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Las múltiples formas de lo sagrado: las imágenes portables del Neolítico final y la Edad del Cobre en el Sur de España

García Pérez, Sonia; Hurtado Pérez, Víctor; García Sanjuán, Leonardo; Cintas Peña, Marta

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PRIMITIVA BUENO RAMÍREZ y JORGE A. SOLER DÍAZ Editores FUNDACIÓN C.V. MARQ MARQ MUSEO ARQUEOLÓGICO PROVINCIAL DE ALICANTE Director Gerente Fundación C.V. MARQ Josep Albert Cortés i Garrido Director. MARQ Museo Arqueológico Provincial de Alicante Manuel H. Olcina Domènech Director Exposiciones Fundación C.V. MARQ - Jefe de la Unidad de Exposiciones y Difusión MARQ Museo Arqueológico Provincial de Alicante Jorge A. Soler Díaz Jefe de la Unidad de Colecciones y Excavaciones. MARQ Museo Arqueológico Provincial de Alicante Rafael Azuar Ruíz MUSEO ARQUEOLÓGICO REGIONAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID Director Enrique Baquedano Jefa del Servicio de Conservación e Investigación Elena Carrión Santafé Jefa del Servicio de Exposiciones María Carrillo Tundidor Jefe del Servicio de Difusión y Comunicación Luis Palop Fernández Jefe del Servicio de Administración José María Pérez Mármol PRODUCCIÓN EXPOSICIÓN Comisarios Primitiva Bueno Ramírez Jorge A. Soler Díaz Proyecto Expositivo Ángel Rocamora Ruiz Diseño Gráfico Luis Sanz Coordinación Técnica. Fundación C.V. MARQ y Museo Arqueológico Provincial de Alicante Mª Teresa Ximénez de Embún Sánchez Coordinación Técnica MAR Museo Arqueológico Regional de Madrid María Carrillo Tundidor Unidad de Exposiciones y Difusión del MARQ Museo Arqueológico Provincial de Alicante y Fundación C.V. MARQ Juan Antonio López Padilla José Luis Menéndez Fueyo Lorena Hernández Serrano Ejecución de obra ANTRA Gestión Integral S.L. Antonio L. Fernández Zamora Yolanda Martínez González Transporte y manipulación de objetos TTI International Arts Services Seguros MAPFRE Seguros Asesoramiento, Gestión y Mediación de los Seguros Willis Towers Watson Asistencia al montaje FRASA2 Traducción Valenciano David Azorín Martínez. Departamento de Formación. Diputación Provincial de Alicante Raúl Moya Vidal Inglés Aitana Hernández Albarracín Fotografías M. A. Blanco, R. de Balbín Behrmann, M. A. Cabrera, J. Coca, M. Díaz-Guardamino, N. Fakoorzadeh, A. Fernández, L. Lammerhuber, L. Larsen, A. Martínez Levas, C. Martín, M.A. Marín, D. Oliveira, I. Palaguta, J. Paulo Ruas, P. Quesada, J. Quinlan, A. Ramos, M. Reina, E. Starkova, V. Schulmeister, F. Velasco, S. Vicente, M. Torquemada, Conjunto Arqueológico dólmenes de Antequera, National Museum of Denmark y Paisajes Españoles. Audiovisuales Gustavo Vílchez Rocamora Arquitectura Paisajes sonoros Luis Ivars Página Web MARQ Museo Arqueológico Provincial de Alicante y Fundación CV MARQ Ignacio Hernández Torregrosa Juan Seguí Compañ Redes sociales Fundación C.V. MARQ Gelen Brazal Vila Comunicación Gabinete de Comunicación de la Diputación Provincial de Alicante Relaciones institucionales de la Fundación C.V. MARQ Gloria Navarro Martínez Seguridad Tomás Jiménez Pareja. Fundación C.V. MARQ. Diputación Provincial de Alicante. Unidad de Didáctica, Accesibilidad y Responsabilidad Social Fundación C.V. MARQ Gema Sala Pérez Rafael Moya Molina José María Galán Boluda Encarnación Hernández Pérez Colabora CRE ONCE Alicante Fundación FESORD Documentación Gonzalo Aranda Jiménez, Francisco Blasco Rodríguez, Rodrigo de Balbín Behrmann, Virginia Barciela González, Marta Cintas Peña, Germán Delibes de Castro, Pedro Díaz-del-Río Español, Mariana T. Lemos C.D. Diniz , Ramón Fábregas Valcarce, Javier Fernández Eraso, Sonia García Pérez, Oreto García Puchol, Leonardo García San Juan, Victor S. Gonçalves, Elisa Guerra Doze, Víctor Hurtado Pérez, M.A. Lancharro, José Antonio Linares Catela, O. López Jiménez, Manuel G. López Payer, Vicenta López Reyes, Sarah B. McClure, Ruth Maicas Ramos, V. Martínez Calvo, Gabriel Martínez Fernández, Mª Isabel Martínez Navarrete, Consuelo Martínez Sánchez, Rafael, Martinez Sanchez, Fernando Molina González, José Antonio Múgica, Jorge de Oliveira, Josep Lluis Pascual Benito, Consuelo Roca de Togores Muñoz, Carlos Rodriguez Rellán, Manuel Rojo Guerra, Miguel Soria Lerma, Antonio Carlos Valera, Juan Carlos Vera Rodríguez, Alfonso Vigil-Escalera Guirado, Rodrigo Villalobos Garcia, Narciso Zafra de la Torre y Pilar Zapatero Magdaleno. Museos Prestatarios Museo Arqueológico Nacional, Museo Arqueológico de la Comunidad de Madrid, Museo de Málaga, Museo de Huelva, Museo de Jaén, Museo de La Carolina, Museo de Almería, Museo Arqueológico de Sevilla, Museo Arqueológico de Córdoba, Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, José Iñesta (particular), Museo de Gavà, Museo de Valladolid, MARQ Museo Arqueológico de Alicante, Museo “Camil Visedo Moltó” de Alcoy, Museo de Prehistoria de Valencia, Museo de Bellas Artes de Castellón, Museo Arqueológico Municipal de Lorca, Museo Nacional de Arqueología (Portugal) y NIA – Núcleo de Investigação Arqueológica (Portugal). ÍDOLOS. MIRADAS MILENARIAS MARQ, enero – abril 2020 / MAR, mayo – octubre 2020 Diputación Provincial de Alicante. Área de Cultura Consejería de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid Fundación C.V. MARQ MARQ Museo Arqueológico Provincial de Alicante MAR Museo Arqueológico Regional de la Comunidad Madrid Fundació Banc Sabadell Fundación Asisa Fundación Cajamurcia Agradecimientos Julia Elena Aguilera Collado, María Dolores Baena Alcántara, Vicente Barba Colmenero, Juan P. Bellón Ruiz, Núria Benavent Bataller, Fereidoun Biglari, Josep Bosch Argilagos, Carmen Cacho Quesada, Andrés Carretero Pérez, António Carvalho, Felipa Díaz Fernández, María Jesús de, Pedro Michó, Alexandra Encarnação, Juan Javier Enríquez Navascués, Inmaculada Escobar García, Carlos Ferrer García, Enric Flors Ureña, Eduardo Galán Domingo, Carlos García Sánchez José Mª García Rincón, Beatríz Gavilán Ceballos, Maria Soledad Gil de los Reyes, Francisca Hornos Mata, Ian Hodder, Ángela Jiménez Belda, Anton Kern, Guillermo Kurtz Schaefer, Rosario León Marín, Encarnación Maldonado Maldonado, Concepción Martín Morales, Julián Martínez García, Andrés Martínez Novillo, Alba Martínez Pérez, Andrés Martínez Rodríguez, Luis Pablo Martínez Sanmartín, María Ascensión Morente del Monte, María Jesús MorenoGarrido, Luis Enrique Miquel Santed, Ferrán Olucha Montins, Arturo Oliver Foix, José Á. Palomares Samper, Diómedes Parra Rodríguez, Peter Pentz, María Isabel Pérez Bernáldez, Pablo Quesada Sanz, Miguel Ramalho, Manuel Ramos Lizana, Pedro Ramos Miguel, Bartolomé Ruiz González, Concepción San Martín Montilla, Jose María Segura Martí, Thomas Schuhmacher, Andrés Silva Cordero, Ana C. Sousa, Palmira Torregrosa Giménez, Juan Manuel Vargas Jiménez y Eloísa Wattenberg García. MARQ Museo Arqueológico Provincial de Alicante y Fundación C.V. MARQ Unidad de Colecciones y Excavaciones del MARQ Museo Arqueológico Provincial de Alicante y Fundación C.V. MARQ Miguel Benito Iborra Julio J. Ramón Sánchez Consuelo Roca de Togores Muñoz Anna García Barrachina Enric Verdú Parra Adoración Martínez Carmona Antonio Gilabert Mas Eva Tendero Porras Elisa Ruiz Segura Taller de Restauración del MARQ Museo Arqueológico Provincial de Alicante Silvia Roca Alberola Tatiana Martínez Riera Antonio Chumillas Sáez Biblioteca del MARQ Museo Arqueológico Provincial de Alicante Remedios Gómez Llopis Unidad Administrativa y Económica del MARQ Museo Arqueológico Provincial de Alicante María Ángeles Agulló Cano Rosario Masanet Rameta Olga Manresa Beviá Unidad Administrativa y Económica de la Fundación C.V. MARQ Francisco