Transferencia del conocimiento patrimonial histórico educativo a través de los museos pedagógicos universitarios españoles
Abstract
La difusión y transferencia del conocimiento son funciones prioritarias de la universidad. Los Museos Pedagógicos Universitarios (MPU) tienen que llevar a cabo esa actividad divulgadora. El artículo relata descriptivamente, cómo estos museos desarrollan este objetivo histórico educativo, al pretender que la ciudadanía ponga en valor el patrimonio educativo. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados, sigue siendo un reto pendiente ofertar más cultura científica informal a la sociedad
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Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 1 | 34 Artigo TRANSFERENCIA DEL CONOCIMIENTO PATRIMONIAL HISTÓRICO EDUCATIVO A TRAVÉS DE LOS MUSEOS PEDAGÓGICOS UNIVERSITARIOS ESPAÑOLES Pablo Álvarez Domínguez* María José Rebollo Espinosa** RESUMEN La difusión y transferencia del conocimiento son funciones prioritarias de la universidad. Los Museos Pedagógicos Universitarios (MPU) tienen que llevar a cabo esa actividad divulgadora. El artículo relata descriptivamente, cómo estos museos desarrollan este objetivo histórico educativo, al pretender que la ciudadanía ponga en valor el patrimonio educativo. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados, sigue siendo un reto pendiente ofertar más cultura científica informal a la sociedad. Palabras clave: transferencia del conocimiento, patrimonio histórico educativo, museos pedagógicos universitarios. * Universidad de Sevilla (US), Sevilla, Espanha. **Universidad de Sevilla (US), Sevilla, Espanha.
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 2 | 34 TRANSFERÊNCIA DE CONHECIMENTO PATRIMONIAL HISTÓRICO EDUCATIVO ATRAVÉS DE MUSEUS PEDAGÓGICOS UNIVERSITÁRIOS ESPANHÓIS RESUMO A disseminação e transferência de conhecimento são funções prioritárias da universidade. Os Museus Pedagógicos Universitários (MPU) devem realizar essa atividade de divulgação. O artigo relata, descritivamente, como esses museus desenvolvem esse objetivo histórico educativo, ao pretender que os cidadãos valorizem o patrimônio educacional. No entanto, apesar dos esforços realizados, continua sendo um desafio pendente oferecer uma cultura científica mais informal à sociedade. Palavras-chave: transferência de conhecimento, patrimônio histórico educativo, museus pedagógicos universitários. KNOWLEDGE TRANSFER OF HISTORICAL HERITAGE OF EDUCATION MADE BY SPANISH UNIVERSITY PEDAGOGICAL MUSEUMS ABSTRACT The dissemination and transfer of knowledge are primary functions of universities. University Pedagogical Museums (MPU is the acronym in Portuguese) must accomplish this dissemination activity. We descriptively report how this kind of museum reaches such historical and educational goal, so that the public values educational heritage. However, despite the efforts, it remains a pending challenge to offer society more informal scientific culture. Keywords: Knowledge transfer, Historical Heritage of Education, University Pedagogical Museums. TRANSFERT DES CONNAISSANCES DU PATRIMOINE HISTORIQUE ÉDUCATIF À TRAVERS LES MUSÉES PÉDAGOGIQUES DE L'UNIVERSITÉ ESPAGNOLE RESUME La diffusion et le transfert des connaissances sont des fonctions prioritaires de l'université. Les Musées pédagogiques universitaires (MPU) doivent favoriser cette activité de diffusion. L'article expose, de manière descriptive, comment ces musées développent cet objectif éducatif historique, en considérant que les citoyens valorisent le patrimoine éducatif. Cependant, malgré les efforts déployés, il reste un défi à relever pour offrir une culture scientifique plus informelle à la société. Mots-clés: transfert de connaissances, patrimoine éducatif historique, musées pédagogiques universitaires.
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 3 | 34 INTRODUÇÃO: JUSTIFICACIÓN, OBJETO DE ESTUDIO Y PLANTEAMIENTO METODOLÓGICO DE LA INVESTIGACIÓN Las sociedades modernas siguen esperando de la universidad una urgente labor de culturización global (TOHARIA, 2010). Precisamente, la historia más reciente ha puesto de manifiesto que en el proceso de socialización, transferencia y divulgación del conocimiento a la comunidad, tienen un importante protagonismo las universidades. Basta, por ejemplo, tomar conciencia del papel que están desempeñando de manera especial en este momento las Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) 1 , concebidas como estructuras que contribuyen a fomentar la cooperación en actividades de I+D entre investigadores/as y empresas, facilitando la tarea de comunicación institucional y de transmisión y difusión de conocimientos científicos a todos los públicos. Junto a ello, especial mención merece, por ejemplo, el Programa Horizon 2020 2 , al que le corresponde financiar proyectos de investigación e innovación de diversas áreas temáticas en el contexto europeo, y que ha incluido en los mencionados una nueva variable, centrada en la exigencia y apuesta por la comunicación y la diseminación, de cara a extender a la sociedad los beneficios de los proyectos de I+D financiados con fondos públicos. Difundir la ciencia que se estudia y se hace en la universidad, es una necesidad social que no podemos dejar de seguir reivindicando. Las universidades excelentes (DE MIGUEL, CAÏS y VAQUERA, 2001), son aquellas que se preocupan por dar a conocer sus trabajos, sus estudios, sus proyectos, su patrimonio, etc., haciendo un esfuerzo importante por conseguir que su quehacer institucional termine transversalmente contribuyendo al enriquecimiento 1 Cfr. Orden de 16 de febrero de 1996 reguladora del registro de oficinas de transferencia de resultados de investigación en la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología. BOE, nº 47, de 23 de febrero de 1996. http://www.ciencia.gob.es/portal/site/MICINN/menuitem.7eeac5cd345b4f34f09dfd1001432 ea0/?vgnextoid=14ab3a1375bb4410VgnVCM1000001d04140aRCRD/ Acceso en: 13 jun. 2020. 2 Cfr. https://eshorizonte2020.es/ Acceso en: 13 jun. 2020.
