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Miguel Hernández y Yorgos Seferis bajo el Sol y la Sombra del Mediterráneo

Zerva, Adamantía

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Miguel Hernández y Yorgos Seferis bajo el Sol y la Sombra del Mediterráneo Adamantia Zerva Investigadora en lenguas y culturas mediterránea. Universidad de Sevilla Introducción La poesía, en el sentido etimológico de la palabra, que deriva del gr. Gjoíqoig, significa “ creación ” . Y como creación artística no tiene fronteras geográficas. Es universal. Aristóteles, en su obra titulada Poética, habla del arte de la poesía, que “ a todos nos une y a todos nos mueve, porque expresa los ideales humanos universales ” . Platón atribuía a algo divino la creación poética: “ La posesión y el delirio de las musas se apoderan de un alma bendita y, en tanto que glorifica los innumerables hechos del pasado, educa a la posteridad ” (Platón, Fedro, 254 a). Sobre la condición del poeta, Miguel Hernández en su poema “ Llamo a los poetas ” , escribe: [...] Siempre fuimos nosotros sembradores de sangre. Por eso nos sentimos semejantes del trigo. No reposamos nunca, y eso es lo que hace el sol, y la familia del enamorado. Siendo de esa familia, somos la sal del aire. Tan sensibles al clima como la misma sal, una racha de otoño nos deja moribundos sobre la huella de los sepultados. [...] Eso sí: somos algo. Nuestros cinco sentidos en todo arraigan, piden posesión y locura. Agredimos al tiempo con la feliz cigarra, con el terrestre sueño que alentamos. Hablemos, Federico, Vicente, Pablo, Antonio, Luis, Juan Ramón, Emilio, Manolo, Rafael, Arturo, Pedro, Juan, Antonio, León Felipe. Hablemos sobre el vino y la cosecha. Si queréis, nadaremos antes en esa alberca, en ese mar que anhela transparentar los cuerpos. Veré si hablamos luego con la verdad del agua, que aclara el labio de los que han mentido. En el presente estudio, nuestro propósito es realizar una aproximación a la obra de Miguel Hernández y Yorgos Seferis desde una perspectiva holística. No pretendemos hacer una comparación exhaustiva entre ambos poetas, puesto que su lengua y cultura eran distintas. Sin embargo, su poesía es universal. Refleja la espléndida luz del Mediterráneo y, al mismo tiempo, se ve marcada por la sombra de los acontecimientos históricos que vivieron. Miguel Hernández solía decir, según atestigua Leopoldo de Luis (1994: pág. 15) que “ el poeta es el soldado más herido ” . Una herida que es suya y, al mismo tiempo, de todo su pueblo, del mismo modo que su poesía. De este sufrimiento nace una poesía fraterna que está inspirada en el amor. Datos biográficos Yorgos Seferis es un poeta griego nacido en Esmirna en el año 1900, en el seno de una familia acomodada. Empezó a escribir poesía a los 14 años, a la misma edad que Miguel Hernández. Con el inicio de la Primera Guerra Mundial — en el año 1914 — , la familia se trasladó a Atenas, donde Seferis prosiguió con sus estudios hasta el año 1924. A continuación, estudió derecho en la Sorbona y se dedicó a la carrera diplomática, al mismo tiempo que desarrollaba su actividad poética. Lamentablemente, Miguel Hernández no pudo continuar de igual manera sus estudios. Sin embargo, a pesar de su dedicación a la vida pastoril por obligación del padre, prosiguió su formación. Ésta consistió principalmente en lecturas facilitadas por Luis Almarcha y Ramón Sijé. No es una cuestión baladí que en sus primeras composiciones se aludiera a Salicio y Galatea, prueba de que el joven poeta ya coqueteaba con la lectura de Garcilaso y Góngora. Así pues, queda patente en sus poemas el hecho de que es un estudioso de la literatura. Por lo tanto, podemos deducir que la poesía de Miguel Hernández dista de ser una creación casual e ingenua. 94 Representa la unión perfecta entre la intuición y los conocimientos adquiridos, fruto de los cánones de belleza captados en sus lecturas. 94 Leopoldo de Luis, 1994, pág. 24 Se podría afirmar que llega a lo que Dámaso Alonso llamó, la estética del cultismo. 