Abre el ojo, ó sea El aviso a los solteros : comedia en tres actos
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ABRE EL OJO, ÓSEA / EL AVISO ALOS SOLTEROS. COMEDIA EN TRES ACTOS, ESCRUTA POR DON FRANCISCO DE ROJAS: YREFUNDIDA POR D. F. E. CASTRILLON Representada por primera vez en el teatro de la calle del Príncipe. PERSONAS, Hoña Clara Sra. María García. DoñaBeatríz Sra. Pinto, Doña Hifólita *,..Sra. Palma. T>. Clemente Sr. Ponce. D. Julián ..Sr. Ortega. D. Juan Martínez Caniego .. . Sr. QueroL Isabel, criada de Clara Sra. Virg. Inés, criada de Hipólita. .. . No habla. Sebastiana ,criada de Beatriz. Sra. Carlota. Ivlartin id. de D. Clemente . . .Sr, José García. Tenebiario id. de D. Julián ..Sr. Oros. escena es en Madrid. El teatro figura una calle ,y en ella la casa de Doña Hipólita. ACTO PRIMERO. ESCENA I. Juan MartínezyTenebiario. _[mand.fuer. Juan. T^stá muerta esta mnger, lla- ^X_/ ódónde diablos se esconde? ten. Quando ya no te responde no te g^uiere responder. Eso de locara pasa: {q.llam masfuer. no dés tan fuertes porrazos, viéndole Juan. La puerta be de hacer pedazos: si habrán salido de casa? Ten. Puede ser. Ruido no siento, ni menos perro ladró. Juan. ¿Perro: áia que quiero yo ¡amás perros la consiento. Ten. ¿Por qué no? A
Abre el ojo, z Juan. DÍ£« un refr2ijr^ .. nadie dá lo qne no-tiené. Ten. ¿Pero eso áque viene? Juan, Viene. Perro no dará a! gilan la qae antes no le prevenga. Por eso ánai dama áfé, porque perro no me dé la quito qne perros tenga. Es cosa de mal agüero, que va un hombre áver su dama, yquando ála puerta llama le recibe lo primero, enseñando tanto diente, el perro: pasa adelante, ycon el perro delante entra el pobre pretendiente hasta llegar al estrado. Comienza. átratar de amores, solicitando favores, yea tanto el perro enroscado al lado de la belleza parece representar el perro que le han de dar en pago de su fineza. Ten. Tienes caprichos estraños. Juan. Oh, Tenebiario, esta es ctéDcia que debo yo ála esperieacia de mis malogrados años. Pero calla, ¿no es aquella Hipólita? Ten. Si que es, y€cn ella viene Inés, su pedigüeña deneella. Juan. Yotros dos ,que es lo peor. De celos rabiando estoy; iQuando yo la busco hoy para pintarla mi amor, con estilo el mas fiorido, hallo la puerta cerrada, : yveo viene escoltada de un galan! Ten. Rompe atrevido por todo ,y,... an. Chito, que viene. Aun portal nos retiremos, ydespacio pensaremos (fan. io mejor que hacer conviene. Se reii~ ESCENA II.- T>. Clemente, Martin, Doña ílipóli, Inés, yJuanyTenebiario esccndiij TTip. Digo que no te has de ir. ‘‘ Clem. ¡Hay mas cansada muser! Mari. Señora, tiene que hacer. Clem. ADios. líip. No he de consentir que te apartes de mi lado. Mart. Ved que su padre le llama. Hip. Quien le llama es otra dama. Clem. No vi amor mas porfiado. Hip. Ni yo un hombre mas ingrato. Juan lOyes Tenebiario, Ten. Sí. Hip. ¿Qué queja tienes de mí? ¿cánsate mi honesto trato? Clem. No, que tus celos me cansan. Hip. Sin amor no los tuviera. Clem. Pequeños ya los supliera, mas los tuyos mucho pasan de la marca regular. Hip. ¿Gracias tienes ,quando ves que yo estoy rabiando i Clem, Es por no hacerte mas rabiar. Hip. Muy bien :la culpa he tenido de tenerte voluntad yamor. Clem. Es mucha verdad, que jamás lo he merecido. .¿Yá ves como no te niego quanto dices? Hip. Ah traidor, quál te burlas de mi amor! conoce que es todo fuego. Clem. Yyo por mi natural al y'elo soy inclinado. Hip. Es qne estas acostnmbrado ágastar ienguage tal con las ©tras que tu quieres, ypor eso aquí le escucho, pero adviértete que hay macho de mugeres ámugeres. .Nómbrame quien me nombró,' (bien examinarlo puedes) doña Hipólita Paredes, pero las paredes no;
3 Vsea el aviso yes cosa muy desayrada 'que me quieras igualar con las.... Clím. ¿Quiéreme dexar, señora muger honrada? Paso una vida con ella de perros. ffip. Por qué razón? Chm. Para tí toda ocasioa es ocasión de querella. Si vengo temprano áverte dices: jDios miOj qué hora! por cierto que esa señora maestra muy poco quererte, pues te deja levantar tan de mañana. Si tardo, dices aguanto el petardo, pnes por fuerza ha de faltar áalguna quien tantas tiene. Si vengo ácia medio dia dices ,bien por vida mia, esto vá como conviene, tu amor dividido está, yúo me quejo de ti, los medios dias aquí, ks medias noches allá. Si notas que triste estoy dices :visita tenia la dama :si mi alegría te choca, mé dices ,hoy has logrado un gran favor yen 6u semblante lo indicas. Si estoy despacio réplicas, jtiene esa dama otro amor yhas perdido la esperanza? Si estoy acaso de prisa dices, con falsa sonrisa', vé, no estrañe la tórdanza. Si algún regalo te doy dices :esto allá sobró. Si nada te traigo yo gritas', la seg'unda soy, yes fuerza macho -dinero para regalar ádos. Muger, dejaras por Dios quererte como te quiero, que ya no puedo sufrir la molestia fastidiosa áÍ0ssolteros. de mirar que no hago cosa que no te dé qne decir. Por cierto que no comprendo lo que tú quieres de mí con tan necio frenesí! 2í¿j?. Ya conozco que te ofendo en quererte yen zelarte, ypor lo mismo verás que con zelos de hoy en mas no tengo de moíestarte. Clím. Pues vaya una prueba. Hif. Quál. C/em. Pues mí padre me llamó permite que vaya yo. Hif. La obediencia es natura!. ADios con indiferencia^ Clem. Te acompañaré . hasta dexarte en tú estrado. Hip. Te precias de bien criado, pero aquí no hay para qué te molestes. Clem. No es molestia servirte. Jíip. Qué falso. Clem. Ven, •; quiera Dios que pare en bien. ap. y ESCENA III. Juan yíartinez )• Teneblario-.- _ Juan. .-Hás visto un hombre mas bestia? Ten. Ni un hombre que átí se igualé’ en cachaza. Juan. No seas necio. Ten. Si ella te hace tal desprecio, iquién ála calle no sale ycierra con el galan? Juan. Según la coniínua guerra que sufre, no hay en la tierra mas desdichado ruñan. Harto lEsjor le castigo si quiero ala otra dexarie. pues ella áfuerza de amarle le trata comaenemigo: siguemc. Ten. Yádonde? Juan. 'Voy 3ver áClara. Ten. ^c.a GUícres? '"A2