Praes González Pilar López Iglesias María José Varó García Secretaria Dirección Gerencia Fundación C.V. MARQ Yasmina Campello Carrasco Unidad de Comunicación y Difusión Fundación C.V. MARQ Aurora Cerdá Fuentes Macarena Gutiérrez Martínez Unidad de Mantenimiento Fundación C.V. MARQ Ricardo Valer Gosálbez Ignacio Andreu Adsuar Francisco Martín Díaz Unidad de Atención al público de la Fundación C.V. MARQ Rubén Marín Soriano Miguel Ángel Aracil Ripoll Rosa Reyes Gómez Guías y Atención al Visitante de la Fundación C.V. MARQ Henar Valor Angel Carlos Pérez Soler Paz Gadea Climent Davinia Llopis Martínez Lorena Gomis Asín Anabel Castro Carbonell Joaquín Hernández Devesa Verónica Gregorio Ivars Cristina González Lidia Alcázar Torres Nerea Cuba Díaz-Meco Sergio Coloma Lillo Sandra Berenguer Millia Alexis Becerro del Río Monitoras Didáctica, Club Llumiq y Accesibilidad de la Fundación C.V. MARQ Sandra Berenguer Millia Hugo Ortega Moral Lorena Gomis Asín Saioa Martínez Salvidea Régimen interior del MARQ Museo Arqueológico Provincial de Alicante y Fundación C.V. MARQ Juan Antonio Rubio Cuenca Gonzalo Soler Lizón CATÁLOGO Textos Virginia Barciela González Valeska Becker Primitiva Bueno Ramírez Dušan Boriċ Rosa Barroso Bermejo Marta Cintas Peña Germán Delibes de Castro Ramón Fábregas Valcarce Javier Fernández Eraso Sonia García Pérez Leonardo García Sanjuan Elisa Guerra Doce Svend Hansen Daniella Hofmann Victor Hurtado Pérez María Ángeles Lancharro Gutiérrez Katina T. Lilios José Antonio Linares Catela Vicenta López Reyes Ruth Maicas Ramos Gabriel Martínez Fernández Rafael M. Martínez Sánchez José Antonio Mújika Alustiza Giacommo Paglietti Ilia Palaguta Alexandre Paz Caamaño Carlos Rodríguez Rellán Jorge A. Soler Díaz Peggy Sotirakopoulou Liliana Spanedda Chris Scarre António Carlos Valera Isabelle Vella-Gregory Rodrigo Villalobos García Pilar Zapatero Magdaleno Coordinación de la edición Juan Antonio López Padilla Traducción inglés-Castellano Aitana Hernández Albarracín Diseño y Maquetación Luis Sanz Impresión Gráficas Azorín Depósito Legal A 27-2020 I.S.B.N 978-84-09-17935-0 22 ÍDOLOS, MIRADAS MILENARIAS. INTENCIONES Y PROPUESTAS DE LA EXPOSICIÓN Y SU CATÁLOGO Primitiva Bueno Ramírez y Jorge A. Soler Díaz CUERPOS E IDENTIDADES DESDE EL PALEOLÍTICO AL NEOLÍTICO EN EUROPA. LAS FIGURITAS IBÉRICAS Primitiva Bueno Ramírez ÍDOLOS. UNA LECTURA HISTORIOGRÁFICA PARA UN RECURSO DE NARRATIVA SOCIAL-PREHISTÓRICA Jorge A. Soler Díaz ÍDOLOS DEL NEOLÍTICO FINAL/CALCOLÍTICO EN LAS PAREDES ROCOSAS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA. UNA MIRADA DESDE EL SURESTE PENINSULAR Virginia Barciela González UNA VISIÓN GENERAL SOBRE LAS FIGURAS ANTROPOMORFAS EN EL ARTE RUPESTRE ESQUEMÁTICO DE LAS ISLAS DEL MEDITERRÁNEO OCCIDENTAL Liliana Spanedda FIGURILLAS NEOLÍTICAS EN EL SUDOESTE DE ASIA Y EUROPA Svend Hansen LA PLÁSTICA DE PEQUEÑO FORMATO DEL NEOLÍTICO Y EDAD DEL BRONCE EN LOS BALCANES Y CÁRPATOS: FORMAS, CONTEXTOS E INTERPRETACIONES Ilia Palaguta DEL BARRO A LA PIEDRA: CONTRASTE ENTRE LAS REPRESENTACIONES ANTROPOMORFAS EN LA EUROPA CENTRO MERIDIONAL Daniela Hofmann VASIJAS ANTROPOMORFAS EN EL NEOLÍTICO EUROPEO Valeska Becker FIGURILLAS DE ARCILLA EN EL NEOLÍTICO Y EDAD DEL COBRE DEL SUR DE IBERIA Rafael M. Martínez Sánchez, Primitiva Bueno Ramírez y José Antonio Linares Catela LAS IMÁGENES DE PIEDRA DE LEPENSKI VIR Dušan Boriċ FIGURITAS EN LA EUROPA ATLÁNTICA Chris Scarre ¿ECOS DEL SUR? FIGURAS EN PIEDRA EN LOS MEGALITOS DEL NOROESTE IBÉRICO Ramón Fábregas Valcarce, Carlos Rodríguez Rellán y Alexandre Paz Camaño ÍNDICE 28 40 54 69 83 93 114 130 140 154 167 177 LOS ÍDOLOS PLACA DEL SUROESTE IBÉRICO: HISTORIAS, CONTEXTOS Y PRÁCTICAS Katina Lillios PLACAS DECORADAS EN LA PENÍNSULA IBÉRICA. IMÁGENES HUMANAS ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE Primitiva Bueno Ramírez LOS ÍDOLOS ESPÁTULA DEL INTERIOR PENINSULAR Rodrigo Villalobos García, Germán Delibes de Castro, Pilar Zapatero Magdaleno, Elisa Guerra Doce, Javier Fernández Eraso, José Antonio Mujika Alustiza y Primitiva Bueno Ramírez LA MATERIALIZACIÓN DE LA IMAGEN HUMANA EN EL IV Y III MILENIO A.C. EN EL SUR DE PORTUGAL: UNA MIRADA A LOS RECINTOS DE PERDIGÕES António C. Valera LAS MÚLTIPLES FORMAS DE LO SAGRADO: LAS IMÁGENES PORTABLES DEL NEOLÍTICO FINAL Y LA EDAD DEL COBRE EN EL SUR DE ESPAÑA Sonia García Pérez, Víctor Hurtado Pérez, Leonardo García-Sanjuán y Marta Cintas-Peña REPRESENTACIONES SIMBÓLICAS, DESIGUALDADES SOCIALES E IDEOLOGÍA DE LAS SOCIEDADES DEL NEOLÍTICO RECIENTE Y DEL CALCOLÍTICO DE ANDALUCÍA ORIENTAL Gabriel Martínez Fernández y Vicenta López Reyes UNOS SON MÁS IGUALES QUE OTROS. LOS ÍDOLOS EN LA COLECCIÓN SIRET Ruth Maicas Ramos EN LA OTRA ORILLA. ICONOGRAFÍAS MEGALÍTICAS MUEBLES EN EL EXTREMO ORIENTAL PENINSULAR Jorge A. Soler Díaz FIGURITAS CICLÁDICAS: UNA INTRODUCCIÓN Panagiota Sotirakopoulou DIOSAS DE LA CERDEÑA NEOLÍTICA (V-IV MILENIO A.C.) Giacomo Paglietti FIGURITAS PREHISTÓRICAS DE LAS ISLAS MALTESAS Isabelle Vella Gregory IMÁGENES ANTROPOMORFAS DE LA EDAD DEL BRONCE Y HIERRO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA Rosa Barroso Bermejo CARTOGRAFIANDO EL ARTE MUEBLE IBÉRICO DE LA PREHISTORIA RECIENTE Mª Ángeles Lancharro Gutiérrez y Primitiva Bueno Ramírez 192 203 217 229 245 265 289 303 323 343 353 368 379 ÍDOLOS MIRADAS MILENARIAS 245 LAS MÚLTIPLES FORMAS DE LO SAGRADO: LAS IMÁGENES PORTABLES DEL NEOLÍTICO FINAL Y LA EDAD DEL COBRE EN EL SUR DE ESPAÑA SONIA GARCÍA PÉREZ VÍCTOR HURTADO PÉREZ LEONARDO GARCÍA SANJUÁN MARTA CINTAS-PEÑA 1. Introducción Un rasgo común a las sociedades ibéricas del Neolítico Final (c. 4200/4000-3200 cal ANE) y la Edad del Cobre (c. 3200-2200 cal ANE) fue el alto grado de creatividad mostrado en el ámbito de las producciones gráficas y plásticas, tanto desde el punto de vista de las técnicas, como de los soportes, temas y usos. La abundancia, variedad, y simple belleza de las creaciones ‘artísticas’ producidas durante este periodo se revelan tanto más destacadas cuando se las compara con la escasez y pobreza de las producciones análogas en la fase temprana de la Edad del Bronce (c. 2200-1550 cal BC), cuando la vieja tradición neolítica desapareció por completo de una forma más bien abrupta. Las producciones gráficas y plásticas ibéricas del Neolítico y la Edad del Cobre se materializaron en al menos cinco grandes dominios: (i) grabados y pinturas realizados en rocas al aire libre, abrigos y cuevas (arte rupestre), con una fuerte prevalencia del denominado “arte rupestre esquemático”; (ii) grabados y pinturas ejecutados en elementos de la arquitectura megalítica, tales como ortostatos o cobijas; (iii) diferentes tipos de estatuas relacionadas con la arquitectura megalítica (menhires, estatuas-menhir, estelas, etc.); (iv) imágenes portables de pequeño tamaño (a menudo denominadas “ídolos” o “figurillas”), que aparecen en un amplio abanico de contextos (domésticos, funerarios, votivos, etc.); (v) representaciones grabadas y pintadas realizadas sobre otros soportes portables tales como vasos cerámicos, artefactos de hueso y marfil, etc. Estos cinco ámbitos de expresión ‘artística’ son los que normalmente se han preservado de la Prehistoria Reciente ibérica. Por supuesto, se debe suponer que imágenes de parecido carácter fueron también producidas en soportes que no se han conservado, tales como madera, textiles, cuero, etc. También es importante señalar que, en términos tanto de ejecución como de temas, las imágenes producidas en estos cinco dominios presentan notables concomitancias a lo largo y ancho de Iberia (aunque especialmente en su mitad meridional), lo cual