35 Miguel Hernández se basó en la tradición clásica y la adaptó a su estilo personal. Los lectores de El rayo que no cesa (1936), como advirtió Juan Ramón Jiménez desde las páginas de El Sol, pudieron disfrutar de “ un libro lleno de belleza y sensualidad mediterránea, endecasílabos con naranjas, limones, huertos y brisas ’ ’ . 95 96 De igual manera, una de las principales fuentes de inspiración de Seferis fue la tradición clásica de la cultura griega. Los mitos y el sentimiento que nace de la conciencia de pertenecer a la cultura helena es una de las características de su poesía. En muchas ocasiones, Seferis hace referencia a la Odisea de Homero para mostrar cómo la condición humana no ha cambiado a través de los siglos. Miguel Hernández es también un buen conocedor de la cultura clásica. En un poema suyo, dedicado a Juan Sansano, al describir los bienes de la tierra olezana, escribe los siguientes versos: 97 Verdece Koré que el reino del dios Plutón ha dejado; Pomona cansa de frutos las tiernas ramas amigas; Y Flora, de rosas cálidas su bella sien ha incendiado, En tanto que su oro ofrecen a Démeter las espigas. Como apunta Fernández Palacios (2004: pág. 477), “ el afán de Miguel Hernández de adquirir conocimientos sólo pudo detenerlo la muerte. Según un compañero suyo del Reformatorio de Adultos de Alicante, todavía en la recta final estuvo aprendiendo inglés y griego, lenguas que llegó a leer con cierta soltura ” . 98 95 Ibíd., pág. 20. 96 Apud. García Montero [en línea]. « http://susanborobio.blogspot . com/2010/07/miguel-hernandez-tu-el-mas-puro-y.html». 97 Fernández Palacios (2004: pág. 476). 98 Hernández, “ Teatro ” , 1978: pág.13, apud Fenández Palacios. Características de su poesía Miguel Hernández aparece en el panorama de la poesía española en el momento de su esplendor. Los poetas de la Generación del 27 estaban publicando sus obras más significativas y desde todos los aspectos el ambiente intelectual de la época era verdaderamente brillante. Las circunstancias que rigen la obra de Seferis son parecidas. Seferis pertenece a la Generación del 30, que destacó por su dinamismo y espíritu innovador. Se atribuye a esta generación el mérito de haber abierto paso al modernismo y a las ideas europeas en las letras griegas." No obstante, fue una época de gran complejidad política e histórica en Grecia, un hecho que pone en entredicho la función histórica de la literatura. La teoría y la práctica literaria se pusieron en tela de juicio durante y después de la Primera Guerra Mundial. En las tres décadas que siguieron, desde la dictadura de Metaxás (1936) hasta el golpe de estado de los coroneles (1967), Grecia se vio envuelta en múltiples conflictos. Durante este período se desarrollaron todos los géneros literarios. Además, coincidieron durante dos décadas los viejos escritores de la generación de “ Atenas ” (incluyendo a Palamás), los tres grandes autores (Sikelianós, Kazanzakis y Várnalis), y todos los jóvenes de la Generación del 30 (a la que pertenece Seferis). En diciembre de 1963, la Academia Sueca otorgó a Yorgos Seferis el Premio Nobel de Literatura. Cuando le fue entregado el prestigioso premio, dijo en su discurso: “ Soy de un país pequeño. Un promontorio rocoso que sólo posee el esfuerzo de su pueblo, el mar y la luz del sol. Es un país pequeño, pero su tradición es inmensa ” . En esta tradición del pasado y su unión con el presente estriba la principal fuente de la inspiración de Seferis. Es una tradición que — aunque de forma a veces indirecta — sigue apelando a nuestra alma, “ psixí ” en griego (gr. qjuxó), y a la interpretación que podemos hacer de nosotros mismos. Esta palabra no es desconocida en el mundo hernandiano. Algunos investigadores especulan que el apellido que adoptó su amigo Ramón Sijé, alude a este concepto. 