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 4 | 34 personal y colectivo de los diferentes sectores de la sociedad. Si bien necesitamos universidades con aspiraciones universales, también es necesario que se preocupen por las de carácter local, para sean capaces de dar respuestas a las necesidades sociales de su entorno. Sin embargo, las políticas de gestión universitaria española no suelen otorgar un notable protagonismo a la difusión, extensión y transferencia de la cultura, lo que denota cierta falta de responsabilidad cultural de las universidades (ROJAS MIX, 2009). El ensimismamiento de las universidades en este sentido resulta proporcional al desinterés con el que desde el mundo de la cultura se trata lo que sucede en el medio universitario. A este respecto, hágase notar por ejemplo, que tras revisar los últimos documentos publicados al hilo del Plan Cultura 2020 (2017), elaborado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España, o cualquiera de los informes anuales que realiza la Fundación Alternativas sobre el Estado de la Cultura en España, en ninguno de ellos se hace referencia explícitamente a la cultura en el ámbito universitario. En aras de facilitar la difusión del conocimiento patrimonial, cuentan las universidades de todo el mundo con una serie de museos propios con un potencial investigador, docente, cultural y social no suficientemente explotado (TALAS y LOURENÇO, 2012; RUIZ CASTELL, 2015; ARIÑO, 2017; MOULIOU y OTROS, 2018). No obstante, la existencia de grupos y asociaciones organizadas en torno a museos y colecciones universitarias, no deja de ser un fenómeno más o menos reciente 3 . Justamente, el I Congreso Internacional de Museos Universitarios, bajo el lema Los Museos y Colecciones Universitarias: Tradición y Futuro 4 , tuvo lugar en Madrid en 2014, con la intención de compartir experiencias y proyectos 3 Los dos grupos internacionales más reconocidos en relación con el patrimonio universitario son:a)El Comité de Museos y Colecciones Universitarias (UMAC) del ICOM (2001), que se ocupa de los museos y colecciones universitarios y opera en todo el mundo, y b)El UNIVERSEUM de la Red Europea del Patrimonio Universitario (2000), que se encarga del patrimonio universitario en su conjunto, funcionando solamente a nivel europeo. Cfr.https://www.universeum-network.eu/about-universeum/ Acceso en: 15 jun. 2020. 4 Cfr. https://www.icom-ce.org/comunicacion-icom-espana-icom-espana-colabora-con-elcongreso-internacional-de-museos-universitarios/ Mediante este link pueden consultarse las actas del congreso. Acceso en: 16 jun. 2020.
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 5 | 34 que fomentaran el conocimiento y la cooperación entre los museos universitarios y sus colecciones. Los museos universitarios constituyen una tipología bastante particular, restringidos normalmente a la comunidad universitaria, y se caracterizan, tal y como apunta Marín Torres, (2018, p. 90), “por la riqueza de sus colecciones, así como por su papel en la investigación, la docencia y la difusión de su conocimiento, pero con grandes posibilidades de una mayor y mejor proyección al resto de la sociedad”. En este caso, pondremos nuestro interés, particularmente, en los Museos Pedagógicos Universitarios (MPU) españoles (ÁLVAREZ, 2016), que en las dos últimas décadas han adquirido un empuje y un protagonismo especial ligado al estudio, conservación y difusión del patrimonio histórico educativo como nuevo yacimiento de investigación de la Historia de la Educación (RUÍZ BERRIO, 2010; MORENO, 2015; RABAZAS y RAMOS, 2017). En el caso de España, resulta especialmente destacable el papel que desde que se fundara en 2003, ha venido ejerciendo la Sociedad Española para el Estudio del Patrimonio Histórico Educativo (SEPHE) 5 , en lo que respecta a la promoción, estímulo, apoyo y difusión del patrimonio de la educación. El enfoque metodológico del trabajo que presentamos es básicamente de corte descriptivo, no experimental. Nuestra intención, de acuerdo con los planteamientos de la investigación descriptiva reside precisamente en observar lo que ocurre de manera básica, sin buscar explicaciones a los fenómenos (SÁNCHEZ, BLAS y TUJAGUE, 2010); lo que sería más propio del método analítico. En este caso, somos conscientes de que la perspectiva de la investigación puede verse influenciada por la percepción de los investigadores, en tanto en cuanto participamos también en el desarrollo de la labor difusora de un MPU. En este artículo nos plateamos como objetivo estudiar el papel que desarrollan los MPU españoles en la difusión que hacen de la cultura histórico educativa, centrándonos en detallar el conjunto de actividades y propósitos que ejecutan, para posteriormente establecer algunos de los retos de divulgación que 5 Cfr. https://sephe.org/Acceso en: 16 jun. 2020.