probablemente refleje la existencia de nociones conceptuales, simbólicas e ideológicas ampliamente compartidas. La riqueza de creaciones artísticas y simbólicas resultante revela un sistema iconográfico ligado con la cosmovisión de sus creadores y usuarios, lo cual a su vez habría estado conectado con narrativas acerca del mundo y el universo (mitos) y proyecciones del medio social en el que eran producidas. La cultura material simbólica portable del Neolítico Final y la Edad del Cobre ha estado en el centro de un debate constante sobre el arte de la Prehistoria Reciente desde las excavaciones de Luis Siret en el sureste de España durante el último cuarto del siglo XIX. En más de un siglo transcurrido desde entonces se han realizado miles de hallazgos nuevos y se han publicado docenas de artículos. Y, sin embargo, hasta ahora nunca se había intentado realizar una valoración cuantitativa de este este importante subconjunto de la cultura material prehistórica como un todo. En este trabajo presentamos una síntesis cuantitativa de las creaciones gráficas y plásticas incluidas en uno de los cinco grandes ámbitos mencionados anteriormente: las imágenes portables en forma de ‘ídolos’ y ´figurillas’. Atendiendo al hecho de que estos artefactos han sido encontrados por centenares en contextos del IV y III milenios cal ANE, y teniendo en cuenta las limitaciones del espacio de que disponemos aquí, nuestro análisis se restringirá a las ocho provincias de Andalucía (Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla) más la provincia de Badajoz (en Extremadura). Con 109.034 km2, esta región abarca una quinta parte de la península ibérica (un territorio de mayor tamaño que Portugal), incluyendo importantes sitios del Neolítico Final y la Edad del Cobre tales como Valencina, Marroquíes Bajos, Antequera, Los Millares, Almizaraque, La Pijotilla, El Pozuelo; etc. (Fig. 1). Ello concede un alto grado de representatividad a nuestra muestra, ya que, 252 Figura 6: Cruciformes de la Cueva Carada (Granada), hueso. Fotografía: Miguel Ángel Blanco de la Rubia. Figura 7: Cruciformes del Museo de Huelva, pizarra. Fotografía: Miguel Ángel Blanco de la Rubia. Córdoba y Sevilla. En algunas tumbas, estas imágenes han aparecido en grupo, como es el caso de Llano de la Lámpara, Las Churuletas o Barranco de Jocalla (Almería), Las Angosturas y Cueva Carada (Granada), o el dolmen nº 1 de El Pozuelo (Huelva). En Perdigões, 5 de un total de 6 cruciformes aparecieron dentro del mismo contexto. 2.f. Cilindros con ‘oculados’. Los llamados ‘ídolos cilindro’ están normalmente manufacturados en piedra blanca (mármol o caliza), aunque se conocen ejemplares labrados en hueso y marfil. Aparte de por su forma casi perfectamente cilíndrica (que en el caso de los ejemplares de piedra fue lograda después de un arduo trabajo de talla y pulido), este tipo de imágenes portables se caracteriza por la presencia de motivos ‘oculados’, a veces complementados con otros elementos faciales (cejas o ‘tatuaje’) y ‘cabello’ (representado como líneas en zigzag) (Fig. 8). Nuestra base de datos recoge 83 ejemplares de este tipo de objeto (Tabla 1). Geográficamente, parecen ser más abundantes en el suroeste de España, con un número especialmente elevado en la provincia de Badajoz, donde se han encontrado 45 de ellos, y especialmente en La Pijotilla (Hurtado Pérez, 1980, 2010). En el bajo valle del Guadalquivir se conocen ejemplares en Morón de la Frontera, Trebujena, Lebrija, Arcos y Valencina, mientras que más hacia el oeste se han publicado casos en Puebla de los Infantes, Aznalcóllar y Bollullos del Condado. Una colección especialmente notable es la del sitio de La Orden-El Seminario, (Huelva), donde se hallaron siete ejemplares en dos hoyos distintos (González González et al., 2008; Vera Rodríguez et al., 2010). La colección más cuantiosa, no obstante, corresponde a La Pijotilla, con 36 piezas principalmente manufacturadas en caliza y mármol de canteras ubicadas a una distancia de 40-50 km (Polvorinos del Río et al., 2010), aunque otros siete ejemplares fueron elaborados en marfil de elefante africano (Schuhmacher, 2017). Algunos de los ejemplares de La Pijotilla alcanzan hasta 30 y 40 cm de altura. Fuera de nuestra área de estudio también aparecen en el sur de Portugal. En Perdigões se han encontrado 14 ejemplares de marfil y tres de piedra (Valera, 2015a), mientras que en Pombal, Alentejo, se halló un interesante ejemplar de caliza (Boaventura, 2011) y en Fonte Quente, Ribatejo, se encontró otro hecho de hueso, semejante a la serie de Badajoz (Salvador Mateos y Pereira, 2008). Estas producciones son muy infrecuentes en el sureste de España. En Los Millares y Las Angosturas se han documentado seis ejemplares de hueso; en Málaga solo se conoce un pequeño ejemplar en hueso procedente ÍDOLOS MIRADAS MILENARIAS 253 Figura 8: Cilindros y varios tipos de imágenes análogas decoradas con 'oculi'. A) y B) La Pijotilla (Badajoz); C) Ubicación desconocida en la región del Algarve; D) La Orden-El Seminario (Huelva); E) Cerro de las Vacas (Sevilla); F) y G) Los Millares (Almería). Diseño: Víctor Hurtado Pérez. de Cueva de las Motillas (Hurtado Pérez y Perdigones Moreno, 1983); en Valencina se halló un ejemplar análogo en el sector de La Gallega (Hurtado Pérez, 2013: fig. 2, 9). Los cilindros son por tanto característicos del Suroeste, aunque existen variaciones estilísticas entre la Extremadura portuguesa, el Algarve, el bajo valle del Guadalquir y la cuenca media del Guadiana (Hurtado Pérez, 1998; 2008; 2010). Los ejemplares de la provincia de Badajoz son muy idiosincráticos, con formas que oscilan de la cilíndrica a la trapezoidal o incluso seudo-rectangular y grandes ‘cejas’ sobre los motivos ‘oculados’. Prueba de esta variabilidad regional es quizás el extraordinario ejemplar conocido como “ídolo de Almargen’ (Málaga). Este objeto, de 48 cm de altura y 22,2 kg de peso (lo cual realmente cuestiona su posible carácter ‘portable’) fue elaborado en mármol, y tiene una forma general oval (Villaseca Díaz, 1994: 37) (Fig. 9). En lo que parece ser su extremo superior presenta unas ‘cejas’ cuidadosamente labradas, ojos y nariz en el estilo típicamente conocido en el arte megalítico y el arte rupestre. Un poco más abajo, en el centro de esta escultura, sobresale una semi-esfera que hace que la figura se asemeje a una mujer embarazada, aunque no hay indicios de representación de pechos. En el extremo inferior aparece una prolongación de forma igualmente hemi-esférica, aunque apuntado en este caso hacia abajo, de forma que cuando la pieza es puesta ‘bocabajo’ recuerda vagamente a un falo. El ‘ídolo de Almargen’ no es solo interesante por su excepcional tamaño y hermoso acabado, sino también porque sugiere una sutil naturaleza híbrida en términos de fertilidad y reproducción. 2.g. Figuritas antropomórficas. Las figuritas antropomórficas representan el cuerpo humano de una forma ligeramente menos esquemática y más naturalista. De hecho, en toda la serie de imágenes portables que exponemos aquí, estas son las únicas piezas que ofrecen una representación ‘natural’ de la anatomía humana. Sin embargo, dentro de este grupo es posible diferenciar un abanico de soluciones relativamente amplio, dependiendo de cómo de ‘esquemática’ o ‘naturalista’ es la representación. Para la region estudiada aquí se conocen 43 ejemplares2 que tienden a una representación de estilo más naturalista (Fig. 10). El 73,6% de ellos han sido encontrados en sitios de primer orden de la Edad del Cobre, tales como Valencina, Marroquíes Bajos, El Malagón o La Pijotilla. 