99 Kagialis, Takis, 2010. En la poesía de Miguel Hernández, existen símbolos y hemos de descubrirlos, aunque a veces las interpretaciones pueden variar. Es una poesía triste, pero el optimismo aparece como un rayo de sol, ya que el amor es uno de sus temas principales. En un poema sobre Orihuela, Miguel Hernández escribe: Si queréis el goce de visión tan grata / que la mente a creerlo terca se resista; / si queréis en una blonda catarata / de color y luces anegar la vista; / s/' queréis en ámbitos tan maravillosos / como en los que en sueños la alta mente yerra / revolar, en estos versos milagrosos, / contemplad mi pueblo, contemplad mi tierra. Por otra parte, la poesía de Seferis se caracteriza por una temática parecida. Hay un simbolismo implícito y, por este motivo, no se considera un poeta fácil (Karandonis, 1990: pág. 36). Sin embargo, su voz es clara y transparente. A veces, expresa el pesimismo con una sencillez que roza los límites de una confesión, llegando así al alma del lector. Es cierto que su poesía no es alegre, sino triste y melancólica, pero no llega a ser pesimista, dado que dispone de una fe en los seres humanos que le protege de caer en la desesperación. Su nostalgia nace de la pérdida de la tierra natal, y escribe: MNHMHA' ^PiOúpioa q pvrípq óttou «ai va tqv ayyí^sig ttoveí O oupavóg eívai Aíyog, OáXaaaa óev unápxEi. 'O, ti okotwvouv Trj pépa t ’ aósiá^ouv ps xápa ttíoüü aTT ’ Tqv páxn . Si traducimos el poema titulado “ Memoria A ” (la letra A' denota que se trata de una primera parte): Memoria A ' He susurrado, la memoria duele donde la toques Hay poco cielo, el mar no existe, Lo que matan de día, lo vacían de noche detrás de las espaldas. Pero Seferis, enseguida, recupera la esperanza y en otro poema suyo titulado “ Un rayo de sol invernal ” , su poesía desprende el calor del sol: návw oe pía xsipcoviáTiKri axTÍva “ EÍTTEq e 5( jü koi xpóvia: “ KaTá páQog EÍpai ^qTqpa (pwTóg ” . Kai Túpa axópq aav aKoupiTág OTig cpap5ié<j cupoTrAóTE^ tou úttvou axópq ki ótov as ttovtí ^ ouv oto vapKwpévo OTqSog tou tte A óyou ipáxvEig y wvi ^ óttou to paúpo ¿ xei TpicpTEÍ koi ósv avTÉxei ava^qTág ipqAacpqTá Tq Aóyxq Tqv opiapévq va Tpunqosi Tqv xapóiá aou Yia va Tqv avoí^si oto cpcog. Según nuestra interpretación, el poema en la lengua española se traduciría así: Sobre un rayo invernal “ Dijiste hace años: En el fondo, soy cuestión de luz. Y ahora todavía al apoyarte en la ancha espalda del sueño, aun cuando te hunden en el pecho aletargado del pronto, buscas rincones donde la oscuridad se ha gastado y no resiste, buscas a tientas la daga destinada a perforar tu corazón y abrirlo a la luz. ” En este punto, cabe destacar otra característica común entre los dos poetas: la gran elaboración del verso. Tratan de aprovechar al máximo las disponibilidades de la lengua y crear versos que alcanzan la perfección. Sus obras destacan por su estilo preciso y claro, exento de adornos innecesarios, y su riqueza simbólica. Conclusión Como consideración final, nos gustaría resaltar que Miguel Hernández y Yorgos Seferis son dos poetas universales. Dos poetas populares cuya obra revela el influjo de la poesía culta en lo popular (López Martínez, 1995: pág. 7). Pensamos que ellos eran conscientes de su condición de poetas del pueblo. Miguel Hernández, en su discurso pronunciado en la Universidad de Cartagena en el año 1935, señaló: Lope está en la tierra, con los hombres que viven entre raíces y cepas. Voz del pueblo: sus problemas, sus modos de vida, sus coplas y modos de decir únicos. Hemos de darnos cuenta los poetas, como Lope se dio, de que el pueblo es la única fuente de donde pueden sustentarse. 100 101 Miguel Hernández y Yorgos Seferis representan los ideales de toda una generación y su obra forma parte del legado de la literatura mundial. Es nuestra obligación continuar su legado y entregarlo a las futuras generaciones. Nos gustaría concluir haciéndonos eco de las palabras de Pablo Neruda sobre este deber: Recordar a Miguel Hernández, que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía, sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! m BIBLIOGRAFÍA ARISTÓTELES (2004): Poética, traducción, introducción y notas de Salvador Mas. Madrid: Biblioteca Nueva, tercera edición. CANO BALLESTA, Juan (1978): En torno a Miguel Hernández. Madrid: Castalia. 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