Carta amistosa al autor de Sevilla Libre
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vg CARTA AMISTOSA al autor BE SEVILLA LIBRE. m IVíuv Señor mío, yde n,i mayor veneración; quisiefa pusiera Vd. ya fin ásus preocupaciones religiosas,ydirigiera su pluma, ysus talentos áotros objetos de mucho mas interes ála patria ,ala sociedad ,ala religión yála Iglesia, Me pesa et» el corazón que el tío Porras, viejo decrépito ,soltase el rosario de la mano ,yempúnase la espada, para salir áuna campana, aque no estaba llamado por la sociedad, ni predestinado por la divina providencia. Asi es, que sus años al primer petu le hicieron atropellar áamigos yenemigos, acometer buenos ymalos, yarrojar aquel chaparrón ^Je tajos yreveses que inundaron aun mismo tiempo la urbanidad, la moderación ,,1a honestidad, yla paciencia chrisriana Fevangélica. Un hombre agreste, caduco por sus anos, merte por su edad, yfuera de razón por su celo, ¿qpe podía hacer: en la presente lid ?Pero Vd. Señor mío, no debe hacer tanto caso ,ni tpnjar tan n.pecho las estocadas del tío Porras; que ai fin son golpes de mano/.trémula :el medicamento de estas heridas es infinitamente peor que las mismas llagas,; yquinto mas Vd. quiep sanar de la que khizo el tío Porras pocq chriuiauo, como Vd. dice, tanto mas va Vd. hiriendo sin razón una multitud de jovenes valientes, que no han salido ála campaña por muchas consideraciones, que si Vd. las hiciera ,llevaría en paz esos gomecillos; como en justa pena de haber provocado la guerra ,yde haber toc^o, árebato. •,• t/. Corramos, hermano mió, ese velillo del amor propio ,que nos impide ver tes cosas en su puro ser; yfa*
2*v. •.*í y» 0J>f. *^k. ”1 liará Vd. que dormía Homero en aquel instante precioso, en que creía despertar átodos los dormidos. Si Vd, hubiese consultado su tercer Núm? de Sevilla libre,con sus dignísimos Compañeros, 6con otros ciudadanos de aquellos christianos rancios, que son el mejor ornamento de nuestra república; hubiera moderado su celo indiscreto por la libertad, ohubiera dirigido su memoria con aquel pulso que remediara ios males, ymantubiera la unidad de opinión en todos los ciudadanos. Vd. no puede ignorar, que los frailes son una parte dé la república, hijos dé la patria como los clérigos, é infinitamente mas odiosos álos franceses, que todos los Curas; yque quando su bárbara política les privo' con la mayor inhumanidad del derecho sagrado de propiedad, dexándolos en el mayor abandono ,yála merced de algunas almas nobles /y sublimes, que les han socorrido en sus miserias, como Vd. refiere en su Nilm0c-vt^ trató dotar con las rentas de los frailes ,la íf» c•jj de los Curas. Por la antigua, yeterna costumbr^H^^ 1^3^ tir que tiene esa canalla ,nada hizo en órdefi 'n?en" dotación ,mas sin embargo no devolvieron sus rciic^ia los pobres bailes ,- ;jr pásarbn:á¿escomo el nat-rim*35-^ de quantas manos andaban mescladas en su administro °-ni° Vd.. ha gozado de toda la dotación de su emoi°n* ña podido socorrei* algunos frailfes '{enfermos; nue n.f dian sirs compañeros sano9, hacomido t¿ dormidn ,— " vi Jo tranquilarneritei; en su casia 1 ,.entere tanto larai Saciados h¡í<¿ de la patria teM' mendigado, en puerta, se han aplicado ádiversos mecanismos 5 ían buscado su vida de parroquia en parroquia Én’ es te estado va Vd. ve quanto mayor interés Tbe* ser ei suyo en la libertad de lapatria, 'quanto mayor el ¿rozo en la primera vista dé áüs libertadores. Si el titinnf. i„ hubiese permitido, deberían todos todos, con cruzes y I?, 1"?’ en ¿ómoftidade, enteras con sus diversos hábitos unidafi r , eC’blr - aíAéK,i& .vencedor, no para dividir ¡a coinun'fe 1cT»Í]UC -íeí' Zm?nte reynaba en la masa ío aue hl ' ’t81 , paraJer °tr°- 'rmos monumea, tos que luciesen mas plausible su triunfo.
