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Los jesuitas y sus actividades económicas en los confines de los imperios ibéricos. Una mirada comparada entre los espacios misionales de Macao y Paraguay

Svriz Wucherer, Pedro Miguel Omar

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297 Los jesuitas y sus actividades económicas en los confines de los imperios ibéricos. Una mirada comparada entre los espacios misionales de Macao y Paraguay728 Pedro Omar Svriz Wucherer729 Universidad de Sevilla Introducción En su reconocida obra Las cuatro partes del mundo…, Serge Gruzinski mencionaba en el prólogo su intención de reflexionar sobre la mundialización a partir de una tierra que no fuera ni Europa ni Estados Unidos, sobre una periferia que “aún hoy día se mira como inexpugnable recipiente de exotismos y primitivismos”, haciendo el esfuerzo por “superar las trampas del etnocentrismo” y logrando con ello “poner juntos regiones, seres, visiones e imaginarios que el tiempo ha separado”.730 Siguiendo esta línea, en el presente artículo buscaremos avanzar en una historia comparada que nos permita conectar el mundo aquel complejo mundo de la época moderna. Esto lo realizaremos a partir de dos espacios periféricos que a simple vista podrían parecer totalmente diferentes por la influencia de los kilómetros que los separan, nos referimos a la ciudad de Macao y a las reducciones del Paraguay. Espacios que formaban parte de aquel vasto “planeta filipino” en el cual cada media hora se celebraba la misa.731 Sin embargo, las misiones evangelizadoras asiáticas y americanas en líneas generales han estado más conectadas de lo que podemos observar a simple vista. El mencionado historiador Gruzinski incluye a los jesuitas entre las redes que “vinculan de la misma manera las cuatro partes del 728 Esta investigación fue desarrollada y financiada por el proyecto GECEM (Global Encounters between China and Europe: Trade Networks, Consumption and Cultural Exchanges in Macau and Marseille, 1680–1840), financiado por el European Research Council (ERC)- Starting Grantref. 679371 en la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla (España), cuyo Investigador principal es Manuel Pérez-García. 729 Investigador Postdoctoral Juan de la Cierva Formación en el Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla, contrato financiado por el Ministerio de Ciencias, innovación y universidades de España. Integrante del Grupo PAIDI HUM-1042 “Dinámicas Sociales e Identitarias en la Historia de América Latina y el Caribe”, financiado por la Junta de Andalucía. 730 Gruzinski, Serge, Las cuatro partes del mundo. Historia de una mundialización, Fondo de Cultura Económica, México, 2010, 20-21. 731 Gruzinski, Serge, Las cuatro partes del mundo, 45. 298 mundo sin confundirse con la monarquía”.732 En nuestro caso nos enfocaremos en la Compañía de Jesús y sus redes globales, pero sin olvidar que a su vez se vinculaban con muchas otras. Un ejemplo nos permitirá un primer avance en las conexiones y circulaciones que planteamos. El 5 de febrero de 1597 veintiséis cristianos, entre ellos tres jesuitas,733 fueron ejecutados en Nagasaki (Japón) por orden de Toyotomi Hideyoshi. Las víctimas pasaron a conocerse como los Mártires del Japón en el orbe cristiano y constituyeron rápidamente en un ejemplo de dar la vida por la difusión del Evangelio.734 Así, numerosas hagiografías y representaciones artísticas de aquellos mártires asiáticos se difundieron en diversos espacios durante aquel periodo.735 De esta manera se explican los grandes frescos de Cuernavaca en Nueva España que se ejecutaron en esa época a partir de las pinturas que se hicieron en Macao,736 demostrando que la naciente conexión Macao-Filipinas-Nueva España comenzaba a difundir ideas y noticias en tierras americanas. Dicha propagación no quedó sólo en el ámbito novohispano, dado que en el año 1639 los jesuitas del Paraguay fundaron la reducción de Santos Mártires del Japón, conocida simplemente como Mártires, la cual se estableció con indios neófitos de varias reducciones que habían sido atacadas por los bandeirantes paulistas y que motivaron la relocalización de todas aquellas misiones.737 De manera que aquel nombre honraba y recordaba a quienes se sacrificaron en la propagación de la fe en las lejanas tierras asiáticas, pero esta vez lo hacía en los territorios del Paraguay. 