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Trabajo fin de grado en Psicología Universidad de Sevilla Paula Venegas Ródenas ESTILOS DE APEGO, ABUSO PSICOLÓGICO Y SATISFACCIÓN EN LA PAREJA DE NOVIAZGO EN JÓVENES. 7 de junio de 2020 Jesús García Martínez Rafael Moreno Rodríguez
Declaración de Autoría responsable Apellidos y Nombre: Paula Venegas Ródenas Número de DNI o documento análogo: 29495690-F DECLARO bajo mi responsabilidad que Este proyecto fue escrito por mí y con mis propias palabras, a excepción de las citas procedentes de las fuentes referenciadas que están claramente indicadas y reconocidas como cita textual. Tengo constancia de que la incorporación de material público sin su correspondiente cita, la paráfrasis de este material sin referenciar o la utilización de textos, imágenes, metodologías, datos o resultados procedentes de algún trabajo previo o del que no sea autor/a individual, se considera plagio y por lo tanto es susceptible de conllevar el suspenso en el trabajo o la asignatura, así como posibles medidas disciplinarias. Por ello he tenido cuidado en citar cualquier texto, imagen, figura, tabla o ilustración que no sea consecuencia de mi propia investigación, observación o redacción. Por otro lado, asumo que el profesorado podrá utilizar herramientas de control del plagio que garanticen la autoría de este trabajo. En Sevilla, a 7 de junio del 2020. FIRMA
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En Sevilla, a 7 de junio de 2020. Fdo. D / Dña. Paula Venegas Ródenas
1 ÍNDICE Resumen y palabras clave 2 Introducción: Marco teórico 5 Objetivos de investigación 11 Método: Muestra 12 Instrumento: 13 Procedimiento: 16 Resultados: Análisis descriptivos: 18 Análisis de supuestos estadísticos: 21 Análisis inferenciales: 22 Discusión y conclusiones: 28 Referencias: 36
2 RESUMEN Y PALABRAS CLAVE Resumen. El noviazgo constituye una de las decisiones más importantes en la vida emocional de las personas jóvenes. El amor de pareja se puede establecer como un vínculo de apego adulto. El abuso emocional o psicológico son aquellos comportamientos que tienen el propósito de herir emocionalmente, controlar, intimidar, hacer daño psicológico y expresar ira. Por otro lado, la satisfacción marital se define como una evaluación global de agrado-desagrado que el individuo tiene de su relación. Los estilos de apego ha sido una variable de interés en el estudio del abuso psicológico y la satisfacción en la pareja. La presente investigación estudia las relaciones entre los estilos de apego, el abuso psicológico infligido o sufrido y la satisfacción marital, a través de cuestionarios con escalas de autoinforme como el Experiencias en Relaciones Cercanas revisado (ECR-R), la Escala de Satisfacción en la pareja (ESP-10) o la Medida Multidimensional de Abuso emocional (MMEA), en una muestra de personas jóvenes que tienen o han tenido una relación de pareja superior a seis meses. Los resultados arrojaron diferencias estadísticamente significativas tanto en el abuso psicológico infligido como sufrido, dependiendo de los estilos de apego, siendo los sujetos seguros los que mostraban menores niveles de abuso psicológico infligido o sufrido y los rechazantes los que mostraban mayores rangos de ambos tipos de abuso psicológico. Asimismo, se encontraron diferencias significativas en la satisfacción en la pareja dependiendo de los niveles de abuso infligido o sufrido y de los estilos de apego. De estas relaciones, se encontró que los sujetos seguros son los más satisfechos en sus relaciones de pareja y los sujetos rechazantes los más insatisfechos, así como que existe una relación negativa entre abuso psicológico y la satisfacción en la pareja, de modo que cuanto mayor es el abuso sufrido o infligido menor es la satisfacción en la pareja. Por último, se encontraron diferencias significativas en los estilos de apego dependiendo del sexo, pero no se
3 encontraron diferencias significativas en el abuso psicológico infligido o sufrido ni en la satisfacción en la pareja dependiendo del sexo. Palabras clave. Apego adulto, estilos de apego, satisfacción marital, satisfacción de pareja, abuso psicológico, violencia psicológica. ABSTRACT AND KEYWORDS Abstract. The engagement is one of the most important decisions in the emotional lives of young people. Partner love can be established as a bond of adult attachment. Emotional or psychological abuse are those behaviors that have the intent to emotionally hurt, control, intimidate, do psychological harm, and express anger. On the other hand, marital satisfaction is defined as an overall evaluation of liking-disliking that the individual has of their relationship. Attachment styles have been a variable of interest in the study of psychological abuse and partner satisfaction. This research studies the relationships between attachment styles, psychological abuse inflicted or suffered, and marital satisfaction, through questionnaires with self-report scales such as the revised Experiences in Close Relationships (ECR-R), the Satisfaction Scale in partner (ESP-10) or the Multidimensional Measure of Emotional Abuse (MMEA), in a sample of young people who have or have had a relationship of more than six months. The results showed statistically significant differences both in the psychological abuse inflicted and suffered, depending on the attachment styles, being the safe subjects those that showed lower levels of psychological abuse inflicted or suffered and the rejectionists those that showed higher ranges of both types of psychological abuse. Likewise, significant differences were found in the partner satisfaction depending on the levels of abuse inflicted or suffered and the attachment styles. Of these relationships, it was found that the safe subjects are the most satisfied in their relationships with their partners and the rejecting subjects the most unsatisfied, as well as there is a negative relationship
4 between psychological abuse and partner satisfaction, so that the greater is the abuse suffered or inflicted the less is the satisfaction in the couple. Finally, significant differences were found in attachment styles depending on sex, but no significant differences were found in the psychological abuse inflicted or suffered, or in the marital satisfaction depending on sex. Keywords. Adult attachment, attachment styles, marital satisfaction, partner satisfaction, psychological abuse, psychological violence.
