Carta pastoral que dirige a sus feligreses... Mariano Rodriguez de Olmedo, Obispo electo de Puerto-Rico
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de CARTA PASTORAL A (AGA QUE DIRIGE ÁSUS FELIGRESES (SA ARA ) 4 po . > E A. : > ? Se ais EL ILUSTRISIMO SEÑOR ' D. MARIANO RODRIGUEZ DE OLMEDO, Obispo electo de Puerto-Rico , del Consejo | de S. M., Ec. MADRID 1816. IMPRENTA DE D. MIGUEL DE BURGOS. A
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A A ' - Nos :D. Marrano, RobricuEz Dr OLMzLDO,. por la gracia de Dios y dela Santa" Sede Apostólica Obispo electo de Puer- ==to=Rico,- del Consejo de S. M. Re. _ 1 TODOS ,LOS' FIELES DE. AQUELLA ISLA: SALUD Y. PRA EN NTC Pacem. habéte ,' et Deus pacis, et: dilectiónis. exit vObíscum, | 0 " S. Paul. Ep. 2.ad Cor. Cap. 13 Y. 11. : 54d CS Ñ IISITTET T SE Y esta se Gua concluida felizmente la comision de di-- putado por-la: benemérita cuidad de la: Plata: y | provincia de Charcas que. me condujo: 4 estos reynos , trataba de restituirme á desempeñar mi | canongía en aquella Metropolitana iglesia para descansar de los trabajos pasados y servir al Señor, cuidando solamente de hacer útil mi vida Parti= cular; la, Divina Providencia, que dispone de la suerte de los. hombres«segun su beneplácito; ha pastoral de las almas redimidas con la sangre Preciosa de Jesucristo ':cargo formidable, amados mi > Y que hizottembiar y gemir álos-santos gue mas se distinguieron en la iglesia por su sae
(4) biduría y virtud. Turbóse mi espíritu y desfa=. lleció mi alma viendo sobre mí el peso de tan graves obligaciones, sin acercarme, ni aun con gran distancia, á las virtudes necesarias para sobrellevarle, y no pude menos de exclamar con el profeta como el grande san Gregorio: Veni in altitudinem maris, et tempestas demersit me (1). Libertóme el Señor de las borrascas del Océano que nos separa quando aporté desde la América, y ved aquí que me engolfa para la vuelta en otro mas borrascoso mar,, mas lleno de sirtes y de escollos, y aun antes de echar mano al timon me sumerge la tempestad. Contemplo con: san Leon (2) por una parte mi pequeñez, y por otra la grandeza del oficio que me encomienda el gran Pastor de las almas, y me quedo pasmado como Abacuc al oir la voz del Señor. Porque ¿qué cosa mas dura ni mas temible que el trabajo para'el debil, la elevacion para el pequeño, y la dignidad para el que no laha merecido? Sin embargo en medio de:este temor me dá'el Señor la confianza de añadir con el mismo santo Pontí» fice: no desespero, porque no confio en: mis fuer= zas, sino en las de aquel que obra en nosotros; ' -+Crece'en mi esta confianza , hijos mios, :cuando dirijo una mirada sobre vuestras disposiciones cristianas, sobre vuestra docilidad, vuestra fe, vuestro amor al órden y á la tranquilidad, habiéndome informado por: menor: de tes habeis (1) Ps. 68. dd bis * A (2) Serm. 2. in annivers, sux assumpt.. E CL SLUG Es
5) dado las pruebas mas convincentes de vuestra paz en el Señor en estos tiempos de agitacion y turbulencias, de crímenes y horrores que han inundado el globo de lágrimas y sangre. Asegurado de vuestras pacíficas disposiciones, bendije mil veces al Dios de paz y de union; porque mientras el infernal volcan revolucionario abrasaba con su fuego devorador la Europa, y difundia su negra y pestilente lavaen las vastísimas regiones de la América, vosotros'mirásteis con lástima las in= numerables víctimas que la mas atroz tiranía, hipócritamente cubierta con el manto de patrio= tismo, libertad é independencia, sacrificaba 4 su venganza y encono. Estos nombres mágicos de que se valen unos hombres tan malvados como ingratos no causaron la menor impresion en vuestros oidos, hechos á las:voces! de la razon y. de la religion ; porque es dificil que sean des¿ lumbrados con: ellos los que se defienden «con - tan impenetrables escudos. Así os. habeis conser= vado 'siempre fieles á nuestro legítimo Soberano, y Preservado vuestra felíz Isla de los horrores que veíais cometer en las vecinas y en tierra firme: horrores que mancharán para siempre la historia dela América, quiero decir, de una parte la mas hermosa del: globo, cuyos habitantes parecen nacidos para las dulzuras de la paz, y no para las atrocidades de la anarquía. Así es que el mismo Señor os há librado de este cruel azote de la hu=. Manidad:-en premio: dé. vuestras pacíficas dispoSICIONES; y su imagen sobre la tierra el Rey N.:S.
