La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucia / Blas Infante Pérez
Abstract
Contiene: 1º Lo que vino a simbolizar la candidatura Franco -- 2º Por qué se llegó a formar -- 3º La Revolución Española -- 4º La Revolución Andaluza -- 5º Anécdotas biográficas de Pedro Vallina.
Full text
Ao 42 is E Lenta. La verdad A sobre el complot de e 8 j y el Estado libre de Andalucía cba EAT 14 e ; E ERA E o 4 BLAS INFANTE PÉREZ A ES A hn HECHOS 19 Lo que vino a simbolizar la candidatura GEN 2.2 Por qué se llegó a formar. /, a EA a 3,9 La Revolución Española. | Z DONATIVO = >| na Lo La Revolución Andaluza. 1% >) AN 5,0 , F Des d r A poi dE »" Anécdotas biográficas de Pedro Vallina. 50) pS ¿0 b” A pa e p 5 SEVILLA e de Alvarez y Zambrano. — Teniente Borges, 7 1931 0 e pe. a
PmjodlenoA 2 dado / OS A A A A A A Re Sl A E E > e ROO DA EE 2 ana JAMAS GA pS ati A o e A a e dt PAIS A > y 14 ke E Ñ e $ és ca mood si testi 4 be po «Li A edo penes 3 on 5d Jet dona 0
“ella la cultura original de un pueblo co La Junta Liberalista de Andalucía ha decidido publi- , car este trabajo, considerando su doble objeto de venir a servir al interés histórico y de llegar a iniciar en el estudio de la doctrina andalucista. A una Institución como la nuestra, empeñada desde hace veinte años (con el nombre de Centro Andaluz), en la obra secular de restaurar la conciencia privativa y con mo el nuestro, AR arruinado por la enemiga de Europa contra Andalucía, no se le puede venir a discernir sin patente injusticia la consideración de ser un núcleo de hombres constituido por una selección de individuos extremistas 0 impacientes, sin embargo de que la actitud de la Junta haya sido > desde el advenimiento de la República, la de excitar al | Gobierno y a la opinión al aprovechamiento de unos instantes, los cuales desgraciadamente se diluyeron en lo pasado sin dejar la historia de la República viviftcada por los hechos constructivos de la España nueva, correspondientes a las fecundidades positivas de las cuales esos instantes se hallaban henchidos. 3 : po me A A
La España tradicional instrumento despreciado de Europa, es edificio sin cimientos y de rota clave que la última fase primorriverista de la Dictadura monárquica vino a apuntalar, La República, o el 14 de abril, significó - elacto de quitar el puntal dictatorial al edificio. TeneMos Que lamentar el que los hombres del Gobierno Pro- —visional perdieran el tiempo intentando sustituir con el arrimo de sus hombros, los puntales que la República | vino a quitar, esfuerzo más bien perjudicial que estéril, ; porque si la construcción se desechaba por ser inhabitable, menos servible ha de ser para morada, cada día nueAl SY; que es lo que actualmente sucede, porque cada día con | la vejez aumentan las fallas y si los moradores no son previamente trasladados al nuevo edificio por no hallarse éste construído o dispuesto aún para ser habitado, con. el derrumbamiento inevitable del caduco, la cra llegará a sobrevenir. ' Nosotros tenemos fe derivada del conocimiento relativo a las energías privativas de España, en que ella lle- - gará a construirse, a pesar de la obra negativa de los políticos profesionales, un albergue propio, una Sociedad y un Estado originales. Por algo trabajamos por Andalucía, esencia de España, y el último baluarte de ella que Europa conquistó, valiéndose del instrumento del resto europeizado de España. Por algo nos esforzamos en reconquistar este baluarte de España, Andalucía, para que España deje de ser lo que dicen que es, la cola de _ Europa, y para que llegue a ser lo que realmente es: un pequeño continente original, rico en esencias fecundas de lo humano y para lo humano, libre de la influencia colo- :4
Ll Europeo. | Caminando por entre los ladridos de las ada - de la España tradicional (ahora representada por ho bres republicanos), hemos avanzado más 0 menos lentaa mente, según lo han venido permitiendo los obstácul E que se nos llegaron a oponer en el camino; pero no. 3 retrocederemos jamás. La España verdadera, la Españ ¿ do nueva, por Andalucía, es nuestra promesa. Somos los. hijos de esta promesa y vivir e ella es nuestra vo= cación. 0 ; ES . E + La JONTE LIBERALISTA DE ANDALUCÍA. 3
das) E AA qe qu EN a nt Set dE ar z Y Eds at: ES | e fica de NN: AAA o ] e 0538: Sp Tes 0 8 : A a ras decai $, E .
Ahora que la calumnia dejó de ladrar; español, lee y medita.
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Lo que víno a simbolizar la candidatura Franco :.: we Hace muchos años que dejé de escribir para la prensa diaria (1). Pero las frecuentes alusiones verificadas, durante estos últimos días, a mi nombre, en los periódicos, y. aun en,el Parlamento, me determinan a I ] | reserva; la cual, acaso fuera omisión impuesta por el carlño a mi cómoda obscuridad; o por la modestia y disconti- ) nuidad de mis necesidades o facultades de comunicación. 0 Y porque, quizás, se pudiera llegar 2 atribuir a otra: causa mi silencio y porque, también, | expresión en estas circunstancias vinl bien de todos, los conceptos equivocados acerca del valor y trascendencia de la denominada «Candidatura Franco» por Andalucía, cojo la pluma para abrir, paréntesis de actividad a mi antigua renunciación. II (1) Los primeros artículos de € por el diario madrileño La Tierra, julio, 1931 9 es posible que mi, iera a corregir, para . ste folleto, fueron publicados: > q omper esa desganado, UD: des
ellas y sobre ellas de Andalucía, de la España más espa: y de otras que llegaré a exponer más adelante. Entre ola entre las Españas, de la que hubo de condensar siem- ¿pre la energía auténtica u original de España diluída en el europeísmo del Centro y del Norte del peís: de Andalucla; en quien precisamente. por ser esta la España más España, la que más intensamente hubo de experimentar la bistoria no auténticamente española, cuya rectificación «centra el anhelo de la.revolución que empezó a informat- .8e en abril; la tragedia de la expresión de la nueva Espa. -ña, era y es mas profunda y al mismo tiempo más aguda, más terrible, más preñada de amenazas o de Íimpetus arrolladores con respecto a todas las defensas artificiosas «con las cuales se pretenda venir a estorbar la fluencia ¡neluctable del devenir, revolucionario. No podiamos consentir lo que estaba ENaddiandAs ne- «cesitábamos notificar a aquellos hombres del Gobierno Provisional que la revolución vivía, invitarles adecuadamente a rectificar el sentido de su actuación; por el país ¡y “aun por ellos mismos. Por el país, porque las vallas pues- -tas al espíritu revolucionario y su falta de expresión le- <gislativa constitutiva del muevo orden, presagiaban y pre- «sagian la catástrofe tumultuaria; por ellos mismos, porque aquellos hombres del Gobierno estaban acumulando sobre .8us cabezas todas las responsabilidades dimanantes de la - historia política anterior, al mo haberse apresurado, con -8u proceder, a rectificarlas. . Pero el tiempo era muy avanzado; las Catas Consti: Auyentes estaban ya anunciadas acudir a la elección. Este - «sería un medio enérgico de noticiar al Gobierno lo que 16 a
pretendíamos, y además, si el Gobierno no rectificaba, en la Asamblea tendriamos ocasión: de llegar 2 manifestar nuestros propósitos, procurando, ya en ella, que las Cortes se erigiesen en Convención estructuradora, O constructiva, con los órganos adecuados Y nuestra actividad al mismo tiempo debería ser desarrollada con respecto a Andalucía, la España más España, para informar sus anhelos, para confortarla en el término de su secular tragedia, con la promesa de la revolución. Yo busqué a Pascual Carrión y le convencí para que tomase parte en la empresa. Carrión es entendimiento constructivo, técnico insuperable, conocedor como nadie en España de las particularidades que vienen a plantear el problema territorial en Andalucía, vo consagrado desde siempre, siendo uno más ilustres de nuestro antiguo Centro Andaluz. Carrión tiene un concepto de la revolución, alejado de la catástrofe y de la revuelta más o menos tumultuaria. No es posible acometer la reforma territorial en Es 'con Carrión Haste gráficos tiene hechos de ción de la propiedad en Andalucía de las Z0DA8 de, de sus principales latifundios. Si no do que nuestra intervención se ordenaba ¡a prevenir catástrofes, el ilustre ingeniero no hubiese tomado parte. en la empresa. | la distribu" enltivo Yo busqué también a José Antonio, Balbontin, Teryo- | y constante, en. BUS. 9x0 roso, acowmetivo y enérgico, firme pleno. de espíritu y de presas, estupendo orador, hombre corazón, ungido de fe revolucionaria, la € mitir con poder irresistible mediante 8u palabra cordial. 17 a cuyo estudio estude los paladines paña sin contar hubiéramos entendiual llega. a trans: pe
A A O A A: di A A A EA - También aceptó con entusiasmo. Hasta a mi propio hermano, hombre ajeno a estas andanzas, lo metí en la obra. Y nos dispusimos a luchar sacrificando tranquilidad y aficiones. Recuerdo que una vez dije a Franco: «Comandante, despídase de la jefatura de aviación. —Y que él me contestó: —Sólo importa España.» Yo me acuso. Fuí yo, pues, quien promovió la cruzada; Franco no tiene la culpa—lo ha dicho un miembro del Gabinete—. Fuí yo. Porque mía fué la iniciativa de la candidatura, porque yo la elaboré, y redactados por mí, fueron el Ma- —nifiesto electoral y las hojas andalucistas que sobre los campesinos encorvados lanzaba la avioneta de nuestro -amigo Rexach (las andalucistas, no esas otras hojas, teji- “do de pamplinas, que Maura ha presentado en el Parlamento a la indignación de los diputados, y que él sabrá de dónde las sacó). Como testigo y actor puedo llegar a historiar por consiguiente este asunto y venir a ofrecer pruebas evidentes de la verdad relativa a las ocurrencias que hubieron de producirse como consecuencia de aquella iniciativa, Procuraré una rigurosa objetividal en las exposiciones de los hechos. Desde luego no entra en mi vocación responder a la calumnia con la calumnia. Por de pronto ya puede el lector empezar a enjuiciar acerca de lo que ha venido a simbolizar la denominada candidatura Franco. La denominada candidatura Franco ha simbolizado, pues, la primera y enérgica expresión, la primera y firme - protesta contra el ineditismo al cual habían relegado 108 18
Eh OA e Ta a los principios animadores de la PE he Er la primera viril manifestación heterental se ñ pipa contraste con la pasividad guberA e . a Palo de los imperativos contenidos en doo De 8 dE ociedad y Estado puramente españoqe eS R a a revolución de nuestro país, actuando 00 e de de su raza y de su tiempo. La candiBérgico e co Ma venido a representar el primer 10que a pas regia contra el oro falso. Ha significa- ¡Aa E al aprovechamiento eficaz de Unos siguen: a ds e siglos, los cuales han venido a fluir DA Ea o abandonados por la ignorancia y deE vición E IA del Gobierno. Ha expresado una e add Y pe tendente a evitar el caos, las catáse de A an esarrollado siempre las defensas desesJU as revoluciones cuando éstas nO encuentran E ca gubernamentales de traducción en los hedos y se Ds afirmación preventiva de las oportuniduo Me ha Ñ li recen al Estado para llegar a conseguir os , e pacíficamente expresada en unos de blica sl ; undamentales, la proclamación de la ReEa , siga desenvolviéndose en la paz, condición preCER poder llegar a ejemplarizar el mundo. la a su intuición maravillosa ha percibido REA re de que este asunto entraña un alto valor reres Es no solo como clave histórica oferente de los oe pro determinan a esta primer ; Mo ES icano español, sino como hec D phio e a corroborar en este instante ológica española, la presencia de aque ,19 a parte del deve: ho experimental de la evolución | par antitético
(idealismo y cazurroría picaresca), cuya afirmación exe” gerada y en proceso de rotación dirige los movimiento3 raciales. il Gobierno se ha sentido desenumascarado por. primera vez mediante la acción de la candidatura citada. De aquí el interé3 con el cual el pueblo ha llegado a C0mentar, y la iracundia con que el Gobierno vino a perseguir las andanzas de los improvisados políticos; logrando sostener estúpidas leyendas como aquellas de las conju: ras militares, bombardeos aéreos, marchas de campesino8 | y otros arbitrios de Índoie policial, en cuya invención $8 han mostrado más fecundos que los noveladores de Vera del Bidasoa, arbitrios acogidos con fruición por las fuer: zas monárquicas y electoreras de los partidosgo bernantes, representativas lo mismo unas que otras de la inspl ración esencial, sectaria o caciquista, es decir, politiquera del régimen caducado. 20
Por qué se llegó a formar En realidad, la causa del modo de tratar la revolución - S*pañola, esbozido en la crónica anterior, Y Por COBSr 2 - liente el por qué de la formación de nuestra candidatu- | Eo TR 0 de nuestra determinación relativa a llegar a situar ES Mos frente al Gobierno Provisional, radica en el carácter Mo —Abterminante de sus individuos componentes, el cual voy AE A procurar revelar, valiéudome del análisis objetivo de a A Ualquiera de los hechos por ellos ejecutados O Ssancio: s 0 Dados, ES | a e ña I AN EN a $ Nose.ba. 2" ¡Huelga de Sevilla, tremendamente trágica!.. E llegado a escribir bastante acerca de uno de suse el que representa la clave que viene a abrir o a ofrecersa ' NOS la explicación de los demás. El fusilamiento solemne, de de una casa por la Artillería de Ja República en el barrio 21 pisodios,
A / de la Macarena. Fíjese bien, el lector: el fusilamiento de una casa vaciada previamente de moradores humano8, habitada únicamente por substanciosas provisiones de boca, las cuales no dejaron sacar, y cuya misteriosa des trucciónsvino a contemplar atónito el pueblo ávido o ham: briento. Escribamos también otros detalles: La casa nO estaba aislada, sino trabada en manzana con otras casas y en un sitio céntrico de la ciudad. Una de las balas cayó en la Plaza del Pan. Otra, vino a destruir una alcoba de novios o recién casados. Símbolos son todos éstos que el lector llegará a traducir fácilmente. No se necesita ser Maimónides para penetrar el sentido directo de estos hechos, convertidos en alegorías del Gobierno Provisional de la República y de su acción artillera. Para mí, el episodio de la casa fusilada es signo de ese Gobierno. De su estado prelógico, que diría Levy-Brubl; de su entendimiento, gobernado por ancestrales repre: sentaciones colectivas. Esa casa ha sido fusilada por la. misma razón que se adora una reliquia. Luego, quien fusila un inmueble es capaz también de adorar una religuia, de un santo o de un régimen no racional, sino numinos0 u objeto de fe, como la monarquía. Esto lo han sancione" do expresamente los hombres del Gobierno, el cual, segúl el señor Prieto en el Parlamento, se solidariza en: un todo “con la serie de actos represores de la huelga de Sevilla. Luego los hombres de ese Gobierno tienen un entendímiento propicio para llegar a rendirse en la adoración de aquellas reliquias. Vamos a verlo: Todos los hombref conducimos en sí, a nuestros abuelos arcáicos. Nuestr2 vida actual es un complejo de las vidas de nuestros a” 22
Md ds iS IP O desplazamiento consiguiente en las cosas, 0.2 nir a consertepasados, del cual complejo $omos una actual resultante. Y cuando predomina el antepasado lítico, el cavernícola como ahora se dice, en la reacción del complejo, asomándose o apoderándose de nuestra conciencia actual, yenimos a ser nuestro mismo antepasado, aspirando a vivir en tiempo inadecuado; en la conciencia de UN extraño 8lglo. No me explico esa obsesión de los etnólogos, quienes para estudiar la psiquis del hombre primitivo y sus facultades teoréticas tienen que emigrar a tribus de Africa o de Oceanía ¡Hay tantos primitivistas en nuestros medios de occidente! Los pueblos de la edades líticas Como nues: tros primitivistas actuales, eran materialistas, basta el punto de creer que las cosas inertes se llegan a impregnar o a vivificar con la misma animación de lag personas que con ellas estuvieron en contacto; bien por cubrir con aquéllas su cuerpo, como los vestidos, bien por haberlas usado, como los instrumentos, o ya por haber habitado en ellas, como las cavernas o las casas. Á esa ani la impregnación de las personas que aquéllas pueden ve var, designan los polinesios, como €8 sabido, con el nombre de mana Una reliquia se adora porque tiene mana de Santo; una lanza o una caveria reales, S0N venerables porque la primera fué esgrimida y la segunda morada por un Rey, y esos objetos tienen su mana. | Pero si las cosas se encuentran impregnadas de un mana enemigo, las cosas según la lógica del hombre primitivo, la cual es la misma que la del primitivista actual, deben llegar a ser, naturalmente, destruídas, en vez de conservadas o veneradas. Esta prelógica movió las manos 23 imación y 2 8U
- de la Inquisición para arrasar las casas de los quemados herejes, conjurando incluso el mana de sus solares, me: diante capas de sal. Había que destruir la habitación, porque en ésta seguía viviendo el mana de la herejía, es decir, su maldita animación. Pero ahora, la heterodoxia es sindical o es comunista... No insistamos más. Ya conocemos los motivos prelógicos que indujeron al fusilamiento de la pobre casa de la Macarena. Ya sabemos, también, que desde la Inquisición, no se decreta un castigo semejante a este que ahora ha venido a sancionar el señor Prieto en nombre de sus compañeros de Gabinete. Y es tan grande o avasalladora la fuerza con la cual se imponen los motivos prelógicos a la conciencia racional, que, fíjese el lector, el estimable primitivista señor Mnura, ante la cousideración del mana sindical o comunista que venía a perecer con el cañoneo del inmueble, no ha sentido alarmado su instinto de defensa de la propiedad ¿La pobre señora, dueña de la finca expropiada, sin ¡udemnización, a quién va a recurrir ahora para que se la paguen? Porque el Gobierno sentirá también el instinto de conservación de la propiedad del Estado y no va a tolerar que éste indennice. La solución justa sería pagarla a escote entre el señor Maura y sus compañeros. | 24
