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LIDIA GÓMEZ JURADO TUTORIZADO POR ANTONIO PINEDA CACHERO TRABAJO FIN DE GRADO PUBLICIDAD Y RELACIONES PÚBLICAS Publicidad y ‘Telebasura’ en televisión
publicidad Y ‘TELEBASURA’ EN TELEVISIÓN TRABAJO FIN DE GRADO Publicidad y Relaciones Públicas Dirigido por: Antonio Pineda Cachero Autor: Lidia Gómez Jurado
Índice 1. INTRODUCCIÓN 2. MARCO TEÓRICO 2.1. Publicidad y cultura 2.1.1. Alta cultura vs. Cultura de masas. Origen y principales críticas 2.1.2. Cultura, Cultura de Masas y publicidad. Retroalimentación 2.2. Telebasura: primeros pasos, definición y características 2.2.1. Audiencia y público objetivo de la telebasura 2.2.2 Programas basura cruciales: I. Tómbola II. Sálvame III. Gran Hermano 3. OBJETIVOS Y PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN 4. METODOLOGÍA Y DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN 5. RESULTADOS 6. DISCUSIÓN 7. CONCLUSIÓN 8. ANEXO 9. BIBLIOGRAFÍA 7 9 9 9 11 15 19 23 23 26 30 33 35 38 45 49 51 55
1.Introducción La publicidad es un elemento consustancial para los medios de comunicación de masas actuales. Sería imposible imaginar una sociedad avanzada que careciera de este aspecto pues, como veremos más adelante, la publicidad como mero agente mercantil es una idea completamente primitiva en la coyuntura actual. En nuestro caso concreto, publicidad y televisión se dan la mano estando estrechamente relacionadas, incapaces de existir una sin la otra, dependiendo de ella inversores, programas, audiencias... Otro hecho innegable pero quizás más contemporáneo es la “telebasura”. “Telebasura” es el término que intentaremos definir a lo largo del estudio y del que comprobaremos no tiene nada que envidiar a cualquier otra cuestión relacionada tradicionalmente con la alta cultura, pues a pesar de ser un fenómeno del que se tiene constancia desde hace menos de un siglo, inunda nuestras televisiones y no son pocas las personas y especialistas que se han rendido ante ella usando adjetivos como sensacionalismo, sobreactuación o falta de ética para intentar definirla. Elías, Bueno o Díaz son los principales autores que han tratado este tema en España dando los primeros pasos para esclarecer tal perplejo fenómeno capaz de crear personajes y situaciones ficticias de la nada y reclutar a millones de espectadores cada día tras la pantalla de sus televisiones. Con nuestra investigación pretendemos unir estas dos singularidades que atiborran las parrillas televisivas para intentar discernir sus verdaderos nexos. Los programas basura mantienen un idilio desde los años 90 con la televisión española, ¿pero está relación ha traspasado las fronteras del periodismo del corazón -género tradicionalmente ligado a ellapara pasar al mundo publicitario? Tantas décadas compartiendo el mismo medio puede que sea motivo suficiente para que sus características se extrapolen a todo lo que la telebasura envuelva y alcance su publicidad. Si así fuera, ¿existiría entonces la “publicidad basura”? Es decir, al igual que la telebasura con el tiempo ha ido definiéndose mediante unas singularidades prácticamente inequívocas y más que reconocibles para los espectadores -y con indiscutible éxito de audiencia-, sería razonable sospechar que estas variables -o partes de ellasforman parte del discurso del mensaje publicitario como forma de llegar a un público determinado y consumidor de programas de contenido análogo. Si la telebasura invade las cadenas actuales con programas prefabricados, ¿la “publibasura” también? Por otra parte, esta 7
reflexión nos conduciría al arquetipo contrario, que los programas que entren dentro de lo llamado comúnmente cultural, ya sea educativo, científico o divulgativo, carecen pues, de publicidad guiada por estas reglas. Las preguntas anteriores son algunas de las cuestiones que pretendemos responder a lo largo de este trabajo para ratificar o desmentir la expansión de este fenómeno a la publicidad, que a pesar de estar en segundo plano desde hace algunos años, ha vuelto a saltar a la palestra ocupando periódicos y artículos de opinión intentado buscar una explicación lógica a los altos índices de audiencia que poseen estos programas basura. Todo esto gracias a un marco teórico en el que recorremos la historia de la telebasura en España y sus programas más inverosímiles y el prototipo de audiencia que albergan estos espacios, y un análisis de contenido temático y comparativo en el que observar los rasgos diferenciadores entre programas televisivos opuestos y sus bloques publicitarios. 8
2.Marco teórico Tras una introducción para comprender la relevancia del tema a investigar, comencemos con una aproximación teórica que nos ayude a descifrar el complejo fenómeno de la telebasura en nuestro país y su relación con la cultura y la publicidad. Libros y artículos académicos que versan sobre este tema son abundantes, pero igualmente deberemos hacer hincapié en artículos periodísticos y noticias, pues no olvidemos que se trata de un fenómeno relativamente reciente que cambió y continua transformando la forma de hacer y entender la televisión. Primeramente, comenzaremos examinando exhaustivamente el concepto de cultura y su innegable relación con la publicidad para después centrarnos en la materia que da nombre a este trabajo. 2.1. Publicidad y cultura Es imposible entender la publicidad sin conocer las interacciones que posee con el contexto cultural en el que se inserta. Con el paso de los años, la publicidad ha sufrido cambios adaptándose a cada uno de los avances tecnológicos acaecidos, siendo la cultura el elemento que ejerce como hilo conductor, ya que aunque cambie la forma de emitir el mensaje publicitario, este se mantiene intacto gracias a ella. Si bien, esta vital importancia no exime a la cultura de controversia. 2.1.1 Alta Cultura vs. Cultura de Masas: origen y principales críticas El ser humano ha tenido desde antaño la imperiosa necesidad de jerarquizar las artes, con diferencias abismales entre cada uno de sus escalafones. En los siglos de la Ilustración, solo eran consideradas artes las hoy denominadas Bellas Artes o Humanidades, mientras que todas las demás no se beneficiaban de ninguna gloria, como podía ser la artesanía. Esta división sigue patente a día de hoy a través de la segmentación y separación de los bienes culturales, de hecho no resultan extraños los 9