(12) mios, los males que resultan un hombre, 4 una ciudad y al mundo entero, de la guerra con el Omnipotente; el qual á pesar de esto no, usa de todo el rigor de sú: justicia, dejando abierta la puerta de su misericordia enesta vida para que nos pongamos en paz con él. Así nos lo dice por Ezequiel (1). “Yo os: lo«juro:. no:quiero la » muerte del impío, sino.que:se convierta y viya. » Dí, :hijo del hombre; dí 4 los: hijos de mi pue- »blo: la justicia del. justo: no le librará en el dia »en que pecare; ni la impiedad del impio le perju- »dicará en el dia.en que: se corrigiere. En. el.mo- » mento:én que éste réstituya lo que:debe; ande +»por mis caminos y no vuelva. 4.cometer 1njus- »ticia, vivirá y no motirá. No/se' le imputará pecado alguno: hizo juicio y justicia: vivirá.” Como'si «dijera: volvióel «impío 4: mi. paz ;; se acaba: mi enojo. Ya le ttataré como amigos. y derramaré sobre él las bendiciones que envío sobre Jerusalen cuando me:ama y observa mi ley. Por Isaías(2)-lo ha: dicho. “Yo derramaré sobre »ella como un rio'de-paz, y la gloria, de las gen» »tes de que gozará:se: podrá comparar con una » avenida creciente. 'Traerán á sus hijos 4. los pe- »chos, puestos sobre el regazo recibirán caricias, »y yo, sí, yo:os las haré aun mas tiernas que » las que una madre puede hacer á los hijos de sus »entrañas.”-Aquí teneis. las «infalibles promesas que nos hace el Señor, experimentadas y altaA e . Cap. . y ll lc A
O (13): mente proclamadas por aquellos que despues de haber estado en guerra con su Magestad por el pecado con que todos nacemos, y por los que luego añadimos se convirtieron á él, bajaron el orgulloso cuello á su suave yugo, y le llevaron con alegría y placer. ¿Hubo jamas cosa que turbase la calma de que luego gozaban? El mundo con sus alhagos, el demonio con sus ardides y la carne con sus rebeliones ¿lograron aportillar su alma ,.sembrar en ella temor y alborotar su reyno? De ninguna manera, antes en esto. mismo se alegraban: cuanto mas estrechados se veían de enemigos, tanto mas se esforzaban con el favor divino. Y para. queno -os. parezca una paradoja, echad. conmigo una mirada sobre el santo rey David puesto en las mas apuradas circunstancias. Estando en paz con Dios, se hallaba al mismo tiempo acosado de enemigos poderosos, declarados, unos como Saul, y. otros ocultos como.los habitantes de Ceila,, 4:quienes. favorecía el buen David contra las incursiones de los Ciros.: Vedle fluctuar entre la esperanza y el temor; pero recobrándose un poco, .poniendo en; el Señor sus ojos, y repasando entre sí los lazos que habia roto con su auxilio ,. y los peligros de que le habia librado su mano, aleja de sí todo temor, y tranquilizado : el ánimo, restituida al corazon la calma con la consideracion de que poseía el Ephod. como una prenda del favor divino, exclama y dice (1): Dios (1) Ps. 26,
(03) es mi luz y mi salud; 34 quién temert? EJ Protege mi vida ; ¿qué me hard temblar? Como si dijera: ¿de qué temes, David? ¿Qué te asombra? 3 De qué te afliges? ¿Hay algo en que puedan pérjudicarte tus enemigos? ¿Te apresarán en su astu. cia? ¿Te oprimirán consu poder? ¡Eh! no será así. La luz de tu Dios alumbrará tus pasos para que no caigas en el lazo que te preparen: él hará que tus pies huellen las alturas y lugares seguros con-la ligereza de los ciervos: él es tu guía en el camino, tu compañero en la fuga y tu amigo en el destierro. El es tu consejo en los negocios dudosos, tu consuelo en los adversos -y tu auxilio en los peligrosos. ¿Lo sabes por experiencia, y tiemblas? Lanza fuera del pecho el temor, y jamas se diga que le abrigó David cuando estaba en paz.con Dios. Sépase que toda otra guerra es para él indiferente y aun “objeto de esperanza; porque verá caer rendidos á sus pies ejércitos enémigos postrados por el Señor que es mi luz, mi salud y mi fuerza. Concédame éste lo único que le pido, y es ver siempre su rostro y visitar su templo, y todo lo demas me es despreciable. Ya no estrañareis oirle decir al Señor (1): Los que aman tu ley ¡0h Dios! gozan de mucha paz, 9 no hay para ellos tropiezo. Sí, hijos mios, la paz es el premio del amor de Dios, y por decir mejor, este amor espaz y felicidad. Tán íntimamente unidas van estas (1) Ps. 118.