a A A Con : sus tormentos que arrancan falsas confes y C] E ión de las libertades de expresión y de reunió exi : o rápida y contundente de respon$a - Uanto a los representantes de regímenes antig -Ciqui Ze - Iquiles de las organizaciones electoreras Con8 Il - cra del Gobierno a quienes horroriza el o 0 ista y comunista, conservan y reverencian sia cado sao tienen mana de los reyes. El Comio cds erigido en Gobierno, esperaba la gente la cia sido un instrumento ejecutivo de un fallo de caos Be popular, la cual pedía con urgencia la abota r gimen feudalista andaluz, extremeño y casteA e organización simplista de una justicia gratuíta y. pida, inédita en el magnífico proyecto de Costa; la suPre 5; . . a. 2, sión de los métodos policíacos, inquisición rediviva iones, y con Sus : E elaboraciones de intrigas y novelas acusadoras de las ta erzas heterodoxas que importa suprimir; fenta a; é dl pública; la libertad efectiva y la grat pe eñanza, el reconocimiento de las autonomías regionaarrancando a los pueblos peninsulares del yugo que 0 8 mantuvo desde Isabel, unidos al interés dinástico; la bilidades, en iniese a garan-: d práctica del nfluencias Cay ta 2 ED pe aciesto de un sistema electoral que Y la libertad del sufragio y la gratuida echo a la elección, sustrayéndoles a las i - 108 : de" 08 partidos al uso; la constitución civil de la familia; la 25 la consagrano maniuidad de: uos; el estituídas por. Í "a y Mv 4 E o 19 O aa A ao
1 Ñ j 3 y i ¡<nerle nuestra verdad, para iniciar la generalización esta verdad, trabajando por que viniese a ser elabo perior a la de los meros individuos, como lo demuestr8 con sus insuperables creaciones demosóficas; facultad de conocer que es el verdadero derecho divino de las demo0" | ' cracias. Nosotros, como parte del pueblo, fuimos a exp0' J de rada en opinión incontrastable como aquella que derribó a 108 Borbones; como la que ya se está formando y vendrá 2 | dar al traste con esta República precaria .. Yo jamás me adjetivé de revolucionario, no obstanté haber defendido siempre los mismos principios esenciale? económicos y políticos, y sin embargo de que el triunÍ0 de cualquiera de ellos hubiera venido a derrumbar los 19 | gímenes formales de contradictoria esencia Ahora n% vinimos a denominar así, porque queríamos ']lenar e nombre República con un contenido verdaderamente IC -volucionario: el que conducen los principios aquello enemigos o contrarios al régimen que la revolución 02 marcha hubo de derrocar Pero esta operación no admite, antes por el contrario, forjada ya como lo está la conciel” cia española (eso lo verá dentro de poco el Gobierno), eX -eluye de sus elementos la conspiración romántica. ¿Es que ha perdido el Gobierno la cabeza del todo Agustarse del adjetivo revolucionario cuando está en mar” cha una revolución, cuando formar en esta marcha es €. orden, es decir: cuando por virtud de la presencia de aqu”. fenómeno, hoy se identifican en la realidad los concepto? de gente de orden y gente revolucionaria. ¿Vo lo dije ante 32
Los hombres del Gobierno y sus edecanes 80n prelógicos. Ahora le han tomado horror a esa palabra que contiene una animación, un ser mágico enemigo.en su dinamismo de la inercia milenaria que caracteriza a los poderes espirituales y temporales, expresivos de los antiguos, divinos o augustos regímenes .. —————— Post Seriptum — Después de publicada esta crónica se. han llegado a producir con aterradora frecuencia hechos prelógicos indicativos de la categoria racional alcanzada por la evolución en esos hombres integrantes de la Sociedad gubernamental. No resisto al deseo de ilustrar la teoría anteriormente expuesta, viniendo a destacar algunos casos. Sugerentes. -— Predominio de normas prelógicas, manicas y Ver realistas en el actuar gubernamental: 1. ¡Qué emoción la experimentada por el entero, según informan todos los periódicos, en girada al Palacio Reall El señor Alcalá Zamora, ante la mesa del Key, desarrolló elocuentes movimientos instintivos, de sumisión o acatamiento... Enla alcoba del Señor, todos sé llegaron a sentir conmovidos profundamente... ¡Oh Mr, Pozner, tiene usted razón. Permítame Una glosa: “Ciertamente, hasta la ropa sucia no deja de tener encanbto, cuando ha dejado de ser limpia, merced a la, exuda: ción del Reyl» | | boGabinete la visita * z .s 2, Qué aspavientos los de las minorÍas-mayorÍa. parlamentaria, y qué horror.determinante de. gus: retiradas
en desorden, cuando se levanta a hablar en su escaño un diputado ex-asambleísta. ¡Vade retro! Tu cuerpo está impregnado de mana de la Dictadura enemiga de la nuestra, de aquella que nos excluía de los goces del Po- | der. Tu palabra es el ser dictatorial de aquella Dictadura...» Claro que el maldito pudiera contestar: «Vuestro presidente (Besteiro) fué amigo de la Asamblea, y el nal: nistro del Trabajo aconsejó al Estado de Primo.» «¡Ahl— le contestarán—, pero Besteiro siempre ha dicho que es revolucionario, y el ministro del Trabajo, también; y el ser de la palabra Revolución, está sobre el hecho de haber querido formar en la Asamblea o en los Consejos de Primo». Y los escaños vacíos corearán la tragedia. Gra: cias 'a Dios que podremos atender alguna razón, si por acaso la viniese a exponer el orador solitario. 3 y | E 3. Esto, en la corte. ¿Y en las provincias? Los del Ayuntamiento de Avila, han llegado más allá que el Ayuntamiento de Sevilla, el cual se ha gastado ¡18.000 pesetas! en banderas, según dicen los periódicos. (El ser de los colores). El Ayuntamiento de Avila ha querido animar una plaza del pueblo con un espíritu revolucionario incontrastable. ¡Ya está' hecha la Revolución en Avilal ¡Se ha quitado de la plaza el nombre de Santa Teresal ¿Qué más da? Santa Teresa, del mismo modo que el nombre sustituto. para los profanadores, es sólo esto: un nombre, y un nombre séctario; contiene el Ser de una Secta; Pero la Santa, era y es —porque para el Espí: rita no hay tiempos, era y es, Espíritu, el cual se vale s a sE
para su expresión accidental, de los nombres o formas accidentales de las sectas. Y si la Revolución no es para E ad ¡quedaog con vuestra revolución! A quienes - Aubimos de beber Espíritu en las copas inmortales de los pos de Santa Teresa (y el Espíritu es el único revolucio710 verdadero), nos entran ganas de llegar a negar el espejo del alma a la reflexión de todas esas lucecitas ani- -m : 3 : ; , ales, exteriores e interiores, rojas, amarillas, verdes O A Vero: Were: «¡Dadlo, que cuando más se g02A Moradas; de hacer en el alma, la noche escura, que aquel gran amigo de Santa Teresa, Fr. Juan de la Cruz (uo diMo santo, porque la palabra tiene un ser eclesiástico y . ay que evitar el que este ser luche, conducido por las RE orEs, contra la revolución de los republicanos-s0ciaIstas), establecía como condición previa para llegar a la peral con Dios; aspiración que determinada por el can o o el miedo en la lucha práctica por la creación die del Espíritu sobre el Mundo, viene A constituir la o del misticismo. Dan ganas, como decía nuestro picin Ben Arabi el gran místico andaluz, maes cn Juan, de santa Teresa y de todos los místicos espaoles, de ausentarse del mundo: de gituarse frente a Dios, Coordinación de tedas las verdades. Esto de las calles no 0 aquí. También en Sevilla han llegado a sustituir el a de «Gran Capitán» por el de «Avenida de la Lie b ttad»; pero el Gran Capitán era más liberal que la Li: y o de esos republicanos. Más liberal: de sU dinero y 8u vida. El Gran Capitán decía a £US mayordomos, ASOmbrados de la generosidad con la cual repartía 8U dide la hacienda do se reparte». tro de no cie es cuando se llega a adquirir, sino cuan 35
Y ge burlaba de los soldados sub:evados que querían “matarle, diciendo irónico a uno de ellos, quien vino.2 poner sobre su pecho la punta de una espada: «¡Mira 3 que, sin querer, no me hierasl» El Gran Capitán fué uno de los hombres más representativos del Espíritu. de An- -dalucía. ¡Del Espíritul... ¡Pero si esto no ha sido para lo8 republicanos una revolución auténtica! ¡Si para ellos con la revolución de los nombres basta! ¿Qué son ellos, sino nombres? 36
e MAA ed f du . y cortejo de bombardeos aéreos, marchas 1 : ¿ 103 cuales excitábamos al degiiello de burgueses, La Revolución Española | Con ser, como parece serlo, la electorería, única clave de la interpretación de la historia del Régimen pseudoemccrático en España durante el siglo XIX y primer e del XX, y por consiguiente con estar muy poblae conocimiento anecdótico que el lector vendrá a Mea cena de trubanerías electoreras guberna: me ales, es indudable que ninguna de esas tradicionales hi averías puede llegar a superar en contenido de picar- : y de mala intención, a las desarroiladas contra la Candidatura Franco. Prescindamos ahora de la truculent . ie a República soviética y separatista de Andalucía, con de campesinos, et ; de €, romanceada por el señor Maura el joven. Fijémosno8 8 pS a en la justificación gubernamental propagada r la prensa electorera, relativa A la necesidad de per8 > . eguir una campaña de mítines chabacanos, mediante al asalto 37 E lo ce A o a A
de fantasmas, como son las cajas de los Bancos, al reparto (?) inmediato de tierras y de mujeres (11) (¿Será debido el resentimiento gubernamental, a la omisión de no haber incluído a nuestros persecutores en una candidatura, que en vez de actas pretendía conquistar harenes?) Pero, ¿pudo llegar alguien a creer, que si nosotro8 hubiéramos defendido esas necedades y otras más que nos atribuyen, el Gobierno iba a poner tanto empeño 0D perseguirnos? ¿Qué cosa mejor para el deseo del Gobierno, que apercibir en frente de sus organizaciones elec: toreras, a improvisados extremistas snobs, de a perra chica el ciento? Lo que conturbó al Gobierno; lo que alzó al pueblo que hubo de escucharnos, en nuestro favor, fué precisamente lo contrario. Eramos hombres de tempera: mento constructivo, educados, algunos de ellos, al margeb y en contra de todos los partidos, en el estudio y en el adiestramiento (durante toda la vida), precisos para la percepción y el análisis de las realidades colectivas; ofreclamos al pueblo su propia substancia revolucionari2 de una manera objetiva, y objetivamente también, la obra gubernamental para que el pueblo mismo viniese a establecer el contraste, Yo. en una palabra, lo que | asustó al Gobierno, fué nuestro criterio constructivo de una normalidad nueva, estructurada por la Revolución Y Jervorosamente, ansiada por el País. Lo que le irritó fué que, por primera vez, se viniese en actos públicos y por hombres solventes, a contrariar la intención del tópico elaborado por las clientelas gubernamentales, de que determinarse contra el Gobierno era lanzarse contra la Re: pública. Nosotros demostrábamos, por el contrario, que 38 /
ad era salvar la República y la revolución, el venir a situar- | se urgentemente contra unDOS hombres que lejos de aprovechar ávidamente, habían dejado y estaban dejando escapar los momentos fugitivos que la Historia ofrecía, sin que cada uno de estos momentos llevase en Sus alas uva previsión del hambre del pueblo, amenaza de caos; una regla que fuese hilando en el tejido de una nueva normalidad, la cual, no sólo el pueblo, sino hasta las clases antirrevolucionarias, anhelan, desconfiando ya de la fecundidad republicana, para llegarla a establecer, según tenía prometido. He aquí nuestro criterio coDS expuesto y desarrollado en nuestras que varinndo los términos de expresi de los auditorios que nos venían a cere los hechos que dieron origen a Ja leyenda del complot, Y de venir a exponer las dramáticas CaUsas y consecuencias de estos hechos, necesito exponer el cuerp9 de doctrina, relativo a España y a Andalucía, el cual asustó tanto al Gobierno, para que el pueblo pueda llegar 8 enjuiciar la razón de la persecución insólita desarrollada contra DOS Otros, España se había pronunciado contra la Monarquía, porque ésta en España no era sólo una forma de Gobierno, sino un régimen esencial incompatible con la esencia nueva de España. La sentencia del 12 de abril, no llegó a resolver una cuestión de formas, sino de esencias. Esto es, por primera vez nos veníamos a encontrar en España con la aparición de una revolución auténtica, porque las denominadas revoluciones del siglo 19 fueron en realidad expresiones miméticas, hechos formales determinados 39 truetivo de la revolución, propagandas, claro ón, según la índole ar. Antes de narrar
APA o PRE, Lor po TNT, PRA RN ETA Y pias Zo ás AS e. 2h AIN 5 e e A * por el mimetismo histórico de un país que aparecía caduco, agotada la fuente de privativas energías creadoras; aquellas pseudo-revoluciones tradujeron en pasajeras imitaciones, las reacciones histéricas de un pueblo espiri: tualmente depauúperado, conmovido por el choque de acciones semejantes desarrolladas en el medio arquetipo: en el europeo; el cual hasta Costa incluso, se ofreció como modelo de un país que desgraciadamente se dejó guiar por Europa siempre, desde aquel inicio de la denominada reconquista, que mo fué otra cosa que la primera manifestación de esa voluntad europeizante. Pero Europa y los valores europeos, quebrados definitivamente en la guerra del 14, y en su impotencia reconstructiva, después de aquella catástrofe; es ya la exEuropa como dicen los orientales, enunciando con esta palabra esa quiebra del valor poutifical de su insp ración y de sus métodos. Precisamente, cuando Europa entera viene a constituir una - motivación enemiga de una revolución de tipo democrático, surge la española. Es, por consiguiente, una revolu” ción original o verdadera; y, una revolución verdadera, es primariamente una articulación de nuevos imperativos que va ganando la humanidad del individuo, hasta llegar a animarla esencialmente cambiando sus criterios y su _estimativa; es decir, un alma que va unificando las conciencias de los individuos, aislando inexorablemente A quienes a ella se resisten del ambiente social, que ella misma viene a constituir; asfixiando socialmente a quien al margen de este ambiente se viene a situar. Un conjun-- to de resistencias, que últimamente (cuando comenzaron a actuar en España contra la dictadura representada por 40
A A RA e a ci a 2 tico: ) “8 : : El interés que los vino a uncir en plar A A Pri : dd ES há denominadas imponderables, harán el a e el inaccesible o insensible a la nueva Métón: k nimadora del pueblo. Es un alma, una revo0 cl a SS a su devenir hasta llegar a agoa echos prácticos, es una fatalidad cósmica; a ga, ineluctable. Para expresar su revolución, España no nec 3 < z esita ya de conspiraciones estilo romántico; le e nce el alma de los imponderables, que va ya 00 Re este Gobierno, y que vendrán a ahogar a 0 ; 08 o le sucedan y que representen un igual iaa es el primer concepto que en la remoción y idenida po toda revolución verdadera supone, ha aso lar 50 Sed revolución original de España, Mio Guri as e acción política. Los políticos monáto ntificaban la realidad política, con el imterés o que había que conservar; objeto, este interés, de la ácel : E : Ón política. La España nueva, ha sustituído esa realidad o por esta otra más humana: EL DOLOR inutil, que 3 que redimir, objeto, este dolor, de la acción política €volucionaria. II / tralismo po a, objeto de aca política, Lué, originariamente, a contar desde tías. Roíe a patrimonial de los reyes o de las dinasPor eje EN ela empeña-JOyas, quien para conquistar ld 0 Baza o América, pignora Sus, coronas y Co* - ¿Es altruísta una mujer que vende 0 enipeña sus a 41 Dolor de los pueblos esclavizados por el cen ¿E o A PI a E AS A e E RS ADA
E tes a sus jefes y autores; prohibición de proclamaciones o designaciones previas de candidatos, para que cada español venga a votar al hombre que, en su conciencia, crea más conveniente para el mandato. entre todos loB españoles, y no entre el corto número de los proclama: dos; que las mesas electorales estén constituídas por magistrados del Estado, como los Jueces, Notarios, etc., independientes, con intervención popular; que el. voto sea 8ecreto y obligatorio, persiguiéndose como delito el mero: requerimiento o.la insinuación para que cualquier eleetor ofrende el sufragio a persona determinada. Dolor de esclavitud. del pensamiento, o, lo que es 10 mismo, su condena a:inexpresión en público o en priva: do, individual o colectivamente. Criterio del Gobierno. El mismo de los dictadores monárquicos, manteniendo las mismas leyes y agravado8 los mismos métodos de represión. Mantiene las mismas leyes coactivas de la expresión del pensamiento, con el: pretexto de que ya se definirán las nuevas, cuando venga aser en bloque aprobado un CÓDIGO Constitucional, | como si el criterio moderno no fuese el inglés de elaboración de leyes especiales, y no de Códigos a remendar; como si el Gobierno no hubiese legislado en las materias: que le vino en gana. Persigue las manifestaciones pú: blicas, oponiendo a todas las heterodoxas con respecto al criterio gubernamental, la fuerza. Claro, el pueblo que con el advenimiento, de, la, República. creyó que, por 10 menos, había adquirido el derecho. a manifestarse, se irrita más ahora que, antes, anta el. espectáculo de la fuerzé: - represora de su,derecho, Y de.aquí las terribles, tragedias» “8
AS AI so A que superan a las desarrolladas con motivos de orden público, durante Jas etapas dictatoriales monárquicas. En una palabra; el criterio del Gobierno con respecto al derecho de expresión y de manifestación de la opinión Pública, era el mismo de Cánoyas, expresado en la sesión, del Congreso de 15 de julio de 1867: «El espíritu público, hay que contenerlo y que reformarlo». Es decir: el Gobierno, mentor de este espíritu y no su vasallo... CRITERIO DE NUESTRA CANDIDATURA. Libertad de expresión y de manifestación del pensamiento individual y colectivo. Que ninguna manifestación pública encuéntre a su paso a la Guardia civil o la de Seguridad, Cuya presencia provoca la indignación popular determinando las catástrofes, máxime en estos tiempo, durante los cuales, cree el pueblo que con la República ha conQuistado por lo menos los derechos de manifestarse y de, expresarse públicamente. La fuerza pública sólo debe in- . tervenir cuando efectivamente se intentase llegar a yulderar el derecho ajeno, Su presencia, sin esta condición, irrita a la muchedumbre, la cual se acostumbra a apercibir en la fuerza pública el enemigo de su libertad, y no la garantizadora de sus derechos. Libertad absoluta para reUniones y oradores improvisados, Pueblo vivo, es pueblo, Inquieto. España necesita de una sagrada inquietud en torno a todas las ideas, | El Gobierno, en cuanto a este orden, venía a expresar. €n hechos causantes de inútiles tragedias UN criterio dic-. tatorial. ¡Ab! No en balde España ha venido £ sucederse,, gobernada durante siete años por un régimen de DictaduYa. No hay hecho sin trascendencia, y la trascendencia 49 A