732 Las otras redes que menciona Gruzinski son las pertenecientes a las órdenes mendicantes, a los banqueros italianos o también a los hombres de negocios marranos. Gruzinski, Serge, Las cuatro partes del mundo, 46. 733 Estos tres jesuitas fueron Diego Kisai (1533-1597), Pablo Miki (1564-1597) y Juan de Gotó (1578-1597). 734 Cabe aclarar que estos no fueron los primeros mártires jesuitas, dado que hubo otros casos anteriores en Inglaterra, Brasil, India e incluso Japón. Sin embargo, ninguno de los predecesores alcanzó la fama inmediata que los mártires del Japón del año 1597. Esto puede deberse a que esos tres jesuitas martirizados no eran europeos que fueron a evangelizar, sino que eran japoneses de origen converso. Véase Ortega Metxaka, Eneko, “El martirio y triunfo de los jesuitas en Nagasaki: la iconografía y sus fuentes en los colegios jesuíticos del País Vasco y Navarra”, NORBA, Revista de Arte, vol. 36, 2016, 122. Sobre estos mártires y otras víctimas de la fe véase una breve síntesis en O`Neill, Charles E. y Domínguez, Joaquín M., dirs., Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús. Biográfico-Temático, Vol. III, Universidad Pontificia Comillas, Roma, Madrid, 2001, 2541-2545. 735 Este tipo de información sobre los martirios eran utilizados en las llamadas Cartas Anuas para que los amigos bienhechores de la Compañía de Jesús mantuvieran su benevolencia y ayuda con la orden, principalmente económica, al sentirse de cierta forma partícipes con ello de todas las acciones y logros alcanzados en esas diversas regiones. Cartas Anuas de la Provincia del Paraguay, 1637-1639, Advertencia de Ernesto J. A. Maeder, Introducción y Notas de Hugo Storni, FECIC, Buenos Aires, 1984, 15. 736 Gruzinski, Serge, Las cuatro partes del mundo, 33. 737 Furlong, Guillermo, Misiones y sus pueblos de guaraníes, Buenos Aires, 1962, 153. 299 Este caso de difusión nos brinda una primera pista de las particularidades de la Compañía de Jesús. Una orden religiosa con una organización verticalista, que buscaba la conexión constante de sus integrantes a escala global, y con un funcionamiento que le permitió conectar diversos territorios.738 Las rutas de intercambios de productos en las fronteras de los imperios ibéricos hacia mediados del siglo XVII Los Imperios Ibéricos establecieron diversas rutas de intercambio de personas, productos y/o ideas a lo largo del globo durante la época moderna. Todos estos aspectos fueron analizados por una extensa bibliografía que nos precede.739 Sin embargo, en el presente artículo nos proponemos centrarnos en actividades económicas que desarrollaron “agentes no estatales” como fueron los integrantes de la Compañía de Jesús.740 Nuestro estudio se enfoca en las actividades de los jesuitas en dos rutas concretas, la primera que unió los puertos marítimos de Macao 738 Recientes estudios se han centrado en la influencia de esta estructura jesuítica en el gobierno de sus diversas misiones, asi como la importancia de la comunicación durante esta expansión evangelizadora de los jesuitas. Véanse Fechner, Fabian, “Las tierras incógnitas de la administración jesuita: toma de decisiones, gremios consultivos y evolución de normas”, Histórica, 38, 2014, 11-42; Fechner, Fabian y Wilde, Guillermo, “ “Cartas vivas” en la expansión del cristianismo ibérico. Las órdenes religiosas y la organización global de las misiones”, Nuevo Mundo Mundos Nuevos, 2020 http://journals.openedition.org/nuevomundo/79441 (consultado el 02/02/2021). 