5 INTRODUCCIÓN Marco teórico. El estudio de los vínculos en las relaciones adultas tiene su origen en la teoría del apego desarrollada por el psiquiatra británico John Bowlby en 1969. Bowlby (1973), define la conducta de apego como cualquier forma de conducta que tiene como resultado que una persona obtenga o retenga la proximidad de otro individuo diferenciado. También sostiene que el sistema de apego forma parte de unos sistemas conductuales, resultantes de la selección natural, y que por lo tanto son universales en la especie humana (Feeney y Noller, 2001). Las dinámicas de apego tienden a permanecer estables a lo largo de la vida, sirviendo como modelos operativos en la formación de vínculos fuera del núcleo familiar. De acuerdo con Bowlby (1980), la continuidad del estilo de apego es debida a la persistencia de los modelos de sí mismo y del otro, componentes fundamentales de la personalidad. De este modo, la necesidad de formar vínculos con una figura de apego es un acontecimiento presente desde que nacemos hasta que morimos (Bowlby, 1982 citado en Nóblega, Núñez, Alcántara Zapata et al., 2018) y que según Morris (1982) este vínculo sirve como prototipo para futuras relaciones de intimidad (Feeney y Noller, 2001). Los primeros estudios (Ainsworth et al 1971, 1978), usaron la “situación del extraño” y observaron las relaciones entre niño-cuidador, revelando cuatro estilos de apego: apego seguro, apego inseguro o evitativo, apego ansioso-ambivalente y apego desorientado o desorganizado, cada uno de ellos caracterizados por ciertas cualidades concretas de búsqueda de proximidad y ansiedad por separación con sus cuidadores. Este trabajo, no obstante, se centrará en la investigación acerca del apego adulto. Los primeros estudios que asocian la perspectiva del apego con las relaciones amorosas fueron realizados por Hazan y Shaver (1987, 1988). Su primera premisa es que el amor de pareja puede
12 5. Explorar en qué medida los estilos de apego adulto van acompañados de un grado de satisfacción en la pareja. 6. Explorar las diferencias entre sexo para cada una de las variables objeto de estudio: estilos de apego, abuso infligido en la pareja, abuso sufrido en la pareja y satisfacción en la pareja. MÉTODO Muestra. Participaron 397 sujetos (63,2% fueron mujeres y el 36,8% fueron hombres) que contestaron al cuestionario enviado a través de un enlace a Google Formularios. Los criterios de inclusión con los que se seleccionaron los sujetos fueron: que estuvieran comprendidos entre 18 y 27 años, que tuvieran o hubiesen tenido una relación de pareja superior a seis meses y que, además, no estuvieran asistiendo a terapia psicológica o psiquiátrica. Tras seleccionar los casos según los criterios de inclusión expuestos, la muestra definitiva constaba de 288 sujetos. Esta muestra con la que finalmente se trabajó contuvo un total de 183 mujeres que supuso el 63,50% de la muestra, y 105 hombres que supusieron el 36,50% de la muestra. Con respecto a la edad, la media es de 22,87 años con una desviación típica de 1,874. La mediana se encuentra en la edad de 23 años y la moda o edad más repetida es de 23 años. Con respecto a la variable formación académica, los sujetos con estudios primarios tan solo representan un 1,4% de la muestra; los sujetos con estudios secundarios representan un 36,5% de la muestra mientras que los que tienen un nivel de estudios universitarios son el 62,2% de la muestra. Por último, con respecto a la variable ocupación o actividad realizada encontramos que un 39,9% de la muestra se encuentra trabajando; un 48,6% de la muestra se encuentra estudiando y un 11,5% de la muestra se encuentra en paro.