2 Teniendo en cuenta los 14 ejemplares hallados en Perdigões (Valera y Evangelista, 2014), el número total de figurillas antropomórficas actualmente conocidas para la Iberia del Neolítico Final y la Edad del Cobre es 57. Figura 9: El "ídolo" de Almargen (Málaga). Altura: 48 cm; Peso: 22,2 kg. Fotografía: Miguel Ángel Blanco de la Rubia. 254 Son más abundantes en el Suroeste que en el Sureste. De hecho, el 50% de ellos (n=37) procede de la provincia de Badajoz, donde La Pijotilla destaca por una colección especialmente amplia (n=20), lo que hasta cierto punto hace a las figurillas antropomorfas idiosincráticas de la cuenca media del Guadiana (Hurtado Pérez, 1998, 2008). Siempre dentro del Suroeste, destacan por otra parte los tres ejemplares de Valencina (dos en hueso y uno en marfil) (Hurtado Pérez, 2013) y una cabeza en caliza de Arcos de la Frontera (Hurtado Pérez y Perdigones Moreno, 1983). Otros cuatro ejemplares, todos facturados en hueso o marfil, han sido encontrados en Jaén: tres en el sitio de Marroquíes Bajos y uno en Torre del Campo. En las provincias de Córdoba, Málaga y Huelva no se documenta a fecha de hoy ninguna pieza de este grupo. Son bastante escasos en el Sureste. De Almería procede un fragmento de cabeza hallado en el Fortín nº 1 de Los Millares (y en asociación a otras imágenes portables), y la parte inferior de una figurilla femenina con triángulo púbico grabado, encontrada en el asentamiento de Almizaraque. Dos casos destacados proceden del sitio de El Malagón (Granada), incluyendo la parte inferior de lo que parece haber sido una figurita de marfil con dos partes ensambladas, así como una hermosa pieza de alabastro que muestra un gesto muy especial (ver discusión más adelante). La mayoría de estas figuritas fueron elaboras en materiales de buena calidad e incluso exóticos, tales como mármol (n=34), marfil (n=19) o alabastro (n=1), quedando los tres restantes hechos en hueso. El uso de marfil es especialmente interesante, ya que en la Edad del Cobre este material se vincula al ámbito de lo sagrado (Murillo-Barroso et al., 2015) y/o las élites emergentes (García Sanjuán et al., 2018a). El estudio detallado de la serie de La Pijotilla sugiere que aquellos mejor ejecutados fueron hechos en el mármol de mejor calidad (Polvorinos del Río et al., 2010) y que las piezas de mármol y caliza son generalmente más grandes que las hechas en marfil, presentando una separación más nítida entre la cabeza y el torso, probablemente por la mayor facilidad para trabajar la materia prima. En general, la postura corporal que presentan estos personajes es erguida y muy hierática. La cabeza aparece normalmente representada con cierto grado de naturalismo, incluyendo elementos faciales tales como ojos, cejas, nariz y cabello. Solo excepcionalmente se representan las orejas, como en la figurita de Rena (Hurtado Pérez y Perdigones Moreno, 1983). La boca no se representa casi nunca, lo cual coincide con la convención aplicada a la gran mayoría de las imágenes portables ibéricas. Como elección cultural deliberada, ello podría sugerir que los personajes representados (fuesen divinidades o seres ancestrales) no se comunicaban verbalmente. También hay que destacar que los ojos aparecen a menudo como cavidades huecas que debieron estar rellenas de algún tipo de material (quizás piedra o una pasta coloreada) con el objeto de resaltarlos. Es también interesante la disposición de las líneas verticales paralelas rectas y en zigzag que a veces enmarcan el torso, y que son a menudo semejantes a las que se usan en las placas decoradas e incluso en las estelas megalíticas pintadas, en las que han sido interpretadas como mantos o túnicas que cubrían el cuerpo (Bueno Ramírez y de Balbín Behrmann, 1994; Bueno Ramírez, 2010: 62 y figs.3, 15 y 16). Otra característica recurrente de estas figuritas es que la mayoría muestra los brazos y manos cuidadosamente colocados sobre el vientre, en un gesto que es muy común en las imágenes de la Prehistoria Reciente del Próximo Oriente y Europa, y que sugiere la existencia de convenciones iconográficas ampliamente compartidas. Una importante excepción a la postura de las manos sobre el vientre es la figurita femenina de alabastro de El Malagón descrita anteriormente, cuyas manos están unidas a los pechos en un gesto que, aunque muy infrecuente en la península ibérica, es análogo a la pose ‘nutricia’ de las figurillas neolíticas anatólicas. Figura 10: Figuras antropomorfas: A) El Malagón (Granada), marfil 16,6 cm de altura; B) Valencina (Sevilla), hueso, 11,3 cm de altura; C) Marroquíes Bajos (Jaén), marfil, 12,4 cm de altura; D) El Malagón (Granada), alabastro, 15,3 cm de altura; E) La Pijotilla (Badajoz) 15 cm de altura, piedra caliza; F) Valencina (Sevilla), cerámica, 13,1 cm de altura. Fotografías: Miguel Ángel Blanco de la Rubia. Diseño: Leonardo García Sanjuán. ÍDOLOS MIRADAS MILENARIAS 255 Son muy pocas las figuritas cuyo sexo aparece claramente identificado, bien sea debido al alto grado de fragmentación o a una ausencia de genitales o pechos evidentes. Entre los ejemplos de personajes probablemente masculinos se cuentan las tres figuritas de Valencina, dos de Marroquíes Bajos y una de El Malagón, mientras que claramente femeninas parecen ser las de Almizaraque, una de Marroquíes Bajos y la de alabastro de El Malagón. En general, las imágenes portátiles no parecen trasladar un interés marcado en definir el sexo de la figura humana. Fuera de la región estudiada por nosotros aquí, solo dos de las 14 figuritas de Perdigôes muestran genitales identificables, siendo en ambos casos masculinos. Por otra parte, en general, las figuritas antropomórficas naturalistas suelen carecer de atributos personales. Tan solo se conocen cuatro excepciones a esta regla general: las de sexo masculino de Llerena, Marroquíes Bajos, La Pijotilla y Perdigôes (todas realizadas en marfil o hueso), que sostienen en las manos, atravesados verticalmente sobre el vientre, unos objetos verticales con forma de báculo, ‘cetro’ o similar (Fig. 10C). Aunque se ha planteado la posibilidad de que estos objetos sean símbolos de la posición social de los líderes de la época (Hurtado Pérez, 1998; 2008: 11), ello es difícil de demostrar, ya que estas figuritas nunca han sido encontradas en asociación con individuos específicos, por ejemplo, como ajuares, y por tanto no es posible excluir la posibilidad de que las figuritas representen personajes más abstractos, tales como dioses. Lo cierto es que en el registro arqueológico nunca se ha identificado un objeto como los que portan estos personajes en las manos, lo cual sugiere que, si fueron objetos reales, estuvieron elaborados en materiales perecederos. Un segundo grupo de figuritas antropomórficas, con seis ejemplares facturados en arcilla cocida, presenta un mayor grado de esquematismo. Estas representaciones son muy idiosincráticas, mostrando todas importantes diferencias entre sí. Una de ellas, encontrada en la cueva de Nerja (Málaga) sin un contexto definido, presenta un posible torso humano decorado con punteado de perforaciones que ha sido interpretado como parte de un atuendo (Simón Vallejo y Cortés Sánchez, 2007). La única figurita con decoración punteada análoga fue encontrada en el sitio de Valada do Mato (Évora, Portugal) y se data en el Neolítico Antiguo, por lo que es una de los ejemplos más tempranos de plástica portable de la Prehistoria Reciente ibérica (Diniz, 2008). Otro ejemplo es el del dolmen de Cuesta de los Almendrillos (Málaga), una pieza que, aunque fracturada, parece estar en posición sedente con una pierna doblada y brazos extendidos (Fernández Ruiz y Márquez Romero, 2004). En una construcción megalítica excavada por G. y V. Leisner (1953) en Guadajoz (Sevilla) se encontraron dos pequeñas figuritas cerámicas antropomórficas con brazos extendidos, mientras que en Araya (Badajoz) se encontraron otros dos ejemplares del Neolítico Final (Enríquez Navascués, 1992). Fuera de nuestra área de estudio se conocen ejemplares parecidos en Perdigões (Valera y Evangelista, 2014: fig.2,2), Lapa do Suâo (Spindler, 1981: 46,8) y Vilanova de Saõ Pedro (Paço y Jalhay, 1945: Lám.XXI). La tercera variante de figuritas antropomórficas incluye un reducido subconjunto de ejemplares altamente esquemáticos. De Valencina proceden dos ejemplares muy fragmentados que muestran caderas, piernas y cabeza de una forma ligeramente almendrada con pelo, pero sin rasgos faciales de ningún tipo (Hurtado Pérez, 2013: fig. 4-8) (Fig. 10E). De La Pijotilla son tres ejemplares más hechos en piedra, que presentan tan solo torso y cabeza (Hurtado Pérez, 2008). 