15 cosas , que ni hay ade 0% sin paz, ni paz sin amor divino; porque cuando no se ama 4 Dios se ama la maldad, y de este amor nacen todas las guerras, así como del primero nacen todas las buenas paces. Cuando el hombre ama la iniquidad está en una guerra que todo lo asola y lo arruina; porque engañado con la falsa suavidad que experimenta en los brazos del placer, se adormece en él cuando resuena sobre su criminal cabeza la horrible tormenta de la ira divina sin que él laconozca, Al contrario cuando está €n paz con su Dios, son muy débiles las impresiones que causan en él todas las otras guerras, Ved los mártires: superiores á los tormentos mas crueles, gozaban de una paz imperturbable en medio de una guerra sangrienta: padecian' y se alegraban: sufria el cuerpo, ninguno de sus miembros tenía paz, y solo se reservaba el corazon para ser su asiento, como lo: era del amor; De él Dacian los mandamientos para que sufriesen los miembros. Caían éstos desgarrados y despedazados por el furor de los verdugos; pero el ánimo libre , no solamente superior á éstos, sino: tambien“juez de los tiranos, servia á su Dios sin discordancia de afectos que conspiraban todos á.la felicidad eterna. Su paz consistia en sufrir al enemigo á quien vencian, y en amar á su Dios de quiengozaban. Aun á los miembros desgarrados tocaba algo. de la paz del alma, 4 saber ,. nO sucumbir á. la injusticia, á pesar de sucambir al dolor. ¡Qué bien lo canta la Igle-
Dil 40 1541 1] 7] Hi (16) sia,(1): Ceduntur gladiis more videntim =210N Muymur resonat, non querimonia=sed corde impavido mens bene conscia=comservat patientiam! Por este medio llegaban á la felicidad y á la paz eterna, Amaban muriendo, y morian amando; y para los que aman y mueren así no puede haber tropiezo. | No, hijos míos, no puede haber tropiezo para los que aman la ley de Dios y tienen paz con él observándola; porque estando en sosegado ór=- den con Dios, él mismo pone tambien sosiego ordenado en el hombre, y no le es tan intolerable y cruel la guerra necesaria que experimenta. ¡Desgraciado hombre que no puede libertarse enteramente de elía sino con la muerte! Y vedme aquí, hijos mios , (con motivo de esta segunda paz del hombre consigo mismo) en la precision de recordaros uno de los principales fundamentos de nuestra santa religion, sin cuya inteligencia es el hombre un ser inexplicable, Vosotros lo sabeis, y la experiencia os lo enseña á pesar vuestro. Es contínua, es viva la guerra que el hombre sufre dentro de sí mismo, Conoce el bien, le aprueba y no-le ejecuta. Quiere mandar la parte superior á las .. inferiores, y éstas dan gritos contínúos de tebelion, se enardecen y por lo comun:mas fuértes y poderosas arrastran frecuentemente 4 la señora y llegan á esclavizarla. ¿De dónde viene este “horrible trastorno? ¿De qué: nace” esta guerra (1) Him. de la iglesia en la fiesta de los mártires.