de este hecho ha sido una influencia formatriz en cuanto al criterio de los hombres que vinieron precisamente A ahuyentar de España la animación dictatorial. DOLOR DE ESCLAVITUD ECONÓMICA Criterio del Gobierno; Ir tirando. Y mientras, los capitales emi: grando, el credito rompiéndose, y agonizando el Comercio y la Industria, aumentando el paro forzoso, y el hambre elavando su garra en las gargantas famélicas, y arrastran: do la Sociedad hacia el caos. | Y nuestro criterio con respecto a esta actitud, era, naturalmente, opuesto. Clamábamos por que 88 confiscaran los bienes a los dueños de los capitales emigrados, por que se intervinieran las cuentas corrientes y depósitos de valores pertenecientes a particulares, no industriales ni comerciantes, hasta cierto límite, concediendo en cuanto al exces0 que rebasara este límite, moratorias a los Bancos, compengadas con la obligación por parte de éstos de no inte: rrumpir renovaciones, y de mantener las concesiones de | créditos en relación con sus capitales, mientras se podía llegar a la meta de nuestras aspiraciones en este orden: _La iniciación de un criterio tendente a la fusión de todos los Bancos, en Instituciones nacionales que atendiesen el crédito industrial, comercial y agrario. Clamábamos ade: más, por que se iniciase una voluntad por parte del Esta do, relativa a asumir por sí el establecimiento de indus. -trias con respecto a productos no fabricados en Eapaña, incluso si era preciso, con la aportación de técnicos ex”: tranjeros; y por que se comenzara a manifestar desde el Gobierno, una orientación estatal, antimonopolista, gu. -primiendo monopolios caprichosos de la Dictadura, como0 50
e el de Doa sE transportes por carretera, estatuyendo las bases rescisión de los contratos o concesiones; por que se inici ¡ iara prácticamente una dirección librecambista, Ba de Erie artículos necesarios para la vida; Por Ciales, la ocoliiad An A Dana A prosa tes, q ae e edicar sus actividades preferende servicios coa EA o provincialización la libre competenci B, con respecto a los cuales no quepa ia individual, preparando de este modo las b ases futuras de las cajas de esos organismos; por que 8 a mediante hechos eficaces, una orientación ER: e enada a desgravar de impuestos el trabajo ds Pra y Sap las aportaciones tributarias > «AREA o valores sociales, castigando el ocio y alenE REA para las actividades trabajadoras. cipio E E ra; demandábamos la promulgación y el ds or E de un plan de nueva estructura: Mea EA de país, que ofreciera la sensación Privilegio. io de régimen, opuesto al ocio y al e. lA al problema denominado por antonoSao . a as relaciones entre el capital y el trabajo; RR ; enes, industria y comercio el primero, y otros etc UADOS oriol en cuanto a la paz social, n08AS E en lo respectivo al primer orden, tad NE e del Gobierno, que revelaran la volun: AS o de abolir la consideración del trabajo CApital 6 E a, y de fundir su consid O onsiderando a éste como. tra ión de una política de reconocimiento Como bajo acumulado. de eración con la del |. io
“organismos creados naturalmente (pues han brotado espontáneamente, y no merced a algún artificio), de los Sindicatos y Sociedades obreras: instituciones creadas por la Naturaleza para que el Estado, mediante ellas, cumpla sus fines con respecto a las nuevas condiciones económicas sociales, en vez de considerarlas, siguiendo el criterio antiguo, como enemigos o rivales del Estado y de E la Sociedad integral. Con respecto al primer orden del comercio y de la industria, seguir la orientación que hoy A mismo tienen emprendida algunas Compañías indus: triales, elevando el trabajo al rango de capital, con las consecuencias de este reconocimiento en cuanto a 8U consideración de accionista, e intervención de obreros de individuales, sindicatos o sociedades en los Consejos de Sl administración, dirección, administración o patronajes a de los negocios: con seguros de subsistencias y participación asegurada en las ganancias, conforme al capital 0 representado por el trabajo. | Y en cuanto al orden segundo, la agricultura, la reforma por decreto, la cual ya hube inútilmente de solicitarla “en el seno de la Comisión Interministerial Agraria, del régimen territorial, con la creación de los medios de subsistencia y de cultivo complementarios de la reforma de aguel régimen, En la ponencia de la subcomisión de latifundios, a la cual pertenecí, está expresado casi exacta: | mente mi pensamiento. Expropiación, sin indemnización | A de los Estados territoriales, procedentes de la conquista 0 delos terrenos usurpados durante la desamortización, Y CN de los bienes de los pueblos, arrebatados a éstos por lo8 - grandes propietarios; bienes o tierras conocidos con € 52
| 0 . _JOras, las cuales, desgravadas nombre de baldíos, siempre que todos estos terrenos estuvieren aún en manos de herederos de los conquistadores o usurpadores. Indemnización en cuanto a los demás, y a las tierras que asimismo se declaran expropiadas, Do cultivadas, o que lo fueran insuficientemente, 0 que estuviesen arrendadas o en aparcería desde 1925; y con ' respecto a los bienes regables por obras del Estado, realizadas en las confederaciones o mancomunidades hidrográficas, todas las cuales se irían ocupando a medida que lo fueran exigiendo las necesidades de la reforma e jndemnizándose a los propietarios con bonos de liberación de tierras, o títulos representativos de su valor fijado conforme al resultado de la capitalización, al cinco por Ciento, de los líquidos imponibles, y para cuyo interés y Amortización se llegaría a destinar parte de la renta de los bienes ocupados. Ocupación en primer lugar de los bienes próximos a los ruedos de las poblaciones y sucesivamente de los más alejados. Sindicación forzosa de campesinos, aprovechando los Sindicatos o sociedades obreras actualmente existentes, Con asesoramientos y enseñanzas técnicos obligatorios. Estos sindicatos vendrían a erigirse en cooperativas forZosas para la obtención de créditos, Compra de abonos, Maquinarias, etc. Discernimiento de las tierras de los ruedos a poseedores individuales, obligados a pagar la renta al Municipio, único propietario, revisándose su cuantía Cada diez años, sin imputarse en ella el valor de las meen absoluto, cederían en beneficio del poseedor. Cultivo colectivo, por los mismos 53 A EA E AA A E E E e
sindicatos, de las tierras alejadas de los núcleos urbanos, dotadas de albergues adecuados, y explotación por medio de colonias agrícolas de aquellas que no estuviesen provistas de esas condiciones. Reserva de un tanto de las tierras cercanas a los pueblos, para destinarlos a jardines de obreros, escuelas agrarias, extensiones experimentales de las de Instrucción pública, ete Complemento de las medidas anteriores, alcanzado mediante el estableci miento de un Banco de crédito agrario, nutrido con apor" taciones del Estado, Bancos privilegiarios, rentas de lo8 Municipios, etc., para proporcionar recursos a log nuevoB cultivadores, a través de los sindicatos con las sucursale£ precisas, etc. ' DOLOR DE AUSENCIA DE JUSTICIA. Criterio! del Gobierno: el mismo de los anteriores;-de reformaB burocráticas, dentro de las bases orgánicas existentes. “Criterio de la Candidatura, según su manifiesto: Jus: ticia civil, gratuíta y arbitral, mediante la instauración - inmediata del magnífico proyecto de Joaqnín Costa. Obligación de las partes litigantes de nombrar cada una de ellas un árbitro, en caso de litigio. Un magistrado po! cada agrupación determinada de habitantes, asesor de log | árbitros y dirimente en caso de discordia; Magistrado al | mismo tiempo en su distrito, Notario y Registrador de | personas y de cosas. Reunión periódica de un número | determinado de estos magistrados en tribunal de apela" _ción, y para fallar conforme a la lev en las causas COD” tencioso-administrativas. Justicia mercantil por tribunale2 de jurados comerciantes, con el asesoramiento de aquelloS magistrados; y penal de jueces especiales ejercida por 54 »
urgente medio de jurados populares, con la rectificación del sistema penitenciario y de los establecimientos carcelarios, en los cuales se mezclan los delincuentes políticos y sociales con los reos comunes. DOLOR DE SERVIDUMBRE CULTURAL. Criterie del Gobierno: Seguir considerando las Universidades, Institutos y Escuelas especiales, como Centros burocráticos elaboradores de títulos de capacidad que enga pueblo. Criterio de la Candidatura: Conversión de 8U8 0Iganismos en Centros de preparación cultural y de investigación científica, con profes de exámenes y sustitución de los mismos, por € de asistencia. Ejercicio libr dad de títulos y ejercicio libre de profesio miento por el pueblo con su reconocimien las verdaderas capacidades. EnseñanZz -dos absolutamente gratuíta, con la obligación para las empresas industriales y comerciales de compensar con horas de trabajo extraordinarias, las ordinarias que neceSitaran los estudiantes obreros para las asistencias a las clases. fan al VI Dolor de esclavitud familiar. —Criterio del Gobierno: Remitir a un Código Constitucional el problema de la libertad familiar y, mientras tanto, al cabo de cuatro me- -8es de República, sólo el matrimonio canónico entre los 55 ores contratados. Supresión | - ertificados e de la enseñanza sin necesines, y discernito práctico de : a en todos sus grac ss - Ia E $ S ALIAS A o > ¿ e
demás religiosos surte efectos civiles; es indisoluble el matrimonio, y la mujer sigue siendo la esclava civil “del marido. Criterio de nuestra Candidatura: Libertad de Consti- “tución y disolución del matrimonio (claro que esta libertad siempre ha existido,se han separado los cónyuges que han querido) La naturaleza está por;encima de las leyes, con los inconvenientes trágicos y cómicos que estas sepa- “raciones de hecho han determinado al oponerse a una ley : -artificiosa que sigue suponiendo existente lo que ya ha sido disuelto: Reconocimiento por la ley de todos los ma: trimonios existentes de hecho durante un cierto tiempo, aunque no hayan sido inscriptos. Libertad civil de la mujer. VI Dolor de esclavitud de conciencia. Criterio del Gobierno: Tratar de potencia a potencia como a un poder polí: tico al Pontlficado de Roma, el cual, o es un poder reli: gioso, o es nada, no teniendo, por consiguiente, derecho a mantener diplomacias o embajadas políticas. Sin embargo, este Poder Republicano que trata de po" tencia a potencia con Roma, este Póder que ordena disparar sin previo aviso contra los obreros que intenten 8a- -botear la propiedad por excelencia, es decir, la propiedad “plutocrática, ese mismo Poder que contempla indiferente cómo'la muchedumbre, engañada por la forma próxima 'dectaria que siempre ha de venir a expresar el arte, vió 56
a arremeter contra los tesoros artísticos de : emplos; presenciando impasible el asalto de edificios ne capo y el arrastramiento de imágenes, las cua- , además de su valor artístico e histórico, tienen para las j ] generaciones que no necesitan de expresiones sensib 5 0 de símbolos. de ese orden, para remontarse a la mprensión y al goce de lo divino, además, otro valor o u hd . . . que la estimativa discierne como de los más venerables: - acción y el goce de lo más puro de nuestr Gobierno llega de este modo a enseñar Cumplir el sagrado deber de co n08, de los' objetos del culto! Y es o A en esos objetos ham venido posándose CARR e fervores ingenuos de los antepasados, el r nos evoca en ciertos instantes hacia la retro: a vida pasada. o es lógica y acertada en este orden. La Iglesia ao sn su política, han sido vencidos, llegando a o a monopolio, incluso por el medio justo de soly de proteger sobre su territorio propagandistas de t E odas las religiones, 4 apóstoles auténticos de ellas El al Pueblo, que lo que éste creía única religión, es sólo una de Sus formas e viene a 57 Positivas. Con lo cual, al mismo tiempo qU mbatir la ignorancia poPular, quebranta y va reduciendo a nadidad el Poder Político de la Iglesia Ortodoxa... de el 'edivide y vencerás», la norma escogida por 5) 1 er Soviético, con relación a este aspecto práctico de la gobernación. Pero ¡ay de quien se atreva 2 profanar log ; es 8 valores artísticos, es decir, humanos 0 realmente divique Rusia tiene un Lunatscharki; han surgido allí los arquitectos de la nueva Q . onstrucción. En España, en vez de haber entrado a go57
Estas y otras cosas que llegaré ahora a decir, las ignora España; y, no bay que decir que sus Gobiernos; lo8 cuales siempre han llegado a obrar a tientas y a ciegas sin previo conocimiento, sin meditado análisis de las rea-. lidades verdadaras sometidas a la acción de su Poder. N no hay que decir, que considero al actual el más ignoran: te y el menos capacitado, no ya para empresas excepeionales, sino para reacciones ordinarias, de cuantos en la Península se sucedieron. De aquí, que la expectación de España con respecto a Andalucía tenga hoy por objeto principal, a Sevilla; por creer, equivocadamente, que lo8: movimientos actuales desarrollados en esta última ciudad (cuya naturaleza verdadera es ignorada también), repre: sentan un orden de hechos imperativos, que el resto del. pueblo de Andalucía habrá de acatar como emanados de “su capital verdadera. Y de aquí, que el señor Maura hay2 tenido la osadía de editar el romance relativo al movi: miento revolucionario andaluz, centrado por nosatros eB- | Sevilla, con la ayuda de Tablada, y que gran parte del pueblo español lo haya estado creyendo durante algúb tiempo; no obstante los absurdos de tanto relieve, verdaderamente toréuticos, que viene a hilar la leyenda y qUé expondremos en otra crónica a la consideración del lecto!- Amigo señor Maura, el joven: hasta para bilvanar truba: nerías electoreras, se precisa conocer la Historia y tener talento. Por carecer de tan simples condiciones el señor Maura el joven, habrá venido a quitarnos un acta; que no quisimos del Gobierno; pero ha hecho ya, desde ahora para siempre, nuestro panegírico electoral. Nosotros ca: recemos de talento; pero a nosotros no nos faltaba ni no 64 y
/ E q: , Le : Poniendo una animación de. compl fuita un conocimiento elemental de la Historia y de la psicología de nuestro país, y no íbamos a cogernos los dedos, como dice la gente, ni a comprometer los resultados de nuestra acción de varios lustros, ordenada a la restauración de Andalucía, viniendo a determinar en SeVilla un alzamiento, el cual, de iniciarse aquí, sabíamos bosotros que habría de fracasar irremisiblemente; aunque vinieran a ayudarnos todos los aviones de todos los aeródromos del mundo. El criterio rigurosamente pragmatista que ha venido presidiendo 0 dirigiendo el desarrollo de nuestra ya larga labor (larga en cuanto a la Vida de un individuo, apenas empezada en cuanto a la finalidad que nos proponemos conseguir); ese criterio que verán los lectores expresado en el modo de realizar la Obra que voy a darles a conocer, nos acredita de prudentes con exceso, según ajena calificación. Tanto hemos _2mado nuestra obra, que a cada tiempo hemos puesto su cautela, temerosos de que una precipitación pudiera llegar a retardar su lento ayance, haciéndonos perder por Un salto impremeditado, lo ganado con tanta paciencia. Uno de nuestros reyes más representativos, Alwotamid, decía: «La prudencia consiste en no ser prudente». Pero £€ntonces, Andalucía era libre: hoy es esclava (ya lo demostraré); y, recelo de esclavos que aspiran a manumltirse, ha tenido que venir a vigilar nuestra obscura labor, ot sigiloso a todas Mestres acciones... Sin embargo, ese mismo pragmatis: Mo nos manda iniciar, ahora, algunas revelaciones ac£sde estos extraños asuntos. ¿Qué significa, Par9.0 esenel grito de «Viva Andalucía librel» que a»; el maravi' 65
a e a - propagandas? Vamos a verlo. Hasta ahora, no nos ha E interesado la ignorancia de España con respecto a Anda: lucía. Esto no quieré decir que aspiremos a concluir con esa ignorancia. Forzosamente, España tendrá que ignorar, aún, a Andalucia durante mucho tiempo... II e “Sí. Nosotros aspirábamos y aspiramos y seguiremos, | aspirando a la elaboración de un Estado libre en Andalucia. Y qué: ¿no proclamó su República Cataluña? Pues, a constituir en el Norte, un hecho lícito, acatado por el Poder Público de España? ¿Que en Cataluña se llegó a “atenuar el radicalismo nominativo de República Catalana, con el nombre actualmente eufémico de Generalitat? nes que las de «República Andaluza o Estado libre o au: EE ¿cómo va a ser delito en el Sur, una aspiración que vino E - Pues nosotros no tenemos, por ahora, otras denominacio4 tónomo de Andalucía», para llegar a expresar aquella Y «Andalucía Soberana, constituida en Democracia Repu- “blicana», que dice el artículo primero de la Constitución elaborada para Andalucía, por la Asamblea de AntequeY ra, hace medio siglo, en 1883, (Nuestro Centro Andaluz 2 de Córdoba, editó esa Constitución, reimprimiéndola en | el afío 1919) A no ser que acudamos en el remontar de nuestra tradición, a la primera República que existió en “-nañía; a la andaluza de Córdoba, en el siglo once; (por Aa pública social; expresión política, acaso, de las. para sle recemos de tán /. 66 . E =ocietarias, movidas yor los discípulos de 5