739 Entre ellos destacamos Boyajian, James C., Portuguese Trade in Asia under the Habsburgs, 1580-1640. John Hopkins University Press, Baltimore, 1993; Subrahmanyam, Sanjay. “Connected Histories: Notes towards a Reconfiguration of Early Modem Eurasia”, Modern Asia Studies, 31, núm. 3, 1997, 735-762; Cardim, Pedro, Leonor Freire Costa y Mafalda Soares da Cunha, orgs., Portugal na Monarquia Hispânica. Dinâmicas de integração e de conflito, Universidade Nova de Lisboa, Universidade dos Açores, Universidade de Évora, Universidade Tecnica de Lisboa, Red Columnaria, Lisboa, 2013; Díaz de Seabra, Leonor y Maria de Deus Manso. “Macau e as Filipinas no século XVI-XIX: A Rota Marítima da Seda”, Revista Dos Puntas, Año VIII, 13, 2016, 176-199; Pérez García, Manuel, y Lucio De Sousa, eds., Global History and New Polycentric Approaches Europe, Asia and the Americas in a World Network System (XVI-XIXth centuries), Palgrave-Macmillan, Asia-Pacific, 2018; Yun Casalilla, Bartolomé, Iberian World Empires and the Globalization of Europe 1415-1668, Palgrave, London, 2019; entre otros. 740 Este tipo de actividades de los jesuitas aparecieron analizadas en Mörner, Magnus. “Un procurador jesuita del Paraguay ante la corte de Felipe V”, Historiografía y Bibliografía Americanistas, 15, 1971, 367-443; Blumers, Teresa, La contabilidad en las reducciones guaraníes, Centro de Estudios Antropológicos, Universidad Católica, Asunción, 1992; Alden, Dauril, The Making of an Enterprise. The Society of Jesus in Portugal, Its Empire, and Beyond. 1540-1750, Stanford University Press, Stanford, 1996; Beites Manso, Maria de Deus. “Missionários ou ricos mercadores? O comercio da seda entre o Japão e Macau nos séculos XVI e XVII”, Revista de Cultura / Review of Culture. Edição Internacional / International Edition, 42, 2013, 105113; entre otros. 300 (China) con aquellos situados en Filipinas, principalmente Manila y Cavite. Y la segunda ruta de intercambio, que más adelante detallaremos, la cual enlazaba las costas del actual Brasil, el puerto de Buenos Aires y los territorios del Paraguay. La ruta comercial entre Macao y Manila En cuanto a la primera de estas rutas debemos decir que se desarrolló entre los años 1565 y 1815.741 Las fuentes refieren a que en el intercambio Macao-Filipinas se utilizaban 2 navíos de ida y 2 o 3 de vuelta, o también uno solo, desde el inicio del siglo XVIII, cuando las llamadas “Naos de China” alcanzaron a transportar más de 1.000 toneladas.742 Hacia la década de 1640 se producen toda una serie de cambios que alteraron los intercambios comerciales en el sudeste asiático, dada la extensión del presente estudio sólo sintetizaremos esos cambios en tres hechos fundamentales. El primero fue el cierre definitivo de los puertos japoneses para los comerciantes lusitanos, a partir de 1639 y la posterior persecución de los cristianos (1640-1641). Situación que obligó a los jesuitas de Macao a localizar nuevos sitios de intercambio con los cuales solventar económicamente su misión en China. Así, los padres de la Compañía de Jesús desde ese momento buscarán un “nuevo Japón” en la región.743 En ese contexto, por ejemplo, el padre Adriano de las Cortes busca realizar 741 Temporalmente esta ruta coincide con otra que fue objeto de mayor atención por la historiografía, referimos al llamado “Galeón de Manila” que unió las islas Filipinas con Latinoamérica hasta la segunda década del siglo XIX. Véanse entre otros, Chaunu, Pierre, Les Philippines et le Pacifique des Ibériques, 2 volumes, Sevpen, Paris, 1960; Alfonso Mola, Marina and Carlos Martínez Shaw, eds., El Galeón de Manila, Aldeasa, Madrid, 2000; Bonialian, Mariano, El Pacifico Hispanoamericano. Política y comercio asiático en el imperio español. La centralidad de lo marginal, El Colegio de México, México, 2012; Giraldez, Arturo, The Age of Trade. The Manila Galleons and the Dawn of Global Economy, Rowman & Littlefield, New York, 2015; Bernabeu Albert, Salvador y Carlos Martínez Shaw, eds., Un océano de seda y plata: el universo económico del Galeón de Manila, CSIC, Sevilla, 2017; y Gasch-Tomás, José Luis. The Atlantic World and the Manila Galleons. Circulation, Market and Consumption of Asian Goods in the Spanish Empire, 1565-1650. Leiden & Boston: Brill, 2019. Es importante señalar que la combinación de ambas rutas permite a los jesuitas conectar Macao, Filipinas y Nueva España. 