios que antagónicos» que él denomina panhispanismo e hispanoamericanismo progresista (2005: 99-154). No obstante, como observamos, en los años treinta la idea Hispanoamericanista se mantuvo como elemento común de la opinión pública española, especialmente dentro del pensamiento conservador que hizo de él su bandera. En este grupo destacó el liderazgo de Ramiro de Maeztu desde las páginas de la revista Acción Española. Es este una tercera corriente que según Sepúlveda …surgida de una interpretación radical y metahistórica del primero [panhispanismo], generó el pensamiento de la hispanidad; este acabó fagocitando toda capacidad de actuación del primero tras la guerra civil española y la determinación del franquismo de tomar la hispanidad como filosofía de Estado articuladora del nuevo régimen (2005: 15). TERCERAS_Historia y comunicación social 22-2.indd 226 12/12/17 11:02 Langa Nuño, C. Hist. común. soc. 22(2) 2017: 497-512 499 Efectivamente, este ideario de los años 30 fue recogido por los elementos que protagonizaron después la sublevación armada. Así, la Iglesia católica española identificó Hispanidad con catolicismo e hizo hincapié en la labor evangelizadora de España en América olvidando la conquista. De igual modo, para los militares era un tema sensible como nos confirma Rosa Pardo: «en la cultura política de un soldado profesional por tradición familiar (...) estaba presente un nacionalismo antiliberal que no perdonaba a los políticos de la monarquía la decadencia española resultante de 1898, ni la desastrosa gestión del problema marroquí...» (1994: 27). Por su parte, el fascismo español le dio un sentido más beligerante impulsando desde la Hispanidad el concepto de Imperio, imbuido de un fuerte nacionalismo. Así se puede observar en el tercero de los 26 puntos de Falange Española: 3º. Tenemos voluntad de Imperio. Afirmamos que la plenitud histórica de España es el Imperio. Reclamamos para España un puesto preeminente en Europa. No soportamos ni el aislamiento internacional ni la mediatización extranjera. (...) Respecto a los países de Hispanoamérica, tendemos a la unificación de cultura, de intereses económicos y de poder. España alega su condición de eje espiritual del mundo hispánico como título de preeminencia en las empresas universales. En definitiva, según Lorenzo Delgado: …la causa rebelde se presentaba como un movimiento de recuperación de las esencias patrias que entroncaba con el glorioso pasado imperial, una empresa de Hispanidad frente a las fuerzas destructoras de los verdaderos valores nacionales y, por ende, de la antigua unidad hispánica (1988: 122). Como consecuencia podemos comprobar que entre la confusa amalgama de conceptos y mitos que en principio van formando el Franquismo, el Hispanismo pasó a conformar uno de sus pilares. Un concepto que, según González Calleja y Limón Nevado, estaría basado en: 1. la raza; 2. el Imperio; 3. Comunidad de intereses económicos; y 4. la Hispanidad como instrumento polémico y de combate (1988). Es este el punto del que partimos para este estudio sobre el peso del Hispanismo dentro de la propaganda franquista. Más antes hemos de mencionar un último elemento. Dada la complejísima situación internacional en la que se inicia la contienda y la desesperada necesidad de apoyos de los sublevados, los llamamientos a América no carecieron de sentido (vid. Armero, 1978: Espadas Burgos, 1987: Portero, 1989: y Arenal, 1994). Aunque el peso en la política internacional de las naciones hispanoamericanas no fuese ni mucho menos tan grande, los lazos culturales y sentimentales unidos a la existencia de grandes colonias de españoles en los países americanos, llevaron a que las llamadas o los contactos con estos países fuesen de gran importancia. Su apoyo, dada la dimensión internacional del conflicto español, servía para dar ánimos, en especial en la propaganda interior (Langa, 1997: 175-199). ******* Con lo visto anteriormente, se puede vislumbrar con facilidad que, al comenzar la Guerra Civil, reapareciese con fuerza, dentro de los grupos que apoyan a los sublevaTERCERAS_Historia y comunicación social 22-2.indd 227 12/12/17 11:02 Langa Nuño, C. Hist. común. soc. 22(2) 2017: 497-512500 dos, el recurso ideológico del Hispanismo como elemento de unificación. Se esperaba de las antiguas colonias una sensibilidad particular para lo que