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Proceso y proyectos sobre la construcción de la Aduana de Campeche (1778-1790)

López Hernández, Ignacio José

Abstract

Como consecuencia de la liberalización comercial emprendida por Carlos III en territorio americano, surgirán nuevos centros portuarios, hasta entonces, relegados de la Carrera de Indias. En este contexto, Campeche será una de las ciudades caribeñas que en mayor medida se veránbeneficiadas por esta nueva política, advirtiéndose, por parte de las autoridades, como algo necesario la habilitación de nuevos espacios dotacionales al servicio del comercio campechano. Aquí tiene su origen el proyecto de construcción de la nueva aduana de Campeche que centrará este estudio, para el que nos valdremos de la documentación generada por un complejo proceso administrativo prolongado entre 1778 y 1790.

Full text

187 Proceso y Proyectos sobre la Construcción de la Aduana de Campeche. 1788-1790 Ignacio J. López Hernández Proceso y Proyectos sobre la Construcción de la Aduana de Campeche. 1778-17901 Ignacio J. López Hernández Resumen: Como consecuencia de la liberalización comercial emprendida por Carlos III en territorio americano, surgirán nuevos centros portuarios, hasta entonces, relegados de la Carrera de Indias. En este contexto, Campeche será una de las ciudades caribeñas que en mayor medida se veránbeneficiadas por esta nueva política, advirtiéndose, por parte de las autoridades, como algo necesario la habilitación de nuevos espacios dotacionales al servicio del comercio campechano. Aquí tiene su origen el proyecto de construcción de la nueva aduana de Campeche que centrará este estudio, para el que nos valdremos de la documentación generada por un complejo proceso administrativo prolongado entre 1778 y 1790. Palabras Clave: Aduana, Arquitectura, Campeche, Ingenieros Militares, México. Abstract: As a consequence of the new trade liberalization undertaken byCharles III in America, several ports, that were set aside from the Spanish treasure fleet, became important places in a new commercial network. In this context, the Mexican city of Campeche was one of the Caribbean cities that werebenefited by this trade policy. Therefore, the authorities of the city judged that it was necessary to equip the port with a newCustom-house. In this article we will study the construction of this building, also as result of a complicated administrative process that took place between 1778 and 1790. Key Words: Architecture, Custom-house, Campeche, Mexico, Military engineers. 1 Trabajo financiado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte dentro del programa de Formación de Profesorado Universitario del que es beneficiario el autor (en conformidad con el punto 1.h. del Artículo 43 que regula la convocatoria 2013). 188 Proceso y Proyectos sobre la Construcción de la Aduana de Campeche. 1788-1790 Ignacio J. López Hernández Sobre la construcción de la Aduana de Campeche2 La progresiva liberalización del comercio americano que desde 1765 se fue fraguando con la autorización a varios puertos de las islas de barlovento de comerciar con otros peninsulares, tendría como última consecuencia la promulgación por parte de Carlos III del Reglamento de Libre Comercio de 1778. En el camino varias normativas fueron ampliando gradualmente el radio de aplicación de unas medidas que constituyeron un proceso de reforma comercial revolucionario3. En todo este movimiento, Campeche se erguirá como uno de los centros comerciales principales del Caribe y punto clave de muchas de las citadas reformas previas: desde 1768 se permite a Cuba la importación, libre de tasas, de suministros desde el puerto campechano; en 1770 una Real Cédula extiende el decreto de 1765 a Mérida y Campeche; y finalmente, en 1774 se permite la navegación libre y el comercio entre diferentes puertos de la América hispana, descargándose el palo de tinte de Campeche de sus gravámenes de importación4. Sin