Muestro gran Aben-Mesarra; y posteriormente expresadas Por el primer partido comunista que apareció en Europa: Sl dirigido por el almeriense Ismael el Roaxani), y de que - Vengamos a bautizar nuestra organización autárquica con 3 el nombre del Consejo Directivo, que llegó a gobero aquella primera República española: este €8, el - MEXUAR. / er E €_xAA>mMIMm|E A zz qq —<—> o ¿Qué quiere decir República Andaluza o Estado. liDre de Andalucía, para nosotros, los actualmente deno- - Winados liberalistas andaluces, que antes nos agrupábaos en aquella inolvidable institución de Centro Anda-. Az, hoy continuada por la Junta liberalista de Andalucía? Esto es largo de contar. Digamos primero, , tura Franco vino a amparar la significación que es08s E érminos tienen, para los hombres de la Junta liberalista, Y ocupémosnos enseguida de llegar a desvanecer todo Motivo, de alarma, que la mera enunciación de aquellas te Palabras, pueda venir a afirmar en la sensibilidad hispaVista de los andaluces, no iniciados, y de los demás espa: Loles, los cuales llegan a sentir terror ante las noticias de log movimientos revolucionarios, más o menos confusos e -Mdescifrables para ellos, que vienen operándose en Sur, - ¿Queremos la separación de España, Como aseguraba Sl romance del Ministro de la Gobernación? Andalucía, RO puede ni podrá llegar a ser jamás separatista de Es- - Paña. La razón es obvia: ella es, y será siempre, la esenpia de España, según decía nuestro hermano, el marav! 67
Sn O e ASS ER z IDAS EROS sed lloso poeta andaluz de pura estirpe, Abel-Gudra, en gu primer discurso durante el último Congreso celebrado en]: e Delhi (India), por el Comité insurreccional de los Pue-- tE bolos de Oriente. Ya, nuestra Asamblea de Ronda (enero | Je 3 de 1918), hubo de expresarse unánime y terminantemenq e te, ordenando que en el Escudo de Andalucía, se viniese - a fijar esta leyeuda, como lema de nuestra empresa re h. tauradora: «ANDALUCÍA, POR SÍ; PARA ESPAÑA Y LA HUMANIDAD». Esto es: Andalucía quiere volver 2 ser, por sí, para reanudar la obra creadora de su historia]. | incomparable; pero esta inspiración, hacia la distinción + de su propio esfuerzo y responsabilidad, tiene por fin: | | dara España cuanto por sí llegase a crear con la pro: $ pia energía; esto es, tiene por superiores incentivos, Be” : ; paña y la Humanidad, para las cuales ella anhela lograf Ñ en hechos propios el devenir creador de su alma privativa; acreditado por una bistoria particular ininterrumpida de elaboraciones culturales, intensas, originales, directo”: FA. | | 0 ¿Pretendíamos o pretendemos la instauración de una forma político-social, soviética, en este pueblo secular: $ “mente esclavizado, a quien algunos denominan RUSIA DA “DEL SUR? ¡Qué imbécil equivocación! Pero Maura el joven ha ofendido gravemente con este extremo de 8U | romance hilado por la temeridad de la ignorancia, a esta A ignorada Andalucía. Andalucía no ha copiado, ni copiará : jamás, a algún otro pueblo. No tiene necesidad de copiarSabe crear originalmente. No podría copiar, aunque quí siero, La fluencia inevitable de su historia la lleva a volar | 4 siempre sobre campos vírgenes. ¡Ab! Y cuando no e | 68 E: y Ue ro NN id
- "vuelo sobre el exterior, el hacerse de su naturaleza, his- - . toria; cuando una influencia incontrastable llega a forzarlia una uniformidad aparente (como la influencia de Europa a través de España, a contar desde la conquista $ . . k Cristiana). No tiene razón Benard Shaw: España no es el País de la in-fluencia. Es Europa, es la cristiandad pre- - Cisamente, la in-fuencia de España); la fuencia andaluza | busca cauces subterráneos, y sigue, sigue inadvertida para y el conquistador bárbaro y asimilista, a través del subsueAo; la corriente divina de eu estilo, haciéndose conmoveh doramente un cuerpo cultural propio. ¡Copiar!... Andalucía jamás espiritualmente fué un pueblo servil. Fué creado por la Naturaleza pueblo de espíritu, señor. E Y hoy, esclavizada, no sirve, manda. El amo que le puso : Europa, España, ¿no es hoy andaluz ante la misma EuroPa, y ante el mundo entero? Como el filósofo griego en el - Mercado de esclavos, Andalucía dice: «¡Quién compra UN - Señorl» No, Andalucía, no puede copiar. La esclavitud de Andalucía se resuelve, hoy, en la esclavitud espiritual de E España ante el mundo. Andalucía fué siempre UB pueblo - “Ultural, guía libre de otros pueblos de España, cuando ésta llegó a ser verdaderamente grande (no con grandeza - Bélica o excluyente y bárbara); y en yarias ocablo nes Muy solemnes y de enorme trascendencia, sirvió de moelo o de arquetipo a Europa. Entonces, ¿qué nos proponemos, qu , al lanzar sobre las hoy desoladas tierra8 andaluzas el griYo de «Andalucía libre» que tanto ha alarmado ahora al Gobierno, cuando llegó a enterarse de que el pueblo andaluz la coreaba entusiasmado, durante nuestros mítines 69 AR é nos proponÍamos A . Us X é 15 PA de
54 A y al ver ese grito fijado con letras rojas bajo as alas de la avioneta de nuestro amigo Rexach, suspen- |. dido como una esperanza de fuego sobre las espaldas en 'corvadas de los esclavos andaluces? Cualquiera diría que ese grito es nuevo, snobista, como dicen hoy, cuando tan: — to horror ha producido al Gobierno, y tanta emoción vino a producir en España. Acaso, España, mandataria secular de Europa con respecto a nosotros, siente una mayor in. : quietud ante ese grito, que cuando ha llegado a escuchar el «Visca Catalunya llivre» del Noroeste peninsular. ED la subconciencia de España, un crimen aguarda el asomar - a 8u conciencia actual, florecido en el dolor de un remor- ' Dor dimiento. ¡Andalucía! Esta es una razón de aquella mar a 0) yor inquietud. Y es la otra, el que España todavía 50 ps apercibe mandataria de Europa. , "Y Cataluña, es más Europa que Andalucía. Nosotro8 no podemos, no queremos, no llegaremos jamás a ser el” 4 ropeos. Externamente, en el vestido o en ciertas costumbres ecuménicas impuestas con inexorable rigor, hemos venido apareciendo aquello que nuestros domipadores exigieron de nosotros. Pero jamás hemos dejado de ser lo que somos de verdad: esto es, andaluces; euro-africano8, Ñ euro-orientales, hombres universalistas, síntesis armónicaS de hombres. Durante el término de la acción asimilista europeizante desarrollada secularmente contra nosotros, eb el ámbito del siglo XIX, y en la culminación del prestk- | - glo mundial de los valores europeos, los andaluces menos andaluces, los señoritos de la: ciudad, hijos o nietos de ES inmigrantes o de colonos de: las, planicies o montañas castellanas, asturianas O gallegas, tenfan por norte de dice 0 A 'N A dE 70
pe as estimativa, el llegar a ser autómatas de Europa. Pues bien: aun ellos, los señoritos, 108 andaluces menos andaluces, y no obstante ser el concepto de señoritaje de importación «uropea, no podían llegar a expresar proplamente a Europa. «¡Quieren parecer europeos —decían de ellos los visitantes extrabjeros—, 86 ofenden si no se les llega a considerar como a teles civilizados; pero no pue: den, no pueden fingir con perfección a Europal» ¿Y, sl esto llega a ocurrir con los señoritos, qué no sucederá con los jornaleros, con los campesinos sin campos, que son los moriscos de hoy; con la casi totalidad de la población de Andalucía; con los andaluces auténticos privados de su tierra por el feudalismo conquistador? No AUSIBLGOn: No hemos podido llegar a Ser europeos, a. pesar del bárbaro coloniaje. No queremos, nO podemos ser sólo Europa; somos, Andalucía. ¡Europa! Europa tiene una clave; | fivir su historia, inconscientemente desarrollada, Como se llegan a definir todas las historias: en la concepción de un método, que fué el de Descartes, el cual, «desapa: recida la voluntad revolucionaria animadora del nacimiento de todos los métodos, es el que está vigente hoy, en/Ja calle, con el triunfo del industrialismo y del taylo” rismo.. Es el útil, el método separado de todo poder de emoción; las facultades creadoras, desintegradas de sus C0rrespondientes afectivas» (Aron et Dandieu). Europa es su método, traición al sentimiento, que alcanza a culminar en esa enfermedad, como nombran hoy a los Estados Unidos de América; en Detroit, en la barbarie de la síandardización; en el ROBOT, símbolo de la EuroAmérica; 71 Europa llegó a de-
AI Ate NA gt AA A en el hombre de acero, articulación maquinista, movida hacia el Dollar, por la energía mecánica... Buttler (Brewon) ha surgido, como terapeuta de esa enfermedad. Y el tratamiento, como la dolencia,es bárbaramente europeo, también. ¡Erewon!... El Estado, para el cual es el crimen mayor la manifestación del ingenio maquinista; y la maquinaria, incluso la de los relojes, es cosa tabú. Europa vino a definir perfectamente, en su método, su historia guerrera y feudalista. Su técnica guerrera fué únicamente racional; jamás a la razón guerrera, llegó a templar el,sentimiento. Y mataron hombres, y destruye: ron pueblos, y robaron heredades, y segaron jardines, y talaron bosques, -con igual frialdad de ánimo que los obreros tienen cuando horadan montañas hundiendo sus picos en el seno inerte de las rocas insensibles. Su rmétodo vino a sancionar el feudalismo pasado y a preparar el nuevo Se ofreció a la conciencia, ese método, entre dos feudalismos, el territorial y el industrial, el medieval y el contemporáneo, dos épocas de la misma inspiración La vagancia guerrera del primer feudalismo, pesaba sobre los siervos de la gleba. Como hoy, exactamente igual que hoy, durante la forma feudalista industrial, gravita sobre el obrero la nube de especuladores y de intermediarios. El señoritaje, la filotimia, la megalomanía. Estas son las eonsecuencias del predominio absoluto de la razón entre los civilizados (?). Son motivos racionales que descuidaron la educación de los demás motivos humanos, por egoísmo ancestral de dominadores. Han llegado a dominar, sí, pero han dejado de ser hombres. Para su teorética sólo existe una facultad de conocer: la razón, porque creen 72
que ella es la sola facultad de poder, en los dominios aniMales, Y un solo instinto orientador: el de rapacidad .. Al sentimiento, el europeo le llama sensiblería, experimento de debilidad; y a la intuición anticipadora, locura de profetas... CE No. Nosotros no queremos ser solamente europeos. | Nuestro método no sólo llega a excluir de la duda metóds- - Ca. al pensamiento, sino al sentimiento también. No deci- - Mos sólo: «Yo pienso: luego existo». Esto es Europa. Y Andalucía es: Pensar y sentir. He aquí la existencia. Si Cada pensamiento no es motor de una vibración sentimental humana; si cada pensamiento sentimental no es un mo; tor de la razón pura, ¿en dónde está el hombre? ¿a dónde va el hombre? ¿a Detroit? Nosotros jamás podremos ir a Detroit. Nosotros queremos la técnica y la facultad creadora de la técnica, animada por la Historia, por el pensa- - Miento hecho sentir, hecho entusiasmo, o vuelo de Dios. Nosotros no comprendemos la vida sin el entusiasmo, - Sin la alegría; y la alegría para nosotros está en «expe: - Yimentar la sensación natural correspondiente a las cosas, Lal como ellas son, naturalmente, cósmicamente, O eb Bu - Ordenación al cosmos». Mucho antes que el método euro: - Peo sofista, nuestro insuperable Averroes definió la regla Clave, también, de nuestra historia. Así la contemplación de una máquina poderosa, excluye de nuestra expectación la idea del dollar, como posibilidad de esa máquina. Antes que esa idea está la apercepción de esta otra: la de la Potencia ganada por la especie para la coordinación de las fuerzas inarticuladas, en un divino resultado cós73
El lema de aquella empresa no era, ni el de «Cataluña, ' “para y por los catalanes», ni algún otro de esencia pare: da; sino este otro, cuyo significado ya hube de expreci: sar más arriba: «Andalucía, por sí, para España y la Humanidad». Es decir, se trataba de un regionalismo 0 nacionalismo internacionalista, umiversalista; lo contrario - de todos aquellos nacionalismos inspirados por el Princk pio Europeo de las nacionalidades. Más claro Se trataba | de una paradoja: Los nacionalistas andaluces, venían 2 defender un nacionalismo antinacionalista! El observa: dor, entonces, quedaba un poco desorientado. «No—decla—: pues esto no es imitación, pues esto no es neofi: lia». Y al ver que aquel núcleo de hombres, poco a poco, iba agrandándose y que se fundaban secciones de Cen: tro Andaluz en no pocas ciudades y villas andaluzas, el crítico, más confuso aún, concluía exclamando: — «¡Cosa8 a de Andalucía!» ¿Qué será esto... ?—Y, ya intrigado, rep?" -raba en los demás principios, a cual más extraños, de log que en la doctrina venían a contenerse sistematizados. ¿Pero qué es esto de «Tierra y libertad», resumen de está idea central y objetivo el más próximo regionalista, de que la tierra de Andalucía se venga a entregar al jorna: lero andaluz? ¿Qué tiene que ver esto que parece un8 | - cuestión agraria con el regionalismo? Y el observador, y2. perplejo, consideraba entonces cómo podían aquellos ' hombres del núcleo denominado regionalista andaluz, llogar a desarrollar su obra. Este cómo arrancó a un vi8l tante norteamericono, quien ya se hubo de intrigar al q conocer nuestra Liga regionalista andaluza formada col | - los compatriotas nuestros de Buenos Aires, esta excla80
E ET EII ll ; RS A A e E $ ; , A A lol E O OS e A 3 o 3 mación: «¡pero esio ese una Lor exónca ez cómo, entre otras particularidades, tenía la siguiente: Ninguno de los constituyentes del grupo era rico. Sin embargo, se llegaban a repartir con profusión, periódicos, folletos, impresos de todas clases gratuitamente, y fambién gratuitamente, hasta volúmenes de más de trescien_fas páginas de propaganda. Cada cual entraba a saco en gu propio bolsillo, sacaba cuanto tenía y el Centro mar-- Chaba, y eu propaganda también Recuerdo el caso de un : a sastre tesorero ya muerto, Subirá, quien jamás llegó a decir que la caja estaba vacía. Siempre había dinero—el de los trajes que aquel hombre abnegado podía llegar a. Cobrar—. Los ricos nos huían, aunque llegaran 2 sentirse ' al pronto atraídos por nuestro nombre de regionalistas -—desabor tradicionalista. Pero en cuanto llegaban a oler el contenido de este nombre, se alejaban más que de prisa sin osar volver la cabeza. ¡Querer repartir las tierras a 3 los jornaleros! Ellos, a todo proyecto de reforma territoe trial, le llaman reparto, volver la tortilla, etc. Lo cierto es que jamás se apareció un Mecenas. La extreña causa, nO —obstanto, seguía marchando. Es posible que de haber contado con medios económicos suficientes, los hombres que la sostenían, por lo menos de no tener que estar éstos | adscriptos la mayor parte del tiempo 4 la obligación de haber de ganar mediante el trabajo de sus profesiones respectivas para la vida familiar y p8t8 la contribución de esa Obra, ésta hubiera avanzado rápidamente, Y An: dalucía entera, merced al espíritu de aquélla, estaría ya vigorizada y de pie, dispuesta a ! aborar por España. Y comunicada ya a los “andaluces toda nuestra yer- $1 , A Moo! sea 1d
A | dad, ya no existirían críticos que al apreciar la aparente paradoja de este nacionalismo antinacionalista, y que al observar cómo en Andalucía el regionalismo, por sus e características esenciales, no es reflejo del movimiento + catalán, como ocurrió en Vasconia y como sucedió en NS Galicia; ya no existirían críticos que vinieran a decir: Pepi ¡Cosas de Andalncía! ¿Que será esto? 58 | Buscaremos para explicarlo mayor espacio en el sl: guiente artículo. | 2] h . MALO. 4 4 I Ñ j Y k a El observador que pasajeramente venía a enjuiciar la res aparentes, y a explicarse superficialmente el fenó- . meno, atendiendo a los hechos externos y próximos de: terminantes de su origen Se trataba de un nacionalismo cado la injusticia de la propiedad de la tierra; una peña saturado de la moda regionalista (el regionalismo—se construir una doctrina regionalista andaluza, inspirado8 como ideal central, la liberación de la tierra de Andalucía Los caracteres universalistas que singularizaban esa doctrina, eran los que, naturalmente, venían a correspon” der a todo sistema de principios, universalmente válidos; 82 . ps > E existencia y la obra obscura del paradójico regionalismo andaluz, sólo alcanzaba, a lo sumo, a defiuir sus caracte: antinacionalista. Unos hombres, que siempre habían ata-. , e tertulia georgista, aprovechando el momento político AN decía entonces—está en el ambiente), habían llegado a ho por el afán proselitista.de encartar en ese regionalismo, A
40 los cuales sistemas se llegan a formar, espontáneamente, sea cual fuere el Principio de ese orden, que llegue a servirles de centro; porque esas aspiraciones universalistas, se llaman las unas a las otras, naturalmente; algo análogo a lo que sucede con los sonidos que vienen a constituir Una melodía. Era, pues, un Regionalismo Universal, susE pen - ceptible de validaz, lo mismo en Andalucía, que en China; Mejor dicho, no era regionalismo. Aquella razón de ser O: - Causa biológica, trascendente, claro está, a la moral y a la política de los pueblos; que venía a explicar la-distinción natural de éstos, entre sí, como ordenada a un puglES lato agonal, ordenado a la mayor perfección o al mayor Progreso del complejo de los pueblos, del cual, el púgil, va venía a formar parte históricamente (véase Ideal Anda4 ue); esa concepción que, en cuanto a Andalucía, fué traducida en la fórmula, repetidamente expresada, de -<Andalucía, por sí, para España y la Humanidad»; lo. EN mismo era aplicable a un pueblo europeo que a otro asiá- | tico. Todas estas cosas las creían algunos de los mismos hombres que llegaron a levantar la extrafía bandera. Y, sin embargo, ellos mismos se equivocaban... Andalucía - había acertado a definir, y a definir pragmáticamente, su. regionalismo. Aquello era universal, pero sostener la defensa de aquellos valores universales, era, también, lo Propio de Andalucía. Pruébalo, a priori, un hecho negaÑ Le tivo. En Andalucía no pudo llegar a surgir un regiona: 4 bsmo del tipo exclusivista O ventas que hubieron de: | -—egar a elaborar los pueblos peninsulares de tradición E: - Yománica o gótica. Aquí los plutócratas, y los tradicionalistas, no lograron amparar con el nombre regionalista, 83
