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Nuevos documentos sobre el comercio de los metales hispánicos en la época romana. Los lingotes de Chipiona (Cádiz)

Rico, Christian; Domergue, Claude

Abstract

Se presentan cuatro lingotes de plomo y dieciseis lingotes de cobre de época romana hallados casualmente cerca de la desembocadura del Guadalquivir en 1992. Su estudio tipólogico y epigráfico, así como la comparación con otros lingotes de pecios excavados en las Baleares y en el estrecho de Bonifacio, permiten adscribir los lingotes al primer cuarto del siglo I d.C. Asímismo, permiten hipotetizar sobre la procedencia de los metales, la zona minera de Sierra Morena oriental para los lingotes de plomo y las minas de la Faja Pirítica Ibérica para los lingotes de cobre.

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163 NUEVOS DOCUMENTOS SOBRE EL COMERCIO DE LOS METALES HISPÁNICOS… Habis 41 (2010) 163-184 - © Un i v e r s i d a d d e se v i l l a - i.s.s.N. 0210-7694 NUEVOS DOCUMENTOS SOBRE EL COMERCIO DE LOS METALES HISPÁNICOS EN LA ÉPOCA ROMANA. LOS LINGOTES DE CHIPIONA (CÁDIZ) Christian Rico y Claude Domergue Université de Toulouse 2-Le Mirail [email protected] - claude.domer[email protected] NEW DOCUMENTS ON ROMAN METALS TRADE. THE INGOTS OF CHIPIONA (CÁDIZ) RESUMEN: Se presentan cuatro lingotes de plomo y dieciseis lingotes de cobre de época romana hallados casualmente cerca de la desembocadura del Guadalquivir en 1992. Su estudio tipólogico y epigráfico, así como la comparación con otros lingotes de pecios excavados en las Baleares y en el estrecho de Bonifacio, permiten adscribir los lingotes al primer cuarto del siglo I d.C. Asímismo, permiten hipotetizar sobre la procedencia de los metales, la zona minera de Sierra Morena oriental para los lingotes de plomo y las minas de la Faja Pirítica Ibérica para los lingotes de cobre. PALABRAS CLAVE: Lingotes romanos, plomo, cobre, Bética, epigrafía ABSTRACT: The paper presents four Roman lead ingots and sixteen copper ingots of the same period found occasionally underwater in front of the Guadalquivir mouth. The typology and the epigraphy, as well as the comparisons done with other ingots excavated in Roman shipwrecks in the Balearic Islands and the Straight of Bonifacio, allow to date the ingots in the first quatter of the first century AD. They allow as well to adscribe the ingots to two mining areas, the Eastern Sierra Morena (Linares-La Carolina) for the lead, and the Iberian Piritic Belt (Riotinto and others mines) for the copper. KEyWORDS: Roman ingots, lead, copper, Baetica, epigraphy En 1992, en relación con obras de regeneración de la playa de Regla en Chipiona, al norte de Cádiz, se efectuaron labores de dragado en aguas de la provincia de Huelva frente a la desembocadura del Guadalquivir que sacaron a la luz del día un conjunto de 22 lingotes romanos, cuatro de ellos de plomo, el resto de cobre. El hallazgo fue objeto de una corta presentación durante las iii Jornadas de arqueología subaquática que se celebraron en Valencia en noviembre del año 164 CHRISTIAN RICO y CLAUDE DOMERGUE 1997 y su posterior publicación en las actas de las mismas1. En octubre de 2009, en el marco del estudio que estamos llevando a cabo sobre el comercio del metal hispánico en la época romana, tuvimos la oportunidad de estudiar gran parte de estas piezas que fueron depositadas, tras su descubrimiento, en el Museo Provincial de Cádiz2. se trata en concreto de los cuatro lingotes de plomo y de 16 de los 18 lingotes de cobre entonces recuperados. La homogeneidad del conjunto, en cuanto a tipología, dimensiones y epigrafía, sugiere, sin lugar a dudas, que todos proceden de un mismo pecio del cual se desconoce todo, pués no se efectuó un control arqueológico para localizarlo y determinar su estado de conservación, potencial arqueológico e interés científico. Las diferentes piezas tanto de plomo como de cobre, que a continuación se describe, presentan paralelos tipológicos y epigráficos claros con otros lingotes excavados en pecios en el sur de Francia, como los de Sud-Perduto 2, Lavezzi 1 y de Sud-Lavezzi 2, en el estrecho de bonifacio3. De este modo, se puede adscribirlos a los primeros decenios del siglo i de nuestra era, siendo así el hallazgo de Chipiona un elemento más para el estudio del comercio de la bética a comienzos del alto imperio. su otro interés reside en su localización, en la cabecera de la gran ruta marítima por la que la bética exportaba los productos de su rica economía, salazones, vinos, aceite y metales (fig. 9). 