Este fenómeno ha calado en todas las capas de la sociedad preocupándolas seriamente por lo que no han sido pocos los artículos de profesionales de la comunicación que tratan de este tipo de televisión de dudosa ética y calidad que aumenta cada día más, dejando a la profesión periodística en entredicho e incumpliendo en numerosas ocasiones el horario de protección del menor. Varios miembros de la comunidad académica han intentado definir este fenómeno, ya sean estudiosos del género audiovisual como Lorenzo Díaz (2005) o filósofos como Gustavo Bueno (2002). Todos coinciden en que no existe una definición clara y absoluta de telebasura, la única verdad hasta al fecha es que las cadenas emiten programas basura, y aunque en las encuestas digamos que no vemos este tipo de televisión, las audiencias dicen lo contrario. Bueno dedica un libro completo a analizar la telebasura en su libro Telebasura y Democracia (2002). En este señala que la telebasura es un concepto “oscuro” y clasificatorio cuya utilidad es separar un conjunto de programas de las parrillas televisivas para formar un “género” con intención devaluativa y así lo explica en la obra: Esto demuestra que la expresión “telebasura” no arrastra un mero concepto técnico, sino un sistema de valores de todo orden (estéticos, políticos, religiosos…), en referencia a los cuales buscamos delimitar valores y contravalores. “Televisión basura” es en realidad una expresión que implica una discriminación, en el conjunto de los programas televisados, de cosas opuestas, a saber, lo que hay que barrer y lo que hay que respetar. Lo más grave es que no suelen explicitarse los criterios en virtud de los cuales se califica algún programa de basura, y que no se dice, en general, por qué algo es basura o por qué algo es “producto limpio”; o por qué lo que es basura en un contexto deja de serlo en otro. (Bueno, 2002, p. 15) Sin embargo, el documento que goza de mayor aceptación a la hora de conceptualizar la telebasura no proviene de ningún erudito, sino que es un documento público de la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC) y es el conocido Manifiesto contra la telebasura (1997). Este documento fue firmado por numerosas asociaciones sociales y cívicas entre las que podemos encontrar: Confederación de Asociaciones de Vecinos de España (CAVE), Confederación Española de Madres y Padres de Alumnos (CEAPA), Comisiones Obreras (CC.OO), Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), Unión General de Trabajadores (UGT) y Federación Ibérica de Asociaciones de Telespectadores y Radioyentes, Usuarios de Medios de Comunicación (FIATYR). 16
Así pues, la telebasura hace referencia “a una forma de hacer televisión caracterizada por explotar el morbo, el sensacionalismo y escándalo como palancas de atracción de la audiencia” (p. 1). Concepto no muy alejado de la definición de la RAE que en este caso añaden: “se define por los asuntos que aborda, por los personajes que exhibe y coloca en primer plano, y, sobre todo, por el enfoque distorsionado al que recurre para tratar dichos asuntos y personajes” (p. 1). Puede que lo más significativo de esta declaración es que acusan a la telebasura de ser un “cáncer” que tiende a invadirlo todo e impide que en las parrillas de televisión existan otros programas más respetuosos (p. 3). Igualmente, en 2004 la Asociación de Usuarios de la Comunicación publicó en solitario el texto Aproximación a la Telebasura donde continua en la línea del comunicado anterior pero con España de referencia: Aplicado al caso español, podríamos denominar telebasura a cualquier espacio o parte del mismo, sea cual sea su género (casi siempre magazines y realities, aunque también concursos e incluso debates) en el que se prima el mal gusto, lo escandaloso, el enfrentamiento personal, el insulto y la denigración de los participantes y la agresión a/de la privacidad. (AUC, 2004, p. 1). En nuestro caso particular, no solo necesitamos una definición del término, sino una serie de parámetros que nos aseguren con certeza que hablamos de telebasura. Gérard Imbert, profesor de la Sorbona de París y de la Universidad Carlos III de Madrid escribió en 2005 un artículo publicado el 10 de enero en el periódico El País en el que enumeraba los diez principios fundamentales que debe cumplir cualquier producción audiovisual para ser considerada telebasura. El artículo se titula ’Telebasura’: de la telerrealidad a la teleficción. Este decálogo abarca contenidos, forma, simbología y ética televisivas en los puntos siguientes: 1. La telebasura está relacionada con la telerrealidad y los nuevos formatos televisivos como los reality shows. En ellos se trivializan los géneros periodísticos tradicionales (reportaje, debate, entrevista) con el único fin de entretener dentro de programas contenedores y, a veces, con pretensiones sociológicas. 2. Sus contenidos se resumen en las 3 “S”: sexo, sangre y sensacionalismo, aunque actualmente se habla de añadir la muerte como otro tema principal, fomentando el voyeurismo y el morbo. 17
3. Pérdida de diferenciación entre lo público y lo privado a favor de lo íntimo y el tabú. La vida privada es objeto de oferta y demanda (“extimidad”) y se privatiza lo público, es decir, utiliza el medio como confesionario público. 4. “Sobreexposición” de objetos y sujetos jugando con el morbo, lo prohibido y el deseo por lo no visto. 5. La telebasura se sirve de las técnicas periodísticas para crear espectáculo y llega a desprestigiarlo. No informa de la actualidad de forma objetiva, sino que se basa en el cotilleo con tintes dramáticos y banales. 6. Utiliza técnicas periodísticas como el debate y lo rebaja al simple grito. Tampoco se comparten ideas, sino que los personajes se enfrentan produciéndose linchamientos públicos debido al maniqueísmo imperante. 7. Crea nuevas formas narrativas gracias a su mezcla de espectáculo y ficción cotidiana. Fusiona géneros y crea confusión entre los más jóvenes poniendo en peligro su proceso de aprendizaje. 8. Creación de una falsa democratización del discurso ya que un espectador anónimo gracias al medio en cuestión puede estar al mismo nivel que un experto o un famoso. 9. La telebasura tiende al exceso y la sobreactuación, rozando la parodia y el esperpento, perdiendo en incontables ocasiones el sentido de las cosas. 10. Todo aspecto ético desaparece y se pierde cualquier jerarquía de valores. Aspectos como el bien y el mal o lo bello y lo feo no quedan definidos y lo excéntrico o lo freak quedan mitificados. Lo negativo es el referente dominante. Como muestran tantas definiciones, telebasura es un concepto polisémico. Cada autor o asociación intenta conceptualizarla desde su propia perspectiva, aunque la mayoría coinciden en grandes rasgos y se diferencian en matices. Podemos confirmar, entre otras características, que telebasura es una forma de hacer televisión con tintes sensacionalistas y morbosos y, en los que la veracidad de los hechos es cuestionable, pues la prioridad para ellos es crear un espectáculo televisivo. 18