4Abre Hombre eres ele áos mngeres. Juan. Mira si me sirve hoy. Es buena tal prevención quaedo esto en el mundo pasa, jEa Hipólita áta casa echo ya la bendición, yáia dama de repuesto me acojo... abren Ten. Que abres repara. Juan. Alto, pues, áver áClara, que esta se enturbió. Ten. Sea presto vanse. ESCENAIV. 'J) Clemente yMartin. Mart. Yo me estaba consumiendo a! verte despacio hablar: tu Clara mudó de casa, yfeé su criada ya ádecirlo. ? Clem. Dónde vive? Mart. SegUB las señas que dá en la calle de las Huertas. Chfn. Pues vamos que cerca estáj pero quién habrá pagado el medio año? Mart_.^ Necedad, como no le pagues tú más que le pague el Soldán: si tú pagarlo no puedes no vayas apreguntar quién dió el dinero ,óquién no, porque te responderán que no le han pagado, yInego te le harán ^tí pagar. ¡Pero ay Dios! Clem. jQué te sucede? Mar. Que aquí llega D. Julián, hablador, yentremetido qual nunca se ha visto igual. Clem. Pues huyamos de el. Mart. No es fácil, que nos ha atisv'ado ya. Clem. Alas sin embargo anda aprisa. el ójOf escena V. rtyD. Julián. Jttl. D. Clemente. Mart. Oir, yandar. Jul. Ah D. Clemente. Clem. Ya es fuerza responderle. D. Julián, ¿pues qué hacéis por estos bárrlos? Jiú. Nada; que he visto pasar un carro lleno de trastos de Doña Clara Guzman; una dama áquien yo adoro Clem. ¿Martin.? ^ Mart. No hay que martinear, que ya estoy en todo el caso. Jtd. Ayer vine de un lugar, yyendo áverla ásu casa hallo que no vive ya. Hoy vi el carro, le seguí, pero hallé junto al corral de comedias dos amigos, con ellos póseme áhablar, yhaseme perdido el carro. "Mart. No es mucho ,tú por charlar perderás hasta el pellejo. Clem, De ese modo que esperáis, si como decís perdisteis •1 carro? Jul. Que ha de,pasar quando vuelva de vacío, yel carretero dará las señas de donde fué. Mart. Brava industria con verdad. Clem. ¡Y si son de otra los trastos? JuL Yo bien puedo asegurar, que vi un estrado yalfombra, sin seis sillas de nogal ybaq«eta de Moscovia, que hecha la cuenta me están en tres mil reales de plata que y2pagué real áreal. Clem. Alucho os cuesta la tal damí. Jul. Aún cuestame mucho mas en suspiros. Clem. ¿Y ella os quiere? Jul. No sé si me engañará, pero me dice que sí. Clem. Oves?
5 ésea el wvho álos solteros. %!¿ri' yíerit\ti. iesí‘. fepara que si esta otra Bosvé parados estar ha de eaer en sospechas. rhtn. Dices bien; vámonos yá ádecir dos mil injurias iClara. liar. Mucho sera que ese amigo lo permíta. Clrm. Le engañaré jD. Julián, pnesto que aguardáis al carro vuestra licencia me dad. Tul. No, que habiéndoos encontrado os tengo de acompañar. Mari. ¿No lo dige? ClmPero el carro... ^K¡. Quien sabe si volverá por otras calles. Ckm. Voy lejos. Jul. ¿Pues qué tan léjos sera? Citm. Junto al rastro. Jul. Cabalmente tengo una visita allá. Clem. Vamos por unos dineros. Mart. Ypor Dios que real áreat he de contar los diez mil, (de esta manera se irá) No he de tomallos apeso» Jul. Yo te ayudaré ácontar. Mart. Ya escampa. Clem. Martin qué haré? Mart. Señor, vamos aS. Juan al entierro de D. Carlos. Clem. Dices bien ,mejor será, qne debo mucho ásu casa. Ja?. Yo tengo por necedad ir áentierros. Clem. Es forzoso. Jul. Lo siento. Mar. Vaya se va. Clem. Era grande amigo mio el muerto. Ja/. Si h-ay amistad tan grande, solo por vos me iré con él áenterrar. Mart. Enterrado te vea yo. Clem. No me puedo separar de este posma. Mart. Lo mejor es que empezemos áandar, yver darle cantonada en el camino. Clem. Será la cosa mas acertada : ¿con qué venís áS. Juan? Jul. Solo por acompañaros. Clem. Si es eso; vamos allá, Mart. Por Dios que todo Madrid le hemos de hacer pasear. ESCENA VI. Sala de tasa de Clara', ésta, éIsaheJ. Isab. ¿Te gusta este quarto? Ciar. Si. solamente por ser nuevo. Isab. Perdóname si no apruebo que en todo pienses asi Clara. Calla yarregla el estrado pues D. Clemente vendrá. Isah. Sin duda no faltará porque ya dejé el recado. Aeste avisaste primero que ánadie. Ciar. Que estraño es, si aunque me visitan tres solo áD. Clemente quiero. Isab. ¿Qué haces con los otros dos? Clara. Consentirlos, Isah. No comprendo, tu capricho. Clara. Yo me entiendo. _ Isab. Explícamelo por Dios, qne no pnedo penetrar por qué tres amantes tienes, yátodos los entretienes,^ si áuno solo has de premiar; ámi muy mal me parece los engañes. Ciar. No es gran daño, si ácada uno en este engaño doy el puesto que anereee. Isab. ¿Le dás su pcesio? Ciar. És así., yporque veas mi razón voy áhacerte relación
^mrT el o'o, de! cómo vivo yo aquí. Surca ese golfo del Prado la nave de mi. belleza, yapenas áhacerlo empieza,' quando de uno yotro lado se comienzan áarrimar, viniendo por rumbos varios los piraras ycorsarios que la quieren apresar. Con suspiros que son fuego tne intiman la rendidon, pero yo en esta ocasión todas las velas desplego, 3’ fingiendo me retiro me los llevo ácia alta mar donde los llego ácansar, ytodas sus fuerzas miro. Unos requiebros disparan que no me alcanzan jamás, porque es pólvora, yno mas: otros mas diestros preparan la artillería de ofertas, yamayno las velas yo, porque nada se perdió en comprobar si son ciertas. Hecho anclas, ypor probar si fue falso aquel embido, suelo disparar un pido con que los vengo áobligar áuna capitulación, donde conozco al instante si el tal es buen navegante óviaja por diversión. Supuesto que amarme quiera, intimóle que es forzoso que trate de ser mi esposo, pues no soy nave correrá de las qüe con rumbo incierto los mares suelen cruzar, 3' siempre están en el mar sin llegar jamás al puerto. Muchos ya me dan el si de esposo, yno creo átodos, por io*qcal invento modos para cerciorarme asi de su mentira óverdad. con que unas treguas lirmando