1. lo s l i n g o t e s d e p l o m o Los cuatro lingotes de plomo recuperados son de la misma forma, del tipo Domergue ii, galápagos alargados de sección triangular, de entre 49 y 50 cm de longitud, una anchura de 15 cm y una altura comprendida entre 10,5 y 12 cm. son de peso muy similar, entre 48,5 y 51,5 kg. Todos llevan una estampilla en una cartela rectangular en el dorso, y tres además sellos en negativo dispuestos en los flancos y en las caras anterior y posterior4. En fín, los cuatro presentan perforaciones cuadradas en sus bases. Este tipo de perforaciones han sido documentadas en lingotes de plomo de otros pecios, como Sud-Perduto 2 y Cabrera 5. se han interpretado como las huellas dejadas por grandes clavos dispuestos para sujetar parte de los lingotes sobre el suelo de la barca que los trasladaba desde la zona 1 alzaga García 1998: 164. 2 Los autores quisieran dar las grácias a D. Juan alonso de la sierra Fernández, director del Museo Provincial, y a su personal, tanto por la acogida que les reservaron como por la ayuda que les prestaron durante su estancia, que facilitó su trabajo. 3 bernard y Domergue 1991; Liou 1990; Liou y Domergue 1990. 4 CH92-Pb-1, 2 y 3, siguiendo la numeración que les hemos dado durante su estudio para facilitar la identificación; para el plomo, CH92-Pb-1 a 4, para el cobre, CH92-Cu-1 a 16. 165 NUEVOS DOCUMENTOS SOBRE EL COMERCIO DE LOS METALES HISPÁNICOS… minera por el Guadalquivir hasta el puerto de Hispalis de donde salieron al mar5 ; son pues estas perforaciones un primer indicio sobre la procedencia del plomo de Chipiona que habría que situar en la sierra Morena oriental, en la zona de LinaresLa Carolina. Los lingotes sufrieron golpes repetidos que han dejado en el metal huellas alargadas y alguna deformación del mismo; estos golpes se deben seguramente a su manutención ya en la antigüedad, pero es probable que algunos se dieran durante la recuperación de las piezas en 1992. Para facilitar la descripción de los lingotes y de la epigrafía que llevan, se seguirá el mismo orden, y siempre de izquierda a derecha (fig. 1): Adescripción del lingote; Binscripción en el dorso; Cmarcas en el flanco anterior; Dmarcas en el flanco posterior; ECara izquierda; FCara derecha. - CH92-Pb-1 (fig. 2a-c) aLingote de 50 cm de largo por 15 de anchura y una altura comprendida entre 10,5 y 11 cm. Tiene una sección triangular, midiendo el dorso 40,8 cm por 3,5 a 4 cm. su peso es de 49 kg. bCartela rectangular alargada, centrada, de 24 cm de longitud y 2,2 cm de anchura. su profundiad es de 8 mm. se lee la inscripción con letras en relieve de 17/18 mm de altura (fig. 5a); contiene tres elementos separados, los dos primeros por un punto trinagular, el segundo del tercero por un sencillo punto redondo: Q . biGVEi . F 5 Detalle de la argumentación presentada en Colls et alii 1986: 37-39 y 68-69; tambien bernard y Domergue 1991: 53-56; Domergue 1998: 203-206. Figura 1. Esquema de un lingote de plomo con indicación de sus diferentes partes. 166 CHRISTIAN RICO y CLAUDE DOMERGUE Ca 11,5 cm de la extremidad izquierda, perforación cerca de la base, de 13 mm de lados; una segunda perforación a 4,5 cm de la primera. Restos de un sello impreso a 17 cm del lado izquierdo (fig. 2b y 6a): MLG (dirección 7h); el sello es repetido a 10 cm del primero y con la misma dirección (7h). Longitud de la inscripción 35 mm, altura de las letras 12/13 mm. DPerforación cuadrada, de 13 mm de lados, a 10 cm de la extremidad de la pieza. Esin marcas. FDos sellos sin cartela, en negativo, dirección 8h (fig. 2c). La superior, larga de 37 mm, muestra las letras ligadas PHiL por un lado y aR por el otro; las letras tienen una altura de 18/19 mm. El sello inferior lleva la inscripción C . KaC, sin cartela y en negativo. Longitud 40 mm, altura de las letras 17 mm. Los dos sellos forman