2.h. Láminas de oro repujadas. El ultimo grupo de imágenes portables descritas en este artículo son las láminas de oro decoradas mediante repujado de motivos geométricos (zigzags, líneas y triángulos) y, especialmente, ‘oculados’. Solo se conocen tres ejemplares de este grupo (Tabla 1), todos procedentes del bajo valle del río Guadalquivir (provincia de Sevilla): dos de Valencina y uno de El Gandul (Hurtado Pérez y Amores Carredano, 1984; Murillo-Barroso et al., 2015; Murillo Barroso, 2016). Aunque las láminas de oro del Neolítico Final y la Edad del Cobre se conocen en varias regiones ibéricas, hasta la fecha no se han publicado otros casos decorados con ‘oculados’. La distribución de estos objetos es tan restringida y específica que, por supuesto, es tentador verlas como marcadores étnicos y culturales de las comunidades asentadas en esta región en particular, o incluso en asociación con algún lugar de culto ubicado en Valencina, una idea que ha sido ya propuesta en base al estudio del tholos de Montelirio (García Sanjuán et al., 2016: 545-546). Figura 11: Lámina de oro decorada con motivos en relieve, incluyendo el "oculus" (25 m de altura) de Valencina. Fotografía: Miguel Ángel Blanco de la Rubia. Fuente: Murillo-Barroso et al., 2015: 568. 256 Con diferencia, el ejemplar mejor conservado de estos tres es el encontrado en la Estructura 10.029 del mega-sitio de Valencina, una lámina decorada con forma de madeja de 20,5 cm de longitud, 9,8 cm de anchura y 0.004 cm de grosor, y con un peso de 10 gramos (aunque originalmente pudo haber pesado el doble) (Murillo-Barroso et al., 2015: 568) (Fig. 11). La Estructura 10.029 es un sencillo hoyo de planta circular en el cual se recuperaron muy pocos vestigios de cultura material y ningún resto humano. De hecho, es importante resaltar que esta pieza, el objeto de oro de mayor tamaño nunca encontrado para la Edad del Cobre ibérica, fue enterrada en un simple hoyo no funerario, y no precisamente como parte de los ajuares de algún personaje ‘importante’ enterrado en una tumba grande – lo cual es coincidente con el hecho de que las élites de inicios del tercer milenio ANE no parecen haberse asociado de forma particularmente estrecha con ajuares metálicos (García Sanjuán et al., 2018a, 2018b). La composición gráfica de esta pieza está dominada por dos pares de ‘oculados’ rodeados de líneas horizontales y en zigzag. A ambos lados de la lámina aparecen dos series de perforaciones ubicadas a intervalos regulares, que se aprecian mejor en el lado izquierdo, donde hay ocho de ellas. Ello sugiere con claridad que la lámina estaba fijada a una base rígida de apoyo y que probablemente se usaba para ser exhibida. Considerando todo esto, y dado el tamaño y forma de esta lámina de oro, es imposible no conectarla con los ítems hechos en piedra o marfil a menudo designados (en ausencia de una denominación más precisa) como ‘sandalias’ o ‘ídolos-sandalia’ y que han sido encontrados en algunos sitios del Neolítico Final y la Edad del Cobre del sur de Iberia. Los ejemplares mejor preservados son el de marfil de Almizaraque (Maicas Ramos, 2007: pl.III.74) y los dos de caliza de Alapraia, en la Extremadura portuguesa (Paço, 1971 vol II: 73) (Fig. 12). Aunque nunca se ha dado una interpretación funcional convincente de estos objetos, la lámina de oro de la Estructura 10.029 de Valencina sugiere que podrían haber sido bases o soportes (o incluso ‘sucedáneos’) para láminas de oro análogas, decoradas con el motivo del ‘oculado’ sagrado. La hipotética combinación de marfil y oro en estos objetos de forma de madeja representaría una instancia muy temprana del material criso-elefantino asociado a las imágenes sagradas en la Grecia minoica, helenística y clásica. A pesar de su muy reducido número, dado el valioso material del que estaban hechas y su fuerte asociación con los ‘oculados’, quizás el motivo más omnipresente y sagrado del Neolítico Final y la Edad del Cobre en Iberia, estas láminas de oro bien podrían haber constituido una de las formas más valiosas y de más fuerte simbolismo en la rica diversidad de imágenes portables de su tiempo. En este sentido, no parece del todo coincidencia que hayan sido encontradas en (o cerca del) mayor sitio calcolítico de la península ibérica, un sitio que exhibió algunos de los mayores monumentos (zanjas y megalitos) y las mayores colecciones de artefactos manufacturados en materias primas exóticas (cristal de roca, sílex, marfil, ámbar, cáscara de huevo de avestruz, etc.). 3. Discusión. 3.a. Categorías, frecuencias, valores. La perfunctoria descripción realizada en las páginas precedentes proporciona una vision general de la amplitud y profundidad de las imágenes portables de la Iberia del IV y III milenios ANE. Aunque para otras regiones ibéricas no existe un registro como el que nosotros hemos compilado para Andalucía y Badajoz, no parece haber dudas de que nuestra muestra de 1.702 artefactos es bastante representativa de su morfología, distribución geográfica, uso y función a esacala ibérica – hay que considerar también que el sur presenta una riqueza de este significativo conjunto de cultura material mucho mayor que el norte. Para empezar, hay que señalar que dentro del número relativamente alto de piezas conocidas (n=1.702), su desglose según las principales categorías formales revela frecuencias muy variables (Tabla 1). Así, el tipo de imagen portable más frecuente son las falanges y huesos largos de animales (n=604) seguido de los betilos (n=454). Conjuntamente, estos dos grupos representan 1.058 piezas, es decir, el 61,7% del total de ellas registrado en nuestra base de datos. A continuación, el subconjunto más abundante son las placas (n=239), seguidas de las tolvas (n=147), cruciformes (n=114) y cilindros (n=83). Con recuentos mucho más pequeños aparecen las figuritas antropomórficas (58 en total, 43 de ellas “naturalistas”) y láminas de oro repujadas (n=3). Figura 12: Objeto parecido a una sandalia en una piedra caliza de Alapraia (Portugal). Fuente: Gonçalves et al., 2005. ÍDOLOS MIRADAS MILENARIAS 257 Este desglose revela que, como podría esperarse, las imágenes más abundantes (falanges, betilos) son aquellas manufacturadas en materias primas fácilmente disponibles (huesos de animales, y rocas relativamente comunes) y que presentan un bajo nivel de elaboración. En el extremo opuesto del espectro, las imágenes menos frecuentes corresponden a láminas de oro trabajadas con una técnica de repujado altamente sofisticada y decoradas con el omnipresente ‘oculado’, seguidas de figuritas antropomórficas finamente talladas en materiales altamente valiosos (marfil, mármol, alabastro). Entre estas categorías de ‘bajo’ y ‘alto’ valor (por la materia prima y la inversión de trabajo), aparece una miríada de representaciones, tales como placas, tolvas, cruciformes o cilindros, que fueron elaboradas en materiales relativamente accesibles (cerámica, pizarra, caliza) y presentan un grado intermedio de elaboración. Por tanto, parece razonable asumir que hubo tres grandes categorías de imágenes: la ‘exclusiva’ (de alto valor), la ‘popular’ de bajo valor, y una intermedia. En esta hipótesis, la presencia y/o frecuencia de cada tipo de imagen podría predecir el estatus o rango del contexto o del sitio en el que fueron encontradas. Y esto es precisamente lo que parece ocurrir. Como se mencionó antes, parece haber una covariación positiva entre los grandes sitios (y los mega-sitios) por una parte, y las imágenes portables de alto valor por otro: todas las láminas de oro repujadas decoradas y las figuritas altamente naturalistas proceden de grandes sitios calcolíticos: Valencina, Marroquíes Bajos, Los Millares, La Pijotilla y, fuera de nuestra área de referencia, Perdigões. Esto indica que algunas de estas imágenes portables fueron creadas para servir fines generales, quizás como dispositivos apotropaicos personales tales como amuletos o talismanes (falanges, cruciformes, tolvas), mientras que otras fueron usadas en el contexto de actividades rituales comunes, como por ejemplo funerales (placas, betilos) y otras quedaban reservadas para actos rituales muy especiales en los que las piezas experimentaban una exhibición pública (láminas de oro repujadas, figuritas antropomórficas). En otras palabras, deben haber existido varios niveles de experiencia en los que estas imágenes actuasen, y que pueden haber oscilado desde (i) un nivel muy personal (alguien que sostiene un amuleto para sentirse seguro, o para reforzar una cierta idea de identidad personal), (ii) pasando por un nivel colectivo o ‘comunitario’, a través de las experiencias sensoriales y corporales implicadas en rituales llevados a cabo para construir un sentimiento de comunidad, o de exclusión, o de lo sacro, o incluso (iii) un nivel más alto en el que las imágenes servían como marcadores étnicos o culturales para definir al individuo como miembro de un grupo más amplio en el contexto de importantes ceremonias públicas. 3.b. Distribución geográfica. La distribución geográfica de las imágenes portables expuestas aquí presenta algunas pautas interesantes. Tanto los recuentos generales como los desgloses por grupos presentan diferencias llamativas (Tabla 1). Almería presenta 673 objetos (casi el 40% del total), seguida por Badajoz, con 375 (22,2%), Granada con 267 (15,4%), Huelva con 181 (10,8%) y Sevilla con 114 (6,6%). Con recuentos mucho más pequeños aparecen las provincias de Málaga (n=31 y 1,8%), Córdoba (n=27 y 1,57%) y Cádiz y Jaén (17 cada una, o 1%). Por tanto, las provincias de Almería y Granada, en el sureste de España, concentran el 51,5 % de todas las imágenes portables compiladas en nuestra base de datos (Fig. 13). Badajoz, por su parte, presenta un recuento muy elevado que básicamente se debe a la alta frecuencia de las placas, que es consistente con la abundancia de estos objetos en la vecina región portuguesa del Alentejo. Hasta cierto punto, estos recuentos generales pueden reflejar pautas culturales inherentes a las sociedades del IV y III milenios cal ANE, de acuerdo con las cuales algunos tipos de imágenes fueron más frecuentes entre ciertas comunidades que entre otras. Esto podría ser comprobado mediante pruebas de significación estadística, aunque no disponemos de espacio para hacerlo aquí. Pero es necesario ser cauto cuando se interpretan estos resultados: desde finales del siglo XIX, el sureste de España ha conocido más investigación arqueológica y más excavaciones que ninguna otra región ibérica3. 3 De una cifra total de aproximadamente 1.500 megalitos registrados en Andalucía, 600 se encuentran en Almería (García Sanjuán, 2010:17). De hecho, cuando los recuentos de imágenes portables se cruzan con los datos del numero de sitios excavados (Tabla 2), se obtiene una imagen más bien diferente. Provincias con un cómputo global bajo, como Cádiz, Córdoba, Málaga o Huelva muestran una ratio elevada de ‘ídolos’ por sitio excavado – de hecho, significativamente por encima de las ratios que se obtienen en Almería y Granada. Otra forma de valorar la distribución geográfica de las imágenes portables es considerar su desglose según los sitios con mayores recuentos, todos correspondientes a la Edad del Cobre: Almizaraque, Los Millares, Marroquíes Bajos, Valencina y La Pijotilla (Tabla 3). Entre ellos, estos sitios reúnen 555 ejemplares, casi un tercio de la muestra tratada aquí. Sin embargo, los recuentos de cada uno de estos sitios presentan importantes disparidades. Así, en el mega-sitio de Marroquíes Bajos (c. 113 ha), donde se han encontrado grandes zanjas y numerosas estructuras de varios tipos (aunque, notablemente, ningún monumento megalítico) el recuento general es muy bajo, con solo 6 ítems. Ello supone un fuerte contraste con Los Millares (n=281), La Pijotilla (n=194)4 o Perdigões (n=138). Por otra parte, Valencina, el sitio de la Edad del Cobre de mayor tamaño conocido en la península ibérica (c. 450 ha), con numerosas zanjas y megalitos de gran porte, presenta un recuento total de 46 objetos, que es mayor que el de Marroquíes Bajos, pero muy inferior al de los otros cuatro sitios mencionados. En este sentido, es importante destacar que los dos mega-sitios ubicados en la cuenca del Guadalquivir, Valencina y Marroquíes Bajos, presentan los recuentos más bajos de los seis sitios citados. ¿Sugiere esto que en algunas regiones el uso de las imágenes portables estuvo más restringido (o fue menos popular) que en otras adyacentes? Los datos de frecuencias medias de piezas por sitio excavado sugieren que es importante ser cauteloso a la hora de responder a cuestiones como estas. 4 Es importante tener en cuenta que una gran proporción de las imágenes atribuidas a La Pijotilla son hallazgos de superficie realizados por aficionados a la arqueología, y que por tanto no existen datos claros acerca de su procedencia exacta. 258 En conjunto, los datos cuantitativos para los sitios principales coinciden con los de desgloses por provincia, en tanto que sugieren unas tendencias básicas en la distribución geográfica de las imágenes portables. Las placas fueron claramente características del suroeste, siendo especialmente frecuentes en el Alentejo portugués y en las dos provincias que se encuentran más próximas, Huelva y Badajoz (los recuentos más elevados corresponden a La Pijotilla y Perdigões). En cambio, son mucho menos frecuentes en el sureste español, con recuentos muy bajos en Los Millares y Almizaraque (y Marroquíes Bajos). Algo parecido ocurre con los otros grupos. Los cilindros decorados con ‘oculados’ son más frecuentes en la cuenca media del Guadiana, donde La Pijotilla ha deparado 36 ejemplares, pero muy escasos en el sureste. Las falanges y los huesos largos, por su parte, fueron característicos tanto del suroeste como del sureste, con recuentos elevados en Los Millares, La Pijotilla y Perdigões, pero extremadamente escasos en el valle del Guadalquivir. Las figuritas antropomórficas naturalistas aparecen con la mayor frecuencia en la cuenca media del Guadiana (La Pijotilla y Perdigões), están presentes en el valle del Guadalquivir en menores cantidades (Valencina y Marroquíes Bajos) y aparecen muy raramente en el sureste. Aunque presentes en sitios de toda la región