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 6 | 34 tienen pendientes en relación con la difusión del patrimonio histórico educativo y la memoria de la educación. La recogida de datos de la investigación se ha llevado a cabo a través de: a) Páginas web de los diferentes museos pedagógicos universitarios, b) Memorias anuales de actividades desarrolladas por cada museo, c) Compendio de capítulos del libro Los Museos Pedagógicos en España: entre la memoria y la creatividad (2016), dedicados particularmente a los diferentes museos pedagógicos, d) Parte de información vertida en cuestionarios semiestructurados administrados a directores de MPU españoles, con motivo de otra investigación anterior (REBOLLO y ÁLVAREZ, 2020) y e) Conocimiento directo que tenemos de los MPU, gracias a visitas personales ligadas al contacto intermuseos. El universo de MPU físicos existente en España asciende a nueve, tal y como muestra la imagen 1, excluyéndose los virtuales, que no han sido objeto de estudio en esta ocasión. De esta forma, considerando del universo poblacional constituye la muestra objeto de nuestro estudio un total de 8 MPU (M1: Museo Pedagógico de la Facultad de CCE. de la U. de Sevilla; M2: Museo Pedagógico de la U. de Huelva; M3: Museo Pedagógico de la U. de Salamanca; M4: Museo Laboratorio M. B. Cossío de la U. Complutense de Madrid; M5: Centro de Estudios de la Memoria Educativa de la U. de Murcia; M6: Seminario de Historia de la Escuela de la Facultad de Magisterio de la U. de Valencia; M7: Museo de la Educación de la U. de La Laguna; M8: Museo de la Educación de la Universidad del País Vasco). No contamos con el Museo Pedagógico de la Universidad Autónoma de Madrid, por encontrarse en estos momentos en un proceso de impasse. Recogidos los datos de la investigación, ligados a detallar qué están haciendo los MPU para llevar a cabo tareas vinculadas a garantizar la difusión del patrimonio educativo, se realiza el respectivo análisis de contenido a través del sistema de categorización propuesto por Rauchvarg y Jacques (1992), quienes establecen cuatro formas de divulgación científica determinadas en función del tipo de lenguaje que en ellas dominan.
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 7 | 34 Imagen 1 - Museos Pedagógicos Universitarios españoles de carácter físico. Fuente: REBOLLO y ÁLVAREZ (2020). LA TRANSFERENCIA DE CONOCIMIENTO, MISIÓN DE LA UNIVERSIDAD DEL SIGLO XXI Los comienzos del nuevo siglo en el que nos encontramos inmersos han estado marcados por contundentes transformaciones sociales, demográficas, económicas, tecnológicas, políticas, culturales, etc., que han influido -y continúan haciéndolo-, en la construcción de un modelo de universidad, que en la actualidad requiere la comprensión de su origen para proyectar su mejor futuro (LÓPEZGÓMEZ, 2015; RUÍZ-CORBELLA y LÓPEZ-GÓMEZ, 2019). Si bien la misión de la universidad actual debe seguir conjugando las tradicionales funciones de docencia e investigación, no por ello puede perder de vista la necesidad de hacer frente a la transmisión de la cultura (ARIÑO, 2017) y a la transferencia de conocimiento a la sociedad (MATO DE LA IGLESIA y OTROS, 2018). En este sentido, la cuestión no reside precisamente en dar prioridad a una u otra misión,
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 8 | 34 sino en desarrollar todas ellas de forma equilibrada y convergente. Lo que no quita que a lo largo de las dos últimas décadas, especialmente, se haya tratado de dar más relevancia a la investigación, a la innovación dirigida al desarrollo económico de las sociedades y a la transferencia de conocimiento, en detrimento de la actividad docente. Hasta ahora nunca habíamos sido ni tan dependientes de la ciencia y la tecnología, ni tan ignorantes con respecto a aquello que en el presente nos hace la vida mejor y más fácil. Por ello, la institución universitaria tiene una responsabilidad especial a la hora de facilitar la información y la comunicación pública de los saberes (BELENGUER, 2003; CALVO, 2006; ARIÑO, 2019). A este respecto, en la línea de los planteamientos de Toharia (2010, p. 97), “uno de los principales problemas que deben afrontar las sociedades modernas es el alejamiento intelectual de la mayoría de la población respecto a los avances del mundo de la ciencia y la tecnología”. Ante ello, un elemento central de las sociedades del conocimiento a tener en cuenta se centra en la "capacidad para identificar, producir, tratar, transformar, difundir y utilizar la información con vistas a crear y aplicar los conocimientos necesarios para el desarrollo humano” (UNESCO, 2005, p. 29). Necesitamos aspirar a sociedades que propicien la autonomía, la integración, la solidaridad y la participación plural y colectiva, tratando de declarar la guerra a la incultura. El I Congreso sobre Comunicación Social de la Ciencia en España, celebrado en Granada en 1999, dio lugar a la Declaración de 27 de marzo, en la que se nos recuerda que: La ciencia es parte de la gran aventura intelectual de los seres humanos, uno de los muchos frutos de su curiosidad, del intento de representar el mundo en que vivimos. Como producto del pensamiento humano, la ciencia es un componente medular de la cultura, por lo que resulta urgente llevar a la consideración de todos, especialmente de los intelectuales de formación humanista, que la ciencia no es una actividad extraña a la vida y que, por tanto, sus respuestas también son de carácter cultural. Más aún: las ideas científicas, a veces de modo velado, condicionan profundamente las ideas sociales (…). Es urgente incrementar la cultura científica de la población. (Declaración de Granada sobre Comunicación Social de la Ciencia. Granada, 27 de