13 Instrumento. El cuestionario que se les envió a los sujetos a través del enlace a Google Formularios, contuvo los siguientes apartados: -Información personal: al principio del cuestionario, tras haber dado una información introductoria acerca de la confidencialidad de los datos y del objetivo investigativo de los datos recogidos, se plantean cuestiones sobre las siguientes variables de sujeto: Edad: se codificó como una variable cuantitativa, que luego también se usaría como criterio de inclusión, de modo que se escogieron los sujetos entre 18 y 27 años. Sexo: el género. Codificada como una variable nominal con dos valores: 1-Mujer y 2-Hombre. Formación académica: entendida como el nivel de estudios alcanzados. Esta variable se codificó posteriormente como una variable nominal de tres categorías, de modo que multitud de respuestas (primaria, estudios secundarios, diferentes grados medios y superiores de Formación Profesional, Grados y Másteres universitarios, Oposiciones…) fueron agrupadas en tres categorías: 1primarios, 2-secundarios y 3-universitarios. Los casos de Formación Profesional fueron considerados como estudios secundarios y los casos de Opositores fueron eliminados ya que sólo eran dos sujetos de la muestra y no se podían considerar dentro de esas categorías. Ocupación: entendida como actividad realizada. Se recogieron los datos como una variable nominal de tres categorías: 1-trabajando, 2-estudiando y 3-en paro, incluyendo a aquellas personas que dijeron estar estudiando y trabajando en la categoría de estudiantes, ya que se entiende que el trabajando es un complemento a los estudios. Asistencia a terapia psicológica o psiquiátrica: se les preguntó a los sujetos si se encuentran asistiendo a algún tipo de terapia, de modo que los datos se codificaron como un variable nominal de dos valores: 1-si terapia y 2-no terapia. Esto se usó luego como un criterio de exclusión, de modo que
14 se seleccionaron aquellos casos de sujetos que no se encontrasen asistiendo a terapia psicológica o psiquiátrica. Duración de la relación de pareja: se les preguntó a los sujetos por la duración de su relación de pareja, de modo que los datos se codificaron como una variable nominal de dos categorías: 1menos de 6 meses o 2-6 meses o más. Posteriormente, se excluyeron los casos de aquellos sujetos que dijeron tener una relación de menos de 6 meses. -Para medir la variable apego adulto de los individuos entendida como la vinculación emocional de los mismos a otro individuo, en este caso, a su pareja se utilizó: Experiencias en relaciones cercanas revisado (Experiences in Close Relationships-Revised, ECR-R). Este instrumento fue diseñado por Brennan, Clark y Shaver en 1998. En el presente estudio tomamos la escala traducida y adaptada al español por Zambrano et. al en 2009 con una población colombiana. El instrumento consiste en una prueba con 21 ítems que miden las dos escalas, de ansiedad y evitación, es decir, miden el estilo de apego en la relación amorosa. Los enunciados están escritos en forma de afirmaciones seguidos de una escala Likert de 1 a 5: (1) siempre, (2) casi siempre, (3) algunas veces, (4) rara vez, (5) nunca. Dicotomizando cada dimensión como baja o alta se forman cuatro patrones o estilos prototípicos de apego: las personas seguras tienen un modelo positivo del self y un modelo positivo de los otros; las personas rechazantes mantienen un modelo positivo del self pero tienen un modelo negativo de los otros; los individuos preocupados tienen un modelo negativo de sí mismos y un modelo positivo de los otros y por último, los individuos temerosos tienen modelos negativos tanto de sí mismos como de los otros (Lucariello, Isabel, Caldera, 2010). De este modo, a través de la conversión de las variables ansiedad y evitación en ordinales y tomando la combinación de sus valores altos o bajos en cada dimensión (0 y 1) obtenemos la variable cualitativa apego adulto con cuatro valores: estilo seguro, estilo rechazante, estilo preocupado y estilo temeroso. Cada individuo se encontrará en una de las categorías según sus puntuaciones en Ansiedad y Evitación. Se realizaron
15 análisis de ítem, factorial y de consistencia interna y se obtuvo el alpha de Cronbach para ansiedad de 0,877, y para evitación de 0,798 (Zambrano et al., 2009). -Con el propósito de medir el constructo de satisfacción en la pareja, de acuerdo con un modelo unidimensional, que la entiende como juicio valorativo global que la persona hacia la relación de pareja, se utilizó: Escala de Satisfacción en la Pareja (ESP-10), desarrollada por González-Rivera y un grupo de estudiantes de la Universidad Carlos Albizu (Puerto Rico). La escala contiene 12 reactivos, con una escala de respuesta de cuatro puntos, cuyos límites los constituyen las respuestas: (1) totalmente en desacuerdo; (4) totalmente de acuerdo. De esta escala, se obtuvo, por un lado, una variable cuantitativa global resultante del sumatorio de los ítems, y, por otro lado, se codificó una variable ordinal global del grado de satisfacción en la pareja, dentro de la cual los valores son: 1satisfacción baja, 2-satisfacción media y 3-satisfacción baja. En el análisis de la confiabilidad de la ESP10, la significación fue de α= 0.91 (González-Rivera y Veray-Alicea, 2018). -Para medir el abuso psicológico, tanto sufrido como perpetrado en la pareja, entendiéndose como aquellos comportamientos que tienen el objetivo de hacer daño psicológico o emocional, intimidar, controlar o expresar ira hacia la pareja, se utilizó: Medida Multidimensional del Abuso Emocional (Multidimensional Measure of Emotional Abuse, MMEA) de Murphy y Hoover (2001). En esta escala se consideran cuatro tipos de comportamientos concretos: Dominación o Intimidación, expresados como violencia contra la propiedad o intensas manifestaciones de agresión verbal dirigidas a producir miedo o sumisión; Control Restrictivo, que son aquellos comportamientos destinados a aislar a la pareja así como a restringir sus actividades y contactos sociales; Denigración, que incluye aquellos comportamientos humillantes, cuyo objetivo es reducir mediante ataques directos el autoestima de la pareja, y por último, la Deprivación Hostil, que es aquella tendencia a retener el contacto y alejarse de la pareja de modo hostil, por ejemplo, negándose a discutir un problema. Consiste en una escala que ha sido traducida al español para la presente investigación, compuesta por 28 ítems, 7 para cada tipo de comportamiento abusivo. Los enunciados están escritos