742 Videira Pires, Benjamin, A viagem do comércio Macau-Manila nos séculos XVI a XIX, Museo Marítimo de Macau, Macau, 1994, 15. A este comercio, debe agregarse uno indirecto, el cual unió estos territorios a través de otras regiones como Nagasaki, Malaca y la India Portuguesa, especialmente durante la primera década del siglo XVII. Videira Pires, Benjamin, A viagem do comércio Macau-Manila, 15. También se dará un comercio indirecto via Macasar una vez finalizada la guerra de independencia portuguesa hacia 1668. Cfr. Souza, George Bryan, The Survival of Empire. Portuguese Trade and Society in China and the South China Sea, 1630-1754, Cambridge University Press, Cambridge, 1986, 87-123. 743 Sena, Teresa, “In Search of Another Japan. Jesuit Motivation Towards Continental Southeast Asia in the Early 17th Century”, Revista de Cultura / Review of Culture. Edição Internacional / International Edition, 52, 2016, 23-45. 301 “cierto negocio de consideración” emprendiendo su viaje desde Manila con destino Macao, el 25 de enero de 1625, e intentado consolidar aquella ruta de intercambio.744 El segundo acontecimiento fue la introducción de los holandeses en aquellas tierras durante las primeras décadas del siglo XVII. Los neerlandeses alteraron (y atacaron) muchos de los circuitos y puertos comerciales portugueses, viéndose especialmente afectada la ruta GoaMacao. Al mismo tiempo, los holandeses fueron los únicos europeos que lograron mantener el nexo comercial japonés a partir de su establecimiento en la isla de Dejima. Paralelamente, los portugueses comenzarían a centrar mayoritariamente su comercio en el Atlántico, particularmente en Brasil, fortaleciéndose progresivamente la ruta del Cabo que unió Macao-BrasilLisboa.745 Y el tercer punto fue una coyuntura global de enfrentamiento entre españoles y portugueses. A partir de la independencia lusitana (1640) se inició un verdadero conflicto “global” que duró más de dos décadas, pero que afectó de forma desigual a las diversas posesiones de estos imperios. En el marco de la guerra de los Treinta Años, los enfrentamientos afectaron al sudeste asiático y todas sus conexiones comerciales. Principalmente, holandeses e ingleses realizaron durante este periodo diversas incursiones en las posesiones de los imperios ibéricos. Así, los primeros logran invadir Pernambuco y consolidar su poder en Brasil, y fundar Nueva Ámsterdam en la actual isla de Manhattan. Al mismo tiempo, se erigieron en el imperio europeo más fuerte en Asia a partir de 1617, logrando establecer numerosos fuertes en la región. Dos años más tarde, los holandeses controlan definitivamente Batavia (Yakarta), desde donde consolidaron su poder comercial. En 1641 toman Formosa (Taiwán), arrebatan Malaca a los portugueses y logran el monopolio comercial del Japón en la citada isla de Dejima. En la década siguiente, los holandeses expulsan a los portugueses de Ceilán y Cochin (Kochi). Por su parte, los ingleses logran durante este periodo reemplazar a los portugueses en Surat (1612) y obtener privilegios comerciales del Gran Mongol (1618).746 744 De las Cortes, Adriano, Viaje de la China [1625-1626], Edición, Introducción y Notas de Beatriz Moncó, Alianza Editorial, Madrid, 1991, 97. En la introducción de esta edición, Beatriz Moncó refiere que el padre de las Cortes no especifica a qué refiere con “negocio de consideración”. Algunos autores interpretan esta frase desde un punto de vista comercial, otros desde una perspectiva religiosa y otros atribuyen una mirada “intermedia”, entendiendo que este jesuita realizaba aquel viaje con objetivos evangelizadores y de comercio entre Manila y Macao, lo cual consideramos lo más adecuado dado el contexto en el cual se desarrolla esta misión. Cfr. De las Cortes, Adriano, Viaje de la China [1625-1626], 20-21. 745 Bruxo, Jorge, Diaz de Seabra, Leonor y Escaleira, Lurdes, Portugueses no Oriente: Uma Narrativa dos Séculos XV a XIX, Instituto Politécnico de Macau, Macau, 2017, 268. 746 Yun Casalilla, Bartolomé, Iberian World Empires, 354-355. 