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La imagen de la infancia en la Guerra Civil: Un apunte sobre la educación de las generaciones futuras

Rubio Mayoral, Juan Luis

Abstract

La imagen queda impresa en la memoria como un conjunto de notas sensibles capaces de sintetizar la realidad. A ellas se asocian las emociones y valores que junto a ideas y conceptos moldean la imaginación y la conciencia del mundo. La violencia y sus consecuencias no son excepciones en la convivencia humana. Queremos emplearla ahora para dar cuenta de una parte de la vida cotidiana de la infancia en España entre 1936 y 1945 pues en ellas queda el reflejo de la dolorosa realidad, de la pérdida, del hambre, del exilio. También de luchas y batallas infantiles, desfiles, atuendos e indumentaria, gestos y actitudes adquiridas, enseñadas o imitadas, que reflejan la imagen percibida de las circunstancias de una guerra de cuyo inicio se cumplen ahora 80 años.

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F AH ABRIL 2016 66 La imagen de la infancia en la Guerra Civil Un apunte sobre la educación de las generaciones futuras La imagen queda impresa en la memoria como un conjunto de notas sensibles capaces de sintetizar la realidad. A ellas se asocian las emociones y valores que junto a ideas y conceptos moldean la imaginación y la conciencia del mundo. La violencia y sus consecuencias no son excepciones en la convivencia humana. Queremos emplearla ahora para dar cuenta de una parte de la vida cotidiana de la infancia en España entre 1936 y 1945 pues en ellas queda el refiejo de la dolorosa realidad, de la pérdida, del hambre, del exilio. También de luchas y batallas infantiles, desfiles, atuendos e indumentaria, gestos y actitudes adquiridas, enseñadas o imitadas, que refiejan la imagen percibida de las circunstancias de una guerra de cuyo inicio se cumplen ahora 80 años. Niños cantando el Cara al Sol en el patio de la Escuela María Auxiliadora de los Jardines de Murillo de Sevilla en 1940. JUAN LUIS RUBIO-MAYORAL UNIVERSIDAD DE SEVILLA ueron muchos los fotógrafos, profesionales o aficionados, oriundos o venidos del extranjero los que, con diversa fortuna, fotografiaron la realidad de la Guerra Civil española, compartiendo muchas veces los mismos hechos. A diferencia de la crónica escrita, el lenguaje gráfico posee un carácter universal y aunque necesita de una interpretación, no requiere una gramática ni un léxico preciso. Fueron por tanto, testimonios que las revistas, semanarios y periódicos no dudan en emplear por la sencilla y rápida comprensión de su mensaje. La guerra española fue una de las más fotografiadas gracias a la portabilidad de cámaras que por su reducido tamaño permitían captar imágenes de forma más inmediata, espontánea y dinámica en medio del confiicto. Desde las páginas de la prensa muchos intelectuales occidentales © ICAS-SAHP. Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Gelán. El de España fue uno de los primeros conflictos modernos que involucró a la población civil. dieron forma a una narrativa de la guerra, cuya gramática debía engranar con la mecánica de la propaganda, alejada de toda complejidad para encontrar mayor impacto. Era necesario convencer a la opinión internacional de que la guerra de España no era un simple confiicto político. Pero, con independencia del empleo instrumental de la imagen, la realidad de las víctimas era irreversible. Por tanto, no cabe duda alguna que el legado documental de una guerra forma parte del testimonio del dolor, el sufrimiento y la infamia del ser humano. El de España fue uno de los primeros confiictos modernos que involucró a la población civil. La cobertura comprometida que reporteros como Robert Capa, Gerda Taro y Robert Seymour — Chim — hicieron de ella, marcó el nacimiento de la fotografía de la guerra moderna. La dimensión humana de su trabajo refieja la incertidumbre y el temor de los reclutas adolescentes o el desarraigo de las familias refugiadas. Son las miradas de los niños captadas por Chim, las que llegaron al lector con la inmediatez natural perseguida