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Urso (Osuna): estudio y gestión de un yacimiento arqueológico

Ruiz Cecilia, José Ildefonso

Abstract

El objetivo central que se plantea con esta tesis doctoral es obtener una visión general de los conocimientos que hasta el presente se tiene de la antigua Urso (Osuna), desde sus orígenes hasta el fin de la Antigüedad Tardía, incluyendo la manera en la que se ha gestionado su legado arqueológico. La situación resulta paradójica: la Osuna antigua es de sobra conocida en ámbitos científicos por su mención en las fuentes literarias clásicas y por hallazgos arqueológicos de enorme interés, como los Relieves o los Bronces de Osuna, pero en la práctica el conocimiento material del yacimiento es muy pobre. Los impedimentos que dificultan su comprensión son variados y complejos. En primer lugar, existe una problemática de carácter identitario. A nivel local, hay una falta de interés social que viene en parte causada por el, permítase la expresión, «glorioso pasado» de Osuna vinculado a la familia de los Téllez Girón, del que se ha heredado un rico patrimonio renacentista y barroco. Ello ha hecho que los ursaonenses hayan dado por resuelta, desde hace mucho tiempo, la necesidad de identificarse con algún referente patrimonial histórico. A esta problemática identitaria hay que sumar otras de índole «material». De una parte, y con carácter similar a otros muchos yacimientos, Osuna posee una dilatada trayectoria histórica habitacional, lo que incide negativamente sobre la preservación de los restos arqueológicos. Además, durante siglos ha servido de aprovisionamiento de materia pétrea a las construcciones locales. Para poder explotar como cantera este sustrato resulta prácticamente imprescindible despejar todo aquello que hubiese sobre él. El yacimiento, que está en su mayor parte libre de construcciones contemporáneas, sufre también la presión urbanística, el destrozo de expoliadores y está sometido a la incidencia de las labores de explotaciones agropecuarias, que no son compatibles con la preservación del patrimonio. En cuanto a las intervenciones arqueológicas, como la actual ciudad de Osuna se encuentra desplazada respecto a los asentamientos más antiguos, la actividad vinculada con la arqueología de urgencia o preventiva no ha redundado, salvo en contadas ocasiones, en el conocimiento sobre la ciudad de Urso. Por tanto, para seguir avanzando en la investigación arqueológica de Osuna se hace necesario trabajar bajo otros paradigmas. En este sentido se enmarca el concepto de «arqueología bibliográfica» que acuñaran y definieran en 1999 Juan Antonio Pachón, Mauricio Pastor y Pierre Rouillard en el estudio preliminar a la edición facsímil de la memoria de resultados de las excavaciones de Arthur Engel y Pierre Paris durante el año 1903 en Osuna. Según sus propias palabras, la arqueología bibliográfica: […] consistiría en excavar de nuevo yacimientos que se investigaron hace ya tiempo, pero con una metodología actual, mediante la puesta en práctica de una indagación no destructiva, sin fase de campo, basada sólo en la revisión y reordenación de los datos aportados por las memorias de excavación realizadas entonces. Así, se pueden alcanzar interpretaciones contemporáneas sobre viejos problemas arqueológicos, facilitando su comprensión y motivando la reanudación de líneas de investigación que se creían agotadas, pero que facilitan aún nuevos enfoques y posibles estrategias de futuro, tanto en lo puramente científico o metodológico, como en el propio desarrollo patrimonial arqueológico (PACHÓN ROMERO, J.A.; PASTOR MUÑOZ, M. y ROUILLARD, P.: «Estudio preliminar» a A. Engel y P. Paris, Una Fortaleza Ibérica en Osuna, Universidad de Granada, Granada, 1999, p. XVIII). Además de la sistematización de toda la documentación disponible sobre la arqueología de la antigua Osuna, en esta tesis doctoral se han planteado diversos objetivos particulares entre los que se pueden destacar: - Realizar una propuesta razonada de la evolución histórica y espacial del yacimiento arqueológico de Urso. - Actualizar la historia de las investigaciones en el yacimiento arqueológico de Urso. Y dentro de este objetivo, prestar atención a una de las figuras clave dentro del conocimiento de la historia de Osuna, Francisco Rodríguez Marín, destacando su relación con la arqueología. - Analizar críticamente el modo en que se ha gestionado el patrimonio en Osuna, con especial atención al de carácter arqueológico, y desde todos los puntos de vista de su tutela: investigación, protección, conservación y difusión. - Recoger y comentar todas las fuentes escritas antiguas, literarias y epigráficas, relacionadas con el yacimiento. - Actualizar el corpus de inscripciones latinas de Osuna después de que hayan trascurrido casi veinte años de la edición del CILA y de la revisión del CIL del convento astigitano, al que perteneció Urso, incluyendo nuevos hallazgos y nuevas informaciones (principalmente revisiones de localizaciones) relativas a otros epígrafes ya conocidos. - Proceder a la ordenación de la documentación dispersa relativa a Osuna y su territorio contenida entre el fondo documental denominado «Papeles de Collantes». Se trata de una documentación que, a pesar de haber sido utilizada parcialmente en trabajos anteriores, permanece hasta ahora inédita. - Reflexionar sobre las primeras evidencias de ocupación humana documentadas en la ciudad de Osuna. - Analizar los resultados de la prospección arqueológica superficial de la finca Cueva el Caracol, aún inédita, en la que se ubica una parte de la necrópolis oriental de Urso y contigua a la muralla Engel/Paris. De igual forma, se ofrecen algunos datos de otras excavaciones también inéditas (principalmente por el retraso en la publicación del Anuario Arqueológico de Andalucía), pero cuyos responsables me han facilitado informes o memorias de resultados. - Estudiar y representar gráficamente el material cerámico procedente de dos excavaciones que fueron realizadas en 1989 (Alcaidías) y 1990 (Depósitos del Agua) en Urso, de las cuales no existían informes o memorias de resultados, y cuyo interés resulta fundamental para el conocimiento de las fases protohistóricas y romano altoimperial del yacimiento. - Hacer un tratamiento singularizado de los edificios de espectáculos romanos, con hipótesis sobre la posible ubicación de un anfiteatro y de un circo, así como una propuesta de restitución del trazado del teatro. - Relacionado con el anterior, realizar un levantamiento planimétrico georreferenciado de las estructuras emergentes romanas: piletas, cisterna, estructuras del camino de la Farfana, etc., incluyendo un levantamiento en 3D de la parte actualmente accesible del teatro, que será el apoyo para poder proponer la restitución anteriormente mencionada. - Sistematizar y ordenar la documentación procedente de las últimas actividades arqueológicas en la necrópolis oriental de Las Cuevas, incluyendo los trabajos inéditos realizados entre octubre y noviembre de 1985. - Analizar de manera singularizada un elemento particular del sur peninsular, y de especial desarrollo y significación en el territorio ursaonense: las placas cerámicas decoradas tardoantiguas. - Proceder al análisis espacial del yacimiento de Urso mediante herramientas informáticas, en concreto los sistemas de información geográfica (SIG), partiendo de un modelo digital del terreno (MDT). - Ofrecer una nueva hipótesis de restitución de la imagen urbana de la colonia Genetiva Julia a partir de la interpretación de todos los datos recopilados, actualizando de este modo la propuesta más completa existente hasta ahora, desarrollada por Juan Campos Carrasco en 1989. Por tanto, atendiendo a los objetivos planteados, y teniendo presente la problemática inicial, se ha confeccionado un trabajo, con un sentido esencialmente diacrónico, desde los orígenes de Osuna hasta el fin de la Antigüedad Tardía. Se ha estructurado en torno a trece capítulos, a los que hay que sumar las referencias bibliográficas y un anexo gráfico. Los seis primeros capítulos poseen un carácter transversal; se realiza un acercamiento al conocimiento de la realidad física y territorial a través de los datos que han llegado hasta nosotros. En ellos, ocupan sendos capítulos la historia de las investigaciones y la gestión del patrimonio arqueológico en Osuna. El capítulo V se dedica a las fuentes documentales antiguas, tanto literarias como epigráficas, relacionadas con Urso; acompaña un apéndice que incluye todas las inscripciones de Osuna que, además de facilitar su consulta durante el discurso del texto, supone una puesta al día tras las ediciones del CILA y la revisión del CIL a mediados de la década de los años noventa. El último de estos capítulos iniciales se refiere a los yacimientos arqueológicos del término municipal como contexto del ámbito central del trabajo, la propia ciudad, e incluye como apéndice la documentación contenida en el archivo personal de Francisco Collantes de Terán sobre el término de Osuna. A continuación se suceden cinco capítulos ordenados por periodos cronoculturales que, para evitar confusiones, emplean una nomenclatura tradicional. En ellos se sistematiza el actual conocimiento sobre la arqueología ursaonense: la Prehistoria; el Bronce Final y periodo Orientalizante; la época turdetana y romano-republicana; la colonia Genetiva Julia; y la Antigüedad Tardía. Completan el contenido esta tesis doctoral dos capítulos más: el primero de ellos incluye un análisis de los materiales arqueológicos procedentes de dos excavaciones practicadas en 1989 y 1990 que permanecían inéditos, y que ofrecen un abanico cronológico que abarca, básicamente, desde el Bronce Final hasta el siglo II d.C. El último de los capítulos incorpora un apartado sobre herramientas SIG aplicadas al estudio de Urso, una propuesta espacial sobre la colonia Genetiva Julia, y las valoraciones finales. A continuación se incluyen todas las referencias bibliográficas citadas a lo largo del texto y se dispone un anexo gráfico. Este se divide en dos partes, la primera con los dibujos de los materiales cerámicos de las excavaciones de las Alcaidías (1989) y de los Depósitos del Agua (1990), y la segunda con toda la cartografía de referencia.

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TES IS D O CT O RAL Ur s o ( O su n a ) : e stud i o y ge stión de un ya cim ient o arq ue oló g ic o J OS É ILD EFO NSO R UIZ CE CILI A D i re c t o re s : Dra. F rancisca C ha ve s T rist án Dr . Enr ique Gar cía V ar gas Pr og ra ma de d octo rado: « Arqueolog ía. T endenci as y a p li caci ones en su in v es tiga ción » D ep art amento de P r ehistor ia y A r que o l og ía S evi ll a, 2015 2 A Ma r í a A p esar de l a noble b e ll eza de la C oleg i a ta, la ciud ad moderna, en s u fú ne br e dec adencia, t a mpoc o pr ocur a al ap e llid o d e Osuna su espl end or . Su notor iedad es úni ca men te a r qu eo lógica (Pierre P ARIS 1908a: 3 = 1910: 148 ; t raduc ción en 2009: 62 ). 3 4 Í N DIC E I NTRODUC CIÓN _________________________________________________________ 9 I. A S PECTOS GE OGR ÁF IC O S CONF IGUR AD ORES DE L TERRIT ORIO ___________________ 23 I.1. Reli e ve y g e o logía 25 I.2. C lima y aguas 28 I.3 . S uelos y veg etació n 33 II. A CERCAMI ENT O AL TERRIT ORIO Y P AISA JE HIST ÓRICO DE O S U NA ________________ 35 II.1. El t e rrit orio his tó rico 36 II.2. El pa is a je an tiguo 40 III. H IS T ORI A DE L AS INV ESTIG ACI ONES SOBRE EL Y A CIMIENT O D E U RSO ____________ 53 III.1. La Edad M odern a 55 III.2. E l siglo XIX y la « ed a d de oro» de l a arque olo g í a en Os una (hasta 1903) 61 III.3 . De la misión ar qu eológ ica f rances a hast a la de legaci ón d e c omp e te n ci as e n l a Ju nt a de Andal ucía y la pr om ulgación de la LPHE de 1985 (190 3 - 1985) 69 III.4. Desde la d elegació n de co mpet encia s en la J un t a de Andal ucía y la p rom u lga ció n de la L PHE de 1985 hasta n uestros días (1985 has t a la actualidad) 71 A pén dice III.1 . Fr anc is co Rodríguez Ma r ín y la a r queología 87 I V. A LGUN OS AS PECT OS SOBR E L A « GE STIÓN » DEL P A TRIMON IO HIS T Ó RI CO EN O S U NA _________________________________ 95 IV .1. L a pr ot e cció n del pa t ri mo nio h ist ór ico 95 IV .1.1. La ar queol ogía pr even t iv a en Osu na 111 IV .1.2. E l expol io ar queol óg ico en Osuna 11 4 IV .2. E l P atrona to d e A rte y los mu se os 120 IV .3 . E l tur is mo en Osu na 128 IV . 4. Ot ras acci ones divulgativas 132 IV .5 . Pre vi siones y prop ue sta s de f ut u r o 138 A pén dice I V. 1.C uad ro - res u m e n b ienes inc luido s en el CGPH A y su plasma ción car tográfica 147 A pén dice I V. 2. E xtra cto de do c umentos d e la A pr oba ción Pro vis ion a l d el PGOU de Osuna con conteni do rela ci ona do con el p a tr imonio ar queológ ico 151 V. F U ENTES ESCRIT AS ANTIG UA S . L O S TOPÓNIMO S ANT IGUO S DE O S U NA ____________ 163 V .1 . Do cu men t a ció n litera r ia g r e colatina 163 V .2. D ocumen ta ció n epigrá f ica 170 V .3. L os to p óni mos a n t iguos de Osu n a 178 A pén dice V. 1 . E pigra f ía 185 5 I ns cr ipciones de U rso e n la ED CS 188 I ns cr ipcio nes no i ncl uida s en la EDC S 260 Ot ras ins cripci on es h a llad as en el a ctua l t ér mino m unicip al de Osuna 267 VI. N O T AS AR QUEOLÓGICA S S OBRE E L T ERRIT ORIO D E O S U NA ___________________ 273 VI.1. Y acimien tos a rq ueo lógicos de O sun a. H i stor ia de la s i nve st ig a c i on e s y es t ado a ctual 273 VI.2. A pr o xima ció n a la s vías de c om unic ación 288 A pén dice VI. 1. Cuadro s de yacimien tos ar queol ógicos de l té rm ino municip a l 295 A pén dice VI. 2. L a doc u men ta ció n de Osu na en los « P a pel es d e Colla n tes » 309 An e xo a la doc u men t a ci ó n d e C ol lan te s s obre el C or t ijo de Con sue gra/C erro de l a Camo rra y los grupos es c ult órico s de br once 341 VII. L OS ORÍ GENES PREHIST ÓRICOS DE O S U NA _______________________________ 407 VII.1. L os orí gene s de O s una: la p ro pues t a del N e olí t ico F ina l/C alcolítico 407 VII.2. L a s «evidencias » sob re la E dad de l B ronce 414 V III. L A O S U NA D E L B RO NC E F I NA L Y EL PERIO D O O RIE NT AL IZA NTE ______________ 417 VIII.1. Los hal lazgos del cerro de L o s Pa re d o ne s 419 VIII.2 . L a necrópolis del cam i no de S an Jos é: las tum bas or ie n t a li zan tes y o t r o s elem ent os 434 VIII.3. O t ros dat os de l B ronce F ina l y épo ca O rien t a liza n te 443 IX. L A U RSO TURDET AN A Y RO MA NO - REPUBL ICAN A ___________________________ 447 IX.1. Las act iv idade s a rq ueológicas d e l ca mino de la F arfana (1985) y el cerro d e L a Quin t a (1990) 451 IX.2. L a m ura lla E ng el/Pa r is y o t ras co ns t rucci ones junt o al camin o d e S an Jo s é ( c a mp a ñas de 1903, 1973 y 2008). N ue va s inter pr et a ci o ne s 457 IX.3. N u e vas loca liza ciones a la luz de los r e s u ltados arro ja dos P or las r e ci en te s exca va cion es en e l n úc le o ur b a no de Os una y otros hal laz gos casuale s 481 IX.4. Los R elieves de Os una 486 IX.5. La ce c a d e Ur s o 498 X. L A A R Q U E O L O G ÍA D E L A C OLONI A G ENETIV A J U L IA __________________________ 507 X. 1. Si stem a de fens ivo y límite s de la c iud a d 512 X.2. V iario y es pacios p úb licos 516 X.3. F or o 517 X.4. Religio sidad 525 X.4.1. M anif e s ta cio nes de c ult os orien t ales 545 X.5. Edificios de es pe ct ácu los 548 6 X.5.1. T e a tro 548 X.5.2. An f it e a t r o ( ?) 569 X.5.3. Cir co (?) 573 X.6. A bast e cimie n to y almacena j e de agu a 579 X.6.1. C is te rn a 582 X.6.2. Depósi to f inc a C r uz 587 X.6.3. La P ileta 588 X.6.4. Es t ructu ra r u p es t r e fr en te e n t rada finca t e a tr o 591 X.6.5. P e que ñ a pi le t a 592 X.6.6. Baño de la Reina 593 X.6.7. T ermas (?) y o tros e lemen tos 600 X.7. V ivienda 601 X.8. Es pacios art es a na l es 602 X.9. N e cr ópolis 605 X.9.1. La necr ópo lis orie ntal (L a s Cueva s o de la ver e da/ca mi no r e al de Gr an ad a) 606 X.9.2. L a ne c rópol is s e ptent ri ona l 619 X.9.3. N e cr ópolis occ iden t al (?) 621 X.9.4. N e cr ópolis m er idi onal (?) 624 X.9.5. Ot r os e vide nci as ar que ológica s vinc ula das c on e l mun d o f un e rar i o 624 X.10. Ot ro s hal lazgos 626 X.10.1. Es t ructuras e m erg e n tes no r e fe r idas a nt e r iorm en te 626 X.10.1.A . Estruc tu ras d e l camino de l a Fa r fa na 626 X.10.1.B . O t ra s e st r u c tura s 630 X.10.2. Ot r os h al lazg os a rqueológ icos en el en torn o d el cruce de l camin o d e l a Far f an a y la ver eda real de Gran ada 631 X.10.3. Las «ex cav a cio nes» de afici ona dos loca les en 1903 a t rav é s de l rot a t ivo El P a let o y otras f uentes 632 X.10.4. Restos r o ma nos ba j o la actua l O suna 643 X.10.5. H a l laz gos de épo ca roma n a sin lo ca lizaci ón deter mina da 649 XI. L A A R Q U E O L O G ÍA D E L A O SUN A T ARDO ANTI GU A ___________________________ 657 XI.1. Los h a lla zgos d e la calle La H uerta n.º 3 y 5 y su en to rno 658 XI.2. E videncias funera rias: L as C ue vas 666 XI.2. 1. L as exca va cione s de los años ochen t a del siglo X X 666 XI.2.2. A ct iv idades a rq ueo lógicas posterio res 671 XI.2.3. S ín tesis 673 XI.3. Las placas de cora das t a rd oa n t iguas 684 XI.3.1. Con sideracio nes g enerales y p ro blemá t ica 684 XI.3.2. Las p la cas ce rámicas decor a d as t ardoant igu as e n e l ámbito u rsao nense 693 7 XI.3.2.A . Ti pos de pel tas y geo mé tr icos 695 XI.3.2.B . Ti p os co n crism ón 701 XI.3.2.C. T ipos co n crá ter a 709 XI.3.2.D . T ipos figurados 710 XI.3.3. Los yacimien tos a rqueológicos 718 XI.3.3.A . C o n jun to Cer r o de l as Cabezu elas – C e r ro del Pra di l lo 720 XI.3.3.B . Con jun to del pa ra j e de l a Piedra del Cris tiano 722 XI.3.3.C . Casco urb a no de Osuna 733 XI.3.3.D . Capa par da 735 XI.3.3.E. Y acimi ent o en el camino d e las V iñas (par a je de la B oca de l Sab in al) 736 XI.3.3.F . D oña Laura 736 XI.3.3.G . Cortij o d el Blan que ador II 737 XI.3.3.H. Corti j o de M on teliner os (y el T erro sillo) 737 XI.3.3.I . Y a cimi e n to en el T .M. de El R ubio 738 A pén dice IX.1. Do cumen ta ci ón gráfica in édi ta de la s exca va ciones pra ct icadas en L as Cue vas en tre el 8 d e o ct ubr e y el 9 de no viem br e de 19 85 739 XII. L OS MA TERI ALES DE L AS EX CA V ACI ONE S EN L AS A L C A I D ÍA S (1989) Y LOS D EP ÓSIT OS DEL A G UA (1990) 763 XII .1. C o nsid eracio nes p revias 763 XII.2. El m a ter ia l cerámico 766 XII.2 .1. Alca idías 1989 766 XII.2.2. Dep ósitos del Agua 1990 773 XII.3 . Sín tesis 785 XIII . C ONSIDERACIONES F IN A L ES _________________________________________ 787 XIII.1. V alora ción espa cial del ya cimie n to de U rs o 787 XIII.1.1. H er rami e n t as SI G par a el a náli sis d el y a ci mien to de U r s o 789 XIII.1.2. E st ru ctur as emergentes de la colonia G ene t iva J u lia . Pr opuest a espa cia l de alguno s elemen tos de la colo n ia 799 XIII .2. S ín tesis y v a lo raci one s finales 803 B IBLI O GRAFÍ A ________________________________________________________ 817 A N E XO S GRÁFICO S _____________________________________________________ 895 An exo 1. Ma t er ia l c er ámico d e las exca va ciones de Alcaidía s y Depósi to s d el A gua 895 OS/89 A lca idías 897 OS/90 De pósit os del A gua 925 An e xo 2. C art og raf í a 971 Le yenda de la c a r t o g r af í a 1020 8 INTRODUCCIÓN No p odría p recisar cu ál f ue el m omen to en el qu e dec idí empren der es te tra bajo , pu es más q ue de u na tes is doc toral, d ir ía que se tra ta de un p royecto perso nal d e inve stiga ción que t rasciend e lo mera mente a cadémico . Desd e que com encé la ca rrer a de Geografía e Histor ia en e l curso 1992/93, siemp r e mantu ve el i nte rés por la hist ori a de Osuna; i ncluso des de antes h abía ido adquirie n do algu nas public aciones loc ales que compl etaban las que ya se e ncontrab an en mi casa paterna . Mi padr e, maestro de C iencias S ociales e n u n co legio públ ico de Osuna , se había encarga do del tr abajo previo. Lo que sí r ecuerdo es la primer a vez que me enf ren té a u n trabajo relacionado con Osun a ; f ue para la asignatura de Historia Anti gua de E spaña de segu ndo cu rso de l a carrera q ue im partía l a p rofeso ra Mari Cruz Marín C eball os. Ella p idió un trabajo d e clas e de te mática l ibre, y con un a bibl iografía básic a, relacionado con s u mater ia ; y o le propu se h acerlo sob re la an tigua Urso. Sincera mente , no r ecuerdo mucho de ese t rab aj o, ni de su extensión ni de tan si quiera el t ítulo . Pero sí m e acuer do perfecta mente l as tres ún icas ref erencia s que Mar ín Ceballo s me facilitó : las acta s de l sim posio internaci onal s obre la colonia G eneti va Julia celeb rado en 1988 , publica das un año desp u és con e l tí tulo Est udios sobre U rso ; el libro sobre las excavaciones que r ealizó Ramón Corzo e n 1973 en la mur alla prerromana ti tulado Osuna , de Pompeyo a César (libro que compré, sin mucho s miramientos, en una librería univers itaria por 650 pesetas , y qu e ahora con se rvo e n mi bibliot e ca p articula r como una peque ña joya); y, p o r último, e l artículo de M.ª Eugenia Aubet « Los hallazgos púnic os de Osuna » , que versa acerca d e los aj uares que Arthur En gel y Pierre Paris encontrar on e n las dos t umba s fenicia s q ue excavaron en 1903. Aquell o significó el pu nto de i nicio d e est a labor inv estigado ra, pues desd e ent onces no ha cesad o mi búsqueda de cualquie r refe rencia sobre la his toria de Os una . Todas ellas han s ido el sopo rte para com pon er es ta te sis do ctor al. Par a hac ernos una idea, est e traba jo cont iene un as mil r efe r encias bibl iográ ficas , de ella s un po rcentaje m uy elev ado ti enen r elac ión, d irec ta o ind irec ta, con la h istoria y el patrim onio arqueológico de la antigua Os una. E s imposible , por supuesto, re c og er t oda la bibl iografía que s e ha generado que guard e alguna r elación co n la arqueología de es ta localida d , desde su s orígenes hasta e l f in del mundo tardoantigu o, aunque la pr esente tesis p re tende ser un a guía esen cial sobr e el es tado de la cu estió n. El obje tivo centra l qu e me pl anteo es obte ner u na visión gen e ral de los conoc imientos que ha sta el p resente se tiene d e la Osuna ant igua , incluyen do la manera en la que se ha ges tiona do su legado arque ológico . S in embargo, l os imp edimentos q ue dif iculta n su compr ensión so n varia dos y c ompl ejos. 9 Por otra parte, también h ay que realizar algunas puntualizaciones desde un pu nto de v is ta estr ictam ente fo rmal . En p rimer lugar , par a las citas y re fer encia s bibliográfic as he o ptado por el sistema denomina do sistema Harvard - AP A, es decir, la s citas se incorpo ran dentr o del texto de la tesis, u t ilizando l os apell idos del autor, la fech a de public ación y la p ágina citada entre par éntesis , de tal modo q ue no se r equi ere el empleo de nota s a pie de página. Si la ob ra pose e cuatro a utores o más , sólo he e scri to los ape llidos del pri mero y a conti nuació n et ali i , si bien en el ap artado final bibliográfic o se consign an a t odos lo s firmant es. Todas las ref e re n cias bibl iográfica s citadas se reúnen al f i nal de la tesi s. C on e l f in de evitar co nfusion es , y siempre que ha sido posible, s e han incl uido los dos a pellidos de los autores ( en el c aso de que sean hispanos, ev iden t ement e) , con indep endenci a d e q ue el tra bajo aparezca f irmado po r sólo uno de ello s . Por otra parte, los nomb r es que figuran entre corchet es indican atribuc iones d e autoría contrastad as por fu entes indir ectas, e n casos en los que l os traba jos no estén firma dos. En cuanto a l as ilustra ci ones, se han intercalado en el tex to de la man era más cercana posi ble a su alusi ón. Al igual que o curre con las not as, la numeración e s indep end ient e para cada u no de l os cap ítulos, per o en es te caso el nú mer o de la fi gura s e encu entr a pr ecedid o po r el n úmer o d e ca p ítulo. Ejemp lo: fig. 9 .11 . h ace r efer encia a q u e es la ilust ración número 11 d el capít ulo noveno . S e ha optado p or esta fórmula para se guir mante niend o el caráct er in dividua l de cada ca pítulo s in lle gar a cae r en reiteraci ones de numeración , puest o que se da al gún c aso en el q ue de ntr o del texto d e un capítulo hay una rem isión a un a ilustración incluida e n otro. Ade más , en el pi e de foto de cada figu ra se ha indic ado entr e par éntesis la pro cedencia de la ilust ración, salvo en los ca sos de q ue sea n obra de qu ien susc rib e. Única ment e los pl anos o ilu stracione s con las localiz acione s de i ntervenci ones, hallazgo s y noti cias a rqueológicas se va n a disponer s iempre en u n lugar fijo, qu e es al fin al de cada capítulo ; de este modo se pret ende facili tar su loca lizac ión, al s er las ilustra ciones más rec urre ntes. En el anex o final del traba jo s e enc uentra la leyend a con lo s númer os de iden tifi c aci ón de l os distintos elem entos seña lados. Resp ecto a las ci tas tex tual es , insertadas a lo lar go del pr esente trabajo , se h an dispuesto en c ursiva. Cuando h an s ido co rtas se han inte grado d entro del mism o párr afo en el que se encu entran, mi entras q ue l as m ás exten sas se co loca n en un p árraf o apa rte. En el ca so de tr an scri pc iones d e tex tos en o tros id ioma s , tanto modernos como de fu entes li terar ia s gr ecolati nas , se ha busc ado una traducc ión para fac ilitar su comp rensión, indicán dose en cada c aso l a autoría de dich a versió n. Con r especto a l as insc ripc iones lati nas, tod as l as r eferencia s que se hagan en el pr esente tr abajo s e reali z ar án aludiendo al nú mero de inven tario que le h e asignado en el apéndice V.1 del capítulo dedicado a l as f uentes escri t as antigu as (cap ít ulo V ) . Ejemplo: ID 047 . En la ficha c orrespondien te figuran la s referencias a los p rincipales repert orios epigráficos. 16 Lo mi smo ocu rre con los do cumen tos tra scrit os del ar chivo pers on al de Collantes de Terán. Tod as las refere ncias que se h agan a ellos en el text o aludirán al númer o que le s he asi gnado en el apén dice V I .2 del cap ítulo ded icado al ter ritor io (capí tulo VI) . Ejemplo: Documento 076. En relac ión a los docu mentos cu stodiado s e n ar chiv os instituciona les, se ha utiliza do un ac rónimo. El listad o de arch ivos y sus r espectivo s ac rónimos s e encuentra n al final de la b ibliografía. Por otra parte , la citaci ón de los topó nimos anti guos se ha realizado se gún la norma de la Real Academia Esp añola , que esta bl ece que l os nom br es pr op ios (en tre lo s que se i nclu yen los top ónimo s) , in dep endien temente d e la l engua d e la qu e pr oced an, deben esc ribirse e n letra redo nda . En cuan t o al empleo de las « u» y «v» d e las palabra s latinas, he s eguido como ref erenci a el us o que ha cen d el lat ín los edit ores d el CIL , es decir, hac iendo di stinción en tre ambas letras. O BJETIVOS Además de la sistemati zación de toda la do cumentació n disponibl e s obr e la arq ueol ogía de la a ntig ua Osuna, en esta tesi s do ctor al se han planteado diversos obj etivos particu lares resumib les en l os sigui entes p untos: - Conocer la s condic iones geográfica s present es y, en la med ida de lo posi ble, pasadas, para entender la razón de ser d e la pro pia ciudad. - Realizar una pr opuesta razonada de la evolu ción h istórica y espacial d el yacimien to arqueológic o de Ur so. - Actual izar la h istoria de l as investigacio nes en el yacim iento arqueol ógico de Urso . Y de ntro d e es te obje tivo, p res tar a t ención a una de las fi guras clave dentro d e l co nocimient o de l a histor ia de Osuna, Fr ancisc o Rodrígu ez Marín, d estaca ndo su relación con la a rqueo logía. - Analizar cr íticamente e l modo en q ue s e ha g estio nad o el p atrim onio en Osuna, co n especial aten ción al de carácte r arque ológico, y desde t odos lo s puntos de v ista de su tutela: inve stigac ión, p rotección, c onservac ión y difusión. - Rec oger y co menta r to das l as fue ntes e scri tas a ntig uas, l iterar ias y ep igráfic as, relacionadas con el yacimiento. - Actualizar e l c orp us de i nscrip ciones la tinas d e O suna desp ués de que ha yan trascurr ido casi vein te años de la edición d e l CIL A y de la revisión del CIL de l con vento a stigi tan o, al que p ert eneció Urso , in cl uye ndo nue vos hallaz gos y nuevas in formacione s (pri ncipa lmen te re visi ones de lo calizaci ones ) r elativas a otros epígrafes ya conoc idos . 17 - Realizar un a cercamien to a la realid ad arqueológi ca del te rritorio de Osuna como fuente de apoyo para el c onocimiento de la propia c iudad, a través de las inves tigacio nes p rec edent es. - Pr oceder a la ordenación de la documentación dispersa rela tiva a Osuna y su terri tor io co nten ida ent re el fondo documental denominado « Papele s de Colla ntes » . Se tra ta de una doc umentac ión que, a pesar de ha be r sido utilizada parcial mente en trabajos an t erior es, per manece hasta ahora inédita. - Reflexionar so bre las pr imeras evidencias de ocupación h umana docu mentadas en la ciud ad de Osu na. - Analizar los result ados de la pro specció n arqueo lógica s uperf icial de la f in ca Cue va el Car acol, aú n inédita, en l a que se ubi ca una part e de la necrópo lis oriental de Urso y contigua a la muralla Engel/Paris. De igual forma, se ofrec en algu nos da tos de o tras exc avaci ones tambi én iné dit as (prin cipalme nte por el re tr aso e n la publi cación del Anuario Arqueológico de Andal ucía ), pero cuyos responsables me han facilitado informe s o memorias de resulta dos. - Estu diar y rep res entar gr áfic amen te el ma ter ial c erámico proc edente de d os excavacione s que fueron realizadas en 19 89 (Alc aidías) y 1990 (Dep ósito s del Agua) en Ur so , de la s cuale s no ex istí an inf orme s o mem or ias de r esultad os , y cu yo inter és res ulta fundam ental par a el cono cimiento de la s fa ses protohistóricas y rom ano altoimperial de l yacimi ento . - Hacer un t ra tamiento sin gularizado de los e dificios de e spectácul os romano s, con hi p ótesis sob re la posible ubic ación d e un anfiteatro y de un circo , así como una prop uesta de resti tució n del trazado del teatro. - Relaci onad o con el ante rior, re aliza r un l ev antamiento planimé trico georre ferenciado de las es truc tura s em erg entes ro manas: p ile tas, cister na , estructuras del camino d e la Farfana , etc. , incl uyendo un leva nta mi ento en 3D de l a pa rt e actu alm en te acces ible d el tea tro , q ue s erá el apoyo para p oder propon er la restitució n a nteriorm ente menc ionad a . - Realizar una propuesta razon ada sobre la po sible existenc ia de espacios d e culto r eligi oso de la colo nia romana . - Si stema tizar y ord enar la doc umenta ció n pro ceden te de las úl timas acti vidad es arque ológi cas en la ne crópolis o rient al de Las Cue vas, inclu yendo los trab ajos i néditos r eali zados e nt re o ctub r e y n ov iembre de 198 5. - Analizar de manera singularizad a un eleme nto particular del sur pen insular, y de e special des arrollo y significac ión en el territorio ur sa one nse : las placas cerámicas decoradas tardoantigua s. 18 - Proced er al a n álisis espa cial de l yacimiento de Urso median te herrami entas informáticas , en concret o los sist e mas de info rmación geográ fica (SIG) , partiendo de un modelo digital del terreno ( MDT ) . - Ofrec er una nuev a hi pót esis de r esti tución de l a imag en urb an a de la colonia Geneti va J uli a a pa rt ir d e la int erp retac ión de todos los d atos r ecopi lados , actualizando de e ste modo la p ropuesta más completa existente hast a ahora, desarrollada por Ju an Camp os Carrasco (CAMPOS CARRASCO 1989) . A GRADE CIMIE NTO S Un aparta do de a gradecimientos de un tr aba jo de est e tipo es una tarea que difíc ilmente p uede q ued ar c ompl et a . Resulta i m p osible re laci on ar a to d as las persona s que , de un modo u otro , este tr abajo le es de udor . Mi más sinc ero a gra de cimie nto y dis culpas por l as omisiones , qu e en ningún c aso so n intencio nadas . Aunqu e en alguno s puntos de est a tesis doctor al s e realizan a gradecim ient os por cuestion es concretas , en est e insta nte no qui ero obv iar a alguna s p ersonas con las q ue me si ento e spec ial mente en deud a p or su colaboraci ón . El ord en en el que s e ci tan , a cont inua ción, care ce de cualqu ie r relevancia prioritaria. En primer lugar, es d e ju sticia dar las gr acias p or su inestimabl e y constant e apoyo a los p rofesores Enrique García Var gas y F rancisca Chaves Tristá n , d ire cto res de es ta tesis doc toral . El lo s me h an guiado, or ientado y brinda do sus sugerencias, opiniones y , en definitiva , conocimientos. E ste trab ajo es gran parte deudor de quien es e l mej or conoce dor d e la arqueologí a de Osun a y defensor de su patrim onio , Juan An tonio Pachón Rom ero . Él ha sid o un apoyo con st ante de sde hac e años , si em pre s olí cito a nte cualqui er cue sti ón que le planteara , y colaborador en numerosos proyectos sobre la arqu eología ursaonense . A los arqueólog os Julio Miguel Román Pun zón y Marib el Man cilla C abello por estar a mi disp osic ió n d e una m aner a total mente d esin ter esad a , aten diendo a m is numerosos requ erimientos con dil igencia; pero lo que es más important e, brindándom e su amistad y apoyo. C on J ul io comparto , además, el e studio de las placas ce rámi cas decoradas tardo antiguas, i ntercambi ando inform ación, bibliogra fía, ideas , etc. , d esde que hace ya algunos años nos animara a ello el padre Manuel Sotomayor Mur o. Aprove cho para agradecer le s a todos l os colecc ionista s particul ares de Osuna que me ha yan abierto su s casas p ara docu mentar e stas pl acas decoradas tardoantiguas; en tre ellos, a los herederos de Fran cisco Fajardo Martos, a Luis Porcun a, a Pedro Jaime Mor eno d e Soto, a María de l a Puer ta y a Cr is tóbal de Soto (d. e.p.). También a mis comp añeros arqueólogos d e la Junta de Andalu cía y, particularme nte, a Ignacio Rodríg uez Te miño, quien no sólo me ha ofrecido s us per spec tiva s sobr e toda s aqu ell as cu estiones q ue me ro ndaba n la c abeza en cad a momento , conforme ib a elaborando e ste trabajo , sino que ha sido u n impor tante ap oy o 19 cuand o he creído que no sería capaz de alcanzar mi meta. Alejandro Jiménez Hernán dez, co n q uien h e com par tido en es tos úl timos m eses el agob io por ultimar nuestr a s respect ivas tesis doctora les, siempre ha sac ado tiempo para comentar conmigo apreci acion es sobre la arqueología de Osuna , y para enseñarme el manejo de las herramientas SIG y ayudarme a confeccionar var ios de los mapas que acompañan a este trabajo. Ad emá s, junto con Jos é Manuel López Sánchez, de l a empresa TCA Cartografí a y Geomática, reali zó de ma nera d esin teres ad a, el es canea do l ás er del teatro r omano durante el mes de marzo de 2015 , tare a que ha sido fundamental para poder proponer el traz ado d e esta estr uctur a . Para ambos, y para TCA, mi más sincero agrad ecimient o . Francisco Ledesma Gámez , a rchivero - bi bliotec ari o del Ay un tami ento de Os una , me ha facilitado todo el material del Archivo Municipal de Osuna, así como las transcr ipcio nes corresp ond ientes. A demás, con él he c omp artid o innumerables ch arlas sob re cualqu ier as pect o relacion ado con l a historia y l a arqueología de n uestra locali dad . También el p ersonal del Ayuntamiento d e Osuna, donde traba j é c omo arqueólog o durante ocho años, en especi al a los de la Oficin a Técnica y Bibl ioteca Mu nicipal; tan to en el tiempo que f uim os compañe ros, como con po sterioridad, si e m pre me han facilit ado cualquier tipo de document ación que h aya re querido en relación con el estudio e investigación de la arqueol ogía de O s un a. He de agr adecer a Pilar Día z Graci a, con cejal delega da de Cu ltur a del A yuntam ien to de O s una , que me ha ya fac ilitado el estud io de a quel los mate riales a rqu eoló gicos que se en cuen tran d epos ita do s en el Museo de Osuna . Y a Juan Anto nio Pé r ez Ran gel (arqueól ogo cont ratado por el Ayuntamiento de Osuna desde e l año 2012 h asta la actual idad) , po r s u amabilidad al indi carme las últimas novedades que h a ido deparando la arqueología de campo des arrollad a por par te del Ayu ntam ien to, p ermiti éndom e indic ar aquel las qu e son de i nte rés par a es te trabajo a pesar de tratars e de in formaci ón iné dit a. Por parte del P atrona to de Ar te de Osuna , Lor enzo Ca sca josa Sá nch ez ha estado a mi dis posici ón reso lviendo cu alquie r duda re lativa al mate rial con servado en e l Museo Arqueol ógico de Osuna, del que es direc tor desde inicios d e la década de los año s ochenta. Adem ás, h a tenido la amabilidad de f acilitarme de manera desinteresada l a documentación, gráfica y t extual, de las excav aciones real izadas en la necr ópolis de Las Cuevas e n 1985 , d e las que fue re sponsable. Por ot ra parte, Pat ricio Rodríg uez - Bu zón Call e, direc tor -c ons erva dor d el Pa trona to de A rte, me h a suministrado los dat os de visi tan tes d e los mu seo s g estion ados por es ta ent id ad. A los investig adores ursa on en ses , con qui enes he comentado y debatido sobre temas de la arqueología e historia antigua de Osun a con asi duida d: Pedro J aime Moreno de So to , Juan Collado Ca ñas y Antonio Martín Vázquez . A los profesores del Departam ento de P reh istori a y Ar queo logí a d e la Universidad de Sevill a, Eduardo F e rrer Al beld a, Francisco Jo sé García Ferná ndez, Mercede s Oria Segura y Fe rn ando Amores C arredano ; los del Depar tame nto de H istori a Antig ua, Anto nio Caball os Rufino, Salvador Ordóñe z Agulla y Aure lio Padilla Monge ; y a la profesora de la Universidad d e Málaga, Isabel López García. José Luis Escace na 20 Car rasco, como dire ctor de l D epartam ento de Preh is toria y Arq u eolo gía d e la Universidad d e Sevilla, po r autorizarme a con sultar y reproducir la docume ntación rela tiva a Os una del a rchivo de Fra ncisco C ollantes d e Terán. A Julio M. Román P unzón, Maribel Mancilla C abello, Manu e l Casado Ariza, Francisco José García Fernández y Jacobo Vázq uez Paz por su ayuda con los materiales arque ológi cos de las excavacion es de las Alcai días y los De pósit os del Agua. Han rea liz ad o co rrec ciones form ales sobre d isti ntos c apí tulo s del t exto : María Padi lla Berdejo, Ignac io R odríguez Temiño, Julio Miguel Ro mán Punzón y Francisco Lede sma Gám ez. H e de a gradec erles su d esint eresad a co labo rac ión por el tiempo que le han dedicado a el lo. Evidentemen te, la responsa bilidad última es excl usiva de quie n suscribe. En c uanto a las ilustracio nes, Manuel Casado Ariza ha dibujado y digitalizado el material cerámico d e la s ex cavacion es en las Alcaidías y de los Depósitos del Agua ; Julio M iguel Román Pu nzón ha digital izado los dibujos inéditos de la excavaci ón de 1985 en la n ecrópolis de Las Cuevas; Sebas tián Corzo Pérez re alizó los levantamientos con la es tación total de l as es truc turas emerg entes; y Pablo G arrido Gon zález y Alejandro Jiménez H ernández han confecc ionado los mapas y planos que acomp añan a este tr abajo a p art ir de la información facilitada po r el autor . La presentació n, impresión y encuadernación de es ta tesi s ha si do con feccion ada con mucho cari ño por pa rte de mi familia d e Padilla Li bros. A simismo, a los ar queólogos y amigo s que, estando a kilómetros de dist an cia , siempre me h an aportad o su apoyo . María J osé Rivas Antequera, Mateu Riera Rullán, Bartom eu Vallori Márquez y Antonio Puig i Palerm, moltes g ràcies a tots. Repito, a todos ellos, y a todos los que no he mencionado , pero que han contribuido de algún mod o a la r eali zac ión de es te es tudio , mi más sincer o rec onoc imien to . Pero a quien má s he de agradecer qu e este trabaj o s e h aya podido fin alizar es a mi familia. A mis padres (Pepe y María Jesús) por h aberme facilitado todos los recursos para po der llega r ha sta aquí; a mi mujer (María) , comprensiva, animosa, sol ícita y co n quien he compar tido id eas, dudas e inquietude s; y, por sup uesto, a m is hijos (Jos é Manuel y Pab lo) a quienes les he tenido que ro bar un prec ioso tiemp o . A ellos dedic o estas p ágina s. 21 22 CAPÍTULO I ASPECTOS GEOGRÁFICOS CONFIGU RA DORES DEL TERRITORI O Osuna , cuyo ac tual núcleo urbano s e sitúa a 282 m de alti tud, es un municip io que en 201 4 contaba con una población de 17. 