2.2.1 Audiencias y público objetivo de la telebasura El Manifiesto contra la Telebasura (1997) advertía de que este fenómeno se bastaba de cualquier método para conseguir audiencia, es decir, un “todo vale”. El profesor de Ética Pública y del Periodismo Hugo Aznar (2002) está de acuerdo con esta premisa y sentencia que la televisión actual se basa en amasar audiencia exclusivamente. Para lograr su fin rebasaría cualquier norma ética escudándose en otra teoría: las televisiones dan a la audiencia lo que la audiencia pide. Continuando con este razonamiento, a los anunciantes no les preocuparían los programas en los que insertar su publicidad ni mucho menos sus contenidos, pues share es igual a dinero y los medios de comunicación y cadenas televisivas son empresas cuya finalidad es conseguir ingresos y ser rentables para obtener beneficios. Estas ganancias dependen de la publicidad y, como es obvio, a mayor cantidad de audiencia que reciba el mensaje publicitario en cuestión, mayores serán los ingresos para las cadenas gracias a la inversión publicitaria. La competencia es máxima para lograr el mayor índice de audiencia y el máximo reparto publicitario (Siloé del Pozo, 2005). Sin embargo, a los publicitarios y anunciantes sí les interesan los programas de televisión porque de ellos dependerá el público de sus anuncios (Curto y Solanas, 2007). Las televisiones no venden programas, venden todas las audiencias que sus programas son capaces de aunar. Todos los anuncios se dirigen a un público objetivo concreto y los anunciantes buscan en las parrillas televisivas programas que amasen la mayor cantidad de público homogéneo. Si la telebasura logra conseguir datos de audiencia ingentes estos serán los preferidos por las empresas comerciales. Por tanto, es fundamental conocer el perfil de la audiencia -o de los espectadoresya sea para diseñar las parrillas o para que los anunciantes estudien donde depositar su dinero (Curto y Solanas, 2007). Cada cadena de televisión tiene asociado un perfil de espectador. Según datos de Kantar Media -empresa que mide la audiencia en España-, “Telecinco es la preferida de las mujeres, La 1 de los más mayores, Antena 3 aglutina diferentes perfiles, y La Sexta y Cuatro las prefieres en las ciudades”. Esta división puede entenderse como un reparto de las audiencias por cada una de las televisiones, una forma de repartirse el pastel. No obstante, con la llegada de la TDT (Televisión Digital Terrestre) se han sufrido algunos cambios, como la huída de los más pequeños a canales temáticos como Clan o Boing. 19
Ahora bien, si volvemos al tema de nuestro estudio y lo relacionamos con las audiencias, hace pensar de manera instintiva que existe un perfil de espectadores específico que consume esta forma de hacer televisión y, por supuesto, unos anunciantes dispuestos a colocar sus mensajes en estos programas. De hecho, no son pocas las empresas que aparecen en los numerosos bloques publicitarios de los que disponen. La telebasura es el paradigma básico televisivo en el buque insignia del grupo Mediaset España: Telecinco. Esta cadena famosa por ser una fábrica de personajes ha logrado ser por sexto año consecutivo la cadena más vista en el año 2017 -13’3% frente al 12’3% de Antena 3-. ¿Será la telebasura la clave del éxito? Según el análisis televisivo elaborado por Barlovento Comunicación -consultoría 1 audiovisual y digitalen 2017, Telecinco es la cadena más vista por: Mujeres Individuos entre 13 a 44 años y mayores de 64 años En las CC.AA.: Andalucía, País Vasco, Galicia, Madrid, Canarias, Asturias y Murcia Y es líder en las siguientes franjas horarias: Tarde (17:00-20:30 h) Noche I (20:30-24:00 h) Noche II (24:00-26:30 h) Ya en 2007, Víctor Curto e Isabel Solanas estudiaban la relación existente entre la telebasura y el perfil de audiencias. Para ello escogieron los dos programas más emblemáticos de la telebasura enfocados al mundo del corazón: Aquí hay tomate y A tu lado, ambos pertenecientes a Telecinco, por supuesto. Gracias a su investigación comprobaron que los grupos más afines a estos programas son las clases sociales media y media-baja y con un público femenino mayoritario. Aunque posiblemente el punto más interesante de la investigación fue que la clase alta y media-alta obtenían puntuaciones para nada despreciables. En años posteriores, su estudio no perdería credibilidad y el periódico El País y Kantar Media seguían ratificando lo evidente sobre Telecinco: Los datos son obtenidos del Análisis televisivo 2017 elaborado por Barlovento Comunicación con datos 1 propios, Infoadex, INE, CNMC y Kantar Media. Recuperado de: https://www.reasonwhy.es/sites/default/ files/analisis-televisivo-2017-barlovento_1.pdf 20
Proporcionalmente (63,8%), es la televisión favorita de las mujeres, que sintonizan su dial atraídas por Sálvame, el programa de cotilleos que se extiende durante toda la tarde y, una vez por semana, emite una edición en el horario de máxima audiencia. Concentra un alto porcentaje (39,8%) de espectadores de clase media-baja y baja. (G. Gómez, 2014). Javier Lorenzo, crítico de televisión de El Mundo (2003), osaba a decir que la telebasura triunfaba porque “En España hay mucho burro y, sobre todo, mucha burra.” No acertamos a sentenciar un porqué, pero sí es cierto que Telecinco posee una media de dos millones de espectadores. Un público muy fiel que se mueve entre sus programas y no entre cadenas. Quizás sea porque la televisión no existe para educar a nadie, sino para entretener. Siloé del Pozo (2005), presidente de la Asociación de Consumidores y Usuarios de Medios de Comunicación Social, admitía que “ni la belleza, ni la verdad, ni la eficacia, ni la calidad, ni la democracia tienen que ver con la audiencia” (p.134) y que “los juicios de la mayoría no expresan el comportamiento mayoritario” (p. 134), lo que aplicado a esta cuestión contradice a Lorenzo y se niega a extrapolar. Se ha intentado justificar de forma lógica y hasta científica el éxito de la telebasura. El periodista Gabriel Sánchez afirmaba según diversos estudios que los humanos somos cotillas por naturaleza y que el hecho de obtener información sobre lo que ocurre a nuestro alrededor, aunque no sea de manera taxativa, nos sirve para desarrollarnos con mayor soltura en situaciones determinadas: “Conocer las situaciones personales de la gente nos ayuda a movernos más cómodamente en un contexto, situación o ambiente” (Sánchez, El País, 2014). Otra justificación que incluye en su artículo es que la televisión crea adicción. La poca actividad que requiere el cerebro mientras vemos este electrodoméstico es incluso menor que la necesaria para dormir: “No hay que imaginar, no hay que reflexionar, tampoco hay apenas nada que leer.” Por otro lado, debemos sumar los cebos que incluyen los programas basura, creando lo que hoy conocemos como “hype” ayudados de bloques publicitarios mientras crean situaciones hilarantes. Estas escenas despertarían en el espectador unas sensaciones de las que pocos programas pueden presumir: La telebasura es, con diferencia, el género televisivo que más emociones arranca al espectador, y todo está orquestado para que así sea. Lamentablemente, casi todos esos sentimientos tienen que ver con la risa sustraída de la mofa, el asco o la sorpresa derivada del esperpento (Sánchez, El País, 2014). 21