vienen, me hablan, yobservando V03' sn bnetia calidad. He aqui el motivo Isabel por que yo entretengo átres, hasta conocer quál es el mas constante ymas fiel. Isab. Muy bien, pero hallo un reo Ciar. ¿Quál? " Isab. Que te quieras casar con D. Clemente Aguilar no tiene nada de raro. Pero que tu esposo sea ' , D. Julián el hablador, ^ me parece que et error, porque tú no eres tan fea que áesclavitud te condenes solo por tener marido. Ciar. Es rico, aunque no entendido, yme cautivan sus bienes. Isab. jY en Juan Martínez Caniego c,ue hallas? Ciar. Su buen natural. Isab. No vi mayor animal. Ciar. Es necio, no te lo niego, pero rico. Isab. Nada importa, si sa bolsa-irregular es larga para guardar, ypara sacar muy corta. Por no tener precisión de encendet/lcz en sn casa, hizo un bujero que pasa hasta la otra habitación del vecino, ypor allí se alumbran amo ycriado. Yo no sé qué has esperado que te pueda dar átí un hombre que es tan roñoso. Ciar. Miserable con caudal puede hacerse liberal pero el pobre aunque garvoso jamás de pobre saldrá, yaunque voluntad tuviese el regalo que el me diere mu}' poco ónada será: dichosa me Üamaria s] áClemente acompañara e! caudal Isab. No es cosa rara.
7 ésea el aviso álos solteros. llegne itetic-rie aJgnn día. fiar" ío oidor tardaré yo en ser su esposa. T-t. jPero di ;no estás dudosa *de la verdad de su amor? Ciar. Osabe disimular, ósabe ser fino amante. Isab. Calla, porque en este instante por la paerta le veo entrar. escena vil Dichas, VClemente. Ciar. Dices bien ,él es, Clemente, jcómo no me das los brazos despees de tres dias de ausencia? Clem. Quita cocodrilo falso que despedazarme intentas llamándome con halagos. Qlar. jQué dices :estás celoso, dloco, que vale tanto? Clem. Loco me tuvo el amor, yme curó un desengaño; yasi... Ciar. No sigas Clemente, que es fuerza tratar despacio este punto: siéntate... Clem. No es posible. Ciar. Por mi mano te presentaré la silla. Clem. Si, pues siempre por tn mano vienen los agravios mios. La silla que me estás dando es testigo que acredita la falsedad de tu trato. Ciar. ¿Esta silla? CUm. Quítala, óla haré dos mil pedazos: corre traidora áofrecerla al mismo que la ha comprado, por lograr de esta manera tener asiento en tu estrado: D. Julián de Mata sea quien te enamore hasta tanto que desengañado quede. Ciar. Ya he entendido todo el caso : zelos tienes, es verdad? Clem. No son zelos los agravios, yasi traidora inconstante... Ciar, Señar D. Clemente, paso; ¿de quando acá vos zeloso? vos de quando acá indignado conmigo, sabiendo vos que en el amor de acá abajo nunca puede pedir zelos quien no los pide sobre algo? ¿Pobrecito ,ymuy zeloso? Si pensáis que yo no valgo mas de aquello que yo os cuesto, poco valgo en este caso. ¿Traidora ámi, señor mió? pnes por qaé no hacéis reparo, que en vez de haberos vendido soy yo la que es he comprado? Clem. Clara, dexemos las chanzas; bien sabes que te idolatro con el amor mas rendido, que será tuya mi mano apenas mis pretensiones tengan el fin deseado. Ciar. Yhasta entonces, D. Clemente, pensáis que del ay re paso? Clem. Diosa te juzgó mi alma. Ciar. Siento te hayas engañado; pero aunqus j'o fuese diosa, ¿quándo álos dioses faltaron los saerificios? Clem. Mi pecho te rendía en holocausto el corazón. Ciar. Poca cosa. Clem. ¿Poco dices? Ciar. Yes bien claro: el corazón es la alaja que en el pecho vale algo; pero en sacándole ,áDios, arrojarle es necesaiio. Clem.C^at siempre has de estar de burlas. Ciar. Quieres que chanzas dexando, con formalidad te cuente lo que huvo en este caso. Clem. Si quiero. Ciar. Pues oyenae. Me vió como uno de tantos D. Julián, yle aarade: quiso aspirar ámi mano,
^Abre ysolo encontró desvíos. Isab. Va de mentira. Ciar. Empeñado en lograr su pretensión me hizo no sé que regalos, que admití por recompensa de los muchos malos ratos que su lengua, ysu tontuna me hacían sufrir, yquando pensé yo que se cansaba de solicitar en vano mi corazón, me envió esa alfombra, yese estrado. Entonces yo, conociendo que pues me habia enviado sillas quería de asiento establecerse ámi lado, me aproveché de su ausencia para mudarme áeste barrio, donde no es fácil que me halle por estar muy apartado de! otro en que yo vivía. Es preciso que este chasco le quite las esperanzas que 61 se habia figurado. Mira aquí toda la causa de esos zelos. Un estrado dado por un necio amante, que en recompensa ha logrado un desaire.... Dueño mío, dame la mano, yseamos amigos como primero. Clem. Pero D. Julián. Ciar. Es claro, que le aborrezco. Clem. Ah!.. Ciar. jLo dudas, quando confirma esta mano las palabras de mi boca? Clem. Eres muger. Ciar. Pero te amo, yuna muger con amor siempre habla verdad. llaman. Isab. Llamaron? Clem. Puede sea D. folian que quedó en Jesús hablando con uno. Ciar. Nada me importa, el ojoy verás qne le deseagsáa delante de tí. Isabel abre la puerta. Isab. Volando. . Clem. ¿Con que ámi amor correspoadl!l Ciar. Me haces agravio en dudarlo* ’ solo deseo ser tuya. Sale Isabel. Isab. Doña Beatriz Bolaños viene áverte. Clem. Ay mas desgracia « Beatriz aquí... Ciar. Temprano ha tomado la visita la casera. Clem. ¡Qué he escuchado! ¿es suya esta casa? Ciar. Si; ¡pero te has sobresaltado! ¿la conocesi Clem. No. Ciar. Clemente no me engañes. Clem. No te engaño; pero dexa que me esconda no me vea. Ciar. ¿Qué reparo tienes? Clem. El que no mormure de tu opinión. Ciar. Yo no alcanzo qne hay fundamento para ello. Clem. No le hay :mas sin embargo mejor es que ao me vea : yo me retiro áeste quarto hasta que se vaya. Ciar. Escucha. {conde. Clem. Nada... esto es necesario, se esCiar. ¿Si será su dama? Isab. Puede; pero mira que aguardando está en el recibimiento. {Isd> Ciar. Que entre. Por el cielo santo, vnsque si es verdad mi sospecha me he de vengar de este falso. ESCENA VIII. Clara, yBeatriz. Beat. ¡Vecina mía!
