Arquitectura religiosa en la Baja Andalucía y en el Altiplano del Perú: siglos XVII y XVIII
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ARQUITECTURA RELIGIOSA EN LA BAJA ANDALUCIA Y EN EL ALTIPLANO DEL PERU: SIGLOS XVII Y XVIII por PABLO DIAÑEZ RUBIO La comunicación trata de desentranar el alcance de una hipótesis generalizada en la actualidad relativa a la llamada influencia de Andalucía en el mundo cultural y artístico de los virreinatos americanos. Para ello, me apoyaré en los resultados obtenidos en el campo de la arquitectura, tras la realización de un estudio comparado entre los tipos organizativos, características espaciales y estructuras compositivas de un repertorio de edificaciones religiosas a ambos lados del océano, dado el papel dominante que tuvieron estas construcciones en los núcleos urbanos. La consideración de los diversos momentos históricos es determinante, pues si en un primer período de la colonia, se produjo una auténtica corriente de artistas y artesanos, a partir de la mitad del siglo XVII, se identifican rasgos autónomos en el ámbito virreinal, de ahí que el análisis se realizase a partir de ese momento y hasta la independencia. Fue una época en la que afloró a través de la producción arquitectónica, entre otras, un sentir paralelo que tenía raíces comunes. En consecuencia, se considera insuficiente o inexacto el concepto de influencia, pues a mi modo de ver desvirtúa la relación entre dos contextos socioculturales bien diferenciados. No cabe duda que implícitamente aparecen las clásicas cuestiones referentes al estilo barroco. Sin embargo, esta adjetivación en arquitectura es equívoca y para el área andaluza y americana, más aun. Por tanto, el objeto de UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
136 PABLO DIAÑEZ RUBIO la comunicación es, mediante ejemplos significativos, aproximada -mente a la realidad misma de los edificios, tratando de extraer sus claves arquitectónicas con el fin de, una vez contextualizadas, poder valorar una y otra producción en tanto que realidades diferentes, dejando de lado las posibles influencias o adscripciones estilísticas. La importación de motivos manieristas supone para una y otra área incorporar un material exógeno que deberá asentarse sobre ricas tradiciones; Andalucía en el siglo XVI se italianiza sobre bases mudéjares y América, con diverso grado, sobre las culturas precolombinas. Pero más incluso, que la monarquía, es la iglesia de la Contrarreforma la responsable de la presencia de maestros y artistas foráneos, que en ambas situaciones se dejan influir por las tradiciones preexistentes. La evolución de las torres sevillanas a partir de la intervención de Hernán Ruiz en la catedral permite detectar el éxito de un tipo arquitectónico cuyo éxito se pondrá de manifiesto al extenderse durante más de un siglo hasta el más recóndito pueblo. Un fenómeno paralelo se observa con los campanarios de la catedral cuzqueña que sentará las bases para todo el sur del Perú. Nos encontramos ante lógicas de producción similares, pero es importante dejar constancia que estamos ante una forma de entender la obra de arquitectura muy específica: generación de un tipo y posterior conversación del mismo en el modelo, una vez verificado su éxito. Los tipos que se van desarrollando en América a lo largo del primer siglo y medio de la colonización, tras numerosos ajustes empíricos, van cuajando durante la mitad del siglo XVII para extenderse durante el siglo XVIII. Algo semejante se produce en Andalucía. Sin embargo, considero que tiene mayor interés para la arquitectura la autonomía de ambos procesos en vez de la comparación de similitudes de lenguaje, derivadas de las transferencias iniciales. La evolución tipológica es diversa, pues parte de unos contextos bien diferenciados, dando lugar a resultados distintos. La arquitectura en ambas áreas tiene interés en la medida que son procesos cerrados y anclados a un profundo sentido del lugar: AlAndalus y Tahuantinsuyu. Ambitos viejos varias veces colonizados, tienen especificidades que hacen que su producción arquitectónica deba ser analizada, en primer lugar en relación consigo misma más a través de las comparaciones con Florencia o Baviera, pues será la propia coherencia de sus procesos de evolución la clave para poder poner en valor sus resultados. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS VI1 JORNADAS DE ANDALUCtA Y AMÉRICA 137 A nadie se le oculta que las interdependencias son múltiples, pero reducir la arquitectura a un tráfago de motivos lingüísticos o de simples esquemas de distribución en planta, es reducir en mucho sus atributos. La arquitectura se nutre de una serie de innovaciones sobre materiales precedentes como cualquier fenómeno creativo; casi nada se crea ex novo, de ahí que la meta del análisis no deba ser la búsqueda de la ortodoxia respecto a ciertos cánones ni tampoco tratar de justificar las desviaciones. Será el Altiplano y sus hombres los que reelaborando materiales de muy diversa procedencia, produzcan una cierta arquitectura logrando unos resultados con valor específico. La belleza de las torres de Ecija o de Cuzco no ofrece dudas acerca de un resultado satisfactorio. Son las respuestas de entornos más ricos que la pura academia, pues integran luz, territorio, materiales, tradición constructiva y sensibilidad particulares. Esas cuevas doradas y espectaculares son una arquitectura completa ya que son la plasmación, con unos medios limitados, de un sentir profundo generado por un trasfondo cultural muy rico. Si observamos esas obras con la estrechez de códigos estilísticos más o menos convencionales, se las podrá adjetivar de mil maneras como viene ocurriendo, pero quizás no sea esa la cuestión. San Pedro de Juli o San Juan de Dios de Granada son obras impregnadas del lugar en que nacen, lo que no impide poder leerlas según claves universalistas y remitirlas a valores genéricos, con los resultados ya conocidos. Sin embargo, el favor popular de que gozaron ambas, les permitió integrarse en el acervo cultural de unos pueblos al igual que lo han hecho las obras consideradas ortodoxas. Arquitectónicamente interesa observar cómo a partir de ciertos materiales se logran síntesis valiosas, lo cual no oculta en absoluto, la necesidad de reconocer que la capacidad de ser vanguardia haya residido en otras áreas culturales; ni Andalucía ni el Altiplano lo han sido en sentido estricto. No obstante hay que reconocer que la espadaña de la Compañía de Potosí supone una manipulación tipológica de tal atrevimiento que puede aceptarse como una imnovación, al menos en lo que tiene de falta de precedentes. En conclusión, defendemos la autonomía de las llamadas arquitecturas locales y el análisis tipológico como su método de conocimiento, sin menoscabo para otras áreas de investigación, imprescindibles, que cubran los objetivos de datar, documentar o analizar la UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
138 PABLO DIAÑEZ RUBIO iconografía. Lo que no debemos perder de vista es la amplitud del hecho arquitectónico que implica, incluso, a la ciudad misma. Las cuatro iglesias de Juli representan una acción de profundo carácter urbano, en lo procesional y en lo topológico que tiene su conclusión en el misticismo sobrecogedor de los interiores de sus iglesias. Leer el edificio aislado de San Juan de Juli, (ó la Iglesia Mayor de Lebrija) casi por sus planos de estado actual, no deja de ser un ejercicio analítico de corto alcance, pues desde la propia estratigrafía constructiva reflejo de un devenir histórico, hasta la capacidad de síntesis formales puestas en juego, requieren un aparato analítico más completo. La historiografía existente acusa un marcado carácter generaliza -dor a toda la colonia o, en el extremo contrario, ofrece monografías puntuales y estudios referidos al ámbito de las naciones actuales. Pensamos que el análisis debe aplicarse a áreas históricamente homogéneas: demarcaciones que, en el tiempo en que se produjo la arquitectura que estudiamos, estuvieron sometidas a vicisitudes y destinos comunes. Las condiciones que han de darse para delimitar un área deben su origen —en la mayoría de los casos— a la organización previa a la conquista. Componentes étnicos, sistemas de producción, comunicaciones, instituciones políticas y ámbito territorial, son otros tantos de los factores a tener en cuenta. Ello significa reconocer que tanto el espacio americano precolombino como el andaluz tenían una estructura y una diversidad a la que en poco tiempo se superpuso un modelo que pretendía ser unitario. La dialéctica entre la estructura inicial y la implantaciónn de la nueva, dió lugar a espacios históricos y culturales definidos que no coinciden siempre con las divisiones administrativas de los Reinos, Virreinatos y Audiencias. La identificación del área homogénea debe -rá basarse en el reconocimiento del orden inicial y el orden resultante tras las diversas fases de la colonización. Consideramos necesaria la acotación del espacio en el que se realiza el análisis porque la obra de arquitectura viene muy determinada por el específico contexto histórico y cultural en que se produce. De ahí que el estudio deba partir de un marco de referencia preciso para evitar la uniformidad que hemos considerado improcedente. En un mismo orden de cuestiones, entendemos que el estudio de las obras de arquitectura necesita el apoyo de una adecuada peUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS VII JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA 139 riodificación que contribuya a explicar su evolución. La cronología constructiva de los edificios no permite comprender las razones que hay tras un cambio de programa funcional o una alteración del lenguaje formal. El devenir de toda formación social y de sus manifestaciones artísticas, viene marcado por hitos o puntos de inflexión que delimitan con mayor o menor rotundidad, períodos en los que las ideas permanecen estables. En la