Sin embargo, el argumento más concluyente de artículo se basa un estudio publicado por la revista Science en 2011 en el que se intenta demostrar que nuestro cerebro presta más atención a aquellas personas de las que sabemos cosas negativas sobre su vida, es decir, el principio básico de los programas de telebasura y que tanta audiencia es capaz de acaparar: conocer todas las intimidades y miserias que cualquier famoso está dispuesto a contar en un plató de televisión a cambio de una cifra nada despreciable de dinero. Esto explica por qué los programas que tratan este tipo de informaciones son, además los que más seducen, los que más índice de recuerdo sobre lo que ofrecen tienen en los espectadores, ya que deben tener presentes esas historias que volverán a aparecer a lo largo de su programación. Visto de esa forma, si seguimos estas directrices “lógicas” no sería complicado para los medios conseguir un programa con un buen share de audiencia, pero “lo realmente difícil para ellos no es acceder a las audiencias de masas, sino lograrlo bajo unos mínimos criterios de calidad” (Vallejo y Villena, 2015, p. 1291). Debido a esta dicotomía, cuando se trata de justificar la programación televisiva se hace cada vez más en términos de su carácter democrático, en el sentido de que responde a las preferencias y libertad de la audiencia (Aznar, 2002), a pesar de que las demandas no se correspondan con las necesidades de la población, creándose una falsa concepción de libertad de expresión en los medios de comunicación. Siloé del Pozo enjuicia todo este entramado comunicacional televisivo poniendo en duda de nuevo ese supuesto reflejo y lo condensa de manera excepcional: Los medios de comunicación social y, en especial la televisión, no son, hoy por hoy, un reflejo fiel, neutral y aséptico de la realidad social, sino una desenfocada imagen de ella, creada e impuesta desde intereses sobre todo económicos, pero también políticos e ideológicos y, por tanto, no constituyen una fuente de conocimiento y libertad, sino de contaminación y manipulación ideológica (Siloé del Pozo Sánchez, 2005, p. 134). 22
2.2.2 Programas basura cruciales I. Tómbola Tómbola tiene el honor de pertenecer a la historia de España por formar parte de aquel grupo de programas surgidos a finales de la década de los noventa denominados por muchos como telebasura, aunque por entonces aún no estaba muy asentado el concepto. Esta noche cruzamos el Mississippi, La sonrisa del pelícano o Crónicas Marcianas son los demás programas que poseen este privilegio. Tómbola celebró su primera emisión de mano de la televisión autonómica valenciana Canal Nou en marzo de 1997 y tal fue su éxito que el resto de las cadenas autonómicas demandaron su distribución. Las primeras en sumarse al programa fueron Telemadrid y Canal Sur, seguidas de comunidades como Castilla y León o Cantabria hasta llegar a distribuirse por casi todo el territorio nacional de mano de televisiones privadas independientes. Incluso llegó a ser exportado a México. Su fórmula no dista mucho de cualquier programa de prensa rosa actual porque Tómbola lo inició todo, y fue y sigue siendo copiado hasta la saciedad: un presentador junto con varios periodistas y personajes de la farándula entrevistan a sangre fría a algún personaje famoso mientras debaten a gritos y lanzan rumores unos sobre otros, y así lo detalla José María Íñigo: Hacía un repaso cada jueves de la actualidad del corazón e invitaba a cinco de ellos a acudir al estudio y hablar acerca de los últimos acontecimientos o escándalos de su vida. Eran entrevistados por un grupo de periodistas comandados por Jesús Mariñas, Karmele Marchante y Lydia Lozano. Ximo Rovira intentaba mantener el orden en el estudio, lo cual le resultaba bastante complicado. (Íñigo, 2006, p. 188-189) Jesús Mariñas, Karmele Marchante y Lydia Lozano dieron vida a esta simple manera de hacer televisión junto con otros periodistas menos habituales como Ángel Antonio Herrera, Paloma Barrientos, Javier de Montini, Antonio Montero o Aurelio Manzano entre otros. Algunos más que otros sabían jugar mejor su papel y en este caso, los “killers” fueron “Jesús Mariñas y Karmele Marchante, los dos encargados de repartir juego y del disparo en la nuca al invitado” (Díaz, 2005, p. 75). 23
Su primera emisión fue la más sonada convirtiéndolo desde entonces en uno de los programas más míticos de la televisión. El 13 de marzo de 1997, Chabeli Iglesias -hija de Julio Iglesias e Isabel Preyslerabandona el plató alegando que “esta gente son gentuza” movida por las palabras de Karmele Marchante: "esta señora no hace nada”, “no sabe ni leer ni escribir”, “no nos interesa nada”, “nos estamos riendo de ella". En ese momento nació un nuevo modelo de hacer televisión. A pesar de las discusiones, controversias y debates rebajados al simple grito, los famosos de la época no dejaban de asistir al programa porque sabían que de un modo u otro iban a salir beneficiados de la pelea. Lorenzo Díaz (2005) hace una entrevista en su libro a uno de los colaboradores de Tómbola, Ángel Antonio Herrera, y confiesa que “la idea primaria fue hacer un anti ¡Hola! Es decir, hacer un retrato crudo de los famosos” (Díaz, 2005, p. 51). Nada más lejos de la realidad pues el descaro de los tertulianos era superado en cada programa. Muchos no han comprendido Tómbola. Creo que es un corazón a la contra. Hasta entonces estábamos acostumbrados a ver a los famosos en una burbuja, protegidos, mimados, piropeados. Con Tómbola, un programa tan libertino y disparatado, eso no ocurre. Se critica, se cuestiona al famoso, y siempre ha mantenido en su banquillo un equipo de periodistas. Ha sido el Informe Semanal del chisme porque gran parte de las noticias del mundo del corazón surgieron de allí. Ha sido la corrala llevada al directo, con sus pros y sus contras televisivos. Ha sido una escuela de costumbres, a veces malas costumbres. Un retrato de la sociedad española de arriba abajo. (Entrevista a Herrera, A. en Díaz, 2005, p. 52) Fue la primera vez en televisión que se pagaban unos cachés tan altos. Más de diez millones de pesetas podrían cobrar invitados del nivel de Ricardo Bofill o Carmina Ordóñez por asistir al programa, pero los periodistas seguían su estela porque se habían convertido en auténticas estrellas con extraordinarios sueldos, siendo muchas veces más rentables que cualquier famoso tradicional. El pecado de Tómbola fue pertenecer a una televisión autonómica y había líneas que no podía cruzar. Primeramente, fue tema de debate en múltiples ocasiones en el Parlamento Valenciano y en la Asamblea de Madrid por el gasto tan desorbitado del programa y estar financiado con dinero público. Aunque bien es cierto que Mariano Rajoy, por entonces Ministro de Cultura, aseguró no estar a favor de su suspensión . En 2 Mariano Rajoy asegura no estar en contra de Tómbola (17 de febrero de 1999). El País. Recuperado de: 2 https://elpais.com/diario/1999/02/17/radiotv/919206003_850215.html 24