un mismo nombre, C. Kac(ius) Philar(gyrus), interpretación permitida, como lo veremos más adelante, por la presencia de este mismo nombre, aunque con una ortografía un poco diferente, en varios lingotes de plomo del pecio SudPerduto 2. Figura 2a-c-Lingote de plomo con inscripción Q. biGVEi . F y sellos MLG y C KaC // PHiL (esc. 1/5) 167 NUEVOS DOCUMENTOS SOBRE EL COMERCIO DE LOS METALES HISPÁNICOS… Comentario onomástico Dado que el nomen Biguei está precedido por solo una inicial de nombre -Q de Q(uintus)-, la estampilla menciona un único individuo, esto es, al genitivo, como occurre frecuentemente en los sellos de lingotes de plomo (“[Plomo] producido por…”). Ordinariamente, nombre y gentilicio están seguidos por la filiación, pero aquí esta es incompleta; falta efectivamente la inicial del praenomen del inviduo del cual Quintus era el hijo. La buena conservación de la inscripción muestra que la letra no desapareció por accidente. De hecho, esta estaba ausente en la matriz que sirvió para confeccionar la lingotera (¿olvido?, ¿ignorancia?); de forma que se leerá: Q(uinti) Biguei [.] f(ilii). Podría ser que la grafía -ei sirviera para notar la -i larga del genitivo singular. sin duda, en la segunda declinación latina, esta –i larga no se apoya sobre un antiguo diptongo: así, en el senatus consultum de las bacanales (CIL i2, 581, 186 a.C.), donde están marcados con precisión los diptongos, los genitivos al singular de la segunda declinación se terminan en -i. Pero más tarde, como escribe a. Ernout6, “quand -ei et -i long se sont confondus dans la prononciation et que, par la suite, -ei servit à noter -i … on trouve dans les inscriptions à la fois -ei et -i au génitif”. Y el mismo Ernout da como ejemplo la fórmula populi Romanei, en la lex Agraria de 111 a.C. (CIL i2, 585, l. 1). Claro está que nuestros lingotes, como hemos visto, son más tardíos (muy probablemente, del primer cuarto del siglo i d.C.), pero no podemos excluir que biguei represente Bigui, genitivo singular de *Biguus, aunque tampoco hay que descartar que sea el genitivo singular en -i de *Bigueus. *Biguus o *Bigueus, el nomen es en todo caso un unicum en la onomástica latina. sin embargo es difícil ver en él un antropónimo indígena latinizado, pues los índices onomásticos de J. Untermann no recogen el elemento biku-7. ¿Podríase tratarse entonces de una grafía provincial de un antropónimo formado sobre la raíz *uic-, como p.ej. el nomen Vic(c)ius, -a? 8. Este último es raro. Está atestiguado tres veces en italia9, una vez en el Nórico, otra en Germania10. En Hispania, se conocen cuatro casos, tres en la Tarraconense, uno de los cuales en Galicia11, y otros dos cerca de sagunto12, el cuarto en la bética, en Zalamea13, en 6 Ernout 1989: 28, § 49. 7 MLH iii.1: 209-238; tampoco se recoge en Rodríguez Ramos 2002. 8 agradecemos a Coline Ruiz-Davasse, quien se interesó por nuestro problema, por habernos sugerido esta pista. Cf. Vallejo Ruiz 2005: 450. 9 Una en Campania, donde Conway 1967 le atribuye un origen dialectal. 10 Onomasticon iV: 166-167. 11 Viccius silo (CIL ii, 2524 y Tranoy 1981: 282). 12 C. Viccius Urbanus (CIL ii2 /14, 282 = CIL ii, 4017); C. Viccius bargates (CIl ii, 2/14, 286). inscripciones fechadas a finales del siglo i o principios del siguiente. 13 P. Vicius Rufus (CIL ii2 /7, 919 = CIL ii, 2630, fecha de finales del siglo i o principios del ii). 168 CHRISTIAN RICO y CLAUDE DOMERGUE la zona de la serena, donde existen minas romanas de plomo y plata. Pero se trata aqui de Viccii y no de biguei. Con razón, se podría ver en BIGVEI grafías específicas del latín vulgar. sabemos que, a partir del siglo i de nuestra era, tanto en la pronunciación como en la grafía, la confusión entre u y b es frecuente14. Probo, el gramático del siglo i, da varios ejemplos de estas pronunciaciones y grafías erróneas15. En Pompeya por ejemplo, en una inscripción parietal fechada entre la época augustea y el año 63, se lee bERVs por VERVs16. Por otra parte, en posición intervocálica, las oclusivas sordas tienden a sonorizarse, c volviendose g17. así se podría explicar la grafía Biguei para *Vicuei. Pero *Bicuus (-eus) no es Vic(c)ius. ¿Podría pensarse entonces que el que