embargo, la necesaria infraestructura portuaria de la ciudad fue a la zaga de todos estos impulsos, de modo que el sector comercial campechano pronto acudiría al Rey a fin de que le proveyera de nueva aduana en sustitución de las precarias estancias habilitadas en casas particulares arrendadas. Es así que, previa consulta del Consejo de Indias el 23 de octubre de 1776, acaba dictándose Real Orden el 18 de febrero de 1778 al Gobernador y Oficiales Reales de Yucatán para que fabricasen casas de aduana en las ciudades de Mérida y Campeche. El texto disponía que se aplicasen para la construcción el producto de dos encomiendas que habrían de ser administradas por los Oficiales Reales, mientras que el Ingeniero Principal haría el proyecto y el cálculo presupuestario. Por su parte, fiscalizarían las obras el Tribunal de Cuentas y el Virrey, para lo cual recibió este último, a la sazón D. Antonio María de Bucareli, Real Orden de la misma fecha5. El Gobernador de la Provincia, D. Hugo O’Conor, abrió 2 Una parte de la información documental que aquí se maneja fue ya dada a conocer por José García Preciat en su estudio acerca de la arquitectura yucateca contenido en uno de los capítulos de la Enciclopedia Yucatanense, si bien, además de parcial, ésta procedía de información facilitada por Diego Angulo sin precisarse referencias documentales. GARCÍA PRECIAT, José, "Historia de la arquitectura", en Echánove Trujillo, Carlos (coor.), Enciclopedia Yucatanense, 8 tomos, Mérida: Gobierno de Yucatán, 1944, t. IV, pp. 422-424. 3 FISHER, John, Commercial Relations between Spain and Spanish America in the Era of Free Trade,1778-1796, Liverpool: TBC, 1985, p.10. 4 SERNA HERRERA, Juan M. de la, “Disolución y formación. Las Antillas en la encrucijada de su Historia (1793-1838)”, en Serna Herrera, Juan M. de la (coor.), El caribe en la encrucijada de su historia, México DF: UNAM, 1993, p. 32. 5 Archivo General de Indias (en adelante AGI), MÉXICO, 3075, Real Orden de 18 de febrero de 1778 al Gobernador y Oficiales Reales de Yucatán para que fabricasen casas de aduana en las ciudades de Mérida y Campeche. 189 Proceso y Proyectos sobre la Construcción de la Aduana de Campeche. 1788-1790 Ignacio J. López Hernández diligencias, enviando a Campeche, como era preceptivo, al Ingeniero Principal Juan de Dios González para que planteara el proyecto, quien finalmente verificaba no tener en la ciudad disposición de terrenos pertenecientes al Rey, por lo que propuso levantar la aduana sobre casas particulares. Dada la inexistencia de fondos, el proyecto permanecería varado hasta que las encomiendas comenzaran a dar beneficios. No será hasta el 21 de diciembre de 1785 cuando éste se promueva de nuevo, con la petición del gobernador José Merino y Ceballos al ingeniero Juan José de León de que reconociera el terreno que ocupaba la casa de Dña. Bernarda de Aguirre para la construcción de la aduana. El ingeniero desestimaría tal emplazamiento por lo costoso que sería el derribo completo del inmueble y el levantamiento de una aduana de nueva planta6. Como solución, León plantea construirla en los terrenos realengos inmediatos al baluarte de la Soledad y al muelle, en el edificio que hasta el momento servía de Cuerpo de Guardia Principal y almacenes de pertrechos de guerra, los cuales serían demolidos para levantar la nueva aduana, que asimismo ocuparía parte de la plaza inmediata al baluarte. Tanto los almacenes como el Principal serían trasladados a un nuevo edifico que se construiría a continuación de la Casa de Cabildo, en la misma línea de muralla e igualmente de cara a la Plaza Mayor de la ciudad. Para ello Juan José de León firma el 15 de marzo de 1786 un plano y presupuesto para la construcción de la aduana y los nuevos Principal y almacenes de pertrechos por un total de 30.498 pesos de los que 24.173 serían destinados al primer edificio7. El proyecto será aprobado por el Gobernador, quien libra orden al Teniente de Rey y al