2 mi con los estímulos patrióticos-regionales, que ese nom: po bre despierta, sus eternas vindicaciones proteccionistas Y E de resurrección de valores histórico=, pasados, etcétera... : El regionalismo universalista (2) se les había adelantado. Y lo más interesante es que este regionalismo, 0b8cura, calladamente, se propagaba... Los hombres de la Tertulia georgista no habían tenido en cuenta este prin: cipio indeclinable, escrito en los libros sagrados: «El howmbre se agita y Dios (o el alma de los pueblos, o la historia de-los pueblos), le conduce». : | Andalucía, por ellos, aspiraba nada menos que a rea- , nudar en plena superficie el sucederse de su estilo i¡nmo!- tal, que había venido produciendo hechos culturales. en - un fluir subte rráneo, impuesto por d+spiadadas condicio: a ; nes sociales y políticas, elaboradas por un Genio extraño, dominador desde hacía siglos en nuestra tierra, y con q respecto al cual Genio dominador, la expresión del Genio andaluz había sido siempre heterodoxa... E Un solo observador, extraño o forastero, muy perspio Caz, por cierto, en esta ocasión, vino a apercibir el secreto: que guardábamos cuidadosamente (y ya diré más adelan- | tela razón de haber llegado a mantener este secreto). Ese observador fué un destacadísimo político catalán. Kecuerdo que en cierta ocasión, ya hace muchos años, llegó: a preguntarme: <¿Os fundais vosotros en Al Andalus?» Ñ Y que muy parcamente, sin añadir una palabra más, en hube de contestarle: ¡Sí 0d Pues ya es hora HA hacer luz. Europa ha a 3 : d La España, instrumento de Europa, también. Valores
considerados como inconmovibles, han sido derrumbados por catástrofes guerreras; inspiraciones dogmáticas de tan recia y profunda raigambre histórica, que aún dirigen al -— Tégimen republicano español, van a Ser descuajadas por una revolución auténtica de fondo con relación a CUyos avances son las perturbaciones que sufre el cuerpo de la República, como señales de un sismógrafo No creí jamás QUe la oportuvidad de hablar c'aramente estuviera tan cerca. Eu el naufragio de los valores clásicos europeos y españoles, está la oportunidad de la epifanía slo velos, relativa a nuestros propios valores. Ahora, pueden llegar a ser considerados aptos para la beligerancia; antes, la vigencia de aquellos valores, hoy moribundos, imponía Una reserva en cuanto a la promulgación, que no hay ya por qué seguir manteniendo. Vamos, pues, £ descubrir el fundamento racional de aquellas extravagancias, O lo que $8 igual, el fundamento del regionalismo andaluz, que e8 [el fundamento de Andalucía. Por adelantado pido perdón E por las autocitas en las cuales habré de incurrir. Quiero Que conste que en la iniciación y desarrollo de la creación Andalucista a mí no me corresponde el honor de inven: ción alguna. Á no ser que esta palabra, invención, Venga A '8er considerada en su acepción jurídica civil, sinónima Ae hallazgo. El regionalismo audaluz, como ya hemos diCho y vamos a ver enseguida, no fué obra de alguien, Sino un resultado natural expresivo de la Historia de Andalucía. Y, en cuanto al encuentro .de algunas Cosas Coincidentes con su fundamento Y adecuadas para Su - Impulsión, mi papel ha sido igual, exactamente igual al de aquel sujeto que por azar llega a aventurarse por un 85 ES
espacio virgen de pasos ajenos, y que concluye por en- . -—contrar objetos valiosos. Si la capacidad o la perspicacia del viandante o acaso del extraviado hubiera sido mayor que la mía, ¡cuántas más cosas bellas o fundamentales no habría venido a descubrir! Me acuerdo de uno que por casualidad cayó en una sima de la sierra de mi pueblo, y el hombre, de tumbo en tumbo, vino a parar en el fondo de aquel sbismo. Encendió una cerilla para apercibir el lugar en donde ss hallaba; y la humilde luz, vino. a quebrarse en los reflejos maravillosos de un palacio de cristal, ¡Pues vaya un honor el que en justicia cabría discernir al inventor de la gruta aquella! Quien quiera encontrar plena justificación a las cosas que voy a decir, pronto la vendrá a tener en mi libro Fundamento de Andalucia. | 238 Es lo cierto, que Andalucía tiene una historia priva- - tiva, absolutamente ignorada, por lo menos en su ininteNy rrompida-sucesión, la cual historia puédese llegar a marcar por los síguientes Jalones. Y La cultura ante-bistórica más la ufena de Occidente, la denomivada del «vaso campaniforme», fué creada por Andalucía, y ella la irradió por la Europa central meri” dional (incluso el resto ibérico) y occidental Oneluyands A la moderna Inglaterra). La cultura subsiguiente, la de los «Sepnlcros copaikl ios (Eneolítico final), Andalucía la. viene a inventar ¿RAS Por cierto, que-esta cultura que Andalucía llega dE dnd hasta Francia (entrando por el Noroeste), A
Holanda y Alemania, y desde Dinamarca a Suecia (siempre cerca de las costas y vías fluviales), alcanzando hasta el Asia menor y Grecia y Tirrenia, no llega a traspasar «la Mariánica; es decir, Andalucía se encuentra absolutamente aislada de la España central y norteña, mientras que comunica por mar con países lejanos. PR Mediante estas dogs culturas, Andalucía deecubre el ia . Uso del cobre, que llega a perfeccionar; durante la segun: da, de entre ellas, enseña a sentir y a cultivar el arte desinteresadamente, sin finalidades prácticas, mágicas 0 de conjuro, y durante la cupuliforme, además, inventa la bóveda, la escritura con signos alfabetiformes, ensaya el uso del bierro, etc. he. La primera cultura histórica también es creación de Andalucía. Es la cultura de Tartessos. Inventa el bronce, perfecciona la' navegación y elabora el primer estado político de occidente; Tartesia, CUyO08 límites eran coincidentes con los de la Andalucía actual, excepto por Levante, que comprendía hasta cerca dé Villajoyosa, en la provincia de Alicante, y por Poniente, que se extendía hasta llegar a incluir Mérida y Bad+]02Z dentro de sus fronteras. Cultura refinada en todos los aspecto piritual, como Jas anteriores directoras del mundo, a lo menos en sus inicios. | PS ese Tiro, primero, y Cartago, después, privan a lo8 andaluces de Jos caminos del mar. Pueblos pequeños, estos _€nemigos, Andalucía no puede llegar a res | - bélica su vocación. Los pueblos, del mismo modo que los hombres, de vocación cultural, sobre todo si ésta ha sido desarrollada, podrán “llegar a ser arre $7 s de la creación esistirles. No es. batados en un ins”
tante por la” vehemencia guerrera, la cual vendrán a expresar siempre en forma brillante, heróica o estética; pero son incapaces para la acción bélica persistente. Roma, la propagadora de la cultura griega, 'encuentra en Audalucía la vieja solera de esta cultura, y trata con ella de potencia a potencia cultural. Andalucía depende del Senado La meseta y el Norte, del Emperador, o lo que es igual, del ejéreito. Andalucía es libre para desarro: | llar su cultura. Confundiéndola con la misma Roma, tiene que resistir la enemiga de lusitanos y de celtíberos. Ella paga a Roma su libertad de expresión espíritual, dándole los mejores poetas, los mejores filósofos, los me- - jores pontífices y emperadores, precisamente los prime: ros no latinos, que ocuparon el trono imperial, los más cultos o más humanos... 3 Los bárbaros (los germanos), vienen por primera vez; establecen en Andalucía su sistema de división y despojo territoriales, base del feudalismo medieval Andalucía se rebela; pero, como siempre, es inconstante en el combatir guerrero. No sabe, no quiere. Córdoba se subleva Pronto cae. Sevilla proclama Rey a un bárbaro civilizado, Her menegildo. Fracasa también. Se lo llevan cautivo y sigue considerándole como a Rey. Detenido el vuelo cultural propio, Andalucía se hace sincrética (San Isidoro). Pero hay un bárbaro andaluzado. Aquí tenía sus pro: piedades. Aquí educó a sus hijos. Tal vez corría sangre “andaluza por 3us venas. Este bárbaro era humano y uté: pico. Una de las más grandes figuras de la Historia. Como Akenatem, como Evilmorac o Asoca. Se nombraba itiza. Erctege a los judíos que desde los tiempos de 88
- Conocen la tierra y encuentran a un puebl h: MEN ñí Tartessos inundaban a Andolucía. O-leua convertir las armas en instramantos de labranza, derrumba fortalezas, desobedece a los Concilios de los Obispos, permite el matrimonio entre lo3 clérigos... Los bárbaros reaccionan. Triunfa la reacción, y Cristo germanizado (clave esta e e fórmula de la historia medieval), vuelve a reinar Con | Rodrigo. Por poco tiempo. ¿Qué hacer? Audalucía es la Cava. La Cava, la mala mujer, es el símbolo de AndaluCía, profanada por la barbarie. Legiones raudas y gene: - rosas corren el litoral africano predicando la unidad de Dios. El «Arroyo Grande», que dijo Abu-Bark, las separa de Andalucía... Esta les llama. Ellos recelan. Vienen: reo culto atropellado, ansioso de liberación. 'Acude entonces Tarik Ds: (na 000 hombres solamente!) Pero Andalucía se levanta E a en su favor. Antes de un año, con el solo re ——Muza (20.000 hombres), puede llegar a operarse por esta fuerzo de causa la conquista de España. Concluye el régimen feudalista germano. Hay libertad cultural. Andalucía entera aprende el árabe, y dice que se convierte. Andalucía se alza contra el Emperador árabe occidental. Elige a un príncipe omeya. Por fin vuelve a ser libre. AlAndalus, ¡Andalucía libre y hegemónica del resto penin_Sularl ¡Lámpara única encendida en la noche del Medie- -Vo, al decir de la lejana poetisa sajona Howari germánica, es un anfictionado, bárbaro, inspirado por el Pontífice de Roma. «Nadie, ni aun los nobles, exceptuando al clero, sabía leer y escribir. En Andalucía todo el mundo sabía». No hay manifestación alguna cultural, que en Andalucía libre o musulmana, no llegase a alcanzar 89 Poco después, tal Europa
al Mundo el crimen tremendo. Ya desde el siglo XY Tí, y cb principio del segundo período flamenco, considerando la terrible situación del pueblo morisco, del pueblo jornale-. Ñ. a ro, del verdadero pueblo andaluz, creador de las culturas más intensas de occidente, Campomanes, el ministro del 2 Rey, lloraba... 10 4 El jornalero, sin embargo, ni ríe cuando ríe, ni llora > eN 1 cuando llora. Ya no sabe lo que es... El hambre lo ha vo venido a diluir. Sin embargo, no pasa día sin que aún | venga a ser 0 a recordar lo que fué o a contar su histo: o a ria. Es cuando dice, sin saber lo que dice, sin que nadie ; OR entienda lo que dice, pero saliendo de la hondura de su: + ser, una terrible, una lúgubre melodía que tiembla en. e sus labios exangúes, que contorsiona su cuerpo y que Pd descompone en gesto trágico las líneas de su semblante. Es lo falah-menco. ¡Cante jondo! ¡Ya veréis, si vive O no 1 Andalucía! a Si | v > Es $ - Bl observador informado acerca de ia historia de AD 3 “— dalucía, no llegaría a preguntar desconcertado, ante el estudio de la doctrina del Regionalismo andaluz, o mejol A dicho, al considerar sus fórmulas expresivas; las cuales se apartan (desde el lema de combate, expresiva de la aspiración esencial de ese Regionalismo, hasta gus arbi- - trismos prácticos) de todos los acostumbrados contenidoS en las doctrinas regionalistas o nacionalistas peninsula “ res; no llegaría a preguntar perplejo: ¿Pero esto qué €8 ES ¿Cómo se puede llegar a propagar esto? 96
* - las culturas más intensas y origivales de Occidente. Fué Siempre un pueblo antibélico y acogedor. En su territoYio, siempre que fué libre (la última vez, durante la época E musulmana), se Operaron las grandes síntesis, prácticas o Industriales, y doctrinales y científicas, de Europa. Esta pe Vocación sintética respondía, acaso, al acogimiento y li- -— bertad de convivencia social, que en su solar tuvieron Siempre las razas más opuestas, africanas, orientales y europeas, desde los más lejanos tiempos de su historia. (Véase mi libro Zdeal Andaluz, Sevilla, 1915). Ultimamenle, en Al Andalus, convivían perfectamente dentro de - Muestra sociedad varias razas y religiones: bereberes, árabes, gallegos, catalanes, eslavos o centro europeos, y las. Tres grandes religiones de carácter universal: el judaísmo, 8l critianismo y el islamismo; además de innúmeras heteTodoxias. Por consiguiente, el regionalismo andaluz tenía 2 2 QUe ser antirregionalista o antinacionalista, en el sentido de haber de repugnar los exclusivismos económicos y Políticos. «Andalucía, por sí, para España y la Humanidad», nO es una fórmula arbitraria. Es una expresión Sintesis de la Historia de Andalucía. «En Andalucía no ay extranjeros», no es un snobismo, es una tradición. | libre cambio como regla en contradicción con los naME Y Vienen a traducir la aspiración constante de un pueblo - iversalista, comerciante y marítimo o navegante, cual al Algún Otro, durante sus períodos de libertad, y como | "ibgún otro, cual hemos ya visto, acogedor. . *<La tierra de Andalucía para el jornalero andaluz», he 4 so ys qn 97 Andalucía fué siempre un pueblo cultural, creador de Clonalismos proteccionistas, son las nuevas palabras que ' as
* e es precisamente el imperativo que actualmente viene A > contener la vindicación esencial de un pueblo privado de su tierra por la conquista cristiana O europea; de un pueblo cuyo genio es extraño, al feudalismo medieval, que en el Renacimiénto, precisamente, cuando Europa, merced a los gérmenes cultarales lanzados sobre ella, por Andalucía; aquella institución sombría empezaba a norir, vinieron los bárbaros a arraigar en esta tierra, la cual sólo la hubo de aguantar durante dos épocas de esclavitud: la primera, en el principio de la medievalidad representada por la dominación germánica O goda; la ser, gunda, la actual impuesta por los europeos, que son 108, descendientes y continuadores de aquellos bárbaros, 108 cuales se valieron para CONSUmar la conquista de Anda: lucía, genio heterodoxo al suyo, del instrumento de los: demás españoles. Andalucía, pueblo cultural, necesita $ además de su tierra, como fuente de jugos mutricios que vengan a alimentar la reanudación de su historia Debe. é serle devuelta su tierra, aunque sólo sea como decía, con respecto a Etopía, Heliodoro, «por el mérito de haber 1 sido madre de los dioses». ) ÓN En resumen, la extrañeza que aquel regionalismo estos antecedentes pudiera haber llegado a producir en. los espíritus de los observadores, influidos por Euro” 3 pa, viene a concretarse en esta explicación: n Europ2 está vigente el bárbaro principio de las nacionalidades, comodín que viene a justificar la rapacidad de los Esta: dos; las salvajes exclusiones determinantes del nacion2 lismo (nación es para ese principio, un mero pretexto be - justificación del Estado); y, en Andalucía, que no es B| sin
e : : a Fopa, que es Europa y Africa (en el secundario la Peni- - £82 unidad natural no se ha roto, ni puede romperse, por - Suelto las correspondencias unitarias políticas, morales y Sociales, que en otros tiempos vinieron a expresar la . SXistencia de un solo país), por haber sido, pueblo cultu- -Yal, no puede llegar aquel principio a alcanzar una viña ha estado regida y continuará siendo regida por el prin- - “pio de las culturas, no esencialmente político o exclu- -—Yente, sino humano y universalista (Véase Fundamento í y de Andalucía). + Otra extrañeza que el conocimiento de la historia de - Andalucía vendría a desvánecer, sería la que llega a prolucir el hecho de que el regionalismo andaluz hubiera Bacido de improviso como creación artificiosa, sin previa - Svolución; sin que le viniese a preceder el estadio que Prat de la Riba llega a indicar como precedente de la -. PXpresión nacionalista: esto es, el provincialismo histórico. - Se ha mantenido oculto a las miradas profanas. Andalu9, algo extraño a España europeizada; algo completa: - Mente ajeno a Europa, Ese hecho es la continuación del - Stilo andaluz, a través de la modalidad felahmenga; ma- - estación oculta, primero; revelada, después, en innúme788 formas, sin que estas formas, aun las más agresivas z Werbigracia, el bandolerismo y el arnarquismo) hayan 99 Ser natural; a pesar de que se hayan quebrantado o di- - E, En Andalucía ha precedido al andalucismo el desarrollo | Es de Un hecho más significativo aún, sólo que este hecho a no ha dejado jamás de haber sido Al-Andalus, esto bética formaba con Africa una unidad, hasta el Atlas: - gencia rectora del ánimo de las gentes. Nuestra historia E se
. e; e “venido a ser nunca (por no haberse conocido esta clave)» apuntan las inquietudes societarias. Recuérdese a don | dista de Fourier y de don Manuel Sagrario de Veloy, qu 1872 entre Marx (germánico) y Bakunin (eslavo), Andalu: ' . . 4 e Jos cuales fueron abiertamente perseguidas; perdida 18 1 presiones pintorescas del Sur españo); repertorio de UD 1 ortodoxo y asimilista, vino A manifestarse en forma de” co, etc.) En Audalucía no podía llegar a wavifestarse ely cipio de las nacionalidades. Es reconocimiento y defené” 3 IA As ; : > A A o da OS SA A $ z o realmente objeto de interpretación; Andalucía sigue eB contra dé Germania o de la Buropa germánica, su ene: miga tradicional: . Es anarquista apenas, en el siglo XIX, Joaquín Abreu, diputado en las Cortes del 23, propagan ien llegó a reunir un millón: dé duros para fundar en Jerez un felansterio en 1841, y cuando la escisión de; A cía se pronuncia radicalmente por el segundo, a quien | sigue fiel) Sólo que las revelaciones de la sucesión del “estilo de Al Audanlue, a través de Andalucía, aparecidas las más superficiales, en un siglo distante de aquellos eB * memoria de su heterodoxia, fueron confundidas con eX “pismo inofensivo, con respecto al cuál, el antiguo rencó? ! po consideración despectiva. (Véase Orígenes de lo Flamen provincialismo histórico, por la sencilla razón de que | Andalucía jamás llegó a constituir provincia. 3 - No fué miembro vivo de una nación, sino país C quistado, influyente por su solera cultural sobre el re8 de la península, a la cual vino a expresar ante el Mundo: Y, ya tampoco se llegará a extrañar, nuestras pretel'” siones acerca de las poblaciones marroquíes hasta Y Atlas. No es imperialismo como el que dimana del pri on to 4 00 Í $
4 : b | $ E Duestra hermandad. El recuerdo de la política de proEs a Merosa de recursos materiales y de cultura (véase mi - “Conferencia acerca de Ja política de Al-Andalus en Ma- - Fuecos, abril de 1922, en el Centro Andaluz de Sevilla, E titulada «Un Annual en el siglo X»), todavía persiste en y das almas tuarroquíes. Nuestra unidad étnica, geográfica Y "un etológica, garantizará siempre nuestra hermandad. 2) Bun diferencia religiosa existe realmente entre los . FUdaluces de ambos lados delfestrecho. Bastó el aliento id de libertad mezquina político-religiosa del XIX, para que e andaluz de pura estirpe, el andaluzíde los pueblos ruVales; los moriscos, hoy jornaleros, en la península, deja- - "8D la costumbre de ir a la iglesia. ¿Para qué? Ya no ó: Pasaban lista de los asistentes. ¡Ya habían suprimido la - ¿Quisición, que en un solo año quemó en Tablada a ha andaluces, «todos letrados e bachilleres, e personas 3 3 calidad», como dice el cura de los Palacios, Andrés - - 9Ináldez| | É Ep conocimiento de nuestra Historia, y por consi- . Siente de nuestra esencial aspiración de vida distinta, de “he a justificar también nuestra pretensión de llegar a. Pbtablecer nuestra unidad cultural con el Oriente, E MBta e] cual, a través de nosotros, puede llegar a alcanzar 101 de hermandad. Nosotros pudiéramos liberar a España e la carga militar y militarista que supone la ocupación _ Marroquí; porque los moros, dirigidos culturalmente por las familias andaluzas, musulmanas' y los hebreos sefarPd dies, sienten el anhelo de una expresión social y política - £ctorado andaluz (de verdadero protectorado gin ocupade “ión militar), protectorado que consistió en la dación ge5