fabricó la matriz del sello conocía mal el latín (recordaremos el olvido de la inicial del praenomen del padre) y entendió mal el modelo que se le había dado? Cierto es que *Vicuus (-eus) y Viccius parecen construídos sobre un mismo elemento *uic, pero obviamente no se puede confundir los dos antropónimos. bien parece biGVEi un nuevo y desconocido antropónimo. - CH92-Pb-2 aLingote de sección triangular, de 49,7 cm de largo por 15,5 de anchura; altura comprendida entre 10,5 y 11 cm. su dorso mide 41,3 cm de largo por 3,4 a 4 cm de anchura. El ángulo superior izquierdo está deformado, aplastado por un golpe recibido posiblemente de antiguo. Tiene un peso de 48,5 kg. bCartela rectangular, en posición central, de 24,2 x 2,4 cm y una profundidad de 8 mm. Lleva la inscripción, aunque en gran parte borrada por golpes, Q · biGVEi ·F, igual a la del lingote anterior, en letras en relieve de 17/18 mm de altura. Los dos lingotes marcados con el nombre de Q. *bigu-us (-eus) proceden muy seguramente de la misma lingotera. En efecto, las dos estampillas presentan los mismos defectos, es decir rebarbas ocasionadas por grietas en el fondo del molde, como se aprecia por ejemplo entre la E y la i del nombre biGVEi. Ca 16 cm del lado izquierdo, perforación de sección cuadrada, de 17 mm de lado, deformada por una gran huella transversal debida a un golpe. Da 9 cm del ángulo superior derecho, perforación de 14 mm de lado. Dos sellos impresos, tal vez tres, superpuestos, MLG, cerca del dorso; el campo epigráfico mide 40 x 25 mm. EDos sellos incompletamente impresos, en la parte superior de la cara del lingote, dirección 9h (fig. 6b): 14 Väänänen 1981: 50, § 89. 15 Probo, App. 9, 91, 93, 198, 213. 16 Väänänen 1981: 50. 17 Väänänen 1981: 104, §104. 169 NUEVOS DOCUMENTOS SOBRE EL COMERCIO DE LOS METALES HISPÁNICOS… a- [PHI]LAR; se observan las mismas ligaturas que en el lingote anterior; debajo, huellas de incisiones realizadas con un instrumento angular. bcontra el borde, [C] KAC; la inscripción es casi ilegible por causa de golpes que la han borrado casi por completo. FHuellas verticales hechas por un instrumento angular. CH92-Pb-3 (fig. 3) aLingote de sección triangular, de 49 cm de longitud y 14,8/15 cm de anchura, altura de 12 cm. su peso es de 51,5 kg. bDorso de 41,5 cm de longitud y 4 cm de anchura; lleva, centrada, una cartela rectangular de 26,3 cm por 2,2 cm y una profundidad de 8/10 mm. La inscripción, con letras de 17/18 mm, está precedida por dos pequeñas palmas verticales y seguida por otra palma en posición horizontal (fig. 5b). (duo palmae) RVTiLiORVM (palma) CEl flanco presenta deformaciones dejadas por golpes, algunos sin duda recientes. a 19 cm de la extremidad izquierda, sello en negativo MLG, dirección 6h30, de 36 x 14 mm. a 5 cm del ángulo inferior derecho, cerca de la arista, perforación cuadrada de 14 mm de lado. DPerforación a 10 cm del ángulo inferior izquierdo, de 18 mm de lado. EDos sellos en negativo, de misma dirección 1h: ahacia la arista izquierda, [C ] KaC, de 28 mm de longitud y 18 mm de altura (fig. 6b); bhacia la arista derecha, PHiL y aR (en dos grupos, ambos presentando las letras con ligaturas), de 37 x 17 mm. Figura 3. Lingote con inscripción RVTiLiORVM (esc. 1/5). 170 CHRISTIAN RICO y CLAUDE DOMERGUE FNumerosas huellas debidas a golpes; hacia el ángulo inferior derecho, sello sin cartela P[HiL] y aR ligaturado. Comentario onomástico RVTiLiORVM es el genitivo plural del nomen Rutilius; sin nombres ni filiación, el sello designa una sociedad familiar que explotaba la mina y/o la fundición de donde provenía el lingote. Estas sociedades formadas por padre e hijo, o bien dos hermanos, no son desconocidas; así en Cartagena en el siglo i a.C., los M. y P. Rosciei, S. y T. Lucretii o los M. y C. Pontilienii18, y en sierra Morena, los CPPT Caenicii19 y finalmente, probablemente contemporaneos de los Rutilii, los Minucii, fabricantes de los 95 lingotes de plomo extraídos del pecio Sud-Lavezzi 220. La compañia formada por los Rutilii nos era desconocida hasta ahora. El gentilico Rutilius es frecuente en toda la parte centromeridional de la península itálica, así en el Lacio, Umbría, Campania y entre los pueblos de los