sus inicios, Tómbola era un programa barato como cualquier programa basura, lo que unido a la audiencia cotilla española lo convertía en uno de los más rentables (Díaz, 2005). Con los años, el presupuesto aumentó rozando los 17 millones de pesetas y pasó a estar en el punto de mira de la política. Tras sucesivos escándalos, Tómbola dejó de distribuirse en la mayoría de cadenas regionales. El caso más sonado fue el de Andalucía, pues la derogación fue promovida tras un “denigrante” especial dedicado a Lady Di días después de su muerte . 3 El escándalo que vaticinaría su caída vino de la mano de Jesús Mariñas y Aurelio Manzano. Los dos tertulianos midieron en directo el miembro de un ex concursante del reality Gran Hermano -programa también considerado telebasura y que trataremos en epígrafes posteriores-. Nico, el protagonista de la historia, se desnudó y, de espaldas a la cámara, midieron su pene con una cinta métrica de costura . 4 Después de esto, las quejas de los partidos políticos no paraban de llegar, lo que sumado a la aparición de programas similares en cadenas privadas con más presupuesto para pagar cachés -¿Dónde estás corazón? (A3), Salsa Rosa (Telecinco)- y su pérdida de audiencia significativa provocó un desgaste en el formato, que tras 8 años y cientos de momentos irrepetibles echó el cierre el 27 de noviembre de 2004. Bono, F. y Rodríguez J.A. (3 de septiembre de 1997) Canal Sur suspende 'Tómbola' por el "denigrante" 3 especial sobre lady Di. El País. Recuperado de: https://elpais.com/diario/1997/09/03/radiotv/ 873237603_850215.html Ferrandis, J. (24 de abril de 2004) Escándalo en 'Tómbola' al medir el pene de un invitado. El País. 4 Recuperado de: https://elpais.com/diario/2004/04/24/radiotv/1082757602_850215.html 25
Después de Gran Hermano llegaron más realities -la mayoría en cadenas privadas salvo el caso aislado de Operación Triunfocomo Supervivientes en la que la comodidad de la casa era cambiada por una isla desierta. ¿Pero cuál es el premio por estar expuesto a tantos millones de personas? Escudero y Gabelas (2016) lo tienen claro: “La tendencia sobresaliente hoy en día es adherir un engranaje competitivo al espacio, donde esos concursantes deben disputarse el premio (ya sea económico, material, o personal)” (p. 93). La telerrealidad no es sino otro formato más de entretenimiento con la singularidad de convertir hasta lo más banal en puro espectáculo, todo para conseguir amasar grandes cantidades de audiencia, porque en los reality shows como en la telebasura, “todo vale” por un minuto de gloria televisiva pues llegados a este punto no logramos discernir si posee más valor la retribución económica o la corona televisiva. 32
3.Objetivos y preguntas de investigación La relevancia que alberga actualmente la telebasura en la parrilla de las cadenas de televisión españolas hace plantearnos el objetivo principal de este estudio: comprobar si existe un tipo de publicidad con contenido análogo a la telebasura. Es decir, al igual que a finales del siglo XX comenzaron a surgir programas con unas características comunes que ponían en tela de juicio la ética televisiva, y que ha día de hoy se han convertido en programas habituales, nuestro fin es averiguar si, en la coyuntura presente, estos rasgos se han extrapolado a su publicidad. A partir de este planteamiento, diferenciamos tres metas menores: 1. Constatar si existen diferencias entre la publicidad de programas basura y programas culturales. En línea con el objetivo principal, esta idea implica averiguar si realmente la publicidad se rige por las mismas normas de forma y contenido que los programas en los que se inserta. 2. Verificar si la publicidad depende del tipo de programa -basura o cultural/ divulgativoo del público objetivo del programa -audiencia-. No podemos olvidar que las cadenas de televisión son empresas que se financian gracias a la publicidad y que, en la mayoría de ocasiones, prima más el share y la audiencia que acumula el programa que las características del mismo a la hora de publicitar un producto. 3. Definir la telebasura. Como venimos advirtiendo en el marco teórico, telebasura es un concepto complejo del que iremos conociendo más detalles a lo largo del trabajo. Tras estos objetivos, nos surgen las siguientes preguntas de investigación: 1. ¿Los anuncios emitidos durante programas considerados telebasura se corresponden en contenido y forma? Con esta cuestión pretendemos esclarecer si los anuncios emitidos durante los bloques publicitarios de programas telebasura poseen los mismos rasgos. 33
2. ¿Los programas culturales o divulgativos poseen anuncios dirigidos a personas de alto nivel cultural? Esta pregunta nos conduce a los programas opuestos a los de nuestro tema principal de estudio y que también analizaremos para comprobar si los anuncios se ajustan a las características de rigor que definen estos espacios. 3. ¿”Publicidad basura” o “audiencia basura”? Solo después de analizar los bloques publicitarios lograremos discernir si la publicidad emitida obedece más a las características del programa -basura o científicoo se rige según su target. 4. ¿Existe “publicidad basura” al igual que existe telebasura? Pregunta final de nuestro estudio y la más importante, pues por fin esclareceremos si existen anuncios publicitarios regidos por los mismos principios que la telebasura. 34
4.Metodología y diseño de la investigación La metodología que vamos emplear para lograr nuestros objetivos será el análisis de contenido. Esta técnica de investigación permite diseccionar cualquier producto de la comunicación de masas por lo que es el método por excelencia de investigación en comunicación y el más utilizado en las investigaciones. Es un procedimiento sistemático para examinar el contenido de una información archivada cuya unidad de análisis es el mensaje que “pasa por una descripción del contenido y de sus características” (Kientz, 1976, p. 57). Para los investigadores Clemente y Santalla el análisis de contenido es una técnica cuantitativa que: “Obtiene información numérica y cuantificable a través del contenido manifiesto de un documento, con lo que permite “descubrir” aspectos del mismo que no figuran en él de manera directa, evitando el problema de la obstrusividad, y que es de gran ayuda para el estudio de todos aquellos procesos en los que está implícita la influencia social”. (Clemente y Santalla, 1991, p. 16) Si bien, en nuestro caso particular el análisis de contenido será además temático. Este tipo de análisis solo considera la presencia de términos o conceptos, con independencia de las relaciones surgidas entre ellos. Para ello existen numerosas técnicas de aplicación, pero aquí aplicaremos la más frecuente: buscar unidades que aparecen de una determinada temática. Esto supone separar y definir la temática o asunto antes de iniciar la investigación para que se transforme en una regla de selección de las unidades analizadas (Andréu Abela, 2000). Las unidades conceptuales que perseguimos son temas relacionados con la telebasura y sus aspectos definitorios en determinados anuncios publicitarios. La parrilla de análisis consistirá en el decálogo sobre telebasura de Gérard Imbert (2005) en el que puntualiza cada una de sus características -como hemos detallado en el marco teóricoy lo combinaremos con la tipología de los programas seleccionados siendo estas cada una de las posibles variables. Mediante este análisis pretendemos dar respuesta, ya sea en sentido afirmativo o adverso, a los objetivos y preguntas de investigación planteadas. 35