estudiada, los betilos y las tolvas son muy frecuentes en Los Millares. Un caso especial es, por supuesto, el de las láminas de oro decoradas, que a fecha de hoy son solo conocidas en Valencina y su entorno inmediato. En resumen, parece posible apuntar que las comunidades asentadas a lo largo de la cuenca media del Guadiana hicieron más uso de las placas, cilindros y figuritas antropomórficas. Más al sur, las comunidades del bajo valle del Guadalquivir produjeron y utilizaron cantidades más reducidas de imágenes portables, pero parecen haberse identificado de una forma estrecha con las figuritas antropomórficas y las láminas de oro repujadas. Las culturas del sureste hicieron más uso de los betilos y tolvas. Las falanges y huesos largos parecen hacer sido usadas en el sureste y la cuencia media del Guadiana, pero no en el valle del Guadalquivir. Provincia Recuento de Sitios Excavados Recuento de sitios excavados con imágenes portables Porcentaje de sitios excavados con imágenes portables Córdoba 27 20 70% Málaga 50 31 62% Huelva 53 26 49% Badajoz 53 26 49% Cádiz 30 10 33,3% Granada 280 72 25,7% Almería 450 115 25,5% Jaén 26 6 23% Sevilla 150 20 13,3% Figura 13: Mapa de distribución de las imágenes portátiles en el área de estudio. Diseño: Víctor Hurtado Pérez. Tabla 2: Porcentaje de sitios excavados con imágenes portátiles. Datos de excavaciones del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (1639 yacimientos del Neolítico y de la Edad del Cobre). ÍDOLOS MIRADAS MILENARIAS 259 Con independencia de los detalles específicos, todo lo expuesto apunta a la posibilidad de que diferentes conjuntos de comunidades hicieran un uso idiosincrático de las imágenes portables. Probablemente, dependiendo de la intensidad de los rasgos culturales compartidos, cada conjunto de comunidades pudo usar una combinación de símbolos para crear un sentido de unión a un nivel de ‘ritual comunitario’, potenciando una noción de pertenencia étnica y cultural. Aunque la cronología de estas producciones nunca ha sido estudiada con ningún nivel de detalle, parece probable que el uso de las imágenes portables se intensificase conforme aparecían los grandes sitios en los primeros siglos del III milenio cal ANE. Parece igualmente claro que hubo un alto grado de fluidez en cómo estas imágenes, y los conceptos a los que daban forma, se movían a través del sur de Iberia. Detrás de la aparente variabilidad geográfica existió una sólida base de ideas compartidas. 3.c. Contextos, Funciones. La discusión de las funciones cumplidas por los varios tipos de imágenes portables del Neolítico Final y Edad del Cobre se ve dificultada por la escasez de datos sobre las piezas en sí (en términos de tecnología o huellas de uso) y sobre los contextos en los que fueron halladas. Un problema no-trivial adicional procede del hecho de que, a menudo, la interpretación funcional de los contextos en los que las imágenes portables fueron encontradas es problemática en sí misma. Con todo, los datos sobre contextos de procedencia recogidos por nosotros sugieren algunas pautas interesantes (Tabla 4). La gran mayoría de las piezas consideradas aquí (n=652 o 63,4% de la muestra) procede de contextos funerarios. Ello sugiere que, ante todo, fueron creadas y usadas para dar soporte gráfico y plástico a la omnipresente ideología funeraria desplegada durante el Neolítico Final y la Edad del Cobre. En este sentido, hay Grupo Los Millares Almizaraque (*) Marroquíes Bajos Valencina La Pijotilla Perdigôes Placas 6 0 0 6 26 12 Betilos 116 5 0 11 38 17 Cilindros 4 0 0 7 36 3 Tolvas 50 1 1 7 5 4 Cruciformes 5 0 0 0 0 6 Falanges y huesos largos 98 19 0 7 66 72 Figuritas antropomórficas naturalistas 1 2 4 3 20 14 Figuritas antropomórficas otras 1 1 1 3 3 10 Láminas de oro repujadas 0 0 0 2 0 0 TOTAL 281 28 6 46 194 138 que resaltar que, como se mencionó antes, las imágenes portables comparten profundas concomitancias con el denominado ‘arte megalítico’ (inherentemente vinculado a las prácticas funerarias) y con el arte rupestre esquemático. Las placas fueron probablemente las más estrechamente ligadas a las prácticas funerarias. A menudo se las ha encontrado en grandes cantidades dentro de una única tumba y existe acuerdo en que fueron usadas como marcadores culturales, étnicos y genealógicos de los muertos (Lillios, 2008) así como símbolos de la diosa de la vida y la muerte (Gonçalves, 1993: 2004). Otro conjunto de imágenes recurrentemente vinculadas a las prácticas funerarias son los betilos. Estos objetos han sido a menudo encontrados a la entrada de ciertas tumbas, como en Los Millares, por lo cual se ha apuntado que pudieron actuar como representaciones abstractas de las personas enterradas dentro (Fig. Contexto Recuento Porcentaje Funerario 652 63.42% Doméstico/residencial 95 9.24% Cueva natural 64 6.22% Estructura negativa (hoyo, cubeta, zanja, pozo) 23 2,22% No determinado 58 5.64% Tabla 3: Desglose de los grupos de imágenes portátiles encontrados en los principales yacimientos del sur de la Edad del Cobre Ibérica. Tabla 4: Recuento de imágenes portátiles por categorías contextuales principales. 260 14). Al colocárselos fuera de las tumbas, más que objetos ‘personales’ usados como marcadores, como las placas, los betilos (normalmente lisos) habrían trasladado nociones más amplias en conexión con la muerte y la relación entre los vivos y los muertos. La posición espacial de los cuatro betilos cónicos hechos en arcilla cruda y pintados en rojo intenso encontrados junto a la estela de arcilla que presidía la Cámara Grande del tholos de Montelirio, en Valencina, parecen sugerir precisamente esto. Los ‘ídolos’ falange también han sido a menudo ligados a las prácticas funerarias (Almagro Gorbea, 1973: 153; Maicas Ramos, 2010: 120 y ss.; Pascual Benito, 2010: 101). En Perdigões, las 72 falanges registradas fueron, en todos los casos, halladas en contextos mortuorios, incluyendo tanto los tholoi de la zona exterior del sitio como dos hoyos funerarios en el interior (Valera, 2015b). Los cruciformes también aparecen predominantemente (aunque no exclusivamente) dentro de tumbas. En la provincia de Huelva se encontró un número relativamente alto de ellos en las tumbas megalíticas de El Pozuelo, Martin Gil y Los Gabrieles (Piñón Varela, 2004). Por su parte, las figuritas antropomórficas naturalistas parecen hallarse en un amplio abanico de contextos, incluyendo varias en contextos no-funerarios, como se explica a continuación. En Perdigões, sin embargo, las 14 figuritas conocidas, de marfil, fueron halladas dentro de tumbas (Valera 2015a; Valera y Evangelista 2014). Una fracción mucho más pequeña de imágenes portables han sido halladas en contextos interpretados por sus excavadores como “domésticos” o “residenciales”, tales como viviendas o cabañas. En nuestra muestra, este caso se da solamente en 95 ítems (9,2% del recuento total de artefactos de nuestra muestra). En Los Millares, ejemplos de tales hallazgos incluyen un ‘ídolo’ sobre hueso decorado con ‘oculados’, encontrado junto a la puerta del recinto murado externo, uno de marfil encontrado en el ‘Fortín’ nº 5, así como numerosos ejemplares hallados en el ‘Fortín’ nº 1, lo cual condujo a los excavadores a señalar que este ‘fortín’ pudo haber tenido un carácter simbólico (Molina González Figura 14: Betilos a la entrada de la Tumba 9 en Los Millares (Almería). Fuente: Almagro Basch y Arribas Palau, 1963. y Cámara Serrano, 2005:75). En La Pijotilla, se encontraron seis figuritas altamente fragmentadas de marfil decoradas con ‘oculados’ entre los restos quemados de un hogar dentro de una cabaña (Hurtado