por su autor. Su trabajo marcó un estilo narrativo que convenció a John Grierson, director de la recién fundada Unicef para encargar a Chim, en 1948, un reportaje destinado a recoger los testimonios que permitieran mantener las huellas que en los niños dejó el confiicto mundial en toda Europa. Entre las imágenes que forman parte de los iconos de la Guerra Civil, son clásicas las del miliciano abatido en el frente de Córdoba recogida por Robert Capa, o la de los guardias de asalto disparando sus fusiles en Barcelona, protegidos tras los cuerpos sin vida de varios caballos, en una imagen captada por Agustí Centelles. La historia de las sociedades ha analizado las fotografías de niños sobre todo para documentar los cambios producidos en la visión que los adultos tienen de la infancia. JUEGOS DE GUERRA. Los niños han jugado siempre a la guerra, dando cuenta con ello, de actos y formas de conducta que imitan lo que sucede, o que son transmitidas por algún medio de su entorno. Ramón y Cajal, o Pablo Neruda, entre otros, también recuerdan en sus memorias los juegos de guerra de la infancia. También el general Mola en agosto de 1936 anotó en su diario “el juego que se llevaban unos chiquillos. Dos de ellos iban con escopetas de juguete. Los demás cogían a otro prisionero y lo conducían ante los armados. Éstos le gritaban al preso: '¡Viva España!, ¡viva España!', y como el preso no contestara (el juego era no contestar), los de las escopetas apuntaban y el pelotón imitaba el fusilamiento”. De manera que entre las imágenes icono de la guerra figura la del pelotón infantil de niños, jugando a fusilar. Por la violencia irracional que representó la represalia política desatada en ambos bandos se ha identificado con la guerra de España. Lo cierto es que la famosa imagen pertenece al “reportaje de Nanos (figuren Abisinis, i Italians) en Montjuich” realizado por Centelles y el periodista Josep Aymamí-Serra, en 1936, para dar cuenta de las salvajadas de otra guerra. La que veAH ABRIL 2016 67 Mundo Gráfico, 16-06-1937, p. 6. Hemeroteca Nacional de la Biblioteca Nacional. Fotografía. Albero y Segovia. AH ABRIL 2016 68 Pelayos de Córdoba, en una imagen de 1936. nía desarrollándose en Abisinia contra las fuerzas italianas que habían ocupado Etiopía. Un hecho, que hace patente la constancia reiterada de acciones y conductas semejantes en la memoria humana de los confiictos armados. Durante la guerra, la infancia no escapó al objetivo de las armas. También fue protagonista de la propaganda que ambos bandos emplearon como parte de la estrategia de una guerra total. Como en otros confiictos, una parte de la infancia y la juventud se incorporó a alguna de las últimas levas, como la denominada “quinta del biberón” que en el ejército popular participó en la ofensiva del Ebro. Aunque no existe un balance exacto, la cifra de menores fallecidos, heridos y desplazados puede situarse en torno al medio millón incluidos alrededor de treinta mil que fueron evacuados a distintos centros de acogida en Francia, Suiza, Bélgica, Dinamarca, Gran Bretaña, Rusia o México. Hambre, miedo, incertidumbre sobre el paradero de sus padres, o peticiones sencillas como papel, lápiz y sellos para asegurar el contacto con sus familias, son parte del contenido de cartas, diarios, redacciones, dibujos o cuadernos escolares, que se mantienen como testimonio indeleble de historias conmovedoras de la infancia evacuada de los frentes durante la guerra de España. Desde el gobierno sublevado, el ministro Sainz Rodríguez había sentenciado que los programas y textos escolares fueron la preocupación de los “gobiernos marxistas para infiltrar a través de ellos su política antirreligiosa". Por tanto uno de los principales cometidos de la España nacional, sería el de atajarlos con cuestionarios y textos en los que las ideas de patria y religión sirvieran “de alimento espiritual a la generación que estamos forjando”. REPÚBLICA EN GUERRA. En el gobierno de la República, los cambios en el Ministerio de Instrucción Pública a lo largo de la guerra se suceden a par que la infiuencia que los grupos