Respecto a la muestra, los bloques publicitarios serán los emitidos durante los programas de televisión Sábado Deluxe, Salud al día y ¿Qué me pasa doctor? El primero de ellos se trata del programa basura español por antonomasia -junto a su versión diaria dividida en dos: Sálvame Limón y Sálvame Naranja. En este caso solo nos centraremos en su emisión semanal ubicada en prime time y late night en la noche de los sábados en Telecinco. ¿Qué me pasa doctor? es el siguiente espacio de salud emitido en la cadena privada La Sexta los domingos por la mañana. De corte científico y divulgativo, el presentador y doctor Bartolomé Beltrán invita a diversos especialistas médicos a conversar sobre temas de salud desde un punto de vista muy riguroso. Por último, Salud al día es uno de los programas más consagrados de Canal Sur, televisión autonómica andaluza, cuyo fin es cumplir un servicio público mejorando los conocimientos en materia de salud de sus espectadores. Con contenido muy similar a ¿Qué me pasa doctor? amplía sus reseñas a dieta, deporte y demás factores de la denominada “salud preventiva”. Este espacio se emite los fines de semana en horario de sobremesa. La muestra abarca los programas emitidos durante el mes de junio de 2018. Sumamos un total de 12 programas: de cada uno de los 3 espacios contamos con 4 programas pertenecientes a cada uno de los fines de semana del mes seleccionado. Los días elegidos son: 9, 10, 16, 17, 23, 24 y 31 de junio, más domingo 1 de julio. 36 Junio 2018 L M X J V S D 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 1
Los espacios seleccionados poseen diferentes bloques publicitarios, sobre todo Sábado Deluxe, que además tiene una duración muy superior -cuatro horasllegando a alcanzar hasta 8 bloques de anuncios frente a la hora duración de ¿Qué me pasa doctor? y Salud al día. Estos últimos cuentan con bloques reducidos, de hecho, en Salud al día solo aparece un bloque de un minuto. Que la muestra pertenezca a un contexto temporal tan inmediato no es gratuito. En los últimos meses los índices de audiencia de Sábado Deluxe se han disparado y han 8 vuelto a poner sobre la mesa este fenómeno tan paradójico en algunos aspectos. Su audiencia no baja del 16% de share y del más de un millón y medio de espectadores, hecho muy significativo pues a día de hoy, donde triunfan las plataformas digitales y la televisión a la carta, un programa que supere su share semanalmente es una rara avis. La audiencia de ¿Qué me pasa doctor? es muy diferente. Su dato de audiencia más alto data del último programa tenido en cuenta: 4% de share y 91.000 espectadores. Los programas de las semanas anteriores rara vez superan el 3%. Canal Sur, sin embargo, tiene una programación y una audiencia muy diferente debido a su vocación de servicio público con carácter regional. Su cuota de pantalla en el mes de junio fue del 8%, a pesar de que triunfe con mayores shares en programas específicos entre los que no se encuentra Salud al día y sus más de 15 años en antena. De hecho, Telecinco, cadena privada caracterizada por su ingente contenido basura, es líder de audiencia también en Andalucía. Los índices de audiencia de este apartado han sido obtenidos de los análisis de audiencias mensuales de 8 Barlovento Comunicación. Recuperado de: https://www.barloventocomunicacion.es/audiencias-mensuales/analisis-de-audiencias-tv-junio-2018/ 37
5.Resultados A continuación, presentamos los datos empíricos conseguidos tras el análisis exhaustivo de los bloques publicitarios de los programas seleccionados. Como hemos dicho, los programas escogidos son, como ejemplo de programas basura, Sábado Deluxe; y, en el caso de programas culturales que, en carencia de estos, hemos optado por programas de carácter científico y divulgativo: ¿Qué me pasa doctor? y Salud al día. Estos serán los datos que nos servirán para llevar a cabo el análisis de contenido temático. Comenzaremos advirtiendo de que el total de spots publicitarios analizados asciende a 420 anuncios. Por supuesto, las cadenas de televisión incluían dentro de sus bloques publicitarios autopromociones de películas o programas propios que carecían de interés para nuestro estudio y que no hemos tenido en cuenta en la suma. Junio, el mes analizado, destacó por la celebración de la Copa del Mundial de Fútbol 2018 emitida íntegra en Telecinco y, como era de esperar, las promociones y referencias a los partidos eran más que abundantes y nada pertinentes para nuestro trabajo. Siguiendo con el análisis general de los bloques y antes de adentrarnos en las características de la telebasura proporcionadas en el decálogo de Gérard Imbert, es conveniente esclarecer la tipología de anuncios. Con hasta 25 sectores de productos diferenciados, el sector más numeroso y destacado es el de alimentación y bebidas con una cifra de 129 anuncios de la categoría, representando 30’71% del total. En segundo lugar destacan los relacionados con higiene personal y belleza, con un total de 62 anuncios y 14’76% respecto al total. El tercer puesto lo ocupa el sector de viajes y vacaciones, quizás vinculado al mes del año elegido. Suman 47 anuncios y alcanzan una cifra de 11’19%. En el lado contrario del ranking, encontramos el sector de perfumería (1 anuncio) y economía y finanzas (1 anuncio), ONG (2 anuncios), compras por internet (2 anuncios) y productos deportivos (2 anuncios), webs de citas (3 anuncios) y juguetes y videojuegos (3 anuncios) con cifras ínfimas y nada representativas. En el siguiente gráfico se muestran los sectores de productos con más presencia en porcentajes: 38
