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Notas sobre el comercio artístico entre España y América

Morales Martínez, Alfredo José

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cuadernos unimetanos 20 / octubre 2009 / 3 triunfamos todos, hasta los que estamos muertos. ¿entiendes?” (a. camin), y más consoladoramente: “...más val que güelvas con los bolsillos vacíos que con la conciencia remordía. Hay caudales que queman las manos, hiju míu” (El sol de los muertos, m. Llano). este trasvasamiento de riquezas comienza ya en el siglo XVii, pero será durante todo el XViii y XiX, y a fines de éste y comienzos del XX donde alcanza su mayor auge. el impacto producido en toda la cantabria será de importantes consecuencias: por un lado, la transformación ya apuntada; por el otro, el estímulo a la emigración, que sacaba a los jóvenes y segundos (los que ya no tenían oportunidad en el mayorazgo) de sus tierras que partían con la esperanza de hacer fortuna y hasta ganar, a la vuelta, un título nobiliario. esta situación se hizo merecedora de fuertes críticas al modo indiano, por la ostentación y el mal ejemplo. Figuras como Gaspar melchor de Jovellanos, Leopoldo alas (clarín), armando Palacios Valdés y ramón del Valle inclán no escatimaron sus dardos en contra de estos indianos enriquecidos. sin embargo, esta actitud cambiaría por una percepción más positiva hacia fines del siglo XiX y comienzos del XX. tanto aquí como allá, los artistas y artesanos eran dependientes de toda esa riqueza, pero este mecenazgo era muy diferente al del renacimiento, por ejemplo, pues aquí ellos eran unos asalariados más. Para las “villas y castillos” de la cantabria, era común traer “al arquitecto de París, a los decoradores de barcelona, las vigas de bilbao y los mármoles de italia”. medido y bien sustentado, este estudio de sazatornil puede acaparar la atención tanto del académico como del profano, por el estilo sencillo, directo y al mismo tiempo certero del autor que ha tenido también el acierto de escoger y colocar en el momento oportuno las jugosas citas que adornan su discurso. Notas sobre el comercio artístico entre españa y América Alfredo J. Morales Universidad de Sevilla en el conjunto de mercancías que alimentaron el tráfico comercial entre españa y américa, el arte y la artesanía tuvieron un papel de gran importancia, no sólo pecuniaria sino también de difusión cultural. en apretada síntesis, alfredo J. morales traza el recorrido de este tráfico, su impacto y sus consecuencias a ambos lados del atlántico, y aún más allá, en los confines del Pacífico (Japón, india, etc.) esto último, que puede resultar insólito, es uno de los tantos aportes que el autor nos provee: la red comercial creada por españa se extendía desde ésta a las indias, Veracruz, acapulco y de allí hasta las Filipinas, manila, Japón, camboya, siam, ceilán, india e incluso Persia, ida y regreso. en este contorno circulaban obras de arte, piezas de orfebrería, retablos, joyería, plumarias, tejidos, porcelanas, marfil, nácar, madera lacada, dorada y con incrustaciones de nácar. el centro comercial, de exportación y acopio fue la ciudad de sevilla, cuya casa de contratación, creada en 1503 estuvo vigente hasta 1717, siendo trasladada posteriormente a cádiz, y que teniendo entre sus atribuciones la facultad de “controlar, intervenir, inspeccionar, registrar y fiscalizar” todo este intercambio que proveía a la corona de jugosos impuestos. esta ciudad fue transformada por el intenso ajetreo de esta actividad. se agolparon en ella no sólo los comerciantes y productores de diferentes bienes y servicios, sino también artistas y artesanos que desarrollaron grandes talleres para dar satisfacción a la demanda de objetos, tanto religiosos como profanos (cálices, retablos, pinturas, esculturas, joyería, etc.). Parte para el servicio religioso y la decoración de las iglesias; parte para los particulares. este comercio llegó a ser tan abundante que los artistas maestros tuvieron que crear una producción en serie en sus talleres, con aprendices que ejecutaban, copiaban y repetían los modelos por ellos indicados. Por ejemplo, en los talleres de López carrasco fueron pintados 216 cuadros en ocho meses; en los de Luis carlos muñoz, 108 en cuatro meses. el mismo Zulbarán pintaba y enviaba sus cuadros a Lima, méxico, buenos aires. estos artistas también ampliaron su negocio comerciando objetos, materiales y herramientas propios o cercanos a su oficio. aparte del resultado monetario, todo este intercambio tuvo también un fruto insospechado: el intercambio de técnicas y motivos decorativos propios de cada cultura: los artistas y artesanos orientales tomaban los encargos con ciertos requerimientos europeos, pero la técnica y los motivos con que los realizaban eran propios de su cultura; asimismo, los españoles quedaron sorprendidos por la capacidad y calidad de la mano de obra indígena americana, que elaboraban los pedidos aportando también su técnica y su visión. estas obras descubrieron para europa un nuevo tesoro: desde los objetos americanos a los orientales. se dice que sólo Felipe ii llegó a coleccionar 3.000 piezas de porcelana. Pocas fueron las obras por encargo frente a la cantidad