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 9 | 34 marzo de 1999). Que el mundo ha cambiado vertiginosamente, incluidas las instituciones universitarias en muchos aspectos, es una realidad más que evidente. Las universidades son responsables de la gran parte del conocimiento que se genera en la mayoría de todos los países del mundo. Y en este sentido, les corresponde desarrollar un compromiso importante en relación con la transferencia del conocimiento, que se concreta en “difundir entre la sociedad los resultados de su investigación”, tal y como argumentan Lascurain y Sanz (2009, p. 511). Las universidades, junto con los organismos de investigación, los centros tecnológicos y las empresas con capacidad de I+D+i (investigacion, desarrollo e innovación tecnológica) son, de alguna manera, proveedores prioritarios a la hora de suministrar conocimientos como materia prima (GONZÁLEZ SABATER, 2010). La Conferencia de Rectores de Universidades Españolas nos recuerda que la transferencia de conocimiento hace referencia al proceso orientado a la utilización socioeconómica del conocimiento humanístico, científico y técnico a través de la interacción con terceros en actividades de investigación contratada o en colaboración, consultoría y servicios técnicos, de la protección de los resultados de investigación, las licencias de los derechos sobre los mismos y la creación de spin-off (CRUE, 2010, p. 37). En esta línea, la misma CRUE (2018) en su informe Transferencia del Conocimiento. Nuevo modelo para su prestigio e impulso, asegura que a las dos misiones clásicas de la universidad, investigación y docencia (LÓPEZ-GÓMEZ, 2015), hay que añadir una tercera en el siglo XXI, que es la transferencia de conocimiento (TRENCHER, 2014). Ahora bien, este reto de llevar el conocimiento y la tecnología a la sociedad constituye un desafío continuo no sólo para la universidad, sino para cualquier otro centro o institución dedicada a la investigación.
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 16 | 34 El patrimonio no es una cosa creada o dada, con valor en sí misma: es preciso entender que su valor viene particularmente dado por las comunidades que lo reclamen, lo utilicen y lo integren como parte de su identidad como grupo social. Por ello, los MPU concebidos como laboratorios ciudadanos para el estudio de la cultura escolar y el patrimonio histórico educativo y como espacios culturales de innovación histórica educativa universitaria extensible a toda la comunidad (BORDIGNON, 2017), se encuentran en este momento en disposición de reconocer que a través de diferentes posibilidades, ideas, procesos y actividades, pueden contribuir a la creación de nuevas relaciones y/o colaboraciones intersectoriales e interinstitucionales que faciliten la divulgación de la historia de la educación a través del estudio y conocimiento del patrimonio escolar. Si nos preguntamos por el sentido de una colección institucional de patrimonio académico educativo, por ejemplo, más allá de preservar o representar una parte de la historia de la educación a través las exposiciones que presentan los MPU (SOLANAS, MARTORELL y SERRA, 2013), las universidades pueden utilizar los objetos pedagógicos y la cultura material representativa de su historia académica y tradiciones como promoción institucional para atraer a posibles estudiantes, a organismos de financiación, a empresas privadas, a asociaciones, etc., (KOZAK, 2016), de cara a emprender nuevas innovaciones sociales que contribuyan a crear, como apunta Fernández (2020, p. 70-71): a) Novedosas soluciones a modo de productos, servicios, modelos, procesos, etc., que ayuden a mejorar la conservación, gestión, difusión, defensa o puesta en valor del patrimonio educativo; b) Necesidades y oportunidades para acercar el acceso a la educación, la ciencia, el conocimiento y la cultura a los sectores más desfavorecidos de la sociedad desde perspectivas igualitarias e inclusivas; y c) Diferentes tipos de relaciones, lazos, nexos, que mejoran la capacidad de la comunidad para interactuar con el patrimonio educativo y que favorezca una colaboración multisectorial y multidireccional entre la universidad, la sociedad y los mercados. Son este conjunto de acciones las que contribuyen a generar en el marco de los MPU, un conjunto de condiciones que nos hacen considerarlos -en
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 17 | 34 palabras del mismo Fernández (2020)-, como “ecosistemas de innovación patrimonial y social”. Junto a todo lo anterior, precisamos de MPU más sociales, en permanente diálogo con la comunidad universitaria, con el fin de que ésta, a través de su patrimonio histórico educativo, encuentre oportunidades para reflexionar crítica y subjetivamente acerca de la realidad de la cual forma parte. Así, necesitamos construir en el contexto del MPU, discursos y narrativas museográficas más dinámicas, multidisciplinares, integradoras e inclusivas (REBOLLO y ÁLVAREZ, 2020), que favorezcan el compromiso que nuestra sociedad debe tener con la cultura y con los grupos sociales del tiempo presente. La extensión es una actividad de carácter universitario en la que se acentúa la relación de la universidad con la comunidad en la que está inmersa, de ahí que podamos entender que los MPU a través de su actividad contribuyen a amplificar la presencia de la universidad y su patrimonio educativo en la sociedad. Llegados a este punto, lo que queda patente es que los MPU tienen en sus manos la oportunidad