16 en forma de afirmaciones seguidas de una Escala Likert de 8 puntos: (1) en una ocasión; (2) en dos ocasiones; (3) entre tres y cinco ocasiones; (4) entre seis y diez ocasiones; (5) entre once y veinte ocasiones; (6) en más de veinte ocasiones; (7) nunca en los últimos seis meses, pero si ha ocurrido antes; (0) nunca ha ocurrido. Finalmente, se obtuvieron dos variables cuantitativas globales de abuso psicológico, por un lado, el abuso psicológico infligido y por otro, el abuso psicológico sufrido, en cada una de ellas se hará la suma de los cuatros tipo de conductas evaluados por un lado en la persona que contesta el cuestionario y, por otro lado, en su pareja. Por último, estas dos variables cuantitativas, se codificaron como ordinales, de modo que calculando los percentiles de la muestra se convierten en dos variables ordinales con tres valores cada una: 1-abuso bajo, 2-abuso medio y 3-abuso alto. Las subescalas del MMEA tanto para informes de victimización como de perpetración mostraron buenos índices de fiabilidad. Específicamente, el índice alfa de Cronbach para Victimización y Perpetración respectivamente en una muestra de estudiantes universitarios fue de 0,84 y 0,85 para el control restrictivo; 0,88 y 0,91 para la retirada hostil; 0,89 y 0,92 para denigración y 0,83 y 0,91 para intimidación o dominación (Murphy y Hoover, 1999; Bonechi y Tani, 2011). Procedimiento. Recogida de participantes. Tras la elaboración del cuestionario completo con todos los apartados anteriormente mencionados, se llevó a cabo un muestreo probabilístico por conveniencia, de modo que, a través de las redes sociales (Instagram, Facebook y WhatsApp), se pedía que las personas voluntarias, de nacionalidad española, que tuvieran o hubiesen tenido una relación de pareja y que quisieran participar, contactaran con el perfil, para así, poder enviarles el enlace al cuestionario completo. En otros casos, se contactó con personas conocidas para enviarles directamente el enlace al cuestionario. A todas las personas que participaron, se les pidió que reenviaran o difundieran el cuestionario a todos los contactos posibles, utilizando el método de “bola de nieve”.
17 El cuestionario se elaboró y se aplicó a través de la aplicación Google Formularios, que permite el acceso directo online al cuestionario completo en el que se garantizaba la obligatoria respuesta a todos los ítems. Cada sujeto empleó aproximadamente 10 o 15 minutos en responder al cuestionario completo. Al comienzo del cuestionario también se aclaraban las condiciones de confidencialidad y anonimato de los datos, así como el objetivo meramente investigativo de la información recogida. El cuestionario se abrió y empezó a ser difundido el día 22 de enero. Se estuvieron recogiendo respuestas de diversos sujetos hasta el día 23 de febrero, cuando el cuestionario fue cerrado y no se siguieron recibiendo respuestas. A partir de ese día se descargaron todos los datos en un archivo Excel, y posteriormente estos fueron importados a la plataforma SPSS. En la aplicación SPSS versión 25 se llevó a cabo todo el posterior tratamiento y análisis de los datos. Codificación de los datos. En un principio, se tuvieron que codificar los datos obtenidos de forma que se facilitara su posterior análisis. De este modo se convirtieron todos los valores de las variables de sujeto en términos numéricos. Una vez hecho esto, se aplicaron los criterios de inclusión anteriormente nombrados, eliminando los casos de aquellos sujetos que no entraran en estos criterios preestablecidos. Tras esto, se pudo llevar a cabo el cálculo de las variables objeto de estudio. Mediante la suma de los ítems correspondientes obtuvimos cinco variables cuantitativas: ansiedad, evitación, satisfacción en la pareja, abuso infligido y abuso sufrido. Tras el cálculo de ansiedad y evitación, invirtiendo los valores de los ítems contrarios para esta última, se calcularon las medianas de ambas y se convirtieron en variables ordinales de dos valores, según estuvieran por debajo (alto) o por encima (bajo) de la mediana: 0-baja ansiedad o evitación y 1-alta ansiedad o evitación. Combinando en cada sujeto un valor de ansiedad y otro de evitación se pudo calcular la variable nominal estilos de apego
18 con cuatro categorías en las que se fueron clasificando a los sujetos: 1-seguro (0-ansiedad y 0evitación), 2-rechazante (0-ansiedad y 1-evitación), 3-preocupado (1-ansiedad y 0-evitación) y 4temeroso (1-ansiedad y 1-evitación). Por otro lado, se calcularon los percentiles 25,50 y 75 de las variables satisfacción en la pareja, abuso infligido y abuso sufrido. Con respecto a la variable satisfacción en la pareja, se establecieron los siguientes valores: 0-satisfacción baja, 1-satisfacción media y 2-satisfacción alta. Con respecto a la variable de abuso infligido, se establecieron los siguientes valores: 0-abuso infligido bajo, 1-abuso infligido medio y 2-abuso infligido alto. Por último, en la variable abuso sufrido se establecieron los siguientes valores: 0-abuso sufrido bajo, 1-abuso sufrido medio y 2-abuso sufrido alto. Diseño de investigación. Se trata de un diseño de estudio experimental de encuesta con recogida de datos transversal, ya que sólo se han recogido en un único momento. El objeto de estudio estaría integrado por seis objetivos, de los cuales cinco tienen estructuras relacionales univariantes multicondicionales, y el sexto objetivo está compuesto por cuatro relaciones univariables bicondicionales. RESULTADOS Análisis descriptivos. A continuación, se calcularon los estadísticos descriptivos de las variables objeto de estudio. Para ello, se utilizaron las variables continuas, es decir, aquellas resultantes del sumatorio de los resultados del test, aún sin codificar en variables ordinales. Con respecto a la variable ansiedad la media fue de 31,1632 y la desviación típica fue de 8,05844. Esta media se correspondería con un valor posteriormente codificado como ansiedad alta. Por otro lado, la media de la variable evitación fue de 45,5313 y con una desviación típica de 12,67824. La media se corresponde con un valor posteriormente codificado como evitación alta. No obstante, las variables ansiedad y evitación fueron codificadas en la variable nominal estilos de apego, que sería