Volscae, Hirpini y Vestini21. Es el gentilicio de una familia plebeya romana atestiguado desde principios del siglo ii a.C.; uno de sus más famosos miembros fue P. Rutilio Rufo, tribuno militar en Hispania bajo el mando de Escipión Emiliano durante la guerra numantina, y luego consul en 105, autor de una historia de Roma en lengua griega y tío abuelo de César22. Fuera de italia, la difusión del nombre Rutilio fue reducida. Está atestiguado en Galia Narbonense, en particular en Narbona y Vienna. Pocos testimonios ofrecen las provincias hispanas, once en total, principalmente en el sur de la península, algunos de los cuales proceden de Córdoba, Obulco y la serena, en la zona de Castuera. Volveremos sobre el tema más adelante. - CH92-Pb-4 (fig. 4) aLingote de 49,5 cm x 15,2 cm, de sección triangular, con una altura de 11,5 cm. Pesa 50 kg. Presenta numerosas deformaciones y huellas profundas debidas a golpes recibidos, algunos probablemente recientemente. Los flancos anterior y posterior como las caras izquierda y derecha prescinden de sellos, y muestran huellas diversas, debidos a golpes durante la manipulación de la pieza, algunos realizados con un instrumento contundente. La cara izquierda 18 Domergue 1990: 265-266. 19 Domergue 1990: 265. 20 Liou y Domergue 1990: 91-92. 21 Conway 1967: 158, 175, 263, 278, 325, 343 y 443. 22 RE, col. 1269-1278. 171 NUEVOS DOCUMENTOS SOBRE EL COMERCIO DE LOS METALES HISPÁNICOS… presenta una perforación cuadrada de 13 mm de lado, en la parte inferior, cerca de la arista. Otra perforación, incompleta, se observa en la cara opuesta. bDorso muy aplastado en la parte izquierda, de una longitud de 41 cm y una anchura de 3,5/4 cm. Lleva, en posición central, una cartela rectangular de 26,5 cm por 2,2, un poco torcida. inscripción de 14/15 mm de altura formada por tres numerales separados por puntos triangulares (fig. 5c): LX . iii . LXXX El sello no se puede desarollar sino como: Sexaginta. Tres. Octoginta. Es bastante enigmático. Normalmente, se suele encontrar, en su sitio, los nombres de los productores, sea de uno o varios individuos asociados, sea de una compañía minera (societas …). En algunos casos, los sellos llevan formularios publicitarios o comerciales, como, por ejemplo, en lingotes de Sud-Perduto 2, EMPTOR.EME. Figura 4. Lingote con inscripción LX . iii . LXXX (esc. 1/5). Figura 5aEstampilla Q. biGVEi . F (esc. 1/2). Figura 5bEstampilla RVTiLiORVM (esc. 1/2). Figura 5cEstampilla del lingote CH92-Pb-4 (esc. 1/2). 178 CHRISTIAN RICO y CLAUDE DOMERGUE denso y duro34, no está claro aún si se podía sellar cuando estaba completamente frío. si los lingotes podían recibir un sello solo cuando el metal estaba aún blando, este correpondería entonces a la fase de producción e identificaría al metalúrgico. Podría ser este el caso de Q aNT. En efecto, el lingote 2 muestra una rotura longitudinal de su cara superior (fig.7b). Fue muy seguramente en el momento de extraer la torta de cobre de su molde, estando aún caliente el metal, cuando se produjo la fisura. Esta, de hecho, corta por la mitad al sello Q ANT, lo que indica que fue realizado cuando el metal se enfriaba, y no cabe duda en la fundición misma. ¿Cómo interpetar entonces los sellos HEL y M si Q ANT identifica al productor? ¿Otros metalúrgicos asociados al primero? Pero, de confirmarse que el cobre permitiese un sellado en frío, HEL y M bien podrían ser marcas de comerciantes. Lo cierto es que, en este punto de la investigación, pocas certidumbres tenemos. La única es que Q(uintus) ant(onius) es el fabricante de, al menos, 6 de los lingotes estudiados. Los sellos HEL y M eran hasta ahora desconocidos. Q aNT al revés tiene un paralelo muy próximo con Q aNTO, atestiguado sobre 12 lingotes de cobre del pecio Sud-Lavezzi 2, tambien en una cartela rectangular en negativo35. ¿simples homónimos o una misma persona? La smilitud tipológica entre los lingotes de Chipiona y los de Sud-Lavezzi 2, así como el periodo cronológico común para los dos pecios, apuntarían hacia la primera solución. sin conocer por ahora los resultados de los análisis de isótopos de plomo previstos sobre cinco de los lingotes de Chipiona36, y teniendo en cuenta la similitud de estos con los de Sud-Lavezzi 2, los cuales sabemos hoy por los mismos análisis que proceden de las minas de la Faja Pirítica ibérica en el suroeste de la península (Ríotinto, Tharsis, saõ Domingos, etc.)37, podemos considerar que los primeros tienen el mismo origen. 