estaba ocurriendo en la “Madre Patria”. Así, al mismo tiempo que se culpaba a los poderes extranjeros de la responsabilidad en el inicio de la contienda en los comienzos del conflicto y se mostraba aparente desinterés por la opinión exterior a la que se imputaba estar vendida al dinero republicano, se adoptaba una postura opuesta con los países de la América hispana: se les pedía, casi exigía, tomasen partido en el tema, como si el cordón umbilical no se hubiese cortado con la metrópoli. Esto explica el que a pesar de la escasa relevancia internacional de estos países su presencia fuese constante en el conflicto, aunque muy por detrás de las denominadas “naciones amigas” (Alemania, Italia y Portugal). Esta presencia, como vamos a comprobar, estuvo relacionada más como idea sentimental que con la imagen de estados independientes con vida propia en el presente. ****** La metodología que hemos seguido está basada en el análisis del discurso periodístico. Aunque Lorenzo Gomis define al periódico como un intérprete de la realidad más que como simple emisor de noticias (1987: 16-18), hemos de tener en cuenta que estamos estudiando un periodo de falta de libertades y con una fuerte censura. Por ello, la realidad que el periódico interpreta y ofrece estuvo fuertemente politizada más cercana a la propaganda. Como indica Francisco Sevillano, …aunque la opinión pública aparece normalmente ligada a las democracias, cabe señalar que en los regímenes dictatoriales también existe una preocupación por sus distintas manifestaciones, tanto por la declarada públicamente, próxima a los postulados oficiales a pesar de que puedan existir discrepancias, como por la “opinión informal”, haciendo los mayores esfuerzos por conseguir su control a través del dominio de las comunicaciones. (1998: 22). Para realizar este trabajo hemos hecho una cata entre los periódicos publicados durante la guerra en la zona nacional, siendo estos principalmente, periódicos de empresa, católicos y los nuevos medios falangistas. Para entender las menciones a América que aparecieron hemos dividido este estudio en dos apartados. En el primero veremos cómo se representa el concepto de hispanidad aprovechando la gran cantidad de textos que se publicaron sobre el tema los 12 de octubres. En el segundo estudiaremos el caso del que posiblemente fue el único diario que mantuvo sus corresponsales en los países americano, ABC de Sevilla. 1. La hispanidad como referente sentimental Las referencias hacia América salpicaron las páginas de la prensa, aunque existe una fecha especial para éstas: el “Día de la Raza”. El 12 de octubre, aniversario de la llegada de Colón en su primer viaje a América, y festividad mariana de la Virgen del Pilar, fue una excelente excusa. En los números publicados en esa fecha, en ocasiones ejemplares extraordinarios, se puede observar el papel ocupado por el TERCERAS_Historia y comunicación social 22-2.indd 228 12/12/17 11:02 Langa Nuño, C. Hist. común. soc. 22(2) 2017: 497-512 501 Hispanismo en la propaganda franquista, y su evolución durante el conflicto armado. Y ello porque, esta fiesta asumida por España en 1918, siempre con un claro motivo propagandístico, alcanzó su cenit en el período franquista: «estas manifestaciones conmemorativas tienen en España una clara intención política e ideológica, encaminada al consumo interno durante la guerra» (González y Limón, 1988: 82). En estos números se puede acreditar que las apelaciones a América fueron en varias direcciones. Por un lado, la celebración del día de la Raza en el que se incluían las menciones al Hispanismo y a América, aunque más en las relaciones históricas que presentes. Los comentarios periodísticos a la celebración del Día de la Raza estuvieron teñidos de propaganda, como vamos a observar. Todos los diarios van a dedicar en cada aniversario unas palabras a la celebración de la Fiesta de la Raza en el presente; a su vertiente religiosa mariana como festividad de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza; y casi todos al recuerdo americanista, aunque con distintos planteamientos. Fue común, como en períodos anteriores, reivindicar los lazos culturales e históricos, más ahora al buscar una mayor influencia de España en sus antiguas colonias, no se referían a las relaciones comerciales, sino que ahora se revindicó una influencia