políticos tienen en el gobierno. Sus responsables encargaron a maestros e inspectores el fomento de los valores de su sistema constitucional. La inspección debía supervisar libros de texto y principios educativos. Desde la Dirección General de Primera Enseñanza habían quedado fijadas en 1934 las bases desde las que realizar la selección de libros de estudio y de lectura para su uso en las escuelas y un listado de ellos. En las zonas que mantuvo la República las ideas que marcaron la política educativa se transformaron en consignas. No habría distinciones para el acceso a la educación y la cultura, pues estas hacían libres a las personas además de dignificarlas. En los primeros meses del confiicto los directores de las escuelas normales quedaron obligados a dictar dos conferencias semanales para todos los alumnos en las que, entre otras cosas, se explicarían problemas políticos y sociales así como la significación de la lucha mantenida por el pueblo y también un plan destinado a investigar los efectos que la guerra estaba causando en los niños. En marzo de 1937 se reabrieron las escuelas normales y aunque no hubo nuevos ingresos, se permitió formar a quienes ya cursaban estudios. Ese mes aparecieron un conjunto de medidas para organizar tres cursos intensivos de una semana donde los profesores quedaban obligados “a referirse y estudiar los antecedentes, contrastes y diferencias entre la tiranía fascista y la República democrática”, dando a conocer el marxismo en las materias de formación humanística. Era también la ideología que sostenía a los grupos de milicianos que no exentos de un espíritu revolucionario luchaban por mantener la República. También se organizaron cursillos de capacitación durante los meses de junio y julio para los combatientes y se recurrió a contratar a estudiantes de las normales para poder atender la demanda de maestros y maestras. Al final, a alumnos de otras carreras y estudios, con carácter y vocación, para garantizar con ello las necesidades de escolarización. El magisterio debe atender las escuelas creadas y suplir las ausencias que causaba la incorporación al frente de buena parte de docentes. En noviembre de 1937 se inician los cursillos de perfeccionamiento cultural e información metodológica dirigidos al magisterio rural que además recibirá formación sobre las bases doctrinales de antifascismo, el refiejo internacional de la guerra y el papel del maestro desde su labor docente. A pedradas ■ “Los niños en la calle se zurraban unos a otros, y las dreas (guerras a pedradas) entre barrios eran completamente habituales. Los juego infantiles eran con frecuencia juegos muy violentos —el zurriago, dola, Rusia, luz, la pastilla por detrás, pies quietos, etcétera—, pensados casi siempre para hacer sufrir al más débil (…) no voy a citar por sabido el trato que se daba a los detenidos en las comisarías, a los presos en las cárceles, a los pobres loquitos en los manicomios o a los chicos rebeldes en los reformatorios”. Carlos Giménez. Todo Paracuellos . De Bolsillo, Madrid, 2009, p. 22. © ICAS-SAHP. Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serrano. Más información ■ Alted Vigil, Alicia Política del nuevo estado sobre el patrimonio cultural y la educación durante la Guerra Civil española. Ministerio de Cultura, Madrid, 1984. ■ García Colmenares, Carmen y Martínez Ten, Luz La escuela de la República. Memoria de una ilusión. Catarata, Madrid, 2014. ■ Molero Pintado, Antonio La educación durante la Segunda República y la Guerra Civil (1931-1939). Ministerio de Educación y Ciencia, Madrid, 1991. ■ Pérez Galán, Mariano La enseñanza en la II República Española, Cuadernos para el Diálogo, Madrid, 1975. Reedición en Mondadori, Madrid, 1989 y Biblioteca Nueva, 2011. ■ Sierra Blas, Verónica Palabras huérfanas: los niños exiliados en la guerra civil. Taurus, Madrid, 2009. Desde las páginas de la Cartilla Escolar Antifascista se alentará en lo social a que maestros y trabajadores emulen desde la cultura, con libros y escritura, la lucha armada de los frentes. Más tarde se acentuó también la preocupación por la