Pérez, 2010). En San Blas (Badajoz), un asentamiento ubicado 30 km al este de Perdigões, se encontró un ’ídolo’ de caliza dentro de una cabaña que también deparó cerámica campaniforme (Hurtado Pérez, 2004). En lo que respecta a las falanges, aunque en el Levante y el Sureste de España se las ha encontrado de forma predominante en contextos funerarios, también han aparecido en contextos domésticos, como es el caso de los sitios de Terrera Ventura (Almería) y Las Angosturas (Granada) (Escoriza Mateu, 1989; 1990) en el Sureste, o Cabezo Juré (Huelva) en el Suroeste (Nocete Calvo, 2004). En el caso de los ‘ídolos’ de hueso largo, que en el Levante español aparecen casi exclusivamente en enterramientos, el patrón es diferentes, pues en Granada, Almería y Murcia, se vinculan más al dominio de los vivos (Maicas Ramos, 2010: 131). La frecuencia anómalamente elevada de huesos largos en Almizaraque se ha explicado por la existencia de un taller (Maicas Ramos, 2010:131). Otro tipo de imágenes simbólicas a menudo encontradas en contextos domésticos o residenciales son las tolvas decoradas. Tal es el caso de Cabezo Juré, donde se encontraron siete de estas piezas. Finalmente, un grupo que claramente no se asocia de forma exclusiva a las prácticas funerarias es el de las figuritas antropomórficas naturalistas. La figurita de marfil de El Malagón fue encontrada en el nivel superior de una cabaña fechada en la Edad del Cobre tardía (Arribas Palau, 1977). Como se verá más adelante, las tres figuritas naturalistas de Valencina fueron halladas en contextos no-funerarios. En Perdigões, sin embargo, todas ellas fueron encontradas dentro de enterramientos. En Marroquíes Bajos se encontraron dos figuritas de hueso (una masculina y otra femenina) junto a lo que se han interpretado como conjuntos de desechos de su manufactura, dentro de una cabaña circular, que quizás sirvió como ‘taller’ (Barba Colmenero, 2007). Incluso para las placas, que aparecen casi exclusivamente en contextos funerarios, se dan excepciones. Es el caso de los ejemplares encontrados en Aguas Frias (Alentejo) donde también se ha postulado la existencia de un posible taller para la producción de estos objetos (Calado y Rocha, 2007). El tercer tipo de contexto en el que se han encontrado imágenes portables es el de las estructuras negativas de tipo hoyo, cubeta, zanja o pozo, que no se acomodan fácilmente a una interpretación binaria de viviendas ÍDOLOS MIRADAS MILENARIAS 261 vs. enterramientos. Una pequeña cantidad de los objetos de nuestra muestra (n=23, 2,2%) procede de este tipo de estructuras, que aparecen a centenares en algunos grandes sitios de la Edad del Cobre como Valencina o Marroquíes Bajos. Son especialmente cuantiosos los hoyos, que han sido interpretadas bien como de carácter votivo (‘depósitos estructurados’) o fundamentalmente utilitario (‘silos’), aunque no existe una explicación general unánimemente aceptada para ellos. Probablemente, el mejor ejemplo de esta pequeña serie sea la gran lámina de oro repujada hallada en la Estructura 10.029 (un hoyo) de Valencina. El hecho de que una pieza de semejante valor intrínseco fuese enterrada en un simple hoyo votivo, sin asociación a una persona específica (Murillo-Barroso et al., 2015), sugiere su carácter inalienable como propiedad ‘colectiva’ o ‘social’, más que como propiedad ‘privada’. Una de las tres figuritas antropomórficas naturalistas descubiertas en Valencia apareció también en un hoyo no funerario, en este caso en el sector Plan Parcial Matarrubilla, mientras que las otras dos fueron halladas dentro del pozo nº 1 en el sector de La Perrera (Hurtado Pérez, 2013: figs. 2 y 3) junto con un ‘ídolo’ cilíndrico. Dentro del pozo nº 30 de La Perrera se recuperó la parte superior (incluyendo la cabeza) de una tolva decorada con ‘oculados’, ‘tatuaje’ y ‘cabello’. La concentración de parafernalia simbólica plantea el problema de las funciones y usos de estos pozos, que aún no está resuelto. En otros sitios se han realizado hallazgos similares en estructuras negativas. En dos hoyos no funerarios del sitio de La Orden-El Seminario (Huelva), apareció un notable conjunto de imágenes portables, incluyendo la serie más excepcional de cilindros con ‘oculados’ nunca descubierta (Vera Rodríguez et al. 2010) (Fig. 15). En La Pijotilla, dentro de un hoyo simple ubicado en el Corte 14 se halló un ídolo de caliza junto a un gran vaso cerámico (Hurtado Pérez, 2010). Fuera de nuestra área de referencia, en Perdigões, se encontraron cinco ‘ídolos’ cruciformes hechos en hueso, formando parte de un depósito altamente simbólico realizado en la base de una zanja (Varela, 2015b: 22). 3.c. Género. Otro tema de interés en el estudio de las imágenes portables del Neolítico Final y la Edad del Cobre es el del género. Sin detrimento de esfuerzos esporádicos, aunque valiosos (por ejemplo, Escoriza Mateu, 2002), han sido escasas las aproximaciones de género al arte prehistórico ibérico. Ello significa que, a pesar de la amplia literatura existente, solo muy recientemente se han dado pasos hacia un enfoque de género de las imágenes portables Figura 15: Fosa simple con cilindros y otras imágenes portátiles en La Orden-El Seminario (Huelva). Fotografía: José Antonio Linares Catela. (Cintas-Peña, 2018). Aunque hay motivos potencialmente interpretables como marcadores sexuales en todo el elenco de imágenes portables estudiado aquí, a menudo son ambiguos. De cara a obtener una base empírica fiable para abordar esta cuestión, se decidió utilizar solamente las figuritas antropomórficas naturalistas, en la cuales hay casos de una sexualización menos ambigua. Así, solo 18 (31,6%) de las 58 figuritas antropomórficas naturalistas inventariadas por nosotros (que representan el 3,3% de los 1.702 ítems listados en nuestra base de datos), presentan marcadores sexuales claros, sean femeninos (triángulo púbico y/o pechos) o masculinos (falo) Conviene destacar que los triángulos púbicos y pechos raramente aparecen en la misma pieza (Escoriza Mateu, 1992: 152; García Pérez, 2012: 126). Por esta razón, a un número (relativamente) alto de representaciones antropomórficas no es posible atribuirles un sexo claro5. En base a nuestros criterios, 10 de esas 18 imágenes ‘sexuadas’ pueden ser clasificadas como masculinas (pues tienen motivos fálicos), mientras que 8 son femeninas (presentan triángulo púbico, pechos o ambos). Las imágenes masculinas proceden de El Malagón (n=1), Marroquíes Bajos (n=2), Valencina (n=3), La Pijotilla (n=3) y Llerena (n=1), mientras que las femeninas son de Almizaraque (n=1), El Malagón (n=1), Marroquíes Bajos (n=1), La Pijotilla (n=4), y Travieso (n=1). Por tanto, las figuritas masculinas superan a las femeninas por un margen relativamente estrecho (55,6% contra 44,4%), un resultado que no apoya propuestas previas en relación al supuesto predominio de la ‘masculinidad’ en las imágenes portables de la Edad del Cobre (Enríquez Navascués, 2000: 359). Sin embargo, es importante señalar que, como se mencionó anteriormente, hay cuatro figuritas antropomórficas naturalistas que sostienen un objeto ‘especial’ sobre sus vientres. Ya que todas son masculinas, ello podría potencialmente sugerir que 5 Teóricamente, sería posible concebir que las figuritas con torso ‘plano’ y sin pechos obvios son masculinas, en cuyo caso el recuento de figuritas masculinas se incrementaría. Dada la baja frecuencia de figuritas expresamente sexuadas, sin embargo, hemos decidido no aplicar ese criterio, de manera que las figuritas con torso liso o plano y sin indicación de genitales son computadas como no-sexuadas en nuestro studio.