302 En esa coyuntura compleja debemos insertar y caracterizar a los principales puertos comerciales de esta primera ruta, Macao y Manila. Nome de Deus de Macao fue fundada por los portugueses el 14 de agosto de 1556, en la desembocadura del río de las Perlas, localizándose muy próxima a la ciudad de Guangzhou (Cantón). Precisamente, Macao comenzó siendo un punto de escala en el viaje de los mercaderes portugueses para Cantón.747 El padre jesuita Adriano de las Cortes mencionaba sobre el puerto macaense que era una ciudad habitada “de fidalgos y mercaderes portugueses” y que se hallaba a unas 180 leguas de Manila.748 Diversos testimonios nos exponen las características principales de este puerto y su dependencia del mar. En el año 1652 se mencionaba “aquí [Macao] não há bens de raiz, nem outro modo algum de vida, mas que o embarcar a hir fazer comercio”.749 Una centuria más tarde, esa dependencia del mar no se había modificado. En 1775 se menciona, “como esta terra não vive de outra coisa (senão do mar), quanto mais Navios tiver hé melhor para viver o povo, que não se pode ocupar nesta Cidade em outra couza”.750 De manera que las fuentes coinciden en señalar que Macao tenía una escasa superficie y que no contaba con la posibilidad de desarrollar una agricultura o una industria suficiente, y por ello la riqueza de esta ciudad se basó en su función de intermediaria entre los diversos circuitos comerciales cercanos. Así, los navíos macaenses y sus habitantes desarrollaron rutas comerciales clave hacia Manila, Nagasaki, Timor, Batavia, Malaca, Madrasa, Calcuta, Goa y Surrate a lo largo de la época moderna.751 Por su parte, la ciudad de Manila fue fundada el 24 de junio de 1571 por Miguel López de Legazpi. Desde sus inicios este puerto buscó actuar como nexo comercial entre los territorios asiáticos y americanos para la monarquía hispánica. Precisamente, una abundante bibliografía se centró en el denominado Galeón de Manila y los nexos comerciales que se 747 Bruxo, Jorge, Diaz de Seabra, Leonor y Escaleira, Lurdes, Portugueses no Oriente, 174. 748 De las Cortes, Adriano, Viaje de la China [1625-1626], 97. 749 Citado por Videira Pires, Benjamin, A viagem do comércio Macau-Manila, 5. 750 Citado por Videira Pires, Benjamin, A vida marítima de Macau no século XVIII, Instituto Cultural de Macau, Museu Marítimo de Macau, Macau, 1993, 11. 751 Bruxo, Jorge, Diaz de Seabra, Leonor y Escaleira, Lurdes, Portugueses no Oriente, 267. Es interesante señalar, como lo hace Etsuko Miyata, que se localizaron porcelanas asiáticas en excavaciones del Zócalo de ciudad de México que datan del periodo 1550-1575, demostrando que muy probablemente estas fueran exportadas desde Macao y/o fueran traídas por los portugueses hacia el territorio novohispano. Miyata, Etsuko, “Comercio entre Asia y América durante los siglos XVI y XVII: intervención portuguesa en el galeón de Manila”, en Yuste López, Carmen, coord., Nueva España. Puerta americana al Pacífico asiático, siglos XVI-XVIII, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2019, 117-118. Esto abre la necesidad de analizar nuevas rutas comerciales aún más complejas entre Asia y Latinoamérica, mucho antes que el Galeón de Manila. 303 establecieron.752 Sin embargo, en contrapartida, son menos abundantes los estudios que focalizaron sus análisis en el trayecto Manila-Macao.753 El padre Pedro Murillo Velarde resaltaba el carácter internacional de aquella urbe. Este jesuita afirma que estando una hora en ese puerto se vería pasar a todas las naciones de Europa, Asia, América y África.754 Testimonio que nos brinda una idea de las conexiones que se desarrollaban en ese puerto. Hacia finales del siglo XVII, el gobernador de Filipinas, Juan de Vargas afirmaba que la “comunicación y trato” de Manila con la ciudad de Macao era “únicamente el camino y medio para dar mano a la Propagación de la Santa Fee Catholica que con tan crecido afán y trabaxos [sic] conservan en aquel Imperio”.755 Además, con esa comunicación se podría mantener también el vínculo con la ciudad china de Cantón.756 Por último, debemos tener en cuenta que estos intercambios de productos en una escala global, es decir, desde esas lejanas tierras asiáticas hacia los puertos europeos de Sevilla o Lisboa, sólo eran rentables con productos que ocupaban un volumen muy reducido y que se vendían con seguridad a precios muy elevados.757 Y en este tráfico encontramos desde canela a pimienta, pasando por otras especies, hasta llegar a productos como el ámbar gris y el almizcle. 