situación de la infancia en guerra. Los carteles editados en el transcurso de la guerra por las agrupaciones libertarias son muestra del sentido que trató de imprimarse en la educación. Por inconcebible que parezca, desatado el confiicto, ambos bandos se pusieron a construir un programa para la enseñanza primaria, dado que no existía, a pesar de que en 1857, la denominada Ley Moyano, base del sistema educativo hispano, así lo prescribió. En octubre de 1938 un decreto hacía público el nuevo plan de estudios primarios como desarrollo de una política que se había preocupado de la construcción de edificios escolares, la mejora de los sueldos del magisterio o la disminución del analfabetismo. Y el del denominado bando nacional se aprobó por Orden del 15 de diciembre de 1938, aunque no llegó a publicarse. CRUCIFIJOS Y HOSPITALES. Entre los meses de enero y febrero de 1937, Chim viaja por los territorios del frente norte de la República. Entre otros reportajes recoge imágenes de la convivencia y tolerancia con estamentos, personas y símbolos de la religión católica. Visita Erandio, Góliz y Berango y unas escuelas, entre ellas la de Amorebieta. En las fotografías que capta, se aprecia el crucifijo en la pared de las clases —quizá sea la de Górliz— y encima de la pizarra con el mapa de la provincia de Vizcaya, en la de Amorebieta, junto a primeros planos de sus pequeños escolares y las actividades normales del recreo. Una de esas imágenes fue publicada en Regards el 4 de febrero de 1937. Chim viaja después a Gijón y en la ciudad recoge sobre todo escenas urbanas como las de los niños, que han convertido un edificio de en ruinas en su lugar de juego. La atención sanitaria a la infancia ayudó a muchos a sobrevivir a la guerra. En los hospitales el juego y el entretenimiento para los niños heridos y enfermos también se cuidó. Como el cuidado con que se atendió a los niños desplazados desde los frentes de guerra. Más tarde alguno de los hogares de acogida a niños huérfanos e hijos de milicianos quedaron transformados en hogares del Auxilio Social, encargados de reeducar a la infancia republicana. Desde el bando vencedor, la salida de menores se identificó como un robo y su vuelta a casa se consideró una acción estratégica, aireada en carteles y con lemas como el siguiente: “La España rota y roja te arrebató ese hijo. La España de Franco te lo devuelve. Ellos y nosotros cumplimos nuestros designios diversos. Ellos destruyen la familia. Nosotros edificamos la sociedad sobre ella”. La propia hija del general Franco era el centro de la singular escena preparada para algún noticiario, donde a instancias de su padre repetía: “Pido a Dios que todos los niños del mundo no conozcan los sufrimientos y las tristezas que tienen los niños que aún están en poder de los enemigos de mi patria”. La rutina diaria de la nueva escuela se corresponde con los valores defendidos por los grupos que apoyaron el levantamiento armado. Con alguna variación se iniciaba con el canto del himno del Cara al Sol , el izado de la bandera y el rezo en una clase donde figuraban los retratos de Franco y José Antonio, situados a ambos lados del crucifijo. Durante la guerra se distribuyó un cartel de las Juventudes Libertarias donde un niño aparecía rodeado de tres camisas, azul, roja y negra, con un texto que señalaba "no envenenéis a la infancia". La parte de la memoria, que nuestros mayores mantienen de aquella guerra nos nutre del testimonio que permite dar vida a la trama de imágenes que mantienen la memoria de aquella tragedia. Esos recuerdos forman parte de una infancia captada por los principales reporteros gráficos que cubrieron el confiicto. Son ellos los que construyeron con sus cámaras la imagen que llegó al mundo. Algunas permanecen como símbolos en la memoria de la historia humana. Su inclusión en diarios y revistas de prensa permite analizar las condiciones en que fue publicada y dar cuenta de la información de la que dieron testimonio, una tarea más por hacer.              