espiritual. Y todo ello sin olvidar que en estos años esta festividad del 12 de octubre se mezclaba con la guerra y la Raza tenía tintes heroicos. Se apeló a la Raza hispana que estaba luchando en los frentes y que se distinguía de la raza de los que en el otro bando defendían ideas extranjeras y no eran auténticos españoles. Un buen resumen de los tópicos de estos días nos los ofrece alguien con el seudónimo “Alejandro España” quien escribía con el título “12 de octubre” una columna en el Heraldo de Zamora, en los siguientes términos: Esta fecha quiere decir llama eterna del pasado, perfume de recuerdos tradicionales, emoción de la raza encendida, germinar de la rosa inmarchitable de la devoción. Esta fecha es la síntesis de la grandeza de un pueblo, de la bravura de una raza, de la religiosidad de unos corazones que hicieron “Pilar” en Zaragoza para que una Virgen capitana, en pié, velase por los hijos de España (...) Qué distinta emoción de otros doces de octubre fríos bajo el sol oficial prendido en las “chisteras” de unos caballeros resplandecientes de tópicos (...) La Raza tenía que hablar y está hablando en los frentes, donde la sangre española riega a la madre tierra, para que de una vez y para siempre, al flor de oro y púrpura del patriotismo, no vuelva a marchitarse... (12-10-1936) La exaltación de la Raza hispana llevó a Miguel Ancil en el Noticiero de Soria, a mantener: «El carácter de la raza hispana ha sostenido siempre las raigambres profundas de su independencia y su fe cristiana, por las cuales se han sacrificado, en el periodo de catorce siglos, millones de españoles» (12-10-36: 1). Ejemplos como estos se multiplicaron, defendiendo la personalidad de la raza de quienes protagonizaron las más grandes gestas en la historia y que repetían en esa guerra presentada como de liberación contra ideas extranjeras. He aquí el editorial del católico El Correo de Andalucía que abrió sus páginas en 1936: «Nunca como este año para cantar la Raza. Nunca como este año la Raza ha puesto de relieve cuánto vale y cuán digna es de ser cantada. La raza española se ha superado en esta ocasión y ha llegado a insospechados límites de bravura y nobleza, de abnegación y de heroísmo». Y seguía TERCERAS_Historia y comunicación social 22-2.indd 229 12/12/17 11:02 Langa Nuño, C. Hist. común. soc. 22(2) 2017: 497-512502 afirmando que si en años anteriores para cantar a la raza se había necesitado volver la vista atrás, a las grandes hazañas entre las que cita las americanas, entonces «España ha superado todos los heroísmos y grandezas (...) Otra vez España salva al mundo cristiano. Otra vez España vuelve a asombrar al mundo, y otra vez, como pueblo escogido, es valladar de la barbarie» (12-10-1936: 1). Más o menos lo mismo indicaba Antonio de la Rosa en el diario Guión de Córdoba que se publicó bajo la cabecera “Este año se celebra la Fiesta de la Raza sin marxistas, sin judío y sin masones”: “Fiesta de la Raza”. Pero este año es Fiesta auténtica de la Raza, de esta Raza, en cuyo árbol genealógico se columpia el recuerdo de Francisco Pizarro y de Colón y de los Pinzones. El espíritu marcha hacia arriba. En busca de las serenas perspectivas de la Historia de España, orada al aire de todas las hazañas, de todas las singladuras y de todas las epopeyas. Raza que nació al pie del monte Auseba, en la gruta inmortal de Covadonga y que renace hoy frente al sentido mongol de estas hordas comunistas, después de haber quemado las naves en Méjico y de haber escrito “La Araucana”... (12-10-1936). Nadie se atrevió a hacer una defensa de la raza desde posiciones racistas, incluso cuando ya al final de la guerra la influencia fascista se dejaba sentir con fuerza. El filocarlista diario La Unión de Sevilla mantuvo en un editorial titulado “Somos la raza mejor” que lo que nos hacía superiores a otras razas no era algo físico, sino espiritual. A los pueblos que se consideraban una raza superior les espetaba: Miran a lo material, al orden natural, y no al sobrenatural. Se creen razas superiores, y no lo son, porque más que el cuerpo, rige el espíritu del hombre, y en esta verdad, pocos pueblos como el nuestro pueden celebrar con más digna ufanía su Fiesta de la Raza (12-10-1936: 3). Este periódico en 1937 subrayó la españolidad de la fiesta que se apropió en exclusividad para la España nacional y en él Manuel Bellido en el artículo “Hacia el Gran Imperio Español” defendió: «Tentado estábamos de sustituir el título de Fiesta de la Raza por el de Fiesta de las Españas» (12-10-1937: 23). 