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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 La lengua hebrea en el sionismo e Israel, entre el símbolo y la realidad The Hebrew language in Zionism and Israel, between symbol and reality Roger Ferrer i Baños1 Universidad de Barcelona (España) ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5665-7106 Recibido: 15-01-2025 Aceptado: 20-03-2025 Resumen El hebreo moderno está íntimamente asociado a Israel y al sionismo, puesto que, según el relato más extendido –sobre todo allí–, ambos permitieron que volviera a revivir después de prácticamente dos mil años. El artífice de este proceso, en esta misma narración histórica, fue Eliézer Ben-Yehudá (18581922), quien se ha convertido en una figura central de la cultura popular israelí y ha experimentado, junto a la lengua hebrea, una insistente reivindicación por parte de las instituciones estatales a lo largo de esta última década. Aun así, como se expone en el artículo, hace más de medio siglo, desde Fellman (1973), que la responsabilidad directa de Ben-Yehudá en la recuperación del hebreo ha sido puesta en duda por los investigadores israelíes. De hecho, tanto el análisis del discurso como los testimonios históricos incluso ponen en duda que realmente el hebreo experimentara tal revitalización. Palabras-clave: Ben-Yehudá (1858-1922), hebreo moderno, lengua y nacionalismo, cultura popular israelí, sionismo, Guerra de las lenguas (19131914), construcción nacional, Estado de Israel, literatura hebrea contemporánea. 1 Doctor en Estudios Hebreos (Universitat de Barcelona). Premio Nacional al Rendimiento Académico (Filología Clásica, 2020). Sus líneas de investigación son Nacionalismo lingüístico, Teología política, Historia intelectual, Renacimiento de la lengua hebrea, Sionismo temprano y Palestina otomana. Página web: https://barcelona.academia.edu/RogerFerraniBa%C3%B1os
308 Roger Ferrer i Baños Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 Abstract Modern Hebrew is closely associated with Israel and Zionism. According to the most widely spread narrative, especially in Israel, these two entities made it possible for this language to be back to life after almost two thousand years. The architect of this process, following this same account, was Eliezer BenYehuda (1858-1922), who has become a key figure in Israeli popular culture. In the last decade, both him and the Hebrew language itself have been vindicated by the state institutions. Nevertheless, as it is shown in this article, for more than half a century –since Fellman (1973)– Ben-Yehuda’s direct responsibility in the Hebrew Revival has been called into question by Israeli Academia. In fact, discursive analysis and historic testimonies even cast doubt on the fact that Hebrew was actually revived. Keywords: Ben-Yehudah (1858-1922), modern Hebrew, language and nationalism, Israeli popular culture, Zionism, War of the Tongues (1913-1914), nation building, State of Israel, contemporary Hebrew literature. Introducción: tierra, gobierno y lengua La existencia del Estado de Israel es consecuencia directa del desarrollo de varios sionismos2, los cuales, partiendo del convencimiento de que el pueblo judío constituye una nación, comparten como objetivos últimos reunirlo en la antigua patria de Erez Yisrael3 o Palestina (sea ocupándola total o parcialmente) y conseguir allí la mayor autonomía política posible. De acuerdo con el modelo típico del nacionalismo europeo decimonónico, para que la nación judía llegara a su plenitud, aún le faltaría un tercer elemento: una lengua propia (Ferran i Baños, 2024: 125-127), que acabaría siendo el hebreo. La reivindicación de estos tres elementos (Erez Yisrael, cierto grado de independencia política, lengua hebrea) ya empieza a definirse en los escritos de los primeros intelectuales sionistas entre 1875-18854, y con ello 2 Mejor que sionismo, siguiendo a Charbit (1998: ii-iii) «[I]l convient plutôt, […] de présenter le sionisme dans son foisonnement de courants et de groupes; de restituer l’ampleur des débats, lesquels ont conduit parfois à des ruptures et des scissions; de parler, enfin, au pluriel, de «sionismes». […] La référence au même terme témoigne de l’existence d’un «tronc commun» qui unit tous les courants tandis que la marque du pluriel rétablit le pluralisme effectif et renvoie au fait qu’au-delà de ce plan sur minimum, de cette charpente aisément réductible à quelques principes fondamentaux, il y eut dans le passé mais tout aussi bien au présent des questions qui sont loin d’être marginales […].» Sigo las mismas páginas introductorias en esta breve exposición del fenómeno sionista. 3 Se ha adoptado el sistema de transcripción simplificada del hebreo de la Academia de la Lengua Hebrea (v. Secció Filològica de l’Institut d’Estudis Catalans, 2003: 70s). 4 Esta década coincide con la fundación de los primeros asentamientos sionistas: Rishon le-Ziyyon en 1882 (aunque en 1878 los hasidíes habían fundado Pétah Tiqwa), la organización de los Hibbat Ziyyon o BILU el año anterior y la Conferencia de Katowice de 1884, que se adelanta trece años al
309 La lengua hebrea en el sionismo e Israel, entre el símbolo y la realidad Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 se hace evidente el carácter utópico de tales propuestas. A diferencia de los otros nacionalismos coetáneos, para culminar su programa, este tipo de nacionalismo judío tenía que conquistar los tres elementos de la tríada prácticamente desde la nada: había que crear el territorio expandiendo la población judía en la Palestina otomana más allá de las ciudades –algunas ya con una mayoría judía relativa (Ben-Arieh, 2020: 157-158,178–, conseguir cierto grado de autogobierno5 y, por último, potenciar una lengua común y moderna entre todos los judíos o, al menos, entre los que habitaban la Palestina histórica. Si nos centramos en la dimensión territorial, la Palestina de 1881, justo antes de la Primera Aliyá o inmigración judía de corte sionista, contaba con unos 462.000 habitantes, de los que 400.000 eran musulmanes, 42.000 cristianos y unos 20.000 judíos –cifra que seguramente incluía unos 5.000 con ciudadanía otomana (v. Gribetz, 2014: 32)–. Pero la ínfima demografía judía de la región no era el mayor obstáculo para un proyecto nacional, puesto que estas 20.000 almas no formaban una unidad cultural. Así quedaba patente para los europeos que visitaban Jerusalén, como el autor de este artículo aparecido en el diario francés Le Gaulois en 1882: Les israélites de Jérusalem se divisent en deux groupes : les Sephardim originaires d’Espagne, parlant l’espagnol ou le portugais, et les Aschkenazim, d’origine allemande, parlant le russe, l’allemand ou le hollandais. Selon moi, il n’y a pas beaucoup d’affinité entre ces deux branches de la grande famille juive, et je crois que la religion est l’unique lien qui les unit. (De Tchachnikoff, 1882, v. Ferran i Baños, 2024b) Si bien en la actualidad aún existe cierto grado de separación entre comunidades judías en Israel, sobre todo en Jerusalén (solo hace falta pensar en Mea Shearim), Israel ha conseguido construir una unidad cultural que se extiende más allá de la religión y la etnia por medio de la lengua hebrea. Según la «Encuesta sobre el dominio del hebreo y los usos lingüísticos» de 2021, esta era la lengua materna del 55% de los ciudadanos (frente al 49% de diez años atrás) y la usaban el 66% de los hogares (entre los que se incluye el 4,2% de la población árabe, en alternancia con el árabe). En el trabajo es donde los porcentajes son más elevados: el 86% de la población lo usa en este ámbito y, por lo que se refiere a los ciudadanos árabes, prácticamente la mitad trabaja en hebreo (el 47%) (Central Bureau of Statistics, 2022). Más allá de las estadísticas, quizá la mejor prueba del factor unificador de la lengua hebrea es la existencia de comunidades católicas hebreohablantes en Israel, en las que Primer Congreso Sionista de Basilea, además del inicio de la carrera política de Eliézer Ben-Yehudá (v. infra). 5 Lo máximo que se tenía era el reconocimiento como millet por parte de las autoridades turcas y un rabino principal o hakham bashi.
310 Roger Ferrer i Baños Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 la lengua litúrgica y vehicular es el hebreo (Saint James Vicariate for Hebrew speaking Catholics in Israel, 2022). El sionismo e Israel han sabido crear la nación hacia adentro, el endins del catalanismo de Prat de la Riba. Si en el mundo material el sionismo ha vuelto a la antigua patria, en el mundo espiritual ha vuelto a la antigua lengua, el hebreo. Pero este proceso no fue lineal ni mucho menos. En primer lugar, como ya se ha comentado, la población judía de Palestina en 1882 parecía muy dividida lingüísticamente. En segundo lugar, el grueso de los judíos a nivel mundial tenía como lengua principal el yidis6, aunque en dos y tres generaciones atrás había comenzado un proceso de asimilación a las lenguas estatales, sobre todo entre las clases altas y en Europa occidental. Sirvan como ejemplo de ello los versos 29-32 de Haqiza ammi («Despiérta, pueblo mío»), publicado en 1866 por el poeta judeoruso Yalag (Yehuda Leib Gordon, 1830-1892) en calidad de manifiesto del programa asimilacionista de los intelectuales judeorrusos (sintetizado en el lema sé un judío en casa y un hombre fuera) (Bacon, 1995): Levanta la cabeza, yergue la espalda, mira a tus hermanos rusos con ojos llenos de amor, da el corazón a la ciencia y al conocimiento, sé un pueblo ilustrado y háblales en su lengua (u-bi-leshonam siha). (Gordon, 1884: 41s, traducción y subrayados propios) Si este poema ilustra la voluntad de asimilación lingüística por parte de las élites judías de Europa oriental, un buen testimonio de la situación en Europa central y occidental es el famoso comentario de Theodor Herzl, culturalmente alemán, en El estado judío (1896) a propósito de la viabilidad del hebreo como lengua del estado que propone crear: Quizás alguien piense en la dificultad que significa el que tengamos más de un idioma común. Sin embargo, no podemos hablar hebreo entre nosotros. ¿Quién de nosotros lo sabe lo bastante como para pedir un boleto de tren? No hay quien pueda hacerlo. Con todo, la cosa es muy sencilla. Cada cual conserva su idioma, que es la querida patria de sus pensamientos. (Herzl, 2004: 91) La historia es tozuda y el hebreo se acabó imponiendo en Palestina como lengua nacional de los judíos. A pesar de la utopía lingüística igualitaria de Herzl, su estado requeriría una lengua que permitiera comunicarse entre sí a las comunidades judías y una para la administración del ente político que se creara. Al establecerse el Mandato Británico de Palestina, el hebreo fue convertido 6 En 1880 los judíos de Europa oriental llegaban a los 5 millones, la inmensa mayoría de los cuales hablaban exclusivamente yidis. Estos 5 millones sumaban el 64% de la población judía mundial y, junto a las comunidades asquenazíes establecidas fuera de Europa oriental, llegaban al 85% (Kupovetsky, 2010, Figura 3).
311 La lengua hebrea en el sionismo e Israel, entre el símbolo y la realidad Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 en lengua oficial junto al árabe y el inglés en 1922, posición que desde 1948 mantiene exclusivamente con el árabe7. En el proceso de creación de una lengua nacional, las experiencias grupales con una dimensión simbólica tienen mayor trascendencia que las decisiones burocráticas, como demuestra la pésima situación del gaélico a pesar de su oficialización tras la independencia de Irlanda también hacia 19228. Por esta razón la sanción del hebreo como lengua nacional de los judíos palestinos no hay que buscarla en la oficialización en 1922, sino en los hechos de la llamada Guerra de las lenguas de 1913-1914 (Milhemet ha-safot), cuando toda la colonia judía de Palestina o Yishuv se movilizó para que el hebreo fuera la lengua de instrucción en la educación secundaria. En aquellos años el hebreo ya se había consolidado como lengua vehicular en el parvulario y en la educación primaria. Fue así, en parte, por el fervor utópico de los inmigrantes de la Segunda Aliyá (1904), deseosos de dejar atrás los pogromos y la traumática historia judía, identificada con las judeolenguas (los «idiomas del gueto» de Herzl, ibíd.) y el Exilio, que adoptaban el hebreo al instalarse en Palestina (Harshav, 1993, p. 134s). Muchos de estos neohablantes siguieron (como muchos hoy en día) el ejemplo vital de Eliézer Ben-Yehudá (1858-1922) (cf. Kuzar, 1998), quien es considerado el artífice del proceso modernización del hebreo y quien fue uno de los dirigentes de la defensa del hebreo en la guerra de las lenguas de 1913-1914. Movimiento nacional busca lengua nacional El pionero: Eliézer Ben-Yehudá (1858-1922) Según la Biblia, el componente espiritual del pueblo hebreo en la Antigüedad, la Alianza con Yahvé, pudo nacer gracias a que el patriarca (av) Abram dejó atrás su tierra para dirigirse a la Tierra de Israel tal y como Dios le había prometido. Cambió su nombre y finalmente Dios le dispensó el sacrificio 7 En 2018 el árabe dejó de ser oficial en Israel, si bien la Ley Fundamental: Israel Como El EstadoNación Del Pueblo Judío, del 19 de julio de 2018 (Huq-Yesod: “Yisrael – Medinat ha-leom shel ha-am ha-yehudi) establece en su 4ª epígrafe que el hebreo es la lengua del estado y que el árabe tiene una situación especial en el estado (maamad meyuhad ba-medina) sin detrimento de su situación anterior. El árabe es la única lengua oficial en los Territorios Palestinos. 8 Según el Gobierno de Irlanda, en 2016 un 39,8% de los irlandeses era capaz de hablar en gaélico, aunque solo un 4,2% (73.803 personas) lo hablaba diariamente fuere del sistema educativo. En el Gaeltacht (zonas donde oficialmente el uso es mayor), el porcentaje subía hasta el 66,3% (Central Statistics Office, 2017). El retroceso es evidente en comparación con veinte años atrás, en 1996, cuando un 43,5% se declaraba capaz de hablarlo y un 24,72% lo hablaba diariamente (tanto dentro como fuera de la educación). En el Gaeltacht lo hablaba un 76% de la población (Central Statistics Office, 1996).
312 Roger Ferrer i Baños Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 de su ansiado primogénito Isaac. La historia vital de Ben-Yehudá se convirtió en modélica para los pioneros porque, si se acepta que fue el padre (av) de la lengua hebrea moderna, su vida se puede narrar siguiendo el mismo esquema de la de Abraham. El componente espiritual de los pueblos en la Modernidad, la lengua, la hebrea en este caso, pudo renacer gracias a que Eliézer Perlmann se marchó de su Lituania natal a la Tierra de Israel, inspirado por la lectura de la novela Daniel Deronda (1876). Una vez en Jerusalén, cambió formalmente su apellido a Ben-Yehudá (su pseudónimo como articulista desde 1879), pero el espíritu positivista de la modernidad no le escatimó el sacrificio de su ansiado primogénito. Ben-Yehudá creó el primer hogar hebreoparlante en la época contemporánea. Empezó enseñando hebreo a su primera esposa Debora (18551891) justo antes de casarse en 1881 y, al afincarse a Jerusalén meses después, se convirtió en la única lengua permitida en casa. Y he aquí el sacrificio del primogénito: al nacer, Itamar Ben-Aví (1882-1943) fue aislado del mundo exterior para evitar que se contaminara de otras lenguas y garantizar así que se convirtiera en el primer hablante monolingüe de hebreo después de siglos. Este celo lingüístico fue extendido a todos los hijos que vinieron después y al espacio físico del hogar, permitiendo las visitas en función del conocimiento de hebreo de los invitados y, a la práctica, aislando socialmente a Debora y restringiendo la entrada a su propia madre9. La realidad se confunde con la leyenda y el asombro se convierte en admiración o en horror. El Jerusalén de aquella época acogió entre escéptico y horrorizado el experimento de Ben-Yehudá, quien el 27 de octubre de 1886 escribía a Debora por carta durante un viaje por Europa (Archivos Sionistas Centrales, carpeta A192\1148, reproducido por Lang, 2008: 72; traducción propia): ¿Cómo están los niños? ¿Ya hablan hebreo? Sabes, verdad, querida, que, no quiera Dios, si vengo y encuentro que su lengua se ha corrompido y hablan yidis me pondré muy triste. Por lo tanto, por favor, paloma mía, amor mío, vigila a los niños. Di a Itamar que, si no oye yidis, le traeré regalos muy bonitos pero que, en caso contrario, no le traeré, no lo querré, no le hablaré y le pegaré muy fuerte [lit. “golpes de muerte”]. Díselo también a Avihayyal. A pesar del celo monolingüe paterno, Ben-Aví se familiarizó pronto con el francés (cf. Shavit, 2020), y para la posteridad quedó la leyenda, transmitida en los textos autobiográficos de los mismos Ben-Yehudá e Itamar Ben-Aví, así como en las memorias de la cuñada y segunda esposa de Eliézer, Hemda (18731951), quienes convirtieron este moderno sacrificio de Isaac en un paradigma 9 Como recoge Lang (2008), ved las páginas correspondientes de mi resumen (Ferran i Baños, 2024: 58, 74) y Seidman (1997: 106s).
313 La lengua hebrea en el sionismo e Israel, entre el símbolo y la realidad Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 de asertividad lingüística para el neohablante. Los textos de Hemda sirvieron de base al periodista norteamericano Robert St. John para escribir la vida novelada de Ben-Yehudá, Tongue of the Prophets (1952), la cual, traducida a siete lenguas, divulgó su figura fuera de Israel. En Israel, sirvieron de base para la popular novela infantil de Devora Omer Ha-bekhor le-bet Avi (1967, traducida en inglés como Rebirth), en la que se resigue la infancia de Itamar10. El legendario sacrificio fue interpretado en la narrativa sionista como el punto de partida de la resurrección de la lengua, como da fe el lingüista Hayyim Rabin (1960)11: Després d’haver estat l’idioma dels jueus per espai de catorze segles, l’hebreu caigué en desús a conseqüència de la destrucció de Jerusalem per Titus (any 70 de J.C.). […] Tot i que durant el període comprès entre els anys 200 i 1880 de J.C., l’hebreu no era emprat per a l’ús quotidià, servia d’idioma literari i de mitjà de comunicació escrita entre els jueus de diversos països (íbid.: 9). Convertir aquest idioma escrit en llengua oral fou l’obra d’un jueu rus, Eliezer Ben Iehuda (1858-1922). […] Ben Iehuda portà immediatament a la pràctica les seves idees: l’any següent [1880] es traslladà a Palestina, i ja al vaixell parlava hebreu amb la seva muller. El seu fill, nat el 1882, fou el primer infant des de l’antiguitat que tingué per llengua materna l’hebreu. Ben Iehuda s’establí a Jerusalem i hi començà una difícil campanya per tal d’introduir l’hebreu a la vida social i familiar.[…] La campanya de Ben Iehuda havia tingut un èxit sorprenent. Segons un cens de 1916-1918, el 40 per 100 (34.000) de la població jueva parlava hebreu, una proporció que entre els infants s’elevava al 54 per 100, i a Tel Aviv i als centres rurals, al 77 per 100 (íbid.: 10) Pero los sociolingüistas israelíes han puesto en duda una y otra vez tanto la paternidad exclusiva de Ben-Yehudá en la recuperación oral del hebreo y en su modernización como que este proceso, al que dedicó toda su vida mediante una infatigable labor periodística, propagandística y lexicográfica, empezara tras el sacrificio de su hijo. Ha sido así al menos desde 1973, tras la aparición de la primera monografía científica sobre Ben-Yehudá, de Jacob Fellman (The Revival of a Classical Tongue: Eliezer Ben Yehuda and the Modern Hebrew Language). En el inicio de su estudio (1973: 9-10), declaraba: In reviewing the available literature one can distinguish two schools of thought with respect to Ben-Yehuda’s significance. One school considers Ben-Yehuda in very simplistic terms a modern day miracle maker who singlehandedly revived the Hebrew language from oblivion… […E]ven the distinguished Hebrew and 10 En YouTube se puede visualizar una adaptación en cortometraje de la novela, con subtítulos en inglés: Ben-Avi/ My Father’s Son, de Moran Peled (2017). 11 Este texto fue publicado en catalán la revista Serra d’Or en 1960 a partir de su versión española (J. Rabin, 1958), a la que no ha sido posible acceder para la redacción de este artículo.
314 Roger Ferrer i Baños Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 Semitic linguist N.H. Tur-Sinai has referred at least twice in print to the revival of the Hebrew language as a miracle. The other school of thought considers Ben-Yehuda the reviver of the spoken Hebrew language with no hint of the miraculous. Rather, by analyzing the social, historic, and linguistic situations this school posits certain reasons for the rise and success of Ben-Yehuda and the revival. This school is represented mainly by professional Hebrew linguists and historians. Sus conclusiones, que en la actualidad son generalmente compartidas en la Universidad israelí, son bastante duras respecto a la figura de BenYehudá, la trascendencia de los periódicos que dirigió, las campañas políticas y de concienciación lingüística que lanzó, y el valor de su Diccionario del hebreo antiguo y moderno (Thesauurus totius hebraitatis et veteris et recentioris/ Millon ha-lashon ha-ivrit ha-yeshana we-ha-hadasha) (Fellman, 1973: 112139): 1. Su activismo solo consiguió crear consciencia lingüística en su entorno próximo. 2. Su llamada a favor del renacimiento nacional en Palestina no fue seguida en masa. 3. A pesar de que fundó las instituciones antecesoras de la Academia de la Lengua Hebrea (organismo regulador del hebreo), como el Consejo de la Lengua (Vaad ha-Lashon), acabó siendo marginado en ellas y sus propuestas (en que muy a menudo se tomaba el árabe como referencia) no fueron aceptadas. 4. Abrió el camino de la educación en hebreo, pero su intervención como pedagogo fue secundaria. 5. A pesar de su incansable labor periodística, el estilo lingüístico y estético que creó (el llamado estilo de Jerusalén) no creó escuela. 6. Su gran diccionario no es científico, y tanto su envergadura (17 volúmenes) como el año de finalización (1959) impidieron que fuera usado como manual para ayudar a la recuperación oral de la lengua, tal y como había sido concebido inicialmente. 7. Sin embargo, a pesar de la oposición de sus compañeros de los organismos reguladores, muchos de los neologismos que acuñó perviven en el hebreo israelí (como millon, «diccionario»). Fellman (1973: 47) apunta que, en 1902, solo diez familias en Jerusalén usaban el hebreo como lengua familiar, por lo que la gran expansión de los años 1910 a que hace referencia Rabin no puede deberse al modo en que BenYehudá educó a su primogénito en los 1880, sino que cabe buscar sus causas en la Segunda Aliyá, inclinada hacia la revolución y el obrerismo (1904) y a la ya
315 La lengua hebrea en el sionismo e Israel, entre el símbolo y la realidad Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 mencionada Guerra de las lenguas de 1913-1914, cuyos protagonistas fueron los hijos de estos inmigrantes. Así pues, la dimensión histórica de figura de Ben-Yehudá queda escindida entre su mito, potente en la narrativa nacional, y la realidad. A pesar de sus muchos fracasos, fue un pionero en el campo ideológico, al abogar activamente por un nacionalismo judío de corte sionista ya en 1879 (v. Ferran i Baños, 2021) y argumentar un año más tarde a favor del hebreo como lengua nacional. En el plano lingüístico, también en 1880 propone la creación de neologismos siguiendo un hebreo puro y tomando el árabe como lengua de referencia: Entre la maraña de términos extranjeros […] de los escritores de la generación anterior, uno encuentra también el término séfer millim [«libro de palabras»]. Esta palabra, como el resto de sus hermanas, mayores y menores, salen de las entrañas de la lengua alemana gracias al santo nombre de la traducción que han usado estos escritores y con la que han obrado milagros y prodigios. No había ninguna palabra que se les resistiera, dado que la lengua alemana es rica, el séfer millim es denso en palabras, y por cada concepto para el que no encontraban una palabra apropiada en el Tanaj, los escritores han vestido un término alemán con la traducción hebrea. En virtud de este espíritu, nuestra lengua se ha convertido prácticamente en alemán con palabras hebreas […] y de las plumas de estos escritores a veces salen palabras que solo entiende quien es alemán desde que estaba en el vientre materno. (Ben-Yehudá, 1880a, traducción propia) Periódico (miktav ‘itti). Esta palabra no es hebrea ni en el espíritu ni tampoco en la estructura. Su extranjería duele a los oídos de todo aquel que distingue entre las palabras hebreas y las extranjeras. […] Por este motivo me dispongo a preguntar a nuestros gramáticos como Tseví Lerner y Reicharson si podemos derivar de beśar («anunciar») un sustantivo con la estructura ’ep‘al y decir abśar […]. Este nuevo término se parece, en la construcción, al término árabe ajbar, de jabar [«noticia»], de aspecto idéntico al término hebreo baśar. (Ben-Yehudá, 1880b, traducción propia) Ben-Yehudá, como otros miembros de su misma generación provenientes de los confines del mundo europeo, llegó a la madurez en los primeros años de la Belle Époque. Al igual que ellos, articuló el primer intento de estándar lingüístico moderno para su comunidad lingüística, equiparada a comunidad nacional. Estas propuestas partían del lenguaje popular, hablado y, más que restaurar la pureza del lenguaje, aspiraban a aseverar la independencia lingüística de esta comunidad frente a la que se corría el riesgo de ser asimilada. Estas propuestas de estándar rompían con los lenguajes literarios predominantes hasta el momento, cultivados por unos autores que percibían la lengua como un
322 Roger Ferrer i Baños Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 En 2024, año que ha marcado el 140 aniversario del primer periódico dirigido por Ben-Yehudá, Ha-Zevi, la televisión pública israelí (Kan) ha estrenado una serie homónima, en la que se explora el Yishuv y el Ben-Yehudá editor del año 1885, a lo largo de seis capítulos (de 50 minutos cada uno) y a través de la relación entre Ben-Yehudá y su ayudante Froma Tsipis (un personaje ficticio), quien descubre su amor por la lengua hebrea (Kan, 2024). Sin duda, hay pocas televisiones públicas que hayan dedicado una serie al creador de la lengua moderna según el panteón nacional enfocándose en su tarea lingüística. Imagen 1: «Cartel de la serie, con los actores que encarnan a Ben-Yehudá y Tsipis (respectivamente, Or Ben-Melech y Suzana Papian). Fuente: Wikimedia Commons.» Otra manifestación del papel especial del hebreo en la cultura popular israelí que puede resultar sorpresiva es que la Academia de la Lengua Hebrea divulga la norma lingüística en las redes sociales (especialmente el antiguo Twitter) publicando memes e ilustraciones con un ligero toque de humor, como ilustra la primera imagen (Aqademya la-Lashon, 2024). En ella se expone cómo se llama el planeta «Mercurio» en hebreo, cuál es su etimología y se indica que Mercury es un barbarismo. Esta publicidad llega al nacionalismo banal en la divulgación lingüística para los más pequeños, como ilustra la segunda imagen. Ben-Yehudá despierta a la Bella Durmiente, que no es otra que la misma lengua hebrea. En el margen derecho inferior se adjunta una nota en la que se explica que tiene tres mil años de antigüedad (Aqademya la-Lashon, 2023), lo que implica aceptar como propias las variedades cananeas del Bronce. del Estado de Israel. La implicación de la UNESCO en el festejo de la labor de Ben-Yehudá se remonta a antes de 2012. Ya en 2007 la UNESCO aprobó participar en la celebración del sesquicentenario del nacimiento de Ben-Yehudá (UNESCO, 2007: 75-76), justamente en un momento en que el gobierno israelí había reducido la financiación de la Academia de la Lengua Hebrea (Yudilovitch, 2007).