3. pr o c e d e n c i a d e l o s m e t a l e s d e ch i p i o n a y o r i g e n d e l a n a v e (f i g . 10) Tanto los lingotes de cobre como los de plomo permiten formular hipotésis sobre la procedencia de los dos conjuntos. Los primeros, con bastante seguridad, deben proceder de alguna mina de la faja pirítica del suroeste. así invitan a creerlo tanto la similtud tipológica de los lingotes con los de Sud-Lavezzi 2 y la presencia en los dos conjuntos de un mismo productor, Q. antonius. En cuanto a los lingotes de plomo, estos presentan puntos comunes con los de Sud-Perduto 2: las mismas perforaciones en la base y el sello del mercator C. Cacius Philargyrus. ahora bien, gracias a los análisis de isótopos del plomo, sabemos que estos últi34 indicio 3 en la escala de Mohs, que tiene 10 clases de dureza. 35 sobre un total de 237 tortas extraídas del pecio; Liou, Domergue 1990: 113. 36 a cargo de sabine Klein, del institut für Geowissenschaft de la Universidad J. W. Goethe de Frankfurt (alemania). 37 Klein et alii 2007: 214. 179 NUEVOS DOCUMENTOS SOBRE EL COMERCIO DE LOS METALES HISPÁNICOS… mos proceden del distrito de Linares-La Carolina, en el alto Guadalquivir38. Este origen confirma asimimo la hipótesis, defendida anteriormente39, según la cual, para transportarlos hasta el puerto desde donde se exportaron, sin lugar a dudas Hispalis, los lingotes fueron cargados sobre una barcaza, parte de ellos clavados al suelo para garantizar la estabilidad del conjunto del cargamento durante el viaje, al menos en la parte más difícil del río, más arriba de Corduba. De hecho, se puede hacer, por analogía, la misma reflexión para los cuatro lingotes de Chipiona; hay muchas probabilidades que provengan de este mismo distrito de Linares-La Carolina. Convendría sin embargo pararse en los nombres de los productores que dan a conocer los sellos y verificar si no están atestiguados en los confines de la Bética y de la Tarraconense. De bigu-us (-eus) nada se puede decir, pues se trata de un hapax. Nada tampoco de la estampilla con numerales. Por lo que se refiere a Rutilius, los testimonios de este gentilico en la epigrafía lusitana40 no nos interesan aquí, como 38 Trincherini et alii 2001. 39 P.ej. Domergue 1998: 203-206. 40 CIL ii, 5005 = 315 (Olisipo), 4989 (Tavira), ILER 3908 (sta Marta de Magasca). Figura 10. Las grandes zonas metalíferas del sur de España explotadas en época romana para el cobre (negro), la plata (gris claro) y el plomo argentífero (gris oscuro). 180 CHRISTIAN RICO y CLAUDE DOMERGUE tampoco las del suroeste de la bética41, exceptuando, esto sí, la mención de un C. Rutilius Urbanus en Cabeza del buey, cerca de la serena y de sus minas de plomo42. En cambio, varios Rutilii son conocidos en el alto Guadalquivir: un liberto, P. Rutilius Menelauos, parece haber sido un notable del municipium Pontificense (Obulco)43 y otro Rutilius está atestiguado en El Carpio (Sacilis) en el río mismo44 ; más al sur, un Q. Rutilius P.f. Flaccus Cornelianus, oriundo de Urso (Osuna), fue tribuno militar de la Legio VIII Augusta45, y cerca de antequera (Singili Barba) se conoce a una Rutilia Fructuosa46. Por fin, un comerciante con nombre C. Rutilius [---]icis es conocido por un tiulus pictus sobre ánfora Haltern 70 del bajo Guadalquivir hallada cerca de Mainz (alemania)47. Cierto es que todas estas inscripciones son exteriores al distrito minero de Linares-La Carolina, pero gravitan a su alrededor, ilustrando tal vez una hipótesis emitida antiguamente sobre las relaciones entre las minas de la sierra Morena y la llanura del Guadalquivir en época romana48, aunque con una cierta diferencia desde el punto de vista cronológico de dichas inscripciones con respecto a la época de apogeo de la producción de plomo en el distrito de Linares-La Carolina (primeros decenios del siglo i d.C.). Una relación similar parece haber existido a finales del siglo II a.C. y principios del i, entre la