1.1. Una mirada al pasado... Efectivamente, hubo algunos periódicos que recurrieron con mayor frecuenta al Hispanoamericanismo. Entre ellos destaca ABC de Sevilla que seguía de ese modo una vieja tradición iniciada con su incondicional apoyo a la Exposición Iberoamericana de Sevilla. En su número extraordinario del 12 de octubre de 1937 (también los hacen algunos falangistas como Azul de Córdoba) recorrió las celebraciones americanas en la pluma de sus corresponsales (a los que luego nos referiremos). En su editorial titulado “Hispanidad” realizó un recorrido histórico por la celebración de la Fiesta en España, subrayando el esplendor de la época monárquica y de Primo de Rivera, y sin abandonar su tradicional sentido americanista se declaró orgulloso del pasado imperial hispano al mantener que ni antes ni después, «pueblo alguno del mundo se ha podido atribuir empresa semejante». Y ensalzó el Imperio hispano en los siguientes términos: TERCERAS_Historia y comunicación social 22-2.indd 230 12/12/17 11:02 Langa Nuño, C. Hist. común. soc. 22(2) 2017: 497-512 503 Es fiesta fundamentalmente de Hispanidad, la de la Raza, porque consagra el predominio, la supremacía –o digámoslo más a tono con la naturaleza de los hechos–, el imperio de espíritu hispano con toda su raigambre ancestral, transportado a las regiones ignotas por unos hombres que sólo se amparaban con la Cruz de nuestra religión y con la espada de nuestros católicos reyes. Cruz y espada simbólicas... (12-10-1937: 3). Según ABC, no sólo la religión: el idioma, las ciencias, las leyes... todo fue llevado por los españoles a América; todos los elementos que construyen una civilización. España, en conclusión, tenía el derecho de escribir con letras de oro la fecha del 12 de octubre de 1492 en el libro de la Historia. Más el editorial también concluyó agradeciendo la actitud de las naciones americanas con la España nacionalista, especialmente, el que el septiembre anterior los votos de los países americanos en la Asamblea de la Sociedad de Naciones de Ginebra hubiesen valido para expulsar a los representantes del gobierno de Valencia. Completaron el extraordinario un extracto del Testamento de Isabel la Católica; unos versos del Poema de la Bestia y el Ángel de Pemán; la crónica del asesinato del Duque de Veragua, descendiente de Colón en el Madrid bélico hecha por “el Bachiller Alcañices”; un pasaje de José Sebastián y Bandarán defendiendo que la fiesta de la Raza lo era del alma española y de la Virgen del Pilar; y la publicación de una parte del discurso que García Sanchiz iba a leer en los actos de Zaragoza. En esa charla, como le gustaba llamarlas, puso como ejemplo de España a Italia, y comparó el Hispanismo con la Romanidad, y a pesar de exaltar ésta hasta el paroxismo, elevó la primera sobre la segunda: «España heredó y ensanchó la función universalizadora de Roma en América y Filipinas. Y la superó, por el cristianismo, que España propagó en la redondez del mundo» (12-10-1937: 7-8). Este es un ejemplo de conjunto muy completo, aunque lo habitual fue incluir sólo algún editorial o colaboración en los periódicos más modestos. En general, el recuerdo de la España imperial va a ser muy frecuente, mas no tanto la crisis que llevó a su pérdida con su correspondiente derrota. Fueron numerosos los escritos sobre la España del siglo XVI, las gestas del descubrimiento y la conquista de América. Este tipo de asuntos fueron muy del gusto de la propaganda franquista. Aquí podríamos dividir los textos en varios temas; los relacionados con el descubrimiento y la conquista, con el siglo XVI y la España imperial, con sus protagonistas, etc. Al ser el 12 de octubre la fecha de llegada de Colón al Nuevo Mundo por vez primera, celebración original del festejo, es lógico que se multiplicasen las menciones a dicho acontecimiento y su trascendencia. «Ni antes, ni después de la gesta memorable que dio origen a la conmemoración, pueblo alguno del mundo se ha podido atribuir empresa semejante», afirmaba ABC en su editorial de 1938. Todos mostraron su admiración hacia el hecho y hacia los que lo llevaron a cabo. Colón, del que se reproducen retratos, especialmente el