producción de la arquitectura y de la ciudad misma, son múltiples los factores que determinan un cambio de rumbo. La actuación de un destacado miembro del poder civil o eclesiástico, un terremoto o un edificio singular, entre otros. En este sentido, el tiempo de la colonia es muy rico en matices y circunstancias particulares, ya sea en función de los cambios en la metrópoli como en América, hasta el punto que dichos tiempos históricos también son diferentes para cada virreinato. Proponemos la identificación de períodos históricos significativos y en relación con ellos, los hitos o circunstancias concretas que determinaron su evolución pues, en general, serán paralelos y permiten explicar mejor los períodos de creación arquitectónica y transformación urbana. La forma de localizar los acontecimientos oportunos para una periodificación como la que requiere la arquitectura religiosa, pensamos que está ligada principalmente a los agentes que promueven las construcciones o su transformación, el clero secular y las órdenes religiosas. Los estudios de arquitecturas se apoyan en el conocimiento preciso de las características formales y dimensionales del objeto arquitectónico. La representación gráfica de éste, permite comprobar los criterios de composición, relaciones de escala o proporciones en un edificio ya construido o verificar estas cualidades durante el proceso de proyectación sobre el modelo de la realidad que, en definitiva, es el dibujo. Desde el Renacimiento y en cierto modo durante todas las épocas, la elaboración de imágenes previas a la construcción, es el medio habitual y necesario del proyecto. De ahí, que la obtención de planos con dibujos descriptivos de un objeto arquitectónico, sea uno de los métodos más eficaces para conocer su realidad y las intenciones de quienes lo proyectaron y lo construyeron. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
140 PABLO DIAÑEZ RUBIO La forma concreta de materializar la representación ya es sí mis -ma una acción cargada de intenciones por parte del autor, pues sopone una interpretación del edificio que se expresa a través de una planta o de una sección. Representaciones específicamente analíticas pueden revelar relaciones o cualidades que no aparecen a simple vista y que permiten confirmar o descartar una determinada hipótesis. Por tanto, creemos que es más difícil la comprensión y el juicio sobre los edificios sin la ayuda de la información que ofrece el dibujo. Entre las posibles opciones metodológicas específicas de la arquitectura desde la que poder estudiar la producción de un determinado período, disponemos del análisis tipológico, que complementa el histórico. El primero es de carácter sincrónico y estudia lo que permanece hasta identificar una estructura, mientras que el segundo es diacrónico y estudia lo que cambia hasta explicar la evolución. En función del carácter instrumental de este análisis conviene precisar su contenido y el modo en que se aplica. El concepto de tipo arquitectónico, cuya definición académica se remonta a finales del siglo XVIII con Quatremére de Quincy, ha sido retomado por la teoría de la arquitectura durante los años sesenta, en un momento crítico de su evolución con el objetivo de fundamentar con mayor rigor el estudio de la ciudad histórica y los métodos de proyectación. Hay que decir, sin embargo, que esta última vertiente se ha cuestionado hasta el punto de limitar sustancialmente su utilización, mientras la capacidad para profundizar el conocimiento de la realidad existente se mantiene en vigor. Enunciado como un concepto abstracto, el tipo de define como la estructura formada por las constantes — relaciones estables— de un universo de objetos pertenecientes a una misma clase capaz de ser aplicado en el sentido sincrónico de la historia. La práctica del análisis tipológico distingue entre tipo funcional y tipo formal. Aunque muy ligados entre sí, el primero atiende a permanencias vinculadas al uso del objeto, mientras que en el segundo, las constantes son inherentes a la configuración misma del objeto. En el primer caso se trata de relaciones definidas en función de factores socioculturales precisos y en el segundo de valores autónoUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS VII JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA 141 mos de la forma, particularmente su sintaxis compositiva, dependiente en menor grado del tiempo y del lugar. Una observación pertinente es la distinción entre tipo y modelo, presente ya desde el siglo XVIII, según la cual, el tipo es una idea general que el modelo reproduce materializándola. En expresión de A. Rossi, todo es preciso y dado en el modelo, todo es más o menos vago en el tipo; el concepto de tipo como algo permanente y complejo, un enunciado lógico que se antepone a la forma y que la constituye. Ningún tipo se identifica con una forma, si bien las formas son remisibles a tipos. La relación entre el tipo abstracto y genérico y el modelo concreto y particular, hace