zona minera de Fuenteobejuna, más al este, y la ciudad agrícola de Obulco (Porcuna)49. Estas observaciones nos conducen a considerar con otras perspectivas el cargamento de metales del pecio Sud-Lavezzi 2, al cual hemos aludido frecuentemente en las páginas que preceden. Y para empezar, los lingotes de plomo, un total de 9550. Como hemos visto, son casi de las mismas características morfológicas que los de Chipiona (forma, sección transversal, peso) y llevan un sello comparable, MiNVCiORVM, un nomen al genitivo plural. Hace veinte años, bernard Liou, que redactó el comentario epigráfico de esta inscripción, había dado la conclusión siguiente : “On ne peut guère en dire plus, et les quelques inscriptions au nom des Minucii que compte la péninsule ibérique ne sont d’aucun secours”51. Cierto es que, entonces, aunque se podía pensar que el plomo procedía de minas béticas, su 41 CIL ii, 1724 (Gades); AE 1991, 998 (2a mitad del siglo ii/ siglo iii: en los confines de las provincias de Huelva y de badajoz). 42 CIL ii2 /7, 950. 43 CIL ii2 /7, 127 (= CIL ii, 2135). 44 CIL ii2 /7, 212 (= CIL ii, 2187). 45 AE 1989, 413 y 414. 46 CIL ii, 2024. 47 aguilera 2003: 62. 48 Domergue 1972. 49 blázquez, Domergue, sillières 2002: 208-209. 50 Liou y Domergue 1990: 56-94. 51 Liou y Domergue 1990: 92. 181 NUEVOS DOCUMENTOS SOBRE EL COMERCIO DE LOS METALES HISPÁNICOS… origen preciso era desconocido. Hoy, gracias a los análisis de isótopos de plomo, sabemos un poco más; como los lingotes de Cabrera 5 y Sud-Perduto 2, los de Sud-Lavezzi 2 proceden, con la máxima probabilidad, de las minas del distrito de Linares-La Carolina52. Por poco positiva que resulte la búsqueda epigráfica, hay que insistir sobre los muchos puntos comunes que presentan los dos conjuntos metálicos de Chipiona y de Sud-Lavezzi 2, y que dan un interés particular al primero en cuanto al conocimiento de la organización del comercio del metal del sur de Hispania. son idénticos en cuanto a su composición, plomo y cobre, como a la procedencia de cada uno de los metales: la sierra Morena oriental por una parte, la Faja Pirítica por la otra. ambos conjuntos metálicos fueron cargados en sus naves respectivas en el mismo lugar, que no pudo ser otro que el puerto de Hispalis/sevilla, que ya sabíamos que recibía por vía fluvial los metales de Sierra Morena, y en particular el plomo53, pero donde al menos parte de los metales producidos en el distrito del suroeste podían también llegar. así lo demuestra el lugar del hallazgo de los lingotes de Chipiona, no lejos de la desembocadura del Guadalquivir en el mar donde, al poco salir del río, la nave se hundió. Podemos ahora pensar que el cargamento metálico del pecio Sud-Lavezzi 2 fue igualmente constituido en sevilla, aunque en un principio se pudiera defender que la nave pudo haber embarcado las 237 tortas de cobre en Gades donde forzozamente el mercante hizo una parada para cargar las más de 150 ánforas de salazones que formaban parte del cargamento. se ha defendido recientement que Gades pudo jugar el papel de centro de redistribución del metal producido en las minas de la faja pirítica, con el respaldo del puerto secundario de Onuba, en la salida natural de las minas de dicho distrito, pero sin descartar que parte de la producción pudiera haber sido dirigida hacia el puerto fluvial de Hispalis, al que grandes mercantes podían llegar subiendo el Guadalquivir54. El hallazgo de Chipiona viene confirmar este último punto. Posiblemente, interesaba a las minas más orientales, las más próximas a sevilla, que los metales pudieran alcanzar un puerto por vía terrestre. Es posible que la nave contuviera también ánforas de aceite y de vino cargadas en el mismo puerto de sevilla, como occurre para Sud-Lavezzi 2 o SudPerduto 2, aunque ninguna fuera recuperada durante el dragado. No se puede descartar sin embargo que el barco hubiese salido de sevilla con solo metales rumbo a Cádiz para cargar ánforas de salazones; de hecho nunca llegó allí al ser su viaje 52 Domergue et al. (en prensa). 53 De hecho, es otro elemento más para descartar la idea de un transporte por vía terrestre de los metales de sierra Morena oriental hacia Málaga (Melchor Gil 1999) o hacia Cartagena (alonso Campoy 2009: 50) desde donde se habría podido exportar el plomo de Cástulo; vid. Domergue y Rico (en prensa). 