acuchillado en La Rábida en julio de 1936; los Reyes Católicos, preferentemente la reina Isabel; conquistadores como Valdivia, etc., ocuparon la atención reiterada de los publicistas. Se rememoraron los acontecimientos históricos: el viaje de Colón; su estancia en La Rábida (lugar que protagoniza varios textos); el testamento de Isabel la Católica; la evangelización; etc, y se les dotó de un sentido superior y sobrenatural. Se exigía todo el protagonismo para España y se arremetió contra las injusticias históricas que se lo habían quitado en determinados momentos. Así, ante la arbitrariedad de darle el nombre de AmeTERCERAS_Historia y comunicación social 22-2.indd 231 12/12/17 11:02 Langa Nuño, C. Hist. común. soc. 22(2) 2017: 497-512504 rico Vespuccio al nuevo continente Guillermo Rittwgen Solano proponía La Unión de Sevilla: «Nunca es tarde; y si España no hizo uso de su indiscutible derecho geográfico de descubridora, a tiempo está de proponer que el nombre de AMÉRICA sea sustituido en lo sucesivo por el más justiciero y evocativo de IBÉRICA» (11-10-1937: 16). Además de los grandes protagonistas, Martín Somoza Polea en El Progreso de Zamora titulado “Conquistadores de almas” reivindicó la figura del misionero. Al lado de los grandes nombres de conquistadores, citó los de santos españoles en América loando la labor de amor que llevaron al continente y los de otros muchos héroes anónimos que realizaron una magna obra y concluía: Orgullo de una raza que no muere, sino que cansada de dominar el mundo y de poblar los cielos, dormía con sueños de gloria. Más ya cesó el descanso con la llamada del clarín sonoro y se hizo otra vez, frente por frente, y corazón por corazón, conquistadora y misionera a un tiempo, pero esta vez es la vieja Europa la que tiene necesidad d su cruz y su espada. (12-10-1937). Dentro de este recuerdo de grandes gestas, el tema del Imperio fue un asunto preferentemente falangista. Ciertamente todos hablaron del pasado imperial español, pero su transposición al presente se presentó como una idea prioritariamente de los periódicos falangistas. Cuando se hablaba del imperio, pocos lo hacían desde un punto de vista territorial en oposición a las otras potencias fascistas, se trató de una metáfora para mostrar un estado espiritual de la nación. Por ello, no es extraño encontrar artículos de la pronto conocida como Cadena de Prensa del Movimiento dedicados a aclarar su intencionalidad no territorial ante posibles rechazos de las naciones americanas. Así lo vemos en el editorial de F.E. de Sevilla de 1936 cuando decía: «Nuestra idea Imperial no será de conquista de tierras como en otro tiempo hicimos, sino reconquista de prestigio, ambición de fundirnos con países hermanos y anhelo de que América nos sienta muy cerca de ella para sufrir sus angustias, si las tiene, o aumentar sus alegrías cuando sienta alegre su vivir» (“El día de España y América”, 13-10-1936:1). En el mismo periódico, RANK dos años después, volvía a esclarecer: «No queremos, hermanos de América, que veáis en nuestra tesis imperial codicia loca de vuestras libres tierras o de vuestras libres almas. Es afirmación de la categoría eficiente de la Hispanidad» (12-10-1938: 1). Es excepcional encontrar referencias a un imperio territorial, aunque no sobre las bases de nuevas conquistas, sino más bien de recuperación de las perdidas. Y el caso que hemos encontrado aparece en el diario tradicionalista La Unión de Sevilla, más combativos en general. Manuel Bellido y Rubert partiendo de «la Monarquía tradicional que establece el mando único y con la unidad de mando» apostaba por la confederación en la que incluyó unificación de la península ibérica incluyendo a Portugal: ...una confederación con los pueblos íberos de América del Sur, que no habrán de llamarse más así, sino simplemente Ibérica, porque esa es la denominación que impone ahora la historia e impondrá después la realidad histórica, social y política (...) Y estas condiciones de prosperidad y de poderío, aquellos pueblos del otro lado del Atlántico, que fueron salvados de la ignorancia y de la barbarie por estos pueblos de la vieja Iberia, se sentirán atraídos irremisiblemente por las afinidades TERCERAS_Historia y comunicación social 22-2.indd 232 12/12/17 11:02 Langa Nuño, C. Hist. común. soc. 22(2) 2017: 497-512 505 tradicionales de religión, de