8 18 h abitantes 1 y 592, 50 km ² de superfi cie . Se ubic a en Andalu cía occ id en tal al sure ste de la provin cia de Sevilla y cercano a las pr ovincias de Málaga y Córdoba, fo rmando parte de la comarc a geográfica de La Ca mpiña d entro de la dep resión d e l G ua dalquiv ir, si bie n al sur del t érmi no muni cip al s e encuen tra n las p rimeras estr i baci on e s de la S ie rra Sur sevillana per tenec ien tes a la s Subb éticas (fi g s . 1 .1 y 1. 2 ). Concre t ame nte, al nor te l inda con l os térm inos municipal e s d e Lant ejuel a, Écij a y El Rubio ; al este con los de Estepa, Ag uadulce , Gilena y , escasame nte, Pedrera ; al s ur con Mart ín de la Jara, Los Corrales, El Sauce jo y Villanueva de San Juan; y, finalmente, al oe ste , con lo s de La Puebla d e C azalla y M arche na (fig. 1.3) . En su a ctual térmi no muni cipal se enclava un a pedan ía, la al dea de E l Puer to de la En cina , qu e se s it úa a unos 14 km al suroeste del núcleo urbano de Osuna . Fig. 1.1 : Térm in o mu nicip al d e Osu na e n el c onte xto and aluz . 1 Cifr a seg ún co nst a en l a pág in a web d el I ns tit uto N ac io nal d e Es tad ístic a: http: //ww w. ine. es/ cons ul/ seri e. do?s=6 - 18502&c=2&nult=0 [ con sul ta 1 1 /0 5 /201 5]. 23 Respecto a las p rincip ales cap itales andaluzas, Osuna d ista d e Sevi lla unos 86 km, distancia c asi idéntic a a la qu e l a separ a de Cór do b a. Málaga se encuen tra a unos 120 km y Granada a 155. Fig. 1 .2: Térm ino mu nic ipal d e Osun a en la pr ovi ncia de Se vi lla. Los sigui entes apartado s son tan sól o un som ero acerc amiento a la realidad física y ambiental de Osuna y su terri t orio , abarcando a sp ectos c omo el r eliev e y el sustrat o geológico , el clim a y las aguas , y el suelo y la vegetaci ón . Evide ntement e, algunos d e esto s asp ec tos h an cam bia do d e una m an era má s evid ente qu e otro s a lo l argo de las disti ntas etap as his tóric as, pero resul ta conv en iente conoce rlos para en marcar la realidad física y amb ie ntal del en cla ve o bjeto del pr esent e tra bajo. Fig. 1.3 : Deli mit ació n del tér mino mun ici pal d e Osu na actu al y a c omie nzo s del sigl o X IX. 24 I.1. R EL IEVE Y GEOLOGÍA El ter ri torio en el que se enclav a Osuna se caract eriza por un pai saje de suave s pend ient es qu e no suel en sobr epasar el di ez p or ci ento, sa lv o en la parte má s mer idional del té rmino municipal (MINISTERIO DE AGRICU LTURA 1974: 11). E sta distribución obedece a l a existencia de dos dominio s geológ icos diferenciados e n cuya unión se asienta Osuna, a saber, la c ordille ra Subbé ti ca y la cuenca del rí o G uadalquivir. C omo ya indicara Juan Antonio P ach ón Ro mero, es im por tant e ente nder esta con for mación d el terri tor io , pu es el car ácter d e « charnela » entre ambos dominio s va a resultar fun dament al en e l devenir d e la pob lación , al erigirse la ciudad de Osun a como pieza clave que relac iona ambos espacios y particip ar de la economía que es tos ofr ecen ( f ig . 1.4 ) (PACHÓN ROMERO 2002: 56 - 57) . Fig. 1. 4 : Or ograf í a del térm ino muni ci pal d e Osu na. Al conf ormars e e ntre la cordi llera y la cuen ca del r ío una formación alpin a con un con tac to po r in tegrac ión hac e que est e no se p resen te de manera brusc a. El p rimero de eso s dominio s posee una co mpl eja estructu ra y evolución ; se trat a de una cord illera de pl egamien tos al ócto no s , po r lo que sus si erra s car ecen de ej e direc triz en sen tido morfológico, dando como resultado conj u ntos montañ osos de formas p esadas y casi aisl ados entr e sí, a cuy os p ies se exti enden mo dela dos alomados sobre sustratos plásticos o dep res ione s de r eciente colm ataci ón. Por s u parte, la cu enca d el Guada lqu ivi r corresp onde a una gra n depresión terciaria cuya co nfiguración d efinitiv a está a sociada a la tec tónica fi nineó gena . E l res ulta do fue el de la fijación de do s grandes conjuntos 25 has ta bien entrado el sigl o XX, cu ando se ac ometen l as obr as neces aria s par a traer las aguas c analiza das d esde otro s punto s. De l añ o 1 9 48 da ta el proyec to pa ra traer el agua desd e Pedrera. Co ncret ament e, el agua pr oced erí a del acu ífero d e la si err a de Becerr o (per tenec iente a la si erra de Estep a), que t enía tr es mananti ales: Fu ente de Santiag o, Ojo de Gilena y Ojo de Pedr e ra, del qu e, fi nalm ente, se ll evar ía el a gua h asta dos d epósi tos cons truid os al ef ecto 15 , pr eci sam ente en el sola r en el q ue se ub ica el yac imient o arqueológi co de Urso ( PACHÓN ROME RO y RUIZ CE CILIA 2006b: 5 2 - 53). En 1980 comienza a funcionar el sondeo de Matagallá, qu e s e añadía al abastecim ie nto del Ojo d e Pedrera. En 1996 Ma tag a ll á deja de a bas tecer a Osu na, pro cedi endo des de ento nce s el suministro de agua del e mbalse del Retortillo (MARTOS ROSILLO 2008: 287) 16 . Fig. 1. 6 : Im ágene s de l a mi na d e agu a sub ter ráne a de Osun a (f otos t om ada s de: Ver a Arand a, Ál var ez García y Molina Rodríguez 2009: 33 y 34) . 15 Grac ias a u n doc ument o fe chad o en 1 961o bra d el cr onist a ofic ial de l a vil la, Juan J. R iver a Ávalo s, con servad o en el Ar chi vo M unicip al de Osun a (y al que tu ve ac ceso por g entilez a d e su archiv ero, Franc is co Led esm a Gám ez ) , se sab e que el segund o de es tos dep ósit os deb ió come nza r a edificar se a final es de l a déc ad a de l os a ños ci ncu enta, e st ando a ca bado a inic ios d e la de l os sese nta. E sta notic ia tam bién e s re cog ida suci nta ment e en: R IVE R A ÁV ALOS 198 2: 79 . So bre l as pu ert as d e entr ada a lo s dep ósito s a pare cen señal ada s e n rel iev e l as fe chas en l a q ue de bier on f inal iz ar l as obr as, 1 950 y 19 63 respec tivam ente. 16 Sobr e el val or patri mo nial del agua en Osu na, véa se: S EÑO ASEN CIO 2 009 . 32 I.3. S U ELOS Y VEGETACIÓN La car acte rística que mejor de fine la edaf ologí a d el va lle de l Gua dalqui vir es la naturaleza ge neral caliza y sedimen taria de sus materiales , si bien tod o el proceso de formación de e sta depr esión motivó una imp ortante varieda d e dá fica (GONZ ÁLEZ GARCÍA et alii 1962: 45; ASENSI MARFIL y DÍEZ G ARRETAS 1987: 201). Gran p arte d e la z ona en la qu e se u bica O suna co rresp onde a terren os de l Olig ocen o, donde predominan las margas que se al ternan con c alizas y p equeñas manchas del Cuat ernario, M ioceno, Eo ceno y Triásico. En cu anto a l a eda fología, y según la clasificac ión americ ana, s e pued en diferencia r: entiso les, lo calizado s princ ipalmente en la sie rra 17 y en el río Blanco, donde ocasiona n problemas de drenaje; vertisole s, bien repre se ntados en l os terr enos de l a c amp iña; y por último, incep tisoles que se local izan al norte y este de la l aguna de Calderón, siendo su ap rovechamiento agrícol a de tipo me dio (MINISTERIO D E AGRICU LTURA 1974: 12; Q UIJADA PÉREZ 1990: 5 -6) 18 . Los tipos de s uelo, en estre cha rela ción co n el cli ma, condi ciona n la veg etació n natura l de un lugar. Al respecto, nos encontramos dent ro del dominio climático del Oleo- Querceto rotundifol iae , a unque la deforestación a lo largo de los diferentes per íodo s histó r ico s ha s id o tal que r esulta p ráctic ament e imp os ible d etect ar alg ún ra str o de la ve getación or iginal, que debió corr esponder a un bosque de enci nar ba sófilo c on aceb uches. En este dom ini o, la zo na de Osuna se enc lava dentro del subdom inio Asparageto alb i - Rhamnetum oleoidis , de cuya vegetación c límax prác ticamente no quedan restos en la actu alidad – e stá re ducida al mínimo, apenas uno s cuantos metr os cuadrados normalme nte inacc esibles pa ra la agricultura o dedicados a la ca za, pr inci pal mente meno r – , aunque los bosques p rehist óricos e incluso históricos estuvi eron co mpuestos de encin as, acebuch es y al garrob os con una subasoc iación d e maquia o matorr ales alt os, densos, ric os en l enti scos, co scojas, e sparraguera s, esp inos, mirtos , e tc. (GO NZÁLEZ GARC ÍA et alii 1962: 110 - 116; ASENSI MARFIL y D ÍEZ GARRETAS 1987: 201 -221). E n cuanto a las capacidades de e xpl otación agropecu arias de es tas tierras , s e gún los autor es del Estudio agrobiológico de la prov inci a de Sevilla , las zonas de est e subdominio « son la s más a ptas par a el cu ltivo de cereal es y algodó n. En los suel os má s calizos da óptimos frutos el olivo, y e n los de rega dío el naranjo. Son desaconsejables la vid, las dehesa s y e l p astoreo » (GON ZÁLEZ G ARCÍA et alii 1962: 116). Os una, que se encu entr a en l a zona de contac to en tre el v all e del Gua dal quiv ir y la car a septe ntrio nal de las Subbéticas, comp arte gran parte de las carac terísticas agrícolas del p rime ro, con 17 Esto s suel os c orre spo ndie nte s a la z on a de si err a, ta mbié n llam ad os su elo s brut os cal izo s, so n espec ial me nte ri cos e n carb o nato c álci co de bido a un sust rato m uy c aliz o, po se en col or c lar o y text ura are nosa m uy l iger a. S u alt o co ntenid o e n car bo nato c álc ico hace qu e p osea un pH alto . So n su elos p obr es, con e scas o es pesor , n utri ente s y r iquez a hú mic a (FER NÁ NDEZ D UR ÁN y AN DRA DA ALSIN A 199 3: 239). 18 Para m ás d et alle s sobr e el se ctor e n el qu e s e sitú a el com plejo e ndorr eico d e Lan tejuel a, véa se: D ÍAZ DEL OLMO et alii 1990. 33 matizaciones como u n mayor pred omin io del oli var fren te al c ereal , es tando pr esent es otros como el algodón o e l girasol , y si n exclu ir una cabaña ganadera sobre todo ovina y caprina ( FERNÁNDEZ DURÁN y ANDRAD A ALSINA 1993: 230 y 242 -243 ). L a acción antrópica sob re el camp o es muy fuerte sobre todo en los terrenos lla nos o de su aves ondul aciones de l a camp iña de mane ra histórica. A p e sa r de ell o, po r su relevancia como ecosistema par a las aves esteparias , como la avutarda , ha servido para que la Junta de Andalucía declar e un importante sec tor del t érmino mu nicipal en su fr anja septen trional c omo zona d e esp ecial protec ció n pa ra l as av es, media nte el Decreto 429/2008, de 29 de julio, dentro de l espacio denominado « Campiñas de Sevilla » 19 . 19 Algu na s not as so bre l a fau na d e l a comar ca, vé ase: FER NÁN DEZ DUR ÁN y ANDR ADA ALS INA 1993: 243 - 250. 34 CAPÍTULO II ACERCAMIENTO AL TERRITORIO Y PAIS AJE HIS TÓR ICO DE OSU NA El o bjeti vo fu ndame ntal q ue se pl antea p ara este epíg rafe y para el si guient e es el de in tentar r ealiza r un acer camien to , tanto a la delimi tación territo rial de la anti gua Osuna 1 como a sus pai sa jes y cul tivos, puesto que e stos s e presen tan c omo una b ase imp orta nte d entro d e l a ec onomía y fu ente de riq ueza d e la c iuda d. La trem end a pr ecar iedad de las fu entes d ific ulta eno rmeme nte el p oder real izar una ap roxima ción a nu estro fin. E n este s entido , se hace ne c esa rio recurrir a la documentación m ás antigua cons ervada, qu e principalment e data de época bajom edi eval . Podrí a co nsider ar se que l os am ojona mi ento s de lo s l ímites de l os conce jos , en e ste mo mento c on vi stas a l r epar timie nto de t ierr as p ar a los n uevos pobladores tras la conquista por los reyes cristianos , pueden servi r de referencia para la esti mac ión d e los a nti gu os territo ria , aunque teniendo en considera ción que durante los pro cesos de repo blaci ón acontecido s tras la c onquista crist ian a de bió alterar notab lem ente la o rd enació n territo rial ( FERRER ALBELDA , ORIA SEGURA y GARCÍA VARG AS 2000: 93 ); en cualquier caso, en el momento del paso d e la autoridad islámica a la cr istiana que d a atestiguad a la conti nuidad de la s divisione s adminis t rati vas, como demues tran los diplomas del sig lo XIII (VALENCIA ROD RÍGUEZ 1995: 16) . Y lo mis mo ocurre para e l cas o de la explot ación y usos del t erritorio . Evidentemen te, est a considera ción es en tér minos general es , pue s , ant e todo , convien e dejar muy cla ro qu e no se deben extra pol ar da tos d e unas época s más recien tes a otr as ant erior es 2 . Tan sólo partimos de l a premisa de qu e , tanto el terri torio c omo el pai saje conocido por l as fuentes disponibl es , es lo más cercano que se puede encon trar a cómo debi eron ser co n anterio ridad, siendo si e mpr e conscientes de qu e se debie ron produ cir alteracione s, máxim e cua ndo, a modo d e ejemplo, de ntro de un mismo p eríodo , como el romano, hub o camb ios en lo q ue refi ere al territo r io. En est e sen tido , ca be ref erir en nues tro en to rno el caso d e Munda, que debió per der su terr itori o a fa vor de la s ciud ad es v ecina s, com o Urso, tr as l os ac ontecimi ento s rel acio nado s con l a derr ota de l os po mpey anos p or p arte de l as tro pas de J ul io César tras la batalla homó nima (CO RTIJO CEREZO 1993: 21 5). P rob ablem ente entonc es, cu ando Urso se convirt ió en la c olonia Genet iva Julia p or orden de Julio César, el término de Osuna debió quedar defi nido. Apro ximadamente un siglo más tard e , con la conc esión del de rech o de l a ciudadanía l atina a la s ciudades d e Hi span ia por part e d e Vesp asia no, se v iero n 1 Sobre el an áli sis de l os lím it es de la s ciud ade s p ara l a Béti ca rom ana v éase: CO RTI JO C EREZO 199 3: 214 - 227; SÁE Z FERNÁNDEZ 2002: 402 - 406. 2 El prof es or Sáez ofre ce su fici ente s arg ument os en este sentid o: S ÁEZ FER N ÁNDEZ 1 988: 52 2. 35 implic ada s ciudades en las p roximidade s de Osu na (GONZÁ LEZ FERNÁ NDEZ 1992 : 97- 99; HALEY 1996; STY LOW 1999), como se verá más adelante. Admi nis trativ amen te, Osuna estuv o en glob ada den tro d el conv ento jur ídico as tigitano en la p rovinc ia de Hispania Ulterior Baetic a. Hacia finale s del sigl o II I e inicios del IV d.C. Diocleciano dispu so algunas r e formas e n la delim ita ción provin cial en la P enínsula , cuya organiz ación admi nistra t iva es la q ue posiblem ente hereda n ini cialmente los musulm ane s cuando ésta pasó a estar bajo su dominio 3 . Sin embargo , cuando que dó sofocada la revuelta liderada por Omar ben Hafsún y sus herede ros, la s autoridad es omeyas del rec ién nombrado c al ifato de C órdoba deciden s eparar a Osuna de Écija o torgándole la c apitalidad d e una c ora, o prov incia, indep endient e. Su pr imer gobernad or fue nombrado el año 317 de la Hégira (14 de febre ro de 929 a 2 de febrero de 930 ), y se l e sup on e un terr ito rio rel ati va mente peq ueño. E n ép oca taifa pas ó inicialmen t e a d epend er del r eino d e Car mo na, y po ster iorm ente del de Sev illa, continuando la in estabilidad h asta los años d e dominio d e almoráv ides y almo hades 4 , que culminan con la posterior incorporación a la c orona d e Castilla en 1240 . II.1 . E L TERRITORIO HISTÓ RICO Realizadas estas consider aciones previas , entram os en m ater ia si tuándo nos en l a Baja Edad M edia. E ntre l a primavera y el vera no de 1240 F e rnan do III consigue que nume roso s núcle os de l valle de l Guad alquivir que den bajo su d omin io, en tre e llas la propi a Osuna. Al poco tiempo, el 8 d e diciembre d e 1253, Osuna y otra s poblaciones fue ron con cedida s por el r ey Alf onso X a la ciud ad de Sevilla ( D IPLO MATARI O ... 1991: doc. 81). Es t a situac ión de depend encia se man tuvo hasta que el 29 d e diciembre d e 1264 el mi sm o mona rca conce dió la villa y s u c ast illo a la O rde n de Ca latra va con la condición de que estableciera aquí su conven to mayor ( DI PLOM ATARIO ... 1991: doc. 297). Y aunqu e Osuna p asó a manos de la orden militar, ésta nunca ll egó a instalar en ella s u conve n to mayor. S ea co mo fuer e, el al foz del c oncejo de Osuna se pu ede con sidera r exte nso, al go q ue ten dría r elació n co n su situa ció n fron teriza resp ecto a l reino de Grana da, la d enomina da Banda Morisca (CARMONA RUIZ 1998: 79). Se h a conserv ado el docu mento del deslinde del término municipal d e Écija e n 126 3. En él se marca el lími te sur d el mi smo, que c ompar te con el se ptentr io nal de Osuna 5 . Según consta e n el propio document o, en primer lugar s e proce dió a traza r una cr uz so bre el terr itori o d e Écij a o rien tada h acia levante, q uedan do d elimitado su br azo derec ho – el l imítrof e con Osuna – a 230 sogas, d o nde se si tuó un mojón. Para colocar el rest o de mojones se re currió a los ant iguos pobladore s musulmanes d e la zona para que 3 Las f uen tes árab es, por conf usi ón, atr ibu yen a Con st anti no e sta d ivi sión adm in istr ativ a d e la q ue serí a hered era al - And alu s (VALLVÉ BERMEJO 1986: 210 - 211). 4 Sobr e la O suna i sl ámic a (U šûna) , v éase: VAL ENC IA R ODR ÍGUE Z 19 95; R AMÍR EZ DEL RÍO 1 999 : 25 - 26 y RA MÍREZ DEL RÍO en prens a. 5 Sobr e los l ími tes e ntre O su na y É cija en partic ul ar véa se: GARC ÍA - D ILS DE L A VE GA y O RDÓÑ EZ AGUL L A 2009. 36 indicaran dónd e estaban los límites de Éci ja en tiemp os de sus antepasados . El recorrido com ienza en el luga r de alhonos so bre el Genil : e fallamos el primero mojon do fue en tienpo de moros en derecho de la s aceñas çerca la puerta des e mismo lugar e deste mojon a mojon cubiert o yendo contra? L a Cabeça el Cuervo fallamos un mojon que estos moros dixeron por la jura que juraron que era este moj on de eçija e dest e mojon de la Cabeça el C uervo fuemos a mojon cubierto e entramo s por una partida de la xa r a e pasamos al Rio salado que dicen sant gil e llegamos a una Cabeça que dic en la motiella de so b rel salado do s e parte el termino de eçija e destepa e de osuna e fallamos y un mojon que fue en tienpo de moros e por la jura que juraron los moros sobredichos dixeron queste era el mojon de eçija e de las vecindades e de la motiella fuemos a la a talaya de gayape e dende a mojon cubierto entre ent ramas las xaras e fallamos un mojon de tiempo de moros que esta en med io de la xara e dende moj on cubierto fuemos a la cabeça de corona en somo e dende al argamasiella questa dentro en la xara que es mojon de eçija e osuna e de m archena e los moros por la jura que juraron dixeron queste era el mojon de eçija e de osuna e de marchena e dende fuemos a mojon cubierto e llegamos [...] 6 . Pero pronto dieron co mienzo una serie de l itig ios en tre Éci ja y los c oncejo s vecinos que fueron me rmando e l término astigitano; así lo demue stran divers os acuerdos como los que se produjeron entre Osuna y Écija el 22 de septiembre de 1393 y el 21 de e nero de 1395 ( HERNÁND EZ DÍAZ, SANCH O COR BACHO y COLLANTES DE TERÁN 1951 : 45; S ÁEZ FERN ÁNDEZ et alii 2001: 109 ). Sin embar go , e st os no debi eron sup on er imp orta ntes v ariaci o nes , pu est o que el p rimer deslin de to pog ráf ico efectuado entre ambo s términos municip ales, que data de mayo de 1871, y e n el que se sigue una operat iva similar a l a medieval y s e reconocen inc luso algun os topónimos idénticos, rev ela una divi soria que es igual a la consigna da e n el Repartimiento de 1263 (GARC ÍA - DILS DE LA VEGA y OR D ÓÑEZ A GULLA 2009 : 58 -59). A grandes rasgos es ta d emarc ació n podrí a ha be r estad o es tablec ida incl uso en época romana. L a epigrafía también puede cola borar en este sentido. J osé B eltrá n y S alvador Ordóñez a puntan a que un friso funerario dórico apare cido en e l yacimie nt o a stigitano d e El Guijo, a u nos dos kilóme tros del lím ite ent r e ambas colonias, p odría cor respond er a u na tum ba de un asen tamien to d e un co lono de Aug usta Firma en uno de los ex tr emos del territo rio colon ial , en lo que pudo ser una prim e ra f as e de asen tamiento s – como parte de un proc eso que h a sido bien d ocumentado en Augusta Emerita – con e l fin de marca r el te rrit orium frente a un mundo, en su ma yoría indígena , que d ebi ó ver con caute la la im plant ación de una coloni a ( BELTRÁN FORT ES y ORDÓÑEZ AGU LLA 2004: 255 ). Otro ej empl o puede s er el de una inscripc ión fune raria del si glo II d.C. e ncontrada e n el c asco urbano de El Rubio , que hace 6 La c opia d el do cum ento, in serto e n el T umbo de l os Reyes C atólicos , se co nser va en el Arc hiv o Mu nici pal de Éci ja. P ar a el pre sente tra bajo s e h a tom ado l a tr ascr ipc ión que a par ece en: H ERN ÁNDEZ DÍ AZ, SANCH O CORBA CHO y C OL LANTES DE T ERÁN 1 951: 4 4 - 45. 37 refer encia u n per sonaj e de la tribu Papir ia , tribu que fuera la asignada a la colonia Firma Augusta (GARCÍA - DILS D E LA VEGA y ORDÓ ÑEZ AGULLA 20 09: 5 6). Haci a po nient e, co ntin ua ndo desd e el terr ito rio as tigi tano, se en cuen tra el a ctua l término municipal d e Marchena, cuyo espacio debió estar reparti do en l a Antigüedad entr e el munic ipi o de Car mo y las colon ias Aug usta Fi rma y Genetiv a Julia, debiendo corres ponder la mayor parte a la primera de ellas. S egún Ferrer, Oria y García V argas, la par te corres pond iente al ager ursonensis e n esta zona, ad emás de ocu par un sec tor d el actual término mu nicipa l de Marchena, debió inc luir todo el de la Puebla de Cazalla, p udi endo establ ecers e los lím ites a l e ste d el ar royo S ala do h asta enl aza r co n el tramo alto del Corbones 7 . En este c aso el rep artim iento bajo medieval 8 no d ebió corresponder con el q ue se estab lec ier a e n la A ntigü edad a m enos q ue ll egara a dem ostra r se el carác ter d e municipio flavio p ara una March ena romana, algo que parece estar descartad o ( FERRER ALB ELDA, ORIA SEGURA y GARCÍA VARGAS 2000: 93 - 95; GARC ÍA VARGAS, ORIA SEG URA y CAMACHO MORENO 2002: 323 -325). En cualq uier caso, esta situación de bió cambiar a raí z de la promu lgación del edicto de latinidad d e Vespasiano para la s ciudades hispanas. A demás , para esta zona tampoco debemos olvida r la po sible existencia de un municip io, del que se descono ce el topón imo exa cto, a unque podr ía llama rse Villo, Villona Vi ll onum, etc., que estaría situado en la s márgenes del Corbone s en las inmediacion es de la Pu ebla de Cazalla, q ue es co noci do a travé s d el h all azgo de v eint e frag mento s de una tabl a de br on c e cor respond iente a un a co pia de la lex Flav ia Municipalis (GO NZÁLEZ F ERNÁND EZ 1992). L o mismo ocurriría con Carula, situa da e n algún lugar impreciso de ntro del actu al té rmino munici pal de Pueb la de Caza lla (ORIA SEG URA y GARCÍA VARG AS 2007: 149 ). Por su par te, hacia el sur, al menos para época romana, el territorio de U rso tuvo la po sibilidad de extenderse , aunque por una zona de menor inter és económic o , (CORT IJ O CEREZO 1993: 110; PÉREZ CENTENO 1999: 358) que bien pudo mantenerse en la Edad Me dia tras la conquis t a c ristiana , c uando Osu na debió tener un a importante ár ea en l a sier ra, abarcan do los territorios de los actuale s t érminos d e Martín de la Jara, Los C orrales, parte del de Algám itas, V illanueva de San Jua n y El Sau cejo (LEDESMA GÁMEZ y RUIZ CECILIA 2006: 1 54). La documentac ión del sigl o XVI cons ervad a en e l Ar chivo M unicipa l de Osun a estipula que hacia este sector los límites del t érmino se esta blec ía n co n los conc ejos de Ca ñete, Teba y Campil lo 9 . Final mente, hacia leva nte, el l ími te con Estep a pa ra el siglo X VI s e enc ontrab a establecido, c omo en la a ctualidad, e n el Río Blanco – entonce s llam ado « arroyo (de l 7 Sin emb argo e n el sig lo X VI e l lími te con L a Pue bla d e Caza lla y Moró n de la F ronte ra se est ablec ía e n el arroy o del T érmi no: A.M.O. Li bro de Ver edas y Ejidos, sig. 603, 19 de marzo 1579, fol. 41. 8 A.M.M . Amoj onam ien to de tér mino s entr e Mar che na y O s u na, li bro 6 7, Or de nanz as, 23 d ene ro de 1497. 9 A.M.O. Doc ume ntos proced ente s del Arc hi vo de Rod ríg uez Marín, Le g. 1, n . º 1, Act as C apit ular es, t om o I, 1508 - 1527, 16 - IX - 1524, fol. 265; A.M.O. Libr o de Vered as y E jidos, sig. 603 , 5 -V- 1593, fol. 64. 38 Salado ) de Gilena» o Guadulce (RO MÁN TIRADO y LEDE SMA GÁMEZ 1994) – , s i bien ésta es u na fron tera natu ral qu e deb ió exi stir d esde la Antigü edad (COR TIJ O CEREZO 1993: 225). Pr ecisa mente, aden trars e en el in tent o de a cer cars e al terri torio antigu o d e Osuna es aún m ás c ompl ejo ant e la c arencia de datos. Jesús Salas Ál varez ha realizado una i n terpr etación sobre los límite s de Osuna para época r omana a través d e la informació n d esprendida de la c arta a rqu eológica del t érm ino m unicip al de Osuna . 10 Entien de q ue lo s asentam iento s amur allado s del Cerr o de la s Ca bezas y del Cerro de la s Chinc hilla s, situados a una di stancia similar d e la colo nia, estar ían es tabl ec iendo a l no rte y s ur , resp ectivam ente , los l ímite s de s u terri tor i o. Por o tra parte, Françoi s Did ierj ean c onsid era que c on el y aci mi ento tam bié n amurallado de Pajares o San ta Teresa pod ría esta blec er el l ímite p or el oeste ( DIDIERJEAN 1983: 74 -76) . Fin alm ente, h acia el este s e establ ecerí a co n el r í o B lanco y el yacimien to de Repla (SALAS ÁLVAREZ 2002a: 120 - 121). Sin e mbarg o, más difícil aún r esulta el ras treo de l os antiguo s repa rtos d e tierr as dentr o del t erritor io d e Urso e n el parcelario act ual (ARIÑO GIL, GURT ESPARRAGUE RA y MARTÍN BUENO 1994: 322; SALAS ÁLVAREZ 2002a: 122), al go que no o curre con lugare s c ercanos como en l a zona de Estepa (ARIÑO G IL, GU RT ESPARRAGUERA y MARTÍN BU ENO 1994: 319 - 320; SALAS ÁLVAREZ 2002a: 122) o en la de Écija ( SÁEZ FER NÁNDEZ, ORDÓÑEZ AGUL LA y G ARCÍA - DILS DE LA VEGA 2002 = 2011 ). De hech o, pare ce ha desaparecido cualquier e videncia d e su exis t encia (SILLIÈRES 1990: 514). También lo s editores del CIL II 2 /5 han tratado de plasmar la realidad territorial de las ciudade s comp ren didas en l os lím ites d el c onvento as tigi tano . Según se de sprend e del p lano c orr espo ndie nte a este v olu men del CIL ( fig. 5 .1) , el territorio de Urso limitaría co n el de las si guientes ciudad es, com enzando po r el no rte y si guiendo e n el s entido d e la agu jas del reloj: Munda (?) (Cerro de la Camorra/C onsuegra) , donde tambié n se in tegraría el o ppidum del yacimi ento del Cerro de la A talay a; Cerro de l as Cabezas; Ostipp o; Arga masones; Ilipul a Minor (Cortijo s de R e pl a); a co ntinuació n lind aría direc tamen te co n el lím ite del c onventus hi sp alen sis ; y fin alme nte con ¿Carula? (Ce rro del Agua). En cua lqu ier c aso, en el mo mento en el que l os agrimen sor es deli mita n el terri torio qu e corr espon de a la c oloni a Geneti va J uli a, éste de b ió coincidir a grande s rasgos con el que tuvo la primitiva Urso ya que no existen argument os par a pensar e n que se produj esen cambios espect acular es (CABALLOS RUFINO 2006a: 365). No habría qu e olvidar otra consideración más . Se ha constatado en la vecina ciudad de Éci ja la existencia d e ci udades cercanas a la colonia Augu sta Firma que debieron e star int egradas inicial mente de al gún modo dentr o de su perti ca mante niend o su territ orio y sta tus pe r egri no; no gozarían de inmunitas y pagarían sus i mpuestos. L a col onia ej ercer ía su infl uenc ia sob r e esta s comu nidade s y las élites indígen as q ue la s habitaban, convirti é n do se en u n cen tro de a tracc ión par a es tas . De hech o, a l con ve rti rse en mun icip ios de d erec ho l atino en ép oca f la vi a s eguramente siguier on estando 10 Publ ic ada por: PÉR EZ R ANG EL et alii 1990. 39 integradas en la pertic a de la colonia puesto que no p erde rían su estructura organizativa y te rritorial, tan sólo c ambi aría el status de sus habitantes p eregrinos. El inconveni ente para l a colonia podr ía ser la pérdida de recau dación de impuesto s , pero l a a rqueología lo que po ne en evi den cia es que a partir de época Flavia y d urante el siglo II la colonia Augusta Firma desarroll ó un proceso de monument alizació n, que n o es paralelo al de -- -- los n uevos munici pios f lavios . Sus élite s, al accede r a la ciudad anía , pudieron contribuir al e mbel lecim iento de la co lonia exhi bien do su presti gio y riq ueza ; y ello explica ría la descapitaliz ación de los municipio s, lo que a su vez contrib uiría al de clive que s e cons tata a rqu eol ógicam ente e n ellos ( SÁEZ FERNÁ NDEZ, O RDÓ ÑEZ AGUL LA y G ARCÍA - DI LS DE LA VEGA 200 8). Algo parecido pudo ocurrir con la colonia Genetiva Julia y algunas de las entidades urbanas anteriormente mencionadas , aunque por e l momento resulta complejo poder pronunciar al res pecto. Fig. 2.1 : Prop ue sta de def inic i ón del terri torio histór ico d e Os una s egú n las fu ente s o pro puest as m ás a ntigu as que s e han podid o cons ul tar: hacia el nort e lími tes del Repar timie nto de Éc ij a de 126 3; hac ia el oe ste la prop uest a de Ferr er Alb eld a, Or ia Segur a y Garc ía Var g as p ara ép oca r om ana ( 2002 : 323 - 325 ); haci a el sur y e l es te se est able cen los l ími tes seg ún l a do cume nt ación que se e ncu entra en el Arc hivo Mun i cipal d e O suna par a el sig lo X VI, si bi en ha ci a lev ante se trata de u n lí mite ge ográf ico q ue debió exist ir desde époc a antigu a (Cort ijo Cerez o 1993 : 225). II.2. E L PAISAJE ANTIGUO Se p uede dec ir q ue el pai saje de Os una , tan to el natural com o el mo dificado por la acc ión humana, p roducida desde ti empos mu y antiguos, es típico del mu ndo medit errán eo. De ello ya es eco l a referencia p aleoambiental m ás antigua di sponible ha sta el momento d e Osuna, la c ual se fecha en lo s siglos I X -V III a. C. y se debe a una m uestra recogida en un fon do de caba ña durante la interve nción arqueológic a de la Cuesta de los 40 Cipreses en 1998 11 . La mu estra se div i dió en dos p artes para analizar: por un lado , l os mol usc os co ntinen tales, de l os qu e se id entif ic ar on seis especies d istintas ; y de la otra s e extra jer on p alin omor fos. El a náli sis de estos ú l tim os rev eló u n pa isa je a bier to dom ina do por ruderales y escasa prese ncia de árboles – tan sól o se detec tó la p resencia de aceb uches – , siendo el re sto de es pec ies d etectadas típicas de u n paisa je de h erbazal. Es ta imag en c ontra sta co n l a q ue ofrec e el es tudio de restos mal aco lóg icos , qu e pres entaba una mayor hum e dad par a e sta zo n a de O suna q ue para el v alle del Guadalq uivir. Una de las espec ies detect adas – Punctum p ygm aeun– es i ndicadora d e situacion es de h umedad y de am bie ntes s emifor estales , y su a soc iaci ón con o tras de las esp ecies det ectadas en la muestr a inci den en este c ará cter. Esta apa r ente contrad icc ión par ece des pejar se s i s e tien e en c uen ta el fa ctor antró pico , ya que el acondicionami e nto de un lugar para la habit ación , el culti vo y el de sarrollo de la vid a cotidi ana favor ece las es pecies de medio abie rto, aunque las condiciones climáticas pudieran favore cer un mayor de sarrollo de la vegeta ció n ( PORRAS CREV ILLENT [1999] ). Hay que te ner en c uenta que desd e la Preh istoria rec ient e se fu eron imp lantan do dos f enómenos económicos i mp ortantes q ue afectaron al volumen de masa boscosa, a sabe r, la agricultura y principalmente, la ganade rí a (PACHÓN ROMERO 2002: 58). Para la etapa ocupa da por l a cu ltur a turdetana existe l a seri e de Relie ves de Osuna , p rincip alm ente prov enient es d e la ex cav ación de E ng el y P aris en 190 3, qu e contien en rep resentac iones d e animales. En un pri ncipio , el hec ho de qu e aparez ca n figuracione s faun íst icas no quier e decir que n ecesa riam ente se diera n en el pais aje lo cal del m oment o. En cualqu ier ca so , se reco nocen toro s, carner os, c aball os, fel inos y aves ; en ning uno d e los c asos se repre sentan seres d e car ácter fan tás tico , si bie n el l eón no de bía encontrars e en est as tierras (PACHÓN ROMERO, PASTOR MUÑOZ y ROUILL ARD 1999: LXXXII - LXXXIII; CHAPA BRU NET 198 5 : 110 -112 ; PÉREZ LÓPEZ 1999: 90-95 ). Otro animal que s e ha asociado a l a serie de Osuna es el ci ervo, pues trad iciona lmente s e ha re conoci do co mo proc edente de Urs o el r eliev e de una cierva con s u cría, y aunque ha sido probado que éste provie ne de Marchena ( FERRER ALBELDA 1999) su cercanía geográfic a no afectaría en demasía a un acercamien to paisajís tico urs ao nen se. Un rec ien te trab aj o d e Is abe l López García r elativ o a la po sible p resencia de u n santuario , se anal iza una serie de relieves e nt re lo s que destacan lo s que contie nen una rep resen taci ón d e un caba llo y de un car nero. A este re specto , la auto ra recuerda que el caballo era con sid erad o u n símbolo de presti gio y que en ambient es sacros de prosp eridad pudo ser in dicativo de la advoca ción a una divinidad r egulad ora de todo lo conc erniente a su cr ía. E n cuanto a la p resenc ia del carnero , se i nclina a so stener qu e s e pudo trat ar de una of renda v otiva en un a mbie nte de cul to qu e sería el refle jo de un ti po de ganado p roductiv o pa ra la economía loc al (LÓPEZ GARCÍA 2012a: 155 -156). 11 Conc re tamen te l a mu estr a se recogi ó e n el fond o de cab añ a denom in ado E - 502 (RUIZ CECILIA 2001: 1068). 41 roz as en l os extr emo s del tér mino , com o si se p retendi ese fijar sus lími tes y ev itar a sí intrusiones desde local idades vec inas para e ntrar con e l gan ado, cort ar leña o reco lectar frutos sil vestr es de los m ontes. Esto e s así tanto p ara Osuna c omo para l os núcleos de población se rranos que comenzaban a prolif erar en la cent uria del quin ientos. Antes de fin aliza r con la d ocument ación relat iva a la roturación de tierras hay que referir qu e entr e esa i nform aci ón tam bién exis te ref ere ncia a l a exis tenc ia d e viñed os – de ahí l a zona qu e actual mente se c onoce como Las Viñas, en l as pri meras estri bac iones de la sierra – , o la pr esencia de animales como cone jos y venados, cuya caza se protegía (princip almente d el seg undo), o la de l obos, justo por l o con trario, prop iciando su exterminio c on v istas a fav orecer la cr ía de ganado (LE D ESMA GÁMEZ 2006; LEDE SMA GÁMEZ y R U IZ CECILIA 2006). Pr obabl emente co m o consecuencia de todo e sto, a pr incipios d e la c entur ia del seisciento s, algún auto r indica, co n cierto tono grandiloc uente, que ll egaron a cons ider ar a la villa com o granero de Ceres, el más copioso de trigo y cebada que ay en toda Europa (COVARRUB IAS 16 11: 842). * * * Pero , para t ratar de realizar un acercamiento más preciso a lo que pudo ser por un lado el paisaje y por otro las bases económica s de la antigua Osuna e n l o relativo a sus tierras, se ha op tado por analizar la información d e l XV III 28 , regist ra da pr inci pal mente en el Catastro de Ensenada (CATASTRO DE ENSENADA 175 1) 29 , si bien, com o se in dicó má s arriba, somos con scientes de que no se d e be ext rapolar dato s de un períod o a otro . E n c ual quier c aso, n o es meno s ci erto q ue la s t écnic as de tra ba jo en el campo no sufrieron importantes cambios desde época romana hasta el siglo XVIII , com o sí su cedió más tard e, desde el XIX h asta nuestro s días, y es po r ell o que estim amos oportuno analizar esta documentación. Según l as Re spuesta s , e l término municipal de Osuna p oseía un as dim ens io nes aproximadas de 6,5 por 3, 5 l eguas, si e ndo su sup erficie de u nas 104.0 00 fanegas 30 (ÁLVAREZ SANTALÓ 1992: 21) , limi ta ndo al e ste c on el tér mino de E ste pa, al s ur con los de Campill os y Cañete, al o este con Pruna, Pue bla de Caza lla y Marche na y al n orte con Fuentes de A ndalucía y Écija. A su vez, e n este territorio estaban inclu idas, adem ás de la propia Osu n a, las pueblas de El Saucej o 31 , Mezquitilla 32 , Navarredonda , 28 Una vi si ón ge neral de la Osu n a del m ome nto s e enc uen tra e n: W INDL ER 19 95. 29 Sal vo o tra indi caci ón, los d at os qu e se of rece n d esde ah or a par a est e perío do s e ha n re cogid o d e e sta obra. 30 Lo que eq uival e a algo m eno s de 7 00 km ². 31 El Saucejo , qu e com o otr as pobl aci ones c erc an as deb ió t ener su or ige n en el sigl o X VI, s e eman cipó de Osu na co nstit uyé nd ose c omo vill a ind epe ndi ente en 18 35 y agr ega ndo a su j uri sdic ció n la s ald eas de Navarredonda y Me zquitilla (SANTOS MÁRQUEZ 2008: 2 3). 32 La primer a r efe renc ia do cu men tal c ono cid a sobr e el lug ar es e n las Acta s C api tul ares d e Os un a, en 1581; sobre esta aldea, act ualme nte incluid a en el tér mi no mu nici pal d e El Sauce jo , véase: ROM ÁN TIRADO 1998: 27. 48 Majadahonda 33 , L os Corrales 34 , Martín de la Jara, El Rubio 35 , Lant ej uela y Villa nueva de San Juan (fig. 1. 3) . La distribuc ión de las tier ras por c alidades era como sigue : e l p rimer ru edo 36 l o com pr enden lo s hu ertos 37 y tierra s de prime ra calidad, que se cultivan sin in term isión ; e l segun do ruedo 38 lo com ponen ti erra s de s egu n da cal idad, que se siembran dos años consecu tivos y se deja n descansa r al si gui ente; fu era de esto s ru edos h ay t erren os de todas las calidades – lleg ando a enc ontrars e tierr as qu e necesi taba n has ta tr es años de descanso – y viñas, tierr as de pasto y monte q ue ofrecen rendimiento an ual. Por superficies , las produc ciones se distribuy en de la sigui ente forma 39 : 80000 fanegas de sembradura de secano – 32000 de primera calidad, otras t antas de segunda y 16000 d e terc era – , 3000 de encinas y chaparros 40 , 800 aranzadas de v iñ a –300 de primera y 500 de segunda – , 12000 aranzad as 41 d e oli var –5000 de pri mera, ot ra s 5000 de segunda y 2000 de terc era – , 40 aranzadas de frutales y huertas de primera calidad y 12000 fanegas improdu ctivas bien p or su pr opia naturaleza bien por de s idia o im posib ilidad de sus dueños . En lo que se r efier e al ganado , se esp ecifica que en el t érmino lo h ay de todas las es pecies: caballos 42 , jumentas, cabra s, cerdos, ov ejas y gana do vacuno . A su vez, los informadores contabilizan unas 400 colmenas, número que consideran escaso debido a los año s seco s qu e se habí an produ cido rec ient emente. 33 La pueb la d e M ajad aho nda de sap arec ió d efi nitiv am ente tra s la i nva si ón f ranc esa a i nici os del sigl o X I X (SANTOS MÁRQUEZ 2008: 23). 