752 Véanse las referencias bibliográficas de la nota nº14. Al mismo tiempo deben señalarse las actividades de contrabando que se desarrollaban de forma paralela a esa ruta. Véanse Suárez, Margarita, “Sedas, rasos y damascos: Lima y el cierre del comercio triangular con México y Manila en la primera mitad del siglo XVII”, América Latina en la Historia Económica, vol. 22, núm. 2, 2015, 101-134. Suárez 2015; y Bonialian, Mariano, “Acapulco: puerta abierta del Pacífico, válvula secreta del Atlántico”, en Olveda, Jaime, coord., Relaciones intercoloniales: Nueva España y Filipinas, El Colegio de Jalisco, Zapopan, 2017, 127-146. 753 Véanse Videira Pires, Benjamin, A vida marítima de Macau; y Videira Pires, Benjamin, A viagem do comércio Macau-Manila. 754 Murillo Velarde, Pedro, Geographia Historica de las islas Philipinas, del Africa, y de sus islas adyacentes, Tomo VIII, Oficina de D. Gabriel Ramírez, Madrid, 1752, 52. 755 En esta labor menciona a religiosos misioneros de Santo Domingo, San Francisco, Compañía de Jesús y San Agustín. “Carta del gobernador Juan de Vargas”, Manila, 10 junio 1683, Archivo General de Indias, Sevilla, Audiencia de Filipinas (en adelante AGI, Filipinas), leg. 24, R.4, N.27. 756 Esta epístola precisamente comienza refiriendo a la llegada en el mes de mayo de dos bajeles macaenses que arriban al puerto de Cavite con mercaderes sangleyes que venían de comerciar en Cantón. Estas embarcaciones traen epístolas de religiosos que narran las restricciones impuestas por el Emperador chino en aquellas regiones, lo cual impide el arribo de nuevos misioneros. “Carta del gobernador Juan de Vargas”, Manila, 10 junio 1683, AGI, Filipinas, leg. 24, R.24, N.27. 757 García Abásolo, Antonio, “La vida cotidiana de los vecinos de Manila a través de sus testamentos e inventarios de bienes”, Estudis. Revista de Historia Moderna, 45, 2019, 79. 304 Los intercambios comerciales entre el Río de la Plata, Paraguay y la costa del Brasil La otra ruta de intercambio que nos interesa se sitúa en el cono sur de Latinoamérica. De manera similar a lo sucedido en otros espacios americanos, la búsqueda de metales preciosos y riquezas impulsó las exploraciones en aquellas regiones rioplatenses a lo largo del siglo XVI. El propio nombre de Río de la Plata nos brinda una clara declaración de las intenciones que tenían los primeros conquistadores en esos espacios. No obstante, y a pesar de la exploración y navegación de diversos ríos como el Paraná, Paraguay, Bermejo, Pilcomayo y otros muchos cauces fluviales; los hispanos no hallaron los anhelados y pretendidos metales, tales como el oro y/o la plata.758 Descubrimiento que sí se realizó en territorios ubicados más al norte, concretamente en el cerro de Potosí (1534) en el marco del virreinato del Perú. A partir de entonces se configuró desde el punto de vista económico un espacio peruano en términos del historiador Carlos Sempat Assadourian, por el cual las economías regionales se integraron y unieron por el intercambio mercantil, orientándose básicamente las producciones locales a las necesidades y demandas de la explotación minera potosina.759 No obstante, como sabemos este clásico modelo teórico debe ser complementado por estudios historiográficos más recientes. Algunos de ellos nos permiten conocer mejor la circulación de plata mediante vías legales e ilegales a través de la ruta Potosí-Buenos Aires, incorporando en este comercio el tráfico destinado hacia Brasil.760 Por otra parte, ciertos análisis precedentes posibilitan entender mejor la circulación de agentes y productos directamente entre las costas del actual Brasil y las regiones del Paraguay, por caminos terrestres y fluviales menos analizados hasta el momento.761 Estos caminos fluviales, si bien eran difíciles, no fueron imposibles de surcar. Más si observamos ejemplos como el de Luis Céspedes de Jería, gobernador del Paraguay, quien viajó por esos caminos desde San Pablo para asumir su cargo en la ciudad de 758 Sobre estos viajes de exploración del siglo XVI véase la explicación y mapa de Maeder, Ernesto J. A. y Gutiérrez, Ramón, Atlas Histórico del Nordeste Argentino, IIGHI (CONICETFUNDANORD), Universidad Nacional del Nordeste, Resistencia, 1995, 36-37. 