La rapidez con que sucedieron las cosas en aquel día memorable, impidió se preparasen todas las corporaciones de la ciudad, para recibir de gala el exército combinado; yporque un pobre fraile fuera de si ,por el gozo ,como cautivo salido de Argu, se presentó en el trage de su profesión, que desterraron los Vándalos, para Sondear en él ,ycon él las manos robustas que acababan de romper los grillos pesados que habían abrumado sus pies, le trato Vd. como criminal, ydelínqueme, 'nerturbador del sosiego publico, ycomo ambicioso j. ]a gloria que pertenecía ael soldado, ¡que consequenc¡atan absurda! Todos los parabienes que recibía del pueblo el pobre fraile, eran otras tantas alabanzas de sus libertadores cuya presencia dio nueva vida áaquellos hshims aue estuvieron como cadáveres corrompidos en el sepulcro por treinta meses. yqUando en la realidad hubiese sido un delito salir en aquel día vestido de habito para desahogo de su corazón ála presencia de su libertad ydel bien general de su patria, áqué pegaron aquellas expresiones de alerta, alerta .... Padrotes.*., yel ,demas fárrago con que heló Vd. el alma de toda la ciudad, amargó el paladar de todos sus habitantes, yabochornó una porción de ciudadanos honrados del modo mas. miserable que pudiera hacerlo un hombre sin obligaciones, criado en el matadero óentre las tablas del bacalado. ¿En donde aquella urbanidad, yeducación que prescriben al hombre de juicio, que en toda guerra de Opinión-, se deba prescindir siempre de las personalidades, apodos, ydicterios, nue distraen del objeto de la disputa, no sirven de otra 2nsa que de dar pábulo apasiones baxas, como Vd. Principia en el Násn? sexto? Son aquellas expresiones Socantes hijas de esa urbanidad ,oprimas por lo menos le esa educación? En que Evangelio aprendió Vd. esa moderación con que lastima el honor de la tiara, del cerro de los magistrados, yde una porclon de hombres provectos, que valen mas para la Iglesia, para la sociedad vel estado, que un solo Cura? Es esa la caridad christiana que caracteriza (como Vd. dice) su conducta
4,.., moral, yreligiosa? ¡Ah Señor mío! las estocadas de Porras le arrancaron del corazón una verdad divina que no tuvo presente quando escribid el Núm? tercero, ásaber: »Este género de insultos agravia mas áquien los hace, que ála persona contra quien se dirigen. ’Si no hubiera dormido quando pensaba despertar álos demas, hubiera tenido presente esa hermosísima sentencia, que estampo en su Núm? sexto. Ella hubiera moderado su primera estocada Contra los frailes, le hubiera inspirado modos mas justos de corregirlos, de adelantar sus luces, de unir mas, ymas estrechamente los ánimos de los ciudadanos yde formar una barrera incontrastable átodas las maniobras del enemigo.. Aunque no soy del número de los ilusos, ni de los <Iue tratan restaurar conventos ,confieso con candor que al ver su Níím? tercero, me creí hubiese Vd. quedado encargado por el Mariscal en prepararle los ánimos para quando volviese ;oque por lo menos ha querido tener la gloria de ser en Sevilla el primero, que abriese la campaña, ypreparase el camino álos liberales yúnicos redentores de la libertad civil, yregeneradores de felicidad pública. En estando ahorcados todos los frailes, en quemando todos los Inquisidores, ya están remediados en España los vicios, ya están ilustrados todos los pueblos, ya están mejoradas todas las artes, ya están organizadas las milicias, ya está purificada la moral, yá cubierto de todo insulto la Religión, ysus Dogmas. Tal es el primer prospecto de estos benditos liberales. ¿No es asi, hermano mió? Empiecen ya állorar inconsolablemente los Obispos santos, primeras cabezas de la religión, lloren amargamente los Cabildos eclesiásticos, lloren amargamente todos los Curas, lloren amargamente todos los fieles, ylloren mas amargamente ¡todas las virtudes sociales ydivinas, contra quienes se dirige directamente el ataque falso que se hace álos frailes. Abra los ojos por la sangre de JcsitChristo ,hermano mío, conozca el fin idonde se dirige esa rebelión, únase ásus demas compañeros, yálos frailes *que aun se está en tiempo -de remediar el mal.