9 ósea el aviso álos solteros. Ciar- ¡Señora! que aguardando os haya tenido. La hora es disculpa. ¡Habéis pasado buena noche? Ciar. Para mí todas SOI! buenas. Sentaos. _ Sííií. No amiga ,que esta visita será corta. dar. Sin embargo, habéis de tornar asiento. Bíit!. Por complaceros lo bago. Ciar. Me parece hemos de ser muy amigas. Beal. Mucho gano _ en que asi se verifique. Ciar. Mía será en ese caso la dich., Ya ha mucho tiempo, que sin haberos tratado, os conozco. De este modo saber mis zelos aguardo. ^ Beaí. ¿Podré saber cómo fué? Ciar. No tengo ningún reparo; una amiga me elogió vuestra belleza. Bíat. Es sentado, que también seria mi amiga quando asi habló. •Ciar. No: al contrario, era una contraria vuestra. Beat. ¿Qué decis? Creo no he dado causa áninauna para ello. Ciar. Vuestro rostro es quien la hadado. Bea!. Mi rostro? Ciar. Si ,pues por él ála dama de quien hablo la hicieron algún desayre. Beat. Me alegrara saber quándo, ycómo fué. Ciar. Os lo diré, que entre damas no hay reparo, un D. Clemente ;no sé el apePido) prendado de ésta señora que os digo, la ofreció palabra ymano de esposo; después os vio, yásu oalabra faltaado se declaró vuestro amante. Beat. ¡Mi amante! Ciar. Ved que no salgo por fiadora del lance; cue.nto lo que me contaron, yquiz.ís me engañarían. Beat. No, amiga, no os engañaron: D. Clemente es quien aspira ácoronar con mi m.ino su amor. Ciar. Decii ,¿y os visita? Beat. ¿Por qué es la pregunta? Ciar. Hablaron de tai modo de ese joven, lie cierto gana me ha dado econocerle; presumo que no bailareis en lo quí habla motivo alguno de zelos. Beat. Vos sois muy capaz de darlos; pero el amor de Clemente le tengo muy comprobado. Ciar ¡A.h traidor! ap. Beat. Pero hasta ahora en esta casa no ha estado, ni aun sabe que en ella vivo. Ciar. Paréceme muy estraño. Beat. Quando sepáis el motivo no lo estrañareis... ¿llamaron? llaman. Ciar. No importa... seguid diciendo. Beat. Estos son cuentos muy largos, yasi... Sale Isabel. Isab. Señora, D. Juan. Ciar. Aqué mai tiempo ha llegado: que aguarde un rato. Beat. No es justo. Ciar. Es Regidor de Betanzos, ymedio pariente mío, es decir que no le trato con cumoUmiento. Beat. No importa: recibidle, \mas despacio hablaremos otra vez, ya que en casa nos quedamos. Ciar. Bien decís Beat. ADios. Ciar. Dexad que os acompañe. B
^Abre el ojo, pero todos me negiron ¡Qué tal! noticias del paradero Ck^n. ¡Ah falsa traidora! que nevabais Sm embargo. J„;. No penséis que satisfecho tales cosas me dixeron, m» dexaís con esas vanas que me hicieron sospechar. protestas. En estos tiempos Llar. ¿Y teneis atrevimieut» es común el admitir. de sospechar de mi? /a/ Si; yescuchad la causa de ello. Mart. Esto es de mucha importaacia. ]u!. Qaando principio tubieron mis visitas, me dixisteis que nunca podia veros como no fuese de noche, yeso de prisa ycorriendo, por la reja las mas veces, ysiempre... Ciar, La causa de eso es que mi herm.ino me zela. jul. En e! hermano está el cuento: por que de día también no os zela ese cabillero? Ciar. ;De dial jul. Si, quanJo van áveros otros sugetos, pues áio menos ya sé, que tengo dos compañeros en ¡a oposición. Ciar. En fin, todo ese largo rodeo, tan lleno de inpertinencias, filé para pedirme zeios? jul Si señora ,yes preciso que en este instante aclaremos este punto. Conoced que yo estas cosas entiendo, yque de .nada me espanto. Si teaois un quebradero de cabeza, nada importa, con tai que en este momento me prometáis despedirle, yser mi esposa. Ciar. No quiero responderos. Jul. ¿Por qué causa? Ciar. Me dssayrára en hacerlo: las mugeres como yo nunca aman ádos á un tiempo. por via de pasatiempo, ií conversación de muchos, yes muy fácil que este exetnplo hayais seguido. Ciar. Ofendéis de ese modo mi respeto. Jul. No es contra la estimación que un honesto galanteo recibáis, yaun mas diré, que no he de dudar por esto el que me tengáis amor. Ciar. Estraño sois vive el cielo ; eómo es posible que yo no falte ai cariño vuestro escuchando áotro gaian. Jul. Siendo con el pasatiempo, yno mas. Piar. ¿Y eso es posible? Jul. La prueba tengo en mí mesmo yo obsequio áuna cierta viuda... Ciar. ¿Qué decis?... Clem. El por io ingenuo me gusta. Jul. Por diversión la digo quatro reauiebros, que no pasan de la lengua, y¡a verdad de mi afecto es para tí. Ciar. Pues sabed que yo consentir no quiero esa alternativa. Andad, ypues que sois tan grosero, que en mi presencia contáis vuestros necios galanteos, no volváis áverme nunca. Jul. ¡Cómo nunca! Está muy buco®, que no me he ofendido j'O porque con tanto secreto te niudastes, yte ofendes porque he contado sincero una aventara amorosa ? Ciar. No puedo tener afecto