de participar activamente en la transferencia social del conocimiento patrimonial histórico educativo a través de la ejecución de un amplio conjunto de actividades de divulgación científica que pueden interesar directa o indirectamente a un conjunto de usuarios potenciales ligados a distintos ámbitos de la difusión del patrimonio cultural. Nos referimos a asociaciones de carácter cultural, asociaciones de profesionales o de empresas, centros educativos de diferentes niveles de enseñanza, centros culturales públicos y privados, empresas productoras de audiovisuales, editoriales, empresas o entidades organizadoras de eventos culturales, mediadores culturales o turísticos, medios de comunicación generalistas (prensa, radio, TV), revistas profesionales, etc. (CASTRO-MARTÍNEZ, 2018, p. 98). A este respecto, la Guía de valoración de la actividad de divulgación científica del personal académico e investigador (CRUE y FECYT, 2018), se presenta como un buen punto de partida para aquellos investigadores ligados al estudio del museismo pedagógico e interesados en participar activamente en el
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 18 | 34 desarrollo de esta misión, mediante procesos y acciones orientadas a la divulgación del conocimiento patrimonial histórico educativo. En la tabla 3 se recopilan un conjunto de actividades que a modo de sugerencia, pueden llevarse a cabo de cara al desarrollo de este encargo 12 . Tabla 3 - Ejemplos de actividades de divulgación científica. Fuente: Elaboración propia a partir de: CRUE y FECYT (2018). Conscientes de que la trasferencia de conocimiento en educación es un desafío estratégico de la era actual (SANTOS, 2020), y con ella la divulgación (MEDINA, 2012), consideramos que en el ámbito de la Historia de la Educación, el MPU es un claro recurso facilitador de la extensión y divulgación del conocimiento desde el entorno universitario (LASCURAIN y SANZ, 2009), en la 12 Resulta significativo comentar que diferentes estudios empíricos muestran que el personal investigador adscrito a las Ciencias Humanas y Sociales es más propenso a llevar a cabo actividades de divulgación de carácter individual, mientras que las personas que investigan en torno a disciplinas experimentales participan más en actividades promovidas o realizadas por las propias instituciones (CASTRO MARTÍNEZ, 2018, p. 90).
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 19 | 34 medida en que a través de él, la comunidad científica de historiadores/as de la educación tiene la posibilidad de comunicar el patrimonio educativo de una manera más efectiva, social y participativa (ESCOBAR-ORTÍZ y RINCÓNÁLVAREZ, 2019; ESCOBAR-ORTÍZ, 2020), y de llegar a todos los sectores de la sociedad con más facilidad, cercanía y atractivo. Y en esta línea, conviene no dejar de recordar que, divulgar para ofertar más y mejor cultura científica significa brindarle a la población en su conjunto mayor calidad de vida, mejor conocimiento de las cosas que nos rodean, menor sometimiento a la influencia de las seudociencias y de las magias fraudulentas. Mayor libertad, en suma (TOHARIA, 2010, p. 101). LA DIFUSIÓN DE LA CULTURA HISTÓRICO EDUCATIVA: PROPÓSITOS Y ACTIVIDADES EN LOS MPU ESPAÑOLES Transferencia del conocimiento, difusión cultural, divulgación científica, cualquiera de estos términos y otros similares ponen su acento en la necesidad de “romper los muros” de las instituciones de educación superior, en su sentido más constructivo. El “aula sin muros” que reivindicara McLuhan (1974) proféticamente hace ya tantos años, cada vez es más recomendable en una sociedad igualitaria como la que, supuestamente, nos encaminamos a construir. Los museos en general, los de pedagogía en particular, y los universitarios más aún, deben procurar actuar como “redes de aprendizaje” -una idea de Iván Illich (1974, cap. 6), antigua también, pero que puede continuar resultando provechosamente innovadora en las circunstancias presentes-, o sea, como recursos educacionales o servicios de referencia respecto a objetos educativos, histórico-educativos en este caso. Pero no pueden hacerlo por simple ósmosis, no basta con que las paredes de sus recintos se vuelvan simbólicamente permeables: conseguir una difusión adecuada y eficaz del patrimonio pasado de las escuelas exige convencimiento, apoyos, esfuerzo y creatividad a la hora de buscar los
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 20 | 34 modos de hacerlo. Nos centramos a continuación en señalar cómo lo están haciendo los MPU españoles 13 . Y, para ello, vamos a sistematizar los resultados partiendo como marco de la tipología de formas de divulgación científica elaborada por Rauchvarg y Jacques (1992), conscientes de que la clasificación no es estanca ni excluyente. Estos autores proponen cuatro formas de divulgación científica definidas en función del tipo de lenguaje que en ellas impera. Así, podemos destacar: a) La divulgación en tres dimensiones: nos referimos a museos, exposiciones, gabinetes de historia, laboratorios científicos, etc.; b) La escritura: se trata del código que se utiliza cuando se quiere realizar una actividad divulgativa a partir de publicaciones en libros, revistas, diarios, dossiers, periódicos, enciclopedias, etc.; c) La palabra: hace referencia al lenguaje que se materializa a través de impartición de conferencias, seminarios, programas de radio, teatro científico, cursos de extensión universitaria, poesía, monólogos científicos, etc.; y d) La imagen: se refiere a las representaciones que manifiestan la experiencia visual de un objeto real o imaginario mediante documentales, dibujos, cine científico, infografías, sistemas multimedia, etc. Además de estas formas de hacer divulgación científica (BELENGUER, 2003), existen otras propuestas ligadas, por ejemplo, a ferias científicas y festivales de divulgación; rutas didácticas y paseos científicos; eventos conmemorativos; espectáculos; etc. A) LA DIVULGACIÓN EN TRES DIMENSIONES: El museo en sí mismo es una fuente de divulgación en tres dimensiones. Un MPU es un marco donde se conjugan escritura, palabra, imagen y otros muchos elementos (objetos reales y virtuales, sonidos, música, olores…) para recrear interactivamente el pasado de la educación. Pero, las protagonistas 13 Para detalles sobre las actividades que realizan cada uno de los MPU españoles, cfr. ÁLVAREZ (2016).