34 Pare ce que habr ía que sit uar el or ig en de lo qu e es actu al men te L os C orral es en l a segu nda m itad del XVI (VELASCO HARO 2000: 79 - 85). 35 La pri mer a vez que se do cu menta el lu gar b ajo est e topó nim o es en el s ig lo X VI – con cretam e nte e n 1531 – como u n cor tijo, s egreg ándos e de O suna en e l XIX ( DUR ÁN REC IO 19 90: 15 - 41). 36 Según l os edi tor es de l a col ecci ón A lcab ala d el Vi ento, e n la qu e es tán pub lic ada s las Respues tas al Catastr o de E nsena da , se e ntiend e por rue do a l a tierra que circunda al núcle o del pueblo, con caract erísticas específ icas desde el p unto de v ista de la e structura d e la prop ie dad, p arcelar i a, cultiv os y sus rot acion es (CATA STRO DE E NSEN ADA 1 751: 139 ). O su na incl uir ía en el pr imer rue do a la s tier ras com pre ndid as e n l os p agos – con junt os d e p arcel as – d el G ranad ill o, Hu ert a del S alad o, Barre ros, Sa nta Ana y Can ter as ha sta el R os al. 37 En l as Respuestas al Catastro no vuelv e a hac erse menc ión d e más huer ta s, aunq ue en el i nterr ogatorio que fo rm uló Tomá s Ló pez par a qu e se r es pondi era en to dos l os puebl os ( en el c aso de O su na l as res puest as fu ero n fir m adas p or el vi cari o Mar tín N av arro e l 23 d e dici embr e de 1 785 ), se a fir ma qu e en l a sier ra de Osuna está t oda al Med iodía po blada de v iñas y algunas h uertas . De cu alqu ier form a , s u imp ortan cia er a bast ante e scas a , como se verá más adelante (LÓPEZ 1785: 125). 38 Incl uye l os pag o s de lo s Ri ade ros, C err o de l Frail e y B oca d e l Sab inal. 39 Hay q ue t ener pre sen te qu e es tos d ato s so n apr oxim ati vo s al d ecir d e lo s pr opi os aut ore s de l as Re spue stas. 40 Segú n se rec oge en el di cci onario g eogr áfic o de T om ás Lóp ez, las dehesas más famosas son la d e Alcalá al Nort e junto a la población del Rubio, y la de Cantalejos al Mediod ía que se extiend e por casi tod a la sie rra (LÓPEZ 1785: 125). 41 Las 800 aranza das de viña y la s 12000 de olivar se corresponden con 557 fanegas de viña y 8391 de olivar res pecti vamen te ( ÁLVAR EZ S ANTAL Ó 19 92: 20 ). 42 Esto s so n prin ci palm ente cél ebre s al d ecir d e G ARC ÍA D E CÓR DOB A 17 46: 1 0, p ara este tr ab ajo he con sultad o la co pia ma nu scri ta qu e s e con serv a en el Mo nas teri o de l a En car nació n de O su na. 49 Los fruto s recogido s en el término so n hort aliza s, frutas, tri go, cebada, h abas, acei te – abundante y gustoso– , vino – inferior y vinagre– , alve rjon es, bellot as, mi el y ce ra, yeros, [...] alcaparras abu ndantes, algún esp a rto y grana y mucha gualda 43 . Otros autor es son me nos p recisos, pero ap untan a las m ismas car acter ístic as del campo ur saonense, pues en él habría abundancia de la tierra, que suele produc ir algunos años hasta un millon de fanegas de trigo y cebada, y á proporcion aceyte y ot ros frutos, con abundancia de ganados. Tambien se cogen e n sus cercanías alcaparras excelentes y con abunda ncia (PONZ PIQUER 1794: 144). Se tr ata , por tanto , de una agricultura en la que p redomina d e manera muy important e el cultivo de cereales, y en segundo lugar el o livar y l a ganadería, ya q ue tanto las viña s como las huertas suponen una ín fima prop orción del total de las tierras culti vadas (ÁLVARE Z SANTALÓ 1992: 20) . L a c arencia de frutas y hortalizas, así c omo de ot ros productos – como el li no y el cáñ amo – se suplía mediante la impor t ación d esde los pueb los d el ento rno 44 . Otro r ecurso que s e doc umenta es el de la ex tr acc ión de s al. E n el A rch ivo Gener al de S imancas se c onserv an tr es plano s de 1766 ref eridos a la « Real Fábr ica de Sal de San Antonio o Malapasada, que se construy e por la Real Hacienda » ( fig. 2. 4) . Esta exp lota ció n deb ía p oner en valo r es te r ecur so ap rov echando el cará cter s alo bre d e algunos arroyos y manantiales d el territori o ur saone nse debido a la composición geológic a y de los suel os yesí feros y margo sos por los q ue atravi esan. Los p lanos muestra n la planta de la s salina s y su entor no in mediato y r ecogen otro recurso: una cantera de yeso abandonada. La Real Fábric a de Sal d e S a n Antonio podría corresponder con la salina referida en la respuesta al c uestionario recogida en el dicc ionario g eográfico de Tomás Lóp ez como administrada por l a Real H acienda, si bien ya no es recogida en el d iccionari o de Pascual Madoz de mediado s d el XI X (MADOZ IBÁÑEZ 1849a : 399 -406) , ti emp o en el qu e va desapareciendo l a mayoría d e las salinas a l abandonar el Estado s u política pr oteccionista sobr e este tipo de instalac ione s. Atendien do a la informac ión que consta en los d ocumentos y a nal izando la cart ografía actu al, Ant onio Fajardo propone que esta i nstalación pudo est ar ubicada a unos t res kilómetros al sures te de Osuna, próximo al arroyo Peinado y el camino del Cuerno , donde se encuentra un rancho en r uina s den ominado S an Antonio ; el arro yo de Ma lapasada habría cambiado p osteriormente su denominación por l a actual (FAJARDO DE LA FUENTE 2010: 26 -28). 43 Como s e ha d icho, los d ato s se han extr aíd o de l as Respues tas al Catas tro de E nsena da , si bien el entr eco mill ado se ha añadido de LÓPEZ 1785: 125. 44 El mot ivo pr inci pal parec e ser l a falta de agua (LÓPEZ 1785: 125; WINDLER 1995: 17). 50 Fig. 2. 4 Una de l as tr es im áge nes q ue se c ons ervan e n el Arch ivo Gener al d e Sima nc as so bre la R eal Fábri ca d e Sa l de S an A ntoni o o Mal apa sada, 1766 (signatura MPD 67, 066) 45 . Para comple tar este panorama die ciochesco queda referi r que algunos a utores de la ép oca nos transm iten qu e se recogí an j aspe s dentro del terr itorio d e la v illa ( G ARCÍA DE CÓRDOBA 1746: 9; M URILLO VELARDE 1752: 163 -164 46 ) , aunque , segú n esto s autores, en la antigüedad se hall aban más pie dras preciosas y min erales . Ademá s doc umenta n la p res encia de fu ente s medic inales ( GARCÍA DE CÓRD OB A 1746: 9 ). Finalmente , no qui siera acabar el pres ente epígrafe s in reproducir u n t exto de 1746 e scrit o por Antonio Garcí a de Cór doba en el que h ace u na descri pc ión de Os un a que , au n siendo dispar al Medioevo y sobre todo a la A ntigüedad, está mu cho más cer cana , evid ent ement e, a cómo pudo ser entonces de lo que ac tualm ente se pu ede apreciar. E n cualqu ier c aso, ha y qu e tener pre sent e el c arác ter laud ato rio g eneral con el que s e esc rib ió la o bra (MOR ENO DE SOTO 20 02). Es te es el tex to: Dicen los astrólogos qu e los astros ennoblecen. Esta benevolencia y concurso de lo s signos parece que lisonjea d e tal suerte a Osuna que además de ennoblecerla s u situación, le comunica el más agradable clima, el más fért il suelo y el más a p acible aspecto. [ ...] Sitúase en una dilatada her mosa llanura desechando al lado del mediod ía las f értiles vi sto sas sierra s que la mira n como a su señora y le tributan 45 http://www. mcu. es/ccbae/ es/consult a/resultado s_busq ueda.cm d ?ti po_b usq ued a=m apa s_pla nos_ dib ujos &posicion= 5&form a=ficha &i d=517569 [cons ulta 02/09/2015]. 46 Segú n Mur illo Vel arde , es muy abunda nte de t rigo, c ebada, acei te, fru tas, legum bres, jac intos, cornerinas, gran ates y agatas . 51 copiosísimos frutos que producen los dilatados pagos de viñas que contiene en sus óptimas alt u r as, cañadas y vistosas arboledas de deliciosas frutas que adulan el gusto de sus naturales . Aún engendraban en sus e ntrañas prec iosísi mas pie dras de todas esp ecies (así lo refi eren Tamayo y M end. Apud Benav.) pero hoy sólo producen jaspes apreciables. Contiene en su término y riega sus espacios con varias medicinales fuentes que her mosean sus montes, valles y vegas. Se dilatan por su s inmensas llanuras espaciosísimas heredades d e o livos, [ ... ]. Contiene abundantes espaciosísimas dehesas en qu e se producen y albergan todas es pecies de innumerables ganados. Se pueblan sus montes de in finitos árboles d e bellot a con que se crían monstruos cuanto necesarios ani males que la consumen y sus fertilísimas cuanto extendidísimas v egas, fatigadas de la reja sufren la continua labor a cuya industria producen las copiosísimas cosechas d e trigo, cebada y otras semillas y legumbr e s de calidad tan generosa que por ello aún en la mism a Anda lucí a se disti ngue n. Y últimame nte abu ndan sus vec inos mo ntes en toda especie de caza con que se satisfacen el ocio y el gusto, con cuyas optimidades, n o sólo no necesitan de las vecinas comarcas, sino que las remedia n frecuentem ente en sus indigencias. En la crianza de multitudes d e g anado de vacuno, lanar, cabrío y de cerda es especialísima; pero con particular idad en la producción de los caballos 47 . * * * Haci end o un breve ej ercicio de reca pitulación diacróni ca a t ra vé s de lo s pá rra fos anteri or es para cono cer el pai saje y los r ecursos naturales d e Osuna , se pue de con cluir que , en atenció n a l os da tos frag men tarios c on l os q ue se c uenta des de lo s sig lo s I X - VIII a.C., el paisaje ursaone nse ha sufrido una imp ortante antr opización que debió verse acen tuada a medi ad os del si glo I a. C. no con v istas a favor ecer una ex plotac ión agropec uaria de los rec ursos, sino por nec e sida des de guerra. De todos m odos, esta circun stan cia deb ió aprove charse para la coloni zació n de l territ ori o. Du rante el Bajo Imper io, con la rurali zación de la econo mía y el des censo de l a pobla ción debiero n ava nzar nuev amen te las ma sas bo scos as. Con el e stabl ecim ien to de la fr ontera e ntre lo s reinos cris tiano s e islámi cos el monte d ebió vo lv er a gana r terr eno hasta que la Mesta y, posteriormente, el proceso de rozas, die ro n un vue lco de finitivo en la degrada ción del paisaje . Este p roceso se acentúa y termina po r acabar casi con todas la mas as arbór eas por los nuevos m odo s de p roduc ción y tra nsformac ión del cam po propio s de l mundo cont emporá neo. E n cualquie r caso, no se tra ta sino de la evoluci ón lógica qu e cabe espera r para una población de la camp i ña andal uza. 47 GARC Í A DE CÓRDOBA 1746: 7 - 10 . 52 CAPÍTULO III HISTORIA D E LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL YACIMI ENTO DE URSO Que el origen de Osuna es tan remoto que n i aproximadamente se ha podido fijar la época de su fundaci ón, es innegable, como lo es también qu e por tratarse de un pueblo de tan antigua exist encia han debido ser muchas las razas y naciones que en él habitaron, las cuale s tenían que dejar tr as de sí algún ras tro o vestigio de su paso por este suelo. Sin embargo de ello, pocas han sido las ocasiones en que se ha intentado descorrer el velo en q ue se oculta la historia de Osuna, y, cuando algo s e ha hecho, ha tenido por c ausa algún inesperado descubrimiento arqueológico que, despertando la curiosidad, ha conseguido, aunque por poco tiempo , arrastrar a propios y extr años a la tarea de remover el polvo que los siglos amontonaron sobre el solar que dio albergue a aquellas generaciones 1 . El p rincip al objetiv o de est e apa rtado es el de o fr ecer u n sop orte histór ico en el que po der enmarc ar los da tos e infor macion es que se exponen en l os diver sos c apí tu los que c omponen est e traba jo. Po r tan to , no se p retende r epetir l o que ya s e dice e n otro s lu gares, sin o ta n so lo p resentar el contex to en el que s e prod uj ero n hall azgos, excava cione s (figs. 3. 1 y 3.2) , publicacione s y todo aquello que de alguna form a compete a los fines que nos hemo s propuesto para esta temática. Se ha ce u na especia l relaci ón a aquel las inform acion e s c oncernient es a los p rinci pales momen tos histór icos p resente s en es te tra bajo , sin ol vidar e l resto de la arqueología ursaonense, con l a que está íntimamente relac ionada. Com o se verá a con tinuación , la n ota caracte rística del recor rido que se va a efec tuar es el de u n desig ual inter és en la aten ción pr estada a l yac imiento . Ante s de iniciar este recorrid o conviene señalar que c omo rep erto rio s bibliográfic os tenemos una primera aproximac ión a esta temática en LO RE NZO MORILLA y P ÉREZ RANGEL 198 9. Una rel ación de bi bliografía m ás amplia s e encue ntra en PACHÓN ROMERO y PASTOR MUÑOZ 1995: LXXXI - XCII. El tra baj o de rec op ilac ión más r eci ente es e l de MATA MARCHENA 2010: 293 - 308; en est e caso se pretend e relacionar t oda la bibl iografía sobr e Osuna (y de los d e más pueblos de la Sierra S ur sevill ana), divi dida en apartado s históri cos y temáticos , y sin inclu ir aparato analítico alguno. Para l a histor iogr a fía en gen eral del yac imi ento p ued en ver se l os trabajos de J e sús Salas : JIMÉNEZ BARRIENTO S y SALAS ÁLVAREZ 1997, SALAS ÁLVAREZ 2001 , SALAS ÁLVAREZ 2002b, y, pr incipalmente, su t e si s de l icenciatur a sobre hi storiogra fía refer ente a la Osu na antig ua , qu e fue publica da por la D iputación d e Sevilla ( SALAS ÁL VA REZ 2002 a) . La historiogr afía arqueol ógica de Urso t ambién ha 1 EL AN ÓN IMO D E OSU NA : « Des cubr imi ento s arqu eol ógic os », El Palet o , n. º 36, 29 de marzo de 1903, p. 1. 53 sido tratada en dif erent es tra bajos p or qui en fi rm a el p resent e estudio . Con cará cter gene ral puede consultarse RUIZ CECIL IA 2002 y en RU I Z CECILIA 2007: 40 -68. Fig. 3.1 : Ma pa de u bica ció n de activid ad es arqu eoló gic as. 54 Fig. 3.2: Mapa de ubicación de not ic as y hal lazg os ar queol ógi co s. III.1. L A E DAD M ODERN A Entra ndo pr opi ament e en mat eria, se d ebe com enzar h aci endo de n uev o una alusión a la Primera Crónica General d e España de Alfon so X el Sabio, pue sto que dur ante muc ho ti empo fu e una r efer encia c lave p ara los er udito s loc ales c omo fuen te de informac ión sobre los supuestos oríg enes de la ci udad. En ella se n arra la funda ción de la pobla ción b ásicam ente como s igue : al re tirar se Hé rcules d e la Pe nín sula Ibér ica una vez que la hubo conquistado, dejó como rey de ella a su sobrino Es pa n ; tras el reinado de éste l e suced ió el espo so de su h ija Liberia , Pirus . Este últ imo poblo y una cibdat al pie de la sierra, e pusol nombre Ursina, por la caça de ossos ( PRIMERA CRÓNICA GEN ERAL … 1906: 12) . Como se acaba de decir, este relato fue recogido c on post erioridad po r diversos cronistas modernos, e incluso, tal y como in dica Moreno de Soto, pose ía para ellos un cará cter le giti mador 2 . De est e modo, el texto de l a Crónica General se tomó com o ar gumen to en u n li tigio q ue ma ntuviero n du rante el XV I lo s v ecino s de la v illa con sus s eñores . Más co ncretame nte, e ste r ecorr ido sobre l a antig ua Osuna en la his toriografía moderna y las f uentes ar queológicas de Osuna co mie nza, c omo para casi toda Sevilla y sus alre dedores, con la figura del clérigo ut re rano Rodri go Caro, quien se puede 2 A.M.O., Libr o de privile gios en el pleito de la villa con tra el duque por imposición del cobro de alcabalas , 1585 - 1607 . Sobre el tema d e H ércul es, el em pleo d e la mitol ogía y la Antigü edad en ge neral en l a con stru cción d e l a mem ori a hi stór ica d e Osu na , véas e : MOR ENO DE SOTO 2000 y MOR ENO DE SOTO 2002. 55 conside rar uno de los p recursore s de la arqueología española. Sin embargo, ant es de cent rarnos en él, con vie ne re cordar que las prime ras referencia s que se conoce n a la antigua U rso y a halla zgos a rqueo lógicos en la v ill a son anterior es, del siglo XVI. La primera de esas r es eñas se remonta al p rimer t ercio de la centuri a, y se p roduce a ra íz del paso por Osuna el 23 de mayo de 1526 de Andrea Navagero, embajado r vene ciano , quien ref iere que Osuna, por algunas inscripciones que en ella se en cuentran, 3 está cerca de la antigua Urso, que se menciona en el último de los comentar io s de Hircio , continuador de César, donde se habla de los ursaonenses, y tam bién Plini o hab la de este luga r ( GARCÍA ME RCADAL 1999: 26; MORENO DE SOTO 2002: 296) . También al Quini entos co rrespo nde n el C omp e nd io del doct or Jerónimo Gudiel 4 , Las Antigüedades de las Ciudades d e España de A mbro s io d e Moral es en las q u e se a lud e a l os or íge nes d e la ciud ad (MORALES 1575: 8 vto. - 9 rto.; SALAS ÁLVAREZ 2001: 663 -664) , y J uan Fernández Franco, quien da noticia de la aparic ión de una cueva artificial de tres nav es y una i nsc ripc ión fu nera ria en el cerro del conve nto de N ues tra S eñora d e la V ictor ia (FE RNÁNDEZ F RANCO 1765 5 ), que habría que sumar a ot ras ya recog idas anteri orm ente p or él c o mo p roc edentes d e Osu na (FERNÁNDEZ FRANCO 1565 6 ). A princip ios de l a siguiente c enturia , co ncr etam ente e n septi embr e de 160 4, se recogen do s notic ias si milares en su conteni do en el A rch ivo de P rotoco los y Ac t as Notari ales de Osuna , en las qu e veci nos de Osuna dic en ten er noticia de la e xist encia de «tesoros» 7 . En la p rimera de ellas los ve cino s de Osuna Al onso Díaz, Juan Muñoz y Pedr o Fer nán dez dice n qu e tien en noticia q ue en el tér mino de e sta villa en la pertenencia de Alcalá do dicen la Cabeza est á escon dido un tesoro e queremos r egistrarlo [... ]. Despu és de realiz ar tod os los trá mit es, si lo encuentran, s e comprome ten a dar un octavo a la duqu esa de O suna, Catalina Enríqu e z de Ribera, siempre qu e se comprometa a poner un guarda a su costa 8 . En el sigui ente fol io del documen to apa rece l a acep tación 3 Las pr im e r as rec opil acion es epig ráf icas e n las que exist en ref erenci as a insc ripci ones proced ente s de Urso d at an d e fin ales d el s iglo XV: SAL AS ÁL VAR EZ 2001: 659 - 660; SALAS ÁLVAREZ 2002a: 32. 3 S end as rec opil acio nes ep igrá ficas e n la s que exis ten ref er encia s a in sc rip ciones pr oce d en tes de Urso dat an de fin ales d el sig lo X V: SAL AS ÁLVAR EZ 2001: 659 - 660; SALAS ÁLVAREZ 2002a: 32. 4 Segú n Gudiel, su antig uedad es tanta , que si a l a Gene ral auem os de dar credi to, es f undada antes de l a ven ida de IesuChris to mas de mill y se ys cientos y setent a y ocho años por Pyrr o rey de España, casad o con Yberia hija del rey Hispa n. Pero d exando la Gene ral por l a sospecha que della se p uede tener, po dranos bast ar ser p u eb lo fuerte, y d e g ran d efens a en tiemp o de Iu lio Cesar , como Hir cio cuenta en s us comentari os algunos años an tes de la veni da del Redemp tor ( GU DIEL 15 77: 122vto ). 5 Cfr. L OZA AZ UAGA y SED EÑO FER RER 1989: 177. Esta noticia también se rec oge en: FER NÁNDEZ FRAN CO 1567 ( cfr. SAL AS ÁL VAR EZ 2001: 662 ) . En la actu alid ad n o se pu e de pr ecis ar cuál fu e el emplaz ami ento d e est e primer co nvento d e la Vict oria, p ero es posi ble qu e se e ncon trara al final d e la c all e Cañad a, pue s en el s iglo XVI , an tes d e qu e se tra slad ara a su act ual u bic ació n, esta vía se d enom ina ba « Cañad a de la Vi ctor ia » ( LE DESM A GÁM EZ 2003 : 53 ) . Véas e tambi én: P ACHÓN R OMER O y RUIZ CEC ILIA 2006 a: 46 - 47. 6 Cfr. SAL AS ÁLV AREZ 2001: 6 61 - 66 2; SALA S ÁL VAREZ 2 002a: 33. 7 Agrad ez co a F ranc isc o Led esma Gám ez, arch iver o mu nic ipal de O suna, que m e h aya f acili tad o est a infor mac ió n. 8 A.P.N.O. Escribano A lonso Mariscal, sig. 141, 14 de septiembre de 1604, fol. 815. 56 de la duque sa. En la s egunda noticia , Pe dro Solano y Diego de Morales dicen haber tenido notic ia que en la torre del Agua de esta villa y en la per tenencia de Repla 9 es tán escondidos dos tes oros de tiempo antiguo e queremos hacer diligencias para ver si son ciertos y buscallos e para el dic ho efecto habemos pedido favor y ayu da a su Exª doña Catalina Enríquez de Rib er a duquesa de Osuna condesa de Ureña mi señora e porqu e nos defienda y ampare de quien nos quiera hacer agravio e por ser señora de la dicha torre e tierra de Rep la donde se ha de buscar los d ichos tesoros e porque a su costa se ha d e poner guarda que asista mientr as se busca [. ..], a la que le ofrecen un quinto de lo que encu entr en 10 . Sin embargo, nada más se s ab e respecto a lo que sucedió con ambas solicitudes . Por el co ntra rio, cua tr o años más tarde sí se produjo un importante hall azgo arqueológi co , desgracia damente desaparecido , que transmite en el siglo XV III el abogado An t onio Garcí a de Córdoba: en el año de 1608 del Salvador, descubrió un vecino de esta Villa aran do sus tierras en el sitio que llaman Boca del S abinal, que dista media legua de ella, un hueco en que habia una hor nilla de ladrillo y dentro una lámina de bronce en que estaban varias or denanzas dadas á esta Villa por el Pueblo y Senado Romano, en idioma latino. Sobre cuyo hallazgo se hicieron diligen cias j udici ales por D. Fernando Enriquez de Rib era, Gobernador que entonces era y a nte Alonso Mar iscal, escrib ano (GARCÍA D E CÓRDOBA 1746: 89 - 90 ) . El para je de la Boca de l S abinal correspond e a una zona cercana a Osuna, a uno s tres kil ómetro s ap rox ima damente, p or la carre te ra que lleva a El Saucej o dent ro del políg ono 118 del catastr o de rústic a . Me consta que F ran cisco Ledesma, arc hivero mu nicipal de Osuna, ha buscado insis tentem ente este documento notarial, p ero t odo indica que ha corrido la misma suerte que la propia tabla de bronce, por lo que hemos perdido un docume nto exce pciona l. Según Armi n U. Stylow , el sabor rep ublicano del orden populus -senatus, reflejado e n la no ticia que da García d e Córdoba , es lo que l e confi ere aut enticidad a la noticia ( STYLOW 1997: 37). También a inicio s del XV II Sebastián de Cov arrubi as rec oge los da tos so bre el origen de la ciudad q ue aparece n en la C rónica General , y las deno minacio nes que tuvo en épo ca anti gua (COVAR RUBIAS 1611: 842) . Pero dejando a un l ado estas noticia s, como se ha dic ho, fue Rodr igo Caro (fig. 3.3) el prime ro que refi ere de man era rela tivam ente ex tensa a la an tigua Osuna d entr o de su o bra A ntigüedades, y p rincipado de la ilustríssima ciudad de Sevilla y c horographía de s u convento i urídico, o antigua c hancillería , publicada en 1634 . Nuestra local idad, como b ien señ ala el clérigo, no perten eció al conve nto hispalense , pero su inclus ión en el es tudio s e deb e al h ech o de p erten ecer a Sev ill a tanto en su di óces is como en su j urisdicción desde la conqui sta por parte de Fe rnando III a los musulman es; ahora b ien, 9 El y acimi ento arqu eológic o d el Cor tijo de R epla se en cuentr a actu alment e den tro d e los límit es d el térmi no mun icip al de L os C or rale s, pu es en el siglo XV II perten ecía a l co ncejo d e Osun a. 10 A.P.N.O. Escribano A lonso Mariscal, sig. 141, 19 de septiembre de 1604, fol. 817. 57 descubrimi e ntos, y au nq ue se e speraba conti nuar con los trabajo s al año sigu ient e, las excav aciones no se r ean udaro n por no encontrarse el resto de l as tabl as de bronc e (RADA Y D ELGADO e HINOJO SA Y NAVEROS 1877: 115 - 121; ENGEL y P ARIS 1906: 373; J IMÉNEZ BARRIENTOS y SALAS Á LVARE Z 1997: 12; SALAS ÁLVAREZ 2002a: 67 -70; SALAS ÁLVAREZ y BELT RÁN FORTES 2008) . Dentr o de es te mo mento h is tóric o tambi én se enmarca un curioso descubrimi e nto. En jul io de 1876 , durante una visita a los alrededor es de Osuna de algunos miem bros de la Comisió n de Mo numento s de Sev ill a 29 – en tre los que se encontrab an Demetrio de lo s Ríos y el ursaone nse af incad o en Se villa Antonio M. ª Ariza y Monte ro - Cora cho 30 – , fueron descubiert as unas pintura s en una cueva de l c amino de Granada (n.º 69 ; fig. 10.78 ) , las cuales f u ero n est udiadas y repro ducidas – junto a otras dos cuevas – p or el primero de l os anter iores i nve stigado res en 18 80 (RÍOS Y SERRANO 1880) . A p esar de l os error es de i nter p retac ión de l os tres espac ios rup estres explorados – uno fue considerado como una vi vie nda y otro como un a capill a; del terce ro sí afirma que se trataba de un ent erramiento – y de la cronologí a que atri buye a las p inturas – de lo s pri meros siglos del cr istia nismo 31 – , el traba jo resulta de sumo inter és en tanto en c uanto rep rodu ce en col or l os d ibujos originales, los cual e s se encu entr an bas tante d eter iora dos. P or otra parte, du rante esta visita por primera vez se reconocen las trazas de u n teatro romano en Osuna (RÍOS Y S ERRANO 1880: 273) . Pos iblem ente mot iva do p or todos esto s acon tecimi ento s e intenta ndo emu lar la labor ll evada a cabo p or l a Sociedad Arqueológic a de Carmona, nac ió en enero de 1887 29 De esta vi sita s e elab oró un d ocum ento ti tul ado Expedi ción de la C omisión de Mo nument os de Sev illa a Osuna , del cual he co nsult ado la cop ia de la B ibl iot eca Pú bli ca de Osun a (R .M. L eg. 5 1) qu e repr oduc e el origi nal qu e se c onser va en e l Arc hivo d e Rodríg uez M arí n de la B ibli otec a Cen tral d el CS IC; en este docum en to s e i ndic a qu e lo s com isi onad os, ent re l os que s e e ncon trab a ad emá s de lo s y a me ncio nad os Jua n Jos é Bue no, lleg aro n a Osu na l a noc he de l 30 d e ju ni o. Tam bié n h ay un m an uscr ito sobr e e sta v isit a en el arc hivo d e la C omi sió n de M onum eto s de Sevil la y f ir mado por D em etri o de lo s Rí os: C omi sión d e Mon ume ntos, Sec ción 4 . ª: Gener alid ad es, 1 8 (est adí stic a m onu ment al, a punt es h istór ico s) , 9 « Exped ici ón de la C omi sión d e M onu me ntos d e Se vill a a Osu n a ». 30 De Anto nio Ar iza , rec onoci do c olecci oni sta, se d ice, entr e otra s cos as, e n el dic cion ar io de Mé n dez Bejar an o que f u e un no tabl e arqueól ogo (MÉNDE Z BEJARANO 1922: 39) . Com o miem bro d e la Comisi ón Pr ovinc ial de M onum entos d e Sevil la, f ue desig nad o deleg ado de O suna, y en 188 5 secr etario de la mi sma. En 1 877 fu e de sig nad o cor re spond ie nte d e l a Re al Acad em ia d e la H isto ria por Os una. Asimi smo, ejer ció d e secr et ario de l a Dipu taci ón Arqu eológic a Sevil lana, partic ipan do en d ivers as exc avaci one s, y fu e miem br o d e las s oci edad es ar queol óg ica s de Sevill a y O sun a ( S ALAS ÁL VAR EZ 2010b) . Pos eía u na i mpor tan te cole cció n ar que ológ ica c on num erosa s vas ij as, l ucer nas, ú til es de bro nce, joy as, m árm oles, i nscr ipci one s, li bro s y m anu scr itos ar queo lógi cos que perm ití a vi sit ar l ibrem en te a lo s interesa dos (ENGEL 1892: 142). 31 Lor enzo Ab ad f ij ó s u c ron ol ogía en é poca seve ri a na ( AB AD C ASAL 1979: 121 - 123; ABAD C ASAL 1982: 243 - 244 ) . Si n emb arg o, r ecie nte s anál isi s real iz ados sob re u na mu es tra d e pin tu ra arr oja n un a cro nolog ía qu e se s itúa e ntre el sig lo I y m edi ados d el II d.C. (PACH ÓN R OM ERO y RUIZ CECIL IA 2006a: 440 ). 64 la So ciedad Arqueol ógic a de Excavac iones y Excursiones de Osuna 32 , como fi lial del Aten eo y Soc iedad d e Ex cur siones de S evill a (de a hí que ta mbi én se l e d enomi nase com o Sec ció n Artí stic a de O suna); n o en balde, los miem bros de la S ociedad lo era n igualmente c on anterior idad del Ateneo sevill ano , y contó como r epres enta nte del Ateneo en Osuna y soc io de h onor c on el ur saonens e afincad o en Sevi lla Ant onio M. ª Ariza y Monte ro - Coracho 33 . Las so ciedades arque ológicas son inst ituciones culturale s privadas burg uesas que tien en su or igen a med ia dos del s iglo XIX, pero que se de sarrollan principalme nte a partir de la Restauración , y fue ron un complemento a los órga nos d e la A dmini strac ión, que sie mpre las vie ron con buen os ojos ( MAIER ALLENDE 1997: 303 - 305; MAIE R ALLENDE 1999a: 73 - 78) . En el caso conc reto de Osuna , su nacim ien to d ebe entend ers e, como acabamos de refer ir, en el marco arqueoló g ico lo cal que se ha expu esto , junto al intent o de imitar la labor que el propio Georg e E. Bon sor y los herman os Juan y Manue l Fernández López e s taban llevando a cabo e n Carm ona y s u entorno (MAIER ALLENDE 1997: 305 - 309; MAIER AL LENDE 1999a: 79 - 90) . Per o tamp oco se d ebe ol vid ar un a perspectiv a ideoló gica m ás amplia, influ enciada po r el pensamiento d el presidente del Aten eo sevi lla no, el cat edrátic o de His toria de la Un iver sid ad h isp alens e M anuel Sales y Ferré, pues era finalida d de la ins titució n re cuperar halla zgos arqueo lógicos m e d ian te la puesta e n comú n de rec ursos eco nómicos, que permitiesen ayudar a la reconstr ucción de la Historia de la Localidad y de la Nación y levant ar de su postr ación a la v illa de Osuna (SALAS ÁLVAREZ 2000: 299) . J esús Salas dis tingu e dos fase s en la vi da de esta s o cie dad. La primera d e ellas va de febrero de 1887 a marzo de 1888. Para la primera j unt a d irec t iva de l a S ociedad so n nombrado s presid e n tes ho norario s dos persona jes ilustres, A ntonio M . ª García B lanco y Manu el Sal es y Fer ré, y como p residente e f ectivo Juan F. Lasarte y Lobo. Por su parte, Rodrígue z Marín 34 ost entó el car go d e « secret ario archivero » . E n est os m ese s l os miembros estuvieron inmersos en la redacción y ap robación del reglamento de fun cionam ient o y en la creación de una bib lioteca co n fondos p rocede ntes de los so cio s (el p rocedim ien to ado ptado par a hacer lo efec tivo f u e que cada uno propusiera a l a j u nta d irectiva t res obr as c ientífica s o literar ias y ésta escogería una de el las para l a A soc iac ión). Du ran te este per iodo , Rodríguez Marí n, que hizo donac ión a la entidad d e 32 Los av atar es de esta s ocied ad han sido estud iad os e n: PACHÓN ROMERO y PASTOR MUÑOZ 1995: LXI - LXI I; R AMÍR EZ OLID 1999: 630 - 632 ; SAL AS ÁLV ARE Z 2000 : 291 - 300 ; SAL AS ÁLVARE Z 2002 a: 72 - 81. 33 Esta rel ac ió n entre amb as in sti tuci one s se re flej a en ac to s com o la co nfer enc ia pronu n ciad a el 23 d e octubre de 1887 por Eugenio Manuel López y García en el At eneo d e Se vill a titul ada « Roma y O sun a Rom ana », d e la q ue ha l leg ad o hast a nos otr os una c o pia im pre sa. S e trat a de u na s omer a pue st a al dí a de lo qu e se sab ía hast a ese m om ento, y en l a que s e des mie nte n los supue sto s oríg ene s mi tol ógic os de O suna relac io nad os c on P irro qu e hab ían est ado pre sent es h ast a e l sig lo X VI II e n l as di ver sas obr as d e lo s cron ista s l ocal es (L ÓPE Z Y GAR CÍA 1 887 ). Qu ier o agr ad ecer nue vam ente a l a fam il i a Mor eno d e Sot o, pro piet ario s de u n or igi nal, que m e hay an f acil itad o l a con sul ta y ut iliz ació n del mis mo para l a re aliz ació n del pr ese nte tr ab ajo. 34 A la fi gur a de R odr íguez Mar ín y su r elaci ó n con l a arq ue olog ía se l e ded ica el a pénd ice al final d e e st e capítulo. 65 algunas monedas antigu as que eran de su propiedad, es el moto r intel ectual de la So ciedad, y su periódic o El Centinela de Osuna , la voz de la misma. A contin uació n repro ducimo s alguna s de sus pal abras en los m omentos in ic iales de la v ida de la asocia ción e n las qu e se e xpo nen sus in t encio nes: Nosotr o s, como indivídu os de la Sociedad A rqueológica de Osuna, llamamos la atención de n uestros compañeros acerca de las palabras que el or ador [en referencia a l discur so inaugural del Ateneo por M. Sales y Ferré, s u pr esiden te] dedicó á este centro, y tanto á ellos como á todos los osunens es les pedimos que muestren dignos émulos de los hi jos de Sevilla, para que, con verdader o a mor hácia el pueblo que los vió nacer , hagan un esfuerzo á fin de devolverl e su perdido renombre, quitando el polvo que cien gen eraciones, ignorantes unas y fanática s otras, arrojaron en mal [a ] hora sobre los monumentos de la civilización romana en nuestro pueblo 35 . Por otra pa rte, d entro d e esta primer a fase , no se llegó a con cret ar la re alización de ninguna exc avación arqueológica, au nque se había sondeado l a posibilidad de exc ava r el tea tro r oma no o en s u de fec to e l yacimi ento a rqueo lógico d el C erro de la Camorra. La segu nda etapa iría de marzo a a gost o de 1888. En ella 36 se elig e un a n ueva junt a d irec tiva, nombr á ndose p residen te honor ario a Manu el Rodríguez de Berl anga. En este m om ento , el p eriód ic o El Vigilante (que era dirigido p or el nuevo sec retar io d e la j unta, Eulogio Fernán dez Jurado) pasaría a ser el nuevo órgano div ulgativo de la S ociedad. Esto s cambio s vienen marcados p or l a entrada en crisis de la prop ia institución, e n lo q ue tuvo culpa la deuda contraída. El pr opio Rodríguez Mar ín envió una carta a El Vigilante e n la que co munica su dimisión in di ca ndo Preciso es comentarlo: no está Osuna para sociedades arqueológicas, ni aquí hay elementos de ninguna clase para fundarlas y sostenerlas 37 . Sin embargo, l a polémic a suscitada entre los int egrantes de la asociación dio paso a una nueva etapa de vital ida d en gran par te gracias a l a condonac ión de la deuda p or par te del At eneo d e Sev ill a. Además s e aume nta el nú mero d e soc io s y se re aliza n nuev as actividades mediante la organización de conferencias, veladas y c ertámenes; a unque curios ame nte, co mo dice José M anuel R amírez Ol id, se com etió la incomprensible contradicción de querer sacar al p ueblo de la postración cu ltural en la que se encontraba, y a la vez limitar la p artici pación y as istencia a lo s socio s . E n cualquier caso, ahora sí se 35 El Cen tinela de Os una , n. º 58, 13 de marzo de 1887 ( cfr. SAL AS ÁLV AREZ 2000 : 296 ). 36 La noti ci a de la r eorg aniz ación d e l a Socied ad Arqu eoló gica d e O suna f ue tra smi tid a a la Soci edad Arqu eol ógic a de Car mon a a tr avés d e José P érez Ca ssi ni, si e nd o rec ogid a en la s a ctas corre spo ndient es a la sesi ón d el 16 de j unio de 18 88 : Por e l Sr. Perez Cassin i se h izo pr esente la noticia de haberse r eo rg anizado la Socied ad arq ueoló gica de la villa de Osun a y el entu siasmo qu e anim a á los mie mbros de aque lla al decir del Vig ilante , seman ario de aquella lo calidad. La Sociedad s e co ngratu ló de la nuev a reorg anización de la de Osun a por trat a rse de una S ociedad que tant o puede contr ibuir á la pr o pagació n y estud io de las in finitas riqu ezas ar queológ icas que en dicha v illa se e ncuen tr an ( A.C. A.C. III.2.1. lib. 6, L ibro de Acta s de la Socied ad Ar que ológ ica d e Car mon a, 188 6 - 1893, p. 108 ). 37 El Vigilan te , n . º 3, 25 de marzo de 1888 (cfr . RAMÍR EZ OLI D 1999: 631 ). 66 obtuvie ron los permi s o s necesarios par a practicar excav aciones arqueológic as 38 . E stas se pudie ron lle var a cab o finalm ente junto al camino en tre la Pile ta 39 y la Farfana (n. º 25 ) y posterio rment e en el sol ar de José Postigo ( n.º 26) , junto a la v ereda real de Granada. Se encont raro n rest os de edif icac ion es – como l os c orrespondie ntes a unas po sibles term as y pozos– , adem ás d e di verso s objeto s – de cuyo l ugar de de pósito no ha quedado constanc ia – . No o bsta nte , ello no f ue ó bice pa ra q ue poc o despué s – se ce lebró la ú ltima sesión en a g osto de 1888 – y sin alcanz ar dos años de traye c t oria, des apareciera la S ociedad p or pr oblemas ec onómico s, au nqu e los vec ino s de Osu na siguiero n manteniendo cie rto interés por los hallazgos arqueológicos forman do pequeñas asociacio nes de afic iona dos. Se gú n pal abras r ecogidas algu nos años d espués e n El Paleto : quedó enterr ada la Sociedad en un profun dísimo pozo que hay en la Vereda d e Granada, cuyo pozo se emp eñó en limpiar, gastando en la inútil empresa todos sus fondos y algunos más que tomó a crédito 40 . Y de aquí pasamos al momento final del período q ue hemos venid o a d enominar como « edad de o ro » , y que va a concluir casi como comen zó, con hallazgos de gran repercu sión. Como s e a caba de decir, la activida d arqueológic a en Osu na no hab ía ces ado y e llo habí a l lev ado a que fu eran d esc ubier tas en la s inmed iac iones d e la loc alidad una ser ie d e esc ultu ras y reli ev es d e pied r a que llamaron la at ención de Ar thur Engel 41 , qui en en un primer mome nto t rata de adquirirlas para e l Muse o del Louvre 42 , aunque d espués decide comprar los te rrenos en los que se habían producido los hal lazgos – situados en el l lamado gar rotal de Pos t igo, ju nto al c amino d e San José (n. º 3)– para su posteri or excavación. Para e llo cuenta con la cola boraci ón de s u compatrio ta P ierre Pa ris (fig. 3. 5) ( P ACHÓ N ROMERO, PASTOR MUÑOZ y ROU ILLARD 1999 : XXXIV y ss. ; ROUILLARD 2009; LÓPEZ GARCÍ A 2012b ) 43 . 38 A.M.O., Actas Capitula res, sig. n.º 160, 17 - VII - 1888. En el pun to númer o do s de este c abild o, se da e l perm iso par a re aliz ar las exc a vacio ne s en e l cami no de Gra nad a con la co ndic ió n de que los traba jo s no afect en al tr án sito de per son as, ca bal lerí as y car ru ajes, así com o qu e a la c on clu sión d e lo s m ismo s el te rre no qued e en el mism o e stad o en el qu e se en co ntrab a pr evi amen te. 39 Nombr e con el que popul armen te se h a conocid o al de pósit o de opus signi num que se enc ue ntra en el cruc e de la ver ed a real de Gr anad a y el cam ino de la F arf ana . Un a d escr ipci ón s e encue ntr a en el apar tad o X. 6.3 del c apítul o X d e est a te sis . 40 El Pale to , n.º 48, 5 de julio de 1903 (c fr. SAL AS ÁL VARE Z 2000 : 298 ). 41 Quie n y a e stuvi era por nue st ra reg ió n en el marc o d e un viaj e re aliz ado dur an te e l a ño 1 891 e n el qu e visit a y acim ient os y cole ccio ne s arqu eológ ic as por di ver sos lug ar es de l a ge ogr afí a peni nsu lar; sobr e Osu na: ENGE L 1892 : 143 y 148. 42 A.P. N.O . No tar io El iseo Cas te lló, sig. 1 346 , es critu ra d e co mpr ave nta, 2 de a gos t o de 190 2 , fols . 1248 - 125 0. Un a c opia de l a escr itu ra c on ser vada e n l a Bi blio teca d el Ins tit uto d e F ranc ia en P arís se encue ntr a tra nscr ita e n: BEL TR ÁN F ORT ES y SAL AS ÁLVAR EZ 2002 : 252 - 254. 43 Para seguir el des arroll o de est a exc ava ción r esul ta inter es a nte l a lectur a de l os art ícul os p eriodís ticos publ ic ados en el sem anar io E l Palet o desde el 29 de m arz o ( n.º 36) al 29 de octub re de 1903 ( n.º 64) . Igual me nte pu ede con sul tar se la c orr esp ond encia qu e man tuv o Pierr e P ari s con Geor ge E. Bo n sor dur ante esto s dí as: MAIER ALLENDE 1996; MAIER ALL E NDE 1999 b: pp. 6 0 - 66 ( car tas n.º 9 5, 97, 98, 67 Fig. 3. 5: Pierr e Par is y el h ijo d e este, Yani , d uran te las e xcavaci ones junt o al cami no d e San José ( Ruiz Ceci lia y Moret eds . 2009: 2 - 36; álbumes fotog r áf icos d e Pi erre Par is, Cas a de Velázq uez ). Durante los ocho meses que duraron las excava ciones en el año de 1903, s e encontrar on div e r sos reli e ves, se descu brió una mural la ( fig. 9.10 a 9.14 ) y, bajo ella, dos tumbas excavadas e n la roc a 44 . Los objeto s re c uperados durante esta campaña se llevaron a Francia (HEUZEY 1904: 311) 45 , pero, al fin y al cabo, se han conservado – de las otras ex cav aci ones qu e se r ealiz aro n en esta ép oca no ha llegado hasta h oy casi nada – ; unos retor naron más tard e a España ( GARC ÍA Y BELLID O 1943: 73 -137) y otros aún se cons ervan en el país v eci no 46 . Sim ultá neam ente a la s ex pl ora cio nes de E ng el y P aris se pr odujer on excava cione s en otr os p u ntos del y acim iento de c uyos resultados r e ndía c uent a, a l a par que l as de l os fra nces es, el per ió dico loc al de tirada semanal El Paleto 47 (fig. 3. 