ósea el aviso á¡os soltero^, quien con otra me ofende. Juan. Apostemos »I./ ...» f t ir Tul Ypodrá yo estar contento sabiendo que tienes dos que te visitan? Ciar. Si zelos , me dais, cómo pretendéis que satisfaga ilos vuestros, tó. Esa es disculpa. Veníro Juan Martmez.^ han. Há de casa? _áCiar, isab. Juan Martinez de Caniego (a/. Ciar. ¿Qué haremos? Tul. iQuién es quien llama? Ciar. Es un pariente que tengo ^ eu Madrid :escóndete. golf dent. Jul. ¿Esconderme yo? no quiero. Ciar. Si eres noble... /«/. Sí lo soy,_ pero como mis intentos son el que seas mi esposa , nada importa que tus deudos me conozcan. ’Juan dentro. /«u«. ¿No hay quien abra? Ciar. Que no quieras? Jul. He resuelto no esconderme. Abre la puerta, ósino la abro yo mesmo, vas.^ Isalz. Ciar. ¡Hay un hombre roas erttranol ag. Jul. Voy áimaginar un medio pára saber si es su amante el que llama. escena V. _ Dichos, Juan M.artinez,y TenebUrto. /«.í» jQuánto tiempo habéis tardado? ¡mas ola. ¿qué busca este Caballero? Ciar. Dice que este qaarto es suyo , que tiene hecho arrendamiento ála dueña de ia casa. Jul. Ola ,mentira tenemos ; yo la seguiré por ''or la salida de este énrredo. Juan. De ese ¡nodo la casera dos escrituras ha hecho. Jul. Yla mía es anterior por derecho, ag ap. áque c-s embuste de Ciara? Jul. ¿Que decís? Juan. Que será cierto. Pero en Provincia os dirán si teaeis mejor derecho; que ésta no es escribania. Jul. Comíemplad... Juan. Nada coiiuetnplo , yasí salid de esta casa. Jul. No procedáis desatento conmigo ,ósabré vengarme. Juan. ¿De qué modol Jul. Con mi acero. Juan. Sabéis que soy Regidor de Betanzos? Jul. ¿Qué con eso? Juan. Hombre n® sabéis que soy Juan Martinez dé Caniego? Jul. Sois Juan Martinez? Juan. Si soy, tratadme con mas respeto. Jul. ¡Amigo del alma mia! le abraza. Juan. ¿Es loco? Jul. Viven ios cielos , que sí ámi padre encontrara no me holgara mas. Juan ¿Qué es esto? Jul. IMas que no caéis en mi? Juan. No caigo; pero tropiezo. Jul. No os acordáis que en Betanzos comí con vos? Juan. No por cierto. Jul. ¿Quando pasé ála Coruña no os acordáis del cortejo que me hicisteis? Juan. ¿Quánto há ? Jul. Habrá un año. Juan. No me acuerdo. Jul. Quien recibe el beneficio se ha de acordar. Juan. Es muy cierto: sin duda decís verdad. Ten. ¡Eso dices ! Juan. ¿Yo que pierdo en que este hombre sea mi amigo? Jen. Pero no miras... Juan. Ya veo, c af. el ap.
iS Aore el ojo, que touo esto es on embuste , ypor !o miímo pretendo seguirle áver en qué para. Jul. Cómo quedan vuestros deudos , que átodos les debo mecho? Juan. Gracias áDios todos buenos. Jul. ¿Nunca es hablaron de mi ? Juan. Dos mil recados me dieron pata vos. Jul. jY cómo está aquella señora. Juan. Quedo hombre ,que no soy casado. JuL Cogióme [apa Preguntar quiero por aquella señorita; ya me entendéis. Juan. Ya os entiendo. Ciar. |Qué dama es esa? Juan. Mi hermana : este hombre sabe un secreto que áninguno he revelado, por el siglo de mi abuelo , que se lo he contado yo, aunque de ello no me acuerdo. Jul. iQué c^sa tiene en Betanzos e! Señor Mariinezl Juan. Eso, la mejor que hay en la tierra. Jul. ¿Pi^ luego ,no tiene el pueblo en un puño? Isab. Sí ,en un puño lo tiene él todo. >an. Creer debo que este hombre es amigo mío ; pero lo que yo no ereo es que haya sido mi huésped., Ciar. Isabel trae luces presto, que anochece ya. Jíab. A! instante. vase. Ju!. Venid, conmigo, que hemos de beber juntos. >an. Mil gracias. Jul. Ha de ser. Juan. Yo nunca bebo. Sale Isabel. Isab. Buenas noches. con luces. Juan. ¡Lindas velas! Jul. Las de Betauzos para eso, que allí las traen del Ferrol como de cera. Juan. Ello es hecho. Jul. Ea vamos ábeber. Juan. Otra vez, que ahora no pueáj^ Jul. Cierto que sois hombre corto. Ten. El siempre lo es. Jul. ¡Fuera bueno, que se dijese de mí que quanJo en bladrid os veo no os obsequio! Ciar. Asi se fuera, aparte áIsabel, Is.ib. Yo te ayudaré. Ya es eso no estimar vuestros amigos. Juan. Dice muy bien. Yo io acepto. Ten. ¿Qué vas con él ábeber? Juan. Pues di ,maldito, qué pierdo en que me convide ámi ; si fuera al reves ,yo apuesto que le costára trabajo. Ten. ¿No miras que sus intentos son sacarte de esta casa? Juan. Es que yo también deseo echarle fuera ,yasi bebo á su costa ,yle echo de casa. Jul. ¿No vamos? Juan Si. Jul. No sabéis quinto agradezco el favor. .. en el camino sj. he de saber,: quál empeño tiene este hombre con ChM, Señora ,guárdeos el cielo , yo soy Don Julián de Mata , ysiempre un esclavo vuestro. Juan. ¿Don Julián de Mata sois? otra vez áalaros vuelvo estos brazos en albricias de h..beros hallado. Jul. ¿Luego _ no me habíais conocido? Juan, iMirad quál. soy' !no por cíertoj sino conozco otra cosa: -'f v,".mos ,señar ,al momento ábeber, y,-aun ácenar si queréis. Jul. Bravo embu'te.'O es el Señor Juan Martinez. .^
óse^ el aviso ciar. Caballero? No oyes? un amigo mío. ciar. Ds quando acá. Juan. Desde el tiempo qoe tiene hecha la escritura üZT2teste (ju^rto. Jul. ¿Quá «s eso? _ Juan. Despedirme de Curita: ^Tamas no se vuelva duelo el combite. Ea, quitad. J«/. Señorita, álos pies vuestros, vans. se EN AVI. Clara, Isabel, yluego Clemente yMartin. Ciar. Gracias áDios que se han ido. Isab. Parece que mal agüero tiene esta casa contigo , porque se van deseubriendo tus embrollos. Salen Clemente ,yMartin. Ckm. Dices bien. hab. ¡Ay Dios m‘o! Ciar. Gomo es esto, tú en este quarto. Mari. Es qoe somos medio brujos. Clem. Encubierto en esa pieza escuché tus traiciones ,ym¡s zelos. Ciar, Clemente. Clem. Calla traidora, dirás que fué todo esto una venganza :tres somos los engañados. Ciar. Prefiero tu cariño al de los tres. Clem. Atodos dirás lo mesmo. Ciar. Tn también áBeatriz se lo dirás. Clem. No empezeraos la antigua disputa ,Clara. ^ Es verdad que mis obsequios la diriaí pero fuá