de puente entre lo universal y lo local. El estudio de los tipos permitirá incorporar al acervo de la historia general, producciones arquitectónicas muy localizadas en el espacio y en el tiempo, gracias a su nivel de abstracción. Con ello se evitan las dificultades que, en algunos casos, supone el hacerlo por camino de los estilos y los lenguajes arquitectónicos. El análisis tipológico requiere disponer de un conocimiento documental y descriptivo de las obras que haga posible identificar las constantes y las analogías, de tal manera que de la observación de estas, se irán deduciendo principios cada vez más abstractos, en su doble vertiente funcional y formal, hasta lograr una estructura común a todos ellos. Ahora bien, los elementos recurrentes objeto de atención, ofrecen la ventaja de ser exclusivamente de carácter arquitectónico: disposición en planta, espacialidad, relación entre tejido urbano y edificio y entre éste y el amueblamiento interior; lenguaje formal, carácter de la ornamentación o sistemas constructivos. El tipo así establecido incluye sincrónicamente una gama de relaciones que lo configuran como estructura. Cambios dimensionales, de hábito social o de recursos tecnológicos la modificarán y podremos comprobar su alteración de forma más inmediata cuanto menor sea el grado de abstracción que se haya considerado en su definición. En todo caso, significa poder explicar el tipo en relación con las circunstancias históricas y culturales que le dieron origen, marcaron su evolución y condicionaron su desaparición. También consideramos de suma importancia la posibilidad de situarlo en el contexto general de la historia de la arquitectura una vez desprovisto de connotaciones particulares, pudiendo evaluar en mejores condiciones sus posibles aportaciones. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
142 PABLO DIAÑEZ RUBIO La oportunidad de un análisis como el propuesto, se justifica por ser específico de la arquitectura, hasta el punto de que dicha especificidad constituye su propia naturaleza. En el ámbito de nuestra investigación, dos tipos ya experimentados en el occidente cristiano y particularmente en Andalucía, se transfieren a América: la iglesia parroquial y el convento. El primero como lugar de celebración del rito y el segundo como casa de religiosos que a su vez incluye un templo. La estructura de cada uno de ellos expresada en términos arquitectónicos, permite reconocer e identificar sus modelos en los virreinatos. Sin embargo, en función del nivel de concreción en que nos situemos, surgirán las diferencias y' en la medida que dejemos correr el tiempo histórico colonial podremos observar su evolución. El concepto de templo que llega a América se verá fuertemente influenciado por las presiones del medio social y de los recursos tecnológicos y constructivos de cada área, sufriendo transformaciones sustanciales a lo largo de tres siglos. Una característica del mundo colonial va a ser la implantación fragmentaria de los tipos arquitectónicos, pues, las transformaciones parciales de los edificios son tanto o más frecuentes que las construcciones de nueva planta, ofreciendo con ello unos términos de comparación de sumo interés para identificar qué elementos caracterizan al tipo y cuáles no. Una cuestión básica es la forma de entender la relación entre arquitectura y urbanismo. Coincidimos con la posición teórica que considera la arquitectura como el factor esencial en la configuración del espacio urbano y la ciudad como un estado de ese continuo construirse desde la arquitectura. Según ese enfoque, el concepto de morfología urbana adquiere un contenido que va más allá de la geometría de un trazado. La forma urbana se asimila más a un tejido sujeto a un proceso evolutivo determinado por un conjunto de factores, tales como la permanencia de situaciones anteriores al trazado, accidentes naturales, estructura catastral o la intervención de agentes del espacio urbano en un contexto ideológico y económico. Entendida la morfología urbana como resultado de un proceso de construcción vinculado a la historia de sus habitantes, no puede aceptarse la generalización según la cual un modelo geométrico fundacional agota el problema de la forma de la ciudad. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS VII JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA 143 La evolución morfológica de las ciudades y pueblos del altiplano peruano y de la Baja Andalucía, hay que reconocer que estuvo sujeta a mecanismos diferentes de las ciudades de la Baja California o de las reservas guaraníes. Son muy variados los planteamientos y consecuentes desarrollos urbanos que se dan en América y no quedan exp li cados sólo por la constatación de la traza en damero o por la especialización funcional que tuvieron algunas ciudades en ciertos períodos de su historia. En consecuencia, proponemos una consideración particularizada de cada caso, pues la morfología urbana es una de las señas de identidad de una población