la influencia espiritual de España; influencia vedada 2,0% los demás países creadores de los bárbaros métodos de colonisje europeo. A esto £e ha denominado pan-anda: lucismo; y sobre: esto, han llegado a ironizar los periódiA cos españoles. ¿Cómo es posibie que un país ten pequeño pueda llegar a influir sobre un Mundo? Bastaría acaso un rincón de ese país, si España hubiese sido consciente: El rincón sobre el cual se alza la gran Aljama de Occidente. La restitución de esta mezquita a la religión, A la cual le fué arrebatada, atraería hacia España el amor del Oriente; lo que Do podrán conseguir jamás con Su8 1073% cursos bárbaros, por mucha perfección técnica que ven | gan a manifestar, las demás potencias colonizadoras del Z Occidente. europeo. Pues qué, ¿creen los ironizantes qué. A los orientales miden la grandeza por la extensión o inten sidad de Jas masas, como hacen, los europeos? Nosotros | la consideración de Españaeguiremos del mismo. exponemos estos hechos a - si España los/atiende, bien; si no, 8 modo, trabajando, para la meyor gloria de España, por restaurar nuestra unidad cultural con el Oriente. Lo% : hechos son; un millón doscientos, mil andaluces musul manes y mosaicos se extienden desde Tánger a Damasco: En el último Congreso, del Comité insurreccional de lo pueblos de Oriente, como decíamos en nuestro manifies de 1 de mayo de este año, la Asamblea acogía frenética: daluz Abel mente las inyocaciones a Andalucía, que el an: Gudrahiciera 'durante «los siete discursos que llegó 2 pronunciar en Delhi. En el manifiesto de la Junta lib: ralista de 1 de mayo de este año, $e, publicó un. fras mento resumen de dicbos discursos. «La sublevación 19” É 102
SS ES A o pea ES episodio de la gran batalla. Las agitaciones de Le ca Ma también. ¡Desengañaos! Nada adelantarán Ana esclavizados de Afro-Asia, mientras que en rra sagrada de España no llegue a abrir los ojos, a reservado el destino de llegar a operar la caia ls entre el Oriente y el Occidente, hoy en eneA , nuncio de mundiales catástrofes. ; de poe oa ahora, bien por qué, aspiramos a que de Espa da d arruecos hoy sometido al protectorado Dn A egue a ser verdaderamente protegido, viqe a un estado autónomo fed mea ; aluces, dentro del gran Anfiction | a? Esta verdadera protección, ¿no vendría a ser rotecció ri :bera Pp ción de España, quien Se liberaría de los enormes astos” ; ¡ gastos de hombres y de dinero que determina la ocupaSAMA ee España de este modo a protegerse a E la 10 A apercibo, shora también, la razón en viro pa pedimos el que el Estado español delegue CEA 3 la relación internacion: EE Ñ Recuerdo que en la subco ae para la reforma agraria, propuse la fórm considerasen como españoles, £ los efe ia y en cuanto al fin de la distribució 0 + MA a expropiar, a los descendientes de famiPA Ces musulmanas y mosal SOLE a por intolerancias pretéritas. de ro8 de la subcomisión, penetraron medidas de esta índole para el porvenir espa 103 misión de latifunAlgunos de los la importancia fol en erado con los ado de Anal con los pueblos ña ula de «que - ctos de la reforn de las tierras. OS E ES S cas, expulsadas de
Oriente, y llegué a tener el gusto de que. se viniese a votar favorablemente por ellos, insertándose esa disposición en la Ponencia. No aparece ahora en el proyecto de reforma agraria. Algún Pleno o el Gobierno la llegarían a suprimir. Pero, se dirá, ¿cuál es la estructura a la cual aspira Andalucía por los hombres de la Junta liberalista? Explicada someramente la congruencia con la historia de Andalucía de algunos principios substanciales de la doctrina del regionalismo andaluz, con el cual nombre fué conocida hasta hace poco (también diremos la razón -—de haberla llegado a bautizar primitivamente con es6 nombre), vamos a hablar de la estructuración política que anhelamos para Andalucía; esto es: vamos a explicar qué significa República andaluza o Estado libre de Andalucía para nosotros. . VI A grandes. rasgos, circunscribiéndonos a algunos de gus principios capitales, hemos llegado a fundamentar el liberalismo andaluz en la historia de Andalucía, valión- -donos, para realizar esa obra, de una yuxtaposición de fragmentos (montaje literario, según la expresión nueva, significativa de la descripción de una intuición o de un - concepto de una vida, valiéndose de recursos cinemáticos). Para terminar el montaje, ocupémosnos de la estructura política y social de Andalucía, a la cual aspira el liberalismo. 104
Es curiosa la historia, y vamos a contarla. Nosotros Dos encontrábamos, al principiar el segundo decenio de este siglo, con la necesidad de expresar a Andalucía; o, mejor dicho: Andalucía sentía por nosotros una necesidad de expresarse; o, más exacto aún: la Andalucía que -Dosotros sentíamos interiormente, como término vivo de a fluencia histórica expresada, tenían ecesidad de revelaCión. ¿Como verificar esta manifestación necesaria? Este Cómo venía a plantear un curioso problema. Si nosotros, -€n el ambiente de aquellos años, hubiésemos llegado a 10 hablar tan claramente como ahora, cuando ni los valores - Suropeos, ni los tradicionales de España, habían llegado a quebrar definitivamente, un vacío de-ironía hubiera Venido a helar nuestra creación. La pretensión claramen- - Ye expuesta de crestaurar Al-Andalus, en Andalucía, actualizando sus inspiraciones esenciales, habría venido a determinar el que se llegasen a reir de nosotros, y a que, - Por lo menos, nos tuviesen por locos que pretendíamos - Volver a vestir de moros y resucitar en nuestro país el ——Klam. Algo parecido a lo que me sucedió en Portugal, 4 ns hace mucho. La Cámara Municipal de la bellísima “iudad de Silves, dedicó, a mi instancia, un homenaje a Al-Motamid, el gran poeta y rey de Sevilla, quien cantó $n inmortales poemas la atracción que sobre 8U espíritu - “Xcelso, verdaderamente regio, ejercía el encanto de la ftupenda ciudad algarbí Pues los periódicos retrógados de Lisboa, emprendieron una Activa campaña; y, después de haber llegado a estar fijada la fecha del homenaje; de Manufacturadas las lápidas, cuya colocación, en lugares adecuados, servirían de motivo al acto, y aun de invita: 0 ¿ 105
operada por la virtud de los esfuerzos generosos de Andalucía. Abderramán III continúa esta política, tradicional - de los príncipes andaluces; es invitado por los rifeños para que ocupe militarmente el país Niégase, terminan- ] temente. Sólo a fuerza de vivas instancias consiente en enviar una guarnición a Ceuta. 38 El Emperador Al-Haken TI, rectifica momentánea-* | di mente esta política, tradicional de sus antecesores Ocupa militarmente Marruecos. Sublevación, poco después. Las guarniciones andaluzas son degolladas, perdido el conY tacto las unas con las otras. El resto que queda del ejér Y o cito derrotado se viene a refugiar desordenadamente en . ; Tánger. Intervención del Consejo Andaluz. Rápidamente, un ejército poderoso atraviesa el estrecho, invade el Rif, recorriéndolo todo, sin fraccionarse en guarniciones. . , Avanza entero contra el Príncipe de Nekor. El Genéral | -« enjefe, el Galib, lleva orden de gastar el dinero a manos | llenas y de ir directamente con su ejército a aprisionar, al Príncipe rebelde, en un término' perentorio. Poco des3 pués, Galib se apodera del Príncipe. El Consejo ordena su conducción a Córdoba. «Ya conoces el poder incon: A trastable de Andalucía Ahora,, vuelve a tu reino: eres 3 libre; y nosotros, siempre tus amigos, como de los tuyos fueron siempre nuestros padres». El príncipe, maravilla: do, vuelve a Nekor, restituído en su reino, plenamente. - El Consejo ordena, simultáneamente, la evacuación de Marruecos por el ejército andaluz. Y torna a la política tradicional, que un acto de soberbia pasajera del culto emperador hubo de interrumpir... Vuelye Andalucía a - proteger a Marruecos. Vuelve a negar la ocupación mili112
¡Y A la pobreza y la incultura de aquellos hombres demandan tar cuando ésta le es exigida por los rifeños. Vuelve a enviar a las montañas inaccesibles, pródigamente, cuanto de su generosidad... Y el Rif torna a ser un baluarte vivo, - €fusivo y valiente, que se alza amenazador contra todo E (3 Le ataque que se intentase desarrollar sobre Andalucía, por la parte de Marruecos. Marruecos, como entonces, Estado libre de Andalucía. Política orientada a suprimir la ocupación militar, en arÁ monía con la cautela que exige la defensa de los colonos - *8pañoles allí establecidos. | Españoles: no os dejeis engañar por intereses delezables. Fijaos lo que pueden esos intereses. El año 19, -— ¡interesamos del Comisariado español en Marruecos, el A que nos envissen de Tetuán dos tipógrafos que supieran “Omponer árabe, y el material tipográfico suficiente para editar una revista bilingúe, en la cual se viniese a ense: fiar a los moros la aspiración de Centro Andaluz, relativa a llegar a restablecer con ellos nuestra antigua comunidad 3 cultura!, y a que nos llegase a servir de instrumento de hermandad con los moros andaluces, directores en defi: hubo 25 6 30 pesetas diarias para coady -Bitiva, por ser los más cultos de todo el litoral »fricano - Dorteño. Aquella labor estimábamos nosotros que ven: Uría a ahorrar vidas y dineros, y que para la penetración $n la zona, sería, por lo menos, tan eficaz Como una poSición artillada. Pues bien. Se gastaban, entonces, por España, en Marruecos, 500 millones de pesetas. ¡Y no uvar mediante el Pago de dos tipógrafos, a una obra de penetración pacífiCa, intentada por unos hombres que sin me 113 dios econówmi-.
«2 a Ei hs e a ia DA A PA ias As O O A O RS A A RN A A AS e . cos, venían, no obstante, a poner imprenta redacción y todos los demás gastos de un periódico, gratuitamente, al servicio de la Empresal ¡Ni aun siquiera se dignaron contestarnos! ñ Marruecos, Estado libre de Andalucía... Esta es la única solución: delegar en Andalucía el ejercicio del protectorado de Marruecos. Cumplimiento, por Andalucía, con respecto a Marruecos, de su humanista tradición nO sólo cultural, sino que también política. Nada más que | con miras a esta política, debiera el Gobierno de la Recd pública haberse apresurado a contribuir a la restauración de Andalucía, empleando sus; poderosos medios oficiales en excitar a los andaluces para la elaboración Y rápida práctica de un Estatuto político. a ¡Pero, al contrario! Hablemos claro. ¿No nos difaman Da -/ por habernos lanzado contra los criterios de los mando: a nes? "Pues que 8e lleguen a conocer log fundamentos esenciales de nuestra determinación. La verdad. ¡Vamos a la verdad! El Gobierno provisional de la República, - pretendía continuar en Marruecos la inspiración de Al 3 fonso el Africano. ¿Por qué? Veamos, primero, cómo e8 cierta nuestra imputación: —1 ¿Cómo en las declaraciones políticas del Gobierno, no se llegó a osar el anuncio de una rectificación de la política española con respecto 8: Marruecos; y es su Único acto, de naturaleza meramente formal, ensayado ya antes de 1923, el restablecimiento de la Alta Comisaría Civil?— 2. ¿Por qué fué trasladado de Tetuán el cónsul interventor Isidro de las Cajigas, nues” tro antiguo compañero de Centro Andaluz; un hombre 3 que desde que tuvo uso de razón se dedicó a los estu: A * 114
ces. Quedó remitida, para su vuelta, parte del Gobierno, para autorizar el que dios árabes y marroquíes; que cuando Annual, fué y redimió GRATUITAMENTE a centenares de cautivos esra e de su influencia, como andaluz, con at Pa hombre que, acaso por esto motivo, fué bi n Uxda por los franceses, premiándole el Go. e español de entonces, con la declaración que hizo E Ra a Francia, de que Cajigas no era cónsul de | eli consular? ¿Un hombre que realizó en DS ebir obra estupenda de atracción, restaurando ntuarios y hasta haciendo obrar milagros a log santos o ¿un hombro, en una palabra, a quien estaci pies nicamente, las violencias para gu obra de capso ues, yo, fuí a protestar contra la destitución fulminante de Cajigas, ante uno de los miembros del Gobierno. El ministro de Estado estaba en Ginebra, entonla solución. ¡Nadal y había vivido toda n Marruecos, siguió o dime y direte por la comisión de junio, a pre: Cajigas, como sabía tan bien el inglés, Su vida en Norte América, en vez de e trasladado a Boston! —3. ¿Por qué tant notables musulinanes viniera, en el mes de - Sentar una solicitud de humildes facultades autonómicas; Y porqué no se accedió, de plano, ni a larga fecha, a tan Xx razonables peticiones? ¿Por qué a cierta reunión de andaluces, interesados en todas estas CO8a8, aa en el bien de España, se la vigilaba por A O misterio y misterio. Pues el miste pi creo que esté en una amenaza más O Menos formulaa por parte del ejército de ocupación de Marruecos. El ejército español, se ha mostrado digno de España y de la 115 la Policía? con la mira rio, españoles,
errada AR IR AER sr en e Ri de . EN = >, - A SR A E A : A Lo dit a 7 O o e , Aa Revolución, dejándose, en manos del Ministro de la Guerra, someter a cuantas operaciones quirúrgicas éste quiso desarrollar. El misterio está en otra parte. Acaso no sea un secreto para nadie, Para mí, desde que supe que el señor Lerroux ocuparía la cartera de Estado, pensé que Marruecos seguiría tratado igualmente a como lo llegara a ser en tiempo de don Alfonso de Borbón, no por inspiración conquistadora medieval, sino por otra motivación de carácter más moderno: la irresistible sim-. / patía que el señor Lerroux siente por Francia. Esa fervorosa simpatía, acaso nacida de su compenetración con 1 la Revolución francesa, que llevó al señor Lerroux a ser hasta apedreado por los españoles, cuando, coútra la firmeza de aquel hombre bueno que se llamó Dato, se em: peñaba en arrastrar 4 la pobre España a la guerra, po” la 2 Ivumamidad, por la civilización, por la democracia y hasta dE por la paz universal (?), que contra los imperios centrales mantenían los aliados. Entonces se contaba que el señor Lerroux gritaba en París, con más energía que nadie; «¡Cochone!>, contra los aviones enemigos que bombardeaban la ciudad. Y que, para explicar su actitud a los. parisinos, admirados de aquellos excesivos fervores antibóchicos, el ex-emperador del Paralelo gritaba a la mul: titud, asombrada de aquellos paroxismos| patrióticos, en 3 el Bar: «¡Je suis Mr. Lerroux!» Y que los circunstantes, . 3 desconcertados, se preguntaban, naturalmente en francés, pe que yo pongo en español: «¿Y quién es ese señor Lerroux?» Contestando los más enterados: «¡Quién lo gabe! Quizás un poeta (?); acaso un loco». Lo cierto es que a Francia pudiera no conventr el que 116 £
lp africanas, Francia no ignora que, a pesar ol O los métodos de protectorado sobre MaARO Y da hasta aquí. España será respetada en o dde E Eq a en Marruecos; inmediatamente desión pecifida OS la ocupación militar por la protec- . Aun así, España es preferida a Francia por e 1o8 18 . » 3 “A no Pero, Francia, no; Francia, para sostenerge rica, necesitará, cada vez más, aumentar en ella sus medios de dominación mixitar. Francia gabe que si Espafa aprovechara sus oportunidades, dimanadas de la psi: cología de la raza y de la historia cowún con los denominados indígenas, y los viniese a tratar eomo 4 hermalee as Marruecos, todos log territorios africanos nizados por Francia, mirarían hacia España con 08 a ETT celos? No ignora que las familias sio ds manas y mosaicas, existentes en 8UuB a pel acarician la nostalgia de España a ei ucía. Hace varios meses, y no sé con cuál ci nto, me decía el escritor Gil Ben-Humeya, en una de sus cartas, que Francia 88 proponía expulsar a todas las familias musulmanas andaluzes de sus colonias de haberse ella y de haber llelos fieles del en Córdoba. misma proclamado potencia musulmana, o a erigir una [gran Aljama en París, slam siguen mirando hacia la Gran Aljama, No deja de saber que una rectificación esencial en la animación tradicional de la Historia de España; y qUe cualQuier acto elocuente expresivo de esa rectificación, V. 8T., la restitución de la mezquita cordobesa al culto musulo vendría a hacer más por la potencia espiritual de spaña en Afro-Asia, que todos los ejércitos de Francia, 117 »
Italia y Britania coaligados. ¿Responderá a esta política de Francia, tendente a vigilar por que España no llegue a sustituir en Marruecos sus métodos de protectorado; responderá a este deseo de Francia, su actitud francamente favorable a la Dictadura de Primo y a la Monarquía de Alfonso; y su conducta con respecto a los emi: grados españoles, desterrados por la, Monarquía; y Su : afán de complacer a Quiñones de León, su devoción por | ¡ el Rey, etc.? LE $ ¿Pudiera obedecer la actitud descompuesta del Go- | bierno español; sus difamaciones y su tirar a dar contra A la candidatura nuestra, por Andalucía; su enemiga insóAl ms lita, si se compara con la que el Gobierno vino a des- | arrollar respecto a otras candidaturas de oposición, 2 presiones de espíritus alarmados, por las consecuencias | que pudiera tener en Marruecos, y en Africa entera, la noticia, ruidosamente propagada por la existencia de dicha candidatura, de que existe la aspiración de consti- | E tuir un Estado libre o una República de Andalucía; y.uD A cs deseo de ésta relativo.a trabajar por la restauración de Sa su unidad cultural con Africa y el Oriente? Esa declara: 3 q ción, que tantos rumores despertó en la Cámara española, A PE al ser leída por el señor Maura, en nuestras hojas andaE lucistas de propaganda electoral; la declaración de que | aspirábamos a que «el Estado federal español delegara 3 en Andalucía el protectorado: de gu zona de Marruecos Y A las relaciones internacionales con los pueblos de Oriente», | ¿no llegaria a resonar en algún extraño Gabinete con una vibración anuncio para lo porvenir. de otra Cosa distinta a la trascendencia de un inofensivo lirismo? Ved | y 1:8