Oficial Real el 26 de abril de 1786 para que comenzaran las obras. Enterado del proceso el Oidor de la Audiencia Eusebio Ventura Beleña, comunica el 30 de mayo de 1786 al Virrey Conde de Gálvez su interés en vender dos fincas de su difunto suegro D. Pedro de Urriola, sitas en las inmediaciones del puerto para uso de la aduana. Es así que el Fiscal de la Real Hacienda Ramón de Posada solicita, por mediación del Virrey, que el Gobernador y Oficiales Reales de Yucatán, como administradores, informasen sobre el estado en el que se encontrasen la fábrica de la aduana, las diligencias practicadas, las encomiendas aplicadas y desde cuándo con sus productos venían teniendo lugar las obras. Además, se pide el diseño de la obra a realizar y su presupuesto, y del mismo modo se le cuestiona sobre la conveniencia de atender el ofrecimiento de Beleña de las casas de Urriola para habilitación de la 6 Ídem. “Informe de la Contaduría General”. 7 AGI, MP-MÉXICO, 403, Plano, Perfiles y Elevación de una Casa Aduana que se proyecta construir en la Ciudad de Campeche en concequencia de Real Orden de 18 de febrero de 1778 […]; MÉXICO, 3075, Expediente sobre la construcción de Aduana en Mérida y Campeche […]. Presupuesto. 190 Proceso y Proyectos sobre la Construcción de la Aduana de Campeche. 1788-1790 Ignacio J. López Hernández aduana. Permanecerían desde entonces suspendidas las obras hasta resolución del Tribunal de Cuentas y dictamen del Virrey8. En consecuencia, Juan José de León realiza un informe en el que se detalla el estado de la fábrica y el plan de obras. Éstas comenzaron por la construcción de los nuevos Principal y almacenes, con el fin de que una vez finalizados se demolieran los antiguos sobre los que se construiría la nueva aduana. Así, el 2 de mayo de aquel año de 1786 se realizó el acopio de materiales, abriéndose el 9 de agosto la cimentación del Principal. Para el último trimestre del año el cuerpo de guardia se encontraba muy avanzado, quedando los almacenes en dos terceras partes de su fábrica finalizada9. En cuanto a la posibilidad de utilizar las casas de Urriola para aduana el ingeniero se muestra rotundo sobre la inconveniencia de tal ubicación, rechazándola en una exposición de seis motivos razonados10: a) En primer lugar advierte que el emplazamiento de las casas distaba 200 varas desde el muelle del puerto, ubicado junto al baluarte de la Soledad, lo que causaría mucha incomodidad en el traslado de grandes cargas. b) El situarse dentro del trazado urbano entre calles estrechas podría motivar posibles fraudes y contrabando, dado el poco control que el lugar proveía. c) El nuevo emplazamiento no podría dar cobijo inmediato a las cargas en momentos de temporal, por la misma circunstancia que se detallaba en el primer punto. d) El uso de la fábrica en las condiciones en las que se recibirían impediría el acomodo de la administración y de los almacenes, dada la función habitacional que hasta el momento tuvo. e) Por esta última razón, habrían de realizarse derribos y nuevos levantamientos de muros y tabiquería, lo que aumentaría considerablemente el gasto. f) Finalmente, a todo habría de añadirse la alta suma en la que fueron tasadas las casas. Se puede relacionar con este informe un segundo plano también localizado en el Archivo General de Indias firmado por Juan José de León en 30 de octubre de 1786, en el que se repite, con algunos cambios, el proyecto de aduana, almacenes y Cuerpo de Guardia Principal y en donde se inserta un plano de la ciudad en el que se detalla 8 AGI, MÉXICO, 3075, “Informe de la Contaduría…” doc.cit. 9 Como se verá más adelante, se desprende por esta afirmación que el proyecto para almacenes y Principal había sido modificado, quedando ahora alojados en dos edificios independientes. 10 Ídem. “Informe del ingeniero Juan José de León”. 191 Proceso y Proyectos sobre la Construcción de la Aduana de Campeche. 