Gráfico 1. Categorías de productos en porcentajes. Tras estos conocimientos previos generales, comencemos a detallar los bloques publicitarios de cada uno de los programas gracias al decálogo de Imbert sobre las características de la telebasura. El primer espacio científico y divulgativo en analizar es Salud al día, programa con el menor número de anuncios. El programa durante los días 9, 16, 26 y 30 de junio ha sumado un total de 13 spots, de los cuales solo en 2 se apreciaban indicadores de telebasura. Los anuncios en cuestión datan de los dos primeros días, uno de ellos en los que encontramos palpable la variable “Lo íntimo y el tabú: “extimidad”. Privatización de lo público” y “3 “S”: Sexo, sangre, sensacionalismo, o muerte“. El primero de ellos pertenece a la televisión de pago Sky en el que vemos a la actriz Belén Rueda hablando sobre la intimidad de su hogar y sus gustos personales directamente a la cámara. El segundo, Save the Children se sirve de las “3 S: sexo, sangre o sensacionalismo y muerte” -esta última la nueva acepción de la regla-, para mostrarnos los peligros devastadores de las lluvias del Monzón en los campos de refugiados. 39 24!% 3!% 4!% 5!% 8!% 11!% 15!% 31!% Alimentación y bebidas Higiene y belleza Viajes y vacaciones Productos farmaceúticos Limpieza del hogar Bricolaje y jardín Seguros y abogacía Resto de categorías (<10 anuncios)
Gráfico 2. Porcentaje de indicadores de G. Imbert en Salud al día. El programa siguiente, también de corte divulgativo, es ¿Qué me pasa doctor? En el mes de junio, los cuatro programas han supuesto un total de 56 spots y de ellos 11 han cumplido algún rasgo propio de la telebasura. Los 11 anuncios se reparten en tres características: “Lo íntimo y el tabú: “extimidad”. Privatización de lo público” (2 spots), “Falsa democratización del discurso. Espectador al nivel del experto o famoso” (7 spots) y “Exceso, sobreactuación, parodia y esperpento. Pérdida del sentido de las cosas” (2 spots). Cabe destacar la existencia de un anuncio de seguros para profesionales médicos y sanitarios cuyo público objetivo sí puede corresponderse claramente con el público del espacio y que se anuncia una vez en cada programa. Los demás anuncios encontrados podrían ubicarse en cualquier parrilla televisiva sin existir ninguna relación directa con el target. Un anuncio muy repetido en este programa y que hemos visto en los otros espacios pertenece a Booking, página web dedicada a la reserva de alojamiento online. En el spot apreciamos el rasgo relacionado con la democratización del discurso al estar protagonizado por los empleados anónimos de la propia empresa con imágenes grabadas por ellos mismos -según el anuncio-. 40 85!% 8!% 8!% Lo ínitmo y el tabú. "Extimidad". Privatización de lo público 3 “S”: Sexo, sangre, sensacionalismo, o muerte No presentan características
Gráfico 3. Porcentaje de indicadores de G. Imbert en ¿Qué me pasa doctor?. Por último, entramos de lleno en el programa Sábado Deluxe, nuestro espacio telebasura elegido. En este, por motivos de duración, los anuncios ascienden a la cifra de 351. La duración de Sábado Deluxe es de cuatro horas, por lo que es lógico que contengan más bloques publicitarios y, por consiguiente, más anuncios. En este caso, la cantidad de spots con características relacionadas con la telebasura han sido 57, cifra nada despreciable aunque muy alejada del total. Aquí los anuncios logran alcanzar 6 de las 10 singularidades del fenómeno de nuestro estudio. Telerrealidad/Reality show: trivialización géneros periodísticos tradicionales: 3 spots Lo íntimo y el tabú: “extimidad”. Privatización de lo público: 10 spots Nuevas formas narrativas. Fusión de géneros. Espectáculo y ficción cotidiana: 3 spots Falsa democratización del discurso. Espectador al nivel del experto o famoso: 16 spots Exceso, sobreactuación, parodia y esperpento. Pérdida del sentido de las cosas: 24 spots Pérdida de ética y valores. Mito del freak y el excéntrico: 1 spot 41 80!% 4!% 13!% 4!% Lo ínitmo y el tabú. "Extimidad". Privatización de lo público Falsa democratización del discurso. Espectador al nivel del experto o famoso Exceso, sobreactuación, parodia y esperpento. Pérdiad del sentido de las cosas No presentan características
El primero de ellos muestra a un niño caracterizado de periodista hablando en primer plano a cámara como si de un reportaje real se tratase para dialogar de cierto cambio que ha sufrido su madre. Aunque es cierto que encontramos resquicios de parodia ya que es imposible que el infante ejerza como periodista, el rasgo que sobresale y vertebra el contenido del anuncio es “Telerrealidad/reality show: trivialización de los géneros periodísticos tradicionales”. En el caso de Opticalia estamos ante la misma situación. Primeramente podemos pensar que se trata de sobreactuación, pero una vez sopesado el spot nos decantamos por "Falsa democratización del discurso. Espectador al nivel del experto o famoso” porque aunque parezca una exageración que Alejandro Sanz baje de su coche para pararse a escuchar cantar a una chica desconocida y proponerle un dueto, la concepción de este anuncio parte de la idea de igualdad entre famoso y desconocido. Entonces, ¿cómo sabemos si se trata exclusivamente de parodia? Para ello debemos hacer caso al contexto y en el tono del anuncio y ejemplo de ello es el caso de Calvo y su campaña “Te cuides como te cuides…” en el que el narrador ayuda con el tono caricaturesco y sobreactuado, algo que no ocurre en todos los spots. De este modo afirmamos que la carga de basura de los anuncios se corresponde únicamente con un indicador del decálogo de Gérard Imbert. En definitiva, en la publicidad española podemos encontrar spots que albergan rasgos propios del fenómeno de la telebasura. No son la mayoría, aunque sí se sirven especialmente de ellos determinados productos que por su razón de ser se ven beneficiados si juegan con indicadores de este tipo proporcionándoles mayor credibilidad y haciendo que el público se sienta identificado, siendo esto al mismo tiempo propósito del mensaje publicitario. A pesar del gran aumento de programas basura, podemos decir que, por fortuna, sus aspectos definitorios no han llegado a dominar el mensaje publicitario como sí lo hacen en las parrillas televisivas españolas. 48