Es mas feliz la Francia en el dia sin frailes, que lo fue en otro tiempo con ellos? Está mas brillante la Religión? Es mas pura la» moral de los pueblos? Son mas extensos los conocimientos civiles ,yreligiosos? Están mas pujantes las artes? Mas activo el comercio? Mas entonada la agricultura? Ymas univeisal la felicidad?.... YVd.no teme, yVd. no tiembla quando trata introducir en su patria tan espantosa confusión? Arrepiéntase haber sido en Sevilla el primer hombre enemigo, que incautamente ha sembrado la cizaña, entre cuyas llamas tiene que arder infaliblemente, si ha de desempeñar el carácter de Sacerdote, ylas funciones de pastor en que le ha puesto la providencia. Entonces conocerá quan poco ha meditado por la conservación de su grey, quan poco ha trabajado por la integridad de su Fe, quan distante ha estado de sus obligaciones, quan abismado en el fanatismo en que supone álos frailes ¿yquan olvidado, de su interes personal,, ydel interes general de? la patria en la guerra que les ha declarado sin conocimiento. Menor fue la chispa que abraso la Alemania, la Polonia ,la Bohemia, la Ungria, la Sueci3, la Dinamarca, la Inglaterra, la Olanda, la Italia, la Prnsia, yla Prancia, que la que Vd. ha soltado para abrasar la EspañaEspañoles, la Inquisición, ylos frailes os preservaron por trescientos años del incendio universal, en que se cqn sumieron esos pueblos en las famosas revoluciones aeA siglo quince. .... Mueran, mueran los frailes, como gritan os i les yypreparad después la cabeza para la guillotina q^ correrá ,en triunfo ,p0rtodos los pueblos de la península, ysaciará ría sed de sangre en que se abrasan núes tros regeneradores; mueran, mueran los frailes, ymorirán con ellos los clérigos, los nobles, los títulos, los generales, los hacendados, los artistas, los comerciantes, con todo lo masprecioso de la república. Por aqui empezaron esas escenas de barbaridad, yde horror con que escandalizaron el mundo los padres e .nuestros filósofos. Acordaos, si no, de aquellos días ainentablcs en que se sucedían con rapidez unas aoti'A?
las dinastías sanguinarias que abismaron ^en la mas estúpida ignorancia, yen el ateísmo mas bárbaro uno de los reynos mas florecientes de toda la chnstiandad. Libe- '“Tilles, si liberales fueron Íoe autores de aquellos espantosos hechos, cuya memoria horroriza nuestia imaginación. Alerta, alerta Españoles,» mira Jque socio* vecinos de esa desgraciada nación, que primero persiguió los frailes, después los monarcas, luego los Obispos, en seguida el clero ,ypor último áDios.su religión, su moral, ysu independencia. No digo con este que la religión uo pueda subsistir absolutamente sin ¡frailes, ni que los .clérigos no puedan pprsi solos mantener los derechos de Dios: sé muy bien que Jesu-Christo .puso este sagrado depósito en manos de los Obispos ,yde sus coadjutores, pero en este caso, atendidas las circunstancias de nuestra población, yáque son muchas las mieses. ypocos los operarios; cbmo estaremos entonces de delicadezas hermano mió? *Cdm0se consolarán las ovejas en su ultimo trance? Como se asistirán los enfermos en los con ag ios? Gomo se atenderá fla piedad pública en los jubileos ?yCo,^ te desempeñarán en fin las demas unciones Sacrame^ tales? Oh! que de cosas pudiera yo decir ahora si traspasase los límites del Evangelio! La urbanidad, la amistad, la gratitud, la dependencia, ylos estrechos vínculos, que deben enlazar estos dos brazos de la república christiana ,me hacen llevar en paciencia esas injurias ,tanto mas sensibles ,quanto de personas menos esperadas. Contemple Vd. que los frailes den sus casas, Q ' en sus Monasterios son una parte de la grey encargada por Dios ásu solicitud, que ni sus inmunidades ,ypr[. ^degios los han desmembrado absolutamente del influxo directo del báculo pastoral. Yque en tazón de esta dependencia deben los párrocos mirarlos como hijos ycompañeros destinados por la Santa Iglesia para ayudarlos á |rVllr Ia carga. Que escándalo no e* para todo hombre a® providad, ver unos padres ensangrentados inhumana- ™eme contra sus hijos !Unos ministros contra su religión! cnos ciudadanos contra su república! Yunos patriotas contra su patria! Contemple Vd. estas verdades, y<si
7 el amor ála patria le movio ápublicar la guerra contra las supersticiones religiosas, yno contra los frailes en individuo; el amor ála patria, yel Evangelio le deben inspirar modos mas urbanos de remediarla ;paciencia para sufrir insultos, yno Para aifr ¡ lentatlos ;interes por una paz en que unidos maravillosamente por un mismo espíritu de candad divina podamos resistir el ímpetu bárbaro de esa filosofía adultera que trata destruir en España los derechos de Dios, yde el Cesar, y de confundir los pueblos en la anarquía mas espantosa. Si asi lo hace conocerá el mundo, que su error fue de puro entendimiento, yno de voluntad, que repara quanto está de su parte los daños, que reconoce; ypractica el Evangelio, ycon este exemplo ensenara áel tío Porras vlo necesitará ádevolverle su honor ,yámantener la preciosa armonía que debe reynar entre los hijos de una misma madre. qj^ EN SEVILLA: En la Imprenta de D. Manuel calle de la Mar, ano Muñoz de 1812* Alvarez,
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