1788-1790 Ignacio J. López Hernández la manzana que ocupan las casas de Urriola, también señalada específicamente con un estudio de su planta11. De acuerdo con esta opinión se mostraron el Teniente de Rey y el Oficial Real, quienes además manifestaron que a la fecha se habían comprado 2.000 cargas de cal y llevaban 8.600 pesos invertidos en las obras. El informe fue recibido por el Gobernador y el Oficial Real de Mérida quienes a su vez lo remitieron el 2 de enero de 1787 al Virrey con su conformidad y añadiendo el estado de las cuentas según la aplicación de las dos encomiendas. Éstas habían tenido 20.243 pesos y 24 tomines brutos de beneficio, entre el 20 de agosto de 1779 y el 18 de agosto de 1786, siendo el montante líquido de 16.387 pesos y 6 tomines, de los cuales se habían librado ya 15.171 pesos para el proyecto12. Habiendo muerto el Virrey Bernardo de Gálvez el 30 de noviembre del año anterior de 1786, hasta el nombramiento de su sucesor, Alonso Núñez de Haro, el 8 de mayo, el expediente fue transferido a la Audiencia Gobernadora e instruido por el Fiscal D. Ramón Posada. Este hecho fue aprovechado por el Oidor Beleña, quien ejercerá su influencia para reabrir el debate de la compra de las casas de su difunto suegro Pedro de Urriola. Así Posada expone que se atendiese a Beleña, y que igualmente se comunicase su versión al Tribunal de Cuentas; asimismo traslada la queja de haberse comenzado las obras y aprobado los planos por parte del Gobernador y el Oficial Real de Mérida sin permiso de la Audiencia, administradora del proyecto según dictaba la Real Orden de 177813. Es así que Beleña elabora un informe, firmado el 3 de febrero de 1787 conjuntamente con el Maestro Mayor de obras de México Damián Ortiz, que pretendía rebatir cada uno de los seis puntos expuestos por el ingeniero León descartando el uso de las casas de Urriola. En primer lugar estiman mucho más corta la distancia entre el muelle y las casas, reduciéndola en unas 100 varas. Por otro lado, la inseguridad ante los fraudes y el contrabando no vendría determinada por su ubicación, tal y como consideró León, sino por el oficio de centinelas y “ministros de resguardo”, que a su vez, por la naturaleza del emplazamiento, se vería reducido en sólo cuatro, y no los seis que requeriría el otro proyecto. Igualmente, la comodidad de las casas era óptima, compartiendo junto con el proyecto de León el riesgo de no encontrar cobijo ante un imprevisto temporal. Por último, en cuanto al plano económico, lejos de resultar más cara 11 AGI, MP-MÉXICO 402, Plano de la Casa Aduana que se proyecta construir en La Ciudad de Campeche en conseqüencia de Real Orden de 18 de Febrero de 1778 […] 12 AGI, MÉXICO, 3075, “Informe de la Contaduría…” doc.cit. 13 Ibídem. 192 Proceso y Proyectos sobre la Construcción de la Aduana de Campeche. 1788-1790 Ignacio J. López Hernández la compra de las casas y su adaptación, esta opción acarrearía un ahorro a la administración de unos 32.452 pesos, pues mientras el presupuesto del proyecto de León, según estimaban, sólo cubría la mitad de lo que en realidad costaría –63.000 pesos–, la compra de las casas en 28.548 pesos apenas se incrementaría en otros 2.000 por las escasas obras de habilitación necesarias. Además de esto, Beleña aprovecha el reciente incendio del Cuartel de Milicias de la ciudad para incluir en el trato una casa heredada por su esposa en el cercano barrio de San Román para uso del cuerpo14. El Tribunal de Cuentas dará por bueno el informe e insta el 14 de febrero siguiente a la Audiencia a que emita orden al Gobernador y Oficial Real de Mérida para que suspendiesen las obras y paralizaran tanto la demolición de los antiguos cuerpo de guardia principal y almacenes, como el comienzo de la aduana. De esta manera, la Audiencia da la orden el 22 de febrero de 1787, reprendiendo asimismo que el proyecto hubiera sido iniciado por el Gobernador y Oficial Real de Mérida sin el preceptivo permiso de aquella superintendencia. Es por ello que se paralizará inmediatamente la demolición, si