cultura, de raza y de lenguaje, viniendo a formar, con la confederación de unos y otros, el gran Imperio hispánico, que volvería a ser el árbitro de los destinos del Universo. (12-10-1936: 3). Creemos que artículos como este, no siendo el único, son casi anecdóticos. En realidad, cuando se evocaba el imperio se trataba de un imperio espiritual tal y como José Antonio había definido. Así lo recordaba uno de los pesos pesados de la propaganda falangista, el sacerdote Fermín Yzurdiaga en un artículo titulado: “Por la unidad católica del Imperio” que hemos encontrado reproducido en varios periódicos falangistas en octubre de 1937: ¿Qué es el Imperio? Le tuvimos en los brazos, mientras fueron robustos, para levantarle a la envidia y al ejemplo de Europa. Nos queda de él el recuerdo descolorido de los historiadores y de los poetas. Pero ahora yo no encuentro otra definición más joven y exacta que la de nuestro JOSÉ ANTONIO. El ha dicho: “El Imperio Español es la Unidad física, y la Unidad histórica”. En suma, la Unidad, como raíz de Imperio, como misión y como destino. Y es que, efectivamente, se presentaban ya como la reserva espiritual de occidente, como puede leerse en este editorial de F.E. de Sevilla: «...hoy día de su augusta misión de guardadora universal de los valores eternos de la civilización y de la cultura se interpone -vertida en ríos de gloria y heroísmopara cerrar el paso a los bárbaros moscovitas y salvar al viejo mundo de la ruina y de la muerte» (12-10-1937: 1). En el diario falangista Azul de Córdoba, en su extraordinario de octubre de 1937 abrió sus páginas reproduciendo un cuadro con la imagen de Colón ante los Reyes Católicos en el alcázar de Córdoba bajo la cabecera “Juramos, en este día, ante el yugo y las flechas de Isabel y Fernando, “tener voluntad de Imperio: porque la plenitud histórica de España, es el Imperio”. En el editorial se hizo el siguiente discurso a los “Hermanos de América”: Hoy hace años, hermanos de América, que llegaron a las playas ignoras hombres de España. (...) Hoy hace años, hermanos de América, que nuestra Patria se abrió las entrañas para dar a luz en milagro y maravilla, más naciones que viejos Reinos formaban el armazón de su Imperio. Fue madre tan heroica que las amantó con su sangre, y ella fue consumiendo su fortaleza para que les faltar vida a sus hijas del otro lado del mar. (...) nosotros sabemos, hermanos de América, por que lo habéis afirmado con palabras y acciones, que vuestras ansias son brisas sobre tres carabelas que tornan a la Patria. (...) De nadie ni de nada, hermanos de América, necesita la que un día dominó mundos y alumbró naciones; pero parece que nos llega la dulzura de vuestros frutos y el calor de vuestros soles en este cargamento de amor que nos traen en su viaje de vuelta las tres Carabelas fantasmas... (12-10-1937: 3) Evidenciamos que el recurso de rememorar el Imperio fue frecuente, junto con el recuerdo de comparar las hazañas conquistadoras en América con las de las tropas nacionales en la guerra civil fue muy habitual. Por el contrario, la pérdida de las colonias no fue un tema habitual; algo lógico cuando se está hablando de volver a crear una España imperial. Las pocas veces que se hizo fue para criticar la mala gestión política de los diferentes gobiernos que había culminado en la guerra presente. F.E. TERCERAS_Historia y comunicación social 22-2.indd 233 12/12/17 11:02 Langa Nuño, C. Hist. común. soc. 22(2) 2017: 497-512512 política exterior de España en el siglo XX, Madrid, UNED, pp. 175-199. —, (2007). De cómo se improvisó el Franquismo durante la Guerra Civil. La aportación de ABC de Sevilla, Sevilla, Fundación Centro de Estudios Andaluces. Moreno Cantano, A. C. (2008) Los servicios de Prensa extranjera en el primer franquismo (1936-1945), T.D.I. Universidad de Alcalá de Henares. Olivie, F. (1992). La herencia de un imperio roto. Dos siglos de política exterior española, Madrid, Mapfre. Pardo Sanz, R. (1994). ¡Con Franco hacia el Imperio! La política exterior española en América Latina, 1939-1945, Madrid, UNED. Pereira Castañares, J. C. y Cervantes Conejo, A. (1992). Las relaciones diplomáticas entre España y América, Madrid, Mapfre. Portero, F. (1989). Franco aislado. La cuestión española, 1945-1950, Madrid, Aguilar. Rama, C.M. (1982). 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