antes de mirarte. Ciar. Yeso cómo se podrá probar. alos solteros. Clem. Es evidente, supuesto que ignoraba yo que aquí vivía ella. Ciar. Según eso es falso que ibas áverla quando te encontré? Clem, Mi intento fue vengarme. Ciar.En io que d'xe no ¡levaba mas objeto que darte zelos. Clem. Es falso , pues Don Julián.... Ciar. No te niego. que áéi yáDon Juan escuché amorosos devaneo-s, pero jamás ocuparon ningún lugar en mi pecho. Clem. Quien me lo ascaura? Ciar. Yo: quizás volverán muy presto , yentonces diré lo mesmo en su presencia. ¿No es esto suficiente? Clem. ¡Ah !cómo sabes que toy tu esclavo ,yno puedo de la cadena apartarme. Ciar. Puen acábense los zelos , ycree que soy muy tuya. C/m. Ventura mía es creerlo. golfee ¿Adonde son esos golpes? (dentro. Isáb. Ala reja. Ciar. ¡Santos cielos! Cíem. Te turbas? temes que sea otro aalan? Ciar. Nada temo, mas sia embargo .. . Clem. Traidora, este es un engaño nuevo. Mart.\Qá\ llaman! (dentro. Ciar. Mira qu'én es. ledo. ¿Quién llama con tanto estruendo? Dentro Hipólita. Hipol. Una mnger es, abrid. Mart. La viada es, viven los cielos. Ciar. jA quién hn=ca? üipól. ADon Clemente. Mart. Ya nos pescó sin remedio C2
lo ^ore Ciar. ;Tfaic!or, oyes estol Clem. Clara... Ciar. Pídeme ahora zelos dei que liama ála ventana. sale ese Caballero? sDrii, óalborotaré tcd.a ia calle. Mart. Esto es hecho. dem. Dueño mío. .. Ciar. No me nombres quar.do tos infamias veo. Clan. Antes que te viese átí traté áesa dam.i ,yno puedo desengañarla, aunque. .. . Ciar. Calla , que tus engaños no creo. Clem. Má corazón solo es tuyo, mas por no hacerla un desprecio niega que estoy en tu c.isa_. ., Ciar, iQue te niegue? Clan. Esto te ruego por mi amor, ypor tu vida. H^pcl. Den Ciercente ,salid presto. ciar. Ya es preciso resolverme, abrf ;Aquien buscáis? laven/.) Dentro Eipolita, Hipol. Eso es bueno, áDon Clemente Aguilas. Ciar. No vive ese Cabaiiero en este quarto. Hipal. ¡Qué gracia! ^ Yo sá muy bien que está adentro, porque su voz esenohé ; abrid ia puerta ai memento, óalboroto ei barrio. Martin llegándose foco áfoco ála ventana. Mari. Chispas, que ia viuda tiene fuegos. }Ay señor, que vino en coche! clem. ¿Qué barcmes Clara? , C/,ir. ¿Qué harémos? Abrir, ysepamos ya áQU’ea engañas. Clem. Nc puedo des.ivrarta. ciar. Esto es preciso. Mari. Lo mejor es tseendernos. Ciar. Eso no; abre la puerta álsah qut Clem. Terrible estás. («va, dar. Vive ei Cielo que he de averiguar ahora si fus tu amor verdadero. ESCENA VIL, Dichos éIlifólita., Ciar. Entrad, señora, ysepamos quién os ha dado derecho para venir ámi casa de ese modo. Eifól. Como dueño de Don Clemente he venida áreclamarle. Ciar. Eso mesmo puedo yo alegar. Hifól. Es falso. Ciar. Que ¡o diga el. | Clem. No me atrevo ádesmentir áninguna. Ciar. Habla, no guardes silencio: di en presencia de esta dama lo que me estabas diciendo. Hifól, Di lo que de ella esta tarde, por satisfacer mis zelos, me dixiste. Ciar. ¿De rail Mart. Ay , lo que se va descubriendo. Ciar. En fin, qué dixo de mí? Hifél. Que solo por pasatiempo os hablaba: que ápesar de desengaños diversos vos le buscabais si él faltaba algún dia averos. Ciar. Es posible qne tal diga? -Hifól. yque yo sola soy dueño de su corazón, ytanto que me desayro si zelos tengo de vos, pues no sois capaz de causarme zelos. Ciar. ¡Ay desprecio semejante! infamcj mal caballero. Clem. Ciara. ..advierte. Ciar. Qué disculpa puedes encontrar, grosero? Hipóí. Ni qué disculpa tampoco
‘ésea el aviso necesita? rjjr Eso esta bueno, porqué no ha de disculparse? Fuera faltarme a! respeto, yfaltar ásu palabra; ivente conmigo. |f/ar. Primero_ :que lo consienta.... CUm. Señoras... -Hw. Di, traydor, ;no ha mucho tiempo 'que aspiras áser mi esposo? íUr. ¿No vienes con ese intento ámi casa? Jíiy. Habla. Ciar. Responde. Clm. Solo de este modo puedo, sin desairar áninguna, áuna yáotra responderos. }J¡f. Eso no ;no te has de ir. dar. Cierra la ^luetta ^Jsae. Clm. Teneos. %ESCENA yin. Dichos ,yBeatriz con luz. Beat. Qué bulla es ésta, señoras: doña Clara no consiento que en mi casa... ¡mas qué miro! ¿Traydor, tú aquí? Hip. ¿Cómo es esto, le conocéis también vos? Bíat. Por mi mal ha mucho tiempo* que le conozco. Alevoso, pagas eco estos desprecios mis finezas? ,Bif. ¿Qué otra dama tienes? Mart. Si fueran saliendo todas las damas que tiene un siglo durara el pleitíK, C'.ar. En fin, Clemente, ya ves mi desayre. üip. Ya estas viendo mi razón. Beai. Ymis ofensas. Ciar. Couque resuélvete presto ádecir áquái engañas Beat. Estando yo aquí, ptimeio soy que nadie. éles solteros. 21 Ciar. No es tan claro Beatriz ese derecho que no admita competencias. Jlip. Mirad... Beat. Advertid... ESCENAIX. Dichos, Juan Mariinez yTenehlario Juan. Qué estruendo , sepamos qué ha sucedido. Hip. ¡Ay Dios ! Ciar. Fácil es saberlo. Don Clemente de Agn'lar me ha elegido por su dueño, Vantes qué me viese ámí... Beat. No prosigáis que es incierto Jo que decís. jQuántos años ha que os conoce? Clem. No hablemos de antigüedad ,el amer no tiene edad. Juan. Es muy cierto; pero vos áquién amais? pues según lo que yo entiendo* esta vez es el amor cuenta de partir Beat. Yo espero que no niegue la palabra que me ha dado. Ciar. Yo ¡o mesmo. Juan. ¡Eío dices ámi vista! Ciar. Si os entretuve algún tiempo con esperanzas fingidas, ya »s desengaño. Juan. Estoy fresco. Ciar. Ya ves cumplo mi palabra; yasi áqué aguardas? Clem. Es cierto; ya es preciso resclvetraet Beatriz.... Beai. Acaba presto. Clem. Hipólita... Juan. ¿Cemo Hipólita, traydora, qué aqüi te veo! entras en la oposición? BJipClemente ha de set ssñ dueño. .Beat. yCiar. No será. Juan. Callad :Clemente,