bien se continuarán las obras de los nuevos Principal y almacenes tras informe de 23 de abril del Ingeniero Comandante Rafael Llobet sobre la inconveniencia de abandonar las obras en el estado en que se encontraban: “El perjuisio que con la executiva suspensión resultaria al Real Herario, pues es constante que abandonado estas obras en el día, y estando inmediatas las aguas (que según estoy informado son copiosas) es forsozo (sic) que los dies y ocho arcos presentados en seco, sobre sus deviles cimbras, desplomados inutilizaran con su desenso los dos edificios […] Concluyendolos, se podrían vender a particulares y por este medio reintegrarse a la Real Hacienda de su total importe y de lo contrario no sería fácil su salida”15. El expediente fue remitido al Consejo de Indias para su resolución, de modo que la aduana seguiría radicando en casas arrendadas a particulares sin el menor acomodo para los comerciantes. Es así que éstos demandarán la utilización de los antiguos Principal y almacenes, detenido su derribo mientras se resolvía el proceso, proponiendo hacer puntuales reformas con cargo a fondos aportados por el mismo colectivo de comerciantes. Estos requerimientos serán finalmente atendidos por el nuevo Teniente de Rey e Intendente de la provincia de Yucatán Lucas de Gálvez, quien habilitará los nuevos Cuerpo de Guardia Principal y almacenes de pertrechos y así promoverá las 14 AGI, MÉXICO, 3075, “Informe del Oidor Eusebio Ventura Beleña”, copiado en “Informe de la Contaduría…” doc.cit. 15 AGI, MÉXICO, 3075, “Informe del Ingeniero Rafael Llobet”. 193 Proceso y Proyectos sobre la Construcción de la Aduana de Campeche. 1788-1790 Ignacio J. López Hernández obras de reforma de las antiguas dependencias, a fin de destinarlas a aduana provisional, mientras el Rey decidía sobre la definitiva ubicación16. Esta decisión, contraria a los intereses de Beleña y el Fiscal Posada, motivará una vez más la intervención de la Audiencia que acudirá al nuevo Virrey Manuel Antonio Flores, quien da orden a Gálvez en 9 de junio de 1788 de que “por ningún motivo verificara la traslación de la Aduana hasta la Real Orden”, llevándose a efecto de forma inmediata17. No obstante, convencido Gálvez de la necesidad del traslado, no ceja en su empeño de mudar provisionalmente la aduana, una vez las obras de reforma de los antiguos Principal y almacenes estaban muy avanzadas, de modo que el 22 de julio siguiente, se dirige al Virrey haciéndole saber que todo ello sería sin cargo alguno a la Real Hacienda, por contar con más de 2.000 pesos donados por los comerciantes de la ciudad, por lo que de ordenarse el traslado de la aduana definitiva a otro emplazamiento, la obra resultante quedaría a disposición de la administración para uso de cuartel, sala de armas o como bien se considerase. No obstante, como respuesta recibirá el Tribunal de Cuentas un duro informe por parte del Fiscal Posada en fecha de 25 de septiembre siguiente, acusando a Gálvez de que “lejos de encontrar mérito en variar aquel dictamen [orden del Virrey de 9 de junio] se confirma en lo mismo y echa de dever que el Señor Yntendente de la Provincia de Campeche se excedio en continuar una obra que estaba mandada suspender por esta Real Audiencia”. De la misma manera, lo acusa de faltar a la Instrucción de Intendentes, considerando falso el que la obra no fuera con cargo a fondos del erario real: “con la mira de minorar gastos a la Real Hacienda se arbitró el artificioso medio de que el comercio promoviese las obras […] Este dinero introducido en cajas reales en calidad de prestamo ya es caudal del Rey. Habiendo librado el Señor Intendente sobre ello, claro está que dispuso de Real Hacienda”18. Tan graves acusaciones motivarían una contundente y circunstanciada defensa del propio Gálvez fechada en 8 de enero de 1789, dirigida al Secretario de la Real Hacienda D. Antonio Valdés y Bazán, a quien le insiste sobre la utilidad para el comercio local de utilizar los antiguos almacenes y Principal, a pesar de las infundadas razones con las que lo rebate el fiscal Posada. Así, de la misma manera se pronuncia 16 AGI, MÉXICO, 3140, “Carta del Teniente de Rey Intendente de Yucatán Lucas de Gálvez al Secretario de Hacienda Antonio Valdés y Bazán”. 