759 Ver el análisis de este concepto en Assadourian, Carlos Sempat, El sistema de la economía colonial. Mercado interno, regiones y espacio económico, Instituto de Estudios Peruanos, Lima, 1982, 135-221. 760 Nos referimos especialmente a Moutoukias, Zacarias, Contrabando y control colonial en el siglo XVII. Buenos Aires, el Atlántico y el espacio peruano, Centro Editor de América Latina, Tucumán, 1988. 761 Vilardaga, José Carlos, “Na bagagem dos peruleros: mercadoria de contrabando e o caminho proibido de Sao Paulo ao Paraguai na primeira metade do século XVII”, Anais do Museu Paulista, vol.25, núm. 1, 2017, 127-147. 305 Asunción hacia el año 1628.762 Además, el gobernador Céspedes Jería elaboró un mapa durante su expedición, el cual señala el camino entre ambas jurisdicciones. Probablemente dicha travesía siguiera una ruta por la cual se desarrollaba un activo comercio en aquella época.763 Por tanto, de forma similar en ambas regiones se observa cómo casi paradójicamente en cuanto su comercio se orienta más “hacia el Atlántico”, casos de las ciudades de Buenos Aires y San Pablo, sus lazos hacia el interior deben consolidarse y ser más fuertes.764 La historiografía coincide en señalar que los primeros barcos que zarparon del puerto de Buenos Aires con rumbo hacia Brasil lo hicieron entre 1585 y 1587. Curiosamente esos primeros navíos fueron fletados por un religioso, el obispo del Tucumán fray Francisco de Victoria.765 Sin duda este antiguo comerciante, convertido en sacerdote y posteriormente en obispo de Tucumán, tuvo un rol clave en esos primeros intercambios desde Buenos Aires con la costa brasileña, al punto de ser acusado por el gobernador de Tucumán Juan Ramírez de Velasco en una carta al rey y al Consejo de Indias, de ocuparse mas de sus intereses que de la salvación de las almas.766 Observamos así, cómo desde el inicio de aquel naciente comercio pueden localizarse directamente a religiosos participando de este tipo de intercambios. 762 Recordemos que el adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca realizó años antes un viaje similar desde la costa brasileña hasta llegar a la ciudad de Asunción el 11 de marzo de 1542. Véase Rodríguez Carrión, José, Apuntes para una Biografía del jerezano Alvar Núñez Cabeza de Vaca. Primer hombre blanco en Norteamérica, Centro de Estudios Históricos Jerezanos, Jeréz de la Frontera, 1985, 78. Ver el mapa con el posible recorrido de este adelantado en Rodríguez Carrión, José, Apuntes para una Biografía, 73. 763 Véase “Mapa del río Ayembí (actual Tieté) y del Paraná, con sus afluentes, que recorrió Luis de Céspedes Jería, gobernador del Paraguay, al entrar en su jurisdicción desde Brasil”, 8 noviembre 1628, AGI, Sevilla, Sección Mapas y Planos, Buenos Aires, 17. 764 Cfr. Moutoukias, Zacarias, Contrabando y control colonial, 47 y 50; y Vilardaga, José Carlos, São Paulo na órbita do Império dos Felipes: conexões castelhanas de uma vila da América portuguesa durante a União Ibérica (1580-1640), Universidade de São Paulo São Paulo, 2010, 190-191. 765 Este dominico portugués, de probable origen judeo-converso, antes de ser religioso actuó como comerciante en Perú. Organizó dos operaciones comerciales con el territorio del actual Brasil, a partir de navíos que le pertenecían y que fueron enviados con una carga de telas, cueros y otros productos del Tucumán para ser vendidos en aquella región y retornar con bienes destinados para su diócesis, entre ellos esclavos. La primera de dichas embarcaciones fue apresada por piratas, pero el segundo navío tuvo éxito en su empresa. Cfr. Moutoukias, Zacarias, Contrabando y control colonial, 58; Maeder, Ernesto J. A., Manual de Historia Argentina Colonial, Instituto de Investigaciones Geohistóricas-CONICET, UNNE, Resistencia, 2018, 136; y Nieva Ocampo, Guillermo, “Francisco de Victoria” en Real Academia de la Historia, Diccionario Biográfico electrónico http://dbe.rah.es/biografias/66221/francisco-de-victoria (09/11/2020). 