19 la usada para los posteriores análisis. Esta variable al ser codificada como nominal, clasificaba a cada sujeto en una de las categorías de estilos de apego de la siguiente forma: la categoría seguro, estaba compuesta por 97 sujetos; la categoría rechazante, estuvo compuesta por 45 sujetos; la categoría preocupado, estuvo compuesta por 46 sujetos y la categoría temeroso, estuvo compuesta por 100 sujetos. Los porcentajes de dichas frecuencias están representados en la Figura 1. Figura 1 Porcentajes de frecuencias de la variable Estilos de Apego. Nota: Se encuentran representados las frecuencias en porcentajes de los cuatro grupos correspondientes con los niveles de la variable Estilos de apego. En la variable continua satisfacción en la pareja se obtuvo una media de 31,4479 y con una desviación típica de 6,92247. Este valor de la media se correspondería con un grado de satisfacción en la pareja media. Por último, con respecto a la variable abuso infligido la media resultante es de 22,3125 con una desviación típica de 20,61290. Este valor de la media se corresponde con un valor posteriormente codificado como abuso infligido medio. En la variable abuso sufrido se obtuvo una media de 27,7674 con una desviación típica de 24,25240. Este valor de la media se corresponde con un grado de abuso sufrido medio.
20 A continuación, se llevó a cabo el análisis de Tablas Cruzadas para las variables de sexo y abuso infligido y sufrido. En este caso se usaron las variables ordinales de abuso para comprobar la cantidad de mujeres y hombres que se encuentran en cada nivel bajo, medio o alto tanto para la variable de abuso infligido como para las de abuso sufrido. En base a estas frecuencias cruzadas es posible concluir en que hubo un mayor número de mujeres que de hombres que dijeron haber tenido abuso tanto sufrido como infligido medio y alto en sus relaciones de pareja. Estas frecuencias representadas gráficamente se encuentran en las Figuras 2 y 3. Figura 2 Gráficos para frecuencias cruzadas de Sexo-Abuso infligido. Nota: gráfico de barras donde se representan el número de sujetos divididos en hombres o mujeres y clasificados según el nivel de abuso infligido como variable ordinal, dividiendo el abuso en niveles bajo (azul), medio (rojo) o alto (verde).
21 Figura 3 Gráficos de frecuencias cruzadas de Sexo-Abuso sufrido. Nota: gráfico de barras donde se representan el número de sujetos divididos en hombres o mujeres y clasificados según el nivel de abuso sufrido como variable ordinal, dividiendo el abuso en bajo (azul), medio (rojo) o alto (verde). Análisis de supuestos estadísticos. En primer lugar, se llevó a cabo el análisis de la normalidad con las variables cuantitativas del objeto de estudio. Es decir, se analizaron las variables cuantitativas de los resultados obtenidos en el cuestionario de satisfacción en la pareja, abuso infligido y abuso sufrido. Debido a que son variables cuantitativas continuas y debido a que la muestra tiene un tamaño de n>50, se llevó a cabo la prueba de Kolmogorov-Smirnof para una muestra. En la variable ansiedad se obtuvo un estadístico Z de 0,092 y una significación estadística (significación asintótica bilateral) de 0,000 y para la variable evitación se obtuvo un estadístico Z de 0,195 y una significación estadística de 0,000. Para la variable satisfacción en la pareja se observó que el estadístico Z ha obtenido un valor de 0,110 y que la significación estadística ha sido de 0,000. Para la variable abuso infligido se obtuvo un estadístico Z de 0,145 y una significación estadística de 0,000. Por último, para la variable abuso sufrido, el estadístico Z obtuvo un valor de 0,126 y la significación estadística fue de 0,000. Las cinco significaciones serían en cada caso
28 DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES Objetivo 1: estudiar las diferencias entre los grupos de la variable estilos de apego (seguro, rechazante, preocupado y temeroso), en la variable dependiente abuso psicológico infligido en la pareja. En este sentido, sólo se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre el grupo de sujetos seguros, con todos los demás: temeroso, preocupado y rechazante. Los mayores rangos medios para el abuso infligido en la pareja fueron obtenidos por el grupo de sujetos rechazantes, seguidos por los preocupados y finalmente los temerosos. Es decir, en nuestra muestra se ha llegado a la conclusión de que los sujetos rechazantes son los que más abusan de sus parejas. Esto apunta a una dirección opuesta a lo indicado por algunos autores como Mikulincer y Shaver (2011) que afirmaron que los sujetos evitativos tienden más a retirarse del conflicto, mostrar su ira de forma indirecta para evitar sentimientos dolorosos o sentirse vulnerables ante su pareja. No obstante, el apego ansioso (preocupado y temeroso) se ha asociado con la agresión de pareja en numerosos estudios (Mikulincer y Shaver, 2007 citado en Loinaz y Echeburúa, 2012). Los resultados obtenidos apuntan en esta dirección, ya que se obtuvo una diferencia significativa entre el abuso infligido de los sujetos preocupados y temerosos y el grupo de sujetos seguros. Esto apoyaría la lógica de que las personas con apego ansioso se describen como necesitadas, exigentes y dependientes dentro de las relaciones románticas con un frecuente miedo a la pérdida de la pareja, y estas características pueden conducir a emociones amplificadas, mayor angustia y mayor uso de estrategias negativas para la solución de conflictos románticos (Campbell, Simpson, Boldry y Kashy, 2005 citado en Gonzy y Van Dulmen, 2016). Objetivo 2: estudiar las diferencias entre los grupos de la variable estilos de apego (seguro, rechazante, preocupado y temeroso), en la variable dependiente abuso psicológico sufrido en la pareja.