17 AGI, MÉXICO, 3075, “Orden de 9 de junio del Virrey Manuel Antonio Flores al Teniente de Rey Intendente Lucas de Gálvez”, copiado en “Informe de la Contaduría…” doc.cit. 18 AGI, MÉXICO, 3140, “Informe del Tribunal de Cuentas de 25 de septiembre de 1788”, copiado en “Carta del Teniente de Rey…” doc.cit. 194 Proceso y Proyectos sobre la Construcción de la Aduana de Campeche. 1788-1790 Ignacio J. López Hernández sobre la inutilidad de las casas de Urriola para uso de la aduana. Para ello detalla, en términos ya citados por Juan José de León, las desventajas que acarreaba tal ubicación para lo que adjunta incluso un plano a modo de justificación de cuanto argumentaba19. De la misma manera advierte que, si bien las casas de los Oficiales Reales habían sido tradicionalmente sede de las oficinas de aduana –razón esgrimida ya por Beleña y el Fiscal–, este hecho es de donde “nace el origen de los perjuicios del comercio que Su Majestad se dignó remediar decretando la fábrica de las Aduanas de Mérida y Campeche”. Por último, Gálvez utiliza la misiva para solicitar la mediación de Valdés para la resolución de los autos por parte del Rey, y así igualmente para exonerarse de las acusaciones vertidas contra él por el Fiscal Posada, “quien además de explicarse en su dictamen con un tono impropio, descompuesto, desconocido de mi hasta ahora y ageno de la circunspección con que deben tratar los Tribunales […] me saca y amontona cargos y culpabilidades imaginarias y falzas que seguramente evidencian la poca o ninguna meditación que dicho tribunal ha hecho de mi citada enunciada representación e informe […] Estas circunstancias me ponen en la justa precisión de recurrir a Vuestra Excelencia reiterándole con el mayor encarecimiento se sirva interponer su poderosa protección con la piedad del Rey a efecto de que se digne declarar por inculpable mi procedimiento”20. De todo ello tiene noticia, ya en Madrid, la Contaduría General, que emite un completo informe fechado el 3 de julio de 1789, a partir del cual ha sido posible reconstruir parte de este complicado proceso, resolviendo a favor del Intendente Lucas de Gálvez21. Es así, que el Consejo de Indias, en sesión del 15 de octubre de 1789 con el dictamen del Contador General, emite Real Resolución considerando justificados los argumentos del Intendente y así igualmente, valorando el ahorro que suponía para la Real Hacienda tanto el evitar el dispendio de alquilar las casas usadas por entonces, como que las obras fueran sufragadas por el comercio campechano. Así pues, se resuelve dar orden al por entonces ya Gobernador Lucas de Gálvez para trasladar, sin necesidad de consentimiento del Virrey, la Contaduría, Tesorería y Aduana a los antiguos almacenes y Principal, para lo que libra los 1.565 pesos retenidos de los 2.465 aportados por los comerciantes para concluir las reformas. Así, además, se planteaba abandonar el proyecto de una aduana de nueva fábrica, si bien se dejaba la posibilidad de que si las dependencias se verificaban como incapaces de acoger 19 AGI, MP-MÉXICO, 774, Sin título. 20 AGI, MÉXICO, 3140, “Carta del Teniente de Rey…” doc.cit. 21 AGI, MÉXICO, 3075, “Informe de la Contaduría…” doc.cit. 195 Proceso y Proyectos sobre la Construcción de la Aduana de Campeche. 