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 21 | 34 principales de tal recreación son las personas que lo visitan. Con ellas comienza la representación del teatro de la memoria histórico-educativa. Ellas son las primeras hacedoras del discurso museístico y las primeras voces encargadas de la difusión de lo que dentro se cuece: de lo que allí saboreen, habiendo añadido el ingrediente fundamental de sus vivencias y emociones, hablarán fuera, provocando una suerte de onda expansiva. El MPU, pues, desde el principio, intrínsecamente, se define como “museo comunicador” (ÁLVAREZ, 2016, p. 124), sale del museo, es su destino abrirse al conjunto de la ciudadanía sin restricciones debidas a su titularidad o ubicación. Sale inicialmente hacia el alumnado universitario, el más cercano, aquél para el que fue ideado en origen; pero sale también hacia el público en general, suponiendo así un vector de proyección social de la imagen de la universidad. Desde el enunciado de sus propósitos lo destacan, ya que en los Reglamentos de todos los MPU españoles la difusión del legado patrimonial o la extensión cultural, aparecen de forma explícita como objetivo, coincidencia que claramente subraya su importancia, por encima de que cada uno de los Museos intente preservar su idiosincrasia, su parcela de especialización distintiva: la vertiente didáctica (M1), la identidad nacional a través de la lengua (M8), los entornos virtuales (M1, M5, M6), etc. Y es una de las claves comunes, porque los MPU se convierten en centros de interpretación de la memoria “colectiva”, son un espacio para compartir historias (ÁLVAREZ, NÚÑEZ y REBOLLO, 2014), para rescatar del olvido entre todos/as nuestro pasado educativo. Por ende, incluyen siempre una intencionalidad cívica, tienen entre sus obligaciones la de transmitir amor y sentido por la recuperación y conservación del patrimonio histórico-educativo, como pieza (material e inmaterial) del puzle a reconstruir, conservar, investigar y enseñar. Se entienden, en definitiva, como “espacios de ocio, de cultura, de acercamiento y de participación ciudadana” (ÁLVAREZ, 2016, p. 233) con un evidente compromiso divulgador en tiempos de democracia. Aparte de las visitas guiadas que todos los museos desarrollan, el mecanismo más lógico y repetido para difundir, es decir, la actividad por
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 22 | 34 excelencia de los museos es la exposición, física o virtual 14 . Es ésta la cara más visible de los MPU, y todos procuran agenciarse alguna sala para mantener su muestra permanente, a la vez que montan exposiciones temporales temáticas. La sala de exposición fija habitualmente representa una o varias aulas de épocas significativas de nuestra Historia de la Educación (Restauración, II República, Franquismo, Ley General de Educación de 1970), y facilitan al público una inmersión total en el momento, poniendo en juego su imaginación histórica, despertando recuerdos o suscitando preguntas, es decir, creando oportunidades de aprendizaje intergeneracional, con pansóficos ecos del comeniano “enseñar todo a todos” (COMENIO, 2012) 15 . Las exposiciones temporales suelen girar en torno a centros de interés educativo que, además, se relacionan con las investigaciones en curso en el museo: juegos infantiles tradicionales (M3), edificios escolares (M3), recursos didácticos (M5, M6, M8), educación femenina (M1, M4, M6, M7, M8), escritura (M3), diferentes materias curriculares (M3, M5, M7, M8), prácticas metodológicas innovadoras (M5, M6), formación del magisterio (M2, M7), educadoras y educadores sobresalientes (M5, M7), historia local (M5, M6, M7, M8), fondos particulares, educación informal (M1, M7), etc. Asimismo, es costumbre en varios de los museos la exposición de “la pieza del mes”, algún objeto o documento al que se le da tratamiento museístico individualizado y alrededor de cuyo eje se trabaja. Las mencionadas exposiciones temporales se convierten también en vehículo de divulgación al ofrecerse en préstamo a los centros que las soliciten -museos pedagógicos incluidos (M1, M3, M5)-, en alguna ocasión incluso, ha sido una extensa muestra de la propia exposición permanente la que ha viajado literalmente a otras localidades, sembrando en ellas el 14 La mayoría de las exposiciones temporales montadas por los MPU españoles han sido reseñadas en el Boletín Informativo de la Sociedad Española para el Estudio del Patrimonio HistóricoEducativo (BISEPHE), cfr. https://sephe.org/bisephe/ o en la Revista Cabás. Revista Digital sobre el Patrimonio Histórico Educativo, que cuenta con una sección fija a tal efecto, cfr. http://revista.muesca.es/ Acceso en: 30 jun. 2020. 15 Se trata del principio básico de la didáctica comeniana, publicada por primera vez en 1632, pero con una influencia pedagógica que se extiende hasta nuestros días.
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 23 | 34 “gusanillo” del rescate de fondos patrimoniales que, de otra manera, se habrían apolillado arrinconados en los desvanes de alguien o quizá en alguna escuelita cerrada y olvidada (M1, M2, M4, M5). Igualmente, forma parte del elenco de tareas de los MPU el asesorar a los colegios e institutos históricos a la hora de organizar y dar a conocer su patrimonio, así, la colaboración en el montaje de las exposiciones sitas en sus centros de referencia naturales, el surgimiento de “centros sucursales” o, dicho de otro modo, la creación de redes museísticas, es otro ejemplo más de buena difusión en tres dimensiones, que contribuye a su vez a la germinación de nuevas semillas de difusión (M1, M3, M5, M6, M7). B) A TRAVÉS DE LA ESCRITURA: Todos los MPU españoles difunden sus investigaciones y actividades a través de publicaciones científicas o divulgativas propiamente dichas. Los miembros de los equipos responsables de los museos dedican una parte considerable de sus trabajos académicos a esta temática, en variados formatos - libros, capítulos, artículos en revistas nacionales e internacionales, comunicaciones en congresos, materiales didácticos especializados, etc.- y con el fin de visibilizar sus centros y de intercambiar buenas prácticas, cuando no preocupaciones y problemas, con la comunidad científica especializada (la SEPHE 16 en el caso de España, y la RIDPHE 17 , en el ámbito Iberoamericano). Pero también hay que mencionar otro tipo de publicaciones, menos sesudas, aunque igualmente necesarias o más para la labor difusora. Nos referimos a aquellas destinadas a un público más amplio y heterogéneo, por ejemplo, a las noticias en la prensa periódica (M1, M7, M8), a los folletos de propaganda (M1, M4), a las fichas de autoguía para las visitas (M1), a los calendarios que presentan objetos de los fondos museísticos (M3), o, como no, a la presencia cada vez más 16 Cfr. https://sephe.org/ Acceso en: 30 jun. 2020. 17 [email protected] Red coordinada por la Profª. M. Cristina Menezes. UNICAMP. Brasil.