(17) cruel? En vano consultareis 4 los filósofos, Cuando mas os dirán que la guerra es efectiva, os darán reglas para mitigar su furor, y aun llegará alguno á afirmar que la naturaleza, madre de todos los demas seres, es madrastra del mas excelente de todos los visibles. Pero ¿quedaréis satisfechos? ¿Os darán la paz con sus bellas teorías? ¿ Viviréis en sosiego ordenado con vosotros mismos? Aqui, hijos mios, es preciso invocar una luz superior que nos descifre el enigma, y llamar 4 un médico mas que humano que nos descubra el Origen y gravedad del mal, y nos aplique el remedio. No, no podia salir el primer hombre de las manos de un Criador infinitamente bueno y sabio con las miserias que cargan ahora sobre él desde el vientre de su madre hasta entrar por la muerte en el seno de la tierra. La discordia que se observa entre sus conocimientos y sus pasiones, y la rebelion de éstas no podia ser obra de un Dios justo que á nadie castiga sin merecerlo. Pecó Adan::: Ved aquí el origen de la guerra, la fuente de todos los males entrase el pecado en el mundo, decia S. Agustin 2 Juliano; pues el Apostol nos señala una puerta bien patente quando dice(1): Por un hombre entró el pecado en el mundo , y por el pecado la muerte; Y así pasó 4 todos ésta, porque todos pecaron en (1) Rom. Cap. 5.
(18) aquel. Heredamos todos la ignorancia, la concupiscencia y la muerte. El entendimiento quedó casi ciego, la voluntad inclinada al mal, y las pasiones desordenadas. ¿ Y cómo podia haber sosegado concierto donde habia hecho asiento la discordia? ¡Pero qué discordia! Tan grande que el apostol san Pablo despues de decir que no hacia el bien que que. ria, sino el mal que no queria; que se complacía en la ley de Dios segun el hombre interior, pero que veía en sus miembros otra ley que era repugnan: te á la de su espíritu, y le cautivaba en la del pecado que habia en sus miembros, se vé obligado á exclamar (1): ¡Infeliz de mí! 5 ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte? Tal es, hijos mios, el cisma, la disension y la guerra que hay en un mismo hombre, entre el espiritual y el carnal, entre el celestial y el terreno, entre el viejo nacido segun el primer Adan y el nuevo formado por el segundo en justicia y santidad. Pero no creais que esta discordia y guerra perjudique al hombre que pone en la gracia de Jesucristo, como el Apostol, la esperanza de la victoria. Por gracia y con gracia se descubre lo que estaba oculto; se hace amable lo que antes se aborrecia, y aborrecible lo que antes se amaba, se sujetan las pasiones mas furiosas, y obedecen éstas á la razon , porque la razon obedece 4 Dios. Concertados en el hombre los deseos,' goza de una dulce paz; y aunque camina siempre-con precaucion, . A Á 5 QEE_EE___0 AED (1) Rom. cap. 7.
a E (19) porque los enemigos son astutos , poderosos é infatigables , armado con el escudo de la fe, Jlevado de descubridor á la vigilancia cristiana, y animado con la esperanza de que le es útil tener enemigos para no descuidarse, y que éstos le dejarán libre cuando llegue al dichoso término de su Carrera, tiene toda aquella tranquilidad que puede caber en un viagero. ¿Con qué expresiones podré yo ponderaros el bien de esta paz? Al que goza . de ella ni le estremece el miedo, ni le inflama la aficion, ni le saca de quicio: la vanagloria, ni la tristeza ni el dolor le abaten, ni en fin le altera ningun acaecimiento humano. Al contrario ¿qué vida es la del que no está en paz consigo mismo? ¿la de aquel en quien no guardan ley alguna los apetitos y pasiones, antes bien se mueven á su antojo? Múdase á cada paso con afectos contrarios. Ya le vereis alegre, ya triste, ya confiado, ya timido, ya soberbio y orgulloso, ya vil y rastrero. Cuantos objetos se le presentán, otros tantos hacen presa en:él. Desea todo lo que le ofrecen los sentidos : se afana por alcanzarlo: se enciende en ira y coraje si no lo alcanza; y despues de alcanzado lo desecha con hastio y lo aborrece. ¡Ah! y Cuanta razon tenia el profeta Isaías para decir(1) El malo es como mar que hierve, que no tiene sosiego, No, hijos , no; ese mar que OS cerca á | Vosotros por todas partes no es tan inconstante ni tan borrascosocomo el corazon del hombre TA rs (1) Isai. cap. 57. c2
170 (20) malo. Los vientos no ejercen eh él su fuerza con tanta vehemencia como los apetitos y pasiones en el impío. Estas le oscurecen el dia , le hacen temerosa la noche, le quitan el sueño, le acibaran la comida, y en una palabra no le dejan un moinento de vida dulce y de placer verdadero. En vano quiere aparentar una calma de que no goza. Dirá, sí, que su placer es su ley; ¿pero estará de acuerdo su corazon con su boca? No, no será el primero que al proferirlo siente desgarrar sus en», trañas por los remordimientos de su conciencia. Este primer acusador, juez y aun verdugo del malvado, le sigue en todas partes, y si se oculta en el seno de los placeres, allí le va 4 buscar el remordimiento cruel. Vo hay paz para el impío, dice el Señor(1); porque la virtud sola puede darla. “Esta es, dice el Crisóstomo (2), la que destierra »del ánimo las perturbaciones que son su guerra »secreta , y no permite que el hombre esté divi- »dido en vandos. Sin ésta será siempre miserable » y desventurado, aun quando .en lo exterior pa- »rezca gozar de grande paz: porque ni el Scita »bárbaro, ni el Sármata, ni el Tracio, ni el Moro, »n1 otra nacion, por fiera que sea, pueden hacer »una guerra mas cruda que la que hace un ma]- » vado pensamiento quando se introduce en el co- »razon. Y así debe ser ; pues aquella es guerra exA (1) lsai. cap. 57. (2) Crisost. Expos. in Ps. 1V.
21) »terior, y ésta se E, dentro de casa; y sabido »€s que el mal nacido de dentro es mucho mas grave que el que viene de fuera. La carcoma ”que se cria en el madero le consume mas que las injurias del tiempo. El cuerpo sufre mas de »las enfermedades internas que de las externas. »Las ciudades y rcynos quedan mas arruinados »con las guerras civiles que con las que mueven »los estrangeros. Pues del mismo modo no ha- »een tanto daño á nuestra alma los enemigos »que la acometen de afuera, como las pasiones y »enfermedades que nacen de ella, ¿De qué sirve ”Pot exemplo al envidioso no tener enemigo ex- »terior? Él mismo se hace la guerra, y afila con. tra sí sus pensamientos mas penetrantes que la espada. Le incomoda todo el bien que vé. Las felicidades agenas son otros »le clavan el corazon. Mira ”quantos cree dichosos ue ver á su igual en bonan- *. +... No es así el que está li- »bre de esta y Otras pasiones; antes hinche su »descansa en el puerto. ” ¡Oh amados erifican sobr palabras que Moysés ' di; hijos mios! e el malo las espantosas O á'su pueblo si no ob.
'" ' 28 Israel: (1) Wo soy yo A ia de Israel, sino tú yla casa de tu padre , que habeis abandonado los preceptos del Señor, y seguís 4 Baalim. 24 No dudo ya, hijos mios, qué todos: conoceis la necesidad: de: conservar la paz de unos con Otros ; pero esto no basta : es menester ademas procurarla y practicarla por los medios divinos que acabo de indicaros. Detengámonos un poco en ver. cuáles son'las causas mas. ordinarias de las divisiones que hay entre los hombres. La oposicion de opiniones, el choque de intereses dan ocasion á la indiferencia primeramente, despues á la censura, y últimamente:á la aversion y enemistad. La historia tanto sagrada como profana nos hace ver que las grandes guerras han “solido nacer de las mas frívolas disputas, que cual pequeñas chispas arrojadas sobre «combustibles bien dispuestos encienden llamas voraces. ¿No se ha visto varias veces que el deseo de vengar una leve injuria y la discordancia de opiniones sobre puntos: poco interesantes , han enconado los ánimos “hasta el punto que solo Dios los ha podido reconciliar ? Los males qué lloramos al presente no hubieran: llegado á tanto extremo si hubiésemos seguido las lecciones que el Apóstol nos dá escribiendo á los romanos (2). * Os exhorto, »dice ,:4 todos vosotros , segun'el ministerio que » me ha sido dado, que no os eleveis mas de lo ¡PERA AAN SAA A TN (1) TIL Reg. cap. 3. “ (2) Rom. cap. 12.
(29) »que debeis; sino leon sobriedad , segun la me= »»dida del. don de la fe que: Dios ha repartido-4 > cada uno. Así: como en un cuerpo hay muchos- » miembros que no todos tienen el mismo oficio, »así sucede en la iglesia: y en la sociedad cristia= »DA.... sea sincera vuestra caridad : aborreced el » Mal y haced el bien: amad á vuestro prójimo con » afecto de hermanos: prevenios unos á otros con »testimonios. de honor y condescendencia: sed »£xactos.€n el cumplimiento de vuestras obliga- »clones: bendecid á los que os persiguen: bendecid- »los y no los maldigais: alegraos con los que se »alegran: lorad! con los que lloran: conservad »la union en los sentimientos... no seáis sabios á ” Vuestros propios: ojos: no deis mal por mal: »o0brad el bien, no solamente ante Dios, sino tam- »bien ante los hombres: tened paz con todos los » hombres en cuanto pódais: no os empeñeis ¡en »defenderos Intempestivamente, sino dad lugar á »la ira, pues escrito está: Para mi queda: la ven- »8anza, dice el Señor. Si tu enemigo tiene ham- »bre dale: de-comer, si padece sed dale de beber; ” porque haciéndolo así amontonarás carbones en- »cendidos sobre su cabeza. No Os dejeis vencer por »€l. mal, sino venced el mal por el bien.” ¡Qué lecciones, hijos mios! La tierra sería sin duda una copia fiel del cielo si se adoptasen generalmente; mas por un trastorno inconcebible de ideas se cree que todos los miembros de un cuerpo pueden y deben ser cabeza: todos aspiran á dominar y mandar. La mano ha dicho al estómago no te necesito,
He (30) y. ha desfallecido! dé debilidad. Li» cabeza ha dicho á los pies de.nada me servís, y la cabeza ha quedado sin movimiento y sin vigor. En una pa= labra todo el cuerpo ha querido ser ojos, y no ha dejado lugar á los demas sentidos: De aquí las disensiones y lás guerras.+El militar se ha metido á teólogo y el teólogo 4: militar. El artesano se ha creido llamado á gobernar ejércitos y juzgar pueblos, y desearía ver á los generales y jueces en su taller. ¿Y queremos que haya paz? Sería :esto fundarla en el mas espantoso desorden. Quebrántanse todas las leyes de la naturaleza y de la religion, y así se aleja la paz y Dios castiga con la guerra la transgresion de estas leyes. Estando nosotros llenos de pasiones no podemos tolerar las de los otros; es preciso desengañarnos: mientras no nos suframos no habrá paz, ni segun el mundo, ni segun Dios. Por eso decia el Apostol á los de Éfeso ( 1): Os suplico yo encarcelado por el Señor que vivais dignamente con toda humildad y mansedumbre, tolerándoos mutuamente con pa= ciencia en caridad. Bien sé, hijos mios, que es bastante comun el disimular y tolerar algunos defectos del prójimo por insensibilidad, por mansedumbre natural, por condescendencia puramente humana, por interes personal, y aun por hipocresía farisaica, Esta no es la paz que yo os aconsejo, porque sé que Jesucristo vino á romperla, y como dice san Gerónimo, á poner una guerra A (1) Ephes. cap. 4» po
(31) buena para desterrar úna paz mala. Os exhorto 4 la. que nace de la caridad. Somos miembros de un cuerpo, cuya cabeza es Jesucristo, reuniéndonos en él un mismo Espíritu Santo: somos hijos de un Mismo padre;seremos una misma cosá en la: eternidad: es "UNO nuestro sacrificio con el«cual fuiMos:redimidos; una nuestra fe y profesion, uno el” bautismo que nos hace hijos de Dios, unos mismos los sacramentos que nos dan.el espiritual alimento-y mos; colnan desbienes: uno-el Criador que rios:sacó de la mada; y para:decirlo todo en una palabra; en la iglesia todo se reduce 4 la unidad para qu e en todo reyne la paz, co Pero si,:como hemos dich tiago, no alcanizamos la ' dimos' 4 quién debemos , Os habeis de dirigir aquel solo. puede darla... que la Escritura llama Príncipe de paz. No: hay Paz sin gracia sin Jesulo enseña expresament SOS (1). “Cuando (dice) es »tros delitos y pecados en los que anduvísteis en ”Otro tiempo, segun la e ostumbre de este Tmundo, ”Y segun el príncipe de las potestades del. aire, »de este espíritu que tábais:muertos por vues. ejerce ahora su poder so-
(31) » bre los incrédulos y rebeldes, en los cuales pe= »cados tambien anduvimos nosotrós siguiendo los »» deseos de nuestra carne: y de nuestro espíritu, »siendo como éramos por naturaleza hijos de ira »como todos losdemas:;' entonces: Dios rico en » misericordia por la:excesiva caridad qué nos »tuvo, estando nosotros muertos por los pecados, »nos dió la vida en Jesucristo (por «cuya gracia »0s: habeis salvado): y mos resucitó con él é hizo »sentaren el cielo con Jesucristo para manifestar 2 4-1los siglos venideros las sobreabundantes ri= »quezas de su gracia por la bondad que nos ha » manifestado en Jesucristo. Porque habeis de sa- » ber que por:la gracia habeis sido hechos salvos, »» 110 Por 'VOSOtrOS5 y ella es un don de Dios. No ¿»viene de las obras , 4 fin de que nadie: se glorie... » Acordáos, hijos, de vuestro origen y de lo que »érais en aquel tiempo sin Jesucristo , separados »enteramente de la sociedad de Israel, extraños »á los pactos contenidos en: las promesas y sin » Dios. Ahora habeis entrado en ellas en Cristo » Jesus, en su sangre. Él es nuestra paz, que de s»dos pueblos ha formado uno, solo , derrocando »ea! su carne el:muro de division que los sepa- »raba: que por susdoctrina ha abolido la ley car- »gada de tantos preceptos, á fin de formar en sí » mismo: un solo hombre muevo, poniendo paz »»entre ellos, y reconciliándolos ambos con Dios »por la cruz, y matando en sí mismo-las ene- »wmistades. Y -4.su venida.os.anunció la paz á-vos- »otros que estábais apartados de Dios, y á los
(33) »que estaban cercaz porque por él tenemos ct »trada unos y otros al Padre en un espíritu. ¡Oh, hijos mios! ¡qué abismo insondable de misterios está oculto en estas palabras! ¡Con cuanto placer mio me extendería en declararlas en particular si me lo permitieran los cortos límites de una carta! Pero sin embargo, os haré observar lo. que propuse, á saber, que la paz viene de la gracia, y ésta de Jesucristo y no de nuestras Obras; que Jesucristo solo es esta paz, porque él solo es la víctima de reconciliacion : que él es el Dios de la paz por su naturaleza divina , el rey de la paz por su encarnacion, el mediador: de la paz por su' sangre y susacrificio, el lazo de la paz por su espíritu, y. el apostol y evangelista de la paz por su palabra. Os diré que no ama á Jesucristo quien no ama la paz; y que se parece muy poco á él, quien, ó no trabaja por restablecerla entre los hombres , Ó siente el trabajo y se cansa presto de los malos ratos que suele sufrir el que desea darla 4 los hermanos divididos y discordes. ¿Y cuánto distará de los sentimientos de nuestro amable Salvador el desgraciado que fomenta la division, el que enciende el voraz incendio de las rebeliones, sacudiendo por todas partes la hacha de la discordia? ¡ Ah, hijos mios! Si entre vosotros se presenta alguno que manifieste tan criminales atentados, no le oigais: Cerrad vuestros oidos, y decidle con san Pablo: Vuestro Dios es Dios de paz, no de discordia. Ésta no puede menos de producir efectos amargos. e
(34) Union bajo un Dios, bajo una religion, bajo un rey , ved aquí nuestros deseos. Si te complaces en sacudir el yugo suave de éstos, vé primero ' á examinar los resultados de esas horribles escenas que degradan la humanidad ; y hacen estre=" mecer 'el «corazon mas duro;¿'si no está enteramenté ciega la razon. Echa una mirada sobre la Europa, vuelve despues á la América, y si no te pareces á las fieras, necesariamente volve=: rás al órden. Porque ¿qué verás? Tiranos sedientos de sangre con pretexto de patriotismo, libertad é “independencia: víctimas seducidas con estos mágicos nombres ; hechas primeramente instrumentos de sus “opresores, y óprimidas despues por ellos: di cubiertas de luto, gimiendo en'la miseria, ó blasfemando en la delespt cion: templos asolados Y convertidos en caballerizas: Ciudades arruinadas, y campos regados con sangre y cubiertos de cadáveres. ¿Y aun te atreves, Oh'inhumano, á sacudir tu incendiaria tea? Huye, aléjate de entre nosotros; pues nosotros como hombres y como cristianos queremos la paz. Este debe ser vuestro lenguage, amados hijós mios, porque bajo los dos respectos os es necesaria la paz. “A ella aspiran, como dice san » Agustin (1), las dos ciudades, la terrena y la »celestial. La de aquellos' que no viven de la fe, »la buscan en las cosas y comodidades de esta »vida temporal;'y la que vive de la fe la espera ARTETA AAA RATING (1) Ciud. de Dios, lib. 19. cap. 17. 2 de ca DTD RS A dt [o ANT y x
(3.5) »en las. promesas eternas, y usa de las cosas »terrenas como peregrina, no para apegarse á »éllas y que le aparten de Dios 4 quien cami- ”»na, sino para sustentar y tolerar mas facil- » mente el peso de este cuerpo que. agrava el al- »ma. Es comun el uso de éstas cosas pasageras »4 las dos ciudades, pero diferente el fin de usar- »las. La ciudad terrena apetece la paz terrena, y «constituye la concordia de los ciudadanos en »obedecer y mandar, para tener cierta concordia »de voluntades en las. cosas pertenecientes á la »vida mortal. La ciudad celestial, ó por decir » ejor, cierta parte suya que peregrina en esta » mortalidad vive de la fe, necesita tambien »esta paz hasta que pase esta mortalidad que la »hace necesaria. Por esto vive como cautiva y » peregrina en la ciudad terrena, y en su cau- »tividad y peregrinacion no duda obedecer á las »leyes, para que siendo comun la mortalidad , se conserve en las cosas pertenecientes á ella la concordia de las dos ciudades. .. La celestial »»Inientras anda peregrinando por la tierra llama »ciudadanos de todas las naciones, y forma una »sociedad de todas las lenguas: sin cuidar de lo »que hay diverso en sus costumbres, leyes é ins- »tituciones, con lo cual se busca ó se conserva »la paz terrena, sin rescindir ni quebrantar nin- ”guna. de ellas, ¡antes bien. guardándolas y siguiéndolas, con tal que no impidan la religion Ane enseña 4 dar culto al sumo y verdadero 1105. Usa pues de la paz terrena en esta peree.2
(36) »grinacion , y de la concordia de los ánimos en »lo perteneciente á la mortal naturaleza de los hombres, y la defiende en cuanto puede sin he- »ric la piedad y la religion, refiriéndola á la paz » celestial , la cual de tal manera es paz verda- »dera , que sola ella debe llamarse paz de la »criatura racional, á saber, ordenadísima y con- »cordísima sociedad de gozar de Dios, y de unos »y otros en Dios; en llegando á-la cual no ha- »brá vida mortal, sino completa y ciertamente » vital. Esta paz tiene por la fe, mientras pere- »grina: de esta fe vive justamente, cuando refiere »todas sus buenas acciones para con Dios y para »con el prójimo á lograrla, porque la vida de la »ciudad es ciertamente social.” Aquí teneis, hijos mios, bien explicado por aquel gran padre de la Iglesia el fin de la paz terrena y el de la espiritual, las cuales nos son absolutamente necesarias para llegar al término de nuestra peregrinacion. Por esto las pedimos continuamente en nuestras oraciones, y particularmente en el santo sacrificio de la misa, cuando despues de la oracion dominical suplicamos. al Señor que nos libre de todos los males pasados, presentes y venideros... Y que apiadándose de nosotros dé paz en nuestros días, para que eon el auxilio de su misericordia seamos libertados de todo pecado y seguros de toda perturbacion por Cristo nuestro Señor (1). Dos paces pedimos aquí, A AA AN NN a (1) Canon de la misa.
3 ; la del corazon y la de la iglesia. La primera no puede subsistir con el pecado, y por eso se pide absolutamente 5 pero la segunda no es tan necesaria, aunque siempre es de desear. Las persecuciones que sufre la Iglesia no la quitan del todo la verdadera paz, antes por el contrario muchas veces le son útiles para ejercitar su paciencia; que aún por eso no pide absolutamente que se la conceda esta segunda paz tranquilidad y la fortale triunfante y victoriosa d nes. Desea que Dios la «Para todos los que participan del adorable sacrificio diciendo: Esté siempre con vosotros la paz del Señor, Notad , hijos mios, que se dice, la paz del” Señor, no la del mundo: es decir, aquella paz que nos pone en sosegado órden con Dios, con nosotros mismos y con el prójimo; aquella que está esencialmente enlazada con la caridad, aquella en fin que deseaba san Pablo 4 los filipenses quando decia (1): La paz de cede todo sentido, guar , Sino la confianza, la za con que al fin sale e entre las persecuciodé la paz, y la desea Dios que exde vuestros corazones é inteligencias en Cristo Fesus. En vano intentaríamos ponderaros las ventajas de esta paz. Si excede todo sentido ¿cómo será posible comprenderla ni explicarla? Preciso es. para subir á este monte santo dejar al pie lo que hay en nosotros de animal y terreno. Necesario se hace elevarse sobre todos los sentidos para llegar al trono de Oo cap. a.
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