1788-1790 Ignacio J. López Hernández aquella administración se podría plantear un nuevo proyecto. Por último, a fin de restituir la honorabilidad de Gálvez pide al Virrey que diera “a entender al Fiscal de la Real Hacienda D. Ramon de Posada averse excedido infundamentadamente en las clausulas con que convino su pedimento contrarias en un todo al proceder que tubo el Yntendente cuya conducta parece deverse aprovar”22. Será el 8 de marzo de 1790 cuando definitivamente se confirme el traslado, ya no interinamente como Gálvez pretendía en un principio, sino de forma permanente, tal y como informa el propio Gobernador Intendente en respuesta a D. Antonio Valdés23. Los proyectos de aduanas Gracias a algunos planos de la ciudad de Campeche de fecha previa a todo este proceso es fácil hoy día reconstruir cómo se constituía el lugar donde se acabaría proyectando y ubicando la aduana. Quizá el conocido plano que realiza Agustín Crame de la ciudad en 1779 sea el más elocuente para advertir tal circunstancia24. Puede verse en él cómo en las inmediaciones del baluarte de la Soledad y dando frente a la Plaza Mayor, se levantaba, cerca del muelle, un espacio de planta irregular señalado como “Casa de Ayuntamiento y Guardia del Principal”. Sería aquí donde propusiera el ingeniero Juan José de León el levantamiento de la nueva aduana tras consulta del gobernador Merino y Ceballos, por ser el único terreno de propiedad real válido para tales fines por la cercanía del muelle. Es aquí donde tiene origen el proyecto propuesto por León el 15 de marzo de 1786 que se tradujo en la realización de un detallado plano custodiado hoy en el Archivo General de Indias y titulado “Plano, Perfiles y Elevación de una Casa Aduana que se proyecta construir en la Ciudad de Campeche en consequencia de Real Orden de 18 de Febrero de 1778”25. En él se muestra en su parte superior la planta del tramo de muralla que transcurre desde el muelle hasta 50 varas al este del baluarte de la Soledad, ubicándose este último en el centro. Junto al baluarte se traza la aduana, anexa por su costado oriental al Ayuntamiento y al que a 22 AGI, MÉXICO, 3075, “Real Resolución del Consejo de Indias de 15 de octubre de 1789”. 23 AGI, MÉXICO, 3075, “Carta de Lucas de Gálvez a Antonio Valdés en respuesta a la Real Resolución de 15 de octubre de 1789”. 24 CALDERÓN QUIJANO, José Antonio, Historia de las fortificaciones en Nueva España, Madrid: CSIC, 1984, p. 452. 25 AGI, MP-MÉXICO, 403. El título completo es: “Plano, Perfiles y Elevación de una Casa Aduana que se proyecta construir en la Ciudad de Campeche en consequencia de Real Orden de 18 de Febrero de 1778, en que se manifiestan los repartimientos respectivos del despacho de Real Hacienda, la avitación del Oficial Real, la cituación y proporciones con que ha de quedar este edificio según demuestran los adyacentes que ygualmente se descriven para su mayor inteligencia: dicho proyecto a formado a Orden del Señor Gobernador y Capitan General de esta Provincia el Brigadier Don José Merino y Zevallos: el Teniente de Inganteria e Yngeniero Ayudante de los Reales Ejércitos Don Juan Josef de Leon” 202 Proceso y Proyectos sobre la Construcción de la Aduana de Campeche. 1788-1790 Ignacio J. López Hernández Ilus. 2. Juan José de León, Plano de la Casa Aduana que se proyecta construir en La Ciudad de Campeche en conseqüencia de Real Orden de 18 de Febrero de 1778, 1786. AGI, MP-MÉXICO 402 Ilus. 3. Sin título, 1789. AGI, MP-MÉXICO, 774. 203 Proceso y Proyectos sobre la Construcción de la Aduana de Campeche. 1788-1790 Ignacio J. López Hernández BIBLIOGRAFÍA CAPEL, Horacio, et al., De Palas a Minerva. La formación científica y la estructura institucional de los ingenieros militares en el siglo XVIII, Madrid: SERBAL/CSIC, 1988. CALDERÓN QUIJANO, José Antonio, Historia de las fortificaciones en Nueva España, Madrid: CSIC, 1984. CALDERÓN QUIJANO, José Antonio, Las Murallas de Campeche, Campeche: Gobierno del Estado de Campeche, 1968. CAMPOS GUITIÉRREZ, Josefina del Carmen, “Génesis y evolución de la plaza colonial campechana”, en Pereza Guzmán, Marco Tulio (coor.), Arquitectura y Urbanismo Virreinal, Mérida: Universidad Autónoma de Yucatán, 2000, pp. 199-209. FISHER, John, Commercial Relations between Spain and Spanish America in the Era of Free Trade, 1778-1796, Liverpool: TBC, 1985. 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