y está directamente ligada a su arquitectura. Especial consideración merece el papel de aquellos elementos que destacan del continuo formado por el tejido urbano residencial. Las emergencias en esa homogeneidad que representan habitualmente los puntos nodales de referencia u orientación en la trama e incluso en el paisaje y que, a su vez son los focos de transformación de la ciudad. La identificación de estos elementos singulares es de especial importancia para la interpretación de la ciudad histórica europea pues en ellos suele estar presente la huella de varios siglos; pero también lo es en la ciudad americana, pues aún siendo de nuvo cuño, a la hora de ser interiorizada por sus habitantes se apoya indudablemente en dichas singularidades. Así lo demuestra la pintura y el uso escénico del espacio urbano en las celebraciones religiosas y civiles. La trama regular representó en América una organización cuantitativa del espacio. La ciudad, en la medida que es arquitectura, añade a la trama una rica variedad de aspectos cualitativos. Tanto es así, que la ciudad colonial no se entiende sin tener en cuenta, por ejemplo, el papel que asumó la secuencia Plaza de Armas, atrio cerrado, portada de la iglesia. Es algo más de lo que pueda expresar un plano de planta; estamos ante una formalización de lo urbano específicamente americana en la que se dieron cita los símbolos de dos culturas —en un primer momento hasta llegar a ser patrimonio de la sociedad colonial— y de una determinada relación de poderes. Pero, además esa secuencia real y simbólica a un tiempo, no se mantuvo estática: sí la observamos en el siglo XVIII, presentará cambios muy sustanciales en sus componentes arquitectónicos respecto a como era en el siglo XVI. No podía ser de otro modo porque la sociedad que había detrás de cada una también era muy distinta. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
150 PABLO DIAÑEZ RUBIO lizado la mayor parte de las fuentes documentales si bien hay fondos aun por explotar en todas sus posibilidades. c. Carencia generalizada de información gráfica específica de los estudios de arquitectura tales como levantamientos planimétricos y dibujos analíticos, salvando algunas excepciones que confirman la regla como es el caso de Mesa y Gisbert o R. Gutiérrez. d. Ausencia de una interpretación urbanística rigurosa, pues salvo las de carácter global relativas a la traza en cuadrícula para todo el ámbito colonial, se carece de estudios específicos sobre la evolución urbana en la ciudad colonial que contemplen la diversidad de situaciones y se realicen desde posiciones teóricas adecuadas. e. Constatación de tres ideas básicas en torno a las que ha girado buena parte del debate crítico y que se resumen en el alcance y contenido de la influencia europea, la caracterización del Barroco Hispanoamericano y la existencia del estilo mestizo como expresión autónoma de la arquitectura colonial. f. Reiteración de tres características morfológicas atribuidas específicamente a esta arquitectura: la continuidad de la planta jesuítica, la portada retablo y la decoración en bajo relieve. En el panorama cultural andaluz disponemos de una mayor diversificación del punto de visión, al tiempo de que es muy amplio el conocimiento documental del patrimonio. Paralelamente la crítica ha tenido ocasión de contrastar los aspectos clave de una producción tan diversa gracias a la labor que desde las primeras décadas de este siglo se viene desarrollando en las cátedras de Historia y Arte en la Universidad de Sevilla. A ello hay que añadir de cada vez más intensa aportación de la Escuela de Arquitectura desde hace veinticinco años, en los que ha tratado de ofrecer la particular visión con que se abordan los problemas vinculados al patrimonio desde la propia disciplina del proyecto y la intervención en los tejidos históricos. Las imágenes que ilustran esta comunicación son ejemplo de los métodos que se han enunciado en el texto y tratan de poner de manifiesto la pertinencia de los mismos para analizar y conocer aspectos que de otra manera resultan confusos o poco adecuados para unas obras que requieren la introducción de instrumentos acordes con la forma y la coyuntura en que se produjeron. En definitiva no se propone una alternativa sino una observa -ción que complemente la ya existente; que trate de profundizar en la delimitación de aquello que podemos considerar como raíces comuUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS VII JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA 151 nes de lo que son expresiones propias con identidad suficiente para no ser absorvidas por valoraciones de tipo general. Ambas arquitecturas, especialmente en el S. XVIII alcanzaron un grado de madurez equivalente a los coetáneas del resto de Europa y América y para poder evidenciar esta convicción se ha presentado una propuesta meto -dológica basada en la propia especificidad de la obra de arquitectura. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA