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Hong Kong en el vigésimo aniversario de su retorno a China

Llera, Mar

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BOLETÍN DE LA PAZ Y LOS CONFLICTOS EN ASIA-PACÍFICO NÚM.6 pág. 1 BOLETÍN DE LA PAZ Y LOS CONFLICTOS EN ASIA-PACÍFICO Directores: Pedro San Ginés Aguilar y Javier Martín Ríos Edita: Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada Consejo asesor: María José Cano Pérez, Carmen Egea Jiménez, Andrés HerreraFeligreras, Francisco Jiménez Bautista, María del Mar Llera Llorente ISNN: 2529-9883 Núm. 6 ● 1 de abril - 30 de junio de 2017 EDITORIAL Taiwán y el matrimonio igualitario aiwán ha dado un paso firme para que se haga realidad el matrimonio entre personas del mismo sexo. Una larga reivindicación de los colectivos LGTBI, que por fin ha tenido una respuesta favorable tras la sentencia del 24 de mayo dictada por el Tribunal de Justicia declarando inconstitucional la ley que regula el matrimonio en el actual Código Civil. De esta manera, Taiwán se pone a la cabeza en la lucha de la igualdad y reconocimiento de derechos en Asia para los colectivos LGTBI. Por desgracia, esta sentencia contrasta con la realidad que están viviendo estos colectivos en muchos países asiáticos, donde las relaciones entre personas del mismo sexo siguen siendo perseguidas y castigadas. En este mismo trimestre hemos podido comprobar la crueldad que algunos Estados mantienen contra las personas homosexuales, como en el caso de Indonesia, donde han sido arrestados en los últimos meses más de 150 hombres y humillados públicamente, como el caso de dos jóvenes que fueron condenados a 85 latigazos en castigo público ante la presencia de una multitud, lo que ha hecho que el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos pida al gobierno de Indonesia que detenga estas acciones que atentan contra los derechos humanos. Taiwán, en este sentido, se convierte en un faro para la lucha de los derechos de los colectivos LGTBI en todo el continente asiático. T BOLETÍN DE LA PAZ Y LOS CONFLICTOS EN ASIA-PACÍFICO NÚM.6 pág. 2 SUMARIO El enfoque Hong Kong en el vigésimo aniversario de su retorno a China……………………...2 Informes El Tribunal de Justicia de Taiwán reconoce el matrimonio igualitario……………..5 Crisis nuclear en Corea del Norte……………...………………….………………….6 Elecciones Presidenciales en Corea del Sur………………………..…………...….6 Ataques terroristas islamistas en Filipinas…………………………………………..7 Liu Xiaobo es hospitalizado con cáncer terminal……………………………………7 Protestas contra la visita de Xi Jinping a Hong Kong………………….…………..8 Incidentes militares en el Mar Meridional de China………………...……………….8 Reseñas de libros Escapar para vivir…………………….....……………………………………………..9 EL ENFOQUE HONG KONG EN EL VIGÉSIMO ANIVERSARIO DE SU RETORNO A CHINA Por Mar Llera, Prof. Titular Dpto. Periodismo I (Univ. Sevilla) Coord. Estudios Asia Oriental (China)-Grupo COMPOLITICAS l próximo 1 de julio de 2017 se cumplirán dos décadas de la devolución de Hong Kong a China por parte del gobierno británico. Para buena parte de su ciudadanía, los preparativos de esta conmemoración son todavía más luctuosos que los exhibidos el pasado 4 de junio, aniversario de la masacre de Tian’anmen. Hong Kong ha cambiado mucho en estos veinte años, sobre todo en los tres últimos. Tras la publicación del Libro Blanco sobre el marco “Un país, dos sistemas” y la decisión de Pekín sobre la elección del Jefe del Ejecutivo y de los E BOLETÍN DE LA PAZ Y LOS CONFLICTOS EN ASIA-PACÍFICO NÚM.6 pág. 3 miembros del Parlamento (Legco) durante el verano de 2014, la metrópolis vive en estado de permanente alerta: movilizaciones sociales, represión policial, detenciones, campañas electorales, procesos judiciales… Al poco de conocerse las mencionadas directrices políticas, el 28 de septiembre, se iniciaron manifestaciones y ocupaciones masivas en tres distritos céntricos de la ciudad, promovidas por el trío Occupy Central with Love and Peace (Benny Tai, Chan Kin-man y Chu Yiu-ming) y alentadas por las organizaciones cívicas Scholarism (Joshua Wong) y la HK Federation of Students (Alex Chow). Así fraguó “el mayor desafío al régimen chino desde Tian’anmen” –como lo denominó la prensa internacional-, el Movimiento de los Paraguas. Al ser finalmente desalojados por la policía tras 79 días de pacíficas reivindicaciones democráticas, los manifestantes proclamaron: “We’ll be back”. Desde entonces, aquello que parecía simplemente una provocación se ha hecho realidad. La frustración y el resentimiento prolongados de un pueblo son caldo de cultivo de transformaciones históricas. Las autoridades chinas han evidenciado que no desean un segundo Tian’anmen en Hong Kong, pero este enfant térrible no va a cejar en la lucha por conseguir sus objetivos. Las elecciones locales de 2015 y las parlamentarias de 2016, con récords de participación del 47% y del 58% respectivamente, revelaron que la semilla democrática tiene raíces profundas en la sociedad hongkonesa. En 2015, mientras los sicarios chinos secuestraban a cinco editores críticos con el régimen –violando escandalosamente el principio “Un país, dos sistemas”-, la ciudadanía planteaba su desafío en las urnas. Tras las elecciones de noviembre, 8 umbrella soldiers y 15 neodemócratas se hicieron con puestos de representación hasta el momento ocupados por los partidos democráticos tradicionales: el movimiento “localista” había echado a andar. Marcados por un distintivo sentido identitario, los jóvenes descontentos con la creciente influencia del continente, pero también con quienes han luchado durante años por la reforma del sistema sin alcanzar sus objetivos, se han lanzado a la conquista de la autoderminación o directamente la independencia: “Hong Kong no es China” –sostienen los más radicales. Entre ellos se encuentran HK Indigenous, Civic Passion, HK Localism Power y el National Independent Power, a los que se atribuyeron los disturbios de Mong Kok en febrero de 2016, durante la denominada Fishball Revolution. “Quienes organizamos el Movimiento de los Paraguas estamos en contra de cualquier tipo de violencia, nuestras demandas son pacíficas, pero si no se atienden las legítimas reivindicaciones de la sociedad algunos optarán por acciones más contundentes” –ha explicado Chan Kin-man, líder de la iniciativa Occupy. Unos meses después de estos incidentes, en septiembre de 2016, la controvertida estrategia electoral de Benny Tai ThunderGo-Smart Voters lograría influir sobre el 40% de los votantes prodemocracia, provocando como efecto colateral el crecimiento del localismo en el Parlamento de Hong Kong (Legco). A pesar de la polémica y del descontento de algunos, el resultado de las elecciones celebradas el 4 de septiembre significó una victoria histórica en el campo BOLETÍN DE LA PAZ Y LOS CONFLICTOS EN ASIA-PACÍFICO NÚM.6 pág. 4 demócrata, que logró 22 escaños para los partidos tradicionales y 8 para los localistas. Con la suma de ambos bloques, las fuerzas anti-establishment alcanzaron una representación mayoritaria en las llamadas “circunscripciones geográficas”, logrando poder de veto ante posibles iniciativas de reforma constitucional por parte del gobierno. Entretanto, los líderes estudiantiles Joshua Wong, Nathan Law y Alex Chow sonreían ante la prensa internacional, complacidos por la benevolencia del veredicto que cerró su proceso judicial a finales del verano de 2016. Acusados de participar en asamblea ilícita, ocupar ilegalmente el espacio público e incitar a otros a quebrantar la ley, los jóvenes consiguieron convencer a los magistrados de sus pacíficas intenciones y recibieron sentencias leves. “Sin antecedentes penales, comprometidos con causas sociales y profundamente preocupados por la situación política de Hong Kong” –así los valoró el tribunal, consciente de las particularidades del caso y empeñado en hacer valer sus competencias frente a las presiones de Pekín. El veredicto demostraba que Hong Kong todavía preserva la separación de poderes. De hecho, ésta es una de las características que ha convertido a la metrópolis en un polo de atracción para los inversores internacionales. Y aunque su volumen de negocios hoy sólo representa el 3% de la economía china, frente al 16% que suponía en 1997, el papel de Hong Kong sigue siendo indispensable para la República Popular. Brinda algo que el continente todavía no está en condiciones de ofrecer: un sistema judicial transparente e imparcial que garantiza el imperio de la Ley, de modo que las empresas chinas acuden a esta urbe cosmopolita para buscar financiación en los mercados internacionales. A su vez, Hong Kong facilita en torno a dos tercios de la inversión extranjera directa que impulsa a la locomotora asiática, y si el yuan consigue un día consolidarse como moneda de referencia mundial será gracias a la excolonia. Por eso se equivocan quienes juzgan que ya no es relevante para el Gigante Oriental. Carrie Lam, Jefa del Ejecutivo desde el pasado 11 de abril, lo sabe muy bien. De ahí sus recientes declaraciones: “Somos parte inseparable de China”. Los 777 votos del Comité Electivo de 1.200 miembros que le prestaron su confianza, evidenciando así sus lazos clientelares con el régimen, ratifican esta perspectiva. Sólo representan el 0,1% del voto popular, pero eso parece no importar, mientras los intereses del capital sean efectivamente defendidos. “Lo fundamental no es el número, es la legitimidad” –ha explicado Lam, dando voz a un inconsciente sarcasmo. Porque Hong Kong no sólo es hoy testigo del enfrentamiento entre una ciudadanía que reivindica verdadera democracia y un gobierno que soslaya tal exigencia, sino de algo en cierto modo más grave, porque afecta a todo el planeta: un capitalismo depredador que, en último término, se revela totalitario. No se trata de una exageración populista o ideologizada. El propio Law Chi-kwon, nuevo responsable de Asuntos Laborales y Bienestar Social lo ha reconocido sin ambages en un artículo para el South China Morning Post: “Entre 1997 y 2015, el PIB per cápita en Hong Kong ha crecido un 58,9%, mientras los salarios sólo BOLETÍN DE LA PAZ Y LOS CONFLICTOS EN ASIA-PACÍFICO NÚM.6 pág. 5 han aumentado un 12,6%, lo cual pone de manifiesto un incremento de las desigualdades. El crecimiento económico no está repercutiendo positivamente en el nivel de vida de los trabajadores”. Oxfam confirma esta apreciación con los ilustrativos datos de su último informe: “Aun después de la aplicación de políticas sociales, 970.000 hongkoneses viven por debajo del umbral de la pobreza, lo que representa un 14,3% del total de la población. En torno a la mitad de esta cifra corresponde a familias de clase trabajadora”. La promiscuidad entre un poder político que no expresa la soberanía ciudadana y un poder económico concentrado en las élites financieras no es únicamente un problema para la ciudadanía de Hong Kong, lo es para todos nosotros. Y debemos saber que China lo alimenta. Por lo tanto, la victoria de los manifestantes de los paraguas será también la nuestra. INFORMES EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE TAIWÁN RECONOCE EL MATRIMONIO IGUALITARIO El 24 de mayo el Alto Tribunal de Justicia de Taiwán dictaminó como inconstitucional la actual ley del Código Civil sobre el matrimonio, porque discrimina a las personas del mismo sexo que deseen contraer matrimonio. De esta manera, se abre la vía constitucional para que se legalicen los matrimonios igualitarios. Los jueces han dado un plazo de dos años, a partir de la sentencia del 24 de mayo, para que se legalicen los matrimonios de personas del mismo sexo. Esta sentencia respalda a los colectivos LGBTI de Taiwán, que tras más de una década de lucha por sus derechos, ven reconocidos una de sus máximas reivindicaciones. Tras la llegada a la presidencia de Tsai Ing-wen esta anhelada reivindicación ha tenido un respaldo desde las instancias del poder ejecutivo, ya que ella misma había expresado públicamente su apoyo para cambiar la ley al respecto y, además, el Partido Democrático Progresista (PDP) había presentado una enmienda en el Código Civil en octubre del año pasado con el fin de facilitar el cambio del status legal actual. Así, Taiwán es pionero y se coloca a la vanguardia en Asia a la hora de reconocer el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo, situación que aún está por cambiar en muchos países asiáticos, donde los colectivos LGBTI sufren constantemente la represión, el castigo y la vulneración de sus derechos más elementales en la sociedad.