7. Conclusión La idea principal del estudio era aportar una nueva visión al mundo publicitario con la hibridación de este y la telebasura. Gracias al marco teórico advertimos la gran cantidad de información acumulada respecto al fenómeno estadounidense “Trash TV” instaurado en la pequeña pantalla española en la década de los noventa. De la misma forma nos sorprendió los pocos antecedentes académicos relacionados con las audiencias de este tipo de programas. Existían cientos de artículos periodísticos, pero muy pocos investigadores se habían aventurado a tratar esta cuestión más allá de una visión democrática de elección. En el caso de adentrarnos en el mundo publicitario, los datos eran aún más ínfimos si cabe. Tras esta extensa revisión bibliográfica en la que la telebasura quedaba hasta cierto punto mitificada debido a su ascenso sin fronteras, la pregunta estaba clara: ¿ha alcanzado este fenómeno al mensaje publicitario? Tras hallar primeramente las características e indicadores de la telebasura solo faltaba extrapolarlas a la publicidad; sin embargo, no valía cualquier anuncio, pues este estudio va más allá y decidimos comparar este gran fenómeno con otros programas culturales y sus bloques de anuncios. He aquí el primer y único gran problema de este estudio: ¿existen programas culturales en la televisión española actual? A la hora de elegir programas de corte adverso se nos presentaba un abanico de posibilidades en cualquier cadena de televisión, aunque, por supuesto, Telecinco y su programa estrella Sálvame fue nuestra elección. Programa cultural como tal solo hallamos uno en la cadena pública Andalucía Televisión Andalucía al día Cultura -perteneciente a Canal Sur-, presentado por el célebre periodista andaluz Jesús Vigorra, en el que conversa con todo tipo de figuras del mundo de la cultura, ya sea andaluza, nacional e incluso internacional. Lástima que este espacio durase solo 30 minutos y no incluyese publicidad, por lo que tuvo que ser descartado. Tras la imposibilidad de encontrar un programa cultural que incluyese anuncios, decidimos decantarnos por programas de corte científico y divulgativo. Salud al Día y ¿Qué me pasa doctor? fueron los elegidos para este trabajo, pertenecientes a una cadena pública y a una cadena privada respectivamente. Cabe decir que aunque fuesen dos programas, no tenían ni la duración ni la ingente cantidad de anuncios de la emisión semanal de Sálvame: Sábado Deluxe. En el imaginario colectivo español está implantada la idea de que la cadena Telecinco es una empresa basada en la creación de programas basura y personajes televisivos. Nuestro trabajo no está dedicado a comparar las parrillas televisivas por lo 49
que no podemos ratificar tal hecho, pero sí en confrontar sus anuncios basándonos en en el decálogo de características de la telebasura de Gérard Imbert. Entonces, ¿existen spots televisivos con rasgos análogos a la telebasura? Sí existen, y son independientes del programa televisivo en el que estén insertados. Es decir, después de examinar anuncios de todo tipo y de programas antagónicos nos vemos con el poder de confirmar que un programa definido como telebasura no alberga mayor número de anuncios con rasgos sinónimos, ni un programa de corte científico posee spots para un público con estudios superiores. Dicho de otro modo: los anuncios insertados en los bloques publicitarios de los programas se rigen exclusivamente por la audiencia y target de programa. Tanto es así que los porcentajes de indicadores de telebasura de los programas se igualan sorprendentemente. Sin embargo, queda otro frente abierto que todavía ningún especialista de la comunicación acierta a afirmar aunque sí hayan divagado sobre ello, y es que si telebasura va relacionada con la calidad televisiva, por ejemplo, en lo que a medios técnicos se refiere o incluso al mensaje publicitario aunque no aparezca ningún indicador de los ya mencionados de Gérard Imbert. Si continuamos con este pensamiento, ¿los anuncios típicos de teletienda redundantes y sin creatividad serían publicidad basura? Por otro lado, ¿la publicidad “basura” tiene el mismo objetivo que la telebasura? Es decir, ¿ciertos anuncios se rigen por las mismas reglas que la telebasura para que aumente su capacidad de ser recordados? ¿El “todo vale” ha llegado a la publicidad? ¿O simplemente las utilizan porque es lo que abunda en las parrillas de todas las cadenas? Si tenemos en cuenta que las características más repetidas en el estudio son hasta cierto punto propias de la publicidad -exageración y sobreactuación, por ejemplo- ¿la publicidad sería “basura” por definición? Como vemos, las preguntas sobre la telebasura no cesan y algunas son hasta cierto punto incómodas y difíciles de esclarecer siendo necesario otro estudio en profundidad para llegar a acotar una respuesta. Gracias a nuestro trabajo hemos logrado contestar a algunas de ellas, aunque todavía queda mucho camino por explorar en el universo del paradójico fenómeno de la telebasura española. 50
8. Anexo Anexo 1 Tabla de categorías de productos analizados. 51 CATEGORÍA DE PRODUCTO Nº DE ANUNCIOS Alimentación y bebidas 129 Higiene y belleza 62 Viajes y vacaciones 47 Productos farmacéuticos 33 Limpieza del hogar 19 Bricolaje y jardín 15 Seguros y abogacía 12 Gafas y accesorios 10 Apuestas y juegos de azar 10 Tecnología y electrodomésticos 10 Restaurantes 9 Automóviles 9 Hogar y decoración 8 Moda y textil 8 Películas y estrenos de cine 8 Energía y carburantes 7 Ocio y espectáculos 6 Televisión de pago 4 Juguetes y videojuegos 3 Web de citas 3 Productos deportivos 2 ONG 2 Compras por internet 2 Economía y finanzas 1 420
Anexo 2 Tabla de análisis semanal. Cantidad de anuncios basura por programa seleccionado. 52 SALUD AL DÍA SEMANA ANUNCIOS ANUNCIOS CON RASGOS DE TELEBASURA 1 3 1 2 3 1 3 3 0 4 4 0 TOTAL PROGRAMA 13 2 15’38% TOTAL 420 2 0’47% ¿QUÉ ME PASA DOCTOR? SEMANA ANUNCIOS ANUNCIOS CON RASGOS DE TELEBASURA 1 11 4 2 11 2 3 22 2 4 12 3 TOTAL PROGRAMA 56 11 19’64% TOTAL 420 11 2’62% SÁBADO DELUXE SEMANA ANUNCIOS ANUNCIOS CON RASGOS DE TELEBASURA 1 79 8 2 84 9 3 93 19 4 95 21 TOTAL PROGRAMA 351 57 16’26% TOTAL 420 57 13’57%
Anexo 3 Tabla de análisis semanal. Indicadores de G. Imbert según programa. 53 SEMANA 1 CARACTERÍSTICA SALUD AL DÍA ¿QUÉ ME PASA DOCTOR? SÁBADO DELUXE Telerrealidad/Reality show: trivialización géneros periodísticos tradicionales 1 Lo íntimo y el tabú: “extimidad”. Privatización de lo público. 1 2 3 Falsa democratización del discurso. Espectador al nivel del experto o famoso. 2 Exceso, sobreactuación, parodia y esperpento. Pérdida del sentido de las cosas. 4 TOTAL PROGRAMA 1 4 8 SEMANA 2 CARACTERÍSTICA SALUD AL DÍA ¿QUÉ ME PASA DOCTOR? SÁBADO DELUXE 3 “S”: Sexo, sangre, sensacionalismo, o muerte 1 Lo íntimo y el tabú: “extimidad”. Privatización de lo público. 3 Fusión de géneros. Espectáculo y ficción cotidiana. 1 Falsa democratización del discurso. Espectador al nivel del experto o famoso. 2 5 TOTAL PROGRAMA 1 2 9
54 SEMANA 3 CARACTERÍSTICA SALUD AL DÍA ¿QUÉ ME PASA DOCTOR? SÁBADO DELUXE Lo íntimo y el tabú: “extimidad”. Privatización de lo público. 1 Falsa democratización del discurso. Espectador al nivel del experto o famoso. 1 7 Exceso, sobreactuación, parodia y esperpento. Pérdida del sentido de las cosas. 1 10 Pérdida de ética y valores. Mito del freak y el excéntrico. 1 TOTAL PROGRAMA 2 19 SEMANA 4 CARACTERÍSTICA SALUD AL DÍA ¿QUÉ ME PASA DOCTOR? SÁBADO DELUXE Telerrealidad/Reality show: trivialización géneros periodísticos tradicionales 2 Lo íntimo y el tabú: “extimidad”. Privatización de lo público. 3 Fusión de géneros. Espectáculo y ficción cotidiana. 2 Falsa democratización del discurso. Espectador al nivel del experto o famoso. 2 4 Exceso, sobreactuación, parodia y esperpento. Pérdida del sentido de las cosas. 1 10 TOTAL PROGRAMA 3 21
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