^^Abre perseguiJor sempiterno de quantas damas yo miro, cómo átres áun mismo tiempo pretendes... H/p. Del mismo modo que vos estáis pretendiendo ádos. Juan. Desde esta mañana no hay tal cosa ,ysolo quiero áClara, yno habrá ninguno que se atreva... Clem. Yo me atrevo ádisputaros su mano. Mart. ¿Qué haces? Clem. De este modo intento, sin elegir áninguna, librarme de todas. Mart. Bueno. dar. Pues que mi mano defiende ya me elije. Beat. No es lo mesmo defender que preferir. Clem. Señoras este momento no es posible me decida, ypues este caballero se opone ála que tal vez eligiera, ya es empeño de mí valor responderle, pues en casos como estos, por mas que el amor obligue, el Valor es lo primero. Don Juan. Juan jSerá desafio? [el. Clem. Si señor: decid el puesto, ay. d yla hora Juan. Mas despacio lo pensaré. Clem. ¿Cómo es eso? Juan. Como me dá ámí ía^gana. ¿dónde vivís? Clem. ¿A qué efecto lo preguntáis? Juan. Porque si. Clem. En la calie de Tudescos. Juan. Pues mañana muy temprano os avisaré del duelo el sirio. Clem. Quedad con Dios. vas.yMart. el ojo. Ciar. Oye, aguarda... .. Juan. Zepos quedos, hasta mañana el asunto queda indeciso. Beat. Si es eso me retiro. Hiy. Yyo también. Juan. Te acompañaré, aunque veo tus ofensa>.^ Biy. No D. Juan, ya se acabó el amor nuestro. Juan. Yo creo que no empezó; mas sin embargo no quiero que vayas sola de noche. Hip. ¿He traído coche? Juan. Me alegro, con eso iré descans.tdo, .que harto me molió los huesos ei diablo de D. Julián con su maldito refresco: vamos. Hip. Esto me faltaba. Juan. Contigo he de ir, no hay remedio: áDios la de los tres novios, vate, ciar. Isabel, en el momento dame el manta Isab, ¿A dónde vamos? Ciar. AD. Julián buscar quiero, Isab. No hay quien te entienda. Ciar. No es mucho, £i ámí propia no me entiendo. ACTO TERCERO. Vista de calle. SCENAI. Don demente yMartínez. Mart. Señor, parece increíble la aventura que nos pasa. Clem. No he visto un hombre mas raro que el tal D. Juan. Mart. Yque Clara se enamore de su .talleL Por cierto que son estrañas las damas. Clem. Bien hago yo en tratarlas lo que basta
osea el aviso cara «n si®P'<= pasatiempo. ^ Jar Qüiéa diablos se imaginara '^ou'e kombre como D. Juan en competencia se haUára contigoEs nn miserable, un necio. C/r«. Yaun otra falta mayor, que es la de cobarde. Uart. Presumí que te chanceabas quando dijiste que e'l oíros dos sugetos’saca ^ consigo ai campo. ;- C/rffl.Tedije la verdad: oye la carta que me entregó su criado. Uart. Siendo, suya será estraña. Ue Clan. Muy señor mioi he pensado que el sitio mas ápropósito para monr coa gusto ,es el altillo de San Blas ;porque desde allí llegara mas pronto al cielo el que muera: ysi va álos infiernos tardarámas en b^jar, y esos tizonaros llevará menos :la hora será la de las once: yo. bien -hubiera querido fuese mas temprano jpero los dos amigos que llevo para que nnan a mi lado, acostumbran álevantarse tarde, yno es regular darles el mal rato del desafio ,yel de la madrugada. No faltéis ála hora que digo, yam encontrareis, coa.vuestro enemigo. Juan Marlinez Cantego. Viste papel mas gracioso? Can. Merecía se archivára para perpetua memoria. -; '- CUm. Pues.que de.deffi se aeompana-tel Rcaidof ,es .precKo ^ • que tw.bien conmigo vaya- ^n:c. álo menos un amigo. -n Man. Cómo uno :dos te hacen taita. CUm. No es fácil .de encoi-irar ^s; aiem.as llevatu espadai £-- _.---’ _ -il-í-í,'/. Como si au iaillenafeí -- tú no cuentes.pata tconmigo, V-busca-.padiicos. CUm. No te da vergüeazaS ^ Mari. Calla, - ’' . ' , que me ocurre nn pensanjieríict; c-. fl los solteros. 23 ves tu solo, yquando salgas los que lleva el Regidor, conociendo la ventaja es preciso que no riñan. Clem. En saliendo ála campaña reñiré yo con los tres. Mari. Hay una moda mas rara que la de llevar padrinos? Que se esté nn hombre en su casa descansando muy tranquilo, yque otro picaro vaya ydiga, ven conmigo que está mi fama enpeñada, yhago confianza en vos : bribón, haz la confianza en tu espada, yriñe tú la pendencia, pues la causas. Llevar áuno por padrino áuna boda, aun eso vaya, aunque también es historia. Hacer áun hombre que salga por padrino de un bateo, vaya con Dios, aunque gasta. Pero que llamen padrino al que vá de mala gana por la cólera del otro árecibir estocadas es un abuso insufrible; yla cosa mas estriña no es que hayailocos que llamen sí que haya tontos que vayan. Clem. Aquién llevaré ámi lado? Mart. No lo sé; pero oyes, llama áD. Bernardo que es hombre que eu una pendencia boarada jamás la espalda volvió, verdad jcs, que por desgracia sacó tres grandes heridas. Ch m. Pues mita de mejor gana llevara áquien se 'las dio. M-irt, Yaun yo =te k» aconsejara.' Válgame Dios irá '-“ i contigo? Clem. Por allí pasa . :e; . D. Julián Mari. Hu] amos de éi^ */* ; Clem. Nos ha visiu yadelanta ti paso. ‘-t' '•