6) . Algunas 100, 102, 103 y 105; véase también la carta n.º 96 r emi ti da po r Jo sé R amó n Mél id a). Véas e tam bié n: MORET 1998 ; ROU ILLAR D 1999 : 25 - 28 ; L ÓPEZ GAR CÍA 201 2 . 44 El ajuar d e lo s ent err ami ent os, e ntre lo s qu e se h alla ba u n pei ne de m ar fil, fu e r evis ado por Au be t, fija ndo su c rono log ía en el s igl o VII a.C. (AU BET SEM M LER 1971 ) . Sobr e e sta exc ava c ión en g enera l véas e: EN GEL y P AR IS 1906 ; ta mbién el es tud io prel imin ar a l a edi ción facsím il de la m isma en: PACHÓN ROMERO, P ASTO R MUÑOZ y RO UIL LARD 1999 . 45 En est a ref ere nci a bibl iog ráf ic a es la pr ime ra vez en la que se ha ce men ció n a los hall azg os de la misi ón fr ances a, ju nto a la s real izad as e n el bole tín d e la Soci eda d Ar queol ógi ca d e Bur de os; en pr im er lug ar dentr o del a ño de 1 903 se ref ier e a la es tanc ia en Osu na d e P ierre P aris rea liza nd o exc ava cione s de l a qu e se preg un tan por sus re sult ados ( BR UN 1903 : 21 - 22 ) ; en el tom o d el año s igui ente P ar is pre sent a a sus com pañer os de l a So cied ad d i ver sas b alas de plom o r ecup e rada s en l a l impie za d e l a m ur alla de O su n a, aunqu e no l es ad el anta nada m ás , pue sto que de bía inf orm ar pr evi am ente a l G ob ier no f ranc és ([ Anó nimo ] 1904 : 116 - 117 ). 46 E xiste u n estud io d e la s pi eza s que aú n se c onser va n e n Fra nc ia pro ced ent es d e esta exc av ació n: ROUIL LAR D et alii 1997 : 26 - 76. Este mater ial se encu ent ra de sde 1982 en el Museo d e Antigüe dades Naci onal es d e Sa i nt - Germai n - en - Lay e (R OUILL ARD et alii 1999: 26 ). 47 El nom bre co mplet o er a el de El Paleto. Periód ico d efensor de i nteres es m orales y m ater iales y p rin cipalmente de la a gr icult ura . De form a ge nér ic a, sob re El Palet o y la pr ensa loc al d e la é po ca, v éa se: ÁLVAREZ SANTALÓ 1979; RAMÍREZ OLID 1999: 60 2 - 629; SÁNC HE Z MOR ILL O y AGU ILAR MAJARÓN 2006; SÁ NCHEZ MORILLO 2007; MOSC OSO CAMÚÑEZ 2014. L a s no ticias relac iona das con l as exc av acion es de 1 90 3, junt o a la s de a ntig uos d escub rim ient os ar que ológ icos prod ucid os en Osu na, se t ran sm iten e n lo s ejem plar es q ue va n del n . º 36 (29 de m arzo d e 1903) al n . º 64 (29 de o ctubre de 1903). 68 de ell as fueron p ractica das por antiguos miembros de la Sociedad A rq ueológica de Exca vacio nes de Osuna (SALAS ÁLVAREZ 20 02a: 89 -93). D e los tr abajos de l o s franc eses y de a lgu nas es tas otr as exc avaciones, h a quedado docu mentación fotográfic a conserv ada en sen dos ál bumes en la C as a de V elá zquez, ju nto a otra s vist as de Osu na y de sus fiestas (RUIZ CECILIA y MORET ed. 2009) 48 . Fig. 3. 6 : Cabe cera d el primer númer o de El Palet o d ed icad o a los d escub rim ient os ar que ológ icos e n Osu na de 1903 . III.3. D E LA MIS IÓN AR QUEOLÓ GICA FR ANCES A HASTA LA DELEGA CIÓN DE COM PETENCIAS EN L A J UNTA DE A NDALUCÍA Y LA P ROMUL GACIÓ N D E LA LPHE DE 1985 (1903-1985) A partir de es te momento l a arqueología en Osu na va a c aer en lo que se podría entend er como una v e rd adera crisi s que ha lleg ado casi h asta nuestro s dí as. Ello no es óbice para que se produzcan aportaciones puntu ales, casi todas ellas enmarcadas fuera de lo q ue se po drí a ente nde r como una a rque ología « oficial ». De esta forma, e n 1932 se hall ó fortuitamente un mosai co, cu yo tema cent ral era una rep resentac ión del dio s - río Aqueloo ( n.º 49; fig. 10.20 ) ([THOUVENOT] 1933: 183- 184) , a un margen d e l camino d e Granada cerca del teatro ro mano, junto a la P ileta . Tras un p r imer in ten to po r tra slad arl o al edi ficio del ins tituto de e nseñanz a secu ndar ia de Osuna , se co ns ideró más oportun o lleva rlo al palaci o Ren acimie nto de la p laza d e 48 Sobr e est as e xcav aci ones, vé as e tamb ién: R AM ÍRE Z OL ID 1 999 : 6 33 - 634. 69 Amé rica de Sevilla – act ual se de del M useo Arqueo lógico Pro vincia l – , para terminar p or « per der se » dura nte l a Gu erra Civil (RU IZ CECILIA y PACHÓN ROMERO en prensa ). Por otra parte, e n 1947 Fran cisco Olid Mays ounave, quie n fue ra durante muchos años p rofesor de Hi sto ria y direc tor d el Ins titu to de Ens e ñanza Secundaria, fue nombrado comisario l ocal de Excav aciones Ar que ológic as de Osu na 49 . En las décadas s iguientes s e rea liza una labor d e recogida d e docu mentac ión arq ueol ógic a por p arte de Col lante s de Terá n par a la elabo ración del Catálogo Arqueológico y Artístico de la Provincia de Sevilla , ob ra que se articu laba por municipios y en la qu e se incl uía informa ción d e sus t érm inos munic ipal es corr es pondien t es; l a acti vidad sobre Osuna nunca lleg ó a ver la luz pues só lo se publicaro n los prime ros volúmenes de la obra, cuya ordenación era alfa bé tica. P or for tun a , sus anotac iones y fotog raf ías s e encu entra n depo sitadas en el Dep artamen to d e Prehis toria y A rqueol ogía de la Univ ersidad de Sevi lla, y , junto c on las im ágenes que también con serv a la Fototec a del Laborator io de Arte, son la base par a el co nocimiento d e la rea lid ad terri torial arque ológi ca del té rmino mu nicipal ( con las pos te riores a portacion es). L a documentación relativa a O suna ha sido ordenad a y si stematizada en el A péndice VI.2, del ca pítulo VI, de est a tesis doctor al. Otros hall azgos casual es de esta época tambi én fueron recogido s y pu blicados por la que fue ra directora del Museo Arqueológico Provincial de Se villa, Conce pción Fernández - Chicarro (FERNÁND EZ - CHIC ARRO Y DE DIOS 1948, 1953: 230 -231) 50 . Más a dela nte tenemos notic ia de u nas exc ava cio nes a rqueológicas reali zadas en los años sesen ta en Las Cue vas por aficionados y el prop io Ayuntamiento para obtener fondo s para el futuro museo arque ológico local (n.º 33) , aun que al carecer de rigor cient ífico, fueron paralizadas por Juan de Mata Carriazo en calidad de comisario provin cial de a rqueología ( PAC HÓ N RO MERO y PASTOR MUÑOZ 1995: LXV) . En cualquier caso , el muse o fue abierto fin alm ente en 1971 conta ndo con la importante apo rtación de los fondo s de ma terial es arqueo lóg icos d el Ay un tamie nto e in stal ado en un ed ificio de titularida d municipa l, la t orre del A gua . Y aunque no se encuentra direct ame nte r elacionado c on el yacimie nto, hay qu e hacer constar que en el año de 1967 se declaró a la c iudad de Osuna c omo conjunt o histórico -a rtísti co p or pa rte del Mi n iste ri o de Edu cac ió n y Cie n cia 51 en un contexto en el q ue en uno s cua tro a ño s se pr odujo la decl aració n de o tras pob lac iones del entorno , como Carmona, Sevill a, Este pa, Marc hena y Écija (FERNÁND EZ NARANJ O 2000 : 49 Segú n doc ument o proced ente del Arc hivo d e Franci sco Col l antes de Ter án D elor me, que s e cons erva en la Bi bli ote ca de l De par tam ent o de Preh is tori a y Arqu eol ogí a de l a U niver sid ad d e Se vil la, c aj a n . º 2. Véas e tamb ién: D ÍAZ - ANDREU 2011: 43. 50 Otras r efer enc ias d e e sta a ut ora r ela tiva s a la anti gu a Os una, so bre tod o a r elie ves en: FER NÁN DEZ - CHICARRO Y DE DIOS 1951 b: 40 - 50 y 62; FERNÁNDEZ - CHICARRO 1957: 44 - 52. 51 Declar ació n por p arte del Mini sterio d e Educ ació n y Cien cia med iant e el Decr et o 1546/1967 de 6 de j ulio, publicado en el BOE n.º 168 de 15 de j ulio de 196 7. Véase t ambié n: A.M.O., Act as Capit ular es, s ig. n.º 218, 20 de jul io de 1967, fol. 88 vto. - 89 rto. 70 188) . Real izam os esta me nción p uesto qu e en l a de claración se inclu ía un ra dio de 500 m alrededor d e la ciu dad desde su s última s edific aciones como p rotección, po r lo que, en teoría, una gra n parte de l os antiguos asen tamientos debían qu edar p rotegidos bajo es ta nueva f igura 52 . El paso de l os a ños ha d emo strad o q ue de bas tante p oco ha se rvido tan to para la Osuna emergente como para la soterrada. No iba a ser hasta 1973 c uando se vuelven a emp re nder nuevas excav a cion e s arqueológicas d e manera « oficial » en nuestra l ocalidad. Duran te la pr imavera y el ver ano este año se real izó una i ntervención a car go de Ra món Corz o – si bien la resoluc ión de la Dirección General de Bellas Artes del Minist erio de Educ ación y Cie ncia también incluyó como dire ctor a Manue l Rodríguez -Buzón 53 , director de l Patr onato d e Ar te de Os una – en un terreno vir gen jus to al lado d e donde Engel y Pari s setenta años antes habí an estado trabajan do (n. º 4) , con el obj et ivo de matiz ar y puntualizar d iversos aspectos que no quedaron c laros duran te la campaña de 1903 . Su s result ados se publicaría n cuatro años más tarde en forma de monografía y resu midam ente en el Noticiario Arqu eológico Hispánico (CO RZO SÁNCHEZ 1977a y 1977b , resp ectiv amen te ). E n e l Archivo Mu nicipal d e Osun a se conse rva otra res olució n de autorización de e xca vaciones arqueol ógica s « en la mural la republicana de Osuna » fechada el 6 de junio d e 1975 a favor de Ramón Corzo 54 , pero los trabajos no se eje cutaron, por motivos que ignoro. Tambi én fu e obra d e est e autor, dentr o de uno de l os vol úmenes mono gráfic os de la revi sta Archivo hisp alense que sirvier on de homena je a Fr ancisco Olid Maysouna ve, un artículo que supuso una puesta al día de la arqueolog ía de Osuna en la que se plasmaro n en un plano del yacimiento los hallazgos conocidos has t a la fech a y, además, se enumeraba n los demás ya cimientos arqueol ógicos comprendidos d en tr o de los lí mites d e l té rm ino munic ipal de Osuna tomando c omo base l a docu mentación d el archivo d e C ollantes de Terán (C ORZO SÁNCH EZ 1979a ). En estas mismas fechas, y aunque ya eran conoci das, s e publica el p rime r t rabajo dedic ado exclu sivament e a la s emis iones mo neta l es d e la c eca de Ur so (VI LLARON GA GARRIG U ES 1979-1980 ). III.4. D ESDE LA DELEGACIÓN DE COMPETEN CIAS EN LA J UN TA DE A NDALU CÍ A Y LA P ROMULG ACIÓN D E LA L PHE DE 1985 HAST A NUESTROS DÍAS (1985 HASTA LA ACTU ALI DAD ) Pero habría que e sperar h asta 1985, cuando la Ju nta de Andalucía a sumiera las com petenc ias en materia de cul tura, p ara q ue de nuev o s e re tome un in terés o ficial y 52 En cual quier cas o, es ta pro tecció n de 500 m alreded or de la ciud ad deb ió ser de aplica ción más o me nos genér ica pu es tam bién se en cue ntra en otr a s declar aci ones, c omo e s el ca so de Éc ija ( FERNÁN DEZ NAR ANJO 2000: 188 ). 53 A.M.O., Cultura, Expedientes de Turism o, Arte y Patrimonio, leg. 280. 54 A.M.O., Cultura, Expedientes de Turism o, Arte y Patrim onio, leg. 280. 71 relativamente conti nuado po r la a rque ología 55 . Eso sí, todas las ac tuacion es que se va n a ll evar a ca bo de sde en ton ces c arec en de u n m ar co d e tr abajo gener al o pr oyecto en el que ins ertars e, tratá ndos e en todo mom ento de apor tacion es a situac ion es o problemáticas puntual e s. Ese mism o año de 1985 se realizar on s endas inte rvenc iones ar queoló g icas en la ne crópolis d e Las Cuevas y en el c am ino de la Far fana (n.º 5 y 6, respec tiva mente) . E st a últi ma se efec tuó deb ido a que , durante un desmonte para ampliar el c amino – hay que recordar que este lugar s e encuentra muy cercano a donde aparecie ron la s t abl as de bronce y al teatro romano –, se hal lar on res tos a rqueol ógicos y por tanto se pl anteó la interv enció n par a valo rar los y con soli darl os. Se detec taron niv eles pr eimper iales – sin poder precis ar si prerro manos o re publican os– e imperiales, destacando l os restos de l o q ue sus exc avador es denomina ron « edi f icio p rincipa l » ( ALONSO DE L A SIERRA FERNÁNDEZ y VENTURA MARTÍNEZ 198 7 ). Por su par te, la i nterv enció n en L as Cueva s se p lanteó ofi cialme nte como una mejor a de e ste en torno fu nerar io sin que implicara su exca vación , aunq ue d urante el desa rrollo de los trabajos se descubrieron cuatro tumbas que fueron excavadas para evita r su ex polio ( ALONSO DE LA SIERRA FE RNÁNDEZ 1987 ). Esta actuación se com pl ementó durante los me s es de o ctub r e y noviembre con u nos trab aj os realizad os por el dire ctor del Muse o Arqueológico de Osuna, Lore nzo Cascajosa ; se limpiaron y excavaron var ias tumbas, algunas de ellas intactas, junto a la vertien te sur del camino real de Grana da ; la r ealizació n de un pequ eño dia rio (CASCAJO SA SÁNC H EZ 1985 56 ) , la obt en ción de documen taci ón planim étrica y fo togr áfica y el alm acena je de los mater ial es enco ntr ados d urante estos traba jos en el d epósi to a rqu eológic o mun icip al, ha per mitido pod er f ech ar e stos ent erramie ntos en époc a tardoan tigua ( RUIZ C E C IL IA y ROMÁN PUNZÓN 2005 ; PACHÓN RO MERO y RUIZ CECIL IA 2006a) . A tra vés d e la prensa local, h emos podido sab er que dos años antes se llevó a cabo otra campaña similar a esta ú ltima 57 . Ambas e xcavaciones, que quedab an presentadas para el público, requiri eron t an solo do s año s más tarde de u na nu eva a ctuac ión, en este caso para re st aur ar y consol idar las es tructuras excavadas durante 1985 , pu esto que se encontra ban e n un esta do lame nta ble de cons ervación (n .º 7 y 8) (MURILL O DÍAZ 1990a y 1990b) . Una posterior ac tua ción de adec enta mi ento tuvo lug ar hacia 1990 por parte de una escue la t aller muni cipal. Un sigu ien te paso, es ta vez no sól o en el ámbit o del p rop io ya cim iento de la ciudad sino d e l territorio, v ino dado por la ela boración de la carta arq ueológica del 55 En c ualqu ier cas o l os a ños pr eced en tes, al me no s desd e la d éc ada d e lo s añ os se te nta , h ab ían vist o c omo se re aliz aban num ero sas a ctu acio ne s cland es tina s ileg ale s (CO RZO SÁN CHEZ 1979 a: 122 - 123 ). 56 Quier o ag rad ece r a L ore nzo Ca scajo sa su am abi lid ad al pon er a m i di spo sic ión la d oc ume ntac ión d e esta exc avaci ó n. El conte nid o d e est e di ario f ue publ ica d o en : P ACH ÓN RO MER O y RUIZ C ECIL IA 2006a: 158 - 160. 57 El Pale to. 2 . ª É poca , n. º 36, marzo - abril 1983. 72 té rmino municip al, ya q ue hasta ese mom ento se carecía de estudios de campo en profundidad en este senti do 58 . Se inventariaron hasta más de ochent a yacimi en to s desde la Prehistoria has t a la E dad Moderna (PERÉZ RA NGEL et alii 1990). También de ntro del año 1987 hay que señalar la publicac ión de una monografía sobre las acuñaciones de l a ceca de Urso. Se trata de la obra de un aficionado loc al a la numism ática (ORTIZ BARRERA 1987). Dos ac onteci mi ento s des taca n de ntro d e 198 8 en lo q ue se re fiere a la a rqueología local. A sab er, la primera exc avación urbana en Osu n a y la celebración de un s imposio i nt ernacio nal sobre la a ntigua U rs o . El pr imero con sistió en una inte rvención arqueológica que pudi era servir de ap o yo para una restauraci ón de la T o rre del Agua de époc a medi eval, lo que supuso que por prime ra vez se e fectuara un s ondeo est ratigráfico dentro del casco urbano ( n.º 9 ) ( S ALAS ÁLVAREZ y PÉR EZ RANGEL 1990) . S obr e el c ongr eso, c elebr ado en el mes de m ayo, cab e decir que reunió a investigador es de primer nivel y dive rsa proce dencia na ciona l e intern acional, quiene s ofreciero n int eresant es aportac iones, si bien no sup uso una continuida d dentro d e las investigacio nes so bre la Antigüedad de la localidad. En t re otros, e ncontra mos diverso s trabajos sobre la Lex coloni ae Genetiuae Iuliae , su ceca, los re lieves « ib érico s », etc. En tre las aportaciones – que fuero n public adas el año sigu iente ( GONZÁL EZ FERNÁNDE Z ed. 1989 )– , cabe señalar la suscrita por Juan Ca mpos en cuan t o que ha s ido el trabaj o más detallado, has t a el mom ento , re f erente al análisis espacial d e la ciu dad romana (CAMPOS CARRASCO 1 989). Sí se produj o una « ci e rta » conti nuidad 59 en lo q ue toca a la inv e stigac ión de camp o en los a ños sigui entes, pu es desd e 1990 h asta 1993 hubo diversa s camp añas de excava cione s, t odas e llas bajo la direcci ón de J uan Manue l Vargas J iménez. La primera fue una i ntervención de sarrollada en los t errenos periféricos de La Carpinte ra / La Q uinta (n.º 10) motivada por las labores de extracción de tierra para su em pleo en la pavimentaci ón d e la a ut ovía de Andalucí a (A - 92 ). La actua ción se plani ficó a dos nivel es. Por u n lado, u na pro specc ión super ficial d e toda la zona en la que se detec taron, al parec er d e los d irec tores d e los tra bajos, a lgu no s elem entos constru ctivos pr esumib leme nte de ca rác ter def ensivo que se datar ían e n un momento anterio r a l a conquista romana. Por otro, se plan teó una excavación en e l lugar conocido como L a Quinta , donde se documentar on u na seri e de fosa s excavadas en la roca – supu es tam ente de en terra mi ento –; y aun que expo lia das h acía tiemp o, el materi al r ecup erado de el las arrojaba una c ronología desde el siglo VI II a.C. en adelant e , pero sin llega r a sobrepasar el cam bio de e ra ( VARGAS JIMÉNEZ y ROMO SALAS 1992 ). 58 Ello si n te ner pr esen te l a lab or d e Colla ntes de T erá n, que, c omo se ind ic ó anter iorm en te , no l leg ó a ver la luz, y la a portación de COR ZO SÁNCHEZ 1979 a: 123 - 130. 59 Y decim os « cierta » por que t odas e lla s fu eron i nt erv encio nes arqu eol ógi cas d e ur ge ncia , l o que su pone más una casu alid ad q ue u na i nte ncio nal idad cie ntíf ica i nv estig ador a. D e he ch o, ha sta l a f echa nu nca se ha efec tuad o e n Osu na u na exc a vació n ar que ológ ica siste má tic a, si e xce ptu amo s el proy ecto de in ter venc ión des arrol lad o par a el c onv ento de L a Mer ced por u na e scuel a t alle r ent re l os añ os 2001 - 2002. 73 a dis tintas fases evoluti v as de esta (RO DRÍG UE Z AZOGUE y FERNÁNDEZ FLORES 2010). He d e precisar que , a la fech a de la redacción de estas páginas , el últi mo ejempla r del Anu ario Arqueológico de Andalucía es el q ue co rresp onde a la anua li dad de 200 6, por lo que de aquí en ade lante sólo es posible ob tener la inform ación de las activ idades desarrolladas a p art ir de l os informes y m e morias elabor ados por sus resp onsables , o de aquellos pocos cas os en los que hay una publicación d e resultados por otra vía edit orial. Por ello, quie ro hacer constar que, a pesar de que h e t ratado de acceder a la mayor part e posible de in formes y me morias, no he p odido co ns ultar las todas. En al g uno s casos h an sido los prop ios direc tores quien e s me l as h an f acilitado, y en otros, he solicitado su con sul ta a la Co nsejer ía de Cultu ra, a unqu e só lo me han f acili tado a qu ellas en las qu e el exp edie nte se encue ntra comp letam ente c erra do, es dec ir, co n la memor ia f in al de resu ltado s en trega da . Per o al menos, e n las sigui entes líneas s e dejará co nstancia de su rea lizació n. Si ex cluim os l os tra baj os rea liz ados en 1802 en el par aje de la Pi edra d el Cristiano (que fueron más una l ocalización de hall azgos al ex traer materi al del su bsuelo para la const rucción de una casa rural) y de los r esultados de la activ idad arqueológica del eje fe rroviario Osun a - Aguadulc e de 2005, la s primera s interv encio nes arqueológica s que ha n tenido lu gar en el ter ri tori o d e Osu na fuer o n practicad a s en el año 2007 . La primera de ellas en el cerro El Alcaparral , donde se d ocu me nta ron d os fa ses fundamentales: una altoimp e rial y otra tardoantigua comp re ndida entre los siglos V y VII (MORENO D E SOTO et al ii , en prensa ). La segunda s e desarro lló con m otivo de la cons trucció n de l parque eóli co Valdi via; e n el yaci mient o (Dehes a de Val divia) se constata una fase romana con silos y una alquería medieval, si bien una de l as n ovedad es apo rtadas p or el con trol d e mov imi ento de t ierr as fue la doc umen ta ció n d e u na f ase corre spond iente al B ronce Fi nal ( LÓPEZ JIMÉNEZ, CO BOS RODRÍGUEZ y MATA ALMONTE 2007: 10). Dentro del cas co urbano de Osuna hubo o tra activid ad arqueológica en 2007, f ue una p reven tiva e n la ca ll e La Hu erta n . º 1 2 (n.º 100) , e n la qu e se documentaron cuatro fas es que van de sde fina les de l sig lo XVII has ta la actu alidad (SUÁR EZ PÁEZ 2009) . Este mismo año, a iniciativa del Ayuntamiento de Osuna , se re alizó un doc umenta l qu e versa ba m onogr áficam ente so bre la necr ópo lis de L as Cuev as ti t ula do Las Cuevas de Osuna. Historia de una necrópolis d e la Antigüedad . Est á c oncebido c on una pe rspe ctiva d ivulgat iva , e incluye lev antamientos i nform áticos e n tres dimensio nes de los hip ogeos si tuados j unto al borde m e ridional del camino a p artir de pl animetrí a de los mismos . Por su parte , el año 2008 ha sido en el que se han desarrollado un mayor número de activi dades arqu eológic as e n Osuna , con un to tal de seis. En prime r lugar referiré la que hasta ahora ha s ido l a últ ima inte rvención arqueológi ca en terreno s de la necróp olis ori e ntal de Urso : se desarrolló en 2008, en una fin ca denomina da « C ueva del C aracol » (n.º 1 01) , en cuya lin de nor occiden tal se 80 encu entr a n los r estos de la mura lla E nge l/Paris (el conocido p or la bibl iografía como « garrotal de Engel » se i nc luy e dentr o de e sta pa rcel a) , concre tame nte en las parcela s 76 y 77 d el políg ono 146 del par celari o cata stra l de rús tica . Con sistió en u na p rospec ción arque ológi ca super ficia l previa a la s ustituci ón de viej os oli vos por nue vos plant one s . En ella s e do cu mentó, ade más de un a peq ueña s erie de r esto s c erámico s mediev ales , modernos y cont emporáneos, un reper torio cerámico q ue abarca desde el B ronce Final hasta época roman a (JOFRE SERRA et alii , en pre nsa). Pero en este año fue importante una nueva campaña de excava cione s en el so lar muni cipal de la calle Calden egros (n.º 102) , tras la inicial c ampaña realiza da entre los años 2000 y 2001. A partir de este año 2008, el Ayuntamiento de Osuna ha ven i do actuando co n regularida d de bido pr incipal mente a qu e se detect ó un ampli o lienzo de l a muralla urbana m edieval (QUEIPO DE LLANO MARTÍNEZ 2009). Otras cua tro ac tividad es pr eventivas tu vier on lu gar en disti ntas p arc elas urbana s. La p rimer a de el las fu e en l a ca ll e Cueto n . º 29 (n.º 104) , do nde s e detec tó un p rimer us o humano mediant e estructuras s iliformes en época islámica; se abandona e n el periodo almohade y n o vuelve a ocuparse hast a la Edad Contemporánea (PÉRE Z LOBATO 2009 : 111 -112 ). La si guiente tuvo lug ar en la ca lle Ca pitán n . º 1 (n.º 105) , donde se detec tó la p rese ncia de es truc tura s si lifo rm es que se d ata ron en époc a pr otoh istórica ; tras un hiato poblacional, v uelve a ocupar se en época al mohade y, nuevamente, a parti r del si glo XVI (KALAS PORRAS 2008) . L a tercera fue una activida d paramental que se realizó en l a calle Nueva n . º 13 (n.º 106) (PÉR EZ LOBA TO [2010 ]) . Por últ imo , ent re 2008 y 2009 se de sarrol ló una actividad arque ológica vinculada a las obras de reh abil itac ión y r efo rma del co nvento de San ta Catali na (n.º 107) para residencia de discapacitados y cent ro de día . Se regis tró una secu encia que v a del sig lo XI I hasta nuestro s días (SEMPERE DÍAZ [2013]: 153) , destacando la p resencia de un arrabal almoha de ( CORZO PÉREZ y T ORRE LOZA NO 2009) . Final mente, q ui ero in di car q ue dentr o d e est e mismo año el Ay un tam ie nto realizó la obra d e pavime ntación en la exp lanada trasera de la Colegiata (n.º 108) , que la separa del e dific io de la univ ersidad , en el mar co del Programa d e Fom ento de Emple o Agrario para el año 2007. Como el ámb it o de actuación se englobaba e n l os l ímites del BIC de la zona arqueol ógica de Urso y del entor no del BIC de l a univers idad de O suna, el A yuntam iento r emit ió el p royec to de obra s p ara su v alora ció n po r par te de l a Comisión Provin cial d e Pa trimo nio H istóri co de la D eleg ación Provinci al de la C ons ejería d e Cultur a en S evill a. Ésta ap robó el pr oyec to si n imp oner c aut ela alg una en cuanto a los movimientos. Pero como el desmonte de tierra nec esario para l a eliminación d e l p avimento or iginal de albero s e reduc ía a una profu ndidad de cincuenta centím etros, el Ayunt amiento, conscie nte de la sensibilida d del l ugar de actuación, decidi ó contratar a un a rqueólogo que s upervisase los trabaj os (QUEIPO DE L LANO MÁRTINEZ [2008] ). Como quiera que fruto de e llos se redactó un informe de resultados , he decidi do incl uirlo en este tr abajo y comp utarl o en la s estadís ticas de interv encio nes a rqu eoló gica s. Adem ás d e con fir mar la ex istencia d el cement erio de l a Coleg ia ta, tal y co mo s e esperab a, se r egis tró la p resencia d e fragm entos c erámi co s 81 turdetanos, almohades y m od ernos, entre otros ( QUEIPO D E LL ANO MARTÍNEZ [2008]: 6 -8). En cuanto al año 2009, o tra publ icación monográfica r elativa a la arq ueología ursaonense, partic ularmente referida a l as investigacion e s de la mis ión arqueol ógica francesa de 1903, también editad a por l a asocia ci ón Amigos de los Mu seos de Osuna, fue l a qu e ten ía po r eje c entral las fo tograf ías c ontenida s en dos á lbu mes de fotogra fías que se con servaba n inédi t os e n los arc hivos d e la Casa de V elázquez (RUIZ CECILIA y MORET [ e ds. ] 2009) 64 . Fi nalmente , este mismo a ño se public a un brev e trabajo qu e recoge su cin tament e lo s conoc imientos sobre la Osuna tar doan tigua (ROMÁN PUNZÓN y RUIZ C ECILIA 20 09). Por otra parte , en l o r eferen te a l as int ervencio nes arq ueológ icas, la crisis económica que ha afectado a la s oci edad esp añola en g ener al y al secto r de l a con struc ción en p artic ula r, se h a dejado sentir, ya que tr as ese a ño 2 008 de gr an actividad , s e regis tra un descenso en 2009, en el qu e tan sólo se inicia n dos interv enci ones (e llo no im plica que no se des arrollasen otras que hubi esen comen zado con anterio ridad, p ue s el cr iterio qu e he segui do p ara c omputa r l os tra bajos es el del añ o de inicio de l os mismos) , mientr as qu e en 2 010 n o se reg istra el comienz o de nin gun a. Las correspondientes a 2009 son: una v i nculada con la insta lación d e la líne a aére a d e alta tens ión Rob ledi llo - El Álamo , mientras que o tr a es una nuev a fase d e traba jos en el solar de Calde negros (n.º 109), de sarrollados entre diciembre de 2009 y mayo de 2010 (QU EIPO DE LLANO MÁRTÍNEZ 2011) . D entr o de 2010 , un hito importante fue l a inaugu ración del Mus e o d e Osuna. S e trata del pr imer m us eo en Osu na cuya gesti ó n di recta la ejerc e el Ay u ntami ento. S u discurso exp ositivo reco ge div e rsos aspectos histór icos, ar tísticos y etnográficos d e Osuna, y t i ene previs to que en un futuro mue stre una se cción arqueológi ca. En cu alq uier c aso, en sus almac enes s e custod ia el depós ito de m ater iales arqu eológic os del Ayuntamiento de Osun a. En 2011 v uelven a rea liza rse nuevas in te rv encio nes arq ueoló gicas e n Osun a, u na parame nt al relaci onad a con e l ant iguo co nven to de San Fran cisco e n la par cela de calle Carre ra n . º 1 y plaza Mayor n . º 20 (n.º 110) , mientras que la otra f ue una obra rela cionad a con la reurban izació n de l viario pú blico e n las ca lles Se villa y Sor Ánge l a de la Cruz (n.º 111) . 64 Adem ás del prop io cat ál ogo f otogr áfico y de la trad ucc ión al ca stell an o del pasa je ded ic ado p or Pierre Pari s a O suna en su s « Prome nad es arc héo logi que s en Esp agne » (P ARI S 2009 ), sob re l as f otogr afía s en s í mismas ca be destacar: MORET y RUIZ CECILIA 2009 y GONZÁLEZ RE YERO 2009. E sta mo no graf ía se com plem entó post eri orme nt e con d os trab ajos, un o que anal iz aba el r eper tor io f otog ráf ico d esd e un punto d e vis ta etn ográfi co (SE ÑO ASE NCIO 2010 ), y otr o que re cog ía las im áge ne s publ icad as por P ier re Pari s en el c apít ulo d edic ado a O sun a de su l ibr o Prome nade s arc héologiq ues en Espag ne y que, aunque ause nte s en lo s álbu mes, de bí an f ormar par te d e l a mi sm a s erie (RU IZ CECILIA 2010b). Posteriorm ente, lo ál bum es f orm aro n par te d e la expo si ción « ¿H om bre s o dio ses? Una nue va mir ad a a l a esc ultu ra d el mund o ibérico » que tuvo lug ar en el Muse o Arque ológ ico R egiona l de Madrid en Alcalá d e Hen ares del 8 de julio a l 16 de octubre de 2011 (ROMERO MOLERO 2011 c ). 82 Tambié n en 2011 p ublic a Juan Antoni o Pac hón un ex tenso traba jo que supone una puesta al día d e los conocimien tos sobre la ar queología de la Urso tardo - repub licana y de la colonia Genet iva Juli a (PACHÓN RO MERO 2011a). Por su parte , e n 2012 fueron tres las i nter venc ion es. La pr imera de ell as fu e una nuev a fas e de tr abajo s en el sola r mun icip al d e Cal denegro s (n.º 112) . Desd e la camp aña del año 2008 hasta esta de 2012 los trabajos f u eron dirig idos por el arqueólogo del Ayu ntami ento, Go n zalo Queipo de Llano. La siguient e fue u na ac tividad qu e se desar rol ló e n la p arc ela 8 8 del p olígono 146, q ue s e sitú a en el lad o or ient al del B I C d e Urso, al norte del camino de San José (n.º 113) , y cerca na al lug ar en el que e xcavaron Engel y Paris. Res ulta de i nter és p uesto qu e es una de l as muy e scasa s i nt erve nciones realizadas e n la zona libr e de edificacione s del yac imiento de Urso , y en el entor no donde Jua n Antonio Pachón p rop one la existe ncia d e una p osible necró pol is prerromana. Sin embargo , la c autela se limi taba a l co ntrol de m ovi mient os de tier ra s para el levantamiento d e un cercado y de la l impieza de ve getación sup e r ficial , por lo que los resul tados han sido muy limita dos; al menos se pudiero n docu mentar tres fren tes de ca ntera y u na cu eva (C AS TELL Ó SALVADO R y RODRÍG UEZ AZOGUE 2013). L a última de las ac tividades fue un c ontrol de movimiento de tierr as en la igl esia de Santo Domingo ( n .º 114) . En ella se pudo documentar la ev olució n del edificio de sd e el pri mer te rcio del siglo XVI has ta la a ct ualida d y se realiz ó un r ebaje del s ubsu e lo de unos 40 cm en el que no se detectaro n estructuras previas (VARGAS LO RENZO 2012). En 2013 se re alizaron por primera vez analíticas de radiocarbono para la obtenció n de datac iones ab soluta s sobre mue stras de c arbón r ecogidas en Osuna. Conc reta men te s e lle varon a cab o so br e seis mu estra s recog idas en ni v eles q ue h abía n sido datados inic ialment e durante el Bro nce Final tartésico de la exc avació n realizada entr e 1998 y 1999 en la cuesta de l os Cipr eses ( n.º 34) , y de la primera campaña de la calle C alde negros de los años 2000 y 2001 (n.º 35) . El análisis f ue r e alizado po r el Centro Nacion al de Acele radores de Sevilla y financiado p or el grup o de investigación « De la Turdetania a l a Bética » (HUM- 152) , de la Universida d de Sevilla , aunque p or e l momento no han sido public ados los re s ultados . A partir de e ste mismo a ño y a raíz de un artículo public ado en los Cuadernos de los Amigos de los Museos de Osuna (ROMÁN PUNZÓN y RUIZ CECILIA 2013) se va a tom ar conci enci a sobr e uno de los yacimientos fu ndamentales para el c onocimie nto del territorio de la Osuna ta rdoantigua , com o son los en globa dos en el par aje de la Pi edra del Cristiano. C onocido , como se ha visto, de sde 1802, es ahora cuando revisa la docu mentación ento nces g en erada y se rei nter p reta n algunos de los materiales aquí hallados (RU IZ CECILIA, ROMÁN PUNZÓN y BAENA DEL ALCÁZAR 2014; ORDO ÑEZ AGULLA y RUIZ CE CILIA en prens a a ), lo que ha s upuesto la identificació n de u n luga r de culto c ristiano . Todas las demá s activida des arqueológicas que quedan por indi car, las relativas a los años 2013 y 2014, so n únicamente de iniciati va municipal. En el pri mero de ellos fueron , de una parte , la reurbanización de diversas calles d e Osuna (T esore ro, Sor 83 Ángela de la Cruz, etc.) , y de o tra, una nueva int ervenció n en la cu esta de lo s Cipres es (n.º 115) de consolidación y mejora de la que se hiciera e n 1998 y 1999. En 2014 se h a continuado con nuevas obras de adecuación en el v iario urbano (e n esta ocasión las calles San C rist óbal y Pu en tezuel a) y una ú lti ma fase en el sol ar de C aldene gros ( n. º 116) , en esta oca sión a c argo del nu evo arq ueól ogo del A yunta mie nto, J uan Anto nio Pérez Rangel, y que conti núan hast a 2015. En lo que va d el año 201 5 teng o constancia de que se ha realizado al men o s una nue va inte rvenci ón ar queológica , la de la sub estación eléct rica en el Clu b Deport ivo Las Canteras (n.º 117) . Se tr ata de u n lu gar i nter esant e , ubicado en la ladera del cerro de Las Canteras , que nunca ha sido sond eado arqueol ógicamente. Sin embargo, se c oment ó una s ecue ncia e stra tigráf ica muy r educ ida y que com pren de únic amen te dep ósito s d e carácter con structivo de época contemporánea, si n que se localizara ningun a estructura ni niv eles que r evelen l a pr esencia de re stos ar queo lóg ico s (MARTÍNEZ G URIDI y RODRÍGUEZ AZOGUE 2015: 12) . Pero e llo no invalida que otras zonas mejor conserv adas o e n las qu e se ag ote la se cuencia estrati gráf ica pue da n ofre c er resultad os positivos. Por otra parte , u na de las últimas novedades relativas a la arqueología ursaonen se ha sido e l escaneado - l áser de lo s resto s emerge ntes d el t eatro roma no, tar ea real izada el 14 de m arz o de 201 5 po r técnic os de la empresa TCA Geo m ática y por Alejandro Jiménez Hernández , arqueólogo especialist a en arque ología de la arquit ectura y en ges tió n de la inf ormació n arque ológi ca ; de este modo se h a obteni do una répl ica vir tual en 3D d e la estr uctura (fig. 3. 7). Se trata d el equ ipo que p reviam ente r ealiz ó el esca nead o de o tro ed ifi cio d e esp ectácu los r omano , el a nfit eatro de Carm o na (ROD RÍGUEZ TEMIÑ O et alii 2013). Fig. 3.7 : Esc ane ado - lá ser d el t eatro r om ano, 1 4 de marzo de 2015 (foto José Man uel Lópe z Sánchez, TCA Geom áti ca). Tampoco se d eben olvidar la s dive rsas pub licacion es q ue se han gen erado por la propia dinámica de las e xcavaciones como p or la revisión de antiguos desc ubrimientos, pr inci pal mente d esde la décad a de l os año s set enta , relacio nadas co n el yac imiento de Urso . Un bue n ejem pl o se enc uen tra en r evi stas c omo Habis (princip al mente en l a déca da d e lo s añ os set enta e i nicio s d e l os oc henta d el sig lo XX) , Florentia Iliberritana ( princi palmen te los t rabajos publicados por Juan Antonio Pachón Romero), Baetica 84 (trabajos de Isabel López Garcí a ) y , en menor medida, Spal o en el propio Anuario Arqueológico de Andalucía , así como en las actas de congreso s y semin arios ce lebra dos durant e est os añ os . Dentr o de est e marc o hay que r esaltar en el ámbit o loc al el esfu erzo en la edi ció n de sendas publ icaciones periódicas , a saber , Apun tes 2 . Apuntes y documentos para una hist oria de Osuna y los Cuader nos de los Amigos de los Museos de Osuna . La primera que vio la luz fue la d e Apuntes 2 . L o hi zo en 1996 ba jo el impu lso del propio A yuntamient o de O suna, concretamente a través de la Fundación García Blanco, y estando dirigida por el archiv e ro - bibliotecar io municip al, Francisco Ledesma Gámez. Con una perio dicidad irregul ar, se lleg aron a edita r cinco números, el últim o de ellos en el año 2007. Sus contribuciones poseen sobre todo un carácter de investigación sobre la historia lo cal y del ám bito del antiguo territorio de la Cas a de Osuna. Aunque la revis ta no se enc uentra act iva, h e tenid o co noc imien to de l a int enció n d e vol ver a p onerl a en marcha, en esta ocasión únic amente en formato digital 65 . La segunda de la revistas nació en 1998 y desde entonces el me s de diciem bre de cada año ha vi st o a l a l uz un nuevo e jemplar inin terrumpidamen te. La edita la asocia ción de lo s Amigo s de lo s Museos d e Osuna y la diri ge su presid ente, José M . ª Rodrígue z - Buzón C alle. Ini cialme nte t uvo un ca rácte r más d ivulga tivo y cen tr a do e n temas relacionados con el patrimonio cu ltural de Osuna y con la actividad desarrollada por la propia asociación. Con e l trascurso de los años han cobrado más r elevancia los artícul os de fondo, se ha abierto e l marc o ge ográfi co de los trabajos public ados ( aunque los temas l ocales siguen siendo prio ritarios), se ha proc e di do a col gar sus contenidos en la web a tr avés del po rtal Dialn et 66 y, sobre todo, s e ha ajustado a l as n orma s de edición cien tífi ca, lo que le ha valid o ser incluida d entro d e las ba s es de dato s de Latindex 67 . Eso sí, conviv iendo con su vol unt ad de ser v ehícul o de exp r esi ón d e las acti vidad es de l a A sociació n. Esta misma entidad ha apostado por una l ínea ed itorial en la que también se incluy en d ivers as obras de carác ter monográfic o sob re el patrimonio histórico de Osuna , y en ella se han public ado algunas de co ntenido arqueol ógico , que ya hemos señalado (PACHÓN RO MERO y RUIZ CE CILIA 2006a; RU IZ CECIL IA y MORET (eds.) 2009) , o relacionad as con é l . * * * En definitiva, este breve rep aso p or las f uentes de información arqueológ ic a que han pr oducido doc umentación sobre la antigu a Osuna muestra la irr egularidad del inter és sobr e el p rop io yacimien to a lo lar go del tiem po. Se h ace no tori a la a usenc ia de un proyect o que integre y marque las pau tas a seguir en lo que a la investigació n y 65 El conten ido de l os cinc o númer os pub licado s se pu ede con sultar e n el por tal Dial net en el s iguien te enl ace: http ://www.di alnet .unirioja.es/servlet/ revista?codigo=10008 [consulta 11/03/2015]. 66 htt p://w ww. d ialne t.u n ir ioj a.es/s ervl et/re vista?c odig o=1264 3 [consulta 11/03/2015]. 67 http:// www.latindex.unam.mx/buscador/ficRev.html?opcion=1&folio=21257 [consulta 11/03/ 2015]. 85 pr otecc ión del mi smo s e r efier e , si bien desde el año 1998 el Ayuntamiento ha c ontado de manera casi inin terrumpida c on al menos un ar queólogo en su pl antilla (aunque si n llegar a ser una p laza de funcionario o l aboral fijo) . A pesar de que no h an sido muy numerosa s, sí se han realizado d iversas interv encio nes a rqu eoló gica s de ur gencia o p rev entivas e n el actu al c asc o ur bano d e Osuna. E st a s no han ofr ecido resul tados p ositivo s, o han sido muy escasos, de época tur detana, roma na o tardoa ntigua. Sin embar go, h an ofrecido nu evos da tos referent es al poblamiento tartésico y, sobre todo, de una de las épocas p eor conocidas h asta ahora de la historia de O suna: la is lámica, resaltando los h allazgos almoh ades. Por otra part e, cab e esp erar q ue la rec iente d ecl ar aci ón del yac imi ento de Urso com o Bien d e Int erés Cul tural 68 , así como la actual revisión del planeamiento urb aníst ico qu e se está l leva ndo a cabo por el Ayuntam ien to d e Osuna en el momen to de escr ibir es tas lí neas , sir van como medida preve n tiva y de f r eno ante la g rave situació n de presió n y deterior o qu e viene sufr iendo, p aradó jic amente , en los úl timos lus tros, aunq ue estos so n aspec tos que s e abordar án co n más d eten imiento e n el cap ítul o cor respond iente a la g estió n d el patr i monio en Osuna. 