323 La lengua hebrea en el sionismo e Israel, entre el símbolo y la realidad Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 Imagen 2: Tuit de corrección lingüística de la Academia de la Lengua Hebrea. Imagen 3: Ben-Yehudá yendo a despertar la lengua hebrea, una Bella Durmiente.
324 Roger Ferrer i Baños Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 Todas las iniciativas y manifestaciones culturales mencionadas en este epígrafe son claramente verticales, pero la actitud del público en el Día de la Lengua Hebrea de 2023 pone de relieve la receptividad y el interés del público hacia la figura de Ben-Yehudá y de la narración de la revitalización. En este sentido, no hay que olvidar que la novela de Devora Omer a que se ha hecho referencia ha sido lectura obligatoria durante años y que la presencia de BenYehudá en la cultura popular se extiende a películas (Bore’ Ha-Millim/ The Wordmaker, Eli Cohen, 1992), canciones (Eliezer Ben-Yehuda, Matti Caspi, 1970) e infinidad de libros para niños pequeños centrados en el personaje, tanto en Israel como en el mundo judío (por citar solo dos: La lengua de los ángeles, Richard Michelson, 2018; y Ha-Sippur shel Eliezer Ben-Yehuda, Tami Shem-Tov; Roni Fahima, 2010). La imbricación de su vida con lo que significa la lengua hebrea es tal que sus acciones llegan a aparecer como frases de ejemplos en los ejercicios de gramática de los libros de hebreo para adultos (v.gr. Magen, 2020: 76), por lo que no es imprudente afirmar que en la actualidad Ben-Yehudá se ha convertido en el símbolo de la lengua hebrea israelí y en el héroe lingüístico de Israel y de los profesionales del hebreo en particular. La resurrección que nunca fue tal Uno de los elementos que permite comprender esta presencia tan insistente de Ben-Yehudá y de la recuperación del hebreo en la cultura popular israelí es, indudablemente, el halo mítico que rodea a ambos y que el nacionalismo banal insiste en recordar. Dado que ya se ha comentado la leyenda de Ben-Yehudá, antes de concluir el artículo se analizará si la milagrosa resurrección del hebreo que lo convierte en un héroe nacional fue realmente tal. Como se habrá observado, se han preferido los términos recuperación (siempre en cursiva) y modernización para esquivar los connotados resurrección –con su resonancia de la Visión de los Huesos de Ezequiel 37, muy cara a Ben-Yehudá (v. Ferran i Baños, 2023: 553ss)– y revitalización o renacimiento, metáfora evidente que proviene de la visión cíclica de la historia que empieza con Giambattista Vico (1668-1744) (v. Ferrater Mora, 1982: 75-85) y se popularizó entre los historiadores románticos europeos (Ferran i Baños, 2024: 114). Esta concepción cíclica de la historia fue adoptada por la retórica de los nacionalismos europeos. Es la filosofía que lleva a nombrar la Unificación Italiana como Risorgimento y el romanticismo regionalista catalán como Renaixença. Es este mismo marco mental que Víctor Balaguer (1824-1901) podía definir el catalán, aún no minorizado (v. Bernat i Baltrons et al., 2020:
325 La lengua hebrea en el sionismo e Israel, entre el símbolo y la realidad Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 100s, 110), como una Bella Durmiente (v. Arqués, 1988), al igual que el hebreo antes de Ben-Yehudá según la Imagen 3: Morta diuen que és, mes jo la crec viva. –No n’és morta no, sols esta dormida. Ja’s despertara quan vinga lo dia, quan l’hora n’arribe, quan l’hora ne sone; quan l’hora ne sia. Balaguer se estaba refiriendo, inevitablemente, a la creación escrita, al igual que los escritores románticos hebreos de la Haskalá lituana, puesto que pugnaban contra el cultivo de lenguas estatales por parte de los intelectuales de las respectivas culturas «regionales». El poema dedicatorio de Mijal (18281852) a la primera novela moderna traducido al hebreo, Los misterios de París d’Eugène Sue (traductor Kalman Schulmann, 1857), empieza justamente con la misma imagen (traducción propia) (v. Ferran i Baños, 2024: 142): Despiérta, despiérta, lengua hebrea, de las tumbas de Sión, de las cuevas del desierto, viuda de escritores, abandonada por tus hijos. Son aún estos términos en los que opera Ben-Yehudá al defender la revitalización (o renacimiento) de la nación judía –a la que llama sistemáticamente hebrea (Ferran i Baños, 2021: 1708)– en su primer artículo publicado, Una cuestión candente (Sheela nikhbeda), en 1879. Como conclusión, insiste en la necesidad de colonizar Palestina explicitando que tal proyecto es necesario para la revitalización de la lengua… en la literatura (traducción propia) (v. Ferran i Baños, 2024: 446): La Tierra de Israel será el centro del pueblo entero […] la lengua se fortalecerá incluso, muchos escritores la cultivarán en la literatura, dado que allí tendrá la capacidad de recompensar a los que se dediquen a ella y gracias a ellos podrá devenir un arte, como la literatura de todos los pueblos. Entonces, nuestra literatura recuperará su juventud, porque los escritores no la cultivarán gratis et amore, sino porque recibirán un sueldo. Dado el uso de revitalización en contextos literarios, cabe discutir si no es mejor referirse al proceso como recuperación o revernacularización. En el primer caso, aunque he optado por este término porque da la impresión de ser
326 Roger Ferrer i Baños Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 el más neutro, lo cierto es que se trata de una expresión errónea porque en ella subyace la misma ideología de la historia cíclica, que pone atención en un punto mítico del pasado y en el momento presente, omitiendo los siglos que median entre ambos y que han dado forma al hebreo. Respeto a revernacularización, este concepto solo describe un aspecto concreto del proceso de cambio de la lengua hebrea a lo largo de la época contemporánea, en la que se adaptó a los nuevos tiempos mediante la creación de nuevo léxico y géneros y a través de la conversión en una lengua nacional. Además, el hebreo tenía sus propios, aunque limitados, usos orales antes de 1882: era usado en la educación judía tradicional23 y servía de lengua de comunicación para los judíos de distintos orígenes, lo que lo convertía en la lingua franca de las comunidades judías en Jerusalén y Tierra Santa, que atraían a judíos de todo el mundo. Solo hace falta leer la biografía de Ben-Yehudá, en la que asegura que, una vez en Palestina, solo habló en hebreo con los judíos con los que se encontraba, quienes le seguían la conversación en esta lengua sin inmutarse (v. Ben-Yehudá, 1993, capítulo 5ss; Ferran i Baños, 2024b). Aun así, quizá los testimonios más impresionantes de la vitalidad del hebreo antes del sionismo son los de los diplomáticos británicos que prestaban servicio en Jerusalén en los años 1870, que dan fe de que las mujeres hablaban hebreo pese a estar excluidas de la educación tradicional judía. En este sentido, Haramati (1979: 55) hace la siguiente observación: Many of those who challenge statements regarding Ben Yehuda’s contributions to the revival of the Hebrew language quote from James Finn’s book Stirring Times, which was published in London in 1878. James Finn was a British consul in Jerusalem in the middle of the nineteenth century, at a period when many Jews of Russian origin were under British protection. He had ample opportunity to witness the practices of the Jews. […H]e added this fascinating statement: With regard to pure Hebrew, the learned world in Europe is greatly mistaken in designating this a dead language. In Jerusalem, it is a living tongue of everyday utility, necessarily so, for in what other language could Jews, strangers from opposite ends of the earth, converse together? In our Consular Office Hebrew was often heard spoken. […] Hebrew is employed as a living language even in the open fields, or on the roadside, by Jews who labor as farmers. This was at least fifteen or twenty years before Ben Yehuda came to Eretz Israel […] More than that, we have data showing that during the nineteenth century women spoke Hebrew. I stress this because, as you know, women at that time did not go to school. A converted Jew named Joseph Wolff has mentioned that when he visited Palestine in 1821 a woman in Jerusalem spoke to him in 23 Ben-Yehudá, de hecho, empieza a fijarse en el uso oral de la lengua a partir de defender la necesidad de crear una síntesis entre la educación europea moderna y la educación judía tradicional que pase por una educación moderna en hebreo (Ferran i Baños, 2024, capítulos 7, 13).
327 La lengua hebrea en el sionismo e Israel, entre el símbolo y la realidad Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 Hebrew. Later Moses Montefiore noted that in 1866 in Palestine he had been “addressed by the mother of two or three children who solicited aid, and to my surprise…spoke to Dr. Loewe and myself in the Hebrew language with elegance and facility.” A estos testimonios, además, se tendrían que añadir dos comentarios de Ben-Yehudá escritos antes de emigrar a Jerusalén que describen la situación sociolingüística del hebreo en su Lituania natal, al menos en los entornos más religiosos de donde provenía, donde se aprecia, una vez más, siguiendo la metáfora, que el hebreo nunca resucitó, renació o volvió a la vida porque no llegó a morir.: En esta lengua [el hebreo] la madre hebrea enseña a su hijo pequeño que “Moisés nos ha prescrito una Ley” [Dt 33.4] (Ben-Yehudá, 1879, traducción propia). Quien sabe si mañana hallaremos una sola persona en una ciudad y dos en una familia que hablen hebreo (Ben-Yehudá, 1880, traducción propia). Por consiguiente, debe concluirse que el proceso de conversión en lengua inicial, aunque arduo, no fue excepcional, lo que permite equipararlo a la naturalización del francés, el italiano o del alemán estándar. De ahí que esta expansión de usos, sumada a su conversión en una lengua nacional, de masas y apta para la vida moderna sea mejor llamarla, simplemente, modernización. Este proceso habría empezado hacia la mitad del siglo xix, en la Lituania judía, con el ímpetu de la Haskalá a traducir obras científicas, históricas y literarias occidentales y más tarde a producir obras de los mismos géneros en hebreo, con la aparición paralela de periódicos en hebreo, que irán ampliando su frecuencia hasta convertirse en los cotidianos en la década de los 1880. Mediante este proceso, la lengua hebrea fue desarrollando un léxico apto para los nuevos usos requeridos por la sociedad moderna, y a partir de la creación de una literatura secular propia en hebreo por primera vez desde Sefarad, se fue desarrollando una literatura, aunque pequeña, que tenía el potencial de devenir nacional, lo que resignificaba el imaginario religioso, a un imaginario puramente cultural. Este proceso es análogo al de la cultura alemana una generación anterior, con las traducciones de Goethe, Schiller y Von Humboldt, que sirvieron para crear un alemán literario y, sus obras, un imaginario nacional que superara la literatura religiosa y su educación sentimental.
328 Roger Ferrer i Baños Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 Conclusiones A pesar de los desafíos de la era global, actualmente el hebreo mantiene su fuerza y amplía su vinculación con el Estado de Israel, que desde 2012 opta por una política lingüística orientada a incrementar su presencia social y simbólica en el país, en el mundo judío y en organismos internacionales en relación con proyectos de planificación lingüística de lenguas indígenas. Ben-Yehudá, como obrador de la revitalización, tiene un lugar destacado en el panteón nacional (Día de la Lengua Hebrea, biopics de la televisión pública), a pesar de las reservas de los académicos acerca de la conexión directa entre su labor intelectual y el desarrollo de la revernacularización del hebreo (la faceta más vistosa de su modernización) y los indicios que apuntan a que la revitalización es un concepto más propio de la literatura y la retórica que de la ciencia y la lingüística. Estos indicios son de doble índole: por un lado, el origen de este término para referirse al cultivo de la literatura y, por el otro, las evidencias de que el hebreo se usaba para la comunicación antes de su vinculación con el proyecto sionista, aunque fuera muy limitadamente. La relación del hebreo y el nacionalismo israelí, aunque más intensa en la actualidad que la de otros nacionalismos (quizá por la percepción de que el hebreo, en cierto modo, ha sido adquirido por todos y se ha creado entre todos), no es muy distinta de la que se encuentra en otros nacionalismos lingüísticos. Como no lo son, tampoco, las dinámicas detrás del proceso de expansión del hebreo como lengua vernácula y el del francés en las zonas no francófonas del Hexágono. El francés, que era marginal incluso en la iii República en el tercio Sur, donde el occitano hablado era llamado patois de un modo análogo al yidis que recibía el nombre de jargon, ha barrido a las lenguas regionales del mismo modo que las judeolenguas han quedado prácticamente extintas en Israel. Aunque las dinámicas exactas en ambos casos son aún materia de estudio, al sentir los occitanos que pertenecían a la misma Francia de sus compañeros de trincheras en tres guerras contra los alemanes, se precipitó el declive del occitano. La Guerra de las lenguas creó por primera vez un sentimiento de unidad lingüística en el Yishuv y, más adelante, tras el conflicto continuo con los árabes que empieza ya en el Mandato, el hebreo cimentó el sentimiento de unidad nacional.
329 La lengua hebrea en el sionismo e Israel, entre el símbolo y la realidad Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 59. Segundo cuatrimestre de 2025. Pp. 307-333. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.13 Bibliografía Academy of the Hebrew Language, Milḥemet ha-safot, s. f., disponible en: <https://hebrew-academy.org.il/2024/01/16/מלחמת-השפות/> [Última consulta: 14 de enero de 2025]. Actions Committe of the Zionist Organization, The Struggle for the Hebrew Language in Palestine, New York, 1914, disponible en: <https://archive. org/details/struggleforhebr00commgoog/page/n6/mode/2up> [Última consulta: 14 de enero de 2025]. Almirall, V., Articles polítics : «Diari Català» (1879-1881) (Josep M. Figueres, ed.), Barcelona, La Magrana, 1984. Aqademya la-Lashon, Hayyom yom huledet shel Freddy Mercury, 5 de septiembre de 2024, disponible en: <https://x.com/HebAcademy/ status/1831613026803327261> [Última consulta: 14 de enero de 2025]. Aqademya la-Lashon. (s. f.). Yom ha-Ivrit , disponible en: <https://hebrewacademy.org.il/יום-העברית-תשף/> [Última consulta: 14 de enero de 2025]. Aqademya la-Lashon, Yom Ha-Ivrit 5783, 4 de diciembre de 2022, disponible en: <https://hebrew-academy.org.il/2022/12/04/אירוע-הפתיחה-יום-העבריתתשפג/> [Última consulta: 14 de enero de 2025]. Aqademya la-Lashon ha-Ivrit, “Kerazot la-Yom ha-Ivrit”, en Aqadem 72 (2023), p. 8. Bacon, Gershon “An Anthem Reconsidered: On Text and Subtext in Yehuda Leib Gordon’s «Awake, My People!»” en Prooftexts, 15(2) (1995), pp. 185-194. Barron, J. B. Palestine: Report and General Abstracts of the Census of 1922, Jerusalem, Greek Convent Press, 1923. Ben-Arieh, Y., The Making of Eretz Israel in the Modern Era : A HistoricalGeographical Study (1799-1949), Múnic, Viena, De Gruyter Oldenbourg, 2020. Ben-Yehudá, Eliézer “Sheelat ha-hinukh”, en Havazelet, 21 de novembre de 1879, pp. 49-51, disponible en: <https://cutt.ly/EUR8q1X> [Última consulta: 14 de enero de 2025]. --------------------------, “Shtei Millot Hadashot”, en Maggid-Mishne, 2 de enero de 1880, p. 4, disponible en: < https://www.nli.org.il/en/newspapers/ magidmischne/1880/01/02/01/article/8> [Última consulta: 14 de enero de 2025]. --------------------------, “Al davar ha-hinukh ii”, en Havazelet, 9 de enero de 1880, pp. 97-99, disponible en: < https://cutt.ly/RURCcRi > [Última consulta: 14 de enero de 2025].
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