Andalus. Francia fué el baluarte de Europa con políticos: y $US. que el Mundo político y societario, en trance de disolución, a cualquier Jantasía poética (así calificaba yo un mes antes de la candidatura, ante un periodista francés, esas pretensiones extrañas), le concede una importancia €XCesiva. ¿No lo decía al principiar? La Candidatura Franco, y por Andalacía; las persecuciones insólitas desarrolladas contra ella por el Gobierno, pudieran llegar a tener muy interesantes significaciones, aspectos insospechados... Yo soy amigo y aun admirador de Francia. Pero he apercibido, desde siempre, que en cuanto a los. métodos políticos de España y Francia, relativamente 2 Marruecos, llegará a surgir, a la postre, úna inevitable contradicción. La era más brillante de la cultura auténtica e8pañola fué, o se nombró, sin llegar a serlo, musulmana. Esta verdad, cada vez más llegará a afirmarse en el espíando, esa afirmación, las o a Marruecultura. Y, ritu de los españoles, determin naturales consécuencias políticas con respect cos Y Francia fué: la enemiga de aquella tradicionalmente, los españoles europeizados vinieron siendo los instrumentos: de aquel gran país contra Al: tra nuestra cultura, y mediante sus monjes, SUS ejércitos, persuadió a España a determinarse contra su propia originalidad. Pero esta Revolución española, 0 hada llegará a ser, o habrá de repres ción del recuerdo histórico, en el sentido de haberse de llegar a seleccionar el recuerdo adecuado al triunfo 0 desarrollo de nuestra originalidad. Confío en que, al fin, no se vendrá a romper la cordialidad entre Francia y Espa119 entar una rectificaa Cs NR Liria por ES . E AS A Ze E A A GS Ns AE E 27 AAA, » EA A E ES > y E E A E A pots ES
NS tn NA A 7 E A II a A A ña. El criterio colonista de Europa, ha fracasado más de - lo que a primera vista pudiera parecer. Pero al meditar acerca de la inusitada persecución de la cual fuimos objeto, sin saber por qué. he llegado a relacionarla con los hechos apuntados, y con otros privados que he de callar. Y la sospecha de este motivo entre los demás, que vengo exponiendo como determinantes de la enemiga del Gobierno contra nosotros, ha venido a arraigar en mi conciencia, Considere el lector; dos causas se alegan como motivos de la persecución ensayada contra nosotros: Una el proyecto de sublevación militar. Al final, demostraré el absurdo de ese estúpido proyecto, no obstante que quie" nes debieran en buena lógica jurídica y ordinaria llegar a demostrar la veracidad del complot son los mismos que han afirmado, con escándalo, su existencia. Pero por - de pronto fíjese el lector en un detalle: Escribo a últimos de agosto; van dos meses, a contar desde la acusación. - ¡Y todavía no se ha celebrado contra nosotros consejo de e guerra, sumarísimo ni ordinario, y todavía no hemos : sido ni sumariados siquiera; ni por tanto, han llegado a requerirnos a prestar declaración en el proceso! (1). La segunda causa, por la cual dicen que nos acusan, (1) Despues de escritas estas líneas, han sucedido aún hechos más anómalos. Concluido el sumario, se envía a la Sala Militar del Tribunal Supremo. Un diputado, pidió que remitiesen el proceso a ' la Cámara. ¡Y entonces, un sumario por sedición militar lo encomiendan a un Juez civil, el del Salvador, de Sevilla! ¡Pero éste sólo - ¿viene a tenerlo en su poder tres o cuatro días. Cuando voy a pedir la libertad de Pablo Rada, me entero que una Comisión parlamentaria lo tiene ahora! ¿Cuándo se podrá ver ese proceso fantasma? Pd : y 120
Son las violencias de lenguaje desarrolladas en nuestros mitines. En mi pueblo hay un refrán que reza: «¡Quién le va a decir p... a la Méndez; Maria Cuadrosl» Los individuos del Gobierno, son la María Cuadros de ahora. | ¡Ellos acusadores de violencias de lenguajel Por lo escri: in to, ya estará persuadido el lector de que no somos pafla- - gonios, choriceros, voceadores de plazuela, estilo de aristofanesca farsa; sino hombres muy modestos, pero que han pasado toda su vida procurando ganar en profesiobes catalogadas, dentro de marcos morales, dinero y es7 píritu, para darlos al pueblo. Nosotros consideramos la. 3 política como un juego de hombres. Como un fin, en gl. > po En vez de sacar el vicio de emborracharnos, hemos obtenido de nuestra ascendencia esta tara, de luchar por el -- Crecimiento cultural del pueblo. Al contrario que los políticos profesionales, los cuales siempre se han encara: E mado sobre las espaldas del pueblo halagando sus pa- “Slones demagógicas para obtener poder O dinero que les q permita el adorno salvaje, repugnante a nuestro sentido estético, de ceñir la curva de la panza con gruesas cade- : E 7 y bas de metal, o los dedos de las manos Con robusto3 Sortijones. | ¡Violencias de palabras! Que venga £ enseñarnos | moderación la élite ahora moderada, surgida de las enSefianzas ético-políticas de ese señor Alejandro Lerroux; los ex jóvenes bárbaros que escuchaban entusiasmados z las palabras del maestro, con cátedra en el Paralelo: l He aquí una muestra de su palabra, siempre culta y | Pedagógica: «¡Destruid lo existente! ¡Llegad a matar o a - Morirl ¡Entrad en los conventos, levantad el velo de las 121
da do E h cación a toda la Región, y según sus tradiciones, la auto: nomía municipal. Las villas y aldeas o alquerías andaluE: zas, sin perjuicio de las cargas generales, se regían libreE mente, durante Al-Andalus. La libertad absoluta de ense- ¡ fianza. El Estado debe sólo preocuparse de mantener y s multiplicar el número de bibliotecas y centros de estudio, de enseñanza y de investigación. Pero para nada tiene - ; que inmiscuirse en.la elaboración de títulos de capacidad. ' Este último criterio es europeo. Europa lo tomó de los persas; pero no es andaluz. Aquí enseñaba quien podía; y ejercía las profesiones, aquel a quien el pueblo le reconocía la suficiente aptitud. La Justicia, sin trámites e bien a la tradición de Andalucía, en Al-Andalus. hoy llegar a extender la cooperación obligatoria, por la tes de la Agricultura; no algo separado como la conquis: prefijados, y absolutamente gratuita. Así fallaban nuestros jueces o cadíes, Un juez supremo; jueces en cada lo3 calidad, que: enjuiciaban y fallaban ex equo, ex bono. El criterio de Costa del arbitraje obligatorio, correspondería La aplicación del principio; nadie debe tener la tierra; que no pueda cultivar; con la cooperación obligatoria: para el alumbramiento y-conducción de aguas; y las re: glas sehias para su distribución, que aún ejemplarizan a Pl España, del Tribunal de Riegos de Valencia; pudiéndose sindicación, para abonos, maquinarias, etc. La ganadería y la foresta, subordinadas, o mejor dicho, parte integran- [. ta, vino a sugerir. El repetido Costa parece haber estado . | inspirado por Andalucía, cuando expresaba aquella fór- : + mula de Agricultura armónica: «Muchas ovejas y pocos - rebaños; muchas casas y pocas ciudades; muchos árboles 128 e.
Y pocos bosques» ...... Esta fórmula, tengo la evidencia -- que Andalucía llegaría también a extenderla a la Industria y al Comercio. Vivirfamos, así, conforme a nuestro genio verdadero: Variedad: libertad para la variedad; de municipios, de enseñanza y de aprendizaje; de Religiones; de Justicia, de cultivos y de industrias, de inmigración y de emigración... Andalucía, volvería a ser la gran maestras de síntesis, científicas, religiosas, étnicas. .. Una lela de idad: en la Europa condenada; entre dos mares y dos continentes, residencia del Espíritu, que a la ¡ Coordinación fecunda de las variedades llama. Dios volvería a tener en ella su jardín. Y el efluvio de este jardín vendría a condensarse en una mágica palabra, mensaje de Andalucía, para el Mundo: Es Selam... La Paz. ;
57 Cómo se llegó a formar y cómo hubo de concluir la candidatura. y 18 É I Nuestro criterio con respecto a la eficacia de las Cortes E - convocadas, y los motivos que, considerando o procuran- : do esta eficacia, "nos determinaron a desarrollar nuestra do improvisada campaña electoral, son bien simples, y los -hubimos de exponer, ante el pueblo, en la siguiente forma: No creemos en la eficacia de la labor de las Cortes Constituyentes, porque en vez de haber preparado el Gobierno, para ofrecerlo a la función crítica y complementa3 dora de la Asamblea (labor fácil, y la única adecuada para que una Corporación numerosa pueda llegar a informar en una expresión acabada su criterio y su sentir), un sistema de hechos iniciales, prudentes pero firmes, ordenados a encarnar log principios animadores de la Revolución, y orientados en el sentido que anteriormente hemos 130
- *xpuesto; la pasividad gubernamental, condenada por nosotros, desde el advenimiento de la República, ha producido el resultado de que a la actividad de las Cortes, sólo sea ya posible el ofrecerle, como materia de información, un conjun-to de aspiraciones difusas y contradictorias, de muy difícil traducción en la realidad legislativa. Los hechos tienen una fuerza incontrastable, sólo por haber llegado a ser hechos. Su vigencia, aunque ésta venga a ser transitoria, tiene una trascendencia práctica inevitable de difícil remoción en las situaciones normales. Circunscribiéndonos a un período español y reciente, no hay más que considerar, decíamos, el ejemplo de Primo de Rivera, quien, consecuente con su criterio monopolista, vino 2 afirmarlo revolucionariamente mediante una serie de hechos como la. Campsa, como el Consorcio Almadrabero, como la misma Telefónica; o el absurdo de exclusivas de transportes sobre las carreteras. ¡Cuánto trabajo no. vendría ya a costar a una situación normal, aun de ine-. piración contraria, la remoción de estos hechos! Y al decir normal, enuncio un concepto de situación jurídica; O de respeto provisorio a las leyes e intereses constítui- - dos. El Gobierno había dejado pasar la situación anormal 0 reralucionaria, consiguiente a la proclamación de la RePública, había venido a erigir en normalidad, el sistema de hechos antiguos, aunque lo hiciera con carácter de Provisionalidad, y remitiendo su juicio y suerte a las deCisiones de la Asamblea ¡legislativa (peor aún; es preferible una normalidad injusta, a la indecisión, como la nor: Malsdad. La agravación de la ruina de España, a contar - desde el 14 de abril, viene a confirmar esta verdad indu131 ¡
ES - dable) El Gobierno no había procurado, aprovechando los momentos anormales, el inicio de una normalidad mueva, con hechos contradictorios de los antiguos; y el Gobiervo, por esto, había venido a frustrar la posible labor de las Constituyentes, de crítica y complemento, como ya hemos dicho, de esa nueva normalidad. No hay más que una salida, añadíamos: la de que las Cortes vengan a erigirse en Convención, asumiendo mediente Comisiones ejecutivas, todos log Poderes del Esta- , do, basta que _la Revolución llegue a ser expresada y creados, con esta expresión, los fundamentos de la nueva normalidad española Para anunciar esta salida, nosotros habíamos resuelto dejar nuestra tranquilidad, e ira lu: | Char en las Cortes; aunque no dejábamos de manifestar nuestra desesperanza de que aquella solución se pudiese ya llegar a obtener; ¿qué podifamos esperar de una | Asamblea, cuya preparación electorera había venido sien: do toda la labor gubernamental? Había que cambiar radicalmente la normalidad española, tan cuidada por estos hombres, no prudentes, sino indecisos, por no decir 08a- | dos; porque osadía sin Jímites, es la de llegar a personificar no un Gobierno, sino un : Régimen, un Estado nuevo 4 y una nueva sociedad, vivos en las conciencias de los españoles, y negarse a ser sus instrumentos ejecuquros) BE a expresión. ¡Responsabilidades! y ¿Con qué derecho van a castigar estos hombres a los representantes de un Régimen caído en la conciencia - popular, pero que ellos mantienen vivo y potente en e hecho actual españo), por ellos mismos gobernado? ¡Res" $0 * ponsabilidades! ¡Las de estos hombres! Ellos han cargado |.
¿ Sobre sus cabezas, llegando a asumir todas las responsa- -—bilidades antiguas... ellos, los paladines de la antigua ley; los que han hecho que España reconozca el derecho divi- > 20 de los reyes, que no se concreta en personas, como la nd $ : E hoy desterrada de don Alfonso de Borbón; sino en hechos, -€n espíritu, en privilegios que continúan, como anteriorbe . 4 mente, entronizados. ¿Pero saben esos hombres lo que un ——siguifica expulsar al rey heredado, sin llegar a sustituirle inmediatamente, por las instituciones que vengan a sim: bolizar ln realeza verdadera? ¿Pero es que España ha llegado tan baja que sólo ha venido a quedar para servir de - instrumentos a las avimosidades personales de unos polfticos contra la pérsona de quien fué su Rey? ¡Ya verán A - Cada por ellos, con el Derecho. ¡El legalismo! Recuer que ez la primera sesión, a la cual asistí, de la comisión os - técnica para la reforma agraria O territorial, yo propuse E badas por los plenos - Que las ponencias que fuesen apro AA - traban Jos representantes de las actividades' nacionales, - causa de paralizaciones, de iniciativas y de actividades - perjudiciales para la Economía Nacional. Pues se lan-- - Zaron contra mi criterio (el cual se concretaba en pro- - Poner a la comisión que se dirigiese al Gobierno, a tando del mismo, aquel modo de promulgación de las - reforma), porque la materia de ella sólo podría ser objeto : de una ley. ¡Como si hubiera leyes en España, desde que j o je AT 2 Pe €sos hombres las consecuencias de haber pretendido, desE obedeciendo el imperativo de España, el conservar la -—Jey antigua, invocando su respeto a la LEGALIDAD identif-. do se llegasen a poner en vigor por decreto, entre otras 7 razoves, para terminar la perplejidad en la cual se encon. solici-
con la Constitución había llegado a ser derogada la fuente de todas las leyes! ¡Y, mientras los conejos deliberaban, vendrían los perros! La sementera se echaba encima, y si en la recolección —época en la cual nos encontrábamos— había paro en el campo andaluz, cuando en nde Otros años, durante el mismo tiempo, llegaban a este campo para suplir la falta de brazos, segadores portuguepe ses, ¿qué vendría a suceder durante la sementera, y en el. invierno, antes y después de la escarda, cuando todos los años tienen que llegar a ser repartidos periódicamente : los jornalerog? ¿Qué vendría a suceder este año, cuando ; los labradores dejasen de sembrar como tenían anuncia- - dumbre,-con respecto a las consecuencias de la denominada reforma agrarta anunciada por el Gobierno? anuncio y la realización, viene a mediar un plazo excesivo. El orden económico, padece con la amenaza | - gubernamental, porque las actividades que lo integran se paralizan o desaparecen, al apercibir insegura la base de sus desarrollos, amenazada de cancelación por quien | - puede llegar a decretarla. No hacía falta nada más que esta torpeza, determinante de una inhibición o de un. . desconcierto, con respecto a nuestra actividad agraria, y2. ] - humilde en normalidad, para que sumada a la omisión de medidas previsoras salvadoras del crédito, las cuales - hubimos de exponer en una crónica anterior, se consu concepto acerca de la insuficiencia o incapacidad de log eS hombres. constitutivos. Ne ono mediador natural ss do, fundando principalmente su decisión, en su incertiy Esos anuncios ¿0 perjudiciales, cuando entre el E: 7 -mase la total ruína del país. Hambre; generalización del |
A A a - Quista cristiana o europea le vino, de un Mm 3 ular ignominiosa entre las clases y fuerzas sociales de inspiración o intereses contradictorios... Yo me acusé de haber tenido la : iniciativa en cuanto a la formación de la candidatura Franco; pero acuso al Gobierno de estar elaborando los elementos de una guerra civil. La perspectiva de este resultado, fué en síntesis la que me determinó a lanzarme a combatir ese Gobierno, no obstante las pruebas de consideración personal que de algunos de sus compo-- nentes había yo llegado a recibir. ¿No me iba a indignar al considerar a estos hombres adscriptos a la operación importante de reorganizar partidos, y de preparar electorerías que viniesen a confirmarlos en el Poder? 164 . Los hombres de la candidatura, hubieron de eseuchar de mis labios, la historia trágica de nuestro pueblo andaluz; pueblo cultural, profanado y convertido en bufón o truhán por el régimen bárbaro feudalista, que la conodo implacable, a imponer. Supieron del hambre sec de esté pueblo, el más triste del mundo en la tierra más alegre, como decía Angel Ganivet, castigo tremendo a su heterodoxia creadora de las culturas que alumbraron al Mundo los caminos de la divinización; pena a gu pecado. de haber llegado a sembrar en Buropa las inquietudes que florecieron en el dominado Renacimiento Comprendieron aquellos hombres la necesidad de restaurar a Andalucía, para que España, por ella, volviera a ser grande; 135 1)
y como término federativo español, en estas circunstan- - cias en que la integridad española peligra; como garantía de la existencia de esta integridad, fecundada por la Federación. Yo les propuse a todos ellos la aventura por España y por Andalucía; y ellos aceptaron complacidos. Además de los estímulos que nos espoleaban, dimanados de las - ideas que he procurado articular, nos sentíamos acicatados por una finalidad próxima que tenía para nosotros mucho de regocijante: irrumpir por sorpresa contra las organizaciones electoreras de un país, las cuales pacíficamente, en merienda o banquete de politicastros, habían - llegado a repartirse los puestos discerniendo los nombramientos de diputados entre los amigos o representantes. Ninguno de nosotros entendía una palabra de elecciones. Balbontín es abogado, y yo, es posible que también lo sea; pero ambos declaramos ante nuestros compañeros, que sentíamos una repugnancia invencible, la cual nos impedía la lectura de las leyes electorales o electoreras. Contribuimos con mil pesetas cada candidato. Pero después, hubo que aumentar desgraciadamente la cuota 1 hasta dos mil, por cabeza. Y no era nada—decían los _entendidos—, «¡nunca se hicieron elecciones más bara: tasl» Para nosotros, pues, la ley electoral quedó redacta: da en esta forma: «Tendrán «derecho a ser elegidos diputados todos los ciudadanos españoles que por lo menos | cuenten de dos mil pesetas para arriba, a fin de gastárselas en la elección». Aceptamos'los ofrecimientos de todas aquellas personas que nos dijeron eran peritas en elec: ciones, y las enviamos a Sevilla delante de nosotros. En 136