766 El gobernador afirmaba que su provincia experimentaba “gran falta de sacerdotes para las doctrinas de los indios” y que “la causa es [h]aver mas de año y m[edi]o que el ob[is]po deste ob[is]pado se fue al Pirú con sus haciendas q[ue] le traxeron d[e]l Brasil…”. “Carta de Juan Ramírez de Velasco, Gobernador de Tucumán”. Santiago del Estero, 27.XII.1588. AGI, Charcas, 26, R.5. N.19. f.1 312 Trinidad “[paños] dos de raso de la China con flores y figura…”; “…dosel, cinco piezas de persiana y dos de raso de la China…” Sin duda esta representación es sólo una primera aproximación al análisis de este tipo de registros, y se abre ante nosotros un campo de estudio que debemos continuar analizando. Si bien contamos con algunos antecedentes en este tipo de análisis para otras regiones cercanas,787 consideramos necesario seguir estudiando estos tipos documentales desde esta perspectiva. Ya no sólo nos permitirá identificar otros productos asiáticos que alcanzaron aquellas lejanas regiones, sino que posibilitará complementar los conocimientos que tenemos sobre las conexiones e intercambios globales que alcanzaron las tierras paraguayas, y en cuyas actividades los jesuitas cumplieron un rol fundamental. Consideraciones finales Como mencionamos al principio de nuestro artículo, hemos avanzado en un primer análisis comparativo de dos espacios misionales de la Compañía de Jesús, en esa línea buscamos colocar juntos “regiones, seres, visiones e imaginarios que el tiempo ha separado”.788 Sin duda, la historia global y conectada nos plantea toda una serie de retos teóricos y metodológicos necesarios para comprender el mundo de la época moderna. En ese sentido consideramos que las posibles respuestas vienen de la mano de entender fenómenos locales y/o coyunturas precisas que nos permitan hallar respuestas para ese contexto global que pretendemos comprender, en el cual los análisis comparados nos permiten localizar respuestas similares ante problemas comunes que tuvieron los miembros de la orden en diversas partes de los imperios ibéricos. Profundizar en el carácter global de la Compañía de Jesús se vuelve necesario, pero para entender aquello que consideramos global debemos detenernos en el plano local, en las experiencias y vicisitudes que los integrantes de esta orden afrontaron en espacios concretos del globo. Así, los casos específicos de Macao y las reducciones del Paraguay nos permitieron hallar similitudes y diferencias en los métodos misionales emprendidos, como también en las necesidades económicas que afrontaron los jesuitas de ambos espacios. Ya fuera comerciando seda cruda hacia el 787 Nos referimos al trabajo de Bonialian, Mariano, “La “ropa de la China” desde Filipinas hasta Buenos Aires. Circulación, consumo y lucha corporativa, 1580-1620”, Revista de Indias, vol. 76, núm. 268, 641-672; y encontramos referencias similares a las lozas y sedas chinas localizadas en Buenos Aires y Córdoba en Bonialian, Mariano, China en la América colonial. Bienes, mercados, comercio y cultura del consumo desde México hasta Buenos Aires, Biblos, Instituto Mora, Buenos Aires, México, 2014, 168-172. 788 Gruzinski, Serge, Las cuatro partes del mundo, 21. 313 Japón, transportando en sus propias naves productos asiáticos desde Macao hacia otros puntos de aquel continente, o comercializando la yerba mate en tierras paraguayas, los jesuitas tuvieron un rol activo muy importante en este tipo de espacios “periféricos” de las fronteras ibéricas. Estos sacerdotes actuaron como transportistas directos de productos asiáticos hacia otros destinos, pero también colaboraron en la logística de dicho comercio (barcos). A su vez observamos las particularidades de un producto como el almízcle, que puede permitirnos entender mejor los cambios de consumo y los intercambios comerciales en aquellas regiones. Particularmente, el confiscamiento de almizcle en el cual se vieron envueltos los jesuitas en tierras filipinas hacia 1648, y que abrió un litigio que duró varias décadas, nos muestra que no fue algo “excepcional” sino que era un tipo de práctica habitual en la cual los integrantes de la Compañía de Jesús se vieron frecuentemente envueltos en aquellas tierras del sudeste asiático durante los siglos XVII y XVIII. 314