68 Decl ar aci ó n med iant e el Decreto 460/2000 , de 26 d e d icie mbre, pu blicad o en el BOJ A n .º 21 , d e 20 de f ebrero de 2001 y en el BOE n. º 61 , de 12 de m arzo de 2001 ( JOFRE S ERRA y RU IZ CE CIL IA 2001 ) . Con post eriorid ad, l a Conse jerí a de Cul t ura ha pr oce did o a d ecl arar B I C c on l a cat egor ía d e m onum ent o al Coleg io - Uni ver sid ad de l a P urísi ma Conc epc ión, que se sit úa en un l ug ar de c on tact o entr e l a actu al ciudad y el yac imien to arq ueo lógic o, med iante el D ecreto 34 6/200 4 , de 18 de m ayo, pu blic ado en el B OJA n. º 118 , de 17 de ju nio de 2004 y a la mod ificaci ón de l a delim ita ción del con ju nto hi stóric o de O su na medi ante el D ecreto 386/2008, de 3 de junio de 2008 publ icado en el BOJA n . º 126, de 26 de junio de 2008 (RUIZ CECILIA 2008b) . 86 APÉNDICE II I.1. FRANCISCO R O DRÍGUEZ MARÍN Y LA ARQUEOLOGÍA A mo do de ap éndice d e este cap ítulo, s e in cluye un a pequeña nota relativa a uno de los inv esti gadore s má s relev antes p ara el cono cim iento de la histor ia de Osuna 69 y d e su r ela ción con la arqu eo logía 70 , F rancisco Rodríg uez Marín ( 185 5- 1943), tambié n conocido como e l Bachill er de Osuna. A e sta faceta de historiador h ay que s umar las d e periodista , poeta, fl oklor ista o cervan t ista, a demás de su labo r profe sional como abogado, pr imero, y después dire ctor de la Bibliot eca Na cional . Fue, ade más, miembro de diversas acad emias, entre las que destacan las reales academ ias Española y de l a Hi st o ria 71 . Este acercamiento a su figura se hará pr incipalmente a través de algunos de sus escr ito s, concretamente los de carácter a rqueológic o. Com o se sabe, Rodríguez Marín no fue un auténtico e s pecial is ta en arq ueología, aun que sí poseía conocimie n tos general es que l e permit ían habl ar c on c ierta p ropied ad sobr e el tema . De h ech o, él se c onsiderab a a sí mismo un aficion ado a la arqueología, faceta q ue completaba con l a de coleccionista y estudioso de las amone daciones hispanas. Por ello , con e sta cont ribució n s ó lo pr etendo res alta r bási cam ente do s asp ectos : el pri mer o y pri ncipa l a m i propós it o es una faceta m e no s conoc ida en él (evid ent ement e por que n o la desarr olló amp liament e) , com o es la v ertiente arqueológi ca, y , de otra parte , cómo e n esto s e scr itos tam bién deja traslucir su pensami ent o general así c omo al gunas inqu ietu des personal es. La época qu e le tocó viv ir a Rodrígu ez Marín c oincide con e l nac imiento de l a arqueol ogía como di sciplina cien tífica. E n esto s momentos el panorama arqueológico naciona l está encabezad o en gran pa rte p or inv estigadore s extr anjeros c omo son l os casos de l franco - britán ico Georg e E. Bonsor, el belga Lou i s Sire t , lo s fra nceses Pierr e Paris y Arthu r Enge l o los a leman es Emi le Hübne r y Adolf Schulte n ; con algu nos de ellos man tendrá relación Rodrígue z Marín . Con res pec to a l a arq ueol ogía local , esta ép oca fue p osibl emente la más f ruc tífera en cuanto a cantidad y c alidad de hall azgos, al n úmero de excavac iones ar queológicas efectuadas y a l a biblio grafía generada , dando lugar a l o que hemos den ominad o anteri orm ente como «ed ad de oro» de la arqu e ología de Osu na . Comenz ar emos es te br eve rep aso sobr e la rel ació n en tre e l Bachiller d e Osuna y la arqueología en 1887 con el nacimiento de la Sociedad Arqueológi ca d e Excavaciones de Osun a. No es nec esari o rep etir la c asuí stica de esta in sti tuci ón, de la que s e ha hablado más arriba , ta n sólo convie ne recorda r que en la primera de las fases de la 69 Desd e el pun to de v ista his tóric o, en ge nera l, v éase: MORE NO DE SOTO 2006 a. 70 En el sigl o XIX se e nmar ca la fi gura d e otr o ur sa onen se c on cier ta tr a scend enci a e n los amb iente s arqueol ógic os s evilla nos , co mo fue Ant onio M . ª Ariz a Mon ter o - Co racho (1820 - 189 9). Arq ueólogo y colecci onista, su vincula ción c on la ar queolog ía fue mayor q ue l a de R odríg uez Mar ín, per o no l o abord o en est e tr ab ajo , pu esto que su f igura ha sid o comen tad a: SAL AS ÁLVAR EZ 2010 b. 71 Sobre su fi gura, con c ar ácte r g ener al, vé ase, p or ej em plo: MÉND EZ BE JARAN O 1923 : 309 - 311, n. º 2237; RUIZ CABRIADA 1958: 841 - 858; RAYEGO GUTIÉRREZ 2002 ; OLAV ARR ÍA TÉL L EZ 200 2 . 87 Sociedad A rqueológic a de Osuna Rodrígu e z Marín o stentó el cargo de « s ecreta ri o archive ro » , donó a la entidad al gunas monedas a nt iguas d e su pr opiedad, y se convirti ó en el m otor i ntel ectual d e l a Soc iedad, siendo su perió dico El Cent inela de Osuna , la voz de la misma. Por el contrar io, en la segunda etapa y debido a la crisis por la q ue atravesó la institució n que le l levó a una reor ganización, Rodr íguez Marín dimi tió, indica ndo en una carta que r emi tió a El Vig ilante (p e riódico de Eulo gio Ferná nde z Jur ado, nuevo secr etar io de la ju nta dir ectiva, que se c onvir tió en el nuevo ór gano de ex presió n de la Sociedad): Preciso es comentarlo: no está O s una para sociedades arqueológicas, ni aquí hay elementos de ninguna clase para fundarlas y sostenerlas 72 . Pero tam bién hay que in dicar que a demás de mie mb ro de la « Secci ón Artís tica de Osuna » , Rodríg u ez Marí n fue n ombrado corresponsal e n Osuna de la Socieda d Arqueológica d e Carmona (SALAS ÁLVARE Z 2002a: 75) , e ntidad en la que ingresó el 10 de en ero de 1891 (MAIER ALLENDE 1997: 307; MAIER ALLE NDE 1999a: 80). Dejó constancia de su v isita a l a Necrópol is Romana de Carmona el 10 d e agosto de 189 0 estampando su firma y una anotación en su álbum de firmas (fig. 3.8). Dic e así la no ta: Merecen bien de la patr ia qui enes hacen rev ivir sus glorias 73 (en refer encia a l os promotores de esta instituc ión, Juan Fernández López y George E. Bonsor). Fig. 3.8 : Firma d e Rod rígu ez Mar ín en el álbu m de f irm as d e la Necró polis R oma n a de C arm ona (A.C.A.C. III.1.3, lib. 4, «Libro álbum de firmas 1885 - 1906» , fol. 24 vto. ) . Como ya s e ha apun tado al pr incipio de e ste ap artado, él se consideraba aficionado a colecc ionar y estudiar nuestras medallas autónomas espa ñolas 74 . Esta colecci ón d ebía tener al m enos c ier to interés pue sto que A rthu r Engel l a inclu ye dentr o las visitas que realiza en su viaje del año 1891 (ENGEL 1891: 148) . Existen noticia s de su int erés po r coleccio nar ot ras pieza s arqueológicas a trav és de noticias di spersas, como d e la donació n de glan de s de plomo co n la in scripci ón CN · MAG / IMP al Muse o Arque ológico de Se villa 75 . También tenía otras balas, una con el monograma AE y más de s etenta anepigr áficos, toda s procedentes del c erro de las Balas o de la At alaya, en e l corti jo de l Nu ño (ENGEL y PARIS 1906: 445) , al sur de l término m unicipal de Écija . 72 El Vigilan te , n . º 3, 25 de marzo de 1888 (cfr. RAMÍ REZ OLI D 1999: 631). 73 A.C. A.C. I II. 1. 3, lib. 4, « L ibro álbum de firmas 1885 - 1906 » , f ol. 24 vto. So bre l a v isit a al C onju nto Arqu eol ógic o de Car mo na y su s álbu mes d e fir mas, v éa se: R ODRÍGU EZ TEM IÑO , RUIZ C ECIL IA y MÍNG UEZ GARC ÍA 2 015, en prensa. 74 El Pale to , n . º 1326, 20 de mayo de 1932. 75 N. º de inventa rio 2404 a 2408 (FE RNÁNDEZ GÓMEZ 2009: 146 - 1 47) . Véa se tamb ié n: HEp 18 310 , 391, 392 ; ENGEL y PARIS 1906: 445 . 88 Inclus o lucernas de barro y varios pla tos y tazas, todos de la ép oca á rabe , que fue ron enco ntrado s entr e enero y fe brero d e 1889 abrie ndo las zan jas par a la co nstr ucció n d el tea t ro que má s tarde se denominaría Álvarez Quinte ro (RODRÍGUEZ MARÍN 1889a: 137). Sin embargo, fu e dentro del inte r é s general de Rodrígu ez Marín por la historia de su ciudad na t al dond e se encu entra su apo rtac ión más significa tiva a la arqueolo gía , en relació n a la cua l publicó diversos trab ajos, aunq ue cas i tod os ellos so n investigacio nes de o tros autore s que él r eproducía, sie mpre cita n do l as fuentes, e incluyendo notas o comentarios p ersonales qu e los aclaraban, matizaban o compl etaban . Esta labor h a s ido i mportante por un doble motivo. Por una pa rte, de e sta forma se podía d ar ci e r ta divulgación a trabaj o s relacionados co n la ar queología de Osuna qu e de o tra forma habrían tenido u n a di fícil repercu sión en el ámbito l ocal. P or otra , en alguno s casos no s ha t ransmiti do una document ación que , de no haber sido a sí , se habría perd ido o est aría inédita. A co ntinu ación se r elaciona e ste conjunto de publ icaciones orde nadas cronológicament e según sus fecha s de edic ión. En prime r lugar hay que de stacar las publicacion e s rela tivas a la s exca vacion es arqueológicas que se produjeron en la necrópolis de Las Cuevas entre los años de 1784 y 1785. Hay que reseñar q ue e n el Fondo An t iguo de la Bibl ioteca de la Un iversidad de Sevilla se con serva un manuscrito de Rodrígue z Marín fech ado en j uli o de 1877 , q ue a su vez es copia de otro que fue trascrita d el diario o riginal de las excava ciones q ue llevó a cabo Arcadio Mart ín Rodríguez, por Juan Lasarte 76 . Fig. 3. 9 : Retr ato d e Fra ncisc o Rod rígue z M arín ( fot o Kau lak , publ ic ado en l a revist a cult ural La Esfe ra en 1917) 77 . Como contex to a los t rabajos que se p royecta ban real izar p or p arte de la Sociedad A rqueológic a de Excavac ione s de Osuna, c omentó en El Centinela de Osuna 76 Copia d el d iario de trabaj os y d escub rimientos que en l as excavacione s practicad as en Osuna el a ño de 1784 e scrib ió el c omisionado de d icho t rabajo, A rcadio Mart ín Rodríguez, manu sc rito , 1877, S ig. A. 333/201. 77 http s:/ /es.w iki pedi a.or g/w iki /F ranc isco_ Rod r%C3 % ADgu ez _Mar %C3% ADn# /m edia /Fi l e:Fra nci sco_ Rod r%C3%AD guez_Mar%C3%ADn,_en_La _Esfer a.j pg [co nsulta 05/09/ 2015]. 89 Lamen t a bl emen te, la b ue na vo lu ntad d el ges tor no siem pr e se trad uce e n una p r o t ecció n efect iva de lo s bienes tutelados . Algu nas de esas no rmas y a ccio nes par ten de la in ici at i v a de la a dminis t r ación es ta tal o a ut on ó m i c a , m ie nt ras qu e ot ra s vi en en marca d a s p or una a cción mu n i c ip a l como se i rá vien do a con t inu a ción . El prime r hit o que se debe seña lar ha y que situa rlo en 1931 cuando el Min isterio de Instr ucción Pública y B el las A r tes promu lga un de c reto p or e l que s e d e clar an M onumen tos h istór ico - ar tíst icos p e r t eneci entes al T es oro A r t ísti co Nacional un a s er ie de inm uebles r ep a rtidos po r todo el t er rit orio nacio na l . En tr e ellos s e incl uía un monumento ursa onense, la Co le gia ta y sus anej os 2 . A co n t inu a ción, en 1949 , se pr ot eg ieron de fo r ma con jun t a todo s los ca s ti l los españo les por parte d el M inisterio d e Educació n N acion al, median te e l De cr e to 22 d e ab ri l de 1949 3 . Dice así es t e Decret o: Decr et o 22 de a bri l de 1949 ( M.º Ed uc ació n Nacional) . CASTIL LOS . N or mas p ara su p rotección. A r tíc ulo 1. º T od os l os castill os d e E spaña, cu alquiera que s ea su est ado de ruina, q ueda n ba jo la pr ote cció n de l Esta do , que i m pedi rá toda in ter venci ón q ue al t er e su ca r ácter o pue da pr ovoc ar s u der rum ba m ie n t o. A r t. 2.º L os A yu nt am ien tos en cu yo térm in o mu n ici pal se c onserven e st os e di f ici os son r espo nsa bles d e to do da ño q ue pudier a sob r even ir les. […] Bajo es ta disposició n qu e da rían p ro te gidos difer ent es bien e s, co mo los escasos restos del pro pio cast illo de Osuna (cono cidos p o pularme n te como « Lo s Par e do n e s » ) , la t or re de l Agu a (t orre de fens iva qu e f lan que ab a la p uer ta de en t r ada a Osuna hom óni ma , do nde se u bica actu alm en te el m use o a rq ueológico), así como otros el e men tos eme r g ente s de la m ura lla urbana , in cl uidos a q uello s q ue l as r e ci ent es i nt er venc io nes ar que ológica s es t án sacando a la luz 4 . P or es tas f ech as, c o ncr etam en te en 1947, t am b ién cabe men cio na r el nombra miento de Comisar io Lo ca l de E xca va ciones A rq ue ológi cas de Osuna en la pe rsona de Francis co Oli d M aysou na v e, q uien d ur an te décadas fue pr of eso r de Hist oria y dir e ctor d e l I ns tit ut o d e Enseñanza Sec unda r ia de la l ocalida d, si bien no poseía una f u er te for ma ci ón en m ater ia arque ol óg ic a 5 . 2 Public ad o en l a G acet a d e Madr id n.º 155, de 4 de j u nio de 1931. 3 Public ad o en el B OE n. º 125, de 5 de ma yo de 1949. 4 No en tr aremos a v al orar si el lienz o de la for tif ic a ción prerromana que e xcavaron los f r a nces es Ar thur Engel y Pierre Pa r is en 19 03 se enc ue n tra prot eg ido al amparo de este Dec reto p u esto que existe un deb at e entre los esp eci alista s sobre si los elem entos de la arquitectura def ensiva ant er ior e s al año 71 1 d eben consider a rse reco gido s al amparo de e st a norma ( MOLINA SOTO 2005). 5 Segú n doc ume nt o proc ede nte del Archivo de Francisco C ol lant es de T er án Delorme, que se conser va en la Bibliotec a del D epart amento de Prehist ori a y Ar q ue olog ía de la U niversidad de S e vill a, C a ja n.º 2. Vé a s e t am bié n : R UIZ CECILI A 2002: 35 ; D ÍA Z - ANDREU 201 1: 43 . 96 Ot ro hito import an te f ue la de c laraci ón de la ciuda d de Osuna co mo c onju nto his tó rico -a rtístico en 1967 por parte del M inist e rio de Educació n y Ci encia , median te e l De creto 1546/1967, de 6 de julio 6 , en un contexto en el que en cue stión de cu a t ro a ño s se decla raro n s eis Co n jun to s en la p ro vincia de Se villa , a s aber , y p or orden cron oló g ic o , C armo na (1963), el cen tro his tó rico de Sevi lla (1964), Est epa (1965), M ar ch ena (1966), Écija (1966) y Os una (1967) (FERN ÁNDEZ N ARANJO 2000: 188) 7 . C omo qu ie r a que no es muy extens o , a con t inua ción se reproduce íntegrame n te su con te ni do t a l y c omo f ue publicad o en el B OE : Decr et o 6 de ju li o de 196 7, n úm. 1546/ 67 (M.º Ed uc. y C ien cia). M ONU MENTO S HI STÓ RIC O S Y AR TÍ STIC O S. D eclara C on junto h ist ór ico - a r tístico , la Ciudad de O suna . La ci udad de Osu na, de o r igen m uy r emot o – s e habla incl us o d e su f und ac ión once siglos a n tes d e J esu cr isto – , cons er va restos de los di stin tos pueblos que la habita ron y que ac udi eron a ella a t r aíd os por su fe r tili dad . Celtas , fenici os, car t a g ineses s e disputa ron su pos esión, y jugó un p apel im p or ta n tísimo en la E s p aña rom ana . F ué esc ena r io de la s guerra s de V iria to co nt ra lo s r oma no s , co mo lo dem ues tr an in scr i pcion es enc on tra das en la co nocida T orre de l A g ua, y pa r ti ci pó en las guerra s civ il es d e R oma, sie ndo la l eg ión de O suna una d e las má s p ode rosas que luchó al lado de P om peyo co nt r a F ab io M áximo , ad ict o a C ésa r , en cuya époc a fué decl ar ad a “ Col onia G enitiv a J uli o [si c] ” , g ozando , entre otros muchos pr iv ileg ios , el de acuñar moned a. E n la época m usu lma na ta mbi én fué escen ario de n umer osas ba ta llas, s iendo conqui st ada po r el Rey Do n F er na ndo en m il do scien tos t rei n ta y n ueve. En tre los magníficos e xp o ne n tes de su im por tancia monu mental de be n cita r se: Los r es to s de la époc a r oman a, tal es como l os ll amad os “ Br onces d e O suna ” , la necróp olis , moned as , et cétera; l a Col egi ata, con str uid a e n el mis mo lugar que ocu pa ra la I gle sia d e l Cast illo , ejemp la r ren ac en tista de gr an ca te goría dec l a ra da ya M onumen to H istór ico - A r tístico , que contiene gra n nú mero de o b r a maestr as; la an tig u a Un iv e r sid ad , f undad a en mil qui nie ntos c u are n ta y n ueve y cla usur ada en m il oc hocien to s vein te, en la q ue se forma ro n nom br es de gra n fa ma u n iversal; l a C apilla del S an t o S epulc ro , donde la s ev er id ad y e l ar te está n pres entes e n cualquie r r incón; el C on v ento d e l as Mer cedar i as D escal z as, que f ué “ Ho spital de la Encarnac ión d el H ij o d e D ios ” , fun dado en m il qu in ien tos cua r en ta y n ueve; la I gl esia d e N u estra S eñora d e l a Merced con s u p recios a tor re b a r roca, pi eza excepcio na l en la ciuda d mo nu men tal, y u n buen n ú mer o de igles ias y c on ven tos, p oseed ores todo s de o br as de a r te de i nd uda ble méri to . 6 Public ado en el B OE n. º 168, de 15 de julio de 1967. T am bién: Archivo M u nicip al de Osun a, A c tas Capit u lares, sig. n.º 218, 20 - VI I - 1967, fo l. 88 vto . - 8 9 r t o . S ob re el C onj u nt o His t óric o de Osuna véas e: Ruiz C e c i li a, e n pr e ns a. 7 A c tual me n te, en l a pr ovinc ia de Se vi ll a s e cont a biliz an h ast a di eci sie te conjunt o s h istóri cos proteg idos jur íd ic am e nte. 97 T a mbié n me recen dest acars e e n el C onjun to Mon umental d e l a c iudad las calles d e S an Pe dr o – to da ella m on umento d e p iedra y ar t e, donde l os p alaci os y casas sol ar ieg as está n tan ligadas a su histor ia – y la de Sev il la, par ale la a la a n terior , y que con stituye un v erdadero Mus eo . P or lo expue sto , a pr o p ues ta del M in istr o de Ed uc ació n y Cien cia y pr ev ia de libe ra ción de l Consejo de M in ist ro s en su r eun ión de l día vei nt itr és de ju n io de mil novec ie n tos ses e n ta y siet e, DISP ONGO : A r tí cul o pr imero . - S e declara C onjun to H i stór i co - A r tístico la Ciudad de Osuna (S evil la). A r tí cul o s eg und o . - E sta decl a ración comprende rá to da la p oblac ión y su s alreded ore s has ta 5 00 metros, medidos d esde las últimas edif i caciones . A r tículo te rc e r o. - L a C o r p oración M unicipal , así como l os propietar ios de l os in m ueb les en cla va dos en e l mi smo , qu eda n obl igado s a la más e stricta o bser va nci a de las L eyes d el T esoro A r tís tico , M unicipal , del Suelo y Ord enac ión U rb ana. A r tículo c uar to . - La tu tela de e s te C onjun to , que qued a b ajo la protección d el Esta do , será ejerci da por e l M in ist er io de Educ ación y Cien cia, que qu eda f ac ult ado p ara d i c tar cu ant as di s p o si c i o nes s ean n e ces ar ia s p ar a el me j or d es ar roll o y ej ecu ci ón d e l p rese n te D ecr eto . A sí lo d ispon go por e l pr esen te Decr eto , dado en M adrid a seis de jul io de m il novec ie n tos ses e n ta y siet e. R esul t a in ter esa n te ind ic ar q ue, si bi en el sen tido gen eral del discur so en el p reám bul o d el De cr eto es co rr ecto , se p u eden a pr e cia r n umer osos erro r es hist ó ricos , al gu no s de el lo s tópico s de la historia lo cal de este m unic ip io . A d emá s to dos l os va lores del con junto q u e se resa l t an como j ustif ica ción para la declaraci ón son de índole his tó rico , ar queológic o o a rt ís t ic o- monum enta l. T o d o e l lo es a corde con los p ost u la d os im pera n tes en l a épo ca y q ue, c om o se v erá más adel an te, ha n ido ca mb ia nd o co n el pa so de los a ños. En c uan to al art icu lad o , co nviene p r estar e speci al a tención al art ícu lo segund o , ya que marc a la « delim i t ación » del bien : to d a la pobl a ción , e ntendié n dola en s u es tado a f echa de la publica ció n, es d e cir en 1967, a l o qu e ha bía que añ ad ir una línea a 500 m desde el bor de de l as últi ma s cas as. Desde en to nces y has ta la a p r obació n de l a mo dif icaci ón de la delimita ción en 2008, ésta va a se r la demarcación del conjunto his tó rico . En cua n to a esos 500 m de pr ot e cc ión adicio nal, se debe al cum pl imien to de la Or den de 20 de no viem b re d e 1 964 po r la q ue se a prueba n la s ins tr uc cion es fo rm u lada s por la D irecci ó n Gene ral de Be lla s Ar tes para la a pr oba ción de lo s pr oy e c to s de o br a en las p oblaciones de claradas « co nju nto h i stó r i c o - a rtístico » que es t able ce en su pun to dos qu e alr ededor de la po blación d e be ha be r u na zo na semirr ural o a ni llo v erde, c u ya anc h ura será de 500 m cuando no exis t a P lan Gener a l d e Orde nación U rba n a. Para el 98 caso c o ncr eto de O su na r esul t a bas t an t e in ter esan te po rq ue d e alg una ma ner a co ncedía tamb ién p rot e cc ión a l yac imie n to a rq ueológico de U rso , ubic a do den tro d e est e ám bi to . U rso, co m o se s ab e, no se encu en t ra justo deb a j o de l a a ctua l pobla ción, s in o que se s ola p a parcialm ent e con la ac tual ciuda d de Osuna conformando lo que J uan Carlos J imén e z Barrien tos y J esú s Salas de nomi nar on « f enómen o de las ci udades in ter sect adas» ( JIMÉNEZ BARRIENTO S y SAL AS ÁL V AREZ 1997: 9 -10) . Desde es t e mo me n to q ueda id en t i f icado y pr ote g ido el c on ju nt o his tó rico de Osuna, bajo el régime n de p ro tección de la Le y r e la t iva al P atrimonio Art ístico N a cional, de 13 de ma yo de 1933, y las de más no rmas que l a des a rrolla ro n . Como qui era que el De c r eto n o se acom p a ñaba de u na ca rto gr af ía que s eña l as e explíc itam en te el espacio jurídica ment e pr ote g ido , con viene señ alar q ue en la página web oficial d el I nsti tut o del P a t rimo n io H istó ric o Espa ñol , en t idad dependi ent e del Minis terio de C u l tura, se p ue de co nsul t a r un p la no digi t alizado q ue l leva por t ít u l o « C o nju nt o Hi st ór i co - Art í st ico de Osuna » f e chado en se p t iembr e de 19 65 en el que se r ef l eja la r ealidad ma ter ial ur ba na d el mo men to y en el q ue , ade más , se re sa l tan lo s principa les hitos arq uit e ctónicos de la ciudad 8 . En c ua lquier cas o , co mo es ta d el im i tac i ó n r es ul ta ba u n ta n t o im p r ec i sa y po día p ro v ocar riesgo de in s eguridad jurídica , la C ons ej er ía d e Cultura de l a J unt a de Andaluc ía p roc e dió a incoa r un expedien t e pa ra do t ar d e unos l ímit es p r e cisos al c onju nt o hi s tó r i co d e O su n a q ue se h a ma terializó en el De cr eto 86/2008, de 3 de junio 9 , de l qu e se hab lar á más adela nte . U n do cumen to al que se le ha p r e s t a do a tenció n ha sido el Decreto 3363/19 73 de 21 de diciem br e 10 , po r el q ue s e decl ar an de u ti lidad pú bl ica, a efectos de exp ro piació n for zos a, di verso s yacimien tos a rq ueoló gicos de exc epcio n al im portanc ia para e l conoci miento del r e ino de T artess os, en el va lle de l Guadalquivir . Su or i ge n h ay que buscarlo e n la inquietud que ten ía la C omisarí a Gener al de E xca va ciones Arq u e ológicas s obre la s urbanizacio nes, gra veras , niv ela cio nes d e terr eno par a in t rod ucir el r egadío y ot ros t raba j os , que amena z ab an con dest r uir los a ntes d e que pudi es en s e r excavad os y estu diados (FERN ÁND EZ GÓMEZ 2007 : 147 - 148). E l De creto inclu ye a cato rce ya cim i ento s arque o lógic os, y r espe cto al de Os una, ind ica: Diez. A nti g ua U rs o . - Prese n ta restos d e mur all as de l a antigu a c iudad , de constr ucciones públi cas diver s as, e n tre e ll as el teatro roma no , ter mas, p is cinas y ot r as n o exp lora das, jun to a un a rica n ecr ópol is i b érica y roman a d e dond e proced en los famosos re lie ves d el M us eo A rqueoló g ico Nacional . A ctu almente se enc uen tra en curso de exc ava ción 11 . S e halla encl avada en las f incas d enominadas 8 Este p l ano s e pued e consult ar en l a pág in a web d el Instituto del Patrimo nio Histór ico Es pañol: ht tp: //w ww .mc u.es/p atrimoni o/MC/IP HE/i ndex. h tm l [ consulta 03/10/2008] . 9 Public ad o en el B OJ A n. º 126, de 26 de junio de 2008. 10 Public ad o en el B OE n. º 14, de 16 de enero de 1974. 11 Se ref iere a l a c am p añ a qu e en 1 97 3 d i r i g i ó R am ón C orz o S án ch e z a continua ción d e donde habían excavad o se te n t a años atrás Ar thur Engel y Pier re Pa r is. 99 “La P ileta ”, propied ad d e d on M anuel Cr u z R omero; “Las Canteras ” , p ro p iedad d e do n F rancis co F ajardo M ar tos , y “P ago d e S an J os é ”, propi e d ad d e los herederos de don P ed ro Ga rcí a Cueva s, todas e llas en e l tér m ino mu ni cipa l d e Os una . El D ecr eto 3363/1973 estip ula ade m ás que los p rop iet arios está n obl igados a fa ci li t ar a los expe rtos de l os ser vicios t é cnico s del M inist erio de Educ ació n y C iencia (D ir e cción G ene ral de B el las Ar tes) a r e a lizar lo s trab a j os de medici ó n y las ca t as necesarias p a ra poder delimi t ar co r r e ctamen te los yacimie n tos. T a mb ién se a uto r iza a la ex pro pia ción d e los m ism os. A dem ás , es in t eres an te el h e c ho d e qu e est e docume nt o sigue pose y endo validez j urídica. En Andaluc ía, no f ue ha st a inicios de los a ños oc hen t a del pa s ado siglo , con la p rimera g eneració n de p la nes urba nísticos d e los a yun tamien tos democrá t icos, cua ndo la co nser vació n de la c iu da d his tó rica co mienza a analiza rse de fo rma in te gral y no fij ada ex c l usiv am en te en ele men tos sin gula r es (R OD RÍ GUEZ TE MIÑ O y PUY A GAR CÍ A DE LEANIZ 1993: 66 -67). Y de es t e modo , e l si guiente momento import ante se enc uentra a med iad o s d e la déca da de los a ños oc hen t a d el si g lo XX. En 1984 el Es ta do tran sf ier e a la J un t a de Anda luc ía la s competenci as en m a teri a de cu ltura med iante el Rea l Decreto 864/1984, de 29 de f eb re ro , sob re t ra spas o de funcio nes y ser vicios d el Es t ado a l a Com uni dad A utó noma d e And alucía en ma teria de C u l tura 12 . C omp et en ci as qu e f ue ron as ig n a da s a la C ons ej erí a de Cu l tu ra 13 . Al año siguient e en t ra en vig or la Le y 16/1985, d e 25 de ju n io , del P a t rimo nio H istó rico Españo l (en adela n te LP H E) . Es t a Ley vino a su s titu ir a la ant e r i or m e nte refer ida d e 1933 . Es la LPHE la que cr e a y def ine u n n ue vo concepto: el de bie n de interés c ultura l (en a d ela nt e BI C) co mo máxi mo grado de p ro t ecció n pa ra u n bi en in tegran te d el P a t rimo nio H istó rico Espa ñ o l . En el ar t ículo 9.1 se e sp e ci f ic a qu e : G oz ar án d e si ng ul ar p rot ec c ió n y tu tel a l os b i e ne s i nte g rant e s d el Patr imoni o His t ór i co Es pañol d eclarados de interés cultural por mi nister io de esta Le y o mediante Real D ecreto d e for ma indiv id ualiz ad a . En rela ción co n el con jun to hi stó ri co - art í s tico de O suna , la en t rada en vig or de la LPH E sup on e qu e pier de el a pela tiv o de « a rtístico » p ara p as ar a « conjunto h ist ór ic o » a se ca s en co n s ona ncia c o n los co ncep tos q ue desde finales de l os a ños sesen t a se v enía n im p o niendo en E uro p a . En e st e sen t ido , la Co misió n F rance s ch inni del pa rla men to ita liano p roponía la su pera ción del concepto d e pa t rimonio vinc ula do excl u sivament e a va lor e s artí s t i cos pro pugnando como valor r ele van te el « c u lt ura l ». T ambié n con vi en e re s eña r la disposició n adicio nal primera , por l a que p as an a co nsider a rs e BI C los b i enes a n t er i orm ent e d ecla rados h ist ó rico - a rt ís t icos (en trando 12 Public ad o en el B OE n. º 1 13, de 1 1 de ma yo de 1984 y en el B OJ A n.º 57, d e 8 de j unio de 1984. 13 Decreto 180/1984 , de 19 de j u nio p o r el q ue se asi gnan a la Con sejería de C ult ura las funcio nes y ser vic ios tr ansfer idos a l a J u n t a de And alu cía e n m ateria de Cultura. Pu blic ado en e l B OJ A n.º 66, de 10 de j ulio de 1984. 100 aquí, por tan t o , la Col eg i a t a , los el emen to s de a r q uit e ct ura def ens iv a y el propi o c onj unt o h ist órico), así co mo el ar t ículo 20, p or el que s e estable ce que l os m unici pi os en los q ue ra di que n con ju ntos históri cos o zonas arque ológ ica s e st án obliga d os a reda c t ar un plan espe ci al de p rote cci ón o in st r ume nto si mi lar . A niv el l ocal , ta mb ién pa ra el año de 198 5 h ay q u e r eseñar la a p ro bació n d e las N o rmas S ubsidiaria s, que a ún ho y son el docume n to de p lan e amien to urbanís t ico vigente para la lo cali dad ( SE R VIC IO D E U RB A NI SMO 1 9 84 ) . En la revist a lo cal E l P al eto . 2 . ª É po ca s e p ub licó el co nt enido de al gunas reunio nes p revias en la s que i nte r v i nie ron su r e dac tor , J uan Alb er to V i l lén, el ar quite cto m u nicipa l , Ma nuel Burra co , y un a rquit e c to repr e se n t ante de la De lega ción Pro vi nci al de Cu ltura , Fe r n an do Me n d o z a , co n p ro pie t ar ios y r ep res en tan tes del se ct o r loca l de la constr ucción. S on in ter esan tes por qu e m ues tran el deba t e s oci al en t r e la conse r va ción o sust i tuci ón de in muebl es, y ot r a s in quie tude s r ela t i vas a lo s tip os de int er v encio n es, l as ex encio nes fis cales, etc. ([ Anón imo ] 1981; [ Anó nimo ] 1983 ). Con la per spe ctiva de lo s años, se a pr e cia q ue f inalmen te la s egunda opci ón es la que ha i m p era d o en Osu na 14 . En las N ormas S ubsi dia rias se inc luía un c a t álog o de edif icio s p ro tegidos 15 div ididos en cua t ro niv eles en virtud d el siguien te artículo ( SER VIC IO DE URB ANIS MO 1984: v ol. II, 279 y s s.) : 4.3 . NO RMA S ES PEC ÍFICA S P ARA EDIFI CIOS CA T ALOGAD OS. A r t. 99. - S e incluyen en las p resentes N or mas una catalog aci ón d e 1 50 edif ici os, establec ié ndos e e ntr e ell os los sig uie n tes n iveles: N ivel 1 : C ar ác ter Mon ume ntal. N ivel 2: Ele men tos singula res de pr otección má xima tipo A. N i v e l 3: Elem en tos sin g ula res d e pr otección máx ima tipo B. N ivel 4 : Ed ifi cios d e valor am b iental . P ar a cada u no de es tos niv eles se dis pon en a c o n t inua ci ón lo s t ipo s de obra de «mejora», « refor ma » y « de nu e v a pl ant a » qu e s e pueden r ea liza r inc lu yendo dif er e n tes indica cio nes en funció n de cada una de estas ca te go r ías. En cuanto al p a t ri mo ni o a rque ológico, en la s N ormas Sub sidiarias se inc l uy e una rela ción d e ya cimiento s a rq ue ológi cos r e conoci dos en el t é rm ino m unicipa l de Osuna en la fe cha de reda c ción de l d o c u me nt o , a c ompañado s d e su corre spond iente plas ma ci ón car to g ráf i ca , p ara los qu e se dis ponía n las sig uient es m edidas p ar a su pr ote cción (SER VICIO DE URB ANIS MO 1984: v ol. II, 289) : 14 Pued en c onsultars e alg una s referenc ias al resp ec t o: GODO 2003; MO R ENO D E SOTO 2003. 15 Más adel ante, a fin al es de la d éca da d e los años o che n t a u n e quipo dir ig ido por Jos é M. L erdo de T ej ada realiz ó p o r encargo de la C ons ejer ía de Cu ltura de no min ado Def inición d el C onjunt o Histór ico de Osuna en el qu e se reco ge un c a t ál ogo d e edif ic ios d e Osuna bast ante más p ormenor iz adame nte que el d e l as No r mas Subs idi ari as. U n resu men de es te tr abajo s e enc ue ntra e n: LER DO DE TEJED A P ÉREZ DE AYA L A e t alii 1992. 101 4.5 .2.3. P R OT ECCIÓ N D E Y A CIMIENTOS AR QUE OL Ó GI C OS . A r t. 137. - Los y acimientos arqueoló g icos con un área d e 5 00 m. de radio dentro del cu al s erá d e aplicación la presente nor ma tiva. A r t. 1 38. - Pa ra l a autor iz ación de obras de mov im ie n to de tie rras , d emolici ón d e edif icaci ones o in stalac iones ex iste ntes o con str u cció n d e ob ras de n ue va pl a nt a s e rá pr ecep ti va la emi sió n de in forme de la d ir ec ción de l M useo A rq ueológic o de Sev illa o cua lqu ier ot ro or gan ismo c om peten te en e l que se a na lic e si las m encio na das ob r as su pon en o pue den s upo ner da ño pa ra e l yac im ien to . E n caso de que e l infor me s ea con t r ario a la a ut or izac ión de la s o br as se r emi ti rá e l expedien te a la C omisión P rov incial de Pa tr imon i o H i stór i co - A r tísti co de Sev i lla, q ui en decid ir á al respec to e n el ámbito d e compete ncias d e l a Le y d el T esoro A r t ísti co Nacional . En es te docu men to no se h ace una dis t inció n es p ecial para la a ntigua U rso en cuan to a s u p ro tección. D e hech o , ni siqui era ap ar e ce r ef lejada en el lis t ado de enc la ves ar queoló gicos r e co nocidos. En cu alquier c aso , y de algún m odo , venía ma nt e nie ndo cier t a pro te cción al am paro de la de limita ción dada a l con jun to histórico de O suna e n la qu e, co mo s e ha dic ho , s e es tip u la b a qu e queda b a p ro tegida la ci udad y 500 me tros a co n t ar d esde las úl t imas edif icacio nes de 1967 . En 1991 ve la l uz la L ey 1/1991, de 3 de julio , del P a t r imo nio Hist ó ric o de Anda lucía. De ella s e p ue de desta car , a nivel loca l , el art ícu lo 32, qu e des arro l la a su vez el ya referido art ículo 20 de l a L PH E 1985. H ubo qu e es perar has ta dic iem br e d el año 20 00 par a q ue el y acim ien to arque ol óg i co d e U rs o s e vi e ra r e con o ci do a dminis t ra t ivame nt e y proteg i do jurídica men te cu and o el C ons ej o de Gob ier n o de la Junt a de An da lu cí a l o de cla ró como BIC , con la catego r ía de zona ar qu e ológi ca, median te el De cr eto 460/2000, de 26 de diciemb r e 16 ( J OFRE S ERRA y RU I Z C E C I L IA 2001). E l d es ar rol lo de este ac to d eb e r ía s e r vir par a gar an t i zar la p res er va ci ón del ya ci miento par a la s gen era c ione s f utur as junto al desarro l lo de o t ra s figuras de p ro t e cc ión v in cula das al p ro pio BIC pero , po r el mome nto , n o est á s iend o g arant ía, c omo lo de m ue st ra el he ch o de que s e siga n const a t and o p arcela cion es y ed if ica cion es i lega les o us os incom p a ti bles con la debida conser va ció n del pa t rimonio arq ueológ ico (fig. 4. 9 ) ( e n el A pén dice I V . 1 de este ca pítulo se pu e d en v er las delim i ta ci on es de todos los bi en es decl arado s BIC e n Osuna ). Cua t ro a ños m ás tar de el C on sejo de Gob ierno de la J un t a de And aluc ía vo lvía a decl ara r un n uevo B I C en O su na , en es te caso co n la tipo logía d e m on umen to , el C ole g i o - U niv ersidad de la C o ncepción median te el De cr e to 346/2004, d e 18 de may o 17 . Al est ar encla va do e n el límite orien t a l del actua l cas co urb ano , s e s olap a c on ot ros BIC, como el de la zona arq ueológ ica y el con junto hist ór ico (f ig. 4 . 10). P or ot ra p ar t e, e n enero de 2007 se p ro dujo la A p roba ción I n icia l del n ue vo Pl an General d e Or d enació n U rbanís t ica q ue ha br ía de reg i r e l plane am iento urb an o d e l os 16 Public ad o en el B OJA n.º 21, de 20 de f eb rero de 2001 y e n e l B OE n.º 61, de 12 de ma rzo de 2001. 17 P ublic ad o en el B OJ A n.º 1 18, de 17 de j unio de 2004 y en el B OE n.º 181, de 28 de j ulio de 2004. 102 p ró ximos años 18 . En él se es tab le c e una c at ego r ía d e su elo es pe cí f ica q ue es el (li ter almen te): 2. 