24 el M.nt' S! al desafio sales despucs que le hablas, por fuerza te han de vencer pues vas molido hasta el alma. ESCENA II. Dichos ,yDon Julián. Jiil. Don 'Clemente. Que fortuna es hallaros. Yo os buscaba precisamente. Mari. Será solo por charlar. Clent. ¿Qué causa os hace buscarme? ío.-. Jul. Una, ' que puede os parezca estraña? respondedme con franqueza; conocéis áaquella dama 'con quien hablabais ayer? clent. Ala franqueza faltara negando que la conozco, yque la amo. , Jul. Ay taymada, ej. jy ella os corresponde? Clem. En eso ; hay que decir. jui:Os engaña .como ámí? Clem. No diré tanto»: Jul. Pues yo sí; la .prueba clara es que anoche meavisó que fuese al instante áhablarla. Dióme mil satisfaeiones porque yo encontré en sti casa áun Juan Martínez Caniego, yme contó que acababa de haber no sé qué pendencia con un galan ydos damas, que por cierto no creí. Clem. Qjalá que en todo hablara tanta verdad como en eso, yiJ. ;Pues quft sabéis?... .-1 -a Clem '. Yo fui causa _ ''Jf-oo de la pendencia que dixo, pues hallándome en su casa.... c. Jul. ¿En su casa.? Clem. jloestnañais?.. - ]ul. Varian las circunstancias,,.- .:> ojo, que ella me contó, pues dlxo que por la calle pasaba nno áquien no conoció, átiempo que ella se hallaba en la reja, y..« lem. No sigáis: ¡hay una muger mas falsal En fin, podré yo saber áqué fin toda esa trama urdió? Jul. Para suplicarme que yo la lleve áhi Mancha unos dias, evitando el que padezca su fama por lo que anoche pasó. Clem. Yera esta la que clamaba porque yo me decidiese áser su esposo... ¡di tirana! Jul. También de D. Juan Mattmez lo propio solicitaba, según él mismome dixo. Clem. Con tales veras la ama, que en defensa de su mano intenta medir las armas | conmigo.'- * Jul. ¿Con vos? Clem, Hoy mismo. Mcirt. Yjunto áS. Blas le agulrds, :de otros dos acompañado, ;líp)Qr si acaso:van maldadas, sin ver qne mi amo va solo. -• Clem. Calla necio. Jul. No pensaba que un caballero eso hiciese. Mari. Señor, pues no veis sn facha: él;cS muy capaz de todo. J«/. Conque no teneis quien vaya con vos? Clem. Ni lo necesito. Jul Tres contra uno es ventaja demasiada, asi aceptad mi persona con mi espada. Mart. Este; {»r. éntremeterse va áreñir. Quánto me holgara que saliese éscarmentado. Clem. Don Julián ,os doy las gracia por vuestro favor: can todo no ie; admito. ,'.-
ósea el ¡Ftfiso á ul 1ó tomár» Umo. ^tirvaw esta’vez per tantis dsu . como nes ha motestado . con su Jengaa escoaiulgada. Ctem. Porque no creáis desayro cnestro valor, ácampan» os llevaré por padrino. Tk/ Lo seré de buena gana. jcon qué eiíS. Blas? C/r«. Alas once. Ja/, presumo no tiene gana i de reñir el'R.egidor, puesto que tan urde os llama, yes fuerza no falte gente por allí. - ^ C/f«. De otro dndára que asi fueseí ^pero de él - todo es posible. WPues falta cerca de una hora ,qmero it ahora ácierta casa, yluego allá nos veremos, Clem. Pues áDios. Ja/. Yo no haré falta. - Man. Yle dejas ir asi? mira que si al paso halla ^ con quien habUr, se entretiene ^ yno va. ^, C/e»». Mas que no vaya: ‘ si son como el Regidor los otros, sobra mi espada. Danse. E5CENA IIL Don Julián solo. •- Ja/. Pnes señor, quedo lucido ' con los amores de Clara, ., después de que me han cosUdo mucho mas que quantas damas he tenido. Hay desengaño, que ánadie mas caro salga. Pero yo tengo la colpa, pues quise dexar las^ damas que tenia, por seguir áuna loca como Clara. Lo mejor será volverme 4una qualquiera de tantas, las solteros. 2 pues que qualquiera es mejor que la que dexo. Sí, raya de escarmiento, }' de este modo evitaré que se me haga mayor daño. La hermosura, i aunque cautiva las almas por si sola ,el corazón ásatisfacer no basta. Elegiré, entre las muchas que conozco, alguna dama de mucho juicio yvirtud que ocupe el lugar de Clara; pero la suerte parece que ámi favor se declara pues Beatriz allí viene. Desde qae pasé ála Alcarria no la he visto... Ya he resuelto: discúlpateme, yse entabla la amistad coa mayor fuerza ymas amor.- . ESCE-N AIV. Dicho ^BeatrizySebastiana, .0 ^r'--~ Beat. Sebastiana, jno es D. Julián? Jul. Si que soy, dueño mió. Beat. Quién pensára ' que estuvieses en Madrid, Jul Llegué anoche. Beat. Yámí casa no fuiste. T/í'. Vine cansado; pero el d«i no pasara sin hacerte lina visita: : como en ausencia tan larga estuviste? Beat. Como ausente: Esto que te diga basta para que entiendas lo mal que lo pase. tul. La constancia 'o' -t •' '' de esta quisiera la otrit. - si con desprecios me araá que hiciera correspondida. Beat. jQué piensas? D
f3-2- '• otros suelen disfrutarlas. Beat. Mugeres áquien su amante jura que no tiene dama, sabed que quanJo lo jura j . alü mismo Ib quebranta? Juan. Ypues hay pocas mugeres^ . de las que de veras amaB... Hif. Ypues son pocos los hombres que de engañarnos no tratan... íl ojo. ciar. Miren bien unas yotf»$ en quién tienen confianza; busquen solo la virtud, que es la que jamás engaña. Juan. Yteniendo muy presente el lance que forma el drama, digamos, abrid el ojo, que aquesto en el mundo pasa. MADRIDi ANO DE 1S14. Se hallará en la lihrerTa de la Viuda de Quiroga, Calle de mim. 9; con quantas Contedias TifJtgcdias^Antes SaccanttKtaies/ oa/ han impreso hasta esta época'.