29 En este sentido, se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre el grupo de sujetos seguros y los sujetos temerosos y rechazantes. El rango promedio de abuso sufrido más alto se dio en los sujetos rechazantes seguido de los temerosos, y siendo los rangos promedios de abuso sufrido más bajos para los sujetos seguros, seguidos de los preocupados. Esto no apoyaría los resultados de Mikulincer y Shaver (2011), de que, en los sujetos evitativos es más esperable la retirada del conflicto, pues buscan evitar sentimientos dolorosos o mostrarse vulnerables (Loinaz y Echeburúa, 2012). En nuestro estudio los sujetos rechazantes muestran altas puntuaciones con respecto al haber sido víctima de abuso psicológico por parte de su pareja. Así lo muestran también los sujetos temerosos. Esto si concuerda con otras muchas investigaciones en las que los sujetos ansiosos tienden más a permanecer en relaciones amorosas abusivas. Las personas con apego ansioso se describen como necesitadas, exigentes y dependientes dentro de las relaciones románticas con un frecuente miedo a la pérdida de la pareja (Campbell, Simpson, Boldry y Kashy, 2005 citado en Gonzy y Van Dulmen, 2016). La ira aumentada y el miedo a la disolución de la relación pueden conducir al uso del abuso emocional para el control de la pareja y de la relación (Dutton, Saunders, Starzomski y Bartholomew, 1994 citado en Gonzy y Van Dulmen, 2016). Esta dependencia de la pareja y miedo por la disolución de la relación descrita por estos autores en los sujetos ansiosos podría justificar en nuestra investigación los altos niveles de abuso sufrido en los sujetos temerosos por la permanencia en relaciones en las que son víctima de daño y control psicológico. Objetivo 3: estudiar las diferencias entre los distintos niveles de la variable abuso infligido (bajo, medio y alto), en la variable dependiente satisfacción en la pareja. Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la satisfacción en la pareja entre el grupo de sujetos con abuso infligido alto y abuso infligido bajo, así como entre el grupo de sujetos de abuso infligido medio y abuso infligido bajo. Los rangos promedios de satisfacción más altos fueron los obtenidos por el grupo de abuso infligido bajo, seguidos con gran diferencia, de los sujetos del grupo abuso infligido medio y siendo los menos satisfechos los sujetos del grupo abuso infligido alto.