1. - Suelo No U rbanizable d e E sp eci al P r ot ección Arq ueol óg i ca. S e p r oy ectan est as z onas d e Su el o No U rb aniz ab l e d e E sp ec i al P rot e cc i ón p ar a propic iar l a s alvag uar d a y con se r vaci ón d e l os yaci mientos arqueoló g icos ex i stentes en el mun i cipio . S e establece una delimitación del entor no d e protección medi an te f ig ura poligonal cer rad a de f in id a p or co or d e nadas UTM. En el C atálogo de P at r imo ni o , q ue f igu r a co mo docum en to in te gr a n te de est e Pla n Gener al, se esp ecif icará n los yac imientos d e l os que es te equipo tie ne con stanci a. P or otra parte, para l a zo na a rque ol óg i c a d e Ur s o el PG OU es t ip u la la redacci ón de u n p lan e spe cia l de p ro tecció n o documen to sim ilar , en cum pl imien to de lo estab lecido po r la legislació n au to n ó mica en m a teria de pa tr imo nio his tó r ico . Sin e mb argo , y mi ent ras se el ab ora ba y a p r oba ba de finitiva men t e el mismo , s e pro pus o la elab oració n de u n p la n de s e ct or iza c ión p ar a e l á mbito c ompr endi do en tr e est e BI C y el del con junto h ist ó r ico d e Os una. De ma nera s uc inta, m e dian t e la a plic ación de este inst r ume nto se pretend ía r es ol ver sa tisfacto riam en te l a o rden a ció n urba nística de un ámbito en e l q ue se su perponen est os do s b ienes y qu e viene a c oinc idir co n las l íne a s d e S uelo U rba no y U r baniz a ble p r o p ues tas en el pr op io PGOU . P ar a ello , se d elimi ta ro n t res ám bi tos d ifer enciados qu e s e p r ot egerá n co n los documen tos q ue se relaci ona n en cada uno: Vr s o I : Á m bito de S uelo U rba no com pr endido en tr e el l ím it e oes te de l En to rno de l BIC V rso y el l ím ite e s te d e l BIC Con jun to H ist órico de O su na. El d esarroll o d e esta ár ea estar á condi cionad o p or las d eter minaci ones Pl a n Es pec ial de Protección d el C onjun to H istór ico actualmente sin re dactar . Vr s o I I : Á m bito de S ue lo U rba no y U rba n izab le co mpr end ido en tr e los l ím it es Este del BI C C on jun to H istór ico de Osuna y l a lí nea Este de suelo clasificado como U r b ano y Urb ani z ab l e p or el P l an G e n e ral d e O rd e na c ió n U r b an ística. El d esar rollo de est e ámbito estará condic ionado p or las d eter minaciones q ue la Dele gació n Pr ovi nci al de Cu ltu ra de S evi lla e sta ble zca pa ra e l Pla n de S ector iz ación a integ ra r e n l as d ete r minaciones d el Plan Ge ne ral d e O rdenaci ón U r b anís t i ca d el mu n icip io de Os un a actua lmen te en r edac ción. V rs o III: 18 En su m ome nto, e st a d o c u m e nt a ción p od ía consult ars e en la pá gin a web d el A yu n t ami ento de Osu na: http :/ / w w w . os un a. es , aunque ac tualme nte no está disp onibl e. 103 Á m bito de Sue lo N o U rba n izab le co mpr end ido en t r e la l ín ea Est e de sue lo clasif i cado como U r bano y U rb an i zable por el Plan Ge ne ral de O rdenaci ón U rban ística y e l lími te E ste del En tor no d el BIC V rso . El d es a r rollo d e esta ár ea estará condic ionado p or las dete r minaciones Plan Espe cia l de l BI C V rs o actualmente sin r edactar (MAÑ AS LÓP EZ y M AÑ AS LÓ PEZ 2005: 4). A fi nales de est e año 2007 en t r ó en vigor l a nueva Le y 14/2007, de 26 de novi embre, de l Pa t ri monio H is tó rico de A ndalucí a (e n a delante LPH A) , q ue dero ga l a an ter ior Le y 1/1991. Es ta nu e va LPH A de 2007 nació co n la vo lun t ad de in tegrar la s t radi cio nes norm a t ivas esta t a l y a uto nómica. S in p ret ender s er exh a ustiv o , a con t inu a ción se de s t acarán a lgunos de lo s as pec t os de i n ter és de esta no rma po r su carácter no vedos o o por su r ele va ncia respec to a la pro te cci ón del patr imo n io . En p rimer l ugar , el artículo 4 es tipula que l as adminis t racio nes p úblic as h an d e col ab orar es t r e c h ament e entre sí, en el ej ercici o de sus p ro pias f uncio nes, pa ra la defen s a, co nser va ció n, difusió n y fo men to d el pa trimonio . Y conc re t am en te, c o r r es ponde a lo s m uni cip i os la t ar e a de colaborar ac t ivamen te en la p ro te cción y conse r va ción de los bie nes pa t rimo niales radi cados en s u té r mi no m un ic ipal , esp ecialm en te a t ra v és d e la or dena ción urb a níst ica y realz ando y dando a con o cer el va lor cultural de los m ismos. D e forma gen éri ca p ara to dos los bi enes in tegra n tes del pa t rimo nio his tórico a nd alu z, el a r tículo 14.1 es t ab lece q ue las per so nas p r o p ietarias, tit u la res de der e c hos o sim p les pos eedo ras de d ic hos b ien es, se hall en o no c atalo gados, tien en el deber de co nser varlos, man tenerl os y cus todiarlos de ma nera q ue se ga ran t ice la sa l vagua rda de su s valor es. Es te d eber se v e ref or zado po r el a rtí culo 155 de la L e y 7/2002, de 17 de diciemb r e, de Or denació n U rbanís t ica de Andalu cía, q ue indica q ue los p ro pie t arios de terr eno s, co ns tr uc cion es y e dific ios tien en el d eber de man t ener los en c ondi cio nes d e se guridad, sa l ubr idad y o r na to p úbl ico , realiza ndo los traba j os y ob ras p recisos p a ra conser varlos o reha bilitarlos, a fin de man tener e n tod o mo m en to la s co ndi cion es requ eridas pa ra la h ab it a bilidad o el uso ef e ctivo . Este deber de los p ro pieta rios a lc anz a hasta la ejec ució n de los traba jos y obra s cu y o im port e tien e com o lí mi te el del con te nido norma l del debe r de conser va ción. Éste se r e pr es enta por la mitad del va lor d e una constr ucción de nu eva plan t a con simi lares ca ra cte rística s. En el ar t ículo 37.2 se i ndica q ue la C onsej er ía de Cultura po drá co nst itui rs e e n part e int er esada e n cualq uier ex pedien te de r uina q ue p ueda af e cta r dir e cta o indir e ctame n te al P a t rimo nio H istó rico y a la g estión de un yacimie n t o ar queoló gico como el de U rso . C o n respecto al pa t r im onio arq ueológico , el artícu lo 47.2 es t ab le ce que s on bienes de domin io públic o de la co mu nida d a u t ó noma d e Andal ucía todos l os o bjetos y r esto s ma teriales q ue pose a n los valo r es que son p ro pios d el pa t rimo nio his tórico a ndal uz y se a n descu biert os co mo co nsecuenc ia d e ex ca vacio nes, r emocio nes de t ier ra, 104 obras o a ct ivida des de c ualquie r índole o p or az ar , tod o el lo de ac uerdo con la leg islaci ón vig en te del Estado . Graci as a es t e artículo se ga ran tiza q ue el pa t rimo nio a rqu eológico oc ulto q ue aú n a tes ora Osuna no va ya a sali r de m anera per ma nen te, c uando men os, de l territ orio de la c om unid ad au tó noma de And a lu cía . D e es t a ma ne ra no s e r epetirían cas os como el de los Bro nce s o Relie ves de Osuna. N ov e dos o r e spec to a l pa t rimonio a rq ue o lógico es el artícu lo 60, qu e por p rime ra vez regu la la au toriza ción del u so de det e cto res de met a les , actividad qu e en Os una h a ten ido, lame n t ablemente , en orme pr e d icamento (R ODRÍ GUEZ TEMIÑO 1998: 39; MAR TÍNEZ 2002: 64) desd e su desa r r o llo a pa rtir de l a década d e los a ño s seten t a d el sig lo X X 19 . P or su parte, el art ícu lo 15 estable ce que la Con sejería de C ult ura po d rá orde nar a la s per s o nas p ro pi et a r ia s, ti tul ar es de d er e c hos o sim pl es poseedo re s d e b ien es in s cr ito s en el C at á l o g o G ene ral del P a t r imon io H is t ór i c o A nd a lu z (e n adel an te CGP H A) la ejec ució n de obras o la ado pc i ón de las act ua ciones necesar ias p a ra su c onser vaci ón , ma nte nimien to o cust odia . En el cas o de que las p ersonas obliga das por las ó rdene s de ej ecuc ió n de ob ras o actua ciones de conser vación, m an teni miento o cu stod ia no la s ejecu ten v ol un t a riam ent e (a rtícul o 16), ni p roceda n a op t ar por la s medidas i ndicadas an ter iorme n te, la C onsej er ía de Cu ltura podrá, b ien im poner m u l t as coe rc itiva s cada mes en q ue se ma n te nga la s it uació n de d es o be di encia, po r im p o rte máxi mo cada un a del 1 0% del coste de las obras o a ctu acio nes im p ues tas, b ien p roc e der a l a eje cuc ió n subsidia r ia de l as mi smas co n car go al ob liga do a s u realizació n. El artículo 17 h ab la de las tran smisi o nes o ne r osas de la p ro pi eda d o cu alqu ier ot ro dere cho re a l de us o o dis f r ute de bien es muebl es o inmue bl es ins critos en el CGPH A es t ab lecien do q ue es t án s o meti das al der echo de tan teo y r etracto . L a volu nta d de tran smi tir la ti t ula r idad o te nencia de b ien es inscr it os en el CGPH A hab rá de ser p revia ment e no t ificada po r s us tit u la res de f or ma f eh a cien t e a la C onsej er ía d e Cu ltura y a los m unicip ios en que r a diq uen dic hos b ienes, c on dos meses de a nt elación, i ndican do el p recio y co ndicio nes en q ue se pr ete ndan en a j enar . D ura n te el indic a do p lazo , la Consejería po drá ejer cita r el der e c ho de tan teo para sí o para las en t ida des lo cale s y otras en t idades de der e c ho p úblic o o en t idades p rivadas, en e st e último c as o s in áni mo de l ucr o que ten gan un a desta cada finalidad cul tural , quedando en tal caso la C o nsejería o en t idad beneficiaria o bligada a a bona r el p recio po r el q ue se iba a ena jena r el b ien d e q ue se tra te. S i no se r ealiza ra la no tifica ció n p revis ta o se r ea liza se la t ra nsmisi ón po r p recio o co ndicio nes dis tin tas de las no t ificadas, la Con sejería de C u l tura p o dr á ej erc it ar 19 Sólo p or tener u na estim ación muy glob al, pued e verse e n cas o de l a colec ción astig itana de Ric ardo Ma rsal Mo nzón , con 108.670 piezas p rocedent es de un total de 582 yacim ien to s, en su in mensa m ayo r í a andaluc es y entre es tos, má s d e l a mitad d e la provinci a de S e v ill a. El conjunto comenz ó a conformars e haci a l a s egun da mitad d e la dé cad a de lo s años se ten t a del si gl o X X y má s de la m ita d del mism o lo componen mon edas (OJEDA C AL V O 2014: 22 - 25) , c oincid iendo con el inici o del u so del de t ec tor de me tale s co n in ten ción de e xpol ia r yac im ien tos ar q ueoló gico s y popul ariz ado s en E sp a ña p or los mie mbr os de la s f uerz as arm ada s est ad ounide ns es a través de l as bas es m ilit ares de us o conjunto ROD RÍGUEZ TEMIÑO 2004b: 325) . 105 Cua n t i t a t iv am ent e, en tre los años 1985 y 20 14 29 (gráfico 4.1) s e han p ra ct icad o ha st a cincuen ta y siet e ac t ivida des ar que ológica s en todo el tér mino m u nicipa l , lo que su p one un a media an ual de casi dos in te r venciones 30 (la cif ra exa ct a es de 1, 9) . Sin embar go la dis t rib ució n a l o la rg o de estos a ños ha sido desigual, p rod uciéndose un con s iderabl e a umen to d e sde 1998 , f e cha e n l a qu e de una man era más o meno s con t i n ua da se ha pr o ducido la con t ra t aci ón de al menos un técn ico ar que ólog o p or part e del A yun t am iento de Os una . De esta f orma, la media e n l o s ú lt i m o s die ci sie te añ os asciende h asta casi t re s (2, 76 a ctu aci o nes ) . D entr o d e esa ten denc ia genera l a l alz a des de 1998, tam bién se evide ncia un descen s o de la act iv idad a p artir del año 2009 , des taca ndo el año 2010 en el q ue no se inició n inguna n uev a a ct ivi da d, qu e s on un reflejo dir ec to de la inc idencia de la cris is econ ómica q ue ha s ufrido el se cto r de l a cons t ru cción. De hecho , las inter v enciones arq u eológ icas qu e s e han pr o ducido des de ento nce s son en su mayo rí a de in icia t iva pública (municipa l). Gr áf ic o 4 .1 De en tr e las excavaciones lle va das a cabo des de 199 8 una s d ie cis éi s s e h an realizado a inicia t iv a del A yunta mien to d e O suna . De s t acan p rinci pa lm e n te l as ejecu tadas m edian te los módul os de a rq ueo logía de dif eren t es escuel as - ta ller y a trav és 29 Se han e xcl u ido de l as est ad ísti cas l os datos corres pondi entes al año 2 015 por ser pr ovi sionale s. En cu alqu ier c aso, hast a el m o me nt o d e red ac t ar est as líne a s en mayo de 201 5 e n Osun a se han s ol i cit ad o en esta anual id ad una ac tiv id ad arque ológic a , más otra p endie nt e d e ej ec uta r solicit ada en 201 4 . 30 A e f e c tos est adí stic os, para no gener ar distorsi ones, he con t abil iz ado c ada ac tivid ad ar que ológi ca únic ament e e n el año en el que dio comie nzo . T ampo co s e han c on t abiliz ado otras i nt er venci ones de l as que te ngo co nst anc i a, p ero d e l as qu e no h a qu e d a d o r eg i s tr o d o c u m e nt a l . 11 2 de div ersos p la nes del P ER - AEPSA - PF E A 31 o Planes Pr ovincia les f inancia dos p or la Dipu t a ción de S evi l la . De hec ho , de sde finale s de l a década d e los año s oc hen t a d e la pasada c en turia se ha n desa rro l lado m ú l ti p les e s cuela s - t aller (y pr ogra mas similar es, c o mo taller es d e em pl eo) en Os una co n t a ndo m uc has de ell as co n módul os d e ar queolo gía, sob re t odo has ta mediados de la d é cada del 2000. Y res pe cto al an tiguo PER y los P lanes Pr ov inciales, desde finales de lo s a ños no ven t a ca si t odos lo s a ños el A y u nt am i e nt o de Osu na ha incluid o a lgú n pr oyec to en el que s e contemplaba la cont r a t a ción de u n arque ól ogo. A unque e s tas no h an sido l as únicas v ías de fina nciació n, sí re su lt a n las má s f r e cue n tes. En cualquier c aso , la práctica de es t a a rq ueología p r ev en ti va e n la a c tua l ciu da d ha s up uesto un a va nce en nu es tro s co nocimien tos sob re l a Os una de l Bronce F ina l , med ieva l – prin cipa lm ente a lm oha de – y moderna . P or el co n t ra rio , otr os periodos, co mo e l rom a n o o el tar doan t ig uo , q ue so n los q ue más in ter esan para el p r esen te t r a b aj o , c asi no se ha n doc u men ta do deb ido a q ue e l t err eno so br e el que se ase n t a b a la ciud ad ant ig u a y t ardo anti gua s e encuen t ra si tuado f uera de los límites del ac tu al núc le o urbano de Os una, c o mo se ha r eferido a nt eriormen te al ha bl ar de « ci udad in terse ctada» . P or o t ra parte , to das es t as exca va ciones, in c lu yend o las m uni cipales, se han m at e rializado ba j o l a moda lidad de « urge n ci a » o « p r ev en ti va s » 32 . L a ún ica a ct ivida d si stemá t i ca pun tual fuero n los traba j os de apo yo a la r est a ura ción r e aliza dos por una es c ue la - ta ller en t r e los años 2001 -2002, en la an t igua ig lesi a de la M e rced 33 . Pero , c omo se acaba de r eferir , todas las demás ha n sido t ra mitadas co mo a ctividades pr e v e n tivas y vinculadas p o r tan to a di ver s as ob ras de con strucció n o res t a uració n de edificios , l o c u a l no co n ll e va un a vo lun tad pr emeditada de obt en ció n de co nocimien to cien t íf ico o de pr omo ción o pr es e r vación de los pr op ios r e stos a rq ue ológicos . L as excepcione s ser ían aqu ella s activi dades en l as qu e se sab ía de a nt ema no q ue s erían pu est os en v a lo r los rest os ar queológicos exh uma dos, co mo las cam p añas de 1985 en el ca mino de la F arfana (n.º 6 ) (ALONS O DE LA SIERRA FERN ÁNDEZ y VENTURA MAR TÍNEZ 1987) y la ne cró p olis de L as Cuevas (n.º 5 ) (ALONSO D E L A SIERRA 1987) , la de 1998/99 en la cues ta de l os C i p res es (n.º 34) (R UIZ CECIL I A 2001) , o la s int er vencio nes r ea lizada s en el s ola r m un icipal de la cal le Ca ldeneg ros de man e ra cas i inin terrump ida d es d e 2008 (n . º 102, 109, 1 12 y 1 16) ( primero ba j o la dirección de Gonza lo Quei p o d e L la no M artín e z y act ual m e n t e de J uan An to nio P ér ez R an g el ) . Otras actividades se p lan tear on par a la 31 L a f inanci ac ión de ac tivi dad es arq u eológ icas a tr avés de progr amas PER o d e es cu ela s - ta ller es un mod elo que s e ha repet ido en otros m u nicipios andaluce s ( RODRÍGUEZ T EMIÑO 2004 a : 83 - 93). 32 A unque se ref ieren a un m ismo tipo d e ac tivid ad, l a d iferent e n om en cl atu r a es l a q ue re coge el an t igu o Reglamen to de A c t i vidades A rq ue o lógicas, ap robado median t e el Decreto 32/ 1993, d e 16 de marzo y el vig en t e Reg la m ent o a pr obado p o r el D ecret o 168 /2003, de 17 de junio . 33 En el momento de red ac t ar est as lín ea s he tenido c onocimi ento de q u e el A yu n t amie nt o de Osuna va a coste ar la real iz aci ón de una prosp ecc ión ge o f ísi ca en la f inc a del te atro r omano , que ha de tramit arse como un a ac tivid ad ar que oló gic a puntual. R esu lta m uy i mport ante est a ac tua ción, n o y a s ó l o desd e el punt o de vist a c ientífic o , sin o por lo que supone d esde el punto de vi sta c u alitativo e n la ges tión del patrim onio arque o l ógico u rs aonens e p or lo que supone de apuest a p or la i n vest igac i ón, fre nt e a l as act uac iones f und amental me nte de car áct er preventivo qu e se habían real iz ado h asta ah o r a . 11 3 re st aura c i ón , mantenimie n to y amp li aci ón de l as an terio res c o mo las d e 1 987 (n .º 7 y 8) y 200 1- 2003 en el ca mino de la F arfana y Las Cu e vas (MURILLO DÍ AZ 199 0a y 1990b; RU I Z C E C I L IA 2005b) o la de 2013 en la c uest a de los Cipr es es ( n . º 11 5 ) . Est as p o ca s obras de pr es en t aci ón al p ú blico , y d e r estaura c ió n y man ten imie n to , no ha n supuesto la disposició n de r e cur sos exp lica t i vo s o didácticos, lo que ll e va a q ue los r esto s arque oló g ic os no s ean co mp rendid os y , por tan to , valora dos por los visit an tes; t an s ólo , y de ma nera m uy p un tual , se ha disp uesto a lgún p a nel inf orma t iv o vinculado a la r e d de l a R uta B ética Roma na o a las vías pe cuarias e n cuyo trazado pasa por algún yacimien to (CALD ER Ó N RO DRÍ GUEZ, GARCÍ A A GU I L AR y Q UIJ AD A PÉREZ 2003) . A e l l a s habr í a que a ñadir la s dos revisio nes de yac imien tos ar qu eológicos del tér m ino m un icipal, llevadas a cabo en 1987 y 1998 ( P ÉREZ RAN GEL et alii 1990; V ARGAS JIMÉNE Z y R OMO SALAS 2001 resp e c t ivamente ) y las i nt e r v encio nes que se h an prac ti cado f uera de U rso/Osuna, p ero den t ro del térm ino m uni cipal: la de l cerro del Alc a par ra l (MORE NO DE SOTO et al ii en prensa) y el ej e fer ro vi ari o Osuna - Ag ua du lc e en 2005, la de l par que eólico V a ldivia en 2007 ( LÓPE Z J IM É NEZ, C OB OS RODR ÍG UE Z y MA T A ALMONTE 2007) y la de la línea aér e a de alta t ensió n Robledi l lo - El Álamo en 2009 . O t ro as pe c t o que hay qu e cons ig nar e s que de s de 19 98 , y de man er a p ráct ica men te in int errum pida , e l A yun t ami e n to de Os una ha co n tado con un arqu e ólogo en su p lan t il la. En alguna s ocasi o ne s se ha r e ali zado un refue rzo p untual con un segundo a rq ueól ogo . A pesar d e es t a v ol un ta d m unicipal, n unca se ha cr e ado la p la za de « arqu e ólo go muni ci pa l » , co n asignació n de funcio nes p rop ias y en g l obada s en una r el a ció n d e pues tos de tra b a j o d el A yu n t a mien to . Las t ar eas se h an cen t r ado primordialmente en el des arr ollo de las act ivida des arqu e ológ icas relaci o na das con las ob ras ejecutadas po r el m unicip io , si bi en tamb ién se h an de s em peñ ado o tras co mo el ap oy o a l a s inst itucione s muse íst icas lo ca les . Est as fu ncione s fu eron des em p e ña das p or quien su s crib e en e l perio do q ue va de 1998 has t a 2007; en t re 2007 y 2012 , p or G o nz a lo Q uipo d e L lano Mart ínez y , fi na lmente, d es de 2012 hasta el pres en te, por J uan Antonio Pé re z R an ge l. IV .1.2. El expol i o a r queológico en Osu na Como es b ien sab ido , O suna y s u co ma rc a ha sido una de las zo nas d e l su r pe n insu lar más af e c ta das p or el exp olio d e sus bienes pa t rim o ni ales d e carác ter arque oló g ic o ( FERN ÁNDEZ FL ORES 1996; R ODRÍ G UEZ TEMIÑO 2000b : 4 5; MAR TÍNEZ 2002: 64) 34 . En Os una, l a p ro blemá t ica sob re el expo lio , com o una pérdida d e p a trimo nio como va lor so cia l de una manera de liber ad a, viene de an t iguo . N o me vo y a de tener ahora e n las pér didas pa t rimoni a les m ás an t iguas, q ue ya se han abo rda do d e m ane ra di r ect a e n o tr os tr ab a jo s ( anter iore s a l si g lo X X: LÓP EZ GA R CÍ A y R UIZ CE CIL I A 2013; p ara el si glo X X: R UIZ CE CILI A y P A CHÓ N R OMER O en pr en sa). En c ua l qui e r 34 Esp ecialm ente int eres ante en cuanto al análisis del expol io arq u eológico, sobre t od o des de el p r isma de los detec to res d e met ales: RODRÍ GUEZ TE MIÑO 201 2. 11 4 c a s o, m uy sin to má t icas son es t a s pala br as q ue e scribi ese R am ón Co rzo a finale s de l a déca da de los a ños seten ta del pasa do siglo (CORZ O SÁNCHEZ 1979a: 122 -123): Osu na se ha c on ver tido en e l cen tr o de di sper sió n más i mpo r ta n te de ex cavac iones clandestinas en Esp aña, con una v er gon zos a fama qu e l os p ropios urs aonen ses d e b e n bor rar , inici an do de u na ve z un a ca mpa ña ade cuada de protecci ón a s us a ntigü edad es . Pu ede decir se que si Osuna cons er vas e tod o lo ex poli ado e n los últimos años, po dr ía contar con una d e los m ej ores m u se os nacional es de cerám ica y v idr i os romanos . Y más adelan te co n t in úa ( CORZO S ÁNCHEZ 1979a: 129 ): S ólo nos queda hacer una bre ve alusión a l as an tig ü edad es c r is tianas d e l tér mi no . T a mp oco éstas se han librado de las exp oliac iones clandest inas d e l os últimos a ños, esp eci almente l os lugares con l adrill os d ecorados que han si do prácti ca me n te ar ras ados . Estas info rmacio nes p uede n r elacio nar s e con s endo s expedien tes admi nis t ra t iv o q ue se c us todia n en el ar ch iv o del A yun t am ien to de Os un a f e c hados en 19 71 y 19 74 q u e hacen re fer encia a r emo cio nes d e tierra s en las q ue n o se co mu nica el ha lla zgo de los restos arq ue ológ icos en el cer ro de la C a morra y a exca va ciones ar que ológ icas cland est in as e n el te rr itori o de Osu na, r esp e ct iva me nte , y que s on denunci a do s p or las a uto r idades 35 . N ue vamen te e n 1987, al f i nalizar las obr a s de res t a u raci ó n y manten imi ento de las es t ructura s exh umadas en el ca mino d e la F arfana y en los hipog eos fun erarios sit uados en el mar gen meridio na l de la v er e da r e al de G ra na da cua ndo su dir ecto ra , T e r esa M urillo den unció (MURILLO DÍ AZ 1990a: 547 = 1990b: 34): He m o s i n for mado tra s la f inaliz aci ón d el tr abajo a las a utor id ades compete ntes de esta localid ad, pr incip almente al Conce jal d e Cultura y al Director del Museo A rqueol óg i co Mun i cip al, p a ra que prot e j an e l conjunto ar queológ ico d e todo lo q ue ha ga p e li gra r al ya cim ient o en genera l, un ejem plo de el lo s o n los “ bu scad ores d e tes oros ” que f recu entan con asiduid ad estos l ugar es con d etec tores de metal es. P or lo qu e rei tera mo s en la ne ce sidad de u na c onst an te vigila ncia y co nser va ción par a no c aer de n uevo en un pr ogr es i vo e im par ab le de terior o . L ame ntabl eme nte nun ca s e produj o un a lab or const an te d e vi gi lanc ia y conse r vac ión. T an s ólo se ha a ctua do de manera puntual, p or lo que la tenden cia gene ral es a l a d el p ro g r esiv o de te r io ro q ue v ati cinó T eresa M urillo . Es , p recisa m en te, a p artir de mediados la d é cada de los a ños o c hen t a do nde me qu iero det ener un poco . La LPHE de 1985 r e cog e el ma nda to co nsti tuc io nal incl uido en el ar t ículo 14 9.1.28 de la Con stit ución Es pa ñol a de q ue el Es t ado debe garan tizar l a 35 A.M.O ., C ultura, E xped ient es de T ur ismo , Ar t e y P a tri monio, leg. 280 ( ambo s exp ed ie nt es se enc u entran dentro del mi smo leg ajo). 11 5 def en s a d el pa trimo nio fr ente a la exportación i líci t a y la expol ia ció n. En est e se n tido , e l artíc ulo 4 de la LP H E la defin e así : A los efe ctos de la pr esen te Ley se en tiende po r ex poli aci ón tod a acc ión u omisión que p onga en pe lig ro d e pé r dida o des tr ucción t od os o alg unos de los valores d e los bie nes que in teg ra n el Pa tr imon i o H i stór i co E spañol o p e r turbe el cumplimiento d e su f unción s oci al. En tales cas os , l a A dministración del E stad o , con inde pe nde nci a d e las com p etenci as qu e cor respond an a l as C omunidades A utónomas , en cu alquie r mom ento podrá interesar del D ep ar tamento compet ente d el C ons ej o de Gob ie r no de la Comunidad A utónoma cor respondie n t e l a adopc ión con urge nci a de las medid as co nduc en te s a ev i ta r la expolia ción. S i se desa tend ier e e l re querim ien to , la A dm in ist r aci ón del E stad o d isp ondrá lo necesar i o p ar a l a rec upe ración y protecci ón, tan t o leg al como técn ica, del bien expoliad o 36 . T ambi é n es de espe cia l r ele vancia el con tenido del art íc ulo 4 4.1, pues en su v irtud cua lquier halla zgo d e un obj et o mueble arque o ló g i co p osee ca ráct er dem an ial , co n independe ncia de c ó mo fuese hallado: [ s ] on bie nes de dominio público tod os l os ob jetos y restos m ateri ales que pos ea n l os valores que son p ro p ios del P atr imonio H ist óri co E sp a ñol y sean d es cubie r tos como con sec ue ncia d e e x cavaci ones, remo ci ones d e ti er r a u obras de cu alquie r índol e o por azar . El d esc ubr idor de b e rá com un icar a la A dmin i stración co mpet ent e su de s cu brim ien to en e l pla zo máxi mo de tr ein ta día s e i nm edia ta men te cu a ndo s e trate d e hall azgos casual es . En ning ún caso s erá d e aplicac ión a tal es obj etos lo dispuesto e n el ar t íc ulo 3 5 1 d el Có dig o Civ il 37 . La legislació n andal uza aho nda a ún más en e st e pri n ci pi o . En la D isposición T r an s ito r i a C uar ta de la LPH A de 2007 , se d ispone del p lazo de un año desde s u entrada en vig or pa ra qu e quien po sea ob jeto s de ca ráct er ar que ológico lo com un iq u e a la cons ejer ía competente medi an te relación det al lad a y tít ulo de adquis ición válido e n Der e c ho , con s i derá nd ose el car ácter d ema nial d e los que cuya exis tencia no s ea co munic ada en dich o p lazo , sa l vo qu e s e ac redi te fuera n adquiridos c on a nt er io r i dad a la en t rada en vig or de la LP HE o que traiga ca usa de o tro tít ulo válido e n Der e c ho a n ter io r a l a en t rada en vi go r de la mism a 38 . Reto mando l a cas uística particular de Os una, tan t o la lite ratur a cien t ífica y co mo la p ren sa nos o fr ecen algu nos casos r e le vante s o l la mat i vos : - En 19 94 la G uardia Civil incaut ó a un vecino de Osuna , que rege ntab a un b ar don de s e de d ic ab a a l tr áf ico de ant ig üe da des , más de s e te cient as piez as 36 El Real Decreto 111/1986, de 10 de enero, de desarrollo parcial de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrim o nio Hi stóric o Espa ñol lo desar rol la en el c apítu lo II I d el títul o III (ar tícul o 57 bi s, intr oduc ido e n el ap artado 1 0 d el art ícul o 3 d el Real Decre to 64 /1994 , de 2 1 d e ener o, por el que s e mod ifica el r eferido Real Decreto 111/ 1986 . 37 El ref erido art ículo del C ódig o Civil indic a: El t esoro oc ulto pertenec e al dueño del t e rreno en que se halla re. Sin embargo , cuando fuere hec ho el descub rimien to en propie dad ajena , o del Estado , y por casualid ad, la mit ad se aplicará al de scubridor . Si los efectos descub iertos fueren interesan tes para las Ciencias o las Artes, podrá e l Est ado adquirirlos por su justo precio, q ue se distribuir á en conformid ad a lo declar ado . 38 A pu n t ad as esta s id eas bás icas i nici al es, no quier o ex tender me más e n est a m ateri a pues to que e s un tem a q ue se hall a b i en est udiado (RO DRÍG UEZ TE MIÑO 2003 y 2012). 11 6 arque oló g ic as , e n t re el l as h achas p r ehist óricas, figu ri llas de bro nce, o bjet os de vidr io much as d e ellas pr o cede n tes de yaci mient o s ursa on ense s. E l cas o fue ampliam e nte re cog i d o p or l a pre nsa 39 , llega ndo a ser no t icia en los info rma t iv os de la prim era cadena de T VE ( F ERN ÁNDEZ G ÓMEZ 1996: 291) . Cua ndo a ños más tar de s e reso lv ió judicialm ent e el asun to , se or denó la de vol uci ón de la cole cción a sus her e deros (pu e sto que había falle cid o el im pu t ado). - T a mb ién tu vo gra n reper cusión m e diá tica e n su mome nto la i nc au t a ción en 2002 de más de c ien mi l obje tos ar que ológicos que com p onían la cole cción ast igitana de Ricardo M arsa l M onzón, t ambién cono cid a co mo colección o F undació n Alho noz , po r ub ica r se en el c o rti jo de es te no m br e. Más de l a mit a d de la s p ieza s son moneda s, y des t aca n ta mbién un i mp ort ante lote de co n jun tos funera r ios, sob re todo de e xpo lios de necr ópo lis ibéricas y roma nas (OJED A CAL V O 2014: 24). En esta o cas ió n la vi ncula ción con Osuna es que dentro de la extensa cole cción de M ars al s e co ns er vaban diversos ob j etos arque oló g ic os p r o ced en tes d e yacim ien to s u r sao nense s, en t r e ell os u r n as y a juar es funerario s com p letos pr o ceden tes del yacimien to de U rso . La C onseje ría de Cultura de la J unt a de Andalucía a ceptó est a colecci ón co mo don a ció n Rica rdo M arsal media n te Orde n de 7 de ab ril de 2005 y , desde ento nce s, se conoce como F ondo Ar queológi co Ricar do Ma rsa l M onzón. Se ha p rocedido a l a ca t alogació n de todos lo s ob j et os, t ra b a j o qu e ha q ue dado di spon ible p ara su consu l t a on - line en l a web d e la misma Consejería 40 . - Ot ro cas o l le va do a cab o por las fuerzas y cue rpos de segur idad, fue la llamada operació n C a b ildo , en 2003 . E n el la , a raíz de u na den uncia p r e via, se pr o ce di ó a l cier re d el mer ca di llo de la plaza del Cabild o de Se vi lla y la f ue rza a ctuante s e i n c aut ó de más d e t res mi l quinien t a s pi e za s. N ue vament e a parece Os una como u no de los f ocos de dond e pr ocedí an numer os os ob j et os expol iados 41 . - U no de los ca s os más fa mosos por la en ver gadura de la o pera ció n y su reper cusió n e n los medios de c om unica ció n fue e l conocid o como O p e ra c i ón T ertis . En el a ñ o 2007 , en una gran in t er venció n de la G uar dia Civil , se de comi s aron más de t r e scien t as mil pi e zas proce dentes d e más de un a tr ein ten a d e yaci mie n tos y se det u vier o n a cincuen t a y dos pe rs on as (t re int a expol iadores, t r e ce in termedia rios y nu e v e co le ccioni stas) en n uev e p ro vincias, la ma yoría a ndaluzas 42 . I g ua lme n te, t a nto e n tre los m unici pio s en 39 D iario 16 , 28 de julio de 1994 . 40 En el sigu iente enl ace web se p u eden consult a r t an to el ca t ál ogo de bienes m u ebles del F AR MM como una public aci ón mono gráf ica rel a tiv a al mismo ( véas e, e spe ci alme nt e : OJEDA C AL V O 20 1 4) : ht t p://w w w . junt ade andalu cia. es/c ultur ay d ep or te/web /areas /bb cc/ sites/cons e jeri a/ a rea s/bb c c/fondo_ F AR MM.h tml [consul t a 24/06/2015]. 41 A bc de Sevilla , 3 de dic iemb re de 2003. 42 A bc de Sevilla , 8 de fe br ero de 2007 . 11 7 lo s qu e h ub o yacimientos arq ue ológicos expol iados como en los d e r esidenci a de los det enidos, se e ncontr a b a Osun a 43 . P er o co mo ocurriera en el e piso d io ant e r i o r , el cas o se r es ol v ió judi cia lmen te con la devolución de los ob j etos a los ac usados. - Un o d e l o s suce s os más im p ort ant es a niv e l loca l f ue el de la nue va t abl a d e bron ce L ex coloniae Gen etiv ae I uli a de s cu bier t a e n 19 99 (ID 001) . Au n q u e in icia lme n te s e di j o que hab ía sido encon t rad a casualme nt e en la es com brera mu n i c ip a l ub icada en el cerro de La Q uin t a 44 . Sin em barg o , po ste riores indagacio nes p er m it ie r on cono cer que e ste el emento sa li ó fr a u d u lentament e del s olar de la ca lle L a H u er ta n.º 3 y 5 , do nde en es e mismo año se ha bía realizado un im portan te r ebaje par a la co nstrucció n de un apa rca mien to subte r ráneo , s o metido a un con t rol de movimientos de t ier ra (n.º 14) , qu e per mi t ió documen t ar n ivel es de oc up a ción de f inale s de l sig l o IV e ini ci os de l V , así co mo un p e que ñ o hor n o p ara la r efund ició n de m et ales del si g lo X VIII . E n cua lquiera de a m bas fas es pudo ha b er es t ado aso ciad o 45 . L a ac tua ción del ento nce s alca lde de Osuna, M arcos Q uijad a P é re z , d e l S E P R O NA y de l a C ons e je r í a de Cul tur a, en t r e o tros , perm iti ó r e sca t a r es te elemen t o a p ri ncip ios del a ño 2000. A c tua lment e s e co nser va e n e l M use o Arqueológ ico de S e vi lla ( CABALL O S R UFINO 2006: 3 5-43) 46 . - Otro caso es el de un f ra g men to d e br onc e de 19 por 1 8 , 6 cm p er tene cie nt e t ambié n a la Le y de la colo n ia G enet iva J u lia , cono cido como MAS REP 1990/85 p o r la sig na tura q ue posee en el M use o Ar que o lógico de Se vil la ( ID 142) . Este e leme n to f ue id en t ificado p or Antonio C aba l los Rufin o e n el mar co de los es tudios de la tabl a desc u bierta en 19 99 (CAB ALLOS R UFINO 2004 y 2006: 26 -27) . I nic ialmen te fue dado a co nocer po r el dir e ctor de dich o m us e o en un t ra b a j o , qu e reco gía di v er sos fra g men to s epi g rá ficos en br o nce , a p artir de una inda gación cuya finalidad era loca lizar p os ibles restos perdidos de la L ex I r ni t ana entr e el co n ju n to de pie zas s imi lares existe n tes en dic ha in s t i tució n. E l p ro blema e ra que s e de s co no cía l a pr o c edencia exacta de cada uno de lo s fragmen tos ya q ue ha bían sido p uestos a l a ve nta en merc adil los de an t igüedades (FERN ÁNDEZ G ÓM EZ 1991 a : 121 y 127). En mi ex perienc ia par t ic u lar , he conocid o de primera ma no la s co nse cu encias de la a ctua ción de los exp oliad or e s , ya q ue en, al me nos, dos de la s in ter venc io nes arque oló g ic as que d ir i g í c uan d o t r ab ajaba c omo arque ólo go p ara el A y unt amie nto de Osun a , s e c onst a t ar o n da ñ os ocasion ad os por ellos . E l p r imero de los casos se co nsta tó el 25 de abril de 2002 , dur a nte los t rab a j os d e limp ie za y ade cent a mi en to de l a ne crópolis 43 El n or t e de Cast illa , 7 de feb rero de 2007. 44 A bc de Sevilla , 29 de ma rzo de 2000 . 45 El ed ito r d e es t e d oc umento , Antonio C abal los s e dec an t a p or la s egund a opc ión (CABALLOS R U FINO 2006: 41 ). 46 V é ase t ambién: RODR Í G UEZ T EMIÑO 2012: 82 ; A bc de Sevilla , 4 de j unio de 2006 A bc de S evilla , 7 de j unio de 2006. 11 8 de L as Cue vas y su entorno (n.º 18) . L a t arde - noc he a n teri or se h ab ía ex pol iado la l lama d a tumb a 0 de la Cue va 3 (fig . 4.1 ) , q ue e ra una de las pocas que per ma necí a n co m p letam en te selladas y , por tan to , i n ta cta desde q ue se deposi tara el c a dá ver . El segund o de l os ep isodios se co ns t a tó el 17 de sep tiem br e del mismo año , dur ant e las obra s de control de mo vi mien to d e tierra s de la p l a tafo r ma exteri or de la u niv ersidad d e Osun a (n.º 36) . Es e día , a l llegar a l a zo na de tra b a jo pu d im o s o b s e r v ar las huellas deja d as p or a lgún/os indiv iduo/s , t ra s ha ber es tado u san do det ec t or es d e me tales sin que , af or tun a dam en te, h u bies e que constatar daños g raves ( fig. 4.2 ). Fi g. 4. 1 : Exp olio d e l a tumb a 0 d e la C uev a 3 (necr ópoli s o r iental de U rs o) constatad o el 2 5 de a bril de 2002 . Fi g 4.2 : Exp oli o en l a I. A.U . de la plat a forma exter io r d e la un iversid ad de Osu na cons ta tad o e l 17 de septiem br e d e 2002 . T amb i é n he p odido d o c u m e nt a r episodios de expo lios en los yacim ient os R anc ho la Lola y Cer ro M or a dur an te la s visi t as r ea liz adas en tr e los m eses d e ma rzo y junio 2014 , con m o t ivo de lo s t rab ajo s de inv est i ga ción r e lat ivos a la t ardoant igü e da d en el en to rno de la P ie dra del Cris t ia no 47 . He ch o s qu e p use en co nocimi en to d e los a gen te s del S EPR ON A. En una v isita al cort i j o de M at orrales p ara p rep ara r un tra b a j o sobr e los hal la zgos de Fra n cis co Collantes de T erán, en no vi emb r e de 2014, p ude obser va r asimi smo eviden cia s del uso de d etecto r es de metales 48 . P or o t ra pa rte , me co ns ta q ue el S EPR ON A ha el e vado a la Delegaci ó n T e rri to rial en Se vi lla d e la C ons ej e r í a de Educ ación, Cult ura y D e p or te dife r entes den uncia s rela cio na das c on e l u s o no autor iz a do de a par at os de d etecc ión de metales en el te rr itori o d e Osun a . N o obs t a n te , n o he pod ido t ener acc eso a l os c orr es pond ien t es expe dien t es s a ncion ador es y , por tan to , igno ro e l n úmer o ex acto d e las remi tidas , el g ra d o de afe cc ión p at r imon ia l, si s e han l le ga do a r es ol ver y , en cas o af ir m a t ivo, la s an ción i mpuest a. L a co n tin uidad de l a act iv idad infractora e n l a a ctuali da d evidencia 47 U n trab ajo pr e vio f ue el pub l ic ado en el número ant er ior d e est a misma re vist a: RO MÁ N PUNZÓ N y R UIZ CECIL I A 2 013. L os trab a j os a los que me refier o son l o s c or r es pond ientes a las sigui entes refer encia s: R UIZ CEC ILI A, ROMÁN PU NZÓN y BAEN A DEL ALCÁ Z AR 2014 y OR D Ó ÑEZ AG ULL A y R UIZ CECIL IA en prensa a . 48 Se tr a t a del traba j o: R UIZ CECILI A 2014. 11 9 q ue las sanc io nes, si las h ubier e, car e ce n de poder disuasorio y , por t an t o , no r esultan efect ivas . Pa r a t ratar d e luc har co n t ra el expolio en Osuna, como en o t ros l ugares, ha c e y a dos décadas que s e lle vó a la práct ica alg una ini cia t iva en la que s e esp ar cí an por el ya cim iento r e stos de ob j etos met á licos , co n la finalidad de t ra tar de des pis t ar a los d e te c t o ris tas, a unq ue ha n car e cido de c on t in uidad (R ODRÍ GUEZ TEMIÑ O 1998: 39 y 2000b: 45). P ero , p or o t ra p arte, ha y que ten er en conside ración otro fa c tor im p ort an te que no si em p re e st á p res en te . L as a ct ividade s agr ícolas, p rincip alme n te des de la ge ne ra li za ci ón del u s o de a rados su bsolado res , q ue coincid e con la in t roducción de los a para to s de d et ecció n d e m etales por pa rte de estado uni dense s de la base m ili tar de M or ón de la F ro nt era (R ODRÍ GUEZ T EMIÑO 2000 b: 36), ha n ge nerado un im portan t e destro zo a los ya c im ie nt o s arque oló g ic o , a pe s ar de qu e la in tenc ió n de es tos arado s no es la loca liza ción y recupe raci ón de restos ar qu e ológi cos. P ero el prob le ma del e xpolio arq u eológ ico , como el de o t ros bienes cu lturales, no resid e tan to e n el expoliador c o mo en la dema nda de es to s ob jetos por pa r ticula res, e inc lu so ins titu cio nes. S in la de manda g enerada po r los co mp rador es, y al i gual qu e ocurre en cualq uier tipo de merc a do , n o se p rod uc iría l a ma yo r part e de l as act uacio ne s condu centes a su lo ca lizaci ón de manera ilícit a. Es a quí a dond e, des de mi punto de vis t a , deberían dirigirse gra n parte de los esfuerzos de las ins titu cio nes p úbli cas. IV .2. E L P AT R O N AT O D E A R T E Y LOS MUSEOS En cuan to a la difusi ón y v a lor i za ci ón del pa t rimoni o a rq ueológ ico lo cal, e n su m ome nto , la cr ea ció n de un m use o a rq ueol óg ic o en Os una fue un hi to únic o en la pr ovincia de S e vil la . C o n a nt erioridad a su i naugu ra ció n en 1971, tan s ól o existían en la pr ovincia el M us e o Arq ue ológ ico Pro vinci al d e Se vi lla y el M us e o de la N e crópolis Roma na de Carmo na. El p roc eso d e su ges ta ci ó n, a t ra v és d e la d ocumen tación qu e h e cons e g ui d o r e copi l ar , se tr an scribe a co n t in uación, m edida q ue he con siderado n e cesa ria deb ido a la d if icultad de a cceso a es a in for ma ci ón . La refer encia más a n t igua de la q ue tengo co ns t a ncia se encuen tra R ev ista de Fe r i a cor re s p on d ie nte a l a ñ o 1966 ( [R OD RÍ GUEZ - B UZÓN CALLE]: 1966) : […] son m uch as las pi ezas de la époc a rom an a existen te s en Osu na, for mando par te d e col ecciones p a r ticul ar es , a cuy os propi etari os s e debe l a fe liz cir cunst a ncia de que es os obj etos no hayan sali do d e nuestro pu eb lo . Los nombres d e esos colecc ionist as a los que Osuna d ebe reconocimie n to es t án e n el ánim o d e t o d os : d o n Manu el C r uz , d o n Franc i s co Faj ard o, d on Fra nc is co O lid y d on J os é O r i ol, e n tre los más impor ta ntes. Graci as a l a bue na disp osición d e estos estudiosos , el A yunta miento y el P atron ato de A r te ha pr oyec ta do la ins ta lació n de un m useo ar que ológic o , q ue ten dr ía la dob le mis ión de 120 encauz ar hacia é l c uantas p iez as pu edan ir ap a recie ndo , e v itando f ug as l am e ntab le s ; y de po der cen tr ali za r , en la med ida de lo posi ble , cua nt o de époc a r om a na exist e en Osun a, c ons igu iendo p a ra n ues tr o pue blo u n mot i vo más de a tenció n par a el e stud ioso y visit a nt e. El lu ga r que pa re ce más a pr opia d o pa r a es te p osible mus eo es l a T or re d el A g ua, actual cár ce l, seg ura me n te l a co nstr ucci ón más a nt igua de Os una. Qu eda , pues, planteada esta im p or tan te e mpresa. E n est a o casión, la ta rea no pu ede ni de b e ser mu nicipal sino obra de aqu ellos qu e sie n ten la ll a mad a del A r te y de la H isto r ia. […] . Efe ct iva me nt e, la to r re de l Agua – la única qu e s e con s er va de las dos que deb iero n f lanq ue ar la h omó n ima p uert a de en t r ada al int erior d e la cer ca med i e val 49 – e s el edi ficio má s a n tiguo q ue se co nser va en p ie de O su na y fue, fin alm en te , el lug ar en el que s e in staló el mu se o . En ellos aho nda la si guien t e r ef er enc ia , qu e se encuen t ra nuev amen te en un a Revista de F er ia , en est a ocasi ó n la de 1969 ([ Anón im o ] 1969) : El pro yec to más im por ta n te de l os que estudia el D ep a r tamen to de T ur ismo es el de la instal aci ó n de l M useo A r qu eo lóg ico de O su na. A ctua lmen te se co ncre ta n alg unos asp ec tos d el pr oyecto realizad o por el Sr . M anz an o 50 . C onta nd o ya con l a co labo r ació n de la Di re cció n Gener al de Be llas A r te s , se es pera q ue no t er m in e e l a ño si n que la “ To r r e d e l A g u a ” –l a co n stru cción más a nti g u a de Osun a – se co nsti tuya en m ar co de u n M useo qu e cuen ta ya c on im por ta n te s a po r taci on es . La sigui en te r efer encia es u n acuer do del A yun tam ien to , que s e en cuen t ra en las A ct as Cap itula re s de 30 de junio de 1969 y r efiere al edific i o y la s c an t id ad es ne ces arias p ara d es ar rol lar el proyec to : Sob re i nsta lació n en Osu na de un M useo A rq ueológico . - D ada lec tura a M em or ia for mulada por el Sr . Tte . d e A l calde , D elegad o d e I nform ación , T ur ismo y A r te, D on Ma nue l R . Buzón Call e , e n el que s e ra zona la c on ven ien cia de la instal aci ón e n esta lo calidad de un M us eo A rqueoló g ico d e Osuna , para quedar ub icado en la a n tigua T orre de l A g ua, pa ra lo qu e se pr ecisa, cua ndo men os, u na su bvenc ión de ci en to cin c uen ta m il peset as, que s um ada a lo s fo ndos d estinados p or el A yuntam ie n to y P atronato de A r te a este p r oy ecto , pu ede hacerl o realidad , f ué acu er do un án im e d e e ste P leno e l acept a r í n tegra m ent e la pr opu es ta co nt enida en di ch a Mem or ia, o rden a ndo que se dé a la m isma e l curso c orre spon dien t e, a la D ire cci ón Ge neral d e B ellas Ar tes en pet ici ón de ayud a económica 51 . 