AH ABRIL 2016 69 Una 'grata' visita ■ Visita de la hija del general Franco el 22 de abril de 1939 a la Escuela Maternal de María Inmaculada en los Jardines de Murillo. Acompañada de su profesora Blanca Baena y del Alférez de la Legión, Juan Vila. Fue recibida por los gestores municipales Alberto Laffón y Tomás Barbadillo, acompañados por el presidente local de primera enseñanza Ángel Camacho Baños; la directora y profesoras de la Escuela, y “la inspectora de cantinas escolares señorita Laraña, y otras personas del profesorado del Magisterio”. Las niñas cantaron a coro y recitaron “poesías patrióticas y alusivas a la grata visita”. El ayuntamiento le regalaba como recuerdo de su estancia una pulsera de oro, con una medalla de la Virgen de los Reyes, grabada el dorso el NO 8 DO y la fecha del 16 de abril de 1939, Año de la Victoria, y “día en que Carmencita llegó a nuestra ciudad”. ABC Sevilla, 23.04.1939. © ICASSAHP. Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serrano. E A G E N D A Atlas de la Historia Económica de Andalucía AH ABRIL 2016 70 l Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) acaba de publicar el Atlas de la Historia Económica de Andalucía siglos XIX-XX , una obra digital que continúa el camino abierto por el Atlas de la Historia del Territorio de Andalucía publicado en 2009. Esta obra, accesible on-line en la web del IECA, propone un recorrido por la economía de Andalucía desde los albores de la Edad Contemporánea hasta el umbral del siglo XXI. Su aportación más innovadora es ofrecer a los usuarios una síntesis gráfica de la historia económica contemporánea de Andalucía a través de una extensa selección de mapas y gráficos elaborados ex profeso para esta edición. Junto al ineludible contenido cartográfico, el atlas presenta un amplio repertorio de tablas y datos estadísticos, así como de textos explicativos y de análisis. El apartado iconográfico se completa con otras elaboraciones infográficas y un extenso fondo de imágenes ilustrativas, que van desde muestras de cartografía histórica a ilustraciones y fotografías de diferentes épocas. En total, el Atlas incluye más de medio millar de mapas y gráficos, junto a las tablas de datos asociadas empleadas en su elaboración: más de 350 imágenes complementarias y textos disponibles para su consulta así como para su libre descarga, disponibles para su reutilización por cualquier interesado. Todos los materiales que integran la obra están a disposición del uso público, con el objetivo de convertir al atlas en una herramienta útil para la difusión, enseñanza y el conocimiento de la historia económica contemporánea de Andalucía. Este trabajo se estructura en una primera parte que introduce un cronograma con los hitos históricos y económicos sucedidos entre 1850 y el principio del tercer milenio en los ámbitos global, nacional, y particularmente en Andalucía. La segunda parte es una secuencia de capítulos bajo el epígrafe de “perspectivas globales”, en los que se efectúa un acercamiento a la transición desde el Antiguo Régimen al mundo económico contemporáneo y a los grandes ciclos identificados en la economía andaluza en los dos últimos siglos. Prosigue con una sección relativa al “capital humano” en la que se tocan aspectos concernientes a cuestiones tan fundamentales y decisivas para el devenir económico como son las bases demográficas: sus características naturales, movilidad, nivel de instrucción y actividad, etc. La tercera parte se centra en los principales sectores y ramas de actividad, desde el sector primario y secundario al terciario y los servicios, con secciones y capítulos dedicados a la economía rural y la pesca, minería, energía, industria, construcción y vivienda, comunicaciones e infraestructuras, turismo, comercio y el sistema financiero. Cada uno de los capítulos de la obra ofrece una visión general de los elementos tratados y presenta varias aproximaciones en detalle, a modo de “estudios de caso” que permitan una comprensión diacrónica de fenómenos en contextos geográficos y temáticos más concretos que el conjunto regional. Así, por Fábricas reales y minería a finales del siglo XVIII. Atlas de Historia Económica de Andalucía.