realizadas en lotes, de allí la baja calidad de la mayoría de ellas. Pero entre las primeras, muchas son todavía hoy admiradas, a una y otra margen del atlántico. en la ciudad de Lima, por ejemplo, se encuentra un retablo de Juan martínez montañés y un zócalo de azulejos (esto es, una pared entera), de Hernando de Valladares, en el convento de san Francisco, ambos de una impresionante belleza por su concepción, técnica y factura. otro tanto ocurre en méxico y en españa, en cuyos museos, conventos, templos o colecciones particulares se hallan obras de una extraordinaria calidad. este comercio rindió sin dudas un producto pecuniario importante para todos los que participaron en él, directa o indirectamente, como el caso de la corona, por los impuestos. Pero las consecuencias en el tejido arte y mecenazgo indiano 4 / cuadernos unimetanos 20 / octubre 2009 mezclar el mundo. los primeros constructores castellanos en el caribe Begoña Alonso Ruiz Instituto Universitario de Historias Simancas. Universidad de Valladolid Indianos, infanzones y campesinos en la cantabria moderna: mecenazgo y estructura familiar Tomás A. Mantecón Movellán Universidad de Cantabria. Poblado de citas documentales y de nombres, este artículo nos ayuda a conocer en detalle los fundamentos y la participación de aquéllos que tuvieron a su cargo la colonización y poblamiento de la américa en sus incipientes comienzos. contrario a la tesis de colón, de iniciar el proceso con la construcción de fortalezas-factorías, el arzobispo Juan rodríguez de Fonseca, entre otros tantos cargos y funciones, es partidario de una colonización al estilo europeo. así, ya en el segundo viaje de colón, el arzobispo arma una flota con 1.500 personas, entre quienes viajan armas, labradores, semillas, animales para cría, maestros constructores, albañiles, carpinteros, aserradores y, por supuesto, un platero entendido en minas y oro. de tal modo, se acometerá el trazado y construcción de la primera “ciudad” en tierras americanas: santo domingo. Las primeras construcciones fueron hechas en madera y paja y algunas pocas en piedras. el desarrollo se dará con la construcción de las iglesias, que debían ser obras perdurables, para lo cual ya se utilizó piedra y cal, luego ladrillos y tejas traídos de la península. Ya en sus comienzos, y sin haber avistado todavía el continente, españa tuvo la visión de una empresa de asentamiento permanente, de una colonización que preveía la evangelización de los indígenas y el aprovechamiento de los recursos de una tierra que se ofrecía feraz y pródiga en riquezas. sucinto, abigarrado en nombres y citas de documentos, el artículo de begoña alonso ruiz nos deja entrever esta visión. no es poca cosa. es propósito de este artículo, según su propio autor, responder a cuestiones que no han sido tomadas en cuenta suficientemente, como lo son el trazado de una biografía colectiva, las estrategias de reproducción social y el impacto de la emigración sobre las familias cantábricas. comienza por pasar revista a la situación de la cantabria durante los siglos XViii y XiX, hallando allí las causas de la emigración interna (hacia cádiz o sevilla) y externa, hacia las indias. “Las proporciones de la emigración de cántabros a indias, asentadas en problemas crónicos como la presión demográfica, el déficit estructural de cereales en la región, la vulnerabilidad de las economías domésticas campesinas o la dependencia de la oferta estacional de trabajo en el exterior de la región, fueron crecientes a lo largo de la época moderna”. con pruebas pormenorizadas analiza el autor dos segmentos poblacionales: los infanzones (descendientes de capitanes de infantes, clase acomodada) y los campesinos. Los primeros emigraban a américa en condiciones diferentes a los campesinos, pero el motivo era similar: resolver problemas económicos de sus respectivas familias. si tenían éxito, el impacto era en cierto modo menoscabar la institución del mayorazgo porque sus aportes les otorgaba el derecho de decidir sobre las cuestiones familiares. en el caso de los segundos, su suerte era desigual: si la buena fortuna los acompañaba, ayudaban a sus familias pecuniariamente, como en el caso anterior, estableciéndose así la relación de mecenazgo, pero si aquella les era adversa, quedaban más bien endeudados con sus familias abandonadas que tenían que hacer frente a los acreedores. de allí que el autor aclara que más que de mecenazgo se podría hablar de una economía donativa. cultural, en el cambio de las distintas cosmovisiones a uno y otro lado, producidas por pinturas de la virgen, de santos, de motivos religiosos, de objetos de culto, por una parte, y por objetos utilitarios y de adorno, como platería, joyas, seda bordada y otros tantos adminículos profanos para consumo de las clases acomodadas, no han sido quizás evaluadas en su verdadera dimensión. “durante la primera mitad del siglo XiX, como consecuencia del proceso de emancipación de los territorios americanos, el flujo de obras artísticas entre la metrópoli y el nuevo mundo prácticamente desapareció…” –sentencia el autor, cuyo artículo, ceñido y conciso, pero pleno de una información maravillosa, incita a su lectura. arte y mecenazgo indiano