49 Sobre el edif i cio , véas e: RODRÍ GUEZ MARÍN 1890c; SAL AS Á L V AREZ y PÉRE Z RANGEL 1990; LEDES M A G ÁMEZ 2003 : 11 9 - 128 . 50 Hemos logr ado lo c alizar el antepr oyec to , que contemplaba, jun to al e mp l eo de l a T o r re del Agu a como m us eo a rqueológico , la construcci ón de una cas a de la cultura e n el solar con t iguo: A.M .O ., Archivo de U r bani smo , C a j a 18 (MANZ ANO MA RTO S , R .: A n tepr oye c t o de Casa de la C ul t ur a en la V ill a Duca l de O suna , s eptiembre 1968 ). 51 A.M.O ., A cta s Ca pi tular e s, sig. n.º 218, 30 de j u nio de 1969, fo l. 169 vt o . - r to. 121 Po r el momen to tan sól o tengo c onstanc ia de qu e el Club Unesc o de Osu na hay a organi zado algunas charl as y colaborado y apoyad o las iniciativas de otras e ntidades . Finalmente, existen o tras iniciat ivas de musealiz ación que quisiera indic ar. En primer lugar, en época franquista algunas instituciones educat ivas locales tuvieron sus propia s coleccion es a rqueológi cas con inte ncione s didá cticas. Po siblemen te la más importante fue la de l I n sti tuto de E nse ñanza S ecundaria, qu e con pos terioridad p asó en gran part e a ingresar los fondos del Museo Arqueológico d e Osuna 66 . También tuvo una pequeña col ecc ión el col egio público Ro dríguez M arín. Más r e cien temente, y c on otro s crit erios , una de las escu ela - tal ler q ue trab ajó en la res taurac ión d el an tiguo conv ento d e los me rced arios, co ncretame nte en los años 2000-2002 , además de realizar la exc avación arq ueológica de div ersos ámbitos, p royectó la m usealización de su igl esia, aunqu e el trabajo n o fue co ncluido. Por últi mo , cabe señalar un proye cto iniciativ a privada , la musealización de la almazara de Daniel Espuny (SOBRINO SIMAL et alii 2001: 157- 160) . Aun que el e spa cio se encuentr a mu sealiza do, no cue nta c on visi tas al público abiertas co n regul aridad. IV.3. E L TURISMO EN O SU NA En cuanto al turi smo en Osuna, l os da tos de l os q ue dispongo son de h ac e una década ( CHAVARRÍA ORTIZ et alii 2003 : 132 - 143 ), aunq ue la tend encia genera l d esde ento nces h a sido al alza en nú mero de v isitante s y de empr esas y s ervic ios relac ionad os con e l turi smo. Haré un su cinto resum en de ell os par a obten er una idea g eneral de s us caract erís ticas. En Osu na, se relaciona fundamental m ente con el turismo cultural, que es tras el de sol y playa, u no d e lo s prin cipales reclam os e n And alucía. De he cho, la provin cia de Sevilla es la p rimera de l a comunidad autónoma e n número d e bien es declarados d e inter és cu ltur al. El i nter v alo de ed ad p r i nci pal men te rep resenta do es el de los 30 a lo s 44 años (36, 3%), seguido del de 18 a 29 años (27, 7%) , y al que le sigue el comprendido entre 45 y 65 años (24 , 3%). Lo s grup os con me nos presenc i a son los menores de 18 años (7,3%) y los mayores de 65 (4, 3%). E n cuanto a su situación labor al, dest acan los que po seen un traba jo remu ner ado y , den tro de esto s, aqu ello s técnico s su per io res o m edios , autónomo s y funciona rio s. El gasto medio por turista viene en gran part e determinado por la pern octación . La mayoría d e los turi sta s vienen u n único d ía , hacie ndo n oche e n la C osta del Sol o en la ciud ad de Se villa. Ent re aque llos que per noc t an , su gasto medio es de 50 / 55 € diarios , que s e su ele d is tribuir de l sigui e nte modo : 45% restaur ación, 30% alojamie nto, 10% compras, 6% ocio y 9% otros gastos . Hay que reflejar que el turista que realiza su vi sita po r moti vos c ultur ales suel e dem andar un al oja miento hoteler o de c ierta c al idad. 66 Doc umen to 076 del a p éndice VI.2 del cap ítulo VI . 128 En cua nto a s u pr ocedencia, predomi na la andalu za (35%), seguido de l a británic a (21%), del resto de Esp aña (20%) y alemana (6%) ; otr as nacio nalidades supo nen un 18% . S i se comp utan por cada una de estas pr ocedencias , s e puede comprobar la existen c ia de variacion es de comportamient o en cada uno de los grupos. Para abundar en es tos detalle s remito a la bibl iografía esp ecializada qu e he citado má s arriba. P or o tra part e, tam bién c on vie ne señalar la i ncl usión de Os una en div ersas r uta s turí s t icas t a le s c om o « C a minos de P asió n » (en la q ue se engl oba n och o m unici pio s del cen tro de A ndalucía que p ro mo cio na su p a trimonio , su gastro nomía , arte sanía y folcl ore 67 ) , la d e « W ashin gton I r ving » (i ntegra da d en t ro de las rutas d e E l Lega do Anda lu sí y que transc urr e en t r e Se villa y G ran a da), Art ealia (in tegrada por c ua tro d e lo s m unicip ios má s mo nu men ta le s de la ca m piña sevilla na: C a r mo na, Écija , M ar c hena y Osun a) , pe ro p or s u espe cia l act ivida d y vinc ula c ión con e l ámbito de la arque olo g í a dest aca la « Rut a B ét i c a R om an a » , com puesta por ca torce mun icipios an da luces, que r ealiza u na loa ble ta r ea de i nv ers io nes y de d ifusió n (señ a liz ació n, d ocumen tales , p ubl icaciones im pr es as, v ide o juego s 68 , et c.). L os d at os ofrecidos sob re el monto de visi tante s han sido facilita dos p or los resp onsab le s d el Pa tron ato d e Art e res pec to a los museo s que g estio na , para e l peri odo 1997-2014 ( gráfico 4.2) . La Colegiata, al se r el principa l reclam o turí sti co de O suna , recibe la mayor cantidad de visitas. Se gún estos datos , la media anual de visi ta nte s es de 13.117, rango que oscila entre los 8.224 del año 2012 y los 18.479 d e 2008. Respecto al Museo Arqu eológico de Osuna, la media a nual d e este perio do fue d e 7.2 22 visita ntes, con un mínimo de 4.469 y un máximo de 12.716 en los mismos años. El te r cer museo, el monast erio d e la E ncarnac ión, posee va lores intermedios , con una media anua l d e 11.047 que se acerca más a los datos de la Colegiata. Bajo mi pu n to de vista habría que atrib uir el me jor comp orta mie nto de este últi mo en comparaci ón con el Ar q ueo lógico a l hec ho de que se en cuen tr e a esc asos metro s de la Co legia ta. En cuanto a la distribución anual de v isi tan tes (gráfico 4.3) , se observa una marc ada estacionalidad. Los m ese s de otoño y primavera acaparan la mayor part e de las v isitas (destaca so bre l os d emá s e l mes de nov iembre) y se p roduc e un desc enso l os m eses de dic iembre y ene ro, p ero so bre todo d ura nte el ver ano . P or tanto, se priorizan aquellas estacione s en la s que la s condiciones t érmicas son más favorabl es, ref orzadas por la exis tencia de p equeño s periodos f estivos a l o lar go de los m eses de abril y mayo, y octubre y nov iembre. Esta car acteríst ica es co mún a otros d esti nos de i nter és cul tural d e Andal ucía que se ha ll an 67 L a S emana Santa de Osuna f ue de clar ada f ie st a de i n terés turí stico r egi onal d e And aluc ía p or su v alo r histó r ico y artís tico m ed ian te R es o lución de 20 de oc tubre de 199 9 de la Dir ección G ener al de Fomento y Pro mo ción T ur ísti ca ( public ad a e n B OJ A n. º 135, de 20 de noviem bre de 1999). 68 En 2012 se editó un vid eojuego ll amado Li ber tus . Ru ta h acia la l ibert ad , c on una histori a ambienta da e n el sig lo I I d.C. c uyo p ers onaje pr incipal rec orre divers as ciu dad es ro m anas que c om p one n la r ut a en las que s e h a intentad o re constr ui r vir tual me nt e a lgu nos de l os eleme nt os r omanos m ás si g nif icativos de c ad a una d e ell as. 129 alej ados de la s zonas vacaci onale s coste ras (MÍNGU EZ GARCÍ A, CALLE V AQU ERO y GARCÍA HERNÁNDEZ 2014: 156) . Gráfic o 4. 2 Gr áf ic o 4 . 3 Aunque la fama de la Co legi ata resulta de mayor alcan ce que la de l Muse o Arqueológico no res ult a fác il ex pl ica r la enorm e dif erencia de vi sita ntes entre am bo s. So bre tod o si s e tiene p resente q u e, una v ez qu e los v isitante s acced en a la l ocali dad, sería lóg ico p ensar qu e ap rovec hen el desplaz amiento pa ra accede r a tod os sus a ctivos museí stic os. Máx ime tien do p resen te la v enta co njunta de l as entra das a todo s ell os , 130 cuyo precio es menor que el de las entradas ad quiridas de forma ind ivi dualizada . E l Museo Arque ológico no está lejos tampoco de los ot ros dos , pero sí un poco má s apartado. T ampoco hay que menosprecia r otros f actores y convendría cuestionarse por qué casi la mitad de lo s visit ant es de l a Coleg iata no se acer can al A rqueo lóg ico . Enti endo qu e a falta de l os gra ndes recl amos de la Col egiata (además del i mpresion ante edificio, embl ema de la C asa d e Osuna, po see lienzo s de José de Riv e ra, u n crucificado de Juan de Mes a , un San Franc isc o de M artín ez Montañ és, una im pr esio na nte co lecc ión de or febr ería, el pan teón de los duqu es de Osun a, el p atio p lateresc o d el S anto S epulc ro, etc.), la fal ta de r enovac ión del d iscu rso ex pos iti vo, q ue es básic ament e el mismo d e cuando se inauguró a prin cipio de l os años seten ta, incide negativame nte en s u visita . El prop io edificio en el q ue se e nclava, la torre de l Agua sin asc e nso r y co n una estr echísim a esca lera , tam poc o facilita el acceso a personas que posean movilidad reducida. De esto s da tos se de duce que el pote ncia l turís tico de Osuna es important e , pe ro su rentabil idad y promoc ión son bastante mejora ble s . La crisis económic a se ha dejad o sen tir c on fuerz a a par tir del añ o 20 08, cuando se registran dat os equiv alentes a la mitad de la mejor anuali da d contabilizada, si n e m bargo, l a prop ia e vol ución del c iclo turístic o genera l al so cai r e de l as m ejora s e n persp ec tiva s ec onómic as en España y fu era de ell a, permit en vislumbrar el futuro con optimismo, sobre todo si se apuesta por una gest ió n más eficaz , que p asa nec esari am ente p or inver tir en una mej or ad apt ación d e los criterios museológicos y museográficos d e la oferta existente, así como en una mayor capacidad de proyecc ión dentro y fu e ra d e la prop ia ciu dad. En cua n to al yacimi e nto arqu eológico , la of erta turística ha sido muy es c as a en relación a l a visita de los vestigios in situ . De hec ho, el c onocim iento d el mismo se h a realizado a través de la vi si ta a los ma teriales procedentes del yacimi e nto co nservados i n loco e n el Museo Arqueo l ógico . El tea tro romano es un monume nto de sufi ciente entidad (a pesar de qu e sólo pu ede contemplarse una parte de sus gra das ) para ser visi tado, au nque s e enc uentra enc lav ado en u na pr opiedad p articu lar . De hec ho, es el único de los veinticinco t eat ros r omanos conocid os de la penínsu la ib é ric a q ue no es d e titul arid ad púb lic a o gest ionado p or un ente p úbli co (exis ten otr os caso s, p ero es tán e n vías de llegar a serlo) ( GÓM EZ DE TERR EROS G U ARDI OL A 2010); y en tre l os andal uces, siete de los diez c onoci dos se encuen t r an b a j o la tutel a di rec t a de la J unt a de Andaluc ía den t ro d e la Red de Es pa cio s Cul turales de Andal ucía , RECA (R OD RÍ GUEZ GUTIÉRREZ 201 1: 336) , lo que demuestra la fa lta de voluntad de la A dminis tración local y au tonómica hacia patrimonio arqueoló gico ur saonense . La necró polis de Las Cue vas, co n el enorm e a tractiv o que pr esenta la diversidad de est ructuras fune rarias, sí posee una parte en terreno s públicos al borde ar una vía pecuaria (PACHÓN ROMERO y RUIZ CECILIA 2006a: 478 -479). Sin embargo, la sit uación gener a l se podría c onsiderar dr amática , como no h ace mucho s e en cargó de ponerlo de manifiesto en la p rensa Juan José Fe r nández Caro, 131 presidente de la asocia ción Ben Baso 69 (la men tablem ente, si n ning ún éxito ) . La exist encia d e resto s arqueo lógico s emerge ntes s itu ados a l os bord e s d e ví as pe cuarias y de li bre a cceso, com o son las estructuras prerro manas y altoimperiale s del camino de l a Farfana, o la P ileta y l a necróp olis de Las Cuevas en la vereda r eal de Grana d a , invitaría n a su visita pú blica. S in embargo, el e stado de a bandono en q ue se encuen tran provoca que lo s técnic os d e la o fic ina de in formación t ur ística no inv iten a qu e los usu arios a desplazarse h asta allí . Hay q ue d ecir qu e desd e 1 985 h an exi sti do d ivers os in tentos de realizar obras de limpieza y mante nimie nto, pero n unca de ma nera c onstante 70 . El mant e nim iento c onti nuo alivia ría lo s cuan t i osos ga stos q ue su pone n su limpieza y a decuación, c uando se adopta tal decisión tras años de a bandono. La exp erienc ia rec ient e d a muestras d e esa di námica. Es e fu e el germe n, por ejemp lo, d e la actividad arqueológica desarrollada entre 2001 y 2002, que se inició con un proyecto de AEPSA (RUIZ CE CILIA 2005b) . El problema vie ne después , una vez concluido el pro yecto es nec esario co nt inuar con u n manteni miento const ante, co mo si se tratase de otro parque o jardín público , porqu e si no es así, al cabo d e los pocos meses la situ ación vuelve a se r la misma que al pri ncipio . IV .4. O TRAS A C CI ONES DIV ULG A T I VA S A demás, en est os úl timos a ños l as dos p rinci pales lí neas seguid as a i nstanci as m unicipale s ha n consist ido en la p ro moció n de l a in ves t igación y s u difusió n (am bas c la ramen te vinculadas), ma terializadas a tra vés de l a fir ma de co nv enios, l a e dición de p ubl icaciones , la or ganiz ación de cur sos, co ngr esos, jornadas o seminari os y l a p repa ración de exposicio ne s. Como ejem p los de es t as polí t ica s p ue d en ele girse l as tres m u e stras ex positivas de temá t i ca excl us ivament e arqu e ológ ica rea liza d as des de el a ño 2004 ( fig. 4.3 ) . L a p rime ra de ellas, e n t re marz o y ab ri l de e s e mi sm o añ o , fue una mues t ra fot ográfica t it u la da «O suna . 100 Años de A rque ol og í a » . C o nceb ida como u n a cto co nmemora t iv o del ce n tenar io de la exca va ción arq ue ológi ca lle va da a cab o por los f rances es Art h u r Eng e l y P ierre Par i s , se ma terializó co mo una p rimera actividad f r uto de l c onve ni o de co la boración in teruni v ersi taria en tre l a Esc u ela U niver sitaria de Osuna (c e n tro dependien te del A yun tamien to de O suna), l a U niv ersidad de S evilla y la U niv ersidad A utón oma de Ma dr id, con la c olab or a ci ón del pr opio A y unt am i ento u rsa on e ns e ( RU I Z CECILI A 2004c ). La segunda tuv o luga r en diciemb r e de 2004. S e tra taba de la exposició n i tinera n te or ga nizada por la Con s ejería de C ultu ra de l a J un t a de Andaluc ía 69 El ar tíc ulo f ue publicad o en el diar io V iv a Sevilla , el 16 de ene ro de 2013 y ll evaba por tít ulo « Pa tr imonio ar queol ógic o en est ado d e coma ». A u nque se ref iere a l yaci m i ento en gener al, s e ce n tr a en l a situa ci ón de la n ecróp olis de L a s Cue vas. 70 En este s entid o puede n enmarcars e las ac tuac iones arque ológic as: AL ON S O DE L A SIE R RA FER N ÁNDE Z y VENTUR A MAR T ÍNEZ 1987 ; AL ONSO DE LA SIERR A FER N ÁN DEZ 19 87; RUIZ CEC ILIA 20 05b. T ambién s e han pr eo c upad o p a rci alme nt e de m antener adec entad o e stas es tr uc tura s algu nas de l as es cu ela s- t al ler que se h an des ar rollad o e n el munic ipio . 132 ba jo el tít u lo « La V ía A ugust a en la B ética » . D e emin ent e ca rácter educ ati v o , la exposició n p r etendía, en tre o t ros obje t i vo s, da r a co nocer la s v ía s roman as e n el M e diterráneo , pre s en t ar la sig n ifica ción de la s com uni caci on es ro manas en la B ét ica, e ince n t ivar el conocim ien to de la é po ca roma n a ( R OD RÍ GUEZ R ODRÍ GUEZ, LIN EROS ROM ERO y PÉ REZ IRI AR TE 2004) . La ú ltim a de las t r es (feb r e ro de 2007) f u e organiza d a dir e c t amen te por el A yu n t amiento de Osuna , con t ando con la co lab oraci ó n de l M us e o Arque ol óg ico d e S evi l la. Baj o el t í tulo « E l n ue vo Br once r oma no d e Osuna» , la muestr a sir vió de presentaci ón a l p úblico e n genera l , y a los urs aonenses en part ic ular , de la úl t ima t ab la descubierta de la serie que c om pone la Le x coloniae Ge netiv ae I uli ae . T o das ell as fuer on p rogra madas co n visi tas co nc erta das pa ra los cen tros e d uca t iv os de la zon a y con ch arlas reali zadas a cargo de espe cia listas que sir vie ra n de com plement o a las dif er en t es exposici o nes. Fi g. 4.3 : Ex po siciones d e c a rá cter arqueológ ico en Osun a. Arr iba iz quierda: «Osuna. 100 Años de Arq u eolog ía» (5 de a bril de 2004); arriba derecha: «L a V ía Augusta e n la B étic a» (21 de d iciemb re de 2004); aba jo izq uierda: «E l nuevo Bronce ro m ano de O suna» ( 26 de f eb re ro de 2007). A p arte de esto s gr andes e ventos h ay que sum ar ot ro s en l os que la arque olo g í a, sin ser el e je co nd ucto r de los m ismos , h a e s ta do p resen te. En p rim er lu gar , una mues t ra q ue t uv o ocas ió n en t r e el 4 y 8 d e j unio d e 20 08 o rga nizada po r la Delegac ió n de T ur ismo del A yun tamien to d e Osun a ba j o el t ítulo «Osun a y su le ga do» , q u e re a li z ab a un reco rrido por e l pa tr im o nio histó r ic o que ates ora Os un a con e l f in de acercarlo a los p ro pios v ecinos, para q uienes es desco no cido en ocasion es . Fina l mente, con m ot ivo d el q uincu ag ésimo an iv ersa rio d el P a tro na to d e Arte, s e o rga niza ro n u na s erie d e even t o s que c o n cluyeron c on un a gra n exposi ción titula da « A image n y s eme j anz a. Es c u ltur a de pe queñ o form a to e n e l pa t rimo nio artístico d e Osuna» , organ iza d a p or e l propi o 133 P a t r o na to de Art e, el A yun tami en to d e Osu na y el Arz o bis pado de Sevilla . E st a tu vo lu g ar en tre 5 de dici emb r e de 2 014 al 1 de feb rero d e 2015 e incl uía una sel e cc ión de cincu en t a obj e tos , en su ma yo ría devocio nales, conse r vad os to d os e n Osuna y que s on propi e d a d d el A yun t ami e n to de O suna , de di ver sas ins tit ucio nes r elig io sas ( p arro qui as , c onv e nto s y hermandades) , así co mo de div er s os p ar t ic u lare s. L as obr as, e j e c ut a d a s e n divers os ma teriales y de una p roc edencia g e ográ f ica div ersa , su p o nen un r e cor rido des de é po ca p rerro mana has t a el sig l o XVIII. La m uestra partí a de una idea co mú n e n las div ersas r eligio nes d el m undo , có mo un ser sup er ior m o dela a pa r tir d e el emen to s c omo el barr o o la ma dera al s er h umano insuf lándole alma y vida 71 . A nte su buena a co g id a que t uvo hu b o d e ampl i ars e has t a el 21 de ma rzo . P or o t ra p arte , ha y que c onsignar q ue en el a ño 2007 se r e alizó un do c ument a l m onog ráf ic o s obre la ne c róp o lis r upes t re orien t al t i tulado « La s Cue vas de Osuna. H isto ria de una ne cr ópol is de la An t igü e dad » . P ro mo vido por el A yun t am ien to de O suna y ba j o la d ir e cció n d e J ua n An tonio Ro dríguez T ous, f ue co ncebido con u na pers pe ctiva div ul ga t iva , h a ciendo un esp eci al g uiño al cará cte r lo ca l, el más inme di a to a e ste bien pa trimonial , co n la in t enció n de alcanza r un m a yor grado de s ensi bilizació n hacia él , p uest o q ue s e encu en tra es pe cialm ent e m al t ra t ado 72 . Sin emba rg o , t ra nscurridos uno s año s desde la edici ó n d el lib r o sob r e est e espaci o funera rio y d e es te do cumen ta l , s e pue de d ecir que de po co ha n ser vido para cambi ar la situa c ión de deja d e z gen er a li za da y de fal t a de a tenci ón por p arte de las admi nis t racio nes p úbl icas. E l mis mo año s e e d itó un c ap ít ulo de unos v ein t i cinco m in ut os sob r e U rso co mo yacimien to ar qu e ológico y Osuna c omo des t i no t urístico , que fo rmaba parte del do cum en t al t itula do « R uta Bét ica Ro ma n a » a usp i ciado por la ru t a t urística ho mónima 73 . T a mpoco se d eben o l vida r la s di v ersa s pub lica cio nes que s e h an gen e ra do t anto por l a p ro pia diná mic a de las ex ca vaciones como po r la revisión de a n t iguo s descub rimien to s r elacio nado s con el yacim ien to de U rso . U na bu ena part e se encuen t ra en r e vist as e specia liz adas como Ha b i s , Flore n tia I li berri ta na y Sp al , o e n e l propi o A n uario A rq ueológico de A ndalucía . A ello debe n añadir s e las ac tas d e co ngre sos y s e min ari os ce lebra d o s a l o la rgo de t odos est os a ños , en tre ellos ca brí a señ ala r u n cong res o inter nac iona l y un se min ario celebr ad os e n Osuna en 1988 74 y 2000 75 , respe ct ivam ent e s ob re la histo r ia an t i gua y arq ue ologí a loca l, así como un coloquio 71 Vé a s e : M ORE NO DE SOTO y ROMERO TORRES 20 14 , así como el c a t ál ogo d e l a exp o sici ón: ROM ERO TORR E S y MOR EN O DE S OTO 20 1 4 . 72 El doc um en t al pued e vi sual iz arse e n l a sigu ie n t e pág ina we b: ht tps:/ /ww w .yout ub e.com/watc h?v=Zz AR T SQ vRno [consul ta 15/05/2015] 73 El c a pítulo dedi cado a Osuna/ U rs o pued e visu aliz arse en el s iguiente enl ace w eb: ht tps:/ /ww w .yout ub e.com/watc h?v=c2 GZ_MW rOPg [consulta 15/ 05 /2015] 74 Publi cac ión d e la s ac t as e n G ONZÁL EZ FER N Á NDEZ ed. 19 89. C o n p oste rior id ad, e n 1 993 s e celebró otro congres o que vino a ser u na c on tinua ción de es te pue sto que ab or dó las et apas de h isto r ia m edie val y mod er na lo cale s: IGLE SI AS R OD R ÍGUE Z y GARC Í A F ERNÁNDEZ ed s. 19 95. 75 Publi cac ión de las ac t as en C H A VES TRIST ÁN ed. 200 2. E ste se minar io tuvo dos edi ci ones pos ter iores que abarcaron otros p erio d os his tó r ic os de Os una, p ero sus ponen ci as n o han sid o publi c adas p or el mom e nto. 134 interna cion a l mo n ográf ico s ob re la Lex U rs on ensis que tu vo l ugar en M ad rid en 1995 76 . T a mbi én ha y q ue r esalta r el e sfuer zo edi to rial r ea liz ado en el ám bit o lo cal, con la pub lica ción de r e vi s t as. L a primera, A pun tes 2 . A pun tes y do cumen tos p a r a una histor ia de Osu na , n ació en 1996 ba j o el im pulso del pr op io A yuntamien to de Os una . D e ella se ha n edi t ado cinc o n úmer os con una p erio dic idad variab le. La otra ini ci at i va s e , s e ini ció en 1998, b a jo la de nom inació n de Cuad er nos d e l os A migos d e l os M u seos d e Osuna . S e t ra t a de una pub licación an ua l c e nt r a da en t emas r elacio nados co n el pa tr im oni o cu lt ural de Osuna . A socia ció n que, por o tra pa r te , ma n tiene una línea ed itoria l de pub lica cione s monográf icas relacio nadas co n el pa trimo nio de Os una y de edición de obras facs ímile s 77 . Po r ot r a p ar te ca b e des taca r la serie de Curs os d e Otoño q ue se c eleb ra n en la Esc uela U niv e r si t a ria de Os una des de hace ya va rios año s , desa rrol la dos a l amparo de l con ven io de colabora ció n sus crito en t re esta institución y la U niversida d de Se vi lla. Ha y q ue se ñala r q ue en m uch as edic io nes, p rinc ip a lm en te en l as p r im eras, h a n t enido ca bida c urs o s de temá t ica r e laciona da con la ar que olog ía o his tor ia an t ig ua. P e ro en e l m arco de ese co n veni o se ha n d esa rro llado asim ismo otras actividades, en t r e la s qu e c ab e re s a lt ar la celebraci ón en t r e f ebrer o y ma rzo del 200 3 del « III Encuen t ro P e n insu lar de N umismá tica An t igua» , q ue co n g r egó a u na i m portan te r ep resen ta ció n de in vestigado re s nacio na l es y extran j ero s . Sus a ctas f uer on p ublic a das en l a serie de Ane j o s d e Ar c h i v o Es pañol d e A rqueolog í a 78 (C H A VES TRIST ÁN 2012: 45 -46) 79 . Al a ñ o s iguien te se d e s ar ro l l ó en el mes de oct ub r e ot ro co ng re s o i nte r n a ci on a l, e n est e caso ba jo el tí tulo d e « P a t r im onio , desarr ollo rural y t urismo en el sig lo XXI » y cuyas ac tas fuero n pub lica das en dos vol úmenes ( N A V ARRO GARCÍ A, ROND ÁN CA T AL U Ñ A y CAL V O DE M OR A SCHMIDT co or ds . 2004) . En 2005 tu vo ocasió n otra in ter es an te inicia tiva , la celebraci ó n de las « I Jo r n a d a s d e Pa t r imoni o y E du ca c ión» , or ganizad as c o n jun t a men t e por el A yu ntam iento d e Osuna, e l C EP Osun a - Écija y la Escuela U niv e r si t a ria de Osuna . Est uv iero n de s t inadas t anto al profes ora d o com o a e stud iantes y profe sion a les re lacio nados co n el pa t rimonio histó rico . En e llas se hizo hinca pié e n el co no cimi en t o his tó rico del medio , el valor de su c on s er vació n y la pr op ia didáctica d e l pa trimo nio (P A CHÓN R OMERO y R UIZ CEC ILI A 20 06 a: 4 86 -487 ). Este últi mo a spe cto s ir ve para e n la zar co n otra cues t ió n básica en l a ges t ió n del pa trimonio , su valor pe dag ógico . E ste vien e de t er mina do por do s aspe c tos f undamen ta les. E l p r imero de ellos e s su valor so cia l, t a l y como se re f le ja en e l p reámb ulo de la LP HE de 1985: L os bie nes del Patr imon io histór ico lo son d e bid o 76 F ue pub li cad o e n un número mono gr áfic o de l a revis ta St udia H ist orica. H ist oria A n t igua de la U n i ve rs i d ad d e S a l am an c a ( vol. 15, c o r resp ondie nt e al a ño 1 9 97 ). 77 Vé a s e : MORENO D E SOTO 20 06b . 78 L a referenci a de esta s ac tas c or responde a: CHA VES TRI ST Á N y G ARCÍA FE RN ÁN DEZ eds. 2 004 . 79 En rel ac ión al patr im onio numism ático d e la provinc ia d e S e vi ll a , la profes ora Francis ca C haves ha pr opues to que se deb er í a n l leg ar a ac uerdo s con l os resp onsable s en ámbit o s de arqueolo gí a de m unic ipios como Éc ija, Al c al á del R ío , C ar mona y Osuna c on el fi n de conformar u n e q u ipo que e stud ie a fondo el mat er ial proc ede nte de las exc avaciones arque o ló gi cas e n su s resp ec t ivas c iudad es y qu e si r v a p a ra formar a investig ad or es y alumn os en esta m a te ri a (CH A VES T RÍST ÁN 2012: 52). 135 excl usi v a men te a la a cci ón socia l que cu m plen . El se gun do s e de b e a la e sp e cia l vincul ació n exis ten t e en tre l a ed ucac ió n y la p ro t ecció n, p uest o qu e es a tra v és de l as labores pe dagógica s co mo se puede llegar a alcanzar la com pr ensi ón y va lor a ci ón de l patrimonio , que s o n a su vez los v ehíc ulos que conducen a su r espe to y a as egurar s u con s er vació n (P A CHÓ N R OMERO y R UIZ CECILI A 2006a: 480 -481). Fig. 4.4 : Alum nos d el C EIP R od ríg uez M a r ín e n el teatro r o mano ( izqu ierda) y e n l a ne c róp oli s d e L a s Cueva s (der echa) ( fotos: C EIP Rodr íg uez Mar ín). En es te sen t ido ha y q ue c onsigna r la e xis t encia d e una actividad a nual q ue los a l umno s del CEIP Ro dr ígue z Ma rín rea lizan s ob re el p a t r imon io arqu e ológ ico loca l. Est á dirigida a a l umnos de los cu rso s de quinto y s ex to . E n ella s e r e a liza una visit a a l M useo Ar qu e o lógico de Osuna y al yacimien to de U rso ( fig. 4. 4) , cont ando c omo pr in cip a le s hitos el r e cor rido p or el te a t ro r omano y la necrópolis orien t a l . Dicha a ct ivida d se d ivide en t r es p artes . En l a p r imer a, q u e se tien e lu ga r en el a ula , s e r ealiz a una la b o r p repa ra to ria de l a vis i t a po st er io r co nsi st ent e en des a rro llar estra t egias q u e facili ten la s sucesivas t ar ea s práct icas, como sumin istrar un vo cabulario b ás ico . L a s egund a consist e en la pr opia visita, en la que se toma con tac t a con los bi en es p a t ri mon ia le s. Y , f ina lmente, de n u evo en el cen t r o e s co la r , se r ealiza u na pu es t a e n co m ún. Con es ta a ctivid ad se p ret ende po ner e n co n ta cto al al umn ad o con el me dio cu l tura l que lo rode a , a cercándo lo a un mej or con o cim iento de l entorn o que h ab it a, in cu lc ando hábitos de res p eto h a cia e l pa t rimo nio his tó rico y desar ro llando m odos de co n viv e ncia y respet o mu tuo en t re l os prop i os a lumn os y de e st os hacia l os d emás . D e un modo más conc r e to , los obj et ivo s específicos q ue se in ten t an a lca nzar so n los si guient es: - V alora r la im portancia del r espeto h a cia el pa t rimo nio his tó rico , en g eneral , y haci a el arq ue ológi co , en par t icular . - T o mar conciencia del p erjui cio s oci al que o casiona el expolio . - S ig nif ica r la a porta ci ón de las d istin t as cult ur as a la hist oria de la localida d , de Andaluc ía y de Es paña , en ge n er al. - D es arro ll ar los hábitos de t r a b a j o en equip o . 136 - A dquirir des t r e z as para cum plimen t ar fich as con da tos r ela t iv os a lo obs er vado en la vi sita. - A p rend er es t ra te g ias par a l a in ter p retación de pl anos básic os. - D es ar rol lar té cn ic as d e t rab aj o que p er m it an re coge r i nfor ma ción y e lab orar info rmes, encu estas, etc. - Conocer t es t im onios de la his to ria an tigua de O suna. - I de n t ificar y describir h uel las de la Edad An t igua e n Osun a. - Reco nocer ele men tos ar q uit e ctó nicos bá sicos, c o mo los tipos de c ol umna s y su s partes , ma teri ales s ust en t an te s, va r i edad de c ub iertas , et c. P ar a el d esar ro l lo de es ta activid ad docen te l os p ro feso re s del cen tro d iseñar on una ficha didá ctica, q ue h an ido act ualiza ndo desde su p r imer di s eño en la década de los año s och en t a y qu e se ce ntra b a única men te e n el M use o Ar qu e o lógico de Os una. En ella, los al umno s deben pr e s t a r a te nción, o bser va r y r espon der di v er s as cues t io nes pl ant e a d as . Se tr a ta , p o r ta n t o , de u na int eresa nt e act ivida d que , se gú n indica n los profe so res , p o se e muy b uena acogida en tre e l a lu mnado . S ería co nv enient e seguir pot encián dola y desarr ollá ndola o fert a ndo la posib ilida d de realizarl a a o t ros cen t r os e duca t iv os urs aonenses y co marcale s (P A CHÓN ROMER O y R U IZ CECILI A 2006a: 481-486). En de f ini t i va , co n es te b rev e r epaso a l a g estió n a rq ue o lógica en O su na se ha in ten t ado ilu strar l a irr egula rida d del in t eré s sobr e el p ro pio yacimien to y l a car e ncia de un p la n, p rogra ma o es tra tegia d e ges t ión. En cualquier cas o , y tras la enorme crisis que est á af e ct ando a la e cono mía española en genera l y , esp ecia lmente a la ar queolog ía por su est r e cha vincu laci ón co n el se ctor de la constru cción, en Osuna se han con ti n u ado realiza ndo act iv idades ar queoló gi cas ( a unque to das ella s pr e ven t ivas) y des de e l A y unt ami ento s e ha s eg ui do apost an do p or manten e r un arque ólo go e n planti l l a (incl uso des d e 2012, en p erio dos co ncr eto s has t a dos) gracias a las dif e r en tes inicia t iv as q ue en los úl t imos a ño s se están po nie ndo en práctica. N o obst ante, sigue siend o f undamen ta l una labor de co or d inación en t re tod os los se ctor es im plica dos y especial men t e por pa rte de las di fer ent es A dministracio nes púb licas, sob re t odo a uto nómica y lo ca l , con el a p o yo de los ciuda da nos que, e n def i nitiv a, s on quien es han de pr eser va r y disfrutar de su p ro pio pa t rimo nio . P or ot ra p ar te, aunqu e no sea o b jeto de est e tra ba jo , debe deja rse cons t ancia de la práct i camente n u la a tenci ón que , desde el p un to de vi s t a d e la ges t ió n , s e le ha presta do al p a t r imoni o etn ológ i co en Osu na. Se puede seña lar el inter é s an ter iormente reseñ ado de la in icial vol untad de abrir un m u se o de artes populares o etnológ ico , p ro ye cto que terminó deriv ando en un m u seo de temá t ica ge n e ra li st a. En lo s úl timos a ños, e l ant rop ó logo Fermín S eño Asenci o ha publicado una se rie de art ícu los e n los Cu ader nos de los A migos d e los M us eos de Os una que t ra t an de po ner de reli e ve a lg unos asp e c tos 137 agu a, la f i nca do nde se encon t ra b a el an t iguo verteder o y q ue inc lu ye lo s r estos de la ermita de la V ía Sacra y de una c ue va f une r ar ia , un a f in c a que cone c t a e l apa rcam ie nto del edificio de la uni versidad co n la parte alta del c erro d e L os P ar edon e s, o t ra finca co ntigu a al bor de o rien tal de l a cues ta de l os C ip r es e s , el s olar de la ca lle Ca ldenegros y e l q u e b ord e a a la C oleg iata (toda s ellas de titularida d municipa l) y , f ina lm ente, un a par cela j un to la f a c hada o rien t al de la uni v ersid ad q ue fue cedida h ace décadas po r e l A yun t a mien to de O suna a l M inis terio de Ed ucac ión co n la finalidad de am plia r las inst a la ci ones del in s titu t o de en s eña nza secunda ria q ue por en to nces cob ij aba el edifici o univ ersi t a rio . A unqu e se r e dac tó un p ro yec t o , esta a m pliació n n unc a llegó a ma ter ializa rse, per o la finca no h a vu elto a manos del A yun t ami ent o , osten t a ndo a c tua l mente su t i tu lar i dad el Es tado . Fi g. 4. 6 : Z ona ar que ológ ic a de U rs o con ind ic aci ón de las f inc as que son d e t itulari dad públi ca y las priva das qu e s e pro pone n para su ad quisi ción. P ero desgraciada men te , la ma yor pa r te de la su pe rficie de la zo na ar qu e ológic a de Ur s o e s de ti tula ridad pri vada y , s ob re t odo , las pa rcela s más si gnif ica t iva s co mo a q uellas e n l as que s e e nc ue nt ra el te a t ro roman o , la ne cróp oli s o r ie nta l, o d onde apare cie ron lo s Bro n ces y Re lieves de O suna ( las cono cidas histori ográf icamen te com o gar ro t a l de P os t igo y ga r r o t al de En gel). En t iendo que de sde las adminis t racio nes p úb licas debería pr omov ers e la ad quisició n de la parc e la en la que se ubica el te a tro ro m a n o , de las f incas q ue co m ponía n el ga rro t al de P os tigo , en cu yo ex tr emo s occi den tal y n or orien t al se en con t raro n los Bro nce s (y do nde s e supo ne que deb e estar el fo ro de la colo n a o sus inme dia ciones) y los Relie ves (lugar en e l que se ubica un a ne cró p olis orienta lizan te y la m ura lla E ng e l/P ar is), respe ct iva mente , así como la fin ca Cu e va de l Caracol ( que in cluye 144 el an t ig uo gar rota l de Enge l), d onde se integ ran la mayor p arte de l os hipoge o s de la necr ópo lis de La s C uevas (l as d e ma yo r es dimen sio nes y l a q ue co nser va r est os p ictóricos e n s us para men tos). S in em barg o , la si t uación y c asuís t ica de cada una de es t a s fincas p r ivada s es dif ere n te, r esul t ando mu ch o más ur gen te u na ac tu a ció n en es t a úl t ima p uest o q ue el r iesg o de pér dida pa tr imo nial es bas t an t e más elevado . La exp lotaci ón ganadera q ue ha y ins t alada en ella no r e sul t a c om patib le co n la p re se r v ación d e los bie nes exis tiendo riesgo e viden t e de pér dida de lo s escasos ves t i gios p ict óricos qu e se cons e r van as í como de de rr u mb e de a lg una s de la s techumbres de los h ipoge o s. En los otros cas os, y una v e z ces ad a la explota ción del sustrato r o cos o co m o c anter a d e pie d ra ha ce y a dé c a da s, e l r ies go e s m en os ele va do (figs. 4 . 7 y 4 .8 ). Fig. 4.7 : T rab ajo en u na cantera junto a u no d e lo s depósito s de a gu a . F otografía to mada el 16/ 06/1957 (Fot ote ca del L aboratorio de A rte de l a U niver si dad de Se v il la, n.º de registro 000063) . Fi g. 4. 8 : Es tru ct ura s, m u ra ria s ( izquierda ) y neg ativas ( de re ch a ) e n una cantera abandona da f rente a la entrad a de la f in ca del te a tro romano . C on las p ar celas que actua lmente son de titulari dad púb lica, as í co mo con la adquis ició n de l as señaladas an terio r men te (o , cuando menos d e la d e l t e a tro y l a finca Cueva de l Caracol), s e po drí a est ab le cer una r u t a turí s t ica que recorr iera el ya cimie n to a trav és de sus h it os más sig nifica t iv os. Dich o rec orrido podr ía partir del cer r o de Los P ar e do nes, do nde s e s it úa n dos d e los p rinci p ales mon umen tos de Os una, l a C ol e gia t a y la uni versidad (y do nde exist e rela tiva facilidad de a par cami ent o), r ea liza ndo un a reco rrido en el tiempo hacia a t r ás. Se com e nza ría p o r los r estos del an t iguo cas ti llo m edie va l para pas ar a l se ctor de las estr uctur as de l camino de la Fa r fana, la pilet a y el l ugar del h a llazg o de lo s B ro nces . A co nti n uació n se encuen tra el tea tr o y , sigui endo l a vera da r e a l de Gra na da, lleg ar a la necrópolis de L as Cuevas. Al nor t e de el la , s e en con t rar ía f inalmente la m ura lla E ng e l/P ar is (lugar del hal lazgo de los Relie ves) y la 145 necr ópo lis o rie n talizan te. B a ja n do po r el camino de San José, s e r eto r na al p un to inicial , do nde ex iste n r est os par ci ales d e un asen t am ien to d el Bro nce Final . Ot ra alt erna tiva a es t a ru t a sería acc e der dir ect a men te al co razó n del y a ci mi en to , en el cruce de la ver e d a r e a l de Gran a da y el camino de la F arf ana. Allí ap ro ve cha n do la exis tenc ia de u na c an ter a que h ab ía sido c olm a tada d e esco mb ro s el A yu ntam ien to de Osun a r e alizó en el a ño 2001 unas la b or es de expl anación, pa vimentado y a jardina mien to ( co n la dis posición de árbol es y uno s mer ender os) para que p udiera n que dar aparc ad o s veh íc u lo s pa rt i c u lare s y autobus e s. P or su ce nt ra li da d, est e p o d r í a se r t ambié n un bue n p un to d e p artid a p ara quien e stuvies e inter es ad o en recorre r el ya cim iento . T a n to en u n caso com o en el o tro , co n vendría d ispo ne r de r ec ur s os ex p lica tiv os en los dif ere n tes hi tos, así como de un cen t ro de rec epció n de visi t an tes co n unos m edios inter pr et a t i vos básicos q ue no t endría q ue no h aría la co m pe te ncia a l os o tr os m useos de Os una con t emá t ica a r queológica . Es m ás, de be rían poder im plem en t ar s e medidas co m p lemen ta rias en tre u nos y otr os. Est a e mp resa, que se an toja costos a y comp lej a, tendr ía mejores v isos de eje cu t ar se si se con t ase con el respaldo de todas las admi nis t ra cio nes públicas y , p rincipalme n te la local y a uto nóm ica. En este sen tido podr ía p ro mo ver s e , al meno s, su inc lu sión en la Red de Es p acios C ult urales d e Andaluc ía (RECA), si no b a jo una figura de g estió n p ro pia (co n ju nt o o pa rq ue cul tu ral ) tal y co mo se r ecog e en el T ít u lo IV de l a LPH A de 2007. Una decidida va lorizaci ón del mismo no sólo atraerí a a visitantes f oráneos y extran jeros, sino que resultaría atra ctivo como lugar de esparcimien to rec reativ o para los p ropi os habitant e s d e Osuna. P robablem ente a hora sea el mom ento, antes de que pas e más tiemp o, de r esolver esta as igna tura p endient e dentro de l a ges tió n d el patrimonio histórico local y que , al hace rlo según las realida des y corrie n tes de nu estr o tiemp o , se c onvi erta e sta zona una atracc ión del máximo interé s para el visitante y me j or percibida y valor ada por l a comunidad local . E n cualquier cas o, e stas pr opuestas no p retenden ser definit ivas, sino un marco que g ener e un d eba te del q ue se pueda ver be neficia do p atrimonio arque ológico ursaone nse y que pueda revertir positivam ente hac ia la socie dad. 146 APÉ NDI CE I V. 1 . CU AD RO - RESUM E N BIENES INCL UID OS EN EL C GP H A Y S U REPRESENT A CIÓ N CA R T O GRÁ FIC A A c on t inua ci ón s e of re ce un c ua d ro - re s u m e n d e l es t ado ad mi nis tra ti v o ac t ual d e los bie nes c u ltura le s ra dica do s en Osuna qu e se hal lan ins cr itos en el CGPH A 87 . Se ha op t ado por no r ecoger l a mu ral la ex ca vada en 1 903 por Eng el y P aris siguie ndo las conclus iones de l t rab a j o e xpuesto e n la s III Jorna da s T emá t icas Andaluz as de Arqu e ol og í a – or gan iza das po r la Con s ejería de C u l tura de la J un ta de Andal ucía – , p or Edua rdo M oli na Sot o , por la q ue lo s el em en tos de a rq ui tectu ra d efen siv a an te r io r es al a ño 71 1 no deben ser c on sider ados p ro te gidos a l a mpa ro del Decr e to de 19 49 (MOLIN A SO TO 2005 ) y por qu e se encuen t ran incl uidas den t ro d e la delim itació n de la zo na a rq ueol ógica d e U r so . S in em bar go , ha y q ue h a cer con star q ue no todos l os experto s co mpa r ten es t e pu n to de vis t a o pi na ndo , a lg unos, qu e son t odos los bi ene s de ar quitectura defensi va, sea cua l sea su cr onología, los q ue debe n co nsiderarse pr otegidos. P or tanto , me limito a hace r constar est as disti n t as inter pr et a ci o ne s e indicar e l criter io adop t ado . DENOMIN ACIÓN D E L B I E N PR O TE CCIÓ N TIPO LO GÍ A E S TA D O DISP OSI CIÓ N PUBLI CA CIÓ N Ce ntro histó r ic o de Os una B IC C onj u nto Hi stór i c o Ins c r it o D ecre to 1546/67 de 06 - 07 - 1967 B OE n.