Una semana que faltaba (la semana electoral) nos propoh> bíamos derrumbar las organizaciones electoreras de SeVilla y de su provincia, y obtener los votos de todos los AA sevillanos. | | he El doctor Pedro Vallina, guien jamás ha predicado +) en las elecciones como no sea para combatirlas siempre, Se puso desde el primer instante al lado nuestro, de una manera resuelta. Como él decía, con gu léxico de andaluz - antiguo, y con su facha también, de labrador campechaho, de hace dos o tres generaciones: «Yo predico para que voteis a estos hombres, porque estos hombres no son políticos de oficio, sino hombres de vergiienga.» Y los pueE, blos nos miraban atónitos, como diciendo: «¡Tener ver- -guenza y meterse en elecciones!» Pero, enfin: lo decía el - apóstol de pureza inmaculada; había por tanto que creer en la paradoja. Es preciso hacer un alto, para llegara fijar un poco nuestra atención en la persona del doctor - Vallina. Parece 'que el haberso llegado a pronunciar a - Ruestro favor, fué lo que sirvió de base al Gobierno y a las clases plutocrátieas, para llegar a determinar nuestra - empresa con caracteres terroríficos. Por otra parte, el haber visitado el doctor, el aeródromo, parece que fué lo - Que determinó la inquietud de un par de oficiales, que llegaron a sugerir al Gobierno la base de infundios para venir a editar el romance del complot de Tablada. Y e A S ; á J p A » a E , ' ER | Es preciso concluir de una vez para siempre, la le- - yenda del TIGRE, como los privilegiados denominan a .. 137 ES x ci
Goethe). Por la nueva criatura, vosotros podeis ser el Cristo... Porque vosotros no sois los hijos de la Carne, ' sino de la Promesa...» Tarrida vino á expresar el mismo concepto: «Queremos el Orden, sin Gobierno; esto es, la Santa Acracia; es decir, la Ciudad Angélica, que todos - los santos de todas las Religiones hubieron de soñar; la Ciudad de Dios que añioraba Jesús, cuando repetía a sus discípulos y formulaba su oración maravillosa: «Mi Reino no es de este Mundo (esto es, del actual). Padre, Venga a Nos el Tu Reino...» Es la Promesa. ¡Providencia ejemplar de la ciudad de las golondrinas! Es la ciudad sin Estado. Todas trabajan, fabricando su nido y alimentando a gus hijuelos. El espacio es de todas; y en la ciudad, de barro blanco, bajo los aleros, ni hay crimenes, ni autoridad... El consejo sagrado es efectivo allí: «Su cuidado a cada día». ¡Pero el hombre, seporte de la creación, hacia la ciudad de las go'ondrinas! Pedro, es hijo de esta promesa. Es su estrella, su sol; _Salvochea, el gran santo, honra de Andalucía, ha venido a revivir en este su más amado e ilustre discípulo. Pero ¿qué ha hecho Pedro, para que se le persiga de este nioE do constante, para que en cuanto Andalucía se llega 2 - expresar con irritación, revolviéndose contra su secular tragedia, se le prenda, y para que se lleguen a fraguar en torno de él, leyendas gubernativas o policíacas, como.la ridícula de Bastos durante la última huelga, de que Pe: A dro venía a degollar a los sevillanos, en camiones cargado8 ' - de campesinos, cuando es lo cierto que el doctor lamen taba la huelga y dormía tranquilamente en su casa de AL . calá? Pues que dicen que a últimos del siglo pasado, ayer: ¿144 Ñ
Ed a E como quien dic», Pedro, adolescente, formó parte de un comité de acción anarquista con Malato, en cuyo laboratorio ayudó a fabricar bombas para arrojar al rey de España, a quien Pedro consideraba como a que había que suprimir, para que no un perro rabioso mordiese a los demás. Pero hoy Pedro es adulto. Pedro es padre .. Yo le he oído exaltar la hazaña humana de Franco, cuando, al volar sobre el palacio real, prescindió de arrojar gus bombas, por el miedo de que éstas alcanzasen a herir a los niños que jugaban en la Plaza de Oriente. La lógica del anarquista fin de siglo rey o ese jerarca, es un perro rabioso que era esta: «Ese está mordiendo a muchos hombres. Hay que suprimirlo, aunque mueran: inocentes en la ejecución. Es la misma lógica que la de la ley de fugas. Los obreros tienen perturbado el régimen social. Hay que aterrorizar a los obreros,, tendiendo patas arriba a unos cuantos, sean o no los culpables; hay que disparar, sin ton ni son, sobre una ciudad en huelga, aunque mueran dentro o fuera de las casas las mujeres y los niños. La lógica del anarquista actual, es ahora otra, - como lo demuestra la desaparición de, los atentados ácratas, tan frecuentes en el principiar de nuestro siglo. Sindicatos, para defender intereses próximos, y UN anhelo firme de cultura emancipadora. (Yo quisiera que todos los privilegi ados, a quienez aterra hasta el escuchar el nombre de Vallina, lo viniesen a tratar, Algunos de ellos, creyentes en la virtud de su perspicacia clínica, han llegado a sentirse impresionados por la bonachonería de este hombre sencillo, estudioso, amable y hospitalario, hasta un límite inconcebible). 145
el Además, la actuación sobre el espíritu de Pedro, de la ley que vendré a denominar con el nombre de ley del desarrollo místico. Primero, la acción vehemente; segun, do, atención a los residuos de voluntad contrarios a la acción, los cuales, cada vez más intensamente, son elementos que vienen a determinar desasosiegos en la conciencia, ansiosa de unidad. Tercero, desprecio a la acción que divide la conciencia, el cual desprecio o miedo a la acción, puede llegar a concretarse en la fórmula de LaotSe: «Quien obra, fracasa». Y por último, el éxtasis, unidad interior, unión con Dios, o identificación con la idea, de la cual el individuo es una pura adoración. Pedro está ya muy lejos de aquella situación psicoló:- gica, que venía a vivificar la lógica determinante de la antigua acción ácrata. En su hermosa biblioteca, el doctor se abisma en sus libros de oración, los de los evangelios de los maestros de la acracia y los de la medicina, que le brindan medios inmediatamente prácticos de combatir el dolor y la muerte; instrumentos en sus manos, no del ejercicio de una profesión, sino de una acción sacerdotal, humana y fraterna. Pedro, ya sólo es felino en una sola ocasión; ocasión, - por cierto inofensiva, para eso que dicen Orden Público, el cual no puede ser más privado, Es cuando por accidente, accidente, por cierto, que se ofrece con muy poca frecuencia, el doctor viene a tener por delante, como au: ditorio, a una muchedumbre de esclavos campesinos. Entonces, ¡cómo se recrea, deletreando, avaro de su eufonía, la suprema palabra: REVOLUCION! Diríase que el doctor es revolucionario, no sólo por ser artista, que esto lo 146
AER ES ie “On todos los revolucionarios; sino porque a su sentido estético halaga principalmente la belleza formal o sonora de ese término, Re-vo-lu-ción, más rotundo, más estética. mente onomatopéyico, en español que en cualquier otro A idioma, ye poco a poco, cuando sus ojos dulces vienen a E reflejar los ojos apagados; los semblantes macilentos; los E harapos que cubren las carnes antes relucientes como la ) $ Plata (hombre de plata, significa Arghantonio) de la raza E Puramente andaluza, maldecida por su heterodoxa ascenE - Aencia; cuando los niños jornaleros, descalzos, semidesDE - udos, de cabellos lacios, caras sucias y labios terrosos, EN vienen a rondar las bases de la tribuna en donde la figumE: pta del doctor se alza; mirándole ávidamente, como a una - £Bperanza, como a un mensaje vivo, de pan y de madre Es riente, en hogar limpio; Pedro se transforma. Empieza da ' andar sobre el tablado, con paso cauteloso, lento y fir- - Me, como si quisiera clavar la planta en el suelo; extiene - Ae el brazo rigidizado por sobrenatural energía y sus mapas nOs agarrotadas se levantaú en amenaza de trágico Zzar- - Pazo; sus ojos verdes despiden llamas felinas; su boca se Sontrae en desesperación de fauces irritadas; 8u cuerpo ' lembla; sus hombros se elevan hasta flanquear el cuello... Pedro, ha/vuelto a ser tigre. Y surge, entonces, su voz. Cortada en palabras de acero. Y después, resuena apoca- | ha -Úíptica, solemne, monotona, como la de los profetas antie - 8uos; como la de los conductores de Dios traicionados y 08 Por los engendros"malyados de los hijos de los hombres... 0% - * esa voz es como un trueno que retumba sobre el techo de la Tierra, repitiendo las palabras de Isaías, hijo de | Amós: <¡Ay de aquellos que acumulan casa sobre casa AN IATA O, RNA AR 147
e + - cuyas plantas se ofrecían prometedores todos los impeA y tierra sobre tierra, hasta lograr el término! Pues qué, E ¿fué creado para vosotros solos el Mundo? Porque 08 digo que vuestra obra es como la estopa, y que vuestra acción es como la centella, y vendrá la centella y encenderá la estopa y arderá el fuego de Jehovab, hasta que todos vengáis a perecer. ¡Ay de vosotros que Legado a hacer las piras con vuestras propias manosl... Y " Sólo en esas ocasiones, Pedro es ya Tigre. Tigre, cuando apercibe en los despojos humanos, animados por las almas depauperadas de los jornaleros (llamas vacilantes de Dios que la miseria quiere apagar), la obra del Fariseo, profanadora de la Religión; cuando contempla ante sí, el gesto cínico de la injusticia o. de la maldad triunfantes... Entonces es tigre. También era tigre, y. h tigre llamarían al Cristo los mercaderes apaleados del templo de Salomón; y la generación de víboras contra quien fulminaba tremendas maldiciones su palabra saE grada; y el mismo Satanás rechazado en la cumbre, 2 rios y todos los goces de la tierra, también al rodar, vencido, por.la ladera hacia el abismo, vendría a decir, rechi-- nando los dientes de rabia contra el Señor que lo arrojar ba por la pendiente inevitable: ¡Es el tigre!... ¿Qué culp2 Ñ , tiene un hombre de que Dios aliente intensamente en 84 - alma, y de que la injusticia venga a oponérsele, intentan | do llegar en todo instante a cerrar el ciclo de su obra para - el Espíritu; y de que la palabra de Dios fluya de sus la-> $ - bios, como desde fuente inagotable, para decir con voz eterna: «Paso a la Justicia, que es la alegría, por la cual estoy. creando yo»? ¿Qué culpa ea a aquellos que Ñ 148 ya
e alzan, siguiendo el imperativo de vocación irresistible, para maldecir al único demonio y al único infierno, que 8 el dolor ¿nútal, producido y propagado por las rapacldades anidadas en otros hombres que llegaron a seguir distintos llamamientos, resonantes desde las lejanías ancestrales - del Mundo animal? Pues esa culpa alcanza a Pedro... La República le teme. ¡Ya lo creo! ¡Hizo tanto [por traerla este-hombre, quien, cuando le ofrecen cargos, - Contesta imperturbabie: «Los cargos, para los fi ¡gurones;. Para los hombres, el honor de trabajar»: ¡Ab! Pedro HOLE es socialistá ni republicano! Pedro es un hijo puro de la. z | tera Promesa Es un abismado en el goce supremo o en la beatitud suprema de la ciudad de Dios. E ” LaS a OS - FIN DE LA CANDIDATURA ; Llegamos. a Sevilla. Los periódicos, al enterarse de Muestra pretensión, calificaron nuestra empresa, en tituaros llamativas, de «candidatura sensacional». Las organizaciones electoreras, 88 aterraron. El pueblo, estaba Con nosotros. Las últimas elecciones monárquicas, han legado a acostumbrar mal al pueblo. ¡Caro habrán de - pS legar a pagar este legado de pureza monárquica, los or- - ganismos electoreros republicanos-socialistasl Los nuevos - Caciques sevillanos, se aprestaron a la defensa. Habían _ Por lo visto considerado hacedero el resucitar en los 149 DESARROLLO DRAMATICO Y de
tiempos actuales una mansa dominación caciquil, muy inferior desde luego a la de los tiempos de aquel inolvidable amigo personal, don Pedro Borbolla. El ministro A de Comunicaciones, Martínez Barrios, se personó en Sevilla... No se ofenderá el amigo Martínez Barrios, si procuro llegar, torpemente, claro es, a abocetarle mediante unos cuantos pincelazos, Ello es indispensable; porque es natural: su instinto de conservación, ha sido uno de los -principales actores en este drama, que pudo haber llegado a tener definitivo desenlace, Esto es, que fué ordenado para tragedia, pero que el azar hiló de otro modo hasta llegar a devenir sainete. Sinceramente, yo no quiero mal, sino bien, a Diego; incluso le estoy muy agradecido, por las atenciones que ha procurado dispensarme. He reconocido siempre en Martínez Barrios ciertas virtudes, las cuales determinan «u personalidad: es sobrio; sabe obedecer; sabe callar y Obrar en esos sentidos que decían prácticos los políticos profesionales del siglo XIX. Martínez Barrios es un temperamento burgués. Su profesión es la de político burgués El más grande de sus méritos, es el haber podido ser discípulo, y aun súbdito si se quiere, de otro político burgués, tipo «restauración»: Alejandro Lerroux. Martínez Barrios es discreto. Jamás, directamente, se permite ofender, Es vigilante cuidadoso de su lengua, e inspirado por aquel practicismo restaurador, consagró siempre su tiempo 2 la organización electorera o añte-electorera, en las cuales ño 68 maestro consumado, Figúrese el lector la gracia que le vendría a hacer nuestra alocada determinación, tenien150
do a Sevilla por suya, y creyéndose en pacífica posesión de ella. Reconozco que la broma fué un poco pesada, porque vió seguro el final, de ser los cuerdos desplazados por los locos. Y es, que ahora se trata de restaurar algo muy diferente y contradictorio, de aquella historia que por la plástica restauradora de la España post-republicana del XIX, aspiraba a continuarse. El practicismo político de entonces, asfixiándose en el siglo XX, llegó a morir el 14 de abril. Ese practicismo ya no es practicista. La república para los políticos profesiona'es republicanos, era una meta de poder; para nosotros, es amor de amores. Esto es el medio, en el cual pueden llegar a florecer - todas las ideas formatrices, que la nueva España había | venido soñando por nosotros. ¡Y esos políticos han venido a acusarnos de conspirar contra la república y la patria! ¡La patria! Será preciso inventar para nosotros, un término nuevo, término positivo de reelección, que contenga. las esencias de la patria verdadera, nombre deshonrado por los políticos quienes la usan contradictoriamente. La antiputria, será ese término reelegido. No queremos nada con la patria de Luis XIV. | El derecho divino de los reyes, - en los tiempos barrocos, y, por consiguie bres que personificaban al Estado, esto €s, que ejercen el Gobierno, reaparece ahora sustentado por esos hombres del Góbierno Provisional, que n08 califican de antipatriotas; con su base, la inspiración divina atribuida a esos hombres, y con sus sec tancialidad entre esas realidades, Patria, Sociedad y Estado, y los conceptos subjetivos que de ellos tengan los 151 desplazado al Estado nte, a los hom- +. a los hombres uencias, la consus-
gobernantes. Y ya tenemos a los intereses electoreros de los individuos que componen el Gobierno Provisional de la República, consustacializados con la Patria española. Siguen los pontificales definidores, por inspiración divina, delos dogmas patrióticos. Y después creerá la gente que | Primo de Rivera y que sus ingenuas encíclicas murieron. ¡Hasta que no cambie el régimen espiritual de los hombres que personifiquen al Estado, no podrá decirse que “ha cambiado el Gobierno de España! Un solo Gobierno 8 través de las eenturias. ¡Y osan decir que por ellos ha a cambiado el régimen! La Patria, dice el político profesio- - mal, soy yo; «¡la Sociedad, soy yo; porque el Estado, soy _yol» Ergo: Quien atente contra mí, será antipatriota. Ergo: Existen tantas patrias como políticos de esa clase; cOmO patriotas de esa fauna. ¡Vaya a usted a saber cuál es la Patria verdadera! ARA | ar - Pero sigamos la narración. Durante el primer día de: | propaganda, perdimos a Franco. Nuestra ruta fué: Maireha, El Viso, Carmona, La Campana, Lora. Los pueblos -. se levantaban íntegros a nuestro paso. Sus ansias de li- % - 'beración y la gloria legendaria del comandante, los Mo venían a poner en pie. Recuerdo que en uno de esos - pueblos, la muchedumbre no cabía én ningún lugar cetrado ni abierto. Tuvo que apretujarse a través de las laderas de un monte. No cabían sentadas las gentes, y - se llegaron a arrodillar. Nosotros, desde la cumbre, con- - templábamos conmovidos esta reproducción del Sermón EI A dr RE PLANS e > a e 4 152
de la Montaña. olaa log que combaten, Porque ellos serán los redimidos... A las diez y media teníamos O uocado un mitin en Eritaña, Nos esperaron en vano. Poco antes de esa hora, los comandantes Franco y Galán, caían heridos en Lora ¡del Río. Sobre este hecho, yo no he de hacer apreciación ' 8lguna, corroborando mi propósito inicial de exponer - objetivamente, Señalaré los sucesos tal como sucedieron, - Y que el lector los enjuicie: —1. Nosotros en La Campana, os no ir a Lora. Pero acude una comisión de este pueblo, y nos dice que un camión lleno de guardias civiles Dos aguarda a la entrada de la villa. para detenernos. Hecho falso como pudimos comprobar, y noticia, sin embargo, que nos decidió a llegarnos hasta Lora.—2. El Concluído el mitin, se hunde la mitad del escenario, pre- - Cisamente aquella en que Franco se encontraba, de un Modo repeñtino. Ni un crujido, ni un leve anuncio de la Catástrofe; las víctimas del accidente desaparecieron de la escena con la rapidez propia de las tramoyas teatraPersonas en el sótano, prueba de que sólo éstas se encon: | —traban sobre el plano. Poco antes había muchas más, y F en esa mitad del tablado no se encontraba Franco, duy poco después, en unión del capitán Rexach y del juez de instrucción, el lugar del hundimiento, encontramos 153 ñ Sevilla. La gente llenaba hasta los tejados del Teatro de 3 -Por ser ya tiempo de acudir ál mitin de Sevilla, resolvi- - teatro de Lora, estaba absolutamente repleto de gente. de des —9. Obsérvese el hecho de que sólo cayeron cuatro E | tante el mitin.—4. Para completar la información yen Prueba de imparcialidad, declaro que cuando yo exami-