30 Es decir, nuestra muestra da lugar a concluir que cuando el abuso que la persona perpetúa hacia su pareja en la relación es menor, está más satisfecho que cuando éste es de un nivel medio o alto. Se observa, por lo tanto, una relación significativa y negativa entre el nivel de abuso psicológico infligido y la satisfacción en la pareja. Objetivo 4: estudiar las diferencias entre los distintos niveles de la variable abuso sufrido (bajo, medio y alto), en la variable dependiente satisfacción en la pareja. Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la satisfacción en la pareja entre el grupo de sujetos con abuso sufrido alto y abuso sufrido medio, así como entre los sujetos del grupo abuso sufrido alto y abuso sufrido bajo. Los rangos promedios de satisfacción en la pareja mayores se dieron para el grupo de abuso sufrido bajo, seguidos con diferencia por los sujetos con abuso sufrido medio, y siendo los sujetos con abuso sufrido alto los menos satisfechos. La muestra de la presente investigación nos permite concluir que cuando el abuso psicológico que la persona recibe por parte de su pareja es alto, la satisfacción de dicha persona víctima del abuso se ve mermada. Estos sujetos están bastante menos satisfechos que aquellos que sufren un nivel de abuso psicológico medio o bajo. Se observa, por lo tanto, una relación negativa entre el nivel de abuso psicológico sufrido y la satisfacción en la pareja. En los Objetivos 3 y 4, se han obtenido relaciones negativas entre el abuso, tanto infligido como sufrido y la satisfacción en la pareja. Estos resultados apuntarían en la dirección de otros estudios que se han centrado en la investigación de los factores predictivos de insatisfacción marital. Cáceres (2004) examinó qué tipos de violencia doméstica dañaban en mayor medida el ajuste diádico o calidad de la relación, y halló diferencias significativas entre tres tipos de violencia, siendo la violencia psicológica la que dio lugar a resultados de ajuste diádico significativamente más bajos. (Davins, Bartolomé, Salamero, y Pérez Testor, 2010). Existe un amplio consenso que indica una asociación significativa y negativa entre violencia en las relaciones de pareja y la calidad o satisfacción marital (Cáceres, 2004; Lawrence y Bradbury, 2007; Newton y Kiecolt-Glaser, 1995; Pérez-Testor,
31 Castillo, Davins, Salamero y San-Martino, 2007; Stith, Green, Smith y Ward, 2008; Testa y Leonard, 2001 citados en Davins, Bartolomé, Salamero, y Pérez Testor, 2010). Objetivo 5: estudiar las diferencias entre los distintos grupos de la variable estilos de apego (seguro, rechazante, preocupado y temeroso), en la variable dependiente satisfacción en la pareja. Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la satisfacción en la pareja entre el grupo de sujetos seguros y todos los demás: temerosos, preocupados y rechazantes. Los rangos medios de satisfacción en la pareja mayores se dieron para los sujetos seguros. Los grupos de sujetos no seguros se mostraron menos satisfechos, siendo los sujetos rechazantes los menos satisfechos, seguidos de los temerosos y por último de los preocupados. Estos resultados obtenidos concuerdan con lo que otros autores han afirmado previamente. Por ejemplo, en el trabajo de Hazan y Shaver (1987) los autores reportaron que las personas con mayor seguridad en el apego describían sus experiencias amorosas como más felices, amistosas y de confianza. Solían experimentar el amor como un estado que puede tener altibajos, pero que en general se mantiene constante. Además, tendían a tener relaciones de más largo plazo. En esta línea, los resultados señalan que los sujetos seguros son los que reportan mayor satisfacción en la relación. Por otro lado, los sujetos rechazantes fueron los que menores puntuaciones obtuvieron en satisfacción en la pareja. Esto concuerda con los resultados de Feeney y Noller (2001), que encontraron que las personas evitativas en el apego eran más propensas a decir que nunca se han enamorado, a no comprometerse y a tener bajos ideales en el amor (Guzmán y Contreras, 2012). Además, otros autores han afirmado que una mayor puntuación en ansiedad y una menor puntuación en evitación correlacionan positivamente con la satisfacción marital. Esto incluye a los individuos preocupados, de modo que para tener una buena satisfacción marital se necesita un modelo de los otros más positivo que del propio self. Aquellas personas que poseen la misma puntuación en ansiedad que en evitación, o mayor en evitación que en ansiedad, muestran una baja satisfacción marital, lo que incluye a los sujetos rechazantes (Lucariello, Isabel, Caldera, 2010). Estas afirmaciones son apoyadas parcialmente por nuestra investigación, ya que, no
32 podemos concluir que los sujetos ansiosos (temerosos y preocupados), estuvieran satisfechos en sus relaciones de pareja, pero sí hemos obtenido mayores rangos medios de satisfacción en la pareja en los sujetos temerosos y preocupados que en los rechazantes. Objetivo 6: investigar las diferencias en la variable sexo con dos niveles (hombre y mujer) relacionándolas con todas las variables objeto de estudio como variables dependientes: estilos de apego, abuso infligido, abuso sufrido y satisfacción en la pareja. Sólo se encontró una asociación estadísticamente significativa en la relación entre sexo y estilos de apego. Se encontraron más mujeres seguras, preocupadas y temerosas que hombres, pero, no obstante, se encontraron más hombres rechazantes que mujeres a pesar de que la participación femenina fue mayor. Sin embargo, el hecho de no encontrar diferencias significativas en las relaciones entre el sexo y el abuso sufrido o infligido y la satisfacción en la pareja, nos lleva a afirmar que, en nuestra muestra, el sexo no parece ser determinante de que el sujeto sea más perpetuador o víctima del abuso psicológico en la pareja, así como que no existen diferencias significativas en la satisfacción en la pareja entre hombres y mujeres. Muchos estudios evidencian que las mujeres son las principales víctimas del abuso o maltrato de pareja. Por ejemplo, en el estudio de Cáceres (2004), se obtuvieron diferencias estadísticamente significativas de la violencia doméstica física y general, denunciada por los hombres y mujeres. Las denuncias mayoritariamente provenían de ellas. Sin embargo, con respecto a la violencia doméstica psicológica, la denunciada por las mujeres seguía superando a la denunciada por los hombres, pero en este caso, la diferencia de medias no alcanzó una significación estadística (Cáceres, 2004). Los resultados encontrados en este trabajo, dan argumentos para tener en consideración la importancia de la violencia o el abuso psicológico en la pareja. La violencia física suele ser más llamativa y evidente, así como sus consecuencias. No obstante, como ya se ha mencionado, el abuso psicológico casi siempre suele preceder al físico y va aumentando de forma progresiva hasta tener efectos letales incluso mayores que los de la violencia física, que, además, pueden ser difíciles de