º 168 de 15 - 07 - 1967 p . 10060 M odif ic ación de l a delimit ación Dec reto 386/2008 de 03 - 06 - 2008 B O J A n.º 126 de 26 - 06 - 2008 pp. 5 5 - 70 Y acim ient o d e Ur s o B IC Z on a Arq u eológi ca Ins c r it o Dec reto 460/2000 de 26 - 12 - 2000 B O J A n.º 21 de 20 - 02 - 2001 p p . 2847 - 2859. B OE n.º 61 de 12 - 03 - 2001 p p . 9028 - 9040 C ol e g io - U n iversid ad de la Pur ís ima C on ce pc i ón B IC M on u mento Ins c r it o D ecre to 346/2004 de 18 - 05 - 2004 B OJ A n.º 11 8 de 17 - 06 - 2004 p p . 13468 - 13473. B OE n.º 181 de 28 - 07 - 2004 p p . 27382 - 27386 87 L os biene s inscr itos e n el C G PH A puede n s er c onsult ados e n la sigu iente pág ina web de la C ons ejer ía d e Educ aci ón, Cult ura y D ep or te : ht t p://w w w . junt ade andalu cia. es/c ultur ay d ep or te/web /areas /bb cc/ catal ogo [ consult a 26/04/2 015] . 147 C oleg iata de Osuna con sus anejos B IC M on u mento Ins c r it o D ecre to de 03 - 06 - 1931 Gace t a de Ma drid n.º 155 de 04 - 06 - 1931 p p . 1 181 - 1 185 M ur al la ur b ana 88 B IC M on u mento Ins c r it o D ecre to de 22 - 04 - 1949. Disp . adic ional II de la L PH E B OE n.º 125 de 05 - 05 - 1949 p p . 2058 - 2059 T or re d el Ag u a B IC M on u mento Ins c r it o D ecre to de 22 - 04 - 1949. Disp . adic ional II de la L PH E B OE n.º 125 de 05 - 05 - 1949 p p . 2058 - 2059 Castillo L os Pared one s B IC M on u mento Ins c r it o D ecre to de 22 - 04 - 1949. Disp . adic ional II de la L PH E B OE n.º 125 de 05 - 05 - 1949 p p . 2058 - 2059 88 A unque muy po c o a po co s e van cono ciend o nuevos l ienz os del per ímet ro am ur al lad o d e la Osun a medie v al, e ste bie n no se enc uentr a bien def inid o al encontrarse « enm as carad o » den tro de las constr ucc iones ac tual es. D e tod os mo do s, gr acias al estud io p or menoriz ad o de la s f uentes d oc ume n t ale s esc ritas , Fra nci sco Le desm a ha log r ado d ef inir con ci er ta s garantía s su tr az ado ( LE DESMA GÁ MEZ 2003). 148 Fi g. 4. 9 : D elimit ac ión p oligonal de lo s biene s inscr itos c omo B IC en el C GPH A. ZONA A RQU EOLÓGICA CONJU NTO HIS TÓRICO 149 Fi g. 4.10 : Área d e mayo r c once ntraci ón de bie nes i nscr itos en el C GPH A c omo BIC . 150 APÉNDI C E I V. 2 . EX TRA CTO DE DOCUMEN TOS D E LA APR OB A CI ÓN PR O VISI ON AL DEL PGOU DE OSUN A CON CONTENID O REL A CIO N A D O C ON EL P A T RIMON I O A RQUEOLÓ GIC O A c on t i nua ci ón s e re produ cen los documen tos d e la A pr obació n Pr o visio na l del PG OU de Osun a (mar zo de 2015) co n con teni do r ela cionado con el patri mo nio arque ol óg ico . Se t rascribe n li te ra lme nte : D O CUMENTO N.º 3. - M EM O RIA JUSTIFICA TIV A B.5. - JU STIFI CACIÓN DE LAS DETERMI NACIONES DEL PL AN GENE RAL DE ORDENA CIÓN URBA NÍ STICA. CAP ÍTULO XIII. - DETERM INACIONE S EN SUE LO NO URBANI ZABL E 13.1. - Áre as en Su elo No Ur ban izab le. 13.1. 1. - S uelo No Urbaniz able de Especial Pro tección por Legislación Esp ecífica. 13.1. 1. 5. - Suelo No Urb anizab le d e Espec i al Protecci ón Arque ológico. Se proyectan estas zonas de Suelo No Urb aniza b le de Especial Protección pa ra propiciar la salvaguarda y conserv aci ón de los yacimientos arqueológic os existentes en el municipio. Quedan localizados en co ordenadas U. T.M. expres adas en fichas del C atálogo Provincial de Yacimientos Arqueol ógicos y cubren un per ímetro de protección delimitado por la figura poligonal expresada en el plano n. º OE -8- T de Or denación a escala 1/20.000. Este mismo ámbito será apl icable a los nuevos ya cimientos que puedan aparecer con poster iorida d a la aprobac ión del planeamiento y a los existentes no referen ciados en este Plan General. En el Catálogo de Patr i m onio, que fi gurará co mo documento integrante de este Plan General, se especificarán los yacimientos de los que este equipo redactor tiene constancia. 13.8. - Tramitación de las l icencias en Suelo No Urbanizable. Se detalla en el apartado correspondiente de las Normas Urbanísticas. En los casos permitidos d e v iviendas unifamiliares aisladas y en las Actua ci ones d e Interés Público sobre terrenos en Suelo No Urbanizable, se requerirá la previa aprobación del Plan Especial o Proyecto de Actuación, según corr esponda. La Licencia deberá solicitarse en el plazo máximo de un año a partir de dicha aprobación . Igua lmente, todos los casos anteriores, se tra mitarán de acuerdo con lo est ablecido en la legislación vigente. En caso de afectar a yacimientos ar queológicos, se deberá tr a mitar conforme se señala en el apartad o 4.4 . - del Catálogo y el artículo corresp ondiente de las Normas Urbanístic as, “Normas de carácter gen eral y yacimientos arqueológic os catalogados” del Capítulo V, Sección 1 “Suelo No Urbanizable de Especial Protección A rqueológica”. 151 […] DOCUM ENTO N.º 5. - N ORMAS URB ANÍSTIC AS. TÍTUL O II. - CONDICI ONES G ENE RALES D E EDIFICACIÓ N Y US O DEL S UELO CAP ÍTULO II. - CONDICIONES DE VOLU MEN Y DE EDIF ICABIL IDAD. Artí culo II.1 4. - Sótanos y semisótanos. (P) 1. En los s ótanos y semisótanos se permitirán los usos dependiendo de la nor mativa sectorial vigente. Quedan p rohibidas las viviendas que se desarrollen exclusivam ente en sótano o semisótano. 2. La altura libr e mín ima de la planta de s ótano y semisótano, s erá de 2,2 0 metr o s, para aparcami entos; y 2, 50 metros, para o tros uso s. 3. En los sótanos, la cara inferior de su forjado su perior estará s iem pre por debajo de la rasante en cualquier punto de la fachada. 4. En los semisótanos la cara inferior de su forjado superior estará siempre c om o máximo un metro por encima de l a rasante en cualquier pu nto de la fachada y pod rán pra cticar se huecos de luz y ventilación y de acceso. Excepcionalmente, en calles con pendiente acusada, se permitirá que el sótano sobresalga hasta 1,50 m sobre la rasante del acerado. 5. En cualquier caso, l a existencia de sótano o semisótano no just ificará la alteración en la relación de altura máxima según número de plantas permitidas 6. Se p e rmite el aprovechamiento privado del subsuelo en los términos dispuestos en el planeamiento urbanístico. En el caso de que existan restos arqueológicos se estará a l o dispuesto por la Comisi ón Provincial de Patrimonio de la Junta de Andalucí a, no existiendo derecho a indemnización algun a. TÍT ULO III. - CONDICIONES PARTI CULA RES EN SU ELO URBANO. TÍTUL O V. - CONDIC IONE S PARTICU LARES E N SUE LO NO URBANIZ ABL E. CAPÍTU LO V. - C ON DICI ONES PARTICU LARES DE CADA TI PO DE SUELO NO URBANIZABL E. SECCIÓN 2. - SUE LO NO URBA NIZABL E DE ES PECIAL PROTE C CIÓN PO R LEGIS LACIÓN ESPECÍFICA. SUBSECCIÓN 5 . - SUEL O NO URBA NIZABL E DE ESPECI AL PROTEC CIÓN ARQUEOL ÓGICA Art ículo V .53. - Caracterización. (E) Se proyecta esta área de Suelo No Urbanizable de Especial Protecc ión, para propici ar la salvaguarda y conservación del patrimonio histórico y cultural detectado en el término 152 municipal y que está a l a esper a de la realización de las p ertinentes excavaciones p a ra calibrar su valor real. A los efectos de este Plan General de Or denac ión Urbanística, se entiende como yacimientos arqueológicos que conforman el Suelo No U rbanizable del Patrimonio Histórico y Cultural en Suelo No Urbanizable no sólo los de in terés hi stór ico, que constituyen el patrimonio arqueológico con arreglo al Art . 40 de la Ley de Patrimonio Histó rico Espa ñol de 25 de Juni o de 1985 y a la Ley 14/ 2007 de 26 de no viembre , de Patrimonio Histórico de Andalucía , sino cuantos tengan especial interés para el est udi o histórico y arqueológico de la zona. Art ículo V .54. - Norm a s de carácter general, Patrimonio Arqueológico y Yacimientos Arqueológicos Catalogados. (E) 1. - No rmas de carácter g eneral: En los suelos en que se haya detect ado la existencia de patrimonio de interés arqueológico o existan indicios que hagan suponer la existencia de los mismos, la concesión de licenci a para actividades que impliquen la alteración del medio deberá de ser informada por la Comisión de Urbanismo y de Ordenación del Territorio de Sevilla, que recabará en informe precept ivo de la Consejería de Cultura y Patrimonio. Cuando en el transcurso de cualq uier obra o actividad s urjan vestigios de patrimonio arqueológico deberá notificarse a la Corp oraci ón Municipal corres pondien te, q ue ordenará la inmediata paralización de la obra o actividad en la z ona afectada, y lo comunicará a la Consejería de Cultura y Patrimonio para que proceda a su eval uación y tome las me didas pro tecto r as opo rtunas. El procedimiento a seguir, en el caso de aparici ón de nuevos restos arqueológicos, se establece en la Ley 14/2007 de 26 de noviembre del Patrimonio Hi stórico de Andalucía. Asimismo, se seguirá el p rocedimiento establecido en el Art. 8 2 del Decreto 19/95, por el que se aprueba el Reglamento d e Protección y Fomento del Patrimonio Histórico de Andal ucía. Será necesario contar con autorización administrativa p ara llevar a cabo actuaci ones, que puedan incidir en la cons ervación del patr imonio arqueológic o (operaciones de subsolado, cambios de cultivos, etc. con independencia de que no requieran para su reali zación de licencia m unicip al. 2. Yacimientos Arqueol ógicos Catal ogados: En el Catálogo de Patr i m onio, que fi gurará co mo documento integrante de este Plan General, se especificarán los yacimientos de los que este equipo redactor tiene constancia. 3. Protección: Para la regulación de la protección de los pos ibles yac imientos arqueológicos localizados o que se localicen, se estab lecen además las siguientes condiciones precautor ias para los Entornos de los citados yacimientos arqueológic os: 153 Cro nología: Obs er v a ci ones: Mar ca s o bre r e cipient e cerámico . C(ai) V ibi eni V a ri ID 129* R efer en ci as : ED CS - 38000001 = IH C 451. Ti p o : C ris tiana ( in str umen tum ) . Pr o ce d encia : E l Ru b i o . Cro nología: Obs er v a ci ones: Placa d ecora da t ardoan t igua que po siblemente co r respo nda con el t ipo *2 C del p re sent e tra ba j o (v é ase el a p artado XI .3.2. del ca pí tulo XI ) . En e ste ca s o , s eg ún P ere de Palol su cro nolog ía se situa r ía en el siglo V o q uizá s el VI (P a lol i Sa l ellas 1967: 261). [c ri smón] ID 130* Referenci as: ED CS - 37600963 = ZPE 152, n.º 293 = HEp 14, 408 = AE 2005, 817 . Ti p o : L e y mu n i c ip a l . Pr o ce d encia : [ H ue rta V ictoriano (E l R ubio )] . Cro nología: P robablemente é po ca Flavia. Obse r va ciones : Este f rag m e n to, aun que dep o sit a do e n e l M us e o Arque ol óg i co d e Os una, fue hallado en el yacimien to d e H uert a V icto r iano , en el t érmino m unici pa l d e El R ubio (Durán R e cio 1990 : 19) . ] us ve [ ID 131* Referenci as: ED C S - 0560 0717 = CIL II, 5449 (p 1038, 1049) = CILA S e 120 2; Rodrígue z de B erlan ga 1889: 36 -37. Ti p o : Obras púb licas y p rividas . Pr o ce d encia : Cas ti ll ej os (El Sa uce jo) . Cro nología: M e d i ad os de l s ig lo I d.C . Obs er v a ci ones: Re c oge una obra de e verget ism o , aunque l a i nsc rip ci ón qui zás debi era vinc ulars e a la ciuda d de I r ni . 256 Q(u in tus) M emmius L up us / ex { h } edram / d(o n um) d(a t) d(edic a t ) ID 132 Referenci as: ED C S - 0870 1 189 = CIL II 2 /5 , 1 1 12 = CILA Se , 613 = CCCA 5, 161 = I LER 6784 ; Bla n co F rei jeiro 1968: 95 - 97; Cr e sp o Ortiz de Z ára te 2012: n . º 11 4 . Ti p o : S ag ra d a . Pr o ce d encia : Co rti j o S an Luc a s 18 . Cro nología: Segunda mi tad del siglo II d.C. o p r ime ra mita d de l I II . Obse r va ciones : Ar a de dica d a a l Árb ol Sag rad o ( ciclo de C ibe le s y A tt is ) . Arbor i / S anctae / Q(uin tus) A vidius / A ugusti n us / ex visu posuit ID 133 ( fig. 1 1.41 ) Referenci as: ED CS - 08701 190 = CIL II 2 /5, 1 1 13 = CIL II , 1406 (p 851) = I LS 2922 = ILE R 5249 = CILA Se , 618 ; C o rzo Sánc he z 1979a: 126; Caba llos R ufino 2006: 215; Ordó ñez Agul la y Ruiz Ce cili a en p rensa a . Ti p o : Honor íf ica . Pr o ce d encia : P araje de la Pie dr a del Cr ist i ano 19 . Cro nología: É p oc a de Tibe r io . Obs er v a ci ones: En lo s cor p ora a l us o s e refi ere a su d esc ubri miento e n la Pi e dr a del Cr is t iano . T ras los t raba jos q ue hemos de dicado a los halla zgos prod ucidos en est e l ugar en 1802 (c uando s e encuen t ra el ped es t al), hemos p o d id o c omprob ar que e n l os documen to s de la época se al ud e a « p a r aj e » de la P ie dra del Cristia no , p er o esos hallazg os de bier on p r od ucir se un kiló metr o al s ur de do nde s e ub ica el p ro mo n to rio rocos o que da lugar a l para j e, corr esp ondiendo el hal laz go al con ju nto confor ma d o p or los ya cim ien tos arqu e ológ icos de C er ro M ora , R ancho la Lola y C or tij o de Gua rda lelaire (para má s deta lles, v éase el epí g raf e dedicado a es tos yacimien tos den t r o del a partado dedicado a las p lacas decoradas t a rdoa n t iguas del p resen te tr a b aj o ) . L(ucio) Sergi o Regi s f(ilio) / Ar n(ensi) P la ut o q(ua estori) / S alio P a la t ino / patro no ID 134 Referenci as: ED CS - 08701 191 = CIL II 2 /5, 1 1 14 = CIL II , 1415 = CILA Se , 665 ; C ho lo dniak 1897: 1208 . Ti p o : Funeraria . 18 Sobre es te yacim ie nt o, véas e: V AR GAS JIM ÉNEZ y ROMO SAL AS 2 001: n.º 77 . 19 Sobre este ya cimi ent o , véas e el apart ado XI.3.3 . del c ap ítul o XI. 257 Pr o ce d encia : P ar aje de l a Pie d ra de l Cristiano 20 . Cro nología: Sig lo I I d.C . Obse r va ciones : So br e la p roce denc ia, v éase la f ic ha an terio r . D(i s) M (an ibu s) s (acrum) / INI GI O S ERR / [2]N O[3] / LISS IV S[1]O / SI I[3]S T[3] / IS [3]CO LI[3 ] / SA TE t e ro go / p r(a) eterie (n)s dica s / si t tib [i terr a l e vis] ID 135 Referenci as: ED C S - 08701 192 = CIL II 2 /5, 1 1 15 = CIL A Se , 671 = IHC 96 = IH C 335 = IH C 533 = I C E RV 159 ; F it a Colom é 1896: n.º 6 ; M a llon y M arí n: 1951: X VI - X X I V; M uñoz Gar cía de I tur r os pe 1994: n.º 16; Sá n c he z V elasco y García F ernán de z 2013: n . º 293. Ti p o : C ris tiana ( funera r ia) . Pr o ce d encia : P araje de la Pie dr a del Cr ist i ano 21 . Cro nología: F e ch ada el 1 3 de fe br ero del a ño 708, 746 de la e ra . Obse r va ciones : Sobr e la p roce denci a, véase la f ich a ID 133 . ]si pa rs[3] / c at u s u t p(r o) tu o p (ro )mis/ {sis }s o e t su blib am ine me ream (u) r / ing r e d[i] par a d[i ]si ia n ue r e ces sit / a ut em Quis tr(i)c ia in pace d ie M (a)rti s / q u[o]d fu it I d(us ) F(e)b( ruari)as (a)era D CCXL VI / q[u]em po s(t e a) nomi ne Chr(ist)i A do t i us vir su(u)s s epel( i)vit / eam in quo tum u lo r e quievit in pa ce / vicit quat tuord(e)ni(s ?) co(m) plevit a/n(n)o s sep ul ta est tum ulo / {h}a men ID 136 Referenci as: ED CS - 0870 1 193 = CIL II 2 /5, 1 1 16 = CI L A Se , 619 = HEp 04, 770 = AE 1989, 413; G o n zález F e rnánd e z 1989: 133 - 135; Cabal los R ufino 1995: 319 - 321; Caballos Ru f ino 2006 : 424 -425 22 . Ti p o : Honor íf ica . Pr o ce d encia : Co rti jo N uev o 23 . Cro nología: Segunda mi tad del siglo I d .C . o in icio s de l I I . Obse r va ciones : P e destal de dicado a un tribuno mili t ar d e la legi ó n VIII A ugust a . Q( uinto ) R uti lio P(ubli) f(ili o) Gal( eria ) / Flacco C orne/ liano t ribuno / militum leg(i on i s) / VIII A ug(us t ae) 20 Sobre este ya cimi ent o , véas e el apart ado XI.3.3 . del c a pítulo XI. 21 Sobre este ya cimi ent o , véas e el apart ado XI.3.3 . del c a pítulo XI. 22 V éase tam bién: CAB ALLOS R UFIN O 1993; CHIC GARCÍ A 1995: 9. 23 Sobre este yacim ie nt o, v éas e: V ARGAS JIM ÉN EZ y R OMO SALAS 2001: n.º 71. 258 ID 137 Referenci as: ED CS - 08701 194 = CIL II 2 /5, 1 1 17 = CIL II , 5447 = ILE R 3062 = CILA Se , 650. Ti p o : Funeraria . Pr o ce d encia : A p o cas leg uas de Osuna . Cro nología: F ina les del sig lo II d.C . o in ici os de l III . D(is) M (an ib us) s (acrum) / G(ai us) N umi si us / Ti ticus T isp it (an us ) / a nno(rum) X XX p ius / i n suis h(ic) s(i tus) e(st) s (it) t(ibi ) t(erra) l (evis) ID 138 Referenci as: ED CS -21300309 y 41300180 = CI L II 2 /5, 52* = CIL II, 136* = CILA Se , 27 *. Ti p o : Fa l s a . Pr o ce d encia : cal le S evi l la n.º 37 (C as a de los Arjona ), d en tr o de u na ca ja de p lom o co n un esq u elet o (n.º 53 ; f ig. 5.2: R) . Cro nología: Obse r va ciones : E n la E pi g r aphi k - D ate n b an k C l a uss / Slab y e st a in s cr ipción a par e ce du p lica da b a j o los nú m eros EDCS : 41300180 y 21300309; e n e l p rimero de ellos se as o c ia, e rróne ame nte, a « C a st i l le j os » , yacim ient o del t ér mino m uni cipal de El Saucejo , donde se encuen t ra Irni. O S ol a m plius non me videbis ID 139 Referenci as: ED CS -41300181 = CIL II 2 /5, 53* = CI L II, 475* . Ti p o : Fa l s a . Pr o ce d encia : Cro nología: Obs er v a ci ones: E n la Epi g r aphi k - D at e nb an k Cla uss / Sl ab y se indica q ue p rocede de « C a s t i l l e j o s / Ur s o » , c ua ndo el p rimero e s un y acimien to del t érmino m unici pa l d e El Sa uc ejo , do nd e se encuen t ra I rni. EX O F / VRCARIEN/SIV M 259 ID 140 Referenci as: ED CS - 41300182 = CIL II 2 /5, 54* = CIL II, 4970,376k . Ti p o : Fa l s a . Pr o ce d encia : Cro nología: E n la Epig r aphi k - D ate nb an k C l auss / Sl aby s e i nd i ca que pro c e de de « C a s t i l l e j o s / Ur s o » , c ua ndo el p rimero e s un y acimien to de l tér min o muni cip a l de E l Sa uc ejo , do nd e se encuen t ra I rni. Obse r va ciones : M arca sobr e r e cipient e cerámico . OFF P A T R VRS ID 141 Referenci as: ED CS - 41300183 = CIL II 2 /5, 55* . Ti p o : Fa l s a . Pr o ce d encia : E n e l Cam po de la H i guera c erc a de l a F uen te e l Espa r to q ue a y en tr e T eba y Ossu na, Ri bera del Sala do , d o nde d icen qu e al li fue la ciuda d d e M un da, i la ba tal la civil de Mu nda , s e d es cubr io c avando e n aqu e ll os edif ic ios un mar mol con estos v ers os [… ] . Cro nología: Obse r va ciones : La cita s obr e la proce dencia e st á tom a d a de un manus cr ito de Fe r n án de z Fr an c o . E n la Epig r aphi k - D ate nb an k Clauss / Slab y s e i ndica que proced e de « C a s t i l l e j o s / Ur s o » , c ua ndo el p rimero e s un y acimien to del t érmino m unici pa l d e El Sa uc ejo , do nd e se encuen t ra I rni. caes. imp . p ug. adr . | ma g. pom p . lib . | ba tulu s igni pe des, cum ba u lid e cr oma turus in g e n s | cum elu s et p t epales cum p im pin elid e ni m ph a | 5 sp es iad es que fero x, genit us que b a u li de ni t r on | ac mi ades ni t r on pep er i t q uem l ucid a ca rme | meniades thes pi sq. p iileg o n ( s c r ib e n d um ph le go n? ) p raeside s am b o | elp is et ar ch iades , gemi nos q uos edidit a me ( sive anne) | e ct ra pelis, morte e t d u lci consum ptus Axa uros | 10 nobis ar abs ches o s q. cel er ne philetus almon | embr omides que sagax f uri as q. imita t a lysippe | licnofi lax le lopsq. f ume ns (? ) quae ribunda ca lyne | rap hus alonia des ce rco ps ( an ce crops ) t ua c ura philem on | am phicide s pla cidus que cleon f uribundus alestor | 15 bupo sis q. le vi s s imi li vidua to mar ito | o cnia des d ra us o comita tus abelias | bella int e r ses e ges s ere gravissima, tandem | turp ia vene ru n t coniun cta e a d os cu la pr ima e (?) 24 INSCRIP CIO NES N O IN CL UID A S E N L A ED CS ID 142 ( fig. 10.7 de re c h a) 24 T r anscr ipción toma da de CIL II 2 /5, 55*. 260 Referenci as: Z PE 86, p . 127 = Z PE 147 = AE 1991, 1020a - b = AE 2004, 744 ; C ab a l lo s R uf ino 2006: 402 - 4 11 . Ti p o : L e y c olon ia l . Pr o ce d encia : Cro nología: En tre 20/17 a .C. y 24 d.C. Obs er v a ci ones: Cro nol og ía d e las a rgu men ta cio nes c on t enidas en Caballos R ufino 200 6: 402- 4 11 . C ol. 1: [ - - - ] o mn es | [ - - - ] E L A TA | [ - - - ] mni | [ - - -] ṇṣ ị | - - - - - - Col . 2: rior em nẹ[q ue - - - i n e a] | colon ( ia ) n on e[r it - - - ex q uibu s ca u]|si s leg e I uli[a - - - ]| p raet er qu [am - - - ] | neu e a cc i[p it o - - - ne ue rati o n em ha ]|b eto ne ue [ - - - ]| ṇ e ue iub e ṭ [ o - - - crea]| tu s ren[ un t ia tus - - - ]| tium n e +[ - - - ] | - - - - - - ID 143 Referenci as: CIL II 2 /5, 1 102 = AE 1997, 825 = ELRH G 11 ; Rouillard et al ii 1999: n.º 83; Día z Ariño 2005: 227 - 228 y 234 25 . Ti p o : I nstr umentu m . Pr o ce d encia : Exca vaciones en la m uralla Eng e l/P a ris (Engel y P aris 1906: 391, 443 -444 ) (n.º 3; fig. 5.2: O) . En la Real A cademia de la H ist oria se cust odian do s ejem pl ares co n este texto , u no de l os cuales h a sido pub licado in dicando q ue pr ocede de La Can tera o Ví a S a c r a (A bas ca l P a lazón y G imeno P as cual 2000: 224 -225). Cro nología: 46- 45 a. C . Obse r va ciones : G lan de . Cn(aei ) · M(a gni) | | I m p(era to ris) · ID 144 Re ferenci as : Gonzá l e z F ern á nde z 2013 : n . º 2. Ti p o : Funeraria Pr o ce d encia : N e crópolis or ien ta l ( L as Cu e vas) (fig. 5.2: S) . Cro nología: Segunda mi tad del siglo II d .C. D(is)·M (an ibus )·s( a crum) / [Sem]p ro nia Se - / [ ve r i ] ṇ a? I r ni t(ana) / [ann]o r(um) ·L X X / [ pi a i ] ṇ s u[is] / [h(ic) s(i ta) e(st) s(it ) t(ib i) t(erra ) l(evis )] 25 V éas e t am b ién, e ntr e otros muc hos: PINA POLO y Z ANIE R 20 06: 4 0 - 41; QUE SAD A SANZ 2008: 16. 261 ID 145 Referenci as: G onzále z F ern á nde z 2013: n . º 3 . Ti p o : Funeraria . Pr o ce d encia : N e crópolis or ien ta l ( L as Cu e vas) (fig. 5.2: S) . Cro nología: Prim er a mita d del sig lo II d.C . D(is) [M(a nib us) s( acr um) / V alẹ[r i us /a - - - ] / ạ ṇṇ [or(um) - - -] ID 146 Referenci as: G onzále z F ern á nde z 2013: n . º 4 . Ti p o : Funeraria . Pr o ce d encia : necrópolis orie n ta l (L as Cuevas ) (fig. 5.2 : S) . Cro nología: Prim er a mita d del sig lo II d.C . - - - - - - / [ - - - ] Ṣ AS · [ - - -] / [ - - - an] ṇ (orum ) - - - ] L XXX V [ - - - ] / - - - - - - ID 147 Referenci as: G onzále z F ern á nde z 2013: n . º 5 . Ti p o : Funeraria . Pr o ce d encia : N e crópolis or ien ta l ( L as Cu e vas) . Cro nología: Segunda mi tad del siglo II d .C. - - - - - - / [ - - - ḶṾ · C(ara suis? - - - ] / - - - - - - ID 148 Referenci as: i n é dit a . Ti p o : ? Pr o ce d encia : Cro nología: Obse r va ciones : F r ag mento de p la ca de m ármo l que se co nserva en el almac én del M use o Arqu e ológi co de Osuna del q ue se ignora su p roce dencia . ]gu[ 262 ID 149 Referenci as: i n é dit a . Ti p o : ? Pr o ce d encia : Cro nología: Obse r va ciones : F rag men to d e p laca de m ármo l que s e conser va en el alma cén del M use o Arqu e ológi co de Osuna del q ue se ignora su p roce dencia . ] Ṣ [ ID 150 Referenci as: CIL II, 6256, 52. 263 Ti p o : I nstr umentu m . Pr o ce d encia : Cro nología: Obse r va ciones : M arc a s obre luc e rn a S C H I C · X · L · L / / I ᴐ IIX V? / AP NN I // C X ID 151 Referenci as: CIL II, 4697,35 = IHC 196 = I C R V 410 = CILA 673 ; Palol i Sa lel las 19 6 7: 268; M art ín Gómez 1982: n.º 15 ; R uiz Prieto 2012: 20 - 21. Ti p o : C ris tiana ( in str umen tum ) . Pr o ce d encia : Cro nología: Obs er v a ci ones: T exto de le ctura inv ert id a y crismón sin let ras apo calíp t icas (c ri smón) CHIONI VIV AS ID 152 Referenci as: CIL II 2 /7, 87a; F r esneda Padilla 2000: 43 2; Ordó ñez Agulla y R uiz Ce cilia e n pre ns a b . Ti p o : I nstr umentu m . Pr o ce d encia : en to rno de la Casi lla de Doña La ura . Cro nología: F in es de l s igl o IV o i ni cio s de l V d. C. Obs er v a ci ones: Al m eno s un ejem p lar , el c on ser vado e n el M useo A r que ológ i co d e Os una, tendría la p rocedencia ind icada. De o t r os t r es, se sabe q ue p roc e den de la zo na de Osun a. P ara más d etal les s ob re es ta p laca , véa se el t ipo 1F d e est e traba jo (a partad o XI.3.2 en el ca pí tulo XI ) y : Ordó ñez Agulla y R uiz Ceci lia en pr e ns a b . Ex officina // R es t i tu t i figuli ID 153 Referenci as: in é dit a . Ti p o : I nstr umentu m . Pr o ce d encia : Según su actual pr op iet ar io , a p ar e ció r ea liza ndo tar e a s agríco las hace m ás de cuaren t a año s a la altu ra del kilóm etro 4 de la carret e ra q ue va d e O suna a Lan tej uel a Cro nología: 264 Obs er v a ci ones: Sólo es original un poco más de la mi t ad inferior d e la placa, la otra p art e e s t á res tuida. La lectura , e n posic ión r etró g rada, r esul ta com pl eja . Se c on s er va en la co lecció n ursaone nse de L uis P o rcu na J urado . P ar a más detalles s o br e es ta p laca, v é ase el t ipo 1 G de est e traba j o (a p a rt ado XI.3.2 en el ca pít ulo XI). +++ AN (foto: Luis P orcuna) ID 154 Referenci as: in é dit a , r e co g idada en lo s «Pa p eles de Col lantes» 26 . Ti p o : ? Pr o ce d encia : Cro nología: Obse r va ciones : En oc tubr e de 195 7 la documen ta F ra ncisco Coll an tes de T erán d en t r o de la colección de l institu to F rancis co Ro drí guez M arín . 26 Doc umen to 076 del A péndice VI .2. 265 272 CAPÍTULO VI N OT A S AR QU EOL Ó GICA S SOBRE EL TERRIT ORI O D E OS UN A VI.1. Y A CIMIENT OS ARQUEO LÓ G I COS DE O S U NA . H IST ORI A DE L AS INV ES TIGA CIO NES Y EST AD O A C T UA L El o bjet o c en tral de este t ra ba j o es la c iud a d d e Os una. S in em bar go , es t a no p uede ser en tendida sin la realidad y cir c un s t an cias que l a rodea n. Y a se ha vist o el con te xto g e og rá f ico (hi st ór ico y a ctua l) en el que s e encla va. P or el lo , se ha co nside rado pert ine n te dedica r una s p á ginas pa ra co nocer las evidencias a r qu eol ógicas q u e con for m a n su te r r itor i o . C o n an teriorid ad se ha hab lado de los lími tes h ist óricos de Osun a y de l as dif icu lta de s qu e en t ra ña co no c er s us vari acio nes a lo lar go de la histo r ia , inc lu ida la A n t igü edad. P or tan to , c onoci endo es t as lim i tacion es y ten ien do en cuen t a que cas i to dos l os e s tudios de terr ito r io que se h an rea l iz a do t oman com o b as e l a dem ar ca ció n de l tér m ino muni cip a l, en e ste capítul o se ha op ta d o t ambié n p or tom a r esta unidad t er ri to rial. Ha y una pr ime ra conside ra ci ón que con viene rea l iz ar antes de h ablar s obre l os yacimien t os d e l t érmino m unicipal de O su na . La manera en la q ue se deno mina a los distin tos yacimi e n tos sig ue cr i terios que normalmen te s on s ub jet iv os ado pta dos po r los dif er en t es r espo nsab les d e cada una de las inv es t ig acion es 1 . En l os úl timos a ños se tie nde a s os la yar es t a p rob lemá tica agrupando d istin t as de no minacio nes. A de m ás l as pri meras represe n t ac iones car tog ráfi cas di sponí an de pu ntos s obre una b as e cartog ráf i ca de es caso d et alle, da ndo así luga r a im pr e c isione s. Afo r tu na da ment e , los úl timos t raba jos c ont i e n en delimita ciones poligonales de los con tornos de los yacim ient os def inido s co n a p ara to s G PS que ofre cen coordena da s g e o g rá f ica s ba stant e pr e cis as. Es p or ello que en alguna ocasió n est é al udiendo a par ent em en te a dos yacimie n tos dif eren t es cua ndo en re a li d a d s e tr a t a de l mism o . H abría q ue con sidera r c omo p r e cedent es de l os estu dios d el te rr it orio las exploraciones vincu lad as con la lo caliz aci ó n de la ciudad Mu n d a . Dada la estrech a rela ción en el tras curs o de los acon te cimientos q ue muestran la s fuentes doc u men ta les , prin cipa lmente el B ell um His p ani e n s e , O sun a y lo s y a ci mie nto s arque ológ ico s de s u te r rit or io s e ha n vis to secula r men t e en el pun to de in ter és sob re esta s in ves tigacio nes 2 . A unqu e po r O suna pasar on o tro s in ves tigado res in tere sados en l a m a teria (c omo el ingeniero D omingo B elest á a fina les del sig lo X VIII) , h a y qu e destac ar p r inc ip a lm en te a Jo s é Ol ive r y H urtado en su via je por t i erras a ndaluzas realizado en 1864 por orden de la Real A cademia de la His to r ia bu s ca ndo posib le ub icacio nes de la ciu dad de M unda , qui e n reconoce Osuna, C ortijo de Alcalá, C onsuegra y C ortijo del Birr ete , aun que 1 Sobre est a problemátic a, véas e: V ARG AS JIM ÉNEZ y ROMO SAL AS 2 001: 1059 - 1060. 2 Sobre l os es tudio s histór ico s rela cion ados c on la l o cal iz aci ón de M u nd a, véa se: B ERL A NGA P A LOMO 2001, y sob re todo: SAL AS ÁL V AREZ 2014. 273 tam bién r ef ier e a h a llazg os en o tro s y a ci mie n tos, com o l os d el P ara j e de la P iedra del Cristia no o una vía romana en el cortijo de los Ma torra les (OLIVER Y HU R T AD O 1 866: 56-65). P e r o quien r ealiza una la bor más c oncie nzuda y sis temá tica es F ranc isco C o l l a nte s d e Te r á n , cuy a l abor sob re el t errit ori o d e Os una se c en tra casi ex cl usi va men te en el a ño 1957 . La documen ta ció n r e cabada es t á reco p ila da , o rde nada y c omen ta da e n el a nex o q ue aco m paña a es te ca p ít u lo . A demá s del yac imien to d e Os una , se señala n tr ein ta y cin co en el tér mino m u nicipa l (a unque uno de ellos, Cort i j o el N uñ o , lo es e q u ivo ca da m e nte , pu est o q ue pertenec e a É ci ja, a u nque f ue se pr op iedad de un v ecino d e O s una) más o t ras tres loca liza cio nes que se ñala como « nom br es s uger en tes » . S i n e mb a r g o, par a en cont rar la prim e ra rel a ción orden a da de ya ci mie ntos ar que ológico s del térm ino m un icipa l de Osuna ha y que ir a la publica ción q ue rea lizara R am ón C orzo en 1979 en uno d e los n úmer os mo nográficos d e la r evista Ar c hi v o Hi s p a l e n s e q ue se dedica ro n a O suna c omo ho mena je a F ranc isco Olid May s ou n ave . A demás del p ro pio y acimien to d e U rso , y to mando co mo base la do cumen ta ció n de Collan tes, Corz o dis t ingu e dos grupos de y acimien tos. En p r im er l ugar s eñala v ein t isiet e loca liz aci on es de ép o ca r omana ( fig. 6. 1) y a ñade a co n t in uación o t ras s e is en las que se ha l lan « an tigüedades cris t ian as » (fig. 6. 2) (CORZO SÁN C HEZ 1979a). Fig. 6.1 : Y acim ie n tos de ép o ca romana, segú n C or z o S á n c hez 1979 a ( fig. 5) . 274 Fig . 6.2 : Y acim ie nt os « cr isti anos y vi sigo do s», seg ún Corzo Sá nchez 1979a (fig. 7). El pl ano n.º 20 de or denació n de las N orm as S ubsidia rias de Osun a (t itula d o « Det ermin acio nes e n suel o no urba nizab le» ) ti en e f ec h a de r eda c ci ó n de jun io de 1981 y recog e lo s mis mos da to s q ue ofr e ciese Cor zo , y se a ñaden algunos más: Ranc ho el P ol vorí n , C ort ij o V en d av a le s , R an cho de l a R et ama y C ort i j o d e la Rom e ra ( to do s estos con s iderados como « ro ma nos» ) y aña de C ort ijo d e C onsueg ra c omo e nclav e en el que s e ha enco n t rado ma t eria l c r is t iano p rimitiv o . I gualmen te a p rincip ios de la década de los años o c hen t a, Lor enzo Cascaj osa dio a cono cer los hal laz gos más sig nif ica t ivos de alguno s de los yaci mientos del tér mino m unici pa l en una serie d e a rtícu l os de El Paleto . 2 . ª É p o ca . Con cr et ame n te r ef ir ió los de l Cer r o de l as C ab e zas , del C orti j o de Alcalá ( CAS CA JOSA SÁN C HEZ 1980a), C ortijo d e Con su egra y Cerr o de l a Camo rra (C ASCA JOS A SÁN CHEZ 1 980b ) y Cerr o del P radill o (CASCAJ OSA SÁNCHEZ 1980c ). T ambié n f ue ron interesan te s campañ as de pr os pecc i ó n aé r ea por equipos f rances e s en t re f ines de la dé cad a de l os años s eten t a e ini cio de lo s o chen t a pue sto que sir viero n para evidenciar dos im p o rtan tes tra mos de m urallas en l os yacimien tos de Pa j are s y de l C er ro de la C amo r ra durante e l añ o 1981 (DIDIERJ E A N 1983) . Me dete ndr é en ellos , dado q ue la bib liografía post e rio r no los ha tenido m u y en cuen t a. 275 E l pr i me ro , Pa j a re s ( f ig. 6.3), se s itúa e n una co lina de u nos 20 m d e altu ra cercano a l arro yo del P e ina do en el qu e las fo togra fías mos trar on doce to r r es unidas po r lien zo s de m uro cónca vos. El ángulo su roest e esta ba d efe ndido po r gra ndes tr es t orr es cir cular es en t r e las q ue se d es do bla b a el m uro co nforma ndo un sólido ba st ió n. P or el cost a d o oe ste los re stos s on men os e videntes. Al nor te del bast ión se recono ció una in ter rupció n del l ienzo e n t r e dos gra ndes to r r es c erca nas, una de ellas cuadrada, po r lo q ue podr ía tra t ar se de un a p uert a . A con t in uació n las t orr e s son má s peque ñas, l a ter cer a cuadra da, la sexta redo nda y las o t ras indet erminadas . En el extre mo norte , do nde la pendien te es men or , la p la za fue defe n dida media n te u n do ble fo s o ma rcado po r lí ne as os curas f r ent e a l m uro . T ras r e aliz ar una visita al lugar , se encon t raro n algunos f ragmentos cerámicos del Br once F inal , nu mer osos f ra g men to s de épo ca ibéric a, un cuello de á nfo ra p in t ada q ue se da tó e n el siglo IV a.C., un f ra gme n to de ce rámica gris y un ú nico f rag mento de cerámi ca de b a r niz neg ro t ip o B, a test igu ándos e una tota l a us encia de sigil la t a y t égulas, por lo que la o cupaci ón del yacim ien to se f e chó hasta la se gu n da mi ta d del siglo I a.C., co mo m uy t a rd e (DI DIERJEAN 1983: 74-76). P ost erior men te, P ierr e M or et señ a ló q ue la es tr uct ura d ef ensi va d ebe poseer un a dat a c i ón po ste r i or a la con qui st a rom ana, aun que d eben prac ticar se s o ndeo s estra t igráficos q ue lo co r r oboren (M ORET 1996: 545 [396]). E n c u ant o a l C e rro de la Camorra (fig. 6.4) , l as fo togra fías r evela ro n en el ext r e mo sur u na parte sus m urallas. De izquierda a der e cha s e dis t inguió un bas t ió n rect angula r fo rma do por dos grandes t orr es que par e cían cua dra das . A c ont inu a c i ón, cinco lie nzos c ónca vo s e nlazan cua tr o t orr es de f ormas i ndetermi na das. T am bién p uede a pr e ci ar se que este d isposi t iv o def endía el c os tado o rien ta l d e la c iudad . E n es te caso no s e re a l iz ó un a vi sit a d e campo , p e ro su resp onsabl e s osp e chó qu e s e encont r arí a un a evidencia sim ilar a la de P aja res d eb ido a l a dis p osició n de la c erc a. Estos r e cintos de m uros cónca vos serían de o rigen h e lenís t ico (DID IERJEAN 1983: 76 - 7 7). M o r et es de la misma o pinión y res alta el papel desta ca do que d ebió jugar al f ina l de las guer ras civile s, no debiendo se r m uy a nter ior la co ns t rucci ón de la mur al la a l desarro llo d e este conf licto (MO RE T 1996: 544 [394]). Fig. 6.3 : P aja res, vist a des de el nor oes te (Didi er je an 1983: fig. 38). Fig. 6.4 : Cer ro de la Camorr a , vist a desd e el sur o est e (Didierje an 1983: fig. 39). 276 Y a co n las co mpetenc ias en ma teria de cul tura as umidas por la J un t a de Andaluc ía, en 1987 se realiza una car ta arqu e oló gi c a del t ér m ino m uni cip a l po r un e qui p o com puest o por J uan Ant onio P é r e z, M an uel V ar ga s J iménez, An a Ro m o y F rancis co Sier ra (PERÉZ RANGEL et alii 1990) , quien es e vide ncian la co mp le jida d que su pone a borda r un traba j o de es t as ca racterístic as de bido a la exten s i ón del térmi no mu n i c ip al , a q ue en é l se l ocalizan dis tin t as uni da des g e ográ ficas que h acen te ne r q ue ab ordar su est ud io de mane ra s ingu l ar iz a da, o la fa lt a de r e cu rs os . U na de l as no vedades más import antes de e ste t rab a j o es que p or primera vez s e r ea li za un e studio di ac ró ni co de l terr itorio que no s e cen t ra exclusivamente en los y a cimie nto s de la A n t ig üe da d o las p rimeras m an ifes ta cio ne s cris t ia nas. Como mu c ho , tan s ól o se ha bía r egis t rad o ha s t a este m omen to algu na br eve r e fe rencia o indicació n a hallazgos p r ehistó ricos o islá mi cos f ue ra d el ámbito de la A n t igü edad. De es te modo , se r e lacio na la siguien te ca ntidad de yacimien tos ( s e ma n tiene la denomi nació n q ue se dio a ca da uno d e los periodos po r p arte del e quip o) (fig. 6.5): P reh isto r ia 3 F as e or ien t a liz an te 2 Fa s e i b e ro -t u rd e t an a 5+5 F as e ro mana 58 F as e paleocristiana 12 F a se med iev al 4 F as e moderna 3 En l a f as e ib e ro - turdet a na s e r e a li za una di stinc ión puesto que aparte de los ci nco ya cim ientos pe rtene ci en te s a esta etapa, s e seña lan o t ros cin co en lo s que a p ar e ce c erámic a a to rno pin tad a q ue no p ueden a dscr i bi rse in eq uí voca men te a un a fa se prer romana, pues las c ro nolog í as pu ede n prolong a r s e hasta épo ca romana . So br e ellos se indica q ue casi t o do s conti núan en ép o ca romana. E sta es l a m ejor rep r esen ta da cu a n ti ta ti va m e n te co n difer encia y , además de la p ro p ia Osu na, se se ñala n como as entamie n to s de t ip o urb an o el C er ro de Ch inchi ll a y el C erro d e la s C abe z as, co rres pon die ndo el res to a n úc leos rurales d e div er s a en tidad , p r i nci palm en te vill as. E n cu an to a los d e ép oc a t ardí a, de me nor cu an t ía, s e s eñ a lan como e m pla z ami e ntos urb an os lo s de Osu na y Ce r ro de la s C abe za s (figs. 6 . 6 y 6.7 ) y e l resto se r ían núcleos ru rale s de menor e n t idad y vil las. L os núc le os urbanos y las vi llas der ivarían de la fase anter i or mi ent ras que los de nomi n ado n úc le os de meno r en t idad (em p lazados en llan uras o v ert ien tes de e scas a pend ien t e), serían fundacio nes ex nov o ( PERÉZ RAN GEL et al ii 1990: 609 - 6 11 ). 277 [Document text truncated for crawler view.]