54 Domergue y Rico (en prensa). 182 CHRISTIAN RICO y CLAUDE DOMERGUE brutalmente interrumpido. El accidente tuvo lugar en los dos primeros decenios del alto imperio; un periodo marcado, por los hallazgos submarinos de Cabrera 4 y 5, Sud-Lavezzi 2, Lavezzi 1 y Sud-Perduto 2, entre otros, y, de ahora en adelante, Chipiona, por una intensa actividad marítima comercial desde la bética, ilustrando de la mejor manera el testimonio de Estrabón en este mismo tiempo sobre la importancia del tráfico comercial marítimo entre Turdetania e Italia55. co n c l U s i ó n a pesar de las condiciones en las que se realizó y de su carácter incompleto, el hallazgo de Chipiona representa un testimonio de gran interés sobre la producción y el comercio de los metales hispánicos en época romana. su aporte es en efecto sumamente positivo: dos nuevos productores de plomo, un nuevo negociante del mismo metal, la identificación muy probable de un fabricante de cobre y nuevas estampillas sobre este metal desconocidas hasta hoy. Por otra parte, el estudio tipológico y epigráfico tanto de los lingotes de plomo como de los lingotes de cobre que lo componen permite proponer una fecha para el hundimiento de la nave que los transportaba y reconstruir las peripecias de su corto viaje. sin lugar a dudas, el barco fue cargado en Hispalis, desde donde se exportaban algunos de los grandes productos de la economía de la bética, aceite del valle del Guadalquivir, vino de la zona de las marismas y metales de la sierra Morena; éstos le llegaban por el mismo río. Más bien, los cuatro lingotes de plomo recuperados, pertenecientes a un cargamento más importante, procedían del distrito minero más alejado de la colonia, el de Linares-La Carolina, una de las principales zonas plumbíferas de la sierra Morena, donde fueron adquiridos por un comerciante ya conocido, C. Kacius Philargurus, quien los trasladó a sevilla, donde un segundo negociante, M(arcus) L(…) G(…), se hizo finalmente cargo de ellos. Dificilmente se puede decir si también adquirió los lingotes de cobre que formarían parte de la carga de la nave. En un reciente artículo56, defendíamos una cuestión de método: de ahora en adelante, escribíamos, todo estudio de semi-productos metálicos (lingotes y materiales semejantes) debe empezar por los análisis de isótopos de plomo, los cuales permiten acercarse a las zonas probables de su procedencia, y permiten entoncer hacer más pertinentes los comentarios históricos, arqueológicos y epigráficos, etc. aquí hemos procedido de forma inversa. antes de disponer de los análisis de isotopos de plomo de los lingotes, los argumentos de tipo clásico basados sobre observaciones arqueológicas (morfología, perforaciones, epigrafía y sellos de co55 str.3.2.6. 56 Rico et al. 2006, 472. 183 NUEVOS DOCUMENTOS SOBRE EL COMERCIO DE LOS METALES HISPÁNICOS… mercio) y sobre investigaciones anteriores (pecios de Sud-Perduto 2, Sud-Lavezzi 2, Lavezzi 1 y Cabrera 5), éstas validadas por análisis de isótopos de plomo, nos han parecido suficientes para asentar nuestras conclusiones. Y esto, a la espera de los resultados de los análisis, que confiamos confirmarán nuestro punto de vista, y a los que consagraremos un artículo complementario. Bi B l i o g r a f í a a. aguilera, “Los tituli picti”, C. Carreras et alii, Culip VIII i les àmfores Haltern 70 (Girona 2003) 47-69. D. Alonso Campoy, “Minería y tráfico marítimo. Pecios y enclaves costeros para el estudio de la actividad minera en Carthago Nova”, Argentum 1 (2009) 11-55. M. alzaga García, “Los trabajos de dragado en Huelva y la arqueología”, III Jornadas de Arqueología Subaquática. Puertos antiguos y comercio marítimo (Valencia, 13-15 de noviembre de 1997) (Valencia 1998) 157-166. H. bernard, C. Domergue, “Les lingots de plomb de l’épave romaine Sud-Perduto 2 (bouches de bonifacio, Corse)”, Bulletin de la Société des Sciences Historiques et naturelles de la Corse 111 (1991) 41-95. J. M. blázquez, C. Domergue, P. sillières, La Loba (Fuenteobejuna, Cordoue, Espagne). 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