33 detectar por quedarse en la intimidad de la pareja. Entre estos efectos letales que tiene el abuso en la pareja, la presente investigación destaca la satisfacción en la pareja. Permanecer en relaciones que provocan insatisfacción también podrían llegar a tener efectos devastadores en los componentes de la pareja. Con todo esto, es destacable la importancia de la detección y prevención de posible violencia o abuso psicológico en la pareja, en cualquiera de sus formas. También se destaca el estilo de apego como posible determinante de que los individuos permanezcan en relaciones de pareja abusivas. El apego, por lo tanto, podría tomar un papel en la detección anticipada de posibles casos de parejas con estilos de apego no seguros propensas al uso de estrategias abusivas psicológicamente. Además, teniendo en cuenta, que la presente investigación detecta altos niveles de abuso psicológico en la pareja en una muestra de personas jóvenes, se hace relevante la propuesta de una educación escolar o institucional que también esté enfocada en las dinámicas y creencias de apego, en los estilos de relación y vinculación, así como en la prevención de uso de estrategias violentas o coercitivas en sus futuras relaciones de pareja, ya sean de noviazgo o convivencia. Todos los resultados obtenidos y comentados deben admitirse dentro de una serie de las limitaciones de este estudio. La primera es que las conclusiones, no serían generalizables al total de la población ya que, los criterios de inclusión y exclusión dejan fuera a amplios grupos de la población. Además, con respecto a la validez interna existen determinadas variables extrañas que no han sido controladas y que podrían ejercer algún efecto sobre los resultados. No se distinguió entre parejas homo y heterosexuales, así como no se distinguieron entre tipos de relaciones de pareja, ya sean estas de convivencia, noviazgo o matrimoniales ni entre diferentes duraciones de las relaciones. A pesar de ello, es notable que, ya en jóvenes con relaciones de noviazgo, se hace patente la presencia de abuso psicológico. Así mismo, a pesar de que los cuestionarios usados reflejan índices correctos de validez, no se han encontrado cuestionarios dirigidos específicamente a relaciones de noviazgo en jóvenes, por lo que algunos ítems podrían no ser adecuados para este tipo de muestra o podrían llevar a una forma de respuesta más deseable socialmente. También es importante mencionar, que la participación femenina en la recogida de datos ha sido superior a la masculina y que los datos fueron
34 recogidos en un único momento temporal. Igualmente, sería conveniente aumentar la muestra y estratificar su recogida para que fuese representativa de la población general. La recogida de datos telemática, por otro lado, introduce un sesgo de accesibilidad y hace que este tipo de muestreos no sean demográficamente representativos. A pesar de las limitaciones mencionadas, todo esto debe hacernos concluir que, si realmente quiere entenderse la instauración de dinámicas violentas en la pareja, así como la importancia que ésta puede tener para el bienestar general de los individuos que forman parte de la pareja, es importante tener en cuenta la actuación de gran variedad de variables. Como futuras líneas de investigación, podría proponerse el estudio de la interacción entre las variables de abuso psicológico infligido o sufrido, estilos de apego y satisfacción en la pareja, ya que es posible que muchas personas, dependiendo de sus formas de vincularse a sus parejas, estén satisfechas en dinámicas de relación violentas. Otras variables también podrían tenerse en cuenta a la hora del estudio de la violencia psicológica en la pareja, así como los estilos comunicacionales, los modelos parentales, las consecuencias físicas y psicológicas de la violencia de pareja, la relación del abuso psicológico con el abuso físico y como todas estas variables afectan al bienestar y buen funcionamiento del individuo en otros ámbitos de su vida. Así mismo, para la prevención y detección anticipada de casos de abuso en la pareja, deberían llevarse programas de intervención educacionales, de modo, que los estilos de apego, asertividad y habilidades sociales, cambios actitudinales, restructuración de creencias sobre el apego, la detección de comportamientos abusivos que limitan la propia libertad y las denuncias, sean una asignatura más en los proyectos docentes desde que las personas son jóvenes. Así se estaría llevando a cabo un fomento temprano de relaciones sanas o de calidad, que se hace relevante al observar que las dinámicas de violencia en la pareja existen desde que las personas son muy jóvenes.
35 Conclusiones. 1. Se encontraron diferencias significativas tanto en el abuso psicológico sufrido como infligido, dependiendo de los estilos de apego, siendo los sujetos seguros los que muestran los niveles significativamente más bajos de ser perpetuadores o víctimas del abuso psicológico en la pareja. 2. Se encontraron diferencias significativas en la satisfacción en la pareja dependiendo de los niveles de abuso infligido o sufrido o en la pareja. De este modo, en ambos casos, cuanto mayor es el nivel de abuso existente menor es la satisfacción en la pareja. 3. Se obtuvieron diferencias significativas en la satisfacción en la pareja dependiendo de los estilos de apego. Los sujetos seguros fueron los que reportaron niveles significativamente más altos de satisfacción en la pareja. 4. Se encontraron diferencias significativas en la variable estilos de apego dependiendo del sexo, de modo, que había más mujeres que hombres en las categorías ansiosas (temeroso y preocupado) y en la segura, pero se encontraron más hombres que mujeres en la categoría rechazante. Sin embargo, no se encontraron diferencias significativas en las variables abuso sufrido o infligido y satisfacción en la pareja dependiendo del sexo.
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