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 24 | 34 ineludible de los MPU en las redes, gracias a sus páginas web (todos la tienen), cuentas en Facebook (M1, M2) o chats en Twiter que facilitan la comunicación, en especial, con los destinatarios más jóvenes, adaptándose a su lenguaje e intereses. C) A TRAVÉS DE LA PALABRA HABLADA: No siempre las palabras que llegan más lejos o que calan más hondo se ponen negro sobre blanco: el poder de la palabra hablada puede llegar a ser aún más fuerte y directo como instrumento de divulgación patrimonial. Los MPU la usan principalmente organizando y participando en conferencias, seminarios y talleres sobre la materia, foros nacionales e internacionales de discusión que coadyuvan en paralelo a reforzar los vínculos entre museos (M1, M2, M3, M6, M7). También es este el cauce de comunicación utilizado, por ejemplo, en cursos de extensión universitaria, impartidos por los MPU y pensados para la ciudadanía en general (M1). O en entrevistas radiofónicas para captar asimismo la atención del gran público (M1, M5, M8). O en programas de divulgación como los encuentros informales de los “Cafés con ciencia” (M1), cuyo objeto principal es poner en contacto, alrededor de una mesa, compartiendo café y conversación, a un grupo reducido de invitados con una persona experta en alguna rama científica, es decir, se trata de generar un espacio distendido para charlar sobre ciencia, para sacar la ciencia fuera de sus enclaves convencionales y hacer visible la labor de los investigadores. D) A TRAVÉS DE LA IMAGEN: La imagen es otra herramienta de difusión que no puede faltar en el mundo actual. Los MPU la emplean también con asiduidad y eficacia. Varios se han dado a conocer a través de la TV (M1, M2). Algunos han producido vídeos
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 25 | 34 documentales para contar la historia, el sentido y las potencialidades de su proyecto (M1, M4, M5, M6, M7); frecuentan redes sociales típicamente visuales como Instagram para mantener al día a las personas interesadas o enganchar a nuevos visitantes gracias al uso de fotografías de fondos o eventos museísticos (M1); trabajan con la recreación de estampas escolares antiguas (M1); organizan concursos de pintura sobre motivos relacionados con la historia de la educación, para fomentar lenguajes alternativos a la hora de defender el patrimonio (M1); celebran cine-fórum que conectan el séptimo arte a la educación (M1, M2, M7); o incluso se unen a la ola de lo virtual diseñando experiencias de Realidad Aumentada, visitas virtuales al museo, para que sea posible verlo desde casa y completar la información y las oportunidades de aprendizaje con actividades interactivas y enlaces “para saber más” (M1, M5). E) OTRAS: Por último, incluimos en este apartado acciones divulgadoras de índole quizá más lúdica o festiva, ya que se trata de visibilizar a los MPU por medio de su participación en eventos conmemorativos, culturales o propagandísticos, que casi siempre implican la conexión de distintas agencias y que, por supuesto, se dirigen al público menos especializado, al que hay que conquistar. Cabrían en este grupo actividades como, por ejemplo, las Jornadas de puertas abiertas (M5) de la Noche de los Museos (M2), o del Día Internacional de los Museos (M4), o las de inauguración de curso, donde se enseñan al futuro alumnado las dependencias de la Facultad (M1); el Salón del Estudiante, en el que se promocionan los estudios universitarios entre los estudiantes de bachillerato (M1); la Noche Europea de los Investigadores, una cita para popularizar los proyectos de investigación desarrollados por las universidades (M1, M2); la Fiesta de la Historia (M1) o la Semana de la Ciencia o de la Facultad o de la ciudad (M1, M7), en las que la universidad se abre a otros niveles educativos. Igualmente podrían mencionarse en este punto, para terminar el listado, todas aquellas actividades
Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 32 | 34 PERRAULT, Sarah. Communicating popular science: from deficit to democracy. New York: Palgrave Macmillan, 2013. PLAN CULTURA 2020. Ministerio de Educación Cultura y Deporte. Madrid: Secretaría de Estado de Cultura, 2017. Disponible en: https://sede.educacion.gob.es/publiventa/descarga.action?f_codigo_agc=1526 5C Acceso en: 20 jun. 2020. RABAZAS, Teresa; RAMOS, Sara. Los museos pedagógicos universitarios como espacios de memoria y educación. História da Educação, vol. 21, nº. 53, p. 100119, 2017. REBOLLO, Mª. José y ÁLVAREZ, Pablo. Women and educational heritage in Spanish university education museums: good practices and pending challenges for the incorporation of the gender perspective, Paedagogica Historica, 2020. Disponible en: https://www.tandfonline.com/doi/pdf/10.1080/00309230.2020.1769149?need Access=true Acceso en: 26 jun 2020. ROJAS MIX, Miguel. La responsabilidad cultural de la universidad pública. Latinoamérica. Revista de Estudios Latinoamericanos, nº 48, p. 9-27, 2009. RUÍZ BERRIO, Julio. El patrimonio histórico-educativo. Su conservación y estudio. Madrid: Biblioteca Nueva, 2010. RUIZ CASTELL, Pedro (ed). Más allá del compromiso público, Nuevas formas de estudiar, administrar y usar las colecciones de la Universidad.Newcastle upon Tyne: Cambridge Scholars Publishing, 2015. RUIZ-CORBELLA, Marta y LÓPEZ-GOMEZ, Ernesto. La misión de la universidad en el siglo XXI: comprender su origen para proyectar su futuro. Revista de la Educación Superior, vol. 48, nº 189, ene./mar., p. 1-19, 2019. SÁNCHEZ, María José; BLAS, Héctor; TUJAGUE, María Paula. El Análisis Descriptivo como recurso necesario en Ciencias Sociales y Humanas. Fundamentos en Humanidades, vol. XI, nº 22, p. 103-116, 2010. SANTOS, Miguel Ángel (ed.). La transferencia de conocimiento en educación: Un desafío estratégico. Madrid: Narcea Ediciones, 2020. SOLANAS, Isabel, MARTORELL, Cristina y SERRA, Carolina. La divulgación científica en ciencias sociales a través de las exposiciones: un estudio de caso. Historia y Comunicación Social, vol. 18. nº esp., Nov., p. 815-826, 2013. TALAS, Sofía y LOURENÇO, Marta (eds). Organización y reorganización:
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Revista História da Educação (Online), 2021, v. 25: e105032 DOI: http://dx.doi.org/10.1590/2236-3459/105032 34 | 34 Revista História da Educação - RHE Associação Sul-Rio-Grandense de Pesquisadores em História da Educação - Asphe Artigo de acesso aberto distribuído nos termos de licença Creative Commons.